El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

6 de mayo de 2001 No. 304

SUMARIO

bullet ¿Cómo dijo?
bulletNo se preocupe
bulletREPORTAJE «Vaticano número dos», el otro hogar del Papa
bulletEl problema de las antenas de Radio Vaticano
bulletMIRADA CRÍTICA ¿Qué se esconde detrás de los reality shows?
bulletDEBATE ¿Es mejor estudiar en casa que ir a la escuela?
bulletLa agonía del católico
bulletMUJERES EN EL MUNDO Reunión de mujeres católicas del mundo
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR Infidelidad, ¿el fin de todo?- Parte I
bulletPINCELADAS La serpiente, el gato y el niño

 

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¿Cómo dijo?
Columna colectiva
Responsable: Jaime Septién

Amables lectores de EL OBSERVADOR: no sé ustedes, pero lo que es nosotros, los que hacemos el periódico, ya estamos hasta las narices de tanta cosa tan tonta que se dice de la Iglesia; de tanta burla; de tanto tomar a chunga la religión. Así que decidimos iniciar una columna colectiva en la que, sin caer en la grosería ni en la solemnidad, vamos a defender lo católico. Esperamos su participación. ¿A poco no tienen ejemplos que compartir con nosotros? A continuación, unos cuentos (que le van a decir a usted cómo será la columna: nos fingimos sordos... y preguntamos con inocencia: ¿Cómo dijo?).


«Intenta AN desprenderse de su estigma religioso»
, dice el encabezado de una nota de Ernesto Núñez, en el periódico REFORMA. La cachucha de la nota no tiene pierde: «Quieren que no se diga que son cristianos». Primero: hay 250 seres humanos (desde san Francisco de Asís hasta el beato Pío de Pietrelcina) reconocidos por la Iglesia como portadores de los estigmas, que no son otros sino los signos distintivos de la pasión de Cristo. Pero no hay ningún partido político que los lleve, ni creemos posible que exista. Segundo: tampoco nos parece que por el hecho de tener orígenes cristianos (que ya no son populares), un partido lleve en sus manos, en sus pies y en su costado los signos de la Cruz. ¿Tienen pies los partidos políticos mexicanos? Ni pies ni cabeza. Y los señores del PAN, con Bravo Mena a la cabeza y Felipe Calderón secundando esta propuesta, han de ser como Nicodemo, que iba a visitar a Jesús por la noche para que nadie dijera que era cristiano... «Giuseppe Bertello, misterioso mediador» es el título de un reportaje especial de Antonio Cerda Ardura en la revista SIEMPRE! Trata del papel que —según el reportero— estaría cubriendo el nuncio Bertello en México: no el de ser representante de la Santa Sede ante el gobierno mexicano, sino el de mediador en el conflicto indígena de Chiapas. Y termina ¿afirmando?: «Si Bertello es el hombre indicado para desbaratar el confuso nudo que impide la reconciliación en México y sus indígenas, quizás sería conveniente que se presentara ante la nación para saber quién es y cómo puede resolver el problema. Por lo pronto, el hombre sigue siendo un total misterio». ¿Quién es el misterio? ¿El hombre, el nuncio, los indígenas, Chiapas? No nos engañemos: detrás de este «descubrimiento» que hace el reportero de SIEMPRE! existe la famosísima sentencia periodística de que la Iglesia católica es «tapadera» de intereses ocultos (y muchas veces inconfesables). Y para eso la batuta del Santo Padre mueve todo. Y que los nuncios son embajadores con sotana. Y que vienen a alborotar el gallero, para... pues para quién sabe qué... «El Vaticano censura libro sobre Jesús, escrito por un cura», publica una nota de AP el periódico LA JORNADA del 24 de abril. Se refiere a un libro del sacerdote Roger Height, Jesús symbol of God. Y dice la AP: el problema (para el terrible Vaticano, por supuesto) es que en el libro el sacerdote Height dice —según esa agencia informativa— que existe la posibilidad de los cristianos para poder ir al paraíso, y que la Iglesia dice (dice que dice) que Jesús es imprescindible para ir al Cielo. De nueva cuenta la Iglesia católica, impositiva, recalcitrante, exclusivista. Nadie se salva más que los que se salvan, Y Ratzinger de fondo. Qué raro. A todo lo que se ha referido la Iglesia católica es a que Cristo la fundó a ella, a través de Pedro. Nada más. Pero, claro, se trata de ventilar la mojigatería del Vaticano, su ansia de poder que aplasta a sacerdotes probos como Roger Height, cuyo único «pecadillo» es ir en contra de... ¿quién? Ah, sí, de su Iglesia.

EL OBSERVADOR 304-1

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No se preocupe
Isele
Bueno, es fácil decirlo. Pero así es. Si un problema tiene solución, no se preocupe, ocúpese en resolverlo. Si no lo tiene, ¿para qué se preocupa? Lo que hace falta es aceptar los hechos, resignarlos (resignarse) y enfocar la energía en otras cosas.

Otros consejos
- No exagere. No convierta en catástrofe un simple cambio de planes o un retraso, por ejemplo.
- Acepte que nadie es perfecto: ni usted, ni los otros. Y que, además, hay situaciones fuera de control. Así que si, pese a su mejor esfuerzo, las cosas salen mal, habrá que aceptarlo con sentido del humor.
- Hable de sus problemas y preocupaciones con otras personas. Tal vez ellas consigan ayudarle a encontrar la verdadera dimensión del asunto. Además, al hablar, se despierta la creatividad y se provoca la solidaridad.
- Si se ha de preocupar, no se preocupe todo el tiempo. «El horario de quejas es de 2 a.m. a 3 a.m.», decía un padre a sus hijos en son de broma. Podríamos hacer algo así: dedicarnos una hora al día a preocuparnos por nuestros problemas y a buscarles solución. Después, a seguir viviendo.
- Enriquezca su vida y tenga un sentido para su existencia. Créame: su mente estará ocupada en cosas más productivas y usted ya no tendrá tiempo para preocuparse.
- Haga ejercicio regularmente. El ejercicio combate la depresión y la ansiedad.
- Aprenda a relajarse. Dedique diez minutos al día a relajar completamente el cuerpo y a descansar la mente.
Haga oración todos los días.

EL OBSERVADOR 304-2

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REPORTAJE
«Vaticano número dos»,
el otro hogar del Papa
Afectuosamente llamada «Vaticano número dos» por Juan Pablo II, la residencia pontificia de verano de Castelgandolfo, más grande que el Estado del Vaticano, tiene una historia tan larga e interesante que no desmerece ante la del palacio apostólico y los jardines de Roma.
Castelgandolfo es uno de los numerosos pueblos de las colinas que se asoman al lago de Albano, a una media hora en coche al sudeste de Roma.
Situado en la antigua Alba Longa, ciudad del Lacio y probable cuna de Rómulo y Remo, Castelgandolfo y los centros cercanos son conocidos como los pueblos de la colina de Albano. Los romanos las llaman también «castillos romanos», por las fortalezas que las familias nobles construyeron en estas colinas y alrededor de las cuales florecieron numerosas ciudades. Cada «castillo» lleva el nombre del señor de la fortaleza.
Castelgandolfo tomó su nombre de la familia Gandulfi, natural de Génova. Hacia 1200 los Gandulfi construyeron en la colina donde hoy se halla la ciudad que lleva su nombre una pequeña fortaleza amurallada cuadrada, con un patio interno, varias torres y un jardín adyacente. En el siglo sucesivo la propiedad pasó a la familia Savelli, que la mantuvo de forma alterna hasta 1596. Ese año, por una deuda que la familia no pudo pagar al papa Clemente VIII (1592-1605), la propiedad pasó al pontífice que, en 1604, la declaró patrimonio de la Santa Sede. Fue el primer núcleo de la residencia papal tal y como hoy la conocemos.
En 1623, el cardenal Maffeo Barberini fue elegido papa, tomando el nombre de Urbano VIII (1623-1644). Entonces decidió convertir este lugar en su mansión de verano, adaptando y ampliando la vieja fortaleza.
Clemente XI (1700-1721) durante su primera visita a Castelgandolfo otorgó a la propiedad el título de «Villa Pontificia».
Bajo Pío IX (1846-1878, el pontificado más largo de la historia después del de Pedro) los Estados Pontificios fueron incorporados a la nueva Italia durante la unificación de la península en 1870. Desde la pérdida de los Estados Pontificios en ese año hasta la firma de los Pactos Lateranenses entre Italia y la Santa Sede el 29 de febrero de 1929 bajo Pío XI, ningún papa dejó el Vaticano para ir a Castelgandolfo.
Merced al Tratado Lateranense, Villa Barberini pertenecía a la Santa Sede y oficialmente pasó a ser parte de la residencia papal en Castelgandolfo. Pío XI contribuyó a la restauración de los edificios y a la recuperación de los terrenos que habían permanecido en desuso por tantos años. El pontífice compró incluso varios huertos con el propósito de producir bienes no solo para el consumo del Vaticano sino para subrayar la importancia de la agricultura. Esta última adquisición elevó a 55 hectáreas la extensión de la propiedad pontificia. La Ciudad del Vaticano tiene 44 hectáreas. En Castelgandolfo más de la mitad de la extensión total se dedica a los cultivos (25 hectáreas) y a los jardines.
En 1933 el Observatorio Vaticano, del que se ocupan los jesuitas, se trasladó desde la ciudad del Vaticano a Castelgandolfo porque las luces de la capital eran demasiado fuertes para los astrónomos. Pío XI construyó una nueva capilla en la que colocó una copia de la Virgen Negra de Czestochowa (Polonia). Entre 1918 y 1921, el papa había sido visitador apostólico y nuncio en Polonia y tenía predilección especial por la Virgen Negra.
Su sucesor Pío XII amaba de manera especial Castelgandolfo y transcurría allí mucho tiempo , salvo los años de la segunda guerra mundial. Durante algunos de los momentos peores del conflicto, los habitantes de Castelgandolfo y de los pueblos cercanos encontraron refugio en la propiedad pontificia, que gozaba de extraterritorialidad. Después del desembarco en Anzio en 1944, los ciudadanos de Castelgandolfo pudieron alojarse en el palacio pontificio mientras los de los pueblos vecinos lo hicieron en la propiedad de Villa Barberini. La primera visita de Pío XII después de la guerra a la villa al lado del lago tuvo lugar en 1946. El pontífice regresó a menudo a Castelgandolfo, donde falleció el 9 de octubre de 1958.
A Juan XXIII (1958-1963) se deben dos tradiciones que forman parte de la vida de Castelgandolfo: la oración del Angelus de los domingos con los fieles en el patio interior, y la celebración de la Misa en la iglesia parroquial de santo Tomás de Villanova el 15 de agosto, festividad de la Asunción.
Con Pablo VI comenzaron los viajes en helicóptero desde Castelgandolfo. El papa murió en la residencia pontificia de verano el 6 de agosto de 1978.
Juan Pablo II, entonces cardenal Karol Wojtyla de Cracovia, transcurrió en Castelgandolfo algunas horas el 8 de octubre de 1978. Regresó como papa 17 días más tarde, tras su elección el 16 de octubre. Ha sido el primer papa que reside en Castelgandolfo en diversas épocas del año y no solo a finales de la primavera o en verano. A menudo permanece allí sólo algunos días, especialmente tras algún largo viaje apostólico o una prolongada serie de audiencias y ceremonias litúrgicas en el Vaticano.
Saverio Petrillo, director de las Villas Pontificias de Castelgandolfo, trabaja para la Santa Sede desde hace 42 años; es director de las villas desde 1986 y autor de un libro titulado Los Papas en Castelgandolfo.
En Castelgandolfo, dice Petrillo, el Santo Padre tiene básicamente el mismo número de habitaciones que en Roma: estudio, capilla privada, comedor y librería. Las habitaciones, al igual que el complejo residencial, son más pequeñas, íntimas y hogareñas.
En la granja se producen huevos, leche (hay 25 vacas) y yogurt a diario, que se destinan a los palacios apostólicos tanto en Castelgandolfo como en Roma, y también se venden con la etiqueta «Ville Pontificie de Castelgandolfo» en el supermercado del Vaticano. Se produce también aceite de oliva, pero en pequeña cantidad. Hasta hace algunos años la ciudad del Vaticano tenía panadería propia y en el mercado se vendían también productos de granja frescos.
Son 60 personas las que trabajan durante todo el año en las propiedades pontificias de Castelgandolfo: jardineros, podadores de árboles, trabajadores agrícolas, electricistas y personal de manutención. Solo 20 personas residen permanentemente en la propiedad.
El helipuerto, no muy lejos de la granja, se inauguró en 1963 durante una visita de Pablo VI a la catedral de Orvieto. A partir del Año Santo de 1975, cuando Pablo VI volvía a Roma para las audiencias de los miércoles, se usa regularmente este medio para viajes papales de corta duración.
Los jardines de Villa Barberini cuentan con una gran variedad de flores, plantas y árboles. Uno de los olivos del jardín tiene una historia particular: en 1964, durante el viaje de Pablo VI a Oriente Medio, el rey Hussein le ofreció una rama de olivo. El árbol de Castelgandolfo es el fruto de esa rama.
Desde los jardines a la italiana, en forma de terrazas, se divisa también la campiña de Roma. (VIS)

EL OBSERVADOR 304-3

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El problema de las antenas de Radio Vaticano
Impulsada por organizaciones ambientalistas, ONGs y grupos de izquierda internacionales que reclamaban el cierre de la radio de la Santa Sede, la pretendida campaña ecológica antivaticana resultó ser más política que otra cosa, llena de manipulación informativa, calumnia y difamación.
El «ecoterrorista» y actual ministro de Ambiente italiano, Willer Bordon lanzó a la prensa un dramático ultimátum para que la Santa Sede enmudeciera su radio, dejando de transmitir, así, a 40 países. Acusó al Santo Padre de «asesinar» de cáncer a los italianos por las ondas de radio de las antenas de Radio Vaticana. Enseguida batallones de ecologistas y organizaciones «sociales» salieron a protestar a las calles contra el Pontífice.

La acción de la Santa Sede

Lo que Bordon no dijo fue que ya hacía meses que su mismo gobierno había establecido una Comisión de Estudio, en conjunto con el Vaticano, para estudiar el caso y tomar las medidas correspondientes. Que el Santo Padre había puesto toda la cooperación solicitada e incluso había animado investigaciones más profundas sobre el problema que le señalaban.

La voz de los científicos

Los primeros en protestar por las actitudes de los grupos comunistas fueron los propios científicos.Un grupo de éstos, católicos y no católicos, envió una carta al presidente de Italia y al presidente de la Comisión Europea explicando que la relación entre el cáncer y los campos electromagnéticos es absolutamente infundada desde el punto de vista científico. Y manifestó su preocupación por el desperdicio de grandes cantidades de dinero invertidas por el gobierno para combatir y publicitar situaciones que no cuentan con ninguna comprobación científica, como la alegada por Bordon.
En dos kilómetros a la redonda de Radio Vaticano sólo se ha presentado un caso de cáncer: el de un niño leucémico, lo que prueba que el ecologista Bordon miente deliberadamente y que lo único que busca es desprestigiar a quienes considera sus enemigos usando la ecología como pretexto, de ahí que se le haya denominado «ecoterrorista».

EL OBSERVADOR 304-4

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MIRADA CRÍTICA
¿Qué se esconde detrás de los reality shows?
Por Santiago Norte

Aunque en México no se han proyectado, estamos muy cerca de los reality shows duros, estilo Gran hermano, el programa que «cautivó» a media Europa con una pandilla de hombres y mujeres escrutados a cada momento por cámaras de televisión, perseguidos en su intimidad, sometidos a durísimas pruebas de aguante y, finalmente, olvidados al corte mil 832, que los mostraba en la letrina, defecando. Podrían pasar por reality shows los talk shows de la señora Salinas o de la señora Sánchez Azuara, pero son tan mentirosas sus secuencias que lo de reality se viene abajo inmediatamente.
El triunfo de los reality shows viene estrechamente ligado a la pulsión de ver cosas que ocurren; de ver cosas en directo, en el mismo instante en el que están pasando. La imaginación que permeaba las primeras series televisivas se fue agotando hasta extinguirse por la tecnología y la facilidad de entrar con las cámaras a los resquicios del mundo (se han visto cámaras situadas en el asta de un toro de lidia, en el casco de un corredor de autos, en el esquí de un competidor de nieve y en la punta de la nariz de un actor de reality shows). En esto tuvo mucha responsabilidad el periodismo electrónico: a mediados de los setenta quedó como una especie de verdad incontrovertible que noticia, lo que se dice noticia, es aquella imagen que se capta en el instante en que se produce, independiente del contexto o de la profundización que pudiera ameritar el caso. Lo que era válido en la fotografía se quiso exportar a la televisión, y del documento valioso pasó al morbo de la muerte, el sexo, el sadismo «en vivo».
Los reality shows dan al espectador una dosificación bien controlada de inmediatismo. Por supuesto, también, de violencia, aunque ésta sea del género simbólico. Basta elegir al posible triunfador y esperar que la desgracia se cierna sobre todos los demás competidores. Porque de un concurso se trata (de ahí lo de show). Por cierto, un concurso sin reglas sociales, urbanas o cívicas, en el que ganar significa llevar al extremo el exhibicionismo.

EL OBSERVADOR 304-5

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DEBATE
¿Es mejor estudiar en casa que ir a la escuela?

Con frecuencia se pone en duda la calidad de la educación escolar. Antes se decía que las escuelas públicas dejaban mucho que desear; pero ahora es evidente que las particulares también. Y eso no sólo sucede en México, sino en casi todo el mundo.
¿De qué depende que los hijos resulten buenos estudiantes? ¿Sólo de la institución en la que son inscritos? ¿De los profesores? ¿De los programas escolares? ¿Del coeficiente intelectual del alumno? Los factores que influyen en el resultado final son muchos, y no tiene nada de extraño que algunos padres de familia piensen que sería más conveniente que sus hijos se quedaran en casa a estudiar, en lugar de ir a una escuela. De hecho en algunas naciones así se hace, y, a pesar de los opositores, los resultados han sido sorprendentes.
Ya alguna vez EL OBSERVADOR comentaba el hecho de que los «alumnos en casa» suelen, sin presión de ninguna parte, reunirse con otros que estudian de la misma manera, e internarse juntos en las bibliotecas y en los museos, lo que muy difícilmente suele ocurrir con «alumnos de escuela».
Recientemente el Patrick Henry College, un centro de estudios superiores creado en el estado de Virginia, EUA, para recibir alumnos educados por sus padres en casa, barrió sorpresivamente con una gran cantidad de premios en el campeonato nacional de debates. Aunque el colegio no tiene un año de antigüedad y apenas cuenta con 90 estudiantes, nueve de sus alumnos llegaron a la ronda semi-final, y trajo a casa ocho trofeos.
Educar a los hijos en casa quizá no sea, pues, mala idea; siempre y cuando el gobierno facilite que estos estudiantes presenten los exámenes necesarios para acreditar sus conocimientos, y los padres realmente dediquen tiempo a la enseñanza, lo cual implica que tengan cierta preparación acedémica. (D.R.G.B.)

EL OBSERVADOR 304-6

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La agonía del católico *
Por Alfonso Navarro

El ataque de Marta Lamas contra la Iglesia católica pretende ser demoledor. No lo logra. En dos mil años nadie lo ha logrado. Lamas entrelaza una serie de tópicos que no resisten el menor análisis. Ciertamente, son agradecibles en cuanto pueden despertar la agonía, el sentido combativo de los católicos. ¿Cuáles son, pues, las imputaciones —que no argumentos— de la antropóloga? Básicamente tres: a) «La Iglesia católica romana es la institución más intolerante en nuestro país». Textual. b) El catolicismo es fundamentalista hundido en un «arrogante fanatismo oscurantista», cuyos jerarcas «insultan impunemente a los demás», «dicen barbaridades» y nadie se atreve «a denunciar sus mentiras». c) El catolicismo es anticientífico y carga con un enorme atraso cultural. «El laicismo nos libera de la pesada servidumbre del totalitarismo católico con sus dogmas inamovibles y sus poderes inapelables». Para un discurso de Kruschev o de Castro. Como conclusión de todo ello, «es imprescindible confrontar a la jerarquía católica, enfrentar el fundamentalismo de la Iglesia católica». Asombrosa conclusión de Marta Lamas. La realidad es que la moral católica, difícil de vivir, choca frontalmente con lo que las feministas llaman «derechos reproductivos y sexuales», eufemismo útil para vender sexo libre del que fluyen cuantiosas ganancias sin importar cuántos crímenes del aborto se cometan. Este es el punto nodal de las divergencias.
Aquello que Marta Lamas tacha de intolerancia de la Iglesia no es otra cosa, en palabras de Arthur Vermeersch, que «una indulgencia sin debilidad, una moderación constantemente enérgica, una predicación paciente pero no escéptica, la advertencia de responsabilidades como llamamiento a la buena voluntad y, dominando a todo, el amor e interés por la salvación; he aquí los rasgos que caracterizan y resumen la tolerancia de Cristo». Esta es la tolerancia que la Iglesia católica, con todo y sus errores humanos, se esfuerza en practicar. A Marta Lamas le parece una «asquerosa tolerancia de quienes se consideran en posesión de la verdad». Craso error. Se trata de todo lo contrario: dejarse poseer, seducir por la verdad. La Iglesia tiene todo el derecho a ofrecer libremente esta opción agónica.
Por lo que toca a la acusación de «atraso cultural» y posición «anticientífica» de la Iglesia católica, se trata de una expresión típica de «los místicos sociales a quienes se les llena la boca cuando hablan del socialismo... científico». El desdén de Unamuno hacia estos «místicos científicos» es más que elocuente. Y él mismo aporta este dato: «Charles Maurras escribía: `No sé lo que de ello piense el señor general André, que pasa por positivista; pero su maestro y mío, Augusto Comte, ha tenido siempre al catolicismo por un aliado necesario de la ciencia contra la anarquía y la barbarie`… La Iglesia y el positivismo tienden a fortificar la familia. La Iglesia y el positivismo son amigos de la tradición, del orden, de la patria y de la civilización». Leído esto, yo opondría a las acusaciones de Lamas aquella aseveración de Einstein: «La poca ciencia aleja de Dios; la mucha ciencia acerca a Él». Whitehead, en su libro La ciencia y el mundo moderno, reconoce que el cristianismo es la madre de la ciencia «en razón de la insistencia medieval (católica) sobre la racionalidad de Dios».
Finalmente, el fanatismo de la Iglesia y de los católicos dogmáticos que, según Marta Lamas, se sienten superiores a los demás, orgullosos y perdonavidas. No sé de qué fuente saca este lodo. Yo sólo veo congruencia y valentía en católicos agónicos que no se avergüenzan de mostrarse como tales en público. De la misma manera me parece respetable el que un ateo se presente como tal. La diferencia es que a éste no se le cuelga el sambenito de «fanático». ¿Por qué solamente al católico? No le demos vueltas al asunto. James Kennedy escribe en su muy recomendable libro ¿Y qué si Jesús no hubiera nacido? : «Hoy muchos han comenzado a ver el cristianismo como un impedimento a su 'libertad', la de pecar. Pero han transformado la libertad en libertinaje, y en el de peor forma… Por eso el hedonismo moderno considera represivo y no libertador al cristianismo».

*Resumen del artículo, originalmente publicado en El Universal (2001-04 -20)

EL OBSERVADOR 304-7

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MUJERES EN EL MUNDO
Reunión de mujeres católicas del mundo

Cerca de 550 mujeres de 60 países de todos los continentes asistieron a la Asamblea General de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), celebrada en Roma, Italia.
Durante los siete días de estudio asistieron a la presentación de la profesora y doctora Lynn Orsuto: “La misión profética de la mujer: una reflexión teológica”, que fue la más apreciada de todas.
Las delegadas de las organizaciones definieron, además, las acciones prioritarias para los cuatro próximos años:
1.- Educación: Desarrollar programas para educación y capacitación, información y comunicación para combatir la pobreza, el sida y el analfabetismo, entre otras cosas.
2.- Violencia: Cero tolerancia para la violencia; como mujeres profetas, tomar acciones en contra de la violencia en todas sus formas.
3.- Derechos humanos: Promover el respeto de los derechos humanos de todos; luchar contra todas las formas de exclusión y discriminación en la Iglesia y en la sociedad.
Algunos de los temas sobre los que se adoptaron resoluciones concretas fueron:
* Acciones en contra del tráfico de mujeres y niñas, y en contra de la explotación sexual de niños y niñas.
* Acciones en contra de cualquier práctica de clonación humana.
* Promoción del diálogo ecuménico e interreligioso.
* Promoción del uso de un lenguaje inclusivo en las celebraciones litúrgicas.
Entre los testimonios sobresalientes, estuvo el de la Premio Nobel de la Paz (1992), Rigoberta Menchú.

Una mexicana al frente

En esta importante asamblea salió reelecta para otros cuatro años Ma. Eugenia Díaz de Pfennich.
Mexicana, proviene de las filas de la Unión Femenina Católica Mexicana, de la que también fuera presidenta y en la que militó desde joven, adquiriendo ahí su formación apostólica.
El Consejo de la UMOFC decidió reelegirla tomando en consideración la labor que desempeñó durante sus cuatro años de gestión, que fue muy valiosa. Además, su Santidad Juan Pablo II le dirigiría una carta llevando un mensaje a todas las mujeres católicas: «Al inicio de un nuevo milenio las 600 delegadas a esta asamblea tienen la oportunidad de dar gracias a Dios por todo lo que ser una mujer significa en el plan divino, y de pedir su ayuda para vencer los muchos obstáculos que todavía impiden el pleno reconocimiento de la dignidad y misión de las mujeres en la sociedad y dentro de la comunidad eclesial».

EL OBSERVADOR 304-8

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ORIENTACIÓN FAMILIAR
Infidelidad, ¿el fin de todo?
Un testimonio, parte I

Por Yusi Cervantes Leyzaola

Comencé a notar que mi esposo estaba inquieto en casa. Decía tener mucho trabajo, pero si le llamábamos tarde a la oficina, ya no estaba. Sus cenas de negocios y sus gastos aumentaron. Excepto estos detalles, todo parecía normal, incluso hasta era más considerado. Lo que más me atormentaba era lo que percibía en la intimidad... Se esmeraba más que nunca en complacerme, pero yo sentía que él no estaba por completo ahí, conmigo. No hice dramas, no lo acosé, no esculqué sus cosas… sencillamente una noche, en la cama, le dije: “Tienes otra mujer, ¿verdad?”. No dijo nada, solamente comenzó a llorar como niño perdido, y yo no tuve más remedio que consolarlo. “ Está bien, llora —le dije—, te hace falta”. No traté de tranquilizarlo, no había razón para estar tranquilos. No intenté convencerlo de que todo se iba a arreglar. En esos momentos yo misma pensaba que todo se había ido a la borda. Pero el hombre que amo estaba sufriendo, y yo tenía que estar con él, por amor, nada más que por eso.
Cuando, finalmente, pudo hablar me preguntó: «¿Qué piensas hacer?». Yo no lo sabía. Tenía dos enormes tentaciones. La primera era meter sus cosas en la maleta y correrlo de inmediato. Mi dignidad quedaría a salvo, llevaría hasta las últimas consecuencias mi papel de mujer traicionada, de víctima inocente… pero perdería a mi esposo, destruiría a mi familia y no ganaría nada en lo absoluto como ser humano. La otra opción era hacer como si nada pasara. Podía fingir que el asunto no tenía importancia, decirle un “te perdono” hueco y rogar al Cielo porque no volviera a pasar. Mi esposo dijo: “No tienes idea de lo mal que me he estado sintiendo, del sentimiento de culpa tan grande que cargo, del enorme miedo que he sentido al pensar en el daño que pudiera hacerte cuando te enteraras…”. Lo interrumpí: “¿No te das cuenta de que el daño ya me lo estabas haciendo, aun sin que yo estuviera enterada? Siento entre nosotros un muro enorme, invisible, pero real, y eso me está matando”. Al escuchar mis propias palabras me di cuenta, realmente sorprendida, de que ese muro ya no estaba. Había mucho dolor, tristeza, enojo, resentimiento, frustración, confusión… Pero el muro no estaba ahí, y en un impulso irresistible, lo abrace, hicimos el amor… y después de muchos meses sentí por primera vez que él estaba ahí. En ese momento decidí que no iba a perder a mi esposo ni iba a fingir que no había pasado nada. Al contrario: iba a luchar por recuperar y reconstruir nuestra relación. Se lo dije. Por segunda vez en la misma noche las lágrimas asomaron a sus ojos. En la mañana, al despertar, yo tenía mil preguntas y mil reclamos, pero dejamos el asunto para el fin de semana. “Lo único que te voy a pedir, desde este instante, es que termine por completo esa relación”. Él me dijo: “¿No te das cuenta de que terminó ayer en la noche, cuando nos recuperamos uno al otro?”.
El proceso de sanación ha sido largo y doloroso, pero al mismo tiempo profundo y vital. Nos hemos redescubierto y nunca nos habíamos sentido antes tan cerca. Lo primero de lo que tuve que convencerme fue de que el hecho de que me hubiera sido infiel no significa que no me amara. Fue difícil, yo tenía esa idea bien metida en la cabeza. Una amiga me dijo que estaba equivocada. “Pero el que ama no hace daño a quien ama”, respondí. “No es por ahí, dijo mi amiga, estoy segura de que él no lo hizo con la intención de dañarte. Cometió un error y te hizo daño, pero ése no era su objetivo. Tienes que buscar en otro lado”. El me convenció diciéndome: “ésta es mi verdad, y si verdaderamente estás dispuesta a rescatar nuestro matrimonio, tienes que creerme”.
Era más fácil pensar que fue algo contra mí, porque eso evitaba que yo hiciera un examen de mí misma y encontrara mis propios errores. Él era el culpable y yo la víctima; pero esta era una posición falsa. Había qué buscar las causas reales, las que atañen a la pareja. Y las fuimos encontrando: una vida demasiado rutinaria, una comunicación superficial, falta de encuentro personal de uno con el otro, vida espiritual pobre, pocos intereses en común, falta de un verdadero proyecto de vida en común y de un compromiso con el mundo, descuido de la pasión y el romanticismo, falta de tiempo y espacios para estar juntos…Fue una sacudida impresionante. En el fondo, mi marido estaba diciendo: mírame, escúchame, aquí estoy… Lo hizo de una manera inadecuada, es evidente. Yo también necesitaba decir lo mismo, pero lo oculté hasta de mí misma. Nada dije, nunca me quejé, nunca pedí atención… hasta aquella noche. En la medida en que fui siendo más consciente de mi responsabilidad en el asunto, fui más capaz de comprenderlo y perdonarlo. Y yo me liberé de un enorme peso.
Pasamos otra etapa terrible: yo quería saber todo, hasta el último detalle, y esas imágenes eran horribles para mí. Él no quería contar nada, decía que me lastimaba más con eso, pero yo le respondí que era peor lo que imaginaba. Así que contó, me imagino que lo menos posible, pero contó lo suficiente como para que yo quedara conforme y llenara los huecos de la historia que había en mi mente. Luego él fue extremadamente tierno y paciente con mi estado de ánimo cambiante, con mis ataques de furia, con mis depresiones y mi llanto. Yo sé que a veces él estuvo tentado a decirme —yo misma me lo decía— que estaba exagerando; pero no lo hizo. Al mismo tiempo volvió a comprarme flores, a recordar mis gustos, a hacerme regalos. Si hubiera llegado con un anillo de diamantes, habría sido completamente falso; pero en cambio, cuando encontré en mi buró el libro que había estado buscando por meses y que él, no sé como, consiguió, supe que es verdad que me ama.
¿Ahora vigilo sus pasos, reviso sus pertenencias o cosas así? No; decidí confiar en él y lo hago sin trampas.
La infidelidad para nosotros fue una oportunidad de reencontrarnos, de crecer juntos, de estar más cerca. Pero no es el camino adecuado, a nadie le recomiendo que lo procure de este modo.

RebecA.

EL OBSERVADOR 304-9

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PINCELADAS
La serpiente, el gato y el niño
Justo López Melús *

Había una vez una mujer que, además de a su niño, alimentaba a un gato montés y lo trataba igual que a su hijo. Pero tenía su miedo, pues sabía que el gato montés era una rara fiera y podría algún día hacer daño al niño. Un día la mujer fue a coger agua, y una serpiente se acercó a la cuna del niño. El gato se lanzó sobre ella y, después de una batalla, la hizo pedazos.
Cuando la mujer volvía de la fuente y lo vio venir con la boca ensangrentada, creyó que le había comido al niño, le tiró el jarro de agua y lo mató. Después entró en casa y encontró al niño sano y salvo, y a la serpiente hecha pedazos junto a la cama. Ahora se dio cuenta de que su sospecha había sido injusta, y lloró amargamente. La precipitación es mala consejera. Antes de actuar hay que pensarlo bien. Después ya no tiene remedio.

El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.
(FIN)

EL OBSERVADOR 304-10

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