El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

27 de mayo de 2001 No. 307

SUMARIO

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Semana sin tele

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¿CÓMO DIJO? Católicas por el derecho a... dejar de serlo

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REPORTAJE La evolución y Dios andan juntos

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COMUNICACIÓN Juego e internet: nuevos peligros para los jugadores

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EL TEMPLO DE BABEL ¿Qué es el feng shui?

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DILEMAS ÉTICOS Los piratas y sus consecuencias

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Protagonistas

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CONTEXTO ECLESIAL Aclaración del Vaticano sobre los errores del padre Marciano Vidal

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La fuerza de quien es capaz de pedir perdón

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TESTIMONIO A LOS JÓVENES De las tinieblas a la luz

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OPINIÓN Informar, no satanizar

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PINCELADAS Rotas las cadenas

 

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Semana sin tele

Por una relación genial entre los medios y los niños
    Imagínalo. Sólo imagina que estás frente a la pantalla y que un señor dice: “Niños, no miren mucha tele. Vayan a hacer las tareas y después vayan a ser niños. Jueguen al fútbol, anden en bicicleta, corran, salten, diviértanse. Vivan su vida, no la de los héroes de fantasía. ¡Ellos no existen!” ¿Cuánto tiempo de vida televisiva le darías a este señor? ¿Cuántos minutos?
    Cuatro horas diarias es el número promedio que ronda en la mayoría de los países occidentales. Y esto evidencia una excepcional dependencia. Y dado que la televisión no enfrenta este tema crucial del niño moderno, es mayor el desafío de la sociedad de darle la importancia que merece, por los canales de la vida real.
    Por esta razón ha surgido la “Semana sin Tele” y EL OBSERVADOR la promueve desde mañana y hasta el 2 de junio. Contrariamente a lo que muchos creen o desearían, no se invita a nadie a decir “no”. Sólo se trata de un gigante sí. Un sí a vivir la vida, a disfrutar de la comida, compartiendo con la familia, a moverse, a realizar actividades creativas, a escuchar al otro, a escuchar el silencio o música, a divertirse, a correr, a ayudar a personas necesitadas o a jugar al ajedrez y decidir uno mismo su propio movimiento. Todavía es posible. No es que quien mira televisión no haga estas cosas. Pero es claro que quien está cuatro horas diarias frente a la pantalla, pierde cuatro horas por día de vivir la vida. Esto sería 28 horas por semana, 112 por mes y 60 días completos, de 0 a 24 horas, en un año. Y los números siguen. En 60 años, un televidente promedio habrá visto 10 años completos de televisión, sin parar ni para dormir ni para atender al cartero.
    ¿Queremos un hombre libre para el tercer milenio, en el que nos podamos servir de los imprescindibles y geniales avances tecnológicos, pero sin depender de ellos? ¿O elegimos estar a su servicio?
    Dejamos la pregunta abierta. Pero no somos indiferentes. Elegimos la primera opción. Una y mil veces. Creemos que el perfil del hombre del tercer milenio debe ser un hombre interiormente libre. Que toma decisiones libres. Que no depende de sus creaciones, sino que pone a éstas a su servicio.
    La Semana sin Tele puede ser una gran ayuda. Si bien es muy corta, puede provocar un cambio en la dependencia. Ha cambiado la vida a millones de familias. ¿No quieres que cambie también la tuya?
   
   
Pero si la apago; ¿qué hago?

   
    •        Leer un libro
    •        Sacar a pasear al perro
    •         Plantar un arbolito
    •        Ir a la plaza
    •        Comenzar un diario personal
    •        Llamar a un amigo
    •        Escuchar música
    •        Cantar
    •        Hacer deporte
    •        Elaborar un álbum de fotos
    •        Contar cuentos
    •        Jugar ajedrez u otro juego de mesa
    •        Aprender a tocar guitarra
    •        Ir a un concierto
    •        Hacer un día de campo
    •        Escuchar la radio
    •        Nadar
    •        Mirar a los pájaros
    •        Poner en orden la recámara
    •        Cortar el pasto
    •        Ir al zoológico
    •        Dibujar
    •        Salir a caminar
    •        Visitar un asilo de ancianos
    •        Jugar con los hijos
    •        Bailar
    •        Elaborar galletas
    •        Hojear revistas
    •        Visitar a familiares o amigos
    •        Meditar
    •        Platicar
    •        Pintar la casa
    •        Regar las plantas
    •        Bañar al gato
    •        Elaborar manualidades
    •        Escribir una carta a un diputado
    •        Hacer una fiesta
    •        Descansar.
   
Doce ideas para liberarte de la tele
   
    1. Lleva el televisor a un lugar menos importante de la casa. Esto ayuda a que la decisión de prenderlo sea más libre.
    2. Nunca permitas que haya un televisor en la habitación de tu hijo. Esto distanciaría al niño de la vida de familia y del contacto con los demás y no le dejaría dormir bien. Además no podrías controlar la programación no apta para menores. Si tu hijo tuviera un televisor en su cuarto, retíralo y compénsalo con algo que le guste, pero que le haga bien.
    3. No prendas el televisor durante las comidas. Es un tiempo excelente para el diálogo.
    4. Pon claros límites al tiempo para mirar TV. Por ejemplo media hora o una hora por día. Expresa las normas en forma positiva. No digas: “no puedes prender la tele”, sino “puedes tanto por día”, o “mejor hagamos tal cosa ...”
    5. Evita utilizar la TV como niñera. Que los niños participen en las tareas de la casa, como ser preparar la comida u ordenar. Que lo sientan como un juego útil. Dales la oportunidad de sentir que te ayudan.
    6. Fija ciertos días de la semana como días sin tele y haz noches de concursos.
    7. No utilices la TV como instrumento de premio o castigo. Esto aumentaría aún más su poder.
    8. Escucha tu música favorita o la radio en lugar de utilizar la tele como sonido de fondo.
    9. Cancela tu canal de cable. Utiliza el ahorro para comprar juegos o libros.
    10. No te asustes si tu hijo protesta: “estoy aburrido”. El aburrimiento despierta la creatividad.
    11. No permitas que la TV desplace lo importante: el diálogo, la creatividad, la lectura y la diversión.
    12. Considera la posibilidad de mirar mucha menos tele. Cuando te liberes, no vas a poder creer cuánto tiempo has perdido de creatividad, diversión y afectos. Pero el salto ya no tendrá retorno. Ahora manejarás tú al botón. Y a tu tiempo.
   
   
NIÑOS Y TELEVISIÓN
   
    En mi opinión, el mayor daño que acusa la televisión no se debe tanto a las imágenes que transmite como al valioso tiempo que roba a otras actividades socializadoras y creativas tan necesarias durante los primeros años de la vida. Muchos tele programas se han convertido penosamente en un sustituto de la imaginación y de la iniciativa, en un manjar poco nutriente pero altamente adictivo. Más problemática es la situación de las criaturas que vuelven del colegio a una casa sin padres y pasan tres o cuatro horas cada tarde delante de la nana electrónica.
   

EL OBSERVADOR 307-1

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    ¿CÓMO DIJO?
   
Católicas por el derecho a... dejar de serlo
    (Columna colectiva. Responsable: Jaime Septién)
    Leemos una entrevista exclusiva de la revista semanal Siempre! (16 de mayo de 2001) con la directora del grupo Católicas por el derecho a decidir. Su nombre es María Consuelo Mejía. Sus acusaciones son terroríficas. Dice que todas (pero todas, todas) las monjas y las ex religiosas han sido mancilladas (desde luego que no con estas palabras) o por un sacerdote o por un capellán. Como nosotros no podemos pretender ser todos ni todas, abrimos un espacio en EL OBSERVADOR, para que las religiosas y las ex religiosas refuten a la señora Mejía. Sería maravilloso que las comunidades de religiosas nos dieran su punto de vista, y nos transmitieran su experiencia, para que las Católicas por el Derecho a decidir tuvieran a la mano un dato muy claro de que se equivocan y confunden la velocidad con la leche malteada.
    Cárcel a curas violadores es el título de la entrevista que le hace a la señora Mejía el reportero Antonio Cerda Ardura. Estamos absolutamente de acuerdo: cárcel a los curas violadores, y a los papás violadores, y a las tías, las mamás, los tíos, los primos y los entenados violadores. No vemos por qué a un cura que cometa un crimen (la violación es eso, un crimen con las mayores agravantes) se le deba proteger. Quien así lo hiciere, tendría que ser igualmente enjuiciado, además de saber que enfrentará la justicia divina (y en el caso de los curas, nos parece, es a la que primeramente han de temer). Claro que la señora Mejía se defiende (es un decir) argumentando que El Vaticano protege a «poderosos» sacerdotes acusados de violaciones. Sin embargo, su afirmación cae en el ridículo, pues viola uno de los principios básicos de toda afirmación legal: no aporta pruebas, sino rumores. A lo mejor la señora Mejía piensa que los rumores son pruebas contundentes. Para la ley humana, no. Y quien así actúe puede ser demandado por difamación y calumnias.
    Ya los obispos de México habían denunciado la contradicción interna de las Católicas por el derecho a decidir en un comunicado del 16 de abril de 1999, a propósito de que éstas andaban con el cuento de que tenían derecho a elegir si dar a luz o no a un ser humano concebido en su seno. Decían los obispos: «Ante estos asuntos, a nadie le es lícito atribuirse el supuesto 'derecho a elegir' y seguir llamándose católico», lo cual implica, simple y llanamente, que las integrantes o simpatizantes de este grupo tienen todo el derecho a elegir, pero si eligen lo que no está mandado por la Iglesia católica, no pueden sino salirse de ella, dejar de ser «católicas» y quedarse con el «derecho a elegir». En otras palabras, salvo monstruosa contradicción, nadie puede elegir, al mismo tiempo, nadar y guardar la ropa.
    Ahora andan pidiendo el fin del celibato sacerdotal y proponiendo el sacerdocio femenino. Dice la señora Mejía que todos los problemas del sacerdocio (como si «todos los problemas» fueran de índole sexual) se acabarían si los curas compartieran su poder y su dinero (en serio, así lo dice) con una esposa, novia o lo que sea. Porque, según ella, «el voto de celibato es una obligación de los sacerdotes, pero no una opción.» Una vez más se equivoca, y de fea manera. La obligación del celibato del sacerdocio viene, primero, de una opción asumida libremente. Los sacerdotes firman con absoluta libertad una carta en la que votan (eligen) conservar la castidad, entregar su riqueza en el orden temporal a Dios. Pueden no hacerlo, no votar, no elegir. Entonces no serán sacerdotes. Que nosotros sepamos, nadie se hace cura con una pistola en la sien. Y los años de formación son muy largos como para alegar algo así como lo que quieren las Católicas por el derecho ...: «es que yo no lo sabía». No creemos, finalmente, que la mayor parte de los sacerdotes que han experimentado la riqueza de entregarse en una donación gratuita a Cristo, vean con agradecimiento las migajas que exige para ellos la señora Mejía. Los habrá, a no dudarlo, pero, gracias a Dios, son una perfecta, absoluta y flaca minoría.
    Querer imponer la opinión personal en los asuntos fundamentales de la fe y la moral es signo de la irracionalidad total. La Iglesia –en estas cuestiones de fe y moral- basa su acción en el Espíritu Santo y en el Magisterio auténtico, transmitido a través de los apóstoles y sus legítimos sucesores. No funciona a partir de opiniones personales. Sería imposible que la profundidad del mensaje de Cristo se difundiera si cada católico cree tener el «derecho a elegir» si le parece o no le parece, si le gusta o no le gusta, si le conviene o no le conviene. En temas que no tocan el mensaje central de la Revelación, hay un enorme campo para la participación de los católicos y las opiniones de los pensadores. Pero en el núcleo de la fe, persiste la fe misma. Por ejemplo, no se permite el sacerdocio femenino porque ésta no fue la voluntad expresa de Jesucristo. Él lo transmitió a los varones. Que además, es un símbolo perfectamente legible para la humanidad; esposo y esposa, matrimonio entre el que consagra su vida a Dios y su esposa la Iglesia. La Iglesia ha respetado esa voluntad de Cristo. La Iglesia no está sujeta a la moda, sino al fundamento de la Revelación. En el sacerdocio estamos hablando de una opción de fe que es nuestra mayor libertad, puesto que el católico encuentra la libertad genuina en la obediencia de la voluntad de Dios. Aducir lo contrario es o mala leche, o mucha ignorancia. O las dos cosas.
   

EL OBSERVADOR 307-2

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    REPORTAJE
   
La evolución y Dios andan juntos
    Por Diego García Bayardo
    Es un hecho que las opiniones de científicos y de teólogos sobre el origen del universo y del hombre han ido aproximándose significativamente en los últimos años. Después de siglos de ciencia atea y materialista, un número creciente de científicos ha expresado la convicción de que la materia por sí sola no pudo evolucionar tan rápidamente y de forma tan compleja como lo hizo, por lo que debe existir una mente ajena al universo que le da forma y sentido.
    Un ejemplo de esto sería el caso del bioquímico Dr. Michael J. Behe, quien al aplicar complejos programas de análisis matemático a la estructura de la célula llegó a la conclusión de que esas estructuras y su organización no pueden explicarse como resultado del azar. Diversas organizaciones de científicos están empezando a plantear la presencia de Dios como motor y cerebro de la evolución, y en Michigan, E.U. varios congresistas han propuesto que en las escuelas se enseñen las ideas creacionistas al mismo tiempo que las teorías evolucionistas. Hay, incluso, quienes piden que estas últimas sean borradas de la enseñanza oficial.
    Por parte de las religiones, la desconfianza hacia la ciencia ha cedido paulatinamente; la Iglesia ha evaluado los conocimientos y las hipótesis que la ciencia aporta y hoy en día nada prohíbe ser católico y a la vez creer en el evolucionismo. Por razones erróneas, mucha gente creyó que las teorías científicas evolucionistas contradecían la Sagradas Escrituras e impugnaban la fe cristiana. Bajo el signo de esta falsa contradicción, muchos católicos y todavía la mayoría de los protestantes han creído que el evolucionismo era simple y llanamente un ataque contra la religión; también varios científicos, como Huxley, creían que con sus teorías estaban destruyendo –al fin- las religiones.
    Hoy sabemos que no hay una verdadera lucha de contrarios en el debate entre creacionistas y evolucionistas. La Revelación y la ciencia comunican verdades, las cuales, precisamente por ser verdades, no pueden contradecirse. Además, la Revelación nos da conocimientos ciertos sobre Dios y la salvación del hombre, mientras la ciencia descubre verdades sobre el universo creado, su composición y funcionamiento. Al hablar de dos órdenes diferentes y desde niveles distintos, ciencia y religión no tienen puntos de auténtica contradicción.
    La aceptación que tiene el evolucionismo entre los católicos y buena parte de las demás iglesias cristianas, al tiempo de la nueva apertura hacia Dios y lo trascendente que están demostrando muchos científicos, puede ser un signo de que religión y ciencia se están encontrando al fin juntas en el mismo camino de la búsqueda de la verdad, libres de las mutuas interferencias y de los traspiés que las enemistaron por tanto tiempo.
   
    ¿Podemos creer en la evolución?
    La Biblia y el Magisterio de la Iglesia enseñan unánimemente que Dios es el creador de todo cuanto existe, pero no se pronuncian a favor o en contra de una evolución de la materia. Para argumentar sobre ella está la ciencia, cuyo registro de los fósiles le da amplia justificación para reflexionar sobre los procesos naturales involucrados en la evolución. Es lícito para el cristiano creer en un sano evolucionismo, con las siguientes limitaciones:
    · No pueden darse como hechos probados lo que en realidad son hipótesis.
    · Independientemente de su evolución, toda materia fue creada por Dios, de la nada.
    · El cuerpo humano puede haber surgido por evolución a partir de otros simios y animales precedentes, pero su espíritu no es producto de la evolución.
    · La creación del hombre es un acto creativo especial, voluntario, consciente y amoroso de Dios.
    · Por una contradicción difícil de salvar con respecto a las Sagradas Escrituras, no es aceptable hasta el momento la hipótesis del poligenismo (teoría que afirma que Adán es un nombre colectivo, que no todos procedemos de él y que Dios creó desde el principio varias parejas humanas), por lo que debemos creer todavía en el monogenismo (el cual afirma que todos procedemos de un sola pareja humana). Esta última teoría cuenta con el inesperado apoyo de varios genetistas.
   
    ¿Entonces provenimos del mono?
    La teoría evolucionista de Darwin es probablemente la peor entendida de todas las teorías científicas. Su rápida popularidad, el uso ideológico que se le dio y la simplificación de que fue objeto a la hora de convertirla en enseñanza escolar tuvieron como resultado una fortísima distorsión del pensamiento de Darwin, al grado de que hoy son muchas las personas que, cuando creen estar hablando del darwinismo, en realidad están discutiendo sobre una cosa totalmente diferente.
    Para empezar, la de Darwin no fue ni la primera ni la única de las teorías evolucionistas que se han formulado. Anaximandro, Lamarck, Erasmus Darwin, Alfred R. Wallace y muchos otros habían argumentado sobre la evolución antes que Charles Darwin. La teoría de este último fue más sólida y logró un rápido reconocimiento, por lo que el trabajo de sus predecesores cayó en un injusto olvido. Evolucionismo y darwinismo, entonces, no son sinónimos.
    Darwin nunca dijo o escribió que el hombre procede o desciende del mono. Este es un disparate que todavía asusta a uno que otro pacato que nunca ha leído los libros de este científico inglés. Lo que Darwin afirmó es que el hombre y los simios actuales tienen ancestros comunes que vivieron hace millones de años.
    La teoría de la selección natural, que es la propia de Darwin, ha sido impugnada repetidamente y sufrió un fuerte revés al publicarse los trabajos de Mendel sobre genética. Sin embargo, trabajos posteriores han integrado los conocimientos actuales sobre genética con la teoría, retocada, de Darwin, por lo que es un neodarwinismo el que actualmente se maneja.
   

EL OBSERVADOR 307-3

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    COMUNICACIÓN
   
Juego e internet: nuevos peligros para los jugadores
   
Por Jesús Colina / Roma
    Los peligros que presentan los métodos tradicionales de juego se están multiplicando con los servicios on-line. Cada hogar puede transformarse en un casino simplemente conectándose a internet, y son muchos los que están cayendo como presas fáciles de las tentaciones ofrecidas.
    El Wall Street Journal, 26 de marzo, informaba sobre el gran número de sitios disponibles en Gran Bretaña que permiten hacer apuestas sobre casi cualquier asunto imaginable. Los jugadores pueden ir a un sitio y apostar su dinero a qué reina de telenovela se casará primero. Otro sitio ofrece apuestas sobre música, por ejemplo cuál será la próxima canción número uno, e incluso, en el mundo de las noticias, si The Times de Londres incluirá a un miembro fallecido de la familia real en su portada la próxima semana. Y, según Merrill Lynch & Co., las ganancias anuales de las apuestas deportivas ascienden en ese país a 213 mil 500 millones de dólares. El gobierno británico está haciendo todo lo posible por atraer más sitios de juego on-line, con la esperanza de obtener más ingresos vía impuestos.
    Estados Unidos es también un país atrapado por este entusiasmo por el juego vía internet. Los jóvenes parecen ser especialmente vulnerables. Desde que están en la Universidad se ven asediados por las compañías de tarjetas de crédito, deseosas de firmar un contrato con ellos.
    Se trata potencialmente del peor tipo de juego: «Desde el punto de vista psiquiátrico, es más o menos como beber solo, en comparación con beber en un bar», dijo Sheila Blume, presidenta de la comisión de una organización de Pacientes Adictos.
    Muchos lugares de apuesta están conectados con sitios infantiles, ofreciendo juegos gratis como una introducción a los sitios de juego tipo casino. Si esto ya parece suficientemente nocivo, según el Business Week del 14 de febrero, a través de Europa, la expansión de la televisión interactiva y los nuevos teléfonos móviles equipados con protocolo de aplicación inalámbrica (WAP), permitirá, a los que tienen tal inclinación, hacer apuestas en todo momento y lugar.
   

EL OBSERVADOR 307-4

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    EL TEMPLO DE BABEL
   
¿Qué es el feng shui?¿Qué es el feng shui?
    Diego García Bayardo
    En materia de religión y “misticismo” hay modas, pero no sorpresas. Año con año las clases media y alta de México reciben con entusiasmo, por simple imitación, alguna nueva corriente o práctica religiosa que siempre procede de Oriente y siempre ha sido adaptada, filtrada y convenientemente comercializada por estadounidenses. Si está de moda en EU entonces debe ser bueno, piensan.
    Hace rato que llegó a nuestro país la novedad del feng shui, que es una práctica derivada del taoísmo; ésta es una religión china de tipo panteísta: “Tao es todo lo que existe y puede existir”. “Todas las cosas derivan del Tao; el Tao no deriva de ninguna” (Lao Tse. Tao Te Ching). Sin embargo, las bases del feng shui parecen ser un tanto sincréticas, ya que los “expertos” aseguran que el feng shui integra filosofía, religión, astrología, cosmología, matemáticas y geografía. La incompatibilidad con el catolicismo resulta evidente.
    Se dice que el feng shui sirve para ubicar y diseñar casas, las cuales, por estar construidas bajo esos místicos lineamientos, promueven el éxito, la riqueza, la salud y felicidad de los que en ellas habitan. También se dice que el feng shui alivia las “oposiciones celestes” de los astros que rigen nuestra vida, por lo que ayuda a potenciar lo favorable o positivo de nuestro karma. ¿Será?
    La ilustrada ignorancia de las masas occidentales obliga a los difusores del misticismo oriental a dar un ligero toque cientifista, aparentemente racional, a todo aquello que quieran traer como moda, así que el feng shui americanizado elude, a veces, hablar del Tao como sustancia elemental de esta práctica y prefiere decir que el feng shui trabaja con “fuerzas geomagnéticas”. Igual habrá que averiguar cuáles.
    El feng shui no es para pobres, y esto es innegable. Para practicarlo de a de veras hay que comprar libros, brújula, discos, velas, campanitas tubulares, esferas de cristal, espejos, etc. Además hay que construir o por lo menos rediseñar la casa y adquirir los muebles y accesorios adecuados para que fluya bien el chi (energía). O sea que una persona que vive en casa de láminas o en un departamento de INFONAVIT lo más seguro es que deba resignarse a que su energía ande siempre bastante desencaminada, pues no se ve cómo podrá hacer las adaptaciones pertinentes a semejante habitación.
    Sería bonito que la suerte o la felicidad fueran asequibles con sólo cambiar la posición de los muebles y el color de la alfombra. Que la sana sexualidad y la prosperidad llegaran sólo por pintar la casa de este o aquel color. Desgraciadamente, la experiencia de miles de años nos enseña que el mal, el dolor y el caos no tienen soluciones fáciles, que la eternidad fue comprada a precio de sangre y que no hay otro camino a la felicidad que no pase primero por la Cruz.
   

EL OBSERVADOR 307-5

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    DILEMAS ÉTICOS
   
Los piratas y sus consecuencias
   
Por Sergio Ibarra
    Durante la etapa posterior al descubrimiento de América surgieron los piratas. Estos personajes que se lanzaban a alta mar y que, resguardados por la soledad del mar abierto, hundieron a sabe cuántos barcos para robar mercancías y asaltar a los barcos que trasladaban a los personajes de la alta sociedad de un continente a otro, para capturar los tesoros extraídos por los conquistadores, arriesgando la mayoría de las veces el pellejo con tal de lograr sus propósitos. Muchas son las historias de estos singulares personajes que dieron lugar al nacimiento de uno de los servicios financieros que, quién lo hubiese pensado, hoy le da empleo a miles de seres humanos en el mundo y acapara capitales importantes: los seguros. Justamente una empresa inglesa fue quien tuvo la iniciativa, Lloyd´s, para asegurar las cargas de los barcos intercontinentales. Hoy convertida en una empresa de reaseguro, una empresa que asegura a las otras aseguradoras y a los bancos.
    Han pasado unos 300 o 400 años de ello. Los piratas, como tales, desaparecieron: no más patas de palo, no más garfios. Mas en la sociedad actual pululan otros nuevos piratas que, ciertamente, no arriesgan el pellejo, aparentemente no asesinan. Uno de los piratas más afamados fue nada menos que Tomás Alva Edison, el múltiple inventor y desarrollador de productos. Muchos de ellos, efectivamente, fueron invenciones de él y de su equipo; hubo otros que no. Las máquinas copiadoras han permitido la duplicación sin autorización de millones de documentos a nivel mundial, sin pagar al autor ni un solo quinto. Las máquinas de video han ocasionado legislaciones drásticas para todo aquel que se atreva a ejercer este oficio. En pleno siglo XXI surge una piratería que empieza a ser motivo de nuevas legislaciones: la piratería digital. Ha surgido un nuevo “negocito”, el de bajar música vía Internet; claro, sin pagar un solo centavo de derechos de autor.
    ¿Le gustaría crear algo: un libro, una obra musical, una tecnología, y luego percatarse de que la sociedad ha decidido no únicamente no retribuirle lo que hizo, sino lucrar con ello? Y cito el asunto de los CDs: ahora resulta que un “cuate” te puede hacer tu disco con la música que sea de tu preferencia por módicos 50 o 60 pesos. Lo grave es que son nuestros adolescentes los que más le están entrando al asunto. Supongamos que usted tiene un hijo, un sobrino o algún conocido de esta edad y que ha caído a lo mejor sin querer, a lo mejor sin haberlo reflexionado o, bien, de plano, con conocimiento de causa. ¿Usted que haría?
    La Biblia dice —y lo dice claramente—: “podrás engañar a los demás menos a ti mismo”. No pagar derechos de autor es un delito; es desconocer al autor, es impedir que la gente que se dedica a crear, a generar conocimiento, reciba lo que se merece. No pagar derechos de autor es atentar contra uno de los mandamientos: «no robarás».
   
   

EL OBSERVADOR 307-6

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    Protagonistas
   
«El término 'global', cuando se entiende de forma coherente, debe incluir a todos. La globalización es, sin duda, un fenómeno que consiente grandes posibilidades de crecimiento y de producción de riqueza, pero muchos también admiten que no asegura de por sí la distribución equitativa de los bienes entre los ciudadanos de los diversos países. En realidad, la riqueza producida permanece a menudo en manos de unos pocos, con la consecuente pérdida de soberanía de los Estados nacionales, ya bastante débiles en las zonas en vías de desarrollo. La doctrina de la Iglesia enseña que el crecimiento económico debe estar integrado por otros valores, para poder transformarse en crecimiento cualitativo; por lo tanto, equitativo, estable, respetuoso de las individualidades culturales y sociales y sostenible desde el punto de vista ecológico».
    S.S. Juan Pablo II
   
    «Ante la corrupción e inestabilidad de los sistemas democráticos en América Latina es necesario intensificar la formación política de los laicos. En este momento hay descontento en casi todos nuestros países, y no estoy exagerando: hay un descontento por la actuación de los partidos políticos. Éste es un momento privilegiado para formar a los laicos, hombres y mujeres, para que se comprometan en la democracia, para que accedan a los diversos estamentos legislativos. Solo así podemos ver un futuro un poco diferente».
    Obispo Jorge Enrique Jiménez, presidente del CELAM
   
    “Nuestra época, por primera vez, tiene el conocimiento, los medios y las posibilidades políticas para derrotar a la pobreza y las desigualdades. A pesar de ello, los fuertes desequilibrios siguen existiendo. Los países desarrollados deben tener el valor de admitir sus errores, que se pueden resumir en una postura de superioridad respecto a los países más pobres. Un comportamiento de superpotencia que debe ser sustituido por una relación de cooperación. En el fondo el objetivo del desarrollo es preparar a las personas para que puedan aportar las capacidades que Dios les ha dado. Traducido en pocas palabras: menos asistencia y más desarrollo de la persona”.
    Arzobispo Diarmuid Martin, observador permanente de la Santa Sede ante la sede de la ONU en Ginebra
    (Selección de Rogelio Hernández Murillo)
   

EL OBSERVADOR 307-7

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    CONTEXTO ECLESIAL
    Aclaración del Vaticano sobre los errores del padre Marciano Vidal
   
La Congregación para la Doctrina de la Fe acaba de notificar las siguientes aclaraciones sobre los escritos moralistas del sacerdote redentorista Marciano Vidal:
    Que la obra del autor contiene juicios morales en cuanto a ética sexual que no son compatibles con la doctrina católica.
    Que afirma, por ejemplo, que la doctrina de la Iglesia sobre la homosexualidad no goza de suficiente fundamento bíblico; que la enseñanza del Magisterio tampoco tiene razón de ser en el caso del autoerotismo o la anticoncepción, y que no toda liberalización jurídica del aborto es contraria a la ética.
    Que tales errores doctrinales se encuentran contenidos en los libros «Diccionario de ética teológica», «La propuesta moral de Juan Pablo II. Comentario teológico-moral de la encíclica Veritatis splendor» y «Moral de actitudes», por lo que no deben ser empleados para la enseñanza en universidades pontificias, seminarios e instituciones oficialmente católicas.
    Que el sacerdote se ha mostrado en todo cooperador con la Santa Sede durante la revisión de su obra, por lo que la Congregación le ha solicitado la elaboración de un nuevo y corregido «Diccionario de ética teológica».
   
   

EL OBSERVADOR 307-8

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La fuerza de quien es capaz de pedir perdón
   
Jesús Colina / Roma
    Hay frases que pueden cambiar el curso de la historia. El 4 de mayo, horas después de aterrizar en Atenas, Juan Pablo II pronunció una de ellas:
    ¡Que el Señor nos conceda el perdón que le imploramos por ocasiones pasadas y presentes, en las que hijos e hijas de la Iglesia católica pecaron con acciones u omisiones contra sus hermanos y hermanas ortodoxos!
    La declaración, hecha por el Papa, de petición de perdón trastocó muchos de los prejuicios que generaciones de griegos han aprendido en la escuela. El papa de Roma, la cabeza del imperio de Occidente que en estos veinte años ha acabado con la fuerza política de los países ortodoxos –se trata de afirmaciones que en ocasiones llegan a reproducirse en periódicos griegos–, llegaba a Grecia a pedir perdón.
    En particular, Juan Pablo II se refirió al acontecimiento histórico que más heridas ha creado entre católicos y ortodoxos: la cuarta cruzada. En 1204, en lugar de dirigirse hacia Tierra Santa, los cristianos de Occidente (católicos) se desviaron hacia Constantinopla para depredar la ciudad símbolo de la ortodoxia y tratar de ocuparla políticamente para imponer el rito y la jurisdicción latina sobre la Iglesia bizantina.
   
    Una delicada declaración conjunta
   
    El momento más simbólico de la peregrinación pontificia tuvo lugar cuando el Pontífice y el arzobispo Christodoulos, primado de la Iglesia ortodoxa griega, asistieron a la proclamación de una declaración conjunta. Nunca antes en la historia católicos y ortodoxos griegos habían escrito una declaración común.
    «Condenamos todo recurso a la violencia y al proselitismo, al fanatismo en nombre de la religión —concordaron el Papa y el arzobispo de Atenas—. Creemos firmemente que las relaciones entre los cristianos, en todas sus manifestaciones, tienen que estar caracterizadas por la honradez, la prudencia y el conocimiento de los problemas en cuestión».
    En realidad, el texto de la declaración no decía nada nuevo; pero ha constituido un avance decisivo en un país donde sus teólogos tachan de hereje a la Iglesia católica.
   
    El Padrenuestro que podría abrir las puertas de Moscú
   
    Pero la gran sorpresa del viaje vino al final de la jornada. Antes de despedirse, Juan Pablo II propuso al arzobispo Christodoulos: «¿Por qué no rezamos juntos el Padrenuestro en griego?». Los dos líderes religiosos quedaron unidos por una oración que, sin duda, tendrá repercusiones en el futuro del diálogo entre cristianos y ortodoxos griegos.
   

EL OBSERVADOR 307-9

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    TESTIMONIO A LOS JÓVENES
   
De las tinieblas a la luz
    De las tinieblas a la luz
    Adicto a la masturbación
    Si se crece en un ambiente machista, lleno de sexo, de alcohol, de carencia de respeto, de amor, es imprudente esperar resultados distintos. Cuando no existen normas claras, cuando hay libertad para hacer y deshacer, cuando falta comunicación, cuidado, atención en los hogares, entonces los adolescentes caen con más facilidad en el desorden, en los vicios, en la depravación.
    Mi nombre es… bien podría ser el tuyo, tal vez el de alguien que conoces, tal vez mi testimonio podría ser útil, por eso lo escribo.
    Si el infierno es soledad, entonces lo conozco; si el infierno es amargura, entonces lo he vivido; si el infierno es vivir sin Dios, entonces entiendo de qué se trata.
    Mencionar que he sido adicto al sexo, a la pornografía, al alcohol, a los medicamentos, es aparentemente fácil. Mencionar que he sido una persona irritable, violenta, cruel, sumamente egoísta; mencionar que durante varios años padecí intensa angustia y depresión, que sufrí anorexia y desequilibrio nervioso y mi cara y cuerpo se llenaron de intenso acné, es aparentemente fácil. Pero decir que fui adicto a la masturbación es para mí sumamente difícil. No hablo de algo ocasional, te estoy diciendo que fui adicto.
    El drogadicto no puede estar sin la cocaína o mariguana. Yo no podía estar sin la masturbación. Al drogadicto no le interesa nada ni nadie. Yo viví lo mismo. La masturbación como adicción es tan destructiva como la droga y el alcohol. No hablo de teorías, yo lo viví.
    Así llené mi niñez y adolescencia y cuando joven quedé vacío y toque fondo. La masturbación me partió el alma. No exagero, hay muchos jóvenes que han vivido o están viviendo esto que muchos adultos ven como natural, pero están acabando con sus vidas y les está robando lo más importante, que es la capacidad de amar.
    No te molestes, escribo por tu bien, para prevenirte.
    Llegó pues el momento en que nada me importaba; mi ilusión por vivir se derrumbó, se me fue el carácter para enfrentar la vida, no le encontraba ningún sentido y la idea del suicidio me empezó a acompañar. La masturbación afectó mi personalidad. Fueron años de terrible soledad y angustia, de tristeza y desesperación, con la fuerte sensación de que este infierno no tenía fin. El centro de mi vida lo ocupaba la masturbación cada vez en forma más intensa.
    Dios estaba lejos, era para mi un extraño que me abandonó; así lo sentía. Sin embargo en mi desesperación lo buscaba, lo cuestionaba.
    Me detestaba a mí mismo, detestaba a los demás y también a Dios.
    No te escandalices, no me juzgues; quiero que te des cuenta a dónde podemos llegar cuando vivimos lo malo como natural o bueno, cuando vivimos como si Dios no existiera, cuando llenamos el alma de un niño con estupideces y no lo acercamos a Dios.
    Las capacidades humanas, físicas y espirituales que Dios me regaló se vieron seriamente afectadas pues dejé mis estudios, mi vista se dañó severamente, constantemente me sentía débil y adolorido, mis órganos sexuales también se dañaron seriamente, padecía fuertes irritaciones y también enfermedades venéreas. El rumbo de mi vida lo perdí por completo.
    De pronto ese Dios para mí lejano, extraño, de quien yo me sentía terriblemente abandonado, se acercó y me dirigió unas agradables palabras por medio mi papá que llenaron mi corazón: yo te voy a ayudar. Benditas palabras que hicieron el milagro de que yo dejara la masturbación de un día para otro después de ser adicto durante 10 años. A partir de ese momento mi vida comenzó a cambiar con más experiencias del amor de Dios que han logrado que los vicios y desórdenes fueran quedando atrás. Hoy mi vida es otra, hoy soy adicto a Dios, no puedo estar sin él. Me es difícil vivir, pues me acompañan las consecuencias y los fantasmas del pasado, pero no me siento solo, pues Jesús me acompaña.
    A ti, que lees este testimonio, te quiero decir: Dios existe, te ama, hay solución, hay respuesta a tu vida: Jesús. Él dice en su palabra: si me buscas de todo corazón me dejaré encontrar por ti.
    El infierno existe, yo lo probé. Dios existe, yo me lo encontré. Bien podría escribir un libro. Por lo pronto estas líneas son suficientes.
   
    *Dios también sana por medio de la Psicología, claro que sí. Infinitas gracias a la Lic. Yusi Cervantes Leyzaola.
   
   

EL OBSERVADOR 307-10

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    OPINIÓN
   
Informar, no satanizar
    Hoy tenemos realmente un privilegio al poder leer un testimonio sobre la adicción a la masturbación. Es para pensarse y formar nuestro criterio. Al autor de este testimonio, pese a ser anónimo, le costó mucho esfuerzo y mucha valentía escribirlo, porque es algo que le obliga a verse, a descubrirse y a sacar asuntos muy dolorosos. Gracias.
    Pero hay que tener cuidado con no irnos al otro extremo. Condenar a los niños y adolescentes por masturbarse (en lugar de sencillamente educarlos al respecto) puede tener también consecuencias nefastas. Al consultorio del psicólogo llegan con frecuencia casos de muchachos que viven con una angustia que paraliza sus vidas a causa de los sentimientos de culpa que les provocaron sus padres. O muchachos con pavor a convertirse en homosexuales porque se masturban (hay que decirlo: la masturbación no conduce a la homosexualidad). ¿De donde sacaron esa idea? De padres, maestros o catequistas mal informados y además extremadamente rígidos en sus criterios.
    Como siempre, cuando un muchacho tiene problemas en este campo, lo primero es verlo como persona, como ser humano que sufre y requiere ayuda, no como alguien que merece el castigo eterno. Hay que ver qué otras cosas están ocurriendo a su alrededor, qué pasa con la familia, con su seguridad personal, con la capacidad y la posibilidad de expresión… Y si el chico pide ayuda, aunque sea en forma vaga, hay que procurársela de inmediato. Parece increíble, pero hay padres que cuando los hijos dicen: “me siento mal, quiero ir con un psicólogo”, reciben como respuesta: “tú estás bien, no lo necesitas”. Y ahí queda, perdido, solo, incomprendido.
    Con este testimonio, pues, queremos informar, prevenir, ofrecer alternativas; pero no irnos al otro extremo y causar otro tipo de daño.
   

EL OBSERVADOR 307-11

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    PINCELADAS
   
Rotas las cadenas
   
Justo López Melús *
    Era joven y se sentía fuerte. Salió de casa y dijo: «Estoy a disposición de quien quiera emplearme». Pasó el rey, lo tomó a su servicio y le dio parte de su poder. Pero no sabía qué hacer con el poder y se marchó. Siguió ofreciéndose. Un mercader lo empleó y le daba abundantes monedas de oro. Pero no sabía que hacer con el dinero. Luego se encontró con una linda muchacha que le invitó con una sonrisa cautivadora. Pero pronto la sonrisa se apagó y la niña desapareció.
    Pasó la noche tendido en la arena. Cuando brilló el sol vio a un niño que jugaba con tres conchas.
    — ¿Quién quiere emplearme?
    El niño le sonrió y le dijo:
    — Quédate conmigo y a cambio no te daré nada.
    Aceptó el contrato y empezó a jugar con él. A las gentes, que luego le invitaban, respondía:
    — No puedo, estoy ocupado.
    Y desde aquel día se sitió libre. Había roto todas las cadenas.
   
    * El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.
   
    (FIN)
   

EL OBSERVADOR 307-12

   

 

 
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