El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

10 de junio de 2001 No. 309

SUMARIO

bullet ¿Secta peligrosa a la vista? Criterios para determinarlo
bullet¿CÓMO DIJO? Los escandalosos
bullet«Monseñor Milingo ha sido plagiado por una familia
bulletREPORTAJE Desenmascaradas las «Católicas por el Derecho a Decidir»
bulletProtagonistas
bulletMIRADA CRÍTICA Todo se vale
bulletDEBATE Los dos feminismos
bulletDILEMAS ÉTICOS Los maestros barcos y los que enseñan
bulletLa vulgaridad toca a la puerta
bulletINTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Soy hijo de la que creía mi hermana
bulletPINCELADAS Narváez y sus enemigos

 

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¿Secta peligrosa a la vista?
Criterios para determinarlo

Ha habido mucho incremento de sectas en Iberoamérica en los últimos años, generando confusión entre las personas para distinguir si un determinado grupo se mantiene fiel a las enseñanzas del Evangelio y de la Iglesia o si, por el contrario, distorsiona estas enseñanzas y construye su propia verdad. He aquí algunos criterios aplicables:


Ha habido mucho incremento de sectas en Iberoamérica en los últimos años, generando confusión entre las personas para distinguir si un determinado grupo se mantiene fiel a las enseñanzas del Evangelio y de la Iglesia o si, por el contrario, distorsiona estas enseñanzas y construye su propia verdad. He aquí algunos criterios aplicables:

* El líder siempre tiene la última palabra (y única) en todos los asuntos. No hay apelación posible fuera de su sistema a otros sistemas de justicia que estén por encima.
* El líder (carismático, decidido y dominante) persuade a sus seguidores a que lo sigan, abandonando sus familias, trabajos y amistades,. El grupo toma el control de las propiedades de sus seguidores, su dinero y sus vidas.
* Los líderes sectarios son mesías autoproclamados que presumen de tener una misión especial en la vida. Centran la veneración de sus adeptos hacia sí mismos y no hacia Dios o hacia principios abstractos o el bien común. El líder, en lo personal, debe ser objeto del amor, devoción y adhesión de sus seguidores.
* La secta es totalitaria por naturaleza. Acostumbra dictar con gran detalle cómo deben vestir sus miembros, qué deben comer, cuándo y dónde deben trabajar, dormir o ducharse, así como lo que deben creer, pensar y decir.
* La secta suele tener una doble moral: por un lado los miembros deben ser abiertos y honestos con el grupo, y confesarlo todo a sus líderes. Por otro lado se les anima a mentir y manipular a los no-miembros.
* Los dos objetivos básicos de una secta son reclutar nuevos miembros y conseguir dinero. Las religiones establecidas y los movimientos altruistas pueden también reclutar y conseguir dinero, pero para mejorar las vidas de sus miembros y semejantes, no únicamente para crecimiento de la institución.
* La secta aparenta ser innovadora y exclusiva. El líder afirma romper con la tradición, ofreciendo algo novedoso e instituyendo el único sistema viable de cambio que solucionara los problemas de la vida o del mundo. Pero, subrepticiamente, ejerce coerción psicológica sobre sus miembros para inhibir su capacidad de examinar la validez de las presunciones del líder.
* Hay en la secta una limitación de todas o algunas de las formas de comunicación con los ajenos al grupo: libros, revistas, cartas, visitas a los amigos, son tabú. «Ven y aíslate».
* A menudo se impone la poco saludable práctica de exponerse a los miembros del grupo en el contexto de una reunión pública, admitiendo pecados pasados e imperfecciones.
* Un nuevo vocabulario emerge en el grupo: los adeptos «piensan» en parámetros estrechos y muy abstractos, propios de la doctrina del grupo. La terminología previene el pensamiento crítico reforzando una mentalidad «en blanco y negro». Los clichés y respuestas preparadas introducen prejuicios mentales.
* En fin, la salvación se presenta sólo posible dentro del grupo, el cual es completamente capaz de explicarlo todo y no está sujeto a mejoras o críticas. Quienes lo abandonen están condenados irremisiblemente.
(Fuente: www.aciprensa.com)

EL OBSERVADOR 309-1

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¿CÓMO DIJO?
Los escandalosos
(Columna colectiva. Responsable: Jaime Septién)

* Al descubierto la intolerante actitud de los «tolerantes». * La Iglesia no impone una moral; defiende la dignidad. * Intereses muy oscuros detrás de tantos manotazos vacíos.

Los escandalosos son pocos, pero son. Oyéndolos rugir en los medios, uno supondría que hacen legión. No es para tanto. Lo que sí es cierto es que dan una lata tremenda, sobre todo en aquello que les parece forma parte de «la última cruzada», la que (en su opinión) se ha instalado en Los Pinos. ¿Que de qué se trata esa «última cruzada»? Bueno, pues, según una periodista, en que la Palabra de Dios y la palabra del presidente Fox ya no están totalmente reñidas, y que para las actuales autoridades federales del PAN «primero está Cristo que la Constitución».
Pero donde han tomado vuelo es con la hija del Presidente. Les preocupa, sí, que le haya dado un crucifijo en su toma de posesión. Que aparezca rezando en la basílica de Guadalupe. Sin embargo, eso se lo pasan. Lo que no están dispuestas (y dispuestos) a pasarle a Ana Cristina Fox de la Concha es que Ana Teresa Aranda, presidenta nacional del DIF, dijera que estaba a punto de lanzar una campaña nacional a favor de la abstinencia sexual entre los jóvenes, para evitar embarazos no deseados y contagios de SIDA. Ahí sí brincaron. ¿Cómo se atreve la llamada «primera hija» a proponer tal tontería? ¡Si los jóvenes son pura sexualidad...!
Bellamente les contestó Paz Fernández Cueto en REFORMA. La también colaboradora de EL OBSERVADOR y presidenta nacional del grupo Enlace les recuerda lo bonito (y congruente) que es ser un tolerante intolerante, un defensor de la libertad que no respeta la libertad. Porque en nombre del progresismo y la apertura vuelven a la vieja política del garrotazo al que piensa diferente y se cierran en banda tras haber etiquetado de cerrado a quien se le ocurra la insensatez de actuar contrariamente a «como debe actuar», según algunos de estos plumíferos insufribles. ¿Cómo estaría la cosa que hasta su mismo padre, el presidente Fox, tuvo que recular? En declaraciones —a juicio nuestro— muy poco afortunadas, el Presidente dijo que Ana Cristina no estaba a favor de la abstinencia sexual sino de la prevención de los embarazos no deseados, y que, incluso, para prevenirlos, se valdría de todo: condones, anticonceptivos, dispositivos intrauterinos, etcétera.
Muy peligroso resulta este llamado presidencial al «todo es lícito» en tanto cuanto se evite tener un chiquillo. Primero, porque va a haber chiquillos si a los jóvenes se les estimula a tener «sexo seguro». Segundo, porque no hay tal «sexo seguro». La única seguridad de no procrear es, aquí y en China, abstenerse de tener relaciones antes del matrimonio. Y lo de China no es un dicho. Según nos recuerda Paz Fernández Cueto, «la abstinencia aparece como primera opción en la Plataforma de la Conferencia de Beijing, entre el abanico de ofertas que deben ofrecerse al adolescente» (párrafo 1091).
También les recuerda a los escandalosos que la Organización Mundial de la Salud ha propuesto la abstinencia como el único método cien por ciento seguro «para hacer frente a las enfermedades de transmisión sexual, a la pandemia del VIH/SIDA y a los embarazos no deseados». ¡Zúmbatelas! ¿Pos' no que la ONU y la OMS eran nuestros?, se han de preguntar los escandalosos, que hacen ruido donde hay pocas nueces. Porque no se necesita ser un genio (ni un cura disfrazado o una monja en lo oscurito) para darnos cuenta de que la defensa de la contención sexual entre los adolescentes es un sí a la vida y un no formidable a la promiscuidad sexual, que solamente acarrea desilusión, vacío y, en el caso del aborto, muerte.
Acusan a Fox de meter a la Iglesia en Los Pinos. Quisiera Dios que fuera así, porque la Iglesia católica no impone una moral sino defiende hasta sus últimas consecuencias la dignidad de la persona humana. Incluso contra los ataques a la dignidad que la persona pudiera asestarse a sí misma. Por ahora lograron «parar» (con la anuencia de su padre) la campaña que se suponía iba a lanzar Ana Cristina Fox. Pero, ¿lograrán «parar» la verdad? ¿Qué bola de intereses se esconden detrás de estos manotazos al vacío? ¿Han pensado alguna vez lo que están «defendiendo» para los adolescentes estos «mártires de la libertad»? Muchos jóvenes de México, de Estados Unidos, de Francia, confiesan estar hartos de que los gobiernos y sus «defensores» crean que son «máquinas sexuales», seres humanos incapaces de actuar fuera del ámbito genital, de crear belleza, de enamorarse con respeto absoluto del otro. Los que hemos pasado por ésas y hemos vivido el vacío al que nos orilla la consideración del otro como un objeto de uso, sabemos lo que decimos. Y comprendemos por qué en una sociedad pansexualizada (plagada de «sexo frío», repetitivo, en serie, insubstancial) hay tanto suicidio de jóvenes. Obvio: si todo el día machacamos la cabeza del adolescente para que practique el «sexo seguro», ¿qué va a pensar el chavo que es? Pues eso, una especie de mecanismo de placer. ¿Y la parte esencial de la vida, dónde queda? ¿Cuál es el sentido de vivir? ¿Qué hay detrás de todo esto? El abismo.

EL OBSERVADOR 309-2

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«Monseñor Milingo ha sido plagiado por una familia», dice el padre Amorth, exorcista de la diócesis de Roma
* Estaba en la mira de la secta Moon y de otros grupos desde hacía mucho tiempo.
* Cayó en un momento de depresión, y recibió un «lavado de cerebro».
Por Jesús Colina / Roma
El arzobispo africano Emmanuel Milingo, que se separó de la Iglesia católica y se pasó a las filas de la secta Moon, es víctima de «la caza despiadada» de una familia de ese grupo que vive en Roma y que ahora se ha esfumado en Estados Unidos. Lo afirma el padre Gabriele Amorth, el famoso exorcista de la diócesis de Roma.
Monseñor Amorth, quien ha realizado con obediencia a la Iglesia más de 50 mil exorcismos y estimaba personalmente a monseñor Milingo, ex arzobispo de Lusaka (Zambia), revela detalles inéditos sobre lo sucedido.
El sacerdote acusa a la secta fundada por el coreano Sun Myug Moon, y en particular a una familia de la ciudad de Roma que forma parte de la misma, de haber plagiado al prelado, es decir, de haberle sometido mentalmente.
Para Amorth, Milingo en estos momentos ha perdido sus capacidades mentales para tomar una decisión por su propia voluntad.

¿Cómo ha sabido esta increíble noticia? Me informaron hace algunos días personas cercanas a él.
¿Cómo puede darse una transformación de este tipo? Reconstruyendo los últimos años de su vida, nos hemos dado cuenta de que los de la secta Moon le han dado una caza despiadada. Hemos identificado incluso a las personas que le han plagiado: le han hecho un lavado de cerebro.
La verdad es que es difícil pensar en un arzobispo sometido de este modo… Le tomaron en un momento de desaliento y depresión. No se dio cuenta de que era una presa por la que trabajaban desde hace tiempo y, poco a poco, han logrado que cediera. Ahora, desde mi punto de vista, Milingo no podrá recuperarse. En parte, porque ya no es posible acercarse a él…».
¿Es tan fuerte la capacidad de sumisión que ejercen los seguidores de Moon? Los que adhieren a esta secta tienen un método letal para «despersonalizar» a las personas. Yo mismo he tenido que vérmelas con padres de familia desesperados porque habían perdido a uno de sus hijos, se esfumó y acabó en Estados Unidos, con esta secta. He conocido casos de mujeres o maridos que han sido plagiados por la secta y que han dejado cónyuge e hijos. Hay psiquiatras especializados en su recuperación.
¿Qué hacen? En Estados Unidos los llaman «desprogramadores», pues liberan a las personas plagiadas o sometidas. Algunos se han especializado en curar a los plagiados de esta secta. En ocasiones, la misma policía los saca de las casas de Moon. Una vez «desprogramados» pueden volver a vivir.
¿Cuál ha sido su reacción a la noticia? De absoluta sorpresa al ver que precisamente él, arzobispo, curandero y exorcista, haya podido caer en una trampa semejante. Sólo se puede explicar algo así con un lavado total de cerebro. Le conozco desde hace muchos años.

EL OBSERVADOR 309-3

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REPORTAJE
Desenmascaradas las «Católicas por el Derecho a Decidir»

El grupo no católico autodenominado «Católicas por el Derecho a Decidir» fue fundado por Frances Kissling, una mujer que vivió algún tiempo en un convento de las Hermanas de San José (EUA) y al abandonarlo dirigió una clínica de abortos en Nueva York.

¿Qué es «Católicas por el Derecho a Decidir»?
* Es una organización abortista estadounidense.
* Su objetivo principal es eliminar al mayor opositor del mundo contra el aborto, la Iglesia católica.
* Se esfuerza por convencer a católicos y no católicos de que el aborto es una alternativa éticamente válida para las mujeres católicas
* Ridiculiza las enseñanzas fundamentales de la Iglesia, promoviendo agresivamente la anticoncepción y el aborto.
(Fuente: declaraciones deJerson Lourenço Flores Garcia, representante del Movimiento en Defensa de la Vida, en Brasil)

Las CDD en Iberoamérica

Las «Católicas por el Derecho a Decidir» (CDD) financian sus actividades con millones de dólares recibidos de grupos estadounidenses abiertamente anti-vida. Uno de ellos es la Fundación Ford, que también hace de las suyas en México y otros países de Iberoamérica.
La agenda de trabajo de las CDD entre los católicos del contienente es:
·Apoyar el disenso católico en el tema del aborto y los anticonceptivos.
·Proporcionar a los católicos una «alternativa racional» a la doctrina de la Iglesia.
·«Educar» sobre los derechos de salud reproductiva (que no quiere decir más que aborto y anticoncepción sistemática).


Una anticristiana interpretación bíblica
En el año 2000, un medio brasileño publicó un artículo con ocasión del Día Internacional de Lucha contra el SIDA titulado «Doctrina católica sobre la fidelidad favorece epidemia, afirma teóloga», en el que una supuesta «experta católica» critica a la Iglesia por promover la castidad. La «experta» en cuestión era Yury Puello Orozco, representante en Brasil del polémico grupo feminista y abortista «Católicas por el Derecho a Decidir» (CDD).
Que un grupo de mujeres que se proclaman católicas cuestionen una enseñanza tan fundamentada de la Iglesia llamó la atención de Jerson Lourenço Flores Garcia, representante del Movimiento en Defensa de la Vida (MDV).
Flores describe uno de los documentos más característicos del grupo abortista, titulado Mujer... Cuerpo... Deseos... Derechos... Vida, Mucha Vida, de la autora Carolina Teles Lemos.
En tal publicación hay sorprendentes interpretaciones de pasajes bíblicos con frecuencia citados por los católicos para hablar del amor conyugal y de la familia.

1) Cantar de los Cantares

El capítulo 4, versículos del uno al quince, es un fragmento de un apasionado discurso del rey Salomón a su esposa. Según la autora, la cita bien podría referirse a los elogios de un enamorado a su enamorada y no «reducirse» al matrimonio.

2) «Yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia»

Teles sostiene que cuando Cristo dice que debemos buscar la «vida en abundancia», quiere decir que no le «gustaría que un bebé nazca con deficiencias ni que las mujeres los tengan en momentos difíciles de su vida», es decir, que sólo los «humanos perfectos» o los concebidos en «determinados momentos» tienen derecho a vivir.

3) La Anunciación

En otra parte de la publicación, Teles se refiere al pasaje de la Anunciación: «Cuando el Ángel se apareció a María y le preguntó si quería ser la madre de Dios, ella pensó mucho primero, para después decir que sí. Si Dios da a María la oportunidad de decidir, tenemos que acreditar que a nosotros nos dará la misma oportunidad, ¿no creen?». La intención de esta falacia, advierteFlores, es convencer al lector «de que la voluntad humana debe imponerse a la voluntad de Dios».
(Fuente: Aciprensa.com)

¿Católicos y abortistas?
El padre Luiz Carlos Lodi da Cruz, encargado de uno de los apostolados pro-vida más importantes de Brasil, precisa que es imposible que los católicos apoyen el aborto, de lo que se deduce que las «Católicas por el Derecho a Decidir» son falsas católicas.
Cuando los católicos se sienten confundidos por las argumentaciones a favor del aborto, simplemente deben recurrir a documentos eclesiales, como la encíclica de Juan Pablo II, Evangelium vitae, para constatar que las enseñanzas de la Iglesia van de la mano con la moral, y que el aborto siempre será algo malo por implicar la muerte deliberada de un ser humano inocente.
El padre Lodi sostienen que no se puede matar a un bebé, ni siquiera para salvar la vida de la madre, porque ambas son vidas humanas independientes. Si teóricamente se da el caso, nada se puede hacer, y nunca es lícito «hacer el mal para que de ahí provenga el bien». Tanto la vida de la madre como la del niño son absolutamente iguales; ambos son «seres humanos criados a imagen y semejanza de Dios, poseedores de un alma inmortal y de un destino sobrenatural».
Indica que el aborto tampoco es «lícito en casos de violación porque la repugnancia contra el crimen nunca podrá convertirse en repugnancia contra un inocente concebido. La vida siempre es un don de Dios, aún cuando surge en circunstancias pecaminosas».
(Fuente: Aciprensa.com)

EL OBSERVADOR 309-4

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Protagonistas
«El olvido del principio de la creación del ser humano como hombre y mujer representa uno de los factores de mayor crisis y debilidad de la sociedad contemporánea. Donde se olvida el principio, se oscurece la percepción de la singular dignidad de la persona humana y se abre el camino a una amenazadora 'cultura de la muerte'. El sacramento del matrimonio y la familia que de él se deriva representan el camino eficaz mediante el cual la gracia redentora de Cristo asegura a los hijos de la Iglesia una real participación en la comunión trinitaria».
S.S. Juan Pablo II.

«El laico no aspira a una santidad de segundo grado, o a una vida interior de segunda categoría. Es también portador de la gracia divina y en sus obras manifiesta las grandezas de Dios. La misión de la Iglesia está también sobre los hombros de los laicos. No es una tarea exclusiva de quienes tienen una vocación específica. La evangelización de nuestra sociedad, la transformación del mundo laboral, legislativo, cultural, deportivo... es la ocupación propia de los seglares».
Cardenal Antonio María Rouco, arzobispo de Madrid, España.

«Aun entre los apóstoles, uno falló. Su acto representa que falló al seguir la tradición apostólica, porque no quiso recibir el consejo ni discernir la verdad. La acción del ex arzobispo nos recuerda nuestra propia fragilidad en la fe. Nos debe hacer humildes. Sin una profunda fe en Cristo, permanecemos frágiles y abiertos al pecado. Sin embargo, la caída de alguno de nosotros no cambia la Iglesia de Jesucristo, que sigue llevando sus enseñanzas y sacramentos al mundo».
Los obispos católicos de Zambia ante el espectáculo protagonizado por el ex arzobispo Emmanuel Milingo, «casándose» en una ceremonia de la secta Moon.

(Selección de Rogelio Hernández Murillo)

EL OBSERVADOR 309-5

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MIRADA CRÍTICA
Todo se vale
Por Santiago Norte

Un estudio español, recientemente publicado, demuestra a las claras que la publicidad se vale de cualquier elemento a la mano para vender sus productos al cautivo (y en ocasiones cautivado) consumidor. Este trabajo enseña que la ciencia ha sido «robada» para servir a la industria del engaño. Con argumentos «científicos» se venden desde jabones hasta automóviles. Claro que no hay ciencia ninguna detrás de la palabrería.
El más despistado no podría tragarse el que «pruebas de laboratorio» hayan demostrado que tal crema dental «impacta en la capa dentobacteriana» y produce una barrera resistente al germen del mal aliento, al de la caries y al de gengivitis con sólo una cepillada diaria. O que tal marca de automóvil produzca una revolución aerodinámica en la que, al paso del vehículo, la resistencia del aire simplemente no pesa. Pero estas «afirmaciones científicas» están presentes en la publicidad comercial de nuestros días, avalando productos y servicios desde la perspectiva de la ciencia, o sea, desde la perspectiva sólida del conocimiento profundo.
Dichos anuncios llevan, por si faltara más, un señor (o una señora) con el típico batín blanco de doctor o de mecánico. Hasta en el que salía el jugador de futbol Hugo Sánchez. Es el indicativo máximo de cientificidad, de profesionalismo doctoral, de validación del conocimiento. Eso y, por supuesto, la demostración indemostrable de que el cosmético, aplicado con la constancia requerida, vuelve a reconstruir la capa epidérmica a través del exclusivo tratamiento (suizo) de moléculas inteligentes, que se internan por los vericuetos de la piel para traer la frescura de los lagos helvéticos en el cutis de la señora de Pénjamo.
El estudio a que nos referimos apareció en la revista española Enseñanzas de la ciencia, y deja al desnudo, al menos, dos sectores de la industria muy proclives al abuso de la (inexactitud) científica: el de la cosmética y el de los automóviles. Explicaciones como que el coche de marras posee «suspensión independiente en las cuatro ruedas, con tren delantero triangulado de geometría optimizada y tren trasero de doble triangulación superpuesta y planos controlados con gestión electrónica de amortiguación». Suena perfecto.
En el trabajo de investigación se afirma: «la ciencia se usa en publicidad por dos razones: primero, igual que se usa a un actor famoso, como respaldo de calidad. Algo probado científicamente es algo verdadero; se cree que el conocimiento científico está probado más allá de toda duda, lo que es erróneo; segundo, porque la sociedad no tiene conocimiento científicos mínimos para entender lo que se dice, para saber si es cierto o no». Las inexactitudes son pavorosas, pero no existe ni autoridad ni aparato crítico social capaz de pararlas.

EL OBSERVADOR 309-6

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DEBATE

Los dos feminismos *
Por Alfonso Navarro

La problemática social del país aparece en distintos planos y grados. En algunos se exhibe impúdicamente; en otros se mueve de manera subterránea, casi imperceptible para la sociedad. Uno de estos problemas es, sin lugar a dudas, la sorda lucha, sin cuartel, que se libra en torno del papel de la mujer en nuestra sociedad. Lo protagonizan dos clases de feminismo plenamente identificados: por un lado, el feminismo radical; por el otro, el feminismo calificado acertadamente de “humanista”; dos enfoques en busca de una misma realidad. En esencia, ambos confluyen al mismo punto: el anhelo de alcanzar la auténtica liberación femenina, enarbolando la bandera de una condena irrestricta a cualquier expresión discriminatoria de la mujer.
Lamentablemente, las diferencias entre ambos, mucho más profundas que sus afinidades, se vuelven enturbiadoras de la sociedad; sus distintas y hasta opuestas metodologías levantan barreras infranqueables entre ambos, como consecuencia lógica de las visiones encontradas acerca de la proclamada “liberación femenina”. Para el feminismo radical, a veces rabioso, tal liberación debe pasar necesariamente por la aplicación de la “ideología de género”. Esta expresión no indica otra cosa que la “deconstrucción” de la masculinidad, la práctica del sexo libre, el desvirtuamiento de la familia natural, la legalización de las uniones homosexuales, el rechazo tajante de la moral objetiva, la práctica “legal” del crimen del aborto entendido como un “derecho” de la mujer sobre su cuerpo, y la realización laboral de la mujer por encima y aún a costa de la esencia de su feminidad y maternidad. De sobra son conocidas las líderes de este feminismo radical: Martha Lamas, Rosario Robles, Consuelo Mejía, Enoé Uranga, entre otras.
En sentido contrario, el feminismo humanista cimenta la liberación femenina en la roca firme de los valores humanos y espirituales más nobles de la humanidad, fundamentalmente la dignidad intrínseca e inviolable de todo ser humano desde su concepción hasta su muerte natural. Desde esta atalaya ética fluyen sus postulados humanísticos: una férrea defensa de la vida y de la familia como células vitales de la sociedad; la salvaguarda de la unión estable y perdurable de hombre y mujer en el matrimonio natural, heterosexual, fundado en el amor y en el disfrute pleno y responsable de la sexualidad; la condena intransigente del crimen del aborto que no es justificable ni legalizable bajo ninguna circunstancia; la aceptación de la realización laboral de la mujer, mas nunca como un fin en sí mismo, sino como medio, como complemento del rol esencial de la mujer: madre y educadora de los hijos. Líder de este feminismo humanista es Rocío Gálvez, y pare usted de contar. Parece que las restantes, si es que las hay, se hallan acobardadas o les da vergüenza aparecer en los medios de comunicación (¿o no será que éstos sólo coquetean con el feminismo radical y niegan espacios al humanista?)
Estupefacto descubro, en una revista ante mis ojos, que una feminista radical escribe: “Esas pendejas incultas (sic, refiriéndose a feministas moderadas, humanistas, psicoterapeutas de profesión) tratan a la pobre gente que cae en sus manos”. En esta línea discurren las rabiosas recriminaciones a Ana Cristina Fox por haber decidido apoyar la defensa de la vida humana. Pero lo que más asombra es que las feministas radicales exijan para ellas todo el derecho de promover sus postulados de “género”, en tanto que niegan terca y perversamente el mismo derecho a las feministas humanistas de difundir los suyos. Esto es, a todas luces, parece una monstruosa incongruencia de las feministas radicales. Y un negro presagio de noches de cuchillos largos para la sociedad. Tarde o temprano, ésta tendrá que elegir entre uno u otro feminismo.
* Resumen de un artículo publicado en periódico El Universal.

EL OBSERVADOR 309-7

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DILEMAS ÉTICOS
Los maestros barcos y los que enseñan
Por Sergio Ibarra


Esta vez nos hemos encontrado a Juanito un poco más evolucionado. Estudió una carrera, de la cual no se ha titulado, pero las presiones y las necesidades económicas hacen que nuestro buen personaje se instale en las líneas de trabajo de una preparatoria. Así que se esmera en cumplir puntualmente con su chamba y prepara sus clases, investiga, elabora ejercicios. Todo va bien para Juanito cuando termina el ciclo escolar: entrega sus listas finales, donde se incluyen algunos alumnos que no acreditaron la materia. No falta el que viene a reclamarle. Unos días después Juanito es citado por el director del colegio. Al entrar a su oficina se encuentra con un alumno y su señora madre. Se puntualiza que el papá falleció hace algunos años y que verdaderamente ha sido un sacrificio que el hijo asistiese a una escuela particular. Para sorpresa de Juanito, el propio director solicita que le deje algún trabajo extra al alumno para que pueda acreditar la materia.
Un maestro se enfrenta diariamente a diferentes situaciones y retos en su andar por la enseñanza, y debe mantenerse moralmente como un ejemplo. A un maestro se le encomienda la tarea mas compleja que pueda existir, que es la formación de personas, y no importa de qué grado sean.
Seguramente usted recordará a quienes lo formaron. Desde aprender el abecedario hasta lo último que haya estudiado, seguramente se encontró por ahí a buenos maestros y a otros que, simplemente, le entraron porque no les quedaba otra.
¿Cuál es dilema que se esta planteando? Para Juanito, actuar con las reglas o no. En caso de no ser flexible probablemente tenga que renunciar o esperar a que lo renuncien o que lo hagan a un lado. Para el director el dilema es peor: ¿cómo involucra a un maestro en una situación como estas?
Pero, por arriba de lo anterior, prevalece el deber que un maestro tiene: enseñar y formar. Ése es el gran objetivo de todo maestro. Y para ello se requiere estarse preparando permanentemente, se requiere estar alerta en todo momento, sus alumnos siempre lo observan, Así que el otro dilema para quien, como Juanito, decide enseñar, es comprometerse como él lo hizo y arriesgarse a ser criticado por exigir, más no resultar inadvertido por ser barco. Y, créame, que si hay un momento difícil para un maestro es al momento de calificar; es difícil separar la línea en la que un alumno reprobado es también responsabilidad de quien evalúa y no solamente de quien no acreditó. Bueno, y si usted fuera Juanito, ¿qué haría?

EL OBSERVADOR 309-8

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La vulgaridad toca a la puerta
Por Bruno Ferrari

De regreso de un viaje tomé un taxi para que me llevara del aeropuerto a la oficina. Me puse a revisar algunos apuntes para una reunión que tendría al llegar con algunos de mis colaboradores. Estando así las cosas, el taxista me preguntó si no me molestaba que pusiera música en la radio. Le respondí que no había problema, nada más que no fuera muy alto.
El conductor empezó a buscar una estación de su agrado. Ciertamente no esperaba yo que sintonizará alguna de música clásica, pero suponía que oiríamos una de baladas en español y, si teníamos un poco de suerte, alguna de esas que reviven la música de los setenta, ochenta y algo más. Pero mis esperanzas se desvanecieron cuando me di cuenta de que la estación seleccionada promovía una música que yo no sabía clasificar. El ritmo era pegajoso, pero lo que me llamó verdaderamente la atención eran las letras de las canciones que incluían frases groseras, así como los comentarios «picantes» y los chistes que hacían los locutores, los cuales parecían más propios de una cantina de mala nota que de un programa radial.
Al llegar a la oficina comenté lo que me había ocurrido con unos compañeros, y mi sorpresa se convirtió en perplejidad al oír decir a algunos de ellos que eso era parte de la «cultura popular». Lamentablemente hoy hay quienes pretenden llamar cultura a cualquier cosa, pero esto no es cierto, no todo es cultura. Si revisamos un diccionario veremos que esta palabra significa «cultivar los conocimientos y las facultades intelectuales del hombre», y el adjetivo «popular» no nos da la libertad para incluir dentro de ésta cualquier desatino. Creo que no es justo tratar de justificar lo vulgar con lo popular. La vulgaridad nace como consecuencia de la destrucción de las costumbres, de los modelos de vida y de la falta de educación. En el fondo, y desde mi punto de vista, la vulgaridad no es más que un reflejo de la pobreza de espíritu y de alma de quien la promueve, o de su incapacidad para poder poner de moda lo bueno, lo noble, lo que trasciende. En el caso específico de este tipo de música o programación considero que a veces funciona como una forma de escape de las tensiones y las frustraciones que pudieran tener algunos jóvenes que utilizan las malas palabras y las groserías porque tal vez no les hemos enseñado otra forma de hacerlo.
Tambien es lamentable que algunas de las personas que dirigen los medios de comunicación no comprendan la responsabilidad y el impacto que estos tienen en toda la sociedad, pero, sobre todo, en nuestros jóvenes, y que, en su búsqueda de un mayor rating —lo que, desde luego, significa también mayores ganancias—, permitan y promuevan la difusión de programas en donde lo que está de moda es hablar con doble sentido, reírse de los demás y jugar con expresiones fuertes.
Igualmente no debemos olvidar que la vulgaridad se «contagia» como la fiebre aftosa.
La vulgaridad no es un accidente, ni fruto del nivel socioeconómico en que nos desenvolvemos. Es una actitud ante la vida que depende, sobre todo, de los valores éticos y cívicos. Para erradicarla es necesario que aprendamos, al igual que en las matemáticas y la química, las normas sociales, pues éstas nos ayudan a elevar el alma y la calidad de la convivencia.
Si hoy permitimos que nuestros hijos se griten de un extremo a otro de la casa, se mofen de los demás o hablen usando palabras altisonantes, no nos sorprenda que en el futuro les griten a sus esposas o esposos, a sus hijos e incluso a sus propios progenitores. Dependiendo de la calidad de las semillas que sembremos hoy, así serán los frutos que recogeremos mañana.

EL OBSERVADOR 309-9

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INTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Soy hijo de la que creía mi hermana
YUSI CERVANTES

Tengo 16 años, soy el ultimo de seis hijos; mi padre nos abandonó cuando yo era muy chico. Me resultaba curioso que mi mamá siempre contara de la infancia de mis hermanos, de cómo habían sido sus embarazos o lo que decía la gente y cosas por el estilo, pero nunca hablaba de mí en ese tipo de aspectos. Si alguien analiza la historia de nuestra familia verá que la diferencia de edad entre mis hermanos no es muy grande, y que mi madre tenía 50 años cuando me concibió; es obvio que, con la menopausia, su periodo fértil había terminado. Este ultimo dato no esta en mi acta de nacimiento, ya que en «edad de la madre» dice: 39 años. Ninguna de las actas de mis hermanos tiene algún dato erróneo. No fue un accidente.
En primera, porque no soy su hijo, sino su nieto. Mi madre biológica es mi hermana mayor, pero no sé quién es mi padre. Mi familia no sabe que estoy enterado de esto; aunque lo escuché de ellos mientras discutían sobre mi comportamiento (antes me habían regañado y mandado a mi cuarto). Por raro que parezca, la noticia no me sorprendió; supongo que es algo que ya imaginaba pues siempre dije que «mi mamá nunca hacia las cosas de una mamá», al igual que mis hermanos, que nunca me trataron de la forma como se llevan entre ellos. La única era mi hermana (ahora sé que es mi madre), a quien siempre le he importado mas allá de la «obligada» responsabilidad. También escuché a mi abuela (mi supuesta madre) decir que es algo que yo jamás debería saber... No es justo que me nieguen conocer algo tan relevante para mí, y, sin embargo, lo seguirán haciendo. Realmente quisiera saber quién es mi padre (aunque si me abandonó es porque no le intereso). Sé que aún vive, y también quisiera saber todo lo que pasó en ese entonces. ¿Que hago? ¿Les digo que conozco el secreto? ¿A quién de ellos sería mas conveniente preguntarle? ¿Me beneficiaría saber toda la verdad? Acepto que me da miedo no su respuesta sino la actitud que puedan tomar conmigo a partir de ese día. Por favor, ayúdeme.

Tienes razón, es injusto. Tienes derecho a saber la verdad sobre tu origen. Por supuesto que indagar tiene sus riesgos. Te vas a enfrentar a verdades dolorosas y a ideas que tal vez a ti y a mí nos parezcan equivocadas, pero que en tu familia tuvieron mucho peso. Me refiero al por qué del secreto. ¿Por qué ocultar la verdad? ¿Por qué inventar esa historia falsa? Creían, seguramente, que era una vergüenza; querían, tal vez, proteger a la que aparece como tu hermana. Pero, hoy por hoy, me parece que tú puedes darte cuenta de que el error de ser madre soltera no es tan terrible como se veía en el pasado. Es algo que se puede enfrentar con valentía. Por alguna razón tu madre no tuvo los recursos para hacerlo y aceptó la propuesta de sus padres. Tienes derecho a saber la verdad, a saber qué pasó. Eso te va a ayudar a entender algunas cosas de ti mismo, a tener una idea más clara de quién eres, a detectar, tal vez, el origen de algunos problemas internos tuyos... En fin, es tu verdad, tu historia, eres el protagonista; tienes derecho a tu verdad. Pero tienes que hacer esas indagaciones con delicadeza y respeto. Es importante que, pese al enojo que sientes por haber sido engañado, demuestres también gratitud. Lo que hicieron, equivocados o no, lo hicieron por lo que creyeron era tu bien. Y te dieron un hogar y todo lo que esto implica. ¿La persona más adecuada para preguntarle? Yo diría que preguntes a tu madre biológica, tu supuesta hermana. Ella debe ser la más ansiosa por romper el secreto y poder así manifestarte su amor. En mi opinión, la segunda alternativa es tu abuela. Pero tú conoces mejor a todos los miembros de tu familia, sabes mejor que yo con quién cuentas más, a quien le tienes más confianza. Qué va a pasar después, no lo sé. Pero podría ocurrir que tengas un acercamiento valioso con tu verdadera madre. No se puede recuperar lo que no fue, pero en el presente pueden tener una magnífica relación, conservando al mismo tiempo la que tienes con tu abuela. Podría haber también reacciones negativas, pero se pueden superar. Lo más importante es que te aman. De modo que todo obstáculo se puede superar. Sé valiente, corre el riesgo. Y escríbeme para que me platiques cómo te fue.

EL OBSERVADOR 309-10

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PINCELADAS
Narváez y sus enemigos
Justo López Melús *

Los santos, los hombres grandes en general, no tienen enemigos, en cuanto depende de ellos. Han ido madurando y conocen sus propias debilidades. Esto los ha hecho humildes, y comprenden fácilmente las debilidades de los demás. «El amor —dice san Pablo— es paciente, es afable; el amor no tiene envidia, no se jacta ni se engríe, no es grosero, no busca lo suyo, no se exaspera ni lleva cuentas del mal... disculpa siempre, se fía siempre, espera siempre, aguanta siempre» (II Cor 13, 4-7).
Tampoco Narváez tenía enemigos... Narváez, «el espadón de Loja», pues allí nació en 1800, es llamado así por el uso frecuente que hizo de la espada, y con pocas consideraciones, por cierto. Fue un político muy activo y el hombre de confianza de Isabel II de España. Aplastó varias insurrecciones con gran rigor. En el lecho de muerte le preguntó el confesor: — ¿Perdona a sus enemigos?
Y contestó: — No me queda ninguno. Me los cargué a todos.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

(FIN)

EL OBSERVADOR 309-11

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