El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

24 de junio de 2001 No. 311

SUMARIO

bullet México, siempre fiel
bulletLlamado a la sensatez
bulletPOESÍA CATÓLICAEucaristía
bulletPICADURA LETRÍSTICA El crucero de la muerte
bulletCORRESPONDENCIA ¡Aguas! ¡Cuidado! La batalla sólo comenzó
bulletDILEMAS ÉTICOS ¿Y la camiseta?¿La sudamos o la lucimos?
bulletMIRADA CRÍTICA Se agota la reserva del lenguaje
bulletEL LIBRO DE LA SEMANA Aventuras de un papá
bulletREPORTAJE Clonación de embriones
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR Pueblo chico, infierno grande
bulletPINCELADAS Oasis en el desierto

 

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México, siempre fiel
En el Bajío 94.54% de la población es católica; en el país el porcentaje llega a 88.8%: no hay merma

Redacción / El Observador

El censo general de población del año 2000 deja una serie de datos muy interesantes sobre la religión que profesamos los mexicanos. Como puede notarse en la figura 1, el centro del país concentra el mayor porcentaje de población católica arriba de 5 años de edad, mientras el norte y el sur concentran el más grande (y grave) número de personas no católicas, destacando Chiapas, con un porcentaje ligeramente superior al 36% de no católicos.

Mucho ruido y pocas nueces

En el comparativo (figura 2) de lo que ha pasado entre 1990 y 2000, podemos observar que la tan difundida merma de las reservas católicas en población mayor de 5 años no es tal. En diez años la población católica disminuyó apenas un 1.4%, lo que invita a pensar que es una falacia de los medios hablar de la enorme suma de mexicanos que día con día pasan a otras religiones. Para muestra, hay que mirar detenidamente las otras dos barras de la figura 2. Los no católicos de México, en una década, crecieron 1.2%, mientras que los que no profesan religión alguna crecieron 0.3% en todo ese lapso. Si analizamos la figura número 3 nos encontramos con que las tres entidades federativas por las que circula EL OBSERVADOR principalmente, es decir, Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí, ocupan el primero, el cuarto y el noveno lugar en cuanto al porcentaje de población de 5 y más años con religión católica. Son extraordinarios los casos de estos estados entre los cuales se da un promedio de 94.54% de población católica, haciendo del Bajío la región más católica de México, y quizá del mundo entero.
Donde las reservas católicas de México han cedido paso a las nuevas formas religiosas, particularmente las protestantes, es en el sureste del país: Quintana Roo, Campeche, Tabasco y Chiapas son las únicas entidades en las que siete de cada diez habitantes (o seis de cada diez, como en el caso de Chiapas) son católicos.

¿Debemos hablar de iglesias?

De un total de 84 millones 794 mil 454 personas mayores de 5 años de edad que había en México en el año 2000, 74 millones 612 mil 373 eran católicas; cuatro millones 408 mil 159 eran protestantes (que incluyen religiones históricas, pentecostales y neopentecostales, Iglesia de Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad, La Luz del Mundo y otras evangélicas); un millón 751 mil 910 personas eran de religiones bíblicas no evangélicas (los Adventistas del Séptimo Día, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es decir, mormones, y Testigos de Jehová); 45 mil 260 eran judíos; 261 mil 193 pertenecían a otras religiones y 2 millones 982 mil 929 no tenían religión alguna.
El estado del país con menor porcentaje de población protestante es Guanajuato, con 1.32%, mientras que la entidad con menor población perteneciente a religiones bíblicas no evangélicas es el mismo Guanajuato, con 0.70%. La mayor parte de la población judía se asienta en el Distrito Federal y en el estado de México. Zacatecas tiene el menor porcentaje de población perteneciente a «otras religiones», mientras que Guanajuato es el que tiene menor porcentaje de personas que no profesen religión alguna.

El granero católico del país

En Querétaro el mayor porcentaje de población de 5 y más años de edad con religión católica se ubica en el municipio de Colón (98.32%), y el menor (93.08%) en Cadereyta de Montes. En San Luis Potosí el mayor es Tierra Nueva con 98.74%, y el menor (69.02%) Axtla de Terrazas. En Guanajuato el más católico de los municipios (y quizá el más católico de México) es Santa Catarina, con 98.78%, y en esa misma entidad, la número uno de porcentaje de católicos en el país, el de menor procentaje (93.41%) resulta ser Romita.
Finalmente, en las cabeceras episcopales donde circula EL OBSERVADOR, Querétaro posee 95.26% de población católica mayor de 5 años de edad; San Luis Potosí, 94.42%; Matehuala, 91.62%; León, 96.81%, y Celaya, 95.49%.

EL OBSERVADOR 311-1

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Llamado a la sensatez
+ Mario De Gasperin Gasperin
1.
Acaba de celebrarse en la ciudad de Puebla el primer Encuentro Continental Americano de Miembros y Consultores del Pontificio Consejo para la Cultura, con asistencia de cardenales, obispos y especialistas de toda América. Escuchamos algunos juicios críticos severos de parte de connotados miembros del mismo. El cardenal Claudio Hummes, arzobispo de Sao Paulo, acusó al sistema económico vigente de haber provocado «un desempleo colosal» y de ser generador de una «pobreza estructural», y el cardenal Oscar A. Rodríguez Maradiaga, ex presidente del CELAM, afirmó que «el capitalismo, fruto de la modernidad, ha sobrevalorado al capital por encima del trabajo y producido el conflicto social más grave de la historia, reflejado en el desempleo, una escandalosa pobreza, desigualdad social creciente y falta de solidaridad entre individuos y naciones» (LA JORNADA). Éstos son señalamientos graves hechos por miembros connotados de la Iglesia.
2. No hace mucho tiempo se solía acusar a la Iglesia católica de no hablar claro sobre cuestiones de injusticia y pobreza; luego se la inculpaba de promover la violencia, tanto física como verbal. Desde Juan XXIII hasta Juan Pablo II la voz de la Iglesia se eleva sonora y fuerte sobre cuestiones sociales, pero nadie la escucha sencillamente porque no hay más sordo que el que no quiere oir. Insensato llama la santa Biblia al comportamiento humano cuando no respeta el plan de Dios. Palabra fuerte, si se quiere, pero certera para que comprendamos la gravedad que implica el no conformar nuestra conducta con la voluntad divina. El siglo pasado ha sido, sin más, el de la insensatez.
3. No hemos sido capaces de superar la pobreza. Escuchamos discursos y estrenamos planes de desarrollo, pero hasta ahí nada más. Tenemos economistas a granel, pero resultados escasos. Incapaces todos de reducir, ni siquiera de detener, el número creciente de pobres. Ya no suele hablarse de pobres, sino de «excluidos». Excluidos del progreso, de la esperanza de la vida. ¿Para qué sirven, pues, todos esos economistas y políticos con sus estadísticas, portafolios y discursos?
4. No hemos sido capaces de crear e incrementar la cultura. El analfabetismo, real o funcional, y la incultura crecen día con día. La educación se reduce a información o difusión de conocimientos, si es que bien nos va. La cultura como cultivo, crecimiento, florecimiento y transmisión de una vida mejor y de valores más altos y elevados, no se ve por donde. Numerosas escuelas y universidades no pasan de ser guarderías para que los chicos y chicas estén más o menos al seguro, mientras los padres se dedican a cosas más importantes. Y grandes agencias de colocaciones: que salgan con un empleo redituable para descargar la obligación de mantenerlos. La tarea educativa se ha venido reduciendo a una serie de informaciones y artilugios prácticos para sobrevivir. Los espacios para la cultura, como son el tiempo libre y los medios de comunicación, se emplean para reventones y bacanales, y la libertad de expresión se vive sin compromiso con la verdad ni respeto a la dignidad. Lo vulgar y lo banal son lo de hoy.
5. No hemos sido capaces de poner a la persona humana en el centro de la vida social y comunitaria. Se privilegia el capital sobre el trabajo, el Estado sobre el individuo, la eficacia sobre la dignidad, la máquina sobre la persona, la técnica sobre la ética, el egoísmo sobre la solidaridad, el placer sobre la dignidad, el mercado sobre la justicia, el relativismo sobre la verdad, el sentimiento sobre la religión. No cuenta el trabajo sino la especulación: el precio del café se fija en Londres o en Nueva York, no en Chiapas o en Veracruz, donde se produce.
6. No hemos sido capaces de cuidar el mundo que Dios nos dio. Pereceremos, no hay duda, sepultados por la basura, envenenados por el aire contaminado, ahogados por la sed y calcinados por destruir la capa de ozono. Remediar esto a nadie interesa. Para los políticos significa meterse en severos problemas de popularidad, y para los industriales implica cambiar los sistemas productivos y reducir las ganancias, cosas para ambos impensables. De vez en cuando aparece alguna cataplasma, nada más.
7. La solución de toda esta grave problemática no está en la técnica, ni en el mercado, ni en la economía, ni en la política, sino en la conciencia. En la conciencia moral. Para los creyentes es un compromiso con su fe. La asamblea de Puebla fue un poderoso llamado a recobrar la sensatez.

EL OBSERVADOR 311-2

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POESÍA CATÓLICA
Del amor hecho hambre
Muy poco se conoce de la poesía de don Miguel de Unamuno (1864-1936). Se sabe de su fama filosófica, de su enconado antagonismo a todas las corrientes de pensamiento de su época, de su cristianismo «agónico». Pero su poesía, riquísima y llena de matices incluso místicos, ha quedado en el olvido.
Unamuno no es un poeta sencillo. Todo lo contrario. Es un poeta fino, lúcido, en ocasiones brutal. Su voz es grave, como graves los temas que de ordinario traza en sus textos poéticos. Uno de ellos, El Cristo de Velázquez, es el más recordado, y, quizá, la empresa religioso poética más arriesgada del autor vasco.
Rescatamos, de esta visión proveniente del famoso «Cristo» del pintor Velázquez, un poema al Amor de Dios reflejado en la Eucaristía. (Selección y nota: JSC)

Eucaristía
Amor de Ti nos quema, blanco cuerpo;
Amor que es hambre, amor de las entrañas,
Hambre de la palabra creadora
Que se hizo carne, fiero amor de vida
Que no sacia con abrazos, besos,
Ni con enlace conyugal alguno.

Sólo comerte nos apaga el ansia,
Pan de inmortalidad, carne divina.
Nuestro amor entrañado, amor hecho hambre,
Oh, ¡Cordero de Dios!, manjar te quiere:
Quiere saber sabor de tus redaños,
Comer tu corazón y que su pulpa
Como maná celeste se derrita
Sobre el ardor de nuestra seca lengua.
Que no es gozar en Ti, es hacerte nuestro
Carne de nuestra carne, y tus dolores
Pasar para vivir muerte de vida.

Y tus brazos abriendo como en muestra
De entregarte amoroso, nos repites
«¡Venid, tomad, comed: este es mi cuerpo!»
¡Carne de Dios, Verbo encarnado, encarna
Nuestra divina hambre carnal de Ti!

EL OBSERVADOR 311-3

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PICADURA LETRÍSTICA
El crucero de la muerte

Por J. Jesús García y García
...el ala, como se sabe, no entra por mucho en la composición
del hombre, que parece tener más de uña y de diente...
JOSÉ MARTÍ
Hitler, Stalin y Truman, los más grandes asesinos de la historia, no tuvieron tiempo de sutilezas. Se vieron dueños del poder y lo usaron con brutalidad para exterminar masivamente a sus enemigos, en flagrantes condiciones de premeditación, alevosía y ventaja. Fidel Castro y Augusto Pinochet, factores de asesinatos un poco menos multitudinarios, tampoco tuvieron tiempo o voluntad de darle algún «giro poético» a sus salvajadas. Los desalmados que justifican y practican el crimen tuvieron necesidad de esperar el tercer milenio para encontrarle al exterminio humano una parte romántica, encantadora, al par que productiva empresarialmente hablando.
        ¿Recuerda usted una serie televisiva, bastante amoral por cierto, llamada «El crucero del amor»? Bueno, pues ya hay uno que puede denominarse con bastante propiedad «El crucero de la muerte» (no «Mar del cambio», o como antes, «Aurora»), donde Holanda ofrece a personas de cualquier nacionalidad el cobijo de su bandera, desplegada en alta mar, para que tranquilamente y en viaje placentero, con la amenidad que proporciona el murmullo de las aguas perturbado a veces por el «solo» en staccato de algún ave u otro animal que produzca emanaciones sonoras, cualquier dama desnaturalizada, despreciadora de la maternidad, sin remordimientos se deshaga de su enemigo, esto es, la criatura que lleva dentro de sí, y vuelva a tierra con una sensación de paz. ¡Qué feliz fue este viaje! Me deshice de mi enemigo y ni pío dijo al ser borrado del mundo de los vivos.
Alevosía, pues, que, acompañada de la premeditación y la ventaja, define todas las agravantes del aborto (o legrado, en términos más encubridores, o ive en la clave más rudimentaria, la de las siglas que forman un acrónimo: ive = interrupción voluntaria del embarazo).
Holanda nos da con este crucero una muestra más de su «criterio amplísimo», no menos que de su visión mercantilista. Pero puede darse (y se dará, no lo dude usted) otra circunstancia: la del «no voy, me llevan». Y entonces Holanda se volverá responsable, además, en el grado que el lector quiera determinar, de piratería, en su modalidad más abominable: la de secuestro de personas. Descubierto este náutico recurso, podemos imaginar las posibilidades que hubiera ofrecido, con pequeños ajustes y variaciones -o sin ellos-, a mentalidades como las de Hitler, Stalin, Truman, Castro y Pinochet, en momentos de menor apremio.
Menos mal que se anuncia por parte de Irlanda el lanzamiento de un «Barco salvavidas», cuyo propósito es seguirle los pasos al crucero de la muerte, ofreciendo el regalo de la esperanza -en su caso el asilo, se entiende-, y el combate argumental contra los asesinatos en alta mar.

EL OBSERVADOR 311-4

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CORRESPONDENCIA
¡Aguas! ¡Cuidado! La batalla sólo comenzó
Millones de mexicanos, después de más de 70 años de ilusiones frustradas, nos volvimos a ilusionar con la posibilidad de tener un gobierno honesto, con verdaderos deseos de hacer bien las cosas en favor de todos los mexicanos, especialmente los más pobres, que no tenga miedo de manifestar abiertamente su fe. El triunfo no fue fácil: debemos aceptar que fue gracias a la ayuda de Dios, que se nos dio a través de tantas oraciones, ayunos, sacrificios... ¡Cómo celebramos el triunfo de todos! Pero después, ¿qué? ¡A dormir¡ ¿Qué no nos hemos dado cuenta de que sólo se consiguió el inicio de la batalla?
Por fin tenemos un presidente honesto, que quiere el bien de cada uno de sus habitantes, que al igual que nosotros ama a Dios, a la Virgen María y es valiente al manifestarlo; y será criticado por todo esto y por todo lo que diga y haga. Claro que no es perfecto: tiene y tendrá muchas fallas, pero no pasemos a formar parte de los muchos que lo atacan. Mejor seamos de los que oran por él y sus colaboradores. En una palabra, oremos por México, por nuestros hijos. No caigamos en la trampa del maligno y de sus secuaces. Vamos a derrotarlos como Jesús Nuestro Señor nos enseñó.
Propongo algo práctico:
1. Pedir que a Vicente Fox ya sus colaboradores les sea concedida la luz del Espíritu Santo, su fortaleza y sabiduría.
2. Rezar por ellos un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
3. Ofrecer algún sacrificio, aunque pequeño (¡sirve!), para protegerlos de sus enemigos.
Hagámoslo diario. Dios Padre, con su amor, multiplica muchas veces nuestro pequeño esfuerzo.
Pablo Tolentino Franco
Santiago de Querétaro, Qro.

EL OBSERVADOR 311-5

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DILEMAS ÉTICOS
¿Y la camiseta?¿La sudamos o la lucimos?
Por Sergio Ibarra
«Oye, Juanito —le pregunta su jefe—: ¿Tú vas los domingos a Misa?». Y contesta Juanito: «Oiga, jefe, la duda ofende. Puntualmente y sin falla alguna, domingo a domingo asisto en compañía de mi familia, ¿sabe?».
«Oye, Juanito —repone el jefe—: ¿entonces por qué nunca me informas acerca de tus clientes que no pagan, y encima de ello les vendes nuevamente?».
A muchas personas les escucho decir lo contrario: que ellos están en paz con Dios; así que, ¿para que van a la iglesia con una bola de persignados, “mochos”, que a la mera hora son igual de pecadores que ellos pero, eso sí, se dan sus “llegues de pecho”, para limpiar la casa domingo a domingo y volverla a ensuciar en la semana?
Ejecutivos, políticos, funcionarios, empleados, son convidados por los líderes de las organizaciones a comprometerse con la “filosofía organizacional”. Son convidados a ponerse la camiseta para comprometerse y cumplir y hacer cumplir las políticas de la organización, muchas de ellas más impuestas que discutidas; otras más, una tradición convertida en un mal hábito, y no una práctica competitiva. Pero, eso sí, se tiene que cumplir a como dé lugar. Lo grave es que son los primeros en dar al traste con “la filosofía” y “las políticas”, porque son hombres que toman decisiones importantes.
Dice el evangelio de san Mateo: «No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los Cielos».
La realidad es que muchos líderes hablan con palabras lo que no demuestran con hechos. No viven como predican. Predican una “camiseta” que luego ni se la ponen, ni la defienden, ni la sudan. Los católicos también tenemos nuestra camiseta. Los domingos nos la ponemos, como Juanito; en compañía de la familia asistimos a la Misa. ¿Y luego?
Ahí es en donde esta el dilema. ¿Sudamos la camiseta? Y luego, ¿la defendemos? Bien dice san Mateo; no se trata sólo de alabar, se trata de actuar conforme a los principios que Dios nos ha enseñado. Tome usted las experiencias de esta última semana y relexione...Verá que sudar la camiseta y defenderla no es tarea fácil.
Ya ve, ese Juanito informa sólo de lo que le conviene, le dice al jefe sólo aquello que le viene bien al jefe. Se pone la camiseta, pero no la suda ni la defiende.

EL OBSERVADOR 311-6

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MIRADA CRÍTICA
Se agota la reserva del lenguaje
Por Santiago Norte
Personajes tan diferentes como el lingüista italiano Raffaele Simone o el poeta brasileño Affonso Romano han advertido últimamente que el tesoro del lenguaje, el cofre del tesoro que nos legaron nuestros ancestros, se está, paulatinamente, agotando. Hemos perdido mucho más de lo que hemos ganado en el terreno del lenguaje. Hemos ido dejando, aquí y allá, colgadas en el perchero, las palabras, y, a la manera de los jóvenes que hoy «chatean» en los «cibercafés», nuestro repertorio se diluye hasta lo mínimo, la interjección, la onomatopeya, el intercambio de emergencia.
Simone es profesor de lingüística en la universidad de Roma y autor de un libro que ha ganado muy pronto lectores en Europa, La tercera fase; formas de saber que estamos perdiendo, que se interesa, sobre todo, en el asunto de la sustitución de la lectura (y, por ende, de la escritura) por la mirada en los tiempos de internet. En una reciente visita a España dijo que «en los últimos 20 años se ha dado un vuelco de 20 siglos de historia del conocimiento, que ha supuesto un retroceso evolutivo que sustituye la lectura por la simple mirada».
La frase es fuerte, pero certera: «retroceso evolutivo». Es decir, tropezón en el camino del autoconocimiento del hombre. Los seres humanos —según Simone— hemos iniciado ya una tercera fase en la historia del conocimiento (de la comunicación), que estará dominada por la cultura audiovisual. Con ello se ha venido abajo el paradigma de cultura, de información, de educación, transformándose en un paradigma lejano, técnico, que transmite imagen y sonido, pero que no involucra en el proceso de aprendizaje al individuo. El desprecio del análisis y la experiencia, el cambio de estos elementos por la estructuración previa y la novedad, hacen de la cultura moderna basada en la información audiovisual «una masa indiferenciada donde todo está en todo».
Por otro lado, el poeta brasileño Affonso Romano, en una reciente entrevista de EL PAIS, ha dicho que contempla al mundo actual como una paradoja: «cada vez hay más información, más palabras, pero cada vez esas palabras están más vacías, y quizá por eso cada vez hay más gente que necesita expresarse, conocer el misterio del lenguaje, sacar a la prosa de la vulgaridad, redescubrir la originalidad de la palabra». Pero son experiencias condenadas al fracaso.
Estamos, pues, al umbral de un salto gigantesco: el hombre se desprende de la palabra para adherirse a la imagen como forma privilegiada de acceso a la cultura. ¿Se trata de un acceso real? Aquí está el problema: que la imagen enseña, pero no hace penetrar en la realidad al que la conoce. La palabra, sí. Esa es la ligera, enorme diferencia.

EL OBSERVADOR 311-7

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EL LIBRO DE LA SEMANA
Aventuras de un papá
Claudio de Castro
Aventuras de un papá
Ediciones Sígueme
Colección Pedal, núm. 248
Salamanca, 2001.
Número de páginas: 110
Costo: un mil cuatrocientas pesetas (más gastos de envío). Pedirlo a Ediciones Sígueme. García Tejado 23-27 E-37007, Salamanca, España, o al correo electrónico de Sígueme: sigueme@ctv.essigueme@ctv.es

Un libro que muchos quisiéramos haber escrito
Para los lectores de EL OBSERVADOR, Claudio de Castro no es ningún desconocido. Durante varios años hemos publicado, periódicamente, su columna «Desde el Centro de América». Claudio nos hace llegar, ahora, sus Aventuras de un papá, un libro muy bien editado por Ediciones Sígueme, una editorial católica de Salamanca, España.
La verdad es que se trata de un libro que despierta en cualquier papá, sobre todo si sus hijos andan entre los 10 y los 15 años, el deseo vivo de rescatar lo que todavía puede recordarse de su infancia, de los 3 o los 5 años, edad en que los niños son poesía pura, filosofía perpetua. Es la edad en la que descubren al mundo. Y lo quieren describir. A menudo, los padres nos contentamos con platicar las anécdotas en un círculo íntimo. Claudio, junto con su esposa, se sentaron a recordar y a escribir las frases primerizas de sus hijos. El resultado es muy bello. De pronto la anécdota del niño que amanece en la cama de los papás y que, al ser preguntado por qué esta ahí, contesta que para que los padres no duerman solitos, nos recuerda nuestros temores de infancia, cierto, pero también esa necesidad dormida en el adulto de los otros, del cariño, de la necesidad de Dios. De hecho, esa es la tesis que defiende Claudio: mientras más conozco a mis hijos, más me acerco al buen Dios. Y así es. Son ellos los encargados de recordarnos el camino, la sencillez del camino que lleva al Padre. Por eso se ha dicho que el niño es el padre del hombre. Porque enseña al Padre y enseña a los padres que en la humildad y la inocencia está Cristo. (JSC)

EL OBSERVADOR 311-8

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REPORTAJE
Clonación de embriones

Carta de un pre-embrión congelado
«Me han dicho que en la democracia en ocasiones unos ayudan a otros. Un colega desarrollado, estudiante de medicina, me presta su voz. Le puedo asegurar que a los catorce días de nuestra vida no pasa nada especialmente distinto que a los diez o que al mes… ¡Qué asco de frío!… ¿Sabe una cosa?Podría ya haber nacido de no estar aprisionado aquí. ¿No se puede hacer algo más por mí?».
(Juán Ramón Prieto Martínez, semanario Alfa y Omega n. 263)

Convertir al ser humano en simple «repuesto»

Nos han querido hacer creer falsamente que es la mejor manera de conseguir órganos y tejidos humanos para ayudar a los enfermos, y, manipulando las palabras, han pretendido solucionar el problema ético. Sin embargo, los científicos han demostrado que los mejores «repuestos» se obtienen de las células madre extraídas de la sangre de los cordones umbilicales.
El 23 de enero de este año la Cámara de los Lores británica tomó una decisión estremecedora: aprobó una propuesta gubernamental que convierte a Gran Bretaña en el primer país que legaliza la creación de embriones humanos por clonación. La condición «ética» que tendrán que acatar los científicos es que eliminen a los pequeños seres humanos gestantes cuando cumplan 14 días de vida.
La Iglesia anglicana unió fuerzas con los arzobispos católicos, con el rabino jefe en el Reino Unido y con el presidente de la Escuela Islámica para tratar de impedir la aprobación de la medida. Pero todo fue inútil.
El objetivo que perseguían las autoridades británicas al convertir a los pequeños seres humanos gestantes en objetos de experimentación era el de promover la creación de órganos «de repuesto». Sin embargo, a diferencia de lo que se llegó a decir en algún momento, no es cierto que la clonación de embriones sea el único método científico para poder crear células individualizadas que permitan obtener órganos y tejidos humanos de repuesto.

Manipular las palabras para manipular vidas

Destruir un embrión humano antes de la implantación en el útero —hasta el 14º día aproximadamente— tiene una carga ética altamente negativa. Por ello los que están a favor de las técnicas de clonación humana han decidido desposeer al embrión en esos primeros días de todo valor humano, y así quitarse de encima toda responsabilidad.
El primer paso para lograr tan sádico propósito fue el cambio de terminología: decidieron no volver a llamar embrión al embrión de menos de 14 días, sino preembrión. Sin embargo, si se examina con rigurosidad científica, no existe ninguna diferencia entre un embrión de 14 días y unos de 16, que ya se implantó en el útero.
Más aún: para que los que donan óvulos o espermatozoides para clonación de embriones, firman un documento en el que reconocen que no tienen ningún derecho sobre el hemocitoblasto, otra palabra para tratar de convencer a la humanidad de que el nuevo ser no es, ni por asomo, una persona.

El futuro está en las placentas y los cordones umbilicales

La ciencia ha demostrado que es totalmente falso que se requiera de la clonación de embriones para obtener de éstos “células madre” capaces de producir toda clase de tejidos humanos de respuesto, aliviando así la carencia de donadores de órganos.
El director del Instituto de Ginecología de la Universidad Católica de Roma, Salvatore Mancuso, revela que se pueden «construir» órganos de recambio sin necesidad de recurrir a la clonación. Basta con utilizar “células estaminales humanas presentes en la placenta o en el cordón umbilical en el momento del nacimiento». Las células estaminales de adulto se encuentran en grandes cantidades en dichos órganos. Sólo hay que recogerlas de manera sistemática y conservarlas en “bancos”.
Para producir los “repuestos” se requiere aplicar las técnicas que actualmente se utilizan en la terapia de tumores, cuando se intensifica la quimioterapia. Con las células «criopreservadas», es decir, congeladas antes de iniciar la intensificación de la terapia, se logra después volver a «colonizar» la médula del paciente con tejidos de su mismo organismo».

Un banco de células estaminales creado por la Iglesia católica
* Material de renegeración de órganos y tejidos.
* Mucho más eficientes que la clonación de embriones.
La Universidad Católica de Roma inauguró en enero de este año un banco de células madre o estaminales, para que sirvan como material para la regeneración de órganos y tejidos humanos. Las células madre se obtienen extrayendo la sangre del cordón umbilical. De este modo se evitan las graves consecuencias éticas que implican, por ejemplo, las propuestas avaladas por el gobierno británico, que autorizan la clonación de embriones humanos para utilizarlos como material de recambio.
La ventaja de las células estaminales es que no sólo ofrecen extraordinarias posibilidades para las personas de quienes se ha utilizado el cordón umbilical, sino también para otros grupos sanguíneos compatibles. Estas células, de una flexibilidad impresionante, pueden convertirse en tejido muscular, en cartílagos y en vasos sanguíneos.
Con esta iniciativa se demuestra que, desde el punto de vista científico y ético, es posible hacer que avance la investigación sin necesidad de aplicar la clonación. Monseñor Elio Sgreccia, vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida y director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica de Roma, ha explicado que las técnicas para utilizar las células estaminales “ofrecen mayores posibilidades de éxito con respecto a las que se basan en la extracción de células madres de embriones».

EL OBSERVADOR 311-9

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ORIENTACIÓN FAMILIAR
Por Yusi Cervantes
Pueblo chico, infierno grande

Cuando me casé vivía en una ciudad. Ahora vivimos en una comunidad Todas las personas me critican y siempre me están juzgando por lo que hago o dejo de hacer. Se ha suscitado una bola de chismes y de malos comentarios que bien dice el dicho que «pueblo chico, infierno grande». ¿Qué puedo hacer?

Yo me imagino, para empezar, que no “todas” las personas la critican. Cuando usamos palabras como todos, nadie, nunca y siempre, nosotros mismos nos estamos poniendo una carga demasiado pesada, los problemas se vuelven abrumadores y difíciles de manejar. ¿Qué tal si quedamos en que algunas, incluso muchas personas, la critican?
Lo que le voy a pedir es muy difícil, pero yo sé que puede hacerlo: pregúntese cuál es la intención positiva de esas críticas, qué es lo bueno que buscan para usted. Tal vez descubra que, al menos en una parte, aunque sea en una pequeñísima parte, tienen razón y usted puede ser una mejor persona. Una buena respuesta a las críticas es decir: tienes razón, veo que estoy equivocada en esto. ¿Qué me aconsejas?
Hay que entender que en comunidades pequeñas la llegada de extraños provoca peligros de desestabilizar el equilibrio que tal vez habían logrado en las relaciones sociales. Pero, con el paso del tiempo, usted puede hacerles ver a sus vecinos que se interesa auténticamente por ellos, que está dispuesta a cooperar y ayudar cuando sea necesario, y a convivir con ellos, compartir su vida. En todo lugar hay gente buena. Acércate a esas personas, ellas pueden ayudarte a relacionarte mejor con los demás.
Hay un dicho que dice: “Si no puedes contra tu enemigo, únete a él”. O mejor: “La mejor manera de ganar una batalla es lograr que tu enemigo se pase de tu lado”. Pero vamos a plantearlo mejor en términos cristianos: ama a tu prójimo —sin condiciones—, sé solidaria.

EL OBSERVADOR 311-10

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PINCELADAS
Oasis en el desierto
Justo López Melús *
Cuando Dios creaba el mundo, después de los astros, la tierra y el mar, creó también a las personas. Eran bellas criaturas, pero sin alma. «Hay que crear el alma», dijo Dios. Entonces Dios bajó a la Tierra y dio un alma a cada persona. Alguna le salió deteriorada, y un día una de ellas dijo una pequeña mentira. Dios se dio cuenta, y les dijo que no se día mentir: «Por cada mentira, arrojaré un granito de arena», dijo Dios.
Los hombres no hicieron caso. La Tierra era toda verde, no importaba un granito de arena. Pero las mentiras se multiplicaron y el fraude y el engaño invadieron el mundo. Cayeron del cielo torrentes de arena y el vergel de la Tierra se convirtió en desierto. Sólo de cuando en cuando, donde todavía vivía alguna persona buena, quedaron oasis. Los santos son como un enclave divino en la Tierra, hermosos oasis que alegran la vista y producen numerosos frutos.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.
(FIN)

EL OBSERVADOR 311-11

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