El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

1 de julio de 2001 No. 312

SUMARIO

bullet Manos que oran
bulletGracias
bulletEL RINCÓN DEL PAPA Para encontrar al Señor se necesita tener un corazón puro
bulletREPORTAJE “El demonio existe, yo lo he encontrado”
bulletEL TEMPLO DE BABEL ¿Qué es el gnosticismo?
bulletVivan los hijos, mueran los padres
bulletDILEMAS ÉTICOS Más que un libro
bulletINTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Sobre presentar el examen recepcional o no
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR Siempre a la defensiva
bulletPINCELADAS ¿Sopa sosa o salada?

 

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Manos que oran

Manos

Así se llama la pintura de Durer (Durero) que se contempla en esta página. El artista la hizo como homenaje a su hermano, quien se sacrificó por él para que alcanzara el éxito. Los que trabajamos en EL OBSERVADOR queremos, en nuestro sexto aniversario, ofrecer el testimonio de la familia Durer también como un homenaje a nuestros lectores, reconociendo que no habríamos llegado hasta aquí sin su favor.
Durante el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Nuremberg, vivía una familia con 18 niños. Para poder poner pan en la mesa para tal prole, el padre, y jefe de la familia, trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de oro, y en cualquier otra cosa que se presentara.
A pesar de las condiciones tan pobres en que vivían, dos de los hijos de Albrecht Durer tenían un sueño. Ambos querían desarrollar su talento para el arte, pero bien sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia.
Después de muchas noches de conversaciones calladas entre los dos, llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una moneda. El perdedor trabajaría en las minas para pagar los estudios al que ganara. Al terminar sus estudios, el ganador pagaría entonces los estudios al que quedara en casa, con las ventas de sus obras, o como fuera necesario.
Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la Iglesia. Albretch Durer ganó y se fue a estudiar a Nuremberg. Albert comenzó entonces el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció por los siguientes cuatro años para sufragar los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia.
Los grabados de Albretch, sus tallados y sus oleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte.
Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durer se reunió para una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado para hacer sus estudios una realidad. Sus palabras finales fueron: “Y ahora, Albert, hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir tú a Nuremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de ti”. Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el rincón de la mesa que ocupaba Albert, quien tenía el rostro empapado en lágrimas, y movía de lado a lado la cabeza mientras murmuraba una y otra vez: “No... no... no...”. Finalmente, Albert se puso de pie y secó sus lágrimas. Miró por un momento a cada uno de aquellos seres queridos y se dirigió luego a su hermano, y poniendo su mano en la mejilla de aquél, le dijo suavemente: “No, hermano, no puedo ir a Nuremberg. Es muy tarde para mí. Mira lo que cuatro años de trabajo en las minas han hecho a mis manos. Cada hueso de mis manos se ha roto al menos una vez, y últimamente la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis... mucho menos podría trabajar con delicadas líneas, el compás o el pergamino y no podría manejar la pluma ni el pincel. No, hermano... para mí ya es tarde”.
Mas de 450 años han pasado desde ese día. Hoy en día los grabados, óleos, acuarelas, tallas y demás obras de Albretch Durer pueden ser vistos en museos alrededor de todo el mundo. Pero seguramente usted, como la mayoría de las personas, sólo recuerde uno. Lo que es más, seguramente hasta tenga uno en su oficina o en su casa.
Un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano Albert, Albretch Durer dibujó las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra simplemente “Manos”, pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte y se le cambió el nombre a la obra por el de “Manos que oran”.
La próxima vez que vea una copia de esa creación, mírela bien. Permita que sirva de recordatorio, si es que lo necesita, de que nadie, nunca, ¡triunfa solo! (Valores.org)

EL OBSERVADOR 312-1

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Gracias
EL OBSERVADOR es ya, gracias a Dios y a ustedes, lectores, suscriptores, anunciantes, sacerdotes, obispos, distribuidores y amigos, una historia de éxito. Seis años de crecimiento así lo atestiguan.
Son muy escasas las publicaciones que en México pueden superar la barrera de los cinco años. Nosotros contamos con la Providencia y con los lectores de la sierra, del barrio, de la ciudad, de la comunidad, de los movimientos, del hogar, de la empresa, la parroquia, la política... Tenemos con nosotros al mejor equipo: el que comanda Dios, con la iglesia fundada por su Hijo, la Iglesia católica, apostólica y romana.
Y desde esta roca firme nos hemos abierto al mundo. Nuestra misión sigue siendo la misma: crear opinión católica entre los lectores del centro de México ante los acontecimientos del mundo. Servimos a Cristo vivo en la solidaridad con todos.
Lejanos son ya los días en que presentábamos esta empresa privada, de laicos, al servicio de la fe y de la cultura. Maravillosos los retos que se nos presentan: ampliar nuestra cobertura, nuestros temas, ir hacia la gran fortaleza del catolicismo mexicano que está en los «pequeños creyentes», no por su tamaño ni por su importancia; «pequeños» por humildes, sencillos, entrañables. Este tren no se detiene; este camino se muestra amplio, venturoso.
De todo corazón, de parte de EL OBSERVADOR, a ti, lector, suscriptor, anunciante, sacerdote, obispo, distribuidor... gracias, que Dios nos siga bendiciendo con tu compañía.

EL OBSERVADOR 312-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
Para encontrar al Señor se necesita tener un corazón puro
En la catequesis de la última audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro antes del viaje papal a Ucrania, Juan Pablo II habló del tema «El Señor entra en su templo», basado en el salmo 23.
El Papa explicó que este salmo presenta tres verdades fundamentales: «Dios ha creado el mundo y por eso es Señor del universo»; todos «debemos presentarnos ante Él para dar cuentas de nuestra actuación», y Él viene «para establecer con los hombres una relación de profunda comunión».
En este texto bíblico se hace «una breve aclamación al Creador, a quien pertenecen la tierra y sus habitantes. Es una especie de profesión de fe en el Señor del cosmos y de la historia». Posteriormente, el salmista invita a los creyentes a «hacer un examen de conciencia o un acto penitencial que precede a la celebración litúrgica». Se hace hincapié en la necesidad de tener un «corazón puro», en la «sinceridad, pero, por encima de todo, en la lucha contra la idolatría» y en las relaciones con el prójimo, inspiradas «en la justicia y en la rectitud».
El Santo Padre señaló que de este modo es posible «el ingreso festivo de los fieles en el templo para encontrar al Señor». (VIS)

EL OBSERVADOR 312-3

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REPORTAJE
“El demonio existe, yo lo he encontrado”
Por Diego García Bayardo
En la Francia próspera y descreída de nuestros tiempos, un exorcista capuchino da testimonio de que la lucha contra el demonio es tan cotidiana y actual como siempre.
En México y en el mundo hay católicos, incluyendo sacerdotes y teólogos, que ponen en duda o incluso niegan rotundamente la existencia del demonio y del infierno. Semejante punto de vista es incompatible con las Escrituras y el Magisterio de la Iglesia, los cuales afirman unánimemente el misterio de la caída de los ángeles rebeldes, pero también es inconciliable con la experiencia prácticamente cotidiana de los exorcistas que por todo el mundo libran una lucha incesante contra el demonio y sus obras.
El padre Matthieu, sacerdote capuchino, superior del convento de Besancon, ha ganado renombre en toda Europa por su labor de años como exorcista. Entrevistado por la televisión francesa, el P. Matthieu afirma con la seguridad que da la experiencia lo que tantos niegan u ocultan: «Sí, el demonio existe, yo lo he encontrado. ¡Me he peleado con él, más bien!».
Acerca del problema, frecuentemente planteado, de cómo determina la Iglesia que alguien está poseído por el demonio, el P. Matthieu nos recuerda que la Iglesia se toma un tiempo para investigar cada caso, que no procede sólo por sospechas y que acostumbra tomar muy en cuenta la opinión de los médicos cuando éstos han tenido la oportunidad de atender previamente a la víctima. Sin embargo, y para sorpresa de muchos, este exorcista afirma: «En cierta ocasión, el Dr. Dechaume, profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Lyon, me dijo textualmente: 'De cada cien enfermos de los hospitales psiquiátricos, ochenta son cosa de la Iglesia y no de la ciencia'». Es frecuente que los posesos busquen a un sacerdote sólo después de haber sido atendidos infructuosamente por veinte, treinta o más médicos.
Como un ejemplo de la clase de cosas que pueden pasar durante un exorcismo, el P. Matthieu nos narra: «...disponía de una docena de hombres para ayudarme... Lo hicimos [el exorcismo] en el coro, ante el altar, y le atamos [al poseso] con dos cuerdas de nylon. Al comenzar el exorcismo estaba perdido, en coma, rígido como el acero, frío como el hielo. Los hombres, poco creyentes, estaban asombrados... Pero a la primera señal de la Cruz él los derribó, las cuerdas cayeron y comenzó a elevarse, al final le cogieron como pudieron, sujetándole en el suelo... Para reiniciar los exorcismos, indiqué a algunos de ellos que se sentasen sobre él... Comienzo el exorcismo y al cabo de algunos minutos se ponen a vociferar: '¡Padre! ¿Adónde va? ¿Adónde va?'. Y es que el hombre subía por el aire con seis hombres encima de él, sin saber si se iba a detener o no y pensando que llegaría hasta la bóveda. Luego se detuvo y volvió a descender, siempre boca arriba, hasta quedar en el suelo. Los hombres estaban lívidos... Nada más tocar tierra, [el poseso] volvió en sí de golpe y comenzó a gritar... '¡Padre, estoy curado!'».
La práctica de la magia y de los cultos satánicos, así como del yoga, el llamado “viaje astral”, etc., constituye el camino más directo para la posesión, afirma este monje exorcista, pues «el demonio responde a quien le llama; así como Dios no rehúsa jamás su gracia a quien se la pide, tampoco Satanás rehúsa nunca su ayuda». La víctima de posesión en el caso arriba mencionado era un hombre que había practicado el satanismo. El P. Matthieu tuvo que seguir haciéndole exorcismos por varios años y le sacó muchos demonios, excepto el último. A éste no lo ha podido expulsar todavía ni ha logrado que le revele su nombre.
Aunque la posesión satánica puede llegar a resultar permanente, el exorcismo persistente es eficaz en la gran mayoría de los casos. Además, la acción demoníaca suele hacer que hasta los testigos más alejados de la religión se conviertan y empiecen a practicarla con fervor. El P. Matthieu nos recuerda que Dios nos concedió el don de la libertad y que «Dios nos da todas las gracias necesarias para resistir los ataques de Satanás».

Las actividades del demonio
Tentación
Actividad ordinaria y común a todos los hombres. Consiste en una incitación a pecar y así, apartarnos de la Gracia y de los designios de Dios.
Obsesión
Actividad considerada ordinaria por algunos y extraordinaria por otros. Es parecida a la tentación, pero de mayor intensidad. En ocasiones el demonio influye sobre los sentidos internos o externos, especialmente sobre las pasiones.
Infestación local
Actividad extraordinaria. Es la acción del demonio sobre objetos, plantas o animales. Es una actividad manifiesta y de carácter perverso.
Infestación personal
Extraordinaria. Actividad externa del demonio sobre una persona. Suele ser una acción violenta sobre el sujeto.
Posesión
Extraordinaria. Es el dominio del diablo sobre el cuerpo e indirectamente sobre el alma de un persona.

Satanistas y luciferianos
El satanismo significa, en términos generales, cualquier forma de culto y adoración a Satanás. Sin embargo, algunos estudiosos proponen la siguiente distinción. Los satanistas se caracterizan por no creer que el diablo sea un ser real y personal, sino más bien una proyección de los instintos y deseos del hombre, los cuales deben ser practicados sin freno. Los luciferianos, por su parte, piensan que el diablo existe y que no es un espíritu perverso, sino un emisario de Dios encargado de revelar la verdadera luz a los hombres. Según esta doctrina, el Dios del Antiguo Testamento es malo: trató de mantener a Adán y a Eva en la ignorancia, pero Lucifer, como personaje prometeico, se compadeció de los Primeros Padres y los llevó a conocer el bien y el mal. Desde entonces Yahweh se dedicó a oprimir a los hombres con su ley y Lucifer trata de rescatarlos. La doctrina luciferiana tiene un claro origen en el gnosticismo.

EL OBSERVADOR 312-4

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EL TEMPLO DE BABEL
¿Qué es el gnosticismo?
Por Diego García Bayardo
Por Diego García Bayardo
Una plaga que surgió desde los primeros siglos de la era cristiana es el gnosticismo. Varios magos y filósofos que se acercaron o convirtieron al cristianismo no quisieron renunciar a sus antiguas prácticas y creencias, por lo que intentaron fusionar sus dos doctrinas y crear una nueva fe que les diera los beneficios del cristianismo sin tener que renunciar a sus privilegios y al orgullo de ser miembros de una élite mística e iniciática.
Los gnósticos pensaban que la salvación no venía por la fe en Jesucristo, sino por la dedicación al estudio y a la meditación (de ahí su nombre: gnosis = conocimiento). Existieron y existen múltiples grupos y sectas gnósticas, las cuales comparten algunas líneas de pensamiento pero se distinguen por proponer un infinito de variantes, contradicciones y aportaciones nuevas.
La base del gnosticismo es suponer que existe Dios, pero es tan lejano a nosotros que nos es completamente desconocido e incognoscible; la Biblia no nos habla realmente de Él y ni siquiera la fe en Cristo nos permitirá elevarnos hasta tal divinidad. La materia es mala, completamente perversa y corrupta, y como Dios no puede hacer cosas malas, entonces Dios no es el creador del universo. Dios, sin darse cuenta, emanó de sí una serie de seres cada vez más lejanos a él y menos perfectos, hasta que uno de ellos, el Demiurgo, acabó por crear la materia, incluyendo a los hombres. El Demiurgo es ignorante y estúpido; por eso creó algo tan vil como la materia. Lo más curioso de la doctrina gnóstica es que pretende que ese Demiurgo tonto, después de crear al mundo, se sintió tan brillante que empezó a creerse Dios. Se reveló a los hombres y es nada menos que el Yahweh del Antiguo Testamento. Según esto, el Dios de Abraham, Moisés y los profetas no es más que un impostor.
Los gnósticos creen que una de las emanaciones del verdadero Dios Padre es un ser espiritual llamado El Unigénito, el cual para devolver la armonía al mundo espiritual (pléroma) emanó a su vez a un Cristo Superior, el cual se metió en el cuerpo de un hombre común y corriente llamado Jesús. Otros dicen que, como la materia es mala, el Cristo no pudo rebajarse tanto como para encarnarse, así que lo que hizo fue formarse un cuerpo aparente; el Jesús que los romanos crucificaron no era sino un fantasma.
La doctrina o doctrinas gnósticas son demasiado complicadas como para resumirlas en un simple artículo. Con lo poco que hemos podido decir hasta aquí, concluyamos diciendo que el gnosticismo no sólo es incompatible con la fe cristiana, sino verdadero enemigo. El gnosticismo aparta al hombre de la fe y la oración para arrojarlo al oscuro mundo de la magia, la meditación orientalista, el ocultismo y el satanismo. El gnosticismo es la base doctrinal del luciferianismo. En fin, todo cristiano hace bien en mantenerse lo más lejos posible de las asociaciones y sociedades gnósticas que pululan en México.

EL OBSERVADOR 312-5

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Vivan los hijos, mueran los padres
Por Vicky Campos
La sesión especial Child+10, que se realizará en las Naciones Unidas el próximo septiembre, es con el fin de evaluar el progreso realizado en pro de los niños después de la Cumbre Mundial de la Infancia (Viena, 1990). El documento principal sobre el que se basarán las discusiones se titula «Un mundo apropiado para los niños».
Antes de que asistieran los delegados oficiales de los países a la tercera reunión preparatoria se llevaron a cabo unas «reuniones intersesionales» en las que se transformó el contenido del documento a revisar. Y, tristemente, las propuestas que se hacen «a favor de los niños» están radicalmente en contra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU.
En el documento se habla de los «intereses superiores del niño», tales como el derecho a la privacidad y al acceso a la información, y se pide que éstos restrinjan la participación de los padres, a quienes se considera como amenazadores de estos «intereses superiores».
¡Ahora los padres somos los enemigos de nuestros hijos y representamos para ellos un peligro! Es obvio que, si se aprueban las propuestas mencionadas, de ahora en adelante será el Estado quien «cariñosamente» dará el alimento de cada día a nuestros hijos, y desde edad temprana respetará su libertad ofreciéndoles toda clase de pornografía, promoción de la sexualidad, incluyendo la homosexualidad, porque no se puede discriminar a nadie...
Durante las reuniones de los grupos de trabajo de las juntas preparatorias no está permitido el acceso a los representantes gubernamentales ni al público en general. Los participantes deben ser menores de edad, y sólo algunas ONGs con estatus consultivo tienen el privilegio de participar. Curiosamente, entre las ONGs con este estatus están International Planned Parenthood, International Save the Children Alliance , y el Center for Reproductive Law and Policy, conocidas organizaciones antifamilia y promotoras del aborto.
Si los padres no podemos opinar sobre la educación de nuestros hijos y nuestros gobernantes tampoco pueden representarnos, ¿la mejor opción es que International Planned Parenthood nos reemplace?
El artículo 26.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma que «los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos». Y el artículo 30 dice que «nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración».
Si la ONU pretende violar sus propias normas, ¿qué garantías puede ofrecer a nuestros niños?
(Fuente: «Mujer Nueva». El documento “Un mundo apropiado para los niños” puede ser encontrado en unicef.org)

EL OBSERVADOR 312-6

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DILEMAS ÉTICOS
Más que un libro
Por Sergio Ibarra
Los científicos de la NASA, al estar verificando la posición del sol, la luna y los planetas como parte de sus programas espaciales, encontraron que faltaba un día en el tiempo transcurrido en toda la historia. De inmediato se dieron a la tarea de revisar los algoritmos, los modelos que venían empleando. Todo estaba bien. Luego revisaron si las bases de datos estaban bien. Todo en orden. Luego si las cuentas estaban bien y varias veces. Nada, todo estaba bien. Le hablaron al de sistemas para verificar si los microcircuitos se encontraban funcionando. Todo bien. Vaya, ni siquiera había virus. Finalmente, luego de cuestionar muchas cosas, alguien propuso encontrar la respuesta en la Biblia.
Ahí estaba Juanito. «¿Pero qué les pasa? ¿La Biblia? Pero si no trae más que puro rollo»..
La respuesta se encontró en dos pasajes. En uno, cuando Josué y su ejército estaban preocupados porque el enemigo los había rodeado; entonces él pidió a Dios que detuviera el sol. «Y el sol se paró en medio del cielo y no se apresuró a ponerse por casi un día entero».
Ese lapso, según los científicos, fue de 23 horas 20 minutos, por lo que faltaban 40 minutos, mismos que también tuvieron una respuesta en la Biblia. He aquí su explicación. Cuando Ezequías le pidió al profeta Isaías una señal, el profeta respondió: «Fácil cosa es que la sombra decline 10 grados, pero no que la sombra vuelva 10 grados» (2 Re 20, 11). Esos diez grados representan exactamente 40 minutos, uno de los tantos cuarentas a los que se refiere la Biblia. Un problema complejo cuya respuesta justamente se encontró en la Biblia.
Y usted se empezará a cuestionar: ¿ Cuál es el dilema?
De entrada, en hacer de la Biblia nuestro auténtico libro de cabecera. Dicen los que hablan de estadísticas que los mexicanos en promedio no leemos ni un libro en forma anual. Ante las angustias, ante los problemas, los católicos solemos acordarnos de Jesús; entonces solicitamos que las cosas se nos arreglen.
La Biblia es más que un libro. El dilema está en buscar ahí el universo. El dilema es que busquemos al mundo, a la gente, al prójimo. El dilema es encontrar la razón del porqué estamos aquí, usted y yo y los demás. Es la Biblia El LIBRO de la vida. Es difícil encontrarlo si no lo buscamos, y para ello, por lo menos, deberíamos leerla más que las revistas. El dilema es decidirnos a nutrir nuestro espíritu y nuestras acciones con las verdades que enuncia.

EL OBSERVADOR 312-7

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INTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Sobre presentar el examen recepcional o no 
Por Yusi Cervantes
Soy una profesionista que va a concluir su carrera y, por lo tanto, estoy tomando una decisión personal sobre presentar el examen recepcional o no. Me gustaría ya trabajar en lo que yo quiero y así contribuir con el gasto de mi familia. Soy una chica que me quiero superar y cumplir muchas metas en mi vida, pero hay días en los que me llega un tipo de depresión y no lo puedo superar. Por otro lado, tengo un hermano que es rebelde y no me gusta como le contesta a mi mamá y me preocupo demasiado por ellos dos.

Déjame ver si entendí: te has pasado estudiando 16 o 17 años de tu vida —más si hiciste preescolar— y ahora, que estás a punto de concluir, de llegar a la meta que antes se veía tan lejana, dudas si hacerlo o no. Te falta un paso, ¿y piensas en darte la media vuelta, en rendirte, en huír? Creo que ya sabes cuál es mi consejo: termina, presenta el examen, titúlate. Si eso significa todavía no trabajar y por tanto no colaborar económicamente con la familia, date cuenta que la familia ha sobrevivido muchos años sin ese apoyo y puede hacerlo un poco de tiempo más. Además, tal vez puedas conseguir un trabajo que no sea tan pesado y te permita continuar con lo que te falta para terminar tus estudios. En serio: no te desanimes en estos momentos.
Pienso que la causa de estas dudas está en la depresión, así que lo que hay qué hacer es buscar ayuda para superarla. Haz lo que sea necesario para superar esa depresión y lograr entonces vivir plenamente. Y me refiero a vivir tu propia vida, no la de los demás. Porque al lado de la depresión, como dices, hay una preocupación excesiva que también tienes que superar. Por más que quieras a tu mamá y a tu hermano, sus problemas son de ellos, no tuyos, y no es sano, ni para ti ni para ellos, que tú los cargues. Ayúdalos en lo que puedas, aconséjalos si es posible, pero suelta las responsabilidades que no te corresponden. Sé feliz; la responsabilidad es tuya. Se fiel a tus mejores sueños.

EL OBSERVADOR 312-8

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ORIENTACIÓN FAMILIAR
Siempre a la defensiva
Yusi Cervantes Leyzaola
La relación con mi madre es para mí muy difícil de llevar, pese a que soy adulto y tengo ya mi propia familia. Siempre estoy a la defensiva con ella, es una persona con la cual uno no puede discutir. No se le puede persuadir de nada. Quisiera equilibrar mi relación con ella. Hemos tenido discusiones - peleas más bien- muy fuertes y duras en los últimos años También hay muchos sentimientos de enojo por las cosas que ocurrieron en mi infancia.

No tienes por qué enganchar con las cosas que te hacen daño (¿críticas, comentarios negativos, quejas, intentos de manipulación?). Cuando permitimos que los otros nos hagan sentir mal, tristes, enojados, estamos renunciando al poder sobre nosotros mismos, nos convertimos en títeres, ponemos el control de nuestra vida en manos de los demás. Es la diferencia entre actuar (por ejemplo, enojarme cuando hay un motivo real) y reaccionar (enojarme cuando el otro aplasta el botón adecuado). Estamos acostumbrados a creer que las emociones están fuera del alcance de nuestra voluntad. Como si llegaran y se fueran sin que tengamos control sobre el asunto. Pero no es así. Las emociones dependen del pensamiento, es decir, de la interpretación que damos a los acontecimientos. Si interpretamos algo como amenazante, como una pérdida o como un daño, sentiremos ansiedad, miedo, tristeza, ira... Claro que la liga la hacemos tan en automático que ni nos damos cuenta. Pero podemos aprender a darnos cuenta y a controlar nuestro pensamiento. Buscar alternativas, otras interpretaciones, ver las cosas desde otro punto de vista. No se trata de engañarnos a nosotros mismos, sino de hacer más amplio el mapa. La realidad es mucho más rica en matices de los que captamos cuando estamos atados a una sola interpretación.
Si tú estás a la defensiva con tu mamá, puedo apostar que ella está a la defensiva contigo. Y ella está, además, en una situación más vulnerable: ella te necesita más a ti que tú a ella. ¿Por qué está luchando ella? ¿Cuáles son sus miedos? ¿Qué es eso que teme perder?
Los resentimientos hacia tu madre a causa de las cosas que ocurrieron en la infancia son con una madre que está en tu interior, que es la del pasado, y tienes que resolverlos tú. Esta otra mujer, la del presente, ya mayor, tal vez achacosa, que tal vez se siente sola o insatisfecha con su pasado, que yo no sé si tenga claro un sentido para su vida, es otra mujer. Con ésta, la del presente, lo mejor para ti y para ella es tener una relación de amor, respeto y comprensión.
Y aquí entra el asunto de la comunicación. Hay libros y más libros escritos sobre esto. Me pregunto, ¿por qué discutir con ella? No hay necesidad. ¿De qué hay que persuadirla? ¿De asuntos relacionados con tu vida? Esos no los pongas en la mesa de la discusión, y si ella los pone, puedes decir algo como: gracias por tu opinión, voy a considerarla. Incluso puedes pedirle que amplíe y fundamente su opinión. ¿Qué tal que hasta tiene razón en algo? ¿O hay que persuadirla de asuntos relacionados con su vida? Esos le corresponden a ella. Están los asuntos comunes, y para esos también hay modos de manejarlos.
Si tú aprendes a ponerte en un nivel más alto de madurez, podrás ver las cosas con más serenidad. Si interpretas las cosas negativas no como una daga contra ti, sino como producto de una cierta historia, de una cierta psique, podrás más fácilmente ejercer la libertad de aceptar o no lo que te dice. Es más, hasta podrías estar en disposición de encontrar la intención positiva de tu mamá en todas sus palabras y actitudes.
Ama a tu madre, se comprensivo y compasivo con ella, deja atrás tus miedos de la infancia y relaciónate con ella como el adulto que eres.

La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de El Observador; Reforma 48, apdo. 49, Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68 Correo electrónico: yusicervantes@terra.com.mx

EL OBSERVADOR 312-9

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PINCELADAS
¿Sopa sosa o salada?
Justo López Melús *
La suegra fue a pasar unos días a casa de sus hijos, y se quedó un mes. ¿Cómo librarse de ella?
— Esta noche —dijo la mujer al marido—, cuando yo sirva la sopa, nos ponemos a discutir. Tú dices que está muy salada, y yo que está sosa. Si mi madre te da la razón, yo me pongo furiosa y la echo de casa. Si me da la razón a mí, montas tú el número y la echas tú. Y así nos libramos de ella.
Se sirvió la sopa, se armó la gresca, y la mujer dijo:
— ¿A ti qué te parece, mamá: está la sopa sosa o salada?
La señora tomó una cuchara, se la llevó a los labios, la probó con calma, hizo una pausa y dijo:
— A mí me gusta.
O sea que falló la estratagema y fue ella la que les dio sopas con honda. La verdad no hace falta decirla siempre. A veces es mejor ocultarla y dejar corridos a los maliciosos que nos ponían una trampa. También Jesús dejó malparados a los que lo querían sorprender.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.
(FIN)

EL OBSERVADOR 312-10

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