El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

19 de agosto de 2001 No. 319

SUMARIO

bullet El hábito de mirar ha reemplazado al hábito de reflexionar; la TV ocupa el centro de los hogares
bulletEN EL PRINCIPIO, LA PALABRA El poder es nuestro
bulletMATRIMONIOS CATÓLICOS DEL s. XXI ¿Neurótico yo? ... ¡Estás loca!
bulletREPORTAJE Un desafío para los católicos llamado Harry Potter
bulletLOS OJOS DE ARGOS A veces los hombres son los más indefensos
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA Hola, Jesús
bulletPENSAR EN CRISTIANO Pocas cosas son tan decisivas
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR Mi esposo mira a otras mujeres
bulletORIENTACIÓN FAMILIARLos secretos de las parejas felices
bulletPINCELADAS Los niños nos miran

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El hábito de mirar ha reemplazado al hábito de reflexionar; la TV ocupa el centro de los hogares

EL OBSERVADOR (Redacción)

1. El televisor ha gozado de la incorporación más rápida al medio familiar: tan sólo 20 años (1950-1970). De inmediato adquirió sus “lógicas de uso”: a) custodia (de los menores), b) recreación (mujeres), c) informante (hombres) y c) tranquilizador (matrimonios).

2. En promedio, son los niños los que más consumen televisión en los hogares. Un aparato normal de TV funciona diariamente por encima de las cuatro horas, y hay al menos un aparato en el 90% de los hogares del país. Se encuentran instalados el 70% en la sala, el 15% en la cocina y el 10% en los dormitorios.

3. Algunas investigaciones señalan que el acto de mirar la televisión y de «estar juntos» viendo el aparato es mucho más importante para las familias que aquello que se está viendo. En el último de los casos, la televisión cumple un papel sustitutorio de la conversación familiar.

4. La familia cumple un papel fundamental en lo que se ha denominado «el proceso de socialización» del niño, esto es, el proceso mediante el cual el niño se integra a la visión de su cultura. La conversación familiar era la base de la transmisión de la información requerida al nuevo ser, la plataforma de lanzamiento a la vida, al mundo.

5. También la conversación era transmisora de los valores. Si se cambia por la transmisión de los valores televisivos se obtiene —justamente— la formación antivaloral. Socialmente hablando, el costo de ello es tremendo.

6. «Los siete pecados sociales» que están inscritos en la tumba de Gandhi son transmitidos cotidianamente por la TV y actúan en contra de la transmisión de valores tradicionales que los padres quisieran comunicar a sus hijos. He aquí «los siete pecados sociales» de Gandhi: Política sin principios, Riqueza sin trabajo, Placer sin conciencia, Sabiduría sin carácter, Comercio sin moralidad, Ciencia sin humanidad, Culto sin sacrificio.

7. Si la socialización fracasa, es decir, si el niño no comprende por qué y para qué vive en sociedad, el núcleo familiar se pone en cuestión. Si la socialización fracasa la soledad triunfa, la del sujeto que no tiene vínculos con su entorno, su historia, su presente.

8. Los valores de la comunicación familiar son eso: propiciadores de identidad. Los antivalores de la transmisión televisiva son lo otro: fundamentos de la ruptura y la desazón. Ya no se sabe, por lo mismo, estar solo.

9. La soledad contemporánea es más perniciosa porque no quiere ser soledad, porque no se reconoce soledad. El individuo no sólo no sabe estar solo sino que, teniendo televisión, le parece ridículo el simple hecho de creer que está solo. Por lo demás, la soledad es esencial para el descubrimiento del yo y del sentido de la vida.

10. El hábito de mirar ha reemplazado al hábito de reflexionar. La observación es distante, la reflexión es participativa. Y la reflexión, junto con la admiración, son tanto la base de cualquier proceso comunicativo como creativo. He ahí donde tenemos que volver a poner énfasis hasta revalorar la situación de las familias antes de la llegada de la TV.

EL OBSERVADOR 319-1

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EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA
El poder es nuestro

Por Jaime Septién Crespo

Muchos padres de familia, sobre todo mamás, se han acercado a quien esto escribe para expresar sus temores sobre la ola de pornografía y sexo barato que invade hoy los medios electrónicos e impresos, a los cuales sus hijos están expuestos. La queja de la mayoría es que se encuentran sin defensa alguna, a merced de la televisión, el cine o las revistas que sus pequeños, ven, escuchan y leen.

¿En verdad estamos indefensos? No lo creo. Tenemos nosotros el poder en nuestras manos. Otra cosa es que lo queramos usar. Por ejemplo, el telemando o mando a distancia. Sirve para cambiar de canales, subirle el sonido a la tele, encontrar y escoger el menú y para saltar («zapear») de un lado a otro en la oferta que hoy está a la mano de muchos, ya sea por cable, por satélite o en televisión abierta. Pero... el telemando tiene una función que muy poco aplicamos, salvo cuando ya nos hemos atiborrado de tonterías: la de «apagado».

En cuanto al cine y las revistas, EL OBSERVADOR provee, semana a semana, de una guía de elección objetiva. No calificamos las películas en torno a sus valores estéticos, sino en lo que se refiere a sus valores éticos. Decimos lo que pasa, no la intención del autor de la película o sus características de arte. Cada padre de familia sabe si deja o no ir a sus hijos al cine. Más aún, cuando ya está informado del contenido sexual, violento, profano y antisocial del filme. Por lo que respecta a las revistas: ¿por qué no planteamos una censura al quiosco que las vende? Tan sencillo como no pararnos frente a él, no comprarle, decir por qué no lo hacemos, prohibirle a nuestros hijos ir a ese quiosco...

Junto con la organización «A FAVOR DE LO MEJOR» vamos a ampliar nuestra cobertura semanal. De hecho, la última entrega de EL OBSERVADOR vino acompañada de un ejemplar del folleto quincenal que evita esta asociación, impulsada, como tantas obras buenas en este país, por nuestro querido amigo el empresario don Lorenzo Servitje Sendra. Vamos a criticar videojuegos, sitios de internet, programas de televisión, noticiarios de radio y, por supuesto, películas, publicaciones y todo lo que tenga que ver con la marea de productos de comunicación que golpean y transforman nuestra vida cotidiana en un monótono espectáculo de consumo.

Vamos a a seguir haciendo nuestro trabajo, para el cual, en materia televisiva, contamos con el GRUPO INTER MIRIFICA, un conjunto de mamás que correspondieron con trabajo a la preocupación por sus hijos, y que, mes a mes, se reúnen para expresar en EL OBSERVADOR su visión crítica de la televisión mexicana.

EL OBSERVADORA es el único periódico que se preocupa porque sus lectores disciernan, reflexionen sobre el material difundido por los medios, en especial por el cine y la televisión. Aunque fuera nada más por eso, estaríamos cumpliendo la misión que nos encomendó Nuestro Señor: salvar a al gente del pecado, insertarlos en el universo de la gracia.

EL OBSERVADOR 319-2

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MATRIMONIOS CATÓLICOS DEL s. XXI
¿Neurótico yo? ... ¡Estás loca!

Por el Pbro. Ignacio Díaz de León, M. Sp. S.

Recuerdo que hace años me fascino la lectura del libro La incógnita del hombre, del Dr. Alexis Carrel, Premio Nobel de medicina. Muchas de las cosas que pronosticaba allá por los años cincuenta son ahora la pura realidad. Me refiero en concreto a la multiplicación de personas con desordenes mentales como resultado de los modernos géneros de vida.

Escribía Carrel: «Desde pequeños, un mayor número de seres humanos es afectado de diversas maneras en su sistema nervioso, de tal forma que en la edad adulta se multiplican los desordenes del sistema nervioso que aparecen después del matrimonio, como neurosis más o menos severas».

Un papá o mamá neuróticos no pueden ser buenos padres de familia ni buenas parejas para la vida conyugal, aunque hay siquiatras que afirman lo contrario, es decir, que los neuróticos se atraen recíprocamente y con sus desordenes mentales se complementan y se hacen indispensables el uno a la otra. ¡Misterio!

Veamos la visión un tanto pesimista que tiene el Dr. Carrel de nuestros ambientes: «La mente no es tan robusta como el cuerpo. Es notable que las enfermedades mentales son, por sí mismas, más numerosas que todas las enfermedades juntas». En fin de cuentas, tenemos que aceptar esta realidad: la debilidad mental y la locura son, tal vez, el precio de la civilización industrial y de los cambios producidos por nuestros géneros de vida. Un hecho que corrobora esta tesis es que, entre la gente del campo, en los medios rurales, los desordenes mentales no son tan frecuentes como en las grandes ciudades.

Es preciso descubrir las causas de las enfermedades mentales, y de hecho los especialistas están detectando a través de la genética cosas asombrosas; pero, mientras tanto, tenemos que lidiar con «nuestro trágico cotidiano», como lo llamaba Bernanos.

Ante la multiplicación de los desordenes mentales es necesario que el hecho mismo sea aceptado como lo que es, simplemente como un efecto de nuestros «géneros modernos de vida», y no como un estigma ni como un baldón que enloda nuestros apellidos familiares. Por otra parte, conviene saber que los desordenes mentales tienen diversos niveles de severidad; pueden ser simples o compuestos; por ejemplo, hay casos de una simple ansiedad debido a la situación económica, y de otros en los que a la vez aparecen síntomas de inestabilidad, depresión y fobia.

De modo que un adulto que experimenta algunos de esos síntomas de desorden mental o a quien sus familiares o compañeros de trabajo le sugieren acudir a un neurólogo o sicólogo, no tiene por que sentirse ofendido. Esto sucede hasta en las mejores familias, como se dice.

No debemos ofendernos porque, en realidad, tener un desorden mental es como tener una afección de vías respiratorias o un dolor muscular persistente; esas cosas le suceden a cualquiera, y para eso están los médicos y los especialistas. Lo mejor es acudir a uno de ellos y saber qué es lo que se debe hacer.

El experto ya nos dirá: esto es algo pasajero; tómese estas pastillas durante ocho días y vuelva a verme... Todo puede ser tan sencillo como esto. O bien, el medico puede descubrir un estrés severo causado por la crisis económica y la ansiedad consiguiente, y recomendar un cambio de alimentación, algún antidepresivo, algunos días de vacaciones. Podría, por otra parte, detectar algún desorden mental más arraigado y progresivo. En estos casos, mientras más pronto acudamos al experto, mejor, porque el mal empieza a combatirse oportunamente.

¿Por que no aceptar con humildad el hecho de que estoy necesitado de la atención de un experto, y que acudir a él es lo mejor que puedo hacer por mí y por mi familia?

Si deseas comunicarte con el P. Díaz de León, lo puedes hacer por medio de la siguiente dirección de internet: “Ignacio Díaz de León” <
rodobooks@yahoo.com>

EL OBSERVADOR 319-3

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REPORTAJE
Un desafío para los católicos llamado Harry Potter


Las novelas fantásticas de Harry Potter llegaron desde hace buen tiempo al mundo católico de lengua española y comienzan a impactar las mentes de los lectores.

Pero también cada vez más personas cuestionan si sólo se trata de un fenómeno comercial. Harry Potter, en efecto, se ha convertido en un inexplicable y avasallador fenómeno literario en inglés. En Estados Unidos e Inglaterra la saga que tiene a este personaje figura entre los libros más vendidos.

Pero no se trata de un fenómeno puramente comercial. Las historias de Potter han conquistado la imaginación de ingleses y estadounidenses, al punto de multiplicarse como hongos los clubes, sitios de discusión en internet y asociaciones literarias dedicadas a discutir este fenómeno.

¿Quién es Harry Potter?


Se trata de un personaje de ficción, protagonista de dramas humanos y emocionantes aventuras en un mundo imaginario donde la magia es la fuerza dominante, tanto para el bien como para el mal.

La historia de Potter, un aprendiz de mago en medio de un complejo mundo, fue creada «casi por casualidad» por Joanne Rowling, una joven madre soltera y profesora desempleada inglesa que comenzó a escribir su primera novela dirigida supuestamente a los niños, mientras cuidaba de su pequeña hija en un café cerca de su casa. Un editor inglés, Bloomsbury books, decidió correr el riesgo de publicar la obra para niños… y ésta pronto se convirtió en un fenómeno de ventas, no entre niños, sino entre adultos.

La editorial, en efecto, pronto debió cambiar la carátula original —llena de dibujos y colores— por otra más seria, debido a que a muchos adultos le avergonzaba llevar un «libro de niños» a lugares públicos.

En pocas semanas, la obra cruzó el Atlántico y se convirtió en el libro más vendido de los Estados Unidos; y cada una de las historias de Harry Potter —la primera de ellas titulada «Harry Potter y la Piedra Filosofal»— ha sido desplazada del tope de la lista de ventas sólo cuando ha aparecido la siguiente obra.

Hasta ahora, nadie comprende en qué radica el secreto de esta creación novelística para conquistar tan rápidamente la mente e imaginación de decenas de millones de lectores; y muchos han intentado ensayar explicaciones.

Algunos comparan la saga de Potter con los famosos «Libros de Narnia», del gran autor cristiano protestante inglés C.S. Lewis, especialmente porque Rowling se reclama cristiana protestante y admiradora de su connacional. Más aún, Rowling dijo que las historias de Potter serían siete porque también lo fueron los «Libros de Narnia».

Pero la obra de Lewis jamás alcanzó un éxito tan amplio. Por ello, la mayoría de críticos literarios sostienen que la obra de Rowling se parece más al «Señor de los Anillos», de otro connacional, el novelista católico J.R.R. Tolkien, en el sentido en que ambos crean lo que en literatura se conoce como «mundo secundario», es decir, un universo paralelo al mundo real, con sus propias reglas, su propia geografía e historia y, fundamentalmente, con su propia lógica, distinta a la de la realidad.

Según Alan Jacobs, uno de los más destacados críticos literarios del Wheaton College, en Estados Unidos, Rowling tiene la capacidad de crear este mundo secundario con meticulosa perfección: Harry Potter se mueve en un mundo donde es la magia, y no la tecnología, la fuerza principal que domina el mundo y mueve a la humanidad. En este mundo, el aprendizaje de la magia es la formación más importante, aún más importante de lo que sería la educación y la formación profesional en el mundo real.


El trasfondo «religioso»

Debido al fuerte despertar de valores que Harry Potter ha suscitado —ya que sus aventuras se mueven siempre en coordenadas de lucha entre el bien y el mal—, las comparaciones entre la obra y los valores religiosos ha sido inevitable. Y así, sin quererlo, la Rowling ha suscitado un debate al interior de la comunidad católica de habla inglesa: ¿Puede Potter ser tomado como un héroe para los católicos o, por el contrario es un peligroso sucedáneo light?

Sus defensores señalan que la obra es una metáfora clara y atractiva de la lucha entre el bien y el mal en términos claramente morales. Más aún, Harry Potter enfrenta constantemente situaciones en las que la visión moral cristiana se hace evidente: no existen buenos y malos predeterminados, sino que el bien y el mal se expresan en el mundo como consecuencia de las decisiones de individuos que ceden o no a sus pasiones; o que son coherentes o no con sus anhelos más elevados y nobles.

Y este misterio del mal en el corazón del hombre no es abordado con simpleza. Por el contrario, muchas de las conversaciones entre Harry y su maestro, el noble y bondadoso Dumbledore, reflejan la fineza de conciencia del discípulo que se siente abrumado por el misterio del mal en él, hasta el punto de preguntarse si no será que no está capacitado para militar con las fuerzas del bien.

Una de estas complejas conversaciones entre discípulo y maestro concluye con una poderosa lección: «Lo que te hace diferente de Voldemort (el personaje perverso de la saga) son tus opciones», dice Dumbledore. Harry descubre así que la pregunta que debe hacerse no es tanto «¿quién soy en el fondo?» porque en todos existen huellas del mal; sino más bien «¿Qué debo hacer para convertirme en aquello que debo ser?», ya que cada uno tiene un llamado a vivir la plenitud del bien.

Los detractores, en cambio, señalan que todo el «mundo secundario» de Potter se mueve en parámetros de magia y brujería, de tal manera que la racionalidad de la ciencia es reemplazada por un cierto gnosticismo al alcance sólo de los «iniciados», muy en sintonía con la corriente New Age de hoy en día. Para los críticos, el éxito inexplicable de Potter y su saga radicaría precisamente en la capacidad de presentar una moral envuelta en componentes mistéricos e iniciáticos que tocan las cuerdas más sensibles de los seguidores de la «Nueva Era».

Recientemente, un análisis del prestigioso semanario católico estadounidense Our Sunday Visitor destacaba los innegables valores de la saga de Rowling, pero advertía también que una secuencia que presenta la brujería de forma tan positiva y la magia de manera tan encantadora no puede ser considerada como favorable a la visión cristiana de la realidad. Más aún, cree que los libros de Potter podrían inducir a una visión tolerante, si es que no abiertamente favorable, respecto de las tendencias New Age o el simple esoterismo, que en los últimos tiempos plantean serios desafíos al cristianismo.

La objeción de los críticos no puede ser pasada por alto, por lo menos en lo que se refiere a crear un clima positivo frente a ciertas formas de esoterismo. (ACI)


¿Por qué a los adolescentes les gusta leer las aventuras de Harry Potter?

La novela de J. K. Rowling parece responder a los intereses de los chicos de 12 años en adelante. Los lectores afirman que les gusta porque Harry es valiente, porque es mago, porque da miedo, porque hace lo que quiere, porque al ser mago te hace desear ser como él, porque es original, porque es un chico libre...

El primer volumen, Harry Potter y la piedra filosofal, ha sido traducido a 42 idiomas y publicado en más de 200 países.

J. K. Rowling, la multimillonaria autora de la serie de aventuras de Harry Potter, anunció que en el 2001 no escribiría nuevos libros sobre este personaje, pero prometió publicar dos textos ficticios de magia y brujería que aparecen mencionados en sus publicaciones anteriores.

EL OBSERVADOR 319-4

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LOS OJOS DE ARGOS
A veces los hombres son los más indefensos

Por Diego García Bayardo


Existen miles de organizaciones públicas y privadas para ayudar y defender a mujeres, niños, ancianos, homosexuales, animales, ecosistemas, etc., pero hay varios rubros donde el hombre adulto está en completa desventaja. Parece una verdad de sentido común que los hombres tienen el control de la sociedad, mas el complejo mundo moderno ha desarrollado infinidad de circunstancias problemáticas en las que los adultos de sexo masculino no cuentan con protección o se encuentran en desventaja ante los grupos de distinto sexo o edad.

Una parte de las dificultades masculinas tiene su origen en la ley. Se supone que todos los individuos son iguales ante ella, pero este supuesto tiene infinidad de excepciones. Por ejemplo, es bien sabido que en una disputa por la custodia de los hijos en caso de divorcio siempre gana la mujer, quedando el hombre en un papel de “padre de fin de semana” y a veces ni eso. La ley sobre las obligaciones económicas del hombre divorciado fue concebida antes de que las mujeres entraran plenamente en el mercado de trabajo, por lo que ahora su contenido resulta poco congruente con la realidad. Estas y otras leyes similares dan la impresión de que la mujer cuenta con todos los derechos y el hombre con todas las obligaciones.

Claro que estas normas tienen amplia justificación, y es un buen principio el de que el Estado debe velar por las mujeres que se han quedado solas, pero hay muchos otros puntos donde la desigualdad no tiene excusa. Por ejemplo, ya hemos visto en las páginas de este semanario cómo en los países donde está permitido el aborto ilimitado se considera que la mujer embarazada tiene el derecho de abortar, pero el padre del bebé no tiene derecho a oponerse a que su hijo sea asesinado. Curiosamente, no se rechaza la opinión del padre si está de acuerdo con el aborto, y también se considera válida la intervención de expertos y consejeros abortistas. En estos casos, el hombre que quiere salvar a su hijo se ve privado por los tribunales de un elemental derecho.

Las instalaciones y agrupaciones deportivas de gobierno suelen ser sólo para niños, mujeres y ancianos. Si usted es un hombre adulto tiene que ingresar a un club privado, de paga, donde pueda practicar su deporte favorito, o conformarse con lo poco que el Estado ofrece, que en muchos lugares no será sino un espacio donde pueda correr o trotar. Y algo parecido ocurre con muchas otras actividades recreativas o educativas.

Existen infinidad de organizaciones de apoyo y defensa a la mujer y al menor de edad, pero no las hay para el hombre adulto a pesar de que éste sufre infinidad de injusticias laborales, de derechos humanos, etc.

La oferta de trabajo también es desigual por sexo: aunque suele decirse que los hombres tienen los mejores empleos, esto ya no es real. Las mujeres tienen acceso a cada vez mejores puestos (lo cual está muy bien) y hasta hay empresas que tienen una clara preferencia por contratar mujeres. Además, en lo cuantitativo, hay más empleos para ellas que para los hombres, al grado de que ha aumentado mucho el número de hogares donde es la mujer la que debe asumir la manutención de la familia. Hoy en día, cuando un hombre pierde su empleo, tarda más tiempo y necesita más esfuerzo para conseguir otro. No son raros los profesionistas que llevan más de un año tratando infructuosamente de conseguir trabajo, ni los esposos desempleados que son mantenidos por su mujer por largos periodos.

Basta hurgar un poco en la legislación, en las prácticas comunes y en las formas de conducta que imponen los medios para encontrar muchos rubros más donde el hombre adulto ha sido marginado, dejado sin atención y hasta sin defensa. Los programas sociales, privados o de gobierno, deberán abandonar la perspectiva de género y tener un carácter integral si han de ser verdaderamente útiles para crear una sociedad en la que haya un lugar para todos.

EL OBSERVADOR 319-5

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA


Hola, Jesús

Por Claudio de Castro S.



Jesús suele ser muy especial. Y a mí me encantan las ocurrencias que tiene con uno. He descubierto que es muy tierno, pero también es celoso de sus almas. Nos quiere para Él. Esta  mañana conducía mi automóvil y me detuve en una frutería para realizar unas compras. Iba un poco distraído, pensando en los problemas cotidianos. No más me bajé del auto sentí en lo profundo del corazón una voz que, con ternura, me reprochaba:

— ¿Te acuerdas de Mí?

— ¡Eres Tú! —le dije sorprendido— Pero, ¿dónde estás?

Me volví buscándolo, y detrás de mí encontré una iglesia. Allí estaba Jesús Sacramentado.

— Lo sé —pensé—, ya poco te visito.

Crucé la calle y lo saludé.

¿Te ha ocurrido alguna vez? Sales de la iglesia y sientes que algo te detiene. Es Jesús. Te pide que no lo dejes solo. ¿Por qué no le dedicas unos minutos? Te preocupas demasiado  por las cosas del mundo, deja tus apuros,  te lo aseguro: nada más importante encontrarás.

Aunque todos se vayan al terminar la Misa, tú quédate unos minutos. Hazle compañía. Dile que lo amas. Él sabrá corresponderte. Ya lo verás. Será una experiencia que desearás repetir.

Una conocida me contó que le ocurrió algo similar. Ahora saluda a Jesús al menos una vez al día.

Y, si está apurada, se asoma desde la puerta de la iglesia y le regala un cariñoso: «Hola, Jesús». Luego sigue hacia su trabajo.

EL OBSERVADOR 319-6

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PENSAR EN CRISTIANO
Pocas cosas son tan decisivas

Por Rodrigo Guerra López



Juan Pablo II en diversas ocasiones ha expresado la visión que posee la Iglesia respecto del servicio del pensamiento. En cierto modo la Encíclica Fides et Ratio es una amplia meditación sobre éste tema. Sin embargo, el 9 de septiembre de 1993 el Papa quiso enfatizar un aspecto a veces poco desarrollado de la comprensión cristiana de este servicio: “Pocas cosas son tan decisivas en la vida de la humanidad como el servicio del pensamiento. Hablo de servicio en el sentido más elevado de este término, consciente de que se repite con frecuencia en la historia el intento del poder de avasallar a los intelectuales y de que para éstos es insidiosa la tentación de ceder a formas de cómodo servilismo. El servicio del pensamiento al que me refiero es esencialmente servicio a la verdad. En virtud de este ideal altísimo y exigente, el intelectual auténtico, verdadero peregrino de la verdad, está llamado a desempeñar la función de conciencia crítica con respecto a todo totalitarismo o conformismo.”

Este pequeño texto nos dice varias cosas. En primer lugar, aun cuando el servicio del pensamiento pudiera parecer alejado de las actividades decisivas del mundo contemporáneo, esto no es otra cosa más que un espejismo. La historia de las ideas en todas las épocas explica en buena medida la historia social y política de los pueblos. Y nuestra época no es la excepción. El pensamiento influye y construye, legitima y sostiene lo que en una sociedad es vivido y aceptado. Y esto sucede aun cuando la sociedad no sea conciente del origen y raíz de lo que piensa y practica.

En segundo término el Papa menciona una realidad de facto: el poder tiende a avasallar al pensamiento. Parte fundamental de la historia política del mundo ha sido el papel de los pensadores e intelectuales en las cortes de los reyes y gobernantes. Este papel en ocasiones ha sido sobresaliente y heroico. Es el caso de Tomás Moro. En otras, ha sido cobarde y pusilánime. Es el caso de tantos académicos “orgánicos” —diría Gramsci—, es decir, tan integrados a los aparatos del poder que pierden la necesaria distancia crítica para cumplir con su misión de servicio.

En tercer término, Juan Pablo II afirma que el servicio del pensamiento es esencialmente servicio a la verdad, y desde esta simplísima idea señala que entonces la función del auténtico intelectual es fungir como conciencia crítica respecto de todo abuso por parte del poder y respecto de todo conformismo anodino. El servicio a la verdad a través del pensamiento pasa, entonces, a través del riesgo y de la lucha. Es evidente que la “conciencia crítica” no siempre resulta cómoda para quien manda. Más aún, la “conciencia crítica” tiende a argumentar dentro de una lógica que en muchas ocasiones resulta incomprensible para quien posee poder o para quien está cómodamente instalado. Sin embargo, este servicio es esencial: “Pocas cosas hay tan decisivas…”, dice el Papa. ¿Por qué? Porque el corazón humano está hecho para la verdad. Porque nadie puede encontrar el sentido definitivo de la vida sin la verdad. Porque toda realidad adquiere proporción en la Verdad. Y, finalmente, porque a la luz de la fe sabemos que la Verdad y Cristo se identifican.

EL OBSERVADOR 319-7

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ORIENTACIÓN FAMILIAR

Mi esposo mira a otras mujeres

Por Yusi Cervantes Leyzaola


Mi esposo tiene la costumbre de voltear a ver a las mujeres en la calle y otros lugares públicos. Yo me siento muy humillada, ofendida, incómoda. Pero no le digo nada. Una vez si se dio cuenta de que me di cuenta; en esa ocasión me enojé y no le hablé el resto del día y él cambió en algo su actitud. Él, en una ocasión, me fue infiel. Eso lo superamos, pero yo me siento de nuevo insegura cuando se queda mirando a otras mujeres que, seguramente, le gustan más que yo. Por lo demás, es buen esposo, cumplido, hogareño, buen padre… pero yo me siento mal.



El problema no es tanto que él voltee a ver a otras mujeres sino el que usted se sienta mal con eso. Humillada ¿por qué? Esto tiene que ver con la interpretación que le da al hecho, que seguramente no tiene que ver con la verdadera intención de él. Si él es un buen hombre, como cabe suponer por lo que dice de él, seguramente su intención al voltear a ver a otras mujeres no tiene nada que ver con humillarla u ofenderla.

Por supuesto que cuando nuestro esposo voltea a ver a otra mujer es normal sentirse incómoda. Esto tiene que ver con una tendencia natural en el ser humano a la exclusividad de las parejas.


Los dos primeros pasos para una relación


Y, bueno, el primer paso para vincularse con una persona es mirarla. De ahí que surja instintivamente cierta inseguridad. Pero también somos seres pensantes y podemos darnos cuenta inmediatamente de que una simple mirada no implica más que exactamente eso: hay una mujer atractiva, el hombre la ve, ella tal vez corresponde a la mirada, punto. El segundo paso sería procurar un acercamiento, el que sea. Y este segundo paso no lo da su esposo ni la inmensa mayoría de los hombres que miran a una mujer. ¿Por qué? En el caso de su esposo y otros muchos hombres casados o con novia, porque ya eligieron pareja.

¿Por qué sentirse menos atractiva que las mujeres que mira su esposo? Entre todas las mujeres del mundo o, para ser más realistas, entre todas las mujeres de su mundo, él la eligió a usted. A él usted le pareció más atractiva que las demás mujeres que conoció. No sólo por sus características físicas, sino por todas las cualidades de su ser. Eso es más importante y profundo que un par de piernas largas.

La pregunta entonces es: ¿qué pasa con usted, con su seguridad, con la conciencia de su poder de mujer? Conozco mujeres muy seguras de sí mismas que, lejos de molestarse porque sus parejas voltean a ver a otra mujer, les comentan: «Mira que chica tan linda». No digo que eso sea lo mejor, simplemente es lo que ellas hacen y algo podríamos aprender de ello.

Por cierto que al menos parte de su inseguridad puede tener relación con aquel asunto de la infidelidad, aparentemente resuelto. Es algo que usted tiene que revisar. Pero debe tener presente que son dos cosas diferentes. Una no lleva necesariamente a la otra. Hay hombres que voltean a ver a las chicas, pero que son absolutamente fieles a sus esposas; y, por el contrario, hombres que no miran, al menos no abiertamente, y que sí son infieles. Así que trate de separar esos asuntos en su mente. Lo que tienen en común está en usted misma: su inseguridad.


Mejore su seguridad

¿Qué necesita para mejorar su seguridad? Lo primero, lo básico, es desarrollarse como mujer, como persona, ser feliz, tener un sentido de vida. Sí, efectivamente, esto tiene que ver con la independencia emocional. Independencia emocional no es lo mismo que falta de amor. Lo sano es ser capaz de amar inmensa y profundamente, pero no depender del otro para encontrar paz interior y felicidad.

Si nuestro bienestar emocional depende de si el otro nos mira, sonríe, esta de buenas, nos presta atención, etc., estamos depositando en otro nuestra libertad y nuestra responsabilidad, algo que no le corresponde. Le decía una chica a su novio: «Yo soy feliz; cuando estás conmigo, comparto contigo mi felicidad».Y así debe ser.

Usted debe ser feliz, estar en paz y armonía, ser conciente de la presencia de Dios en su corazón. Entonces el hecho de que su esposo voltee a ver a otras mujeres adquiriría su verdadera dimensión, es decir, algo en verdad pequeño.

Ahora que, si esto le molesta, dígaselo. Pero dígalo en forma concreta. Algo así como: «Cuando tú volteas a ver a otras mujeres yo me siento incómoda». No le diga cosas como «me humillas» o «me ofendes» porque entonces él dirá, con toda razón, que no es cierto; se sentirá atacado, se pondrá a la defensiva y no habrá comunicación entre ustedes.

Y aquí llegamos a un punto importantísimo y que parece ser un problema entre ustedes: el de la comunicación. Creo que tendrían que revisar cómo se están comunicando, y mejorar este aspecto fundamental en la relación de pareja. En verdad es fundamental.


La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de El Observador; Reforma 48, apdo. 49, Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68 

EL OBSERVADOR 319-8

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ORIENTACIÓN FAMILIAR

Los secretos de las parejas felices

Por Yusi Cervantes Leyzaola


¿Cuál es el secreto de un matrimonio feliz? Los expertos opinan que las parejas que continúan nutriendo su compromiso mutuo son las más felices. Esto es día a día, pero especialmente en los momentos difíciles y en las fechas significativas.

Las diferencias de raza o de religión no importan tanto como, por ejemplo, tener valores similares. Tal vez los valores que más fuerza de cohesión tienen son los religiosos, pero aun personas de diferentes religiones tienen valores en común.

Otro punto fundamental es el respeto, que incluye el respeto a quién es la otra persona en el mundo, es decir, a su vocación, a su profesión.

En las relaciones que funcionan bien hay un intercambio flexible de las posiciones de poder, dependiendo de la tarea o del ambiente. Esto depende de quién es más competente en cada área.

La atracción física es un componente importante y las parejas felices la mantienen viva a lo largo de la vida. Estas parejas, después de muchos años de casados, se siguen tomando de la mano, procuran sentarse cerca, se abrazan, se besan…

El sentido del humor es algo que las parejas felices utilizan con frecuencia, especialmente en momentos difíciles, cuando tienen desacuerdos, cuando cometen errores. El sentido del humor aligera el ambiente y facilita que resuelvan sus problemas.

EL OBSERVADOR 319-9

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PINCELADAS
Los niños nos miran

Justo López Melús *



Hace años me impactó una película: Los niños nos miran. Cuando la madre estaba sola en casa, llegaba un hombre, y el niño veía cosas que le desconcertaban. Cuando el padre estaba solo, llegaba una mujer, y el niño veía cosas que no le gustaban nada. Ellos, ingenuos, creían que el niño no se daba cuenta, que no lo veía; pero veía más que suficiente para quedarse triste y escandalizado. De nada servía que le dieran sus padres buenos consejos. Él intuía que algo olía a podrido, como en Dinamarca.

Un escritor recuerda que, siendo adolescente, su padre le dijo que no fuera nunca a un club nocturno.

— ¿Por qué? —le preguntó.
— Porque verías cosas que no debes ver.
«Esto —cuenta el escritor, despertó mi curiosidad, y , apenas tuve ocasión, fui».
— ¿Y viste algo que no deberías haber visto? —le preguntaron.
— Sí, ciertamente. Vi a mi padre. Entonces decidí no seguir nunca ninguno de sus consejos.

(FIN)

EL OBSERVADOR 319-10

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