El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

30 de septiembre de 2001 No. 325

SUMARIO

bullet Plegaria por la Paz
bullet Las etiquetas
bullet REPORTAJE ¿Qué todos sean uno?
bullet Hoy inicia el sínodo mundial de obispos
bullet PICADURA LETRÍSTICA Los heroicos tipógrafos
bullet LOS OJOS DE ARGOS ¿Qué son los rosacruces?
bullet DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA Los consuelos de Jesús
bullet PANTALLA CHICA El vacío que no llena la pantalla
bullet «Creo en Dios cuando estoy trabajando»
bullet PENSAR EN CRISTIANO Tolkien y el significado del poder
bullet Mamá, mi novio no es católico
bullet INTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Novia de otra religión
bullet PINCELADAS Todo es limpio para los limpios

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Plegaria por la Paz


Al Creador de la naturaleza y del hombre, de la verdad y la belleza suplico:

Escucha mi voz, pues es la voz de las víctimas de todas las guerras y de la violencia entre los individuos y las naciones.

Escucha mi voz, pues es la voz de todos los niños que sufren y sufrirán cuando los hombres pongan su fe en las armas y en la guerra.

Escucha mi voz, cuando te ruego que infundas en el corazón de todos los hombres la sabiduría de la paz, la fuerza de la justicia y la alegría de la confraternidad.

Escucha mi voz, pues hablo por las multitudes de todos los países y de todos los períodos de la historia que no quieren la guerra y están preparados a caminar por sendas de paz.

Escucha mi voz y concédenos discernimiento y fortaleza para que podamos responder siempre al odio con amor, a la injusticia con la dedicación total a la justicia, a la necesidad compartiendo de lo propio, a la guerra con la paz

¡Oh Dios! Escucha mi voz y concede a todo el mundo tu eterna paz. Amén.

Juan Pablo II -Tomado del Discurso a las personas reunidas en el «Peace Memorial Park» de Hiroshima, Japón. Febrero 25, 1981

EL OBSERVADOR 325-1

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]



Las etiquetas
Por Rolando García Alonso

El silencio necesario para reflexionar sobre los acontecimientos de los Estados Unidos no ha llegado. Seguimos con las reacciones cotidianas, que poco a poco empiezan a cansarnos, bombardeados por las primeras planas, portadas de revistas y noticieros que a nivel mundial concuerdan en ser monotemáticos en estos momentos.

No es para menos. Sin embargo, mejor haríamos en dejar un momento de descanso para nuestras mentes, con el fin de darnos una idea personal y poder asimilar lo sucedido.

Dejar que la opinión pública se esté alimentando de cañonazos todos los días no augura una reacción de los gobiernos del mundo con la mesura y pensamiento que requieren estos momentos.

Por ejemplo, completamente dañino son las etiquetas que estamos escuchando cada vez con mayor frecuencia, ya sea en boca de especialistas o en las conversaciones de Juan Pueblo, que creen poder definir una realidad como el Islam, el fundamentalismo, el islamismo o el integrismo como si fueran realidades que caben en una simple y llana definición.

Calificar al enemigo, demonizarlo, ha sido en la historia humana una constante que introduce la guerra. Hoy estamos viviendo esto a lo largo y ancho de Occidente. Como si requiriéramos odiar antes de lanzarnos al ataque.

Es probable que el país occidental que más ha buscado avanzar en la comprensión y el estudio del Islam es Francia. Quizá esto se explica por razones históricas, como el hecho de que su contacto colonial en los siglos XIX y XX se dio principalmente en el África negra musulmana, o por la incomprensión de la realidad argeliana que originó uno de sus episodios más dramáticos durante la guerra en Argelia hace escasos cuarenta años.

O quizá se explique por la realidad de la enorme inmigración que hace hoy a Francia un país con una minoría musulmana cada vez más numerosa. En cualquier situación, la convivencia armoniosa con el Islam es una necesidad vital para este gran país europeo.

Recientemente se ha desatado una polémica en Francia por la publicación de un libro escrito por Gilles Kepel y que se titula “Jihad. Expansión y declive del islamismo”. Su tesis principal es que el islamismo, como movimiento con aspiraciones políticas, ha terminado.

¿Qué es el islamismo? Preguntan sus críticos en un debate que tuvo como sede la revista Esprit. ¿Acaso es una simple etiqueta que Occidente creó para mejor comprender a ese Otro incomprensible que es el Islam?

Lo que queda claro en el debate es que la retórica islamista, bajo el manto del discurso religioso, puede ser el medio para expresar una seria de reivindicaciones completamente laicas, que pueden ser económicas, sociales e incluso de aspiraciones democráticas.

En otras palabras, podríamos decir que el islamismo es la contestación política con fundamento religioso, que en las últimas décadas se ha impuesto como el único lenguaje de protesta social y de oposición a los poderes públicos que gobiernan a la mayoría de los países de credo islámico.

Otro punto de concordancia a través del debate es que el mundo del Islam es un mundo más numeroso y diverso de lo que podemos imaginar. De Marruecos a Afganistán, pasando por Malasia y Nigeria, o de Turquía a las Filipinas, no podemos hablar del Islam como una realidad única, ni de islamismo, ni de fundamentalismo, como conceptos que resumen una situación particular.

Sí podemos, en cambio, hablar de particularismos concretos, como del fundamentalismo talibán, o del fundamentalismo argelino, pero todos ellos poseyendo características propias que más dependen de su realidad nacional y contexto cultural que de lo que en Occidente llamamos Islam.

¿A qué quiero llegar con estas líneas? Únicamente a una pequeña llamada de atención para que nuestra percepción y nuestras ideas de los últimos acontecimientos no cedan ante los embates de la simpleza de etiquetar al enemigo, incluso, de crear un enemigo. Como escribía la semana pasada, después de esta revolución en la realidad mundial, tenemos el reto de responder construyendo el mundo en el que queremos vivir.

Conocer mejor al Otro, al extranjero, sin prejuicios, es siempre un excelente inicio.

EL OBSERVADOR 325-2

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]



REPORTAJE

¿Qué todos sean uno?
Por Diana García Bayardo

«Que todos sean uno. Como Tú, Padre, en Mí, y Yo en Ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado» (Jn 17, 22).

Nadie duda de que Jesucristo fundara una sola Iglesia: «Tú eres Kefás (Piedra, Pedro), y sobre esta Kefás edificaré mi Iglesia» (Mt 16, 18). Pero no hay coincidencia en cuál es esa única Iglesia de Cristo. La cita de Mateo debería ser contundente: la Iglesia de Cristo es la que se fundó sobre Pedro; por tanto, la Iglesia de Cristo es aquella donde se encuentran los legítimos sucesores de Pedro. Decía san Agustín: «Lo que más estrechamente me une a mí con la Iglesia católica es esa no interrumpida línea de obispos (desde san Pedro) hasta el presente Papa».

Sin embargo, hay miles de «iglesias» que aseguran ser «la Iglesia» de Cristo. Mas el fenómeno del sectarismo no se remonta hasta Lutero sino mucho más allá, a tiempos de la primitiva Iglesia.

Ciertamente en las epístolas de san Pablo se utiliza el plural «iglesias», pero para designar las diversas comunidades locales con comunión de credo que, en conjunto, forman la única Iglesia de Cristo. Los protestantes, conscientes del escándalo que sucitan sus constantes divisiones, han querido justificar su situación de la misma manera; por ello —al menos delante de los católicos— pretenden que constituyen juntos una sola iglesia los bautistas, los metodistas, los episcopalianos, los evangélicos, los adventistas, los pentecostales y cualquier otra denominación cristiana —siempre y cuando no sea católica, claro está— que se cruce por su camino. Sin embargo, lo que «justifica» la aparición de una secta es precisamente la creación de un nuevo credo; es decir, aunque haya coincidencias entre ellas —como las hay también con la Iglesia católica— también hay importantes discrepancias religiosas o de organización que les hicieron entender la «necesidad» de separarse de una iglesia para fundar una nueva y original.

Como cada año surgen nuevas sectas es difícil saber cúantas existen. Además, con la misma velocidad que surgen, así de rápido desaparecen otras. Hace veinte años se hablaba de unas 20 mil; diez años más tarde, después de investigaciones más concienzudas, se sospechaba que habría al menos 200 mil.

Cuando se piensa en esto no se ve por ningún lado salida para poder cumplir el sueño de Cristo: «Que todos sean uno» (Jn 17, 22). Hasta absurdos podrían parecer los esfuerzos ecuménicos de Juan Pablo II. ¿De qué sirve un acercamiento con la Iglesia ortodoxa, con la Iglesia armenia y con los luteranos si es prácticamente imposible hasta el diálogo con las restantes denominaciones cristianas? Ése es asunto del Espíritu Santo; el nuestro, trabajar por la unidad, tengamos o no resultados.

Sobre el tema escribió el extraordinario predicador Antonio Brambila: «Es cierto que muchos andan confundidos, pero no es cierto que no haya medios provistos por Dios para salir de esa confusión (...). El Farol no ha perdido su luz, pero los hombres han encendido fogatas que dan mucho humo, y desde ciertos ángulos no se ve bien la luz del Farol. Pero todo cambiará si una ráfaga de viento disipa el humo que carga el ambiente (...). Cuando los protestantes estén verdaderamente hartos del pluralismo y de fracasar en sucesivos intentos de unión federal; cuando hayan llegado al punto de vomitar lo que les hace daño, Dios intervendrá, porque entonces ellos estarán ya bien cocinados, bien preparados. Y emprenderán el camino de regreso».

EL OBSERVADOR 325-3

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Hoy inicia el sínodo mundial de obispos

A partir de hoy y hasta el 27 de octubre se celebra en el Vaticano el sínodo munidal de los obispos. La intención de la reunión es precisamente analizar el papel de los pastores diocesanos. Durante este tiempo —casi un mes— los obispos de todo el mundo discutirán junto a Juan Pablo II el significado del ministerio de «El obispo servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo».

Tras el concilio Vaticano II los sínodos de los obispos habían analizado los diferentes estados y ministerios dentro de la Iglesia. Faltaba en este sentido un análisis de la figura del pastor de las diócesis, algo indispensable para impulsar la renovación traída por aquella asamblea conciliar.

Los cargos sinodales

Como en todos los demás sínodos habrá tres presidentes delegados del Papa, que proceden de tres continentes diferentes. Se trata de tres cardenales creados por el pontífice en el último consistorio del 21 de febrero pasado. Sus nombres son Giovanni Battista Re (italiano), prefecto de la Congregación para los Obispos; Bernard Agré, arzobispo de Abidjan (Costa de Marfil), e Ivan Dias, arzobispo de Bombay (India). Los tres se darán relevo en la presidencia de las sesiones sinodales.

Juan Pablo II ha confiado la delicada labor del relator general a otro cardenal de nueva creación, el arzobispo de Nueva York, Edward Michael Egan. A él le corresponderá presentar los temas de discusión al inicio del Sínodo y sintetizar la avalancha de exposiciones y propuestas de las intervenciones ante la asamblea general del sínodo.

Por último, el Papa nombró como secretario especial del sínodo al obispo de Oria (Italia), monseñor Marcello Semeraro.

EL OBSERVADOR 325-4

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PICADURA LETRÍSTICA

Los heroicos tipógrafos
Por J. Jesús García y García

El sol quema con la misma luz con que calienta.
El sol tiene manchas.
Los desagradecidos no hablan más que de las manchas.
Los agradecidos hablan de la luz.
JOSÉ MARTI

Día del tipógrafo, hoy, si es fiel mi calendario de festejos. Con el término tipógrafo el diccionario nos designa a cualquier persona conectada con el arte y negocio de imprimir, lo mismo el empresario que el prensista, el cajista que el corrector, etc., hasta el «chicharillo» que decimos en México. Pero yo opino que el nombre de tipógrafo le corresponde, por especial derecho, al cajista o compositor, individuo que se entiende directamente con los tipos, esas más o menos pequeñas piezas de metal en cada una de las cuales está en realce una letra u otro signo (un carácter, pues) que se unirá a otros para integrar palabras, frases y oraciones mediante una operación que, a gran nivel, se desarrollaba en la sala o departamento de composición, y recibía el nombre de parar o formar el texto, lo cual era ejecutado por individuos con gran fama de incorregibles parloteros que sabían combinar la habilidad de manos con la soltura de lengua.

La tipografía cobró muchas víctimas. Los tipos estaban hechos de una aleación especial a base de estaño, antimonio... y plomo, el cancerígeno plomo. Era frecuente ver a los cajistas, los verdaderos tipógrafos, esos auténticos hombres de letras, con sus manos permanentemente ennegrecidas y agrietadas, propensos al cáncer en las diferentes formas y localizaciones de éste (no sólo me lo contaron, también lo vi). Quizás por esto, es decir por compasión, eran tan tolerados. O también podían serlo porque los correctores no hacían bien su trabajo, o porque, simplemente, no se hacía la revisión de las famosísimas pruebas de galera. El caso es que los cajistas solían cometer innumerables erratas: se saltaban parte del texto, incurrían en faltas de ortografía, alteraban el orden de los renglones o volteaban éstos al revés, desalineaban los márgenes.... Que leyeran una costra porosa (una cosa por otra) era de lo más común. Y no pocas veces, cuando intentaban realizar las correcciones que se les marcaban, el asunto, en lugar de mejorar, empeoraba. Es famosa la anécdota de un literato que, agudamente, acusaba recibo a otro de «un libro de erratas con algunos versos».

Muy disminuida quedó la labor del cajista al arribar ese formidable adelanto técnico que fue el linotipo, espectacular máquina provista de un teclado, la cual, gracias a su complejidad operativa, arrojaba una línea en una sola pieza metálica. Era motivo de gran diversión para el profano ver trabajar aquella ingeniosa máquina que inventó en Estados Unidos a finales del siglo XIX el alemán Otomaro Mergenthaler.

En esta era digital el oficio de cajista, el del tipógrafo por excelencia, está descontinuado, a punto de la total extinción, casi únicamente es un mal recuerdo. Sobreviven los últimos ejemplares en talleres pequeños de olvidados villorrios. Tal oficio era uno de los de alto riesgo, sin perjuicio de que otros lo fueran más ostentosamente.

Más que nunca —y en cantidades suficientes para sepultar a pueblos enteros— se imprimen hoy libros y sueltos de toda clase, pero los métodos son distintos. En computadora se paran los textos, que pasan a la impresión en grabaciones magnéticas. Pero el cajista hizo durante cinco y medio siglos la operación que era el fundamento del sistema de impresión de Johann Gensfleish Gutenberg, el sistema de los tipos móviles que vino a constituir uno de los inventos más trascendentales de todos los tiempos porque permitió el incremento y masivo consumo de libros, fundamento de la superación intelectual del hombre.

Pido un minuto de silencio —o uno de aplausos, según nueva costumbre— para el gremio de los tipógrafos, el cual eligió para festejarse el día de san Jerónimo, patrono que era ya de los bibliotecarios, con el cual encontró genuina afinidad.

EL OBSERVADOR 325-5

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


LOS OJOS DE ARGOS

¿Qué son los rosacruces?
Por Diego García Bayardo

De vez en cuando se topa uno, en la literatura o en cualquier lado, con la palabra rosacruz, y quizá alguna vez hemos visto textos de propaganda o los locales mismos de los rosacruces, así que tal vez valga la pena recordar qué clase de agrupación es.

Se trata de varios grupos de tipo ocultista que tienen en común el emblema de la rosa y la cruz, están vinculados con la masonería y pretenden ser depositarios de un saber esotérico milenario. La historia de estas sociedades empieza en el siglo XVII, cuando un pastor protestante llamado Johann Valentin Andreae publicó la trilogía clásica de libros rosacruces: la Fama Fraternitatis (1614), la Confessio Fraternitatis (1615) y Las bodas químicas de Christian Rosenkreutz (1616). En estos libros, publicados de forma anónima, se habla de una supuesta Orden llamada rosacruz que pretende llevar a los hombres a una mayor espiritualidad por medio de principios esotéricos. Es de notar la iniciación espiritual y alquímica en los supuestos misterios de Oriente, recibida por el alegórico Christian Rosenkreutz en la tercera obra mencionada, y también es notable la conclusión de la Fama, donde se invita a los sabios a exponer sus conocimientos para ver si son dignos de ingresar a la sociedad rosacruz y recibir la sabiduría total. La broma de Andreae fue creída por muchos ingenuos, que empezaron a buscar a los rosacruces por todas partes, y también por algunos astutos que, aprovechando la inexistencia de la Orden, empezaron a afirmar ser miembros de ella.

Parece que surgen algunos conventículos rosacruces en los siglos XVIII y XIX, pero el grupo más importante es fundado en Estados Unidos por Spencer Lewis en 1909 o 1915. Se llama Antigua y Mística Orden Rosacruz (AMORC) y tiene su sede en California. Aunque Lewis afirmaba haber sido iniciado por rosacruces franceses, nunca pudo probarlo, pero, en cambio, parece haber tenido nexos con la masonería y con las sectas satanistas de Aleister Crowley. La AMORC ha logrado fundar logias en varios países, incluyendo a México, y difunde sus ideas de forma publicitaria, ofreciendo cursillos, libros, etc. También existen la Rosicrucian Fellowship, fundada por Max Heindel y vinculada con la línea espiritista de Allan Kardec, y la masónica Societas Rosicruciana.

Las sociedades rosacruces afirman poseer una sabiduría heredada del antiguo Egipto, de la época del faraón Tutmosis III, pero nunca han podido demostrar tener verdaderamente algún conocimiento maravilloso o poderes excepcionales. Por otra parte, su vinculación con el ocultismo, el satanismo y la brujería ha sido denunciada repetidamente.

La Nueva Era dio renovado empuje a la difusión de las ideas rosacruces en los últimos años, y la decadencia que aquella empieza a sufrir actualmente no nos garantiza, desgraciadamente, que las sociedades rosacruces vayan también a debilitarse y a desaparecer en un futuro próximo.

EL OBSERVADOR 325-6

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA

Los consuelos de Jesús
Por Claudio de Castro S.

Los consuelos de Jesús nunca se hacen esperar. ¿Quieres un amigo de verdad? Busca a Jesús. Él es generoso y bueno. Pasa pensando en ti. Viendo cómo te ayuda, cómo te muestra su amor incondicional. ¿Qué más puedes pedir?

¿Necesitas contarle tus problemas a un amigo que te comprenda? Busca a Jesús. Pasa solo más tiempo de lo que debiera. Y lo más increíble es que, a pesar de nuestros desplantes, siempre espera con ilusión tu visita. Él no se cansa de esperar ni se desanima. Yo, la verdad, he descubierto en él al amigo verdadero. Nunca me ha defraudado. Cuando empiezas a conocerlo no cesas en tu anhelo de pasar más tiempo en su compañía. Me ha enseñado lo que es la confianza. La alegría de recibirlo en la Eucaristía y llevarlo en el corazón.

He descubierto la gran diferencia que hay entre pasar un día con Jesús, y transcurrir el día tratando de solucionar mis problemas creyendo que con mis fuerzas lo podré lograr.

Prefiero estar con Jesús. Te lo digo de corazón. Soy católico, ¿a qué otra cosa podría aspirar? ¡Oh, sí!, ¡yo quiero pasarlo con Jesús!

EL OBSERVADOR 325-7

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PANTALLA CHICA

El vacío que no llena la pantalla
Grupo Inter Mirifica

El doctor Frankl, psiquiatra y escritor, creador de la teoría de la logoterapia, comenta en su libro El hombre en busca de sentido que el vacío existencial es un fenómeno muy extendido en nuestro mundo moderno, puesto que el hombre actual carece de un instinto que le diga lo que ha de hacer, y tampoco tiene tradiciones que le indiquen lo que debe hacer. En su lugar, desea hacer lo que otras personas quieren que haga (totalitarismo). Ante esta falta de iniciativa para visualizar el sentido personal de la vida de cada uno, el hombre moderno común concede a la televisión aquel espacio de orientación que podría seguir ocupando la familia o la sociedad misma con sus normas de conducta generales.

La televisión aparentemente llena el vacío existencial con sus propuestas materialistas y consumistas, en las que se proponen fines ficticios de la existencia y modelos de conducta acordes con éstos.

Muy posiblemente, por la popularidad y cotidianidad de las telenovelas en todos los ámbitos sociales de nuestro país, son éstas las que pueden influir más gradualmente en los patrones de conducta de las familias y los individuos. En las telenovelas se difunden alternativas falsas de vida que inconscientemente se van adaptando como verdaderas:

* El hombre tendrá la opción de llegar a ser millonario, guapo y eternamente joven. O ser un hombre fracasado si es un hombre de familia, si vive simplemente cómodamente, si es calvito y se le notan sus añitos.

* La mujer debe soñar en convertirse en una frívola y ociosa millonaria, con rostro estirado y mirada soberbia. O puede elegir ser una insignificante buena mujer, ama de casa, laboriosa, buena esposa y madre de familia.

* La chica joven puede ser, si es triunfadora, una niña hueca, inútil, hermosa y materialista; debe cumplir todo sus caprichos. O puede ser nada más una chica sana, buena, estudiosa y trabajadora, lo que sería el caos.

Los anhelos de llegar a ser tal persona o de llegar a hacer tal cosa están siendo sugeridos diariamente por la tele y son adoptados en forma sorprendente por nuestra sociedad mexicana, que lee muy poco (y poco bueno) y que necesita reflexionar respecto de sus propios valores.

Debemos buscar el verdadero sentido de nuestra vida y eliminar ese vacío existencial que surge cuando no sabemos para qué vivimos. La televisión nos dice: para ser ricos, hermosos y pasarla bien. La Iglesia nos dice que para amar y conocer a Dios, amar y servir a nuestros hermanos y para ganar el Cielo. En este marco verdadero descubrir el sentido de tu vida es algo tan personal como el color único que tiene tu persona en el universo.

EL OBSERVADOR 325-8

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


«Creo en Dios cuando estoy trabajando»

E
l pintor Henri Matisse fue conocido y admirado en la primera mitad del siglo XX por la simplicidad de sus trazos y el impacto del color en obras que solían representar bailarines andróginos, paisajes y figuras de papel. Pocos saben que terminó su vida pintando una capilla en Niza, y menos aún conocen la repercusión de esta experiencia en su relación con Dios.

«Comencé con lo secular, y aquí estoy, en el ocaso de mi vida, terminando con lo divino», afirmó Matisse a los 81 años, a tres años de su muerte.

«Pese a todas sus imperfecciones, lo considero mi obra maestra», escribió en sus memorias.

Cuando completó el trabajo de la capilla en 1951, preguntó en voz alta en una ocasión: «¿Creo en Dios?». Y respondió: «Sí, creo, cuando estoy trabajando. Cuando soy sumiso y modesto me siento rodeado por alguien que me hace hacer cosas de las que no soy capaz». También destacó que «todo arte digno de ese nombre es religioso. Ya sea que esté hecho de líneas o de colores, si esta creación no es religiosa, no es arte. No es más que un documento, una anécdota».

La capilla presenta una austeridad asombrosa. Se trata de un edificio moderno pequeño en terrenos de una residencia de religiosas dominicas y exhibe tres murales en blanco y negro del pincel de Matisse: El Viacrucis, La Virgen y el Niño y San Dominico, así como tres vitrales semiabstractos.

Matisse también diseñó el altar de piedra, una cruz de bronce, coloridas vestiduras y la puerta tallada del confesionario. El pintor describió a la capilla como producto de «una vida entera de trabajo» aunque le requirió cuatro años de labor. La obra central de la capilla es El Viacrucis, con las catorce Estaciones de la Cruz pintadas en tres hileras sobre losas de cerámica para formar un solo panel de 3.96 por 1.98 m en la pared posterior de la capilla.

Debido a que cada estación representa un momento crítico de las últimas horas de Jesús, Matisse trabajó separadamente en ellas, por momentos buscando inspiración para sus bosquejos en pinturas de maestros anteriores, como Mantegna y Rubens.

EL OBSERVADOR 325-9

[
SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PENSAR EN CRISTIANO

Tolkien y el significado del poder
Por Rodrigo Guerra López



Uno de los escritores católicos que más éxito han tenido en los últimos tiempos ha sido el filólogo y profesor de inglés antiguo (anglo-saxon) John Ronald Reuel Tolkien. Nacido en África en 1892 y educado en Inglaterra desde muy pequeño, ha sido el creador de El hobbyt, la trilogía El señor de los anillos, El simarillion, etc. En 1990 se reportaba que sus libros habían alcanzado un tiraje de tres millones de ejemplares en prácticamente todos los idiomas. Con toda seguridad esta cifra ha quedado superada con la publicación de nuevas ediciones y de películas en dibujos animados que recuperan parcialmente las historias narradas en sus libros. Próximamente en México y en todo el mundo se estrenará un largometraje con la primera parte de El señor de los anillos (diciembre de 2001), a la que seguirán las otras partes (diciembre de 2002 y diciembre de 2003), filmadas simultáneamente en Nueva Zelanda por espacio de varios años. No conocemos la calidad visual de las películas (que promete ser muy buena) ni la fidelidad del guionista. Sin embargo, las historias originales narran la aventura que vive un hobbyt en el mundo de la “Tierra media” al momento en que un anillo misterioso cae en su poder.

De acuerdo con la secuencia de las historias, la primera corresponde a El simarillion, en la que se habla de la creación del universo y el establecimiento del mundo conocido, que Tolkien, recordando la palabra noruega Midgard y las equivalentes en inglés antiguo, llama “Tierra media”. Posteriormente vendrá la historia narrada en El hobbyt, en la que de una manera casual aparece el tema del anillo. Y, por último, las correspondientes a la trilogía, que son, por mucho, el esfuerzo mitológico más importante realizado por un escritor en los últimos cien años.

Algunos hallan difícil de comprender cómo un católico devoto inmerso en la corriente cultural impulsada años antes por el Card. John Henry Newmann podía escribir con tanta emoción sobre un mundo en el que no está presente la figura de Cristo. Sin embargo, para Tolkien, sus historias no sólo no contradicen el cristianismo sino que la matriz que las vivifica es la comprensión católica de la vida en la que un Dios Providente conduce la historia e invita a la libertad a no ceder a las tentaciones del poder.

Precisamente el núcleo filosófico de El señor de los anillos es el drama humano de un hombre que sabe que está llamado a un destino superior pero que es tentado por un objeto que le confiere poder y que lo puede eventualmente transformar en un ser maligno. Una metáfora sobre la tensión existente entre la conciencia y el poder que intenta dominar y sujetar bajo su yugo toda realidad.

EL OBSERVADOR 325-10

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]



Mamá, mi novio no es católico
Por el Pbro. Clemente González



La enseñanza de la Iglesia sobre los llamados matrimonios con disparidad de cultos es muy sabia. La encontramos resumida en el número 1637 del Catecismo de la Iglesia Católica, que dice así: «En los matrimonios con disparidad de culto, el esposo católico tiene una tarea particular: 'Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente' (I Corintios 7,14). Es un gran gozo para el cónyuge cristiano y para la Iglesia el que esta 'santificación' conduzca a la conversión libre del otro cónyuge a la fe cristiana. El amor conyugal sincero, la práctica humilde y paciente de las virtudes familiares, y la oración perseverante pueden preparar al cónyuge no creyente a recibir la gracia de la conversión».

Dicho de otro modo, la Iglesia, en principio, no desaconseja este tipo de matrimonios. Incluso habla de una tarea particular que se da dentro de ellos para el creyente, lo que podríamos llamar una 'misión': santificar al cónyuge, ser, por así decir, el conducto de la gracia para él.

Sin embargo, no se pueden dejar pasar por alto algunos consejos:

1. Hay algunos grupos religiosos o sectas que hacen imposible, en la práctica, la normal convivencia matrimonial: los Testigos de Jehová, la secta que se autodenomina de «los cristianos» y otras muchas sectas religiosas. En estos casos, la convivencia es imposible porque hay unos códigos morales completamente distintos y un enfrentamiento constante. No hay que olvidar que muchos de estos grupos no tienen unas creencias propias sino que más bien las establecen en oposición al catolicismo o al cristianismo en general. Hay otros grupos, como los mormones, que sin presentarse esta oposición, hacen, sin embargo, imposible el matrimonio porque cuentan con una moral muy distinta, muy estrecha, y por eso promueven un comportamiento matrimonial que va a chocar con las ideas de un cristiano.

2. Hay religiones, como el Islam, que si bien no hacen imposible el matrimonio con un católico o una católica, en la práctica lo desaconsejan por el sentido que tienen de la mujer. Es un problema real para una católica el casarse con un musulmán. La relación se hace muy tensa, más aún cuando viven en países con legislación islámica.

3. Con un esposo judío o de otra confesión cristiana (luterano, calvinista, anglicana, ortodoxa), no suele haber problemas.

A la hora de juzgar sobre la conveniencia de un matrimonio con un no católico, los principios que se deben tener en cuenta siempre son muy sencillos y se aplican al campo de la religión, como se pueden aplicar a otros campos (económico, relaciones sociales con las familias y amigos).

Se pueden resumir en varias preguntas: ¿Mi futuro esposo va a respetar lo que yo más quiero? ¿Mi futuro esposo se va a poder integrar en estos ambientes a los que yo no estoy dispuesta a renunciar porque los considero básicos en mi vida? ¿Mi futuro esposo estaría dispuesto a colaborar en que yo le dé a mis hijos lo que considero que es lo mejor para ellos en el campo espiritual? ¿Hay en mi futuro esposo sensibilidad de inicio de acercamiento hacia mi religión? Si no se tiene una respuesta positiva para estas preguntas es mejor plantearse con seriedad el seguir adelante en esta relación. Después será tarde para arreglar lo que ahora no quede claro.

Hay que decidir lo que esmejor para nuestra vida, sin conformarnos simplemente con lo que nos encontremos a nuestro paso. Si el ideal que tenemos es una familia cristiana en la que el esposo y la esposa colaboren activamente en la educación cristiana de los hijos y se ayuden para vivir su fe, no hay que renunciar a ello.

Fuente: www.es.catholic.net

EL OBSERVADOR 325-11

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


INTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN-

Novia de otra religión
Por Yusi Cervantes


Tengo una novia, la única mujer que he amado en mis 22 años de existencia. Pero tenemos dos problemas: ella vive en México, D.F. Tenemos más de un año de relación y es una relación muy hermosa; ella viene a verme y luego yo voy a verla. El segundo es que ella es de otra religión; yo soy católico y ella es mormona, y eso ocasiona grandes conflictos en mi casa, principalmente con mi madre. Llegamos a discutir en ocasiones y eso me pone muy triste. Esto ya lo he platicado con mí novia y ella me dice que, si yo quiero, ella se cambia de religión, porque tenemos planes de casarnos dentro de un par de años. ¿Qué hacer en esta situación?



Es bueno que ella esté dispuesta a cambiar de religión, pero que no sea porque tú quieres, sino porque ella esté convencida. La Iglesia acepta los matrimonios mixtos, y tiene algunos lineamientos al respecto que les convendría estudiar si deciden casarse manteniendo la diferencia de religiones. Pero, si ella quiere, podría acercarse a nuestra religión; tú podrías darle a ella el mensaje del Evangelio. Que acuda en México a la parroquia que le corresponde y que comience a prepararse. Y tú ora por ella para que Dios la llene con su gracia. Y pídele a tu mamá que ore también.

Respecto a la distancia, el problema es que impide una convivencia cercana. A veces ocurre que a los novios que tienen este tipo de relaciones les falta enfrentarse a situaciones cotidianas que les permiten probar si son capaces de ponerse de acuerdo, de enojarse y reconciliarse, de discutir sanamente. Les faltan situaciones que les permitan darse cuenta de cómo actúa el otro en determinadas circunstancias. Sin embargo, una relación así puede funcionar bien si verdaderamente se proponen con ella, si son honestos y se muestran tal cual son. Que no sea nada más los agradables momentos del fin de semana, sino que hablen de todos sus asuntos, de sus anhelos, de sus miedos, de sus experiencias. Convivan lo más que puedan, conózcanse lo mejor posible. Tienen mucho tiempo por delante para hacer bien las cosas. No te atormentes de más. Deseo que todo vaya con bien.

EL OBSERVADOR 325-12

[SUMARIO] [INICIO]



PINCELADAS

Todo es limpio para los limpios
Justo López Melús *

La expresión «piensa mal y acertarás» no es cristiana. Hay que ser prudentes, pero no pensar mal sin motivo. Contra la suspicacia sistemática, generosidad. Como aquel santo sacerdote que nunca pensaba mal de nadie. Un día tomaba una taza de café, era día de ayuno y no podía tomar más. Entonces vio, sorprendido, a un joven de su congregación que devoraba un enorme filete y una buena tortilla con chorizo y jamón.

— Espero no haber escandalizado, padre —dijo el joven.
— De ningún modo —respondió el sacerdote—. Supongo que no te acordarás de que es día de ayuno y abstinencia.
— Sí, padre, lo recordaba perfectamente.
— Entonces será que estás enfermo y el médico te ha prohibido ayunar.
— En absoluto, estoy muy sano.
Entonces el sacerdote exclamó:
— ¡Qué buen ejemplo nos da este joven! Prefiere reconocer sus pecados antes que cometer una mentira.
Y daba gracias a Dios.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.
(FIN)

EL OBSERVADOR 325-13

[SUMARIO] [INICIO]

 

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006