El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

28 de octubre de 2001 No. 329

SUMARIO

bullet Entrevista con Luis Morales Reyes
bullet EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA Un matrimonio común
bullet INTERNACIONAL Embajador de México ante la Santa Sede
bullet COMUNICACIÓN La guerra de las bacterias mediáticas
bullet Pastoral de la Santidad
bullet ALACENA Cuando la muerte muere
bullet VOCES DE NUESTROS TIEMPOS Costumbres no mexicanas
bullet No llores mamá, que me voy al Cielo
bullet INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Sin pareja estable

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Entrevista con Luis Morales Reyes

La pobreza hace más libre a la Iglesia; alejada de los bienes del mundo se centrará más en el anuncio de Cristo y de su Evangelio
Jaime Septién / ROMA

Encontramos a don Luis Morales Reyes, arzobispo de San Luis Potosí y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en la Sala de Prensa del Vaticano. De excelente humor, como es su costumbre, nuestro arzobispo metropolitano habló con la prensa internacional acreditada y con los lectores de EL OBSERVADOR. Éste es un resumen de la plática.

EL OBSERVADOR.- Su Excelencia, ¿podría resumir para los lectores de EL OBSERVADOR cuáles fueron los grandes temas del Sínodo de los Obispos?

MONS. LUIS MORALES REYES.- Yo creo que son cinco grandes temas: el obispo y su vida espiritual, el obispo y su ministerio, el obispo en su relación con la Iglesia universal, el obispo en su Iglesia particular y el obispo frente a los grandes retos y desafíos del mundo de hoy: la paz, la reconciliación, la pobreza, la justicia, los migrantes y, desde luego, los medios de comunicación.

EL OBSERVADOR.- ¿Cuál podría ser el hilo conductor de todas las proposiciones que hicieron los obispos en este Sínodo?

MOSEÑOR LUIS MORALES REYES.- El tema de la esperanza. Cómo puede llevar el obispo la esperanza al mundo a partir del anuncio de la Persona y del Evangelio de Jesucristo. Se llega a muchos detalles, pero este asunto de la esperanza y el Evangelio es el resumen de este Sínodo.

EL OBSERVADOR.- ¿Y el tema de la comunión?

MONSEÑOR LUIS MORALES REYES.- En efecto, se habló bastante del tema de la comunión intraeclesial como fuente de esperanza para el mundo y para la Iglesia.

EL OBSERVADOR.- Hemos visto temas muy tocados por ustedes, como la colegialidad...

MONSEÑOR LUIS MORALES REYES.- Los obispos debemos ser capaces de vivir en comunión y en colegialidad, intercambiando dones, bienes, atendiendo a los pobres y a las diócesis pobres. Debe haber un intercambio de bienes entre las iglesias con más recursos económicos y las iglesias pobres. Que el apoyo no sea nada más un discurso sino un verdadero intercambio de bienes.

EL OBSERVADOR.- ¿Hay experiencias en este momento ya funcionando?

MONSEÑOR LUIS MORALES REYES.- En México y en el continente americano ya se están dando, como también entre Europa y África. Ciertamente, entre América del Norte y América del Sur se está dando ya este intercambio como un «padrinazgo» para apoyar con recursos humanos y económicos a las iglesias más pobres. América Latina está aportando recursos humanos a los Estados Unidos, con los migrantes. Ellos nos aportan bienes económicos. Ése es el intercambio.

EL OBSERVADOR.- ¿Puede este intercambio hacer a nuestras iglesias dependientes?

MONSEÑOR LUIS MORALES REYES.- No lo veo así. Hay una situación de respeto en este intercambio. Estamos en el marco de lo que el Papa ha llamado la globalización de la solidaridad: las iglesias pobres aportan bienes espirituales y las ricas bienes materiales. Desde luego tenemos que superar todo tipo de dependencia, ayudando a las iglesias pobres a lograr la autosuficiencia.

EL OBSERVADOR.- La situación de la Iglesia en América Latina, ¿sigue siendo la del continente de la esperanza?

MONSEÑOR LUIS MORALES REYES.- Sí, yo creo que sí. Es una Iglesia dinámica y creativa. En el CELAM, por ejemplo, hay cerca de 30 áreas de estudio y reflexión; documentos y actividades que reflejan el nervio interno de la Iglesia latinoamericana y que están siendo tomados en cuenta por Europa para enfrentar los desafíos del mundo moderno.
EL OBSERVADOR.- ¿Limita mucho la acción pastoral la pobreza económica?

MONSEÑOR LUIS MORALES REYES.- Creo que la pobreza económica sí afecta el desarrollo de las iglesias particulares; pero, por otro lado, esa pobreza da más libertad, acerca más al Evangelio, hace que se vaya al núcleo mismo del Evangelio, a la Persona de Jesús, que no se distraigan las iglesias atendiendo bienes materiales sino que potencien su pastoral, buscando caminos de anuncio de Jesucristo. Creo que la pobreza hace más libres a las iglesias particulares de América Latina; más libre ante los poderes de este mundo, ante los bienes de este mundo; y ésa es una riqueza que tenemos.

EL OBSERVADOR.- Nos llama mucho la atención, volviendo al Sínodo de los Obispos, además del tema de la pobreza, el que se hayan fijado en temas que podrían pasar desapercibidos, como el trato preferencial a los obispos eméritos, por ejemplo.

MONSEÑOR LUIS MORALES REYES.- De acuerdo. El tema de los obispos eméritos es muy importante. De los cuatro mil 500 obispos que hay en el mundo, mil 500 son obispos eméritos. Necesitan una atención humana, económica, psicológica, espiritual que hay que tener con ellos. Y, como conclusión del Sínodo, el trato a los eméritos va a mejorar substancialmente. Por cierto, no hay nada ni de las formas de elección del obispo ni de cambiar o transformar la edad de su jubilación.

EL OBSERVADOR.- Don Luis, usted comió con el Papa el pasado 12 de octubre; ¿qué impresión humana le ha dado?

MONSEÑOR LUIS MORALES REYES.- La de un hombre muy lúcido, perfectamente equilibrado, muy agudo y con una capacidad enorme de escuchar a los demás. Hablamos con él en español e italiano. Él habla muy bien el español. Me tocó estar a su izquierda. Y, por cierto, come muy bien, no se ve fatigado. Es un hombre que nos admira, que quiere mucho a los obispos, que recibe energía en el encuentro con sus hermanos obispos. Quiere dar hasta lo último para alentar a la Iglesia y alentarnos a nosotros los obispos. Está muy preocupado por la situación internacional, como los obispos lo estamos. Por eso, en nuestro mensaje final, invitamos al consenso, al diálogo entre los países, al acuerdo internacional, a la búsqueda de las causas del terrorismo. La postura de la Iglesia es muy clara: por la paz y la justicia.

EL OBSERVADOR 329-1

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA

Un matrimonio común
Por Jaime Septién Crespo

ROMA. La beatificación el pasado domingo 21 de octubre de Luigi y Maria Beltrame Quatrocchi —dos esposos italianos beatificados juntos, por primer ocasión en la era moderna de la Iglesia— ha traído consigo la necesidad de reflexionar sobre la santidad del matrimonio. Así lo ha querido el Santo Padre, quien en la jornada previa, el sábado 20, se reunió con cien mil personas (padres e hijos) en un encuentro de la familia, por la familia y para la familia.

Tres de los cuatro hijos que Luigi y Maria procrearon estuvieron presentes en la beatificación. Enriqueta, la menor, con 87 años, y las más desenvuelta de los Beltrame, dijo ese día a los periodistas una frase esencial: «Mis padres eran necesarios el uno para el otro». Su vida, dijo, no podría entenderse sino a la vista del otro, de las necesidades, los sentimientos, los afectos del otro. «En nuestra casa se respiraba un clima de serenidad y de amor, lo cual nos condujo a los cuatro hijos a donar nuestra vida al Señor» (los cuatro fueron religiosos).

Compenetración y serenidad, he ahí la fórmula secreta para un matrimonio santo. Confianza absoluta en Dios para construir una normalidad extraordinaria. Don Tarcisio, «Don Tar», de 95 años, sacerdote y uno de los dos varones sacerdotes del matrimonio Beltrame Quatrocchi, recuerda: «Hablaban entre ellos y con nosotros de Dios. Nuestra familia sentía Su Presencia en el transcurso cotidiano de los días. Era como si Dios formara parte de nuestros juegos, nuestras discusiones, nuestros actos. Mamá y papá, con un lenguaje sencillo y simpático, nos transmitían la gloria de vivir y de tener fe en Dios».

Nada fuera de lo común, salvo que en la familia cristiana de hoy ya no se habla más de Dios, o se habla muy poco. Ya no se Le siente parte del curso cotidiano de las cosas. Su presencia es, como mucho, dominical y basta. La santidad del matrimonio de Luigi (abogado, que llegó a serlo de la república italiana) y de Maria (Corsini, de soltera, extraordinaria escritora de temas educativos) consistió, pues, en impregnar de Dios su vida y la de sus hijos, hablarles de Él como se habla de un Padre amoroso, llenar de trascendencia los actos normales, aquellos que casi siempre vemos desprendidos de toda trascendencia.

Ésa es, pues, la vía de la santidad. No la de la grande pompa y circunstancia. Luigi y Maria nos lo recordaron a todos los que hemos seguido su beatificación, y se lo recuerdan ahora a los matrimonios que habremos de ver en ellos el modelo del amor de entrega generosa que Cristo nos legó a los hombres.

EL OBSERVADOR 329-2

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]



INTERNACIONAL

Embajador de México ante la Santa Sede

Afirmar serenamente un Estado democrático, autónomo y laico es parte fundamental del debate en el país: Fernando Estrada Sámano
Por Jaime Septién / EL OBSERVADOR

ROMA.-La embajada mexicana ante la Santa Sede parece una broma pesada, como las calles de Zacatecas según López Velarde. Justo cuando uno va a llegar a la Vía Ezio (número 49) en sentido norte-sur por la calle de Tácito, sucede que se termina Tácito y comienza Ezio, pero en sentido sur-norte. O este-oeste, que en Roma nunca se sabe. Y, claro, los taxistas hacen su agosto con el atribulado pasajero que mira caer liras en el taxímetro y pasar los minutos en su reloj.

Una reproducción de Anguiano (niña quitándose una espina de la planta del pie) y un busto de Juárez (reminiscencia de la masonería que ha pasado por aquí) lo reciben a uno en la embajada. Con el titular, Fernando Estrada Sámano, se platica despacio. Café y cigarro en mano. He aquí un resumen de la larga charla que sostuvo EL OBSERVADOR con apenas el segundo embajador católico ante el Estado Vaticano del segundo país —México— con mayor número de católicos del mundo, y que posee (en el Bajío) a las diócesis más católicas del mundo...

Cierto: un embajador ante el Estado que alberga el gobierno de mil millones de católicos no tiene por qué ser católico, pero ayuda.

EL OBSERVADOR. ¿Cuál es la importancia real de la embajada de México ante la Santa Sede?

EMBAJADOR ESTRADA SÁMANO. El encargo que nuestro gobierno me ha hecho es muy delicado. La Santa Sede es una excepcional oportunidad para México en la elaboración de sus políticas públicas en el plano internacional. Aquí convergen ideas de todo el mundo. La embajada puede proveer mucha información, universal, y de alto nivel intelectual. Aquí se tiene acercamiento de primera mano a las experiencias más variadas de todos los países y se transmiten no por funcionarios sino por gente con experiencia directa en la vida de los pueblos. Cuando hablo de información para el diseño de políticas públicas pienso, por ejemplo, en materia de bioética, de ingeniería genética, de moral social... Mal haríamos en no escuchar una voz que se escucha en todo el mundo.

EL OBSERVADOR. También la santa Sede se está convirtiendo en el centro del diálogo interreligioso, hoy tan importante para destrabar la situación violenta que vive el mundo...

EMBAJADOR ESTRADA SÁMANO. Sí, un diálogo que puede sacar adelante al mundo. Por ejemplo, el diálogo impulsado en la Comunidad de San Egidio, que el Papa Juan Pablo ll ha reforzado. En estos momentos gravísimos del planeta, impulsar el diálogo y el entendimiento entre pueblos y culturas es vital. Y es parte de la encomienda de esta embajada. Yo le propuse al presidente Fox una visita y un diálogo en la Comunidad de San Egídio. No se pudo lograr en esta visita a Roma por cuestiones de agenda, pero se logrará más adelante, estoy seguro.

EL OBSERVADOR. ¿Están los gobiernos del mundo capacitados para entender la contribución de la Iglesia católica al diálogo y al desarrollo intercultural?

EMBAJADOR ESTRADA SÁMANO. Las iglesias están señalando los caminos de futuro de la humanidad que debemos considerar. La situación actual, internacional, no puede concebirse como una confrontación entre culturas distintas. Porque entonces la única salida sería la eliminación del otro. Desde la identidad propia de cada religión o cultura, debemos ser capaces de llegar a un consenso mínimo para garantizar la libertad y el derecho a la vida de todos los ciudadanos del mundo.

EL OBSERVADOR. ¿Es posible globalizar la solidaridad, como nos ha pedido el Papa?

EMBAJADOR ESTRADA SÁMANO: En términos mexicanos, este llamado del Papa se traduce en durísimas medidas para exigir justicia y respeto a los inmigrantes. No sólo a los mexicanos en Estados Unidos, sino para los centroamericanos en el sur de nuestro país. Esa es la contribución de la Santa Sede de la que hablaba antes. Temas vitales, que pueden desarrollar políticas públicas más acordes con la necesidad del hombre de hoy.

EL OBSERVADOR. En México hay un proceso de reflexión sobre los límites del Estado, el gobierno y la religión de los propios gobernantes. ¿Qué nos puede decir al respecto?

EMBAJADOR ESTRADA SÁMANO. Que parte de esta reflexión conjunta tiene que ver con la afirmación serena, por parte de un gobierno nuevo, de un Estado democrático, autónomo y laico. Esta laicidad tiene que ver con la afirmación fundamental de la libertad de conciencia propia de la dignidad de todos los seres humanos. Esta laicidad —no en el sentido anacrónico de oponer religión y civilidad— es la afirmación de un Estado no confesional, no identificado con una religión pero que, a la vez, es garante y promotor de las libertades y de los derechos de todos.

EL OBSERVADOR 329-3

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


COMUNICACIÓN

La guerra de las bacterias mediáticas
Por Jaime Septién

ROMA.- Por estos días de crisis internacional los medios de comunicación han mostrado de qué están hechos; o más bien, de qué pie cojean. La ausencia de contexto es atroz. Y los grandes titulares como «El horror del ántrax» o «Ahora Bin Laden apunta a Europa» son comunes..

De la televisión —que cambia poco de país en país— ya se sabía su incapacidad, casi se diría congénita, de atrapar la esencia de las cosas. Pero poco se sabía de los periódicos, sobre todo de los llamados «de referencia obligatoria». Ninguno, pero ninguno, ha abierto un camino al entendimiento de la verdadera crisis que hoy se esparce en el mundo, que es la crisis del reconocimiento del otro.

Si hubiera un contexto real en los medios, habría la aclaración constante de que la guerra no se juega entre buenos y malos, que la guerra es siempre una tozuda negación del otro y que los niños afganos que mueren por «lamentables errores» de los bombarderos estadounidenses, son tan niños como los huérfanos de Manhattan. Pero cuando empezamos a no hacer distinciones, es decir, cuando empezamos a descontextualizar la noticia, a ponerla en un horizonte de desigualdad (los niños afganos se lo tenían merecido, los de Manhattan no), iniciamos el camino de la perversión, un sendero que han recorrido con extraordinaria habilidad los medios de Occidente, por encima de todo los de Estados Unidos.

Los niños muertos de Kabul no ocupan sus titulares (andan, siempre, por la página 12 o así); los ocupan los pocos casos de ántrax en una nación de 250 millones de habitantes.
Me preguntaba si el derrumbe del WTC de Nueva York iba a arrastrar consigo el derrumbe de lo que yo llamo el terrorismo informativo (la perversión del pensamiento único). Hasta el momento no es así. El papel de los medios, que debería ser el de informar, se conforma con aterrorizar. El que aterroriza vende. Y los niños de Kabul no venden. Vende el ántrax.

EL OBSERVADOR 329-4

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Pastoral de la Santidad

Comisión Episcopal para la Instrucción de las Causas de Canonización.
Mons. Jesús E. Catalá, Obispo de Alcalá de Henares, España
En la Iglesia católica, la única novedad es Cristo
Por Jaime Septién / ROMA



EL OBSERVADOR. Durante el Sínodo de los Obispos se ha hablado mucho de la colegialidad: ¿de dónde parte ésta?

MONSEÑOR CATALÁ: De la relación fundamental, la relación básica entre la Iglesia universal y las iglesias particulares. Esta es la teología de la eclesiología. Es la base sobre la que tenemos que actuar siempre.

EL OBSERVADOR. Muchas veces se juzga a la Iglesia católica desde puntos de vista diferentes a los que la Iglesia misma utiliza, ¿no cree usted?

MONSEÑOR CATALÁ. Querer juzgar a la Iglesia desde categorías sociales no sirve para nada. Por ejemplo, la conferencia episcopal no es una instancia teológica superior al obispo. El obispo tiene autoridad plena, inmediata, ordinaria en su propia diócesis. Antaño se pensaba que la Santa Sede concedía poderes al obispo, pero el Vaticano ll deja muy claro que cada obispo es cabeza total de su diócesis. Por tanto, ni el metropolitano, ni el presidente de la conferencia episcopal ni las otras instancias que podrían ser intermedias carecen de autoridad teológica frente al obispo. A veces la gente se confunde y compara al metropolitano de una arquidiócesis con el presidente de una autonomía, al obispo como un gobernador estatal o, en fin, al presidente de la conferencia episcopal con el presidente del país...

EL OBSERVADOR. Los obispos reunidos en el Sínodo han puesto mucho énfasis en el trato cercano con su presbiterio, con sus sacerdotes.

MONSEÑOR CATALÁ. Sí, porque, además de todo, el obispo vive en colegialidad con su presbiterio; es padre, amigo, pastor; es decir, es la imagen de Jesucristo en su diócesis. Pero siempre desde el punto de vista de un pastor, no de un «manager».

EL OBSERVADOR. ¿Qué quieren decir los obispos cuando abordan el tema de la pobreza en la que deben vivir?

MONSEÑOR CATALÁ. Queremos significar la simplicidad en la vida pastoral del obispo, en las estructuras eclesiales, en la transparencia en el manejo económico, en la rendición de cuentas sobre los bienes de la Iglesia... Es una cuestión muy positiva el que lo estemos abordando. Después, cada obispo sabrá la forma concreta de llevarlo a cabo, los gestos concretos. Pero de que el llamado es a la pobreza del obispo, de eso no hay duda alguna.

EL OBSERVADOR. Tal pareciera que no hay ninguna novedad en los planteamientos de los padres sinodales sobre el ser y el deber ser del obispo...

MONSEÑOR CATALÁ: Es que de eso no se trata. Estamos revisando lo que hacemos y cómo lo hacemos. En la Iglesia católica la única novedad es Cristo. Las formas y los lenguajes de la evangelización cambian, pero la esencia permanece idéntica. Y esa esencia es el mensaje que venimos predicando desde hace 2000 años.

EL OBSERVADOR. También se ha hablado mucho de evitar, en cada diócesis, las llamadas pastorales paralelas...

MONSEÑOR CATALÁ. Y este es un tema muy importante. Hay que dejar muy claro que el obispo es el único y el último responsable de la pastoral de su diócesis. Nadie debería actuar a la espalda de su plan diocesano ni de su coordinación. Esto es válido para todos: prelaturas, congregaciones, movimientos... Es el obispo y solamente él quien se encarga de la pastoral.

EL OBSERVADOR 329-5

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


ALACENA
Cuando la muerte muere
Por Carlos Díaz



La muerte? He aquí el relato literal del sepulturero del Bunker, Bruno Borgoviec, que sobrevivió a los horrores de Auschwitz: «Desde la celda donde estaban sepultados vivos aquellos desdichados se oían todos los días las oraciones recitadas en voz alta, el rosario, los cantos religiosos, a los que se asociaban también los condenados encerrados en las celdas vecinas. Yo bajaba cada día al Bunker porque debía asistir a las visitas de inspección giradas por los guardias. A escondidas luego, cuando los guardias no estaban, iba algunas veces solo a fin de poder hablar con esos infelices compatriotas y consolarlos como podía.
Las ardientes plegarias y los cánticos a la Madre Santísima de aquellos infelices se difundían por todos los corredores del Bunker. Me parecía estar en una iglesia. Comenzaba las oraciones y cánticos el padre Kolbe. Los demás prisioneros respondían a coro. Más de una vez se encontraban tan inmersos en la oración que no advertían la presencia de los SS para la visita de inspección. Finalmente, a los gritos de éstos, las voces orantes se apagaban. Al abrir las celdas, los pobres desdichados imploraban, llorando, un pedazo de pan y un sorbo de agua. Cuando alguno de los más fuertes lograba acercarse a la puerta con los brazos suplicantes, los guardias le daban de puntapiés en el vientre, haciéndolo caer hacia atrás sobre el cemento. Qué clase de martirio debieron soportar los prisioneros condenados a una muerte tan atroz lo atestigua el hecho de que los baldes se encontraban siempre vacíos y secos; de donde es preciso deducir que los desgraciados bebían su propio orín a causa de la sed.

«El padre Maximiliano nada pedía y de nada se lamentaba. Infundía valor a los otros, tratando de persuadirlos a esperar que el fugitivo fuese encontrado y ellos liberados. Cuando sus fuerzas se iban agotando, sus plegarias se volvían apenas un susurro. Durante las visitas de inspección, cuando ya casi todos yacían tendidos en el pavimento, se veía al padre Kolbe en pie, o arrodillado en el centro, observando con mirada serena a los SS. Éstos, que conocían su ofrecimiento y que cuantos con él estaban morían inocentes, con gran admiración por el padre Kolbe decían entre sí: 'Ese cura es verdaderamente un hombre decente (anständig). Hasta ahora no hemos tenido aquí otro semejante a él'»
.

Tiempo atrás: Viendo el centurión lo acaecido, glorificó a Dios, diciendo: Realmente este hombre era justo (díkaios) (Lc, 23, 47). Díkaios, anständig, he ahí expresiones similares en griego y en alemán. Muy fuerte debió ser el impacto para ser pronunciado por los durísimos vigilantes de las SS, acostumbrados a los horrores más negros, en las respectivas circunstancias.

«Así pasaron dos semanas y los condenados iban muriendo uno tras otro. A su término sólo quedaban cuatro, entre ellos el padre Kolbe. A las autoridades del campo les pareció que se prolongaba excesivamente este caso: la celda era necesaria para otras víctimas. Por eso un día (14 de agosto) ordenaron venir al Bunker al jefe de la sala de los enfermos, un alemán, el criminal y delincuente Boch, el cual puso en el brazo izquierdo de los que aún vivían una inyección intravenosa de ácido fénico. El padre Kolbe, con la oración en los labios, tendió su brazo al verdugo. Yo no pude resistir. Mis ojos se negaron a mirar y balbuciendo una excusa escapé.

«Una vez que partieron los SS con el verdugo, regresé a la celda. Encontré al padre Kolbe sentado, con la espalda apoyada en el muro. Tenía los ojos abiertos y la cabeza ligeramente inclinada del lado izquierdo (era su postura habitual). Su rostro, sereno y bello, estaba radiante. Así murió el sacerdote, el héroe del campo de Oswiecim, ofreciendo espontáneamente su vida por un padre de familia, en paz y silencio, orando hasta el postrer momento.

«En el campo, durante meses, se recordaba el acto heroico del sacerdote. Durante las ejecuciones se evocaba el nombre del padre Maximiliano Kolbe».

En el horno crematorio del campo de concentración de Oswiecim fue quemado por fin, el 15 de agosto del 1941, el padre Kolbe. En realidad quien murió fue la muerte, y quien venció fue aquel que pudo repetir desde la cruz resucitada y resucitadora de Jesús: Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente (Jn 10,18). Y por eso Auschwitz, que fue tumba, se convirtió asimismo en altar. Campo de muerte le llamaban los polacos. Camposanto, han de llamarle, pues, los creyentes en la medida en que quedó allí enterrado-martirizado más de un testigo seguidor del Señor.

EL OBSERVADOR 329-6

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


VOCES DE NUESTROS TIEMPOS

Costumbres no mexicanas
Por María Velázquez Dorantes


Nos encontramos en el mes de octubre, próximos a festejar una costumbre que se encuentra fuera de las nuestras; el día 31 de octubre: « la noche de brujas» o de halloween.

Muchos mexicanos, y en la mayoría los niños, han adoptado este festejo, confundiéndolo con el acercamiento del día de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre; pero pocos sabemos en realidad de donde surge esa tradición.

Se han postulado dos formas de origen a la celebración del halloween, que se han ido mezclando en el transcurso de la historia: una de origen pagano y otra origen cristiano. Pero estas tradiciones, lejanas a México, se han transformado en la actualidad.

La tradición de disfrazarse probablemente nació en Francia durante los siglos XIV y XV, en la celebración de la Fiesta de todos los Santos, en el que hubo una gran mortandad en la población francesa, de donde surgieron las representaciones «artísticas» , pero con trasfondo burlesco, en las cuales se decoraban los cementerios con la figura del diablo en las vísperas del 2 de noviembre.

Otra tradición, poco conocida, pero aceptada por los niños mexicanos, es la llamada «dulce o travesura», que al parecer tuvo su origen el la persecución de los protestantes, en Inglaterra, contra los católicos, donde, en el intento de hacer volar al rey Jaime I y su parlamento con pólvora de cañón, se dio origen al movimiento católico contra sus opresores. Pronto esto generó una fiesta y se convirtió en una celebración en Inglaterra, que sigue vigente hasta nuestro días. Así nace la versión de «dulce o travesura», ya que las bandas protestantes exigían cervezas y pasteles a cambio de no crear desastres.

De esta manera, con la colonización, las costumbres francesas e inglesas llegaron a América, conformando el día de halloween con la combinación de numerosas tradiciones que, poco a poco, en su lugar de origen se van perdiendo y que, debido a la falta de cultura, en nuestro país se retoman.

EL OBSERVADOR 329-7

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


No llores mamá, que me voy al Cielo
Por Marcelino de Andrés y Juan Pablo Ledesma

Acompáñennos interiormente a visitar un hospital. Entramos en una de las habitaciones. Un joven yace en la cama prisionero de una grave enfermedad que lo ha condenado a muerte. Junto a él está su madre. Notamos de inmediato algo muy especial. Ahí dentro se respira paz, cariño y algo más que aún no alcanzamos a precisar, pero que nos resulta igualmente penetrante.

Dejemos por un momento que su madre nos relate el diálogo que sostuvo con su hijo:
A media mañana, cuando le comenté que era la fiesta de los Ángeles Custodios y que, a lo mejor, su ángel vendría a buscarlo para presentarlo ante Dios, me respondió con una sonrisa:

— Mi ángel custodio debe tener trabajo con alguien más, porque no viene a buscarme.
Le respondí: — Tu ángel de la guarda es tuyo y de nadie más.
Él me sonrió. En un momento en el que me pareció que estaba un poco mejor, le dije que me dictara las líneas que nos había leído en la fiesta de final de su carrera universitaria, y que yo no quería olvidar. Entonces, con voz clara, me dictó:
— Las alturas que los grandes hombres consiguieron no las alcanzaron con un vuelo súbito, sino que, mientras sus compañeros dormían, penosamente subían más allá de la noche.
Yo entonces, llorando, le dije: — Hijo, ¿te acordarás de mí cuando llegues al Cielo?
Y él, dulcemente, me contestó: — ¡Por supuesto...!
Después le pregunté: — ¿Verdad que no me dejarás?
Y él añadió: — ¡Qué va...!
Viendo cómo lloraba, me dijo: - No llores mamá, que me voy al Cielo.

Sí, ya no nos cabe la menor duda. Ese cuarto está inundado de fe. La fe que se traspira por los poros del alma de esa madre y de ese hijo. Una fe que se siente mucho más penetrante que el dolor. Una fe que se palpa más vivamente que la misma muerte ya a la puerta.
Ha entrado a la habitación un médico amigo y se ha quedado solo con el enfermo. Hablan.

El doctor sale llorando y, abrazando a la madre del joven le dice:
— No entiendo nada de lo que pasa en esta habitación.
Ante la cara de sorpresa que ella pone, como preguntando a qué se refiere, él continúa: — Un chico joven, prometedor, amante de la vida, con una familia como la suya... y habla con alegría de su partida al Cielo. No entiendo nada.

Es verdad, hay muchos que no lo entienden y no lo entenderán nunca. ¿Cómo es posible que alguien pueda afrontar la enfermedad, el dolor, la muerte con la sonrisa en los labios y, sobre todo, en el corazón? ¿Cómo se explica que alguien con "toda la vida" por delante pueda hablar con alegría de su partida a la patria celeste dejando lo que deja?

Porque para entender y vivir esto hace falta algo que no todos tienen o no lo tienen en suficiente medida. Hace falta fe en Dios. Y es que la fe en Dios, cuando es auténtica, grande, honda, es capaz de arrancar felicidad y hasta buen humor de un hombre aunque padezca la más terrible de las dolencias.

Gracias a una fe así este joven pudo pasar el trance de su muerte sereno, gozoso, con los ojos y el alma puestos en el Cielo. Gracias a esa fe convirtió su lecho de muerte en lecho de vida.

¿Por qué llorar sin consuelo y esperanza la muerte, si nos vamos al Cielo?
(Fuente: catholic.net)

EL OBSERVADOR 329-8

[
SUMARIO] [INICIO]


INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-

Sin pareja estable
Por Yusi Cervantes Leyzaola


Tengo una familia excepcional, pero deseo el cariño de alguien del sexo opuesto.  Tengo varios fracasos, nunca he tenido una relación de noviazgo seria.  He tenido dos novios y los dos me han sido infieles y yo a ellos también y la relación no dura más de una semana. 
He tenido varios chavos, no novios, con los cuales he fajado varias veces, pero no hay nada serio con ellos. Lo peor es que me hablan bonito y caigo de nuevo.  
Un tipo con el cuál me clavé grueso tiene novia e incluso se droga. Van varias veces que me meto con él y hasta tuvimos sexo, que no fue total, pero creo que perdí mi virginidad porque sangré. Incluso me drogué con este chavo. 
Mi familia no sabe nada de mi comportamiento, ni que tomo y fumo. No sé qué hacer con mi vida. No puedo tener una relación estable.


Lo de la relación estable es lo de menos. Lo que necesitas hacer urgentemente es amarte a ti misma. Desear el cariño de alguien del sexo opuesto es normal. Pero de ahí a aceptar cualquier relación hay un buen trecho. Esos novios de una semana ¿qué sentido tuvieron?, ¿nada más poder decir «tengo novio»? Es evidente que ni te interesaban ni les interesabas seriamente. No te hagas daño prestándote para esas cosas.

Por ejemplo, ¿qué haces con ese muchacho drogadicto y con novia? ¿Qué puedes esperar de una relación con él? No eres para él el "tú", ese "otro yo" con quien vincularte profundamente. Él no puede ser para ti esa relación estable que buscas. Y mientras, ya te hizo perder muchas cosas valiosas en tu vida. Aléjate de él. Aun cuando estés enamorada de él, aléjate. Estar enamorada no es razón suficiente para estar con alguien. Mucho menos el que te hablen bonito. Esto habla de que tal vez no has recibido suficiente cariño en tu vida y de que tienes una baja autoestima. Necesitas sanar esos aspectos de tu vida.

Busca tu integridad, tu salud emocional y tu alegría de vivir. No necesitas tener novio, créeme.  Puedes y debes ser feliz sola. Nunca debemos depositar nuestra felicidad en otras personas, ni siquiera en nuestra pareja o nuestros hijos. Cuando conozcas a alguien que pueda ser una buena pareja contigo, adelante. Entonces compartirán su felicidad. Que sea alguien que ames y que te ame, con quien se respeten mutuamente, que se comuniquen con sinceridad y profundidad, que procuren lo mejor el uno para el otro. Pero si no encuentras a esa persona, quédate sola. Hay mucho tiempo por delante. Dedícate a construir tu vida. Confía en Dios. Dile que tú quieres un novio, pero que dejas en sus manos el asunto. Tú dedícate a hacer lo que te corresponde: estudiar, crecer, amar a tu familia, tener amigos, construir un proyecto de vida, ayudar al prójimo, ser útil...

Olvídate de buscar una relación estable. Eso es algo que no se puede buscar por sí mismo, es algo que se construye cuando se dan las condiciones necesarias. Dedícate mejor a amarte a ti misma (no confundas eso con egoísmo) y a amar a los demás. Dedícate a construir tu vida.

EL OBSERVADOR 329-9

[SUMARIO] [INICIO]

 

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006