El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

11 de noviembre de 2001 No. 331

SUMARIO

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Con razón lo llaman el Papa de las sorpresas

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EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA Cristianismo acobardado

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EL RINCÓN DEL PAPA La grandeza de Dios en la creación y en la historia

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EL CRISTIANISMO ORIENTAL El beato Nemetala Kassab Al-hardini

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La costosa coalición

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COMUNICACIÓN Las profecías de «nostrosmedios»

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EL LIBRO DE LA SEMANA Dios existe, yo me lo encontré

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EL SITIO DE LA SEMANA

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DILEMAS ÈTICOS ¿Sabes qué? Eres una «fresa»

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PICADURA LETRÍSTICA La heroica y genial Inés Ramírez

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LOS DECÁLOGOS Sobre el gran tentador

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GRANDES FIRMAS Padre Marcial Maciel: «¡A María le debo tanto!»

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VOCES DE NUESTROS TIEMPOS Forjarse una personalidad

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SER O NO SER, ¡HE AQUÍ EL DILEMA! Arriesgar la vida

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INTIMIDADES —LOS JÓVENES NOS CUENTAN— Muy poca autoestima

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ORIENTACIÓN FAMILIAR Quiero ayudar a mi esposa

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A mi hermana menor en vísperas de su boda

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PINCELADAS El difícil camino del amor


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UN PERFIL DE JUAN PABLO II
"Con razón lo llaman el Papa de las sorpresas"
Por Miguel Ángel Velasco*

«Para un laico como yo, que, desde fuera de la fe, mira con atención a la Iglesia, este Papa viejo y enfermo, pero fuerte y contagiador de energía espiritual, merece toda la admiración y respeto del mundo: defensor de una fe y, a la vez, portador de una cultura histórica y moral, ha redibujado la geografía del planeta, ayudado por los medios de comunicación que amplifican su palabra. Gracias a él, hoy la Iglesia, en y no contra la Historia, no es una institución curial; él ha anegado el mundo con la fuerza específica de una institución depositaria de algunas de las más preciosas realidades de la Humanidad». Lo dice, al cumplirse los 23 años del pontificado de Juan Pablo II, en Il Foglio, un singular periódico italiano, su director Giuliano Ferrara, un prestigioso intelectual laico, de los que tanto se echan de menos entre nosotros.

Jamás ha desilusionado.- La mañana del pasado 16 de octubre, ante el Sínodo de los Obispos que le felicitaba, Juan Pablo II desveló con humor: «Van ustedes con un cierto adelanto. A estas horas todavía no se había decidido nada. Fue hacia las cinco o seis de la tarde…» 23 años después no ha escondido, sino que hace fructificar el tesoro del esplendor de la Verdad, y aquella poderosa energía liberada del «No tengáis miedo» jamás ha desilusionado. Ahí está, en la foto, en cualquier esquina del mundo, su parroquia, a bordo de la barca, con su ropa de pescador sobre la sotana blanca, anciano y enfermo, pero fuerte y contagiando esperanza, como dice Ferrara al recordar la impresión que le causó en el 78, siendo él dirigente comunista, la elección de este Papa polaco «que sabe mancharse las manos con los problemas del mundo».

Un hombre seducido por Cristo.- Otro periodista italiano, católico en este caso, Domenico del Rio, explica en el diario Avvenire el secreto de Juan Pablo II: «Se muestra al mundo como lo que es, un hombre seducido por Cristo, por el Rostro querido del Resucitado, como escribió en su Carta Novo millennio ineunte. Todos los demás hablan de miedo, de terror, de guerra. El habla de Dios, de María, y lo hace desde hace 23 años, a un mundo que, por el espantoso ruido inútil con que se atonta, apenas consigue oír esta voz que grita a los hombres el amor y la paz de Dios». En verdad es sorprendente, casi casi provocadora ésta su actualísima inactualidad: a un mundo que cierra fronteras físicas y espirituales él lo invita, en su mensaje para la jornada de los emigrantes, que acaba de ser hecho público, a pasar «de la desconfianza, al respeto; y del rechazo, a la acogida». Es la alegría perenne del mandamiento nuevo, el gozoso sello específico del auténtico cristianismo, el de amar incluso al enemigo. «La aceptación recíproca de las diferencias, y hasta de las contradicciones -insiste-, es el único modo para alimentar la esperanza de alejar el espectro de la guerra». Este impresionante hombre de Dios ofrece cada día al atormentado y esperanzado mundo de hoy, en directo, unido a Cristo, su silencioso sufrimiento físico y la luz misteriosa de su palabra viva.

El Papa de absolutamente todos.- Y dice Ferrara que, para los laicos, la defensa de la vida que hace este Papa revolucionario y humanísimo -que en su último viaje a las fronteras mismas de la guerra quiso fotografiarse con cada uno de los 60 periodistas en el avión papal, y todos pudieron comprobar con qué lúcida fluidez pasa de un idioma a otro- es su palabra más fuerte y convincente, su testimonio más creíble, y que su mancharse las manos con el mundo lo convierte en Papa no sólo de la Iglesia, sino de todos, intelectuales y periodistas, de quienes tienen pasiones justas o equivocadas, de comunistas y de ex; hasta los militantes del laicismo a ultranza, llenos de prejuicios y tópicos, aunque renegando, le aprecian.

Con razón lo llaman el Papa de las sorpresas; pero, si Dios quiere, no son de excluir sorpresas aún mayores. De momento, los jóvenes del mundo le esperan para agosto en Toronto, y el obispo de Moscú, monseñor Kondrusiewicz, da por hecho que el año que viene Juan Pablo II rezará en la Plaza Roja…

«No hay justicia sin paz; no hay paz sin amor; y no hay amor sin Dios», gritó un día; pero este mundo nuestro, es decir, todos o casi todos nosotros seguimos crucificando cada día al amor. Por eso no hay paz.

Publicado en Alfa y Omega. Miguel Ángel Velasco es uno de los mejores periodistas católicos de España. El artículo fue publicado en el número 279 / 1-Xl-2001.

EL OBSERVADOR 331-1

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EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA

Cristianismo acobardado
Por Jaime Septién Crespo

Para don Mario De Gasperin Gasperin por sus 41 años de ordenación sacerdotal.

En 55 años de sacerdocio Karol Wojtyla ha dado testimonio de lo que significa vivir la fe en Cristo. Los polacos, que lo recuerdan como párroco al final de la década de los cuarenta, coinciden con lo que millones de seres humanos hemos visto en estos sus primeros 23 años de papado: entrega sin reservas a propagar el Evangelio, con las armas de la época; con las herramientas de una fe que se ha hecho cultura (es decir, que se ha hecho una forma de vida), y que ha sido devuelta al mundo en escritos, encíclicas, mensajes y palabras, pero también en forma de actos concretos.

Palabras y actos: un sabio. Testimonio y entrega: un santo. ¿Por qué incluso entre los católicos ponemos entre paréntesis su magisterio? Conozco muchos —yo mismo, en ocasiones— que admiran al Papa pero no están de acuerdo «con su forma de pensar». Habla de castidad, nosotros decimos:  «¡Bah!, eso es cosa de curas». Habla de testimonio en cualquiera de los actos de nuestra vida, cualquiera que sea el lugar que ocupemos o la profesión que tengamos. 

Nosotros decimos: «¿Pero qué se cree este hombre?; la vida es dura; no se puede tener éxito si uno anda por ahí de santurrón». Pide la conversión del corazón, pero nosotros, como todo lo importante, decimos «para mañana, que hoy me estorbaría ser bueno».
Plenitud de la cobardía. Tampoco nosotros queremos un Papa «duro». Ni obispos fieles sucesores de los apóstoles. No está dentro del programa de preferencias de la actualidad; no es moderna la obediencia. Como algunos sacerdotes y teólogos denunciados por André Frossard en su libro Defensa del Papa, como algunas congregaciones que han construido —no sin talento— el concepto y la práctica de las «pastorales paralelas», los laicos light añoramos «una Iglesia a imagen de las sociedades civiles, en la que el poder sería ejercido por una dirección colegial, bajo el control parlamentario de buenos cristianos sentados en asamblea permanente en cada diócesis, que deliberarían sobre la Ascensión, revisarían Pentecostés en comisiones y acomodarían el Credo, cada día, al gusto del día».Esa es la actitud en la inmensa, amodorrada, mayoría de cristianos. De segunda división.  Mediocres. Dispuestos, siempre que haya una situación «comprometida», a «inclinar el espinazo frente al enemigo de nuestra fe, jurándole que de ella nos resta bien poco, que no tiene motivos para la inquietud, que hemos renunciado a la mayoría de nuestras pretensiones y que estamos listos para abandonar las restantes» (Frossard).  Y, por supuesto, silenciosos. Nada de mostrar lo que somos; nada de decirlo en voz alta. 

Como si Cristo fuera lepra, su nombre lo envolvemos en trapos para que nadie vea las huellas de Él en nosotros. Qué pena. Mejor pasar como los demás. Eso es, justamente, lo que no ha hecho nunca, jamás, Karol Wojtyla.

EL OBSERVADOR 331-2

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EL RINCÓN DEL PAPA

La grandeza de Dios en la creación y en la historia

El papa Juan Pablo II habló en audiencia general sobre el Cántico de Isaías (Is 45,15-26) en el que se manifiesta la grandeza de Dios en la creación y en la historia.

Señaló que «el marco histórico en el que nace esta meditación es el de la sorprendente liberación del pueblo de Dios en los tiempos del exilio de Babilonia. (...) La certeza de la acción providencial de Dios es fuente de esperanza para el creyente, que sabe que puede contar con la presencia constante de Aquel que ha plasmado y hecho la tierra y el que la ha hecho estable».

«Dios —afirmó— es Único por definición. No se le puede parangonar con nada. Todo le está subordinado». En este sentido, recordó que el profeta Isaías recrimina «todas las formas de idolatría, con frecuencia encubiertas más que en el uso impropio de las imágenes, en los comportamientos con los que los seres humanos y las cosas son considerados como valores absolutos y sustitutivos de Dios».

El himno, continuó, hace también referencia a la historia, «donde Israel ha podido experimentar tantas veces la potencia benéfica y misericordiosa de Dios, su fidelidad y su providencia»

«Dios proclama: Vuélvanse a Mí y serán salvados, países todos de la Tierra, porque Yo soy Dios, no existe ningún otro. De este modo se pone de manifiesto que la predilección con que Dios ha elegido a Israel como su pueblo no es un acto de exclusión, sino más bien un acto de amor del que se beneficia toda la humanidad. Así se perfila ya en el Antiguo Testamento aquella concepción 'sacramental' de la historia de la salvación, que ve en la elección especial de los hijos de Abrahán, y después de los discípulos de Cristo en la Iglesia, no un privilegio 'excluyente' sino el signo y el instrumento de un amor universal». (VIS)

EL OBSERVADOR 331-3

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EL CRISTIANISMO ORIENTAL
Columna coordinada por el P. Yaacoub Badaoui, O.L.M.

El beato Nemetala Kassab Al-hardini
(1808-1858)
Por Mons. Georges Abi Younes O.L.M., vicario general de la Eparquia Maronita de México


Este artículo tiene como intención presentar con verdadero orgullo, de parte de la Orden Libanesa Maronita en México, a la comunidad maronita de México y a todo el pueblo en general algunos aspectos de la vida y obra del beato de la Iglesia católica, el bienaventurado Nemetala Kassab Al-Hardini, que viene a confirmar y a dar realce a Líbano, su patria, tierra bendita de los cedros milenarios, cuna de grandes santos cuya entrega y devoción han sido el valuarte de una población llena de tribulaciones, pero también de esperanza y gozo en la fe.

Al-Hardini ha seguido un camino aparente diferente del de su alumno en la materia de teología, san Charbel, pero en realidad profundamente parecido. Él prefirio permanecer en el convento, más que retirarse a una ermita; vivir en comunidad con sus hermanos como un simple monje y como profesor de teología; trabajar con sus manos al mismo tiempo que ejercer en tres ocasiones las funciones de asistente general. Él ha llevado la soledad de la ermita en su corazón. Su espiritualidad surgió del contacto de la comunidad de hermanos, comunidad que comprendió variedad de caracteres, de niveles y de modos de actuar.

Una oración permanente.- En el rito maronita, como en la Iglesia latina, hay siete horas canónicas repartidas en el día, a saber: vísperas, completas, nocturna (oficio rezado siempre a media noche), maitines, tercia, sexta y nona. El padre Al-Hardini estaba también sujeto a celebrar el Oficio Divino; pero, además de esta oración litúrgica comunitaria, el Bienaventurado consagraba cada momento libre a la oración individual y a largas contemplaciones, sobre todo durante la noche.

Celebraba la Santa Misa al medio día, con autorización de sus superiores, para consagrar la mañana a su preparación al Santo Sacrificio, que era para Él el centro de la jornada y de su vida, y así tener la tarde y la noche para dar gracias a Dios por este don celestial.

Al-Hardini y el trabajo.- Si bien fue conocido por su gran apego a la vida interior, el padre Al-Hardini, como verdadero monje maronita libanés, estaba sujeto a ejercer también un trabajo manual y a producir cada día en el campo para atender a sus necesidades vitales y a las de sus hermanos. La comunidad maronita se encontraba instalada sobre todo al norte del país, alrededor de Wadi-Qadisha (valle de santos) y en el centro, pero también en pequeñas comunidades cristianas al sur de Líbano, restos de la población cristiana perseguida y cazada (expulsada) después de la conquista de los Mamelucos (SS. XIII al XV). Estas comunidades vivian entonces en estos lugares de mayoría musulmana o druza. Por esto era necesario que los monjes se instalaran, también, cerca de esas minorias cristianas para asistirlas material y espiritualmente, practicando así el apostolado con los no cristianos, sobre todo para la enseñanza gratuita, tanto intelectual como manual y técnica. Por esta razón todos los monjes son llamados "maestros".

El padre Nemetala participaba, como los otros monjes, en el cultivo de la tierra; pero era particularmente hábil para la encuadernación de libros y de manuscritos. Estas tareas las realizaba, además de las de instructor de escuela primaria, de director del escolástico y de profesor de teología. La actividad intensa en tantos dominios testimonia el carisma especial de nuestro Bienaventurado, y se explica por su adhesión al ideal monástico de vivir el misterio de Cristo contemplado en la meditación personal o comunitaria, al interior del monasterio y a través de los servicios a otros, según su necesidad.

Oración.-
¡Oh! Señor infinitamente bueno y misericordioso,
que has llamado al bienaventurado Nemetala
para servirte en la vida religiosa,
consagrando su tiempo
a contemplar tu presencia viva
en el Santísimo Sacramento,
a la devoción a la Santísima
Virgen, tu Madre,
y al servicio de los hermanos,
te pedimos que él sea reconocido
como santo de la Iglesia
Amén.

Si deseas ahondar en el conocimiento de la Iglesia maronita en particular, o de las Iglesias católicas orientales en general, te puedes comunicar a esta columna en nuestra dirección electrónica: "Yaacoub Badaoui" <
rodobooks@yahoo.com>

EL OBSERVADOR 331-4

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La costosa coalición
Por Rolando García Alonso

Para enfrentar al grupo terrorista Al-Qaeda, liderado por Osama bin Laden, los Estados Unidos han privilegiado la construcción de una gran alianza a nivel mundial. La conservación y afianzamiento de esta coalición nos ha llevado a presenciar lo impensable hace apenas unas semanas: desde el viaje del primer político occidental de alto nivel a Irán, hasta la suspensión de las sanciones impuestas por las Naciones Unidas a Sudán, pasando por el Premio Nobel de la Paz al líder de una organización tristemente ausente en la primera conflagración de tintes mundiales del siglo XXI, la ONU.

Esta coalición no ha sido fácil de conseguir. Lo atestiguan los constantes ires y venires de presidentes, primeros ministros, secretarios de Estado, ministros de Relaciones Exteriores y enviados especiales, que están acumulando millas de viajero frecuente como nunca habíamos visto en nuestras vidas.

Son peregrinaciones surrealistas. Todos quieren estar en la jugada. Todos quieren aportar. Todos buscan calmar y apaciguar. Reconfortar y planear. Conseguir la foto que se publicará al día siguiente en los periódicos. Demostrar a sus ciudadanos que ellos están colaborando en primera fila en el destino del mundo.

Pero la realidad es que son peregrinos sin destino, sin brújula y sin plan. Y, conforme pasa el tiempo, las variables se complican, los equilibrios se tensan, los aliados se vuelven más exigentes y la población más impaciente. Y ellos, siguen viajando de aquí para allá.

¿Quiénes son estos nuevos amigos a los que los occidentales devuelven hoy sus cartas de nobleza? El primero de ellos es Paquistán. Paquistán es un país musulmán de 144 millones de habitantes, gobernado desde el 12 de octubre de 1999 por el general Pervez Musharraf, quien, después de un golpe de Estado, suspendió la Constitución y disolvió el poder Legislativo. Las sanciones impuestas por el gobierno de Bill Clinton con el fin de forzar el retorno a la democracia son hoy letra muerta, y Tony Blair, el primer ministro británico, en visita a la capital de este país, sostuvo que "Paquistán ha hecho la buena opción, y los resultados de esto serán un reforzamiento significativo y durable de las relaciones de la comunidad internacional con Paquistán".

Otro nuevo amigo es Uzbequistán. Este país, antigua república soviética, es gobernada por un dictador desde su supuesta independencia en 1991. Al calificar a todos sus oponentes como fundamentalistas islámicos, el presidente Islam Karimov encuentra en esta nueva guerra el argumento que necesitaba para legitimar su continua persecución en contra de cualquier disidente a su régimen.

Sudán también es nuestro nuevo compadre. Dictadura islámica desde 1989, prosigue desde hace ya varios años una "guerra santa" que ha hecho dos millones de muertos en contra de su población cristiana, a la que no duda en esclavizar y martirizar en pleno siglo XXI. Desde el 28 de septiembre los Estados Unidos levantaron las sanciones en contra del régimen debido a su colaboración en cuestiones de inteligencia en la lucha anti-terrorista.

Y también tenemos a Tadjiquistán, y encubrimos las represiones a las minorías musulmanas en China y en Rusia, y mantenemos en el poder a la dinastía saudí... todo para salvar nuestra coalición.

Esta coalición tiene como objetivo salvar al mundo del terror, salvar a Afganistán de los talibanes. Lo conseguirá (si lo logra) dando carta abierta a algunos de sus poco democráticos aliados de proseguir su triste historia de persecuciones y corrupciones.

Queremos salvar "nuestro" mundo, dispuestos a sacrificar a ese otro mundo que no aparece en nuestras televisiones, que está muy lejos para inquietarnos. Se nos olvida que hoy ya no hay un "nuestro" mundo separado del de los demás.

Me recordaba un amigo que los aliados de la segunda guerra mundial se unieron con Stalin para acabar con Hitler. En algunas ocasiones, afirmaba, es necesario aliarse con personas o países que en circunstancias normales no frecuentaríamos. Es el mal menor, me explicaba.

Sin embargo, al contemplar los resultados de la segunda guerra mundial, veo que, en efecto, salvamos a Occidente de un enemigo quizá más terrible que Al-Qaeda, pero sumimos a los países de la órbita soviética en cuatro décadas de régimen comunista. Fue el precio de nuestra libertad. Pagado por otros.

Y hoy, ¿qué precio queremos pagar por nuestra tranquilidad?

EL OBSERVADOR 331-5

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COMUNICACIÓN
Las profecías de «nostrosmedios»

De todos los comentarios, miles, que ha suscitado el macabro atentado contra Estados Unidos del pasado 11 de septiembre, los medios de comunicación han tenido un papel preponderante.

Y es que, gracias a la modernidad tecnológica, ahora podemos estar frente a la «caja hipnotizadora» y enterarnos de lo que pasa en el lugar más recóndito del planeta. Sin embargo, entre más fuentes de información tenemos, nos volvemos más vulnerables y corremos el riesgo de ahogar nuestra capacidad de reflexión. Es entonces cuando, en acontecimientos catastróficos, la imaginación se despierta y no falta quién nos haga perder la paz...

Así, los amantes del fatalismo gustan de desatar el terrorismo mental, y la angustia se apodera de los ignorantes. La fiebre de las profecías hace de las suyas y los «Nostradamólogos» tratan de explicar con notable precisión lo que había sucedido en Nueva York .

Es entonces cuando empieza la olimpiada de las cadenas noticiosas... Pero, ¿que sucede? «Veracidad» va en el último lugar, porque «Inmediatez» y «Rating» buscan ser siempre los primeros... Mientras tanto, «Teleauditorio» permanece largas jornadas en sus butacas tambaleantes, sin darse cuenta de los estragos que le puede causar el estar expuesto tanto tiempo al sol. Es aquí cuando «Potencia» toma el micrófono y organiza la ola, mientras «Veleta», quien siempre tiene palco en el estadio, es el primero en pararse de la mano de «Confusión». Así pasa el tiempo y, con éste, una y otra temporada.... «Teleauditorio» quiere estar siempre en la jugada, sin darse cuenta de que el equipo al que le apuesta es patrocinado por «Pesimismo», quién jamás podrá ser el ganador.

Pero, ¿quién está detrás de la industria de lo negativo? ¿A cuánto se cotiza su acción como para venderse tan alto en los mercados internacionales y dejar en la ruina a sus inversionistas? Y más allá: ¿quiénes son sus promotores que, con los mejores récords de venta, ofertan a una empresa sin fondos? La respuesta es muy sencilla y sus caras demasiado conocidas. Se llaman «Noticiarios», aficionados al equipo «Rojo», que dejan en la banca a sus jugadores «Blancos» porque la poca porra que llevan no se escucha con la sirena ensordecedora de los otros. Se llaman individuos que, sin cuestionarse la ideología que hay detrás de una pluma, o el comentario del socialité, adoptan el «síndrome del perico» para sentirse in y repetir los atentados contra más cabezas de pensamiento muerto. Se llaman películas, series de televisión, periódicos, música y hasta caricaturas, en donde la protagonista más premiada es «Doña Violencia». En pocas palabras, se llama sociedad, que, al haber sido infectada por el virus «Pesimismo», conduce a sus integrantes hacia un suicidio cultural porque, ¡claro!, esto es lo que vende.
(Fuente: El Informador núm. 12 - www.elinformador.com.mx)

EL OBSERVADOR 331-6

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EL LIBRO DE LA SEMANA

De todos los comentarios, miles, que ha suscitado el macabro atentado contra Estados Unidos del pasado 11 de septiembre, los medios de comunicación han tenido un papel preponderante.

Y es que, gracias a la modernidad tecnológica, ahora podemos estar frente a la «caja hipnotizadora» y enterarnos de lo que pasa en el lugar más recóndito del planeta. Sin embargo, entre más fuentes de información tenemos, nos volvemos más vulnerables y corremos el riesgo de ahogar nuestra capacidad de reflexión. Es entonces cuando, en acontecimientos catastróficos, la imaginación se despierta y no falta quién nos haga perder la paz...

Así, los amantes del fatalismo gustan de desatar el terrorismo mental, y la angustia se apodera de los ignorantes. La fiebre de las profecías hace de las suyas y los «Nostradamólogos» tratan de explicar con notable precisión lo que había sucedido en Nueva York .

Es entonces cuando empieza la olimpiada de las cadenas noticiosas... Pero, ¿que sucede? «Veracidad» va en el último lugar, porque «Inmediatez» y «Rating» buscan ser siempre los primeros... Mientras tanto, «Teleauditorio» permanece largas jornadas en sus butacas tambaleantes, sin darse cuenta de los estragos que le puede causar el estar expuesto tanto tiempo al sol. Es aquí cuando «Potencia» toma el micrófono y organiza la ola, mientras «Veleta», quien siempre tiene palco en el estadio, es el primero en pararse de la mano de «Confusión». Así pasa el tiempo y, con éste, una y otra temporada.... «Teleauditorio» quiere estar siempre en la jugada, sin darse cuenta de que el equipo al que le apuesta es patrocinado por «Pesimismo», quién jamás podrá ser el ganador.

Pero, ¿quién está detrás de la industria de lo negativo? ¿A cuánto se cotiza su acción como para venderse tan alto en los mercados internacionales y dejar en la ruina a sus inversionistas? Y más allá: ¿quiénes son sus promotores que, con los mejores récords de venta, ofertan a una empresa sin fondos? La respuesta es muy sencilla y sus caras demasiado conocidas. Se llaman «Noticiarios», aficionados al equipo «Rojo», que dejan en la banca a sus jugadores «Blancos» porque la poca porra que llevan no se escucha con la sirena ensordecedora de los otros. Se llaman individuos que, sin cuestionarse la ideología que hay detrás de una pluma, o el comentario del socialité, adoptan el «síndrome del perico» para sentirse in y repetir los atentados contra más cabezas de pensamiento muerto. Se llaman películas, series de televisión, periódicos, música y hasta caricaturas, en donde la protagonista más premiada es «Doña Violencia». En pocas palabras, se llama sociedad, que, al haber sido infectada por el virus «Pesimismo», conduce a sus integrantes hacia un suicidio cultural porque, ¡claro!, esto es lo que vende.
(Fuente: El Informador núm. 12 - www.elinformador.com.mx)

EL OBSERVADOR 331-6

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EL LIBRO DE LA SEMANA

Dios existe, yo me lo encontré
André Frossard
Editorial: RIALP
Madrid (2001).
19ª edición.
Número de páginas: 167.

Pídalo en su librería católica predilecta. Vale la pena.

¿Un relato de conversión en nuestros días?  ¿Es posible?  ¿Qué eso de «la conversión» no es de la Edad Media? ¿A poco hay quien lea una cosa de éstas?  Pues sí:  un maravilloso relato de una «conversión express» (apenas cinco minutos); un alegato de un ateo moderno que cambió su alma de las tinieblas de la indiferencia a la luminosidad de la creencia y que, en español, va en la decimonovena edición.

El relato de André Frossard —filósofo francés que muriera en 1994 y a quien, por su cercanía e intimidad con el Papa muchos llamaron «el Jean Guitton de Juan Pablo ll»— conmueve al más seco. Es sencillo como el pan:  «Habiendo entrado a las cinco y diez de la tarde en la capilla del Barrio Latino en busca de un amigo, salí a las cinco y cuarto en compañía de una amistad que no era de la tierra».  Sin manifestaciones apocalípticas:  el trabajo de Dios en el corazón del estudiante parisino, hijo de un acérrimo comunista, educado en la mitología del marxismo, nacido en el único pueblo de Francia sin una iglesia católica, fue rápido. Un misterio. El misterio cotidiano:  la conversión solamente necesita dejarla trabajar:  Él lo hace todo. Frossard fue miembro de la prestigiosa Academia de Francia y uno de los intelectuales más influyentes en ese país, aclamado siempre por su racionalidad. Y desde los 20 años jamás escondió su cristianismo, nunca lo hizo a un lado, para «desarrollarse» intelectualmente. Es un faro, un ejemplo para todos aquellos hombres de ideas, periodistas, políticos que creen que una cosa es la vida pública y otra, muy diferente, la vida privada.

El libro Dios existe, yo me lo encontré es un relato vivo y descarnado, en primera persona, sobre el don gratuito de la gracia.  Dios trabaja siempre, el asunto es que le dejemos hacer. Dos veces en su vida Frossard fue tocado por la pérdida de un hijo. Las dos veces aventuró rebelarse. Y en ambas comprendió la dulzura del amor. Por ello termina su libro con una frase enigmática y maravillosa: «Amor, para llamarte así la eternidad será corta».  Goza ya de Dios.  (Jaime Septién)

EL OBSERVADOR 331-7

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EL SITIO DE LA SEMANA
www.thehungersite.com

¿Quieres ayudar a aliviar un poco la situación de los refugiados de la guerra de Afganistán? Nuestra colaboradora Guadalupe Chávez Villafaña nos comunica que por internet, y sin que te cueste un solo centavo, puedes hacerlo. Basta con dar un clic en la dirección www.thehungersite.com y automáticamente donas alimentos que serán destinados a los varios millones de víctimas inocentes que tuvieron que abandonar sus hogares, sus trabajos, sus escuelas y hasta su país a causa de los bombardeos estadounidenses e ingleses.

EL OBSERVADOR 331-8

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DILEMAS ÈTICOS

¿Sabes qué? Eres una «fresa»
Por Sergio Ibarra


Nos encontramos a Juanito en un tugurio de esos que se encuentran en las avenidas principales de nuestras ciudades. Animado por sus cuates se decide a pasársela bien. Luego de ubicarse y ubicar a los ahí presentes, pero también a las ahí presentes, Juanito «le echa el ojo» a una damisela que, bien vestida, no deja de ser «sexy», y que se encuentra acompañada de algunas amigas. Juanito, a la media hora, se arma de valor para iniciar una de sus andanzas.

La muchacha resulta ser una chica de familia, profesionista y que trabaja. Está en compañía de sus primas en el tugurio —porque ya no son discotecas, sino bares ruidosos—. Juanito hace gala de sus encantos y su amena y experimentada plática para caerle bien a la chica. Le cae tan bien, que deciden cambiarse de mesa para poder charlar a solas. A la hora de retirarse, Juanito se ofrece como todo un caballero a llevar a su nueva amiga a su casa. Ella accede. Y entonces nuestro personaje favorito en el camino le hace insinuaciones poco propias para una primera, ya no cita, para un primer encuentro. Como es de esperarse, la chica lo rechaza. Forcejean un poco. Y cuando se da cuenta que no logrará nada, nuestro Romeo le dice: «¡Eres una 'fresa'!».

Dice Kant: "La moral no es tanto una forma de obrar como una manera de querer". Un enunciado que dejaría a los escépticos de la moral y de la religión con el entusiasmo de rebatir y llegar a reducir las acciones del hombre, con el ánimo de la descalificación de la conciencia por la inconsciencia. Porque, si bien la moral manifiesta una fe, quien tiene tan elevada la moral puede llevarse el sobrenombre de «fresa» o, en otros casos, de «mocho». Y, bueno, a Juanito lo tendríamos que ubicar como un escéptico de la moral.

En el ámbito del saber, lo más profundo es aquello que puede dar cuenta de lo otro y de sí mismo. En el ámbito de la acción y del querer, la decisión y el proyecto son más profundos que los arrebatos instintivos o las presiones incontrolables de los elementos psicológicos. Hay mas profundidad en la voluntad que en el instinto, la demencia y el frenesí, como el que Juanito le ha expresado a chica.

La profundidad está donde el hombre compromete más de sí, lo que sucede cuando pone en juego su inteligencia, su voluntad y el dominio de sí mismo. Entonces podemos hablar de profundidad en nuestros actos. Entonces los dilemas, los éticos, sencillamente dejarían de ser.

¿Tiene un dilema para compartir? Póngase en contacto: situacional@infosel.net.mx

EL OBSERVADOR 331-9

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PICADURA LETRÍSTICA

La heroica y genial Inés Ramírez
Por J. Jesús García y García

¿Cuándo podrá Juana Inés dejar de ser humana y dejar de amar?
PATRICIA COX

¿Vanidad? ¿O cómo denominar a esa práctica, nada rara, de quitarse los años, es decir, declarar una edad menor de la que se tiene?

Nuestra gloria nacional sor Juana Inés de la Cruz se quitaba los años —nomás tres, pero sí— o se los quitó, por equivocación o deliberadamente, su biógrafo que podríamos llamar «de cabecera», padre don Diego Calleja. El caso es que teníamos el dato -encontrado ahora falso- de que había nacido el 12 de noviembre de 1651. Estaríamos, pues, celebrando los 350 años de que el alma de Inesilla se manifestó al mundo por vez primera en su envoltura carnal.

Pero todavía no acaban las investigaciones que un día esclarecerán de la mejor forma posible la biografía de Inés Ramírez (que hasta allí llegaba en lo primordial su nombre). Tenemos, para empezar, que no nació cuando se dijo durante mucho tiempo sino en 1648, sin precisión de la fecha, aunque pudo ser el 12 de noviembre. Su registro bautismal en la parroquia de Chimalhuacán reza escuetamente:

«En 2 de diciembre de 1648 años baptizé a Inés, hija de la Iglesia. Fueron sus padrinos Miguel Ramírez y Beatriz Ramírez y lo firmé de mi nombre. Fr. Po. de Monasterio».

Ese hija(o) de la Iglesia era el tratamiento que se daba documentalmente a los bautizados que procedían de una unión no canónica. No se decía más de ellos, ni siquiera el nombre de la madre, ni el domicilio y la fecha en que habían nacido. El nombre de la criatura, el de los padrinos... y punto.

Anda por allí una comisión (ver REFORMA del lunes 5 de abril de 1999) encargada de integrar un completo corpus documental que complete nuestro conocimiento de aquella a la que Amado Nervo, más que convencionalmente, quiso otorgarle mucha prosapia llamándola Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana, sin reparar en que a nuestra monja el prestigio no le vino de familia, sino de sus propias acciones. «Espíritu elegido, que con sus reacciones alimentaba esa llama secreta de que se nutre lo mejor de la condición humana, la poesía, su nombre trascendió los linderos de su natío solar, hasta refulgir como estrella de primera magnitud en la corte virreinal a la que dio prestancia y renombre. Gracias a ella, a su estro magnífico, a su voz elevada y firme, algún pensador europeo llegó a afirmar 'En América hay un país de poesía: México'».

La mencionada investigación, muy adelantada, nos dará nueva luz sobre los orígenes de sor Juana, incluyendo los datos antecedentes y consecuentes de su padre, Cristóbal de Vargas, así como sobre otras especulaciones que pasaron al dominio popular como supuestas verdades.

Ahora recuerdo que hace siete años aparecieron los todavía circulantes billetes de 200 pesos, que llevan la efigie de sor Juana. No faltó entonces un zafio que dijera que sor Juana Inés de la Cruz no tiene nada que ver con los héroes patrios; que él no le veía pies ni cabeza a que apareciera ese personaje en los nuevos billetes, y que había otras figuras de nuestra historia «mucho más importantes». Le faltó a ese pobrecillo espiritual decir cuál era su concepto del término héroe. Si lo hubiera sacado de un diccionario común habría podido elegir la segunda acepción: «el que se distingue por sus acciones extraordinarias o su grandeza de ánimo». Sor Juana —apodada «La Décima Musa»—, además de sus sobresalientes méritos literarios y de su apasionada lucha por la dignificación de la mujer, sacrificó sus libros y su colección de instrumentos musicales y científicos, reduciéndolos a dinero para socorrer a los pobres en unos días de grandes penurias. Y falleció de fiebre maligna, contagiada al cuidar a sus compañeras religiosas durante una cruel epidemia, acto esforzado y de grandeza de ánimo que de una vez por todas convalida su condición de excelsa heroína.

EL OBSERVADOR 331-10

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LOS DECÁLOGOS

Sobre el gran tentador
Por el cardenal arzobispo de Génova, Dionigi Tettamanzi

1.  No olvidar que el diablo existe
2.  No olvidar que el diablo es tentador
3.  No olvidar que el diablo es muy inteligente y astuto
4.  Sé vigilante en tus ojos y en tu corazón.  Y sé fuerte en el espíritu y en la virtud
5.  Cree firmemente en la victoria de Cristo sobre el tentador
6.  Recuerda que Cristo te ha hecho partícipe de su victoria
7.  Está a la escucha de la palabra de Dios
8.  Sé humilde y ama la mortificación
9.  Reza siempre, sin cansarte
10. Adora al Señor tu Dios y sólo a Él rinde culto

EL OBSERVADOR 331-11

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GRANDES FIRMAS

Padre Marcial Maciel: «¡A María le debo tanto!»
Meditación del fundador de los Legionarios de Cristo
EL OBSERVADOR / ZENIT

ROMA.- Al concluir el mes de octubre, durante el que Juan Pablo II ha pedido a los cristianos que eleven incesantes oraciones por intercesión de María para pedir el fin del terrorismo y la paz en el mundo, publicamos esta reflexión del padre Marcial Maciel, fundador y superior general de los Legionarios de Cristo y del Movimiento «Regnum Christi».

Hablar de María constituye un motivo de gran alegría y satisfacción, porque es hablar de alguien a quien amo profundamente y que ha estado siempre presente en mi vida con su amor de madre, especialmente en los momentos más dolorosos.

¡A María le debo tanto! No puedo olvidar que fue Ella quien me alcanzó la vocación sacerdotal en un lejano día de mayo, cuando estaba apenas estrenando mis catorce años; fue Ella quien recibió mi ordenación sacerdotal en el Tepeyac; fue Ella quien, a pesar de las resistencias de mi naturaleza para aceptar el plan de Dios sobre la fundación de la Legión de Cristo, me hizo inclinar la cabeza con el ejemplo de su «fiat» incondicional el día de la Encarnación. Ella ha protegido siempre desde sus primeros pasos esta obra suya y me ha acompañado al pie de la cruz de mi vida de fundador, como luz y fuente de inquebrantable esperanza. En fin, en toda esta dura jornada de la vida he tenido muy cerquita de mí a María, mi dulce Madre del cielo, ¡qué gentil pero firme pastora que ha sabido guiar mis pasos!

Desde temprana edad el Espíritu Santo me hizo percibir la belleza moral de María; la estimé contemplándola en el instante de la Encarnación del Verbo, como la creatura más excelsa, la más hermosa y la mejor adornada de todas las virtudes; su «fiat» amoroso e incondicional fue para mí la síntesis más perfecta de una creatura en relación con su Creador. Este «fiat» ha sido el faro que ha guiado mi vida en mi caminar cotidiano hacia la meta eterna señalada por mi Señor. Fue tan entrañable esta percepción de María, que me pareció la mejor explicación de por qué era madre mía, madre de mi vocación y de mi futuro sacerdocio. Me he sentido siempre inmensamente orgulloso de tener una madre así y, por tanto, en mi alma quedó anclada una necesidad vital de acudir a Ella contra los peligros de mi fe, para confortarme ante las dificultades y para alimentarme perennemente de la sencillez y sublimidad de su testimonio.

El Señor me concedió la gracia de discernir, desde mi primera juventud, entre devoción y devociones; y por eso comprendí que la verdadera devoción a María no podría ser más que la imitación esforzada de sus virtudes, puesto que un hijo se manifiesta más cercano a su madre cuanto más se parece a ella, en su pensar, en su querer y en su hacer. Si la Santísima Virgen es el modelo más acabado de amor a Jesucristo, de dedicación apasionada a su servicio, de colaboración leal a su obra redentora, mi ideal de cristiano y sacerdote no debería ser diferente.

Estoy convencido por propia experiencia de que cuando María toma posesión de un alma, de una vocación consagrada o sacerdotal, de una familia o proyecto personal de perfección espiritual, es muy difícil que el demonio pueda arrebatarla, pues donde está Ella, está el mejor escudo para defendernos de las asechanzas de Satanás. Además, sé que aquello que le pido con sencillez y espontaneidad, sin poesías ni falsos misticismos, me lo alcanza de Dios y palpo sensiblemente su auxilio y protección. ¡María! Mi vida entera ha estado arropada por su manto amoroso y maternal, su abrazo y su calor de Madre se han grabado como un sello en mi corazón.

EL OBSERVADOR 331-12

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VOCES DE NUESTROS TIEMPOS

Forjarse una personalidad
Por María Velázquez Dorantes

Cuántas veces nosotros, los jóvenes, nos dejamos influir por los demás, por el cómo visten, cómo se mueven, cuáles son sus ideas, para que sean también las nuestras, y cuántas veces decidimos cambiar toda una conducta con el fin de imitar a otro personaje que es totalmente diferente a uno.

Cada día debe haber una lucha interna y externa para forjarnos una personalidad, misma con la que ya contamos, pero no sabemos desarrollarla.

A veces el miedo es un obstáculo de gran potencia; el renunciar a algo que provoca ese miedo nos permite que nuestra personalidad se funda en el anuncio de la Palabra de Dios: maduramos recibiéndola y participándola.

Es natural que uno sufra crisis, y que hoy las llamemos " crisis existenciales", porque no somos capaces de responder a las preguntas de ¿qué hago aquí?, ¿quién me colocó en este mundo?, ¿para qué les sirvo a los demás?, y nos tendemos una propia trampa en la que el demonio emplea todas sus artimañas para alejarnos y desviarnos del amor de Dios.
El miedo y la depresión son tan poderosos que nos pueden hacer caer en un fango, del cual, si uno no quiere, no se podrá salir de él.

La mejor forma de superar estas crisis es descubriéndonos a nosotros mismos, amándonos más; y saber que de un fracaso siempre se saca algo bueno.

Pensar positivamente ayuda a forjarse una personalidad, pero, sobre todo, tener el suficiente carácter es el comienzo de la felicidad.

EL OBSERVADOR 331-13

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SER O NO SER, ¡HE AQUÍ EL DILEMA!

Arriesgar la vida
Por Sergio Barrón S.

Hace unos días participé en la celebración religiosa de los votos perpetuos (consagración total y para siempre a Dios) de dos misioneros del Espíritu Santo. Fue una experiencia enriquecedora. Por un lado, al haber sido parte de su caminar alrededor de seis años compartiendo momentos de alegría, tristeza, de conflicto, de encuentro, etc., me hizo vivir de una manera intensa tan interesante celebración. Por otro lado, despertó en mi la inquietante pregunta acerca del sentido actual de dicha consagración. ¿Consagrarse a Dios? ¿En que cabeza cabe tal idea? ¿Dar toda la vida a Dios? ¿Suena «coherente» con el modo de vida actual? Si hacemos referencia sólo a «consagrarse» (ser sagrado junto con), diríamos que hoy, al comprometerse en un sentido más —podríamos decir— pagano, descubriríamos que es lo que menos se busca.

Por ejemplo, si hablamos del matrimonio, o más bien de las parejas, existe una clara tendencia a evadir el compromiso. Compromiso entendido como el ser totalmente el uno del otro. Actualmente el índice de casamientos por la Iglesia ha disminuido; por un lado, por la aparente incredulidad en el acto y, por otro lado —que creo es el principal—, por el escondido y disfrazado miedo al ser del otro(a) y a que el otro(a) sea parte de uno mismo(a). Se dice que un papel o una bendición no son los que dan la seguridad de la permanencia matrimonial. ¿Sí? ¿Certeza o pretexto?

Un buen ejemplo de matrimonio lo tenemos en los esposos Luigi y María Beltrame Quatrocchi, italianos que han sido beatificados el pasado 21 de octubre por el Papa. Enriqueta, la hija menor, con 87 años, dijo a los periodistas una frase esencial: «Mis padres eran necesarios el uno para el otro». ¡Gran ejemplo para los ejemplos de un no al compromiso!

Decidir ser alguien consagrado es análogo al decidir ser alguien casado. El consagrado se entrega totalmente al servicio de su Señor a través de la Iglesia. El casado se entrega totalmente a su esposa, y así manifiesta junto con ella el amor a su Dios.

Sigue sonando la pregunta: ¿Consagrarse a Dios? He encontrado una respuesta en la oración que los misioneros nos transmitieron, la cuál titularon «Oración para arriesgar la vida». Se las comparto:

Señor, yo quisiera ser de los que arriesgan y comprometen su vida, de los que dan la vida y la ponen al servicio de los demás. ¿Para qué sirve la vida si no es para darla? Quiero comprometer mi vida, Señor, en la fidelidad de tu seguimiento.

Los demás pueden bien ser prudentes; Tú dijiste que hay que ser locos por el Reino. Los demás creen en el orden y la estabilidad; Tú nos has dicho que creamos en la revolución del amor. Los demás piensan que hay que conservar; Tú nos has dicho que hay más gozo en dar que en recibir. Los demás se instalan; Tú me has dicho que hay que caminar y estar preparado, en la alegría y el sufrimiento, al fracaso y al éxito, a no confiar en mí sino en Ti... En una palabra, quiero desinstalarme, Señor, y arriesgar mi vida por tu causa... Amén.

¿Qué tal, te arriesgas? Los dos misioneros son seres reales, de carne y hueso, como tú y como yo. Aún existe gente que nos hace la invitación a confiar totalmente en el Señor nuestro Dios.

EL OBSERVADOR 331-14

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INTIMIDADES —LOS JÓVENES NOS CUENTAN—

Muy poca autoestima
Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA:
Soy estudiante de licenciatura y tengo muchos problemas personales; soy una persona muy introvertida, me cuesta mucho trabajo decir lo que pienso, lo que  siento, y tengo muy poco autoestima. Y eso me mortifica tanto porque no me valoro como persona; siento que no tengo derecho a muchas cosas, me la paso pensando cosas que no son o cosas que me pueden pasar, y no disfruto la vida como debe ser. Tengo una amiga a la que estimo mucho y creo que ella también a mí, pero la peleo mucho por cosas absurdas, porque siento que a veces no me hace caso o no le interesa lo que me pasa, y la verdad ya no quiero sentirme así ni quiero pensar cosas que no son. Por otra parte, mi familia no es muy unida y yo casi no platico con mis papas de las cosas que me pasan o de lo que siento. A veces no estoy contenta por que no tenemos una posición económica muy estable,  y veo los problemas que  ocasiona eso y no puedo  vivir en paz.

RESPUESTA:
La buena noticia es que, pese a todo esto que planteas, estás logrando construir tu vida: estudias, tienes una amiga, eres capaz de analizarte a ti misma.  Eso indica que tienes la capacidad de crecer y de superar los problemas que hoy te acongojan. 

Como tú misma te das cuenta, el origen de la mayoría de tus problemas es un pobre concepto de ti misma.

En una historia ideal, cuando el bebé nace recibe una maravillosa bienvenida. Con su mirada, sus caricias, sus palabras y sus cuidados, los padres le dicen que es maravilloso, un don del cielo. El niño aprende que es amado y que no necesita hacer nada más que existir para serlo. Pero esta historia ideal se rompe con frecuencia. Si por alguna razón —conflictos, neurosis, depresión, enfermedad, fallas en su propia formación…— los padres no tienen la capacidad para dar esa bienvenida, o si más adelante educan al hijo condicionando el amor (si te portas bien, si sacas buenas calificaciones, si eres obediente…  te quiero mucho), el niño pierde esa certeza de ser amado y siente entonces que es una carga, que necesita ganar el amor, hacer méritos.  Pero, como esto no es posible (un amor que "se gana" no es auténtico, por lo tanto no satisface al corazón), el niño se sentirá inadecuado, insuficiente y muy sensible a lo que considere rechazo.

Ésta es la parte que tienes que sanar.  Necesitas convencerte de que eres valiosa sencillamente porque eres tú, y que no necesitas andar por la vida procurando que los demás te vean con buenos ojos, que les parezca adecuado lo que dices o lo que haces, tratando siempre de ser aceptada.  Te darás cuenta entonces de que esas pequeñeces de tu amiga que tomas tan a pecho no significan rechazo o indiferencia.  Dejarás de estar pendiente de la mirada y la reacción de los demás para asumir así la libertad de ser tu misma, una maravillosa hija de Dios.

Respecto a los problemas familiares y económicos, si puedes hacer algo, hazlo.  Si no, procura separarte emocionalmente de esos problemas y de vivir con paz interior. Nada ni nadie puede arrebatarte esa paz si tú la encuentras y la mantienes a través de una vida espiritual profunda. Puedes confiar en que Dios es suficiente para ti, ,y con ese ánimo, enfrentar todo lo que te traiga la vida.

Cuida de ti misma, amate tanto como al prójimo y decide ser feliz.

EL OBSERVADOR 331-15

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ORIENTACIÓN FAMILIAR
Quiero ayudar a mi esposa

PREGUNTA:
¿Qué puedo hacer para ayudar a mi esposa? Se menosprecia mucho. Procede de una familia radicalmente disfuncional y a diario sueña escenas sangrientas, a saber, que su hermano quema la casa paterna, que su padre mata a su madre, y «lindezas» por el estilo. Realmente la amo y quiero salir adelante con ella y mi familia. ¿Sabe?, ellos son la luz de mis ojos.

RESPUESTA:
Su amor puede ser una excelente medicina.  Hágale saber y sentir lo valiosa que es, impúlsela siempre hacia la autoestima, hágale notar cuando actúa o piensa en contra de sí misma.  Pero no es suficiente. Yo creo que su esposa necesita ayuda profesional. Esos sueños indican un miedo muy profundo y otras alteraciones que habría que tratar. Anímela a hacerlo. Esto no le ayudaría solamente respecto a los sueños, sino que le permitía encontrar caminos para superar los daños que pudo haber recibido a causa de lo disfuncional de su familia y a desarrollar una sana y firme autoestima. (Y.C.)

EL OBSERVADOR 331-16

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A mi hermana menor en vísperas de su boda
Por Luz María Cervantes

Ya he dejado de verte chiquita, la vida nos ha emparejado. Somos dos mujeres con diferentes experiencias de  vida, las dos diferentes, pero igual de valiosas.

Entre hermanas no hay malos entendidos ni sentimientos, hay un vínculo muy poderoso y un cariño inmenso que perdura a través de toda la vida.

Nacimos de los mismos padres, crecimos en la misma casa, llevamos la misma sangre y compartimos un cúmulo de vivencias que nadie podrá quitarnos jamás. Esto es oro.
Las hermanas nos apoyamos siempre, nos alegramos juntas y también lloramos juntas. No sentimos envidia nunca; por el contrario, los éxitos de una los disfruta la otra como si fueran propios.

Nos comprendemos y aceptamos con nuestras diferencias, porque ahí está la verdadera riqueza de nuestra relación; nos queremos por el simple hecho de ser hermanas, y podemos ser nosotras mismas con la tranquilidad de saber que somos aceptadas y disculpadas de antemano porque el amor es así.

Yo te quiero infinitamente. En mi vida hay muchos amores y el corazón es tan grande que hay lugar para todos. Y es curioso pero, mientras más amas, la capacidad de amar también crece.

Cada día que pase vamos a estar más unidas, y ahora que te vas a casar tendremos más cosas en común y más cosas que celebrar juntas. Yo voy a estar contigo en los momentos importantes de tu vida.

EL OBSERVADOR 331-17

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PINCELADAS

El difícil camino del amor
Justo López Melús

En los conflictos entre hermanos, no invocar sólo la verdad y la justicia; nos inmovilizarían. Aunque vea con claridad que un hermano se equivoca, no quiero invocar la razón ni la justicia, sino que emprendo el difícil camino del amor. Si no, no se supera el dilema: a mis razones él opondrá las suyas indefinidamente.

Jesús superó la justicia con el amor, venció la verdad con el sacrificio de sí mismo. Frente a los pecadores no negó la verdad, pero no se detuvo en ella, la superó. Muriendo en la cruz, Jesús cierra el capítulo de la justicia sola, e instaura el de la misericordia. No podemos tirar ya piedras —ni la primera ni la última— a la pecadora, sino perdonar como Jesús.

EL OBSERVADOR 331-18

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