El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

25 de noviembre de 2001 No. 333

SUMARIO

bullet EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA La misión
bullet REPORTAJE ¿Cómo enfrentar el problema de los refugiados?
bullet PANTALLA CHICA Pregunten al público
bullet ¿USTED QUÉ OPINA? Nueva evangelización, sólo un eslogan en algunos sectores
bullet DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA Para decir la verdad
bullet ALACENA Complicadamente sencillo
bullet INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Fui violada por mis hermanos

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EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA

La misión
Por Jaime Septién Crespo

Todos estamos llamados a cumplir una misión en esta Tierra. Por ejemplo, los enfermos. ¿Cuántas veces no levantamos el puño al cielo y objetamos a Dios la enfermedad mía o de un ser querido? Dejamos pasar de lado la misión de la enfermedad, que es la conversión de los sanos, de los que me rodean si soy el enfermo yo o de los que rodeamos al enfermo. Lo mismo la muerte, los accidentes. Sabiamente el arzobispo Szymanski nos dijo una ocasión a mi familia (tras un accidente carretero): «No se pregunten por qué sino para qué».

Sabiduría cristiana: la misión que debemos cumplir en la tierra está llena de signos: Dios nos los deja ver desde el primer paso de nuestra conciencia, frente a nosotros. Pero educamos a los hijos como nos educaron a nosotros: incapaces de reconocer los signos de Dios, los que de verdad cuentan. Los hacemos hábiles, eso sí, para saber reconocer los signos del mundo, sobre todo, hábiles para el éxito. Pero si se trata de aquello que Dios pide de cada uno, ni lo notamos ni lo hacemos notar. Somos ciegos ante lo esencial.

A los jóvenes Su Santidad Juan Pablo ll les dijo en Chile: «Señor, toma mi vida nueva / antes de que la espera / desgaste años en mí». Me parece una bellísima provocación. Así, en la floración del ser, cuando el mundo huele a pan recién horneado; antes del desgaste del tiempo, de los compromisos egoístas, del placer por encargo (o por obligación), entregar la vida a Dios, para que la misión de Dios se cumpla en esa vida. Lejos de escudriñar al cielo, volvemos los ojos al mundo y, en el mejor de los casos, pedimos al Señor que el hijo triunfe, que la niña pesque buen marido, que tengan una carrera admirable, salgan en la tele, sean afamados o, al menos, temidos..., pero que no sean santos ni misioneros.

¿Y la misión? ¿La vocación? Esa ruptura de la esperanza divina en nuestra carne y nuestra sangre mortales. «Llévame donde los hombres / necesiten de tus palabras», dice el Papa a los jóvenes. Nosotros, neciamente, decimos: «Llévalos a donde haya oportunidad de éxito; donde sean independientes, libres de toda atadura, poderosos». Y los conducimos allá, de espaldas al Amor, hasta que se atiborran de nada, se miran a las manos y dicen: «Jamás fui lo que quería ser».

EL OBSERVADOR 333-1

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REPORTAJE

¿Cómo enfrentar el problema de los refugiados? La ONU responde: EVITANDO QUE TENGAN MÁS HIJOS
El Observador / Con información de ACI

La Sala de Prensa de la Santa Sede dio a conocer hace unos días la publicación de un documento enviado a los episcopados del mundo, titulado "La salud reproductiva de los refugiados: una nota dirigida a las conferencias episcopales". En él se instruye a los obispos sobre cómo responder, desde una perspectiva cristiana, al controvertido "manual" que la ONU acaba de elaborar para promover el aborto y el controlismo masivo entre los refugiados.

En 1999 el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA) y diversas organizaciones no gubernamentales, publicaron un controvertido folleto de 241 páginas titulado Inter-Agency Field Manual on reproductive health in refugee situations (Manual de campo inter agencias sobre salud reproductiva en sitaciones de refugiados).

La Iglesia denuncia el intento del Field Manual de promover, en lo que respecta a la llamada «salud reproductiva», un concepto de libertad «ignorando los correspondientes deberes tanto individuales como sociales». «Esto ha creado una confusión moral e intelectual en la opinión pública y está en el origen de las propuestas concernientes a la limitación de los nacimientos, el concepto no responsable de las relaciones sexuales e incluso el aborto».

El documento eclesiástico señala que, frente a este pensamiento utilitarista y neo-maltusiano, la Santa Sede propone «la vía del amor, del respeto y de la protección de las personas refugiadas y de sus derechos —entre ellos el inalienable derecho a la vida— como razón profunda del compromiso de los operadores pastorales al servicio de la vida y de la condición de los refugiados».

La perversidad del Field Manual

El controvertido Field Manual propone, sin reserva, la «contracepción de emergencia» (que no es otra cosa que un auténtico aborto), a la vez que propone una serie de métodos de control natal de efecto abortivo y la esterilización definitiva. El Field Manual también acepta la separación entre sexualidad y procreación a través de la promoción de «una aproximación desprejuiciada» sobre las relaciones extra-matrimoniales y homosexuales.

Haciendo frente a tal lamentable postura por parte delos organismos internacionales, la Santa Sede pide a los Obispos del mundo estar «más atentos ante los programas de información sobre la 'salud reproductiva' propuestas por el Field Manual para los adolescentes refugiados. En vez de ser educados al verdadero amor, en la perspectiva del matrimonio y de una futura familia, estos muchachos y muchachas son introducidos en el mundo del placer sexual individualista».

Finalmente, la la Santa Sede llama a los pastores dela Iglesia «a cumplir su deber de ofrecer la ayuda espiritual no sólo a los refugiados, sino también al personal social y médico-sanitario al servicio de ellos».

Evasivas de la ONU

Luego de que la prensa mundial cubriera el enérgico documento de la Santa Sede sobre la política abortista que Naciones Unidas aplica con los refugiados, un vocero del organismo ONU intentó responder a las objeciones de la Santa Sede reafirmando la controvertida política denunciada.

Kris Janowski, vocero del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU, dijo que el Field Manual «es basicamente una manual para trabajadores en el terreno sobre cómo limitar el peligro que se les plantea, especialmente a las mujeres, en complicadas situaciones de refugiados».

Respecto a por qué el manual alienta el uso de la llamada «contracepción de emergencia», Janowski sostuvo que «nosotros no promovemos la píldora del día siguiente, ni tampoco estamos promoviendo la contracepción como tal. Básicamente estamos diciéndole a nuestro personal en el terreno que necesitan proporcionar opciones a aquellos expuestos a la violación y el SIDA»

«Nosotros no podemos imponer una solución moral. Solamente estamos tratando de salvar vidas y proteger a personas para hacer sus vidas menos miserables», finalizó el vocero, sin contestar a la cuestión de fondo planteada por el Vaticano: por qué el bienestar ético y espiritual de los refugiados, que constituyen uno de los grupos más necesitados de apoyo moral, no está incluido dentro de las consideraciones de la ONU.

EL OBSERVADOR 333-2

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PANTALLA CHICA

Pregunten al público
Grupo Inter Mirifica

Está muy de moda lanzar preguntas al público, por parte de los noticiarios principalmente. Estas preguntas sirven para medir su rating y son una relativo sensor social para éstos. Las preguntas que plantean Televisa y Televisión Azteca van desde las que tienen una cierta relevancia hasta las que parecen hasta ociosas, similares a éstas: «¿Cree que en nuestra sociedad todo marcha sobre ruedas? ¿Hay buenos y malos policías? ¿De qué color le gustaría el traje de los bomberos? ¿Considera usted que las botas del presidente Fox deberían ser siempre de charol?». Lo que quieren realmente es conocer el número de telespectadores que tienen, puesto que las llamadas representan ciertos porcentajes de la población, y éstos, a su vez, ganancias económicas.

¿Por qué no proponer a las televisoras que se utilicen estas llamadas para el mejoramiento de su trabajo? Es decir, podemos ayudarles a formular unas preguntas para mejorar la televisión en México, las cuales darían una valiosa retroalimentación para ella, por ejemplo:

+ ¿Cree usted que esta televisora actúa con responsabilidad social?
+ ¿Cree usted que esta televisora promueve el bien común, el desarrollo y la paz social?
+ ¿Cree usted que se busca el bienestar de la familia y la sociedad con nuestra programación?
+ ¿Cree usted que estamos ayudando a la educación de los niños y jóvenes en valores humanos?
+ ¿Cree usted que tomamos como pretexto la libertad de expresión para transmitir programas baratos sin que importe su contenido?
+ ¿Cree usted que nuestros noticiarios, más que informar, alientan y promueven la delincuencia y la violencia?
+ ¿Cree usted que nuestra televisora corrompe a los menores?

Éstas son algunas de las preguntas que podrían hacer al público. Así, además de obtener su anhelado rating, escucharían la opinión de una sociedad que quiere y pide una buena televisión.

EL OBSERVADOR 333-3

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¿USTED QUÉ OPINA?

Nueva evangelización, sólo un eslogan en algunos sectores
Por Genaro Alamilla Arteaga

Hoy se encuentran frente a frente dos realidades: el hombre de hoy y la Iglesia de hoy. Ni él ni ella viven realidades de la Edad Media ni las del cuarto milenio por venir. ¿Cómo es el hombre de hoy y cómo debe ser la Iglesia ante él? Ésta es una cuestión preocupante para el hombre que reflexiona, para el que considera la historia y se sabe protagonista en ella; así me hacía pensar un amigo mientras tomábamos un buen café.

Entonces la primera cuestión es: cómo es el hombre de hoy. Y la verdad es que —aunque sea penoso decirlo— es un hombre fracasado, desilusionado, derrotado. El hombre de hoy vive en la grandeza de su ciencia y de su técnica, que lo va destruyendo. Su misma técnica lo conduce a la muerte.

El hombre de hoy vive en la cultura de muerte y persigue a la vida desde el seno materno con la infinita variedad de anticonceptivos que están a su disposición, «a la carta», según gustos. Y si sale con vida, están a sus órdenes diversos estilos para eliminarla. ¡Pobre hombre, adicto a la cultura de la muerte, creyendo que lucha por una vida mejor!

El hombre de hoy es adicto a la droga, al alcohol y al sexo sin responsabilidad, y es víctima del materialismo y del consumismo, y tiene en la mira el afán del máximo lucro, aunque haya que sacrificar la propia dignidad y pisotee la justicia violando los derechos humanos. Todo esto y más es el hombre de hoy.

No somos pesimistas, pero sí realistas. El hombre de hoy quiere encubrir lo que es haciendo uso de falsas religiosidades, como es la colección de sectas —cualquiera funda hoy una secta e invita a incautos a practicar ceremonias pseudocristianas y espiritualidades orientalistas—, o recurre a horóscopos para consultar a los astros.

Bien. Y la Iglesia, ¿cómo actúa ante el hombre de hoy? Los enterados y capaces deberían responder con verdad y objetividad para bien de la misma Iglesia. Desde luego, parece que no en todas las regiones la Iglesia está a la altura de la realidad del hombre de hoy por carecer de elementos humanos y materiales; en otros lugares, porque la formación en los seminarios no dista poco de lo que se requeriría para formar a los sacerdotes de hoy para el hombre de hoy. ¿O será que el eximio ejemplo del papa Juan Pablo II no ha calado todavía en los evangelizadores de hoy?

Creemos que la Iglesia de hoy para el hombre de hoy, para que sea eficaz en su misión, tiene que enrolar la estrategia de la nueva evangelización en la que tanto ha insistido el Papa; y, a decir verdad, no se ve tal estrategia en muchos sectores de la Iglesia, sino que más bien se maneja como un eslogan, pero nada en la realidad. ¿Usted qué opina?

EL OBSERVADOR 333-4

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA

Para decir la verdad
Por Claudio de Castro S.

Cierta vez ayudé en la entrega de premios en una fiesta de cumpleaños. Todos los niños fueron disfrazados. En una esquina un pequeño se encogía y se recostaba sobre su mamá sin atreverse a dejar el espacio protector que ella le brindaba. Su disfraz era de lo más simpático. Estaba vestido todo de negro, con capa, antifaz y sombrero de vaquero.

Le señalé con una gran sonrisa y exclamé entusiasmado: — ¡El niño vestido de vaquero, que venga por su premio!
Pero él ni siquiera se inmutó. Volví a llamar al vaquero vestido de negro, pero no se movió. Mi esposa estaba sentada en una gradería cercana, con mis hijos, y me gritó, advirtiéndome: —Claudio... ¡Es sordo!, ¡Es sordo!
Yo volví a llamar: — ¡El vaquero de negro!
Y mi esposa volvió a gritarme: — ¡Es sordo!, ¡Es sordo!
— ¡Pobre niño! —pensé— ¡Tan pequeño y no escucha!
Entonces me le acerqué gesticulando cada palabra, haciendo señas con las manos, para que me entendiera.
— Te fe-li-ci-to. Es-tá mu-y bo-ni-to tu dis-fraz.
Y le entregué su premio.
Al terminar la repartición mi esposa y mis hijos se me acercaron.
— ¿Vieron al niñito sordo? —les pregunté.
Y me gritaron al unísono: — ¡EL ZORRO!...
— ¿Cómo? —pregunté sin comprender.
— No es sordo —me explicó mi esposa—. El niño está disfrazado de «El Zorro».

Dios nos enseña de formas insospechadas. Nos va llevando de la mano sin que nos demos cuenta. Hace algunos años estuve en Costa Rica y quise lucirme con mi tío Samuel, al que me unía un gran afecto. Me invitaron a dar una charla en la Universidad y yo lo invité a que me acompañara. Por supuesto, lo senté en la primera fila, frente al tablero para que no se perdiera un detalle. El salón estaba repleto de estudiantes. Con una tiza en la mano les hablé de esto y aquello con tan elocuencia. Hacía una pausa breve y miraba a mi tío.

Él me sonreía complacido.
— Voy bien —me decía.
Y continuaba. Así fue por una hora.
Al concluir, nos marchamos. Camino a casa le pregunté: — ¿Te gustó?
Se detuvo.
-Queeeé? —exclamó llevándose las manos a los oídos.
-Que si te gustó mi charla.
-Ay, Claudio, perdóname! —y añadió disculpándose: — ¡Dejé los audífonos en casa!

Humildad. Con el tiempo aprenderemos a hacer las cosas para agradar a Dios. Por puro amor. No necesitaremos otro motivo.

EL OBSERVADOR 333-5

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ALACENA

Complicadamente sencillo
Por Bruno Ferrari

Es increíble ver los avances a los que el hombre ha llegado a través de la ciencia y la técnica en la actualidad.

Hace no mucho tiempo se consideraban imposibles cosas que ahora se logran simplemente con oprimir un botón. Lo más curioso es que el hombre, afortunadamente, se sigue sintiendo impulsado por el reto de romper hasta la más difícil frontera por lograr innovar. Sin embargo, este legítimo afán conlleva sus riesgos, y si no tenemos cuidado, resulta muy fácil caer en un círculo que en nada nos beneficia. Dicho de otra forma, el hombre modifica las cosas para hacerse la vida más sencilla y, desgraciadamente, el resultado es que las cosas modificadas por el hombre acaban por cambiar su forma de vida.

Es una carrera que, lejos de hacernos mejor, en un sinnúmero de ocasiones acaba haciéndonos más flojos, más inútiles, más dependientes. Y, desafortunadamente, más superficiales.

Aún recuerdo aquellos días en los que los cálculos matemáticos se hacían en la mente, y no era extraño en la escuela que existieran personas que habían desarrollado una gran capacidad para hacer mentalmente operaciones complejas con gran facilidad.

No pretendo decir aquí que estoy en contra de los avances logrados, ni mucho menos creo que se deba renunciar a las conquistas que se han alcanzado para simplificar las cosas. Simplemente considero que vale la pena reflexionar sobre los riesgos en los que casi sin darnos cuenta estamos cayendo. Para ejemplificar esto, basta trasladar la inquietud del hombre a otro ámbito, el del comercio. El ingenio humano en estos terrenos se ha convertido en algo que, lejos de hacernos la vida más sencilla, nos la está complicando cada vez más.

Piense usted en cualquier producto, por ejemplo, el shampoo para el cabello. Si usted necesita simple y sencillamente lavarse el cabello, se va a enfrentar a una gama increíble de marcas, colores y productos diferenciados. En fin, si no tiene cuidado, el resultado será haber perdido horas en algo tan sencillo como comprar shampoo para el cabello.

Otro ejemplo sobre la peligrosa sofisticación que existe en ciertos productos se da en el caso de los televisores. Después de enfrentarse más o menos a un escenario semejante al del shampoo para cabello, cuando finalmente se decidió usted a comprar un televisor tras perder toda la mañana, las características o innovaciones que lo hicieron comprar ese aparato pueden convertirse en su peor dolor de cabeza, ya que lo primero que cae cuando uno abre la caja que contiene el televisor es un inmenso manual semejante al libro de valor de álgebra. Pareciera indispensable tomar un curso intensivo con libro de texto y todo para entender cómo operar un televisor; y, si se tiene suerte, habrá logrado la hazaña de dominar el televisor únicamente después de que hayan salido ya otros diez modelos más sofisticados, que, sin duda, a muchos hará sentir insatisfechos el pensar que ya existen televisores mejores que el que compraron.

Recuerdo que en una ocasión un amigo mío muy querido, después de haber experimentado situaciones dramáticas y complejas para salir de Cuba, apreció algo que para nosotros se da por descontado. Me platicaba que su primera experiencia con el capitalismo en México se dio cuando tuvo que comprar leche para su pequeña niña. Todo parecía muy sencillo, tenía él algunos pesos y sabía lo que necesitaba, no podía ser algo difícil. Cuando llegó al supermercado se enfrentó a uno de los maravillosos dones que el hombre tiene: la libertad, la posibilidad de escoger. Este sencillo acto para él fue casi traumático, un anaquel lleno de leche; eso era ya de por sí algo increíble. Pero, ¿cuál era la leche que él debía llevar?, ¿la que estaba en botella, cartón o plástico?, ¿y de qué marca? Él nunca había visto tantas opciones: pasteurizada, ultrapasteurizada, descremada, enriquecida, vitaminada. Fue tal su asombro y el tiempo que le llevó analizar cada uno de los productos, que uno de los supervisores del establecimiento le preguntó si era inspector de salud.

Ojalá no olvidemos aquello que en alguna ocasión mi abuelo me dijo: «Las cosas están hechas para servir al hombre, no el hombre para servir a las cosas». Busquemos y salgamos al rescate de lo sencillo haciéndonos más sencillos nosotros mismos.

EL OBSERVADOR 333-6

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-

Fui violada por mis hermanos
Por Yusi Cervantes Leyzaola

Me pides que no publique tu carta. En realidad no es necesario hacerlo. Basta con saber que fuiste violada por tus hermanos para saber que has pasado por algo terrible que todavía te hace daño. Una violación siempre es grave, pero cuando el agresor es alguien a quien amas y que se supone debería protegerte, es todavía más grave. Si a esto le sumamos el tiempo que duró este abuso, entiendo que te sientas tan mal. Las heridas que provoca un hecho así son muy grandes. Pero, antes que nada, déjame decirte que puedes sanar. Tú puedes lograr entender que ellos abusaron de tu cuerpo, lastimaron tu dignidad y tu sensibilidad de mujer, te humillaron, tal vez incluso te hicieron sentir culpable (parece absurdo, pero así sucede). Pero no pudieron tocar tu alma.

En tu caso, hay que agregar la falta de comprensión y de apoyo por parte de tu familia, especialmente el abandono emocional de tus padres, que entre otras cosas incluye la total desinformación respecto a la sexualidad que tenías. El asunto es en verdad difícil.

Pero ya eres adulta. Ahora está en tus manos salir de todo esto. Y puedes hacerlo.

Por otra parte, es probable que tu estado emocional haya influido en tus enfermedades, y necesitas un buen estado de ánimo para recuperarte de ellas.

Como te das cuenta, no es nada más la violación; tal vez ésta sea la parte más dolorosa, pero está también tu inseguridad, la falta de confianza, el sentimiento de soledad.  Ese abandono que sufriste tiene consecuencias en varios aspectos de tu vida. Necesitas, por lo tanto, no solamente sanar las heridas de la violación, sino formarte como persona, adquirir seguridad, quererte y valorarte a ti misma, aprender a relacionarte con los demás, encontrar el sentido de tu vida, tus objetivos, y vivir con plenitud.

Yo no sé si vas a conseguir novio, si te vas a casar, si vas a tener hijos... Eso es importante, pero no es lo fundamental. Lo esencial es que tengas una vida con sentido, que te desarrolles al máximo de tu potencial. Lo demás ya vendrá si debe venir.

Así que lo primero que tienes que hacer, creo yo, es buscar ayuda. Unos cuantos consejos en una página del periódico ayudan, pero necesitas más que esto. Un terapeuta te puede ayudar a encontrarte a ti misma y a ver la vida de una manera constructiva. No tienes por qué seguir sufriendo.

Lo que te sucedió es cruel. Pero la vida no es cruel. Tienes que salir de ese hoyo en el que has caído, y entonces verás la luz, la belleza, la bondad y la alegría que también son parte de la vida.

Espero que pronto, muy pronto, te sientas segura y feliz.

EL OBSERVADOR 333-7

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