El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

16 de diciembre de 2001 No. 336

SUMARIO

bullet ¿Quién es Juan Diego?
bullet EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA Convertir el misterio en magia
bullet ORIENTACIÓN FAMILIAR Mi marido no me toca
bullet PINCELADAS Navidad todos los días
bullet Visita pastoral de Su Beatitud Nasrallah Boutros cardenal Sfeir
bullet La Navidad y el dinero
bullet El ex obispo anglicano de Londres, Graham Leonard, revela por qué se hizo católico
bullet OPINIÓN Adviento
bullet LOS DECÁLOGOS Para vacaciones

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¿Quién es Juan Diego?

El beato Juan Diego nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac, en Cuauhtitlán. Al nacer recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "El que habla como águila" o "Aguila que habla".

Su lugar en la sociedad

Perteneció a la más numerosa y baja clase del imperio azteca, sin llegar a ser esclavo. Se dedicó a trabajar la tierra y fabricar mantas, las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Contrajo matrimonio con una nativa pero no tuvo hijos.

Su conversión

Entre 1524 y 1525 se convirtió al cristianismo y fue bautizado junto con su esposa; él recibió el nombre de Juan Diego y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o "El pobrecito". Antes de su conversión Juan Diego era ya un hombre piadoso y religioso.

Su espiritualidad

Era muy reservado y de carácter místico; le gustaba el silencio y solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlan, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía falleció en 1529. En ese momento Juan Diego se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatelolco, Tenochtitlan.

Su experiencia con la Virgen

Durante una de sus caminatas hacia Tenochtitlan, que solían durar tres horas a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Virgen María le habló en su idioma, el náhuatl.
Juan Diego tenía 57 años en el momento de las Apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años. Luego del milagro de Guadalupe, Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba a la santa imagen, tras dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino.

El final de su vida

Pasó el resto de su vida dedicado a la difusión del relato de las Apariciones entre la gente de su pueblo. Murió el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años.
Juan Diego fue beatificado en abril de 1990 por el papa Juan Pablo II. (ACI)

EL OBSERVADOR 336-1

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EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA

Convertir el misterio en magia
Por Jaime Septién

La des-cristianización del arte, de la belleza y de la vida está en marcha. Es más, lleva muchos años; prácticamente todo el siglo veinte. Sin embargo, se ha acelerado. Los millones de libros de Harry Potter y de espectadores de la película lo atestiguan. De la manera más sutil: convirtiendo el misterio en magia.

Cuando Dostoievski hablaba de la belleza como salvadora del mundo, hablaba del misterio que se esconde, lo mismo tras de un insecto que en la sonrisa de los niños. Hablaba del misterio de la vida; por ende, de la belleza de la creación. Redescubrir ese misterio es ser colaborador de Dios en la creación. Dostoievski hablaba de Dios (no de Voldemort ni de Merlín).

Harry Potter me parece, lo más, una vaga copia de otros dos autores cristianos, ingleses, profundamente enamorados del misterio (como gracia), es decir, de la creación: Tolkien y Lewis. No hace más daño que el provocar en los lectores o en los espectadores de la película la sensación de que el mundo, para ser excitante, debe contener chorros de magia. Y ya se sabe que los magos son pocos, visten de manera estrafalaria y se hacen como dioses (capaces de «crear» con su varita mágica la realidad que mejor les conviene). Y los aprendices de magos confunden el encanto con el encantamiento (así como los aprendices de la arquitectura confunden lo grandioso con lo grandote).

El mundo de Harry Potter es de una enorme indiferencia. Y de la indiferencia al bostezo y al aburrimiento hay un paso muy corto. Dicen que los niños leen con fruición los cuatro tomos de la saga. Lo creo. Porque en los cuatro tomos pasan demasiadas cosas como para que pase algo medianamente significativo. El lector de Harry Potter no es soberano; es esclavo de la imaginación de la autora. Como sí puede ser soberano leyendo los siete libros sobre Narnia, de Lewis, o los tres del «Señor de los anillos», de Tolkien.

Algo más: si el hombre —atendiendo a la famosa distinción de Heidegger— es aquel que construye al mundo (a diferencia de la piedra, que carece de mundo, o del animal, cuya esencia es ser «pobre de mundo»), el hombre requiere, en su formación, de un mínimo de libertad creativa. Por curioso que parezca, esta libertad como don de Dios comienza con el ejercicio de la imaginación. Comienza cuando el niño imagina mundos diferentes, pero construibles con la fatiga cotidiana. Lo más parecido a cercenar de raíz la libertad creativa en los menores, su capacidad de sentirse co-creadores del mundo, es una literatura como la de Harry Potter, donde todo sucede a golpe de varita mágica y es ese instrumento (o las fórmulas del abracadabra, o las pociones mágicas) el que porta en sí mismo la imaginación. Un niño frente a un televisor no es libre de imaginar nada. Creo, sin temor a equivocarme, que lo mismo sucede con un niño ante los libros o la película de Harry Potter.

EL OBSERVADOR 336-2

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ORIENTACIÓN FAMILIAR

Mi marido no me toca
Por Yusi Cervantes Leyzaola

Recibimos una carta de una mujer que nos pide que no la publiquemos. Se trata de una persona que no ha podido tener hijos porque su esposo casi no la toca.. Él la humilla, la controla, la devalúa, la aísla de su familia. Es dominante, controlador, promiscuo y alcohólico.


Quizá puedas comenzar a desenredar la madeja enfrentando el hecho de que tu marido es alcohólico y de que tú necesitas ayuda como esposa de un hombre alcohólico. Como sabes, el alcoholismo es una enfermedad que no sólo afecta física, emocional y espiritualmente al enfermo, sino que afecta también a sus familiares y amigos más cercanos. Yo te aconsejo acudir a un grupo de Al-Anón, que son grupos precisamente para personas como tú. Ahí encontrarás apoyo y comprensión.

Tú necesitas rescatar tu dignidad, el respeto por ti misma, el amor por ti misma. Comienza a ser tú, a vivir tu vida. No vivas en función de sus enojos, ni te pases los días pidiendo sus migajas de afecto. Que el miedo no te paralice. Haz las cosas que creas que tienes que hacer, aunque tengas miedo. Esto puede incluir buscar atención psicológica para ti, ser parte de algún grupo en la Iglesia, trabajar, visitar a tus padres y a tus hermanos, tener amigas, estudiar… lo que sea que tú, sin faltar a tus obligaciones como esposa, decidas hacer.

También tienes que hablar seriamente con él. Dile que no puedes soportar esa situación y que quieres luchar por su matrimonio, pero que él tiene que estar dispuesto a escuchar, a cambiar y a recibir ayuda si es preciso. Quizá puedas acudir a alguien que te apoye y hable con los dos. Un sacerdote en quien él confíe, por ejemplo, sería magnífico. Si no, tal vez un amigo, un tío… Es probable que él no quiera escuchar a nadie. Yo pienso que a él le serviría mucho entrar a un grupo de Alcohólicos Anónimos, pero para que verdaderamente le sirva, él debe estar dispuesto a procurar su rehabilitación. Tal vez alguien de esta organización podría intentar convencerlo. Desgraciadamente, la experiencia dice que para que un alcohólico decida aceptar su problema hace falta que antes toque su fondo de dolor. Mientras se sienta cómodo con su vida como es, difícilmente va a aceptar que es alcohólico y que su vida se ha vuelto ingobernable. Por lo tanto, no va a procurar su rehabilitación. Esto significa, entre otras cosas, que mientras tú te sometas a él, no lo estás ayudando ni te estás ayudando a ti misma. Mientras tú aceptes que él no te ame y te utilice de esa manera, te estás haciendo un daño a ti misma y no le estás dando a él la oportunidad de redimirse.

Podría darse el caso de que tu marido deje de consumir alcohol. Eso por sí mismo no es suficiente. El tiene que hacer cambios profundos en su personalidad, de modo de adquirir la capacidad de ser buen padre, buen esposo, una persona digna…

De todo esto te hablarían en Al-Anón, además de compartir contigo las experiencias, similares a las tuyas, que otras personas han pasado y superado. Te ofrecerán también un programa de vida que te ayudará a crecer.

Puede sonar absurdo, pero tal vez la mejor manera de ayudar a tu marido es dejarlo y permitir así que se enfrente a su realidad. De cualquier modo, si tu marido no cambia, si te sigue maltratando de esa manera, tú tienes la obligación de procurar tu salud emocional y tal vez debas dejarlo. Si tu matrimonio es válido, de todos modos podrías separarte de tu marido. Tendrías que acudir a las autoridades correspondientes en la Iglesia para plantear tu caso y pedir la autorización para separarte. Pero tal vez incluso tu matrimonio no es válido, porque el que alguien se case con la intención de no tener hijos es una posible causa de nulidad. En todo caso, si decides hacer estos trámites, tendrías que acudir a los tribunales eclesiásticos.

En cuanto a los hijos, yo te aconsejaría no tenerlos todavía. Qué tal que una de esas pocas veces en que él te toca quedas embarazada. ¿Qué clase de familia vas a ofrecer a esa criatura? ¿Qué clase de padre? ¿Qué clase de madre? Primero procura tener un buen matrimonio y ser tú una mujer plena y segura. Que ese niño, cuando lo tengas, llegue a un verdadero hogar, donde tenga el amor necesario. Y si ese hogar es imposible, entonces tienes que revisar tu vida entera. Un hijo no va a arreglar las cosas, ni a lograr que él cambie. Si él no cambia, va a humillar a su hijo como te humilla a ti. Porque el problema está en su corazón, en su incapacidad de valorar y respetar a otro ser humano. ¿Cómo va a hacerlo si no lo logra consigo mismo?

No esperes más. Comienza ya a buscar la ayuda que necesitas y a fortalecerte internamente.

Madura, asume el control de tu vida. El camino es largo, así que más vale que te pongas pronto en camino. Tú puedes lograrlo, porque eso es lo que Dios quiere para ti. Eres su hija, no lo olvides.

La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de El Observador; Reforma 48, apdo. 49, Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68 Correo electrónico:cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 336-3

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PINCELADAS

Navidad todos los días
Justo López Melús *

Los que sólo saben vivir los días grandes, pierden la mayoría de la vida, pues los días grandes son pocos. Los que solamente viven la liturgia de Navidad y de Pascua, se empobrecen mucho porque descuidan los días ordinarios, que son la mayoría. Además, los que no se entrenaron en los días ordinarios no están preparados para vivir bien los días grandes.
— ¿No nos desea una feliz Navidad? —dijeron unos alumnos al profesor.
El profesor miró el calendario, vio que era jueves y dijo:
— Prefiero desearles un feliz jueves.
Ante la extrañeza de los alumnos, el profesor explicó:
— Son millones los que van a disfrutar no el día de hoy sino la Navidad. Por eso su gozo es efímero. Pero los que sepan disfrutar el día de hoy, vivirán mejor la Navidad. Más aún: para aquellos que aprendan a disfrutar hoy, todos los días son Navidad.

EL OBSERVADOR 336-4

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EL CRISTIANISMO ORIENTAL

Columna coordinada por el P. Yaacoub Badaoui O.L.M.
Columna coordinada por el P. Yaacoub Badaoui O.L.M.
Visita pastoral de Su Beatitud Nasrallah Boutros cardenal Sfeir, patriarca maronita de Antioquía y de todo el Oriente
Por Sarkis Amin, teólogo

El pasado viernes 23 de noviembre finalizó la visita pastoral del patriarca maronita de Antioquía y de todo el Oriente a la república mexicana, en la que fueron visitadas las ciudades de México, Puebla, Monterrey y Chihuahua.

El patriarca de esta Iglesia católica de rito oriental es, además de un líder espiritual de todos los cristianos libaneses que residen tanto en Líbano como en la diáspora, un líder social y político. Esto, para nosotros los mexicanos, acostumbrados a un laicismo llevado a los extremos, donde los representantes religiosos tienen prácticamente vedada su participación en todo asunto que no sea estrictamente del ámbito religioso, nos resulta algo inusitado, por lo que cabe una explicación.

Líbano es una tierra donde han coexistido 18 grupos confesionales entre católicos, ortodoxos, monofisitas y musulmanes. En esta convivencia los años de paz y de concordia han sido muchos mas que los de conflicto. No en balde Su Santidad el papa Juan Pablo II ha definido a Líbano como "más que una nación, una misión, misión de libertad y de pluralismo".

Desde 1975 y hasta 1990 Líbano sufrió una guerra, guerra mal llamada "civil", guerra que en realidad fue promovida por Siria, Irán e Israel en territorio libanés y que, manipulando a los cristianos y musulmanes libaneses, lograron, con la entrega de armas y dinero, que se enfrentaran entre sí; este enfrentamiento fue producto de la llegada de trescientos mil refugiados palestinos que entraron al país, expulsados primero de Israel y luego de Jordania, rompiendo el equilibrio religioso y demográfico.

En la actualidad, se encuentran mas de quinientos mil palestinos refugiados en territorio libanés, y la solución a sus problemas pasa, sin lugar a dudas, por la creación de un estado palestino para que, así, puedan regresar a un país propio. Las relaciones entre la autoridad palestina y el gobierno hebreo tienen que normalizarse si se quiere encontrar la paz en la región, y que las relaciones entre Líbano e Israel se normalicen.

La entrada de los palestinos a Líbano fue utilizada por Israel como justificación para invadir este país en 1982; esto a su vez provocó la aparición de un movimiento armado de resistencia islámico, brazo del partido político islámico Hezbola, apoyado por Siria e Irán. A su vez, Siria invadió también a Líbano desde 1976 y, aunque los conflictos entre los libaneses terminaron entregando al gobierno sus armas las milicias cristianas, y de que Israel se retiró del territorio libanés en 2000, las milicias de Hezbola, ahora con la integración de reconocidos terroristas, conservan aún sus armas creando un estado dentro de otro estado en el sur de Líbano, y Siria, contraviniendo lo acordado en los Tratados de Taif, firmados en Arabia Saudita en 1989, en donde se acordaba el retiro de las tropas sirias, seguido del repliegue hebreo, sigue invadiendo a Líbano con treinta y cinco mil soldados, en contra también de lo ordenado por la resolución 520 de la Organización de las Naciones Unidas, y dominando por consiguiente la escena política de Líbano.

La mayor parte de los fieles maronitas se encuentran en el exilio. En México se calcula en doscientos mil el numero de sus fieles. Por tal motivo, nuestro país cuenta con una diócesis encabezada por su obispo Wadih Boutros Tayah Akel, que es apoyado en su actividad pastoral por la Misión en México de la Orden Libanesa Maronita (O.L.M.). El Patriarca, en su visita pastoral a México, concelebró la Eucaristía en la basílica de Guadalupe y en la parroquia de Nuestra Señora de Líbano; también bendijo el lugar donde se erigirá la futura catedral de San Maron en la ciudad de México. Visitó y convivió con las colonias libanesas del D.F., Puebla, Monterrey y Chihuahua.

Damos gracias a Dios, nuestro Señor, por la dicha de haber podido convivir con el pastor de esta Iglesia, una de las más antiguas de las Iglesias católicas y múltiples veces mártir en la defensa de la fe verdadera.

Si deseas ahondar en el conocimiento de la Iglesia Maronita en particular, o de las Iglesias Católicas Orientales en general, te puedes comunicar a esta columna en nuestra dirección electrónica: "Yaacoub Badaoui" <rodobooks@yahoo.com>
Si deseas ahondar en el conocimiento de la Iglesia Maronita en particular, o de las Iglesias Católicas Orientales en general, te puedes comunicar a esta columna en nuestra dirección electrónica: "Yaacoub Badaoui" <rodobooks@yahoo.com>

EL OBSERVADOR 336-5

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La Navidad y el dinero
Por Javier Algara

Por Javier Algara

La temporada navideña, con toda su alegría, además de ser propicia para recordarnos el nacimiento de Jesucristo, parece que también es buen tiempo para fijar la atención en el concepto del dinero. Los regalos que tenemos que distribuir entre familiares, amigos o conexiones cuestan dinero. Lo mismo que los adornos de casas, parques y oficinas. Las preocupaciones de que el dinero pueda no alcanzar para regalos, adornos, cenas y demás nos mantienen en la sintonía monetaria. También centra nuestra atención en el dinero el aguinaldo, regalo monetario utilizado generalmente para dar más regalos, aunque también para pagar deudas, monetarias claro.

El uso del que es objeto el dinero en Navidad, en cuanto refleja el uso normal que damos a ese bien, puede servirnos de parámetro para encontrar el verdadero significado del dinero en la vida de los individuos y de las sociedades, así como el peso específico que esa creación humana tiene en nuestras vidas personales.

Inmediatamente surge en esa reflexión un elemento preocupante: la Navidad como fiesta de la donación que Dios hace de su mismo Hijo al ser humano en el Niño de Belén, y que deriva en la costumbre de dar regalos para manifestar nuestra disponibilidad y solidaridad, se convierte en la fiesta de Santa Claus, agente de ventas de las marcas comerciales, y hace que la felicidad navideña quede vinculada a la trade mark y al precio del artículo regalado. Los hijos de muchos de los padres que regalan marcas y precios llegan a creer que el protagonista de la Navidad es Santa Claus, no Jesucristo. Esto ya sucede en otros países; ojalá no suceda en el nuestro.

Una encuesta preguntó a mil 200 niños y adolescentes de Estados Unidos qué era el punto central de la Navidad. De ellos sólo el 7% la relacionaron con algo religioso. El mayor porcentaje se lo llevaron, claro, ¡los regalos!. Cualquier pedagogo puede encontrar la influencia de los padres de esos niños en esa forma de pensar. ¿Qué datos nos daría una encuesta semejante en nuestro país, categorizada por clases socioeconómicas? Si los padres de familia tienden a valuar más el tener que el ser, no podemos esperar de los retoños cosas distintas. ¿La Navidad en México no nos estará mostrando que también aquí estamos suplantando a Jesús con el dios dinero?

EL OBSERVADOR 336-6

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El ex obispo anglicano de Londres, Graham Leonard, revela por qué se hizo católico

En una entrevista concedida por Graham Leonard, en otro tiempo obispo anglicano de Londres, a reciente edición del semanario Católicos del siglo XXI, revela los motivos que le llevaron a convertirse al catolicismo:


¿Cuál es el origen de su conversión?
¿Cuál es el origen de su conversión?
Mi conversión al catolicismo viene de muy lejos, no fue de repente. Desde hace muchos años experimenté una gran preocupación ante los acontecimientos de la que era mi iglesia, la iglesia anglicana. Siempre he pensado que la fe es un don de Dios y que no es fruto de los descubrimientos individuales que cada uno pueda hacer. Como miembro de la iglesia anglicana me preocupaba mucho el que en ella se dieran cada vez más importancia a las interpretaciones privadas, individuales, de la fe. Unas interpretaciones que dependían de la situación, del ambiente, de lo que la iglesia tuviera a bien decidir y opinar en cualquier momento.

Este deslizamiento al subjetivismo, al relativismo, ¿lo percibió usted sólo en los últimos años o llegó a darse cuenta de que estaba en la raíz del nacimiento de la iglesia anglicana?
En realidad, ha sido siempre así, desde la Reforma del siglo XVI. En aquella época, en la que nace la iglesia anglicana, la fe se expresó como un intento de responder a la situación política creada por Enrique VIII. El profesor Powicke lo dijo con claridad de esta manera: «Lo que se puede decir definitivamente de la Reforma en Inglaterra es que ésta fue un Acto de Estado».

¿Sucedió esto más veces?
En realidad, este proceso de adaptación de la fe a las necesidades del momento se ha ido repitiendo desde entonces. Según la Conferencia de Lambeth —una especie de sínodo de todas las iglesia anglicanas del mundo—, cada iglesia en cada país es libre de determinar cómo entender su fe. Cuando me di cuenta de todo esto comprendí también que ya no podía seguir ejerciendo mi ministerio sacerdotal en estas condiciones.

¿Fue decisivo que la iglesia de Inglaterra aceptara el sacerdocio femenino?
Aquello fue el detonante, porque representó el establecimiento de una nueva comunión, según la cual se requiere como necesario creer en algo que antes la iglesia nunca ha requerido como materia de fe. Fue un paso más dentro de ese proceso de subjetivismo, según el cual cada uno es libre de creer lo que quiera. Ya había pasado con la fe en la Resurrección.

Usted está casado, como suele suceder entre el clero anglicano. ¿Cómo acogió su esposa la decisión de su conversión, que le suponía renunciar a una vida holgada como obispo de Londres y pasar a una situación incierta?
Ella hubiera querido hacerse católica antes que yo, pero no me lo había querido decir nunca para no presionarme debido a mi responsabilidad dentro del anglicanismo. Ella, como yo, ha sido muy feliz desde que entramos en el catolicismo.

¿Están contentos los sacerdotes anglicanos que, como usted, se han hecho católicos?
Sí, sin duda. No conozco ninguno que no esté contento.

¿En que trabajan, después de su conversión?
En lo mismo que cualquier otro sacerdote católico: en las parroquias, como capellanes de universidades, en hospitales, como profesores. Por ejemplo, uno de ellos, que había sido sacerdote de la diócesis de Londres cuando yo era su obispo, es ahora vicario general de la diócesis católica de Westminster.

En mi caso concreto, el nombramiento que he recibido de prelado honorífico de Su Santidad ha sido visto por los ex anglicanos como una aprobación del Santo Padre, una bienvenida que ya habíamos recibido localmente. En mi ministerio me he concentrado en dar retiros espirituales a los clérigos diocesanos.
(Resumido de ZENIT)

EL OBSERVADOR 336-7

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OPINIÓN
Adviento

En un suspiro, nuevamente es Adviento. El año está terminando, y el Adviento nos recuerda que somos cristianos, que Jesús quiere nacer nuevamente en nuestros corazones y que nosotros nos hemos de preparar cuidadosamente para este encuentro. Ante cada fiesta importante en nuestras vidas nos preparamos cuidadosamente: el lugar, los invitados, la ropa que vamos a usar, los alimentos que vamos a ofrecer, los obsequios, las flores, los detalles… Y llegamos con el ánimo elevado, dispuestos a compartir momentos de gozo.

La venida de Jesús, que recordamos cada año, es la más grande de las fiestas. Y, para prepararla, no es suficiente con la fiesta externa. Necesitamos preparar también el corazón: limpiarlo de resentimientos, de miedos, de angustias innecesarias, de egoísmos. Pedirle a Dios que lo transforme de piedra a carne. Necesitamos orar más y con más amor, más íntimamente. Necesitamos construir la paz en nuestro corazón y a nuestro alrededor. Todo esto se reflejará en una profunda alegría y un amor generoso hacia nuestros hermanos, en el mejor modo de celebrar la Navidad.

Vivamos el Adviento con claridad, con conciencia de para qué es este tiempo.

EL OBSERVADOR 336-8

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LOS DECÁLOGOS
Para vacaciones
Por Mons. Javier Salinas/ Alfa y Omega


1. Vive la naturaleza. En la playa, en la montaña, en la serranía, descubre la presencia de Dios. Alábale por haber hecho la naturaleza tan hermosa.

1. Vive la naturaleza. En la playa, en la montaña, en la serranía, descubre la presencia de Dios. Alábale por haber hecho la naturaleza tan hermosa.

2. Vive tu nombre y condición de cristiano. No te avergüences en vacaciones de ser cristiano. Falsearías tu identidad.

3. Vive el domingo, que en vacaciones sigue siendo el Día del Señor. Dios no se va de vacaciones. Tienes más tiempo libre, acude a la Eucaristía dominical.

4. Vive la familia. Dialoga, juega, goza con ellos sin prisas. Reza en familia. Asiste al templo también con ellos.

5. Vive la vida. La vida es el gran don que Dios nos ha dado. No hagas peligrar tu propia vida, y evita riesgos a la vida de los demás.

6. 6. Vive la amistad. Desde la escucha, la confianza, la ayuda, el diálogo, el enriquecimiento y el respeto a la dignidad sagrada de las demás personas.

7. Vive la justicia. No esperes que todo te lo den hecho. Otros trabajan para que tú tengas vacaciones. Ellos también tienen sus derechos.

8. Vive la verdad. Evita la hipocresía, la mentira, la crítica, la presunción engañosa e interesada o la vanagloria.

9. Vive la limpieza de corazón. Supera la codicia, el egoísmo y el hedonismo. Vacación no equivale a permisividad.

10. Vive la solidaridad. No lo quieras todo para ti. Piensa en quienes no tienen vacaciones, porque ni siquiera tienen el pan de cada día. La caridad tampoco toma vacaciones.

EL OBSERVADOR 336-9

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