El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

30 de diciembre de 2001 No. 338

SUMARIO

bullet MENSAJE DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 2002
bullet Periodismocatolico.com
bullet REPORTAJE Siempre afirmado, ¿hoy confirmado?
bullet La ONU ya tiene recargada su agenda anti-vida para el 2002
bullet AL PASO DE DIOS La devoción a la Virgen
bullet LOS DECÁLOGOS Decálogo de los optimistas
bullet ALACENA No hay formación sin disciplina
bullet PINCELADAS Idilio conyugal

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MENSAJE DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 2002

El perdón se opone a la venganza, no a la justicia

Presentamos extractos del mensaje del papa Juan Pablo II.

«Este año la Jornada Mundial de la Paz se celebra con el trasfondo de los dramáticos acontecimientos del pasado 11 de septiembre (...). Desde entonces, todo el mundo ha tomado conciencia con nueva intensidad de la vulnerabilidad personal y ha comenzado a mirar el futuro con un sentimiento profundo de miedo, hasta ahora desconocido. Ante estos estados de ánimo, la Iglesia desea dar testimonio de su esperanza, fundada en la convicción de que el mal, el 'mysterium iniquitatis', no tiene la última palabra en los avatares humanos.

«Muchas veces me he detenido a pensar en esta pregunta: ¿Cuál es el camino que conduce al pleno restablecimiento del orden moral y social, violado tan bárbaramente? (...). Los pilares de la paz verdadera son la justicia y esa forma particular del amor que es el perdón.

«¿Pero cómo se puede hablar, en las circunstancias actuales, de justicia y, al mismo tiempo, de perdón como fuentes y condiciones de la paz? Mi respuesta es que se puede y se debe hablar de ello a pesar de la dificultad que comporta. (...) Pero el perdón se opone al rencor y a la venganza, no a la justicia. En realidad, la verdadera paz es 'obra de la justicia'.

«La verdadera paz, pues, es fruto de la justicia, virtud moral y garantía legal que vela sobre el pleno respeto de derechos y deberes, y sobre la distribución ecuánime de beneficios y cargas. Pero, puesto que la justicia humana es siempre frágil e imperfecta, expuesta a las limitaciones y a los egoísmos personales y de grupo, debe ejercerse y en cierto modo completarse con el perdón, que cura las heridas y restablece en profundidad las relaciones humanas truncadas. Esto vale tanto para las tensiones que afectan a los individuos, como para las de alcance más general, e incluso internacional. El perdón en modo alguno se contrapone a la justicia, porque no consiste en inhibirse ante las legítimas exigencias de reparación del orden violado. El perdón tiende más bien a esa plenitud de la justicia. (...) Para esta recuperación, son esenciales ambos, la justicia y el perdón.

«Es precisamente la paz fundada sobre la justicia y sobre el perdón la que es atacada actualmente por el terrorismo internacional (...). El terrorismo nace del odio y engendra aislamiento, desconfianza y exclusión. (...). El terrorismo se basa en el desprecio de la vida del hombre. Precisamente por eso, no sólo comete crímenes intolerables, sino que en sí mismo, en cuanto recurso al terror como estrategia política y económica, es un auténtico crimen contra la humanidad. Existe, por tanto, un derecho a defenderse del terrorismo. Es un derecho que, como cualquier otro, debe atenerse a reglas morales y jurídicas, tanto en la elección de los objetivos como de los medios. La identificación de los culpables ha de ser probada debidamente, porque la responsabilidad penal es siempre personal y, por tanto, no puede extenderse a las naciones, a las etnias o a las religiones a las que pertenecen los terroristas.

«Los seguidores de Cristo, bautizados en su muerte y en su resurrección, deben ser siempre hombres y mujeres de misericordia y perdón».

«Meditando sobre el tema del perdón, habría que recordar algunas situaciones trágicas de conflicto, (..) me refiero, en particular, a cuanto ocurre en Tierra Santa (...). La delicada situación internacional invita a subrayar con renovada fuerza la urgencia de una solución del conflicto árabe-israelí, que dura ya más de cincuenta años. (...) Los derechos y exigencias de cada parte serán tenidos debidamente en cuenta, y regulados de manera ecuánime, siempre y cuando prevalezca en todos la voluntad de justicia y de reconciliación.

«En este gran esfuerzo (..) las confesiones cristianas y las grandes religiones de la humanidad han de colaborar entre sí para eliminar las causas sociales y culturales del terrorismo, enseñando la grandeza y la dignidad de la persona y difundiendo una mayor conciencia de la unidad del género humano (...) Por todos estos motivos, he invitado a los representantes de las religiones del mundo a acudir a Asís (..) el próximo 24 de enero, para orar por la paz».
El perdón se opone a la venganza, no a la justicia

Presentamos extractos del mensaje del papa Juan Pablo II.

«Este año la Jornada Mundial de la Paz se celebra con el trasfondo de los dramáticos acontecimientos del pasado 11 de septiembre (...). Desde entonces, todo el mundo ha tomado conciencia con nueva intensidad de la vulnerabilidad personal y ha comenzado a mirar el futuro con un sentimiento profundo de miedo, hasta ahora desconocido. Ante estos estados de ánimo, la Iglesia desea dar testimonio de su esperanza, fundada en la convicción de que el mal, el 'mysterium iniquitatis', no tiene la última palabra en los avatares humanos.

«Muchas veces me he detenido a pensar en esta pregunta: ¿Cuál es el camino que conduce al pleno restablecimiento del orden moral y social, violado tan bárbaramente? (...). Los pilares de la paz verdadera son la justicia y esa forma particular del amor que es el perdón.

«¿Pero cómo se puede hablar, en las circunstancias actuales, de justicia y, al mismo tiempo, de perdón como fuentes y condiciones de la paz? Mi respuesta es que se puede y se debe hablar de ello a pesar de la dificultad que comporta. (...) Pero el perdón se opone al rencor y a la venganza, no a la justicia. En realidad, la verdadera paz es 'obra de la justicia'.

«La verdadera paz, pues, es fruto de la justicia, virtud moral y garantía legal que vela sobre el pleno respeto de derechos y deberes, y sobre la distribución ecuánime de beneficios y cargas. Pero, puesto que la justicia humana es siempre frágil e imperfecta, expuesta a las limitaciones y a los egoísmos personales y de grupo, debe ejercerse y en cierto modo completarse con el perdón, que cura las heridas y restablece en profundidad las relaciones humanas truncadas. Esto vale tanto para las tensiones que afectan a los individuos, como para las de alcance más general, e incluso internacional. El perdón en modo alguno se contrapone a la justicia, porque no consiste en inhibirse ante las legítimas exigencias de reparación del orden violado. El perdón tiende más bien a esa plenitud de la justicia. (...) Para esta recuperación, son esenciales ambos, la justicia y el perdón.

«Es precisamente la paz fundada sobre la justicia y sobre el perdón la que es atacada actualmente por el terrorismo internacional (...). El terrorismo nace del odio y engendra aislamiento, desconfianza y exclusión. (...). El terrorismo se basa en el desprecio de la vida del hombre. Precisamente por eso, no sólo comete crímenes intolerables, sino que en sí mismo, en cuanto recurso al terror como estrategia política y económica, es un auténtico crimen contra la humanidad. Existe, por tanto, un derecho a defenderse del terrorismo. Es un derecho que, como cualquier otro, debe atenerse a reglas morales y jurídicas, tanto en la elección de los objetivos como de los medios. La identificación de los culpables ha de ser probada debidamente, porque la responsabilidad penal es siempre personal y, por tanto, no puede extenderse a las naciones, a las etnias o a las religiones a las que pertenecen los terroristas.

«Los seguidores de Cristo, bautizados en su muerte y en su resurrección, deben ser siempre hombres y mujeres de misericordia y perdón».

«Meditando sobre el tema del perdón, habría que recordar algunas situaciones trágicas de conflicto, (..) me refiero, en particular, a cuanto ocurre en Tierra Santa (...). La delicada situación internacional invita a subrayar con renovada fuerza la urgencia de una solución del conflicto árabe-israelí, que dura ya más de cincuenta años. (...) Los derechos y exigencias de cada parte serán tenidos debidamente en cuenta, y regulados de manera ecuánime, siempre y cuando prevalezca en todos la voluntad de justicia y de reconciliación.

«En este gran esfuerzo (..) las confesiones cristianas y las grandes religiones de la humanidad han de colaborar entre sí para eliminar las causas sociales y culturales del terrorismo, enseñando la grandeza y la dignidad de la persona y difundiendo una mayor conciencia de la unidad del género humano (...) Por todos estos motivos, he invitado a los representantes de las religiones del mundo a acudir a Asís (..) el próximo 24 de enero, para orar por la paz».
El perdón se opone a la venganza, no a la justicia

Presentamos extractos del mensaje del papa Juan Pablo II.

«Este año la Jornada Mundial de la Paz se celebra con el trasfondo de los dramáticos acontecimientos del pasado 11 de septiembre (...). Desde entonces, todo el mundo ha tomado conciencia con nueva intensidad de la vulnerabilidad personal y ha comenzado a mirar el futuro con un sentimiento profundo de miedo, hasta ahora desconocido. Ante estos estados de ánimo, la Iglesia desea dar testimonio de su esperanza, fundada en la convicción de que el mal, el 'mysterium iniquitatis', no tiene la última palabra en los avatares humanos.

«Muchas veces me he detenido a pensar en esta pregunta: ¿Cuál es el camino que conduce al pleno restablecimiento del orden moral y social, violado tan bárbaramente? (...). Los pilares de la paz verdadera son la justicia y esa forma particular del amor que es el perdón.

«¿Pero cómo se puede hablar, en las circunstancias actuales, de justicia y, al mismo tiempo, de perdón como fuentes y condiciones de la paz? Mi respuesta es que se puede y se debe hablar de ello a pesar de la dificultad que comporta. (...) Pero el perdón se opone al rencor y a la venganza, no a la justicia. En realidad, la verdadera paz es 'obra de la justicia'.

«La verdadera paz, pues, es fruto de la justicia, virtud moral y garantía legal que vela sobre el pleno respeto de derechos y deberes, y sobre la distribución ecuánime de beneficios y cargas. Pero, puesto que la justicia humana es siempre frágil e imperfecta, expuesta a las limitaciones y a los egoísmos personales y de grupo, debe ejercerse y en cierto modo completarse con el perdón, que cura las heridas y restablece en profundidad las relaciones humanas truncadas. Esto vale tanto para las tensiones que afectan a los individuos, como para las de alcance más general, e incluso internacional. El perdón en modo alguno se contrapone a la justicia, porque no consiste en inhibirse ante las legítimas exigencias de reparación del orden violado. El perdón tiende más bien a esa plenitud de la justicia. (...) Para esta recuperación, son esenciales ambos, la justicia y el perdón.

«Es precisamente la paz fundada sobre la justicia y sobre el perdón la que es atacada actualmente por el terrorismo internacional (...). El terrorismo nace del odio y engendra aislamiento, desconfianza y exclusión. (...). El terrorismo se basa en el desprecio de la vida del hombre. Precisamente por eso, no sólo comete crímenes intolerables, sino que en sí mismo, en cuanto recurso al terror como estrategia política y económica, es un auténtico crimen contra la humanidad. Existe, por tanto, un derecho a defenderse del terrorismo. Es un derecho que, como cualquier otro, debe atenerse a reglas morales y jurídicas, tanto en la elección de los objetivos como de los medios. La identificación de los culpables ha de ser probada debidamente, porque la responsabilidad penal es siempre personal y, por tanto, no puede extenderse a las naciones, a las etnias o a las religiones a las que pertenecen los terroristas.

«Los seguidores de Cristo, bautizados en su muerte y en su resurrección, deben ser siempre hombres y mujeres de misericordia y perdón».

«Meditando sobre el tema del perdón, habría que recordar algunas situaciones trágicas de conflicto, (..) me refiero, en particular, a cuanto ocurre en Tierra Santa (...). La delicada situación internacional invita a subrayar con renovada fuerza la urgencia de una solución del conflicto árabe-israelí, que dura ya más de cincuenta años. (...) Los derechos y exigencias de cada parte serán tenidos debidamente en cuenta, y regulados de manera ecuánime, siempre y cuando prevalezca en todos la voluntad de justicia y de reconciliación.

«En este gran esfuerzo (..) las confesiones cristianas y las grandes religiones de la humanidad han de colaborar entre sí para eliminar las causas sociales y culturales del terrorismo, enseñando la grandeza y la dignidad de la persona y difundiendo una mayor conciencia de la unidad del género humano (...) Por todos estos motivos, he invitado a los representantes de las religiones del mundo a acudir a Asís (..) el próximo 24 de enero, para orar por la paz».

EL OBSERVADOR 338-1

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Periodismocatolico.com

Iniciativa de EL OBSERVADOR: una red de periódicos y publicaciones católicas en castellano a través de internet.

El 12 de diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, ha sido testigo de la creación de una red virtual de periódicos y servicios de información católicos en lengua española. La iniciativa comenzó su andadura con la puesta en línea oficial de la página web www.periodismocatolico.com, que sirve en estas semanas como flexible plataforma de intercomunicación.

Diarios, semanarios, revistas quincenales, mensuales, etc., de inspiración católica constituyen una dinámica presencia en el periodismo en lengua española, avalada por varias decenas de millones de ejemplares de tirada. Por ello, la iniciativa, como explican los animadores de la red en la página web —Jaime Septién, director general de El Observador, y Jesús Colina, corresponsal de Alfa y Omega en Roma y director de la agencia Zenit—, pretende potenciar e incrementar las posibilidades de estos medios gracias a la puesta en común de su producción editorial.

Lanzamos —bajo el manto protector de María de Guadalupe— este sitio de internet mediante el cual queremos establecer un punto de contacto de todos los periódicos, revistas, semanarios, quincenarios, mensuarios y hojas volantes del mundo católico de habla española. Nuestro objetivo es poner a la disposición de los católicos que naveguen en la red una muestra representativa del gran periodismo católico escrito y publicado en español en América Latina, Estados Unidos y España.

También que esta concentración sirva para enriquecer las investigaciones, los artículos y los reportajes que estos medios y otros, de carácter secular, estén llevando a cabo. Ello redundará en beneficio de los lectores. Es necesario crear opinión católica ante los acontecimientos del mundo. Y, como menciona el Santo Padre, «integrar» el Evangelio en el lenguaje que forma la cultura moderna.

El acceso a este sitio de internet es gratuito. A quienes pudiera interesar, investigadores, estudiantes, maestros, otros periodistas, instituciones y público en general, lo único que les pediremos es que, en caso de utilizar contenidos del sitio, señalen la fuente. Las inscripciones a la red ya comenzaron, con una acogida muy favorable de medios y personas interesadas. Es suficiente enviar un mensaje de correo electrónico a info@periodismocatolico.com señalando el medio de comunicación y datos del mismo de interés para la red; la única exclusión es que sean publicaciones no católicas.

El principio es lo que cuenta; y en el principio está la comunión con Cristo. Lo siguiente es nuestro interés, como profesionales de la comunicación, de «inculturar» el Evangelio en los lenguajes de hoy.

EL OBSERVADOR 338-2

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REPORTAJE
Siempre afirmado, ¿hoy confirmado?

HACIA El quinto dogma: María co-redentora, mediadora y abogada

La santa Iglesia nos regala sus dogmas para confirmar nuestra certeza y orientarnos en la confusión. Hoy se perfila el posible pronunciamiento confirmando el papel único de quien es Madre, Esposa e Hija Predilecta del Creador.

Sólo una persona de toda la humanidad, de todos los siglos, encontró la gracia necesaria ante Dios para ser portadora del Salvador: la Santísima Virgen. Ella es el único ser humano después de los primeros padres en tener la gracia de nacer inmaculada, santa desde el momento de su concepción.

Tanto amor tuvo Dios a esta criatura perfecta, que hizo en ella la única relación absolutamente estrecha de la historia de convertirla en Hija, Madre y Esposa de las tres Sagradas Personas.

Llevada a cabo la Encarnación, se cumplía aquel celestial deseo de traer la Salvación. Pero, ¿en qué forma Nuestra Señora colabora en dicha Salvación?

Ya en un principio, el 'fiat' pronunciado hizo posible lo que de otra forma jamás hubiera ocurrido. Dios la había creado a ella inmaculada y perfecta para este fin, y sólo a través de su consentimiento era posible que la Encarnación tuviera lugar. O sea que, es en ese instante en que ella acepta el don incalculable que iba a traer al mundo, cuando se hace posible la Salvación que luego tomó forma en el Monte Calvario.

Es de suponer, sin temor a equivocarse, que en una relación de tal excelencia entre las Tres Personas Divinas y la Virgen Santísima, fueran otorgados a ésta todos los dones y virtudes que ser humano alguno pudiera o pueda llegar a alcanzar. En esta admirable relación se forja tal lazo de unión y amor entre Dios y su criatura más perfecta, que se convierte la Virgen en mediadora de gracias, abogada y co-redentora de la humanidad.

Debemos dejar en claro, para empezar, que el título de co-redentora no sitúa a la Virgen a la misma altura de Jesucristo, sino que coopera con Él. El Dr. Miravalle, presidente de Vox Populi Mariae Mediatrici (el mayor movimiento católico en solicitar la pronunciación del quinto dogma) dice a este respecto: «El prefijo 'co' viene de la palabra cum latina que significa 'con', no 'igual a'. Hay casos, incluso en el uso común del idioma donde 'co' no implica igualdad. Por ejemplo, el papel del co-piloto es claramente secundario al del piloto. Además, san Pablo nos llama todos a ser «co-operadores de Dios»(I Cor 3, 9), lo cual, por supuesto, no significa igualdad con Jesucristo, el Único que es Dios y hombre».

Obviamente, pues, María no es la principal causa de la Redención. Nunca debemos olvidarnos que fue Dios quien redimió a María al preservarla del pecado original. Pero, como dice san Anselmo: «Dios creó el mundo de la nada, pero para salvar al género humano quiso necesitar de la cooperación de María».

Hacia la pronunciación del dogma mariano

Dentro de la Iglesia se perfila cada vez con mayor intensidad la posibilidad de convertir en un dogma de fe estos hechos que acaban de explicarse.

Con la iniciativa de Vox Populi Mariae Mediatrici, cinco millones de personas (entre ellas numerosos obispos y cardenales) enviaron sus firmas a Roma solicitando la promulgación del quinto dogma: «María co-redentora, mediadora de todas las gracias y abogada de la humanidad».

Y es que en el proceso de gestación de un dogma no se atiende sólo a la necesidad para una guía segura y firme en la fe: se considera la conformidad con las Sagradas Escrituras y con la Tradición, pero también se repara en el sentir de los fieles o sensus fidelis. No se juzga, sin embargo, a manera de una votación «democrática» donde el número de votos determina las verdades, sino que el sensus fidelis se fundamenta en el sentir de los miembros vivos de la Iglesia. En este sentir de los fieles se han guardado todos los dogmas y verdades reveladas. Por eso su sentir es fundamental para la promulgación ex cátedra del Papa. Más sólo entonces y una vez promulgado, será obligatoria la adhesión al nuevo dogma.

(Fuente: Cristiandad.org)

Los dogmas marianos ya definidos

1. Maternidad Divina: Se refiere a que la Virgen María es verdadera Madre de Dios. Fue solemnemente definido por el concilio de Efeso (año 431). Tiempo después, fue proclamado por otros concilios universales: el de Calcedonia y los de Constantinopla.

2. Inmaculada Concepción: María fue concebida sin mancha de pecado original. El dogma fue proclamado por el papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la bula Ineffabilis Deus.

3. Perpetua Virginidad: Se refiere a que María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto.

4. Asunción: La Madre de Dios, luego de su vida terrena, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.

¿Qué es un dogma?

Lamentablemente hoy se asocia esta palabra con algo pasado de moda, impuesto y rígido, cuando el sentido que tiene es absolutamente diferente. El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina, o también cuando propone de manera definitiva verdades que tienen con ellas un vínculo necesario.

Por tanto, un dogma, lejos de ser un cubículo en el que la «manipuladora Iglesia» nos encierra, es un refugio en el cual podemos estar seguros de caminar en consonancia con la Revelación de Nuestro Señor. Nos basta observar que, cuando uno o más de estos dogmas o principios de fe son ignorados, caemos en los diversos errores que han formado las herejías de otras épocas y de hoy en día.

EL OBSERVADOR 338-3

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La ONU ya tiene recargada su agenda anti-vida para el 2002

Desde enero hasta septimbre, importantes reuniones para favorcer la eutanasia, la reducción de la población, el aborto y las uniones homosexuales.

La Organización para las Naciones Unidas (ONU) ya cuenta para el 2002 con una agenda cargada de reuniones en las que buscará más espacios para el aborto, la homosexualidad, el controlismo y la eutanasia.

Según su calendario para el próximo año, desde enero hasta septiembre reunirá a funcionarios y líderes mundiales para impulsar medidas internacionales a favor de los temas que preocupan a sus agencias controlistas.

En lo que se refiere al aborto como «salud reproductiva» y la anticoncepción masiva, tiene previstas dos citas específicas: la reunión de la Comisión sobre el Status de la Mujer en Salud Reproductiva, del 4 al 15 de marzo en Nueva York, y la cita de la Comisión sobre Población y Desarrollo, del 1 al 5 de abril en la misma ciudad.

El tema de la ecología y el desarrollo sostenible, asociado hábilmente a una supuesta superpoblación que depreda el mundo, será el móvil de varias reuniones preparatorias de la cumbre Río+10, que actualizará las conclusiones de la cumbre que en 1992 congregó a líderes mundiales para convencerlos de la supuesta urgencia de reducir la población del planeta.

La segunda cita preparatoria del Río+10 —primera del 2002— será la de la Comisión en Desarrollo Sostenible, del 28 de enero al 8 de febrero en Nueva York; la tercera será del 25 de abril al 5 de marzo, y la cuarta —a nivel ministerial— entre el 27 de mayo y el 7 de junio en Bali, Indonesia.

La Cumbre Mundial Rio+10 se realizará en Johannesburgo, Sudáfrica, del 2 al 11 de septiembre del 2002.

La eutanasia podría ser el blanco perfecto de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, que se celebrará en Madrid, España, del 8 al 12 de abril, y de su cita preparatoria, prevista en la Comisión de Desarrollo Social del 25 de febrero al 1 de marzo en Nueva York.

Finalmente, aborto, control natal, derechos de la padres y homosexualidad serán tratados en la Sesión Especial de la Asamblea General sobre la Cumbre de la Infancia, proyectada entre el 8 y 10 de mayo en Nueva York. (ACI)

EL OBSERVADOR 338-4

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AL PASO DE DIOS


La devoción a la Virgen
Por Mons. Amadeo Rodríguez Magro


Es evidente que la devoción a la Virgen es una cuestión de cariño, pero no sólo eso; también es un asunto de la razón, porque con ella se valora el papel de María en la historia de la salvación y se reconoce su tarea en la historia de nuestra propia fe. El cariño es más sólido cuando sabe situar a la Virgen en su justa relación con el Padre, con su Hijo y con el Espíritu, su Esposo, y, desde el Dios Uno y Trino, con nosotros. A la Virgen se le quiere con el corazón y con la cabeza.

Yo tengo la impresión de que en la pastoral ordinaria de nuestras parroquias no sólo no falta la piedad mariana de que se ha hecho en estos últimos años un esfuerzo especial por renovarla y adaptarla a nuevas claves teológicas. La devoción a la Virgen es hoy más eclesial y menos sociológica. No obstante, no deberíamos bajar la guardia en la búsqueda de nuevas iniciativas que continúen promoviendo la relación de María con la vida de las personas y de los pueblos.

Tenemos la obligación de crear nuevas y auténticas expresiones de amor a la Virgen y de enriquecer en hondura aquellas que la tradición ha acuñado para jalonar los días y los años con gestos de amor y recuerdo para María: meses de mayo y octubre, rosario, novenas, fiestas marianas, etc. De ningún modo deberían de decaer los modos eclesiales de devoción a la Virgen, entendiendo por eclesiales también la Iglesia doméstica, donde fraguan de un modo especial las muestras de cariño a Nuestra Madre; sin olvidar tampoco las expresiones populares con las que se honra a María Santísima.
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)

EL OBSERVADOR 338-5

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LOS DECÁLOGOS


LOS DECÁLOGOS

Decálogo de los optimistas
Por Gonzalo Gallo G./ Alfa y Omega



1. Se aman, procuran un alto nivel de autoestima, se valoran y aprovechan lo mejor posible sus talentos personales innatos.
2. Aceptan a los demás como son, y no malgastan energías queriendo cambiarlos; sólo influyen en ellos con paciencia y tolerancia.
3. Son espirituales, cultivan una excelente relación con Dios y tienen en su fe una viva fuente de luz y de esperanza.
4. Disfrutan del «aquí» y el «ahora»; no viajan al pasado con el sentimiento de culpa ni el rencor, ni al futuro con angustia.
5. Ven oportunidades en las dificultades, cuentan con la lección que nos ofrecen los errores y tienen habilidad para aprender de los fracasos.
6. Son entusiastas, dan la vida por sus sueños y están convencidos de que la confianza y el compromiso personal obran milagros.
7. Son íntegros y de principios sólidos, por eso disfrutan de paz interior y la irradian y comparten, aún en medio de problemas y crisis.
8. No se desgastan en la crítica destructiva y ven la envidia como un veneno. No son espectadores de las crisis sino protagonistas del cambio.
9. Cuidan sus relaciones interpersonales con esmero, saben trabajar en equipo y son animosos sembradores de fe, esperanza y alegrías.
10. También tienen épocas difíciles, pero no se rinden ni se dejan aplastar por su peso, ya que saben que aun la noche más oscura tiene un claro amanecer y que por encima de las nubes más densas sigue brillando el sol; que todo túnel, por más largo y oscuro que sea, siempre tendrá otra salida.

EL OBSERVADOR 338-6

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ALACENA

No hay formación sin disciplina
Por Bruno Ferrari



Es válido afirmar que, por encima de graduarse como un profesionista, está el graduarse como un ser humano. ¿De qué podría servirle a una persona terminar con honores una carrera profesional para después darnos cuenta de que en el ejercicio de su vida profesional sus carencias en los otros ámbitos de la educación lo convierten en una persona sin escrúpulos, capaz de robar, mentir o hacer cualquier cosa con tal de cumplir sus objetivos?

Existen muchos puntos que deben rescatarse dentro de los programas educativos; pero, de entre todos ellos, debiera resaltarse el tema de la disciplina, requisito fundamental para poder llevar a buen fin cualquier empresa. Nada que verdaderamente valga la pena puede lograrse si no está de por medio la disciplina, y, cuando hablamos de la disciplina, no nos referimos aisladamente al estar callados o al saber escuchar; tampoco a sabernos comportar en la mesa mientras se come. La disciplina lo abarca también todo y proviene de una formación previa de un modelaje muy especial de la voluntad. La disciplina debe entenderse como la determinación que se tiene para poner todas las fuerzas de nuestra voluntad alineadas correcta y honestamente hacia el alcance de un objetivo.

Es algo así como la energía, el combustible del que se alimenta nuestra voluntad en las tareas cotidianas. No se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de procurar constantemente que en nuestro actuar incluso las tareas más ordinarias se hagan extraordinariamente bien; es limitar deliberadamente nuestra libertad para no hacer lo que nos dé la gana, sino lo que sabemos que es correcto. La disciplina, como las más grandes cosas en la vida no se logra fácilmente; cuesta mucho trabajo e implica muchos sacrificios, pero las satisfacciones que puede darnos nos exigen que luchemos por alcanzarla.

Recuerdo aquellos maravillosos años en los que pasé aprendiendo el oficio de abogado en la Escuela Libre de Derecho. Era muy curioso el ambiente de libertad que se respiraba en la escuela, cada quien era el propio administrador de su tiempo y de la forma en que adquiría sus conocimientos. No había prefectos de estudio, ni coordinadores de disciplina, ni ninguna sanción coercitiva que se impusiera cotidianamente; sin embargo, existía algo que desde su fundación hasta la actualidad sigue funcionando perfectamente, una frase que ninguna persona que haya pasado por las aulas de aquella escuela puede haber visto con indiferencia; ahí, en el corazón de la escuela, frente a los ojos de todos quienes hemos estudiado en ella, se leía: "el orden y la disciplina de esta escuela quedan confiados al honor de sus alumnos".

La disciplina y el honor parecieran estar en desuso; hay quienes incluso las consideran subjetivas. Pero en algo deberá estar de acuerdo la humanidad: se puede fracasar en muchas cosas mientras uno siga teniendo la voluntad y la disciplina para seguirlas intentando. Se puede reprobar en una materia, se puede reprobar incluso la escuela, pero lo que sería realmente muy lamentablemente, es que, al final de todo, nos diéramos cuenta de que, por no cultivar la disciplina, hemos reprobado en la vida.
bferrari@infosel.net.mx

EL OBSERVADOR 338-7

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PINCELADAS

Idilio conyugal
Justo López Melús



Según una leyenda de Nazaret —Lope la recuerda en un soneto—, María tenía una copiosa y fluvial cabellera rubia. Pero no poseía más que un pobre peine para aquella hermosa cascada de oro. José disfrutaba pegando unas chupaditas, en los días de fiesta, a su pipa, una tosca pipa que él mismo había fabricado de un rodrigón de olivo de Getsemaní.

Un día ambos proponen un viaje a Cafarnaum. Intentaban engañarse mutuamente, y se separan para darse una sorpresa. María va al mercado, vende su cabellera y compra una hermosa pipa. José va a un bazar y, a cambio de su pipa y algunos ahorrillos, compra un peine de plata. El encuentro dejó mudos a los dos. Y la sorpresa dio paso a un idilio sin par.

EL OBSERVADOR 338-8

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