El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

6 de enero de 2002 No. 339

SUMARIO

bullet El perdón, decisión personal pero también social
bullet EN EL PRINCIPIO LA PALABRA Quien pide perdón es soberano
bullet EL RINCÓN DEL PAPA La epifanía del Hijo es la epifanía del Padre
bullet La clonación humana es una monstruosidad
bullet MUJERES EN EL MUNDO Cuando es difícil tenerle devoción a María
bullet VOCES DE NUESTROS TIEMPOS Los Reyes Magos
bullet CRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN Los sondeos y el ridículo
bullet Balance del año del peligro
bullet TEMAS DE HOY Carta tonta a los Reyes Magos
bullet ALACENA Secretos de familia
bullet BiendeZires de lo encarnado
bullet Aviso sobre Courage
bullet ORIENTACIÓN FAMILIAR Sin identidad
bullet PINCELADAS La respuesta de los Magos

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


El perdón, decisión personal pero también social

Vibran aún las palabras del mensaje papal que nos fue dirigido con motivo de la Jornada Mundial de la Paz 2002, cuyo título es por sí mismo toda una tesis: "No hay paz sin justicia; no hay justicia sin perdón". Juan Pablo II vuelve a utilizar una vieja reflexión muy suya: "Ofrece el perdón, recibe la paz", y asevera que el perdón, antes que ser un hecho social, nace en el corazón de cada uno; que el perdón es, ante todo, una decisión personal, una opción del corazón que va contra el instinto espontáneo de volver mal por mal. Pero el perdón es también un hecho social imposponible y cabe buscar una concordancia del concepto papal con el de la analista oxfordiana Marcia Byrom Hartwell en su documento "El papel del perdón en reconstruir a la sociedad después de un conflicto" (vid. texto completo en http://www.jha.sps.cam.ac.uk/b/b854.htm
  Según traducción y resumen realizados por la publicación Civilitas del 30 de octubre próximo pasado, esta analista "señala la relevancia del perdón para los conflictos, enmarcándolo en la reconciliación social, es decir, en el esfuerzo colectivo de reconstruir una sociedad mutuamente benéfica y cooperante, examinando el concepto de justicia, presentando modelos psicológicos de perdón interpersonal y considerando varias estrategias de sanación social. Cuestiona el modelo tradicional de 'justicia como imparcialidad' en cuanto a su efectividad para detener los ciclos de violencia y venganza. Utiliza un paradigma que ha desarrollado Mahmood Mamdani, basándose en la experiencia de Sudáfrica de 'justicia como reconciliación', porque este planteamiento reúne el perdón dentro de la construcción de la necesaria reconciliación.

"El perdón. Una interpretación política del perdón lo plantea como el medio para lanzar un nuevo inicio de reconstrucción de las estructuras sociales, políticas y económicas: 'un movimiento colectivo desde el pasado pero que no ignora el mal pasado ni lo disculpa'. El perdón 'no pasa por alto a la justicia, ni la reduce a venganza... sino que insiste en la humanidad de los enemigos, aun cuando cometen actos deshumanizantes, y valora la justicia que restaura a la comunidad política más allá de la justicia que la destruye'. El ser conscientes de la transgresión, el 'recordar, no olvidar', el abandono de la venganza y la intención de buscar la genuina renovación de las relaciones humanas, son sus principios más importantes.


"El perdón como proceso. El verdadero perdón puede ser visto como un proceso evolutivo prolongado que es distinto, pero está relacionado con la justicia, la verdad, el reconocimiento de culpa y la reconciliación. El inicio de este proceso es una voluntad individual y colectiva de tratar de sanar las heridas del pasado, acompañada por la esperanza y la determinación de empezar de nuevo.


"Pasos en el perdón. Pero ¿cuáles son las raíces emocionales del perdón, las fuentes que lo hacen posible? Veamos, a partir del trabajo de Robert Enright, que delinea los 18 pasos para el proceso de perdón:

  1. Examen de las defensas psicológicas.
  2. Enfrentar el enojo; se trata de dejar ir, no de albergar el enojo.
  3. Admitir la vergüenza, cuando es apropiado.
  4. Conciencia de la cathexis (herida).
  5. Conciencia de un ensayo cognitivo (replanteamiento de la escena en la propia mente) de la ofensa.
  6. Darse cuenta de que la parte lastimada puede estarse comparando con el que lastimó.
  7. Conciencia de que puede uno tener una visión de la justicia que esté errada o alterada.
  8. Un cambio en el corazón: conversión al darse cuenta de que las antiguas estrategias para resolución del problema ya no funcionan.
  9. Una disposición a contemplar al perdón como una opción.
  10. Compromiso de perdonar al ofensor.
  11. Recontextualizar al ofensor, viéndolo en su contexto de vida.
  12. Empatía hacia el ofensor.
  13. Conciencia de la compasión hacia el ofensor, conforme esta vaya emergiendo.
  14. Aceptación y absorción del dolor.
  15. Darse cuenta de que uno ha necesitado el perdón de otros en el pasado.
  16. Darse cuenta de que uno ha sido, quizá, permanentemente cambiado por la herida.
  17. Conciencia de los efectos negativos que van disminuyendo y los positivos que se van incrementando, hacia el que ha dañado.
  18. Conciencia de la liberación emocional interna.
"Perdón y venganza. Hannah Arendt reconoció el hecho de que el enojo es la emoción de base del perdón y de la venganza, al señalar que el acto de venganza era autoperpetuador y sin fin, en tanto que el perdón rompía el círculo vicioso. Para ella el acto de venganza es predecible como un acto automático ante la transgresion, en tanto que el del perdón no lo es: 'El perdón es una reacción que no solamente reacciona, sino que actúa de nuevo e inesperadamente, no siendo condicionado por el acto que lo provocó... Si no somos perdonados, es decir, liberados de las consecuencias de lo que hemos hecho, nuestra capacidad para actuar sería para siempre confinada a ese acto del cual nunca nos podríamos recuperar, siendo para siempre víctimas de sus consecuencias'.

"La relación entre perdón y justicia. 'La justicia es escurridiza... el perdón se basa en la tensión entre la justicia-como-castigo y la justicia-como-reparación. El tomar ambos caminos de manera seria, el ponderar cómo 'la adecuada retribución' puede tener un rol reparador en la futura relación de los que-han-hecho-mal y los-que-han-sufrido-el-mal. Y cómo el perdón da espacio para el castigo, al tiempo que da mayor espacio para la reparación de daños y la renovación de la relación entre enemigos'. Mahmood Mamdani explora un nuevo paradigma de reconciliación social que se encuentra entre la 'justicia sin reconciliación' (Rwanda) y la 'reconciliación sin justicia', de Sudáfrica; este esquema se basa en los 'derechos' como base de la justicia.


"Romper el ciclo de la violencia. Byrom cita al psicólogo Malvern Lumsden, quien señala 'que la construcción de una sociedad mundial pacífica requiere que los individuos, grupos y naciones puedan negociar significados compartidos, incluidas identidades coherentes pero compatibles, y patrones de relación social... Estos significados compartidos, construidos y negociados entre todos, son los que forman el núcleo de la identidad y cultura de grupo y por lo tanto de las pacíficas relaciones interpersonales e intergrupales'.


"Concluye la autora señalando que 'si cada uno de nosotros puede encontrar la capacidad para realizar ese momento interno de dejar que los
wrongs se vayan, sin importar cuán horrendo sea el daño, de tratar de perdonar para poder caminar dolorosamente hacia un futuro más positivo, entonces quizá podemos decir que hay esperanza para la raza humana'".

EL OBSERVADOR 339-1

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


EN EL PRINCIPIO LA PALABRA

Quien pide perdón es soberano
Por Jaime Septién

La Iglesia católica, como ninguna otra iglesia o institución, o gobierno en el mundo, ha pedido perdón por todas y cada una de las maldades contra el ser humano cometidas por sus hijos. La última petición del Santo Padre fue a los pueblos de Oceanía, por los abusos cometidos contra indígenas de aquella región de parte de algunos católicos indignos de ese nombre. Insiste en la carta que con motivo de la Jornada de la Paz celebramos el pasado primero de enero.

Antes había pedido perdón (y con el Papa todos los católicos) a los judíos, a los indígenas de América, a los enjuiciados por la inquisición, a los perseguidos durante la contrarreforma, etcétera. La Iglesia, conducida por ese inmenso pastor que es el papa Juan Pablo ll, se ha vuelto la más humilde de las servidoras del Evangelio. Por tanto, la más soberana.

Si tan sólo por ello se juzgara, no cabría a nadie la duda que se trata de la Iglesia que auténticamente fundó Cristo. Porque Cristo es la suma de la misericordia y el perdón; el colmo de la humildad, la sencillez, el respeto por el otro, la primacía de la persona. En un giro histórico, iniciado, obviamente, en el Concilio Vaticano ll, con la sencillez genial del beato Juan XXlll, la Iglesia católica ha buscado su roca firme. Y en el centro de la roca están grabadas las divinas palabras de la Cruz: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".

El perdón es el origen de la civilización del amor, porque es el origen de la esperanza. Su contrario, el egoísmo, funda la civilización de la venganza. El "ojo por ojo" que mantiene en vilo al mundo por la cuestión de Medio Oriente. Perdonando nos volvemos reyes; monarcas de sabiduría y acogimiento. En el mandato de la perfección que Cristo nos legó se inscribe esta amorosa actitud del que inclina la cabeza y reconoce su error, su falta de respeto a la divina condición del otro, su pecado de humanidad.

En el perdón se cifra la extrema alegría cristiana. Nadie puede salir el mismo después de haberlo ejercido a plenitud. Es como si un nuevo sol bañara la superficie de nuestra piel, los sótanos de nuestra alma. El perdón nos hace nacer en el espíritu de Dios. Quien perdona realiza el sueño de Dios el día de la Creación.

EL OBSERVADOR 339-2

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


EL RINCÓN DEL PAPA

La epifanía del Hijo es la epifanía del Padre

Toda la liturgia habla hoy de la luz de Cristo, de la luz que se encendió en la noche santa. La misma luz que guió a los pastores hasta el portal de Belén indicó el camino, el día de la Epifanía, a los Magos que fueron desde Oriente para adorar al Rey de los judíos, y resplandece para todos los hombres y todos los pueblos que anhelan encontrar a Dios.

En su búsqueda espiritual, el ser humano ya dispone naturalmente de una luz que lo guía: es la razón, gracias a la cual puede orientarse, aunque a tientas (cfr. Hch 17, 27), hacia su Creador. Pero, dado que es fácil perder el camino, Dios mismo vino en su ayuda con la luz de la Revelación, que alcanzó su plenitud en la encarnación del Verbo, Palabra eterna de verdad.

La Epifanía celebra la aparición en el mundo de esta luz divina, con la que Dios salió al encuentro de la débil luz de la razón humana. Así, en la solemnidad de hoy, se propone la íntima relación que existe entre la razón y la fe, las dos alas de que dispone el espíritu humano para elevarse hacia la contemplación de la verdad.

Cristo no es sólo luz que ilumina el camino del hombre. También se ha hecho camino para sus pasos inciertos hacia Dios, fuente de vida. Un día dijo a los Apóstoles: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por Mí. Si me conocéis a Mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto» (Jn 14, 6-7). La epifanía del Hijo es la epifanía del Padre.

Vamos como peregrinos a Belén, a fin de unirnos a los Magos de Oriente, mientras ofrecen dones al Rey recién nacido. Pero el verdadero don es él: Jesús, el don de Dios al mundo. Debemos acogerlo a Él, para llevarlo a cuantos encontremos en nuestro camino. Él es para todos la epifanía, la manifestación de Dios, esperanza del hombre, liberación del hombre, salvación del hombre.

Cristo nació en Belén por nosotros.
Venid, adorémoslo. Amén.

Toda la liturgia habla hoy de la luz de Cristo, de la luz que se encendió en la noche santa. La misma luz que guió a los pastores hasta el portal de Belén indicó el camino, el día de la Epifanía, a los Magos que fueron desde Oriente para adorar al Rey de los judíos, y resplandece para todos los hombres y todos los pueblos que anhelan encontrar a Dios.

En su búsqueda espiritual, el ser humano ya dispone naturalmente de una luz que lo guía: es la razón, gracias a la cual puede orientarse, aunque a tientas (cfr. Hch 17, 27), hacia su Creador. Pero, dado que es fácil perder el camino, Dios mismo vino en su ayuda con la luz de la Revelación, que alcanzó su plenitud en la encarnación del Verbo, Palabra eterna de verdad.

La Epifanía celebra la aparición en el mundo de esta luz divina, con la que Dios salió al encuentro de la débil luz de la razón humana. Así, en la solemnidad de hoy, se propone la íntima relación que existe entre la razón y la fe, las dos alas de que dispone el espíritu humano para elevarse hacia la contemplación de la verdad.

Cristo no es sólo luz que ilumina el camino del hombre. También se ha hecho camino para sus pasos inciertos hacia Dios, fuente de vida. Un día dijo a los Apóstoles: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por Mí. Si me conocéis a Mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto» (Jn 14, 6-7). La epifanía del Hijo es la epifanía del Padre.

Vamos como peregrinos a Belén, a fin de unirnos a los Magos de Oriente, mientras ofrecen dones al Rey recién nacido. Pero el verdadero don es él: Jesús, el don de Dios al mundo. Debemos acogerlo a Él, para llevarlo a cuantos encontremos en nuestro camino. Él es para todos la epifanía, la manifestación de Dios, esperanza del hombre, liberación del hombre, salvación del hombre.

Cristo nació en Belén por nosotros.
Venid, adorémoslo. Amén.

EL OBSERVADOR 339-3

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


La clonación humana es una monstruosidad
Por Jorge Loring, S.I.

Los Laboratorios ACT de Massachsetts (EU) han logrado por primera vez clonar embriones humanos. Como la clonación humana tiene mala prensa dicen que se trata de una clonación terapéutica, no reproductiva. Pero si, en la clonación, a un óvulo femenino se le implanta un núcleo distinto del suyo, aparece un nuevo genoma humano. El embrión está revestido de la dignidad humana y enriquecido con el gran don de la vida que brota de las manos de Dios. Por lo tanto aparece un nuevo ser humano.

Ángelo Serra, genetista del Instituto Gemelli de la Universidad S.C. de Roma dice que el óvulo fecundado (cigoto) «es el principio del nuevo organismo, que se encuentra al inicio de su ciclo vital. (...) Desde el momento de la fusión de los dos gametos [fecundación] cada embrión mantiene su propia identidad e individualidad durante todo el desarrollo. (...) Por tanto el embrión es desde el primer momento un individuo humano real, no un individuo humano potencial. (...) Se le debe atribuir el «status» de persona, titular de plenos derechos humanos. (...) El ciclo vital de cada ser humano se inicia cuando los gametos se funden [fecundación] (...) El derecho a la vida del embrión no debe ser interrumpido» (http://www.bioeticaweb.com/Inicio_de_la_vida/Serra_contr_emb.htm). Por eso el Vaticano está en contra de la clonación de embriones humanos.

Además, las células madre para uso terapéutico se pueden obtener de tejidos adultos. Es una monstruosidad engendrar seres humanos como almacén de piezas de recambio para trasplanntes, y después destruirlos. A los que defienden la clonación de embriones humanos, yo les preguntaría: ¿aceptaría Vd. ser almacén de piezas de recambio para trasplantes a otros a costa de su vida? No es lícito matar a unos para que vivan otros.

El problema es, ¿qué se hace con los embriones congelados? En primer lugar, nunca debieron engendrarse. No hay derecho a engendrar «in vitro» varios seres humanos para después sacar adelante sólo uno y destruir los demás. Pero una vez engendrados habría que procurar sacar adelante todos y buscarles padres adoptivos. Pero no hay derecho a condenarlos a muerte, pues son seres humanos inocentes.

EL OBSERVADOR 339-4

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


MUJERES EN EL MUNDO

Cuando es difícil tenerle devoción a María
Por Guadalupe Chávez Villafaña

Los recuerdos infantiles, años ha, evocan a una Virgen María con características que no me resultaban para nada atractivas. El aprendizaje de libros y relatos mostraban a María como una mujer sin carácter, apocada, tímida, triste y, más que dulce, melosa.

Varias amigas más se formaron la misma impresión que yo: María era una mujer cuyas cualidades podrían servir para otra época, mas no para la nuestra, en que la mujer tiene que aventurarse a descubrir el mundo y a sobrevivir en él. No la podíamos concebir como modelo, incluso nos costaba acercarnos a ella en la oración.

¿Qué me podía decir a mí, una mujer del siglo XX, la espiritualidad de María, quien vivía escondida en los muros de una pobre casa, en una sociedad que yo imaginaba con costumbres cuasi talibanas?

La revelación que cambiaría mi percepción me vino de un maravilloso libro, Vida y milagro de Jesús de Nazaret, del padre José Luis Martín Descalzo. En él se presentan datos históricos que ubican en la época con infinidad de detalles producto de investigaciones minuciosas y con interpretaciones de teólogos diversos, para que el lector forme su criterio.

Ahí descubrí a una María que no se amilanó con la presencia de un ángel que se le aparece, e incluso le pregunta, con toda asertividad: ¿Cómo será eso pues no tengo relaciones con ningún hombre?

Y de inmediato acepta la voluntad de Dios, con toda humildad, es cierto, pero con toda la valentía que ese hecho implicaba. También es cierto que María tuvo que tener una profunda vida de oración, pero al mismo tiempo una claridad asombrosa frente a la realidad. Y, por supuesto, conocía las consecuencias que ese le acarrearían. Viene después su viaje a Ein Karem, a visitar a su prima Isabel. El viaje era largo, los historiadores suponen que se aventuró ella sola, en caravana claro, pero atravesando lugares agrestes en una época en que el desplazamiento era difícil. Y conocí su generosidad para dejar todo y, embarazada como estaba, correr a ayudar a su prima, ya en el sexto mes de embarazo.

Fui descubriendo a una María valiente, arriesgada, decidida…

Y al analizar el Magnificat, y repensarlo con una nueva visión, descubrí a una mujer alegre, entusiasta, de una inteligencia abrumadora y con un sentido social de avanzada.

Y permítanme una confesión más: ahora escudriño la vida de María, lo que Lucas nos cuenta escuchado de "viva voz", e intento mirarla con mirada nueva, con perspectiva del nuevo milenio, desde mis necesidades y carencias, y Ella se muestra cada vez más cercana, más mujer.

¿Qué más podía desear como modelo para mi vida? La Virgen María es una figura actual, de ayer, de hoy y de siempre. Es la mujer cuyas cualidades yo quisiera alcanzar, aunque fuera en mínima proporción. Es la amiga en quien puedo confiar. Es la Madre que me protege amorosamente y me enseña los caminos de la vida, de la verdadera vida que sólo puedo encontrar en su Hijo, Jesús.

Oración
Con el velo de María seamos cubiertos,
ni heridos ni muertos
ni presos ni perseguidos
ni de nuestros enemigos vencidos.
El poder de Dios nos valga
y la fuerza de la fe,
la pureza de Maria Santísima
y la castidad del Señor San José.
Sean benditas y alabadas
las Hostias de Dios consagradas
que en este día
se han quedado en todos
los templos,
y así se aparten de nosotros
las malas horas,
los malos vecinos,
las lenguas murmuradoras
ladrones, hombres asesinos,
todos nuestros enemigos
visibles e invisibles.
Cualquier desgracia
que por nuestros pecados
esté en peligro de caer
sobre nosotros o sobre nuestra
familia, por la gracia y
la misericordia de Dios,
venga un aire y se la lleve
a la región del olvido.
Amén.

EL OBSERVADOR 339-5

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]



VOCES DE NUESTROS TIEMPOS

Los Reyes Magos
Por Maria Velázquez Dorantes

A lo largo de la historia cristiana del hombre, hemos tenido presente el festejo de los Reyes Magos el día seis de enero; con el fin de encontrar debajo de un zapato, los juguetes más deseados. Más sin embargo, no sabemos en realidad quiénes son esas personas misteriosas, que estuvieron presentes en el ciclo de vida, y que festejamos todos los años con el renacimiento de Jesús en Belén.

Todos nosotros conocemos, que los Reyes Magos, visitaron al rey Hérodes, y que al mismo tiempo, seguían la estrella que los conducía al portal para adorar a Jesús.

La costumbre de festejar a los Reyes Magos, nació hace dos mil años, pero se mantiene reciente, el seis de enero, debido a la cultura de "ser rey", que se homenajeaba cuando se convertían en reyes en el siglo V y VI, pero está cultura se populariza hasta el siglo X y se mantiene vigente hasta nuestros días.

En realidad, pocos sabemos de donde vienen los Reyes Magos y hacia donde se dirigieron después; quizá eran reyes provenientes de Oriente, quizá fueron escogidos por un ángel; mientas que en los estudios históricos, se deduce que surgieron de una punto central de Babilonia, después se descubrieron pinturas que reflejaban tres personas en especie de magos, en robe persa.

El gran misterio de los Reyes Magos continua vivo en la actualidad , ¿Reyes de Oriente? ¿Babilónicos? ó¿Persas?, pero en sí, fueron los reyes que estuvieron en el comienzo de la historia cristiana, y son la esperanza para muchos pequeños, cada año.

EL OBSERVADOR 339-6

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


CRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los sondeos y el ridículo
Por Santiago Norte

Leí hace poco un artículo de opinión de Héctor Javier González en REFORMA sobre "El antiliderazgo de los medios" que, me parece, da en el clavo. A partir del uso (o el abuso) de una herramienta de medición social como son los sondeos de opinión pública, han mostrado de qué están hechos: de puro afán comercial.

Los noticiarios nocturnos de la televisión se han convertido en el escaparate máximo de las preguntas idiotas. "¿Cree usted que el perro es el mejor amigo del hombre o un ex presidente de México, o las dos cosas, o ninguna de las dos?" "¿El próximo año será mejor que el que sigue o igual que el anterior?". Y ahí tenemos al televidente, marcando el 01 800 para entrarle al juego y hacer triunfar a su equipo.

La encuesta es una herramienta muy valiosa si existe una vitrina metodológica validada con los criterios de verdad (la epistemología) del análisis estadístico. Si no tiene estos criterios de verdad se convierte en un chacoteo con ribetes de buena comunicación. Populismo puro: ¿cuál información puede desprenderse del hecho que 15 mil personas prefieren a Luis Miguel cantando boleros que a José José?

Claro está que los genios que descubrieron este ejercicio (que sirve, en el mejor de los casos, para llenar el hueco que ha dejado en los noticiarios de la televisión mexicana la verdadera información periodística) no están por la labor de hacer ciencia ni sociología. Lo concibieron para tener siempre a la mano un argumento de presión a los políticos o una estadística de venta a los anunciantes.

Héctor Javier González dice en su artículo que esto forma parte de la llamada "guerra de los ratings". Yo creo que sí, pero de una manera muy tangencial. Insisto en que se trata de una argucia temporal, para tapar huecos periodísticos de los noticiarios. Por lo demás, una argucia nada inocente: en tiempos electorales es la punta de lanza de lo que Sartori ha llamado la "telecracia": el poder de quitar y poner, de subir y bajar que concentra (y que usa para su interés) hoy por hoy la televisión de todo el mundo.

También es cierto que no todo está sometido a sondeos. Las cosas importantes no lo están. Por una simple razón: porque hasta los creadores de este método dizque noticioso se han dado cuenta de que los temas candentes no los podrían manejar, y podrían tocar las fibras íntimas del poder. Podrían despertar al monstruo. Y dejar de percibir ganancias: ¿por qué no hacen un sondeo sobre el alcohol como una adicción tan perniciosa como las drogas ilegales? Respuesta: porque el alcohol paga muy bien sus comerciales.

Lo que hay es un descarado intento por legitimar ciertas prácticas sociales, ciertos productos comerciales, ciertos políticos en el poder. Y con números es mejor, más fácil, más rápido el "posicionamiento" de esas prácticas, productos y políticos. No se pregunta para saber; se sondea para –más adelante—vender protección, silencio o, en la mayoría de los casos, espacios publicitarios. Dios nos agarre confesados cuando algún día los noticiarios televisivos pregunten si votamos a favor o en contra de Su Existencia.

EL OBSERVADOR 339-7

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Balance del año del peligro
Por Jaime Septién

Al iniciar el año 2002 se impone un breve balance del 2001 en lo que a la comunicación y sus medios se refiere. Obviamente el "martes negro", el 11 de septiembre, lo acapara todo. Hay un antes y un después para el mundo. También, creo yo, para la comunicación. El "antes" está marcado, de forma genérica, por el simulacro; el "después" por el miedo. Aunque habría una salida en el volver a la esencia de la comunicación social y recuperar su capacidad vinculatoria entre el hombre y el mundo. Me explico:

Considero al simulacro como el mecanismo de los medios para vender violencia sin necesidad de que hubiera violencia real. Las películas de catástrofes son un buen indicativo de esta tendencia, que antes del ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono proliferaba con extraordinaria persistencia de taquilla. ¿Cuántas veces no vimos, los últimos años, a Nueva York devastado por meteoritos y gorilas gigantes?

El miedo es hoy la tendencia dominante. Nadie, en sus cabales, va a hacer más películas de éstas en las que hay una matazón acelerada. El espectador ha visto y sufrido lo que es la violencia verdadera. Ya no estará dispuesto a regodearse en el dolor ajeno, aunque sea dolor ficticio, regulado por las normas de la narrativa cinematográfica o televisiva. Lentamente habrá un viraje hacia formas más sofisticadas de mercado. La magia, por ejemplo. Y ahí está el éxito de Harry Potter para señalar por dónde irán los tiros de la industria.

Por otro lado, 2001 trajo cosido al ropaje de la tragedia la reivindicación del periodismo tradicional: el que investiga, expone, provoca y conmueve. Los asesinatos de la "carretera de la muerte" en Afganistán y los reportes de la guerra de reporteros independientes, ponen en relieve la responsabilidad profunda que tiene todo informador. Ojalá el legado de la sangre de los periodistas muertos el año pasado en el cumplimiento de su vocación sirva para revaluar desde dentro este maravilloso oficio de informar y formar la opinión de los públicos a través de la palabra.

Lo que estoy tratando de decir es que el lado "positivo" de la escalada terrorista podría ser la vuelta a la esencia de algunos medios, como los medios impresos. Volver a las bases, al principio fundacional de la comunicación pública que no es otro sino el de relatar la historia inmediata de los hombres, para que los hombres puedan entender su realidad.

Vaticino un florecimiento del periodismo escrito y el hundimiento de la espectacularidad violenta de los medios de la imagen. Espero no equivocarme.

EL OBSERVADOR 339-8

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


TEMAS DE HOY

Carta tonta a los Reyes Magos

Hace ya un buen montón de años que José Luis Martín Descalzo escribió (en 1981), en su Cuaderno de apuntes, de sus páginas queridas del Blanco y Negro que dirigía, esta carta a los Reyes Magos, 44 años después de su última carta de niño, allá por 1937, a Melchor, Gaspar y Baltasar.

Hace mucho tiempo, queridos Reyes, que no les escribo, cuarenta y cuatro años exactamente. Y recuerdo, como si fuera hoy, mi carta de entonces. Empezaba así: «Queridos Reyes Magos: Dice mamá que, como hay guerra, les pida pocas cosas…». Había guerra entonces. Yo apenas si la había visto, porque en mi pequeña ciudad duró tan sólo doce o trece horas. Pero la había en aquel sitio vacío en nuestra mesa, en los nervios de mamá, que esperaba todos los días la llegada del cartero, y en mis hermanas, que se pasaban el día haciendo jerseys para mi hermano mayor, que estaba en el frente de Teruel. Había guerra. Y, como había guerra, no pude aquel año pedirles, Reyes míos, aquella escopeta que tanto había soñado. Ya ven, qué cosas: ¡La guerra no me dejó pedirles una escopeta! Una escopeta con balas de corcho, naturalmente.

Fue una Navidad triste aquélla. Ni siquiera sabía si ustedes vendrían. Mi madre decía: «¡Quién sabe si podrán venir este año, tienen que pasar por Guadarrama!». Yo preguntaba: «¿Y si hieren a un Rey Mago, mamá?».

Ya ven, los niños hacen siempre preguntas que dan en el blanco: Hirieron a un Rey Mago. Al día siguiente me llamó mi padre y me dijo que tenía que empezar a ser hombre, que este año no vendrían los Reyes. Hirieron a los Magos. Las guerras son así. Los partes militares dan sólo el número de muertos en el campo de batalla. Pero nadie lleva la cuenta de las ilusiones enterradas, de los muertecitos que se le van acumulando a uno dentro. Hirieron a un Rey Mago. A los tres.

Por fortuna fue sólo una herida leve y yo sigo creyendo en ustedes, verdaderos monarcas de mi espíritu. Y eso es lo que hace que hoy me siente a continuar aquella carta que en 1937 empecé. Y es que en ella les pedía que ayudaran a los buenos a terminar de matar a los malos. En mi escuela, en mi catecismo, en las calles me habían enseñado a dividir a los hombres en buenos y malos, y así hasta me atrevía a pediros a ustedes que se metieran en ese gigante lío de las guerras para ayudar a unos contra otros. Así lo había oído decir a los mayores, y lo pedía con la misma ingenuidad que escopetas y ametralladoras.

Pero también había empezado a darme cuenta de que mi madre lloraba por los muertos de todos los colores y mi padre hablaba bien de un médico que debía de ser malo, puesto que había sido fusilado por los buenos. Por eso había empezado a sospechar que esa distinción era demasiado cómoda, demasiado barata. Sí —pensaba—, a lo mejor los hombres son como los niños, un poco tozudos, un poco caprichosos, pero nunca malos. Y tal vez Dios por eso les seguía soportando.

Lo malo era que los hombres no se soportaban los unos a los otros y que sus escopetas mataban de veras. Lo sospechaba entonces y lo comprendo ahora: que sigue habiendo demasiados fusiles que matan. Con balas, con calumnias, con semisalarios, con maximentiras. Sigue habiendo también demasiados hombres que cada mañana no encuentran en sus zapatos otra cosa que soledad, hambre y odios de diversos colores.

Y ésa es la razón por la que hoy vuelvo a escribirles: hace falta que me traigan la escopeta que entonces no me dieron. Hace falta que llenen el mundo de escopetas como aquélla, de las que sólo hacen pum y risas.

¡Quién sabe! Tal vez este año logren atravesar los campos de batalla del mundo, sin ser heridos; tal vez mañana alguien rebaje sus personales cordilleras de egoísmo y resucite —con un relámpago de gozo— al chiquillo que fue. Ustedes, Reyes, lo pueden todo. Quizá mañana encuentren muchos hombres en sus zapatos la vieja ingenuidad que creían perdida.
José Luis Martín Descalzo.

EL OBSERVADOR 339-9

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


ALACENA

Secretos de familia
Por Bruno Ferrari

Mucha tinta se ha gastado ya sobre esta controvertida familia. Como siempre, cuando se trata de personajes expuestos a la fama pública, existen exageraciones y leyendas que seguramente distan mucho de la realidad. Hace unos días, mientras paseaba por Roma, la cuidad eterna, me enteré del gran revuelo que estaba causando una exposición titulada "Los Borgia desde el mundo gótico hasta el universo renacentista". Es normal que las exposiciones que se presentan en el Palazzo Barberini de Roma causen sensación, pero ésta en particular despertó nuevamente la ya vieja discusión sobre tan famosa familia del Renacimiento. Es increíble que, a ya casi quinientos años de la muerte de aquellos ostentosos personajes, todavía hoy sigan siendo noticia. Tal revuelo despertó mi curiosidad y, en una noche en que me fue difícil conciliar el sueño, decidí realizar una breve investigación para este artículo.

Empecé por lo primero que tuve a mano. En el directorio telefónico de Roma existen cerca de doscientas familias Borgia. Al igual que con cualquier otro apellido, existen doctores, ingenieros, comerciantes y propietarios de salones de belleza, es decir, nada extraordinario. Lo que realmente llama la atención es que, cuando se analiza el período de la historia conocido como Renacimiento, se encuentra invariablemente gran cantidad de literatura existente en referencia a esta familia, cuyas épocas de tragedia, escándalo y esplendor se dieron entre los siglos XV y XVI. A diferencia de lo que la mayoría piensa, los Borgia no tienen su origen en Italia, sino en España. De hecho, el primero de ellos no era Borgia, sino Borja. Sería curioso establecer si es que existe alguna relación entre aquellos españoles que fueron a Italia y aquellos que más tarde llegaron a México, ya que Borja es también una familia de ya ancestrales memorias en nuestro país, particularmente en el ámbito deportivo.

Pues bien, el primer Borgia en Italia fue el español Alonso Borja. Tras ser cardenal, se convirtió en papa nada menos que a los setenta y cinco años de edad, y duró en el pontificado tres años. Algunos autores lo consideran como un hombre de gran determinación que, desgraciadamente, cayó en un severo nepotismo haciendo nombramientos en favor de sus familiares y amigos provenientes de Cataluña. Entre ellos destacó su sobrino Rodrigo, quien a la temprana edad de veinticinco años era ya cardenal. Sobre él se han escrito negras historias antes y después de haberse convertido en el Papa Alejandro VI, en el año de 1492.

De entre todo lo que se dice y de lo cual no mucho puede comprobarse, sobresale como la más penosa de estas historias el nacimiento de sus hijos César y Lucrezia. Sin embargo, éstas y otras historias, propias o inventadas, sirvieron para que los "Borgia" fueran señalados como los arquetipos de lo "negro del Renacimiento", como extranjeros que osaron desafiar el status quo. Desafortunadamente para dichos personajes, de nada le valió a César el que otros autores lo consideren como un justo administrador que supo llevar con gran éxito sus campañas. Ni tampoco a Lucrezia el hecho de que hubiera sido una de las damas más respetadas de Ferrara, ciudad de donde fuera Duquesa. Sus nombres siguen siendo asociados, con pruebas o sin ellas, al incesto y al asesinato.

De cualquier forma su huella ha sido indeleble. Los grandes románticos no pudieron evitar el plasmarlos en la pintura y literatura. Finalmente quien vino a revivir la leyenda de los Bogia fue Francisco de Borja, Duque de Gandia, bisnieto de Alejandro VI, nacido de algunos miembros de la familia que regresaron a España, haciendo su fortuna en los cañaverales. Francisco se convirtió más adelante nada menos que en el Padre General de los Jesuitas, haciendo su mejor esfuerzo para limpiar el nombre de la familia, luchando contra las bestias de la ira y la lujuria que la historia y la leyenda habían atribuido a su gente. Para terminar esta humilde investigación, Francisco Borja fue canonizado 100 años después de su muerte por Clemente X.

EL OBSERVADOR 339-10

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


BiendeZires de lo encarnado
Por Fr. Eulalio Gómez, ofm.
Por Fr. Eulalio Gómez, ofm.
«Hablar del hombre no es tan importante como hablar de Jesucristo», dijeron unos cristianos y un pastor. ¿Será correcto?
¿No habría que decir mas bien: «Porque lo humano forma parte de Jesucristo, hablar del hombre es una de las principales formas de hablar sobre Jesucristo»?

GLOSILLA.- Además, recordemos que, junto con el del Padre, el tema y asunto por el que más se apasiona Jesucristo es el tema del hombre. Hablar del hombre, pues, es hablar de lo que más se ocupa Jesucristo.

EL OBSERVADOR 339-11

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Aviso sobre Courage

Courage es una organización católica, aprobada por el Vaticano, cuyo ministerio es ayudar a aquellos con atracciones hacia el mismo sexo y a sus seres queridos llevándoles el mensaje del Evangelio, promoviendo la castidad, dándoles información sana y objetiva sobre la homosexualidad, compartiendo testimonios y experiencias.

Courage tiene un sitio en internet, desde donde ha ayudado a muchas personas. Sin embargo, una organización con motivos oscuros se adueñó del sitio de Courage, por lo que la dirección en internet que publicamos hace unas semanas ya no es la de esta organización. La nueva dirección de Courage es www.couragerc.net  También es posible encontrar información confiable en Vida Humana A.C., en esta dirección: http://www.vidahumana.org/vidafam/homosex/homosex_mapa.html 

EL OBSERVADOR 339-12

[SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


ORIENTACIÓN FAMILIAR

Sin identidad
Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA:
Me casé muy chica con mi primer novio. Él es de una familia desunida, sin amor de papá y de mamá. La mía es una familia católica normal. Ellos siempre se opusieron a mi matrimonio, pero yo amaba a mi novio, que ahora es mi marido. Hace unos meses me enteré de que andaba con una chica que es madre soltera. Involucré a mi hijo el mayor, que ya es un joven, y fuimos a ver a la chica. Ella nos dijo que le preguntáramos a él si era cierto que andaba con ella. Cuando supo que yo me enteré, él, llorando, me decía que no era cierto. Mi marido se fue de la casa y no mandaba dinero. En una ocasión lo encontré cerca de la casa de ella y lo cacheteé; le dije que yo no me merecía esto, y el me decía: «Déjame arreglar esto a mi modo». Pasaron los días y le puse una demanda de pensión, y como de rayo me habló por teléfono a la oficina pidiéndome no le colgara, que lo escuchara. Le dije que lo veía en la casa, y ahí hablamos; le dije que él me había robado mi identidad, porque caí en una depresión donde he bajado más de 9 kilos: no dormía, no atendía a mis hijos ni el trabajo; sentí que lo perdía. Y él me dijo: «¿Quieres que regrese? Dímelo por favor». Le dije sí sin condiciones. Ahora él no le habla a mi hijo el mayor; no quiere que mi familia me visite. Me he apegado mucho a Dios para que me ilumine el camino que debo seguir. Siento que he superado un poco mi depresión porque Dios me ha ayudado mucho. Ahora mi marido llega y evade la mirada, casi no habla, lo noto perdido en ratos, y él me dice que aquello ya terminó, que él sentía que lo tenía embrujado porque se le subía el muerto; pero no me demuestra arrepentimiento. Él es seco para demostrar su amor, siempre ha sido así. Quiere que lo abrace, acaricie, que le diga que lo quiero, pero hay algo que no me lo permite. Tengo coraje, inseguridad de que realmente la haya dejado. Yo sé que él nunca va ha cambiar porque en su familia no conocen el amor. Mi marido nunca ha estado en los cumpleaños de mis hijos, ni cuando nacieron... Siempre trabajando. No sé si pedir el divorcio voluntario, porque tres veces le he dicho a él que nos divorciemos y él me dice que no, que me quiere, que nunca me lo va a dar y que él sabe que yo lo quiero mucho y que siempre lo voy a perdonar. Yo lo quiero pero no lo amo como antes, y no quiero ser una mujer divorciada que después ande con otro hombre. Le pido a Dios que me dé fortaleza para seguir adelante pero la incertidumbre a veces me vence. Ayúdame, por favor, aconséjame. Me dicen que él me robó mi identidad y que mi autoestima está por los suelos.

RESPUESTA:
Antes que nada, haber involucrado a tu hijo fue un error lamentable. No se trata de mentir y ocultar las cosas a los hijos cuando ellos se dan cuenta de que algo está ocurriendo; pero no debemos permitir que carguen con nuestros problemas. Habla con tu marido al respecto, y mantengan a sus hijos al margen de sus problemas como pareja. De todos modos esos problemas van a afectarlos, pero hay que protegerlos lo mejor posible.

Lo primero que tienes que entender es que nadie tiene el poder, ni siquiera tu marido, de robarte la identidad. Dios podría, claro, pero jamás lo hará, porque te respeta. En el momento en que tú pones tu identidad en manos de otro ser humano, estás renunciando a tu libertad y a tu integridad. Debes asumir tu identidad, ser adulta y ejercer tu libertad. Que sea desde la libertad que ames a tu marido y luches por la salud de tu matrimonio.

Tal vez antes de emprender esa lucha necesitas superar la depresión. Dios te ha ayudado, dices, pero tal vez Dios quiere que busques también ayuda humana. Así como cuando estás enferma acudes al doctor, cuando estás deprimida y no logras superarlo en un tiempo razonable, debes acudir a un psicólogo. Tienes que estar fuerte y sentirte segura para poder ayudarte y ayudar a tu marido en relación a su matrimonio.

El problema no es nada más la infidelidad: eso fue apenas una pequeña manifestación del problema de fondo. Por eso no es suficiente con que aquel asunto terminara. Necesitan replantear su relación. Él necesita aprender a expresar su amor. Seguramente también tú necesitas cambiar algunas cosas respecto a él. Y los dos deben aprender a comunicarse, a ser amigos y a amarse cada vez más profundamente. Él tampoco es feliz, y está necesitado de sentirse amado, como te lo expresa.

Ustedes se importan mucho uno al otro. Pese a los conflictos aún se quieren. Así que yo pienso que hay una gran esperanza de reconstruir, ahora con bases más sólidas, su matrimonio. Pero deben verdaderamente proponérselo. Podrían ir a un encuentro matrimonial, acudir al Movimiento Familiar Cristiano y buscar todas las ayudas que convengan.

Pero se resuelvan o no los problemas de tu matrimonio, tú tienes la obligación ante ti misma y ante Dios de ser una mujer íntegra, plena y feliz. Tienes una misión qué llevar a cabo, y eso depende solamente de ti.

EL OBSERVADOR 339-13

[SUMARIO] [INICIO]


PINCELADAS

La respuesta de los Magos
Justo López Melús

Justo López Melús

Cuando un dedo señala una estrella, los tontos sólo miran al dedo. Cuando la estrella de Belén brilló en el firmamento, muchos no la vieron. Quizá algunos la vieron y no quisieron seguirla. Otros se pusieron en camino, superaron las dificultades y llegaron a Belén.

El premio fue maravilloso: entraron en la casa y vieron al Niño con María, su madre. Fue el premio de la constancia e intrepidez. Yo creo que si se mirase constantemente a los cielos se acabaría teniendo alas. Lo mismo que si se mirase siempre la tierra acabarían brotando cuatro patas.

EL OBSERVADOR 339-14

[SUMARIO] [INICIO]

 

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006