El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

20 de enero de 2002 No. 341

SUMARIO

bullet ¿CÓMO VE? Aventuras y desventuras de Chucha y Chucho
bulletOcho retos que presenta el mundo en la actualidad, según Juan Pablo II
bulletEL RINCÓN DEL PAPA Hacer de nuestra vida una constante alabanza a Dios
bulletEL CRISTIANISMO ORIENTAL La desaparición del cristianismo en las Tierras Santas
bulletEL SITIO DE LA SEMANA revistacatolicos.com
bulletPOLÉMICA / CARTAS AL DIRECTOR «No se llamen derechos democráticos»
bulletLOS DECÁLOGOS Decálogo de la amabilidad
bulletLa ciencia sin conciencia
bulletTESTIMONIO Fides recuerda a los 33 misioneros asesinados durante el 2001
bulletGRANDES FIRMAS Ama y dilo con tu vida
bulletEl debate sobre la vida inteligente en otros planetas estimula al creyente
bulletFAMILIA Necesitamos espejos
bulletLa Sagrada Familia

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¿CÓMO VE?

Aventuras y desventuras de Chucha y Chucho
(Columna colectiva. Responsable: Jaime Septién)


Vivimos tiempos en los que tal pareciera que todo se vale, con tal de mantener a la gente, sobre todo a los jóvenes, "contentos". Que no sientan carga ninguna, que la responsabilidad sea una palabra del diccionario; que moral sea, como pensaba el insigne cacique de la huasteca, Gonzalo N. Santos, "un árbol de moras".
Los enchufes de la Secretaría

Sin duda usted habrá visto u oído el famoso anuncio comercial de los "enchufes". Aparece amenazadoramente a cada rato en la tele y en las estaciones de radio. Es una creación no original, originalísima, de la Secretaría de Salud. Más o menos (no aspiramos a llegar a tan altos niveles de arte conceptual ni de genialidad), el anuncio va así: Juana la trae con Pepe; Pepe es novio (o algo similar) de Chacha Chacha sale con Chucho; Chucho se entiende con Chucha. Chucha y Juana se meten con Pepe. Resultado: Pepe tiene SIDA.

Al final de cuentas, todos los enchufes, enjuagues y piruetas del comercial hicieron corto circuito por la enfermedad llamada la epidemia de la modernidad. Como andan enchufados, la chamusquina sidosa tizna a todos. ¡Qué memorable asunto!
La solución mágica

Vista en su totalidad, la situación es verdaderamente dramática. El SIDA no es un juego ni una enfermedad de poca monta. Ante tal evidencia, los creativos de la Secretaría de Salud no tienen más remedio que consultar su abracadabra y tras mucho cavilar encuentran la solución ante tanta desazón: el condón (si la rima es mala, el comercial es peor).

El mensaje es, pues, el siguiente: ¡Mexicanos y mexicanas! ¡Chavas y, sobre todos, chavos! Hagan cuanto les venga en gana, métanse con la o el que más les lata, aquí todo se vale menos ser fresas. Nada más con una pequeña condición: no sean gachos, usen el condón, se los dice su amiga la Secretaría de Salud. Muy bien, maravilloso: ¡así se educa a la juventud! La dignidad de la persona humana; la imposibilidad de usar al otro como un medio, como un objeto; la fidelidad a la pareja, el respeto a la mujer, la estabilidad matrimonial y familiar, la responsabilidad ante los propios actos... todo ese rollo de los rucos, toda ese choro antiquísimo, vale un reverendo cacahuate.

¿Por qué nos metemos con el gobierno del cambio?

Ya, ya estamos oyendo voces de enojo. Estos periodistas católicos son unos entrometidos, conservadores, pudorosos, mal pensados. ¿Quién los llamó a esta fiesta? ¿Por qué no se retiran a su sacristía, a sus novenas y a la veneración de sus santitos, que para eso están? Pues con la pena, pero para eso no estamos.

Y damos este pequeñísimo ejemplo para que nuestros lectores vean hasta dónde llega una autoridad política que olvidó en el camino la ética, los valores morales, humanos y, por supuesto, los valores emanados del encuentro con Cristo, es decir, los valores cristianos. Lo que en el fondo hay en los comerciales narrados es la dizque noción de eficacia. Dejarse de rollos moralistas y acabar con el SIDA y los embarazos no deseados. Ser pragmáticos, realistas, no andarse por las ramas, agarrar al toro por los cuernos, atorarle al problema de la sexualidad desbordada mediante la sexualidad segura... He aquí una pequeña colección de frases propias de esta "filosofía del cambio" en México.

La misma «solución» la podríamos encontrar en China o en Holanda. En el lenguaje de los valores eso se llama promoción de la promiscuidad. Lo importante es tener autoridades que, además de tener sanos principios morales, tengan el valor de ponerlos en práctica.

EL OBSERVADOR 341-1

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Ocho retos que presenta el mundo en la actualidad, según Juan Pablo II

1. la defensa del carácter sagrado de la vida humana en toda circunstancia, en particular ante las manipulaciones genéticas;

2. la promoción de la familia, célula fundamental de la sociedad;

3. la eliminación de la pobreza, mediante esfuerzos constantes en favor del desarrollo, de la reducción de la deuda y de la apertura del comercio internacional;

4. el respeto de los derechos humanos en todas las situaciones, con especial atención a las categorías de personas más vulnerables, como los niños, las mujeres y los prófugos;

5. el desarme, la reducción de las ventas de armas a los países pobres y la consolidación de la paz una vez terminados los conflictos;

6. la lucha contra las grandes enfermedades y el acceso de los menos pudientes a las curas y los medicamentos básicos;

7. la salvaguardia del entorno natural y la prevención de las catástrofes naturales;

8. la aplicación rigurosa del derecho y de las convenciones internacionales.

(Tomado del discurso que pronunció con motivo del año nuevo el Santo Padre ante el cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede)

EL OBSERVADOR 341-2

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EL RINCÓN DEL PAPA

Hacer de nuestra vida una constante alabanza a Dios


Juan Pablo II, al comentar el salmo 150 durante reciente audiencia general, invitó a hacer de la vida una constante alabanza a Dios. Hizo notar que la palabra final que resuena en el Salterio es «aleluya», es decir, la alabanza pura a Dios.

El salmo, explicó, «está salpicado por la sucesión de diez imperativos que repiten la misma palabra hallelû, '¡alabad!'. Como música y canto perenne, parecen no apagarse nunca (...). La alabanza a Dios se convierte en una especie de respiración del alma sin pausa».

Continuó el Papa: «Al comenzar [el salmo], en los primeros dos versículos, la mirada se fija en el 'Señor', en 'su templo' (...). El original hebreo habla de área 'sacra', pura y transcendente en la que habita Dios. Hace referencia, por tanto, al horizonte celeste y paradisíaco donde, como precisará el libro del Apocalipsis, se celebra la eterna y perfecta liturgia del Cordero. El misterio de Dios, en el que los santos son acogidos para participar en una comunión plena, es un ámbito de luz y de alegría, de revelación y de amor. No por casualidad, si bien con cierta libertad, la antigua traducción griega de los Setenta y la misma traducción latina de la Vulgata propusieron, en vez de 'templo', la palabra 'santos': 'Alabad al Señor entre sus santos'».

En el último versículo del salmo 150 «el término hebreo utilizado para indicar a los 'vivientes' que alaban a Dios hace referencia a la respiración, pero también a algo íntimo y profundo, innato en el hombre». «Si bien se puede pensar que toda la vida de lo creado es un himno de alabanza al Creador, es más preciso, sin embargo, considerar que una posición de primacía en este coro es reservada a la criatura humana. A través del ser humano, portavoz de toda la creación, todos los vivientes alaban al Señor».

Finalizó el Papa: «Unidos con el Hijo, voz perfecta de todo el mundo por Él creado, convirtámonos también nosotros en oración incesante ante el trono de Dios. (VIS)

EL OBSERVADOR 341-3

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EL CRISTIANISMO ORIENTAL

Columna coordinada por el P. Yaacoub Badaoui, O.L.M.
La desaparición del cristianismo en las Tierras Santas
Por Sarkis Amin, teólogo


El titulo de la presente columna corresponde a un artículo aparecido en la revista Sophia, y cuyo autor es el hermano John Samaha, marianista del rito oriental católico melkita. La lectura de dicho articulo fue posible gracias a un correo que nos fue enviado por una de nuestras amigas y lectoras de nuestra columna: Mdhjuemn, de la ciudad Deheyueyu, en la República de Panamá.

En ese artículo, de forma breve y por demás clara, nos comenta su autor el porqué de la alarmante disminución en la población cristiana del Medio Oriente, disminución que, de no revertir su curso, llevará prácticamente a la desaparición del cristianismo en las tierras donde nació nuestra religión. Las principales causas que enumera son las siguientes:

1. Demografía. La población islámica ha venido creciendo en forma sostenida desde hace varias décadas, en parte debido a una menor tasa de mortandad infantil entre su población, y también debido a que la poligamia es una costumbre generalmente practicada entre los seguidores del Islam; aunado a lo anterior, las familias cristianas promedian hasta cuatro hijos por matrimonio, mientras que las correspondientes islámicas promedian nueve hijos por matrimonio.

2. Emigración. El empeoramiento de las condiciones políticas y sociales en los países del Medio Oriente ha orillado a muchos cristianos a dejar las tierras de sus ancestros; la mayor parte de los árabes emigrados hacia Estados Unidos, Canadá o México son cristianos y no islámicos. En el Corán (sura IX, verso 29) se llama claramente a la "humillación" de los cristianos; de acuerdo con el Islam, un cristiano debe pagar —y paga— impuestos especiales, y es sólo "tolerado" mientras no se decida a convertirse al Islam, lo que nos lleva al siguiente punto, que es el de la:

3. Islamización. Los cristianos enmarcados en el mundo islámico no solamente son sometidos a una discriminación fiscal, como se detalla en el punto anterior, sino que también son sometidos a presiones laborales (imposibilidad de acceder a una variedad de trabajos), sociales (son ciudadanos de segunda clase), e inclusive sufren acciones que ponen en riesgo su integridad física y aun su propia vida y la de sus familias.

La lectura de ese articulo me llevó necesariamente y de inmediato a recordar lo que un grupo de personas, interesadas en que la presencia del cristianismo no desaparezca de las tierras que lo vio nacer, están desarrollando a partir de la Asociación Libanesa Mexicana de Derechos Humanos, A. C. Esta asociación está formada por hombres y mujeres de diversas nacionalidades (mexicanos, libaneses, españoles, etc.), que creen firmemente que no se puede esperar mas tiempo a que las condiciones en esas tierras cambien de forma espontánea; a través de la asociación se genera un flujo de información de primera mano, en la que se detallan las condiciones de vida actuales de las poblaciones cristianas en los países del Medio Oriente; se participa en los foros nacionales correspondientes, denunciando las violaciones a los derechos humanos, no sólo de cristianos, sino de todo aquél que pueda significar, por sus ideas o por su religión, un peligro para el Estado; se promueve que los organismos nacionales defensores de los derechos humanos presenten ante los organismos internacionales la denuncia a las violaciones de los mismos, etc. Es difícil de entender, pero en los países del mundo islámico los derechos humanos, en la forma como los entendemos en Occidente, simplemente no existen al estar, en un mejor caso, gravemente restringidos.

En caso de que usted, amable lector, esté interesado en conocer las actividades de la Asociación Libanesa Mexicana de Derechos Humanos, A. C., en recibir su boletín informativo, o en integrarse a sus actividades, puede contactarla a través de su dirección electrónica: dederechos@yahoo.com 

EL OBSERVADOR 341-4

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EL SITIO DE LA SEMANA
revistacatolicos.com

El semanario español «Católicos del siglo XXI», dirigido por el sacerdote, escritor y periodista Santiago Martín, ha lanzado una edición gratuita distribuida por correo electrónico. Para suscribirse, basta enviar un mensaje a suscripciones@revistacatolicos.com 
La página web de la revista es http://www.revistacatolicos.com 

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POLÉMICA / CARTAS AL DIRECTOR
(un espacio abierto a la polémica sobre artículos, entrevistas y reportajes de EL OBSERVADOR)


«No se llamen derechos democráticos»


La entrevista a Rodrigo Guerra (EL OBSERVADOR, 13 de enero) me pareció muy buena. El tema da todavía para más, pero, en general, contiene puntos sumamente interesantes y de gran verdad. A mí sólo me gustaría completar una respuesta de Rodrigo donde dice que «los derechos humanos son la justificación ética y jurídica para que un gobernante se mantenga y se respete por parte del pueblo que lo ha elegido democráticamente». Me gustaría completarla en dos sentidos: el primero, que para mí una definición más completa de la razón para justificar éticamente a un gobernante es su acción en favor del bien común. Para mí -y eso podría ser materia de debate- el bien común trasciende los derechos humanos y los inserta en una realidad comunitaria, los encauza, los enriquece, pero siempre teniendo en cuenta una visión social. No hay bien común sin respeto a los derechos humanos. Y no hay derechos humanos en ausencia de bien común; pero, como te digo, bien común es una definición mucho más rica, en mi opinión, de la justificación ética de un gobernante.

No me gusta emplear el término justificación ética. Me gusta más el de legitimidad. Creo que no deberíamos entrar en temas de justificación jurídica. Eso corresponde a cada país decidirlo. Recuerdo que muchos órganos jurídicos han olvidado algunos derechos humanos por tratar de conseguir otros, lo cual no me parece justificable pero ha sido totalmente practicado en el siglo XX.

Por último, me gustaría completarla en el sentido de que la exigencia de los derechos humanos no es únicamente una exigencia para los gobernantes de los pueblos que han elegido democráticamente. Los derechos humanos son una exigencia de todo ser humano. No se llaman derechos democráticos o algo así, sino humanos. Su respeto es la justificación de todo gobernante, no sólo de aquel que ha sido electo democráticamente. No dudo que ésta sea la visión de Rodrigo, pero en su respuesta deja de lado esta realidad.

Sólo opino en cuestión de política, porque el resto no necesita ninguna opinión más que una sincera felicitación.

Rolando García Alonso / París.

EL OBSERVADOR 341-6

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LOS DECÁLOGOS
Decálogo de la amabilidad
Por la Fundación Humanismo y Ciencia


1.
Trata de reconocer y respetar los derechos y los méritos de los demás, y de aceptar sus formas de pensar, aunque sean distintas de las tuyas.
2. Trata a los demás con el mismo respeto y cariño con el que te gustaría que te tratasen a ti.
3. Procura ser complaciente con los que te rodean cuando te piden un favor.
4. Utiliza palabras como «gracias», «perdón», «por favor», que te facilitarán y harán más agradable tu relación con los demás.
5. Intenta ver en cada persona lo mejor de ella. Seguro que lo encontrarás y te sorprenderá.
6. Acostúmbrate a expresar tus mejores sentimientos, no los reprimas. Trata a los demás con toda la naturalidad, la alegría y el afecto que espontáneamente salgan de ti.
7. Acostúmbrate a sonreír. Muéstrate solidario, optimista y colaborador con las personas con las que convives.
8. Piensa que, si todos tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos, todos seremos mucho más felices.
9. Trata de analizarte y observa si, cuando eres amable o afectuoso con los demás, te sientes más a gusto contigo mismo.
10. Comprueba cuántas horas al día estás de buen humor. Si son muchas, alégrate porque estás construyendo un mundo más amable.
(Fuente: Alfa y Omega)

EL OBSERVADOR 341-7

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La ciencia sin conciencia

La ciencia sin conciencia
Por el doctor Sergio Hernández Mares *


La ciencia ha avanzado tanto que a veces se le olvida de dónde viene y también hacia dónde va. El hombre científico lleva un noble trabajo, pero en ocasiones, al perder la conciencia, puede perder incluso, la nobleza.

CONSIDERACIONES

1. Es deber del ser humano dar continuidad a la obra de la creación. Seguir creando, seguir con la perfección de la vida. Pero no olvidar que la vida no es del ser humano, sino simplemente un administrador de la misma. No confundir ser administrador con ser dueño.

2. Administrar la vida implica respetar la vida, implica respetar al dueño de la vida e implica respetar a todos los seres vivientes, especialmente a los seres humanos. Recordemos que no todo aquello que desde el punto de vista científico es posible hacer, necesariamente se deba hacer desde el punto de vista ético o moral. (No todo lo que es científicamente factible es éticamente permisible)

3. Debemos pensar en este año en el respeto por las personas mayores, que no por ser mayores pierden dignidad. Cada día habrá más adultos mayores. En la actualidad hay casi cinco millones de adultos mayores. En 70 años se han duplicado. Ahora cada 19 años pueden duplicarse. Cada año aumenta en 180 mil la población de adultos mayores. El envejecimiento demográfico cada día será mayor en México. A mayor esperanza de vida, también mayores riesgos de salud. Y también mayor exigencia de respeto. El peligro de la eutanasia crece indiscriminadamente y ocultamente.

4. La vida debe ser respetada y también debe ser cultivada. El principal cultivo es el conjunto de valores tales como la mansedumbre, la paciencia, el amor, la piedad, la rectitud, y, sobre todo, la humildad , que es la base de todas las virtudes. Reconocer que la persona humana está al servicio de la vida, sobre todo aquellas personas que se dedican a la vida y a la salud. Siempre es imperativo actuar desde la ciencia, pero con conciencia.

* El autor es miembro de la Academia Mexicana de Bioética.

EL OBSERVADOR 341-8

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TESTIMONIO
Fides recuerda a los 33 misioneros asesinados durante el 2001
* El año que acaba de terminar se distinguió por un especial desprecio hacia Dios.
* Los muertos a causa de Cristo fueron «víctimas de dos fundamentalismos».


El director de la agencia católica Fides, que depende de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, concluyó el año informativo con un recuento del número de misioneros que perdieron la vida violentamente este año y a quienes calificó de «mártires» de dos fundamentalismos.

«El año que se cierra lleva consigo un terrible equipaje de violencia y desprecio del hombre y de Dios. Es el año del ataque a las Torres Gemelas, de la campaña militar en Afganistán, de las violencias fundamentalistas en Paquistán, Nigeria, Indonesia, India», escribe el padre Bernardo Cervellera, director de Fides, al presentar el resumen de los testigos de la fe asesinados este año alrededor del mundo.

Y continúa: «Los meses transcurridos —con las ruinas humeantes del Ground Zero— nos han puesto ante los ojos la capacidad del hombre de querer la muerte para sí y para los otros, acaso en nombre de Dios. Los 33 sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos que presentamos, al contrario, murieron en nombre de Dios para donar la vida. Habían ido en misión para predicar el Evangelio, edificar comunidad, ayudar a los jóvenes, defender los derechos humanos. Su ímpetu de amor fue aparentemente truncado», agrega el sacerdote.

La mayor parte de estos misioneros, revela el informe, murieron «a causa del fundamentalismo religioso o étnico»: ocho murieron en India, uno en Filipinas, uno en Burundi, uno en Uganda, uno en Senegal por motivos relacionados con el fanatismo religioso o la limpieza étnica».

«Varios de ellos murieron por causas que podemos definir banales: por robo, extorsión, saqueo».

«El motivo puede ser, a veces, el simple robo, pero también esto es un hecho que marca una tendencia», observa el padre Cervellera, al recordar que, «hasta hace diez o quince años, los misioneros y las misioneras eran respetados y amados por ser representantes de valores espirituales. Hoy son vistos sólo como víctimas inermes, fáciles de atacar porque, se sabe, los misioneros no llevan armas y no responden con la venganza. En todo el mundo, también en Irlanda y en los Estados Unidos, hay una especie de oscurecimiento del horizonte espiritual, un incremento del materialismo que ve a las personas como objetos que despojar, instrumentos de posesión». (RADIO VATICANO)

EL OBSERVADOR 341-9

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GRANDES FIRMAS

Ama y dilo con tu vida *
Por el hermano Roger, de la comunidad de Taizé

Hoy más que nunca se alza una llamada a abrir caminos de confianza hasta en las noches de la humanidad. ¿Presentimos esta llamada?

Los hay que, por el don de sí mismos, dan testimonio de que el ser humano no está abocado a la desesperación. ¿Somos de éstos?

Una urgencia que viene de las profundidades de los pueblos: ir en socorro de las víctimas de una pobreza que conoce un continuo crecimiento. Ésta es una necesidad fundamental en vistas a una paz sobre la Tierra.

El desequilibrio entre la acumulación de las riquezas de un cierto número y la pobreza de multitudes es una de las cuestiones más graves de nuestro tiempo. ¿Haremos todo lo posible para conseguir que la economía mundial aporte soluciones?

Ni las desgracias, ni la injusticia de la pobreza vienen de Dios: Dios no puede más que dar su amor.Y hay un súbito asombro al descubrir que Dios mira a todo ser humano con una infinita ternura y una profunda compasión.

Cuando comprendemos que Dios nos ama, y que ama hasta al más abandonado de los humanos, nuestro corazón se abre a los demás, nos volvemos más atentos a la dignidad de la persona humana y nos preguntamos: ¿cómo preparar caminos de confianza sobre la Tierra?

Aunque estemos despojados de todo, ¿no somos llamados a transmitir, por nuestras vidas, un misterio de esperanza a nuestro alrededor?

Nuestra confianza en Dios es reconocible cuando se expresa por el simple don de nuestras propias vidas: es ante todo cuando se vive que la fe se hace creíble y se comunica.

La presencia de Dios es un soplo que llena todo el universo, es un impulso de amor, de luz y de paz sobre la Tierra. Animados por este soplo, somos conducidos a vivir una comunión con los demás, y somos llevados a realizar la esperanza de una paz en la familia humana... ¡Y que ella irradie a nuestro alrededor!

Por su Espíritu Santo, Dios penetra en nuestras profundidades, Él conoce nuestro deseo de responder a su llamada de amor. Así podemos preguntarle: «¿Cómo descubrir eso que Tú esperas de mí? Mi corazón se inquieta: ¿cómo responder a tu llamada?». En el silencio interior esta respuesta puede surgir: «Atrévete a dar tu vida por los demás, allí encontrarás un sentido a tu existencia».

Llegaremos, quizás, a decirle a Dios: «Los días pasan y no respondía a tu llamada. Hasta llegué a preguntarme: ¿tengo verdaderamente necesidad de Dios? Vacilaciones y dudas me hacían alejarme de Ti.Y, sin embargo, incluso cuando me creía lejos de Ti, me esperabas. Me tenía por abandonado, y Tú estabas tan cerca de mí. Día tras día, renuevas en mí una espontaneidad para sostenerme en un sí a Cristo. Tu mirada de comprensión hace posible que este sí me lleve hasta el último aliento».

La fidelidad de toda una vida supone una atención sostenida. A lo largo de la existencia, el Espíritu Santo atraviesa nuestras noches interiores y una transfiguración del ser se realiza poco a poco.

En un mundo donde las novedades tecnológicas provocan un desarrollo jamás antes conocido, es importante no ignorar las realidades fundamentales de la vida interior: la compasión, la simplicidad del corazón y de la vida, la humilde confianza en Dios, el gozo sereno...

La simplicidad de nuestro corazón y de nuestra vida nos lleva lejos de los caminos sinuosos donde se extraviarían nuestros pasos.

Aquello que más nos coge en el Evangelio es el perdón, el que Dios nos da, y el que nos invita a darnos los unos a los otros. Incluso abatido y maltratado, Jesucristo no amenazaba, perdonaba. Vivo en Dios, no cesa nunca de ofrecer la libertad del perdón.

En Dios, ninguna voluntad de castigo. Por su perdón, Él borra lo que está herido en nuestro corazón, a veces desde la infancia o la adolescencia. Confiarle todo a Él, hasta la inquietud...
Nunca en el Evangelio Cristo invita a la tristeza o a la morosidad. Todo lo contrario, hace accesible un gozo apacible, e incluso un júbilo en el Espíritu Santo.

* Fragmento.

EL OBSERVADOR 341-10

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El debate sobre la vida inteligente en otros planetas estimula al creyente
Jesús Colina / Roma


La vida inteligente en otros planetas, actual motivo de estudio de algunos científicos, no estaría en contra de la fe cristiana, reconoce el director del Observatorio Astronómico del Vaticano.

En una entrevista concedida este lunes al diario italiano Corriere della Sera, el padre George Coyne reconoce a título personal que «es una perspectiva que apasiona, pero ante la que hay que andar con cautela».

«Por el momento no hay alguna evidencia científica de la vida —añade—. Pero estamos acumulando observaciones que apuntan a esta posibilidad. El universo es tan grande que sería una locura decir que nosotros somos la excepción. El debate está abierto y es complejo».

Imaginemos por un momento que la vida exista más allá de la Tierra, sugiere como hipótesis Coyne. «Si me encontrara con un ser inteligente de otros mundos y me revelara una vida espiritual y me dijera que también su pueblo ha sido salvado por Dios mandando a su único Hijo, me preguntaría cómo es posible que su único Hijo haya estado presente en lugares diferentes. Pensamientos de este tipo son un gran desafío», reconoce el religioso.
«Las herejías —añade—, una tras otra, han tratado de negar la humanidad de Dios a través de los siglos. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Y este verdadero hombre, ¿puede aparecerse también en otro planeta? No lo sé, no sé si negarlo o afirmarlo».

«La posibilidad de vida extraterrestre inteligente y espiritual nos presenta muchas preguntas. De todos modos, la ciencia no destruye la fe del creyente, sino que la estimula», concluye su punto de vista sobre el debate.

Coyne afronta también la cuestión de la hipótesis científica del Big Bang y sus implicaciones para la fe.

En este terreno, también aconseja «andar con cautela». «Es verdad que la cosmología del Big Bang es hoy por hoy segura como modelo científico —indica—. Pero nos dice muy poco sobre la creación, o más bien nada, pues la creación como es entendida en la Biblia no responde a la pregunta sobre el origen del universo, sino al por qué hay algo en vez de la nada».
«Se trata de una respuesta teológica a una pregunta de fe —explica—. La ciencia, sin embargo, se ocupa de descubrir de dónde procede la materia que conocemos. En otros términos, la Sagrada Escritura y la teología no se refieren a la manera en que Dios creó el universo. Las dos preguntas no están en conflicto y, cuando esto sucede, pueden surgir malentendidos muy graves».

Los orígenes del Observatorio Astronómico Vaticano se remontan a los tiempos del papa Gregorio XIII, quien creó una comisión científica encargada de estudiar los elementos necesarios para la realización de la reforma del calendario litúrgico que tuvo lugar en 1582.
El Observatorio tiene hoy dos sedes: una, que sirve de valiosísimo archivo y biblioteca, en Castel Gandolfo, localidad situada a 35 kilómetros de Roma; y la otra, el Vatican Observatory Research Group (VORG), que se encuentra en Tucson, Arizona (Estados Unidos), en uno de los centros astronómicos más importantes del mundo.

EL OBSERVADOR 341-11

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FAMILIA

Necesitamos espejos
Por Yusi Cervantes Leyzaola

Podemos ver nuestros pies y nuestras piernas, lo mismo que las manos y los brazos; con un poco de dificultad, podemos vernos el ombligo. No podemos ver nuestra espalda, pero eso no nos pesa mucho. Lo que sí puede ser que lamentemos es no poder ver la parte más importante de nuestro cuerpo, esa donde se reflejan con más intensidad y profundidad nuestras emociones y nuestra historia: el rostro. ¡No podemos vernos a los ojos!

De modo que para vernos a nosotros mismos necesitamos espejos. Los espejos materiales nos devuelven un reflejo bastante fiel de nuestra cara. Pero hay un espejo mucho más importante: la mirada de los demás.

Cuando el bebé nace, la mirada de sus padres es el espejo que le dice quién es. Si esa mirada le dice: "Eres maravilloso, eres un don del cielo, estoy feliz porque tú estás aquí", el bebé sabe que, efectivamente, es un ser de infinito valor, que el mundo es mejor porque él está aquí. Y es verdad, así es. Desgraciadamente muchos padres no pueden o no son capaces de ser ese espejo fiel. Su mirada es un espejo distorsionado por la angustia, el miedo, la enfermedad, el exceso de trabajo, los problemas (entre ellos, la falta de dinero, la inmadurez, qué se yo), hay infinidad de razones por las cuales ese espejo se convierte en un mal espejo y devuelve una imagen falsa. Es cuando los padres, con su mirada, con sus gestos, sus palabras y sus actitudes devuelven al bebé un mensaje de "Eres una carga, una molestia, un fastidio, un problema". El bebé no es bienvenido. O no es tan bienvenido como debiera. Es verdaderamente un príncipe, hijo de Dios, y no recibe el trato que merece. El bebé entonces aprende que no tiene un lugar en el mundo y que se lo tiene que ganar. Tiene que hacer méritos para obtener el amor, siendo que el verdadero amor, el que necesita para crecer sanamente, es incondicional. Y no me refiero a no educar a los hijos. Son cosas distintas. Hay que enseñar a los hijos a ser responsables, a cumplir con sus deberes, a esforzarse. Hay que mostrarles cuáles son los límites. Pero ellos deben estar ciertos acerca de que, pase lo que pase, son amados. Se saquen diez o cinco, se porten bien o mal, necesitan ser amados.

Cuando enviamos a los hijos mensajes en el sentido de "si te portas bien, si me complaces, si eres aplicado te quiero mucho", sin decirlo, estamos también enviando el mensaje contrario: si no eres como yo quiero que seas, ya no te voy a querer. Éste es otro espejo distorsionado: la imagen que devuelve es la de una persona sin personalidad propia, que debe vivir de acuerdo con los criterios de los demás. La consecuencia es que la persona vive pendiente de si logra o no complacer a los demás. Y como jamás logra complacerlos del todo, porque no es perfecta, siempre se siente disminuida, inadecuada, insegura y sola.
La buena noticia es que ya crecimos. Si nuestros padres no tuvieron la capacidad de mostrarnos una imagen real de nuestro valor como seres humanos y de lo adecuado que es que estemos aquí, ahora nos corresponde a nosotros descubrir quiénes somos, sin distorsiones. Necesitamos buenos espejos: los buenos amigos, un director espiritual, nuestra familia, nuestra pareja, nuestros jefes... pero con la conciencia de que ningún ser humano puede ser un espejo perfecto, que siempre tenemos que valorar cuidadosamente la imagen que se nos devuelve para decidir que es válido y qué no, pasando todo por el criterio del amor, en este caso, del amor a nosotros mismos y del amor que sabemos que Dios nos tiene. Sabernos amados y sabernos valiosos nos permite, entonces, como consecuencia lógica, amar más y mejor.

EL OBSERVADOR 341-12

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La Sagrada Familia
Por el Pbro. David Esquivel Hernández, misionero comboniano

Sabemos por el Evangelio todas las peripecias que tuvieron que pasar José, María y Jesús antes de poder establecerse en Nazaret. En todas ellas José tuvo un papel preponderante. Simplemente, si no hubiera actuado con prontitud, el Niño habría muerto.

Hoy, que vivimos en una sociedad en donde la unidad familiar se resquebraja cada día más, estas páginas de la Palabra de Dios vienen a ayudarnos para poder apuntalar valores que sólo en la familia se pueden inculcar.

Muchas veces se habla de los hogares rotos, de los niños abandonados, de los hombres que dejan sus hogares, de la violencia familiar. Todo eso es verdad. Sin embargo, pocas veces se hace mención de los 'San José' y de las 'Santa María' que viven en nuestros días.

Recordando a la Sagrada Familia queremos rendir tributo a muchos de ustedes, papás, que se han sacrificado arduamente para sacar adelante a sus hijos; para darles casa, vestido, sustento, educación y ejemplo cristiano. Queremos agradecer a ustedes, mamás, que se han desvelado y han hecho hasta lo indecible para cuidar o curar a sus hijos en las enfermedades, o para conseguir un pedazo de pan y alimentarlos.

Sin ninguna duda tienen bellas ofrendas y fecundos sacrificios a asociar dignamente al de Cristo en el altar. ¿Por qué entonces atormentarse con culpabilidad y creer que no han hecho bien su papel de esposos y padres? ¡Dios está muy satisfecho de ustedes!

Cierto, es verdad que muchas veces ha habido tal desgaste en sus cuerpos y mentes que los papás y las mamás se vuelven irritables e intratables. Y es aquí donde las Sagradas Escrituras nos recuerdan a nosotros, los hijos, de no despreciar ni maltratar a nuestros ancianos padres cuando chochean mientras nosotros estamos en pleno vigor.

Hoy que se señala tanto la delincuencia y la inseguridad, hay también que evocar a los papás y mamás policías, burócratas, taxistas, diputados, médicos, abogados, etc., que viven y actúan con rectitud y, que en nombre de su fe, hacen con pundonor su servicio en la sociedad. Sí, hay que afirmarlo: hay aún entre nosotros muchos 'San José' y muchas 'Santa María'. Señor, gracias por ellos.

EL OBSERVADOR 341-13

FIN

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