El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

3 de febrero de 2002 No. 343

SUMARIO

bullet¿CÓMO VE? El «Gran hermano» o la gran basura
bulletCON ÉL Y EN ÉL Hermana muerte
bulletEl ocaso del Talión
bulletNUESTRO PAÍS Sociedades de convivencia...o de conveniencia
bulletRÍTICA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Restringir la libertad de expresión en Internet
bulletDEBATE Los premios y castigos de la opinión pública
bulletPOLÉMICA / CARTAS AL DIRECTOR Juan Diego: lecciones de santidad indígena
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA Sor María Romero
bulletREFLEXIÓN POLÍTICA Política como contingencia y decepción
bulletDILEMA ÉTICOS De la sala, nada
bulletLOS DECÁLOGOS Decálogo del educador
bulletFAMILIA Hija del alma y del corazón
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR La relación con mi madre es difícil
bulletPINCELADAS Chismosos del bien

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¿CÓMO VE?
El «Gran hermano» o la gran basura

La teleserie es un concurso, aunque se presente al espectador (vía televisión, mediante resúmenes diarios y conexiones en vivo al estudio montado para el efecto, o vía internet, en visión de 24 horas) bajo el cartel del vouyerismo que consiste en "ver" a diez o doce jóvenes de entre 18 y 34 años conviviendo, sin poder salir, en un espacio cerrado y resolviendo problemas, acertijos y tareas a cual más estúpidas.

Se trata de verlo todo

De origen holandés (la productora Endemol es, hasta donde se sabe, la tenedora de los derechos, aunque aquí se habla de Endemol México), se basa en el ojo omnímodo de la novela de George Orwell (1984), el ojo que todo lo ve, que todo lo confisca, que todo lo escudriña, para el que la intimidad no existe, el Big brother, cuya presencia no se puede enfocar, pero que todo el mundo sabe que está ahí: una especie de alegoría del poder absoluto, para quien todo lo privado es inútil.

La serie ha sido transmitida (con el elemento local) en Holanda, Alemania, Francia, Italia, España y, obviamente, Estados Unidos e Inglaterra. Muy pronto, el tres de marzo, bajo el sello Televisa y con la producción de Pedro Torres, aterrizará en México. Ya concluyeron los castings de jóvenes defeños dispuestos a dejarlo todo para vivir con otros once desconocidos alrededor de tres meses y medio (106 días), siendo vigilados por 40 cámaras de televisión y 60 micrófonos (11 cámaras más que Gran hermano de España, transmitido por Tele5, igual número de micrófonos), y dirigidos por más de 130 personas.

Se trata de verlo todo: desde la ducha hasta el coito; desde la defecación hasta las experiencias del "confesionario" (donde los concursantes revelan sus filias y sus fobias contra los demás miembros de la casa o contra el "ojo" que los mira, los dirige, les da órdenes, les hace jugar, apostar, desesperar; que los expulsa). Sin contacto con el mundo, los concursantes van eliminándose, hasta que entre el público y los productores de la serie dan al ganador, quien se llevará a casa dos y medio millones de pesos y, obviamente, un jugoso contrato para, más tarde, vender su imagen (aunque una "cláusula secreta" lo impida actualmente).

La intimidad como espectáculo

Un reality-show en toda la extensión de la palabra. Un hito en la historia de la televisión, pero la muestra perfecta del agotamiento argumental de este medio, envuelto en una carrera brutal por ganar audiencia. La realidad como espectáculo. El concurso como experiencia sociológica llevada al límite del aburrimiento; "ver" como ve el poderoso a sus súbditos: desde la altura aséptica e incolora del control. Para el televidente o el internauta, la promesa es de comprar la intimidad de otros, penetrar en sus vidas de forma invisible: yo te veo sin que tú sepas que te veo.

En el fondo de las cosas, se trata de volver espectáculo la vida de cada día; volver pública la privacidad. Con una misión explícita y otra implícita. La explícita es que la nueva privacidad consiste en abandonar los intersticios, los límites, las fronteras de la casa, del baño, de la alcoba. La implícita: esto es lo que vende hoy. Cotidianidad simulada. Mentira existencial. El Gran hermano es la parodia del poder porque todo es controlado desde fuera; hasta los inevitables enamoramientos de los concursantes que, como cobayas, dejan la piel por dos y medio millones de pesos. Vivir para el espectador; vivir para el espectáculo; vivir de puertas abiertas exige vivir desde la nada. Gran hermano es el espectáculo de la nada.

(Columna colectiva. Responsable J.S.C.)

EL OBSERVADOR 343-1

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CON ÉL Y EN ÉL

Hermana muerte
Por Jaime Septién



El pasado domingo murió sor Paz, abadesa de las madres clarisas. En el responso, el sacerdote que oficiaba la Misa de corpore insepulto, habló de san Francisco y su casamiento con la hermana muerte. Lo mismo que con la hermana pobreza, el pobrecito de Asís se refería a las bodas que deben celebrar los cristianos con la realidad. Enlace de amor: la muerte terrena como la pobreza espiritual, forman parte de la existencia tal cual Dios la quiere para nosotros.

Sor Paz era monja de clausura. En tiempos como los que vivimos, no puede haber un anacronismo mayor. ¿Monja de clausura? ¿Y eso de qué sirve? Hoy (lo pensamos así) de lo que se trata es de cambiar las condiciones concretas de la sociedad. ¿Qué agrega al mundo una comunidad de monjitas entregadas a la oración y a la contemplación del rostro divino de Cristo? La clausura (lo decimos) ya pasó de época. Ahora necesitamos hombres y mujeres de acción, que se vayan a Chiapas o al Congo, a evangelizar tojolabales o negritos africanos; en el último de los casos, que alfabeticen niños en las barriadas que ciñen, como una camisa de oprobio, nuestras ciudades.

¡Qué lejos estamos de cualquier atisbo de sabiduría! En la clausura, esa monja pequeñita, desmañanada, a veces hambrienta o enferma, que canta a la Verdad, está haciendo la parte que a todos nos corresponde (y que, por andar colgados en los andamios del mundo, olvidamos): devolverle a Dios el agradecimiento que le es debido por la creación, y a su Hijo por el amor infinito y por el sacrificio que nos ha redimido y nos ha abierto las puertas de la vida eterna. ¡Poca cosa!

En la clausura se escucha –con nitidez—el ritmo de la respiración de Dios. Todo lo que se hace allí es poesía. Incluso la muerte es poesía pura: en el trance que más dolor nos produce a los hombres del mundo, a estas hermanitas nuestras les estalla en las manos como un cohetón los días de fiesta. Se visten de novias, como cuando profesaron los votos perpetuos, y corren, casi vuelan, a recibir al Esposo.

En la humildad y el silencio construyen el Reino. Ellas lo construyen por nosotros. Porque ellas, en el retiro, son capaces de ver lo que nosotros no vemos nunca: la maravillosa e insaciable bondad de Dios. Es decir, a Jesús mismo.

EL OBSERVADOR 343-2

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El ocaso del Talión
Antonio Montero Moreno, arzobispo de Mérida-Badajoz


Agoniza en estas fechas, con el más estruendoso de los fracasos, la tristemente célebre «ley del Talión», que viene aplicándose recíprocamente, con rigurosa ferocidad, en la guerra árabe-israelí desde hace más de medio siglo. Acorralado ahora en sus reales el líder palestino Arafat por los carros blindados de la artillería israelí, la desesperación de los fundamentalistas islámicos de Hamas relanza a cada instante sus comandos terroristas, que matan muriendo, en crueles carnicerías de la población civil de sus contrarios. ¿Quién provoca a quién? ¿Quién contesta al agresor con sangrientas represalias? ¿Qué poder podrá detener ese macabro ping-pong entre enemigos irreconciliables?

Visto está, hasta la nausea, que no dan más de sí en este duelo a muerte ni la honda de David ni la armadura de Goliat. Ni la intifada y el terrorismo con sus airadas protestas, ni la artillería ligera o pesada con sus respuestas contundentes. Todo ello ante el escándalo universal de una hemorragia interminable. ¿A qué hay que esperar para que las dos partes encarnizadas, y los espectadores del mundo, adopten la determinación irrevocable de acabar con el Talión, un callejón sin salida trágicamente equivocado, que israelíes y palestinos tienen que abandonar «desde ya», o ser forzados a ello por los poderes internacionales?

Este no es tan sólo, como todos sabemos, un conflicto bilateral entre los dos pueblos implicados, sino que, por la globalización o por lo que sea, supone una amenaza para la paz del planeta, obstruye las buenas relaciones del mundo occidental con los pueblos árabes e islámicos y descalifica la lucha contra el terrorismo en otras áreas del mundo. Ese cáncer del Oriente Medio, como lo fueron el nazismo en Alemania y el sistema comunista en Rusia y Europa Oriental, no tiene otro camino de Damasco, hacia la verdad y la libertad, que el de derribar su muro de Berlín.

Conversión de pueblos y de dirigentes

He hablado de camino de Damasco porque se trata de una conversión, de los dirigentes y de sus pueblos, que, de no haberse verificado antes en la Alemania nazi y en el imperio soviético, nos parecería totalmente inviable. Mas los inmensos sufrimientos de los palestinos y, en su medida, los de los israelíes (tocados aún por el drama del holocausto), pueden entreabrir pronto, con la ayuda de Yavé o de Alá, único Dios de ambos hijos de Abraham, una ventana de esperanza para el porvenir.

Verdad es que los Estados y sus mecanismos legales o militares de defensa de la sociedad no pueden regirse, en sus planteamientos operativos, por los mismos patrones espirituales o religiosos que las personas individuales; mas, no por eso quedan exentos de una tabla de valores y unos códigos éticos, a los que está forzosamente asociada, para mal y para bien, la suerte entera de la sociedad. Pensemos, no más, en los casos recentísimos, tan diferentes entre sí, pero tan aleccionadores ambos, de Paquistán y de Argentina. Refiriéndonos a nuestro caso, el de Israel y Palestina, no cabe la menor duda de que, tras la tragedia de medio siglo de odio, guerra y terrorismo, operan unos sistemas de ideas, actitudes y conductas políticas, que segregan, ya sea paz, reconciliación y bienestar, o venganza y destrucción.

En esas estamos, por lo que necesito para ustedes y para mí un mínimo esclarecimiento sobre un argumento ético, de enorme calado moral y religioso, la ley del Talión.

Esta famosa ley judaica, llamada así posteriormente por el nombre latino Talio, de dudosa etimología, consistía en castigar al delincuente con el mismo daño que él había producido a la víctima, si bien esta ley supuso en su momento un cierto progreso de moderación o de equidad, que frenaba el ciego instinto de venganza de quienes infligían a su enemigo un castigo muy superior a la lesión recibida por ellos.

Aun así, la ley del Talión, interpretada por mentalidades rudas y reducida muchas veces al fuero privado y al laxismo moral, solía malentenderse así: devolver mal por mal, sin pasarse de la raya en la represalia. De ahí que Jesús diera claramente por abolida la Ley del Talión: «Habéis oído que se dijo ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: No resistáis al mal, antes bien, al que te abofetee en la mejilla, ofrécele también la otra... Habéis oído que se dijo: amarás al prójimo y odiarás a tu enemigo: Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. Para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos» (Mt 5, 38-45).

La eliminación del rencor y de la venganza como tal habrán de ser axiomas para todos, aunque la moral cristiana puede legitimar las guerras justas y el castigo legal a los delincuentes. Pero, en la misma conciencia universal, se va desterrando hoy la pena de muerte para los homicidas, la tortura para los delincuentes, los malos tratos a los presos y a los prisioneros de guerra. Al Talión se le considera barbarie.

EL OBSERVADOR 343-3

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NUESTRO PAÍS

Sociedades de convivencia...o de conveniencia


¿Hay algo que nos diga qué debe ser legal y qué no? ¿O cualquier cosa puede ser legalizada?

Si atendemos a principios de derecho natural (por ejemplo, a lo que decía Platón), estaríamos de acuerdo en que lo bueno debe ser legal y lo malo ilegal. Es decir, aquello que es bueno para el hombre es lo que tiene que ser legal, y lo que le hace daño es lo que tiene que ser ilegal, ¿o nos equivocamos?

Así, hacer ejercicio debe ser legal, porque le hace bien al hombre. Utilizar drogas debe ser ilegal porque le hace mal al hombre.

Por lo tanto, si un estado quiere decir qué considera correcto y qué considera incorrecto, solamente tiene que determinar su legalidad.

Ahora bien, actualmente está en discusión en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal una iniciativa de ley propuesta por la diputada Enoé Uranga, para legalizar las «Sociedades de Convivencia». La finalidad de regularizar estas «sociedades» es que cualquier pareja - o cualquier grupo de personas - independientemente de su sexo, puedan unirse legalmente en una figura equiparable al matrimonio.

Hoy día esto no es ilegal. No hay ninguna norma que prohiba la cohabitación de parejas homosexuales o de grupos de personas. Sin embargo, quienes impulsan esta iniciativa alegan que es necesario que la legislación vigente reconozca este tipo de uniones para ofrecerles un mayor nivel de seguridad jurídica.

Pero, ¿será realmente necesaria una ley especial para tutelar los derechos de estas personas?

Y es que lo que ellos NO nos dicen es que nuestra legislación actual ya cuenta con los medios para proteger los derechos de estas personas. Así, si alguien quiere dar un marco legal a una unión de este tipo, puede constituir una sociedad civil o una asociación civil, u obligarse por medio de un contrato innominado que establezca derechos y obligaciones para ambas partes, siempre que su objeto sea lícito.

¿Se busca también un nuevo régimen de propiedad para estas parejas? No es necesaria, pues ya existen en la legislación mexicana las figuras de la copropiedad o del usufructo. ¿Quieren sumar los salarios? Ya existe la figura de la solidaridad de deudas. ¿Quieren que exista la posibilidad de heredar entre sí? Pues simple y sencillamente el actual régimen de sucesión testamentaria es más que suficiente.

Y entonces, si jurídicamente no es necesaria esta ley, ¿por qué continúan alegando que es una situación urgente? ¿Es que no hay otro tipo de temas más importantes para nuestra comunidad? ¿O podemos suponer que detrás de la iniciativa hay otro tipo de intereses?

Por ejemplo, utilizar el aparato gubernamental para legalizar algo en específico. Y al legalizarlo, ¿lo que se estará buscando no será, consecuentemente, decir que cierta forma de vida es buena para el hombre y la sociedad?

Reflexionando

Uno de los últimos estudios sobre homosexualidad concluye que este tipo de conducta no puede ser explicada por la genética. (Fuente: ABC News, 22 de abril del 2001).

De acuerdo con estudios recientes, en los Estados Unidos entre 3 y 6 millones de niños están creciendo con padres o madres homosexuales. (Fuente: USA Today, 23 de agosto del 2001).

Aplauso

Al sitio Mujer Nueva ( www.mujernueva.org  ) por ser promotores de un feminismo basado en la dignidad e integridad de la mujer.

(Fuente: «www.elinformador.com.mx », núm. 18)

EL OBSERVADOR 343-4

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CRÍTICA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Restringir la libertad de expresión en Internet
Por Santiago Norte


A fines de 1991, aunque parezca mentira, se establecía en internet la primera página electrónica, la primera web de la historia. A diez años de distancia, la explosión de datos, páginas y propuestas por ejemplo de revistas electrónicas es impresionante. También lo es el asunto de la pornografía y, en especial, la pornografía infantil. Tanto así que la directora de la UNICEF, Carol Bellamy, acaba de exclamar con exasperación en Yokohama, Japón: «Es necesario restringir la libertad de expresión». ¿En pleno siglo 21, un personaje tan importante, pidiendo esto? ¿Se habrá contagiado de talibanismo la funcionaria del organismo de la ONU para la infancia? ¿No entienden ella y los demás talibanes ensotanados que la libre comunicación de internet es una conquista inapreciable de la sociedad red? Más de tres defensores de la libertad de internet habrán pegado el grito en el cielo. ¿Cómo se atreve la señora Bellamy a decir tamaña tontería? La verdad es que ella tiene razón: vista la megadifusión de pornografía infantil en las webs de internet, «es necesario restringir la libertad de expresión».

Si bien no todo el universo de las páginas electrónicas lo ocupa la pornografía, es cierto que más de 50% de éstas se dedican al tema y la cima de éste la ocupa la pornografía que utiliza a niñas y niños (menores de 18 años) en actos sexuales. Obviamente, tal perversión ha nacido bajo la impronta de la libertad total en internet. Se calcula que la pornografía infantil en Estados Unidos deja una ganancia de entre dos y tres mil millones de dólares. Tan sólo en el vecino país han sido utilizados cerca de un millón de niñas y niños en filmes pornográficos colocados en la red de internet. Muchos de ellas y ellos, miles, son niñas y niños de origen mexicano, robados, secuestrados, explotados por una «industria» perversa, víctimas de la extrema pobreza que crece en México a un ritmo constante, no obstante el gobierno del cambio nos hubiese ofrecido acabar con ella «en dos patadas»: cada día son más las niñas y los niños que son arrastrados fuera de nuestras fronteras -también niñas y niños de Centroamérica- para alimentar la pedofilia, carcinoma que crece en el cuerpo de una civilización enferma.

Cuando se analiza detenidamente este drama que contraría la razón humana, uno se encuentra que la libertad de internet no ha venido aparejada con la responsabilidad hacia el otro, más aún, hacia las niñas y los niños. Algún cínico eructará por ahí vaguedades del tipo «a los 17 años una niña ya sabe lo que quiere y con quién se mete». Estupidez. En la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, niño se es hasta cumplir los 18 años, no antes. Y de acuerdo con la Declaración Universal de los Derechos del Niño, el primero de todos ellos es el derecho del niño a ser niño.

No niego que internet sea una herramienta extraordinaria de información y transmisión del conocimiento. Es, hasta hoy, uno de los valores agregados de la sociedad red; quizá el valor más importante. Entiendo las consecuencias que llevaría consigo limitar su libertad. Por desgracia y vista la purulencia que se ha juntado en diez años de webs, hay que proceder a hacerlo sin dilación. Tardar sería una hecatombe.

EL OBSERVADOR 343-5

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DEBATE

Los premios y castigos de la opinión pública
Por Pablo Parás


Cuando los indicadores macroeconómicos de un país comienzan a empeorar, se suele referir a un sobrecalentamiento a desgaste de la economía. De igual forma, podríamos pensar que un país presenta signos de calentamiento en la opinión pública cuando registramos desgaste en el estado de animo de los ciudadanos.

Presento tres datos que sugieren que, efectivamente, iniciamos el año con focos rojos en el renglón de la opinión pública. Tomo como fuente al departamento de investigación del periódico Reforma.

1. Rumbo del país: el porcentaje de mexicanos que opinan que el país va por buen camino ha disminuido 56 puntos en trece meses. Por primera vez desde diciembre del 2000 el porcentaje que piensa que vamos por mal camino rebasó el 50% convirtiéndose en mayoría.
2. Aprobación presidencial: la luna de miel ha terminado. El gobierno de VFQ inició su mandato con una aprobación del 79% de los mexicanos; para enero del 2002 ha caído 31 puntos para ubicarse en 48%.
3. Confianza del consumidor: el índice de confianza al consumidor(1)  cayó 7 puntos durante el año 2001. Adicionalmente, los indicadores de situación económica y optimismo económico están disminuyendo. Hay incertidumbre entre los consumidores.

Los ciudadanos premian o castigan a los gobiernos con su opinión y con sus acciones. El desgaste genera resistencia y desconfianza que se pueden transformar en falta de apoyo y participación. Contexto desfavorable para la difícil tarea que tienen el actual gobierno durante los próximos años. Las crisis son oportunidades, tomemos esta juntos. A los ciudadanos nos toca exigir, sí; pero debemos también de estar más informados y comprometernos más por medio de una activa participación. A los gobernantes les toca hacer las cosas bien, así de sencillo.

Hoy más que nunca necesitamos jalar todos juntos esta carreta llamada México.

 (1) Indice trimestral realizado por el periódico Reforma. Último levantamiento: diciembre 2001; publicación 07/01/02.

EL OBSERVADOR 343-6

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POLÉMICA / CARTAS AL DIRECTOR
(un espacio abierto a la polémica sobre artículos, entrevistas y reportajes de EL OBSERVADOR)

Juan Diego: lecciones de santidad indígena

Estimado Jaime:

Ante tu preocupación sobre el tema de la canonización de Juan Diego y los «antiaparicionistas», yo no lo enfocaría tanto por la cuestión de la identidad nacional, pues decir que México es por identidad católico podría ser peligroso si se lleva a ciertos extremos. Yo creo que es más bien el reconocimiento de la santidad indígena. Juan Diego es el símbolo de la santidad de tantos indígenas como él que alcanzaron cotas estupendas de santidad y sobre los que no sabemos nada de nada. Al ser santo Juan Diego dejará de ser santo sólo para México (la beatificación confirma el culto local) para ser santo de la Iglesia universal (significado propio de la canonización). En san Juan Diego los católicos de los cinco continentes aprenderán las lecciones de la santidad indígena: el natural misticismo, la sencillez espiritual, la agudeza de espíritu discreta... Son lecciones fantásticas para nuestro mundo, en especial, el materialista occidental.

Existe una norma canónica en los procesos de canonización por la cual el primer exponente de santidad de un pueblo, país o raza tiene preferencia (en tiempo, en benevolencia en algunas investigaciones jurídicas o burocráticas, etc.) Por ejemplo, el gitano español El Pelé fue un proceso muy rápido. No cabe duda de que el proceso de Juan Diego ha gozado de esta preferencia, por ser el exponente de los indígenas mexicanos y latinoamericanos.

Jesús Colina Díez / Roma.

EL OBSERVADOR 343-7

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA

Sor María Romero
Por Claudio de Castro S.


«Llénate de Jesús. Guárdalo cuando por la mañana lo recibes.
No lo eches de tu corazón con faltas voluntarias...
Entonces este corazón tuyo será un sagrario,y cuando se abra,
todos los que se acerquen a ti, recibirán a Jesús». (Sor María Romero)

Luego de una mañana de trabajo agotador, la hermana se refugia en la capilla. Allí siempre está a gusto. Su corazón inquieto arde de amor y lo vuelca a los más necesitados. Está sola frente al Sagrario. Recogimiento. Oración. Se decide entonces y pregunta: «¿Señor, qué quieres de mí, quién soy para ti?». Habrá pensado: «Nada que valga. Un pequeño instrumento de Dios». De pronto el silencio es roto por una voz que responde: «Tú eres la predilecta de mi Madre, y la consentida de mi Padre».

El próximo 14 de abril será un día de júbilo para los centroamericanos, particularmente para Costa Rica y Nicaragua. Ese día Juan Pablo II beatificará a la sierva de Dios sor María Romero Meneses, monja salesiana. Muchos de sus admiradores asistirán a Roma, entre ellos, el presidente de Costa Rica.

Hoy visité a una persona muy cercana a la sierva de Dios. De hecho, uno de los primeros milagros que obtuvo sor María a través de María Auxiliadora le fue concedido a María Felicia Soto de Castro, mi mamá.

La llamé muy temprano y le di la buena noticia: «Sor María será beatificada». Y aquí estoy con mi mamá, recogiendo su testimonio:

«YO CONOCÍ A SOR MARIA ROMERO, LA SIERVA DE DIOS. Conocer una santa. Imagínese usted lo que siento de pensar que trabajé con ella, que compartimos muchas cosas.Yo la conocí en los años 40. En ese entonces era una adolescente. Sor María había reunido a un grupo de muchachas para atender todos los barrios marginados de San José. Ella les llamaba 'los oratorios' y, a nosotras, sus 'misioneritas'.

«Los domingos por la tarde se reunía en cada barrio a los niños, animados por las misioneritas. Les dábamos catecismo, cantábamos y jugábamos. Sor María hacía ronda por todos los barrios llevándoles dulces a los niños, y su presencia que tanto les alegraba. Los niños gritaban de felicidad cuando la veían llegar: 'Ahí viene sor María'. En diciembre ella les tenía ropa nueva y sus dulces. Para un año llegó sor Laura, que era su asistente, y le dijo: 'Sor María, los ladrones se llevaron la ropa de los niños'. Ella le contestó: 'Usted no diga absolutamente nada, que nuestra Reina se encargará de darle su estreno a los niños'. Entonces sor María se fue a la capilla para pedirle a María Auxiliadora por los niños. ¿Qué pasó? Los niños tuvieron sus estrenos. Milagrosamente los estantes se llenaron de tanta ropa que sobró. Estas cosas las supimos después de su muerte por los apuntes que dejó y por los testimonios de sor Laura Medal.

«Me emociona tanto hablarles de sor María Romero que no les conté de dónde es ella. Nació en Nicaragua. Desde pequeña tuvo la inclinación de ser religiosa. Comenzó trabajando en los colegios de María Auxiliadora como maestra de música, pero esa no era su inclinación. Ella quería ayudar a todos los pobres. Su obra social la realizó en San José, Costa Rica».

EL OBSERVADOR 343-8

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REFLEXIÓN POLÍTICA

Política como contingencia y decepción


¿En qué puede consistir este tipo de acción que se llama, genéricamente, política? Las definiciones son muy numerosas, cada uno que habla la ve desde la óptica de su conveniencia. Pero, visto con la propiedad del caso, la política tiene al menos dos ingredientes definitivos: es el arte de la contingencia y es la práctica de la decepción. Por contingencia se entiende una gestión siempre abierta, inacabada, cuyas acciones son opinables, controvertidas, susceptibles de revisión. Politizar es, pues, situar las cosas en un ámbito de pública discusión. Y, por tanto, hacer política es hacer un aprendizaje de la decepción, porque nunca existe el éxito total, porque siempre hay que volver a empezar, porque siempre hay un límite para el éxito. (J.S.C.)

EL OBSERVADOR 343-9

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DILEMA ÉTICOS

De la sala, nada
Por Sergio Ibarra


— Disculpe, ¿se encuentra el dueño? — le dice una cliente a Juanito.
— En este momento no se encuentra —contesta Juanito, quien se encuentra laborando en una tienda de muebles.
— Oiga, es que necesito hablar con él —insiste la cliente.
— Mire, ya le dije que ahora no se encuentra. Dígame en qué puedo servirle.
— Oiga, su jefe me citó a esta hora aquí, en la mueblería, ¿dónde está?
— Ah, ¿usted es la que quiere regresar los muebles?
—Sí, así es. ¿Qué no se acuerda de mí, que vine a comprar una sala y un comedor para la terraza?
— Claro, claro, ya me acuerdo, sí, sí, sí, cómo no, yo mismo la atendí.
—Bueno, dígame qué pasa, ¿dónde está su jefe? Me citó para aclarar la falta de calidad de sus productos, los sillones de sala están chuecos.
— Seño, el señor dijo que del comedor se puede cambiar lo que quiera, pero de la sala, nada.
— Mire, yo no soy ninguna seño, soy una señora, y ya dígame donde está su jefe.
— No sé, y no se ponga al brinco, yo no hago los muebles; ya le dije lo que dijo el dueño. Le voy a agradecer que no me quite más mi tiempo.

¡Vaya, vaya! Ahora sí que Juanito volvió a las andadas, haciéndose cómplice del jefe. Pero el dilema se presenta de varias formas si se tiene un negocio:

¿Qué no tiene la obligación moral de, por lo menos, dar la cara? Si se fabrica algo, ¿qué, acaso, al menos, no debemos atender una reclamación, para verificar si el argumento del cliente es real? ¿Qué acaso, si citamos a un cliente, no le debemos al menos el respeto de atenderle? ¿Para qué queremos tanta conferencia y diplomados de calidad si los primeros que no cambian son los dueños de los negocios?

Qué lastima que el mexicano piense que pasándole por encima al otro ya la hizo. ¿Tiene idea el dueño de esta mueblería del desprestigio que le puede costar esta falta de ética en su negocio? Yo creo que no. Estas cosas, además, rebotan de muchas formas; una de ellas, lamentablemente, es que alimentamos paulatinamente la desconfianza y el que los asuntos tengan que pasar por el filtro de lo legal.

Atender una reclamación y dar un buen servicio no es una moda, es una cuestión de principios y de competencia.

EL OBSERVADOR 343-10

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LOS DECÁLOGOS
Decálogo del educador


El educador es alguien que:

1.- Ama la vida.
2.- Tiene fe en el ser humano y en sus posibilidades.
3.- Sea servidor, no manipulador de la verdad.
4.- Exija pero, al mismo tiempo, estimula la libertad.
5.- Sea siempre humano y comprensivo.
6.- Responda, suscite la pregunta.
7.- No insista en lo que debe ser. Ayude a comprender el presente.
8.- Se relacione con la persona, no con la masa.
9.- Eduque con alegría.
10.- Ame y haga lo que quiera.

(Enviado por Jesús Alvarez Romo, de Aguascalientes, Ags).

EL OBSERVADOR 343-11

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FAMILIA

Hija del alma y del corazón
Por Yusi Cervantes Leyzaola



Tal vez en estos momentos, en todo caso, uno de estos días, un hombre y una mujer están frente a su pequeña de cinco años para decirle que es su hija del alma y del corazón. 

Hubieran querido decírselo antes, pero el 2001 fue difícil para ellos en muchos aspectos, especialmente porque sufrieron la larga, penosa enfermedad y finalmente la muerte del abuelo, que vivía con ellos. Y para decir una verdad tan íntima y maravillosa, querían un momento propicio. Así que esperaron hasta poder tomar unas breves vacaciones:

"Este viaje es para nosotros fundamental. Queremos alejarnos de todo lo que pasó durante el 2001 y así tener la tranquilidad suficiente para encarar un tema muy importante que hemos estado postergando y ya no es posible hacerlo más. Le vamos a decir a Lourdes que ella es nuestra hija del alma y del corazón".

Cuando él me consultó hará cosa de año acerca del mejor momento para decirle a un hijo que es adoptado, le respondí que cuanto antes, mejor. Estoy convencida de que los hijos deben saber esta verdad desde el momento mismo en que son adoptados. De hecho lo saben, aunque no lo recuerden conscientemente. Esta es una verdad que debería tratarse como lo que es, algo maravilloso, un don de amor. Y habría que hablarlo con los hijos con prudencia y delicadeza, sí, pero con toda naturalidad. 

Así que tal vez en este momento Lourdes ya lo sabe, y como a sus cinco años aún no ha sido contaminada por los conceptos erróneos que por ahí circulan, seguramente recibió la noticia con gozo.  Después de todo, saber lo deseada y amada que ha sido y constatar que ella es un regalo del cielo no puede menos que provocar más amor y alegría.

Estos acontecimientos me llevaron a recordar cuando alguien, alguna vez, al enterarse de que soy madre adoptiva, me dijo que eso hablaba de mi gran generosidad. Me le quedé viendo sin entender. ¿Generosidad? No. Es al revés: fuimos privilegiados por la generosidad de Dios. Los que recibimos en primera instancia el don fuimos nosotros, los padres.  Nuestro espíritu se llena de gozo porque Dios quiso hacer maravillas en nuestras vidas.

EL OBSERVADOR 343-12

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ORIENTACIÓN FAMILIAR

La relación con mi madre es difícil
Yusi Cervantes Leyzaola



Soy hijo único, casado, con hijos. Mi padre murió hace ya algún tiempo. La relación con mi madre es difícil para mí. Siempre estoy a la defensiva con ella, es una persona con la cual uno no puede discutir; literalmente, ¡un burro es más fácil de persuadir que ella! Es imposible mantener una conversación civilizada, mucho de lo que dice no es verdad, no reconoce sus fallas y casi siempre terminamos mal. Eso es lo que más me preocupa o, mejor dicho, quisiera equilibrar mi relación con ella. Hemos tenido discusiones —peleas, más bien— muy fuertes y duras en los últimos años, aunque en los últimos tiempos ha estado más calmada. Pero tengo que tener cuidado porque en cualquier momento y por cualquier motivo, ¡zas!, ¡se pudre todo!

A veces pienso que debería perdonarla, pero no creo estar en condiciones de hacerlo por ahora. Por lo tanto, no puedo amar a alguien si dentro mío tengo rencores o «residuos» de distinto tipo, necesito recuperar primero mi libertad. ¿No es así?

 RESPUESTA:

Respecto al perdón, creo que por ahí estás un poco confundido. Tú puedes estar muy enojado y al mismo tiempo amar a una persona. Enojo y amor no son excluyentes. Es más, diría que el resentimiento más difícil de manejar es el que sientes hacia alguien a quien amas. Si no sientes estar en condiciones de perdonar por ahora, sería bueno que procuraras estarlo lo más pronto posible, porque sentir resentimiento a quien más daño le hace es a ti mismo. Para estar en condiciones de perdonar tienes que escuchar primero tu enojo, tu tristeza, saber dónde está la herida —o las heridas— qué necesidades hace falta cubrir... Necesitas escuchar y validar tus sentimientos más profundos, no ignorarlos, no pasar por encima de ellos. Podrás ser todo un adulto, maduro, con tu propia familia, pero al relacionarte con tu mamá resurge ese niño herido, a quién tu madre hizo daño de diferentes maneras, probablemente sin siquiera darse cuenta.

Es decir, vas a estar atorado en esto mientras no sanes las heridas que llevas dentro, mientras sigas cargando con ese costal de enojos y frustraciones. Pero eso lo tienes que resolver con la madre del pasado, la que vive en tu interior, no con la madre del presente, esa mujer ya mayor, cansada, frustrada... (por lo que dices, me parece que ella no es feliz). Con ésta, la del presente, tienes que aprender a no engancharte en lo negativo de la relación.

Tenemos la impresión —así nos lo dicen el cine, las canciones, las novelas y la creencia popular— que las emociones y los sentimientos son algo fuera de nuestro control. Vienen y se van como por arte de magia, sin que podamos hacer nada al respecto. Pero no es así. Están íntimamente relacionados con los pensamientos, y si cambiamos nuestro pensamiento, podemos tener más control sobre las emociones. Aquí también se juegan la libertad y la voluntad.

Un punto clave está en la interpretación que damos a los hechos. Si un tipo en la calle me sonríe, yo puedo pensar varias cosas. Puedo interpretar que el hombre está loco, y tal vez sienta compasión. Puedo pensar que se está burlando de mí, entonces me siento ofendida. Si considero esa sonrisa como morbosa, también puede ser que me sienta ofendida, incómoda e incluso asustada. Si pienso que sonríe porque le agrado, podría sentirme halagada. Si veo la sonrisa y no le doy ningún significado, voy a seguir de largo, sin que se alteren mis emociones en ningún sentido. La sonrisa es la misma, y quien sabe cuál sea el verdadero significado, tal vez nunca podré saberlo en realidad; pero lo que importa para mí es el significado que yo le doy.

Claro, no se trata de ir por la vida inventando significados agradables, sino de tratar de ver con mayor claridad y de no tomar lo que no nos corresponde. En el caso de la relación con tu mamá, por ejemplo, si interpretas sus actitudes como parte de su neurosis, de sus problemas por resolver, de sus frustraciones, miedos y resentimientos, en lugar de algo en tu contra, tal vez puedas tomarlas con más tranquilidad y objetividad. Si un niño pequeño hace un berrinche fenomenal, ¿qué haces?, ¿un berrinche tú también?, ¿te pones a pelear con él? No; si eres sensato, te armas de paciencia y esperas a que el berrinche pase y entonces resuelves el asunto de que se trate. Con tu mamá es lo mismo. Ella, con sus actitudes, está buscando desesperadamente algo que no sabe de qué otra manera lograr. Pregúntate qué necesidades está manifestando con esas actitudes. Si puedes, ayúdale a conseguir lo que necesita. Pero mantente a salvo, no aceptes lo negativo que ella te ofrece. Y ama a tu madre. El amor es también un acto de la voluntad.

EL OBSERVADOR 343-13

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PINCELADAS

Chismosos del bien
Justo López Melús


Cuenta un rabí que el sacerdote Aarón ponía todo su empeño en reconciliar a las personas. Cuando veía a dos que se odiaban iba a uno y le decía: «¿Por qué lo odias? Acaba de venir a mí y me ha dicho: '¡He pecado contra él; estoy arrepentido'». Luego dejaba a éste, iba al encuentro del otro y hacía lo mismo. Así devolvió la paz, el amor y la amistad entre un hombre y su prójimo.

Muy parecido es el caso de un señor que iba repitiendo a diferentes personas el bien que decían unas de otras; es decir, que era chismoso del bien, y así reconcilió a muchos. Hermoso deporte. ¿Por qué no animarse a practicarlo? Lo contrario de «la tía Cotilla», muy aficionada a murmurar y a traer chismes y cuentos de unos a otros para encizañarlos.


FIN

EL OBSERVADOR 343-14

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