El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

24 de febrero de 2002 No. 346

SUMARIO

bullet Iglesia y homosexualidad
bulletAntes de ver "Big Brother"
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - El sentido de la Cuaresma
bulletREFLEXIÓN POLÍTICA - La batalla por la verdad
bulletÉtica política
bulletBiendeZires de lo encarnado
bulletDOCUMENTOS - Profesionalismo médico en el nuevo milenio: un código de ética para el médico
bulletCOMUNICACIÓN - Frodo versus Harry
bulletTEMAS DE HOY - La Vegas y el mundo religioso
bulletDILEMAS ÉTICOS - La dependencia
bulletFAMILIA - Los diez mandamientos del amor en la pareja
bulletFe viva, esperanza segura, amor sentido
bulletPINCELADAS - Ascesis matrimonial

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Iglesia y homosexualidad
Iglesia y homosexualidad
Perspectiva cristiana: esperanza contra fatalismo
Por el Pbro. José Ignacio Munilla Aguirre *

El cambio en la consideración de la homosexualidad, de trastorno psicopatológico a mera condición sexual alternativa, se ha debido más a las presiones de los influyentes lobbys gays que a nuevas evidencias científicas. Fue en 1980 cuando estos grupos consiguieron una de sus mayores «victorias» al lograr que la Asociación Estadounidense de Psiquiatría retirara la homosexualidad del manual de trastornos comportamentales (Diagnostic and Statistical Manual). Está claro que no se trató de una decisión tomada por motivos científicos; y prueba de ello es que en la tercera edición del citado manual se ha llegado al absurdo consenso de afirmar que la homosexualidad es un desorden sólo cuando no es querida por el sujeto (págs. 281-282). Una solución bastante ridícula, ya que hace depender la consideración de la tendencia homosexual de la percepción subjetiva de quien la padece. ¡Si te parece bien tu homosexualidad, entonces no es un trastorno; y si te parece mal, entonces sí! ¡Todos contentos!

Uno de los más graves problemas que padecen las personas homosexuales es el escaso número de profesionales que trabajan en la investigación y el tratamiento de su tendencia. La tremenda presión que se puede llegar a soportar en nombre de lo políticamente correcto llega a coartar la libertad del ámbito de la ciencia.

Existen, no obstante, profesionales de primera línea que se atreven a continuar afirmando lo que la psiquiatría siempre ha afirmado: estamos ante un trastorno neurótico (Van Den Aardweg, Bieber & Bieber, Aquilino Polaino, etc.). Y, lo que es mejor, no cejan de ofrecer sus terapias curativas con resultados nada desdeñables. Me remito al estudio de Bieber & Bieber, publicado con base en la entrevista con más de mil homosexuales varones. Tras formular su teoría, concluye: «Un chico que goza de una buena relación con su padre no llegará a ser homosexual... En la mayor parte de los casos el hijo homosexual tenía una relación demasiado íntima con la madre...; con frecuencia la madre prefería este hijo a su marido». Mención especial merecen los estudios del psiquiatra holandés Gerard J.M. Van Den Aardweg, quien explica la homosexualidad como un complejo de autocompasión (Homosexualidad y esperanza. Terapia y curación en la experiencia de un psicólogo. EUNSA, 1997).

No existe la «condición»
Pasemos seguidamente a la visión pastoral. Es nuestro deber acoger con respeto y delicadeza a todas las personas homosexuales, de forma que se sientan queridas y aceptadas incondicionalmente. Pero tengamos presente que sólo lo verdadero puede ser realmente solidario y caritativo. No hay otro camino de liberación para las personas homosexuales que la lucha por corregir sus propias tendencias desviadas. La búsqueda de contactos y relaciones inestables y frustrantes por su propia naturaleza, desemboca a la larga en una profunda insatisfacción, por mucho que se disfrace de ruidosa alegría aparente.

En los documentos en los que la Iglesia católica aborda esta cuestión no se habla nunca de «homosexuales», sino de personas con una tendencia homosexual. No existe el «homosexual», como si se tratara de una condición constitutiva de la especie humana. La condición homosexual se debe colocar al mismo nivel de otras tendencias morales desordenadas, como el deseo de posesión, el ansia de dominio. Si la dinámica del instinto fuera suficiente para dar por buena una conducta, la moral se esfumaría hasta el punto de que cada uno terminaría por hacerse una ética según su impulso y apetencia.

La batalla por la voluntad
A lo dicho hasta aquí hay que añadir que el fenómeno de la homosexualidad no tiene siempre un origen de trastorno neurótico en la pubertad, sino que, por influjo de la pornografía, cada vez con más frecuencia se están dando casos en los que la desviación sexual ha sido adquirida, a base de adentrarse en una espiral de experiencias eróticas obsesivas.

En definitiva, la perspectiva cristiana de la homosexualidad es una apuesta por la esperanza, contra el fatalismo. Frente a las teorías freudianas, pensamos que la persona humana no se agota en su orientación sexual. A pesar de nuestros desequilibrios, mantenemos posibilidades de crecimiento y de renovación.

* Colaboración por convenio de periodismocatólico.com y El OBSERVADOR.

EL OBSERVADOR 346-1

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Antes de ver "Big Brother"

La Unión Nacional de Padres de Familia, A. C., la asociación En los Medios a Favor de lo Mejor y el semanario EL OBSERVADOR apelan a la conciencia del lector para que, antes de ejercer su libertad de ver o no el programa de televisión "Big Brother", contrario a la dignidad del ser humano, cuya transmisión anuncia ya el consorcio Televisa, considere los siguientes puntos importantes:

1) Lesionará la dignidad de las personas: participantes y espectadores. 2) Invadirá la intimidad personal. 3) Promoverá las situaciones excitantes. 4) Habrá actos de prostitución pública —en vivo y a todo calor—, como ocurrió en España y Argentina, donde ya se transmitió "Big Brother". 5) Llevará las emociones y tensiones a rozar el estado patológico. 6) Ocupará las 24 horas en transmisiones en vivo y resúmenes diarios, incluidos los domingos a las 8:30 p. m., es decir, en horario infantil. 7) Es evidente que se busca un fin económico a costa de promover antivalores.

Ya hemos hablado de la mecánica del programa: doce desconocidos, 6 hombres y 6 mujeres "cuyo perfil psico-social garantice el espectáculo", serán sometidos a aislamiento y a "situaciones límite" que pongan a prueba su propia resistencia. Durante 106 días, ajenos a todo contacto con el exterior, serán observados las 24 horas del día a través de 40 cámaras y 60 micrófonos. El público podrá votar vía telefónica por quien deberá ir abandonando la casa. Este juicio, evidentemente, dependerá de que las actitudes o la conducta del participante "no le parezcan entretenidas". El vencedor será quien permanezca hasta el final dentro de la casa y se llevará cuantioso premio.

EL OBSERVADOR 346-2

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EL RINCÓN DEL PAPA


El sentido de la Cuaresma

Juan Pablo II dedicó la audiencia general del Miércoles de Ceniza a reflexionar sobre el sentido de la Cuaresma:

«Junto a toda la Iglesia, comenzamos un camino de cuarenta días de preparación para Pascua con el austero signo de la imposición de las cenizas, acompañado por la exhortación de Cristo: 'Convertíos y creed en el Evangelio'. A todo ser humano se le recuerda de este modo su condición de pecador y, al mismo tiempo, la necesidad de penitencia y conversión.
«La fe cristiana nos recuerda que esta urgente invitación a rechazar el mal y a cumplir el bien es un don de Dios, de quien procede todo lo bueno para la vida del hombre. Todo surge de la iniciativa gratuita de Dios, quien nos ha creado para la felicidad y orienta todo hacia el auténtico bien. Precede con su gracia nuestro mismo deseo de conversión y acompaña nuestros esfuerzos hacia la plena adhesión a su voluntad salvífica.

«La Cuaresma es una ocasión providencial de conversión pues nos ayuda a contemplar este estupendo misterio de amor a la luz del cual Jesús advierte: 'Gratis lo recibisteis, dadlo gratis'. El camino cuaresmal se muestra así en su realidad más profunda como un retorno a las raíces de la fe porque, meditando sobre el don de gracia inconmensurable de la Redención, nos damos cuenta de que todo se nos da por amorosa iniciativa divina.

«El camino de conversión, que hoy emprendemos con confianza, se enmarca en este contexto originario de amor y de gratuidad. La limosna y los gestos de caridad, que se nos invita a realizar particularmente en este período penitencial, ¿no constituyen, quizá, una respuesta a la gratuidad de la gracia divina?

«La sociedad actual tiene necesidad profunda de redescubrir el valor de la gratuidad, especialmente porque en nuestro mundo parece triunfar con frecuencia una lógica caracterizada exclusivamente por la búsqueda del lucro y de la ganancia a cualquier costo». (ZENIT)

EL OBSERVADOR 346-3

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REFLEXIÓN POLÍTICA

La batalla por la verdad

Ciertamente existe la tentación de conjugar el poder político con la posesión de la verdad. El que tiene la autoridad de representar a los ciudadanos tiene, también, la autoridad de la verdad. Es un error lamentable que muchas veces cae en la hipocresía. Hipócrita es el que rebaja el criterio de los otros para sobrevaluar el suyo. Es el político de pueblo, cuya palabra es ley. Y, para demostrarlo, blande una pistola en mano. Nietzche (pronúnciese Nítsche) solía decir que «no hay nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía». En política no hay nada más autoritario y tiránico que imponer una verdad, coincidente con la verdad del que detenta el poder. En nombre de la erradicación de la mentira se han dicho muchas mentiras. (J.S.C.)

EL OBSERVADOR 346-4

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Ética política
Por el Pbro. Umberto M. Marsich, s.x.

Entre los seres vivos de la creación el hombre es, seguramente, el más extraordinario. Dotado de un «plus cualitativo», es el único que actúa con libertad (limitada), inteligencia, conciencia y voluntad.

Es el único cuya acción tiene carácter moral, y dentro de la moralidad existe el bien y el mal moral (libremente elegido).

El gran problema hoy es conservar vivo el sentido correcto del bien y combatir el mal moral. La corrupción, rasgo común a muchos políticos, indica la pérdida de la sensibilidad ética y el trastocamiento de las finalidades del quehacer político. Hay políticos sin vocación que, por ser tales, piensan estar exentos de todo imperativo moral. Grave y trágico error. También la actitud política es humana y, de consecuencia, sujeta a un mínimo ético, o sea, al criterio del bien o del mal moral. Por tratarse de una actividad con repercusión social y trascendencia, debe ser juzgada también por criterios éticos de naturaleza social: el bien común, la justicia y la opción preferencial por los pobres. La honestidad personal depende también del cumplimiento de estos mandatos morales.

Es denigrante observar cómo la política hoy parece deslindarse de estos criterios. Ni el bien común, ni la justicia, ni los pobres son parte de las inquietudes de nuestros políticos. La ciencia ética, además, tiene su propio conocimiento y su específica autonomía; a los políticos, en ningún caso, les corresponde reducir o ampliar los criterios, objetivos y universales, del bien y del mal. Es más conveniente que se preocupen ellos mismos de cumplir con sus obligaciones relacionadas al quehacer político en lugar de convertirse en jueces del bien y del mal moral de los demás.

Mala es la política si no promueve el bien de toda persona y de todas las personas; inmoral es aquella que aplasta la dignidad de los pobres y no se preocupa de defender la justicia social, conmutativa y distributiva.

De ser la máxima expresión de la caridad cristiana, según el pensamiento social de los papas, resulta ser la peor manifestación de la ambición y del egoísmo humano. La falta de ética profesional es hoy la mayor carencia de la categoría de los políticos. Sin ética política jamás el mundo podrá ser mejor; jamás podrá aspirar a la paz.

EL OBSERVADOR 346-5

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BiendeZires de lo encarnado
Por Fr. Eulalio Gómez, ofm.

Gloria del hombre es la faz de Cristo, y gloria de Cristo es la faz del hombre.

GLOSILLA.- Porque en el rostro de Cristo se revela mejor que en nadie lo que verdaderamente es lo humano; Cristo es el mejor esplendor de lo humano ("para ser hombre como éste lo fue, sólo siendo Dios", escribió alguna vez Leonardo Boff). Cristo, a su vez, tiene a bien gloriarse de ponerle rostro humano a Dios; es uno de los sentidos de la expresión que él más gustaba para llamarse a sí mismo: el Hijo del hombre. En un texto litúrgico del tiempo navideño, de san Fulgencio de Ruspe, se dice que, en su nacimiento, el Rey se viste con la vestidura de gala de nuestra carne.

EL OBSERVADOR 346-6

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DOCUMENTOS
Profesionalismo médico en el nuevo milenio: un código de ética para el médico*
Versión al español y resumen: Guillermo Murillo-Godínez

El profesionalismo es la base del contrato de la medicina con la sociedad. Esto exige la colocación de los intereses de los pacientes por encima de los del médico, el ajuste y mantenimiento de las normas de capacidad e integridad, y el suministro a la sociedad de una experta asesoría en materia de salud. Los principios y las responsabilidades del profesionalismo médico deben ser entendidos claramente tanto por el profesional como por la sociedad. Esencial a este contrato es la confianza pública en los médicos, la cual depende tanto de la integridad individual de éstos como de la integridad de la profesión entera. Hoy la profesión médica es confrontada por una explosión de tecnología que cambia las fuerzas del mercado, y por los problemas en la asistencia médica, el bioterrorismo y la globalización. Por consiguiente, los médicos encuentran cada vez más difícil acatar sus responsabilidades para con los pacientes y la sociedad. En estas circunstancias, reafirmar los principios fundamentales y universales y los valores del profesionalismo médico llega a ser lo más importante. Se proponen tres principios y diez compromisos en beneficio de todos los médicos y de todos los pacientes:

Principios fundamentales
Principio de primacía del bienestar del paciente. («Primero, no hacer daño» -Hipócrates-) Este principio está basado en una dedicación al interés del paciente. El altruismo contribuye a la confianza, que es el centro en la relación médico-paciente, más allá de fuerzas del mercado, presiones sociales y exigencias administrativas.

Principio de autonomía del paciente. Se deben respetar, siempre, las decisiones del paciente, aun cuando en éstas influyan terceras personas. Los médicos deben ser honestos con él y autorizarlo a tomar decisiones informadas sobre su tratamiento, las cuales deben ser supremas mientras estén de acuerdo con la práctica ética y no conduzcan a demandas de atención inadecuada.

Principio de justicia social. La profesión médica debe promover la justicia en el sistema de asistencia médica, incluyendo la distribución de los recursos respectivos. Los médicos deberían trabajar activamente para eliminar discriminaciones en la asistencia por motivos de raza, género, estado socioeconómico, identidad étnica, religión o cualquier otra categoría social.

Compromisos específicos
Compromiso de la capacidad profesional. Los médicos deben estar sometidos al estudio toda la vida y ser responsables de mantener el conocimiento médico y clínico y las habilidades necesarias para proveer un cuidado de calidad. El paciente debe tener la garantía de que el médico está capacitado para atenderlo; por ejemplo, que su certificado esté vigente en el Consejo que corresponda.

Compromiso de la honestidad con los pacientes. Los médicos deben asegurar información completa y franca a los pacientes antes de que éstos hayan consentido en el tratamiento y también después de que el tratamiento ha ocurrido. Se debe perseguir y juzgar a los charlatanes que lucran con la salud y los recursos económicos de los pacientes.

Compromiso de la confidencialidad. El secreto profesional debe guardarse siempre, excepto en los casos en que se pueda perjudicar a la sociedad.

Compromiso del mantenimiento de relaciones apropiadas con los pacientes. Se debe evitar, en lo posible, el tener que llegar a los juicios legales; por ejemplo, los que atiende la Comisión Nacional de Arbitraje Médico.

Compromiso de la calidad de los tratamientos. Los médicos deben comprometerse en la creación y puesta en práctica de mecanismos diseñados para promover la mejora continua de la calidad de los tratamientos.

Compromiso del acceso a las mejoras. Los médicos, individualmente y en conjunto, deben esforzarse por reducir las barreras a la asistencia médica equitativa.

Compromiso de una justa distribución de los recursos finitos. Se requiere que los médicos suministren la asistencia médica basada en la dirección sabia y rentable de los recursos limitados, a efecto de que no disminuyan los recursos disponibles para otros.

Compromiso del conocimiento científico. La mayor parte del contrato de la medicina con la sociedad está basado en la integridad y el empleo apropiado del conocimiento científico y la tecnología.

Compromiso del mantenimiento de la confianza por conflictos de intereses. Los profesionales médicos y sus organizaciones deben evitar las muchas ocasiones que se les presentan de comprometer sus responsabilidades profesionales persiguiendo el beneficio privado o la ventaja personal para sí o para sus parientes.

Compromiso de las responsabilidades profesionales. Como todos los de cualquier profesión, es esperable que los médicos trabajen en colaboración para maximizar el cuidado del paciente, que sean respetuosos el uno del otro y que participen en los procesos de autorregulación.

Ética en las responsabilidades
La práctica de la medicina en la era moderna está acosada por desafíos sin precedentes en prácticamente todas las culturas y sociedades. Estos desafíos sobre disparidades crecientes entre la necesidades legítimas de los pacientes, los recursos disponibles para el caso y la dependencia creciente en el mercado obligan a transformar los sistemas de asistencia médica y promueven la tentación para los médicos de abandonar su compromiso tradicional primario de los intereses de los pacientes. Para mantener la fidelidad del contrato social de la medicina durante este tiempo turbulento, creemos que los médicos deben reafirmar su dedicación activa a los principios del profesionalismo, que implica no sólo su compromiso personal del bienestar de sus pacientes sino también los esfuerzos colectivos por mejorar los sistemas de asistencia médica para el bienestar de la sociedad.

Este Código sobre el Profesionalismo Médico tiene el objetivo de animar a tal dedicación y promover una agenda de acción para la profesión médica que esté al alcance de todos.

* Publicado en Annals of Internal Medicine, 5 de febrero de 2002, volumen 136, número 3, pp. 243-246 y, simultáneamente, en The Lancet.

EL OBSERVADOR 346-7

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COMUNICACIÓN

Frodo versus Harry

Gran polémica y hasta posturas radicales se han desatado entre los cristianos en torno a la obra literaria de Tolkien y la de Rowling, entre El señor de los anillos y La piedra filosofal, entre el señor Frodo Baggins y Harry Potter.

En El señor de los anillos Tolkien presenta una clara separación del bien y del mal, y en su mundo fantástico enfrenta sus personajes al desafío del mal, quienes luchan por sobreponerse a su incitación. No podemos negar la presencia de la magia en esta obra, como tampoco la podemos negar en nuestro mundo. Sin embargo, la óptica del autor, quien desde su publicación mostró preocupación por una posible mal interpretación del uso de la magia, nos muestra que está siempre contrastada a valores humanos naturales.

En el mundo de Potter la confusión proviene del uso de los poderes ocultos, ya que tanto los personajes "buenos" y los "malos" la utilizan, y su naturaleza queda obscura.

Un elemento que sintetiza el contraste entre estas dos obras radica en el uso del anillo en El señor de los anillos y de la varita mágica en La piedra filosofal. El anillo creado para el mal no puede ser utilizado para el bien; por más que los personajes tratan, siempre tiene un fin nefasto, en oposición al uso que Harry y sus amigos, y también sus enemigos, dan a la varita mágica, misma que utilizan para dominarse unos a otros.

En sus respectivas versiones cinematográficas, ambas producciones abusan del uso de la violencia e irremediablemente son una visión limitada de la obra literaria. En el caso de «La piedra», el filme tiende a suavizar el contenido obscuro de la obra, y en el caso del «Anillo», el filme exagera la crueldad de las luchas titánicas a las que se enfrentan el Señor Frodo y sus fraternos amigos.

En este gran mar de opiniones y aparentes contradicciones, ¿qué remedio nos queda a los padres de familia que buscamos ofrecer a nuestros hijos lecturas y entretenimiento sano? Sin duda hacerlos y hacernos partícipes de una formación integral, así como desarrollar una capacidad de juicio crítico, elementos que, lejos de promover posturas radicales, nos y les provean las llaves para discernir entre los miles de estímulos que nos presenta hoy nuestro complejo, y por qué no, maravilloso mundo.

Reflexionando
El señor de los anillos ha rebasado los 500 millones de dólares en taquilla, convirtiéndose en una de las 20 películas más exitosas de todos los tiempos. La misión de Frodo es aparentemente innoble: no combate en batallas, no rescata ciudades sitiadas, y en las raras ocasiones en que llega a pelear, pierde. Comparada con lo que los demás están haciendo, su tarea parece vergonzosa y pesada, pero precisamente eso es lo que la hace tan importante (David Learn, «A Hero by any Name»).
Aplauso
A la publicación electrónica Plugged In por su incansable labor de guiar a los padres de familia en la difícil tarea de interpretar la cultura juvenil actual. Entre sus muchas aportaciones se encuentra una serie de reportajes sobre la obra de J. R. R. Tolkien. Usted puede consultar la publicación en www.family.org/pplace/pi/

(Fuente: El Informador)

EL OBSERVADOR 346-8

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TEMAS DE HOY

La Vegas y el mundo religioso
Por Valdemar González / Las Vegas, NV

Para mucha gente Las Vegas es la ciudad del pecado, y por lo tanto se piensa que todos los que viven aquí son pecadores y faltos de valores religiosos. Esto no es así. Si bien es cierto que en nuestra ciudad existen muestras de excesos contrarios a la dignidad humana y a la fe religiosa (comercio relacionado con el sexo, la industria del juego y el entretenimiento, y otras lacras), eso no quiere decir que toda la gente aquí automáticamente sea atea, pecadora y carente de principios morales. Las Vegas es el hogar de familias tan comunes como en cualquiera otra parte, y aquí conviven grupos religiosos de todo el planeta, en particular del mundo cristiano. Entre la población anglosajona la iglesia mormona tiene gran arraigo y a ella pertenecen muchos de los gobernantes, pero coexisten ideologías muy diversas (el budismo y el Islam, por ejemplo).

Las Vegas es considerada la capital mundial del juego y del espectáculo; es una de las ciudades de los Estados Unidos con más rápido crecimiento. Pertenece al condado de Clark, cuya población es de un millón 376 mil habitantes, en su gran mayoría recién llegados (el 85% llegó entre 1990 y 2000). Y en todo esto la gente de origen hispano ocupa el 22% de la población del condado. Todo el sur de Nevada, con Las Vegas a la cabeza, es una región turística con la industria de los casinos y el entretenimiento como principal fuente económica local. Cada año recibe un promedio de 35 millones de visitantes. Ello, naturalmente, conlleva riesgos y vicios, como en otras metrópolis con las características de la llamada Sin City (ciudad del pecado). Sin embargo, se insiste, aquí habitan miles de familias con vida espiritual activa, y de ellas la comunidad católica es ejemplar.

El pasado año de 2001 se efectuó la instalación del nuevo obispo de la diócesis católica de Las Vegas. El señor Joseph A. Pepe fue ordenado obispo aquí; es el primero en hacerlo así, y para ello acudieron el nuncio apostólico y altos prelados de la Iglesia católica de los Estados Unidos. Monseñor Pepe es ahora la cabeza de la estructura eclesiástica en el sur de Nevada, donde viven 430 mil almas (alrededor del 30% de la población) profesando el catolicismo, y los más activos parecen ser los hispanos. Hay que ir a las parroquias cercanas a las zonas donde se asienta la mayoría de la población de este origen para darse cuenta de la participación masiva en la práctica de las creencias católicas. Hay dos puntos de referencia sobre esto: uno es el hecho de que cada vez más templos y cada vez en más horarios se imparten Misas en español. San Francisco de Sales, San Cristóbal y Santa Ana son buenos ejemplos. San Francisco de Sales (ubicada al noroeste de Las Vegas) tiene Misas en español: una por la tarde del sábado, y el domingo una por la mañana y otra por la tarde. Además, el párroco es mexicano.

Otra muestra son las ceremonias dedicadas a la primera Comunión. Por ejemplo, en la parroquia de Santa Ana, al este de la ciudad, con cierta frecuencia se puede observar que la gran mayoría de los niños que toman su primera Comunión son hispanos. Por ejemplo, un domingo, dos misas: en la matutina en español, con 250 niños predominantemente hispanos, y por la tarde otra en inglés, donde un 80% o más de los 90 niños contados eran también de apellidos hispanos. Hay que ver otros actos, como las celebraciones tradicionales, para darse cuenta de que la comunidad católica de Las Vegas está activa y creciendo. El día de la Virgen de Guadalupe es uno de los más concurridos.

La dirección de este semanario me ha abierto sus páginas nuevamente, como en 1998; pero ahora estoy lejos del Bajío mexicano. La intención es contribuir a tender un hilo en el tejido del periodismo católico, entre las comunidades católicas de México y de esta parte de EU.

EL OBSERVADOR 346-9

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DILEMAS ÉTICOS

La dependencia
Por Sergio Ibarra

M. Beattie define la dependencia así: «Una persona dependiente es la que ha dejado que el comportamiento de otra persona le afecte y está obsesionada por controlar el comportamiento de los demás».

Existe un enorme dilema en los procesos educativos y en las relaciones interpersonales que establecemos durante nuestra vida. Y ése es el crear o no dependencias. Cuando se trata de la educación de los hijos es aún mayor. Quizás muchos de nuestros lectores ya tienen el nido vacío y habrán visto en qué acertaron y en qué no acertaron como padres; otros seguramente están viviendo esta situación. Ciertamente nuestros hijos necesitan que se les proteja, se les guíe, se le oriente, se les corrija, se les apapache. Sin embargo, conforme van creciendo, gradualmente el control se debe ir dejando en sus manos, de modo que hagamos de nuestros hijos seres humanos seguros de sí mismos y que aprendan a tomar decisiones. Ése es el dilema. ¿En qué momento saber si se establece una dependencia sana o si ha dejado de serlo para ser patológica?

Es difícil dar una respuesta absoluta. El control ejercido por los padres debe ser acorde con la realidad. Lo mejor es correr pequeños riesgos y observarlos. Si son capaces de asumir las responsabilidades por su propia cuenta y los resultados son buenos, entonces podemos correr otros pequeños riesgos. Por ejemplo, si nos piden que los dejemos estudiar sin preguntarles la lección. Si salen bien en el examen, tendremos una estupenda señal de que la libertad ha empezado a ser conquistada por ellos. Y si no, pues habrá que dar un pequeño paso atrás y volver a intentarlo. La mejor cura para la dependencia es dejar que los hijos se equivoquen, que tengan sus fracasos: que reprueben, por ejemplo, puede ser una buena experiencia que les permita experimentar en carne propia que no son perfectos, que pueden fallar, que se vale equivocarse en esta vida; que se caigan de la bicicleta y no lleguemos a sobreprotegerlos o a burlarnos de ellos. El dilema es si los padres están dispuestos a perder el control.

Los padres que han establecido una relación dependiente, el día en que los hijos se van de casa se sienten vacíos y reclaman su atención y tiempo. Ya sabe usted: «nunca me hablas» o cosas por el estilo.
Así que el dilema es saber cuándo dejar el control. Nuestro Dios Padre lo ha dejado todo en nuestras manos. Y ya ve usted cómo está la humanidad.

EL OBSERVADOR 346-10

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FAMILIA

Los diez mandamientos del amor en la pareja

  1. Amarás a tu pareja con todo tu corazón y con tus fuerzas, con desinterés y sin egoísmo, sin permitir que nadie ni nada enturbie jamás tu amor.
  2. Evitarás todo lo que pueda disminuir la personalidad y responsabilidad de tu pareja. El amor hace crecer a la persona amada.
  3. Tu permanente ocupación será servir más y mejor a tu pareja, buscando siempre cómo reavivar y profundizar el amor.
  4. Tendrás cada día para con tu pareja una «sorpresa» (atención especial, cariño, delicadeza, novedad, etc.) que tienda a mantener viva la llama del amor matrimonial.
  5. No matarás el amor. Evitarás toda acción (gesto, palabra, actitud, etc.) que pueda empequeñecer o matar el amor.
  6. Amarás tan sinceramente a tu pareja que no te permitirás una infidelidad ni siquiera de pensamiento.
  7. Te entregarás a tu pareja total y plenamente, sin reservas ni división espiritual ni corporal.
  8. No falsearás nunca el amor: mantendrás siempre abierto tu corazón y en él nunca cabrá la mentira.
  9. No permitirás que ningún pensamiento, sentimiento o deseo desordenado ensucie jamás la transparencia de tu corazón.
  10. Amarás a tu pareja como a ti mismo. Vivirás para siempre por ella y serán ustedes «dos en un solo espíritu y en un solo ser».
Enviado por Jesús Alvarez Romo, de Aguascalientes, Ags.

EL OBSERVADOR 346-11

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Fe viva, esperanza segura, amor sentido
Diálogo con el padre Rafael Checa
Por Yusi Cervantes Leyzaola

El padre Rafael Checa es sacerdote carmelita. El tema central de su ministerio, como buen hijo de santa Teresa de Jesús y de san Juan de la Cruz, tal vez sea la oración. Es un privilegio tratar con él; su sola presencia transmite paz, y uno se da cuenta de estar  en presencia de un hombre de Dios.
Saberse amado por Dios

Yusi Cervantes.- Padre, a lo largo de mi experiencia en la terapia he encontrado que el saberse amado por Dios es enormemente sanador. Pero también he descubierto que a muchas personas les cuesta trabajo llegar al convencimiento interno de este amor. Es decir, saben que Dios las ama, pero es como si no lo creyeran. Saben que es así, pero no lo sienten internamente. Y no me refiero a la experiencia mística, que es maravillosa, sino, sencillamente, a saberse (con la mente) amado por Dios y a sentirlo en el alma, en el corazón y en los huesos.
P. Checa.- El convencimiento de que Dios nos ama es parecido al convencimiento de que una persona humana nos ama. La base es la relación recíproca. El amor, sustancialmente, es el mismo, pero en la relación humana es con un ser finito, mientras que Dios es eterno. 
El amor tiene que ser afectivo y efectivo. Lo mismo sucede con el amor de Dios. Se nutre en la relación íntima con Él. Éste es el punto ápice de los místicos. No puedes decir que tienes amor si no lo demuestras con obras. No podemos hablar de una amor objetivo a Dios sin obras. Y al mismo tiempo, le pedimos a Dios que se manifieste con obras. Pero hace falta tener sensibilidad y estar abiertos para darnos cuenta de las obras de Dios para nosotros.  Descubrir que Dios nos ha demostrado su amor con obras está en principio en nuestra propia existencia. Dios nos ha creado por amor, para amarlo y para llegar a una comunión plena con él. La nota más alta de la dignidad humana consiste en su destino a la comunión plena con Dios.
Hay que partir del principio de que Dios nos amó primero. Hay que aceptar que Dios existe y que nos podemos relacionar con Él .
Yusi Cervantes.- Creo que el obstáculo que muchas personas encuentran para aceptar el amor de Dios es que sienten no merecerlo.
P. Checa.- El amor de Dios es totalmente gratuito. No es por que lo merezcamos por nuestros méritos, no es porque tenemos algo, sino porque somos hijos suyos, creaturas suyas. En un cuadro hermoso el mérito no es del cuadro, es del pintor. En cuanto a nosotros, el mérito es de Dios. El hombre predica la grandeza de Dios en su propia persona.

Depresión
Yusi Cervantes.- Padre, la depresión es un problema no solamente psicológico y físico, sino también espiritual. Desde su experiencia en el campo espiritual, ¿qué nos dice respecto a esto?
P. Checa.- Efectivamente, la depresión ataca el cuerpo, la emotividad o psicología y el espíritu. Es una de las pruebas más dolorosas que un ser puede pasar.
La depresión disminuye mucho su incidencia si la persona tiene una fe viva, una esperanza segura, firme, y un amor sentido, fuerte. Una persona que vive una vida espiritual intensa puede superar más fácilmente la depresión: tiene más recursos. Me he dado cuenta de que cuando la depresión llega al límite, solo la fe puede impedir que la persona se suicide. 
A veces he sospechado que eso que los grandes místicos del siglo XVI llamaban melancolía es lo que conocemos como depresión. Es una de las más fuertes pruebas espirituales de purificación, es una crisis de crecimiento espiritual, es la noche oscura más oscura.

Amor conyugal
Yusi Cervantes.- Uno de los más graves problemas de nuestros tiempos me parece que es el de la relación matrimonial: dificultad para integrar una pareja, el divorcio o la permanencia en el matrimonio pero sin una verdadera relación.
P. Checa.- Todos esos problemas se obviarían en muchas de sus incidencias si hubiera amor recíproco de los cónyuges. Cuando el vínculo conyugal se forma a partir de un diálogo de "te amo y quiero darte gusto en todo", y este amor se da también a los hijos, si cada uno busca agradar al otro, entonces se puede dar solución a los problemas.
El amor debe ser práctico, eficiente y manifiesto. Los problemas empiezan con cosas triviales, con no darse gusto en cosas pequeñas. Un acuerdo en ese campo tan sencillo impide que las cosas se vayan complicando.
La relación, desde que hay amor, se transforma. El amor consiste en darlo todo y darse a sí mismo. Si yo busco tu felicidad y tú buscas la mía, crece el amor. Y con amor se construye una buena relación conyugal.

EL OBSERVADOR 346-12

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PINCELADAS

Ascesis matrimonial
Por Justo López Melús

Una cierta renuncia en la vida matrimonial no tiene por qué enfriar el amor. Al contrario, con el tiempo lo purifica, lo puede hacer crecer. En un libro sobre China cuenta Gironella su visita a un matrimonio: Chandi y Sita. Nos conmovieron, dice, sus fotografías, mirándose el uno al otro con amor.

Y, al revés de la mayoría de los álbumes, las fotografías de después de casados eran más enternecedoras que las de antes. Se veía que cada día se querían más. Chandi lo corroboró: «No hay opción. Si mañana vuelves a esta casa, querrás a Sita un poco más que hoy. Si vienes una semana seguida, dejarás el avión de Katmandú y pedirás permiso de residencia».

EL OBSERVADOR 346-13

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