El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
16 de junio de 2002 No.362

SUMARIO

bulletENTREVISTA - "No hay derecho para ser irresponsables con el medio ambiente"
bulletAnte los continuos ataques a la Iglesia católica
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - La Biblia, tesoro del pueblo elegido
bulletJuan Pablo II: uno de los seres más lúcidos y entrañables del planeta
bulletPICADURA LETRÍSTICA - De sermones y púlpitos
bulletEl mendigo que confesó al papa Juan Pablo II
bulletTEMAS DE HOY - Dios y el hecho religioso, una presencia viva en el mundial de futbol
bulletDILEMAS ÉTICOS - De hombre a hombre
bulletCONTEXTO ECLESIAL - ¿Religión machista?
bulletLa lección de Clara
bulletAL PASO CON DIOS - Los hijos
bulletPINCELADAS - Tila y éxtasis

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


ENTREVISTA

"No hay derecho para ser irresponsables con el medio ambiente"
Por Jaime Septién/ Director de EL OBSERVADOR

El doctor Mario Molina Pasquel es Premio Nobel de Química 1995, por su contribución decisiva a cambiar la historia del planeta, con el descubrimiento de los factores que provocan el adelgazamiento de la capa de ozono. Agujeros que pudieron provocar una catástrofe universal. Pero hubo una acción internacional, basada en criterios científicos y éticos. El humanismo, sobre todo el humanismo cristiano, basado en la solidaridad del otro, no puede permanecer inmóvil ante estos signos de la esperanza: es pensando en los demás como podremos construir un mejor modelo de vida.

JS.- ¿Estamos conscientes los seres humanos del peligro que se cierne sobre nosotros y por nuestra culpaen la atmósfera de la Tierra?

MARIO MOLINA.- Yo creo que hoy estamos más conscientes que nunca de cuestiones fundamentales como el cambio climático que está sufriendo el mundo. Los países han firmado un protocolo, el de Kyoto, a efecto de tomar medidas concretas para evitar una catástrofe climática. En cuanto al problema de la capa de ozono, fue muy importante firmar el protocolo de Montreal para solucionarlo. Son dos buenas señales. La comunidad internacional ha expresado que sí es posible solucionar problemas globales si nos ponemos de acuerdo entre todos.

JS.- ¿Toda la comunidad internacional?

MM.- Bueno, lo que sucede es que el problema del cambio climático está directamente relacionado con el uso de energía, en este caso con el uso de combustibles fósiles como el petróleo, lo que hace muy difícil un acuerdo integral. Si su pregunta se refiere a Estados Unidos, creo que no va a ratificar el protocolo de Kyoto. Pero no importa demasiado: el resto de los países están haciendo su tarea.

JS.- ¿Se trata de un primer paso de coordinación internacional?

MM- Sí, y muy importante. Este protocolo nada más involucra a los países industrializados, porque son ellos los que más contaminan la atmósfera, pero, poco a poco, se irán integrando países con grandes poblaciones como China e India y México.

JS.- ¿Hay certidumbre, desde el punto de vista científico, de que si continuamos con las actividades de producción como hasta ahora, va a sobrevenir un cambio climático drástico?

MM.- No, no la hay. Pero no es necesario. El clima está cambiando, es un hecho planetario. Para mi no es indispensable que haya esa certeza. El riesgo del cambio climático por actividades humanas es enorme como para no tomar acciones la sociedad global.

JS.- ¿Es cierto que el mundo estuvo tan caluroso como ahora en el siglo Xl de nuestra era?

MM.- Es cierto, pero, insisto, no podemos tomar el riesgo de no actuar ahora. Un grupo muy numeroso de científicos formamos el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (no tenemos opiniones políticas), y el consenso de este grupo es, por un lado, que hay un cambio climático en años recientes, y que ese cambio se debe, principalmente, a actividades humanas. Los cambios de la Edad Media no son de la misma índole de los cambios en el clima de las dos últimas décadas.

JS.- ¿Cuándo hablamos de cambio climático, hablamos exclusivamente de calentamiento?

MM.- No exclusivamente, pero es el signo más claro de lo que está cambiando. Estamos ante un cambio menor. Uno o dos grados centígrados. Cinco sería un cambio enorme. Me refiero a cinco grados en promedio. Estaríamos, entonces, ante cambios tan relevantes como los de las glaciaciones. Por ello estamos tan preocupados, y además hay consecuencias en el clima. Grandes sequías y en otros lados muchas lluvias, inundaciones... Por cierto para México, en los modelos que existen, en la parte central (la de Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí...) las sequías serían más intensas.

JS.- Por otro lado, tengo una hija de 13 años, Luise, que está preocupada por el agujero en la capa de ozono.... Lo digo porque cuando nosotros teníamos 13 años, la capa de ozono si existía qué bueno, si no, pues ni modo... ¿Qué le diría a mi hija de 13 años y a todos los jóvenes del mundo que hoy está aterrados ante el futuro?

MM.- Le respondería que, en este caso, tuvimos suerte. Tiene razón de preocuparse, el agujero en la capa de ozono es un problema muy serio, pero por fortuna nos dimos cuenta y pudimos convencer a todas las industrias de todo el mundo, y a sus gobiernos, que producen los compuestos que afectan a la capa de ozono que pararan su producción.

JS.- ¿Tenemos el problema controlado?

MM.- Relativamente. Estos compuestos son tan estables que duran muchas décadas en el medio ambiente. El daño actual es daño provocado por compuestos emitidos hace años. Tenemos que esperar, por lo menos, un par de décadas para que se dispersen y obtener una recuperación de la capa de ozono.

JS.- ¿Es recuperable?

MM.- Sí, el ozono se está produciendo continuamente. Sí sabemos que la capa se va a recuperar, aunque todavía no podemos medirlo. Sobre todo el agujero que hay sobre el Polo Sur. Por fortuna en esa zona no hay una actividad biológica relevante, pero podría extenderse a regiones biológicamente activas como, por ejemplo, el Pacífico sur.

JS.- ¿De qué tamaño es el agujero de la capa de ozono en el Polo Sur?

MM.- No lo sabemos, pero sí podemos decir que en esa región es donde es más abundante el ozono y desaparece hasta 99 por ciento de éste, por mediación de los elementos que lo descomponen. También existe adelgazamiento de la capa en el Norte. Por fortuna aquí en México nos toca menos. Pero tenemos que tener muy claro que nuestro planeta no es lo suficientemente grande como para suponer que podemos tirar nuestros desperdicios creyendo que nada va a pasar. Los desperdicios del Hemisferio Norte van e impactan con mayor violencia la parte más al Sur del planeta... Por eso es muy importante explicarle a los jóvenes que tienen que preocuparse por la vitalidad del planeta. Hay problemas, pero algunos los hemos atacado muy bien.

JS.- Cuando oigo esto, doctor Molina, pienso: ¡y todavía hay gente que disocia la investigación científica con la ética! Su trabajo científico detuvo una situación que podría haber sido catastrófica para la vida del planeta...

MM.- Fue un trabajo de coordinación internacional. Y lo que ha dejado en claro es que la juventud de todo el planeta debe estar consciente de las limitaciones del planeta. Eso nos traerá unidad y esperanza de preservar la integridad del planeta. Ya no podemos tomar la posición de decir "yo hago lo que me da la gana", hay una conexión muy clara de que las emisiones de un país afectan a otro país y que la carencia de recursos naturales de África le pega a Europa y a Oceanía... Ya no hay excusa. Y tampoco hay excusa para decir "nosotros tenemos el derecho a hacer lo que queramos, pero ustedes no".

JS.- ¿Entenderán los políticos esto?

MM.- Desde el punto de vista ético todos tenemos el derecho a vivir bien. La responsabilidad de los países industrializados es enorme. Además, podrían cambiar de forma de vida sin que afecte el nivel de vida de sus ciudadanos. Necesitamos tener una visión global de los problemas. Cuando pedimos que cambiaran las industrias que trabajaban con los compuestos que impactaban en la capa de ozono, las industrias cambiaron. Y no pasó nada. Más bien, sí pasó algo: ganamos todos.

EL OBSERVADOR 362-1

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Ante los continuos ataques a la Iglesia católica *
Por Víctor Corcoba Herrero / periodismocatolico.com

Está de moda atacar a la Iglesia católica. Cualquier motivo es suficiente. De una gota de agua se hace un mar de fuego. Todo va a un mismo saco. Y aparecen los grandes titulares y las primeras páginas: Que si la Iglesia hace negocios ilícitos. Luego se demuestra que nunca ha realizado ninguna inversión en producto financiero fiscalmente opaco y se calla la noticia. Que si la Iglesia desprecia a los homosexuales. Y es todo lo contrario, los acoge en su seno como madre, lo único que hace es no admitir la práctica de la homosexualidad al considerarla un pecado, un desorden moral.

Olvidan los comentaristas la gran labor que hace la Iglesia católica en el mundo. La familia, de fundación matrimonial, es protegida y ayudada sin reservas, a través de diversos movimientos eclesiales que luchan por la falta de políticas familiares justas. También se solidarizan con las familias rotas, y con tantas otras que no tienen vínculo con la Iglesia católica, mediando en los conflictos familiares, poniendo a su disposición especialistas competentes, que suelen actuar como voluntarios.

Esta Iglesia también se compromete cada vez más en favor de la juventud, y tiene su presencia en la universidad, orientándoles y ayudando a esos jóvenes débiles, para que construyan un mundo más humano, justo y compasivo.

Por todo ello, por lo que hace a diario, por lo que es, no es aceptable tanto ataque, ni contraponer la Iglesia "institucional" con la Iglesia "comunión". No vale eso de "Cristo sí, Iglesia no". Esta contraposición, no tiene sentido. La lógica del misterio de la encarnación -sintetizada en ese "sí" a Cristo comporta la aceptación de todo lo que en la Iglesia es humano, por el hecho de que el Hijo de Dios asumió la naturaleza humana en solidaridad con la naturaleza contaminada por el pecado en la estirpe de Adán.
* Colaboración resumida.

EL OBSERVADOR 362-2

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


EL RINCÓN DEL PAPA

La Biblia, tesoro del pueblo elegido

El papa Juan Pablo II retomó para las audiencias del miércoles sus comentarios acerca de los salmos que formar parte de la Liturgia de las Horas. Abordando el salmo 147, «La Jerusalén reedificada», dijo que el hombre sólo puede comprenderse en plenitud cuando da gracias a Dios por la creación, por su acción en la historia, y en particular, por su Revelación, que en la Biblia encuentra su plenitud.

«Los expertos señalan que este salmo está relacionado con el precedente, constituyendo una composición única, como sucede precisamente en el original hebreo —explicó el vicario de Cristo—. Es, de hecho, un sólo y coherente cántico en honor de la creación y de la redención realizadas por el Señor».

En él, explicó, «hay tres momentos de alabanza, introducidos por una invitación dirigida a la ciudad santa, Jerusalén, para que glorifique y alabe a su Señor. En un primer momento vemos la acción histórica de Dios», que protege a la ciudad de Sión y a sus hijos. En la segunda parte del salmo «Dios se presenta sobre todo como creador. La obra creadora se relaciona en dos momentos con la palabra divina», que «es el origen del frío y del calor, del ciclo de las estaciones y del fluir de la vida en la naturaleza. La humanidad es invitada a reconocer y a dar gracias al Creador por el don fundamental del universo, que la rodea, la hace respirar, la alimenta y la sostiene». Finalmente, en el tercer momento del himno de alabanza «la Palabra divina otorga a Israel el don precioso de la Ley y de la Revelación. La Biblia es el tesoro del pueblo elegido al que se debe recurrir con amor y adhesión fiel».

«Del mismo modo que hay dos acciones gloriosas de Dios en la creación y en la historia, existen dos revelaciones: una inscrita en la misma naturaleza y abierta a todos, y otra donada al pueblo elegido, que la deberá testimoniar y comunicar a toda la humanidad y que se encuentra en la Sagrada Escritura. Dos revelaciones distintas —terminó—, pero un solo Dios y una sola Palabra».

EL OBSERVADOR 362-3

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Juan Pablo II: uno de los seres más lúcidos y entrañables del planeta
Por el Pbro.Roberto Fernández Iglesias, OP / Quito, Ecuador.

Se elucubra mucho últimamente sobre una dimisión del Papa, justificable por su estado de salud cada vez más deteriorada. Tales conjeturas están más bien en relación con la ideología lacaniana de la decadencia del papel del padre en la cultura occidental que con la sicología real de nuestro querido pontífice Juan Pablo II, que ha dado muestras siempre de un infinito valor, afrontando todas las batallas de una vida llena de pruebas difíciles: perdió a su madre a los ocho años, vocación y estudios sacerdotales en la clandestinidad, estrechez económica, vida pastoral bajo las restricciones del régimen comunista, atentado casi mortal. Además, su combate espiritual contra el espíritu absoluto del sistema comunista, sus viajes, su fidelidad.

Los discípulos de los maestros de la sospecha nos han acostumbrado a pensar siempre por el lado más perifrástico de las cosas. Es mejor ir al grano y creer que el Papa cumplirá su misión hasta la muerte como lo han hecho todos sus predecesores menos uno. Es también lo más conveniente para la Iglesia, cuya unidad podría sufrir estragos si convivieran dos pontífices, uno en acto y otro dimisionario. El Papa que tenemos, y que se nos muere visiblemente cada día, sigue siendo uno de los seres más lúcidos y entrañables del planeta. Y es un testimonio para tantos enfermos y ancianos deprimidos también por tanto oír hablar de eutanasia a una sociedad hedonista que da la espalda a la tercera edad.

Así lo han apreciado muchos hermanos ortodoxos en el reciente viaje apostólico de Su Santidad: «Viene a nosotros como el enviado de Cristo Sufriente». Este Papa, que ha sabido tener siempre los gestos oportunos para hablar a sus contemporáneos, nos habla a todos también con el gesto de la edad, con esa agonía unamuniana que es luchar contra la muerte y contra lo malo de la vida hasta el final. Porque ha servido al Señor desde su juventud, puede implorar con el salmista que en la vejez y en las canas Dios no lo abandone. Y que Dios está con él, claro que lo está porque lo irradia con su vida y con sus palabras.

En los 24 años que lleva al frente de la Iglesia católica ha trabajado para armonizar las exigencias de la misión de la Iglesia con la necesaria comunión interna. Ha trabajado incansablemente para visitar más de cien países de los cinco continentes, llevando siempre mensajes de paz, amor y esperanza, incluso a los puntos más calientes de la geopolítica contemporánea. Y, siempre, en cada país, los encuentros con los jóvenes, los trabajadores, los gobernantes, los intelectuales y los representantes de otras religiones. Como san Pablo, quiere ser testigo de la fe hasta los confines de la tierra.

Si miramos hacia dentro de la Iglesia, su esfuerzo es igual: encíclicas, sínodos, audiencias, canonizaciones... Ya es el pontificado más largo del siglo XX, y la historia, con su tamiz personal, lo verá como uno de los más fecundos desde san Pío V. Y no hay que olvidar su talante personal: piadoso, solidario, estudioso, de buen humor, deportista...

Sin duda, el Espíritu Santo estará preparando ya en alguna parte de la Iglesia al que sucederá al Papa actual. Sin duda será el que mejor convenga para que la barca del Pescador siga surcando los procelosos mares del mundo y de la historia. «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no la podrán vencer... Te daré las llaves del Reino de los Cielos, y lo que ates en la tierra será atado en el cielo...» (Mt. 16, 18-19). Mientras tanto, que el Santo Padre siga cumpliendo sin miedo su misión apostólica en la tierra, y que nosotros aprendamos de él a perseverar hasta el fin.

EL OBSERVADOR 362-4

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PICADURA LETRÍSTICA

De sermones y púlpitos
Por J. Jesús García y García

Oratoria perfecta sería aquélla en la que el mensaje y el orador fueran la misma cosa.
ROBERTO UGALDE.

La vez pasada creo que tracé un perfil demasiado idealista del orador. En la realidad no se hacen valer tantos requisitos a la vez. Así que rebajo hoy las pretensiones y recuerdo que en muchas épocas la humanidad ha conocido la abundancia de buenos oradores. Hoy no es una de esas épocas, y podemos afirmarlo con vista en ejemplos más o menos próximos.

Entre las numerosas divisiones que pueden hacerse de la oratoria tenemos una muy simplista que nos daría de una parte la oratoria sagrada, y de otra la oratoria civil. La sagrada, que es de la que hoy me interesa hablar, persigue un fin sobrenatural: la gloria de Dios y la salvación de las almas. «El orador sagrado —amplía el preceptista jesuita Juan Rey— pretende que la voluntad humana abrace las verdades de la fe y se decida a practicar la virtud cristiana».

Y sucede que la oratoria sagrada puede también dividirse en dos grandes clases: la homilía, exposición práctica, popular, de un pasaje de la Sagrada Escritura (según la tradición y los deseos de la Iglesia, la homilía debe ocupar el primer puesto en la oratoria sagrada) y el sermón, que suele acercarse a la forma del discurso clásico, con partes distinguibles que pueden ser: la proposición, la división, la narración, la confirmacion, la confutación y la peroración, algunas o todas. El sermón, pieza de arte mayor, puede ser de carácter moral, dogmático, apologético, panegírico o fúnebre. Después del concilio Vaticano II el sermón prácticamente desapareció por privilegiar definitivamente a la homilía, y ya venía desapareciendo desde antes, sintomáticamente, el uso del púlpito. De alguna manera la formación oratoria se volvió mucho más modesta en los seminarios.

México fue riquísimo en magníficos oradores sagrados. Sin buscar referencias anteriores a mi tiempo, yo puedo jactarme de haberme deleitado una o más veces con discursos de —¡asómbrese!— estas lumbreras del púlpito, que enlisto sin títulos de cortesía —que no los necesitan—: Luis María Martínez y Rodríguez, Fernando Ruiz Solórzano, José de Jesús Angulo del Valle y Navarro, Manuel Muñoz, José Luz Ojeda, Antonio Brambila, Ángel María Garibay K., Ramón de Ertze Garamendi, José Ma. Gallegos Rocafull y Roberto Ugalde, por mencionar sólo a los principalísimos. Para alguien cuya vida ha transcurrido en sólo tres localidades del centro de la república, el privilegio de haberlos escuchado es considerable. Hoy día... piadosamente no hablemos de hoy día.

Los púlpitos me provocan nostalgia después de haber visto librarse en ellos sobresalientes desempeños. Es el púlpito una tribuna elevada, con antepecho y tornavoz, situada aproximándose lo más posible al centro de la nave del templo, a donde subía el predicador. Cuando yo era pequeño, su forma me hacía recordar una copa con una tapa suspendida, y en otras ocasiones me parecía un incensario gigante. No captaba la idea que, mucho tiempo después, formularía con tanto acierto el padre Ugalde: «Desde que la oratoria es un arte cultivado y reglamentado, ha sido costumbre y exigencia que los oradores entreguen sus discursos desde un lugar distinguido que desde tiempos muy antiguos ha sido designado con el nombre de tribuna. Es la tribuna un sitio elevado, vistoso, dispuesto en un lugar superior y venerable, desde el cual el orador puede dominar con su mirada y con su voz a todas las personas que se congregan para verlo y, sobre todo, para escucharlo».

Las nuevas generaciones creo que «ni papa» saben del púlpito. Acaso ni conozcan el nombre. Es un accesorio inútil y, para algunos, estorboso. Sé de algún templo en que ha sido suprimido, saltándose los reglamentos. Sólo imaginemos —¡no, no cabe ni imaginarlo!— que fuera removido de su sitio algún púlpito que hay por ahí que, «con sus ricas incrustaciones de plata, ébano, carey y marfil, traído del oriente, es único en el país».

EL OBSERVADOR 362-5

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


El mendigo que confesó al papa Juan Pablo II

En el programa de televisión de la madre Angélica, en Estados Unidos (EWTN), relataron un episodio poco conocido de la vida de Juan Pablo II.

Un sacerdote estadounidense de la diócesis de Nueva York se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta de que conocía a aquel hombre. Era un compañero del seminario, ordenado presbítero el mismo día que él. Ahora mendigaba por las calles.

El cura, tras identificarse y saludarle, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Quedó profundamente estremecido.

Al día siguiente el sacerdote llegado de Nueva York tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa, al que podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre.

Al llegar su turno, el ministro estadounidense sintió el impulso de arrodillarse ante el vicario de Cristo y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario, y describió brevemente la situación al Papa.

Un día después recibió la invitación del Vaticano para cenar con el Papa, en la que solicitaba llevara consigo al mendigo de la parroquia. El sacerdote volvió a la parroquia y le comentó a su amigo el deseo del Papa. Una vez convencido el mendigo, le llevó a su lugar de hospedaje, le ofreció ropa y la oportunidad de asearse.

El Pontífice, después de la cena, indicó al sacerdote que los dejara solos, y pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, impresionado, le respondió que ya no era sacerdote, a lo que el Papa contestó: «una vez sacerdote, sacerdote siempre». «Pero estoy fuera de mis facultades de presbítero», insistió el mendigo. «Yo soy el obispo de Roma, me puedo encargar de eso», dijo el Papa.

El hombre escuchó la confesión del Santo Padre y le pidió a su vez que escuchara su propia confesión. Después de ella lloró amargamente. Al final Juan Pablo II le preguntó en qué parroquia había estado mendigando, y le designó asistente del párroco de la misma, y encargado de la atención a los mendigos.
(Fuente: ACI)

EL OBSERVADOR 362-6

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


TEMAS DE HOY

Dios y el hecho religioso, una presencia viva en el mundial de futbol
Por Ignasi Miranda

El Mundial de Futbol, que se está disputando desde el 31 de mayo en Japón y Corea del Sur, es un nexo de unión para millones de personas que, por todo el mundo, dedican horas de su tiempo a seguir detalladamente las incidencias deportivas de una competición con 32 selecciones nacionales implicadas. Más allá de estos hechos, el Campeonato del Mundo genera toda una serie de resonancias sociales, entre ellas la promoción de unos valores y también la transmisión de un mensaje de diálogo interreligioso.

La misma ceremonia de inauguración que Seúl acogió el viernes 31 de mayo fue una verdadera ventana de los valores positivos de la cultura oriental, que tiene una personalidad a menudo desconocida o incluso aislada del mundo occidental y cristiano en general.

Pero hay muchos otros detalles. Por ejemplo, durante el partido Japón-Bélgica el árbitro anuló injustamente un gol del equipo local a 3 minutos del final y cuando el marcador era de 2-2. ¿Se imaginan qué habría pasado si esta incidencia se produjera, por ejemplo, durante un Brasil-Argentina en Río de Janeiro, o durante un España-Francia en Sevilla? Pues todo el escándalo posible se convirtió en el gran ausente, los jugadores nipones continuaron jugando deportivamente y como si no hubiera pasado nada. Éste es un ejemplo de valores. Porque el deporte es, sobre todo, una escuela precisamente de valores y de convivencia. Dicen algunos que, incluso, tendría que ser el gran sustituto de las guerras durante el siglo XXI. Ya veremos.

Por lo tanto, este Mundial puede ser una gran lección para los a menudo demasiado apasionados seguidores de las selecciones consideradas clásicas en el mundo del futbol.

Costumbres religiosas

Con las positivas noticias que hemos comentado, ya podemos decir que Dios está presente en este Mundial donde, sin duda, conviven cristianos, musulmanes, judíos, budistas y creyentes de otras confesiones. Hay, sin embargo, más datos que lo ratifican, y en este caso no siempre en los países donde se disputa la competición deportiva. Por ejemplo, en Gran Bretaña muchos templos anglicanos han decidido modificar los horarios de las celebraciones litúrgicas para que sus fieles, aficionados al futbol casi en un cien por cien, puedan seguir los partidos de la selección de Inglaterra.

Otra anécdota nos llega desde Madrid, en un ejemplo que fácilmente se habrá dado en otras ciudades. La selección española debutaba el domingo 2 de junio en un partido contra Eslovenia que empezó a las 13:30, una hora en que se está celebrando Misa en muchos templos. La cadena televisiva Antena 3, teniendo en cuenta este dato, se acercó allí dónde se celebraban eucaristías a las 12 del mediodía, y todas las personas a quienes preguntaron si verían el partido por la pequeña pantalla respondieron afirmativamente. Además, un porcentaje significativo, a pesar de la falta de valor científico de la consulta, reconoció que cambió la hora de participación en la Misa por el futbol.

No son temas criticables, porque la importancia de las cosas es una cuestión de cada persona, pero sí muestran el impacto del acontecimiento deportivo de estos días entre millones de creyentes, en este caso católicos o anglicanos. Volviendo a la tierra que acoge el Mundial, hay que recordar que la organización ha pensado en los servicios religiosos de las confesiones, un tema básico en un territorio donde pueden llegar a concentrarse durante un mes cientos de miles de personas llegadas de todo el mundo.

Compatibilidad y peligros

Futbol y religiosidad se presentan, pues, como dos realidades perfectamente compatibles que conviven en momentos como éste, de gran repercusión social. Como pasa con todo, lo más importante es el uso que las personas hagan de estas dos facetas. Cuestiones como el sentido de rezar para que el equipo propio gane o la idealización excesiva que el deporte genera en algunos países, entre los cuales se encuentran Brasil y Argentina, representan también un peligro porque desvirtúan las dos cosas: el futbol y el hecho religioso. Y este tema es el que más tendría que hacer reflexionar a aquéllos que ven en el espectáculo deportivo un campo propicio para comportarse con violencia. Sólo hay que recordar que, después del Mundial de Estados Unidos 1994, un jugador colombiano fue asesinado por un aficionado porque la selección del país había quedado eliminada.. Realidades duras, pero también representativas de esta otra cara del futbol que no queremos que se imponga.

En definitiva, el Mundial de Japón y Corea del Sur, una válvula de escape para las preocupaciones cotidianas, no deja de ser un espectáculo, un juego donde unos ganan y otros pierden. El juego limpio, donde los orientales superan por goleada al resto del mundo, muestra claramente la coherencia con unos valores. Quizá a menudo los europeos y los occidentales querrían que todo el mundo pensase como ellos, cuando en realidad la persona va por encima de la norma. Y el deporte muestra, con los grandes acontecimientos, que la defensa de unos valores absolutos no es incompatible con otras maneras de ver la realidad de nuestro mundo y de actuar.
(Artículo resumido. Fuente: periodismocatolico.com)

EL OBSERVADOR 362-7

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


DILEMAS ÉTICOS

De hombre a hombre
Por Sergio Ibarra

— Dime, Juanito, de hombre a hombre, ¿en qué pensabas cuando te metiste en esto?
— Pues, mira, papá, la verdad que yo ni lo pensé; empezamos a salir, fuimos un día a una fiesta con los amigos. Cuando salimos subimos al auto y pues, como es una chava muy alivianada, la verdad es que está como fanta. Pues uno es débil. La verdad es que ni somos novios.
— ¡Juanito, dije que de hombre a hombre! ¿Acaso no te hemos educado para que te comportes bien y que respetes tu cuerpo?
— Pues es de hombre a hombre, a mí me gustan las mujeres. Oye, papá, ¿qué tú nunca lo hiciste? ¿A poco llegaste virgen al matrimonio?.
— No te hagas el gracioso. Esta tarde han llamado los papás de esta amiga tuya para decirnos que está embarazada. Ni siquiera has sido para advertirnos en la que te metiste. ¿Crees que estamos pintados en la pared tu madre y yo?
—Pues yo qué iba a saber, esa noche se puso buena la onda y...
— Juanito... ¿que no te das cuenta de lo que esto significa? ¿No te das cuenta de que tienes que hacer frente a esta responsabilidad? ¿Con qué la vas a mantener? No has terminado tus estudios.
— Y esos , ¿para qué los quiero? En este mundo el que no transa no avanza. Ahora a ver qué hace ésta. Mira, ella tiene un tío que conoce a un doctor.
— Juanito, de ninguna manera voy a permitir a que hagas de las tuyas. Ya basta de que estés diciendo idioteces. El aborto, lo sabes, no es una opción. Es en serio, hablaron los papás de esta chica; me han dicho que has fingido demencia, que han querido hablar contigo y no has dado la cara.
— La verdad, papá, no quiero a esta chava, pero yo quiero que nazca la criatura. Pero...¿te imaginas tenerme que casar a la fuerza?
— Si tú te quieres casar, yo te ofrezco que vivas aquí en tu casa, hasta que termines tus estudios y te valgas por ti mismo.

¡Vaya situación en que nuestro personaje se ha metido! ¿Qué indicaría la ética, ya no lo cristiana, la moral social? Bueno, que existe una responsabilidad paterna y materna. Parece que nuestro personaje tiene algo de lucidez al ser él precisamente el que no quiere el aborto. Si bien ahí esta el primer dilema, las estadísticas demuestran que se practican más de dos abortos por cada nacimiento, algunos de ellos, los menos, son por una disfunción. La mayoría son clandestinos. Pero...¿el aborto es una solución? Bien dice el papá de Juanito que esa no es una opción. De manera que le queda a Juanito una decisión: casarse y responder por sus actos y enfrentar la consecuencia ética de esta decisión, o bien, no casarse. Pero, ¿y la criatura? Nacería sin un papá. El dilema es: ¿no valdría la pena al menos intentar vivir juntos por esa criatura que va a nacer?.

Para el papá de Juanito el dilema es apoyar o no apoyar a su hijo. Cuántas veces no se da este apoyo, que debiera ser, desde la ética, la respuesta familiar. Y no podríamos dejar a un lado que ser distinguido por la gracia de Dios como padres y madres de una nueva criatura es una bendición. A veces la racionalidad no le alcanza al hombre para entender su destino. Pobre hombre que se le olvida lo pequeño que es; pretende, evadiendo, salvarse de lo que ha sido mandado, sin salvarse.

EL OBSERVADOR 362-8

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


CONTEXTO ECLESIAL

¿Religión machista?
Por José Ignacio Munilla / para periodismocatólico.com

Circula por internet un manifiesto con el título «Entre el monoteísmo hebreo y el Olimpo de los dioses», en el que, desde unas posiciones feministas, se acusa a las religiones del abuso machista a lo largo de largo de la historia. La crítica se acaba dirigiendo especialmente a la Biblia en general y al catolicismo en particular.

Quienes pretenden buscar el origen del machismo en las religiones cometen un grave error. El origen del machismo está en la «ley del más fuerte». Es decir, su raíz está en la vivencia de las relaciones humanas a nivel animal. El hombre tiene más fuerza física que la mujer, y, al igual que en el reino animal, el macho domina por lo general a la hembra; eso conlleva una posibilidad real de abuso.

Sin embargo, por encima de este nivel irracional, la religión fomenta el nivel espiritual en las relaciones humanas, por lo que no cabe duda de que la religión, lejos de ser la causa del machismo, ha sido un instrumento importante para mitigarlo. Es verdad que, al mismo tiempo que la religión potencia la superación de la «ley del más fuerte», lo hace también en categorías que son deudoras en parte del contexto cultural circundante. Pero eso es absolutamente normal y explicable, ya que la religión no es sino la revelación de Dios vertida en categorías humanas, las cuales no pueden dejar de estar influenciadas por el contexto social del momento.

Si bien es cierto que Dios se revela en la Biblia bajo la imagen de «Padre», también lo es que la reflexión teológica ha tenido mucho cuidado en insistir que Dios no tiene sexo, sino que es un ser espiritual y no carnal. Es más, también existen en la Biblia un buen número de imágenes en las que Dios se revela con metáforas femeninas. Por ejemplo, Isaías 49,15: «¿Es que puede una madre no conmoverse por el fruto de sus entrañas....? Pues aunque esto ocurriese, yo nunca me olvidaré de ti.». También es digno de mención que existan libros bíblicos (Judit y Ester) que exalten modelos heroicos femeninos.

Es muy frecuente que las críticas que los grupos de presión feministas hacen sobre los textos sagrados caigan en juicios anacrónicos. Así, por ejemplo, consideran un signo de machismo la imagen bíblica en la que Eva es formada a partir de la costilla de Adán, cuando resulta que en el contexto histórico machista en que esa imagen fue plasmada suponía una fundamentación teológica y antropológica de que la mujer es de la misma dignidad que el hombre.

Dos ejemplos clave

En el manifiesto al que nos referimos, sacan a colación algunos textos secundarios de san Pablo (como aquellos en los que se afirma que la mujer debe callar y taparse la cabeza 1 Cor 11, 3-7, etc...), que son claramente fruto del contexto cultural en el que fueron escritos, siendo así que la Iglesia jamás ha extraído de ellos afirmaciones de nivel dogmático o moral; mientras que, por el contrario, el citado manifiesto silencia las cuestiones claves del mensaje bíblico en las que está en juego verdaderamente la igualdad entre el hombre y la mujer. Ponemos dos ejemplos claves silenciados:

a) La monogamia: Verdadera consecución del cristianismo. ¿Acaso la poligamia no supone el sometimiento absoluto a unos valores machistas? El principio básico que posibilita la igualdad entre el hombre y la mujer es: «Una mujer para un hombre, y un hombre para una mujer.» Si se dice que la democracia no comenzó a existir hasta que se reconoció socialmente el principio de que vale lo mismo el voto de todos los ciudadanos, así también la monogamia es el «abc» de la lucha por el reconocimiento de la dignidad de la mujer.

b) El rechazo del divorcio: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio» (Marcos 10, 11-12). Es decir, Jesucristo exige la fidelidad matrimonial, al mismo nivel, al hombre y a la mujer.

Por otra parte, es ya un tópico muy extendido el considerar que el sacerdocio masculino es un signo de machismo. Supone un desconocimiento de la fundamentación mística de la espiritualidad católica: las religiosas se desposan con Jesucristo; mientras que los sacerdotes —imagen de Cristo— se desposan con la Iglesia. La mística de la espiritualidad católica se configura, por lo tanto, en torno a la imagen del desposorio. El desenfoque de la cuestión está en hacer del asunto del sacerdocio una prolongación del debate que la sociedad civil sostiene sobre la legítima promoción de la mujer. No es correcto proyectar en una cuestión netamente teológica unos esquemas que le son totalmente extraños (machismo-feminismo). El error está en pensar que el sacerdocio es un derecho en orden a la igualdad y a la promoción de la mujer. Esto es volver a los esquemas preconciliares en los que el sacerdocio pudo ser vivido, en ocasiones, más como una promoción social que como un servicio de entrega. A este respecto, merece la pena recordar la siguiente anécdota: una feminista preguntó a un arzobispo por qué se excluía del centro de la Iglesia a la mitad del género humano; el prelado le respondió que «el centro no es el sacerdocio, sino el amor». Y es que el único carisma superior que debe ser apetecido es la caridad. Los más grandes en el Reino de los Cielos no serán los ministros sino los santos.

El mismo manifiesto que estamos criticando critica la mitología griega porque representa las divinidades femeninas con rasgos siempre incompletos. En la mitología griega la mujer no tiene un referente simbólico de plenitud en el que sentirse identificado. Y, sin embargo, se olvidan de contrastar este hecho con la veneración católica a la Virgen María; en la que encontramos la cumbre de la mayor perfección a la que ha llegado el género humano. Y, por cierto, sin que para ello necesitase ser sacerdote.

EL OBSERVADOR 362-9

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


La lección de Clara
Por Carlos Jiménez Esquivel

Ya había pasado Francisco de Asís por el rompimiento con la vanidad al abrazar y besar a una anciana leprosa y nauseabunda en quien vio el rostro de Cristo hermano; ya había renunciado a joyas y vestidos al romper con su padre temporal y devolverle hasta lo último material que le había dado; ya se había abrazado al amor de su madre Pía, en quien veía la mano de Dios; ya había dejado lecturas y sabiduría humana buscando a Dios en el centro de su corazón y en el corazón de sus hermanos; ya había fundado la Orden de los hermanos menores cuyo principio se basaba en el seguimiento fiel del Evangelio; ya había pasado por los toques místicos una noche en Espoleto y otra después en otro valle de Perurgia; ya había renunciado a todo lo terreno y comía y bebía de lo que el campo silvestre le daba; ya los animales del campo, pájaros, perros y lobos, habían caído seducidos por su pureza y transparencia y cantaban o se sentaban a gusto a su lado…

Pero aún faltaba algo.

Al retornar de su periplo por tierras de sultanes y fieles musulmanes que lo respetaron, se encontró con que su orden no seguía ya sus consejos: tenían biblioteca y propiedades; estudiaban y se hacían intelectuales; tenían banquetes y grandes celebraciones. Esto lo indignó. Su obra estaba siendo desdeñada y mancillada. Se enojó.

Cerca vivía Clara a quien hacía años no veía. A ella, que había fundado también una orden de religiosas, llegaron los rumores del enojo de Francisco. Y le envió un mensaje de que quería hablar con él. Francisco fue y se desahogó hablando con su vieja amiga. Ella lo escuchó con atención y paciencia.

Finalmente , Clara habló y le dijo a Francisco con ternura, pero con fuerza, que ni él ni nadie tiene obra alguna por sí mismo; que se concretara a dar su buen testimonio de hijo de Dios. Y remató: "Dios es, y basta". Francisco entendió el mensaje y volvió a ser él mismo. Recobró la paz y dejó de juzgar a sus hermanos; se preparó para su encuentro pleno con el Padre…

Amor, paz, cantos, música y generosidad volvieron a campear en lo poco de vida terrena que le quedaba. Y hasta entonces estuvo seguro de que sería recibido por el Padre en medio de fiesta y cantos. "Los ángeles —decía— ya afinan sus instrumentos para cuando llegue…" Clara le había devuelto la paz y la vida.

EL OBSERVADOR 362-10

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


AL PASO CON DIOS

Los hijos
Por Amadeo Rodríguez Magro

Ser padres es siempre un privilegio: los hijos sólo dan satisfacciones y son fuente de alegría y de significado para la vida, aunque también, como es natural, traigan problemas. Es verdad que cuidar el desarrollo de un niño es algo muy delicado; pero, aún así, insisto en que son el mejor bien de las familias. De los hijos, aunque hoy se quiera dar la impresión de lo contrario, se recibe mucho más de lo que se da: ellos le aportan a la vida de los padres una responsabilidad que es fuente de riqueza interior, porque esa responsabilidad nace del amor, la razón de ser de toda pareja.

A pesar de eso, cada vez más y con más frecuencia se les oye decir a las parejas jóvenes, incluso de recién casados, que de momento no están dispuestos a recibir un hijo. La impresión que se tiene al escucharles es que la llegada de un hijo o de una hija es un obstáculo para determinados objetivos de su padre y de su madre. Eso, evidentemente, no puede estar bien enfocado, porque no hay más objetivo en el matrimonio que el amor y un amor que sea fecundo, es decir, abierto a la vida. Y es el servicio a esa vida lo que mejor realiza a una pareja.

El tener hijos responsablemente no supone renuncia ni frustración alguna, al contrario, es darle primacía a alguien, que nunca es un perjuicio ni para los dos juntos ni para cada uno en particular, ya que ese tercero consolida el matrimonio y fortalece a cada uno de los miembros.

EL OBSERVADOR 362-11

  [SUMARIO] [INICIO]


PINCELADAS

Tila y éxtasis
Por Justo López Melús

«Si estás en éxtasis —dice Ruysbroek— y tu hermano tiene necesidad de un poco de tila, deja el éxtasis y vete a llevarle la tila. El Dios a quien dejas es menos seguro que el Dios con quien te vas a encontrar». El que busca a Dios y vende todo lo que tiene, menos el último céntimo, es un tonto, porque a Dios se le compra siempre con el último céntimo.

Un hombre fue a ver a un profeta para que le mostrara a Dios. «El viernes lo verás», le prometió el profeta. El viernes repartió un granero de trigo y se puso en oración. Llamaron a la puerta. Acudió la criada y le comunicó que era un pobre. «Dile que venga después de mi oración», respondió. Luego dijo al profeta: «No vino Dios el viernes». «Sí, era el pobre que llegó mientras hacías oración».

EL OBSERVADOR 362-12

[SUMARIO] [INICIO]

FIN

Estadísticas de visitas
 

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006