El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
23 de junio de 2002 No. 363

SUMARIO

bulletPORTADA - Envejecer tranquilamente: Juan Pablo II sigue adelante
bulletCON ÉL Y EN ÉL - Las cinco firmezas de Juan XXIII
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - El sufrimiento debe ser considerado en la perspectiva de la eternidad
bulletVEINTE AÑOS DE LA FAMILIARIS CONSORTIO - La misión de la familia cristiana en el mundo actual
bulletREPORTAJE - Antoni Gaudí, hombre de Dios, desbordador de límites en el arte
bulletCOMUNICACIÓN - Decálogo para ver, oír o leer los medios de comunicación
bulletCRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN - ¿El fin de la abstinencia del Estado?
bulletDEBATE - ¿Pueden recibir la Sagrada Comunión los homosexuales?
bulletTESTIMONIO - Descubriendo un tesoro
bulletENTREVISTA - La danza, camino para acercarse a Dios
bulletTEMAS DE HOY - Un mundo de gajos
bulletPINCELADAS - Se acabó el asilo

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Envejecer tranquilamente: Juan Pablo II sigue adelante
Un Papa enfermo al que no le asustan las arrugas
Por Jesús Colina, Roma / Para El Observador


Prácticamente todo lo que publica la prensa sobre el Vaticano estos días hace siempre mención a la salud de Juan Pablo II. Muchos usan este asunto, legítimo en sí mismo, como trampolín para hacer presión en el seno de la Iglesia. El seguimiento del reciente viaje del Papa a Azerbaiyán y a Bulgaria es un ejemplo. Un reportaje del Times del 28 de mayo decía que muchos en la Iglesia católica —no se mencionaban nombres— piensan que el liderazgo de Juan Pablo II resulta ahora "grotesco".

"Sus peregrinaciones parecen el último grito de una figura pasada a la historia que no puede ver que sus logros le han dejado atrás y debería dejar el cargo", escribía el reportero Richard Owen. Defendía que el Papa de 82 años es incapaz de hacer frente a los problemas actuales de la Iglesia. Si uno sigue leyendo, es fácil percatarse de lo que realmente quiere Owen. Se queja de un Vaticano que está "herméticamente sellado" y expresa su esperanza de "un papa latinoamericano o africano" que "traiga algo de aire fresco".

Habría que tener cuidado con lo que se desea. El arzobispo de Sydney, George Pell, hacía notar en la entrega de mayo de la revista AD2000, que el teólogo Hans Küng y algunos de sus amigos escribieron (coincidencia) al Times sobre la muerte del papa Pablo VI. Trazaban el perfil del Papa que querían: no italiano, que de preferencia no fuera del Primer Mundo, preocupado por los temas sociales, un intelectual, y mentalizado teológicamente. "Con la elección como papa de Juan Pablo II, lograron exactamente lo que pedían y lo opuesto de lo que deseaban —hacer presión para lograr más liberalismo—", observaba el arzobispo Pell.

Otro ejemplo fue el número del 10 de junio de la revista Time. El artículo hace referencia a fuentes convenientemente guardadas en el anonimato para describir el horario diario del Papa. Se citaba a una persona "del interior del Vaticano" que afirmaba que "los cardenales le traen papeles y le dicen 'firme esto'". El artículo retrata al obispo Stanislaw Dziwisz, secretario privado del Papa, como una figura parecida a Rasputín, que ahora supuestamente controla las decisiones que toma el Papa y que, según Time, tiene "un grado de poder sólo soñado por los más ambiciosos prelados". ¿En qué coincide este cuadro con los informes de primera mano de quienes se han encontrado recientemente con el Papa? Un reportaje de Zenit del 28 de mayo citaba al nuncio papal en Bulgaria, el arzobispo Antonio Mennini, que afirmaba: "a pesar de sus evidentes limitaciones físicas, el Papa no sólo tiene una gran energía espiritual sino que también tiene una lucidez mental que me ha impresionado especialmente". El Papa mismo ha expresado su deseo de seguir adelante a pesar de sus dolencias físicas. Durante su estancia en Azerbaiyán, declaraba: "Mientras tenga voz gritaré. 'Paz en el nombre de Dios'".

La generación del Botox

Juan Pablo II no oculta su edad, lo que actualmente produce un choque contracultural. Cada vez más gente no puede ni aceptar la idea de tener algunas arrugas. Numerosos artículos de las últimas semanas, por ejemplo, han analizado el creciente uso de inyecciones de Botox para alisar la frente y reducir las señales de la edad avanzada. El Botox es una solución extremadamente diluida de la toxina botulínica tipo A, que en su forma más concentrada es uno de los venenos más letales conocidos, como explicaba Newsweek en su edición del 13 de mayo. Es un paralizante que, inyectado en los músculos que controlan la frente, los relaja temporalmente, alisando la piel exterior.

En Estados Unidos se realizaron el año pasado más de 1.6 millones de intervenciones cosméticas con Botox, en cerca de 850 mil pacientes, según cifras de las asociaciones médicas. El fabricante de medicamentos, Allergan, reconocía que el año pasado las ventas de Botox para todos los usos alcanzaron los 310 millones de dólares, un tercio de lo que probablemente se gasta en fines cosméticos. La compañía espera que el uso de cosméticos crezca entre 25 y un 35 por ciento este año, ayudado por una campaña informativa de 50 millones de dólares.

El uso del Botox para eliminar las líneas de la frente recibió la aprobación del gobierno de Estados Unidos, informaba Associated Press el 15 de abril. La Administración para Alimentación y Medicamentos aprobó el uso médico del Botox hace años y ahora ha procedido a la aprobación para su uso con fines cosméticos. La vanidad tiene un precio. El tratamiento cuesta entre 250 y mil dólares, y debe repetirse cada tres o seis meses, explicaba el Wall Street Journal el 16 de abril. La gente está organizando fiestas del Botox, que cuentan con champaña e inyecciones en grupo, a descontar de los 250 dólares que paga cada persona.

El Botox no es el único ejemplo de cómo los estadounidenses temen los signos de envejecimiento. En el 2000, cerca de 7.4 millones de americanos decidieron que la cirugía estética era la respuesta a sus perceptibles imperfecciones corporales, informaba el 21 de febrero el Christian Science Monitor. Los tratamientos antienvejecimiento y sus productos mueven un negocio de cerca de 30.000 millones de dólares al año. Según la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, las intervenciones de cirugía plástica casi se triplicaron entre 1992 y el año 2000. Y no es del todo cierto que sean las mujeres ancianas las únicas que estén optando por la cirugía: los pacientes con edades entre 35 y 50 años son ahora casi la mitad, con un millón de hombres intervenidos en el año 2000.

No es ésta una práctica que se restrinja a Estados Unidos. Según un reportaje de la BBC del 11 de marzo pasado, el año 2000 mostró una fuerte demanda de cirugía estética en Brasil y Gran Bretaña, con la inyección de Botox como el procedimiento más popular en el Reino Unido.

La obsesión de la eterna juventud

Los intentos por escapar de los efectos de la vejez no son nada nuevo. Lo que es nuevo, sin embargo, según un artículo del 7 de abril publicado en el diario británico The Observer, es que "la habilidad genuina para combatir las apariencias de envejecimiento está desarrollándose en un momento en que la población misma envejece, cada vez más preocupada y obsesionada que nunca con el culto a la juventud".

El Botox es sólo una de las medidas que están utilizando aquellos que buscan invertir el curso de la naturaleza. Están disponibles inyecciones faciales de otras sustancias químicas y la propia grasa de los pacientes se puede transferir a otras partes de la cara. Los láser se están también usando para estimular las células que producen el colágeno natural que rellena la carne y reduce las arrugas. En otros procedimientos, los láser limpian la piel, eliminando las capas externas.

Resulta evidente el contraste entre el vigor físico de Juan Pablo II al iniciar su pontificado y su estado presente. Pero con una mente aún lúcida y sin haber perdido nada de su espíritu, no se pone en duda su capacidad para continuar como vicario de Cristo para quienes mejor le conocen. Su lucha contra los efectos físicos del envejecimiento es también una valiosa lección a una sociedad que considera muy duro aceptar el volverse viejos.

EL OBSERVADOR 363-1

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CON ÉL Y EN ÉL

Las cinco firmezas de Juan XXIII
Por Jaime Septién Crespo


Vivimos tiempos muy complejos. La propaganda de los medios de comunicación nos hace creer que todo es efímero, que todo es bueno solamente cuando es nuevo, que la vida comenzó ayer y dentro de cien años será la misma, mejor, quizá. La sola mención de algo que permanece pone los pelos de punta a los publicistas y a las empresas. Todo, desde los cereales hasta las camisetas de las selecciones nacionales de fútbol, está sometido a esta dinámica de vértigo. Las cosas que permanecen son hoy vistas con suspicacia. Desde luego la fe también. Se ha convertido en una especie de recuerdo amarillento, como de baúl de la abuela.

Leyendo un precioso librito hecho con base en frases de Juan XXIII (que muy pronto reseñaremos en EL OBSERVADOR), me encontré con estas «cinco firmezas» del «Papa bueno», en las que se condensa no sólo una grande sabiduría sino, también, un hermoso programa de vida para los católicos de todas las edades, de todas las posiciones sociales, de todos los niveles socioeconómicos. Porque la firmeza en la fe no cuesta dinero; cuesta esfuerzo y confianza básica en su estructura de salvación, en su proyección de vida eterna. Cuesta, eso sí, amor a Cristo. He aquí la palabra de Juan XXIII: «Debemos estar firmes en el Señor, para conservar aquella estabilidad y firmeza que es el distintivo de los hombres fuertes y decididos. Firmes en la fe, ante los halagos del error, con los que Satanás, transfigurado a veces en ángel de luz, intenta hacer olvidar la herencia sagrada del cristianismo. Firmes en la moral y en la práctica generosa de los diez mandamientos, de los preceptos de la Iglesia, y de las catorce obras de misericordia, para resistir las seducciones que aquí y allá dejan oír su voz de sirenas embusteras. Firmes en el Señor, para conocerlo, amarlo y servirlo, alimentados por la gracia, con su misma vida, alimentados con su precioso Cuerpo, que es prenda de vida eterna y de gloria futura. Firmes en la obediencia fiel a la sagrada jerarquía, que representa a Cristo en medio de ustedes, asegurándoles la autenticidad de su homenaje a Dios».

Firmes en el Señor, en la fe, en la moral, en el amor y en la obediencia para poder sortear la vida, para triunfar en el único triunfo que necesitamos: el de la vida eterna.

EL OBSERVADOR 363-2

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EL RINCÓN DEL PAPA

El sufrimiento debe ser considerado en la perspectiva de la eternidad

En audiencia general el Papa acaba de comentar el salmo 91, canto del hombre justo a Dios creador.

«La antigua tradición judía reserva un puesto particular al salmo 91—explicó el Pontífice— como canto del hombre justo a Dios creador. Ante Él se presenta la persona del justo que, según una concepción muy utilizada por el Antiguo Testamento, es colmado de bienestar, alegría y larga vida como consecuencia natural de su existencia honesta y fiel. Se trata de la denominada 'teoría de la retribución', según la cual todo delito tiene ya un castigo en la tierra y toda acción buena una recompensa. Si bien en esta visión hay un elemento de verdad, sin embargo —como intuirá Job y como confirmará Jesús (cfr. Juan 9, 2-3)— la realidad del dolor humano es mucho más compleja y no puede ser tan fácilmente simplificada. El sufrimiento humano, de hecho, debe ser considerado en la perspectiva de la eternidad.

«Este himno sapiencial está constituido por un intenso llamamiento a la alabanza, al gozoso canto de acción de gracias, a la fiesta de la música tocada por el arpa de diez cuerdas, por el laúd y por la cítara. Esta invitación es válida también para nuestras celebraciones, para que recuperen esplendor no sólo en las palabras y ritos, sino también en las melodías que las animan.

«La figura del pecador es delineada con una imagen vegetal: 'germinan como hierba los malvados y florecen los malhechores' . El salmista multiplica los verbos y los términos que describen la destrucción: 'serán destruidos para siempre... tus enemigos, Señor'. En el origen de este final catastrófico se encuentra el mal profundo que se apodera de la mente y del corazón del perverso.

«Aparece después la figura del justo. Los justos son 'plantados en la casa del Señor', es decir, tienen una relación sumamente sólida y estable con el templo y, por lo tanto, con el Señor, que en él ha establecido su morada».

EL OBSERVADOR 363-3

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VEINTE AÑOS DE LA FAMILIARIS CONSORTIO (1981 - 2001)

La misión de la familia cristiana en el mundo actual
Por el Pbro. Ignacio Díaz de León, M.Sp.S.


Se puede afirmar que tanto los padres que intervinieron en el Sínodo (los delegados de todas las conferencias episcopales de la Iglesia), como los expertos que manejaron, terminando el Sínodo, las proposiciones presentadas por los obispos en la magna asamblea, estuvieron verdaderamente inspirados. En la lectura de todo el documento se mantiene, se cumple el propósito de Juan Pablo de dialogar con los pastores y las familias de todo el mundo católico en el tono grave de una exhortación paternal. Esto sucede desde las primeras páginas, y se mantiene hasta la cuarta y última parte en la que se refiere a la pastoral familiar en los casos difíciles.

Dice, por ejemplo, en la Introducción: «Queridos por Dios con la misma creación, matrimonio y familia están internamente ordenados a realizarse en Cristo, y tienen necesidad de su gracia para ser curados de las heridas del pecado y ser devueltos 'a su principio', es decir, al conocimiento pleno y a la realización integral del designio de Dios» (FC, n. 3).

Redactado este documento hace veinte años, resulta un clamor profético. Nuestro mundo, y en él la Iglesia, asiste impávida a desviaciones nunca antes esperadas, como la exigencia y, en algunos países, la legitimación del matrimonio de homosexuales, con la desnucada ocurrencia de poder recurrir a la adopción de hijos… No faltan, por otra parte, signos de la preocupante degradación de algunos valores fundamentales: una equivocada concepción teórica y práctica de la independencia de los cónyuges entre sí; las graves ambigüedades acerca de la relación de autoridad entre padres e hijos; las dificultades concretas que con frecuencia experimenta la familia en la transmisión de los valores; el número cada vez mayor de divorcios, la plaga del aborto, el recurso cada vez más frecuente a la esterilización, la instauración de una verdadera y propia mentalidad anticoncepcional (cfr. FC, n. 6). ¿Estaremos, los que nos oponemos a estas pretensiones; estaremos, digo, muy obsoletos? ¿Seremos acaso muy integristas?

Familiaris consortio

«En un momento histórico —aquí está la respuesta de la FC— en que la familia es objeto de muchas fuerzas que tratan de destruirla o deformarla, la Iglesia, consciente de que el bien de la sociedad y de sí misma está profundamente vinculado al bien de la familia, siente de manera más viva y acuciante su misión de proclamar a todos el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia, asegurando su plena vitalidad, casi como su promoción humana y cristiana, contribuyendo de este modo a la renovación de la sociedad y del mismo Pueblo de Dios» (FC, n. 3)

Un camino pedagógico de crecimiento

En la suave espiral de la exhortación que hace el papa Juan Pablo a los pastores y a los fieles de la Iglesia católica va enfocando todos los campos de la vida del matrimonio y de la familia en una forma muy bien estructurada: el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia, la misión de la familia cristiana, su participación en el desarrollo de la sociedad y en la vida y misión de la Iglesia, etc. Hay un párrafo que hace palpable la luz del Espíritu en la redacción de este documento, y es la advertencia de la necesidad de un camino pedagógico de crecimiento con el fin de que los fieles, las familias y los pueblos, es más, la misma civilización, partiendo de lo que han recibido ya del misterio de Cristo, sean conducidos pacientemente más allá hasta llegar a un conocimiento más rico y a una integración más plena de este misterio en su vida (cfr. FC, n. 9).

Al principio de este texto se señala que a la injusticia originada por el pecado —que ha penetrado profundamente también en las estructuras del mundo de hoy— y que con frecuencia pone obstáculos a la familia en la plena realización de sí misma y de sus derechos fundamentales (aquí aparece el tono exhortativo que pervade el documento), debemos oponernos todos con una conversión de la mente y del corazón, siguiendo a Cristo crucificado en la renuncia al propio egoísmo; semejante conversión no podrá dejar de ejercer una influencia beneficiosa y renovadora incluso en las estructuras de la sociedad.

Se pide —insiste Juan Pablo— una conversión continua, permanente, que aunque exija el alejamiento interior de todo mal y la adhesión al bien en su plenitud, se actúa concretamente con pasos que conducen cada vez más lejos. «Se desarrolla así un proceso dinámico, que avanza gradualmente con la progresiva integración de los dones de Dios y de las exigencias de su amor definitivo y absoluto en toda la vida personal y social del hombre» (FC, n. 9).
A todos los pastores, a todos los líderes y a todos los formadores y padres de familia nos hace falta este don de la sabiduría de Dios para actuar al cumplir la misión de formar a los fieles o en la familia a los hijos, aplicarnos teniendo en cuenta lo indispensable de «esa ley de gradualidad tanto en los esfuerzos personales como en la progresiva integración de los dones de Dios y de las exigencias de su amor definitivo y absoluto» (FC, n.9).

EL OBSERVADOR 363-4

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REPORTAJE

Antoni Gaudí, hombre de Dios, desbordador de límites en el arte

El público mexicano promedio conoce muy poco o nada de la vida y la obra del arquitecto español Antoni Gaudí y Cornet (1852-1926). EL OBSERVADOR asume su deber de difundir información sobre este originalísimo artista, aprovechando dos favorables circunstancias: que se cumplen ciento cincuenta años de su nacimiento (este 25 de junio) y que ha sido abierto el proceso de su beatificación.

Gaudí es creador de un estilo atrevido en el cual prevalecen las formas sinuosas muy coloridas y los motivos de decoración naturalistas (algunos, no sin fundamento, le atribuyen una tendencia al «Art nouveau», especialmente en su obra civil), y lo hace famoso, principalmente, una obra inconclusa genial, que acaba escapando al encasillamiento en una tendencia o una escuela concretas: el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, en Barcelona (con un avance en su construcción de apenas un poco más del 50%), que se espera esté «casi» terminado para 2007 pero cuya construcción total puede demorar todavía algunos decenios.

El nacimiento de este genio de la arquitectura ocurrió en Reus —o en el pueblo vecino de Riudoms, según otras versiones—, en una familia de caldereros, oficio que, al decir de los conocedores, marcaría su manera de entender la arquitectura. Realizó sus primeros estudios junto a los padres Escolapios para continuarlos, desde 1863 hasta 1873, en la facultad de Ciencias de Barcelona.

En 1873 ingresa en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, de reciente apertura, y combina sus estudios con empleos en diferentes despachos. Obtiene su título de arquitecto el 15 de marzo de 1879.

Asume las obras de la Sagrada Familia de la Sagrada Familia en 1883, en conformidad con la iniciativa y promoción del ahora beato José Manyanet y Vives, fundador de la «Congregación de Hijos de la Sagrada Familia de Jesús, María y José», y con el apoyo de Joseph Maria Bocabella, fundador de la «Asociación Espiritual de Devotos de San José»; de tal manera que, como dice un religioso actualmente vinculado al gran edificio, «dentro de cada piedra laten las ideas y los corazones de tres hombres de Iglesia que soñaron juntos con dar un testimonio plástico de su fe».

El proyecto del templo de la Sagrada Familia estuvo primeramente a cargo del arquitecto Francisco de Paula del Villar, quien por razones técnicas derivó a Joan Martorell y éste, por discrepar con el proyecto final aprobado, encargó a Gaudí su puesta en marcha. Finalmente Gaudí imprimió a la obra su sello personal.

Admirable, el inconcluso templo

Un millón y medio de turistas acude anualmente a la ciudad condal de Barcelona a admirar el templo de la Sagrada Familia (este año se espera que sumarán 4 millones). «Este templo, en realidad, es una inmensa escultura en piedra a la fe, a la esperanza y a la caridad...: una basílica gótica, de cinco naves, crucero, claustro y dieciséis gigantescas torres dedicadas a los doce apóstoles y a los cuatro evangelistas, con dos cimborrios [cúpulas] consagrados a Jesucristo y a la Virgen María. Sus tres fachadas están dedicadas al Nacimiento, a la Pasión y a la Gloria de Cristo, el Señor. En la cripta del templo esperan los restos mortales de Antoni Gaudi y Cornet el día de la resurección eterna. Cuando, en 1936, la cripta fue saqueada y profanada, la tumba de Gaudí permaneció intacta [pero fueron destruidos archivos y maquetas allí existentes]» (p. web correspondiente).

Otras obras notables de Gaudí son: el parque Güell, la Casa Batlló, la Casa Milá y la Casa Vicens.

En 1918 Gaudí se transladó a vivir al obrador del templo de la Sagrada Familia. Sólo abandona su modesta vivienda para ir a Misa o para hacer visitas a otros santuarios. Tras varios tanteos para formar una familia, optó finalmente por el celibato, una elección enmarcada en su vida espiritual y religiosa.

El 7 de junio de 1926 el famoso arquitecto fue atropellado por un tranvía y, al no reconocerlo, lo trasladaron a un hospital de caridad en el que falleció tres días después. Los funerales congregaron a una multitud.

Podría ser beatificado

En marzo de 2000 el arzobispo de Barcelona autorizó la apertura de la causa de beatficación del arquitecto y el 12 de abril siguiente se constituyó el tribunal. La iniciativa de la beatificación partió de un grupo de cinco amigos, del cual forma parte el escultor japonés Etsuro Sotoo, quien tras trabajar durante años en la Sagrada Familia y conocer la obra de Gaudí, se volvió católico. Etsuro dice: «a través del arte, Gaudí encontró el camino hacia Dios y descubrió que la naturaleza, creada por Dios, es el gran libro, el gran ejemplar de todas las cosas que necesita la humanidad. Nosotros no inventamos, sino que encontramos en el gran libro de la naturaleza. A través de las piedras del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia he encontrado el espíritu de Gaudí y me he convertido al catolicismo y he sido bautizado». (J.J.G.G.)

Su obra cumbre: el templo de «La Sagrada Familia»

La obra más conocida de Gaudí ni fue iniciada por él ni evidentemente acabada. Se hizo cargo de la construcción de este templo tras la dimisión del arquitecto Francisco de Paula Villar. Gaudí cambió radicalmente el primer proyecto sustituyéndolo por uno propio, mucho más ambicioso, original y atrevido que el primero. La imagen izquierda muestra el avance de la obra; hay ocho torres construidas, las correspondientes a las fachadas del Nacimiento y de la Pasión. La imagen derecha muestra que el proyecto tendrá un total de 18 torres. Las 12 más bajas, entre las que se encuentran las ocho ya construidas, están dedicadas a los apóstoles; cuatro, de superior altura, a los evangelistas; sobre el ábside, a la Virgen María, y la más alta estará dedicada a Jesucristo.

EL OBSERVADOR 363-5

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COMUNICACIÓN

Decálogo para ver, oír o leer los medios de comunicación
Para leer un periódico


1. Lo ideal es leer dos o más periódicos de tendencias contrarias.
2. Tenga presente que la objetividad pura no existe.
3. Distinguir qué es información y qué es opinión.
4. Un periódico bien hecho es aquel cuyo contenido puede captarse durante los diez minutos del desayuno.
5. No se deje deslumbrar por los titulares de una noticia, pues no siempre reflejan su contenido.
6. No olvide nunca que la letra impresa no es dogma de fe ni siquiera signo de veracidad.
7. Los columnistas no son infalibles en sus observaciones.
8. No desdeñe la lectura de los editoriales.
9. En los contenidos relativos a la religión o a la vida de la Iglesia, conviene acudir a las publicaciones o revistas especializadas.
10. Si en lo esencial está de acuerdo con su periódico, escríbale al director cuando encuentre algo que razonablemente él debería evitar.
(Fuente: Iglesia en Camino)

EL OBSERVADOR 363-6

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CRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN

¿El fin de la abstinencia del Estado?
Por Santiago Norte


Estamos a las puertas de nuevas leyes, nuevos reglamentos, en materia de medios electrónicos de comunicación. Al menos eso es lo que se desprende de los debates recientes, de las palabras de gente como José Luis Durán, subsecretario de Comunicación Social de la secretaría de Gobernación. ¿Será ésta la ocasión en la que el Estado mexicano ponga fin a décadas -por lo menos desde principio de los sesenta, fecha en la que se expidió la Ley Federal de Radio, Televisión y Cinematografía- de andar chiflando en la loma?

Recuerdo los breves, luminosos párrafos de Octavio Paz en La llama doble (que, por cierto, don Julio Scherer le pidió a Colosio que leyera): Todos los días la televisión nos presenta hermosos cuerpos semidesnudos para anunciar una marca de cerveza, un mueble, un nuevo tipo de automóvil o unas medias de mujer. A la degradación de la imagen hay que añadir la servidumbre sexual. La prostitución es ya una vasta red internacional que trafica con todas las razas y todas las edades, sin excluir, como todos sabemos, a los niños.- El Estado moderno, con buenas y malas razones, se abstiene hasta donde le es posible de legislar sobre estas materias. Al mismo tiempo la moral familiar, generalmente asociada a las creencias religiosas tradicionales, se ha desmoronado. ¿Y con qué cara podrán proponer la moderación los medios de comunicación que inundan nuestras casas con trivialidades sexuales?

Las «buenas razones» a las que alude el texto de Paz tienen que ver con un criterio extenso de libertad de expresión, según el cual normar implica censurar, recortar este derecho inapelable. Y es cierto. Pero depende del daño colateral que la ausencia de normativa, por ejemplo de contenidos sexuales o violencia en comunicaciones para los niños, traiga aparejada. En el caso de la televisión se ha demostrado con suficiente solvencia teórica, científica, incluso epidemiológica, los daños que causa la violencia, el atiborramiento sexual y el sedentarismo en los niños y los jóvenes que la ven en promedio de cuatro horas al día en el país.

Las «malas razones» tienen relación directa con el comercio sin moral al que está sujeto el Estado por las cadenas generales de televisión abierta como Televisa y Azteca. La trama es bien compleja, pero el chantaje es el mismo: si el gobierno se pone flamenco con mis negocios lo golpeo con mis noticiarios. La información como presión. Y si los negocios de las televisoras consisten en «inundar nuestras casas con trivialidades sexuales», mal por las casas y por quienes las habitan. Pero sucede que el Estado tiene por esencia velar por la seguridad, el desarrollo y las oportunidades de bien estar y de bien ser de toda su población. Se subraya de toda, y no nada más de aquella parte que es la poseedora del capital económico o político.

Y tiene toda la razón el maestro Paz al decir que el Estado se ha abstenido, olímpicamente, de tomar al toro (de la comunicación pública) por los cuernos (de la legislación). Me refiero al Estado mexicano, cuya timidez regulatoria frente a los medios ha sido proverbial. Tanteos, fintas, rounds de sombra, alguno que otro jab, nada más para medirle el agua a los camotes, nada en claro. La sospechosa inmovilidad ha provocado escandalosos agujeros a la moral pública. Y lo curioso es que después es el mismo gobierno chambón el que se anda preguntando por qué: por qué los mexicanos somos así, tan pegados a la corrupción, tan ahítos de desesperanza...

¿Tendrá la fuerza la actual administración para romper el cerco, el chantaje de los medios electrónicos y dejar de abstenerse en algo que, con buenas y malas razones, se ha abstenido siempre? Lo dudo. Espero equivocarme. Hasta el momento el camino andado por Fox con las televisoras es el mismito que el de Zedillo, Salinas, De la Madrid...

EL OBSERVADOR 363-7

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DEBATE

¿Pueden recibir la Sagrada Comunión los homosexuales?
Dios hizo a Adán y a Eva, no a Adán y a Steve.


Hace no mucho, concretamente el domingo de Pentecostés, la noticia de que el arzobispo de Sydney, George Pell, negó la Comunión a un grupo de activistas homosexuales y lesbianas declarados (miembros del movimiento Rainbow Sash), acaparó la atención de los medios de comunicación australianos.

A raíz de esto el prelado publicó un comunicado sobre el tema, mismo que se resume a continuación para entender mejor la postura de la Iglesia.

«Aunque acepto que haya personas que puedan tener un punto de vista sobre la adecuada expresión de su vida e identidad sexual que difiera de las enseñanzas de la Iglesia, rechazo profundamente que tales personas —que profesan la fe católica— escojan para montar una demostración ideológica la Misa, y especialmente el momento de la Comunión. Esto es inapropiado. Recibir el sacramento es la expresión última de nuestra fe católica, algo profundamente personal entre el que comulga y Dios Todopoderoso. Una comunión indigna, hecha a sabiendas, es un tema serio.

«No se trata de rechazar a los homosexuales o a quien tenga una orientación homosexual. La orientación sexual es moralmente irrelevante. La regla es básicamente la misma para todos los católicos.

«Una persona que públicamente se define a sí misma, en un momento dado, apoyando o practicando actividades contrarias a la enseñanza de la Iglesia en materias serias no tiene derecho a recibir la Sagrada Comunión. Esto se aplicaría, por ejemplo, a la persona casada que viviera abiertamente o defendiera el adulterio. Del mismo modo, las personas que declaran abiertamente que los homosexuales activos deberían ser capaces de recibir la Comunión toman una postura que es contraria a la enseñanza y disciplina de la Iglesia universal.

«Una persona que no es miembro de la Iglesia católica no tiene derecho a la Comunión católica, salvo en circunstancias excepcionales.

«He explicado muchas veces con anterioridad cuál es el punto de vista de la Iglesia sobre la sexualidad. Es claro e inequívoco, y deriva de la ley moral natural, que consideramos inmutable. Esta ley moral gobierna a todas las personas de cualquier parte, de la misma forma, sean cuales sean las circunstancias en las que vivan. Dios hizo a Adán y Eva, no a Adán y Steve, y de esto se derivan importantes consecuencias.

«Nuestra tradición religiosa judeo-cristiana permite que hombres y mujeres se expresen sexualmente dentro de los límites de la vida familiar, una sexualidad que es dar vida. Los actos homosexuales son contrarios a la ley natural; cierran el acto sexual al don de la vida. Estas enseñanzas vienen dadas desde nuestro punto de vista cristiano.

«Aunque la debilidad humana es universal y la misericordia de Dios infinita, el camino hacia la felicidad y hacia el Cielo para un católico no puede falsearse buscando reinterpretar lo que está bien y lo que está mal. Más bien, se debería confiar, de buena fe, en la Iglesia y en sus enseñanzas y buscar seguir estas enseñanzas de la mejor manera posible».
(Fuente: ZENIT.ORG)

EL OBSERVADOR 363-8

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TESTIMONIO

Descubriendo un tesoro
Por Dulce, asistente de El Arca de Querétaro


Cuatro años de formación en una fraternidad de jóvenes franciscanos habían despertado en mí una sed enorme de hacer algo más concreto; ya no era suficiente escuchar tema tras tema, necesitaba poner en práctica todo lo que me habían enseñado, ya me era necesario vivirlo; pero, ¿en dónde?, ¿dónde podría yo vivir aquello que idealizaba? Necesitaba vivir ese espíritu de fraternidad, buscaba un lugar donde pudiera ponerme al servicio de los más pequeños; ¿dónde podría hacerlo?

Comencé visitando El Arca cuando tenía algún tiempo libre, porque, claro, yo tenía muchas ocupaciones, como la escuela, el trabajo, mis amigos, mi familia, la diversión y todo en lo que se ocupa cualquier joven de 19 años. Así pasaron algunos meses, hasta que un día me invitaron a vivir en el hogar. Una parte de mí se sintió llena de felicidad, quería dar el sí porque esa era la oportunidad que estaba buscando; pero también surgió mi parte débil, que me decía todo lo que tendría que dejar, como mi trabajo, mi tiempo y mil cosas más.

Entonces traté de pedir consejos a la gente que estaba más cerca: a mis padres, a mis amigos, a mis hermanos de fraternidad, y, ¡oh, sorpresa!, la mayoría me pedía que dijera no; todos me veían como loquita, hacían comentarios de este tipo: «Es una tontería», «Sí, a la primera semana saldrás corriendo», «¿Tú, pero si en tu casa no haces nada?», «Eso se hace cuando te sobra tiempo», «No estás preparada para algo así», «¿Cómo vas a ayudar si tú necesitas más ayuda?», «¿Vas a renunciar a tu trabajo?». Y podría hacer una lista interminable, así que, con tanta confusión, no me quedó otra que escuchar mi corazón y dije: sí.

Ahora han pasado ya algunos meses y puedo decir que el motivo por el cual sigo en El Arca no es tal vez el mismo que me trajo, ahora es mucho más profundo porque he descubierto un gran tesoro en lo que, para muchos, es un estorbo. Realmente es difícil expresar lo que siento y vivo, porque, ¿cómo explico el sentirme acogida por quien fue abandonado?, ¿cómo explico el sentirme amada por quien no fue amado?, ¿cómo explico el sentirme aceptada por quien fue rechazado?

Eso no se explica, sólo se puede vivir; la relación que existe entre cada uno de ellos y yo es una relación de igualdad en la que ambos crecemos. Tal vez José no pueda hablar a causa de una parálisis cerebral, pero tenemos una excelente comunicación en el amor, sabe decirme sin palabras que soy su amiga. Tal vez Moisés para algunos es el rostro de un síndrome de Down, pero para mí es el rostro de la sinceridad. Tal vez Berta es torpe o lenta para algunos, pero me ha enseñado a ser paciente y a saber escuchar.

Tal vez ellos no son expertos en franciscanismo, ni en cristianismo, ni en nada de lo que para muchos puede ser causa de reconocimiento y admiración, pero son la presencia viva de la pequeñez, de la vulnerabilidad, de la amistad, de la pobreza, de la humildad, y yo también lo soy, y cada uno lo somos y lo fue Jesús, y Él se hace presente justo ahí. Ése es el tesoro que yo encuentro en El Arca: descubrir la grandeza de lo insignificante.

Para el mundo de hoy, en el que lo importante es ser el mejor, ser ambicioso, ser competitivo, acumular riquezas, tener poder, aplastar a los débiles, ¿dónde dejamos a los ancianos, a los que sufren una discapacidad intelectual, a los niños maltratados?, ¿dónde quedan los débiles, los que necesitan de los demás? Pero lo peor de todo es que nos estamos negando la oportunidad de descubrir el tesoro que hay en ellos, de saciarnos del amor que brota de ellos; eso para mí es lo más triste.

Me gustaría compartir un poco acerca de mi relación con Berta. Cuando la conocí tenía pocos días de haber sido acogida en el hogar; era una niña completamente en otro mundo, parecía no escuchar, ni siquiera me volteaba a ver; recuerdo que sólo repetía algunas palabras, como «pega» o «miedo», y en su rostro se reflejaba una angustia inmensa. Poco a poco, cuando descubrió que era digna de ser amada, fue abriéndose a las relaciones. Ahora Berta es toda una adolescente que siempre está sonriendo; que le gusta cantar, bailar; que se permite sentir; que sabe que yo soy su amiga y que la necesito. Es chistoso, pero toda esta relación se ha dado en momentos muy cotidianos en los cuales yo nunca habría puesto mayor interés, como en lavar los trastes. Cada día yo lavo y ella enjuaga; pero ese momento, que para muchos es insignificante, nosotras lo hemos convertido en una fiesta porque cantamos, platicamos, discutimos y aprendemos una de la otra. Yo he aprendido a reconocer que Berta tiene sus propios gustos, que debo estar a la escucha para no imponerme y que sea ella quien decida lo que quiere hacer. Berta es mi amiga porque ha sabido aceptarme tal como soy; así nuestra relación ha sido de igualdad, y yo la escucho y ella me escucha; yo la ayudo y ella me ayuda; yo trato de comprenderla y ella trata de comprenderme; yo la acepto con sus debilidades y ella me acepta con mis debilidades; yo reconozco sus dones y ella reconoce los míos y, así, ambas vamos creciendo. Eso para mí es la amistad.

Por último, quiero decir que todos los comentarios que recibí en un inicio han ido cambiando; ahora mis amigos me preguntan por el hogar; uno de ellos quiso vivir la experiencia, y ahora es un excelente asistente de El Arca. A veces voy con José, Berta y Moisés a Jufra (mi fraternidad de jóvenes franciscanos), y son muy bien integrados; también vamos a visitar a mi familia y mi mamá los atiende muy bien, y podría hacer una lista enorme de los cambios positivos que se han dado, pero hay algo que me preocupa...

...estoy segura de que existen muchos jóvenes que están en la búsqueda de hacer algo más radical, y que, por una u otra razón, no dan el paso. Creo que no debo ser egoísta en compartir esta hermosa experiencia, así que escribí este breve artículo; pero, como dije antes, es necesario vivirlo para sentirlo. Sólo puedo decirles que no se preocupen por lo que vaya a suceder, Dios se hará presente, y sólo si confiamos y nos dejamos llevar por ÉL encontraremos felicidad. Hagan la prueba, busquen y encontrarán, ya que siempre hay alguien que nos espera.

(Fuente: La paloma mensajera, órgano informativo de El Arca de América Latina y el Caribe)

EL OBSERVADOR 363-9

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ENTREVISTA

«La danza, camino para acercarse a Dios»
Habla Liliana Cosi, ex primera bailarina de la Scala de Milán


Siempre es posible la conversión, no importa el ambiente donde el ser humano se mueva. Éxito o fracaso no tienen por qué determinar nuestra adhesión a Dios. Así lo testifica esta bailarina de fama mundial, actualmente convertida en maestra, que, a pesar del éxito rotundo en su carrera, supo ceder a las seducciones de lo religioso y, contagiada por las vidas de dos grandes mujeres, santa Catalina de Siena y de Chiara Lubich, supo dar el sí al Señor justamente donde Él la había puesto: en el mundo del espectáculo, de la competencia y de la fama.

«La danza clásica es un camino para encontrar y seguir a Dios, así como su infinita belleza», afirma con seguridad Liliana Cosi, quien fue primera bailarina de la Scala de Milán, y ahora se ha consagrado a Dios en el Movimiento de los Focolares.

«La danza es algo que cuesta mucho trabajo y disciplina pero yo la vivo como una gran purificación e inmolación, a través de la cual me acerco a la perfección, donando a los otros el espectáculo de la belleza. Esto para mí es un modo de llevar a Dios al mundo», afirma.

Proveniente de una familia no practicante, a los nueve años inició su carrera en la Scala. «Al principio —recuerda—, notaba un profundo malestar en aquel ambiente, en el que para hacer carrera era difícil mantener la honestidad. Recuerdo que era feliz sólo cuando bailaba».

¿Cuándo descubrió a Dios?

En torno a los veinte años, leyendo Diálogo de la divina Providencia, de santa Catalina de Siena. Me invadió un gran deseo de profundizar lo que había intuido. Entonces leí la vida de santa Catalina. Pensaba que tenía que abandonar el mundo, la familia actual y futura, la carrera y dar todo a Dios, cuando en 1965 conocí a una persona excepcional.

¿Quién era?

Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares. Tenía 23 años. Estaba ya en el cuerpo de baile de la Scala y aclamada en el Bolshoi.

¿Qué le aconsejó Chiara Lubich?

Que no entrara en un convento sino que viviera mi vocación de bailarina en el escenario. Entonces empecé a sonreír con la verdadera alegría del corazón, hasta el punto de que mis amigos y compañeros de la Scala notaron que de pronto me había convertido en simpática y alegre.
El mismo año debuté en el Bolshoi de Moscú, encontrándome de pronto en todos los periódicos e invitada por todas las televisiones.

¿Cómo ha vivido usted el éxito?

Sin cambiar nunca de óptica, según la voluntad de Dios. Luego conocí a un gran personaje de la danza: el bailarín rumano Marinel Stefanescu, con el que comparto la concepción del arte, no como consumismo y negocio, sino como belleza.

Así dejé la Scala, en 1977, para abrir en Reggio Emilia la Escuela Internacional Compañía de Ballet Clásico Cosi-Stefanescu. Aquí los jóvenes estudian nueve años y encuentran dificultades porque el mundo de la danza y del teatro rema contra los valores que nosotros enseñamos: dar a los otros lo mejor de sí, hacer todo por los demás, buscar el arte como belleza. Son cosas que nadie enseña ya.

El número de sus alumnos ha pasado de 130 a 40, ¿por qué?

Hace más de diez años que no se ve danza clásica en la televisión. Ésta sólo presenta, en cambio, bailarines de variedades y cabaret. Se muestra el cuerpo despojándolo de la parte más noble.

En la danza clásica sucede al contrario. La verdadera belleza es el resultado de estudio, trabajo y disciplina que elevan el cuerpo como medio para expresar el espíritu. Ésta es la belleza, la pureza.

¿La culpa es, entonces, básicamente de las televisoras?

La televisión cree que la danza clásica hace descender la audiencia. En cambio hace falta valor. Y mis espectáculos, siempre muy seguidos, demuestran que los jóvenes son felices de encontrar la belleza. Los jóvenes están hambrientos de ideales y de Dios.

¿Tiene miedo por el futuro de la danza clásica?

No, porque los jóvenes que la conocen están enamorados de ella, e intuyen que eleva a Dios.
(Fuente: ZENIT)

EL OBSERVADOR 363-10

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TEMAS DE HOY

Un mundo de gajos
Por Baudelio García Espinosa


Una vez cada cuatro años en el mundo entero se habla un solo idioma: el del futbol. No importa la lengua, el color de piel, las creencias, las tradiciones, la forma de cabello, el color y la forma de los ojos, todos absolutamente todos los seres humanos que habitamos este planeta conocen el balompié y en cada Copa Mundial se vive, se emociona, se sufre o se llora por este deporte. No por nada la FIFA (Federación Internacional de Futbol Asociación) tiene más afiliados que la ONU (Organización de las Naciones Unidas): 204 por 189 naciones, respectivamente.

Cada vez que se está jugando una Copa Mundial nuestra Tierra «prácticamente» se paraliza, ya que la información que se genere en torno a esta justa deportiva acapara la mayoría de las cuartillas de los periódicos y los tiempos en la radio y televisión.

¿Acaso se enteró de las graves inundaciones que afectaron a China dejando como saldo más de 179 muertos y cientos de damnificados? Pero seguramente sí sabe el resultado de, precisamente, China ante Brasil o, más fácil, quién es el actual técnico de los chinos. O ¿supo de la última amenaza de Bin Laden al pueblo de los Estados Unidos?

Ahora pasemos al ámbito nacional. ¿Se enteró del «pleito» entre Francisco Gil, secretario de Hacienda, y Francisco Barrio, titular de la SECODAM? ¿Supo lo de la auditoría que la Suprema Corte de Justicia de la Nación le hará al PT, y del PSN por desvío de más de 25 millones de pesos? Posiblemente no, pero seguramente conoce los resultados y anotadores de México en este Mundial.
En estos días en los noticiarios mexicanos las «notas» no las da Vicente Fox, Andrés Manuel López Obrador, Ignacio Loyola Vera, Juan Carlos Romero Hicks o Fernando Silva Nieto. Lo trascendente de la información se genera en Corea y Japón a miles de kilómetros de distancia y con 14 horas de adelanto con respecto al horario del centro de México. Los personajes noticia se encuentran allá, y ellos son más que conocidos por todos nosotros; visten shorts y calcetas largas, llevan el cabello largo y buscan traer peinados innovadores. Si no cree pregúntele a un niño el nombre de algún jugador de nuestra selección nacional.

Todo esto se genera debido al interés global que provoca un balón, 22 hombres y un par de porterías en una cancha: los medios de comunicación lo saben, sobre todo en México, y lo explotan en todas las formas posibles.

Lo simple de la comprensión de este deporte hace que el futbol mueva masas como ningún político soñó, como ninguna religión ha penetrado en las sociedades, como ninguna estrella musical ha sumado seguidores.

Los datos de la FIFA

La FIFA asegura en un estudio que publica en su página de internet que en el mundo más de 240 millones de personas juegan habitualmente este deporte, mientras que cinco millones ejercen la función de árbitros, jueces de línea y asistentes, también en el orbe.

En los continentes americano y europeo el porcentaje de futbolistas es claramente mayor al del resto del mundo, donde además se constata un enorme crecimiento. Curiosamente en los Estados Unidos es el país en donde más se juega este deporte, con casi 18 millones de personas; le siguen Indonesia con diez, China con 7.2, México y Brasil con siete, y Alemania con 6.3 millones.

Un nuevo planeta

¿Se ha preguntado lo que sucedería si el mundo se rigiera por el desempeño futbolístico de sus naciones? ¡Sí!, que fuera este deporte el que determinara a los países del Primer, Segundo y Tercer Mundo y no su poder económico y sus avances tecnológicos.

De entrada, las naciones que integran el llamado G-7 (países más industrializados) sería otras. La agrupación la encabeza Estados Unidos, seguida por Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá. De este listado tendríamos que eliminar a los franceses y a los canadienses, de inicio.

Los galos escenificaron una de las peores actuaciones que ha tenido un campeón mundial de futbol, quizá solamente comparada con la actuación de Brasil en el Mundial de Inglaterra 1966, en donde los amazónicos no avanzaron a los cuartos de final.

Ya que hablamos de Brasil, seguramente ellos sí estarían en esta lista de los países más poderosos futbolísticamente hablando. Este país es un gigante exportador de jugadores de este deporte; en todos los rincones del mundo donde exista una liga profesional y semiprofesional del balompié seguramente habrá un jugador amazónico.

Canadá es el otro país desarrollado que no muestra su óptimo nivel de vida dentro de una cancha de futbol. Ni siquiera clasificaron al Mundial .

Según la FIFA, los Estados Unidos ocupan el lugar 13 de su clasificación. Los estadounidenses han progresado y esto se debe principalmente al interés en los jóvenes y niños por practicar este deporte. Los adultos prefieren el futbol americano y el beisbol.

México, hasta el momento, ha cumplido con una destacada actuación en este Mundial de Corea-Japón. Seguramente usted ya no se acuerda de que nuestra clasificación a esta justa estuvo a punto de no concretarse por la poca disposición de los jugadores con su técnico Enrique Meza. Javier Aguirre ha hecho olvidar esta circunstancia y, sobre todo, vino a darle carácter a esta selección mexicana. Se conquistaron victorias ante Croacia y Ecuador y se le empató a Italia, lo que significó el pase a octavos de final.

Si el futbol determinara el nivel de vida de los mexicanos, seguramente muchos de nosotros no tendríamos que estar con el alma en un hilo porque el dinero no nos alcanza, por la inseguridad que sufre nuestro país, por la corrupción en la que vivimos. México, quizá, sería un país de Segundo Mundo.

Muchos imaginamos que Argentina encontraría en su selección de balompié un ligero «alivio» a su grave crisis económica que los «mata» lentamente, ya que más de la mitad de su población vive en la pobreza extrema. El futbol podría haber sido una «aspirina» para este terrible «cáncer económico»; pero sus jugadores le fallaron a un pueblo urgido de felicidad. Los futbolistas albicelestes fueron fieles representantes no sólo del colapso económico y emocional de su país, sino de la fe perdida.

La realidad que vive el mundo y el futbol es otra. Nuestro planeta cada día acumula más pobres en sus países, y este deporte se convierte en un negocio perfecto para unos cuantos al tasar a sus jugadores hasta en 60 millones de dólares, y la cifra no quedará ahí. Lo ideal sería que este deporte generara un poco de ganancias para todos y no solamente para algunos cuantos, siguiendo con la política neoliberal en la que vivimos.

¿Qué sería de este mundo si el balompié determinara a los países ricos y a los pobres?

EL OBSERVADOR 363-11

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PINCELADAS

Se acabó el asilo
Por Justo López Melús


Hoy se escucha poco a los ancianos. No interesa su punto de vista. Estorban. «Nadie da gracias al cauce seco del río por su pasado» (Tagore). «No desprecies las historias de los ancianos, que ellos escucharon a sus padres» (Ecl 8, 9).

Me contaba mi padre una anécdota que siempre recuerdo con estremecimiento. Un hijo llevaba a su anciano padre en un borriquillo al asilo de la ciudad. El hijo quiso parar varias veces a descansar, pero el padre le decía que todavía no, que mejor más adelante.

De pronto el padre le dijo: — Hijo, paremos aquí.
Mientras comían un bocadillo el hijo le preguntó por qué había querido parar allí.
— Hijo —le contestó su padre—, es que aquí paramos también cuando yo llevé a tu abuelo al asilo.
— ¿Ah, sí? —reflexionó el hijo— ¡Padre, se acabó el asilo, volvamos a casa!

EL OBSERVADOR 363-12

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FIN

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