El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
7 de julio de 2002 No.365

SUMARIO

bulletJuan Pablo II y su 97 viaje pastoral; una flor en el asfalto
bulletQuerido Juan Pablo II...
bulletCARTA DEL DIRECTOR - Lectores católicos para el mundo de hoy
bulletEl trabajo, don o castigo
bulletNUESTRO PAIS - ¿México seguirá los pasos de Argentina?
bulletLAS HISTORIAS DE MÉXICO - Los sacrificios humanos y el hombre moderno
bulletDILEMAS ÉTICOS - Se nos acabó la ventaja
bulletCOMUNICACIÓN - Cómo combatir la pornografía
bulletCULTURA CATÓLICA - Un martirio cotidiano
bulletFAMILIA Dos relatos, dos enfermos alcohólicos, dos realidades…
bulletPINCELADAS - Mirarse de cerca

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Cada viaje suyo es un pedazo de vida dejado en la cuneta: una entrega absoluta al hombre de hoy, sediento de Dios
Juan Pablo II y su 97 viaje pastoral; una flor en el asfalto
Por Javier Menéndez Ros/ para EL OBSERVADOR

ROTTERDAM (HOLANDA) En ocasiones no deja de admirarme el ver alguna pequeña flor en medio del asfalto de una carretera. Es como si la naturaleza ahogada quisiera hacerse un sitio casi inverosímil entre el cemento y proclamase a voz en grito: ¡Estoy aquí, no me tapes!

Los hombres somos especialistas en arruinar la naturaleza y no nos damos cuenta de que al hacerlo nos estamos arruinando nosotros mismos. Y somos tambien especialistas en ahogar el más pequeño brote de vida espiritual. Ciertamente, los hombres y mujeres de esta época hemos tenido, no la suerte sino el inmenso don de Dios, de contar con la más hermosa flor que hayamos podido imaginar. Pero no todos la ven ni todos la aprecian, incluso, la confunden con una mala hierba que merece ahogarse y morir bajo algun neumático. Esa flor maravillosa se llama Juan Pablo II.

Los derroteros de la fe lo cambian todo

Resulta curioso que se escuchen voces, no ya fuera sino también dentro de la Iglesia, pidiendo una «jubilación anticipada» para nuestro anciano pontífice. «¿No sería más humano dejarle descansar en una residencia o en un hospital y que disfrute los días que Dios le quiera dar de un más que merecido descanso?», «¿No es más lógico pasar el bastón de Pedro a alguien más joven, en mejores condiciones?». Estas preguntas son muy lógicas y humanamente comprensibles, pero cuando nos movemos por los derroteros de la fe todo cambia.

A menudo nos olvidamos o preferimos simplemente ignorar que Jesucristo nació pobre, en un pesebre rodeado de animales, en una familia humilde. Y que Dios eligió para su Hijo la ignominia, el insulto, el rechazo de todos.Cuanto más se humillaba nuestro Señor, cuantas más veces caía y rodaba por el suelo más nos acercábamos a la salvación. Cuantos más latigazos, cuantos más escupitajos, cuantos más insultos, cuanto más desprecio Él sólo podía responder con más amor.

Dios eligió lo pobre, lo miserable de este mundo para bendecirlo. Y con unos humildes pescadores de Galilea quiso anunciar al mundo su mensaje para demostrarnos que no es el vaso sino su contenido lo que necesitamos beber.

Un golpe de frescor que inundó a la Iglesia

Cuando recuerdo que a finales de 1978 salió elegido Juan Pablo II, no puedo olvidarme de los nuevos aires, del nuevo golpe de frescor que inundó a la Iglesia. Su vida ha derrochado entrega a un pueblo sediento de Dios,aunque muchos lo quieran disfrazar de otros mil nombres y formas.

Cuando miro por la televisión al Papa o veo alguna de sus últimas fotos, confieso que tengo unas ganas locas de gritar: «¡Ahora creo más que nunca en él!». Y cuanto más agachado, y cuanto más tembloroso, y cuanto más se arrastre mucho más voy a creer en él, porque Dios le está llenando más y más. Cada viaje suyo, como antes lo hiciera san Pablo, es un pedazo de vida que se ha dejado en la cuneta. Por eso, cuando en Toronto miles de jóvenes vean la figura blanca y encorvada de Juan Pablo II, miren la flor limpia que Dios nos ha puesto en medio del asfalto, quédense con su sonrisa limpia, con su bendición temblorosa. Quédense con Dios. Por eso, también sé que la flor más bonita la tenemos en el asfalto y aunque muera, no importa: otra volverá a brotar de la semilla plantada en la tierra.

EL OBSERVADOR 365-1

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Querido Juan Pablo II...


Con motivo de la visita que el Santo Padre hará a México a fines de este mes, EL OBSERADOR INVITA A LOS NIÑOS a enviarle una carta o un dibujo con sus pensamientos sobre la vida, la misión, el testimonio de Juan Pablo II.
Envíenla por correo electrónico a correo@elobservadorenlinea.com  o por correo postal a EL OBSERVADOR, Reforma 48 Centro, 76000 Querétaro, Qro.
¿Están dispuestos a ayudarle al Papa a transformar al mundo?

EL OBSERVADOR 365-2

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CARTA DEL DIRECTOR

Lectores católicos para el mundo de hoy
Por Jaime Septién Crespo


Hay una idea muy extendida que se puede resumir así: «Juan es católico. Juan lee. Entonces, Juan es un lector católico». ¿Es cierto? Por supuesto que no es cierto. Para ser un lector católico no basta leer. Ni siquiera basta leer periódicos católicos como EL OBSERVADOR. Hay que leer como lectores católicos.

Esto es posible si somos capaces de interponer a nuestra percepción personal los anteojos de una visión sobrenatural. Leer la historia con los ojos de Cristo, con los de la Iglesia, no con los míos. Todo lo que pasa en el mundo es posible verlo con los ojos del catolicismo. No con los míos. Si leo con mis ojos (es decir, con un criterio personal únicamente) voy a ser incapaz de captar los signos de los tiempos, es decir, la manifestación de Dios en el mundo.

Un lector católico (que no es lo mismo que un católico lector) debe, por lo menos, cumplir estas cinco habilidades o hábitos para ser considerado como tal (de acuerdo con Phillip F. Lawler, director de Catholic World Report):

1. Mirar más allá de las circunstancias propias de su tiempo y lugar, para poder identificarse con personas de otros continentes, de otros siglos.

2. Aceptar, con tranquilidad de ánimo, las estructuras tradicionales y la autoridad legítima.

3. Enfrentar con rigor y buena voluntad el reconocimiento del pecado y la muerte, sin ver esto como una razón para rebelarse.

4. Caminar hacia la sabiduría de la experiencia y desconfiar de las modas intelectuales y de las conspiraciones racionalistas.

5. Estar dispuestos a contemplar la vida como un drama singular a lo largo de la historia, en el cual cada persona tiene un papel potencial importante.

A esta serie de habilidades del lector católico debe corresponder un medio de comunicación católico. Honestamente, es lo que tratamos de hacer en EL OBSERVADOR. Nuestra vocación de creer en Dios nos lleva a asumir una posición de humildad para informar. Abiertos al ser humano y sus potencialidades (como criatura divina), queremos construir, juntos, la cultura de la vida, la civilización del amor. Una cultura, una civilización que se resuelve en estas nuevas páginas y en toda la vida por vivir.

EL OBSERVADOR 365-3

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El trabajo, don o castigo
Por Rosa Martha Abascal de Arton


¿Para qué trabajas? ¿Para qué realizas esfuerzos, desvelos, luchas diarias? ¿Para sentirte bien? ¿Para dar algo a los demás? ¿Para ser mejor?

El trabajo humano es, ante todo, servicio y amor, «Trabajo es amor visible» (Kahlil Gibran) y, sirviendo, somos mejores nosotros. «El trabajo es el ejercicio de actividades que capacitan a las personas para mantener cultural y materialmente su existencia cotidiana, en el ambiente donde se encuentran» (José Perez Adán). El realizar el trabajo es en provecho tanto del que trabaja, que se desarrolla como persona, como de quien recibe el fruto del trabajo, al recibir un servicio. El trabajo es algo más que ganar dinero; involucra todas las ocupaciones que la sociedad espera que sus miembros ejecuten por necesidad personal, social o voluntaria, pero siempre con condicionamientos de reclamo social. Así lo mismo es trabajo el ejecutado por un artista que por una trabajadora doméstica, o un albañil o el presidente de la república o por un voluntario de la Cruz Roja.

El empleo remunerado es diferente al trabajo; la mayoría de la sociedad, la mayor parte de nuestra vida trabajamos gratis (estudiamos, cuidamos, pintamos...). El trabajo no solamente hace posible la subsistencia, sino que da sentido a la vida y ayuda a alcanzar la autorrealización personal. Hay dos actividades que cotidianamente han sido incorrectamente orientadas en los análisis de la actividad económica moderna:

1. El trabajo en el hogar, que no es remunerado, que puede ser ejercido por mujer o varón y que tiene efectos sociales trascendentes; que es todo un trabajo, en el sentido más amplio de la palabra

2. El desempleo donde, a veces, se obtiene una remuneración sin necesariamente desempeñar un trabajo.

El trabajo no es necesariamente remunerado, como hemos visto. La remuneración es una compensación por el esfuerzo realizado y por la necesidad que todos tenemos de subsistir. Pero el trabajo en si mismo tiene, según Perez Adán, muchas satisfacciones:

1. Satisfacciones intrínsecas:
a) Es una experiencia enriquecedora.
b) Supone aceptar retos personales y de madurez de la personalidad.
c) El individuo se autorealiza.
d) El trabajo tiene un sentido expresivo.

2. Satisfacciones extrínsecas:
a) El trabajo no tiene valor en si mismo, es quien lo realiza quien vale, es decir, la persona.
b) Es un medio para obtener lucro, dinero, y poder subsistir.
c) El trabajo tiene un sentido instrumental, sirve para servir a los demás.

Marx, con todo y su ideología socialista, considera que lo que más difiere esencialmente entre el hombre y los animales es su capacidad para producir los medios de su subsistencia y mejora material. Durkheim analiza la división del trabajo social concluyendo que la división del trabajo tiene más repercusiones sociales que laborales o económicas, pues al dividir las tareas se logra una sociedad solidaria, logra una cohesión social. Weber, a su vez, propone que el trabajo debe tener una aceptación ética y una jerarquía social. Los tres sociólogos, teniendo ideologías muy diferentes, confluyen en dos ideas:

1. El trabajo y la construcción social están intimamente ligados. 2. El trabajo es un gran factor de solidaridad.

Si trabajadores y empresarios entendieran todo lo anterior se lograría una verdadera cohesión social, por medio de la cual TODOS trabajáramos para México, a fin de cuentas para nosotros mismos, y, por lo tanto, los objetivos micro y macroeconómicos a corto y largo plazo serían más fácilmente alcanzables. Es por ello tan indispensable la nueva cultura laboral que ayude a que el trabajador sea respetado en su dignidad de ser humano y que a su vez éste dé todo lo que pueda, para colaborar al crecimiento y desarrollo del país.

El trabajo humano no se puede considerar solamente como una fuerza necesaria para la producción: la fuerza laboral. Al hombre no se le puede tratar como un instrumento de producción. El hombre es creador del trabajo y su artífice. Es preciso hacer todo lo posible para que el trabajo no pierda su dignidad propia. El fin del trabajo, de todo trabajo, es el hombre mismo. Gracias a él, debería poder perfeccionar y profundizar su propia personalidad. No nos es lícito olvidar, que «el trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo» (Karol Wojtyla).
(Fuente: periodismocatolico.com)

EL OBSERVADOR 365-4

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NUESTRO PAIS

¿México seguirá los pasos de Argentina?
Por Baudelio García E.


Reza conocido refrán: «Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar». Y esto podrá aplicarse perfectamente a las situaciones económicas que guardan tanto Argentina como México. El primer país, hundido en una severa crisis, y, el segundo, en riesgo de enfrentar una situación similar en caso de no generarse recursos de ahorro y de recolección de impuestos que el país necesita.

El tiro por la culata

Como si en México no faltaran problemas, se agregó uno más la semana pasada con la sorpresiva declaración del secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, quien confesó el riesgo de que nuestro país caiga en una «argentinización» por falta de acuerdos políticos que tienen varados los programas de desarrollo del gobierno mexicano.

Declaraciones que, si bien fueron mal interpretadas por los medios de comunicación, dejaron precedente de los riesgos que existen en México de caer en una crisis financiera como la que actualmente tiene Argentina.

Con su mal dicho el secretario de Hacienda buscó presionar a senadores y diputados de oposición; pero, como se dice vulgarmente, «le salió el tiro por la culata» al provocar diversas declaraciones, incertidumbre en el mercado financiero y sobre todo, que el peso perdiera terreno frente al dólar estadounidense.

La primera reacción vino por parte del presidente Vicente Fox , quien se encontraba en gira de trabajo por Chiapas. Al conocer la declaración de Gil Díaz aseguró a todos los mexicanos que la situación en México no tiene nada que ver con la de Argentina, además de que la economía mexicana presenta hoy día condiciones que evitan incurrir en situaciones como las que atraviesa el pueblo sudamericano.

Los medios de comunicación buscan generar el escándalo

Hasta ese momento el presidente Fox y su secretario de Hacienda seguían comunicándose a través de los medios, que buscan sentar las bases de un escándalo financiero que bien pudo acelerar la supuesta crisis en la que México puede caer.

Al día siguiente Francisco Gil Díaz aseguró a prensa, radio y televisión que no hubo ningún regaño por parte de Vicente Fox, y solamente se aclararon detalles. Ahí mismo les aclaró a los medios sus palabras del día anterior en el sentido de que México podría verse en una «argentinización» si el Congresos no aprueba iniciativas para mejorar los ingresos del país.

Las reacciones financieras no se hicieron esperar. De entrada, el dólar estadounidense superó la barrera de los diez pesos, e incluso en la frontera norte se cotizó en 10.05 pesos, su nivel más alto en los últimos 17 meses. La Bolsa mexicana de Valores concluyó operaciones con una baja de 1.18%, siguiendo la tendencia negativa del mercado financiero en los Estados Unidos (Wall Street).

Analistas financieros concluyeron que estas pérdidas obedecieron a que el euro (moneda de la Comunidad Económica Europea) pasó la barrera de los 0.97 dólares, lo que constituye su más alto nivel frente al dólar estadounidense desde marzo del 2000.

El real brasileño, por su parte, inició operaciones con una sensible baja de 1.4%, lo que dejó su moneda en 2.81 reales por dólar, muy cerca de su peor caída desde enero del año pasado. Además Uruguay devaluó su moneda al dejar en libre flotación el tipo de cambio.

Por todo esto Francisco Gil tuvo que aclarar a los medios de comunicación sus palabras, aunque el «mal» ya estaba hecho.

Lo de Sudamérica sí nos afecta

La incertidumbre financiera en México es evidente; prueba de ello es que el presidente Vicente Fox ya admitió que nuestro país está sufriendo el impacto de la crisis económica de Argentina, que llevó a Uruguay a dejar flotar su moneda y que tiene a Brasil en un problema.

«De alguna manera comienza a tener algún efecto la situación de Argentina y de Brasil», dijo Fox en una entrevista publicada por el diario argentino Clarín. «Sin embargo, en México tenemos, en general, una situación de estabilidad en este momento. Toda esta situación global de inquietud en los mercados, la volatilidad, tiene cierto efecto en México, aunque no significativo», agregó.

México tuvo en diciembre de 1994 una de las peores crisis económicas en su historia, de la cual muchos mexicanos hoy día no han logrado recuperarse, ya que cerca del 40% de la población vive en la pobreza extrema.
Argentina se declaró en diciembre pasado en incumplimiento del pago de su deuda pública de 141 mil millones de dólares, y esto provocó la peor crisis financiera del país. Más de la mitad de la población de los argentinos vive en pobreza extrema, el peso argentino acumula una devaluación del 70% frente al dólar desde enero pasado, el desempleo es del 25% y los precios al consumidor subieron 26% (según cifras oficiales).

Argentina necesita dinero, pero hasta el momento solamente ha encontrado rechazos por parte de los bancos internacionales y de los países poderosos. El gobierno del presidente Ernesto Duhalde hace los últimos intentos para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le preste dinero para reactivar la economía argentina.

El verdadero problema en México: las negativas de la oposición

En México el problema radica en que la mayoría de las iniciativas que se envían al Congreso son rechazadas por senadores y diputados del PRI y del PRD, y esto ha venido a frenar el desarrollo tanto económico como político. Qué mejor ejemplo que la famosa «reforma fiscal» que envió el presidente Vicente Fox al Congreso el año pasado y que fue rechazada por los legisladores de oposición. Hoy día comenzamos a pagar las consecuencias por el «engendro fiscal» que se aprobó al vapor.

México no está recaudando lo que esperaba y se comienzan a encender los «focos rojos». El petróleo genera importantes ganancias, pero no las suficientes; por ello el gobierno sigue con la venta de algunos de sus activos para recaudar parte del dinero que se necesita con el fin de lograr una balanza económica estable.

No todos en nuestro país pagan impuestos; solamente una mínima parte de la fuerza laboral lo hace, y es ahí en donde el gobierno deberá hacer los ajustes necesarios y no perjudicar más a los que sí lo hacen.

Nuestro país no puede endeudarse como lo hizo Argentina, las consecuencias pueden resultar fatales. Mucho dependerá de la disposición de los partidos para llegar a acuerdos políticos y fortalecer la imagen presidencial.

EL OBSERVADOR 365-5

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LAS HISTORIAS DE MÉXICO

Presentación


La historia de México, como la de toda nación en movimiento, está muy lejos de ser un trabajo terminado. Ante nuevos descubrimientos, teorías, y puntos de vista, las historias humanas siempre pueden ser replanteadas, vueltas a trabajar como una materia prima, y el resultado de la nueva investigación historiográfica se presenta, a su vez, para una nueva lectura que ha de llevar a plantear novedosas interrogantes.

Repensar la historia nacional es una necesidad apremiante, y si esto es cierto para el pueblo en general lo es aún más para los católicos mexicanos, con el rico y profundo pasado que nos sustenta.

En esta nueva página, El Observador asume el reto de sacar la historia del librero y llevarla a la mesa de discusión, con el fin de matizar, repintar e incluso trastocar la vieja historia patria.

No es nuestra intención quemar los libros de la historiografía positivista ni tenemos la presunción de querer desechar el trabajo de los que antes de nosotros han intentado comprender el paso del tiempo sobre nuestra tierra; pero, eso sí, la historia que aparecerá en esta página será muy diferente a lo que solemos encontrar en los libros escolares y en los textos de tipo oficial. Sectarios diversos nos han planteado por décadas una historia pétrea, intocable y, además, falsa. Una historia en la que pareciera que la Iglesia católica es lo peor que le ha ocurrido a la humanidad; una visión en la que los creyentes figuramos como los culpables de todos los problemas pasados y presentes de nuestro país. Ante estas injusticias y también ante los múltiples errores y omisiones que la historia oficial ha cometido, nos abocamos a la apasionada labor de hacer una historiografía libre, lo más veraz posible, al menos sincera, en la que los católicos mexicanos nos podamos reconocer. (DGB)



Los sacrificios humanos y el hombre moderno

Aunque hubo un tiempo en que se supuso que las sociedades prehispánicas más antiguas eran esencialmente pacíficas, ahora se sabe que el sacrificio humano es una constante entre los pueblos mesoamericanos desde sus orígenes. Desde las hileras de hombres maniatados y sacrificados en los templos de Teotihuacan y los decapitados de la iconografía maya, hasta los miles de esclavos a quienes se arrancó el corazón en el Templo Mayor de México-Tenochtitlan, el sacrificio humano se nos presenta como una estación forzosa en el estudio de la condición humana.

En el Estado mexica, que fue sin duda el que llevó la costumbre del sacrificio humano hasta su máximo desarrollo y complicación, había gran variedad de formas para ofrendar gente a los dioses. En el mes Xocotlhuetzi se acostumbraba arrojar a los cautivos al fuego, quizá para rememorar el mito del origen del Quinto Sol. Otra costumbre era la de atar a los prisioneros a postes y se les mataba a flechazos, en un rito que nos recuerda el martirio de San Sebastián en Roma. Especialmente crueles eran los sacrificios al dios Xipe Totec: en el mes de Tlacaxipehualiztli a los cautivos se les arrancaba la piel cuidadosamente y un sacerdote de dicho dios se la ponía, como si fuera un traje; ese ministro no debía quitarse su atuendo de piel humana por semanas, aunque la putrefacción lo hiciera intolerable. Los sacrificados a Mictlantecuhtli, Señor del Inframundo, eran encerrados en cuevas y olvidados, como en las oubliettes francesas. Las mujeres sacrificadas a Xilonen, diosa del maíz, eran decapitadas. Seguramente el sacrificio mejor conocido es el que se realizaba en el Templo Mayor, en la mitad del recinto dedicada al dios Huit-zilopochtli, donde a los cautivos, colocados sobre una piedra y sujetos firmemente, se les arrancaba el corazón, el cual podía ser quemado o arrojado al lago; el cuerpo de la víctima era arrojado escaleras abajo, esperando que se destrozara como Huitzilopochtli destrozó a su hermana Coyolxahuqui. También se sabe que muchos prisioneros de guerra eran sacrificados haciéndolos combatir con armas de palo contra varios guerreros bien armados.

Los católicos sabemos que Dios ha puesto en todas las religiones, incluyendo la de los antiguos mexicas, semillas, reflejos y figuras de la verdadera fe y del único Dios. Sin embargo, al formular un juicio sobre los sacrificios humanos en el mundo prehispánico, no podemos aceptar el relativismo moral de los historiadores oficialistas que pretenden justificarlo todo bajo la consigna de: "esa era su costumbre; no la debemos criticar". Los sacrificios humanos violan el derecho a la vida y contradicen la ley natural que Dios puso en el alma de todas las personas y que incluye de forma originaria el precepto: "No matarás". Además, el enfoque mexica a esa costumbre, que los pueblos anteriores a ellos no practicaron de forma tan extendida y cruel, tenía una motivación especialmente torcida: siendo esencialmente militarista el Estado mexica, sus sacerdotes crearon una religión que exigía capturar y sacrificar a miles de enemigos al año, supuestamente para alimentar al Sol con su sangre y así mantenerlo con vida, pero que en realidad, se trataba de un caso obvio de manipulación religiosa en la que el mito tenía la función verdadera de legitimar al grupo en el poder, justificar su conducta violenta y alentar el expansionismo imperialista de su nación. Este uso instrumental de la religión para fines económicos y políticos, a costa de las naciones vecinas (Tlaxcala, Metztitlán, etc.) iba a costar muy caro a los mexicas al llegar a sus costas un grupo de soldados blancos y barbados, dotados de una capacidad guerrera muy superior a todo lo antes visto en tierras americanas.


Los sacrificios humanos
Por Jorge Vázquez Mellado

De todo escapaba un vaho hediondo de sangre. Era preciso que este delirio religioso terminara; bendita la cruz o la espada que marcase el fin de los ritos sangrientos.
(JUSTO SIERRA. Evolución Política del Pueblo Mexicano)

Todo ser humano se encuentra con la verdad tarde o temprano, ya sea por voluntad propia, ya sea que al final del camino no tenga otra alternativa. Lo primero es enfrentarla, por más doloroso que esto pueda ser, pero antes de enfrentarla es preciso encontrarse con ella, y no haberlo hecho antes sería el resultado de rehuirla cobardemente durante toda la vida.

Es importante que como nación vivamos un proceso de reconciliación, al igual que como personas nos reconciliamos sanando plenamente nuestras heridas para poder estar en condiciones de amar. Igualmente como nación se debe dar este proceso, que no es otro que el que Cristo nos enseñó. Muy comúnmente escuchamos a nuestros políticos hablar del país cuando en realidad se refieren a la nación, ya que haciendo una analogía con el ser humano, país equivaldría al cuerpo y nación al alma, y no cabe la menor duda de que como pueblo tenemos un alma colectiva, misma que estamos obligados a sanar si queremos dejar de ser fugitivos de la verdad, y resurgir en el amor que potencialmente conservamos como nación. No es amor a la patria negar lo que negarse no puede.

Hay en nuestro pasado verdades que nos deprimen, que nos rebajan, y en vez de encararlas las rehuimos cobardemente y creamos una imagen en la que pretendemos vernos reflejados, y nos recreamos en ella, aunque esa imagen sea falsa, y a veces ridículamente falsa (véase: Trueba, Alfonso; Huichilobos. Figuras y episodios de la historia de México; Editorial JUS).

Pues bien, un pueblo que se refugia en la mentira es un pueblo perdido. Al investigar cómo eran, qué hacían, qué clase de civilización construyeron nuestros antepasados indígenas, su religión, su idolatría antropofágica y monstruosa, recordaremos hechos sin desfigurarlos y sin alterar ninguno de sus elementos.

Nadie pinta dichos sacrificios tan característicamente como Tezozomoc, quien no era fraile y sí hijo de indio, del gran emperador mexica Cuitláhuac. Él da razón minuciosa de la multitud de sacrificios, de cómo y dónde se comían los cuerpos de los sacrificados. Y no hay necesidad de buscar mas autoridades que los mismos jeroglíficos y tantos monumentos y esculturas, como en Uxmal, testigo mudo de esa parte de su cultura. Las figuras escultóricas del arte prehispánico guardan fielmente el espíritu aterrorizado de los antiguos pobladores de México; basta visitar el Museo Nacional de Antropología para percatarse de lo anterior. No hay belleza en el significado de ninguno de esos monumentos. Tal vez la haya en la proporción de las partes y la armonía de las líneas, pero lo que expresan es lo bajo del alma humana: el miedo, la crueldad, el odio, la ira homicida. Alguien ha dicho que aquel pueblo se entregaba voluntariamente en holocausto ante sus dioses. Nada tan falso como eso."Nadie piense -dice el mismo Motolinía- que ninguno de los que sacrificaban matándoles y sacándoles el corazón o cualquier otra muerte, que era su propia voluntad, sino por fuerza, y sintiendo muy sentida la muerte y espantoso dolor". Estar de acuerdo con lo dicho anteriormente es sostener que faltaba en los indios el mero instinto animal de conservación. Cuántos sabios profesores de historia, o generales metidos a escritores vituperan a España y a Cortés y añoran los tiempos prehispánicos. Nosotros deseamos, por el contrario, que termine para siempre y radicalmente el señorío de Huitzilopochtli sobre México.

EL OBSERVADOR 365-6

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DILEMAS ÉTICOS

Se nos acabó la ventaja
Por Sergio Ibarra


Tener de vecinos a los estadounidenses en esta época en la que este país ha consolidado su hegemonía por sobre todo el mundo, ha representado y representa una moneda que tiene dos caras. Si bien muchos países nos envidian por nuestra posición geográfica, ya que tenemos una larga frontera de mas de 3 mil kilómetros, que representa la distancia de cruzar desde Portugal hasta Alemania, es cierto, que ha sido una relación con dos caras. A ello dedicamos el dilema del día de hoy.

Para los estadounidenses hemos representado una colonia tecnológica, económica y educativa. Para los mexicanos, tener un gran socio y oportunidad de aprender. Las organizaciones mexicanas se desarrollaron bajo la tutela tecnológica, en una mayoría de los casos, del vecino del norte y, lo que es más, con equipos de segunda mano, que se tradujo en el tiempo en tecnología de segunda mano y en productos de segunda mano. Hasta hace realmente muy poco tiempo las organizaciones se percataron de que no hay programa de calidad ni de excelencia que le saque dinero a las piedras, en este caso, a maquinarías y equipos que ya no pueden competir más. Hoy vemos a la industria mexicana mas comprometida con la adquisición de tecnología de maquinaria, equipo y procesos al menos vigentes.

Los gobiernos mexicanos han jugado el juego económico que los vecinos inventaron para nuestro desarrollo. ¿El saldo? Deuda externa impagable y participación en sectores que, si bien convinieron a los vecinos, dieron en su momento algunos empleos y dividendos a algunos dueños del capital, pero a qué precio para México: el potencial agrícola, ganadero y marítimo, sencillamente, producto de esta borrachera económica; hoy tenemos a 40 o 50 millones de mexicanos con diversos grados de marginación y luego una polarización del ingreso en unas cuantas familias. Lo que ha propiciado la migración de mexicanos con el problema discriminatorio que es de todos conocido.

Una buena parte de los modelos de las universidades privadas mexicanas son una imitación directa de las gringas. Los programas, la bibliografía hasta nuestros días en muchas matriculas se tiene que basar en las gringas. Y con ello se propiciaron varias generaciones con criterios tecnócratas de un país rico para ser aplicados a un país pobre.

Y, ¿en que teníamos ventaja? En el futbol. Hace tres décadas EU ni remotamente hubiese soñado en darle a una selección mexicana en un Mundial. Ha ocurrido una evolución futbolera, en la que EU, Croacia, Holanda, Colombia y otros más, pusieron atención en el desarrollo de este deporte. Ahora las gringas son campeonas mundiales de futbol. Y su equipo masculino se ha colocado en los primeros 8 equipos del Mundial 2002. Era una de las pocas, escasas ventajas que llegamos a tener sobre el país del norte. Se nos acabo la ventaja deportiva. No se espante si en el futuro nos golean. Y la tercera no fue la vencida.

¿Qué queda en la reflexión ética? La conciencia es la alerta de nuestra conducta. Nos pone al alba de errores y omisiones cometidas ante el dilema de actuar y perfeccionar. El dilema es actuar y competir, o seguirnos haciendo los inconscientes y no actuar a tiempo, como lo hizo el técnico, principalmente, y los miembros de la selección. "No tengas miedo", dijo Jesús.

EL OBSERVADOR 365-7

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COMUNICACIÓN

Cómo combatir la pornografía
Por José Antonio Benito / Perú


Hay un proverbio hindú que dice: "No digas que es imposible, di 'no lo he hecho todavía'". ¿Se puede frenar la ola de inmundicia que sacude a la humanidad? Si tú (como persona, grupo, sociedad) haces lo posible, Dios hará lo imposible y triunfará el amor hermoso.

Las tres definiciones que anota la Real Academia de la Lengua Española sobre la palabra "burdel" son las siguientes: «Lujurioso, vicioso. Casa de mujeres públicas. Casa o lugar en que se falta al decoro con ruido y confusión». ¿Me quieren decir con cuál de las tres quieren quedarse? Usted, que es honrado y que gusta de llamar a las cosas por su nombre me dirá que no quiere ni oírlo nombrar, que sabe que existirá en algún lugar y para de contar... Pero, ¿qué pasa cuando este burdel se le mete por la tele, por la prensa y hasta en la propia calle? Comparemos un poco: ¿le gustaría que toda la suciedad que va por las alcantarillas fuese por la superficie de las calles de nuestras ciudades?

Antes, si alguien confesaba un tanto confundido que visitaba un prostíbulo, él mismo se consideraba «lujurioso, vicioso; visitador de casa de mujeres públicas». Hoy, sin embargo, se presenta como algo normal y natural. Hay países en que el descaro llega hasta usar las prostitutas como oferta turística; que se lo pregunten si no a Cuba, en cuyos afiches y spots televisivos lo repiten a todas horas. ¿Nos gustaría que en nuestro escudo, en vez de los símbolos patrios, se pusiese un burdel, un médico a la caza de ligaduras de trompas y vasectomías, una enfermera recetando anticonceptivos? En otro tiempo, si alguien mencionaba a nuestra madre para manchar su honor, sabía que era candidato al puñetazo; ahora, alguno hasta puede sonreír. Sin embargo, comprendo la reacción de un químico recién convertido al catolicismo, que, indignado ante cierto programa televisivo, me puso un e-mail y se ofrecía a hacer algo por los jóvenes. ¿Qué podemos hacer? Yo comencé con este artículo. Ya es algo. Invito a mis lectores.

a. Los padres. No comprar en los kioscos-librerías, cortar con los canales de TV o no asistir a los cines que exponen pornografía. Hay asociaciones de padres en otros países que han boicoteado productos y programas porno. ¿Por qué no hacemos como en Buenos Aires? El pasado 22 de septiembre la emisora de televisión TELEFÉ retiró de su programación la serie «La marca del deseo» a pesar de haber emitido sólo los dos primeros capítulos y a pesar de haber gastado mucha plata en su promoción. ¿Por qué? Por el exceso de violencia sexual y pronografía, que provocó una oleada de protesta por parte de los padres de familia y la Iglesia, que llevó a la Cámara Argentina de Anunciantes (CAA) -10 de las 12 marcas- a retirar su publicidad. ¿No podemos hacer lo mismo con nuestra TV, con nuestros periódicos?

b. El Estado. "Si abrimos los caños no nos quejemos luego de las inundaciones". Si permitimos porquería y media no nos quejemos de embarazos indeseados, conductas psicópatas... Si el Estado es sensible al clamor que nace de la parte más sana del pueblo, debe esforzarse por hacer cumplir las leyes, y así favorecer la educación de una juventud sana y fuerte. De lo contrario, la pornografía llevará a la prostitución, a la homosexualidad, a la droga, al SIDA, a jóvenes ¡viejos! por los suelos.

c. Las instituciones, colegio, municipalidad, centros de salud -también la Iglesia-, asociaciones, deben velar por el bien de la sociedad y exigir la erradicación de la pornografía. El arzobispo de Arequipa, monseñor Luis Sánchez-Moreno Lira, no tuvo pelos en la lengua en el pasado mes de octubre, con motivo del día del periodista: «La pornografía maltrata, estruja y aniquila el carácter familiar de la sexualidad humana, por lo tanto, debe ser combatida y quién mejor que aquellos hombres que orientan, que informan y que generan opinión pública... La pornografía y la violencia suprimen la ternura y la compasión para dejar espacio a la pérdida de los valores humanos».

d. El cine y la TV. Fomentar la creatividad con mensajes que apuesten por la persona, verdaderos, bellos, buenos. ¿Es que no se puede evitar la violencia y el sexo manipulado? El célebre director de cine Franco Zeffirelli demuestra que es posible: «Quieren la indecencia... ¿Por qué continúan ensuciando nuestro trabajo? Es mi profesión, y tengo el deber y el derecho de hacer todo lo posible para que mi profesión no se convierta en un burdel. Yo siempre la había soñado limpia y ahora la veo hecha un estercolero. Son poquísimos los que no se han ensuciado las manos. ¿Por qué al menos éstos no tienen la valentía de hablar?». ¿Por qué no hacemos como en Buenos Aires? ¿No podemos hacer lo mismo con nuestra TV, con nuestra prensa-chicha que parece obsesa con suministrar la carnaza de cada día haciendo diana de forma impúdica en lo que Dios creó como fuente de vida?

e. Tú y yo. Predicar con el ejemplo. Que nadie nos pueda echar en cara que hemos adquirido ningún producto porno. Ser valientes y cortar escenas inconvenientes en TV, quitar de la circulación aquellas fotografías o revistas que prostituyen el amor, dando razones a nuestros hijos. Saber decir no a los caprichos de los hijos o los alumnos, haciéndoles ver que ellos están llamados para algo grande, más limpio y hermoso, y no para andar en el mundo de las cloacas. El literato francés Paul Claudel, convertido al catolicismo, escribió bellamente que «la juventud no estaba hecha para el placer sino para el heroísmo». Todavía es muy útil la obra de Tíhamer Toth «Energía y pureza». Juan Pablo II nos dice que «la pureza es exigencia del amor, la dimensión de su verdad interior en el corazón del hombre» (3-12-1980). Y Jesús lo dijo como nadie: "Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios".

EL OBSERVADOR 365-8

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CULTURA CATÓLICA

Un martirio cotidiano

Cada semana, en esta página, publicaremos una selección de artículos de grandes plumas del catolicismo, sobre temas que el mundo debate. En esta ocasión el asunto de la vejez del Papa. La prensa secular lo entiende al revés: el papa está viejo y debe renunciar, por su bien y el de la Iglesia. Pero la prensa secular no entiende el signo, maravilloso, del Papa. Un hombre de nuestro tiempo, con la capacidad que da la fe de trascender el tiempo, con la capacidad de enfrentar -y vencer- a tanto detractor cobarde, que pulula por aquí y por allá.
Sí lo entienden así los católicos, o deberíamos entenderlo. He aquí dos artículos publicados en junio en el periódico español ABC. Sirvan de reflexión, también, por el reciente ·Día del Papa» (el de san Pedro y san Pablo) y por su próxima visita a México. Para prepararla desde la cultura de la fe y no desde el chisme, desde el comentario idiota, desde la descalificación mundana. (J.S.C.)


El Papa decrépito
Por Juan Manuel de Prada


La decrepitud ostentosa del papa Wojtyla vuelve a ser motivo de especulaciones bizantinas en los medios de adoctrinamiento de masas. En casi todas ellas subyace un fondo de incomprensión hacia el significado último de tan denodado sacrificio, que no es sino la aceptación -agónica, si se quiere- de una encomienda divina.

"Triste está mi alma hasta la muerte, mas no se haga mi voluntad, sino la tuya", dice Jesús, en la noche de la tribulación, mientras sus discípulos duermen. Al acatar el doloroso cáliz que se le tiende, Wojtyla antepone su misión espiritual sobre los achaques de la carne; lo que hace más hermosa su abnegación.

Es, precisamente, la presencia atosigadora de dichos achaques, que sin embargo no logran doblegar la supremacía del espíritu, ni la pujanza de una vocación que se alza invicta sobre las tentaciones de la renuncia. Sin esta comprensión del hombre como recipiente de misiones que exceden y rectifican su mera envoltura carnal, el sufrimiento de Wojtyla resulta ininteligible; de ahí que su sacrificio provoque tanta exasperación entre quienes pretenden reducir su figura a la de un burócrata o funcionario de una entelequia llamada Dios.

Siempre me ha sorprendido que los medios de adoctrinamiento de masas, que tanto se desvelan por ofrecer una información especializada sobre las paparruchas que amueblan la actualidad (de tal modo que, por ejemplo, nunca me solicitarían a mí un comentario sobre las cotizaciones bursátiles, que me la refanfinflan), admitan sin empacho -incluso con un desdentado regocijo- que individuos que niegan la existencia del espíritu aborden la exégesis de asuntos que sólo admiten una interpretación espiritual.

A la postre, por mucho aderezo de intrigas vaticanas que le añadan al asunto, estos individuos siempre acaban tropezándose con la escueta verdad; que no es otra que la epopeya doliente de un viejo viejísimo que agota sus días en el cumplimiento de una vocación que no puede acallar, porque se la inspira una fuerza más poderosa que el declinar de su naturaleza.

El papa Wojtyla, como hombre que es, desearía acabar su vida entre sábanas de Holanda y mullidos colchones; pero su misión es otra. Como el joven que siente la llamada del arte, el papa Wojtyla se calcina en una hoguera que jamás podrán entender quienes niegan la existencia de un misterio que enaltece el barro del que estamos hechos.

Y, junto a esta negación del espíritu, habría que aludir a otro síntoma muy característico de nuestra época, que es el descrédito de la vejez. A los detractores del papa Wojtyla les subleva la visión de su decrepitud, que consideran obscena o impía; cuando lo cierto es que la obscenidad más flagrante consiste en ocultar la vejez, en recluirla en una jaula de vergüenza y desprestigio.

La estulticia contemporánea ha consagrado la salud y la juventud como ideales canónicos; incluso ha extendido la creencia monstruosa de que una vida de la que han desertado la salud y la juventud no merece la pena ser vivida.

Pero hete aquí que, mientras se nos inculca el repudio de esos arrabales de la vida que se consideran oprobiosos o excedentes (aunque llegado el momento, todos luchemos patéticamente por prolongarlos, justamente al revés que el papa Wojtyla), un viejo viejísimo no tiene reparo en mostrarnos sin ambages su hermosa decrepitud.

En esta subversión de tantos valores mentecatos, en esta vindicación de la vejez como inmolación fecunda y orgullosa, frente a la vejez entendida como postración vergonzante, debemos también buscar las razones de la antipatía con que ciertos centinelas de la ortodoxia honran al papa Wojtyla.


El Papa, ¿decrépito? : Una roca
Por Alfonso Ussía


Me ha impresionado la lectura del artículo de Juan Manuel de Prada titulado "El Papa decrépito". Lo asumo en su totalidad. Este Papa es aborrecido por la retroprogresía imperante y pseudocultural por una razón de principio. Con la palabra agrietó el muro de las tiranías comunistas. Escachifolló de golpe el invento, la referencia y la coartada de los impostores y los supercheros que vivían de la mentira.

Que vivían de la mentira, todo hay que decirlo, pero no inmersos en su sufrimiento. Ahora la venganza se resume en la risa que les causa su ancianidad. Muy progresista y solidaria esa hilaridad ante la vejez de un ser humano. Este Papa polaco, que además cree en Dios con la fe del carretero, fue asesinado en plena juventud. Sucedió que su fortaleza resistió. Aquella resistencia destrozó muchos planes y acabó con inconfesables esperanzas. Cuando un ser humano convive durante semanas con la muerte y termina por vencerla, paga el tributo del acabamiento físico. Y desde su triunfo, el Papa ha ido envejeciendo paulatinamente de manera pavorosa.

Pero mantiene intactos el espíritu y la inteligencia. Y guarda para otras vanidades la de exhibir su caduquez sin límites ni complejos. Y casi desfallecido, trabaja dieciocho horas cada día. Y sin un resquicio de fuerza, con un Parkinson galopante y un cuerpo que ya no le responde, cumple con todos sus compromisos. Se ha recorrido el mundo y siempre ha ganado. Ha puesto en orden las sombras de su casa, que es la Iglesia, y aunque tachado de conservador a ultranza, ha sido en lo social el más firme y avanzado de todos los descendientes de Pedro. La retroprogresía no quiere un Papa, sino un títere.

Me avergüenza, como persona, el afán por ridiculizar a este Papa que resiste como una roca. No le afean sus palabras, ni sus ideas, ni sus decisiones. Es la decrepitud física el motivo de sus ataques, burlas y risotadas. Y Juan Pablo II, cada día más encorvado, con la voz más agonizante, con el temblor más indominado, insiste en no dejar lugar del mundo sin su huella, superando ambientes hostiles y desaires, y ahora prepara su viaje a Moscú, y eso sí que no se lo van a perdonar los que se ríen de su física debilidad triunfante.

En los últimos actos, el Papa no ha podido terminar sus discursos. Y ha precisado de un artilugio especial para moverse. Pero no se ha rendido.

Que se está muriendo a chorros lo sabemos todos, pero nadie es capaz de aventurar, cuando los chorros se sequen, si una sola gota de sangre puede mantener el ánimo de este hombre para seguir en su sitio. Un día se quedará dormido en cualquiera de los agotadores actos que protagoniza, porque a este Papa siempre le parecieron muy cerradas y domésticas las puertas de Roma.

El día, no lejano, de la muerte del Papa, quizás alguna de las groseras risotadas le dedique el respeto del silencio. Pero otras seguirán, ya riéndose de un cadáver, con el rencor acumulado que proporciona la resignación definitiva. Jamás le perdonarán a ese futuro cuerpo sin vida el desvanecimiento de su mentira.

A la espera, mientras tanto, paso a paso, sudor a sudor, a trancas y barrancas, este Papa sigue en lo suyo. La fuerza le viene de su convencimiento. Su voz apenas se oye, pero todo en ella se entiende. Su pontificado será estudiado, analizado y discutido, pero nadie le podrá negar la grandeza de su espíritu, la fortaleza de su fe y la valentía de su cuerpo, casa primera de cada persona.

A mí, personalmente, me pasa que, cuanto más humillan su ancianidad, más lo respeto y admiro. Que se rían.

EL OBSERVADOR 365-9

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FAMILIA

Dos relatos, dos enfermos alcohólicos, dos realidades…
Por Yusi Cervantes Leyzaola


El alcoholismo es una enfermedad terrible. Y quizá uno de sus más graves dramas es la enorme dificultad que tienen los alcohólicos para aceptar su problema y buscar la ayuda que necesitan. Mientras éstos no asuman su responsabilidad frente a su enfermedad, nada se puede hacer.


Hacia una nueva vida de luz y esperanza

Llegué a la agrupación de Alcohólicos Anónimos a mediados del 1993, después de una terrible cruda física y moral, después de haber faltado al trabajo y haber estado hospitalizado por varios días a causa de haber tomado en exceso… bueno, casi siempre que tomaba vino lo hacía en exceso. En ese tiempo yo tenía la idea de que ser alcohólico era quedarse tirado, dormido de borracho, o andar perdido en alguna ciudad, andrajoso y sin esperanza, Mi jefe me dijo después de platicarle "algo" de lo que me había pasado en esa última borrachera: "Oye Carlos, ¿por qué no vas a un grupo de Alcohólicos Anónimos?". Mi respuesta, la recuerdo muy bien, fue: "¿Qué? ¿Alcohólico yo? ¿A mis treinta años? No, yo no soy un alcohólico". Sin embargo, él me dijo: "Un alcohólico es toda aquella persona que no puede controlar sus tragos". Yo ya había recibido este mensaje antes, pero como buen alcohólico activo, nunca lo había considerado en serio. Mi orgullo me mantuvo sufriendo un buen tiempo más, hasta ese momento en el que sentía morirme; por lo que, aún sin estar bien convencido, busqué un grupo. Había varios cerca de donde yo vivía; sin embargo, por cuestión de horarios y días de sesión, algunos estaban cerrados. A punto de regresar a casa, angustiado, deprimido y con un terrible sentimiento de culpabilidad característico en los alcohólicos, pregunté por algún otro grupo y me dijeron de otras opciones. Busqué el grupo, actualmente mi grupo de AA, ¡y estaba abierto! Gracias a Dios. Ahora entiendo que Él se manifiesta en diferentes formas, sólo es cuestión de aceptarlo.

El día en que llegué al grupo, todavía bajo los efectos de los medicamentos y tal vez del alcohol, recuerdo el recibimiento que tuve. No sé por qué a los AAs nos da un enorme gusto recibir a alguien nuevo, y lo transmitimos; yo sentí una gran acogida, un gran compañerismo y, sobre todo, una gran comprensión a mi problema. Todavía recuerdo de ese día a Jaime, a Sacramento, a casi todos los que estaban esa noche en el grupo, y la información que me dieron, así como el "Libro Azul" de AA que me regalaron y cómo regresé a casa con una nueva esperanza.

No es fácil para alguien como yo aceptar que se es alcohólico. ¿Cómo? ¿A mi edad? ¿Todo un profesionista lleno de vida? Así, en general, somos los alcohólicos activos antes del programa: llenos de orgullo y soberbia, ese orgullo que nos mantiene pensando que solos podemos enfrentar nuestro problema y que somos el centro del universo, que merecemos todo y que en todo tenemos la razón. Nada más falso. Sin embargo, casi ningún alcohólico tiene al principio la suficiente humildad para aceptar su derrota ante el alcohol y doblegar ese orgullo que nos mantiene en el sufrimiento del alcoholismo. Ésta fue la primera barrera que tuve que romper, aceptar mi impotencia ante el alcohol, primer paso del programa de AA.

Una vez dentro del programa de AA me aboqué a conocer y seguir «Los Doce Pasos», los cuales, considero, son principios de sentido común, aunque lo que menos tiene un alcohólico como yo es justamente el sentido común. El convencimiento de que sólo un poder superior podía devolverme el sano juicio, segundo paso, ha sido fundamental para mí en el logro de esa sobriedad. Descubrí que la fuente ideal de mi estabilidad emocional es Dios. Creo que todos los pasos son igualmente importantes, sin embargo los dos primeros han sido fundamentales para mí. Después de estos dos pasos, los que siguen son más fáciles, pero no menos valiosos. De hecho, un seguimiento apegado al programa de «Los Doce Pasos» de AA puede hacer que una persona haga, sienta y crea aquello que antes, sin ayuda y sin medios, no podía.


Una fuente inagotable de dolor

Mi esposo no lo acepta, pero es alcohólico. Para él, que no ha faltado ningún día al trabajo, que ha cumplido con sus responsabilidades como proveedor de la familia, que jamás se ha perdido más de un par de días, que no ha tenido nunca que ser hospitalizado a causa del alcohol, que puede no beber si así lo decide, es muy difícil aceptar que tiene esta enfermedad. Pero yo, que la sufro, junto con nuestros hijos, he investigado, he leído y estoy segura de que la padece. ¿O será que prefiero creer que es eso, una enfermedad, y no un repetición voluntaria de actitudes que nos dañan? Creo, y quiero creer, que, efectivamente, mi marido tiene un problema con el alcohol frente al cual su voluntad fracasa.

Pero creo que hace falta explicar lo que sucede en nuestra vida con un alcohólico. Para comenzar, a veces siento que vivo con dos hombres. Generalmente, cuando no bebe, mi marido es bueno, tierno, generoso, considerado, amable, me ayuda en la casa, me consiente… Pero desde que comienza a beber se transforma. No hace falta que se emborrache: el cambio puede ocurrir desde la primera cerveza. En el mejor de los casos, se vuelve extremadamente susceptible, se deprime, llora con facilidad, se lamenta de no ser amado, de no ser comprendido. Pero muchísimas veces, la reacción es hacia el enojo y la agresión. Me ha insultado tanto, me ha lastimado tanto que a veces siento que no puedo más. Mi propia autoestima está por los suelos. Tomado, mi marido se vuelve dominante, autoritario, grosero. Maltrata a nuestros hijos. Nos trata de una manera hiriente, nos humilla. Su machismo se enciende. Me ha alejado de mi familia. Corre de la casa a las visitas de nuestros hijos, o se va él, sin decir a dónde. También puede ocurrir que del trabajo se vaya a tomar y que no llegue en uno o dos días.

Desde que lo vemos, casi siempre los hijos y yo detectamos si ha tomado -y no me refiero a que esté borracho-. Y entonces todos nos ponemos tensos. Sabemos que cualquier cosa, cualquier detalle, por insignificante que sea, o por equivocado que él esté, puede hacerlo estallar. O puede hacerlo irse a seguir tomando.

Las cosas, evidentemente, están mal en nuestro matrimonio. A mí me cuesta mucho trabajo confiar en el amor de alguien que un día me muestra amor y al otro odio. Cuando ha estado meses sin tomar, poco a poco, quizá muy lentamente, me he acercado a él. Pero luego el vuelve a las andadas y yo me quedo otra vez en el vacío, en el miedo, en la soledad, con un enojo guardado que aumenta día a día. Él dice que si estuviéramos bien, si yo le demostrara mi amor, él dejaría de tomar. Yo pienso que su planteamiento está mal. Él se tiene que recuperar por él mismo, sin depender de si lo quiero o no, de si lo trato bien o mal. Si después de que se recupere logramos recuperar también nuestra relación, sería maravilloso. Pero, hoy por hoy, no puedo prometer nada, no puedo confiar en él. Sólo puedo ofrecerle una esperanza.

EL OBSERVADOR 365-10

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PINCELADAS

Mirarse de cerca
Por Justo López Melús


Hay que mirar intensamente, quitar estorbos y prejuicios, lavarse los ojos para descubrir valores, empañados muchas veces por la rutina y el cansancio. Pero no basta. Hay que mirar también en cercanía, que la distancia es como la bruma que impide ver las cosas. «No juzguéis únicamente según las apariencias, debéis juzgar con rectitud» (Jn 7, 24).

Marchando un día hacia la montaña, muy temprano y con un tiempo brumoso, percibí en la ladera algo que se movía, y tan raro que lo tomé por un monstruo. Cuando estuvo más cerca vi que era un hombre. Cuando por fin lo alcancé, descubrí que era mi hermano.

EL OBSERVADOR 365-11

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FIN

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