El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
25 de agosto de 2002 No.372

SUMARIO

bulletTres pistas para formarse un criterio católico acerca de El crimen del padre Amaro
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Francisco Alberto Geada Gutiérrez in memoriam
bulletREPORTAJE - Diez preguntas y respuestas acerca de los católicos y la superstición
bulletTEMAS DE HOY - Paz en tu alma: guía de confesión
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA - Las cadenas
bulletLa canasta básica del sacerdote
bulletCOMUNICACIÓN - El crimen del padre Amaro, una obra cargada de odio hacia la Iglesia
bulletDios creador
bulletJóvenes santos
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Dificultad para mantener relaciones amorosas
bulletCuando nos sabemos amados
bulletPINCELADAS - Saltos de alegría

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Tres pistas para formarse un criterio católico acerca de El crimen del padre Amaro
Nadie tiene derecho a denigrar personas o instituciones

Ésta es la voz de la Conferencia Episcopal Mexicana:


«Una película, por más valores artísticos o cinematográficos que contenga, no debe ser injuriosa ni atentar contra los derechos de las personas o de las instituciones. La libertad de expresión no autoriza a denigrar personas o instituciones generalizando hechos o situaciones de excepción».

«Asistir o no a la exhibición de la película es, obviamente, una decisión libre y personal; por lo que confiamos en que el criterio y la madurez de los católicos y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad les permita juzgar y distinguir la verdad sobre las ofensas a la fe y a la Iglesia».

«Consideramos una exigencia para la convivencia pacífica y armónica en la sociedad, que nuestras leyes protejan el buen nombre de las personas e instituciones, so pena de provocar enfrentamientos estériles».

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Por el respeto a la libertad religiosa y a todos los credos

La periodista Rosa Martha Abascal de Arton hace las siguientes consideraciones:


1. La Secretaría de Gobernación no está cumpliendo con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que en su artículo 6 señala: «La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa sino en caso de que ataque a la moral, los derechos de terceros, provoque algún delito o perturbe el orden público...».

2. La libertad religiosa y de credo es un derecho humano que debe ser respetado por todos. Este derecho humano debe promoverse y respetarse en todo tiempo y lugar. La película de referencia es un ataque directo a las creencias religiosas y a la sensibilidad moral de la inmensa mayoría del pueblo mexicano.

3. No por exhibir la cinta días después de que se fue el Papa se le deja de faltar al respeto: ésta es una afrenta para todos los católicos del mundo, no sólo para los mexicanos, y el Papa lo siente tanto aquí como en Roma

4. No sólo se le está faltando al respeto a los católicos, sino que se deja abierta la puerta para que se ataque a los judíos, a los cristianos no católicos, a los musulmanes y, para colmo, con dinero de todos los mexicanos.

5. El argumento de que hay que dejarla en exhibición y que quien no quiera no la vea, ya está suficientemente gastado, y es realmente deplorable la baja capacidad intelectual de quien lo esgrime. No porque una mujer no vea cuando su marido le fue infiel, él dejó de serle infiel. El hecho, el daño y el oprobio allí están, y no se pueden ocultar.

6. Estamos a favor del Estado verdaderamente laico y, por tanto, respetuoso y promotor de las creencias de su pueblo. Éstas no deben ser agredidas y mucho menos con recursos del Estado.

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¿Por qué tan preocupados en desprestigiar?

Escribe nuestro colaborador Sergio Ibarra:


«¿Por qué se han preocupado tanto tantos de desprestigiar al catolicismo? Resulta hasta cómico ver a personas rechazar el que sus hijos estén en escuelas donde se les dé religión. Nadie les obliga. No es claro por qué esas personas, a la hora que se les ofrece, entonces recurren a la Iglesia. Resultó hasta grotesco ver al señor gobernador del D.F. aparecerse el día de la canonización de san Juan Diego, como no queriendo la cosa, pese a su marxismo declarado. No es claro que ciertos medios manifiestan su entusiasmo al tener cualquier noticia donde alguna autoridad eclesiástica se vea involucrada. No es claro por qué no sacan a la venta libros y reportajes donde se hable de las fallas humanas de las otras iglesias. No es claro por qué no se producen películas donde se manifieste la manipulación económica que otras religiones operan».

«Lo que si queda en la interpretación de estos hechos es que la Iglesia católica debe también evolucionar y ponerse al corriente en los tiempos y en los fenómenos que le rodean. Si algún dilema ético despierta esta clase de peliculitas que buscan lucrar a partir de y con la imagen de nuestra Iglesia, es el actuar y el hablar como católicos las 24 horas del día, desde donde estemos cada uno. Ya no es suficiente el domingo ir a Misa, ni guardar las fiestas, ni orar; es única la oportunidad que tenemos, como única es esta vida, de dejar un testimonio y manifestarnos por lo que creemos y por lo que amamos, sin necesidad de descalificar al de enfrente. ¿Habrá un mejor legado para quienes nos hereden?».

EL OBSERVADOR 372-1

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CARTAS DEL DIRECTOR

Francisco Alberto Geada Gutiérrez (20 de agosto de 1958-18 de agosto de 2002), in memoriam
Por Jaime Septién Crespo


Yo no sé qué decirte hoy, el mismo día de tu muerte. Me siento herido y luminoso. Sé que, como decía Tolstoi, «la muerte es sólo un cambio de misión». Pero tu muerte tan temprana me abruma. ¿Cuál es nuestra misión en el mundo, mientras vivimos en el mundo?Paco: tu me enseñaste muchas cosas, sin que lo supieras. Una de ellas fue el valor hondo de la amistad. Tengo la fortuna de haber sido tu amigo. Porque amigo es aquél que, no obstante no vea al otro, se siente, enteramente, en su presencia. Por eso Dios es amor: porque su Presencia es eterna en nuestras vidas.

Mi corazón me indica que tú ya gozas de esa Presencia divina en estos momentos, cuando tu alma ya terminó de separarse de tu cuerpo. Porque eras un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra, como diría de sí mismo el bueno de Antonio Machado. Un hombre de palabra, franco como pocos, estimable como muy pocos, amigo como ninguno otro he conocido en mis 43 años de vida. Vida que, a la misma edad, a ti te fue arrancada por «un hachazo invisible y homicida», por una confabulación de órganos ciegos, por un complot de vísceras que no podrán jamás matarte en mi recuerdo. En el recuerdo de todos los que te amamos. Eras demasiado verdadero para convertirte en aire; eras demasiado claro como para perderte en la sombra de los años. Eras demasiado tú, como para que el nosotros que construiste se despeñe en las ruinas de la memoria.

Paco: qué difícil es escribirle a un amigo muerto. Qué difícil es escribirle a un amigo. Qué difícil es. Qué difícil.Hace apenas cuatro meses hacíamos planes para vernos más a menudo. Para sentirnos más a menudo. Y ahora sé que nos volveremos a ver en otro espacio, en otro tiempo, en el espacio sin espacio y en el tiempo sin tiempo que es la eternidad. ¡Dios mío, cuánto siento no haberte dicho en vida lo que te quería Paquio! Cuánto me duele.

Mientras te escribo esto escucho el «Spem in alium», el canto de esperanza y melancolía más aterrador de todos los que escribiera Thomas Tallis, hace 422 años. Me imagino que lo comparto contigo, en la ribera de algún río, cayendo la tarde, con el sombrero echado de lado, la conversación apaciguada, tras la siesta de una mañana de pesca. Como una tarde en Luxemburgo que pasamos juntos y que se me pegó en la carne junto con tus bromas, con tus infinitas ocurrencias verbales, con tu cultura de la ironía.

Qué inteligencia más sensible la tuya. Por ti, Paco, entré en la mansión de la grandeza y la miseria humanas que se llamó Feodor Mijailovich Dostoievski. Una mansión en la que habito todavía; y a la que se ha aficionado también mi hijo Francisco. Por cierto, ¿te dije alguna vez que Francisco tenía ese nombre en parte por tu culpa? ¿Te dije que iba a visitar Tampico por mis padres y también en parte por tu culpa? ¿Qué siempre que hacía algo pensaba »qué opinará Paco de esto»?
No, no te lo dije. Y ya se me acabó el tiempo de la Tierra, para que con tus oídos de la Tierra me puedas oír. Óyeme, por misericordia, ahora con los oídos del cielo: fuiste mi más querido amigo, porque me diste a leer a Dostoievski; porque tuviste en parte la culpa de que mi hijo se llamara Francisco; porque ir a Tampico era pretexto para encontrarme contigo; porque siempre pensaba en ti.

Acaba el día, este día 18 de agosto del 2002, día de tu muerte, Empieza para ti el tiempo sin tiempo de la eternidad. ¿Qué ves ahora? ¿Dónde estás, amigo mío? ¿Qué viento te lleva por la hilera gris de los álamos a la orilla de qué río? ¿Descansa ya tu aguerrido cuerpo, que aguantó como los náufragos las inclemencias de la soledad?

Paco: rezaré por ti y por mí. Rezaré por el nosotros que no se acaba. Rezaré porque Dios te tenga ya con Él. Y porque haya mucha pesca en el paraíso, y tengamos tardes sin fin para echarnos en la orilla de un Tamesí sin rumbo, a conversar de muchas cosas. Quizá una de esas tardes podamos invitar a Dostoievski.

Mientras, una tristeza melancólica recorre todos los ríos del mundo; todos los ríos de mi cuerpo, todos los ríos de mi recuerdo. Hasta siempre, Paco. Te pido una oración por quienes tendremos que remontar la vida sin ti. Un abrazo, amigo. Un abrazo muy apretado… Cómo me duele despedirte. Adiós, hermano del alma y de los robalos.

EL OBSERVADOR 372-2

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REPORTAJE

Diez preguntas y respuestas acerca de los católicos y la superstición


1.- ¿Por qué la superstición?

Para algunas personas la religión tiene que hacerles sentir "algo"; si no sienten "algo" no están a gusto. Esta necesidad de sentir algo es normal en la adolescencia, pero en la edad adulta estas ganas de sentir "algo" deriva a otras realidades. Este es uno de los motivos por el cual muchas personas caen en la superstición y en la magia, horóscopos, ocultismo, lectura de cartas, etc.

Las personas que tienen una fe madura no se dejan llevar por lo primero que les dicen. La persona de fe sigue viviendo su vida religiosa, sientan algo o no, se hable de gracias místicas o de delirios divinos o de la noche oscura de los sentidos y del espíritu…

En pocas palabras: la persona de fe inmadura no se fía de Dios ni de su poder, de ahí que vaya a buscar otros caminos.

2.- ¿Para qué la superstición?

Entre la religión y la superstición hay una gran diferencia. La religión intenta hacer la voluntad de Dios, («hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo»). La superstición, en cambio, intenta suplantar la fe en Dios, y para ello no es extraño que intente engañarnos diciendo que su poder viene de Dios, cuando en realidad, como dice la Biblia, viene «de las tinieblas». Si algunos dicen que sus "poderes" vienen de Dios, ¿por qué hacen cosas que la Biblia condena?, ¿por qué no aceptan la voluntad de Dios y lo que intentan es cambiar esa voluntad acudiendo a los poderes de las tinieblas?

3.- ¿Son verdaderas esas fuerzas ocultas?

Dejando aparte la gran charlatanería y engaños que existe en este campo, tenemos que decir, sin embargo, que las "fuerzas ocultas" provienen del diablo; no en vano la Biblia afirma claramente la existencia de un "poder de las tinieblas" con el que relaciona todo el mal existente en el mundo. Su protagonista es llamado Satanás, el Diablo, el Enemigo, el Príncipe de este mundo.Estas fuerzas ocultas del demonio existen; pero para los cristianos está totalmente prohibido el acudir a ellas. Cuando las personas recurren a estas fuerzas ocultas, lo que están haciendo es abandonar a Dios.

4.- ¿Cómo actúan las fuerzas ocultas?

Normalmente impiden la acción de Dios. Las personas que han elegido esos poderes que no vienen de Dios sufren distintos tipos de desequilibrios: obsesiones, miedos, melancolía, cansancio de la vida, remordimientos, rechazo a la Palabra de Dios y los sacramentos, etc. O sea, la persona que se inicia en ese camino de las fuerzas ocultas entra en un progresivo entorpecimiento de las funciones psíquicas de carácter religioso.

5.- ¿Quién tiene más poder?

Muchas veces la gente pregunta, ya que esas fuerzas ocultas pueden ser verdad, quién, a la hora de la verdad, tiene más poder, si Dios o el demonio. Hay también personas que afirman que el poder del demonio es igual al de Dios. Mas la Biblia nos dice que por encima del poder de Dios no hay absolutamente ningún poder. Sólo Dios es, desde el principio, el «Todopoderoso». Cuando Jesús se encuentra con endemoniados sólo «manda» con poder sobre los endemoniados y sobre los mismos demonios, y éstos le obedecen; las fuerzas de lo oculto quedan totalmente anuladas. No existen, por tanto, dos fuerzas iguales, sino que Dios siempre puede más.

6.- ¿Qué tenemos que hacer los cristianos ante estas fuerzas ocultas?

No entrar nunca en el juego de estas fuerzas ocultas que se disfrazan de muchas maneras. Debemos encontrar y seguir a Cristo como nuestro salvador personal, no como un Dios abstracto, sino como alguien cercano y cariñoso que de verdad nos quiere ayudar y proteger; si hacemos esto nada ni nadie podrá contra nosotros

También hay que tener cuidado con la superstición a imágenes y signos religiosos. Sólo Dios es Dios y a Él sólo debemos adorar. Cuando hablan de poner perejil a san Pancracio y cosas semejantes, esto no está en el sentir de la fe, y mucho menos cuando todo esto se hace con intención mágica.

Las «cadenas de oración», que nos llegan con cierta frecuencia mediante cartas anónimas diciéndonos que si no hacemos esto y lo otro y enviamos tantas copias a otras personas nos van a suceder toda clase de desgracias a nosotros y a los nuestros, son otro tipo de superstición que, por supuesto, no viene de Dios ni Dios lo quiere, ya que esas «cadenas» son un chantaje, están fundadas en el miedo y son una especie de terrorismo espiritual.

7.- ¿Qué decir de esos que se dicen cristianos y acuden a sitios para invocar o hacer "trabajar" las fuerzas ocultas?

Un verdadera cristiano no acude nunca a esos lugares. Algunas personas que se dicen cristianas dicen que no es malo ir a esos sitios, que la magia blanca es buena, etc. Tenemos que tener en cuenta que la magia es siempre, sea del tipo que sea, del diablo.

Otros afirman que fueron a esos sitios por curiosidad o ignorancia; que fueron a que les echaran las cartas aunque no se lo tomaban en serio. Hay que recordarles aquel ejemplo que ilustra este punto: si tomo una granada de mano y, sea por curiosidad o por ignorancia, por broma o en serio, tiro de la anilla, las consecuencias serán siempre las mismas

8.- ¿Por qué parece que cada vez hay más superstición?

En realidad no es que cada vez exista más superstición, sino que está más presente en los medios de comunicación y la gente saca la idea de que se está generalizando. La superstición siempre ha existido.

9.- ¿El demonio puede hacer milagros?

No todos los milagros y signos vienen de Dios. El demonio también puede hacer milagros y prodigios: «Esto no es maravilla, pues el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. No es mucho, pues, que sus servidores se disfracen de servidores de la salvación; pero su fin será conforme a sus obras» (2 Cor 11, 14-15).

10.- ¿Cómo puede una persona dejar el camino de la superstición?

No es fácil. Cuanto más haya estado una persona metida en los temas de ocultismo, más le costará y más sufrirá en dejarlo; pero es posible con la ayuda de Dios. Dejar la superstición pasa, necesariamente, por conocer a Dios. Cuando la persona descubre a Jesús como a su Dios y Señor entonces deja de prestar sumisión a las fuerzas ocultas. La persona que quiere dejar el ocultismo y las influencias de éste sobre su vida debe seguir estos pasos: desear sinceramente abandonar el oscurantismo, renunciar absoluta y totalmente a toda práctica de artes ocultas, recibir los sacramentos con cierta frecuencia, tener una vida de oración, resistir espiritualmente a nuevos ataques del enemigo, y dejarse orientar por alguna persona bien formada en estos temas.

(Resumido de un trabajo de Mario Santana Bueno para Buzón Católico. Consulte el texto completo en la página Web: http://www.buzoncatolico.com )

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No todo es superstición

«La religiosidad popular es un hecho que acompaña la vida de la Iglesia y que la acompañó en todos los siglos».
«El peligro de la superstición se encuentra en cierto sentido por todas partes en el fenómeno religioso. Puede ser que alguna expresión no sea totalmente adecuada, pero la solución no es desecharla, sino más bien purificar aquello que no es coherente con la fe y con la revelación».
 «No debemos ver superstición en toda expresión gestual de religiosidad, pues somos hombres y no ángeles. Los ángeles no tienen necesidad de besar nada, ni siquiera de ver una imagen. Nosotros somos hombres, tenemos una dimensión corporal en nuestra expresión religiosa».

(Palabras del cardenal Jorge Arturo Medina Estévez, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, comentando el «Directorio sobre piedad popular y liturgia», recientemente publicado por la Iglesia)

EL OBSERVADOR 372-3

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TEMAS DE HOY

Paz en tu alma: guía de confesión
Para pedir perdón, corregir los defectos, y vivir más unidos al Señor


¿Por qué muchos no se confiesan?.- Porque no tienen idea del bien que hace. Porque tienen miedo o vergüenza de decir sus pecados. Porque se han confesado otras veces y creen no haber sacado nada. Porque no saben hacer su examen de conciencia.

¿Por qué tienes miedo o vergüenza?- Jesús te conoce en toda tu secreta intimidad; y te ha visto cuando sufrías la tentación; cuando resistías, cuando querías ser mejor; cuando caías. Es dogma de fe que, por muchos y muy graves que sean tus pecados, el Señor te los perdona todos en una sola confesión.

El sacerdote que te escucha no va a asustarse por lo que digas ni va a enojarse contigo: te animará, te aconsejará, tal vez te reprenderá como un papá cariñoso y serio. No tienes obligación de decir tu nombre, ni de darte a conocer. Si quieres el más completo secreto confiésate por la rejilla. Si prefieres, hazlo conversando cara a cara.

El sacerdote, aunque te conozca, nunca dirá nada a nadie, ni dará a entender indirectamente que sabe algo de tí o de otra persona, por la confesión.

¿Te fallan tus propósitos?- El propósito es una resolución seria de algo que deseamos sinceramente hacer o evitar. Esto no significa que siempre vayamos a cumplirlo. Somos débiles; podemos volver atrás, una y otra vez. El Señor nos perdonará «setenta veces siete».

Mucho peor sería no hacer propósitos y no confesarnos.

Muchos cristianos, aun cayendo y levantándose una y otra vez, han logrado la dicha de extirpar malas costumbres envejecidas, o de ir progresando notablemente en la vida espiritual. Generalmente lo más eficaz es hacer propósitos bien prácticos de evitar, no tanto el pecado mismo, cuanto el ponernos en el camino o la ocasión.

¿Qué es obligación y qué no lo es?- Es obligación grave confesarse por lo menos una vez al año. Es obligación grave confesarse siempre que uno sabe que está en pecado mortal. Si después de confesado, te acuerdas de algún otro pecado mortal que olvidaste involuntariamente, la confesión fue buena, y puedes comulgar. Pero con la obligación grave de decir en la confesión siguiente que olvidaste tal pecado mortal.

No hay ninguna obligación de confesar los pecados veniales, pero la confesión frecuente de éstos es muy útil para las personas que quieren ir progresando en su vida de unión con el Señor.

Si dudas de la obligación de confesar algo, examina estas cuatro cosas: 1) Si realmente cometiste tal falta. 2) Si se trataba de una obligación grave, en materia grave. 3) Si antes de cometer tal falta, sabías que eso era un pecado mortal. 4) Si lo hiciste libre y deliberadamente, pudiendo no hacerlo.

Fíjate bien: si no estás seguro de que se dieron esas cuatro condiciones no estás obligado a confesar esa falta. Aunque es mejor confesarla de todas maneras como dudosa y, tal vez, consultar al confesor.

Haz un buen examen de conciencia:

PRIMER MANDAMIENTO.- ¿Rezaste tus oraciones todos los días? ¿Negaste algún artículo de fe o dudaste de la verdad de ella? ¿Hablaste mal de la religión? ¿Leíste o prestaste libros o artículos o revistas anti-religiosos? ¿Has descuidado el estudio de la doctrina cristiana? ¿Recibiste en pecado mortal, a sabiendas, la Comunión o la Confirmación?

SEGUNDO MANDAMIENTO.- ¿Pronunciaste sin respeto los nombres de Dios, de la Virgen, de los santos y cosas santas de la Iglesia? ¿Te quejaste de Dios o de su providencia? ¿Juraste sin necesidad o con mentira? ¿Cumpliste las promesas, mandas, votos? ¿Tardas mucho en cumplirlas?

TERCER MANDAMIENTO.- ¿Faltaste a Misa por culpa propia, algún día de precepto? ¿Te cuidaste de que asistieran a Misa los que de tí dependen? Por ganar más dinero, ¿trabajaste o hiciste trabajar a otros en día de precepto, sin grave necesidad? ¿Cumpliste con el precepto de la confesión y comunión pascual?

CUARTO MANDAMIENTO.- Si eres hijo: ¿Has honrado a tus padres? ¿A tus superiores y educadores? ¿Has desobedecido? ¿Les has faltado al respeto? ¿Les das gusto, o los haces sufrir? ¿Eres cariñoso con ellos?

Si eres padre o educador: ¿Enseñaste a tus hijos la doctrina cristiana o de las verdades de la fe? ¿Les precediste con buen ejemplo en la práctica de la vida cristiana y la religión? ¿Fuiste convenientemente vigilante y severo con tus hijos menores, para corregirlos a tiempo? ¿Malgastaste en darte gusto, el dinero que debía servir para un mayor bienestar y progreso de tu familia?

QUINTO MADAMIENTO.- ¿Te has dejado llevar de la ira, pegando, hiriendo o maltratando a otros? ¿Tuviste rencor a alguna persona? ¿Le negaste el habla o el saludo? ¿Has hecho lo posible por reconciliarte? ¿Has hablado mal de otros? ¿Los has insultado o desacreditado? ¿Deseaste a otros la muerte, o males para su persona? ¿Has sembrado discordia? ¿Atentaste contra tu vida o salud? (uso de drogas nocivas, por ejemplo). ¿Te excediste en la comida o en la bebida? ¿Hasta embriagarte? ¿Enseñaste o indujiste a otros al mal?

¿Eres egoísta? ¿Te has preocupado del bien, material o espiritual, de los demás?

SEXTO Y NOVENO MANDAMIENTOS.- ¿Pensaste o imaginaste cosas impuras? ¿Tomaste parte en conversaciones o chistes de temas crudos, que pueden hacer revivir imágenes o deseos de cosas impuras? ¿Crees haber causado daño a alguien con esas conversaciones? ¿Leíste libros obscenos? ¿Miraste estampas, objetos o figuras obscenas? ¿Has aceptado el deleite sexual causado en tu cuerpo con esas imágenes o recuerdos? ¿Miraste o tocaste partes delicadas de tu cuerpo sin necesidad? ¿Fuiste a ver películas indecentes? ¿Vistes decentemente?

¿Cometiste acciones impuras, contigo mismo? ¿Con otra persona? ¿Con otras personas? ¿Con qué clase de personas? ¿Permitiste que otros hicieran contigo cosas deshonestas? ¿Enseñaste o incitaste a otros a hacerlas?

Personas casadas: ¿Has guardado entera fidelidad conyugal? ¿Has sido amable, deferente, cariñoso/a con tu esposo/a? ¿Has contribuido en algo a hacer mas fuerte el vínculo del hogar?

Novios: ¿Has intentado o te has permitido alguna libertad que te excite sexualmente o que excite a la otra persona?
SÉPTIMO Y DÉCIMO MANDAMIENTOS.- ¿Tomaste algo ajeno, engañaste, estafaste? ¿Restituíste pudiendo hacerlo? ¿Ayudaste a robar, ocultaste o compraste lo robado a sabiendas? ¿Cobraste más de lo justo por el trabajo o por mercadería? ¿Pagaste menos de lo justo? ¿Pagaste las deudas, pudiendo hacerlo? ¿Pagaste la contribución a la Iglesia, o dinero del culto?

OCTAVO MANDAMIENTO.- ¿Dijíste mentiras? ¿Pensaste mal del prójimo, sin causa justa? ¿Levantaste algún falso testimonio? ¿Manifestaste faltas graves y ocultas del prójimo? ¿Restituiste el buen nombre a quien se lo habías quitado? ¿Falsificaste algún documento o firma? ¿Lo ocultaste indebidamente para que no se conociera la verdad?

¿Cómo realizar el acto de la confesión?- Después que hayas hecho tu examen, trabaja interiormente por tener pena, arrepentimiento y propósito. Pídele perdón a Jesús. Después, acércate al confesionario; saluda al sacerdote y dile desde cuándo no te confiesas (días, semanas, meses o años). Haz tu confesión, escuchas sus consejos y repite un breve acto de contrición. No te retires hasta que el sacerdote te haya dado la absolución en nombre de Jesús.

(Resumido de cristiandad.org)

EL OBSERVADOR 372-4

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA

Las cadenas
Por Claudio de Castro S.


No sé si las conoces. Les dicen "cadenas", y el nombre es acertado porque te encadenan. Es una nota que de repente te llega, no sabes quién te la envió, pero allí está. La abres y te cuenta la historia de alguien que le hizo caso a este mensaje y ganó mucho dinero con la lotería. También te cuenta la historia de alguien que no la tomó en serio y tuvo un sinfin de tragedias. Te piden que reces varias oraciones, saques 30 copias y las distribuyas.

Hoy, al salir de Misa, encontré un paquete de hojas donde colocan la hojita dominical. Una señora al lado me dijo: «Mejor bótelas, deben ser una cadena». Me dije: «En la casa de Dios no creo que alguien se atreva». Pero sí, eran una cadena. Las tomé y las rompí.

Nuestra fe y nuestra razón nos dicen que Dios está por encima de estas cosas. Dios no actúa de esta forma, castigando, encadenando. ¿Qué pensará el buen Dios al ver nuestra desconfianza?

Recuerdo una vez que a mi trabajo enviaron una de estas hojas amenazantes por fax. La hoja tenía el membrete de la empresa que lo envió, así que trituré la hoja y les envié un fax de vuelta:

«Amigo, amiga: Recibí de tu compañía una hoja que me pide rezar varias oraciones para tener buena suerte. Jesús te ama, ¿crees acaso que esto no lo ofende? Al enviarme esta nota haces ver que este papel puede más que Dios. No entristezcas el corazón de Dios. Confía en Él. No tengas miedo. Rompe tus cadenas, las de papel, y las de tu alma».

Señor, no mires nuestros pecados, enséñanos a confiar, a no temer, a ser santos para Ti.

EL OBSERVADOR 372-5

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La canasta básica del sacerdote
Por Mons. Domingo Díaz Martínez, obispo de Tuxpan


Un sacerdote debe evitar ser de papel, es decir, buscar dinero, ser frágil en sus decisiones, que se haga para todas partes según intereses, que las corrientes lo arrastren, con poco peso espiritual, etc. Más bien, debe incluir en su canasta básica la Santa Misa bien celebrada todos los días, la Liturgia de las Horas hecha con atención, un momento de meditación diariamente ante el Santísimo, su santo rosario, su lectura espiritual aunque sea de vez en cuando, y al menos una visita diaria al Santísimo Sacramento.

El sacerdote de nuestros tiempos debe evitar ser de azúcar, es decir, que de la nada esté sentido, tímido ante determinada gente del pueblo, con mensajes solamente dulzones, sin llegar al compromiso, solamente dulzón, piadosón, pero sin propuestas, sin solidaridad, que no aguanta se le diga nada, delicado, etc. Más bien debe incluir en su canasta básica el diálogo, la disciplina, la puntualidad, la amabilidad, la responsabilidad y la limpieza; debe incluir solidaridad, iniciativas nuevas y cuidados de la salud.

Al iniciar el tercer milenio debemos evitar los sacerdotes de ocasión, es decir, los sacerdotes de complacencia en bautismos, primeras comuniones, matrimonios, etc.; los sacerdotes de sucesos y no de procesos, los sacerdotes que sólo les gusta aparecer en determinados momentos para darse importancia, etc. Más bien debemos luchar para que el sacerdote incluya en su canasta básica procesos pastorales, obediencia y respeto al el plan diocesano de pastoral, comunicación y diálogo pastoral en la parroquia y en el decanato, diálogo con sus laicos y con su consejo, formación de agentes, etc.

Nosotros debemos evitar ser sacerdotes tartamudos, es decir, sacerdotes que tartamudean ante las dudas de los laicos por falta de estudio, sacerdotes callados ante la realidad e injusticia, sacerdotes de verdades a medias, sacerdotes incapaces de armar una semana de estudio, un retiro o unos buenos ejercicios, etc. Más bien debemos incluir en nuestra canasta básica algunas horas de estudio a la semana, una constante preocupación por estar informados de la realidad, la compra de algunos libros importantes y la preocupación por usar los medios actuales de comunicación.

Debemos cuidar en no caer en el sacerdote con las luces apagadas, es decir, en el sacerdote de muy poco testimonio, de poco ánimo y de pocas obras. Sacerdotes de hielo, es decir, fríos en las decisiones, fríos en el trato, indiferentes ante los problemas de su pueblo, etc. Sacerdotes repelentes, es decir, corajudos, regañones, que maltratan a la gente, etc. Sacerdotes tipo embudo, es decir, colegas que todo lo quieren para sí mismos, que sólo piensan en ellos, que se quedan con toda la limosna, que no ayudan a los pobres, a la curia; que mochan las colectas, que tienen manos grandes para recibir y pequeñas para dar, etc. Sacerdotes desechables o sacerdotes flor de un rato, es decir, compañeros sacerdotes que piensan en abandonar cuando ya no les convenga, que sólo ejercen con gusto cuando les da la gana, que buscan estar el mayor tiempo posible fuera de la parroquia, etc. Más bien debemos incluir en nuestra canasta básica el diálogo con el director espiritual al menos cada tres meses, con la confesión incluida, cuidado en practicar la fidelidad, nuestros retiros personales y dedicar tiempo en la notaría.

(Tomado del libro Por el Señor soy sacerdote, para el Señor soy sacerdote, con el Señor soy sacerdote)

EL OBSERVADOR 372-6

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COMUNICACIÓN

El crimen del padre Amaro, una obra cargada de odio hacia la Iglesia


«Lo prohibido es lo más deseado; entonces el morbo será ese gran motor que hará que las salas estén repletas», dice Claudia Talancón, actriz en la cinta El crimen del padre Amaro. Y, desgraciadamente, tiene razón: muchos católicos light, de esos que se dicen «de amplio criterio», correrán a verla y la aclamarán.

Como si no fuera suficiente la larga lista de ataques que ha padecido la Iglesia a lo largo de los siglos, el gobierno federal mexicano, a través de CONACULTA, decidió sumarse a la campaña de pisoteo: invirtió un millón doscientos mil pesos en la citada película, aunque no fue el único productor.

La Iglesia intentó inútilmente que se prohibiera la exhibición del filme. Los oportunistas enemigos de la Iglesia habían planeado el estreno durante la visita de Juan Pablo II, y el único «mérito» del gobierno fue impedir que apareciera en cines durante esos días.

Según Vicente Leñero, encargado de la «adaptación» de la novela portuguesa El crimen del padre Amaro,en la película «sobresalen sacerdotes involucrados en la política de la Iglesia». Según esto, la Iglesia tiene entonces como política la guerrilla, el narcotráfico y el lavado de dinero.

Burla de lo más sagrado

Hay quienes dicen que la cinta cuestiona a la Iglesia, pero que no falta al respeto a la religión; pero esto es falso. Según apunta el presidente de la CEM, Luis Morales Reyes, arzobispo de San Luis Potosí, la película es una auténtica «burla de los símbolos religiosos más sagrados».

Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, dice de la película: «Si solamente se tratara de desprestigiar la figura sacerdotal, con dolor sufriríamos todo como expiación de las faltas cometidas por algunos ministros de la Iglesia. Pero mucho más grave, y definitivamente intolerable, es la forma sacrílega con que se ofende al Santísimo Sacramento de la Eucaristía, a la Inmaculada Virgen María, a las Sagradas Escrituras, a los Sacramentos del Bautismo y la Reconciliación. Realmente es una obra cargada de odio hacia nuestra Santa Iglesia».

Para muestra basta un botón: hay una escena donde una mujer se saca una hostia de la boca y se la da de comer a un gato.

¿Legal su exhibición?

Definitivamente, no. Monseñor Suárez Inda explica: «En el pacto internacional de derechos civiles y políticos, firmado por México, se establece que 'Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia, estará prohibida por la ley'. Y en el artículo 3º de la Ley de Asociaciones y Culto Público se dice que 'El Estado no podrá establecer ningún tipo de preferencia o privilegio en favor de religión alguna. Tampoco a favor o en contra de ninguna Iglesia ni agrupación religiosa'».

Contradicciones

No todos los católicos se han dado cuenta de la magnitid del sacrilegio. El secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, Rafael González, indicó que la película era una buena «llamada de atención» para la Iglesia y que «hay grupos radicalizados que ni la han visto (la cinta) y hay que verla; me parece que son grupos que sienten que la película maneja un tema controversial y corrosivo... estos grupos creen que se puede causar una conmoción, por eso se radicalizan y dicen que están atacando a los sacerdotes», pero «la Iglesia no debe ni puede intentar que no se vea o que la censuren».

También la Organización Católica Internacional de Cine (OCIC) se pronunció en su rama mexicana a favor del estreno de la película. Rodolfo Guzmán, su secretario general, declaró: «De ninguna manera somos 'mochos'; de hecho, yo tengo muchas ganas de verla. Creo que Carrera es un extraordinario director y no puedo opinar sobre ella, si no la he visto». (DRGB)

EL OBSERVADOR 372-7

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Dios creador
Por Adolfo Carreto /Caracas, Venezuela.


El Dios del científico no existe. Y, la verdad, ni falta que hace. ¿Para qué necesitamos un Dios que cuadre como una fórmula matemática cuando también sabemos, y científicamente, que muchas veces dos y dos no son cuatro. Y si lo son, mejor que no lo fueran.

Siempre me ha molestado eso de querer demostrar científicamente, o filosóficamente, la existencia del ser Supremo; de la misma manera me molesta que bajo idéntica metodología intenten demostrar su no existencia. Es pérdida miserable de tiempo.

Hawking, el doctor Hawking, el científico Hawking, es británico, físico, escritor de teorías cosmológicas y dice que ha logrado completar una teoría del universo que no necesita participación de Dios. Pues ¡qué bien!. Yo tampoco necesito teorías que digan lo contrario, y es que tanta teoría, tanta tinta derramada porque sí, tanta palabrería, embrollan demasiado el asunto. La fe del carbonero es más clara y convincente porque es más práctica, sin mota de teoría que la ensombrezca. Mi abuela nada sabía de física, mucho menos de Cambridge, pero, eso sí, rezaba el rosario y era suficiente.

El conocido científico británico, desconocido por cierto para la mayor parte de los convencidos creyentes, ha elegido pomposamente la universidad de Cambridge para publicitar su teoría. Una teoría que, en síntesis, reza así: la participación divina en el origen del universo sería innecesaria, puesto que éste sería autosuficiente y sin principio ni fin. Total, que nada me ha aclarado. Y es que, al parecer, existe un tiempo real y otro virtual, el inventado por uno mismo, a su capricho, a su gusto o a sus necesidades, lo imaginario y sin fronteras. Y es que cuando intentamos sacar las cosas de las fronteras de nuestras personales limitaciones nos hacemos un lío.

Hawking no ha convencido a la comunidad científica mundial con su teoría, simplemente porque es teoría, no prueba. O sea, que continua teniendo más valor argumental un Padrenuestro y un Avemaría, que son los argumentos de mi abuela, que el libro sesudo de Stephen Hawking titulado Breve historia del tiempo. Esta obra no ha sido del beneplácito  de los científicos, pero la fe de mi abuela ha convencido a todos los creyentes habidos y a los que vendrán a través del tiempo y de su historia, que de breve nada tiene. Es eterna, como Dios.

(Fuente: peridismocatólico.com)

EL OBSERVADOR 372-8

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Jóvenes santos
Por Sergio Barrón

De pequeños, jugando con carritos, monitos, aviones y espadas, pasamos largos ratos sin percartarnos de nuestro alrededor. Jugar es lo más importante. Si papá juega con nosotros o nuestro hermano mayor, lo disfrutamos mucho, y siempre llegamos a pensar que nos gustaría ser como ellos cuando seamos grandes.

De adolescentes nos parece que todo mundo está contra nosotros . Mamá se cierra y no da ningún permiso, más bien quiere o mandarnos a la tienda o a que le ayudemos en casa. Papá casi no está en casa, casi no platica, se siente como que quiere imponer su autoridad sin consultarnos. Con los amigos(as) es lo mejor, ellos sí nos entienden, pues les gusta la misma música o el mismo artista; de hecho, coincidimos en querer ser como nuestro artista o deportista favorito. Siempre lo imitamos y decimos que, cuando seamos adultos, vamos a ser como él.

En la plena juventud buscamos definir opciones, sea una carrera universitaria, un buen trabajo o prepararnos en algún oficio. Tener novia(o) de manera formal es algo que nos emociona e ilusiona en demasía. Empezamos a planear a largo plazo: tener una buena casa, un coche, un negocio, etc. Todo ello, creemos, será para vivir bien. Vemos la vida de esposos que llevan los papás de nuestro mejor amigo y, en el interior, nos decimos: cuando me case, mi matrimonio será como el de ellos.

De niños, de adolescentes y de jóvenes siempre existe en nosotros el anhelo por un futuro mejor. Estamos encaminados a hacer lo mejor...

Yo creo que de niños tenemos que ser niños, de adolescentes tenemos que ser adolescentes, y de jóvenes tenemos que ser jóvenes; no necesitamos ser lo que no somos.

También creo que en la etapa en la que estemos es necesario aprender a ser santos ¿Santos?. Jesús nos dice: "Sean santos como vuestro Padre de los cielos es santo". Desgraciadamente hemos aprendido —a lo mejor desde el catecismo— que el que es santo es como un ser extraño, alguien que desde que nació fue elegido, que le fueron dados dones especiales. Y si éste es el concepto de santo, difícilmente creemos poder ser como él. Así es que la santidad es para la gente especial, no para nosotros. Aquí sucede de forma similar a lo que vivimos en las diferentes etapas de nuestra vida (niñez, adolescencia y juventud), es decir, el niño quiere ser como su papá, pero no ahorita que es niño sino cuando sea grande. El adolescente quiere ser como su artista o deportista favorito, pero no ahorita que es adolescente sino cuando sea adulto. El joven quiere que su relación de pareja sea ejemplar, no ahorita que es joven, sino mañana, cuando sea adulto. De la misma manera para con la santidad, creemos —si es que lo creemos— que vamos a ser santos, no hoy, sino cuando seamos perfectos. ¿Qué pasa? Recordemos lo que el papa Juan Pablo II dijo a los jóvenes reunidos en Toronto: "Jóvenes, no esperen más años para adentrarse en el camino de la santidad. La santidad siempre es juvenil, de la misma manera que la juventud de Dios es eterna".

La santidad es para todos los días. ¿Tú podrías ser santo?

EL OBSERVADOR 372-9

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-

Dificultad para mantener relaciones amorosas
Por Yusi Cervantes Leyzaola


PREGUNTA:
Tengo 23 años. Soy pasante de enfermería. No tengo papá (mi madre fue madre soltera). Mi madre hace poco se casó; yo no quería, no estoy de acuerdo. Por eso, con el pretexto de la escuela, me fui a casa de mis abuelos y casi nunca voy a visitar a mi madre, me espero a que ella vaya. Lo peor es que ya no creo tenerle confianza, siento coraje o no sé, y discutimos porque ella se pone a hablar de su «esposo». Me da la impresión de que sólo se casó para decir eso, tener un anillo en el dedo, o no sé....

Ése es un problema; otro, y que hasta el momento me tiene muy triste, es que nunca he tenido novio formal. Apenas duró un mes. Han sido dos en diferentes etapas de mi vida. Con el último, como me importan mucho las apariencias, no sé por qué me importó tanto que le dijera «naco» una persona que creía mi amiga. Con el pretexto de que no teníamos tiempo para nosotros, ya no lo volví a ver.

Ahora acá, en mi servicio, al estar en contacto con médicos, es en quienes me fijo (no tengo amigos). Me sentí atraída por alguien. Me cambiaron de servicio y lo dejé de ver. A veces me lo encontraba, unas veces me saludaba y la mayoría no. Pero una vez me dijo que me invitaba a salir, tomar algo, y accedí. Salimos, cenamos, bromeamos y reímos, y yo pensé que todo estaba bien. Después de unos días no sé de donde salió el valor y hable con él; me pidió mi número telefónico y me dijo que en 2 horas me hablaba. No me habló. Pasaron los días y una compañera me dijo que era mejor dejarlo así, que no lo buscara, que recordara que un médico no tomaba en serio a una enfermera. Un día lo encontré, lo saludé, pero él no hizo nada para contestarme...

Ése es mi problema: ¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué no puedo mantener una relación con alguien? Al salir con un residente pensé que en la familia habría un médico, que mis amigas me «envidiarían»… ¿Qué hago ahora? Sé que pronto se irá a una comunidad y yo pronto terminaré el servicio social. Quisiera decirle lo especial que era para mí, que creí que era diferente, que podríamos estar juntos. ¿Debo decirle lo que pienso, o reclamarle de alguna manera la ilusión que tenía? Por favor, dígame qué debo hacer; estoy harta de llorar a solas y de llegar a casa de los abuelos fingiendo que nada me pasa.

RESPUESTA:
Respecto a ese muchacho, no hagas nada. No vale la pena. El mostró escaso interés en ti. No sabemos por qué te invito a salir. Pudo haber sido un intento de conocerte más que a él no le convenció, o simplemente que un día estaba aburrido y tú fuiste la primera que se cruzó en su camino. Él también puede tener sus problemas y dificultades para relacionarse con las personas de su sexo opuesto. Que tú no le hayas atraído no te disminuye a ti en nada; sencillamente es que no son el uno para el otro y no hay nada qué hacer ahí. No le digas lo especial que es para ti, porque en realidad no lo es. Me refiero a que no es él, la persona real, la que provocó todas estas emociones en ti, sino la imagen que te construiste en tu mente. Él no hizo nada para provocar esas emociones, que son sólo tuyas, y, por otra parte, un halago como el que quieres darle podría no valorarlo. ¡Ha mostrado tan poco interés en ti! Tampoco le reclames nada. Él no es culpable de las ilusiones que construiste en el aire. Deja las cosas así como están.

Te preguntas por qué no puedes mantener una relación con alguien. En el caso de este muchacho era imposible porque ni siquiera había una relación. Respecto al novio al que le dijeron naco, fue porque evidentemente no lo amabas.

Y creo que aquí esta la clave del problema. Parece que estás desesperadamente buscando amor, pero no has dado el salto y no te has arriesgado a amar tú. Y me refiero a verdaderamente amar, no a estar enamorada, atraída o ilusionada por alguien, que es distinto. Por eso estás enojada con tú mamá, como si al amar ella a un hombre te quitara algo. No te das cuenta de que son dos amores diferentes y de que serías más feliz si aceptaras la nueva situación de tu mamá y gozaras con su felicidad. En lugar de lamentar la capacidad de tu mamá de establecer una relación de pareja, podrías aprender de ella.

Cuando amas a una persona la dejas ser; le permites vivir su vida como ella decida. Y esto significa desde no aferrarte a un hombre a quien no le interesas hasta respetar la decisión de tu mamá de casarse.

El origen del problema no lo sé. Seguramente hay mucho miedo en ti. Tal vez no recibiste suficiente afecto en tu infancia. Tal vez tu mamá tuvo que trabajar mucho para mantenerte y te sentiste sola. Probablemente también tienes una sensación de pérdida por el padre que te abandonó. Y mucho resentimiento. Todo esto y lo demás que hay por ahí y que yo no sé, necesitas sanarlo. Cargar todas estas cosas negativas provoca tu problema de baja autoestima, y esto dificulta tus relaciones no solamente con los hombres sino con cualquier persona.

Tienes que aceptarte a ti misma, valorarte y no andar por ahí mendigando afecto. Más bien, tienes que aprender a dar tú el afecto y a ser amiga. Por cierto que si te acercas a un muchacho con auténticas intenciones de amistad, él se sentirá cómodo. Si de ahí surge una relación de pareja, será sobre bases más firmes. Pero si de entrada el muchacho percibe –y de alguna manera lo perciben- que tú ya tienes planes de boda con él, se sentirá incómodo, presionado y saldrá corriendo.

Por ahora olvídate de los muchachos, acércate a tú mamá y pídele que perdone tu actitud.

EL OBSERVADOR 372-10

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Cuando nos sabemos amados

Cuando sabemos que en verdad somos amados podemos enojarnos sin miedo a perder por ello el cariño de quien nos ama. Podemos, incluso, estallar alguna vez y hacer un papelón. No es lo adecuado, claro, pero quien nos ama tendrá paciencia y no se lo tomará muy a pecho. Y luego de la disculpa, del perdón, de la reconciliación, no habrá heridas abiertas que lamentar… Quien auténticamente nos ama, no sacará a relucir una y otra vez nuestro error. Es más, probablemente más adelante le resulte difícil acordarse del asunto.

Cuando nos sabemos amados podemos ser débiles y vulnerables. Podemos llorar larga y amargamente; quien nos ama nos ofrecerá su hombro y esperará sin presionarnos a que digamos qué nos pasa, aunque igual puede entender que nosotros mismos no lo sepamos.

Cuando sabemos que en verdad somos amados podemos ser imperfectos, quedar como tontos, hacer el ridículo y tener la certeza de seguir siendo aprobados y respetados por quien nos ama.

Podemos también estar confundidos o tener miedo. No hace falta tener todas las certezas ni conocer siempre el camino. Y, pese a ello, quien nos ama nos seguirá valorando y respetando.

Podemos cambiar de opinión, y expresarlo. Podemos crecer. Y quien nos ama se gozará en ello, aunque eso signifique perder ciertas seguridades, aunque las cosas no sean como acostumbraban ser.

Cuando en verdad somos amados, podemos fallar, equivocarnos, sin temor a ser por eso abandonados. No estamos en la cuerda floja; no somos vigilados y fiscalizados. Quien nos ama confía una y otra vez, cree en nosotros. Pero quien nos ama tampoco va a aceptar una situación injusta, que rebase sus derechos y su dignidad o los de otras personas. Solaparnos algo así ya no sería amor. El amor que inhibe no es amor. El amor que controla no es amor. El amor que paraliza no es amor. El amor que desalienta no es amor. El amor que sabotea no es, en verdad, amor.

El auténtico amor es generoso, incondicional y firme. Nos hace sentir protegidos y seguros. Nos libera. Nos impulsa y nos permite ser auténticos, ser nosotros mismos. (Y.C.)

EL OBSERVADOR 372-11

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PINCELADAS

Saltos de alegría
Por Justo López Melús


Habría que examinarse, de cuando en cuando, de algo tan serio como es la sonrisa. ¿He logrado, durante el día, suscitar la sonrisa en un enfermo, en un niño, en una persona angustiada? ¿He sabido reírme alguna vez de mí mismo? Ante el triunfo y el gozo ajeno, ¿me he alegrado sinceramente? ¿He dedicado algún tiempo a mirar una flor, un pájaro que vuela, tantas maravillas de Dios

Si he tenido que reprender, ¿lo he hecho delicadamente, con el tacto de la abeja, que ni siquiera hace balancear la flor en que se posa? ¿Sé unir mi risa a la de Dios Creador, pues también mi sonrisa puede ser creadora? Al comenzar la jornada, ¿he pensado que Jesucristo resucitó de verdad y que yo resucitaré? Y, si lo he pensado, ¿cuántos saltos de alegría he dado? ¿Sólo uno?

EL OBSERVADOR 372-12

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FIN

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D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006