El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
17 de noviembre de 2002 No.384

SUMARIO

bulletCacería abierta de los medios de comunicación al catolicismo
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - Cristo es el cántico nuevo
bulletAL PASO DE DIOS - El quinto mandamiento
bulletINTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Se me acabaron las ganas de vivir
bulletCarta a los padres católicos
bulletPINCELADAS - El pequeño almizclero
bulletREPORTAJE - Las riquezas de la Iglesia
bulletNUESTRO PAÍS - Una libertad de expresión a medias
bulletCreo en la Iglesia que veo

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Cacería abierta de los medios de comunicación al catolicismo

Da la impresión de que algunos medios de comunicación han convertido en su deporte preferido el tiro al blanco contra la Iglesia católica durante todo este año. Un ejemplo es la película «El crimen del padre Amaro», la cual se se podrá ver el 15 de noviembre en Estados Unidos. La cobertura dada por los medios de comunicación estadounidenses se ha centrado en aspectos de la película relacionados con pasiones prohibidas y el abuso de poder en la Iglesia.

Las protestas de la Iglesia contra la película han recibido por respuesta los acostumbrados llamamientos al derecho de libertad de expresión. Afirmaba el director de la película, Carlos Carrera, según el Times: «Debe quedar muy claro que ahora la Iglesia, al menos en términos de censura, no tiene influencia».

Como el arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, decía en declaraciones concedidas al semanario mexicano EL OBSERVADOR, en su edición del 25 de agosto, la ofensa más grave de la película no es el intento de destruir la imagen de los sacerdotes. Es el tratamiento sacrílego de la Virgen María y de los sacramentos, incluyendo la Eucaristía, afirmaba. En una escena de la película, por ejemplo, una mujer toma la hostia consagrada de su boca y se la da a un gato.

Otro ejemplo reciente es The Magdalene Sisters, ganadora del León de Oro en el festival de cine de Venecia de este año. La película cuenta la historia de tres voluntariosas chicas enviadas a vivir a una casa llevada por monjas en la Irlanda de los años sesenta. La película, presentada como una historia verídica, muestra cómo las tres sufren abusos mentales y físicos.

¿Hasta qué punto es verídico el contenido de The Magdalene Sisters? El escritor católico italiano Vittorio Messori analizaba la película en un artículo aparecido el 14 de septiembre en el periódico milanés Corriere della Sera. Para empezar, hacía notar que las escuelas-reformatorio irlandesas estaban bajo estricta supervisión del gobierno. Además, casi todas las chicas internadas habían sido sentenciadas por crímenes juzgados por los tribunales juveniles. En la película, sin embargo, las tres chicas son internadas en el colegio de monjas a petición de sus padres.

Messori también hacía notar que los reformatorios católicos de la época no eran peores que los demás —ya funcionaran a cargo del estado o de instituciones religiosas—, lo que significa que la película selecciona injusta e intencionalmente a la Iglesia como blanco de sus ataques.

Messori va más lejos al explicar que el castigo corporal era común incluso en los costosos internados privados de la época. Además, en la vida real, las chicas podrían haber abandonado las instituciones a petición de los padres, lo que difiere de la versión de la película.

La realidad ignorada

Cuando no ataca las creencias religiosas, la industria del cine con frecuencia simplemente las ignora. El crítico de cine Michael Medved observaba en su ensayo That's Entertainment: Hollywood's Contribution to Anti-Americanism Abroad, en la edición del pasado verano de The National Interest, que las encuestas sugieren que cerca del 40% de los estadounidenses asisten a servicios religiosos semanalmente —cifra cuatro veces superior a la de quienes van al cine—. «La asistencia a la iglesia o a la sinagoga, sin embargo, aparece difícilmente en los retratos que Hollywood o la televisión hacen de la sociedad estadounidense contemporánea».

La radio también tiene sus problemas con la religión. En Inglaterra, el programa Thought for the Day, de la BBC Radio 4, ha sido un lugar donde la gente con trasfondo religioso contribuye con una breve reflexión para los oyentes. Hace poco, la National Secular Society, la British Humanist Association y otras organizaciones pidieron a esta radio un tiempo para contribuir con sus pensamientos no religiosos. El rechazo de la BBC a conceder esta petición ocasionó las críticas de Polly Toynbee en el Guardian del 6 de septiembre, dicendo que la negativa era una decisión peligrosa en una época en la que el fundamentalismo religioso «amenaza con un armagedón global».

Según Toynbee, el fundamentalismo cristiano ha convertido a «cada» político de Estados Unidos en un «cruzado» —a la par de los radicales islámicos—. Incluía al Papa en esta categoría porque «mata a millones a través de su imprudente forma de afrontar el SIDA». Para Toynbee, «la religión no es buena, mata: es tóxica en los lugares donde la gente realmente cree».

¿Un accesorio de moda?

La reciente decisión de Juan Pablo II de sugerir otra serie de misterios al Rosario ha encontrado una reacción general favorable. El periódico británico Independent, sin embargo, logró encontrar un motivo de crítica.

En un artículo del 20 de octubre, Catherine Pepinster se lamentaba de que los cambios del Papa le han hecho perder el dinero que se gastó el año pasado cuando compró un rosario para un amigo. Los misterios propuestos, afirmaba Pepinster, son parte de un plan siniestro de la Iglesia para «traer dinero a las arcas del Vaticano», pues la gente tendrá que comprar ahora rosarios nuevos.

Pepinster no sabía ni siquiera que el hecho de que el Papa haya añadido una nueva serie de misterios al rosario no implica ningún cambio en el tradicional rosario de cinco decenas.

El Papa interpela a los medios

Días pasados, al clausurar un congreso que llevó a cabo la Conferencia Episcopal Italiana, Su Santidad Juan Pablo II hizo este llamamiento: «Quienes trabajan en los medios de comunicación y hacen cultura, creyentes o no creyentes, tienen que tener una clara conciencia de las propias responsabilidades... En un sistema de comunicaciones cada vez más complejo y de irradiación planetaria hacen falta reglas claras y justas que garanticen el pluralismo, la libertad, la participación y el respeto de los usuarios».

Reglas para los medios, según JP II:

1.        Tener una clara conciencia de las propias responsabilidades, sobre todo ante los más indefensos.

2.        Garantizar con reglas claras el pluralismo, la libertad, la participación y el respeto de los usuarios.

3.        Hacer de éste un momento precioso para la búsqueda de la verdad y para el desarrollo de la comunión entre las personas y los pueblos.

Ratzinger: Para evangelizar la cultura

1.        Mostrar una fe crítica y valiente.

2.        Oponerse a irenismos fáciles y a degeneraciones culturales del presente.

3.        La evangelización no es simplemente una comunicación intelectual sino una transformación de la existencia, y para esto es necesario un camino común.

Cultura abierta al Evangelio: Ratzinger

El cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha subrayado que la evangelización no es una simple asimilación a la cultura dominante: «La fe está abierta a todo aquello que en la cultura es grande, verdadero y puro... Pero, desde siempre, el cristianismo ha estado amenazado por elementos anticristianos y hoy estamos ante una cultura que se aleja de manera siempre creciente del cristianismo. Prueba de ello son las amenazas a la vida, los ataques a la familia basada en el matrimonio, la reducción de la fe a una realidad subjetiva, la secularización, la fragmentación y la relativización de la ética».

EL OBSERVADOR 384-1

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


EL RINCÓN DEL PAPA
Cristo es el cántico nuevo


El Papa, en una de sus más recientes audiencias generales, dedicó su catequesis a comentar el salmo 97:

«Se trata de un himno al Señor, rey del universo y de la historia. Es definido como un 'cántico nuevo', que en el lenguaje bíblico significa un cántico perfecto, rebosante, solemne, acompañado por música festiva.

«Incesantemente resuena el nombre del 'Señor' (seis veces), invocado como 'nuestro Dios'. Dios, por tanto, está en el centro del escenario en toda su majestad, mientras realiza la salvación en la historia y es esperado para 'juzgar' al mundo y los pueblos.

«Los cantores de este inmenso coro de alabanza son cuatro. El primero es el mar, con su fragor, que parece un contrabajo de este grandioso acto de alabanza. Le siguen la tierra y el mundo con todos sus habitantes, unidos en una armonía solemne. La tercera personificación es la de los ríos que, al ser considerados como brazos del mar, parecen batir palmas con su flujo rítmico. Por último, aparecen las montañas, que parecen bailar de alegría ante el Señor, a pesar de ser las criaturas más macizas e imponentes.

«Un coro colosal, por tanto, que tiene un único objetivo: exaltar al Señor, rey y juez justo. El final del salmo presenta de hecho a Dios 'que llega para regir (juzgar) la tierra... con justicia y los pueblos con rectitud'. Ésta es nuestra gran esperanza y nuestra invocación: '¡Venga tu reino!', un reino de paz, de justicia y de serenidad, que restablezca la armonía originaria de la creación.

Orígenes, escritor cristiano del siglo III, interpreta el 'cántico nuevo' del salmo como una celebración anticipada de la novedad cristiana: 'Cántico nuevo es el Hijo de Dios que fue crucificado... Cristo hizo milagros en medio de los judíos. Pero también lo hicieron otros profetas. Multiplicó los panes en gran número. Pero también lo hizo Eliseo. Entonces, ¿qué es lo que hizo de nuevo para merecer un cántico nuevo? ¿Quieren saber lo que hizo de nuevo? Dios murió como hombre para que los hombres tuvieran la vida; el Hijo de Dios fue crucificado para elevarnos hasta el cielo'».

EL OBSERVADOR 384-2

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


AL PASO DE DIOS
El quinto mandamiento
Por Amadeo Rodríguez Magro


Hay cristianos que piensan que ya no están en vigor los mandamientos de la Santa Madre Iglesia porque no los encuentran formulados en los catecismos actuales. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: el consejo que se nos daba en el quinto, sobre el deber de colaborar en las necesidades materiales de la Iglesia, sigue y seguirá estando en vigor, si bien ya no se presenta con las viejas fórmulas que muchos hemos recitado del Astete y del Ripalda. En ellas incluso se nos indicaba cuál habría de ser la aportación adecuada: «los diezmos y primicias» de nuestros bienes.

Parece, en efecto, que el contenido y el método eran poco pedagógicos, pero lo cierto y verdad es que las fórmulas de los viejos catecismos dieron como fruto mucha responsabilidad y, consiguientemente, también mucha generosidad. Es de esperar que la evidente calidad de los modelos educativos actuales produzca una más fuerte y arraigada conciencia de que los cristianos deben colaborar económicamente al sostenimiento de los gastos que acarrean las tareas pastorales, sociales o culturales de la Iglesia. Esa conciencia se ha de plasmar, además, en unas aportaciones que habrán de hacerse con estos criterios: han de ser generosas y en proporción adecuada a lo que cada uno tiene; normalmente serán asiduas, con una cuota fija; se cuidará la motivación teológica y espiritual de la ofrenda litúrgica, que debe limitarse a las celebraciones que sean expresión significativa de la vida comunitaria; se cultivará la transparencia económica, para que todos los miembros de la parroquia conozcan las necesidades y los ingresos.

EL OBSERVADOR 384-3

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


INTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Se me acabaron las ganas de vivir
Por Yusi Cervantes Leyzaola


CONSULTA:

Tengo 20 años y escribo esta carta porque necesito que alguien me ayude. Estoy pasando por momentos muy difíciles, no sé qué hacer, me siento muy desesperada, decepcionada de la vida, ni yo misma entiendo por qué. Ya se me terminaron las ganas de seguir viviendo. Me siento vacía, cansada de luchar y de tratar de salir adelante sin poder conseguirlo. También me siento triste porque no estoy haciendo lo que yo quiero, por motivos familiares (que es estudiar).

Tengo mucho miedo, soy indecisa, algunas veces ni yo misma sé lo que espero de esta vida. La verdad, no le encuentro sentido; eso me causa mucha tristeza, porque no quiero ser así. Me gustaría poder vencer todos los obstáculos, pero ya no puedo. Mi fuerza de voluntad ya no existe.

Siempre me he sentido poca cosa, fracasada y, sobre todo, que no sirvo para nada. Me pregunto por qué no puedo sentirme tranquila, segura de mí y muy feliz. He tratado de buscar a alguien que me ayude, pero creo que nadie entiende lo que está pasando conmigo.

RESPUESTA:

Efectivamente, necesitas ayuda. Qué más quisiera yo que estas líneas fueran suficientes, pero no es así. Tú padeces una enfermedad llamada depresión, y requieres atención psicológica profesional, probablemente de un psiquiatra, porque, yo creo, vas a necesitar tomar algún antidepresivo durante algún tiempo, aunque esto solamente puede valorarlo el médico que te atienda. Además del medicamento, necesitas una terapia psicológica que te ayude a encontrar el camino de tu recuperación. El medicamento te hará sentir mucho mejor, pero si no aprovechas ese bienestar para resolver tus problemas internos, puedes volverte dependiente al medicamento o podrías recaer una vez que lo dejes de tomar. Supongo que en el lugar donde vives no hay psicólogos ni psiquiatras, de modo que tendrás que ir, tal vez, hasta la ciudad más cercana. Probablemente haga falta que asistas una vez a la semana. Ojalá puedas ir y regresar en esas ocasiones. Otra alternativa es que consigas un trabajo en esa ciudad y te quedes a vivir ahí un tiempo, dedicada a restablecerte. Aunque en el estado en el que te encuentras, es probable que tengas muy poca energía para trabajar. Tienes que hablar con tus papás para que te ayuden a encontrar la solución más adecuada.

Decía un maestro que la depresión es la más incomprendida de las enfermedades. Si alguien tiene una infección o una bronquitis, por decir algo, los demás comprenden que debe cuidarse, se le permite faltar al trabajo y la familia lo cuida. Si alguien padece de depresión, casi nadie comprende, si llegara a faltar al trabajo se le consideraría desobligado y podría perder ese puesto, mientras que la familia con frecuencia le dice cosas como: “ya muévete”, “no seas flojo”, “échale ganas”, “todo depende de que tú quieras”... Con la mejor intención, tal vez, pero esas frases, lejos de ayudar, hacen que el enfermo se sienta aún peor. La gente parece no darse cuenta de que la depresión es una enfermedad que limita a la persona en muchos aspectos. Y que no es suficiente con “echarle ganas”; de hecho, uno de los problemas más graves es que el enfermo carece de esas “ganas”. Me dices que hay problemas familiares, sin especificar cuáles. Pero, aun así, pide apoyo de tu familia. Insiste en que tienes una enfermedad; si te fracturaras una pierna te ayudarían, ¿no? Y tu tienes una fractura, podríamos llamarlo así, en el corazón.

Las ganas de vivir no son como un paquete de caramelos que se acaba, y no hay más. Tú sientes que se te acabaron esas ganas, pero aunque lo creas, el deseo de vivir está ahí. Está en cada latido de tu corazón, en cada respiración... Tu ser interno te impulsa a la vida, aunque no sea tan fácil para ti darte cuenta. Tus ganas de vivir están también en este pedir ayuda, en la cuidada redacción de tu mensaje, en tu frustración por no poder estudiar... Pero estás pasando por un mal momento, como bien dices. Más allá de este momento, hay una luz, hay un camino para tu vida, y pronto vas a darte cuenta de ello.

Ese porqué de tu situación que no alcanzas a percibir tiene que ver, seguramente, con tu infancia, en la que, por alguna razón, no adquiriste suficiente confianza en ti misma, ni la seguridad de que el mundo es un buen lugar para vivir. Parece ser que tampoco recibiste los mensajes necesarios para que supieras sin lugar a dudas que eres inmensamente valiosa, independientemente de si sabes o no hacer las cosas, o de si cometes errores o no. Es imposible dar marcha atrás y volver a vivir la infancia. Pero, en este momento de tu vida, tú sí puedes hacer mucho por ti misma. Puedes sanar esas heridas, superar las carencias emocionales de tu vida. Puedes aprender a confiar en ti misma, en tus sentimientos, en tus decisiones, en tus ideas...

El principio de todo es que seas consciente de que eres inmensamente valiosa por el mero hecho de ser tú, un ser humano, hija de Dios. No hace falta que hagas méritos para ser desde ya amada inmensamente por Dios. Refúgiate en ese amor, siéntelo en el corazón, y sentirás entonces una gran fortaleza que te ayudará a vivir tu vida plenamente. Para lograrlo, busca la ayuda que necesitas. Va a llegar el momento en que recuerdes estos momentos de tu vida como una pesadilla, pero definitivamente como algo que quedó en el pasado. Ten confianza.

EL OBSERVADOR 384-4

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Carta a los padres católicos

Acaba de terminar un curso especialmente difícil para mi familia, sobre todo para nuestro hijo mayor, de 16 años. Su profesor de filosofía, de 1º de bachillerato, ha basado la asignatura casi en una contienda contra su fe católica, de forma solapada, pero constante. Nuestro hijo es católico practicante; pero la mayoría de su clase, no. Y todas las dudas que ha sembrado en él, ¿qué efecto habrán causado en los compañeros que no viven su fe, o que no tratan habitualmente estos temas con sus padres?

Si fuéramos musulmanes, y en un colegio público un profesor inculcara la fe cristiana a nuestros hijos, la opinión pública nos apoyaría sin reservas, a la hora de protestar contra esa maniobra. Pues bien, en el colegio de mis hijos un profesor ha intentado cercenar sus creencias, con lecturas perniciosas y con trabajos en torno a la no existencia de Dios. ¿Podemos protestar? ¿Debemos protestar? Claro que sí.

Los padres católicos hemos de defender la fe de nuestros hijos, que todavía no tienen la madurez y fortaleza necesarias para contrarrestar la multitud de influencias externas, pero tan cercanas e importantes para ellos como pueden ser las de su profesor de filosofía. No bajemos la guardia, no deleguemos la educación en la fe de nuestros hijos en otras manos, nosotros somos los principales responsables, algún día nos lo agradecerán.

Carmina García-Valdés.
(Fuente: Alfa y Omega)

EL OBSERVADOR 384-5

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PINCELADAS
El pequeño almizclero
Por Justo López Melús


El almizclero es un pequeño rumiante, parecido a una cabra, que vive en los montes de Tonquín y del Tíbet... Un día olió un suave olor a almizcle y quedó prendado. Recorrió mil veces los bosques en busca del almizcle y no lo encontró. Se olvidó de comer, de beber y de dormir. Un día cayó por un precipicio. Al lamerse el pecho, que se le desgarró con la caída, descubrió que era ahí, en su pecho, donde tenía una bolsa ovalada que segregaba almizcle. Ya era tarde. El almizclero, acto seguido, murió. Las madres hindúes terminan así su relato: «¡Oh, hijo bienamado de Dios, no busques a Dios por los montes, no lo busques fuera de ti, búscalo dentro, en tu alma, que ahí está!

EL OBSERVADOR 384-6

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


REPORTAJE
Las riquezas de la Iglesia


Si hay algo que le sobra a la Iglesia son acusaciones respecto al dinero. Son tantas que acaban por confundir en ocasiones hasta a la propia feligresía: «¿Para qué dar limosna o mi diezmo si la Iglesia ni lo necesita?». Conozca aquí la verdad sobre «los dineros» de la Iglesia.

Los enemigos de la Iglesia la atacan al contemplar la suntuosidad de catedrales, santuarios y basílicas, y protestan airadamente de «la riqueza de la Iglesia». Según ellos, el clero católico no piensa en otra cosa que en el dinero.

Un individuo de apellido Arjona, con complejo de profeta, canta que «el diezmo es un fraude», ante la complacencia enajenada de cientos de católicos que no reaccionan ante nada. Ese señor, ¿habrá alguna vez pagado su diezmo para llamarse defraudado? ¿Sabrá, el pobre, cuánto se colecta y en qué se emplea el diezmo? Evidentemente, no.

Unos días antes de la quinta visita de Juan Pablo II a México aparecía en el foro de un sitio de internet protestante la advertencia (sin aportar prueba alguna, por supuesto) de que el Papa cobraba por visitar una nación.

Y no faltan los que aseguran que el Vaticano tiene más riquezas que todos los países que que padecen hambre; que los accionistas mas grandes de la cuatro principales compañías petroleras del mundo son los altos jerarcas del Vaticano; que el Banco Ambrosiano (del Vaticano) quebró por fraude, y que, sencillamente, el Vaticano es el terrateniente mas grande de todo el mundo.

Pero Jesús era pobre...

Pero también hay católicos que dudan. Algunos se sienten indignados por el hecho de que, mientras que Jesús era pobre, la Iglesia tenga bienes materiales. Mas tales personas han olvidado que Jesús, por su ministerio itinerante y el reducido número de discípulos, no necesitaba casas ni posesiones, pero que sí necesitaba de la colaboración de algunas personas, las cuáles lo seguían y ayudaban con su dinero: «Le acompañaban los Doce, y algunas mujeres... que les servían con sus bienes» (Lc 8,1-3).

Otros piensan que los templos deberían ser mucho más modestos. Pero Jesús, hablando muchas veces del mal uso de las riquezas, nunca profirió ninguna palabra en contra de la riqueza y esplendor del Templo de Dios. Cuando estuvo en Jerusalén puso como ejemplo a una viuda que ofrece al templo lo que necesita para comer (cfr. Mc 12, 44). Además, en el Antiguo Testamento es el mismo Dios quien determina la rica ornamentación de la Tienda de Reunión y luego del Templo.

Vender los bienes para erradicar la pobreza

Quizá la pregunta más común sea: «¿Por qué el Vaticano no vende todas sus riquezas en edificios y obras de arte para darle de comer a los pobres?».

Primero que nada, cuando se habla de “las riquezas del Vaticano” no hay que perder de vista que se está hablando de bienes culturales que son patrimonio de la Iglesia, o sea de todos los bautizados, no de un grupo de jerarcas.

Si el Papa tuviese que vender esos bienes para ayudar a los pobres, con mayor razón tendrían que vender cada nación y estado sus propios museos y bibliotecas y patrimonios culturales para ayudar a los pobres de sus propios países. Se trata de una ridiculez y un sinsentido, pues el hacer pasar estos bienes a personas particulares (que podrían comprarlos) sería privar a todos los estudiosos y personas de todas las creencias religiosas que se benefician con ellos, al ser puestos a la disposición general por la Santa Sede que los custodia.

Además, ésta no sería ninguna solución para la pobreza en el mundo. Según serios cálculos, si se vendiese todo el Vaticano sólo se daría de comer a todos los pobres del mundo durante tres días.

Los gastos

La Iglesia, aun siendo una institución cuya tarea es estrictamente espiritual, necesita dinero para cumplir con su labor. La Santa Sede tiene que mantener todos los organismos de la Curia Romana; también realiza obras que sólo ocasionan pérdidas económicas, pero que se mantienen por el valor apostólico que representan, como el periódico L'Osservatore Romano, que actualmente tiene unos 36 mil suscriptores, y Radio Vaticano, que transmite en 47 lenguas.

En cuanto a la ayuda a los necesitados, para tener una idea de lo que hace la Santa Sede y demás organismos eclesiales, basta con decir que en los años 1998-1999 sólo Caritas Italiana distribuyó 34 y medio millones de dólares a 69 países de los cinco continentes. Y en 1999 el “Óbolo de San Pedro” reunió de los fieles 55 millones 313 mil 587 dólares, que el Papa destinó a obras caritativas, como son escuelas, leproserías, hospitales, centros de asistencia especiales, y ayuda a zonas azotadas por grandes calamidades (terremotos, sequías, hambre, etc.). Así pues, no se puede acusar a la Iglesia de que no ayude a los necesitados por el hecho de que no venda sus bienes culturales. Por el contrario, las grandes obras de misericordia han sido invento e iniciativa de la Iglesia. Ella inventó los hospitales, los orfanatos, los hogares para discapacitados, las universidades.

¿Dónde está el dinero?

Hoy por hoy, el Vaticano, tiene dificultades para manejarse económicamente, ya que desde antes del Vaticano II ha vendido, en favor de las misiones en África (principalmente), muchas de sus posesiones (las que no pertenecen a la humanidad). El mismo Juan XXIII donó la Tiara (la corona pontificia) en favor de los pobres de Europa, y el Rolls Royce se lo dio a la madre Teresa de Calcuta, quien lo subastó para comprar alimentos para sus pobres.

Para darse una idea real de cuánto dinero tiene el Vaticano bastará un par de datos. Primero, las organizaciones no gubenamentales españolas manejan un presupuesto anual de casi el doble del presupuesto anual del Estado Vaticano. Segundo, en Italia tan sólo los diputados y senadores cuestan al contribuyente más del doble de lo que cuesta el Vaticano a los ochocientos millones de católicos en todo el mundo.

El dinero del Papa

Cuando Juan Pablo II tenía pocos años de ser elegido vicario de Cristo, los protestantes lo criticaban de portar un lujosisimo y ostentoso anillo de diamantes. Pero la cobertura que han dado los medios de comunicación a las actividades papales calló la boca de los calumniadores: en cualquier imagen podía apreciarse claramente que el Papa usaba un sencillo anillo dorado, que recibiera en 1965 de Paulo VI tras su participación en el concilio Vaticano II.

En cuanto a su vida personal, Juan Pablo II no percibe un sueldo y vive tan modestamente y sin propiedades personales como ha sido el caso de la mayoría de los pontifices: Don Bosco cuenta que, cuando fue a visitar a Pío IX, la habitación del Papa era tan pobre y sencilla como la de los chicos que él juntaba por la calle. Un periodista narra que el papa Pío XII murió en su habitación, recostado en una pobre cama de hierro; su comida diaria consistía en unas pocas verduras. El médico de san Pío X, asistiéndolo en su enfermedad, quedó desconcertado al comprobar que el gran Papa llevaba puestos debajo de su blanca sotana, unos pantalones remendados como los de cualquier pobre del pueblo.

¿Que vive en un palacio? Vive en un antiguo «palacio» en el Vaticano pues su misión no le permite vivir en un apartamento de la ciudad. ¿Acaso se pueden imaginar el Papa tomando un autobús para ir al Vaticano cada mañana? Los que dicen estas cosas parece que no comprenden cuanto ama la gente al Papa y que, cuando sale a la propia Roma (qué decir cuando va a otro lado), hace falta todo un sistema para que las masas no se le tiren encima.

El Papa, al morir, ni siquiera deja a sus familiares sus bienes personales (porque no los tiene); lo que sí deja para todos es su enseñanza y buen ejemplo. Vive y muere pobre, como Jesús. (D.R.G.B.)

EL OBSERVADOR 384-7

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


NUESTRO PAIS
Una libertad de expresión a medias
Por Baudelio García

A pesar de que los tiempos en México del presidencialismo, del priismo absoluto y de algunas “mañas” políticas son cosa del pasado, nuestro país no goza aún de una plena libertad de prensa. Hace unos días la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) con sede en París, Francia, reveló en un estudio que México ocupa el lugar 75 en la clasificación mundial de la libertad de prensa, conclusión a la que llegó luego de hacer un análisis en 139 países.

En la primera clasificación mundial sobre la libertad de prensa en el mundo, Reporteros Sin Fronteras encontró que el ejercicio periodístico se encuentra amenazado en todos los rincones del orbe.

Así la agrupación mostró que los cinco países que más censuran a los medios son Corea del Norte, China, Birmania, Turkmenistán y Bután. En América Latina, Cuba se ubica en el sótano de la lista (134). Costa Rica es la nación latinoamericana mejor clasificada (15), dos sitios arriba de los Estados Unidos.

México ocupa el mismo nivel de Kenia y, en la posición continental, está apenas arriba de Venezuela, que ocupa el lugar 77, y muy lejos de Canadá que tiene el quinto puesto.

Las naciones más respetuosas de la libertad de prensa son cinco europeas: Finlandia, Islandia, Noruega, Países Bajos e Irlanda.

El objetivo de esta primera clasificación de la libertad de prensa es reflejar “el grado de libertad que disponen los periodistas y los medios de comunicación de cada país investigado y los medios empleados por el Estado para respetar y hacer que se respete esa libertad”.

El estudio se basó en los resultados de un cuestionario enviado a periodistas, investigadores y juristas en los diferentes países sobre “el conjunto de los atentados contra la libertad de prensa, como asesinato o detenciones de periodistas, censura, presiones, monopolio del Estado, sanciones para delitos de prensa, entre otros”.

El organismo observó que en los países mejor clasificados el respeto a la libertad de prensa no es un privilegio solamente de los países ricos y citó los casos de naciones como Costa Rica o Benín. Por el contrario, en los países peor clasificados, la “libertad es sólo una palabra hueca. No existen periódicos independientes. La única voz es la de los medios públicos, estrechamente controlados y vigilados por el gobierno”.

Con respecto al lugar 75 que ocupó México, el secretario general de Reporteros Sin Fronteras, Robert Ménard, comentó que esta posición no refleja la verdadera situación, ya que “actualmente este país se encuentra en una pendiente en ascenso en lo que se refiere a libertad de prensa”. “Si esta clasificación se hubiera hecho hace dos años, México hubiera ocupado un lugar peor”.

Ménard precisó que “este nivel tan malo se debe a los casos de impunidad que se registran particularmente en el norte del país, donde existe gente que amenaza continuamente a los periodistas, sin que hasta ahora la justicia intervenga”. Y, para ejemplo, las presiones del gobernador de Chihuahua, Patricio Martínez, en contra de ocho periodistas del diario El Norte, de Ciudad Juárez, que revelaron hace unos días actos de corrupción del mandatario.

El dirigente de la ONG francesa destacó que en México “las cosas están mejorando y RSF ha registrado cambios en varios ámbitos”. Comentó que las mejorías a la Ley de Acceso a la Información, que se acaba de aprobar en México, son “algo muy positivo”. Ménard reiteró su satisfacción por la manera en la que las autoridades mexicanas reaccionan o dan seguimiento a toda petición o intervención de RSF.

“De estos avances, como de las cosas que aún quedan por hacer, voy a hablar con el presidente Vicente Fox cuando viaje a París en el mes de noviembre”, dijo Robert Ménard.

En octubre de 1997, una entrevista de Robert Ménard con el entonces presidente Ernesto Zedillo provocó una fuerte polémica, debido a las fuertes acusaciones sobre violaciones a la libertad de prensa que el presidente de Reporteros Sin Fronteras había lanzado contra México.

EL OBSERVADOR 384-8

  [SUMARIO] [INICIO]


Creo en la Iglesia que veo

No le faltaba algo de razón al que, por un tropiezo con la Iglesia, soltó esta andanada: «Menos mal que por la fe creemos en lo que no vemos, porque, si tuviera uno que creer en lo que ve...». El hombre intentaba creer tan sólo en lo que veía por sus ojos en la Iglesia; pero, por ese camino, ni en éste ni en ningún otro misterio de la fe cristiana llegaría a alcanzar la fe. ¿Qué ves en el agua, el pan, el vino, el aceite de la unción? Unos elementos materiales de gran valor y respeto, pero por sí mismos y solos no tienen carácter sagrado, y adorarlos sería idolatría.

En la Iglesia su elemento divino es invisible, y el humano está a la vista. Pero, si no crees por el segundo, el primero se te escapa. Terminaríamos todos en espiritistas. La Iglesia católica es la organización religiosa más extendida en el mundo y se queda uno asombrado si se contabilizan, en cifras redondas, sus más de mil millones de fieles, doscientas treinta mil parroquias, cuatrocientos mil sacerdotes y cuatro mil quinientos obispos, ochocientos setenta mil religiosos y religiosas que, unidos a los catequistas y laicos comprometidos, hacen un total de casi cuatro millones de personas dedicadas al apostolado.

La Iglesia mantiene y mantendrá hasta el final de los tiempos sus cuatro señas de identidad: una, santa, católica y apostólica. La fe en la Iglesia forma parte de la fe de la Iglesia, con la misma legitimidad que los demás artículos del Credo apostólico. De ella, como Madre, recibo el alimento de la Palabra de Dios y el Cuerpo de Cristo en el banquete pascual del Pan de vida. La Eucaristía hace la Iglesia y la Iglesia hace la Eucaristía. Y dígase lo mismo, en su medida, de los demás sacramentos.

Cuando digo con los labios, la mente y el corazón «creo en la Iglesia», no me estoy sintiendo fuera de ella como la Iglesia y yo, sino yo en la Iglesia, como yo-Iglesia. Todos somos Iglesia, pero ninguno, ni siquiera el Papa, por sí solo, es «la» Iglesia. Un solo Señor —Jesús—, un solo bautismo, un solo Dios y Padre. El bautizado creyente y convertido adora al Padre, imita a Cristo y vive el Evangelio, no a pesar de la Iglesia, sino en y con la Iglesia. La eclesialidad es un componente indispensable de la santidad cristiana, en todas las espiritualidades y modelos de vida.

+ Antonio Montero Moreno,
arzobispo de Mérida-Badajoz

EL OBSERVADOR 384-9

[SUMARIO] [INICIO]


FIN

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006