El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
15 de diciembre de 2002 No.388

SUMARIO

bulletHABLA EL PAPA JUAN PABLO II - ¿Qué significa ser un periodista profesional católico?
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Pidan por los periodistas católicos…
bulletOremos por la paz del mundo este 17 de diciembre
bulletPINCELADAS - Caminar, caminar
bulletLA VOZ DEL PADRE LORING - El nacimiento del universo
bulletNUESTRO PAÍS - Una cirugía mayor para el IMSS
bullet¿USTED QUÉ OPINA? - Qué haremos con los pobres
bulletCULTURA - Educar en valores no es suficiente

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HABLA EL PAPA JUAN PABLO II
¿Qué significa ser un periodista profesional católico?


Al encontrarse la semana pasada con representantes de la Unión Católica Internacional de Prensa, el papa Juan Pablo ll contestó a esta pregunta. Y sus respuestas son como dardos que dan en el blanco de nuestro corazón. A partir de hoy mismo, esta respuesta se inscribirá como el código de ética de EL OBSERVADOR, como nuestra línea editorial, como nuestra razón de ser. Las publicamos como parte de este compromiso con nuestros lectores.

- Significa ser una persona íntegra, que en su vida personal y profesional refleja las enseñanzas de Jesús y del Evangelio.

- Significa luchar por los ideales más elevados de excelencia profesional, siendo un hombre o una mujer de oración que busca siempre dar lo mejor que puede ofrecer.

- Significa tener el valor para buscar e informar sobre la verdad, incluso cuando la verdad es incómoda o no es considerada como “políticamente correcta”.

- Significa ser sensible a los aspectos morales, religiosos y espirituales de la vida humana, aspectos que, con frecuencia, son mal comprendidos o deliberadamente ignorados.

- Significa informar no sólo de los crímenes y tragedias que tienen lugar, sino también de las acciones positivas y ennoblecedoras, realizadas a favor de los necesitados, los pobres, los enfermos, los discapacitados, los débiles, aquellos que de otro modo son olvidados por la sociedad.

- Significa ofrecer ejemplos de esperanza y heroísmo a un mundo que siente una necesidad desesperada de ambos.

EL OBSERVADOR 388-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Pidan por los periodistas católicos…
Por Jaime Septién


Nos hemos unido, como periodistas católicos, a la campaña por la elevación de “Lolo” a los altares. Ya lo saben: “Lolo” fue un periodista católico español que se llamaba Manuel Lozano Garrido. Y que pasó muchos años de su vida atado a una silla de ruedas, bajo unas condiciones terribles de dolor y dificultad. Ya he escrito de “Lolo”. Hoy me manda un correo electrónico el deán de la catedral de Jaén, mi amigo el padre Rafael Higueras Álamo. Es quien se ha echado a cuestas la causa de “Lolo”. A él se le murió “Lolo” en los brazos. Y en el correo me hace llegar un inédito de “Lolo”; una oración por los periodistas, que dice así:

Señor: Pon en la frente de todos los que escriben una proa que enfile al buen puerto que eres, y asegura a su nave un paisaje completo de obreros y operarios, estudiantes y madres, profesores y chicas. Que a su vez, en el trato y al margen del oficio, sean semilla noble de ejemplo y de ternura. Que también acaricien mirando a los semáforos o en el coche o en el metro. Que su poso de ciencia tenga el espejo al fondo de tu sabiduría. Que cuando las masas griten y suenen puñetazos en las cafeterías, él hable con un vaso en la palma y el agua esté serena como la faz de un lago. Si un milagro hace falta sea en los teclados, se les vaya pintando la imagen de su hijo o la de sus amigos. Que si de pronto se hace en el mundo un silencio porque hacen falta normas, su corazón sea bravo para decir la palabra, que sea clara y rotunda y, sobre todo, justa.

Le negarás el sueño, como también la sal y el pan de cada día, si sólo él puede hablar y calla por cobarde. Tendrá que poner “robo” o “compasión”, o “hambre”, y lo dirá sin tentarle la bolsa o el ascenso, el susto o la amenaza. Que de sus labios broten consejos como fuente de pueblo, que mana día y noche. Si alguna ración doble hay que dar de optimismo, de amor y de esperanza, escánciala sobre ellos. Mensajeros de fe y de alegría. Que escriban de rodillas cuando un hogar naufraga. Que no los tiente la prensa de colores -“negra”, “amarilla”, “rosa”. Un periodismo al sol, claro y limpio como tu luz dorada, sea tu guía. Y, por último, tantas gracias ocultas de quejas aceptadas y rodillas que sangran, a ver si ellos, a ver si en ellos pueden que estén siempre en la brecha del sudor y el esfuerzo para que un hombre vaya por la acera o aprisa y se dé con tu rostro, que le sonríe entre líneas.

Entre otras iniciativas, “Lolo” fundó “Sinaí”, un grupo de oración por la prensa católica*. Quienes lo forman son gente que padece alguna enfermedad. Son ellos, los enfermos, los que saben orar más fuerte. Y con “Lolo” a la cabeza los que aprendieron a orar para que Dios nos haga valientes a los periodistas católicos.

EL OBSERVADOR 388-2

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Oremos por la paz del mundo este 17 de diciembre

El padre Santiago Martín, colaborador de EL OBSERVADOR y fundador de los Franciscanos de María y de las Escuelas de Agradecimiento en España y varios países del mundo, nos lanza esta iniciativa. Del 17 al 23 de diciembre todos los «Franciscanos de María» y los católicos que tomen contacto con este plan «dediquemos un día a la oración y al ayuno por país, de forma que desde Ceilán a México podamos ofrecer al Señor una cadena de oraciones de alabanza, de agradecimiento, de amor». Por lo que respecta a México, EL OBSERVADOR propone el día 17 de diciembre. Obviamente se trata de una propuesta. Quiera Dios que nuestros trabajadores y nuestros lectores la acojan.

EL OBSERVADOR 388-3

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PINCELADAS
Caminar, caminar
Por Justo López Melús *

Un piloto cayó con su avioneta en los macizos de los Andes. Sobrevivió a la caída, pero de poco parecía que iba a servirle, pues por fuerza había de sucumbir en aquellas soledades salvajes. Era imposible orientarse, y lo peor eran las temperaturas bajísimas que por la noche lo transformaron todo en hielo. Después de una infructuosa búsqueda, lo dieron por muerto.

Pero he aquí que apareció. Había caminado sin interrupción durante cinco días y cuatro noches. Caminar, caminar, caminar. Venciendo minuto a minuto la terca sensación de tumbarse y dormir, de tumbarse y acabar. ¿Qué le impulsó a continuar? No el instinto de conservación, ya que no tenía fuerza, sino este pensamiento, empujando sus pies hinchados: “Si las personas a quienes amo piensan que vivo, esperan que siga caminando”.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 388-4

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LA VOZ DEL PADRE LORING
El nacimiento del universo


La mayoría de los cosmólogos están de acuerdo en que el universo se inicio con una gran explosión hace unos 15 mil millones de años. Por eso la mayoría de los astrónomos aceptan el Big-Bang, como lo llaman los anglosajones. Es decir, la gran explosión en el comienzo del cosmos. Después del Big-Bang la radiación se condensó en partículas, y éstas, al unirse, formaron protones y neutrones que después formaron los átomos de hidrogeno, helio, etc.

La teoría de que el universo nació en una gigantesca explosión o Big-Bang ya no es una simple hipótesis académica, cada vez se hace más difícil prescindir de ella si se quiere dar cuenta de las propiedades fundamentales del universo como hoy se observa. Esta teoría la defienden los astrofísicos más acreditados, como Allan Sandage, del observatorio de Monte Palomar (California), especialista en la investigación sobre los quásares y radiogalaxias; Chushiro Hayashi , profesor de astrofísica de la Universidad de Tokyo (Japón); Arthur Code, director del proyecto OAO-II de la NASA, y Yakov Zeldovitch , de la Academia de Ciencias de la URSS . Prácticamente todos los astrónomos aceptan hoy la teoría de que el universo apareció en un instante de creación mediante la violenta explosión de una bola de fuego. Pero el proceso de la NADA a la existencia de la materia solamente nos es posible describirlo con la palabra CREACIÓN. Para que la materia comience a existir se requiere un agente no material de infinito poder: UN CREADOR. El astrónomo Phillip Morrison confesaba en una intervención ante la BBC de Londres: «Me gustaría poder rechazar la teoría del Big-Bang, pero tengo que rendirme a la evidencia». Precisamente el Premio Nobel de Física de 1978 se concedió a los radioastrónomos Arno Penzias y Robert Wilson, especialistas en microondas, por haber recogido por primera vez en la historia el eco que queda de la gigantesca explosión que tuvo lugar en el comienzo de la creación del cosmos. Jorge Smoot, astrofísico de la Universidad de Berkeley (California), dijo en una conferencia de prensa en la Sociedad de Físicos de Estados Unidos, en Washington: «Lo que hemos hallado es una prueba del comienzo del Universo. Ha sido como ver a Dios» .

La ciencia explica cómo fue el origen del cosmos. Pero en el instante inmediatamente anterior al Big-Bang no hay universo; no existe el objeto de la ciencia física. Ésta no puede, por consiguiente, entender de lo que es ajeno a su jurisdicción. Como dice Cloud , «de dónde puede haber provenido la bola, cuya explosión dio origen al universo, es una cuestión que trasciende los límites de la ciencia...; pertenece a la metafísica y a la teología».

(Fuente: www.multimedios.org/titulos/d000735 )

EL OBSERVADOR 388-5

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NUESTRO PAÍS
Una cirugía mayor para el IMSS
Por Baudelio García


El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el ISSSTE actualmente son otros dos “dolores” de cabeza para el gobierno del presidente Vicente Fox debido a que el gasto en pensiones y jubilaciones podría gestar una nueva deuda de hasta tres mil millones de dólares hacia el final del presente sexenio.

La Secretaría de Hacienda asegura que durante el ejercicio 2002 tanto el IMSS como el ISSSTE han gastado más de cinco mil 500 millones de pesos por arriba de lo programado, fundamentalmente por el pago de pensiones y jubilaciones.

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos 2003, el gobierno destinará 39 mil 49 millones de pesos para cubrir las pensiones en curso. Este monto es prácticamente similar al canalizado en el presente año, por lo que se estima que el IMSS podría quedar con un faltante de recursos, porque el número de pensionados y jubilados aumentará en un 4%.

Según cifras del propio instituto, el número de pensionados y jubilados llegará el próximo año a los 2.1 millones de beneficiados.

El presupuesto para el IMSS será por 164 mil 161 millones de pesos en el 2003, lo que implica que tendrá un incremento, en términos nominales, de 1.4% con respecto a los 161 mil 963 millones que se aprobaron este año.

Tanto el IMSS como el ISSSTE destinarán 44 y 56% de sus presupuestos respectivos a cubrir el pago de pensiones, y a la obra pública sólo canalizarán 0.4%. Esto significa que no se construirán grandes hospitales y los que ya existen recibirán el mantenimiento indispensable.

Cada año en estos centros de salud se generan pasivos de alrededor de mil millones de dólares, que en los próximos tres años se convertirán en tres mil millones de una nueva deuda para el gobierno federal.

Otra realidad en el IMSS es que en forma muy acelerada la población mexicana se está convirtiendo en adulta de edad avanzada; sí, los jóvenes de antaño hoy día han madurado y comienzan a ser un núcleo considerable.

En 1970 los mayores de 65 años representaban el 4% de la población, pero para el año 2050 uno de cada cuatro mexicanos será un adulto en edad avanzada.

Hace 20 años en el Seguro Social había aproximadamente 525 mil jubilados y pensionados, hoy día la cifra ha crecido cuatro veces más y el futuro no luce nada halagador. Por ello el gobierno federal requiere resolver este problema que está a punto de estallar.

El problema para el IMSS se acentúa en este sector de la población, ya que este tipo de personas utiliza cuatro veces más los servicios de salud que el resto de la población. Ante este complicado panorama su director general, Santiago Levy, propuso una profunda reforma, destacando un aumento en las aportaciones que hacen al instituto los trabajadores, empresas y gobierno, aumentar la edad de retiro y también el pago por las medicinas recibidas, entre otras.

Así, el IMSS y el ISSSTE representan otro difícil reto de superar para el actual gobierno, que no termina de salir de un problema cuando ya está presente el otro. Aún se está a tiempo de poder solucionar esta dificultad de la mejor manera. De no hacerlo, la deuda que dejará el actual gobierno al próximo que entre el 2006 será millonaria y será un cuento de nunca acabar.

EL OBSERVADOR 388-6

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¿USTED QUÉ OPINA?
Qué haremos con los pobres
Por Genaro Alamilla Arteaga


Eliminarlos sería un crimen. Convivir con ellos condenando al mundo de la pobreza con la indiferencia, no es ni siquiera humano. Tener empeño en su evolución hacia el bienestar de ese mundo sería lo cristiano. ¿Quién dará el primer paso para solucionar la miseria reinante en nuestro continente? No cabe duda de que, si no se dan acciones válidas para la solución de este problema universal, se pone en riesgo la pacífica existencia de la humanidad. Se anotan ridículas opiniones al respecto, como la que se escucha por allí: “Es necesario repartir la riqueza para que haya una mejor distribución de la misma”. ¡Me imagino a los señores del dinero dejar caer desde una nave aérea parte de su riqueza acumulada!En nuestro caso –nos dicen los que saben- el 50% de nuestra población es de pobres y una gran parte padece la extrema pobreza. El problema es serio, es nacional, antihumano y anticristiano; entonces, seriamente debemos abocarnos a su inmediata solución. En esta tarea están implicados todos los ciudadanos del país, incluso los mismos pobres, y, desde luego, todas las instituciones de cualquier índole que sea: sociales, cívicas, políticas, religiosas y gubernamentales. Cada una deberá poner en acción –según su naturaleza, su ideología, su doctrina y sus principios- quizá no sólo sus medios económicos cuanto sus estrategias para la solución del problema.Pero es evidente, ante la magnitud del asunto, que el gobierno tiene una responsabilidad ineludible; ¡y que no nos salga con declaraciones como la de que se debe repartir la riqueza porque hay mala distribución! Nos parece que lo más obvio sería, y no es lo único, que las autoridades gubernamentales, coordinadas las competentes secretarías, crearan las condiciones necesarias para que el ciudadano satisfaga con su trabajo –manual, técnico o profesional- sus más perentorias necesidades personales, familiares y sociales, teniendo en cuenta las necesidades de orden intelectual y religiosas.

También hay instituciones no gubernamentales y sí sociales, cívicas, políticas y religiosas que pueden jugar un importante papel en la solución del problema. El mundo empresarial, el que produce bienes de consumo, debe estar muy presente en la solución del problema de la pobreza, quizá en colaboración con el gobierno, que crea las condiciones anotadas, pues si la pobreza actual no se soluciona y por el contrario aumenta, la clientela ya ni siquiera podrá consumir los artículos básicos para la supervivencia. Esto quiere decir que el mundo empresarial debe poner un máximo interés para que la pobreza vaya disminuyendo.

La Iglesia católica y otros credos tienen la misión de mover los espíritus para que, a semejanza de Cristo, manifiesten con hechos su empeño por dar solución al problema. Cierto que la Iglesia católica no es una institución de lucro para que con sus propios fondos ayude directamente a la solución, pero sí, con su doctrina, puede formar criterios de justicia, honestidad y honradez para que los hombres del dinero den a su riqueza una función social, evitando así que el capitalismo llegue a ser salvaje.

Ojalá que todos demos a nuestros bienes temporales no sólo su función personal y familiar, sino también la función social, que en unos tendría que empezar por no atesorar con avaricia, sino enfocarse a la creación de empresas que no llevaran el sello del lucro.

Ciertamente toda empresa de cristiana naturaleza se orienta a obtener utilidades honestas con medios justos. ¿Usted qué opina?

EL OBSERVADOR 388-7

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CULTURA
Educar en valores no es suficiente
Por Rodrigo Guerra López


Los contenidos éticos en materia educativa nunca han estado del todo ausentes de los planes y programas de las escuelas públicas y privadas a nivel nacional. Sin embargo, desde hace unos años, el interés por este tema ha crecido enormemente. Recuerdo con agrado un artículo de Pablo Latapí intitulado “Una ética laica para el siglo XXI”, publicado en la revista Proceso (7 de julio de 1997), en el que, glosando un importante diálogo entre Umberto Eco y el Card. Carlo María Martini, se colocaba en el centro de la reflexión la necesidad de recuperar la educación ética orientada por la dignidad de la persona. Esta aproximación nos invita a buscar nuevas maneras de afirmar la necesidad esencial de educar la vida moral para verdaderamente educar integralmente a las mujeres y a los hombres de hoy.

Una manera ampliamente difundida de expresar la necesidad de introducir contenidos éticos en las propuestas educativas es la llamada “educación en valores”. Con esta expresión se pretende en buena medida insinuar que es necesario reconocer la existencia de algunos principios en la vida humana que orienten la libertad hacia su realización plena. Sin embargo, la “educación en valores”, en muchas de sus tendencias y escuelas principales, prescinde de dos aspectos que le son esenciales: la diferenciación entre valores relativos y absolutos, y la necesidad de vivir los valores a través de las virtudes. Educar meramente “en valores” no es, pues, suficiente.

En primer lugar, una auténtica educación en valores necesita distinguir de manera rigurosamente racional la existencia de valores relativos (técnicos, culturales y algunos estéticos) y la existencia de valores morales absolutos. Cuando de manera unilateral se insiste en un solo tipo de valores la conciencia se ciega y la libertad se distorsiona de manera importante. Si los valores relativos son los únicos que se aceptan —como cuando se dice que todo valor tiene como origen la cultura y la sociedad de cada época— aparentemente se afirma una propuesta tolerante y libertaria donde cada persona es libre de decidir su “propia escala de valores” de manera responsable y autónoma. Sin embargo, precisamente esta posición es la que legitima que un individuo atente contra la dignidad de otro. A la luz de este tipo de teorías, la violación, la tortura o la drogadicción no son malas objetivamente sino que sólo son malas en esta época y en esta sociedad. Cada quién puede escoger lastimar la dignidad del otro, mientras lo haga “con responsabilidad”, “ateniéndose a las consecuencias”, “con congruencia”, etc.

Por otra parte, si los valores absolutos propios de la moral son los únicos que se enfatizan en las propuestas educativas la conciencia tiende a diagnosticar cualquier fenómeno desde un punto de vista exclusivamente ético, cuando debería ser analizado desde una pluralidad de enfoques y perspectivas en las que la ética tuviera —sin dudas— una gran importancia. Más aún: cuando lo relativo de la vida no cobra relevancia, una parte importante del mundo queda eclipsada en su belleza y en su verdad. No todo valor es absoluto. Existen realidades como las herramientas (un martillo, una computadora, un automóvil, una casa), que poseen importancia relativa a su uso eficiente y apreciación subjetiva. Eso sí, los valores relativos, por su propia naturaleza, reclaman la existencia de parámetros absolutos en función de los cuales lo relativo es, precisamente, relativo.

El segundo gran problema que enfrenta este tema en la actualidad es la ausencia de caminos pedagógicos para la estabilización de los valores morales en la vida humana real. Dicho de otra manera: la educación en valores morales necesita una adecuada propuesta de educación en virtudes. Las virtudes son hábitos operativos que le dan estabilidad y permanencia a la vivencia del valor. Karol Wojtyla solía decir a este respecto: no es lo mismo hacer cosas buenas que ser buenos. Afirmar un valor puede ser realizado de una manera moralmente inadecuada como cuando se realiza un bien con mala intención, instrumentalizándolo para fines ajenos a la bondad del valor, etc. Para que los valores eduquen no es suficiente “memorizarlos” o realizar ejercicios ficticios basados en “dilemas”. Es necesario educar tanto a la inteligencia como a la voluntad a través del testimonio personal y de una recta comprensión de la inalienable dignidad de la persona para que entonces “los valores” dejen el ámbito de las propuestas retóricas y se tornen en camino educativo para la vida buena, para la bondad real en la persona.

Sin poder agotar este amplio tema vale la pena concluir diciendo que uno de los valores morales objetivos más importantes que origina una norma absoluta para la vida es precisamente la dignidad inalienable de la persona. La condición de persona no sólo es un hecho empírico sino el origen de toda experiencia moral. En otras palabras, la condición de persona es una fuente objetiva de deberes, es decir, de obligaciones morales. Por el mero hecho de ser persona, todo ser humano debe ser respetado en su dignidad siempre. Ninguna autoridad —por importante que sea— tiene “derecho” a transgredir o lastimar la dignidad de las personas, en especial de aquellos más indefensos y vulnerables.

Correo electrónico: guerrar@infosel.net.mx

EL OBSERVADOR 388-8

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FIN

 
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