El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
5 de enero de 2003 No.391

SUMARIO

bulletPOR QUIÉN VOTAR - Lo que la mayoría de los políticos cree de la persona, y lo que debería saber del bien común
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Políticos de unidad
bulletSOBRE LA MARCHA
bulletAL PASO DE DIOS - Año nuevo, formas nuevas
bulletFAMILIA - Sobre el abuso sexual
bulletPINCELADAS - Casarse con la esposa ideal
bulletREPORTAJE - La vida secreta de los Reyes Magos
bulletJÓVENES - "Para qué sirven las monjas de clausura"
bulletLA VOZ DEL PADRE LORING - Creo en Dios porque razono
bulletCULTURA - Páginas llenas de luz
bulletPICADURA LETRÍSTICA - Fueron sacerdotes los primeros periodistas mexicanos
bulletCUESTIONES DE BIOÉTICA - La tecnología al servicio de la vida (I)

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POR QUIÉN VOTAR
Lo que la mayoría de los políticos cree de la persona, y lo que debería saber del bien común
Por Rosa Martha Abascal de Arton - unidadpormexico@aol.com 


Sólo con una correcta concepción de lo que es el ser humano los políticos podrán gobernar con resultados positivos por haber utilizado los medios adecuados.
Escándalos políticos, calificativos vergonzosos de un señor gobernador hacia un expresidente, descalificaciones a priori de proyectos de ley que no se conocen, partidos políticos cuyo lema es «no» ante cualquier propuesta, servidores y ex servidores públicos cuya profesión es ser «mano larga», diputados federales preocupados por «agarrar hueso», magnates que financian abortos en lugar de crear trabajos para los vivos... "qué sucede"

Sucede que la política es una «ciencia», un «arte» que pertenece al orden práctico, al obrar humano. Y obrar se apoya en el «ser». Es decir, toda consideración política debería remitirse en su base, en su fundamentación a una concepción antropológica que le sirva de soporte.

"Qué es la persona"

Pero, "cuál es el concepto de persona, de ser humano que tienen la inmensa mayoría de los políticos"

1. Concepción «optimista» es la de aquellos que dicen que el ser humano es naturalmente bueno, lo cual desemboca en el racionalismo, el formalismo ético, el liberalismo y el voluntarismo democrático. Es decir, todo lo que yo haga está bien porque soy naturalmente bueno y debo buscar lo que para mi es útil y provechoso: capitalismo.
2. Concepción «pesimista» es la de los que dicen que el ser humano es malo naturalmente, lo cual se manifiesta en el escepticismo, el pesimismo ético, el totalitarismo, el voluntarismo autoritario; es decir, como el ser humano es malo, hay que restringirlo, quitarle libertad, subyugarlo (comunismo)
« Hace unos años, después de los sucesos de 1968 en la Universidad de París, se organizó un debate acerca de los problemas del derecho y de la universidad. Participaban profesores y estudiantes, entre ellos el profesor Michel Villey, a quien un estudiante, Jacobo Grunenbaum, le manifestó que estaban cansados de que en la cátedra de filosofía les enseñaran filosofía e historia. "Por qué no organizar un cursillo sobre los satélites Apolo" A lo que el profesor contestó: «Me parecería interesante, pero hay un problema, y éste consiste en que usted quiere ser político y no astronauta. Y la política siempre transcurre en la historia. Además, usted, como político, querrá establecer la mejor sociedad posible. Entonces tendrá que plantearse el problema de los fines, para lo cual necesitará de la filosofía. Podrá, sin embargo, actuar en política sin plantearse el problema de los fines, pero entonces perseguirá fines discernidos por otros, será un "ejecutivo" o sea un esclavo, en el sentido estricto que Aristóteles reservaba para el término» (Dr. B. Montejano).

El bien común

Así de grande es la importancia de una correcta antropología en la política. Es indispensable, pues, que todos y cada uno de los políticos reflexionen acerca del bien común, del fin de la actividad política (el ser humano) y los medios para lograrlo:
1. Bien común es lograr el bien ser y el bien estar de todos y cada uno de los miembros de la sociedad.
2. El fin de la política es el ser humano, un ser dotado de cuerpo y espíritu, con inteligencia, voluntad y libertad. Por lo tanto, la política debe buscar la plena realización y trascendencia del ser humano, tanto en lo material como en lo espiritual, para que la persona alcance la felicidad temporal y eterna a la que está llamada.
3. Los medios para lograrlo son la solidaridad, subsidiariedad, justicia y una correcta concepción antropológica del ser humano
Un pensador del siglo pasado, Juan Donoso Cortés, en su carta al cardenal Fornani, denunciaba el origen del naturalismo y del panteísmo político de nuestra época: «Los errores contemporáneos son infinitos; pero todos ellos, si bien se mira, tienen su origen y van a morir en dos negaciones supremas: una relativa a Dios y otra al hombre. La sociedad niega de Dios que tenga cuidado de sus criaturas, y del hombre que sea criatura de Dios». Así el hombre se quiere erigir en Dios.

Estamos en el 2003, año de elecciones. "Qué clase de persona vamos a escoger para que nos represente en la Cámara de Diputados" "Ya sabes qué piensan, qué trayectoria tienen, cuáles son sus valores" "Cuál es el fundamento de cada una de sus decisiones"

Vota habiendo razonado.

EL OBSERVADOR 391-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Políticos de unidad
Por Jaime Septién


"Qué la Iglesia no hace nada por la buena marcha de la política en el mundo" Los que dicen eso son unos necios.Yo estoy seguro que nadie más que la Iglesia católica hace porque la política se convierta en lo que hoy no es: el ejercicio de la caridad, de la más alta caridad. Y hoy no es eso, justamente, por no haber hecho caso jamás "¡aun los políticos "católicos"!"de las enseñanzas de la Iglesia.

En 1996 Chiara Lubich y la familia focolar fundaron el Movimiento Político por la Unidad, que está integrado por políticos, altos cargos de administración, estudiosos y ciudadanos de diferentes corrientes políticas. La idea es dotar a los dirigentes y a la sociedad de herramientas de pensamiento, ideas-fuerza, para buscar el bien común, tarea a la que todos estamos obligados.

He aquí una apretada síntesis de lo que significa ser "Político de unidad", hoy mismo, según Chiara Lubich:

1. Que el que se comprometa en política lo haga por un acto de amor que responda a una verdadera vocación.
2. Que el que ocupe un cargo lo haga porque quiera dar respuesta a una necesidad social, a un problema de su ciudad, a los sufrimientos de su pueblo, a las exigencias de su tiempo.
3. Que el político creyente se de cuenta de que es Dios quien lo llama; y el no creyente que su vocación es el servicio a los demás. Pero en ambos debe introducirse el amor en su acción.
4. Si está el amor en la base de la elección de participar en política, los aspirantes deben respetarse unos a los otros; es más, deben dejar de ser adversarios, para competir en un ambiente en el cual ambos desean esforzarse por el bien común (que, juntos, pueden construirlo).
5. Que sea capaz de escuchar a todos, para hacerse uno con todos. Sólo así será capaz de entender y de proponer. El hacerse uno con todos es el verdadero, el genuino, realismo político.
6. Que sea capaz de dar el primer paso para resolver un conflicto (y no espere, a veces inútilmente, a que sea el otro el primero que lo de). Es necesario que el político cree una relación personal donde no la haya o donde ésta se haya interrumpido.
7. Que entienda que el sentido recto de la democracia es el del amor recíproco, entre los mismos políticos y entre los políticos y los ciudadanos: porque la política es, sobre todo, relación, proyecto común.
8. Que ame a su patria (su estado, su municipio) igual que a la patria (el estado, el municipio) del prójimo. El humanismo (tan manoseado) es sentirse conjunto, pueblo enriquecido por la diversidad de cada uno, garante de diferentes identidades, mediante el esfuerzo por la unidad.
9. Que sea capaz de sacrificio. Si el ejercicio del poder es fuente de soledad, de incomprensión, que acuda a Cristo, porque Cristo habrá de acudir en su ayuda.
10. Si es creyente: que sea capaz de orar. Si no, que sepa comprender el poder de la oración.
Me pregunto si no es la Iglesia católica la única interesada en que el amor posea la Tierra.

EL OBSERVADOR 391-2

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SOBRE LA MARCHA

Escuchemos lo que nos dice, al iniciar el año 2003, Georges Bernanos, en una carta escrita en 1941: "¡Cristianos! Digo que el estado actual del mundo es una vergüenza para los cristianos. Dicen ustedes que el mundo les falla. Son ustedes los que le fallan al mundo".

SANTIAGO NORTE.

EL OBSERVADOR 391-3

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AL PASO DE DIOS
Año nuevo, formas nuevas
Por Amadeo Rodríguez Magro


Conocemos a personas con un corazón extraordinario y bondadoso, pero que ocultan lo que son tras un rostro impenetrable y, en ocasiones, hasta hosco. Toda su riqueza interior pierde eficacia por no ejercitar la amabilidad, es decir, la manifestación exterior del amor. Estas personas se suelen amparar en un "yo soy así", y no hacen ningún esfuerzo por darle forma a tanto fondo, a tanta riqueza interior como tienen. Hemos de aprender a poner cada mañana nuestra mejor cara, para poner a nuestro alrededor un clima de confiado optimismo y de serena convivencia.

¡Cuánto bien haríamos! Son tantos los que esperan de nosotros más detalles. Nuestro rostro es la envoltura del regalo que ha de ser nuestra vida para los demás; pues cada uno de nosotros ha de saber vivir para los otros, estando siempre en la tarea de hacer un mundo mejor, más feliz, o sea, más de Dios.

Se dice que a "año nuevo, vida nueva". Naturalmente, en ese cambio todo empieza por nuestro fondo: por ser más honrados, justos, buenos... Pero nuestra nueva bondad también tiene que manifestarse en las formas con que nos comunicamos con los otros; especialmente en nuestros gestos y en la expresión de nuestro rostro. Si la cara es el espejo del alma, la nuestra ha de mostrar nuestra actitud interior.

amadeo.vgeneral@planalfa.es

EL OBSERVADOR 391-4

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FAMILIA
Sobre el abuso sexual
Por Yusi Cervantes Leyzaola


Cada persona que vive una violación sexual lo hace de manera distinta, y carga consecuencias diferentes también, dependiendo de muchos factores. Y el cómo se vive marca la enorme diferencia entre quienes superan el trauma y tienen vidas felices y productivas y quienes se quedan atrapados, sintiendo que el acontecimiento arruinó sus vidas para siempre. Estos son algunos de estos factores. Algunos no dependen de la víctima ni de sus familiares, pero otros sí pueden procurarse para una mejor y más pronta recuperación:

Lo grave del abuso.- Todos son abusos, pero no es lo mismo que sea verbal (insinuaciones, palabras obscenas, amenazas), visual (que el agresor se limite a mostrar sus partes o a ver las de la víctima) o físico (actuado) y en este caso, hay toda una gama de posibilidades, desde una caricia hasta el acto completo.

Lo prolongado de la situación - Si fue un evento aislado o si se repitió durante un período de tiempo. Una situación prolongada implica daños más profundos.

Quién fue el agresor.- Mientras más cercana es la relación, es más difícil de superar, porque la agresión viene de alguien que se supone debiera proteger a la víctima y en quien ésta confiaba.

Si hubo o no violencia, y el nivel de esta última.- Obviamente, la violencia hace que el trauma sea mucho más grave.

Si hubo o no amenazas del agresor para que la víctima no lo delatara. - Si las hubo, estas se suman a la violencia durante el abuso y crean un ambiente de tensión y miedo mucho más prolongado que el del abuso en sí.
El sexo del agresor.- El abuso por parte de una persona del mismo sexo suele provocar dudas acerca de la propia identidad sexual.

La diferencia de edades.- Mientras mayor sea esta, el abuso es más grande.

Las edades del agresor y la víctima.- Cuando el agresor es casi un niño que abusa de alguien más pequeño, éste puede percibir los hechos de una manera mucho menos traumática que en otras situaciones. De hecho, algunos lo recuerdan como un juego del que no entendieron el significado hasta mucho más tarde.

El ambiente en el que vive la víctima.- Un niño que es protegido por sus padres, que les tiene confianza y que cuenta los sucesos con la certeza de que nada malo va a ocurrirle, encuentra los recursos necesarios para superar el problema con mucha más facilidad. Cuando la víctima de un abuso, de la edad que sea, encuentra apoyo, aceptación, comprensión y cariño en sus seres queridos, se recupera mucho más fácilmente que cuando no encuentra este sostén.

Las ideas que la víctima tenga o que le sean transmitidas respecto a las consecuencias del abuso.- Si la persona que ha sufrido un abuso es consciente de que nada ni nadie puede tocar su esencia como persona y confía en su propia fuerza, el abuso es mucho más fácilmente superado que cuando hay ideas del tipo de: me arruinó para siempre, ya nada va a ser igual nunca. Como decía una chica al explicar por qué había logrado tal tranquilidad frente a la violación que sufrió: "Yo me decía: puede lastimar mi cuerpo, hasta puede matarme, pero no puede tocar mi alma".

La vergüenza y los sentimientos de culpa de la víctima.- Por absurdo que parezca, las víctimas de abusos sexuales se sienten avergonzadas, degradadas, sucias y culpables. Qué tanto sea esto y el nivel de conciencia que permita a la víctima darse cuenta de lo inadecuado de estos sentimientos van a ser factores importantes en la recuperación.

El logro del perdón. Cuando, después de un proceso largo y difícil, la víctima y sus seres queridos logran perdonar al agresor, podemos decir, prácticamente, que la herida ha sanado.

Estos factores deben ser tomados en cuenta cuando se trata a una persona que ha sufrido un abuso sexual. Cada aspecto de los que aquí se han esbozado, más muchos otros de la historia personal de la víctima, deben ser valorados para que la recuperación sea en verdad completa. La buena noticia es que esta recuperación es posible, que, como dijo aquella chica, ningún abusador puede dañar el alma. Podemos creer que lo ha hecho, pero cuando la víctima vuelve a su centro y encuentra que es templo del Espíritu Santo, sabe que ahí nadie puede dañarla.

EL OBSERVADOR 391-5

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PINCELADAS
Casarse con la esposa ideal
Por Justo López Melús *


Un joven sufría una profunda crisis conyugal. Vino a mí y le espeté a bocajarro que la única solución era «el divorcio». Entonces le expliqué: «Tienes que divorciarte del ideal de mujer con que te casaste, de la imagen romántica de esposa perfecta que te llevaste al altar, y luego casarte con tu esposa real que tiene virtudes y defectos, pero puede hacerte feliz si la aceptas tal cual es».

En este sentido puede decirse que el mejor matrimonio es el segundo, con tal que uno se case con la misma mujer, la real, no la ideal que llevaste al altar. Un amor universal, abstracto, cuesta poco. Hay que amar al que tienes junto a ti, tal cual es. Quien ama su ideal de pareja más que a la pareja concreta con quien vive, la destruye.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 391-6

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REPORTAJE
La vida secreta de los Reyes Magos
Por Paul William Roberts


La escena de tres potentados vestidos suntuosamente entregando los primeros regalos de Navidad ha sido representada de innumerables maneras: en pinturas clásicas, en tarjetas de felicitación y hasta en algún tablón de edictos de una plaza pública.

Sabemos sus nombres: Melchor Gaspar y Baltasar. Parados a un lado del establo, en compañía de animales, pastores y de unos cuantos ángeles revoloteando en torno a las vigas. «Somos tres reyes de Oriente», cantan en el inmortal villancico de Navidad de John Henry Hopkins, y cada uno describe el significado del regalo del cual es portador.

Sólo hay un problema. La Biblia nunca menciona tres reyes, solamente a «unos sabios» del Oriente, y definitivamente no menciona sus nombres. Los desconocidos traen tres regalos, pero no aparecen en un establo ya que, al menos en el Evangelio según san Mateo, María y José viven en una casa en Belén. En la Biblia hay sólo dos escenas de la Natividad, en Mateo y en Lucas, y es Lucas quien presenta al bebé en el pesebre «porque no había cabida para ellos en la posada». En ningún otro Evangelio, excepto en Mateo, aparecen los magos.

"Quiénes son estos misteriosos visitantes"

La respuesta parecería remontarse a los orígenes de la cristiandad, del judaísmo y del islamismo, hasta el profeta persa Zoroastro, quien tal vez vivió en el siglo VI o VII A.C., o incluso hasta el 1000 A.C., dependiendo de la fuente de información.

Los sabios de Mateo, o magos, única palabra de origen persa en la Biblia griega original, evidentemente eran sacerdotes del zoroastrismo, que era la religión oficial de Persia. No es sorprendente que se presentaran en el nacimiento de Cristo. De acuerdo con varias fuentes, los magos tendían a presentarse en acontecimientos extraordinarios en el mundo antiguo. En sus notas, Plinio ubica a un grupo de ellos parados en medio de humo y de ruinas tras el incendio que consumió el gran templo de Artemis en Efeso (circa 356 A.C.). Estos magos anunciaron que la gran destrucción del templo auguraba el nacimiento de Alejandro el Grande.

También aparecen procesiones de magos en celebraciones cuyos anfitriones son personas dudosas, como Nerón. No siempre está claro si vienen a bendecir o a censurar, a perdonar o a condenar y, con frecuencia, se marchan sin explicar el propósito de su visita.

Como a Zoroastro se le vio en Occidente como el mago supremo, maestro de artes ocultas, de igual manera a los magos se les temía y respetaba, y en ocasiones se les despreciaba por cobrar tarifas exorbitantes por sus destrezas arcanas.

Algunos estudiosos han interpretado la presencia de los magos en la Natividad como demostración de que los paganos se inclinan ante la superioridad del cristianismo. Pero en el Evangelio según san Mateo los magos aparecen como figuras nobles y respetadas, cuyos talentos esotéricos se utilizan al servicio de la verdad y de Dios.

Aunque es cierto que Mateo restringe las destrezas ocultas de los visitantes a las necesidades de su historia. Ellos entregan sus regalos, hacen despliegue de un poco de destreza astrológica cuando el rey Herodes los interroga y luego se marchan.

Tomó varios cientos de años para que los «sabios» de Mateo se convirtieran en los tres reyes Melchor, Gaspar y Baltasar. Varias versiones que datan del siglo II y III, algunas de ellas por santos y padres de la Iglesia primitiva, señalan que la cantidad de reyes presentes en la Navidad era de 14 como máximo y un mínimo de dos. Mencionan nombres desde Hormazd hasta Karsudas y Melkon, y son regentes de Arabia, Persia, India, o sencillamente de «Oriente».

Más tarde el emperador Justiniano I mandó a colocar mosaicos de la Natividad en las principales basílicas en Ravena, Italia y en Belén.

Los mosaicos de Justiniano no sólo «revelaron» por vez primera los nombres y edades de los tres reyes, sino también los presentaron claramente usando vestimenta persa tradicional.

Una tradición arraigada

Para principios del siglo VIII, la identidad de los magos de Mateo se había arraigado tan firmemente que el destacado historiador de Inglaterra, el venerable Bede, pudo afirmar categóricamente que los visitantes eran de tres edades diferentes y que al menos uno era blanco y otro era negro.

"Qué fue de los tres Reyes Magos"

En la catedral de Colonia, en Alemania, hay un calendario de santos que incluye el siguiente obituario: «Habiendo pasado muchas pruebas y vicisitudes para el Evangelio, los tres Magos se reunieron en Sewa en el 54 D.C. para celebrar la fiesta de la Navidad. Inmediatamente después de la celebración de la Misa, murieron: San Melchor el 1 de enero, a la edad de 116 años. San Baltasar el 6 de enero, a la edad de 112 años. Y San Gaspar el 11 de enero, a la edad de 109 años».

Sus restos mortales se dice que están en una urna de oro inscrustada con joyas, detrás del altar mayor de la catedral. Han estado allí desde el 1164, cuando el monarca alemán Frederick Barbarosa se llevó la urna de su basílica en Milán. Los cuerpos que finalmente estaban en Milán, aparentemente habían sido descubiertos en Sewa, lo que ahora es Turquía, no mucho antes de que Justiniano encargara sus mosaicos.

Desafortunadamente la autenticidad de las reliquias de Colonia es bastante dudosa. Por una parte, la Iglesia no estableció la celebración de la Navidad como una fiesta sino hasta aproximadamente el año 336. Por otra, después de más de cien años de que Barbarosa se hubiera llevado la urna de Milán, Marco Polo insiste en que a él le enseñaron los cuerpos embalsamados de los Magos en su tumba en Saveh, una ciudad al sur de Teherán moderno.

Recientemente descubrí suficiente evidencia en Saveh que apoya la alegación del mercader de Venecia, y encontré que hasta la fecha aquí se hace una extraña historia de unos antiguos reyes-sacerdotes persas que hace tiempo partieron hacia Israel en busca de un Niño especial.

Fuente: http://www.reyesdejuanadiaz.com

EL OBSERVADOR 391-7

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JOVENES
"Para qué sirven las monjas de clausura"


A los ojos de un mundo que todo lo mide con medidas de utilidad y beneficio, las monjas y monjes de clausura no sirven para nada. No tienen escuelas, no ayudan con catequesis o en la parroquias, no dirigen grupos juveniles, no dan clases en institutos o universidades, ni siquiera acogen o cuidan a enfermos o ancianos...

En los monasterios de clausura masculinos y femeninos, sólo rezan, se sacrifican y aman. Y es aquí donde radica su riqueza, su inmensa riqueza y valor.

La oración de las monjas de clausura es como el corazón que bombea la sangre a todas partes del cuerpo. Su presencia silenciosa y orante da vida a la Iglesia y además es un consuelo constante a Cristo. Arrancan de Dios, a base de mucha oración, de silencio, de recogimiento, de trabajo manual y físico, de penitencias corporales y de sacrificios enormes, esas gracias que necesitamos todos.

Una monja contemplativa da su testimonio: «Nuestra sociedad es verdad que no va bien. Pero iría mucho peor si en el mundo no hubiera monjas de clausura. La mejor prueba de para qué sirven los monjes y monjas de clausura es visitar una clausura. En un mundo habituado a valorar todo según el número de bienes que produce, nada parece más insulso e improductivo que una comunidad de personas dedicadas al servicio de Dios en la contemplación. Sin embargo, si le concedemos a Dios un poquito de razón, reconoceremos que no hay acción más valiosa que la de "estarse amando al amado", en palabras de San Juan de la Cruz. "No dijo el mismo Cristo: "Marta, Marta, muchas cosas son las que te inquietan, pero una sola es necesaria; María escogió la mejor parte y nadie se la quitará"" Si aceptamos la enseñanza de Cristo, entonces no podemos negar que la vida contemplativa posee un valor sublime dentro de la jerarquía de valores».
(Fuente. catholic.net)

EL OBSERVADOR 391-8

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LA VOZ DEL PADRE LORING
Creo en Dios porque razono


Hay muchas más razones para creer que Dios existe que para dudar de su existencia. Pero hay que rechazar tanto el racionalismo, que sólo acepta lo que se puede demostrar (los misterios son indemostrables), como el fideísmo, que desprecia la razón, y pretende que la fe sea un salto en el vacío , sin ningún motivo de credibilidad. Si la fe no tuviera ninguna motivación de tipo racional no sería responsable ni humana.

Por eso la teología católica ha defendido siempre la capacidad natural que tiene el hombre para llegar con la luz de la razón a conocer la existencia de Dios-Creador. Así lo define el concilio Vaticano I . La misma Santa Madre Iglesia sostiene y enseña que Dios, Principio y Fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana partiendo de las cosas creadas . Dijo san Pablo : «Lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras».

Sin embargo, aunque la razón me indica que hay motivos serios para creer, la razón no causa la fe. Solo cuando el corazón humano se rinde a la gracia en un acto de humildad es cuando nace la fe. La razón tiene que ir acompañada de la oración humilde. Es preciso tener un corazón limpio para creer en Dios. No podemos olvidar que Dios sólo se manifiesta a los humildes.

La ciencia que tiene por objeto la exposición de los motivos de credibilidad, o sea, las razones y argumentos que demuestran ser la fe razonable, se llama apologética. El cardenal Newman, que era protestante, se convirtió al catolicismo por puro raciocinio. En mayo de 1935 se convirtió al catolicismo Marchant, ministro de Instrucción Publica de Holanda. Al ser interrogado por un miembro de la izquierda del Senado, contestó: «Creo porque reflexiono».

Pero no se trata de convencer a nadie a base de pruebas, sino de hacer ver lo razonable que es creer. Derramar luz sobre las verdades de la fe. Tal es el papel de la apologética. Pero no olvidemos que la conversión no nace sólo tras haber sido convencido, sino tras una iluminación de mi entendimiento y adhesión de la voluntad a Dios. Los motivos de credibilidad constituyen un preámbulo racional de la fe. El acto de fe constituye esencialmente un asentimiento a estas verdades porque Dios las ha revelado.
Fuente: www.multimedios.org/titulos/d000735

EL OBSERVADOR 391-9

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CULTURA
Páginas llenas de luz
Por Carlos Díaz


En todo tiempo hubo gente con tesis inhumanizantes; por fortuna, tampoco faltaron nunca páginas llenas de luz. Suele afirmarse que la sabiduría es una virtud «dianoética», sin la cual no hay acción moral práctica: de una mala sabiduría no puede esperarse una verdadera virtud vivida, nada hay más práctico que una buena teoría. Los mejores han aunado teoría y práctica con asombrosa coherencia:

«No sé lo que le pasará a otra gente, pero yo, cuando me agacho para ponerme los zapatos por la mañana, pienso: "Ah, Dios mío, "y ahora qué" Estoy jodido por la vida, no nos entendemos. Tengo que darle bocados pequeños, no engullirla toda. Es como tragar cubos de mierda. Nunca me sorprende que los manicomios y las cárceles estén llenos y que las calles estén llenas. Me gusta mirar a mis gatos, me relajan. Me hacen sentirme bien. Pero no me metáis en una sala llena de humanos. No me hagáis eso jamás... Yo no soy buena compañía; hablar no me sirve para nada. No quiero intercambiar ideas, ni almas. Soy un bloque de piedra que se basta a sí mismo. Quiero quedarme en ese bloque, sin que nadie me moleste. Soy así desde siempre... La gente me vacía. Tengo que alejarme para volver a llenarme. "Por qué hay tan poca gente interesante" De entre todos los millones, "por qué no hay unos cuantos", "tenemos que continuar viviendo con esta monótona y pesada especie" Parece como si su único acto posible fuera la violencia. Eso se les da muy bien. Les hace florecer de verdad. Flores de mierda, apestando nuestras posibilidades. El problema es que, si quiero que las luces se enciendan, que me reparen este ordenador, tirar de la cadena, comprar un neumático nuevo, sacarme un diente o que me abran las tripas, tengo que seguir interactuando. Tengo que contar con esos jodidos para las pequeñas necesidades, por mucho que me horroricen. Y decir que me horrorizan es ser amable» («El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco»).

Hasta aquí Bukowski. En todo tiempo hubo gente con tesis tan inhumanizantes como las transcritas; por fortuna, tampoco faltaron nunca páginas llenas de luz. Suele afirmarse que la sabiduría es una virtud «dianoética», especulativa, transversal, sin la cual no hay acción moral práctica: de una mala sabiduría no puede esperarse una verdadera virtud vivida, nada hay más práctico que una buena teoría. Los mejores han aunado teoría y práctica con asombrosa coherencia:

Nivel uno: tocar pobre. Los pobres te dan infinitamente más de lo que tú puedas darles. Me contaba un preso que el día en que trasladaron a su mejor amigo del penal, no teniendo éste qué darle, se arrancó un diente y se lo entregó: los pobres dan sus dientes cuando no tienen nada más. Quien ignora a los pobres no descubre la propia riqueza, quien no se hace pobre con la lucha de los pobres no se enriquece. Descubro a través de esa acción todas las posibilidades que se albergan en mi alma. El mejor regalo para nuestros hijos es que descubran el rostro de la viuda, del huérfano y del extranjero.

Nivel dos: analizar la realidad, estudiarla a fondo, ver por qué tanto infortunio, por qué tanta grieta en el sistema, qué está pasando. "Sabemos plantear adecuadamente las relaciones disfuncionales del sistema" Para eso hay que dolerse en propia carne: eso es saber dónde duele.

Nivel tres: presencia social. La realidad demanda nuestra presencia en asociaciones culturales, recreativas, sindicales, políticas, etc. Mejor el peor político que el mejor abstencionista: quien nada hace y se queja es un hipócrita, aunque eso forme parte del deporte nacional.

Nivel cero: presencia mística. Conscientes los cristianos de que la tarea es mayor que las fuerzas, descansamos en la parábola del hijo pródigo.

EL OBSERVADOR 391-10

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PICADURA LETRÍSTICA
Fueron sacerdotes los primeros periodistas mexicanos
Por J. Jesús García y García


La ruptura entre Evangelio y cultura es,
sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo.
PABLO VI


La Iglesia, unas veces en forma institucional y otras por gestión personal de alguno de sus miembros, ha sido protagonista de prácticamente todos los acontecimientos trascendentes de nuestra patria (desde que hay patria, es decir, desde que esto dejó de ser preponderantemente un desarticulado cúmulo de tribus distintas, enemigas unas de otras). No es de extrañar, por ello, que el periodismo en México haya tenido génesis eclesiástica.

Como definición de periodismo no es mala ésta que puede deducirse de un texto de Alberto Dallal: el acto de socializar rápida y efectivamente la información. "Y de qué información hablamos" De aquella que, entre otros factores de interés, presenta -o le atribuimos- trascendencia, conflicto, emotividad, rareza, hazaña y, en principio, la mayor cercanía temporal y aun espacial posible. Todo cifrado en la coherencia con que podamos contestar este motivador conjunto de preguntas que formuló hace 19 siglos Marco Fabio Quintiliano: "quién", "qué", "dónde", "cuándo", "cómo" y "por qué"

El invento de Gutenberg vino a transformar los precarios medios con que contaba en la antigüedad el periodismo. Éste se presentaba en un corto número de ejemplares o en un ejemplar único que podía exhibirse muralmente. Cuando la impresión con tipos movibles vino a ofrecer amplias posibilidades de reproducción, en todo el mundo proliferaron las gacetas, o mercurios, medios de información que empezaron siendo casi todos esporádicos y, al irse volviendo periódicos, formaron pliegos y cuadernos para dar cabida a todo su material disponible.

La palabra gaceta viene del término italiano gazzetta, nombre de una moneda de baja denominación que bastaba para adquirir los primitivos noticiosos esporádicos, luego mensuales y semanarios, que en el siglo XV sustituyeron a las hojas noticiosas manuscritas que llevaban y traían por Europa mercaderes y peregrinos. De los primeros noticiosos esporádicos de este Nuevo Mundo, el más antiguo que se conserva es ese famoso reportazgo que escribió Juan Rodríguez (1541, Casa de Juan Cromberger; regente, Juan Pablos) y que lleva esta carátula: Relación del espantable terremoto que ahora nuevamente ha acontecido en las Indias en una ciudad llamada Guatemala; es cosa de grande admiración y de grande ejemplo para que todos nos enmendemos de nuestros pecados y estemos apercibidos para cuando Dios fuere servido de nos llamar.

Entre 1691 y 1693 el sacerdote don Carlos de Sigüenza y Góngora produjo varios folletos informativos discontinuos que fueron otros tantos esbozos de lo que andando el tiempo se definiría estilísticamente como el género periodístico crónica, el último de ellos intitulado Mercurio Volante; pero, propiamente hablando, el primer periodista mexicano fue el sacerdote zacatecano Juan Ignacio María de Castorena Ursúa y Goyeneche (1668-1773), doctor en cánones, profesor y rector de la Real y Pontificia Universidad, el cual murió al tercer año de haber ascendido a obispo de Yucatán. Fundó la Gaceta de México a principios de 1722 para dejar memorias mensuales impresas, que «es política tan racional como autorizada de todas las cortes de Europa». Medio año le duró el impulso y el capital. Ofreció noticias oficiales, religiosas, comerciales, sociales y marítimas; tuvo una sección de libros nuevos; dividió los asuntos internos por ciudades y provincias, y por países los del exterior. Esta primera Gaceta de México tenía cuatro hojas en cuarto, es decir ocho páginas, y su colección consta de seis números (48 páginas en total).

Seis años después de cerrada su primera época, la Gaceta de México reapareció bajo la dirección del sacerdote Juan Francisco Sahagún de Arévalo y Ladrón de Guevara, quien logró mantenerla de 1728 a 1742 (publicó 157 números, 1,241 páginas, con mucho más rica información que su antecesora e introduciendo colaboraciones externas, muchas de ellas procedentes de España). Este editor nació en la capital del virreinato, fue bachiller universitario en Teología y Filosofía, y logró el reconocimiento de su labor, pues el marqués de Casa-Fuerte lo nombró Primer y General Cronista e Historiador de la Ciudad, inaugurando así una larga tradición que persiste.

En seguida hubo una etapa de publicaciones especializadas que, no obstante tal carácter, guardaban características del periodismo. Así fue que don José Antonio de Alzate y Ramírez, también sacerdote, socio correspondiente de la Real Academia de las Ciencias de París y del Real Jardín Botánico de Madrid, publicó semanalmente, de 1768 a 1772, el llamado Diario literario de México, para divulgar las novedades científicas y dar a conocer sus propios trabajos en materia de física, matemáticas, astronomía y ciencias naturales; después (1788 a 1795) editó las Observaciones sobre la Física, Historia Natural y Artes Útiles, a las que cambiaría el nombre por el de Gazetas de Literatura.

Empezaron los empeños seglares y, a partir de 1772, el médico guanajuatense José Ignacio Bartolache (1739-1790) publicó el primer periódico médico de América, el Mercurio Volante, 16 números que hicieron un total de 128 páginas. La tercera Gaceta de México, con la que se volvía a la información general, fue publicada por don Manuel Antonio Valdés Murguía y Saldaña, durante 25 años, de 1784 a 1809. Y luego vendría el Diario de México, un cotidiano de ilustre trayectoria. El periodismo había prendido en México, gracias a los precursores eclesiásticos.

EL OBSERVADOR 391-11

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CUESTIONES DE BIOÉTICA
La tecnología al servicio de la vida (I)
Por Humberto M. Marsich, m.x.


Todo lo que cae "en manos" del hombre se vuelve ambivalente, o sea, puede ser usado para el bien o para el mal; para la vida o para la muerte; para construir o para destruir; para el gozo o para el dolor. Todo esto por la libertad humana. Hermosa facultad innata que, sin embargo, puede convertirse en la peor máquina de destrucción. Los hechos amarillistas, que los medios de comunicación publicitan todos los días para alimentar, lucrativamente, el morbo de la gente, son la mejor e inconfundible prueba. También la tecnología que, en las últimas décadas, ha experimentado un increíble avance, puesta en la mano del hombre, puede ser utilizada para la vida o para la muerte. Tecnologías, capaces de dirigirse hacia el bien, son también capaces de operar un mal inmenso, y árbitro de su aplicación y de su uso es solamente el hombre.
Hoy queremos analizar su uso para la vida.

1. Los transgénicos

Se trata de un fenómeno que se ha convertido en un gran y, aparentemente, benéfico recurso para mejorar ciertas especies animales y aumentar, a bajo costo, determinados alimentos. En la década de los 70, la genética dio un paso trascendente: dejó de ser una ciencia teórica, empeñada en el conocimiento de los mecanismos más recónditos de la vida, para comenzar a ser también una ciencia manipulativa, una tecnología. La genética, desde entonces, ha comenzado a tocar el gen, es decir, se han comenzado a articular técnicas que permiten trocear el ADN en lugares específicos e introducir fragmentos de ADN procedentes de otros seres vivos.

Estos procedimientos han dado resultados muy positivos, como la producción de insulina humana, la hormona del crecimiento, la vacuna contra la hepatitis B, etc.

Por otra parte, podrían conseguirse también grandes beneficios si se modificase genéticamente a ciertos microorganismos, de tal forma que fuesen capaces, por ejemplo, de disolver mareas negras petrolíferas, de rebajar la temperatura de congelación del agua o de asumir el nitrógeno atmosférico.

Monod decía que, dado que los procesos biológicos básicos de los seres vivos son similares, lo que es aplicable a la bacteria también lo es al elefante. De hecho, se han comenzado a modificar organismos superiores mediante manipulación genética, constituyéndose los OGM, organismos genéticamente manipulados. O sea, los "transgénicos ". De esta forma se han conseguidos ratones de tamaño doble, y también los llamados animales transgénicos: ovejas y cerdos de tamaño superior. Los logros más importantes conseguidos se centran en la producción de ciertos animales transgénicos en cuya leche se encuentran productos de interés farmacológico y alimenticio. En cualquier caso se considera que la manipulación genética puede tener consecuencias positivas en la mejora animal y en el servicio a la vida humana. También se está trabajando en el mundo vegetal: plantas resistentes a insectos y a productos tóxicos, por ejemplo.

2. La reflexión ética

La manipulación genética de los seres vivos y sus productos transgénicos, obviamente, no ha quedado exenta de polémicas y de interrogantes. Puesto que existen muchos riesgos, se piden barreras de seguridad jurídica y ética. Para algunos los posibles beneficios no serían comparables con los riesgos inherentes a tales técnicas. Actualmente la opinión es la de ubicar los peligros más en los fines que se quieren perseguir y en las consecuencias de las aplicaciones técnicas, que en la propia técnica. Se han disipado, hoy, los grandes miedos y temores suscitados inicialmente y se han flexibilizado las regulaciones. Lo que se pide para los productos transgénicos comercializados es su etiqueta de identificación. Hoy se considera que la biotecnología y la ingeniería genética ofrecen grandes esperanzas para resolver los graves problemas que aquejan a la humanidad.

3. La postura de la Iglesia

Desde el punto de vista de la Iglesia católica predomina un mayor énfasis en la necesidad de poner todo este progreso al verdadero e integral servicio del hombre. Se pide una creciente conexión entre la ciencia y la conciencia. Para la moral cristiana debe ser la dignidad humana el criterio básico de referencia para evaluar las nuevas tecnologías genéticas.

Si, de un lado, la postura moral de la Iglesia se expresa con mucho rigor acerca de las manipulaciones genéticas humanas, por otro lado no se pone ningún reparo a las aplicaciones de la manipulación genética a los vegetales o animales superiores. Se insiste, más bien, en el valor positivo de este nuevo desarrollo de la tecnología genética ante el gran reto del hambre en el mundo. Se insiste en las limitaciones racionales de la experimentación animal, pero dentro de un contexto en que se afirma paladinamente el señorío del ser humano como rey de la creación.

La irrupción de la ciencia en el santuario de la materia y de la vida no constituye, a nivel de principio, para la fe cristiana, ninguna profanación o sacrilegio. El único límite que exigimos es el bien, el bien de la humanidad y la verdadera mejora de su vida y de la vida de todos los humanos.

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FIN

 
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