El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
12 de enero de 2003 No.392

SUMARIO

bulletIberoamérica, a la cabeza de los crímenes contra la Iglesia católica
bullet¿Hay alguna discapacidad aceptable?
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - No hay que dejar nunca de rezar por la paz
bullet¿USTED QUE OPINA? - Iniciemos el camino en un nuevo año
bulletFAMILIA - Los abuelos, árboles de vida con frutos dorados
bulletPINCELADAS - Turina en Budapest
bulletLA VOZ DEL PADRE LORING - Sólo niega a Dios aquel a quien conviene que no exista
bulletUna cama para Cristo
bulletPREGUNTAS CON RESPUESTA - ¿En qué lugar de la Biblia dice que la masturbación sea mala?
bulletCULTURA - Los falsos maestros
bulletNosotros somos los que fallamos
bulletDEBATE - La niña-clon y los raelianos: ¿los expedientes secretos X?
bulletTeresa de Calcuta será beatificada el Domingo Mundial de las Misiones
bulletCUESTIONES DE BIOÉTICA - La tecnología al servicio de la vida (I)
bulletEl rosario de mi abuela
bulletCONTEXTO ECLESIAL - Del 18 al 25 de enero, la «Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos»

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Veinticinco testigos de la fe dieron su vida por Cristo en el 2002
Iberoamérica, a la cabeza de los crímenes contra la Iglesia católica

Según un recuento de la agencia católica Fides, que pertenece a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, 25 testigos de la fe fueron asesinados durante el ejercicio de su misión evangelizadora a lo largo del año 2002.

Según la agencia, las víctimas fueron 18 sacerdotes, un diácono, dos religiosas, dos seminaristas, un laico consagrado y el Arzobispo de Cali, Mons. Isaías Duarte Cancino, asesinado el 16 de marzo por una orden criminal atribuida a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

"El balance no sólo involucra misioneros, sino a todo el personal eclesiástico que murió de manera violenta o que sacrificó su vida consciente del riesgo que corría, pero no abandonó a quienes les habían sido confiados", señaló la agencia vaticana en su recuento.

A diferencia de otros años, esta vez fue Iberoamérica la que registró el número más alto de crímenes, con 14 testigos de fe, seguidos por África con 10 y Asia con uno.

La lista de las personas que murieron por Jesucristo se abre con el nombre de Mons. Duarte Cancino e incluye al sacerdote irlandés Declan O'Toole, asesinado en Uganda.

Entre los testigos también están el laico consagrado italiano Alois Lintner, asesinado el 16 de mayo en San Salvador de Bahía, Brasil, y los sacerdotes colombianos Juan Ramón Núñez y Arley Arias García, asesinados el 6 de abril y el 18 de mayo, respectivamente.

Otros católicos asesinados en el cumplimiento de su servicio evangelizador fueron el sacerdote panameño Jorge Altafulla, muerto el 19 de mayo en Panamá, y la religiosa colombiana Marta Inés Vélez Serna, acribillada el 14 de julio en Colombia.

Otros asesinados en Colombia fueron José Luis Arroyave, Jorge Sánchez Ramírez, José Luis Cárdenas, Gabriel Arias Posadas, José Hilario Arango y Carlos Herraro Jiménez. Colombia, el país que registra el número más alto de incidencias, fue también escenario del asesinato del P. Hilario Arango en las puertas del templo de Santa Teresa de Jesús, en Cali.

En esa misma ciudad, Mons. Duarte Cancino fue asesinado por sicarios cuando salía de oficiar una Misa en el templo del Buen Pastor, donde casó a decenas de parejas, en el populoso sector de Agua Blanca, en Cali.
Los testigos de sangre

1) El arzobispo de Cali, Colombia, monseñor Isaías Duarte Cancino.
2) El padre Juan Ramon Núñez, párroco de Argentina, Colombia.
3) El padre Arley Arias Garcia. Colombia.
4) El padre José Ilario Arango. Cali, Colombia.
5) El padre José Luis Arroyave. Medellín, Colombia.
6) El padre Jorge Sánchez Ramírez, de la diócesis de Antioquia, Colombia.
7) El padre José Luis Cárdenas. Chalan, Colombia.
8) El vicario general de la diócesis de Armenia, padre Gabriel Arias Posadas. Colombia.
9) Marta Inés Vélez Serna, de las Hermanas Pobres de San Pedro Claver. Colombia.
10) El seminarista Carlos Herrao Jiménez. medellín, Colombia.
11) Alberto Neri Fernández focolar de origen uruguayo. Brasil.
12) Don Alois Lintner, italiano. San Salvador de Bahia, Brasil.
13) Monseñor Jorge Altafulla. Panamá.
14) El sacerdote irlandés Declan O'Toole, de los Misioneros de Mill Hill. Uganda.
15) Don Boniface. República Democrática del Congo.
16) El padre canadiense Roger Morin. Madagascar.
17) El padre Pierre Tondo. Burundi.
18) El padre Jean Guth, francés, de la Congregación del Espíritu Santo. República del Congo.
19) El seminarista Leonardo Muakalia Livongue. Angola.
20) El salesiano irlandés Don Declan Collins. Sudáfirca.
21) Don James Iyere. Nigeria.
22) El hermano Ivo M. Dominique Lascanne, de los Pequeños Hermanos del Evangelio. Camerún.
23) Don Jean Claude Kilamong, de la República Centroafricana.
24) Augustin Geve, el primer sacerdote católico originario de las Islas Salomón.
25)La hermana Cecilia, monja caldea. Bagdad, Iraq.

EL OBSERVADOR 392-1

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¿Hay alguna discapacidad aceptable?
Por Jean Meyer


Un equipo internacional anunció en 1998 haber identificado el gen implicado en una forma de retraso mental hereditario. En los últimos cuatro años se han realizado otros descubrimientos que van en el mismo sentido y nos acercan a la frontera de lo que se puede aceptar. La identificación de las bases genéticas de los retrasos mentales plantea preguntas morales graves, puesto que abre la vía al diagnóstico prenatal y al aborto mal calificado de «terapéutico», tan pronto como se señala al feto como afectado por una anomalía genética.

Todos conocemos, de cerca o de lejos, niños y adultos «discapacitados» de una u otra manera, en particular los que sufren un severo retraso mental. He experimentado su necesidad y su capacidad de dar amor, cariño, afecto y también su alegría de vivir, así como sus angustias. ¿Algún día los liquidaremos durante el tiempo prenatal? Esa liquidación «racional y razonable», ¿será muy diferente de la realizada por los nazis sobre todas las personas con discapacidad, incluyendo los enfermos incurables y los ancianos víctimas de demencia senil, Alzheimer, etc.?

¿Va nuestra sociedad a considerar el retraso mental como una patología que justifica, que implica el aborto? De contestar «sí», ¿dónde se va a fijar la frontera entre la discapacidad intelectual aceptable y la que no lo es? Obviamente esa cuestión científica rebasa a los científicos, pero, por desgracia, la tendencia global de nuestra sociedad nos lleva por mal camino: científicos deslumbrados que no se fijan en las consecuencias sociales de sus descubrimientos, y nosotros, obsesionados por engendrar hijos perfectos.

EL OBSERVADOR 392-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
No hay que dejar nunca de rezar por la paz


«Al inicio del nuevo año, elevamos al Señor nuestro sentido agradecimiento por este tiempo 'nuevo', don de su amor misericordioso, que comienza en el nombre de Jesús y de su virgen Madre, María. El Evangelio recuerda que al Niño nacido en la cueva de Belén se le puso el nombre de Jesús, que significa 'Dios salva'.

«¡Sí! El mundo sólo puede esperar del Señor la salvación. Sólo Cristo conoce hasta el fondo el corazón del hombre: al acoger la fuerza de su gracia cada uno puede realizarse plenamente a sí mismo.

«Apoyados en esta convicción, los creyentes no pierden la esperanza, incluso cuando se multiplican los obstáculos y los atentados a la paz. Hace cuarenta años, en un contexto de graves amenazas para la seguridad mundial, el beato Juan XXIII publicaba, con gran valentía, la encíclica Pacem in terris.

«He pedido a cada uno que ofrezca su propia contribución para promover y realizar la paz, mediante opciones generosas de comprensión recíproca, de reconciliación, de perdón y de atención concreta al necesitado. Se necesitan concretos 'gestos de paz' en las familias, en los lugares de trabajo, en las comunidades, en el conjunto de la vida civil, en los encuentros sociales nacionales e internacionales. Sobre todo, no hay que dejar nunca de rezar por la paz.

«¿Cómo es posible no expresar de nuevo el deseo de que los responsables hagan todo lo posible para encontrar soluciones pacíficas a las muchas tensiones que tienen lugar en el mundo, en particular en Oriente Medio, evitando ulteriores sufrimientos a las poblaciones que ya han sufrido tanto? ¡Que prevalezcan la solidaridad humana y el derecho!

«Queridos hermanos y hermanas, confiemos esta petición incesante a María. Que ella alcance para nosotros un año sereno, provechoso, durante el que se multipliquen 'gestos de paz'».

EL OBSERVADOR 392-3

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¿USTED QUE OPINA?
Iniciemos el camino en un nuevo año
Por Gerardo Alamilla Arteaga


¡Feliz año nuevo! Es la voz que resuena en todos los ámbitos. Es la voz que desea a nuestros semejantes lo mejor del año que principia. Es la voz que expresa caridad y amor.

Sí, todos deseamos la felicidad para cuantos conviven con nosotros, sea en el ámbito familiar, con los vecinos y también en un ambiente más amplio, en el de la sociedad entera: ¡Feliz año nuevo!

¿Pero comprendemos el significado amplio y profundo de la expresión? Porque el desear la felicidad conlleva el compromiso de conjuntar proyectos, acciones y hechos para lograr esa felicidad. Desear la felicidad significa caminar juntos, unidos en los quehaceres sociales y, desde luego, familiares. Desear la felicidad conlleva el compromiso de lograrla juntos y no sólo para el bien y el goce personal porque la felicidad, para que sea tal, sobrepasa lo meramente personal para proyectarse en la familia y en todo el ámbito social.

Nos podemos preguntar: ¿cuál puede ser nuestra aportación para que la felicidad que deseamos sea un hecho en el ámbito familiar, en el ámbito del trabajo y en las relaciones sociales?

Si no logramos colaborar y participar con hechos para lograr la felicidad den los demás, en nuestro entorno, sería vana esa expresión de ¡feliz año nuevo!

Esta felicidad la debemos ir logrando con hechos de servicio, con gestos de comprensión y, sobre todo, con hechos de perdón y reconciliación; pero debe sobresalir el amor, porque si no amamos a quienes deseamos un feliz año es mentira y no somos auténticos al expresar esa frase tan rica en contenido.

Entonces, como decíamos antes, hagamos un análisis de nuestro proceder con nuestros semejantes y si encontramos algo que debemos perdonar, perdonemos. Si encontramos actitudes para con los demás no del todo humanas y cristianas, reconciliémonos; y si encontramos agravios y ofensas, perdonemos; y siempre y en todo caso, amemos.

Según el Maestro, Jesús, el parámetro para amar somos nosotros mismos: amar al prójimo como nos amamos a nosotros mismos, y así como no queremos ningún mal para nosotros, no lo queramos para los demás; y así como queremos el mayor bien posible para nosotros, querámoslo también para nuestros semejantes. Este parámetro parecería, y lo es, muy humano, pero en la enseñanza de Jesús sigue la gradualidad ascendente del amor que sus seguidores deben tener: amar al prójimo como amamos a Cristo. Amar al prójimo como Cristo nos ama a nosotros y, más todavía, amar al prójimo como Dios se ama a sí mismo.

Esta escala de amar es la escala de la perfección hacia la santidad. El primer paso del amor en la escala de la santidad dijimos que era el amar al prójimo como amamos a Cristo, y aquí en esta expresión está la teología del cuerpo místico de Cristo: el cristiano sabe que todos los creyentes de fe católica formamos un solo cuerpo y Cristo es su cabeza; entonces es claro que al amar a los demás estamos amando con la característica del amor a Cristo. Y cuando decimos que hay que amar a nuestros semejantes como Cristo nos amó a nosotros indicamos que tiene que ser un amor hasta el sacrificio; y cuando Jesús le pide al Padre que seamos una sola cosa como Él lo es con el padre, esto sería amarnos como Dios se ama a sí mismo.

Entonces, al decir ¡feliz año nuevo!, ¿qué contenido le damos a la expresión? Ésta es una invitación para reflexionar. ¿Usted qué opina?

Comentarios o sugerencias a :gealar_@hotmail.com

EL OBSERVADOR 392-4

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FAMILIA
Los abuelos, árboles de vida con frutos dorados
Por Marisela Enríquez de Ledesma


Los abuelos siempre han sido sinónimo de apapacho, de cariño, de enseñanza y apoyo en los momentos difíciles. Cuántos de nosotros utilizamos la frase "como decía mi abuelo", enseñanzas de vida que han quedado grabadas para siempre en nuestro corazón porque fueron acompañadas de cariño incondicional, afecto, apoyo y comprensión.

Abuelos y nietos han sido desde siempre los eternos cómplices y amigos inseparables; las historias contadas a los nietos han sido un tren de fantasía en el que juntos han viajado con la imaginación a lugares maravillosos.

Y es que ser abuelo no es la etapa final de la vejez, es el inicio de una nueva etapa de la vida, llena de ilusión y proyectos diferentes, nuevos, donde los principales protagonistas son los nietos.

Hay una sola palabra que abre la puerta a la convivencia maravillosa con los nietos y es la "disponibilidad", estar siempre dispuestos a compartir con los nietos esos frutos dorados que nunca tuvieron oportunidad de compartir con sus hijos porque necesitaban madurar y que hoy están destinados a esa extensión tan maravillosa de los hijos que son los nietos.

Una abuelita me decía en una ocasión: «Cuando mis hijos me hablan para cuidar a mis nietos es para mí un día de fiesta, dejo todo lo que tenga que hacer, me siento privilegiada, creo que es brindarme la oportunidad de darle un sentido a mi vejez. y de dejar una huella de amor, aunque no sé si ellos son los que me cuidan más a mí».

Y es que aquel abuelo que no sabe o no quiere convivir con sus nietos se esta negando la maravillosa oportunidad de vivir los años mas felices de su vida, recogiendo en la compañía y en el cariño de los nietos un tesoro de amor invaluable.

No esperen que los nietos los busquen, vayan en busca de ellos, y siempre que se los permitan sus hijos invítenlos a entrar en su corazón para que enciendan esa llamita de amor reservada sólo para los abuelos.

Yo invito a todos los abuelitos a desempeñar su papel con amor, paciencia, y cariño; no se autojubilen como abuelos, sus nietos los necesitan; en este mundo donde todos van con prisa, donde la convivencia familiar se ha perdido en muchos hogares, los abuelos son el eslabón que ha de unir a las familias, aportando esa serenidad y esa fuerza que han acumulado en los años dorados.

Consultoria familiar http://www.educacionfamiliar.org.mx/

EL OBSERVADOR 392-5

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PINCELADAS
Turina en Budapest
Por Justo López Melús *


Algunas enfermedades, si no se atajan pronto, invaden el organismo, y ya no hay solución. Si te pones en un tobogán, cuando empiezas a deslizarte ya has perdido el control. Sólo al principio eres dueño de ti.

Estando en Budapest, el músico Turina llamó urgentemente a su mujer, que estaba en Barcelona: "Ven pronto, situación mía grave". Cuando llegó la esposa le preguntó alarmada la causa de la gravedad. "Es que me estaba enamorando", le contestó él. Claro, hubo arreglo, porque hubo verdadera voluntad de poner remedio. A veces no se quiere poner.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 392-6

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LA VOZ DEL PADRE LORING
Sólo niega a Dios aquel a quien conviene que no exista


Un hombre que sinceramente quiere la salud acepta encantado una medicina que le ofrece garantías de curación, aunque suponga costosos sacrificios. Para tomarla basta que ofrezca esperanza razonable de curación. Pero negarse a tomarla porque no hay seguridad absoluta de su eficacia, es absurdo. No te deslumbres con estas afirmaciones que a veces se oyen de labios poco documentados: «La ciencia moderna contradice a la fe». Porque puedes tener la seguridad de que la verdadera ciencia no ha contradicho nunca, ni contradirá jamás a los dogmas de fe, porque Dios, la misma Verdad, es el autor de la ciencia y de la fe; y no puede contradecirse. Cuando hablo de ciencia, hablo de ciencia indiscutible, no de la hipótesis de trabajo de un científico. Y cuando hablo de fe hablo de verdades dogmáticas, no de una norma disciplinar de la Iglesia, como ocurrió en el caso Galileo. Pero entre ciencia indiscutible y dogmas de fe jamás ha habido contradicción, ni la habrá en el futuro, por lo que acabo de decir.

Muchas de las dificultades que algunos creen encontrar en aparentes contradicciones entre la fe y la ciencia, o bien provienen de haber tomado como verdades reveladas afirmaciones que bien examinadas no gozan de tal garantía, o bien provienen de mirar como verdades científicas adquiridas definitivamente cosas que más tarde se verá no pasan de simples hipótesis o teorías, que con el tiempo, se han de ir retocando.

Max Planck, Premio Nobel de Física, dijo: «No se da contradicción alguna entre la religión y las ciencias naturales; ambas son perfectamente compatibles entre sí». Rudolf Kippenhahns, director del Instituto de Astrofísica Max Planck de Munich, dice: «Me preguntan una y otra vez en mis conferencias si en la concepción científica del universo queda lugar todavía para Dios... Cuanto más pienso sobre ello, menos entiendo que los conocimientos científicos deban suprimir las ideas de la fe». Como dice el profesor de la Universidad de Navarra, doctor en Ciencias Físicas, Mariano Artigas: «Hoy se puede afirmar como un hecho patente que los grandes científicos, prácticamente sin excepción, están de acuerdo en que no hay oposición real entre ciencia y religión. Ya dijo Bacon: «Sólo niega a Dios aquel a quien conviene que no exista».

Fuente: www.multimedios.org/titulos/d000735

EL OBSERVADOR 392-7

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Una cama para Cristo

Acabábamos de llegar a San Miguel de misiones. Calles y personas nos hablaban de pobreza. Casas construídas con hojalata. Se veían por doquier niños sucios y de suéter roto, remendado hasta la saciedad. Pero anchas sonrisas iluminaban sus caras.

Sus papás nos acogieron con con la mayor solemnidad de la que fueron capaces. Nos llevaron a conocer el lugar: la escuela, la parroquia, sus casas... Sorprendía ver con cuánta pobreza vivían. Un cuarto era todo su hogar: cocina, dormitorio, sala, todo en uno. Jergones en el suelo hablaban del lugar donde descansaban del trabajo del día.

Dios nos había traído al palacio de la de la pobreza y estábamos dispuestas a compartirla con Él.

Los señores nos llevaron a conocer la casa que nos alojaría esa semana. Al entrar, una visión sorprende nuestras mentes: en el suelo, en lugar de jergones, camas. Las únicas camas de todo el pueblo, encerradas todas en esa casa. Dijimos enseguida:

- ¿Pero cómo nos han dejado sus camas? Nosotras tenemos sacos, podemos dormir perfectamente en ellos.
- No, señorita, estas camas son para las misioneras.
-Pero si podemos dormir perfectamente en nuestros sacos...
Al final, un señor bigotudo nos dio la explicación:
- Señorita, no depende de si tienen saco o no. Lo que importa es que ahora ustedes representan a Jesús. Y si viniera Jesús, nunca permitiríamos que durmiera en el suelo.
Dormimos en sus camas esa semana. Nos dieron lo mejor que tenían, como si se lo dieran a Dios.

Vanesa Fernández, 23 años / Aguascalientes.
(Fuente: Legión de Cristo)

EL OBSERVADOR 392-8

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PREGUNTAS CON RESPUESTA
¿En qué lugar de la Biblia dice que la masturbación sea mala?


Dice el Génesis que Dios no veía bien que el hombre estuviese solo, y le dio la mujer como compañera, y le dijo: «Creced y multiplicaos». En el cuerpo humano todos los órganos tienen una función concreta: el estómago para digerir los alimentos, la lengua para hablar, los pies para caminar, etc., y el sexo para la reprodución y manifestación del amor.

Con el fin de que al hombre les sean más fáciles y apetecibles ciertas funciones vitales de su naturaleza encaminadas a fines concretos y necesarios para el individuo y su especie, Dios ha puesto un placer en el ejercicio de las mismas. Así, por ejemplo, para facilitar la acción de tomar alimento ha puesto un gusto agradable en el comer, y para facilitar la acción de la procreación y educación de los hijos ha puesto un placer en las relaciones humanas, y un fuerte atractivo y placer en las relaciones sexuales.

De este atractivo y de este placer también están dotados los animales irracionales, precisamente con la misma finalidad: la procreación. Lo que ocurre en el ser humano es que, por ser racional y libre puede, a veces, convertir el incentivo en fin y, por tanto, darle un sentido distinto al querido por Dios. Puede convertir el placer en diversión, alejado de sus fines concretos. A esto se le llama desorden moral, o pecado. Si yo utilizo la lengua, no para hablar, dialogar y decir la verdad, sino para insultar y decir palabrotas, la estoy convirtiendo en un instrumento al servicio de unos fines muy distintos a los que Dios pretendió cuando nos dio la facultad de hablar. Si yo busco como fin el placer de la comida, más que la comida misma, estoy desordenando la acción de la alimentación, y estaré pecando de gula. Y así podríamos multiplicar los ejemplos. En concreto, la masturbación es la búsqueda egoísta del placer sexual al margen de los fines que éste tiene. Es convertir el medio en fin y, por tanto, es un desorden claro. Jesucristo en el Evangelio no habla específicamente de la masturbación, como tampoco habla de otras muchas cosas; pero dice: «Yo no he venido a quitar la Ley, sino a que se cumpla hasta la ultima tilde». Y en la moral sexual es tan estricto que llega a declarar pecado no sólo los actos impuros, sino hasta los malos pensamientos y las malas miradas (ver Mt 5,28; 15,19).

(Pbro. Juan García Inza /Catholic.net)

EL OBSERVADOR 392-9

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CULTURA
Los falsos maestros
Por Carlos Díaz


El poder del magisterio sigue existiendo, pero ahora sólo en una élite de docentes universitarios cosmopolitas, grandes popes, animales prestigiosos, los cuales reúnen tres características: primero, publican en inglés, la lengua del imperio; después, trabajan inter campus, es decir, exportándose informáticamente a todos los centros neurálgicos de las mejores universidades (videoconferencias interactivas en tiempo real, etc), haciendo así omnipresente su publicitado mensaje, contra el que no cabe competir por los medios clásicos del libro y de la enseñanza cara a cara; finalmente, aplican sus saberes "directa o indirectamente, técnica o ideológicamente" a las necesidades del Imperio mismo que así les entroniza y tecnotroniza, pues los expertos oficiales han de estar concertados con los programas institucionales a los que sirven de legitimación teórica. He ahí los nuevos popes, los nuevos taumaturgos de la profesión docente e investigadora: si no se publica en inglés, si no se ocupa el intercampus, si no se orienta la investigación hacia el poder multinacional, de hecho no se pertenece hoy a la enseñanza como campo significativo, como institución de sentido.

Normalmente, estos hiperintelectuales o megaprofesores abandonan a los alumnos de los primeros cursos, y solamente ejercen un magisterio selectivo y mínimo. Los expertos de los refinados cuerpos de conocimiento reclaman un estatus no sólo de especialistas en tal o en cual sector, sino con frecuencia una jurisdicción absoluta sobre la totalidad del sector en cuestión: pontifican sobre lo divino y lo humano, salen en la red, luego existen. Tienden por ello a considerarse expertos universales sobre un plano de gran abstracción, pues cuanto más abstractas resultan las legitimaciones, menos posibilidad existe de que se modifiquen según las cambiantes exigencias pragmáticas.

Son «intelectuales bonitos», intelectuales áulicos, palatinos, tolerantes ex catedra con todo aquello que a su vez les tolera el Imperio. Estos «cuerpos de especialistas» presiden la provisión de cargos, la distribución de becas, las fundaciones, los premios, el ranking de las profesiones, la publicación de lo culturalmente correcto, el poder de decir lo que vige y lo que rige, e incluso de lo que ha de venir en el futuro, y todo ello indefectiblemente al servicio de lo económicamente correcto, que en última instancia paga para eso. Como Alifanfarón de la Trapobana, sus vanidades van siempre envueltas en una nube de polvo, y andan rodeados por una corte de aduladores, que a su vez habrá de repetir con pedísecua habilidad los mismísimos arcanos que sus maestros para alcanzar su estatus el día de mañana, con su renovado séquito.

Así pues, su pretendida ciencia pura no está casi nunca por encima del capitalismo que les nutre, ni fuera de las universidades en que se enclasan, ni más allá del poder que les tienta, aunque sí, desde luego, dentro del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, de los que, próximos o remotos, son sus satélites. Amparados por el poder, estos consejeros palatinos, redactores áulicos, plumíferos y turiferarios del Imperio, elaboran todo tipo de directrices sobre la vida y costumbres ajenas. Partiendo del gran mito de la sociedad enferma, del que hablara el recientemente fallecido Ivan Ilich, las universidades legitiman la pretensión de arquitectos, urbanistas, psicólogos, sociólogos, médicos, siquiatras, empresarios, hombres de negocios, etc, para curar a esa sociedad enferma. ¿Enferma, de qué? Enferma de yatrogenia, es decir, de las enfermedades producidas por los supuestos sanadores. Las pócimas que nos suministran las universidades poderosas (universidades de los poderosos) para sanarnos son, sin embargo, las que calculadamente debilitan y extenúan al pueblo. Por eso son los sabios funcionales al sistema los encargados de definir qué se puede saber y qué no, qué es la salud y dónde la enfermedad, que es lo útil y lo inútil, a quién hay que aislar y a quién no; ni siquiera necesitan decirlo, lo dicen con sólo enseñar donde enseñan y publicar donde publican. Y, diciendo todo eso, siguen siendo la voz de su amo, jamás la voz de los sin voz, de cuya afonía viven.

Ahora bien, estos voceros de su amo, a su vez, son la voz de los periodistas, de las televisiones, e incluso de los apartos ideológicos del Estado. Y así, de arriba abajo, su influencia llega hasta la más modesta escuela primaria y hasta el más humilde hogar, eco de las campanadas primeras. Resulta casi imposible luchar contra esta pirámide de sacrificios. Fuera de su vasallaje imperial, los intelectuales y expertos llevan una vida privada vulgar, tan vulgar como privada de vida, roen el hueso que les echen. Los que mueven el aparato ideológico, en cualquier caso, fieles al Estado (vía multinacionales) que les paga, tienden a reflejarle reproduciendo su estructura piramidal, rasgo en que coinciden con la administración y con el ejército.

Ante todo eso, ¿qué hacemos los cristianos, además de quejarnos?

EL OBSERVADOR 392-10

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Nosotros somos los que fallamos
Por Georges Bernanos *


A medida que pasan sobre mí los años, se me impone con más fuerza esta evidencia: que un cristiano no es nada sin Cristo; incluso humanamente; incluso a la mirada de los hombres; y que el don inimaginable que hemos recibido sin haber hecho absolutamente nada para merecerlo tiene, como contrapartida terrible, que al traicionarlo caemos por debajo de los hombres más mediocres. Si los cristianos sintieran profundamente esta tremenda verdad, ya no tendrían la tentación de despreciar a los incrédulos, de dividir la especie humana en dos partes, los buenos y los malos, colocándose naturalmente en la primera. Comprenderían que el privilegio inaudito que les ha sido conferido les prohibe erigirse, con demasiada facilidad, en jueces de aquellos a los que , por una injusticia aparente pero desgarradora, ese privilegio les ha sido negado. Sobre todo, se guardarían muy mucho de hacer destruir a estos hermanos desheredados, con el pretexto de honrar a Dios o de consolar a Cristo crucificado.

La mayor desgracia de este mundo, la gran miseria de este mundo no es que haya impíos, sino que nosotros seamos unos cristianos mediocres, y yo temo cada día más que seamos nosotros los que perdamos al mundo, los que atraigamos sobre él la ira. ¡Que locura pretender justificarnos presumiendo con orgullo de poseer la verdad, la verdad plena y viva, la verdad que libera y que salva! ¿De qué nos sirve, si esa verdad es estéril en nuestras manos, si nosotros nos agazapamos miserablemente a la defensiva detrás de una especie de Línea Maginot erizada de prohibiciones y entredichos? ¡Como si no tuviéramos nada más que hacer que guardar la Ley, cuando nuestra vocación natural y sobrenatural es cumplirla!

Mussolini escribió una vez que respetaba en la iglesia «la mayor fuerza conservadora de la historia». Esa imagen es la que el César se ha hecho siempre de la Iglesia de Dios, y nosotros sabemos también que esa imagen es falsa. Desgraciadamente, también sabemos que muchos cristianos la tienen por verdadera, y que de buena gana creerían que Cristo sólo ha muerto por la seguridad de los propietarios, por el prestigio de los altos cargos y por la estabilidad de los gobiernos. No he sido jamás eso que se llama estúpidamente un cristiano de izquierdas, y siento que se haya hablado tanto del espíritu revolucionario del Evangelio, porque esta expresión es, por lo menos, equívoca. No, no me siento en absoluto anarquista, pero a quien pretende hablarme en nombre del orden, lo primero que hago es pedirle que me enseñe sus títulos. Mi obediencia no es para el primero que quiera cogerla, no dispone de mi obediencia todo el que quiere. Pertenezco a la más antigua, a la más ilustre cristiandad de Europa. No me gusta nada destruir, pero tampoco he nacido para conservar todo lo que se me dé para que lo conserve, ni me creo obligado a incubar toda clase de huevos, aunque sean huevos de serpiente. Nuestra vocación no es conservar, sino servir.

¡Cristianos! Digo que el estado actual del mundo es una vergüenza para los cristianos. Dicen que el mundo les falla. Son ustedes los que fallan al mundo. En lugar de proclamar con trémolos, para enternecer a la gente sensible, que las fuerzas del Mal triunfan por todas partes, que el paganismo resucita, más valía que confesaran humildemente que su Línea Maginot no ha resistido, que han dejado romperse el frente de la cristiandad. ¡Ojalá pueda rehacerse un día, con la ayuda de los héroes y de los santos!

Porque la cristiandad no está muerta. Hay entre nosotros, más que en cualquier otra parte sin duda, verdaderos cristianos de cristiandad. ¡Qué más da que la gran apostasía los haya dispersado! Ellos saben qué tienen que hacer, saben lo que quieren, irán a buscarlo. No lo quieren para sí mismos; irán a buscarlo para los demás, pues no creen que un cristiano deba salvarse solo, a escondidas, igual que los avaros cuentan sus perras.

* Escrito en Brasil en 1941, en plena guerra mundial.

EL OBSERVADOR 392-11

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DEBATE
La niña-clon y los raelianos: ¿los expedientes secretos X?


¿Es posible que haya nacido el primer humano clonado? Al menos la bioquímica canadiense Brigitte Boisselier, directora de la empresa Clonaid, afirmó que tal cosa ocurrió el pasado 26 de diciembre. Nadie pudo saber entonces si esto era verdad o no, ya que no se presentó ninguna prueba. Quizá para cuando el lector tenga este ejemplar en sus manos se sepa ya si por lo menos existe la bebé en cuestión, sea cloanda o no,o si fue sólo un montaje para promocionar a la secta religiosa que está detrás de Clonaid.

Para empezar, la mujer de ciencia Boisselier, dando muestras de un paupérrimo razonamiento científico, resultó que cree en los platillos voladores. Y tan cree en ello que hasta es «obispo» de su secta religiosa, la de los raelianos.

Se trata de una organización franco-canadiense liderada por Claude Vorilhon, un francés adinerado de 54 años de edad, que se hace llamar Rael y que, según informa en su página web, ha logrado congregar a 50 mil miembros de 85 países, incluido México, donde la «obispo» Norma Toral se encarga de dirigir a los adeptos.

Vorilhon fue periodista deportivo hasta 1973, cuando se imaginó haber tenido un encuentro con una raza de extraterrestres llamada Elohim, quienes le habrían revelado que vinieron a la Tierra hace 25 mil años y desarrollaron seres a través de la clonación; es decir, los seres humanos no serían sino clones de extraterrestres.

Los viajeros en platillos voladores le pidieron a Claude Vorilhon construir «una embajada» para recibir a seres de otros planetas en su próxima llegada a la Tierra. A partir de ahí, Rael formó su iglesia, cuyos miembros pueden afiliarse por internet y deben aportar al movimiento raeliano por lo menos 3% de sus ingresos después de impuestos, pero se les sugiere que donen hasta el 7%.

El «último porfeta de los Elohim» (Claude Vorilhon), cuando estuvo en México para promover su libro Sí a la clonación humana, arremetió contra todas las religiones, especialmente contra la católica; dijo: «En el mundo hay dos tipos de fuerzas: las que trabajan para el bien y las que trabajan para el mal, como las religiones». Agregó que la oposición de la Iglesia católica se finca en el miedo de que, a través de la clonación, se pueda crear al humano perfecto y se derrumbe el dogma de que existe un Dios.También aseguró que ha iniciado pláticas con políticos mexicanos, entre ellos el diputado Francisco Patiño del PRD, para instalar un laboratorio de clonación humana ya que no hay leyes en México que la prohiban.

Y es que el principio de la vida eterna es fundamental para los raelianos; según ellos, podemos vivir eternamente a través de nuestros clones. Jesucristo sería el primer ejemplo, resucitado por los Elohim mediante una avanzada técnica de clonación. Dios nada tendría que ver puesto que no existe, y el nombre Elohim, que se encuentra en el Antiguo Testamento, habría sido traducido erróneamente por la palabra «Dios».

Dice Brigitte Boisselier. «¿Quién, hoy en día, se escandalizaría ante la idea de devolver la vida a un niño de diez meses que ha muerto accidentalmente? La tecnología lo permite, los padres los desean y yo no veo problemas éticos». Está convencida de que un clon conserva los recuerdos y toda la información vivida por el donante de la célula que le dio origen.

Pero la ciencia ha demostrado hasta el cansancio que cada individuo es fruto de la amalgama de experiencia y herencia; el útero donde el feto se desarrolla, lo que la madre come o bebe, el estrés por el cual pasa, su edad, todos estos factores moldean al nuevo ser en desarrollo. Es por eso que los gemelos idénticos, a pesar de poseer los mismos genes, podrán pareserse físicamente pero tienen personalidades distintas. Así, si unos padres de familia decidieran clonar a un hijo muerto, por muy perfecto que fuera el clon, jamás será el hijo perdido ni se comportará como él. (DRGB)

EL OBSERVADOR 392-12

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Teresa de Calcuta será beatificada el Domingo Mundial de las Misiones

Juan Pablo II firmó unos días antes de Navidad el decreto que reconoce un milagro atribuido a la intercesión de la madre Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad y fallecida el 5 de noviembre de 1997.

El milagro que llevó a la madre Teresa a la beatificación es la curación de Monika Besra, una mujer india de 34 años, no católica "practica el animismo", que padecía un tumor en el abdomen, del que sanó en 1998. El 5 de septiembre de 1998, un año exacto después de la muerte de la religiosa, la devota recibió una medalla de aluminio que había pertenecido a la madre Teresa. Bersa presionó sobre su estómago la reliquia y oró a la monja. «Al día siguiente mi tumor había desaparecido. Las bendiciones de la Madre Teresa me curaron», dijo. Una junta de doctores examinó el caso y estableció que no había una explicación de la ciencia médica para la curación.

El proceso de beatificación de la madre Teresa, quien murió a los 87 años, comenzó en 1999 gracias a una dispensa pontificia que permitió prescindir del paso que obliga a esperar cinco años desde su fallecimiento, tal como lo establece el derecho canónico.

La documentación del proceso de beatificación ocupa 76 volúmenes, de 450 páginas cada uno.

Teresa de Calcuta, cuyo nombre de pila era Agnese Gonxha Bojaxhiu, nació el 20 de agosto de 1910 en Skopje, capital de la actual república de Macedonia. Hija de un acomodado constructor local, Agnese ingresó en un convento de Irlanda y tomó los hábitos a los 21 años, cambiando su nombre por el de Teresa, con el que fue asignada a la India.

A los 32 años dejó el convento y se fue a trabajar en los barrios más deprimidos de Calcuta, donde más tarde fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad, que se dedicó a recoger a los moribundos de las calles.

En 1979 fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz, y en la última década se convirtió en el referente de la caridad cristiana en el mundo. La congregación cuenta actualmente con 15 mil religiosas que trabajan en 424 casas en 95 países.

Brian Kolodiejkhuk, promotor de la causa de la madre Teresa, ha anunciado "informalmente" que la ceremonia de beatificación tendría lugar el 19 de octubre de este año, y señaló que ésta se realizaría en el Vaticano, para expresar la universalidad del testimonio de la madre Teresa. La fecha era significante porque ese día no sólo será el Domingo de Misiones, sino también el domingo más cercano al 25 aniversario del pontificado de Juan Pablo II.

«Estoy seguro de que la madre Teresa está muy feliz de que esto se efectúe de esa manera y en esa fecha "dijo Kolodiejchuk". Ella tenía un amor especial por el santo Padre».

(Fuente. ACI)

EL OBSERVADOR 392-13

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CUESTIONES DE BIOÉTICA
La tecnología al servicio de la vida (I)
Por Humberto M. Marsich, m.x.


Todo lo que cae «en manos» del hombre se vuelve ambivalente, o sea, puede ser usado para el bien o para el mal; para la vida o para la muerte; para construir o para destruir; para el gozo o para el dolor. Todo esto por la libertad humana. Hermosa facultad innata que, sin embargo, puede convertirse en la peor máquina de destrucción. Los hechos amarillistas que los medios de comunicación publicitan todos los días para alimentar, lucrativamente, el morbo de la gente son la mejor e inconfundible prueba.

También la tecnología, que, en las últimas décadas, ha experimentado un increíble avance; puesta en las manos del hombre puede ser utilizada para la vida o para la muerte. Tecnologías capaces de dirigirse hacia el bien son también capaces de operar un mal inmenso y, árbitro de su aplicación y de su uso, es solamente el hombre. Hoy queremos analizar su uso para la vida.

Los transgénicos

Se trata de un fenómeno que hoy día se ha convertido en un gran y aparentemente benéfico recurso para mejorar ciertas especies animales y aumentar, a bajo costo, determinados alimentos.

En la década de los 70 la genética dio un paso trascendente: dejó de ser una ciencia teórica, empeñada en el conocimiento de los mecanismos más recónditos de la vida, para comenzar a ser también una ciencia manipulativa, una tecnología. La genética, desde entonces, ha comenzado a tocar un gen, es decir, se han comenzado a articular técnicas que permiten trocear el ADN en lugares específicos e introducir fragmentos de ADN procedentes de otros seres vivos.

Estos procedimientos han dado resultados muy positivos, como la producción de insulina humana, la hormona de crecimiento, la vacuna contra la hepatitis B, etc.

Por otra parte, podrían conseguirse también grandes beneficios si se modificase genéticamente a ciertos microorganismos, de tal forma que fuesen capaces, por ejemplo, de disolver mareas negras petrolíferas, de rebajar la temperatura de congelación del agua o de asumir el nitrógeno atmosférico.

Monod decía que, dado que los proceso biológicos básicos de los seres vivos son similares, lo que es aplicable a la bacteria también lo es al elefante. De hecho, se han comenzado a modificar organismos superiores mediante manipulación genética, constituyéndose los OGM, organismos genéticamente manipulados. O sea, los transgénicos. De esta forma se han conseguido ratones de tamaño doble, y también los llamados animales transgénicos: ovejas y cerdos de tamaño superior. Los logros más importantes conseguidos se centran en la producción de ciertos animales transgénicos en cuya leche se encuentran productos de interés farmacológico y alimenticio. En cualquier caso se considera que la manipulación genética puede tener consecuencias positivas en la mejora animal y en el servicio de la vida humana. También se está trabajando en el mundo vegetal: plantas resistentes a insectos y a productos tóxicos, por ejemplo.

La reflexión ética

La manipulación genética de los seres vivos y sus productos transgénicos obviamente no ha quedado exenta de polémicas y de interrogantes. Puesto que existen muchos riesgos se piden barreras de seguridad jurídica y ética. Para algunos, los posibles beneficios no serían comparables con los riesgos inherentes a tales técnicas. Actualmente la opinión es la de ubicar los peligros más en los fines que se quiere perseguir, y en las consecuencias de las aplicaciones técnicas más que en la propia técnica. Se han disipado hoy los grandes miedos y temores suscitados inicialmente y se han flexibilizado las regulaciones. Lo que se pide para los productos transgénicos comercializados es su etiqueta de identificación. Hoy se considera que la biotecnología y la ingeniería genética ofrecen grandes esperanzas para resolver los graves problemas que aquejan a la humanidad.

La postura de la Iglesia

Desde el punto de vista de la Iglesia predomina un mayor énfasis en la necesidad de poner todo este progreso al verdadero e integral servicio del hombre. Se pide una creciente conexión entre la ciencia y la conciencia. Para la moral cristiana debe ser la dignidad humana el criterio básico de referencia para evaluar las nuevas tecnologías genéticas.

Si de un lado la postura moral de la Iglesia se expresa con mucho rigor acerca de las manipulaciones genéticas humanas, por otro lado no se pone ningún reparo a las aplicaciones de la manipulación genética a los vegetales o animales superiores. Se insiste, más bien, en el valor positivo de este nuevo desarrollo de la tecnología genética ante el gran reto del hambre en el mundo. Se insiste en las limitaciones racionales de la experimentación animal, pero dentro de un contexto en que se afirma paladinamente el señorío del ser humano como rey de la creación.

La irrupción de la ciencia en el santuario de la materia y de la vida no constituye, a nivel de principio, para la fe cristiana ninguna profanación o sacrilegio. El único límite que exigimos es el bien, el bien para la humanidad y la verdadera mejora de su vida y de la vida de todos los humanos.

EL OBSERVADOR 392-14

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El rosario de mi abuela

Cae la tarde, son las seis,
y en tanto que cuenta a cuenta
va mi mano desgranando,
va mi mente recordando
el rosario de mi abuela.

En la casa larga y grande
como si hoy fuera ese día:
a tres cuartos la cocina.
Desde ahí veía
si llevaba un Padrenuestro
y sus diez Avemaría,
que rezara el ofertorio
y después la letanía.

Así rezaba el rosario
con infantil devoción,
meditando los misterios
de mi santa religión.

De esas cosas de la vida
el rosario lo olvidé.
No es que lo haya perdido,
es que ya no lo recé.

Abuelita, hoy te recuerdo.
Me diste una gran herencia.
me enseñaste lo profundo,
insondable por la ciencia.

El rosario de mi abuela,
el de cuentas desgastadas...
con el que mi abuela un día
me fue enseñado a rezar...
y a conocer a María.

Sergio Maldonado Tapia.

EL OBSERVADOR 392-15

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CONTEXTO ECLESIAL
Del 18 al 25 de enero, la «Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos»
* «Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro» (2 Cor 4,7)


Es costumbre en la Iglesia celebrar una semana muy especial en enero, que se llama «Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos». En esta ocasión será del 18 al 25. La cristiandad está dividida desde hace muchos siglos en tres grandes confesiones: los ortodoxos, que se separaron en el siglo XI; los protestantes, que se separaron en el siglo XVI y se han dividido en miles de denominaciones más; y la Iglesia católica, que es el tronco del cual se han desprendido estas otras dos ramas de la cristiandad.

La división ha sido causada por deficiencias humanas, por los pecados de todos los cristianos. Ésta contradice totalmente la voluntad de Cristo, que habló de fundar una sola Iglesia. En la Última Cena el Señor hizo una oración especial por la unidad de los suyos; le dijo al Padre Celestial: «Te pido por los que han de creer en mi nombre, para que sean uno, como Tú y Yo somos Uno».

La Iglesia católica, desde el concilio Vaticano II, celebrado hace ya cuarenta años, ha impulsado grandemente el ecumenismo, buscando la unidad de los que creen en Cristo. Al menos desde el año 1740 se habían presentado diversas inicitativas para buscar la unidad, muchas de ellas provenientes de religiones protestantes; pero fue desde 1966 cuando el católico Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el organismo ecuménico «Fe y Constitución», miembro del Consejo Mundial de Iglesias preparan anualmente un texto para la semana de oración.

El lema escogido para este año es un texto de san Pablo: «Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro» (2 Cor 4,7). El cartel alusivo presenta una vasija de barro en la que se acusan algunos golpes, y en medio de ella brilla la luz que ilumina el entorno oscuro. Así se pone de relieve la unidad de los cristianos en Cristo. El texto paulino indica que la Iglesia, siendo débil en sus miembros, es portadora de la luz de Cristo.

(Fuentes: Curia Pontificia, Coferencia Episcopal Española)

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Temas y lecturas de cada día para unirnos a esta semana de oración

Día primero: Esperanza
Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro (2 Cor 4, 7)
Gen 15,1-7 - Sal 16 [15]
Heb 9,8-12 - Lc 24,13-35

Día segundo: Fe
Perseguidos por todas partes, pero no aniquilados (2 Cor 4, 8)
Ex 5,6-17 - Sal 128 [127]
Heb 11,13-27 - Mt 2,4-15

Día tercero: A imagen de Cristo
Que la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo (2 Cor 4, 10)
Gen 1,26-27 - Sal 45 [44]
1 Tim 6,11-16 - Mt 5,14-15

Día cuarto: Dignidad de la vida
Que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal (2 Cor 4, 11)
Esd 1,1-4 - Sal 50 [49]
Rom 6,6-14 - Mc 9,33-37

Día quinto: Ánimo
Creí,por eso hablé (2 Cor 4, 13)
Jos 1,1-9 - Sal 113 [112]
Ef 2,11-22 - Mc 7,24-30

Día sexto: La justicia de la gracia de Dios
...Para que la gracia sobreabundante haga crecer la comunidad...(2 Cor 4, 15)
Dt 10,17-22 - Sal 103 [102]
Rom 3,21-31 - Mt 5,1-12

Día séptimo: Perseverancia
Por eso no desfallecemos (2 Cor 4, 16)
Neh 7,73-8,3 y 9-10 - Sal 118[117],5-9,19-24
Hch 7,54-8,5 - Mc 10,28-30

Día octavo: Llamados a la unidad en el camino de la gloria.
Nos preparan un caudal eterno e inconmensurable de gloria (2 Cor 4,17)
Is 33,17-22 - Sal 42 [41]
Ef 4,1-6 - Jn 17,20-26

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Temas 1968-2002

1968, Para alabanza de su gloria.1969, Llamados a la libertad. 1970, Somos colaboradores de Dios.1971, ... y la comunión del Espíritu Santo. 1972, Os doy un mandamiento nuevo. 1973, Señor, enséñanos a orar. 1974, Que todos confiesen: Jesucristo es el Señor. 1975, La voluntad del Padre: constituir a Cristo en cabeza de todas las cosas.1976, Ahora somos hijos de Dios. 1977, La esperanza no defrauda.1978, Ya no sois extranjeros. 1979, Poneos unos al servicio de los otros para gloria de Dios.1980, Venga a nosotros tu Reino. 1981, Un solo Espíritu, distintos carismas, un solo cuerpo.1982, ¡Qué amables son tus moradas, Señor!. 1983, Jesucristo, vida del mundo. 1984, Llamados a la unidad por la cruz de nuestro Señor. 1985, De la muerte a la vida con Cristo. 1986, Seréis mis testigos. 1987, Unidos en Cristo, una nueva creación. 1988, El amor de Dios elimina el temor.1989, Edificar la comunidad: un solo cuerpo en Cristo. 1990, Que todos sean uno, para que el mundo crea.1991, Alabad al Señor todas las naciones.1992, Yo estoy con vosotros... por tanto, id. 1993, Llevad los frutos del Espíritu para la unidad de los cristianos. 1994, La casa de Dios: llamados a tener un solo corazón y una sola alma.1995, Koinonía: comunión en Dios y entre nosotros. 1996, Mira que estoy a la puerta y llamo. 1997, En nombre de Cristo... dejáos reconciliar con Dios.1998, El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. 1999, Él habitará con ellos. Ellos serán su pueblo y el mismo Dios estará con ellos. 2000, Bendito sea Dios que nos ha bendecido en Cristo. 2001, Yo soy el camino, la verdad y la vida.2002, En Ti está la fuente de la vida.

EL OBSERVADOR 392-16

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FIN

 
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D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006