El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
9 de marzo de 2003 No.400

SUMARIO

bullet¿Dónde está tu hermano?: Los obispos de la Región Pastoral del Bajío se pronuncian contra la violencia y la delincuencia
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - La liturgia y la oración, encuentro del tiempo con la eternidad
bullet¿USTED QUÉ OPINA? - La Iglesia en la mira
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Padre alcohólico
bulletFAMILIA - Retos y realidades de la adolescencia (II)
bulletPINCELADAS - Fe en la victoria
bulletDOCUMENTO - La vigencia de los diez mandamientos en la política
bulletJÓVENES - Mi novio dice que «físicamente» necesita tener relaciones sexuales conmigo ¿Puede haber tal «necesidad»?
bulletCULTURA - El derecho a ser tratado como humano
bulletLa Guadalupana, ¿vendida?
bulletPANTALLA CHICA - No más lecciones para matar y robar
bulletCRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN - La guerra y nosotros
bulletTEMAS DE HOY - La globalización: desafío ético (V)

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¿Dónde está tu hermano?
Los obispos de la Región Pastoral del Bajío se pronuncian contra la violencia y la delincuencia
Resumen de EL OBSERVADOR


Los obispos de la Región Pastoral del Bajío, ubicada en los estados de San Luis Potosí, Querétaro y Guanajuato, al iniciar la Cuaresma, denuncian el ambiente de inseguridad pública, violencia y delincuencia que se ha ido extendiendo en nuestros pueblos y ciudades; pero también proclaman, llenos de esperanza, que ésos no son males insuperables, pues Cristo Jesús, quien murió y resucitó por nosotros, nos llama a morir y resucitar con Él para crecimiento de la paz y la justicia social.

1. La inseguridad se manifiesta en robos, secuestros, lesiones, violaciones, asesinatos, pleitos entre pandillas. Son también manifestaciones de violencia la forma de manejar, el lenguaje agresivo, los salarios injustos, la marginación de los campesinos e indígenas, el favoritismo en beneficio de personas o grupos privilegiados, así como la violencia intrafamiliar, en que las víctimas son las personas más débiles, como la mujer, los niños, los discapacitados o los ancianos, mediante manifestaciones de tipo físico o verbal, amenazas, autoritarismo. Los conflictos intrafamiliares se reflejan negativamente en la vida social, ya que, según sea la familia, así será la sociedad.

2. Carecemos de una cultura de la denuncia, ya sea por ignorancia, miedo o desconfianza de ser atendidos, o por los trámites largos y engorrosos. Sólo uno de cada 10 delitos que se cometen en México tiene castigo. Una primera causa de la violencia es la pobreza material extrema, la falta de empleo, los salarios insuficientes, el creciente empobrecimiento de muchos frente al enriquecimiento de unos cuantos. Esto lleva a robar y a delinquir para sobrevivir. Hay una quiebra generalizada del estado de derecho. Se considera la ley no como norma para cumplirse sino para negociarse. La habilidad para violar la ley sin recibir daño personal es corrupción; y la corrupción incrementa la violencia y la delincuencia. Se exige el respeto de los propios derechos, pero se ignoran los propios deberes, es decir, se olvidan los derechos de los otros. Al contemplar esta difícil problemática social, es menester recibir la pregunta que Dios, al inicio de la historia humana, hace a Caín, cuando éste ha dado muerte a Abel: "¿Dónde está tu hermano?" (Gen 4,9).

3. De nuestra situación se apiadó el Salvador y nos redimió padeciendo la violencia sin provocarla ni responderla, ofreciendo su vida en remisión de los pecados. Su redención fue un derroche de misericordia y de perdón, porque sólo el amor puede erradicar la violencia del corazón: "Si ustedes aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario?" (Mt 5, 46). La Cuaresma es el tiempo para purificarnos de nuestros pecados y crecer en el amor, siguiendo a Jesús.

4. La búsqueda de la justicia y de la paz es el objeto de la Doctrina Social de la Iglesia. Ésta aprecia los esfuerzos de las autoridades civiles en su lucha contra la violencia; siempre ha aconsejado respetar a las autoridades legítimas, trabajar a favor del bien común y luchar porque el principio, el sujeto y el fin de las instituciones sociales sea, como debe ser, la persona humana.

5. Sin la sociedad el ser humano no realiza su vocación. La sociedad humana es una realidad de orden principalmente espiritual, donde confluyen y se comparten los valores para mutuo enriquecimiento, se protegen y defienden los derechos humanos. Los valores sólo serán operativos si se proclaman y también se cumplen; y no basta cualquier tipo de valor, sino que hay que pretender los más nobles, particularmente los que proclama y vive Cristo Jesús, que también llamamos virtudes. El ejercicio y promoción de la virtud no es ajena a la autoridad sino su deber primario, pues ésta no saca la legitimidad de sí misma sino del ejercicio y promoción del bien común.

6. Proponen nuestros prelados, primero, promover una cultura de los derechos humanos que estimule a trabajar a favor de la dignidad de la persona, cuidando con especial esmero los derechos fundamentales: el respeto a la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural y el derecho a la sana y auténtica libertad, incluida la religiosa, tanto en el ámbito privado como en el público.

7. Proponen también una cultura de la legalidad y de la legitimidad que incluye la auténtica igualdad de todos ante la ley, su aplicación estricta y la debida separación de poderes. Esta cultura incluye inculcar una natural "simpatía" por la ley y su cumplimiento, que se verá estimulada por el ejemplo de las autoridades al observarla y exigirla.

8. Igualmente proponen un ensanchamiento en el ámbito de la cultura. Un estado de derecho no es sólo un Estado con leyes sino también con valores que se viven y expresan en la cultura. Ésta incluirá los valores contenidos en las creencias, tradiciones y estilos de vida que expresan el alma nacional que los mexicanos hemos ido configurando a lo largo de nuestra historia, cultura generosa, abierta a los nuevos valores pero celosa de su identidad.

9. Es necesario implementar reformas estructurales económicas y sociales: de trabajo, inversión y empleo, atentos a incluir a las clases ordinariamente marginadas, como son los campesinos e indígenas.

10. El ámbito primario y natural para cultivar los derechos humanos, la moralidad, la legalidad y la cultura en todas sus manifestaciones, es la familia. La Iglesia y el Estado no suplantan los derechos y deberes de la familia, sino que los salvaguardan y promueven.

Finalmente proponen una serie de acciones concretas a las autoridades políticas y sociales, y luego a los ciudadanos.

Firman esta instrucción pastoral, con fecha 16 de febrero próximo pasado, los prelados: don Luis Morales, arzobispo de San Luis Potosí; don J. Guadalupe Martín Rábago, obispo de León; don Mario De Gasperin, obispo de Querétaro; don Jesús Humberto Velázquez, obispo de Celaya; y don Rodrigo Aguilar, obispo de Matehuala.

 


Los obispos proponemos:


1. Apostar por la educación, por la cultura de los derechos humanos basados en la inalienable dignidad de la persona humana. Respeto irrestricto a la vida en todas sus manifestaciones. Si se niegan o minimizan los derechos de la persona, se destruye la sociedad y es inoperante la democracia.

2. Apostamos por la cultura de la legalidad: igualdad de todos ante la ley justa y una cultura de "simpatía" ciudadana por la ley: es mejor cumplir la ley que violarla. Hemos vivido la "anticultura" de la violación de la ley, de manejarla a nuestro gusto y antojo, comenzando por las autoridades y los poderosos. El pueblo sencillo se ha vuelto violador de la ley, en parte al menos, porque es el único (y engañoso) medio de defenderse de los poderosos. Esto está mal y es la quiebra del estado de derecho.

3. Proponemos un ensanchamiento del ámbito de la cultura. Todo ciudadano necesita "valores" morales, culturales, espirituales, sociales, religiosos, etc., para llevar una vida digna y satisfactoria. La cultura no la puede dictar el gobierno, ni un grupo privilegiado de "intelectuales" o de "influyentes" o de "comunicadores" oficiales. La cultura es patrimonio de todos, y se debe ofrecer a los ciudadanos espacios y medios para manifestarla.

4. Debe existir una "sintonía", una cooperación y colaboración de los ciudadanos con la autoridad para promover el bien común. Urge superar los egoísmos y los intereses de partidos o de particulares o de grupos. Los católicos tenemos en esto una grave responsabilidad, pues nuestra vocación es crear la fraternidad .

(De un comunicado de prensa de Mons. Mario De Gasperin Gasperin, obispo de Querétaro)

EL OBSERVADOR 400-1

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EL RINCÓN DEL PAPA
La liturgia y la oración, encuentro del tiempo con la eternidad


Juan Pablo II comentó en audiencia general el salmo 150:

«Es un himno festivo, un aleluya a ritmo de música. Es el sello ideal de todo el Salterio, el libro de la alabanza, del canto, de la liturgia de Israel.

«El texto es de una sencillez y transparencia admirables. Sólo tenemos que dejarnos atraer por el insistente llamamiento a alabar al Señor: 'Alabad al Señor..., alabadlo... alabadlo'. Al inicio, se presenta a Dios en dos aspectos fundamentales de su misterio. Es sin duda trascendente, misterioso, sobrepasa nuestro horizonte: su morada real es el 'santuario' celeste, el 'fuerte firmamento', fortaleza inaccesible para el hombre. Al mismo tiempo, está cerca de nosotros: está presente en el 'templo' de Sión y actúa en la historia a través de 'sus obras magníficas' que revelan y permiten experimentar 'su inmensa grandeza'.

«Entre la Tierra y el Cielo se entabla, por tanto, una especie de canal de comunicación en el que se encuentran la acción del Señor y el canto de alabanza de los fieles. La liturgia une los dos santuarios: el templo terreno y el cielo infinito, Dios y el hombre, el tiempo y la eternidad.

«Durante la oración realizamos una especie de ascensión hacia la luz divina y, al mismo tiempo, experimentamos un descenso de Dios que se adapta a nuestro límite para escucharnos y hablarnos, para encontrarnos y salvarnos. El salmista nos ofrece inmediatamente una ayuda para este encuentro de oración: el recurso a los instrumentos musicales.

«Es necesario, por tanto, descubrir y vivir constantemente la belleza de la oración y de la liturgia. Es necesario rezar a Dios no sólo con fórmulas teológicamente exactas, sino también de manera bella y digna.

«El salmista termina invitando a la alabanza a 'todo viviente', literalmente a 'todo respiro', expresión que en hebreo quiere decir 'todo ser que alienta', especialmente 'todo ser humano vivo'- En la alabanza divina queda involucrada, por tanto, la criatura humana con su voz y su corazón».

EL OBSERVADOR 400-2

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¿USTED QUÉ OPINA?
La Iglesia en la mira
Por: Genaro Alamilla Arteaga / gealar@prodigy.net.mx 


Y no podría ser de otra manera. Al igual que Jesús, el Maestro, ella también es signo de contradicción "...este Niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos..." (Lc.2,34).

Ha sido toda la historia de la Iglesia: aceptada y querida por muchos, de igual manera repudiada y odiada por otros. Desde los primeros siglos este fenómeno es la historia de la Iglesia fundada por Cristo: Una, Santa, Católica y Apostólica y esta Iglesia, como barca de Pedro el pescador, ha surcado los mares de la historia con tiempos tranquilos bogando sin temporales que podían poner en peligro su llegada al puerto final de salvación.

Nosotros mismos, en nuestra patria hemos sido protagonistas de esta historia. La Iglesia en México ha tenido momentos de auge evangelizador libremente aceptado; el resto del pueblo de Dios de igual manera se ha organizado para una evangelización que actualmente tiene diversas facetas, desde un apostolado de catequesis infantil hasta llegar a los adultos, pero también ha tenido sus horas amargas de cruenta persecución, pero como Jesús, después de la persecución vino la resurrección.

Nadie puede cambiar la historia, ésta se repetirá y así como hay en la Iglesia horas de luz y gloria, así también vendrán los momentos de oscuridad y de tormentas.

Todos estamos obligados por bien de nuestra patria a impedir todo lo que es negativo en la Iglesia y fuera de la Iglesia.

Lamentablemente estamos viviendo momentos en los que la Iglesia está en la mira de diversas instituciones pero, al final, no lo olvidemos, llega la hora de la resurrección.

En el mundo del periodismo lamentablemente algunos de sus miembros (felizmente no muchos) hay algunos que parece que su misión es andar en la búsqueda de lo que haya de realidad o también ficticio para hacer notas alarmantes, exageradas y calumniosas.

Andan en la búsqueda de la noticia especulación —estiércol— y no se ocupan de la luz, de la moral y de la preocupación de esa Iglesia por la justicia, la paz, el respeto de los derechos humanos y el bien común.

Nosotros invitamos a los que así proceden para hacer sus notas que puedan desacreditar a la Iglesia, que la estudien para que la conozcan en profundidad y no tengan sólo un conocimiento superficial o de anécdota de vecindad.

Y no es vano decir que, ante algunas irregularidades que pueda haber en la Iglesia, sea en el culto, sea en el trato de las personas o en la predicación, etc., no es desatinado que los mismos fieles puedan o deban, con comedimento y sobre todo con caridad, hacer un llamado sincero, educado y con caridad a sus pastores cuando ocurra algo que esté más allá de lo que la Iglesia ha establecido en su disciplina y sobre todo si hiere a la caridad cristiana.

EL OBSERVADOR 400-3

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Padre alcohólico
Por Yusi Cervantes Leyzaola


PREGUNTA:
Me siento solo, no tengo la suficiente confianza con mis padres. Mi papá desde hace mucho tiempo es alcohólico y eso me molesta demasiado, hasta el grado de desearle el mal para que escarmiente. Cuando está en la casa (claro, sobrio) me siento tranquilo, a veces platico con él, aunque no es mucho, hasta me dan ganas de platicarle mis problemas, mis gustos, costumbres, deseos, etc. Pero no le tengo la confianza. Cuando está borracho me siento tan triste, fracasado. Para mí es muy difícil expresar mis sentimientos: soy súper cerrado. Tengo una filosofía: «mis problemas son mis problemas y yo solo los tengo que resolver». Bueno, desde chico he hecho eso y con mis padres no cuento mucho. No sé que hacer. ¿Qué me recomendarías para conseguir un amigo? No sé que estoy haciendo mal. Por otro lado, en mi trabajo es presión tras presión; trabajo en una empresa de traslado de valores, me siento encerrado, sin motivación, no le veo futuro, me siento asfixiado. Debo desahogarme con alguien. ¿Qué me recomiendas?

RESPUESTA:
La descripción que haces de ti mismo responde, en gran medida, a las características típicas de los hijos que se han criado con un padre alcohólico. Según la experiencia de Al-Anon*, quienes se criaron con un alcohólico, suelen tener algunas de estas características:

* Buscan constantemente aprobación de los demás. * Necesitan que se les confirme que están bien o que hicieron bien las cosas. * Dejan de reconocer sus propios logros. * Les inspira temor la crítica. * Se desviven por todo. * Tienen comportamientos compulsivos. * Padecen adicciones, no necesariamente al alcohol. Puede ser también al tabaco, la comida, al sexo, a las relaciones negativas, al trabajo... Y, claro, al alcohol o a las drogas. * Son perfeccionistas. * Aun cuando su vida transcurra serenamente, se inquietan anticipando problemas continuamente. * Cuando hay crisis se sienten más fuertes. * Se sienten responsables por los demás, de la misma manera en que se sentían responsables respecto a su ser querido alcohólico. * Les es fácil ocuparse de los demás, pero muy difícil ocuparse de sí mismos. * Se aíslan de las demás personas. * Sienten mucha ansiedad cuando se encuentran con personas que están enojadas. * Creen que las personas y sociedad en general se aprovechan de ellos. * Experimentan dificultades en las relaciones íntimas. * Confunden la piedad con el amor, del mismo modo como les ocurrió con su ser querido alcohólico. * Atraen y buscan personas que tienden a ser compulsivas o adictas, con frecuencia alcohólicas. * Se atan a relaciones por temor a estar solos. * Suelen desconfiar de sus propios sentimientos y de los sentimientos expresados por los demás. * Se les hace difícil expresar sus emociones.

Evidentemente, no todos los hijos de alcohólicos tienen todas estas características, pero estarás de acuerdo en que tienes varias de ellas. Criarse con un alcohólico provoca muchos daños en los niños, pues viven en un ambiente de tensión, inseguridad y, con mucha frecuencia, de violencia. Crecen confundidos respecto al afecto de su progenitor alcohólico porque éste cambia cuando bebe. No saben a qué atenerse. Viven también confundidos respecto a sus propios sentimientos, pues un día sienten cariño por su padre o su madre, pero al otro, cuando él o ella ha bebido, sienten odio, coraje, miedo... y cada vez más resentimiento. Desean estar cerca de sus padres, pero desconfían. Viven en la incertidumbre de no saber si su padre va a llegar sobrio o borracho, o si su madre se escondió para beber. Con frecuencia no saben si va a haber dinero para las necesidades fundamentales de la familia o si éste ya se gastó en alcohol.

Te aconsejo que acudas a un grupo de Al-Anon, de preferencia, si lo hay en tu ciudad, un grupo de hijos adultos de alcohólicos. Ahí encontrarás personas que vivieron lo mismo que tú y que te ayudarán, con su apoyo y con su testimonio, a sanar el daño que esa vida te provocó. Al mismo tiempo sería muy conveniente que tuvieras una terapia psicológica.Y, por supuesto, necesitas acercarte mucho a Dios.

No tienes por qué resolver solo tus problemas. Somos una comunidad, estamos hechos para amar y ser amados. No te encierres en ti mismo. Aunque te resulte difícil, ábrete. Buscar ayuda es una forma de hacerlo. Conforme te conozcas más a ti mismo y crezcas en tu seguridad y autoestima, verás que puedes hacer y mantener amistades.

Respecto al trabajo, es difícil saber, así como te encuentras en este momento, si el problema es que el trabajo no es el adecuado para ti, o es tu estado de ánimo caótico el que te impide disfrutarlo. Por lo pronto, no dejes ese trabajo: avócate a sanar tú. Si cuando ya estés mejor te das cuenta de que verdaderamente no estás satisfecho con ese trabajo, entonces sí, busca otro.

Así que, por donde quiera que le veas, lo primero que tienes qué hacer es buscar la ayuda adecuada. Por cierto, no esperes cambios inmediatos en ti mismo. Llevará tiempo, requerirás tener paciencia contigo mismo, y mucha sinceridad. Pero vas a lograr estar bien, no lo dudes.

* Al-Anon es una organización para familiares y amigos de alcohólicos cuya vida ha sido afectada por la forma de beber de su ser querido. La fundaron las esposas de los pioneros de Alcohólicos Anónimos y funciona con base en el mismo programa de vida.

La psicóloga Cervantes responderá las preguntas que se le envíen a El Observador, o que se le hagan al tel. 228-02-16. Citas al 215-67-68 Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 400-4

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FAMILIA
Retos y realidades de la adolescencia (II)


Los largos discursos y las reglas estrictas son del todo insuficientes para proteger a nuestros hijos adolescentes de los riesgos que enfrentan día con día. La mejor protección es la que está en su interior. Si mamá opina, por ejemplo, que consumir drogas es malo, o si papá lo prohíbe estrictamente, eso es apenas un frágil límite para un chico que sea inseguro o que esté confundido frente a la vida. Pero una solidez interior y claridad respecto a sus propios valores, eso sí permitirá al joven decir: no, esto no me interesa.

De modo que el mejor modo de ayudar a un adolescentes es apoyando y estimulando el desarrollo de ciertas características de su personalidad, como son:

Madurez.- Es decir, que tenga un adecuado y completo desarrollo de acuerdo a su edad, que incluye la capacidad de dar y recibir, de preocuparse por los demás, de trabajar, de trascender…

Autoestima.- Que sea capaz de respetarse y aceptarse a sí mismo como ser humano único, capaz de cambiar, de crecer y aprender, con puntos fuertes y puntos débiles, y aun con esos puntos débiles, digno de ser reconocido, aceptado y valorado por los demás y por sí mismo.

Criterio sano.- Que pueda revisar los valores y las creencias aprendidas para formular los propios, rechazando o modificando lo que sea pertinente, de acuerdo con su recta razón, para normar así sus actos.

Metas.- Que tenga metas ambiciosas que le generen una fuerte motivación y que permitan la expansión de su mente.

Valores.- Es importante que el joven desarrolle valores que le faciliten la vida, que le den sentido y le permitan una sana convivencia: fe, esperanza, amor, templanza, trabajo, disciplina, lealtad, fortaleza, amistad, dignidad, verdad, generosidad, valor, prudencia, sobriedad, justicia…

Límites.- Los límites "contienen"; la falta de límites confunde. Se pueden revisar los límites, pero son necesarios para marcar la ruta. Cuando a lo largo de su vida los jóvenes han tenido límites congruentes y adecuados —ni demasiado laxos ni demasiado estrictos—, aprenden a marcar por sí mismos sus límites. (YCL)

EL OBSERVADOR 400-5

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PINCELADAS
Fe en la victoria
Por Justo López Melús *


Japón estaba en guerra. El general Nobunaga decidió atacar. A pesar de que sólo tenía un soldado por diez enemigos, estaba seguro de que vencería. Cuando marchaban al combate entraron en un santuario sintoísta para orar. Luego salieron y el general les dijo: «Voy a echar una moneda al aire. Si sale cara, venceremos; si sale cruz, perderemos».

Lanzó la moneda y salió cara. Los soldados se llenaron de tal coraje y de tal confianza que vencieron. Entonces Nobunaga les mostró la moneda que había lanzado al aire: tenía cara por ambos lados. La bravura en la lucha y la seguridad de vencer les dio la victoria.

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 400-6

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DOCUMENTO
La vigencia de los diez mandamientos en la política


El cardenal Joseph Ratzinger desenmascara en su intervención, inédita hasta ahora, que pronunció el pasado 20 de septiembre en Trieste, los mitos que, en estos momentos, se han convertido en valores absolutos para los políticos, hundiendo la política en la crisis que todo el mundo denuncia, pero que pocos diagnostican. El desafío, según el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, consiste en recuperar la recta razón política, es decir, los valores fundamentales sobre los que se puede construir la sociedad

La política es el ámbito de la razón, no de una razón simplemente técnico-calculadora, sino moral, pues el fin del Estado, así como el fin de toda política, es de naturaleza moral, es decir, la paz y la justicia. Esto significa que la razón moral, o, más bien, el discernimiento racional de lo que sirve a la justicia y a la paz es -debe ser- ejercido y defendido ante oscurantismos que disminuyen la capacidad de discernimiento de la razón. El espíritu partidista que acompaña al poder producirá continuamente mitos de diferentes formas, que se presentan como la verdadera senda de la realidad moral en la política, pero que, en realidad, son máscaras y encubrimientos del poder. En el siglo pasado, experimentamos dos grandes construcciones míticas con consecuencias terribles: el racismo, con su falsa promesa de salvación, por parte del nacionalsocialismo, y la divinización de la revolución, bajo la influencia del evolucionismo histórico dialéctico. Ambos cancelaron las intuiciones morales originarias del hombre sobre el bien y el mal. Todo lo que sirve al dominio de la raza, es decir, todo lo que sirve a la instauración del mundo futuro está bien -se nos decía-, a pesar de que, según los conocimientos de la humanidad hasta ahora alcanzados, fuera un mal.

- Los mitos de la política. Tras la caída de las grandes ideologías, los mitos políticos hoy se presentan de manera menos clara, pero existen también ahora formas de mitificación de valores reales, que parecen creíbles, precisamente porque se anclan en auténticos valores, pero precisamente por eso son peligrosos, pues unilateralizan estos valores de una manera que puede definirse mítica. Diría que hoy hay tres valores dominantes en la conciencia común, cuya unilateralización mítica representa, al mismo tiempo, un peligro para la razón moral de hoy. Estos tres valores mitificados continuamente de manera unilateral son el progreso, la ciencia, la libertad.

- El progreso como mito. El progreso es, desde siempre, una palabra mítica, que se impone como norma de la acción política y humana en general, y se presenta como su cualificación moral más elevada. Basta mirar al camino recorrido en los últimos años para darse cuenta de que no se puede negar que se han alcanzado progresos enormes en la medicina, en la técnica, en el conocimiento y en la utilización de las fuerzas de la naturaleza, y son de esperar progresos ulteriores. No menos actual es, sin embargo, la ambivalencia de este progreso: el progreso comienza a amenazar la creación -la base de nuestra existencia-; produce desigualdades entre los hombres; y produce cada vez más amenazas al mundo y a la humanidad.

En este sentido, es indispensable orientar el progreso según criterios morales. ¿Según qué criterios? Éste es el problema. Ante todo, debe quedar claro que el progreso abarca la relación del hombre con el mundo material, pero no da lugar en cuanto tal -como el marxismo y el liberalismo habían enseñado- al hombre nuevo, a la sociedad nueva. El hombre, como hombre, sigue siendo igual en las situaciones primitivas y en las técnicamente desarrolladas; no aumenta de nivel simplemente por el hecho de que ha aprendido a utilizar instrumentos más desarrollados.

El ámbito de la política
El ser hombre vuelve a comenzar desde el inicio en todo ser humano. Por ello no puede existir definitivamente la sociedad nueva, avanzada, y sana, en la que no sólo han esperado las grandes ideologías, sino que se convierte, cada vez más -después de que la esperanza en el más allá ha sido demolida-, en el objetivo general esperado por todos. Una sociedad definitivamente sana presupone el final de la libertad. Dado que, sin embargo, el hombre sigue siendo siempre libre, vuelve a comenzar con cada generación, y, por tanto, se debe actuar siempre de nuevo a favor de la forma justa de sociedad en condiciones siempre nuevas.

El ámbito de la política, por tanto, es el presente, y no el futuro -el futuro sólo en la medida en que la política actual busca crear formas de derecho y de paz que puedan valer incluso para mañana-, y promover reformas correspondientes, que retomen y continúen lo que se ha alcanzado. Pero no podemos garantizarlo. Creo que es mucho más importante tener presentes estos límites del progreso y evitar falsos escapes en el futuro.

- La ciencia como mito. En segundo lugar, quisiera mencionar el concepto de ciencia. La ciencia es un gran bien, precisamente porque es una forma de racionalidad controlada y confirmada por la experiencia. Pero hay también patologías de la ciencia, trastocamientos de sus posibilidades a favor del poder, en los que, al mismo tiempo, se menoscaba la dignidad del hombre. La ciencia puede servir también a la deshumanización. Basta pensar en las armas de destrucción masiva, o en los experimentos humanos y en el comercio de personas para la extracción de órganos, etc. Por tanto, debe aclararse que la ciencia también debe someterse a los criterios morales, y que pierde su auténtica naturaleza cuando, en vez de ponerse al servicio de la dignidad del hombre, sirve al poder o al comercio, o simplemente al éxito como único criterio.

- La libertad como mito. Por último, está el concepto de libertad. También éste, en la época moderna, ha asumido diferentes características míticas. La libertad es concebida frecuentemente de manera anárquica o, simplemente, anti-institucional, convirtiéndose así en un ídolo. La libertad humana sólo puede ser, en todo momento, la libertad de la justa relación recíproca, la libertad en la justicia; de lo contrario, se convierte en mentira y lleva a la esclavitud.

Dictadura de las mayorías
El objetivo de toda desmitificación -siempre necesaria- es restituir la razón a sí misma. Aquí, sin embargo, tiene que desenmascararse, una vez más, un mito, que nos plantea la última decisiva cuestión de una política razonable: la decisión por mayoría, en muchos casos -quizá en la mayoría de los casos-, se convierte en el camino más razonable para llegar a soluciones comunes. Pero la mayoría no puede ser el principio último; hay valores que ninguna mayoría tiene el derecho de abrogar. El asesinato de los inocentes no puede convertirse nunca en un derecho y no puede ser elevado al nivel de un derecho por ningún poder. También en este caso se trata, en último término, de la defensa de la razón: la razón, la razón moral, es superior a la mayoría. Pero, ¿cómo es posible conocer estos valores últimos, que constituyen los fundamentos de toda política razonable, moralmente justa, y que, por tanto, vinculan a todos más allá de los cambios de las mayorías? ¿Cuáles son estos valores?

La doctrina del Estado, ya sea en la antigüedad o en la Edad Media, así como en los contrastes de la época moderna, ha hecho referencia al derecho natural, que puede ser reconocido por la recta razón. Pero hoy esta recta razón parece que ya no da una respuesta, y el derecho natural ya no es considerado como aquello que es evidente para todos, sino, más bien, como una doctrina católica particular. Esto implica una crisis de la razón política, lo que equivale a una crisis de la política como tal.

Parece que hoy ya sólo existe la razón partidista, y no la razón común a todos los hombres; al menos, en los grandes ordenamientos fundamentales de los valores. Trabajar por la superación de esta situación es una tarea urgente de todos aquellos que tienen en el mundo la responsabilidad por la paz y la justicia, y de hecho todos la tenemos. Este compromiso no se ha quedado, ni mucho menos, sin perspectivas, por el hecho de que la razón se deja escuchar continuamente contra el poder y el espíritu de parte. Existe hoy un canon alterado de los valores, que prácticamente no es puesto en discusión, pero, en realidad, es demasiado indeterminado y muestra zonas oscuras. La tríada de paz, justicia, integridad de la creación es universalmente reconocida, pero desde el punto de vista del contenido queda totalmente indeterminada: ¿Qué es el servicio de la paz? ¿Qué es la justicia? ¿Cómo es posible proteger de la mejor manera la creación? Otros valores universalmente reconocidos son la igualdad de los hombres, en oposición al racismo, la igual dignidad de los sexos, la libertad de pensamiento y de fe. También aquí falta claridad desde el punto de vista de los contenidos, que pueden volver a convertirse incluso en amenazas para la libertad de pensamiento y de fe, aunque las orientaciones de fondo son dignas de aprobación e importantes.

Atropellos y heridas
Un punto esencial sigue siendo controvertido: el derecho a la vida para todo ser humano, el carácter inviolable de la vida humana en todas sus fases. En nombre de la libertad y en nombre de la ciencia, se provocan heridas cada vez más graves a este derecho: allí donde el aborto es considerado un derecho de libertad, la libertad de uno se pone por encima del derecho a la vida del otro. Allí donde experimentos humanos con embriones son reivindicados en nombre de la ciencia, la dignidad del hombre es negada y pisoteada en el ser más indefenso. Aquí hay que dejar espacio a las desmitificaciones de los conceptos de libertad y de ciencia, si no queremos perder los fundamentos de todo derecho, el respeto por el hombre y por su dignidad.

Un segundo punto oscuro consiste en la libertad de decidir lo que es sagrado para los demás. Gracias a Dios, entre nosotros nadie se puede permitir el decidir lo que es sagrado para un judío o para un musulmán. Pero se coloca entre los derechos de libertad fundamentales el derecho a ridiculizar lo que es sagrado para los cristianos. Por último, hay otro punto oscuro: matrimonio y familia parece que ya no son valores fundamentales de una sociedad moderna. Se requiere con urgencia completar la tabla de los valores y una desmitificación de los valores míticamente alterados.

La actualidad de los diez Mandamientos
En mi debate con el filósofo Flores d'Arcais, se tocó precisamente este punto: los límites del principio del consenso. El filósofo no podía negar que existen valores que no pueden ser puestos en discusión, ni siquiera por las mayorías. Pero, ¿cuáles? Ante este problema, el moderador del debate, Gad Lerner, planteó la pregunta: ¿Por qué no tomar como criterio los Diez Mandamientos? En realidad, los Diez Mandamientos no son propiedad privada de los cristianos o de los judíos. Son una expresión altísima de razón moral, que, como tal, se identifica ampliamente también con la sabiduría de las demás grandes culturas. Hacer referencia de nuevo a los Diez Mandamientos podría ser esencial precisamente para resanar la razón, para un nuevo relanzamiento de la recta razón. Aquí surge también con claridad lo que la fe puede hacer por una buena política: no sustituye a la razón, pero puede contribuir a poner de manifiesto los valores esenciales. A través del carácter concreto de la vida de fe, les confiere una credibilidad que después ilumina y resana también a la razón. En el siglo pasado, como en todos los siglos, el testimonio de los mártires puso límites a los excesos del poder y contribuyó así de manera decisiva a resanar la razón.

EL OBSERVADOR 400-7

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JÓVENES
Mi novio dice que «físicamente» necesita tener relaciones sexuales conmigo ¿Puede haber tal «necesidad»?


En el matrimonio el sexo es algo muy importante; pero no es lo más importante y, sobre todo, no es lo único importante. El noviazgo se ordena, entre otras cosas, a demostrarse que pueden quererse y amarse aun cuando no puedan tener sexo durante algún tiempo. En la vida matrimonial hay muchas circunstancias en las cuales no se pueden tener relaciones sexuales porque uno de los dos no puede hacerlo: durante cierto tiempo del embarazo, después de un parto, en algunas enfermedades, etc. ¿Serán capaces de amarse entonces afectiva y espiritualmente sin faltar a la fidelidad? Esto hay que responderlo en el noviazgo demostrando que se aman sin exigirse algo que no pueden darse todavía (por no estar casados).

No hay ningún hombre (y ninguna mujer) que tenga necesidades físicas de ejercer su sexualidad al grado de no contenerse. Sólo una persona psíquicamente enferma puede pensar en "impulsos irresistibles". En el noviazgo se ve si se es capaz de mantener la castidad, es decir , se demuestra que se es normal; de lo contrario, ya en el matrimonio será fácil caer en la infidelidad cuando el esposo o la esposa no puedan responder a los deseos físicos de su pareja por enfermedad, indisposición o por cualquier otra cosa.

Algunos varones jóvenes piensan que los demás pueden tacharlos de homosexuales si no tienen sexo con sus novias. Pero son justamente algunos homosexuales los que tienen relaciones con mujeres (e incluso se casan) para que los demás no piensen que son homosexuales (hay casos famosos).

(Pbro. Miguel Ángel Fuentes, del Instituto del Verbo Encarnado, Argentina)

EL OBSERVADOR 400-8

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CULTURA
El derecho a ser tratado como humano

Por Carlos Díaz


Dostoyevsky, Los Hermanos Karamazov:

«— Dime abiertamente, te invito a hacerlo, responde: imagínate que tú mismo debes erigir el edificio de los destinos humanos con el objetivo final de hacer felices a los hombres, de darles, por fin, la paz y la tranquilidad, mas para ello es necesario e inevitable atormentar aunque sólo sea a la más humilde criatura, a esa misma niña que se pegaba con su puñito en el pecho, y, sobre los cimientos de esas lágrimas no vengadas, levantar ese edificio; dime ¿aceptarías ser el arquitecto en esas condiciones? ¡Dilo y no mientas!

«— No, no lo aceptaría —articuló en voz baja Aliosha.

«— ¿Y puedes admitir la idea de que los hombres para los cuales habrías de construir consintiesen en aceptar su felicidad a cambio de la sangre injustificada de una criatura torturada y que, habiéndola aceptado, serían felices para siempre?

«— No, no puedo admitirlo».

Y, sin embargo, pocas cosas habrán mantenido su esencia tan inalterada a través del tiempo como las violaciones y los atentados contra la dignidad humana. Ciertamente instrumentos e ingenios de tortura y de muerte no han faltado: desde el potro o el aplastacabezas hasta las descargas eléctricas o la administración de sicofármacos que alteran el dominio del cuerpo va una serie de novedades históricas -aquí cuesta decir avances o progresos- y un mismo siniestro hilo de ignominia que aún no se ha roto ni mucho menos. Pero tampoco hacen falta demasiados instrumentos materiales para tan macabro fin, basta con utilizar como instrumentos a las personas mismas: torturtar a los familiares más próximos en presencia del detenido, o incluso forzar a las víctimas a que tomen parte en la tortura de sus propios familiares.

Mas cuanto ofende la dignidad del hombre perjudica a la civilización. Ahora bien, aunque todos los humanos aspiran a ser tratados como tales («¡trátame como a un ser humano!»), sin embargo, en este mundo hay perros a los que se trata mejor que a personas, y personas a las que se trata peor que a perros. Para que esto último no suceda, no trates a los demás como no te gustaría que te tratasen a ti; trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti mismo. Todo humano es digno, con independencia de raza, color, profesión, sexo, edad, etc, incluso quienes optan por comportarse inhumanamente; a estos últimos la sociedad debe reeducarles y ofrecerles condiciones para su rehabilitación. Si lo valioso de un buen cuchillo consiste en cortar bien, lo valioso del humano consiste en lograr la excelencia, aquello que nos hace humanos y no inhumanos

Hay en toda persona más cosas dignas de admiración que de desprecio, aunque a veces no lo parezca: las hay, al menos porque puede llegar a haberlas, siendo nuestra misión la de madrugar para descubrir lo bueno aún invisible que se oculta; así pues, cuando te cueste trabajo despertar, recuerda: me despierto para llevar a cabo mi tarea de hombre. Ser persona es sentir que, colocando la primera piedra, se contribuye a construir el mundo. Las personas existimos unas por otras, así que instrúyelas, o sopórtalas: la sabiduría deja de ser sabiduría cuando es demasiado orgullosa para llorar, demasiado grave para reir y demasiado llena de sí misma para buscar a los demás.

EL OBSERVADOR 400-9

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La Guadalupana, ¿vendida?

Por Alfonso Navarro *


Kafka estará —allá donde esté— corroído por la envidia.Inconsolable.Pobre Franz. Creyó haber imaginado los mayores absurdos de la vida humana, pero ahora sus fantasías palidecen, ingenuas, ante los excesos febriles de algunos mexicanos. En México —alguien ha dicho—, Kakfa no hubiera pasado de ser un escritor costumbrista. Porque hay que ver lo que se escribe, se dice y se hace en este país. "¡Qué lástima —pensará Kafka en su ignoto paraíso— no haber nacido mexicano! ¡Cuan delirantes absurdos hubiera publicado, obteniendo, adicionalmente, la adhesión admirada de no pocos 'intelectuales'!". Así habrá razonado, envuelto en rabiosos celos, mientras lo traspasaba una noticia tan aberrante como falsa y ruin: la imagen de la Virgen de Guadalupe ya no pertenece formalmente a los mexicanos porque la basílica de Guadalupe la ha vendido a una empresa estadounidense. Mísero Kakfa. Ni su pesadilla más extravagante pudo trasladarlo a tan lejanos confines de la demencia.

Y, ya instalados en el tema, no pretendo ahora entrar en los detalles de un contrato de nula vigencia legal desde hace casi un año, un contrato muerto desde hace más de nueve meses, sobre el que se ha hecho girar ese gigantesco absurdo que ha sacudido al país. Menos aún me interesa poner de relieve el pérfido hecho de silenciar la primera cláusula de aquel contrato; en ella se estipulaba claramente, explícitamente, que la Basílica "otorga(ría) la venta y uso exclusivos de los registros". Sí, de los registros; solamente los registros colocables en los objetos religiosos, no la imagen de la Virgen de Guadalupe. Tampoco haré hincapié, finalmente, en la malograda finalidad del contrato: el legítimo derecho de la Basílica de allegarse recursos lícitos para sus obras contando con la ayuda de una empresa que, como quiera verse, estuvo dispuesta a arriesgar, a subvenir en tan noble tarea. Pero tal parece que, en este idiotizado país, hasta la pretensión de ayudar a los demás, de mejorar la condición de los necesitados, se ha convertido en pecado imperdonable.

Como dije, paso por alto lo anterior. Me preocupan más otros absurdos: por ejemplo, el manejo perverso del secreto. Al ser publicado aquel contrato efímero de la Basílica, la privacidad de la misma quedó conculcada por un amarillismo disfrazado de investigación periodística, urgido de comercializar y aumentar las propias ventas. De nada hubiera servido a la Basílica el invocar la comisión de un delito constitucional y penal en su contra. Su queja se hubiera deshilado en el aire. En México, la privacidad y el secreto —Kafka se muerde las uñas— es virtud en los abusivos, y delito en los fregados. Así estamos en este sórdido país, sórdido no por su pobre y noble gente, sino por los poderes —los cuatro— que cada día lo apestan más.

Pero la estampida arrolladora, elefantesca, de las sandeces ha corrido también por otros campos. Muchos han hablado y escrito de simonía, de fines de lucro y, en el colmo de la ignorancia, del business del episcopado. Scripta manent. ¡Ingenuo Franz Kafka, ilumínalos, por piedad! Esos tales, antes de hablar o escribir, debieron investigar el objeto y contenido exactos de aquel fugaz contrato; debieron demostrar con pruebas la venta de objetos religiosos bendecidos; debieron probar, no imaginar o suponer, la venta de la imagen guadalupana; debieron... y ahora deben detener su diarreica esquizofrenia o su misticismo hipócrita, viperino. Pueden empezar, para ello, por llevar la investigación periodística a otros templos, sinagogas, mezquitas, ashrams, estupas, pagodas y ONG's. Un paseíllo por esos lares, por sus contratos, por sus fuentes de ingresos, por las fundaciones extranjeras subvencionantes, no estaría por demás. Los que difaman tozudamente a la Iglesia católica, ¿creen que allá sólo florecen los lirios de la santidad económica? ¡Oh, Kafka!

Para fortuna de la cordura nacional, el cardenal Rivera puso los puntos sobre las íes: "Es una rotunda mentira el decir que la imagen original de la Virgen de Guadalupe se ha vendido, se ha concesionado en exclusiva a alguna persona… nadie tiene la exclusiva; si pertenece a todos los mexicanos, nadie la puede vender. Lo que sí pueden hacer, y lo ha hecho el Rector de la Basílica, y lo han hecho muchos artistas, y lo han hecho muchos comerciantes, es vender imágenes de la Virgen de Guadalupe. A eso todo el mundo tiene derecho: de reproducir la imagen y distribuirla, regalarla, venderla en oro, en plata, en una camiseta, en una veladora… Nadie tiene exclusiva sobre la Virgen de Guadalupe". De ahí que, con absoluta honestidad intelectual, el editorial de Excélsior haya concluido: "Con la explicación de Rivera la situación queda clara, tan clara como siempre ha sido, y otros comentarios resultan ociosos". Ni más ni menos, aunque les pese a los kafkianos.

*Director de Comunicación Social de la Arquidiócesis de México

EL OBSERVADOR 400-10

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PANTALLA CHICA
No más lecciones para matar y robar

Por el Grupo Inter Mirifica


Primero es la persona, antes del progreso económico y la tecnología. Esto ha sido olvidado en los últimos años por parte de la Secretaría de Educación Pública al desdeñar materias humanísticas que promueven lo mejor del ser humano. Parece que, afortunadamente, quieren enmendar este error fomentando los valores humanos en las escuelas, así como los derechos humanos; pero este esfuerzo puede ser estéril si la televisión actúa en sentido contrario. Aunque en la familia se debería formar el ser humano completo en cuanto a virtudes e ideales nobles, es un hecho que, debido a la desintegración familiar, a la ausencia de los padres en casa y al descuido de los mismos, la televisión está aconsejando a los niños en su actuar, decir y pensar desde sus primeros días.

No es su madre a quien escuchan en casa, es al protagonista de la telenovela. No es a su padre a quien ven e imitan, quieren ser de grandes como el bravucón o como el matón del programa.

La televisión no puede sugerir el delito, promoverlo, explotarlo y escandalizar con él a un niño. Esto es, en sí mismo, un delito. Es absurdo pensar que en la ciudad de México pasaran grandes camiones de una importante y adinerada empresa ensuciando las calles con lodo y descargando botes de basura con permiso del gobierno, y éste a su vez invirtiera muchos millones de pesos en seguridad pública y servicios de limpieza para remediar los efectos diarios de estas actividades. Esto es comparable con lo que pasa con el alto índice de criminalidad en nuestro país y la solución superficial de incrementar los dispositivos de seguridad. Es dentro de la mente y el corazón de los individuos donde está la mayor solución.

Por eso de nada servirán millones de policías si la Secretaría de Gobernación no pone un freno a los contenidos de cine y televisión que pueden afectar a la sociedad en su crecimiento criminal y delictivo. Así como llegaron a normar los anuncios del consumo del tabaco y del alcohol, no coartando la libertad de estas empresas sino cuidando la salud pública, urge que sean coherentes con la búsqueda de la paz social y el bienestar de todos los mexicanos asegurando que los materiales televisivos jamás den lecciones ni sugerencias para la delincuencia o criminalidad.

Tu opinión personal cuenta. Recuerda que puedes hablar o escribir para ayudar a crear medidas concretas que beneficien a nuestra sociedad. No te quejes, haz algo.

EL OBSERVADOR 400-11

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CRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN
La guerra y nosotros

Por Santiago Norte


Ignoro si para estas alturas se haya desatado la guerra en Iraq. Lo cierto es que hoy los medios de comunicación están jugando un papel decisivo tanto en la promoción de la paz como en la promoción de una salida armada al conflicto que enfrenta hoy a Estados Unidos con Iraq (y no oriente contra occidente, tal cual quieren hacerlo pasar algunos radicales de ambos bandos).

Se ha dicho hasta el cansancio que la violencia televisada es constante en la información porque la gente lo pide. Y hay razón. Cada día son más los que tienen que recibir una dosis diaria de guerra en otros lados del mundo (lejos del suyo) para dormir tranquilos. También es cierto que es la televisión la que los ha acostumbrado a esta droga.

Por lo mismo, la exigencia que a menudo se le hace a la industria —de que reduzca o elimine la violencia, las imágenes de guerra en la pantalla casera— cae en saco roto. Es un círculo vicioso, donde nadie parece ceder. Y es ahí donde el espectador tiene que empezar a tomar el control. Los usuarios de los medios, los consumidores podemos hacer que las cosas cambien. Por ejemplo, volviendo más hacia la información impresa.

Los periódicos, las revistas, los semanarios, suelen dar una idea mucho más acabada de un conflicto que la información fragmentaria, espectacular de la televisión. En la mitad del camino está la radio. Pero también la radio está aquejada de la misma dolencia comercial de la televisión. Necesita audiencia para existir. Porque está atenazada por el comercio y la publicidad.

Ante fenómenos como el que enfrentamos estos meses, que podrían derivar, si no es que ya derivaron, en una guerra, lo peor que el consumidor, que el público puede hacer, si es que quiere de verdad información, es atenerse a lo que dice la televisión. Pues la televisión es brutalmente eficaz para manejarse en la violencia maniquea (la que enfrenta a buenos y malos) y eficacísima para cobrar dividendos de la guerra (recuerden, los que lo vivieron, la primera guerra del Golfo); pero muy mala para fomentar la paz.

La sugerencia es la misma de siempre: ejercer nuestra responsabilidad —por ende, nuestra ciudadanía— erigiendo, en la medida de nuestras posibilidades, un sistema personal de información y de formación ante fenómenos que atrapan nuestra conciencia y podrían arrastrar a la especie humana a su desaparición de la Tierra. Un sistema no complejo que involucre un noticiario de televisión, otro de radio, un periódico diario, un programa de opinión, una revista semanal, un libro mensual y la suscripción a algún medio internacional de noticias (vía Internet). La ventaja de la nueva sociedad abierta es que la comunicación ha dejado de ser un campo dominado por unos cuantos.

EL OBSERVADOR 400-12

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TEMAS DE HOY
La globalización: desafío ético (V)

Por Humberto M. Marsich, m.x.

La doctrina social de la Iglesia (DSI), ya desde Pablo VI en la encíclica Populorum progressio, pedía que el desarrollo fuese "integral", o sea, para todo el hombre y para todos los hombres. Hoy la misma doctrina le reconoce autenticidad a la globalización sólo si beneficia a todo el hombre y a todos los hombres y pueblos de la Tierra; sin embargo, la nueva idolatría dominante del "tener más y siempre más" parece negar esta perspectiva universalista e integral.

La economía de un país es sana, según los globalifílicos, o sea, los apasionados de la globalización, si crece su producto nacional. Lo que le sucede a la gente, su sufrimiento, su angustia, su extrema precariedad y su muerte injustificable, no interesa a nadie. También en nuestro México los indicadores económicos parecen ser buenos; sin embargo, la pobreza sigue en aumento constante y la desesperación de los pobres también.

El derecho internacional, hoy, está progresivamente pasando de una concepción de pactos entre estados soberanos a la idea de urgencias de la familia humana, de empeño ecológico y de paz social planetarios.

El panorama de la globalización no es muy alentador, sin embargo, no debemos perder la esperanza en algún cambio de rumbo substancial; tal vez no nos tocará a nosotros cosechar, pero sembrar sí, aunque nos cueste sufrir. Es, sobre todo, el Sur del mundo que levanta su denuncia y su queja, o sea, que pide que la globalización no sea excluyente ní reduccionista, sino abierta a todos los hombres, solidaria y justa. Juan Pablo II, a su vez, en muchas ocasiones, ha insistido acerca de la necesaria solidaridad internacional que la globalización debe promover. Esta sensibilidad moral, que da preferencia a los excluidos y a los perdedores sociales, nunca deberá estar ausente en nuestra reflexión cristiana y en nuestro compromiso social. La ética social cristiana del futuro deberá reflexionar principalmente sobre esta realidad humana "globalizada". Deberá ser "planetaria".

El sistema capitalista global, o de libre mercado, es aceptado por la doctrina social de la Iglesia siempre y cuando sepa conciliar las conocidas leyes económicas del "provecho, libertad y eficiencia" con las leyes morales de la "equidad, justicia y solidariedad". Más que convertirse al capitalismo, la DSI pide a todo sistema económico que se convierta a la equidad, a la justicia, a la solidaridad y que se haga factor de progreso integral para todos los pueblos.

La globalización también debe ser juzgada a la luz de su real capacidad o incapacidad de romper la ya intolerable asimetría de las relaciones entre países ricos y países pobres, entre ricos y pobres. Los países ricos tienen, hoy, una gran responsabilidad con los países pobres; sin embargo, no parecen asumirla. La verdadera cuestión, puesta por la economía global, es ética y política. Se trata de reglamentar y controlar el libre mercado global hasta que se convierta en instrumento de progreso económico para todos y crear, así, condiciones objetivas de desarrollo armónico para los pueblos y para la humanidad.

Sólo a través de la política, real titular del bien común, y de organismos mundiales con auténtica autoridad moral y legal, solicitados repetidamente por la doctrina social de la Iglesia, será posible dominar los tres graves fenómenos sociales que impiden el crecimiento global: el aumento de las desigualdades, el crecimiento sin ocupación y la economización de la vida. Sin la intervención de una verdadera política no es posible controlar una economía que se impone encima de todo y como única regla a seguir. La misma doctrina social de la Iglesia propone la búsqueda de soluciones a nivel mundial como la instauración de una auténtica economía de comunión y de comunicación de bienes, sea a nivel internacional como nacional.

No es preocupación de la DSI declararse en pro o en contra de la globalización, sino de poner al centro de su anuncio ético a la "persona humana", su dignidad y la pluralidad de sus dimensiones. Además, trata de infundir la idea de que el crecimiento económico es un medio de desarrollo y no el fin; que los seres humanos no somos meros "consumidores" aplastados por el mercado, sino sujetos y protagonistas del desarrollo y que sus grandes categorías, como el bien común, la solidaridad y la subsidiaridad, deben ser pensadas en el marco de la globalidad.

Hoy, más que nunca, es indispensable que cada creyente personalice de verdad y concretamente su "responsabilidad social", puesto que ésta es inderogable e inaplazable. La globalización, como es llevada a cabo en nuestros días, no deja de ser una realidad estructuralmente "pecaminosa" y, si no hacemos nada para humanizarla y para moralizarla, nos convertimos, todos, en cómplices de su maldad y, desde luego, sujetos de pecado, que llamamos social. Es responsabilidad de cada cristiano combatir la presencia del mal, moral y social, personal y estructural, en todas sus presentaciones y el no hacerlo nos hace responsables, pasivos o activos, de este mal-pecado y, desde luego, obligados a confesarnos de ello.

En otras palabras: hoy, por la existencia de vínculos siempre más profundos de interdependencia interpersonal e internacional, es absolutamente necesario volver a reflexionar acerca de la dimensión social de la fe cristiana en escala planetaria.Todos somos responsables del todo social y de los demás hermanos del mundo. Sin correctivos éticos y decisiones políticas, urgentemente consensadas y no dejadas al arbitrio de los estados más poderosos, el mundo parece encaminado hacia una división, de todo tipo, siempre más marcada y conflictiva, o sea, hacia una nueva "guerra civil mundial", cuyos síntomas ya estamos percibiendo. No es un misterio que las mayorías de las "nuevas guerras" que se dan en las áreas más deprimidas, aunque importantes desde el punto de vista geoestratégicos, están relacionadas, directa o indirectamente, con la necesidad de adquirir el control o de exportar materias primas o recursos estratégicos, como el petróleo y el agua. También se deben a la necesidad de seguir vendiendo y produciendo materiales bélicos.

EL OBSERVADOR 400-13

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FIN

 
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D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006