El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
16 de marzo de 2003 No.401

SUMARIO

bulletPORTADA -Clonación, uniones de hecho y aborto deshumanizan a la familia
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - La confesión de dos actores
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - El sentido del ayuno y la oración
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA - ¿Te gustaría ser libre?
bulletFAMILIA - Casada y con hijos
bulletPINCELADAS - Buda y el bandido
bulletREPORTAJE - Alguien dijo: «El Papa es el anticristo, y su número el 666»
bulletPREGUNTAS CON RESPUESTAS - ¿Hasta dónde se valen los besos y abrazos entre novios?
bulletCULTURA - La nueva selva democrática
bulletPoemas del Tríptico romano de Juan Pablo II
bulletAÑO DEL ROSARIO - Dile al Papa que estás rezando el rosario
bulletDILEMAS ÉTICOS - Ser hijo compromete

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PORTADA
Clonación, uniones de hecho y aborto deshumanizan a la familia
Habla monseñor Alfonso López Trujillo, del Pontificio Consejo para la Familia


Madrid, marzo de 2003.- La clonación, las uniones de hecho y el aborto son algunos de los fenómenos que llevan a la deshumanización de la familia y de la vida, según ha citado el presidente del Pontificio Consejo para la Familia, monseñor Alfonso López Trujillo, en el seminario «Retos de la cultura actual al humanismo cristiano», organizado por la Cátedra Santo Tomás de Aquino del Instituto de Humanidades Ángel Ayala-CEU.

En una crónica de esta conferencia, concedida por el gabinete de prensa de San Pablo-CEU a El Observador, monseñor Alfonso López Trujillo criticó que actualmente se entiende por familia cualquier tipo de unión, «todo se vuelve familia». Además, explicó López trujillo, «se entiende por familia el encuentro de dos personas que así como se unen se pueden desunir. En los últimos años se ha ido configurando no sólo la idea de libres uniones o uniones de hecho, sino que estas uniones se han ido imponiendo, sobre todo en algunos países, como Francia».

Asimismo, el ponente explicó que «el problema en estas uniones no es que busquen ser una institución de carácter permanente. No; en esta unión no hay promesas. Sólo viven con afectividad (hoy unidos, mañana no sabemos)».

Monseñor Alfonso López Trujillo también ha querido citar las uniones de hecho entre homosexuales, y las adopciones de hijos por parte de éstos: «El principio clave es el interés superior del niño», y en este tipo de uniones el ponente se pregunta «qué interés superior hay, ya que el niño pasa a ser un juguete para dar alegría».

Crímenes como derechos

El aborto, otro fenómeno de deshumanización de la familia y la vida, fue explicado por el ponente de la siguiente manera: «El aborto está camuflado por un derecho. Como dice el Papa, se ha llegado a presentar este crimen como un derecho. Ésta es la máxima deshumanización». López Trujillo mencionó que «en Estados Unidos sólo el niño nacido es persona humana; el no nacido no lo es. Ese niño no nacido ¿qué es?, ¿una cosa? Y como cosa, se considera manipulable, un instrumento».

Como citaba Alfonso López Trujillo, «el problema es que el hombre es un instrumento con el que no se pueden hacer ensayos. La clonación es una violación de esa humanidad. Por fortuna son muchos los países que están en contra de ella».

La Iglesia, portadora de esperanza

Respecto del positivismo jurídico, monseñor Alfonso López Trujillo señaló que «en la actualidad una ley es buena porque es aprobada y no porque su contenido sea bueno. Esto conduce a un nuevo grado de deshumanización». «Por ello —agregó— la verdad jurídica se convierte en verdad política».

Además destacó que «la Iglesia es portadora de una gran esperanza, que no traiciona, que da razones de esperar y vivir. Nuestros hombres, nuestras universidades están llamados a una purificación para superar la enfermedad del espíritu, que se produce cuando verdad y libertad no se encuentran».

EL OBSERVADOR 401-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
La confesión de dos actores
Por Jaime Septién

Alberto Sordi y Mel Gibson han sido objeto de la prensa últimamente. El gran Sordi, por motivo de su muerte en Roma la semana pasada. Gibson, por la grabación de la película sobre las 12 últimas horas de la vida de Jesús, justamente en Roma, en los míticos estudios de la Ciudad del Cine, donde tantas obras hicieron De Sica, Fellini y los mejores de Italia.

Quiero rescatar hoy un par de declaraciones de estos hombres públicos, verdaderos ídolos de la pantalla, que no escondieron ni esconden su catolicismo. Ello como ejemplo a tanto mediocre cobardón que andamos sueltos por ahí y por aquí, exclamando a los cuatro vientos que somos "libre pensadores", que no estamos atados a "dogmas", que el arte y la fe no se llevan y que, en todo caso, guardamos la medalla debajo de la camisa, en un lugar que nadie vea, por temor a ser señalados con el dedo.

ALBERTO SORDI: Nunca he escondido que soy católico. Creo en Jesucristo, en la Virgen, en el Cielo y en el Infierno; en todo lo que me enseñó mi madre, igual que me enseñó a caminar y a hablar. Todo lo que asimilé en el catecismo, cuando hacía de monaguillo en Santa María en Trastevere, lo sigo poniendo en práctica día tras día, y nunca he sentido el deseo de cambiar. Voy a Misa, me confieso, rezo cada día, creo en los dogmas y no los discuto. Es muy hermoso creer, y la vida me ha convencido cada vez más de que el cristianismo es verdadero. No me considero un santo, pero para eso está la Confesión. Lo importante es ser sinceros y no tratar de hacer trampas con el Padre Eterno. Los ateos nunca me han convencido, y pienso que ni ellos se creen que lo son.

MEL GIBSON: (Sobre la pregunta de Zenit, ¿por qué decidió realizar una película sobre Jesús) He estado madurando la idea desde hace, aproximadamente, diez o doce años. Estoy empezando a tener cierta edad, de hecho, si mira doce años atrás, se dará cuenta de que tenía 35. Fue entonces cuando empecé a profundizar en las raíces de mi fe. Yo siempre he creído en Dios, en su existencia. En mi familia me enseñaron a creer de cierta manera. Pero a mitad de mi vida dejé algo de lado mi fe, y otras cosas ocuparon el primer lugar. En ese momento comprendí que necesitaba algo más si quería sobrevivir. Me sentía impulsado a una lectura más íntima de los Evangelios, de la historia en su conjunto. Ahí fue cuando la idea empezó a cuajar dentro de mi cabeza.

Sordi hizo 200 películas y Gibson va en camino de ser uno de los mejores de la historia moderna. No por ser católicos ni por confesarlo, sino por integrarlo a su vida, por no ponerlo a un lado de lo que hacen. Tenemos que mirar con toda claridad que vida y fe no se contraponen. Que la fe es el motor más potente para hacer las cosas bien. Y, en fin, que solamente a partir de la fe se logra darle un sentido a la vida, a nuestra vida.

EL OBSERVADOR 401-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
El sentido del ayuno y la oración


Al iniciar la Cuaresma el papa Juan Pablo II habló de esta manera en audiencia general:

«La liturgia dirige a todos los fieles una intensa invitación a la conversión con las palabras del apóstol Pablo: En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios! (2Corintios 5, 20). La Cuaresma es el tiempo espiritualmente más propicio para acoger esta exhortación, pues es tiempo más intenso de oración, de penitencia y de mayor atención a los hermanos necesitados. Nos reconocemos pecadores, invocamos el perdón de Dios, manifestando un sincero deseo de conversión. Comenzamos así un austero camino ascético, que nos llevará al Triduo pascual, corazón del año litúrgico.

«El ayuno tiene un gran valor en la vida de los cristianos, es una exigencia del espíritu para relacionarse mejor con Dios. De hecho, los aspectos exteriores del ayuno, si bien son importantes, no explican totalmente esta práctica. A ellos se les une un sincero deseo de purificación interior, de disponibilidad para obedecer a la voluntad divina y de afectuosa solidaridad hacia los hermanos, en particular los más pobres.

«Existe, además, una profunda relación entre el ayuno y la oración. Rezar es ponerse a la escucha de Dios y el ayuno favorece esta apertura del corazón.

«No podemos dejar de tener en cuenta el actual contexto internacional, en el que se agitan amenazadoras tensiones de guerra. Es necesario por parte de todos una consciente toma de responsabilidad y un esfuerzo común para evitar a la humanidad otro dramático conflicto. Ante todo, tenemos que pedir a Dios la conversión del corazón, en el que se arraiga toda forma de mal y todo impulso hacia el pecado; tenemos que rezar y ayunar por la pacífica convivencia entre los pueblos y las naciones. Desde el ámbito familiar hasta el internacional, que cada quien se sienta y se haga responsable de la construcción de la paz. Y el Dios de la paz, que conoce las intenciones de los corazones y llama a sus hijos promotores de paz, no dejará de ofrecer su recompensa.

«¡Deseo a todos una buena y fructífera Cuaresma!».

EL OBSERVADOR 401-3

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA
¿Te gustaría ser libre?

Por Claudio de Castro S.


Decía el padre Loring que el pecado es la gran canallada que le hacemos a Dios. Con los dones con los que nos ha bendecido lo ofendemos. Le devolvemos mal por bien. Él tan bueno y le tratamos tan mal. Pobre Dios. Nuestro Padre amado. Se asoma desde el Cielo buscando a alguien que lo ame, que le diga: «Te amo, Dios mío», que en verdad le quiera. San Francisco de Asís sintió este dolor del Padre y corría por los bosques sollozando y gritando «¡El Amor no es amado! ¡El Amor no es amado!».

En mi país existe una planta muy bonita, pero es una parásita. Crece en las copas de los árboles. Los que la conocen le llaman «Mata Palo» porque cubre las ramas del árbol, evitando que reciba la luz del sol que lo revitaliza. Eventualmente el árbol se seca y muere. Es un contraste impresionante. Ves las hojas secas del árbol grande que lucha inútilmente por recobrar sus fuerzas, su vida, su libertad... y encima, las hojitas verdes y brillantes del parásito que lo acaba.

El pecado es igual. Parece dulce, hermoso, pero hace lo mismo. Cubre nuestra alma, la mancha, ensucia, la debilita y evita que recibamos la gracia santificante del Padre. Al paso del tiempo nos obliga a ir por la vida con el alma muerta. Sin poder esperar la gracia de Dios.

Pero Dios es tan bueno... Su misericordia no tiene límites. Nos espera en el sacramento de la reconciliación. Desea que le pidas perdón, que te arrepientas, y confieses tus pecados a un sacerdote. Entonces llega la gracia, el perdón y el olvido, porque Dios olvida tus pecados.

Conocí a una persona que llevaba años sin confesarse. Y se confesó. Me contó emocionado: «¡Fue algo maravilloso! ¡He recuperado la libertad! ¡He roto mis cadenas!».

¡Gracias, Señor, por este sacramento de amor!

EL OBSERVADOR 401-4

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FAMILIA
Casada y con hijos

Conversación con una madre de familia

¿Madre de 6 hijos en un país donde nadie quiere tener ni siquiera uno? Disfruta de esta conversación con una madre de familia muy singular.

Hay un país en la Tierra que tiene un índice de natalidad del 1.3, y en algunas regiones suyas es aún más bajo. Significa esto que carece del relevo generacional necesario para garantizar un futuro humano mínimamente satisfactorio.Ese país es España, a la cola de Europa. Y Europa, a la cola del mundo.

¿Cómo empezó la cosa? Idro Montanelli dice en su Historia de Roma que la caída del Imperio comenzó con la corrupción de sus clases altas. A los romanos altos les comenzaron a resultar incómodos los hijos, y llegó el tiempo en que escasearon los hombres para el trabajo y para la guerra, al extremo que la invasión bárbara fue poco menos que coser y cantar.

En un país como España, encontrarse con una mujer de 31 años con seis hijos, uno todavía en camino de ver la luz y el mayor de sólo 8 años, es como toparse con un especimen extraterrestre. Es el caso que me ha acontecido con Lourdes Rivero, casada con Javier, de 36 años, militar, capitán ingeniero de construcción.

Dejaré al lector que juzgue por sí mismo sobre la rareza de esta señora y maestra.

Si me permite usted la pregunta, ¿a dónde van ustedes —usted y su marido— con tantos hijos por esos mundos de Dios? ¿No se han enterado de que la paternidad ha de ser responsable?
Vamos a un sitio muy concreto. Me casé con Javier a los 22 años, al terminar los estudios de Magisterio, después de cinco años y un día de noviazgo. Entonces yo quería esperar un par de añitos a tener mi primer hijo... Pero no fue así: me casé un día de los Inocentes y Javi nació a los diez meses. Cuando me pusieron a mi niño en mis brazos sentí dentro algo que sólo una madre puede sentir: no hay palabras para expresarlo. Es una mezcla de ternura infinita, un amor que te quema las entrañas, tanto, tanto, tanto, que sólo puedes decir: ¡Gracias, Señor, por esto que no tiene nombre! ... Pero he aquí que, de repente, me viene al corazón un sentimiento, una voz que me dice: «Yo te quiero muchísimo más que eso! Yo, Dios, te quiero con fortaleza de padre y ternura de madre!» Desde ese día cambió todo, todo. Empecé a entender qué significa de verdad «filiación divina», ser hijo de Dios. Y al comprender, más bien intuir el amor paternal de Dios, todo en mi vida lo veo bajo la luz del cariño de Dios. Cualquier suceso que tengo con mis hijos me sirve de referencia para interpretar mi relación con Dios.

O sea, que, como Dios es un Padre tan bueno, todo maravilloso, ¿no?
Pues no exactamente. ¡Cuántas veces he pedido y «exigido» a Dios cosas que me han parecido justas y razonables y no me las ha dado! A los cuatro meses de haberme embarazado de Luli me diagnosticaron toxoplasmosis, infección que si se contrae en los tres primeros meses de embarazo o en los tres últimos puede afectar gravemente al bebé. Mi primera reacción fue llorar. Después, me planteé: ¿Qué quiero para mis hijos? Que vayan al Cielo. Siempre digo: ¡sano y santo! Si falta lo primero, lo segundo estará garantizado. Así Dios arrancó de mí un fiat y me devolvió la paz, no sin preocupación, pero sabiéndome en sus manos.

¿Qué pasó con la niña?
Nació y ¡gracias a Dios!, perfectamente sana. Pero Dios me dejó un recuerdo... Todo el mundo me dice: ¡qué ojos tan bonitos tiene esta niña. Y es verdad: ojos grandes, negros, profundos, limpios... Segunda lección: «Dios no se deja ganar en generosidad». Me arrancó el sí que tanto me costaba dar y luego me premió con creces.

¿Cómo sigue la historia? ¿Ganó usted en sensatez o en insensatez?
Pasaron 21 meses y Dios nos regaló otra niña: Elenita, gordita, alegre, simpática, dulce. Comprendo perfectamente lo que dice André Frossard: «Dios sabe contar sólo hasta uno». Cada hijo es único. Se le quiere como es y se le quiere todo.

Y la gente, ¿qué le decía esta vez?
Comenzó a sentirse con derecho a reñirme, porque ya estaba saliéndome del «canon preestablecido» (la parejita). Una señora por la calle, al verme con los tres pequeños, me advirtió sobre lo «mal que están los tiempos». Le dije: «A mí me da igual. Sólo sé que cada hijo es un beso de Dios y ya van tres besazos, señora...».

A los veinte meses nació María. Se llama así porque el día que me enteré de que estaba embarazada era el día de la Anunciación. Entonces viví un embarazo muy cerca de la Virgen María, pensando que Ella sentiría lo mismo que yo: sueño, cansancio, molestias..., cómo hablaría con el Niño Jesús, cómo haría sus pañales, cómo prepararía sus sábanas... Tanto lo imaginé que cuando llegó el día de ir al hospital para que naciera María, Javier me reñía: «¿Pero a dónde crees que vas? ¡Vas a un parto!». Me lo decía porque mi maleta la llené con disfraces, alas doradas y cosas así, porque tenía la ilusión de hacer la fotografía de un belén viviente.

Alguna gente ya se puso más rabiosa contra mí. Un día una señora me preguntó lo de si yo sabía sobre la paternidad responsable. Yo no me considero nada, pero sí creo que lucho por ser coherente y responsable: intuyo la gran importancia de lo que Dios me da prestado. A la señora del parque me gustaría pedirle perdón, porque mi respuesta no fue muy correcta. Me salió del alma un «¿se cree que soy imbécil?».Pero me gustaría también hacerle reflexionar sobre si no ha confundido en su corazón el concepto de «paternidad responsable» con el de «comodidad irresponsable». Creo —y no quiero juzgar a nadie— que de esto mucha gente sabe mucho.

¿Usted tiene una idea concreta del número ideal de hijos para un matrimonio normal?
No es cuestión de un número. Sean uno, o tres, o quince, o ninguno, se trata de saberse querido y guiado por Nuestro Padre y olvidarnos de lo demás.

Javier terminó unos estudios y le iban a destinar. Creímos que sería bueno que la llegada de un nuevo bebé se distanciase hasta que estuviéramos instalados en «algún lugar». Pero Dios decidió otra cosa mejor. Una amiga me decía: «¿Pero tú estás colgada?. Yo le dije: «Imagínate que eres hija de un gran rey, riquísimo; y que supieras que cada hijo tuyo fuera a ser heredero de la totalidad de ese reino, sin importar el número de hijos que tuvieras. La herencia sería la misma para todos. ¿Tú pondrías trabas a tener esos reyes en potencia? Cada hijo que tengo es heredero del Cielo, heredero de aquello que 'ni ojo vio, ni oído oyó'. ¿Quién soy yo para decidir quién va o no va? No puedo ser tan mezquina. Algo de lo que yo anhelo disfrutar, ¿cómo se lo voy a negar a alguien que, encima, voy a querer con todo mi corazón?».

El problema del traslado y de la vivienda se solucionó mucho mejor de lo que esperábamos. Una vez más, lección: lección número mil. Desde el «después» es desde donde se entiende el «antes». Dios sabe más. Ya estamos instalados en una casa grande, con sitio para todos. Con cinco niños ya he cumplido, ¿no? La ingrata de mí se iba dando mil razones para decir basta, es decir, no, a la pregunta que Dios había sembrado dentro de mi y de Javier: «¿y por qué no otro?». Pero Él, con su infinita bondad me hacía pensar: «Quiero ése».

Pero usted ¿cómo oye a Dios?
Como tanta gente que le oye: no con los oídos. Él sabe decir las cosas; sólo hay que querer escucharle y pedírselo. Y aunque nos costaba, volvió a arrancar nuestro fiat. Digo «nuestro» porque Javier y yo hemos hablado siempre de todo y compartido estos sentimientos. Así que el nuevo bebé que está con nosotros es —igual que todos— hijo de Dios. Pero me parece que «éste» es especialmente querido por Dios: éste y no otro posible es el que quiere Dios.

(Antonio OROZCO / Encuentra.com)

EL OBSERVADOR 401-5

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PINCELADAS
Buda y el bandido

Por Justo López Melús *


Rebeldes de pacotilla llama un autor a los que se quedan en sueños y palabras, a los que sólo saben gritar y criticar. Rebelarse para destruir es muy fácil. Lo difícil es saber qué vamos a construir en su lugar. Los rebeldes que necesitamos son los que ayudan, alivian y mejoran. La verdadera rebeldía es crear y curar.

En la vida de Buda se cuenta el caso de un bandido que intentó matarlo. Y Buda le dijo: «Antes de matarme ayúdame a cumplir un último deseo: corta, por favor, una rama de ese árbol». Y el bandido la cortó. Buda añadió: «Ahora vuelve a ponerla en el árbol para que florezca». «Debes estar loco —respondió el bandido—, eso es imposible». «El loco eres tú —le dijo Buda—. Te crees poderoso porque puedes herir y destruir. Eso es cosa de niños. El verdaderamente poderoso es el que sabe crear y curar».

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 401-6

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REPORTAJE
Alguien dijo: «El Papa es el anticristo, y su número el 666»

Por Diana Rosenda García Bayardo


¿Quién inventó que el Papa es el anticristo? La afirmación tiene muchos siglos y muchos seguidores, de manera especial —pero no exclusivamente— entre los protestantes. ¿Y cómo no habría de ser así cuando fue el propio Martín Lutero, tras abandonar la única Iglesia de Cristo, quien, lleno del más puro odio, se encargó de difamar el Primado de Pedro que estableciera el propio Señor Jesucristo? Sin un ápice de caridad, deseaba ardientemente no la «conversión» del papa, sino su condenación. Así escribió el hereje: «... el papa vendría a ser casi como el Contracristo, al que las Escrituras llaman el Anticristo, ya que todo su ser, obra y actividad se dirigen contra Cristo exterminando y destruyendo su ser y su obra» (A la nobleza cristiana de la nación alemana acerca del mejoramiento del Estado cristiano, 1520, núm. 9). «Cobran dinero por enseñarnos pecados y llevarnos al infierno. Si no hubiera otra perfidia que probase que el papa es el verdadero Anticristo, precisamente este mismo hecho bastaría para demostrarlo. ¿Lo oyes, papa, no el santísimo sino el pecaminosísimo? ¡Que Dios desde el cielo destruya lo más pronto tu silla y te precipite en el abismo del infierno!» (Ibidem, n. 23).

Dignas hijas de la pseudo reforma, inumerables sectas protestantes dedican folletos, libros y hasta sitios enteros de internet a difundir sus ataques contra el vicario de Cristo. Con lo que creen profundos estudios bíblicos e históricos, lo que demuestran una vez más es su terrible ignorancia y lo peligrosa que resulta la interpetación privada de la Escrituras; cualquiera puede sacar de su contexto unas cuantas citas bíblicas y con ellas convertir en un monstruo o en un ángel a la persona que se haya puesto en la mira.

También algunos ortodoxos tienen lo suyo. Antes del viaje que realizara Juan Pablo II a Atenas, una parte del clero de la Iglesia griega organizó manifestaciones contra el Papa acusándolo de ser el Anticristo.

Pero de todos los ataques el más absurdo, y a la vez el más curioso, proviene de la fundadora de la secta Adventistas del Séptimo Día, Ellen Gould White, ahora adoptado por muchos otros enemigos de la Iglesia. Según la adventista, la suma de las letras del título oficial del papa en latín es 666. El supuesto título papal es «Vicarius Filii Dei» (Vicario del Hijo de Dios), y éste, el cuadro explicativo:

Antes de sacar conclusiones hay que aclarar lo siguiente:

«El idioma oficial del papado es el latín, lengua de los romanos. Todos sabemos que los números romanos son letras. Si calculamos el valor numérico de las letras que componen este título, suma 666».

1) El significado del 666.- Todos los números utilizados en el Apocalipsis tienen un significado específico según la mentalidad hebrea: 2 se utiliza para dar solidez, para reforzar ; 3 significa perfección ; 7 es la plenitud o perfección ; 6 es uno menos que el 7, por lo que significa imperfección. El 666, tres veces seis, significa entonces la perfecta imperfección, la imperfección total.

2) El nombre del Papa.- El título «oficial» del obispo de Roma, a quien llamamos cariñosamente «papa» no es «Vicarius Filii Dei (Vicario del Hijo de Dios), sino «vicario de Cristo»; el hecho de que el usado por Ellen G. White signifique lo mismo que el segundo, no convierte al primero en «título oficial del papado».

3) La suma de Vicarius Filii Dei no es 666.- Cualquier niño de primaria sabe que en el sistema de números romanos la combinación IV (como en «vicarIVs») no se lee 1+5, sino 4; y IL (como en «fILii») no es 1+50 sino 49. Sumadas correctamente las cifras nos dan 662 y no 666.

4) San Juan no pensó en latín.- Al escribir el libro del Apocalipsis, san Juan apóstol escribió en griego, pero su idioma nativo era el hebreo. Como estaba escribiendo para judíos convertidos al catolicismo, utilizó la simbología numérica hebrea, la cual ellos sí podían entender mas no el imperio romano, persecutor de los cristianos. Así, los destinatarios del Apocalipsis sabían de quién estaba hablando san Juan al referirse al 666: del opresor del momento: el césar Nerón (lo escribían NeRWN QeSaR). En el hebreo antiguo, en vez de cifras (que no tenía), daba un valor numérico a cada letra. Así, esto es lo que los verdaderos cristianos judíos entendieron:

4) Miles de nombres y combinaciones puden dar 666.- Cuando el apóstol san Juan escribió, estaba pensando en alguien muy concreto al poner el 666, lo que no significa que sea el único 666 posible. Ya sea que la suma se haga a lo Ellen Gould White, a la romana o a la hebrea, existe una cantidad infinita de nombres propios, cargos, títulos o apodos que darán 666, lo que no los convierte en el Anticristo. Póngase a hacer en casa la prueba y se sorprenderá de que su suegra, su vecino, su jefe, su mejor amigo o hasta su mascota es quizá un «666».
 


¿Nuevas pruebas del «demoníaco papado»?

En su viaje a Tierra Santa, realizado en marzo de 2000, los organizadores le prepararon una sede en cuyo respaldo se aprecia una cruz invertida. Los enemigos de la Iglesia enseguida lo tomaron como prueba irrefutable de que el Papa es el Anticristo, el falso profeta, el servidor de Satanás. Esto, porque en muchos grupos satánicos se utiliza la cruz invertida como blasfemia y rechazo a Jesucristo.

Pero, aunque ése es el significado con el que la mayoría identifica la inversión de la cruz, hay otro mucho más antiguo y realmente santo: la humildad cristiana. Cuando san Pedro, el primer papa, iba a ser martirizado, dijo que no era digno de morir del mismo modo que su Señor; entonces pidió que se le crucificara con la cabeza hacia abajo, es decir, con la cruz invertida. Y así se le concedió.

Juan Pablo II usó en Belén una sede con la cruz invertida porque es el sucesor de san Pedro, y heredero, también, de los sufrimientos de aquel primer vicario de Cristo.

EL OBSERVADOR 401-7

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PREGUNTAS CON RESPUESTAS
¿Hasta dónde se valen los besos y abrazos entre novios?


Según apunta el P. Antonio Royo Marín, en su Teología moral para seglares (B.A.C., Madrid, Tomo 1, n. 601), los besos y abrazos constituyen pecado mortal «cuando se intenta con ellos excitar directamente el deleite venéreo, aunque se trate de parientes y familiares (y con mayor razón entre éstos, por el aspecto incestuoso de estos actos). Pueden ser mortales, con mucha facilidad, los besos pasionales entre novios (aunque no se intente el placer deshonesto), sobre todo si son en la boca y se prolongan algún tiempo; pues es casi imposible que no representen un peligro próximo y notable de movimientos carnales en sí mismo o en otra persona. Cuando menos, constituyen una falta grandísima de caridad para con la persona amada, por el gran peligro de pecar a que se la expone.Dígase lo mismo de los tocamientos, miradas, etc., entre esta clase de personas».

«Un beso rápido, suave y cariñoso dado a otra persona en testimonio de afecto, con buena intención, sin escándalo para nadie, sin peligro (o muy remoto) de excitar la propia o ajena sensualidad, no puede prohibirse en nombre de la moral cristiana, sobre todo si hay alguna causa razonable para ello; por ejemplo, entre prometidos formales, parientes, compatriotas (donde haya costumbre de ello), etc.».

Por su parte, el padre Carlos Buela escribe en su artículo «El noviazgo católico» (cfr. Revista Diálogo nº 4 [1992], pp. 11-14): «A muchos jóvenes les han hecho creer que la esencia del noviazgo consiste en pasarse horas sobándose. Esos coqueteos, manoseos y besuqueos de los novios y novias sobadores que se adhieren entre sí como hiedra a la pared y que no llegan a una relación sexual completa se realiza, en el fondo, por razón de que los placeres imaginarios son más vivos, más fascinantes, más duraderos, más íntimos, más secretos, y más fuertes que los placeres y deleites del cuerpo. Es mucho más excitante y más 'espiritual', para algunos, el hacer todo como para llegar a la relación sexual, pero quedarse en el umbral. Aun fuera del aspecto moral, esas efusividades desmedidas son de muy deplorables consecuencias: 1) Son causa muchas veces de frigidez, sobre todo en la mujer, ya que por un lado siente cierto placer y, al mismo tiempo, miedo de que las cosas pasen a mayores, por lo que busca reprimir aquello que siente. 2) Según me aseguran algunos médicos, puede ser, en algún caso, causa de infecundidad en el matrimonio: el dolor que luego de grandes efusividades sienten en sus órganos genitales ambos novios es indicio innegable de que la naturaleza protesta por un uso indebido. 3) Generalmente esas prácticas empujan a la masturbación. Lo más grave es que, quien está habituado a la masturbación, aún casado lo sigue haciendo».

«A la pregunta siempre repetida: 'Padre, ¿hasta dónde no es pecado?', algunos responden con la consabida fórmula que se puede encontrar en cualquier buen manual de moral: 'mientras no haya consentimiento en ningún placer desordenado'. Pero este principio, por más que los jóvenes lo tengan grabado en su alma con letras de fuego, pierde toda eficacia cuando se enciende la llama de la pasión».

EL OBSERVADOR 401-8

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CULTURA
La nueva selva democrática

Por Carlos Díaz


Ciertas democracias son conflictos de intereses disfrazados de lucha de principios; sólo piensan en la próxima elección, en lugar de trabajar para la próxima generación, pero los estadistas deberían tener el corazón en la cabeza: ¿cómo acertará a gobernar a los demás aquel político que no sabe gobernarse a sí mismo, acaso no sería el mejor gobierno el que nos enseñara a gobernarnos a nosotros mismos, hasta hacerse superfluo? Si un pueblo tiene el gobierno que merece, ¿cuándo merecerá no tener ninguno? Cuando en el poder entran a saco partidos que actúan a modo de mafias gubernativas, la política es el arte de obtener dinero de los ricos y votos de los pobres para proteger a unos de otros; de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos; de hacer marchar del brazo la verdad y la mentira para que no sepamos cuál es la mentira y cuál la verdad; de oprimir al pueblo por el pueblo en interés del pueblo; de hacer a los otros lo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros; de no de hacer felices a los hombres, sino de depravarlos para oprimirlos... Porque la mala política atenta contra la razón de ser democrática, que es la ejemplaridad, denunciamos:

Partitocracia

Según los partidos van adquiriendo preponderancia, la necesidad de mostrar una imagen de unidad interna, la de racionalizar sus estrategias, la de codearse con las élites, son factores que inciden en su tendencia a la centralización y burocratización. Pero, cuanto más poder gana el partido, tanto menos la mayoría de sus propios miembros, los cuales se limitan a obedecer la orden de su speaker o portavoz; después de tanto ruido electoral, los ilustres «representantes de la nación» se la pasan apretando el botón según órdenes: son los diputados-llave, que manejan la llave del tablero electrónico para reflejar su voto, y eso es casi todo lo que hacen a lo largo de su carrera parlamentaria.

Los privilegios y deshonestidades

Ciertos legisladores se autoconfieren privilegios, regalos, etc, con impunidad política. Cierto mexicano joven e inexperto, enviado por su partido en el poder a presentarse como candidato a diputado a su Estado natal, la noche de las elecciones esperaba en su hotel los resultados cuando se le presentó un funcionario electoral: «licenciado, ¿con qué porcentaje de votos quiere ganar?». Otro viejo político, terminada su gestión, se encontró con un viejo amigo que le preguntó: «¿Fuiste honesto en el ejercicio del poder?». «Bueno... honesto no, pero honesto sí». En fin, en cierto mitin electoral era tal el número de campesinos acarreados para hacer masa, que los funcionarios del partido, temiendo que regresaran a sus casas, les regalaban un par de zapatos, uno al inicio del mitin, y el otro al terminar...

Contaminación de lo público y lo privado

La internacionalización del capital y la eliminación de las fronteras permite a las oligarquías plutocráticas imponer condiciones para el establecimiento de sus capitales en tal o cual país por ellos elegido, de suerte que, si no obtienen privilegios desorbitados, amenazan con irse a otros países, lo que fuerza a los Estados más pobres a claudicar.
Luego, se amalgaman los gestores de la cosa pública y los empresarios privados: ellos pactan directamente con el Estado las condiciones económicas más beneficiosas, dándose trato de favor a los inversores con gran poder económico (cuando dos bancos desean fusionarse pactan con el Ministerio de Economía las condiciones de la fusión, obteniendo asombrosas ventajas fiscales, nunca conocidas por el común) mientras a los ciudadanos corrientes se les fríe a impuestos.

Infidelidad al votante

La tendencia a la conquista de un espacio electoral amplio ha flexibilizado los acuerdos poselectorales entre los aspectos más supuestamente innegociables de los programas respectivos, produciéndose coaliciones que en sí mismas constituirían un delito contra la lógica, transfuguismos (¿cómo se permite la fuga de un diputado a otro partido si no recibió los votos para ello; a quién pertenece entonces el acta de diputado, al votante o al votado; qué grado de autonomía se le supone al votado para hacer lo que quiera con los votos emanados de las urnas; quién controla al votado?), etc. Brilla así por su ausencia el control de los medios de financiación de los partidos políticos, tras haber procurado el ejecutivo (el gobierno) invadir el poder judicial saltándose a la torera la separación de poderes recomendada por Montesquieu como la base de todo Estado de derecho.

Judicialización de la vida parlamentaria

La política se judicializa hasta el extremo de estar un día sí y otro también sentada en el banquillo de los acusados, al final nunca castigados. He aquí el ritmo: surge el escándalo. Le sigue una reacción autodefensiva: todo -asegura el poder- es una campaña de infundios y complots universales. Viene luego el turno de las comisiones investigadoras, de las que no se saca nada en claro, con olvido del escándalo. Y vuelta a empezar.

A su vez: lo ocurrido tiene carácter excepcional e infrecuente cuando el nuevo gobierno llega al poder. Más tarde comienza a convertirse en zona franca, autopermisiva, aliviadero de tensiones. En adelante pasa a ser razón de ser del gobierno, que necesita defenderse a sí mismo. A partir de ahora, no habiendo mejor defensa que un buen ataque, deviene elemento multiplicador de violencia (bandas parapoliciales, fondos reservados para pagar cómplices, para premiar corruptelas, etc.), debiendo ser el primero en volverse transparente, mientras crece la impotencia entre las masas populares cuyas cuentas por contrapartida se quieren limpias. De ahí la permanente situación de desconfianza y sospecha.

EL OBSERVADOR 401-9

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Poemas del Tríptico romano de Juan Pablo II
Meditaciones sobre el «Libro del Génesis» en el umbral de la Capilla Sixtina


1. Primer Vidente
«En Él vivimos, nos movemos y existimos»
- dice Pablo en el Areópago de Atenas -
¿Quién es Él?
Es como un espacio inexpresable que abarca todo -
Él es el Creador:
Abarca todo llamando a la existencia a partir de la nada,
no sólo en el principio sino para siempre.
Todo permanece, cambiando continuamente -
«En el principio fue el Verbo y por Él todo se hizo».
El misterio del principio nace junto con el Verbo, emana del
Verbo.
El Verbo - la eterna visión y la eterna expresión.
Él que creó, vio - vio «que era bueno»,
vio con la visión distinta de la nuestra,
Él - el primer vidente -
Vio, hallaba en todo alguna huella de su Ser, de su plenitud -
Vio: Omnia nuda et aperta sunt ante oculos Eius -
[Todo está descubierto y revelado ante sus ojos].
Desnudo y transparente -
Verdadero, bueno y bello -

Vio con visión distinta de la nuestra,
La eterna visión y la eterna expresión:
«En el principio fue el Verbo y por Él todo se hizo»,
todo en lo que vivimos, nos movemos y existimos -
El Verbo, el Verbo admirable - el Verbo eterno
como si fuera un umbral invisible
de todo lo que hubiera existido, existe y existirá.
Como si el Verbo fuera un umbral.
El umbral del Verbo en que todo fue de manera invisible,
eterno y divino - ¡detrás de este umbral comienzan los hechos!
Estoy a la entrada de la Sixtina -
Quizás, todo esto era más fácil expresar con el lenguaje
del Libro del Génesis -
Pero el Libro espera la imagen. - Y con razón. Esperaba
a su Miguel Ángel.

Porque él que creó, «vio» - vio que era «bueno»,
«Vio», entonces el Libro esperaba el fruto de la «visión».

Y tú, hombre, que también ves, ven -
Os llamo a todos los «videntes» de todos los tiempos.
¡Te llamo, Miguel Ángel!
¡En el Vaticano hay una capilla que espera el fruto de tu visión!
La visión esperaba la imagen.
Desde que el Verbo se hizo carne, la visión sigue esperando.

Estamos en el umbral del Libro.

Es el Libro del Origen - del Génesis.
Aquí, en esta capilla, Miguel Ángel la escribió
no con palabra sino con riqueza
de los colores acelajados.

Entramos para leer,
caminando desde el asombro hasta el asombro.
Entonces es aquí - miramos y reconocemos
el Principio que surgió de la nada,
obediente al Verbo creador;
Aquí, se revela desde estas paredes.
Quizás aún con más poder habla el Final.
Sí, el Juicio habla con más poder.
El Juicio, el último Juicio.
He aquí el camino que todos seguimos -
cada uno de nosotros.
(Fuente. ZENIT)

EL OBSERVADOR 401-10

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AÑO DEL ROSARIO
Dile al Papa que estás rezando el rosario

Carta a Juan Pablo II como respuesta a su carta apostólica sobre el rosario y por sus 25 años de pontificado.


En nombre de los católicos de la región central de México y de la diócesis de Querétaro, enviaremos una carta personal a S.S. Juan Pablo II para darle a conocer el número de rosarios rezados por las familias, por las parroquias, por los grupos y comunidades o por personas en particular, como una respuesta filial a su carta apostólica sobre el rosario. Esta carta la enviaremos al inicio del mes de septiembre.

El Papa dice al final de su carta: «Tomad con confianza entre las manos el rosario, descubriéndolo de nuevo a la luz de la Escritura, en armonía con la liturgia y en contexto de la vida cotidiana. ¡Qué este llamamiento mío no sea en balde!».

Queremos darle a conocer al Papa que su carta está siendo leída y estudiada entre nosotros, que las nuevas generaciones estamos rezando el rosario, que los que ya lo rezábamos lo estamos redescubriendo a la luz de Biblia.

Esta carta informativa quiere ser también un regalo por sus 25 años como Papa al servicio de todos los católicos.

Para enviarle cifras verídicas invitamos a todos los lectores a que lleven la cuenta de los rosarios que van rezando y los envíen al periódico EL Observador por medio de teléfono o de fax al 214-1842, 224-1454 ó 214-5475. Si habla fuera de Querétaro lo puede hacer al 01-800-253-3501, o bien desde la página web www.elobservadorenlinea.com  o a la dirección electrónica rosarios@elobservadorenlinea.com .

El santuario de Ntra. Señora de los Dolores de Soriano, ubicado en Colón, Qro., en donde se venera a la patrona de la diócesis de Querétaro, irá recolectando la cuenta de todos los rosarios ofrecidos a María Santísima y de las personas que hayan leído o estudiado la carta de Su Santidad, para al final enviar una carta oficial y que llegue oportunamente en la clausura del Año del Rosario y el aniversario del Santo Padre a celebrarse en Roma el 16 de octubre de 2003. El teléfono y fax del santuario es (419) 292-0241.

EL OBSERVADOR 401-11

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DILEMAS ÉTICOS
Ser hijo compromete

Por Sergio Ibarra


La vida inicia o debería iniciar como producto del amor entre dos seres humanos. Y ése es un buen inicio. Cuando llegamos a este mundo recibimos la luz de quien nos ha dado cobijo en tanto estamos listos, la luz que nos acompañará en nuestro camino. En pocos segundos somos cobijados por los brazos que, con la mayor ternura que pueda existir, nos dan la bienvenida. En nuestros primeros meses esos mismos brazos acuden sin parar, sin horario, a todas y cada una de nuestras peticiones y necesidades. Sin reparo en sueño y muchas veces sin alimento, cuidan de nuestras primeras enfermedades. Nos dan calor y salud con su alimento. Nos dan su arrullo. Nos dan sus oraciones. Nos dan sus miradas. Nos dan su lucha. Nos dan sus ilusiones. Nos dan hermanos. Nos dan, desde entonces y hasta el final de su vida, su cariño.

Al pasar los años de la infancia su guía y su enseñaza nos preparan para lo que habremos de enfrentar. Nos dan, con dedicación, educación y atención. Nos llevan y nos traen. Hacen de nuestros horarios, sus horarios. De nuestras tareas, sus tareas. De nuestros dolores, sus dolores. De nuestros logros, sus logros. De nuestras alegrías, sus alegrías. De nuestros juegos, sus juegos. De nuestros gustos, sus gustos. De nuestros cuentos, sus lecturas. De nuestra música, su acompañamiento. De nuestros deportes, su entretenimiento. De nuestros paseos, su diversión. Los padres, los que nos traen al mundo, se transfiguran en padres. Dejan de ser lo que son por ser lo que la bendición que un hijo representa. Definen disciplina y orden. Establecen la seguridad que requerimos para nuestro desarrollo. Con sus regaños nos corrigen y con su ejemplo nos moldean.

Al llegar la adolescencia su papel ha cambiado: ahora son el o la consejera, el o la amiga, el o la compañera. El pañuelo de la primera decepción amorosa. El ungüento de la primera resaca. La llamada de atención oportuna de una llegada tarde. La asistencia si nos metimos en algún conflicto. Y, muy probablemente, la atención a conflictos y pleitos sentimentales, legales y de todo tipo. Los padres ahí están cuidando de uno. Incondicionalmente nos brindan su tiempo. Nos aguardan hasta que las fiestas terminan. Asumen nuestros sueños. Aceptan arranques y caprichos. Perdonan gritos y berrinches. Nuestras angustias, sus angustias.

Bien decía mi padre que hijos chicos, problemas chicos; hijos grandes, problemas grandes. Al llegar el momento de dejar el nido pensaríamos que su labor ha concluido. De ninguna manera. Sus preocupaciones ahora han aumentado. Nuestros proyectos se vuelven sus proyectos. Nuestros fracasos, sus fracasos. Nuestras deudas, las suyas. Nuestro crecimiento su crecimiento. Somos su orgullo. Un padre "padre" haría lo que aquí se cita y quizás algunas cosas más que se escapan al cuestionarnos con seriedad lo que un padre hace a lo largo de los años. ¿Cuál es el dilema ético ante todo esto? Ser hijo compromete.

Compromete a responderles.
Compromete a cumplirles.
Compromete a trabajar por ellos.
Compromete a compartirles.
Compromete a cuidarles.
Compromete a darles seguridad.
Compromete a amarles.
Compromete a atenderles.
Compromete a ser solidario.
Compromete a seguirles.
Compromete a aprenderles.
Compromete a platicarles.
Compromete a mimarles.
Compromete a pasearles.
Compromete a darles cobijo.
Compromete a no defraudarles.
Compromete nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, nuestra dedicación. Ser hijo compromete.

Y, dígame usted, ¿qué mejor ejemplo de un hijo comprometido, que el de Jesús?

EL OBSERVADOR 401-12

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FIN

 
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