El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
11 de mayo de 2003 No.409

SUMARIO

bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Defensa no pedida
bulletELECCIONES 2003 - Algunas notas de sentido común que merecen recordarse antes de votar
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - El político: integridad moral y lucha contra la injusticia
bullet¿USTED QUÉ OPINA? - La Iglesia sí debe y puede mezclarse en política
bulletFAMILIA - Los niños definen el amor
bulletFAMILIA - Cómo enseñar a rezar a los hijos
bulletPINCELADAS - Conducidos por el espíritu
bulletDOCUMENTOS - «He aquí a mi siervo, a quien elegí»
bulletNUESTRO PAIS - Obispos piden a los mexicanos votar según los Mandamientos
bulletEl obispo de Celaya llama a la reflexión ante las elecciones
bulletCULTURA - Algunos mitos docentes
bullet¿Santidad en política? (II) - Robert Schuman (1886-1963); Padre de Europa
bulletPICADURA LETRÍSTICA - Castellanizar nombres
bulletPerdí la fe, porque vi que un sacerdote...
bulletTESTIMONIO - Tres jóvenes modelos que dejaron todo por seguir a Dios
bulletJUAN PABLO II EN ESPAÑA - Espera que España siga siendo semillero de santidad
bulletJUAN PABLO II EN ESPAÑA - Un joven de 83 años, saludable y enérgico, conquistó Madrid

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CARTAS DEL DIRECTOR
Defensa no pedida

Por Jaime Septién


Ante la avalancha de críticas que han recibido (qué raro) los documentos que diversas autoridades de la Iglesia católica han emitido sobre las elecciones del 6 de julio, me voy a permitir, en unas cuantas líneas, recordar algo al coro vociferante que ve "inducción del voto" donde hay construcción de ciudadanía; que observa "intromisiones de sotana" donde hay valor para orientar desde la moral y el derecho natural a los (muy) desorientados mexicanos, víctimas de la publicidad miserable de partidos y candidatos que lo último que desean es servir a la gente.

Y ese algo que quiero recordarles es lo siguiente: la Iglesia católica es maestra en humanidad. Por lo tanto, fallaría ante su Señor si frente a una situación de tamaña desventaja del ciudadano frente a las urnas, no hablara claro, contundente, fiel al tesoro de la fe, al magisterio del Papa y a la necesidad de interpretar la realidad actual desde los ojos de Cristo. Dicho de otra forma: la Iglesia no sólo tiene derecho sino está obligada a guiar a los católicos para que, con su acción transformadora, seamos agentes de evangelización, de buena nueva, de esperanza, en medio de un país que se hunde en las pesadas aguas del cálculo egoísta, de la lucha por el poder, de la ausencia reiterada de acuerdos; en fin, de un país que no ha sabido enaltecer, justamente, sus raíces católicas para -desde ahí-provocar la justicia.

La democracia -señoras y señores rijosos en contra de los obispos- es una construcción del mundo católico, de la cultura católica (echen un vistazo a las regiones del planeta dominadas por otras religiones y verán qué tan demócratas son, por ejemplo, los chinos, o los musulmanes…). Lo mismo el recurso de los derechos humanos, de la justicia y del orden social. Al poner el cristianismo a la persona como centro, y a su dignidad como fundamento, de toda acción pública, el cristianismo sembró la esencia del sistema que nuestra Constitución ha definido, de forma certera, como un modo de vida. La democracia nació de las entrañas del cristianismo, por lo tanto de Cristo mismo, Señor del camino, la verdad y de la vida.

Si esto es así, como lo es, ¿me quieren hacer favor de decirme por qué rayos la Iglesia católica, la Iglesia fundada por Cristo, tiene que callarse cuando se trata de discutir y defender tanto la dignidad y los derechos de las personas como los fundamentos de la vida, de la justicia, de la paz y de la caridad, que son, fíjense nomás, los cimientos del sistema político que llamamos democracia? ¿Por qué un puñado de gritones payasos -con perdón de los payasos-s e cree con el poder de venir a decirnos que la democracia, de ahora en adelante, son ellos y nada más que ellos? ¿Qué pavor les viene cuando oyen hablar a un obispo exigiendo (sí, exigiendo) a los católicos no votar a favor de un candidato que haya demostrado, en los hechos, que es un perfecto, redomado y auténtico ratero? ¿Por qué regla de tres un tipo que traicionó a su esposa no va a traicionar a la sociedad? ¿Cómo un partido que defiende la despenalización del aborto en casos de presunción de malformaciones del nuevo ser, o de pobreza de la madre que lo lleva en su seno, puede ser un defensor de la vida, de la familia, de la sociedad?

Yo entiendo que nuestros políticos le temen a la coherencia. Pero ya es tiempo de que tengan la amabilidad de enfrentar la urgencia que tiene México de ciudadanos informados, formados, participativos, sólidos en sus decisiones, abiertos a la crítica y capaces de respetarse a sí mismos, votando de acuerdo a lo más sagrado que tiene un hombre que es su fe en Dios.

EL OBSERVADOR 409-1

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ELECCIONES 2003
Algunas notas de sentido común que merecen recordarse antes de votar

por Alejo Fernández Pérez / periodismocatolico.com


Para empezar, digamos que la votación no es solo un derecho es, sobre todo, una grave obligación social. Constituye el medio fundamental para intervenir en nuestros destinos y el de nuestros hijos. No votar, es votar para que otros decidan por nosotros, y estos lo harán de acuerdo con sus intereses no con los nuestros.

Votar sin información suficiente es jugarse el porvenir a cara o cruz. Hay que leer, comparar los programas, y sobre todo enterarse de la formación y capacidad técnica de los futuros gobernantes. Y lo que es mucho más importante: ¿Son personas honestas, honradas en las que podamos confiar?
En la elección no debemos tener en cuenta a nuestros amigos o enemigos; sino a los legítimos intereses de nuestra comunidad. El que tenga algún favor par-icular que pagar, que lo pague con sus bienes, no con el porvenir de nuestro pueblo. ¿ O sigue habiendo esclavos que se compran o se venden por menos de 30 monedas?

Comprobemos si los que gobiernan han cumplido sus promesas, y si los que están en la oposición han actuado favoreciendo los intereses del pueblo.

Los partidos políticos son herramientas de trabajo para conseguir el bienestar del pueblo. Son un medio, no un fin. Los partidos son para nosotros, no nosotros para los partidos.

Recuerde que los políticos, como los botes de conservas, por muy buenos que sean, tienen fecha de caducidad, pasada esta, pueden dar lugar a graves enfermedades.

Pregunte: Ese que tanto critica las obras de los rivales políticos ¿ha hecho algo positivo en su vida? ¿Ha presentado ideas nuevas válidas? ¿Ha apoyado alguna vez los logros positivos de los otros para su pueblo? ¿Se agota todo su trabajo en poner zancadillas y crear odios y enemistades?

Al votar, demos muy poca importancia a lo que dicen, y mucha a lo que hacen; pues un sólo voto, puede, en ocasiones, hacer cambiar el rumbo de la historia de una ciudad o un país.

Si nosotros elegimos libremente a nuestras autoridades, nosotros somos tan responsables como ellos de sus actuaciones.

Hay quienes votan siempre al mismo partido, porque así lo hizo su abuelo y su padre. En democracia la fidelidad del voto más que una virtud es una tontería. El voto hay que darlo, en cada ocasión, a quien creamos puede defender mejor los intereses de nuestro pueblo.

Coherencia con la fe

Igual que los afiliados a cualquier partido siguen las orientaciones de sus dirigentes, los católicos, que de verdad lo sean, deben ser coherentes con sus creencias escuchando a sus pastores. Como algo saben, nos han llamado la atención sobre algunos asuntos de especial relevancia:

a) Respeto sin fisuras a la vida, desde su inicio a su fin natural. b) Apoyo claro y decidido a la familia fundada en el verdadero matrimonio. c) Apoyo a la calidad de la enseñanza y garantía efectiva del derecho de los padres a escoger el modelo de educación integral que desean para sus hijos. d) Promoción de una cultura dignificadora de la persona y respetuosa con los valores morales y las creencias religiosas, base del verdadero progreso. e) Aplicación de políticas que favorezcan la libre iniciativa social, el trabajo para todos, la justa distribución de las rentas y la moralidad en la vida económica, con una especial atención a los más desfavorecidos de la sociedad. f) Búsqueda sincera de la paz y de la reconciliación y condena de la violencia.

EL OBSERVADOR 409-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
El político: integridad moral y lucha contra la injusticia


En la audiencia general del miércoles 30 de abril, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa retomó las catequesis sobre los Salmos y hoy comentó el número 100, «Programa de un rey fiel a Dios».

Juan Pablo II explicó que el Salmo 100 es «una meditación que traza el perfil del hombre político ideal» que se caracteriza por «una perfecta integridad moral y por el compromiso firme contra la injusticia. El texto puede ser tomado como un programa de vida para el fiel que inicia su jornada de trabajo y de relación con el prójimo».

En la primera parte, dijo el Santo Padre, se exaltan «las decisiones personales de vida hechas con 'corazón íntegro', es decir, con perfecta rectitud de conciencia». Por una lado se habla de la «sabiduría, que ayuda a comprender bien y a juzgar» y por otro se señala la «lucha contra toda forma de maldad y de injusticia».

El Papa señaló que el Salmo también precisa «la importancia de las dotes más típicamente públicas y sociales. (...) Ante todo, la lucha contra la calumnia y la delación secreta. (...) Además, se rechaza toda arrogancia y soberbia; la compañía y el consejo de quien procede siempre con engaño y mentira».

Tras referirse al último verso del Salmo, que habla de aniquilar a los impíos del país, Juan Pablo II subrayó que con esta frase pronunciada por el rey, que ejerce la función de juez, «expresa su implacable compromiso de lucha contra la criminalidad, un compromiso necesario compartido por todos los que ejercen responsabilidad en la gestión de la administración pública».

El Santo Padre concluyó poniendo de relieve que todos los fieles están llamados a «extirpar cada mañana del corazón y de la propia conducta la mala hierba de la corrupción y de la violencia, de la perversión y de la maldad, así como cualquier forma de egoísmo e injusticia». (VIS)

EL OBSERVADOR 409-3

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¿USTED QUÉ OPINA?
La Iglesia sí debe y puede mezclarse en política

Por Genaro Alamilla Arteaga / gealar_@hotmail.com    


Hoy en día, por no decir siempre, suele escucharse por aquí y por allá esta afirmación sin pruebas: "La Iglesia no puede ni debe mezclarse ni meterse en política". Esta afirmación es severa y quiere relegar a la Iglesia, así en general, al margen de toda política y esto en verdad no nos parece correcto.

La afirmación se hace por no tener en cuenta el concepto correcto de Iglesia y el de Política.

Hay que considerar que en el concepto Iglesia pueden contemplarse dos vertientes: la de los pastores y la de los laicos.

Por otro lado en el concepto política, habrá que considerar también dos aspectos de la misma: Política partidista y política formalmente del bien común..

Considerado lo anterior ahora sí podemos afirmar lo que sigue: Ciertamente la Iglesia en su nivel de pastores no puede mezclarse ni participar en la política partidista; pero en el nivel de los laicos de la Iglesia, tienen el derecho y la obligación de participar en la política y si su vocación así lo pidiera también en la política partidista.

Por otra parte la Iglesia en su nivel de pastores tiene el deber de orientar a los fieles en lo referente a las ciencias políticas sin inducir por partido alguno; que los fieles pertenezcan a algún partido en especial es responsabilidad de ellos mismos al estudiar principios, estrategias y medios que contengan los partidos, y no llevan la representación de la iglesia.

En un clima de auténtica democracia el ciudadano tiene todo el derecho para elegir un partido y activamente participar en él o no. Mas para que esto lo haga consciente y razonadamente tiene que conocer a fondo: la ideología de los partidos, sus principios, sus estrategias y medios para presentarse como una opción válida para los ciudadanos que en conciencia deben elegir el partido en el que quieran participar que no contradiga o esté en oposición a sus principios de fe.

En nuestro país, lo decimos con pena, carecemos en general de una cultura política y por eso, ante la ignorancia de lo que es la política y para qué es útil y conveniente a los ciudadanos, el país ha sufrido períodos lamentables en la cosa pública porque la política algunas veces se buscó para llegar a ocupar puestos públicos no con la conciencia de un servicio para el bien común si no para satisfacer apetitos de poder y ambiciones económicas.

No podemos negar que hoy ya hay una conciencia más generalizada de lo que es la democracia.

Tenemos que recalcar que la auténtica democracia no es ni de derecha, ni de centro, ni de izquierda. Es sencillamente la que tiene como cometido el bien común del pueblo.

Cada día se va viendo también que los ciudadanos repudian a los ambiciosos de poder para lograr ingresos que sobrepasan lo honesto y que por eso saltan de un partido a otro convirtiéndose así en "políticos chapulines" pero felizmente los ciudadanos los detectan y los repudian porque la auténtica democracia no tolera políticos de esa índole. Cómo anhelamos los ciudadanos que los partidos políticos sean -como ya dijimos en este mismo espacio- unas verdaderas escuelas de formación política. Sí lográramos con estas escuelas eliminar a políticos advenedizos, a políticos ambiciosos e ignorantes de lo que es servir políticamente al bien común del pueblo.

La proliferación de principios democráticos va eliminando a los políticos ya mencionados y hoy van ocupando puestos públicos, incluso de alto poder, políticos de una considerada cultura política que tiene como principio básico el servicio para el bien común de la ciudadanía.

Corresponderá a los ciudadanos electores brindar su voto en los procesos electorales a candidatos que en sus campañas hayan manifestado su vocación de auténtica política de servicio; por eso no es exagerado decir o afirmar que en manos de los electores, en su conciencia y teniendo en cuenta sus principios democráticos brinden su voto solo a candidatos que sean auténticamente democráticos porque hay que tener en cuenta lo que nuestra Constitución nos señala: "Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior;..." y por otra parte el artículo 3º fracción II letra a) señala "...considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;"

Aunque a algunos no les agrade lo siguiente, es válido afirmar que constitucionalmente en México no puede haber un régimen de izquierda o de derecha sino simplemente democrático, y hoy parece que vamos haciendo ya el camino de la democracia; y su concepto se va generalizando más en el pueblo gracias a que también van en aumento políticos democráticos que ocupan responsabilidades de servicio.

¿Usted qué opina?

EL OBSERVADOR 409-4

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FAMILIA
Los niños definen el amor

Un grupo de profesionales le propuso a varios niños, con edades de 4 a 8 años, la pregunta «¿qué significa amor?», y las respuestas obtenidas fueron más amplias y profundas de lo que cualquiera pudo imaginar:

Amor es el primer sentimiento que hay antes de que todas las cosas malas aparezcan.

Cuando mi abuelita empezó a padecer artritis no podía pintarse las uñas de los pies; así que mi abuelito se las pintaba todo el tiempo, aun cuando empezó a padecer artritis en sus manos. Eso es amor.

Cuando alguien te ama, la forma en que esa persona dice tu nombre es diferente. Sabes que tu nombre está seguro en su boca.

Amor es cuando una muchacha se pone perfume y un muchacho se pone colonia, salen juntos y se huelen mutuamente.

El amor es cuando sales con alguien a comer y le das la mayoría de tus papitas a la francesa sin hacer que esa otra persona te dé de las suyas.

Amor es cuando alguien te hace daño, te enojas mucho, pero no le gritas porque sabes que eso herirá sus sentimientos.

Una vez mi hermana mayor enfermó, se le llenó todo su cuerpo de ronchitas, y su novio venía todos los días a verla y no le daba miedo enfermarse; él la acariciaba en las noches en su cama hasta que se dormía y luego se iba. Eso es amor.

Amor es lo que te hace sonreír cuando estás cansado.

Amor es cuando mi mamá hace café para mi papá y ella prueba un poquito primero antes de dárselo, para estar segura de que sabe bien.

Amor es cuando besas todo el tiempo, luego te cansas de besar, pero aún quieres estar junto a esa persona y entonces se hablan más.

Amor es lo que hay contigo en Navidad si dejas de abrir regalos y escuchas.

Cuando le dices a alguien algo malo acerca de ti mismo y tienes miedo de que no te quieran más; pero te sorprendes de que no sólo aún te aman, sino que te aman aún más.

Amor es cuando le dices a un muchacho que te gusta su camisa y él la usa todos los días.

Amor es como una viejita y un viejito que son amigos aun después de conocerse muy, pero muy bien.

Durante mi primer recital, yo estaba en el escenario muy asustada; miré a toda la gente que me estaba viendo y vi a mi papá, saludándome y sonriéndome; él era el único haciendo eso, y entonces ya no sentí miedo.

Mi mamá me ama más que nadie; nunca verás a nadie más besarme por las noches antes de irme a dormir.

Amor es cuando mami le da a papi el pedazo de pollo más grande.

Amor es cuando mami ve a papi sudoroso y oloroso, y aún así dice que es más guapo que Robert Redford.

Amor es cuando tu perrito te chupa la cara aun cuando lo has dejado todo el día solo.

Yo sé que mi hermana mayor me ama porque ella me da toda su ropa que no usa y después ella tiene que ir a comprar otra.

Uno no debería decir "Te amo" cuando en realidad no es así... pero si realmente amas a alguien deberías decírselo. Puede ser que a esa persona se le haya olvidado.

(Fuente. valores.org)

EL OBSERVADOR 409-5

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FAMILIA
Cómo enseñar a rezar a los hijos


Hoy, en muchas de nuestras familias, ya no se reza. Y empiezan las justificaciones: nos da pena; la oración parece algo forzado, artificial, no nos sale de dentro; los hijos son demasiado pequeños o demasiado crecidos... Sin embargo, la oración en familia es hoy posible. El primer paso lo tiene que dar la pareja aprendiendo a orar ellos juntos. Una oración en pareja, sencilla, normal, sin demasiadas complicaciones, hace bien a la pareja creyente y es la base para asegurar la oración en los hijos.

La oración en familia pide un cierto clima. Algunas familias llegan a reservar en la casa un lugar o «rincón de oración» especialmente destinado para orar, como expresión de que se le deja a Dios un sitio en la casa. Es un rincón preparado con alguna Biblia, un cirio, alguna planta, que se puede adornar de manera apropiada en algunos tiempos litúrgicos.

También ayuda comprar libros sanos y educativos para los hijos, Evangelios y Biblia para los niños, cassettes con grabaciones para orar, grabación del Rosario. Se puede introducir. igualmente, algún símbolo, imagen o signo religioso de buen gusto. Los lugares más apropiados son, sin duda, la sala y las habitaciones de los hijos.

Pero, para que un hijo ore, antes que nada es necesario que vea rezar a sus padres. Si ve a sus padres rezar sin prisas, quedarse en silencio, cerrar los ojos, ponerse de rodillas, desgranar las cuentas del Rosario, poner el Evangelio en el centro de la mesa después de haberlo leído despacio, el niño, que capta críticamente la importancia de estos momentos, percibe la presencia de Dios en el hogar como algo bueno, aprende un lenguaje religioso, palabras y signos que quedan grabados en su experiencia, y se va despertando en el la sensibilidad religiosa.

Nada puede sustituir a esta experiencia. Pero, además, es necesario orar con los hijos. Los niños aprenden a orar rezando con su padres. Que aprendan a hacer los gestos, a repetir algunas fórmulas sencillas, algún canto, a estar en silencio hablando con Dios. El niño ora como ve orar. Llegará un momento en el que el mismo podrá bendecir la mesa, iniciar una oración o leer el Evangelio con la mayor naturalidad.

(José A. Pagola / ACI)

EL OBSERVADOR 409-6

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PINCELADAS
Conducidos por el espíritu

Por Justo López Melús *


El hombre es como el agua, que viene clara y pura de la fuente, pero cuanto más se separa de ella recibe más suciedad. El hombre es originalmente puro, pero se le pega mucho el polvo del camino. Debe colaborar con la gracia divina para volver a la pureza original.

El hombre depende de sus sentidos en un ochenta o noventa por ciento. Sólo en un diez o un veinte por ciento depende del espíritu. Por tanto, únicamente es libre en ese diez o veinte por ciento. Esta relación se invierte cuanto más somete el hombre sus sentidos al espíritu. Cuanto más se acerca Dios, tanto más es conducido por su espíritu, por el Espíritu, y, por tanto, será más libre, más espiritual.

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 409-7

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DOCUMENTOS
«He aquí a mi siervo, a quien elegí»

Mensaje de Juan Pablo II para el domingo 11 de mayo de 2003, XL Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones


¡Venerables hermanos en el episcopado, queridos hermanos y hermanas de todo el mundo!
1. " He aquí a mi siervo, a quien elegí; mi amado, en quien mi alma se complace" (Mt12, 18, cfr. Is 42, 1-4)
El tema del mensaje de esta 40° Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos invita a volver a las raíces de la vocación cristiana, a la historia del primer llamamiento del Padre, el Hijo Jesús. El es "el siervo" del Padre, proféticamente anunciado como el que ha elegido y plasmado el Padre desde el seno materno (cfr. Is 49,1-6), el predilecto que el Padre sostiene y del que se complace (cfr. Is 42, 1-9), en el que ha puesto su espíritu y al que ha transmitido su fuerza (cfr. Is 49, 5) y al que exaltará (cfr. Is 52, 13;- 53, 12).

Parece evidente, de pronto, el radical sentido positivo que el texto inspirado da al término "siervo". Mientras, en la cultura actual, el que sirve es considerado inferior, en la historia sagrada es el que es llamado por Dios para cumplir una acción particular de salvación y redención, como quien sabe haber recibido todo lo que tiene y por lo tanto se siente tambièn llamado a poner al servicio de los demás todo cuanto ha recibido.

El servicio en la Biblia está siempre unido a una llamada específica que viene de Dios y, por tanto, representa el máximo cumplimiento de la dignidad de la criatura, o sea, que evoca toda la dimensión misteriosa y trascendente. Así ha sido también en la vida de Jesús, el siervo fiel llamado a cumplir la obra universal de la redención.

2. Como cordero llevado al matadero…" (Is 53, 7)
En la Sagrada Escritura se da una fuerte y evidente ligazón entre servicio y redención, como de hecho se da entre servicio y sufrimiento, entre Siervo y Cordero de Dios. El Mesías es el Siervo sufriente que padece, que se carga sobre la espalda el peso del pecado humano, es el Cordero "conducido al matadero" (Is 53, 7) para pagar el precio de la culpa cometida por la humanidad y devolverle así el servicio del que más tiene necesidad. El Siervo y el Cordero que "maltratado, se dejó humillar y no abrir la boca" (Is 53, 7), mostrando de esta manera una fuerza extraordinaria: la de no devolver el mal con el mal, sino respondiendo al mal con el bien.

Es la humilde energía del siervo, que encuentra en Dios su fuerza y que, por esto, Él le transforma en "luz de las naciones" y operador de salvación (cfr. Is 49, 5-6). La vocación al servicio es siempre, misteriosamente, vocación a tomar parte de forma muy personal, aunque costosa y dolororosa, en el ministerio de la salvación.

3 ... Como el Hijo del hombre, que no ha venido para ser servido, sino a servir" (Mt 20, 28)
Jesús es, en verdad, el modelo perfecto del "siervo" del que habla la Escritura. Él es quien se ha despojado radicalmente de sí, para asumir "la condición de siervo" (Fil 2, 7), y dedicarse totalmente a las cosas del Padre (cfr. Lc 2, 49), como Hijo predilecto en quien el Padre se complace (cfr. Mt 17, 5). Jesús no ha venido para ser servido, "sino para servir y dar su vida en rescate de muchos" (Mt 20, 28); ha lavado los pies de sus discípulos y ha obedecido al proyecto del Padre hasta la muerte de cruz (cfr. Fil 2, 8). Por esto, el Padre mismo lo ha exaltado dándole un nombre nuevo y haciéndole Señor del cielo y de la tierra (cfr. Fil 2, 9-11).

¿Cómo no leer en el tema del "siervo Jesús" la historia de cada vocación, la historia pensada por el Creador para cada ser humano, historia que inevitablemente pasa a través de la llamada a servir y culmina en el descubrimiento del nombre nuevo, pensado por Dios para cada uno? En tal "nombre" cada uno puede proponer su propia identidad, orientándose hacia una realización de sí mismo que lo hará libre y feliz. ¿Cómo no leer, en particular en la parábola del Hijo, Siervo y Señor, la historia vocacional de quien es llamado por Él, para seguirlo de cerca y llegar así, a ser siervo en el ministerio sacerdotal o en la consagración religiosa? En efecto, la vocación sacerdotal o religiosa es siempre, por su naturaleza, vocación al servicio generoso a Dios y al prójimo.

El servicio, entonces, se transforma en camino y mediación preciosa para llegar a comprender mejor la propia vocación. La diakonía es, en verdad, itinerario pastoral vocacional (cfr. Nuevas vocaciones para una nueva Europa, 27 c).

4. "Donde estoy yo, allí también estará mi siervo" (Jn 12, 26)
Jesús, el Siervo y el Señor, es también aquel que llama. Llama a ser como Él, porque sólo en el servicio el ser humano descubre la dignidad propia y la ajena. Él llama a servir como Él ha servido: cuando las relaciones interpersonales son inspiradas en el servicio recíproco, se crea un mundo nuevo y en ello se desarrolla una auténtica cultura vocacional.

Con este mensaje quisiera casi prestar la voz a Jesús, para que proponga a tantos jóvenes el ideal del servicio y ayudarles a superar las tentaciones del individualismo y la ilusión de procurarse así la felicidad. No obstante cierto impulso contrario, también presente en la mentalidad actual, se da en el corazón de muchos jóvenes una natural disposición a abrirse a otro, de forma especial al más necesitado. Todo ello les hace generosos, capaces de empatía, dispuestos a olvidarse de sí mismos para anteponer al otro a sus propios intereses.

Servir, queridos jóvenes, es vocación del todo natural, porque el ser humano es naturalmente siervo, no siendo dueño de la propia vida y estando en cambio necesitado de tantos servicios al otro. Servir es manifestación de libertad por irrumpir del propio yo y de responsabilidad hacia el otro; y servir es posible a todos, con gestos aparentemente pequeños, pero grandes en realidad, si son animados del amor sincero. El verdadero siervo es humilde, sabe ser "inútil" (cfr. Lc 17, 10), no busca provechos egoístas, pero se empeña por los otros experimentando en el don de sí mismo el gozo de la gratuidad.

Os auguro, queridos jóvenes, sepáis escuchar la voz de Dios que os llama al servicio. Es éste el camino que abre tantas formas de ministerios favorables a la comunidad; desde el ministerio ordenado a los varios ministerios instituidos y reconocidos: la catequesis, la animación litúrgica, la educación de los jóvenes, las más variadas expresiones de la caridad (cfr. Novo millennio ineunte, 46). He recordado, en la conclusión del Gran Jubileo, que esta es "la hora de una nueva 'fantasía' de la caridad" (ibidem, 50) Toca a vosotros, jóvenes, de forma particular, hacer que la caridad se exprese en toda su riqueza espiritual y apostólica.

5. "Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos" (Mc 9, 35)
Así dice Jesús a los Doce, sorprendidos al discutir entre ellos sobre "quién fuese el más grande" (Mc 9, 34). Es la tentación de siempre, que no perdona siquiera a quien es llamado a presidir la Eucaristía, el sacramento del amor supremo del "Siervo sufriente". Quien cumple este servicio, en realidad, es todavía más radicalmente llamado a ser siervo. Es llamado, de hecho, a lograr "in persona Christi" y por lo tanto a revivir la misma condición de Jesús en la Última Cena, asumiendo por ello la misma disponibilidad para amar no sólo hasta el fin sino a dar la vida. Presidir la Cena del Señor es, por lo tanto, una invitación urgente para ofrecerse como don, para que permanezca y crezca en la Iglesia la actitud del Siervo sufriente y Señor.

Queridos jóvenes, cultivad la atracción por los valores y por la elección radical que hacen de la existencia un servicio a los demás tras las huellas de Jesús, el Cordero de Dios. No os dejéis seducir por los reclamos del poder y de la ambición personal. El ideal sacerdotal debe ser constantemente purificado de éstos y otras peligrosas ambigüedades.

Resuena también hoy el llamamiento del Señor Jesús: "Si uno me sirve, que me siga ( Jn 12, 26). No tengáis miedo de acogerlo. Encontraréis seguramente dificultades y sacrificios, pero seréis felices de servir, seréis testimonios de aquel gozo que el mundo no puede dar. Seréis llamas vivas de un amor infinito y eterno; conoceréis la riqueza espiritual del sacerdocio, don y misterio divino.

6. Como otras veces, también en esta circunstancia tendamos la mirada hacia María, Madre de la Iglesia y Estrella de la nueva evangelización. Invoquémosla con confianza para que no falten en la Iglesia personas dispuestas a responder generosamente a la llamada del Señor, que llama a un más directo servicio del Evangelio:

"María, humilde sierva del Altísimo, el Hijo que has generado te ha hecho sierva de la humanidad. Tu vida ha sido un servicio humilde y generoso: has sido sierva de la Palabra cuando el Ángel te anunció el proyecto divino de la salvación.
Has sido sierva del Hijo, dándole la vida y permaneciendo abierta al misterio.

Has sido sierva de la Redención, "permaneciendo" valientemente al pie de la Cruz, junto al Siervo y Cordero sufriente, que se inmolaba por nuestro amor.

Has sido sierva de la Iglesia, el dia de Pentecostés y con tu intercesión continúas generándola en cada creyente, también en estos tiempos nuestros, difíciles y atormentados.

A ti, joven Hija de Israel, que has conocido la turbación del corazón joven ante la propuesta del Eterno, dirijan su mirada con confianza los jóvenes del tercer milenio. Hazlos capaces de aceptar la invitación de tu Hijo a hacer de la vida un don total para la gloria de Dios.

Hazles comprender que servir a Dios satisface el corazón, y que sólo en el servicio de Dios y de su reino nos realizamos según el divino proyecto y la vida llega a ser himno de gloria a la Santísima Trinidad
Amén".

En el Vaticano, 16 de octubre de 2002.

EL OBSERVADOR 409-8

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NUESTRO PAÍS
Obispos piden a los mexicanos votar según los Mandamientos


Los obispos de la Región Metropolitana circundante al Distrito Federal han pedido a los votantes católicos meditar y decidir su elección partiendo de los Diez Mandamientos.

Tras recordar que, "dentro del universo de valores que el Creador ha concedido a cada persona, la responsabilidad social es uno de los valores más grandes a vivir", señalaron que "el Decálogo o los Diez Mandamientos hoy vienen a ser base y expresión de la más alta sabiduría en orden a regir el ser y el actuar humano".

"Estos Diez Mandamientos, que tienen como base la fe y la justicia, la Iglesia descubre que fueron perfeccionados definitivamente por Jesucristo Nuestro Señor", indicaron.

Los obispos piden a los votantes "tomar en cuenta en el quehacer político, la sabiduría que brota de la ley de Dios al acercarse el período electoral" y recuerdan a quienes están en condiciones de votar "que es ineludible la participación de todos en la construcción y cuidado de la sociedad". Según los obispos, "son muy altos los costos que se pagan cuando, por indiferencia o comodidad, se elude la participación en los procesos democráticos" y "un cristiano o una persona de buena voluntad sólo puede decir satisfactoriamente que actuó en conciencia cuando se preocupó por iluminarla y ponerla en armonía con la voluntad de Dios expresada en el Decálogo".

En este sentido, piden tomar en cuenta los mandamientos "No mentirás", porque "todo engaño, fraude, es una mentira"; "No robarás", porque "todo abstencionismo, toda ventaja o abuso, en ocasiones la excesiva propaganda, han de considerarse un verdadero robo"; y "No matarás", porque "cualquier práctica que lesione el respeto, la democracia, los legítimos derechos y la convivencia pacífica de los ciudadanos, consideramos que es una acción que engendra muerte".

(Fuente. ACI)

EL OBSERVADOR 409-9

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El obispo de Celaya llama a la reflexión ante las elecciones
Vencer el abstencionismo, cruzada de la Iglesia Católica

Eugenio Amézquita Velasco / www.diocesisdecelaya.org.mx


A través de la circular 5/2002, Mons. Jesús Humberto Velázquez Garay, obispo de Celaya hizo un llamado urgente y prudente a los fieles diocesanos para que venzan el abstencionismo y evitar que «los políticos de los cuales desconfiamos se aprovechen de nuestra indiferencia y pasividad».

Textual, el documento manifiesta «a todos los sacerdotes, religiosos y laicos de la diócesis» que «estamos en plena efervescencia política. La prensa, la T.V. y los noticiarios por la radio ya están dando a conocer a los posibles candidatos de los partidos políticos para las alcaldías de nuestros municipios, y también para las diputaciones».

El documento prosigue indicando que «sin llegar a un peligroso compromiso partidista, es responsabilidad de nosotros pastores (ministros de culto), orientar a los fieles laicos sobre su deber de actuar y participar, en forma libre, responsable y pacífica en la elección de aquellos que ejerzan en forma legítima la autoridad».

«Hay que hacer un llamado urgente y prudente a todos los fieles laicos a que venzan el abstencionismo; que ejerzan su derecho a emitir un voto razonado».

Prosigue el documento indicando que «es necesario replantearse la abstención electoral. Votar es un derecho, y una obligación, y existen personas que renuncian al ejercicio de ese derecho y de este deber para manifestar actitudes de desacuerdo, bien sea respecto al sistema político o a los partidos».

«También existe la posibilidad de expresar nuestro desacuerdo nulificando el voto, con lo que no renunciamos a ejercer este derecho, pero no queda expresada con claridad nuestra elección y sí nos exponemos a que ese voto sea manipulado», advierte nuestro Pastor Diocesano.

«La abstención es preocupante cuando es consecuencia de la indiferencia y de la irresponsabilidad. Hay que comprender que las decisiones que se toman desde las instituciones políticas, nos afectan directamente a todos y todas, nuestra pasividad ante las decisiones políticas es la que permite decisiones y conductas que después criticamos y ponemos como excusa para no participar activamente como ciudadanos libres, colaborando al bienestar de toda la comunidad».

«No sólo es importante votar, sino también enterarse de los programas electorales, hablar con los candidatos, manifestarles nuestras necesidades y demandas, y sobre todo, exigir el cumplimiento de los programas. No es suficiente votar en las próximas elecciones; hay que tener la convicción de que la persona por quien se vote es la más capaz y honesta».

«Los políticos de los cuales desconfiamos se aprovechan de nuestra indiferencia y pasividad. Si les reclamásemos y exigiésemos prudente y pacíficamente, se verían obligados a responder a las necesidades de los votantes, ya que son nuestros representantes y dependen de nuestro voto».

Manifestó Mons. Velázquez Garay que «ojalá que la concientización y responsabilidad al acudir a las urnas marquen una nueva organización político electoral que se refleje en los sectores donde las expectativas de la sociedad siguen siendo urgentes: la seguridad en el empleo, la recuperación del salario, salud, alimentación, vivienda digna, educación, pensiones, jubilaciones justas, seguridad social, mejoramiento del medio ambiente, abatimiento de la corrupción, la impunidad y la creciente militarización, recuperación de los valores cívicos, fin de una permisividad en el campo ético-moral que se refleja en la cultura del desorden en el manejo de la sexualidad, legalización del aborto, incursión indiscriminada de la ciencia en el plano de la vida humana atentando a su dignidad, la fetichización (idolatría) del cuerpo, etc».

Finalmente, nuestro Pastor Diocesano externó «y oremos, recordando el diálogo de Jesús con Pilato. Cuando Pilato le dice: «No sabes que tengo autoridad para liberarte o condenarte? Jesús le responde: «No tendrías autoridad si no se te hubiera dado de lo alto». Jn 19, 10. Pidamos a Dios que nos ayude a elegir a quien lo represente con su autoridad aquí en la tierra en los asuntos sociales y temporales con verdadero espíritu de servicio».

EL OBSERVADOR 409-10

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CULTURA
Algunos mitos docentes

Por Carlos Díaz


La doble moral de Jano. Los amigos de Jano, el de las dos caras (January, enero, mira hacia el año viejo, y por la otra hacia el nuevo), piden una tajante división entre vida privada y vida pública: una cosa es la teoría profesada y otra la vida vivida. Sin embargo, las intersecciones entre vida pública y privada enraizan en la unidad de la persona humana, la misma en la cátedra y en la intimidad del hogar. El maestro lleva a casa sus cualidades y hábitos personales. El docente que no es buena persona no es buen docente; el mal docente no puede ser hombre bueno, porque en tanto que docente malo hace daño a los demás: el perezoso no será buen maestro, pues enseñará lo sobrepasado.

La superficialidad «antiCasandra». Casandra era una sibila troyana que había recibido el don de la profecía junto con la maldición de que nadie iba a creer las desgracias que profetizara. Desgraciado quien alerte contra lo que el Imperio quiere enseñar: para ser profesor escolarmente correcto hay que negar los problemas.

El formalismo «antiHércules». Como condición para recuperar su libertad, Hércules fue sometido a doce pruebas, pero no faltan docentes para quienes la escuela no está para ganar la libertad peleando contra el desorden: cortesía con quien nos paga, tranquilidad, buenos alimentos, sillón, y trienio al fondo. ¡Como si no hubiera que hacer ingentes trabajos de Hércules en la escuela para servir humildemente a un solo niño, Dios mío! No estamos en la escuela para que no nos pase nada, sino para que nos pase todo, ¿comprenden? La escuela no es una sociedad aseguradora, sino creadora de riesgos en favor del ser humano.

El eficacismo «antiMinerva». Minerva, dueña de la sabiduría, nació omnisciente de la cabeza, sin haberlo aprendido de nadie. Contra Minerva se proclama que lo importante en la escuela no es la sabiduría, sino los ejercicios prácticos: ¡Como si el conocimiento de la partitura impidiese su ejecución! Es verdad que con sólo estudiar do-re-mi-fa-sol no se sabe aún tocar ningún instrumento, y que nadie se convierte en pianista si le falta un piano donde practicar. Pero para ser pianista hay que estudiar solfeo. Cuando se está vacío, se hace una cultura vacía y se lleva una vida llena... de vacío, tocaremos música sólo di sentito dire, oiremos campanas sin saber de dónde viene el sonido, distaremos de ser músicos porque musikós es quien tiene buen trato con las Musas. Sí. Maestro es el que escucha la voz de la experiencia, y por eso en él el vacío suena (re-suena) con la plenitud de la música celestial, encontrándose con lo eterno eufónico al oir los rumores del silencio ejercido.

El impersonalismo de Hermes. Hermes, mensajero e intérprete de todos los idiomas, aunque a la vez ladrón y traficante de ganados: ¿qué confianza podríamos otorgar a las traducciones de un ladrón? Traduttore, traditore. No pocos maestros se alían con Hermes para maltraducir: dice Aristóteles que dice Platón que dice Sócrates. Jamás han comprobado si era verdad ese decir de decires; y, sobre todo, jamás sostienen nada en primera persona. ¡Aterradora carencia de experiencia personal, cuántas aulas llenas de enseñantes y vacías de maestros! ¿Qué creyente sería el que dijese: «Yo no creo, pero creo que creo lo que éste dice que ése cree»?

La hiperespecialización de Vulcano y Prometeo. Vulcano, ígneo y metalúrgico, producía hombres de metal para obedecerle en la fábrica, antecedente de la robótica; Prometeo quiso robar el fuego a Zeus para entregárselo a los mortales, antecedente de Robin Hood. Según no pocos, la división del trabajo se impone al docente, cual tarea sectorial. Pues no. Cada disciplina escolar es un reflejo del microcosmos sapiencial, no para que todos sepamos de todo, sino para que nos abramos a todo desde la frágil barquilla de nuestro saber. Las problemáticas sapienciales son comunes si se refieren al ser humano, y hay que abrir vasos comunicantes interdisciplinares, no compartimentos estancos.

El servilismo, mito antiAntígona. Antígona, obedeciendo la ley eterna, muere martirialmente por desobedecer las leyes injustas de la ciudad. ¿Cómo consigue el Imperio que todos sus borregos balen siempre al unísono? Eliminando a los disidentes. ¡Qué solita te has quedado, Antígona! Pero no. A pesar de tantos malos maestros, meros siervos de las leyes pestíferamente legiferadas, tampoco nosotros venimos a la escuela a obedecer las leyes de la ciudad cuando éstas contradicen a la ley eterna. La escuela es para que lo eterno fructifique, lo diga Agamenón o su porquero.

El curriculismo, mito del laurel olímpico. Los atletas griegos competían para recibir la corona de laureles. Del mismo modo, muchos docentes olvidan que el premio está en el enseñar bien: ¿de qué te sirven todos los laureles, si pierdes tu escuela? Los incentivos pueden facilitar la acción del acto virtuoso, pero no sustituir la virtud misma. Mal va una sociedad si, para que se ejerza honestamente la profesión, sólo recompensa externamente. Nuestras reivindicaciones laborales estarán cargadas de sentido cuando ejercidas desde la responsabilidad magisterial. No aceptemos nunca el solecismo: «Me engañarán en el salario, pero en el trabajo les engaño yo a ellos».

La frustración, mito de Sísifo. Sísifo resbala y deja caer su gruesa piedra cuando está por llegar a la cumbre que le liberaría, para recomenzar eternamente frustrado. Muchos docentes son Sísifo mientras se estabilizan, y Zeus cuando logran la cátedra procurando desquitarse: «Soy tan, que he suspendido al noventa por ciento». Repruebo, luego existo, dice Magister Perfectus Cretinus. Esos esclavos de ayer no han aprendido a servir: servidores son los que hacen lo que los otros necesitan. La lealtad y el afecto que sembramos en el aula no proceden del miedo a la reprobación o del halago, ni del control que ejercemos a través de las calificaciones, sino de la identidad de maestros.

EL OBSERVADOR 409-11

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¿Santidad en política? (II)
Robert Schuman (1886-1963); Padre de Europa

René Lejeune / Arvo.net


Hay un hombre de Estado francés cuya vida y cuya acción política es una buena ilustración de ello. Ha contribuido de manera determinante a orientar una época bisagra de la historia. El acto político que asentó con audacia el 9 de mayo de 1950 abre a las naciones, en el horizonte del tercer milenio después de Jesucristo, perspectivas nuevas de coexistencia pacífica y de estrecha cooperación. Su nombre: Robert Schuman…

Para el cristiano su preparación comienza, lo mismo que para cualquiera otra cosa, por la educación ya desde los primeros años de la existencia. Preparación para la vida personal y social, para una vida auténticamente cristiana, cual-quiera que sea la futura actividad.

Una educación es cristiana cuando es encomendada consciente y deliberadamente, por los padres y los demás responsables, a Jesucristo, único educador del hombre. Los cristianos no deben olvidar nunca este término de la educación.

Este fue el caso de Robert Schuman en su infancia y en su adolescencia, gracias a los esfuerzos combinados de una madre, de una parroquia y de una escuela entonces verdaderamente cristiana. A esta educación se añadía una sólida formación escolar: el interés del alumno se señalaba principalmente por la historia y por las matemáticas. En la Universidad, los estudios de Derecho lo iniciaron en la esencia y en el funcionamiento jurídico de la sociedad; sus estudios de economía y de dirección del Estado, debidos a su iniciativa personal, le serán útiles para su futuro compromiso político, que él no había previsto, ni siquiera querido.

Su doble cultura, como es el caso de numerosas poblaciones fronterizas, lo preservó de toda estrechez de espíritu. Su vida interior intensa, la meditación diaria de la Palabra de Dios, que se expresa en una historia de la salvación rica en enseñanzas y, directamente, por la boca de Jesucristo, le dio la sabiduría que llamaba la atención de sus interlocutores. Y también alimentó en él el don de profecía, que el apóstol recomienda con insistencia que hay que pedirle al Señor (1 Cor. 14, 1). El acto del 9 de mayo de 1950 -la fundación de la Comunidad Europea- fue eminentemente profético por su audacia y sus con-secuencias.

Robert Schuman fue también ejemplar en los aspectos concretos de su compromiso político. Llevaba la lucha con dignidad; jamás atacó personalmente al adversario con ocasión de las campañas electorales y en los enfrentamientos en la tribuna de la asambleas. Estaba «siempre dispuesto a entablar el diálogo, tratando de persuadir, teniendo en cuanta las objeciones, siempre con la misma paz y una total cortesía» (André Philip). Y es que en cada ser humano, bien o mal intencionado, veía ante todo la criatura hecha a imagen. de Dios. Con frecuencia me dio este testimonio directo o indirecto. Además, cumplía con sus múltiples tareas muy concienzudamente. No hay una carta dirigida a él que no leyera y anotara. Preparaba los informes con esmero y se los sabía a fondo en el momento de la acción. Tenía un elevado concepto de los asuntos públicos, que consideraba servicio a la comunidad y al bien común. Tanto en las grandes como en las pequeñas cosas, hasta el punto de que se sentía responsable de los dineros públicos apagando por la noches las luces de su ministerio. O rechazaba todo privilegio que le reservara su cualidad de ministro, por ejemplo, un compartimento especial en sus viajes en tren.

Pocos ejemplos hay de hombre político que refleje tan fielmente el espíritu cristiano en los aspectos concretos de los compromisos políticos. En los informes del proceso de beatificación emprendido, los historiadores podrán encontrar innumerables manifestaciones del espíritu cristiano en la lucha política. Robert Schuman será probablemente un testigo de primera importancia de la santidad en la política vivida en los tiempos modernos. La política fue para él camino de santidad.

EL OBSERVADOR 409-12

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PICADURA LETRÍSTICA
Castellanizar nombres

Por J. Jesús García y García / jjgar2003@yahoo.com.mx 

Tomemos a los hombres como son, no como deben ser.
FRANZ SCHUBERT.

Nos habíamos acostumbrado a que en México dominaba la combinación de relativamente pocos elementos étnicos, lo que daba por resultado que en cualquier nómina avasallaran los apellidos de origen español, propios de nuestra composición demográfica predominantemente mestiza. Casi no salíamos de los archisabidos —¿o archisobados?— García, González, Sánchez, Hernández, Gómez... Oíamos decir que en Argentina, Uruguay y otros países iberoamericanos abundaban los nombres de procedencia italiana, alemana y de otras "raras" extracciones. Entonces decíamos —y no faltaba en ello algo de admiración— que aquellas eran unas naciones "cosmopolitas", queriendo significar, simplemente, que su población tenía una composición más compleja que la nuestra, producto de haberse abierto más temprana y generosamente a la inmigración.

Ahora no es lo mismo: de día en día aumentan entre nosotros los nombres "exóticos". Y ya no se quedan en la sombra, sino que sobresalen. Vayan de muestra unos botoncitos: Yeidkol Polevnsky, Michel Jourdain, Melvin Brown, Arne aus den Ruthen Haag, Víctor Lichtinger Waisman, José Woldenberg Karawolsky, Jacqueline Peschard, Aline Albert, Ivonne Vandernpeereboom.

La primera acepción de la palabra exótico es: extranjero, peregrino, especialmente si procede de país lejano; la segunda: extraño, chocante, extravagante. Pero, veamos, ¿tiene algo de malo que los nombres acabados de mencionar sean exóticos? Nada, salvo, tal vez, algunas dificultades de pronunciación y de memorización para la escritura; esas dificultades contra las que tan rudamente combatió a principios del siglo XX don Miguel de Unamuno: "Estamos muy lejos —clamaba— de la época en que, corriendo los castellanos tierras y andando a tajo y mandoble por esos mundos, castellanizaban los nombres extranjeros al recibirlos, acomodándolos a la índole del propio idioma... Ahora, en cambio, ni los nombres de pila queremos traducir...". Y se felicitaba porque hubo algún representante del "castizo transcripcionismo" que se atrevió a llamar Gualterio Escoto a sir Walter Scott.

"Castellanizar" por obligación los nombres (cuando menos los de pila, que decía Unamuno) me parece, de suyo, una práctica ilegítima. Sin embargo, dio resultado en diversas épocas, especialmente con los nombres geográficos. En cuanto a los nombres de personas podemos esgrimir un par de ejemplos: Huitzilopochtli (¡Jesús!, qué nombre tan impronunciable, dijeron los conquistadores, y lo redujeron al estúpido y denigrante vocablo Huichilobos); Julio Verne (¿por qué Jules, si tenemos nuestro Julio?). En otros casos no dio mayor resultado: casi no hay quien diga Guillermo Shakespeare, Luis de Beethoven, Francisco Schubert o Teodoro Dostoievski.

La practiquita de marras roza, a veces, el ridículo: algún texto hispano propone los nombres de Lupo de Eschenbach, Juan Lupo Goethe, Vito de Maupassant, Reinaldo María Rilke y Canuto Hamsun para, respectivamente, Wolfram de Eschenbach, Johan Wolfgang von Goethe, Guy de Maupassant, Rainier Maria Rilke y Knut Hamsun; con la circunstancia agravante de que Wolfram y Wolfgang se traducen, indistintamente, como lobo, pero se intenta que en lugar de lobo se use el latín lupo, cuando el latín, a pesar de ser la lengua madre del castellano, para nada se parece ya a éste y es, por tanto, idioma extraño y "chocante".

Uno se pregunta: ¿qué "castellanización" podrían tener nombres como Soren Kierkegaard, Rudyard Kipling, Bjornstjerne Bjoerson, Ezra Pound, Vsevolod Meyerhold o Rabindranath Tagore? Sólo será válido nuestro intento de modificar nombres si para ello obtenemos pleno consenso de nuestros linguocolegas (perdón por el neologismo). Aceptar los nombres como son, procurar aprender la pronunciación original de ellos e imitarla hasta donde nos sea posible es una exigencia más de la tan traída y llevada globalización. Ni modo...

La pereza en la pronunciación, esa que lleva a algunos al extremo de decir setiembre en lugar de septiembre, no debe imponerse.

EL OBSERVADOR 409-13

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Perdí la fe, porque vi que un sacerdote...
Por Hector Sarabia


¿Qué me mantiene en la Iglesia? ¿El «cura» o mi amor personal a Cristo?

La pregunta es: ¿Cómo evitar que la gente pierda la fe por el mal ejemplo de algunos sacerdotes y religiosos?

Lo primero y lo más importante es activar nuestra fe y saber darla a los demás. Eso es lo que nos mantendrá fieles no solamente cuando percibimos testimonios negativos de la vivencia del cristianismo, sino también en cualquier situación difícil personal. Si nosotros tenemos una fe robusta, convencida de Jesucristo con un amor ardiente a Dios amante, ¿qué nos podría apartar de nuestro Padre celestial y de su Iglesia? ¿Problemas? ¿Dificultades? ¿El mal ejemplo de los que nunca esperaríamos algo así? ¿Traición de los más cercanos y dignos de confianza? Tenemos que vivir en la seguridad de la fe tan sensiblemente que también los demás se den cuenta de que no nos mantiene en la Iglesia la buena atmósfera, las amistades o los presbíteros simpáticos, sino el conocimiento y amor personal a nuestro Señor Jesucristo.

Además, seamos conscientes de que el demonio está muy interesado por ganarse a los sacerdotes y religiosos. Con un mal ejemplo de las personas consagradas tendrá mucho más éxito que con mil tentaciones. Él lo sabe, pero nosotros también. ¿Queremos caer en la trampa? Todos somos pecadores, no veamos los pecados de los demás antes que los nuestros. Solamente con absoluta confianza en la providencia de Dios podamos pasar estas pruebas de nuestra fe.

¿Podemos hacer algo para remediarlo o evitarlo? Claro que sí. Por un lado, trabajar con los sacerdotes y religiosos para ayudarles a cobrar conciencia de la trascendencia de su testimonio. Por otro lado, reforzar la fe de los fieles, para que sepan trascender las debilidades humanas y mantener su fe en Dios y en la Iglesia, como Cuerpo Místico de Cristo, por encima de todas las contrariedades.

Los presbíteros y los religiosos tienen debilidades como cualquiera. Son hombres y mujeres como todos los demás. Ellos necesitan de nuestras oraciones para ser santos, buenos pastores de nuestras almas. Para que la formación recibida en los seminarios les ayude a reaccionar ante todas las tentaciones. Además, nuestra fe no debe de estar sujeta al «cura» y lo que él hace. Somos miembros de la Iglesia por el amor personal a Cristo. Esto es lo importante, lo demás es secundario.

(Fuente: Cristiandad.org)

EL OBSERVADOR 409-14

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TESTIMONIO
Tres jóvenes modelos que dejaron todo por seguir a Dios


Jóvenes y guapas rumbo a la fama. Castings, ensayos, viajes, sesiones fotográficas... Soñaban con aparecer en las revistas, ganar mucho dinero, viajar y ser alabadas por gran parte del mundo. En medio del ruido y de la agitación se encontraron con una sorpresa: Dios salió al encuentro y, superando todos sus sueños, las llamó a vivir sólo para Él.

Sor Patricia
«Yo buscaba el aplauso, el triunfo. Con el tiempo me fui dando cuenta de que esto creaba tanto en mí como en todos los que me rodeaban, un sentimiento muy fuerte de vacío, de falta de sentido. Arriba, en el escenario, todo parecía funcionar a las mil maravillas, pero cuando volvías a la realidad, todo terminaba». Quien así habla es sor Patricia, nacida hace 27 años en Burgos, España. Hoy es hermana pobre de la orden de San Francisco y Santa Clara. Su gran sueño era llegar a hacer un día teatro, y la vía más rápida para abrirse camino en este difícil campo era pasar antes por la moda: ser modelo de estudio y pasarela.

«Desde muy pequeñita ya estaba acostumbrada a subirme al escenario. Todo aquello me fascinaba: las luces, los flashes, los colores, la moda, el teatro. Yo soñaba con llegar lejos. Me apasioné por el mundo bohemio, el de las personas 'libres'. Un mundo que yo había idealizado en mi mente, pero que me iba absorbiendo y, en cierto modo, 'deshumanizando', ya que, si querías triunfar, no se te ponía nada por delante, pasabas por encima de todo; también de los valores fundamentales en tu vida. Sólo importaba la imagen que podías ofrecer».

Por aquel entonces una amiga suya se había metido monja en un convento de clausura, y fue a visitarla cuando una gran pregunta nació en su interior: ¿Quién está prisionera: ellas o yo? «Aquellas mujeres que estaban dentro de las rejas eran felices. Tenían a Dios y eso les bastaba —comenta sor Patricia—. Recuerdo que en esa primera visita casi no oyeron mi voz. Me era imposible hablar con tanto asombro y ante una vida tan grande. En cambio, la siguiente vez que me acerqué a verlas no paré de hablar. Quería saber por qué entre las rejas eran felices y alegres, por qué se sentían libres; cuál era el sentido de sus vidas allí encerradas. Cuando descubrí a Dios o, mejor dicho, cuando Él salió a mi encuentro, abrió mis ojos y comprendí que sólo Él podía llenar mi vida y todos mis anhelos de libertad. A los tres meses de conocer a las monjas crucé el portón del convento con la ilusión de entregarme para siempre a Dios. Hoy lo único que puedo decir es que no vale la pena vivir llenando el corazón de sucedáneos. Que todo se acaba. Que lo único que permanece es el amor de Cristo. Que no vale la pena ser conocido por los hombres si uno no se deja conocer por Dios».

Constance Marie
Los responsables de las marcas Versace, Valentino, Chanel, Calvin Klein, Fendi y American Vogue, no se creían lo que estaban escuchando. Una de sus principales modelos, Constance Marie Coxon, de Arizona, Estados Unidos, decidía colgar los fabulosos vestidos que solía mostrar en las pasarelas de Tokio, Nueva York, París, Milán, Londres y Los Ángeles, para consagrarse enteramente a Dios. «Cuando comencé como modelo —dice Constance— sentía una fuerte emoción. Salir a la pasarela era un reto, una ocasión para enfrentarte a las miradas de muchos espectadores que esperan todo de ti. Pero, después de caminar por muchas pasarelas y vestir toda clase de marcas, me di cuenta de que no me sentía tan realizada ni tan feliz como yo quería. No estaba ejercitando ni mi mente ni mi capacidad de amar. Empecé a sentirme muy vacía. Todo lo que me decían que me haría feliz ya lo tenía, y, sin embargo, no lo era. Estaba más bien triste, aburrida y pesimista. El único sueño que todavía tenía era hacer algo de trascendencia; que durara y que ayudara a los demás. Algo así como lo que había hecho Edith Stein, la madre Teresa de Calcuta o el padre Damián de Molokai. Encontré un lugar donde realizar este sueño, y allí me di cuenta de que valía la pena dar toda mi vida a Dios y a los demás. Hoy estoy feliz. No sabía que uno podía ser tan feliz dejándolo todo y dedicándose totalmente a los demás».

Constance Coxon se dedica ahora, como consagrada del Movimiento Apostólico «Regnum Christi», a dar conferencias, retiros espirituales y charlas de humanidades a jóvenes. También acude a las zonas pobres del sur de México para ofrecerles catequesis.

Antonella
Tras una crisis personal, agravada por la muerte de su padre, Antonella Moccia, modelo profesional, de 30 años, habitual de las pasarelas italianas y francesas, desfilando siempre con diseños de Mila Shon y de las hermanas Fontana, decide dar un nuevo rumbo a su vida y se incorpora como voluntaria en la comunidad romana de la congregación de la madre Teresa de Calcuta. Le asignan lavar ropa de los vagabundos y ahí comienza a sentirse querida por Dios. Muchos son los encuentros con desconocidos que la van acercando a la Iglesia. Una señora le invita a rezar el rosario. Sor Franceschina, que se la cruza en el metro y que se fija en ella porque ve a una joven hermosa, maquillada y elegante leyendo los salmos en lugar de una revista, la invita a un grupo juvenil. Al final, un sacerdote, tras leer el testimonio de su conversión en una revista vocacional, contacta con ella; llega a ser su director espiritual y a acompañarla en la elección de su consagración. También están, naturalmente, su familia y su novio, que asisten sin comprender a la trasformación de la modelo en esposa de Dios.

«En todas partes hay hambre de Dios —dice Antonella—. No sólo en la moda, sino también en el mundo del cine y del espectáculo. Estos años subida a la pasarela me han preparado para entrar en otra gran familia, la de la Iglesia».

(Fuente: La razón, 11-12-1999)

EL OBSERVADOR 409-15

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JUAN PABLO II EN ESPAÑA
Espera que España siga siendo semillero de santidad


Juan Pablo II lanzó el pasado domingo 4 de mayo un llamamiento a los católicos españoles para que sean fieles a la rica herencia espiritual que han recibido al canonizar a cinco nuevos santos de ese país en Madrid.

Más de un millón de personas, según confirmaron varias fuentes de la organización, se reunieron en la plaza de Colón para participar en el acto culminante de la quinta visita del Papa a España.

«El sucesor de Pedro, peregrino en tierras españolas, os repite: España, siguiendo un pasado de valiente evangelización: ¡sé también hoy testigo de Jesucristo resucitado!», afirmó durante la homilía.

Entre los nuevos santos españoles dos son sacerdotes: Pedro Poveda (1874-1936), martirizado en la guerra civil española, fundador de la Institución Teresiana; y José María Rubio (1864-1929), religioso jesuita, apóstol de los suburbios más pobres de Madrid.

Las otras tres son religiosas: Genoveva Torres (1870-1956), fundadora de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles (conocidas como «Angélicas»); Ángela de la Cruz (1846-1932), fundadora de las Hermanas de la Compañía de la Cruz; y María Maravillas de Jesús (1891-1974), religiosa de la Orden de las Carmelitas Descalzas.

«Al dar gracias al Señor por tantos dones que ha derramado en España, os invito a pedir conmigo que en esta tierra sigan floreciendo nuevos santos», afirmó el Papa.

Para que aparezcan nuevos santos en España, el Santo Padre puso dos condiciones: mantener la fidelidad al Evangelio y defender la unidad familiar. «¡No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo y a Europa la riqueza cultural de vuestra historia».

El Papa destacó las virtudes heroicas de los nuevos cinco santos durante su homilía.

De San Pedro Poveda, fundador de las teresianas, destacó que «culminó su existencia con la corona del martirio», durante «la persecución religiosa» que padeció España entre 1936 y 1939, durante la que fueron asesinados cerca de 12.000 sacerdotes y religiosas por su fe.

De San José María Rubio destacó su lema: «Hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace».

Santa Genoveva Torres «fue instrumento de la ternura de Dios hacia las personas solas y necesitadas de amor, de consuelo y de cuidados en su cuerpo y en su espíritu. La nota característica que impulsaba su espiritualidad era la adoración reparadora a la Eucaristía», aseguró el Papa.

«Semejante amor y sensibilidad hacia los pobres llevó a Santa Angela de la Cruz a fundar su Compañía de la Cruz, con una dimensión caritativa y social a favor de los más necesitados», añadió.

Finalmente, «Santa Maravillas de Jesús vivió animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocación austera, poniendo a Dios como centro de su existencia».

Entre los presentes se encontraba el niño argentino Manuel Vilar, muerto clínicamente al ahogarse en una piscina y vuelto milagrosamente a la vida por intercesión de la Madre Maravillas y que participó en la ofrenda eucarística junto con su madre.

EL OBSERVADOR 409-16

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JUAN PABLO II EN ESPAÑA
Un joven de 83 años, saludable y enérgico, conquistó Madrid


«Soy un joven de 83 años», gritó la tarde del 3 de mayo en Madrid, el Papa Juan Pablo II –cuya energía, claridad y saludable apariencia ha conmocionado a la prensa- ante los 600 mil jóvenes que lo aclamaron con un sonoro «Eres joven, eres joven», en el aeródromo de Cuatro Vientos.

Juan Pablo II llegó al aeródromo al promediar las 6 de la tarde –hora de España- y tomó varios minutos para recorrer el campo a bordo del papamóvil y estar cerca de los asistentes a la Vigilia de Oración.
Antes que el Pontífice se sentara para presidir la fiesta, se soltaron cientos de palomas y miles de globos amarillos y blancos.

El Pontífice, más vital que nunca, improvisó en varios momentos de su discurso movido por el calor y afecto de los presentes que llegaron desde el mediodía al aeródromo y no cesaban de decirle: "Ésta es la juventud del Papa".

Al «Juan Pablo II, te quiere todo el mundo». El Pontífice se salió del texto preparado para responder: «Puede ser verdad en España», alegrando aún más a los presentes.

En momento, el Papa preguntó a los jóvenes si sabían qué edad tiene después de haber sido ordenado sacerdote a los 26 años y haber pasado ya 56 años.

Aclaró que está a punto de cumplir 83 años y aseguró que «vale la pena dedicarse a la causa de Cristo».

Los jóvenes respondieron «tenemos un Papa joven» y «ra, ra, ra, ra, el Papa es un chaval».

El encuentro llevaba un retraso de hora y media sobre el horario previsto y eran cerca de las nueve de la noche. Entonces el Papa preguntó: «¿Cuántas horas quedan para la medianoche?» Ante esta invitación, las banderas y pan-cartas que habían quedado bajadas para ver todos al Papa, volvieron a levantarse. «Apenas quedan tres horas para la medianoche y después viene mañana», agregó.

En las primeras filas se encontraron varias autoridades españolas como el Príncipe de Asturias, Felipe, y sus hermanas, las infantas Elena y Cristina, acompañadas de los Duques de Lugo y de Palma de Mallorca.

EL OBSERVADOR 409-17

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FIN

 
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