El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
27 de julio de 2003 No.420

SUMARIO

bulletPara hablar sobre la homosexualidad: Tomar en serio el corazón humano
bulletLas elecciones en México: un panorama complejo
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - El amor materno de Dios
bulletAL PASO CON DIOS - Monaguillos
bulletPINCELADAS - Si usted siembra
bulletREPORTAJE - El culto a los santos: hasta dónde puede llegar sin caer en idolatría, superstición o magia
bulletLOS VALORES DE LOS MEXICANOS - Colaboración en la familia
bulletEn el año 2002 hubo 88 mil quejas contra la banca mexicana
bulletCULTURA - Tramposos

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Para hablar sobre la homosexualidad
Tomar en serio el corazón humano
Por Nieves García
En las últimas semanas la prensa ha hablado en abundancia de la realidad homosexual, especialmente a partir de la noticia de que Canadá ha sido el tercer país en admitir el matrimonio de homosexuales después de Bélgica y Holanda. A los pocos días se hizo público el fallo del Tribunal Supremo estadonidense sobre el caso de Texas que derogaba la ley que penaba la sodomía en Texas, y todo ello coincidió con el 28 de junio, día "internacional" del "Orgullo gay". Noticias y artículos presentan el hecho como una realidad que se impone, y que la sociedad tiene que aceptar y defender, porque son una minoría que se siente víctima.


En los últimos treinta años el número de personas que declaran ser homosexuales o tener tendencias homosexuales ha crecido significativamente. Esto no prueba en ningún momento el famoso mito de que el 10% de la población tenga esta tendencia, pero sí que en nuestra sociedad occidental se están dando una serie de factores que conducen a desórdenes en la identidad sexual. Aunque la famosa asociación americana de psiquiatría (A.P.A.), eliminó de la lista de desórdenes la homosexualidad, en la realidad, lo llamemos como lo llamemos, es una "anormalidad", un comportamiento no natural de acuerdo a lo que es el hombre o la mujer como tal. Y entiendo anormalidad no como algo peyorativo, simplemente como algo diferente de lo que nos viene dado por la naturaleza. Nuestra sexualidad no es un rasgo accidental como lo pudiera ser el color del cabello; cada una de nuestras células, de todo nuestro cuerpo, está marcada de acuerdo al propio género: masculino o femenino, xy ó xx. Esto no sucede con ninguna otra dimensión humana. La sexualidad no es un elemento accidental que puede alterarse por "preferencia sexual" sin que afecte esencialmente a la persona. La sexualidad viene dada por la naturaleza, no es un elemento cultural cambiable, aunque se vea influida por la cultura.

Sexualidad abierta a la vida

Hay que partir de una base: la naturaleza humana es la que es y la realización del ser humano se da en ella, no contra ella. Por ello una alteración en el campo de la sexualidad afecta esencialmente al ser humano. Los estudiosos explican que se puede hablar de varios niveles de sexualidad: la sexualidad genética, la gonadal, la hormonal y la psicológica. Estos cuatro niveles necesitan estar "coordinados" para que la sexualidad humana desarrolle sus funciones normales. En esta perspectiva se entiende mejor el principio que reza que "la unidad es el principio del ser". La sexualidad, como todas las funciones humanas, tiene unos fines. Así como los pulmones permiten respirar, la sexualidad es un complejo dinamismo que permite finalmente que la humanidad siga existiendo. Este mecanismo se espiritualiza en cuanto que somos capaces de enmarcar esta vivencia en una realidad amorosa entre hombre y mujer. El homosexual, al menos en un inicio, siente atracción hacia personas de su mismo sexo; es decir experimenta una disfunción seria entre el sexo corpóreo y el sexo psicológico; lo que le imposibilita la vivencia de una sexualidad natural abierta a la vida, que es uno de los fines principales de la vivencia de una sexualidad natural humana.

La mayoría de los estudios que investigan las génesis de estos comportamientos coincide en mencionar algunas de las siguientes causas: alienación del padre en la infancia, porque el padre fue percibido como hostil, distante, violento o alcohólico, la madre fue sobreprotectora, en el caso de niños, la madre estaba necesitada de afecto y era exigente, los padres no fomentaron la identificación con el propio sexo, abuso sexual o violación, fobia social o timidez extrema y no tratada. En algunos casos, la atracción sexual homosexual o la actividad ocurre en un paciente con algún otro diagnóstico psicológico, como: depresión grave, ideas de suicidio, neurosis de angustia generalizada, abuso de drogas, desórdenes de conducta de adolescentes, personalidades psicopáticas marginales, esquizofrenia, narcisismo patológico.

El cáncer de la carencia afectiva

Pero detrás de cada uno de estos factores se esconde el gran cáncer de nuestra sociedad, alimentada hasta la saciedad por el materialismo, el hedonismo y la superficialidad: la falta de amor. Posiblemente esta inclinación no es más que un síntoma de una seria carencia afectiva. El hombre se asfixia sin amor, y si no lo encontramos por los cauces naturales, creamos nuevos puentes, pero no es algo opcional. Esta falta de amor no sólo es causa en el inicio sino en el desarrollo del proceso, porque cada una de estas personas, cuando por los motivos que fueran comenzaron a sentir esta inclinación, posiblemente no encontraron en su ambiente cotidiano comprensión, aceptación, un deseo profundo por ayudarles; quizás hubo rechazo, burla, humillación, que abrió más aún la herida emocional.

Y el amor como donación desinteresada al otro buscando su bien objetivo se convierte también en el mejor medio de solución. No se conocen en la prensa, ni se organizan manifestaciones que los defiendan pero hay muchos hombres y mujeres comprometidos en ayudar a quienes quisieran redescubrirse a sí mismos, y encauzar toda su capacidad afectiva por los derroteros de la naturaleza que poseen. Cito literalmente el testimonio de un doctor en Medicina y en Filosofía, Jeffrey Satinover, de quien tomamos el pensamiento que inspiran estas ideas: «He tenido la gran suerte de haber encontrado a mucha gente que ha logrado salir del ambiente homosexual de vida. Cuando veo las dificultades que han encontrado, el coraje que han demostrado, no sólo al encontrar esas dificultades, sino al confrontar una cultura que usa todos los medios para negarle la validez de sus valores, metas y experiencias, me muevo a la admiración... Son estas personas -previamente homosexuales, y todos aquellos que están luchando en este momento en América y en el extranjero - que me parecen un modelo de todo lo que hay de bueno y posible en un mundo que toma el corazón humano... muy en serio. En mis exploraciones en el mundo del psicoanálisis, la psicoterapia y la psiquiatría, nunca antes he visto curaciones tan profundas» (Satinover 1996).

En el centro de toda la dignidad

Suena utópico, pero es real. Para ayudar hay que creer en el otro, en su grandeza interior, en su capacidad de amar, en su dignidad, hasta llegar a sentir incluso admiración. El Doctor Satinover habla convencido: "...me parecen un modelo de todo lo que hay de bueno y posible en el mundo que toma el corazón humano ... muy en serio". Este respeto sincero hacia el otro tiene la cualidad mágica de generar confianza en quien lo necesita y estimula a luchar para ser mejor.

La persona que quiere salir de este mundo o reorientar su inclinación necesita, ella la primera, creer en su propio corazón y tomarlo muy en serio; entender que solo amando puede realizarse y realizar a otros. Se necesita agrandar mucho el corazón para perdonar lo que haga falta, y levantarse por encima de todo, sin resentimientos, dispuesto a ...aprender a amar como hombre o como mujer, integrando todas las dimensiones de su persona en orden a su realidad natural.

Un sabio escritor francés decía: "Descubrí asombrado que hablar era, de hecho, el mejor modo de callar lo esencial" y exactamente esto es lo que sucede con el tema de la homosexualidad. Se habla tanto de que no hay vuelta ni posibilidad de conversión, de la posibilidad de que la homosexualidad sea genética, aunque nunca se ha demostrado, de que son muchos los que tienen esta inclinación... que entre tantos argumentos queda escondida la otra cara de la moneda: los testimonios de vida de cientos de personas que fueron homosexuales y que lograron cambiar con una terapia adecuada y el apoyo de quienes realmente descubrieron en ellos su dignidad humana.

Lo que estas personas nos enseñan se guarda en el silencio, pero echa por tierra, existencialmente, tantos eslóganes más sentimentales que fidedignos. Nos vuelven a demostrar que el hombre es un ser para el amor, que el amor es lucha, pero que sólo por este camino se alcanza la paz y la alegría real. El hombre y la mujer que luchan por ser auténticos son siempre dignos de admiración. Esta es la diferencia por la que merece la pena arriesgarse.

(Fuente: www.mujernueva.org )

EL OBSERVADOR 420-1

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Las elecciones en México: un panorama complejo

Para hacer un resumen y un balance de las recientes elecciones mexicanas, la agencia católica ZENIT entrevistó al Jaime Septién, director de El Observador:
Apenas se acaba de dispersar el humo de una batalla electoral que dejó un saldo muy desfavorable para el partido en el poder de México (el centro-derechista Partido Acción Nacional, PAN) y enormes ventajas de dominio al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara de Diputados. Estas elecciones intermedias fueron jalonadas por constantes ataques a la libertad de expresión de los obispos; varios de ellos tuvieron que enfrentar demandas judiciales, principalmente de parte del partido México Posible, una organización de izquierda que, al final de las elecciones, no pudo conservar su registro por no alcanzar ni siquiera 2% de la votación de los mexicanos.
México es el segundo país con mayor número de católicos en el mundo, solamente detrás de Brasil, pero con unas leyes que denotan las secuelas de la persecución religiosa que tuvo lugar en el país a mediados del siglo pasado. Leyes que hablan de inconstitucionalidad de toda forma de discriminación, pero acaban por discriminar la libertad de opinión de los ministros de culto.

Las recientes elecciones mexicanas se caracterizaron por las denuncias contra obispos en la campaña electoral por ofrecer la visión moral de la Iglesia sobre cuestiones de vida pública. ¿En qué ha quedado la situación judicial? ¿Habrá investigación oficial por parte de las autoridades judiciales?

De hecho la investigación sigue en trámite. Ha sido muy molesta para los obispos. Se les acusó de una cantidad brutal de tonterías: que si querían un Estado confesional; que si eran los culpables de la muerte por aborto clandestino de miles de mujeres, que si estaban queriendo revivir los fueros de la Iglesia en el siglo XlX... La verdad es que pocas ocasiones he tenido para ver tanta estupidez reunida en tan corto espacio. Por un lado, las autoridades judiciales diciendo que no había materia que perseguir, y por el otro, dándole alas a un partido radical (México Posible) para que le pusiera piedras en el camino a la clerigalla... Realmente decepcionante la actitud de un gobierno que se dijo muchas veces católico.
Indudablemente, como lo han reconocido los políticos que hicieron las denuncias, estas acusaciones tenían por objetivo buscar propaganda electoral. ¿Alcanzaron su objetivo?
El objetivo de México Posible (MP) era, justamente, nuclear el voto anticlerical (el de los pro-aborto, los homosexuales, las lesbianas, los intelectuales «progres», etcétera). Pero a México Posible lo derrotó el México real, que sigue siendo católico y firme en sus convicciones. Para alcanzar y conservar su registro como partido político nacional (y obtener millones de pesos de financiamiento público), MP necesitaba dos por ciento de los votos de los mexicanos. Apenas alcanzó uno por ciento. Si no entienden esta lección, pues ni modo. Por lo demás, creo que se dio la versión contraria al efecto de la cinta «El crimen del Padre Amaro». En aquella ocasión, por la inocencia, llena de buena voluntad, de algunos movimientos católicos, hizo que las salas se abarrotaran de curiosos que jamás hubieran visto filme tan mediocre si no hubiera mediado el escándalo. Con el que desató MP sobre los escritos de los obispos, muchos católicos reacios a la lectura vieron en las exhortaciones -en especial en la del obispo de Querétaro, don Mario De Gasperin Gasperin- un llamado a la coherencia moral muy claro y muy fuerte.

¿Las acusaciones han acallado a los obispos? Esta polémica, ¿ha dado más eco a la posición de la Iglesia en esta campaña que en otras precedentes?

La verdad es que han contribuido a que la voz de los obispos sea más clara, más depurada, más evangélica. La posición de la Iglesia ha abandonado toda mediatización política para colocarse del lado de la afirmación de la vida. Ha surgido una hermandad episcopal inusitada. Y los católicos hemos visto a los pastores guiarnos en medio de la tormenta. Muchos les estamos verdaderamente agradecidos. Creo que el efecto será benéfico: el episcopado mexicano sale fortalecido no por acción del poder político a su favor, sino por una acción netamente evangélica.
De los resultados de las elecciones, el primer dato que salta a la vista es el de la abstención. ¿Qué pasa? ¿Por qué no votaron los mexicanos? ¿Ya no creen en su sistema democrático?
El problema no es la democracia. Si se pregunta en la calle, todos los mexicanos consideran a la democracia como la mejor forma de gobierno. Lo que hay, sí, es un desencanto de la gente ante la acción depredadora de los partidos políticos. Envueltos en una lucha de frases, de propaganda meliflua y atrabiliaria, los partidos lograron la hazaña de que la principal fuerza política en el poder legislativo, el PRI, cuente con el respaldo de 15 de cada cien electores mexicanos.

Otro de los resultados ha sido la pérdida de consenso del partido que apoya al presidente Vicente Fox. ¿Por qué ha perdido consenso el primer presidente que no procede del PRI desde hace más de seis décadas?

Porque nunca lo ha buscado. Fox llegó al poder sin partido. Ahora tiene el reto de reconstruir el poder y de no perder a su partido. Las relaciones entre Fox y el PAN siempre han sido bastante malas. Fox es un buen hombre, pero tiene un coeficiente casi cero en operación política. Además, cerca de 85% del total de la inmensa burocracia que concentra el gobierno federal pertenece al PRI o simpatiza con él. Setenta años en el poder son muchos años como para cambiarlos en apenas tres y medio.

Y, ahora, ¿qué pasará? ¿Tendrá Fox la fuerza política para ser presidente de México en el sentido pleno de la palabra?

Por el bien de México, tiene que ser así. Fox ya no está en campaña. Ya no puede «negociar el cambio». Tiene que actuar rápido, tiene que actuar bien. Los votantes mexicanos dijeron con claridad en las urnas que desean acuerdos entre las fuerzas políticas. El presidente Fox tiene que leer esto con detenimiento. Y me parece que ya lo está haciendo. Ha dado señales de querer negociar con el PRI y con el Partido de la Revolución Democrática (PRD). A ver si lo dejan. Y es que los dinosaurios no se vuelven corderos tan fácilmente.

La campaña electoral presidencial posiblemente será más dura que esta precedente. ¿Qué hay que hacer ya desde ahora para que esa campaña sea constructiva y no acabe con la básica concordia nacional?

Sacar acuerdos legislativos que realmente contribuyan a que el país progrese. Reformas estructurales que empujen la inversión, el empleo, la educación, la salud, la protección del medio ambiente. Evitar el populismo y el liberalismo salvaje. Voltear a una población como la nuestra, de 100 millones de personas que estamos ávidas de trabajar por el bien común. Si no hay acuerdos, reformas, una constitución acorde con los tiempos modernos y un espíritu de colaboración entre los tres poderes de la Unión, el banquete del México bronco está servido para el 2006.

EL OBSERVADOR 420-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
El amor materno de Dios

El Papa meditó hace unos días, en audiencia general, el cántico de Isaías que aparece en el capítulo 66:

«Es un canto de alegría dominado por la figura materna de Jerusalén y, después, por la atención amorosa del mismo Dios. Comienza con tres imperativos que constituyen una invitación a la felicidad: 'Festejen', 'gocen', 'alégrense'. Éste es el luminoso hilo conductor que atraviesa con frecuencia las últimas páginas del libro de Isaías. El manantial y la razón de esta exultación interior se encuentra en la nueva vitalidad de Jerusalén, resurgida de las cenizas de la ruina.

«Como sucede con frecuencia en diferentes culturas, la ciudad es representada con imágenes femeninas, es más, maternas. Cuando una ciudad está en paz, es como el seno protegido y seguro; es como una madre que amamanta a sus hijos con abundancia y ternura. Desde este punto de vista, la realidad a la que la Biblia llama con la expresión familiar 'la hija de Sión', es decir, Jerusalén, vuelve a convertirse en una ciudad-madre que acoge, alimenta y da la felicidad a sus hijos, es decir, sus habitantes.

«Dios repasa otras imágenes ligadas a la fecundidad: habla de ríos y torrentes, es decir, de aguas que simbolizan la vida, la vegetación, la prosperidad de la tierra y de sus habitantes. La prosperidad de Jerusalén, su 'paz', don generoso de Dios, asegurará a sus hijos una existencia rodeada de ternura materna: 'Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán', y esta ternura materna será ternura del mismo Dios: 'como a un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo'. De este modo, el Señor utiliza la metáfora materna para describir su amor por sus criaturas.

«Las palabras del Señor dirigidas a Jerusalén terminan retomando el tema de la vitalidad interior, expresado con otra imagen de fertilidad y de energía: la de la hierba fresca, imagen aplicada a los huesos, para indicar el vigor del cuerpo y de la existencia. Al llegar a este punto, ante la ciudad-madre, es fácil ampliar la mirada hasta el perfil de la Iglesia, virgen y madre fecunda».

EL OBSERVADOR 420-3

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AL PASO CON DIOS
Monaguillos
Por Mons. Amadeo Rodríguez Magro

Es un hecho que se ven pocos niños en las iglesias. Quiero pensar que no es porque se haya extendido la opinión de que son incompatibles con el tono de seriedad y respeto con que debe comportarse la comunidad cristiana cuando celebra su fe.

Yo pienso que si los niños no están en nuestro templos con los demás miembros del Pueblo de Dios, nuestras comunidades están incompletas, no muestran su verdadero rostro Los niños deben acompañar a sus padres y abuelos al templo, aunque lo hagan un poco ruidoso. Es mucho lo que ganan participando: recogen el ejemplo de sus mayores, perciben el clima de fe de la comunidad y se familiarizan con los signos y los gestos cristianos. Y con los niños gana el futuro de la Iglesia. Sin infantilizar la vida parroquial, es importante que los niños se sientan útiles, que se les encomienden tareas que ellos puedan hacer, como la de monaguillos y monaguillas.

Si los niños son acogidos y tenidos en cuenta, se integran perfectamente en el ambiente de la parroquia. Un ambiente que en muchas ocasiones se convierte en una verdadera escuela de vida cristiana y a veces, incluso, en una cantera para el sacerdocio y la vida consagrada. El otro día, sin ir más lejos, he conocido a un monaguillo que, sin levantar un palmo del suelo, ya aspiraba a ser arcipreste de Almendralejo, rivalizando en futuro, sin complejo, con otro compañero que quiere jugar en el Real Madrid.

EL OBSERVADOR 420-4

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PINCELADAS
Si usted siembra
Por Justo López Melús *

Un joven agrónomo argentino llegó a las tierras que había heredado de sus padres, con su título y sus técnicas modernas. Acudió a un terrateniente vecino, hombre de consejo, y le preguntó si daría algodón su campo. «Patroncito -dijo el vecino-, nunca vi algodón en su campo, no creo que dé algodón, lo más un poco de hierba, algo de fruta, leña...».

«¿Y soya daría mi campo?». «No creo, nunca vi soya en él». «¿Y maíz?». «Nunca vi maíz por ahí, no creo que le dé maíz?». «Gracias por el consejo, patrón -le dijo el joven-. Pero, mire usted, voy a probar a ver qué pasa, voy a sembrar». «Bueno, si usted siembra... si usted siembra es otra cosa». Señor: que no recemos menos, pero que sembremos más.

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 420-5

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REPORTAJE
El culto a los santos: hasta dónde puede llegar sin caer en idolatría, superstición o magia
por Gregorio Silanes Susaeta

Durante la Edad Media existió un gran culto a los santos, en ocasiones mucho más apreciados por sus poderes para aplacar pestes, enfermedades y epidemias que por las virtudes por las que habían sido canonizados o propuestos como modelo, y por las que debían ser imitados. Como dice el historiador J. Huizinga en su libro El otoño de la Edad Media (Madrid, 1989), «la individualidad de los santos era robustecida aún por la función especial que asumían muchos de ellos en la fe popular: a éste se dirigían las gentes en una determinada necesidad; a aquel para sanar cierta enfermedad».

El hombre inculto tendía a derivar hacia la credulidad, degradando el contenido de la fe. Basaba sus creencias muchas veces en ritos mágicos.

Honor, no adoración

En el siglo XVI, cuando se fundaron numerosas cofradías en honor de determinados santos, sobre todo para luchar contra las ideas de los protestantes, que abolieron el culto a los santos con la coartada de algunas desviaciones tales como el excesivo poder que una parte del pueblo les atribuía casi divinizándolos, el concilio de Trento definió la doctrina católica sobre este culto: a los santos se los puede y debe venerar, pero no adorar, puesto que ese honor sólo se le debe tributar a Dios.

El concilio de Trento, por tanto, no prohibía que se siguiera cultivando la devoción a los santos, sino que establecía la forma correcta como se debía realizar.

Algunos errores

El téologo y canonista Martín de Azpilcueta y Jaureguízar (1492-1586), cuyo pensamiento influiría tanto en las concepciones de la Reforma católica, no se oponía a la tradición tan extendida de la especialización de los santos (santa Apolonia para el dolor de muelas, san Blas para las afecciones de garganta, san Ramón Nonato para lograr un buen parto, etc.); sin embargo, criticó algunos abusos, tales como las prácticas supersticiosas que existen en algunas aldeas en que, para alcanzar la lluvia, se sumerge en el río cabeza abajo a determinadas imágenes de santos; o bien, la invocación que se hace a los santos de España desdeñando a los de Francia, por ejemplo.

También sería un error creer en la especialización de estos intercesores de manera exclusiva, de modo que se llegase a pensar que un determinado favor no se podría alcanzar sin la intercesión exclusiva de ese determinado santo especialista.

Debe ser culto hacia Dios

El jesuita P. Paolo Molinari, en su obra Los santos y su culto (Madrid, 1969), lamenta que este culto muchas veces no tenga «la mira de llegar, a través de la ayuda e intercesión de los santos, a una adhesión más profunda y sincera a Dios», sino que «se transforma en un recurso mezquino a los santos para obtener toda suerte de ayudas, excepto el aumento de la verdadera religiosidad y devoción cristianas. Como consecuencia de semejante deplorable ignorancia y reprobable actitud, tenemos esas tradiciones y prácticas hechas de manifestaciones exteriores, donde el verdadero espíritu queda sofocado y desnaturalizado».

Molinari aclara muy bien dos cuestiones fundamentales en torno al culto que se debe tributar a los santos en la Iglesia, tanto de forma pública como privada:

1) Debe ser una actitud de culto hacia Dios mismo, como operante y viviente en ellos, considerado bajo un aspecto particular.
2) Debe enriquecer y acrecentar el cristocentrismo y el teocentrismo (Cristo en el centro de todo, Dios en el centro de todo).

Por tanto, todo aquello que obstaculiza alguna de estas dos características debería ser eliminado.

Santos, intercesores y modelos de vida

Los santos son intercesores. Por su cooperación y su contribución personal de trabajo, de oración y de sufrimiento, Dios nos concede diversos favores. Reconociendo esto, aunque nuestro agradecimiento vaya hacia los santos se glorifica a Cristo, porque aunque se dirige a una persona humana creada, se dirige a ella en cuanto miembro de Cristo y, por consiguiente, a Cristo, que en ella y por ella ha otorgado la gracia.

Es bien sabido cuánto bien produce en la vida humana el encontrarse junto a quien es mejor, a quien es bueno. También con los santos habrá que entablar relaciones dirigiéndonos a ellos, entrando en un diálogo directo y personal. Sólo el ponernos en su presencia tiene un influjo benéfico y elevador. La ejemplaridad de su vida constituye un llamado al deber de vivir cristianamente y de una manera cada vez más perfecta. Además, a través de dicho contacto intensificaremos nuestra ascensión a Cristo y a Dios.

Una práctica con sentido

Los santos conocen los actos que se dirigen a ellos, y en consecuencia responden prestando atención a quienes los buscan. Si no fuese así la práctica de la Iglesia de rogar a los santos dirigiéndose, sea a toda la corte celestial, sea a alguno de ellos en particular, sería una práctica carente de sentido. La voluntad de ellos está enteramente fundida con la de Dios, de tal modo que su interés e intercesión por quienes se dirigen a ellos dependerá de qué tanto la petición de éstos corresponda a la voluntad de Dios. La misma Iglesia nos sugiere a los santos no sólo señalándolos como ejemplo para una determinada categoría de cristianos, sino hasta declarándolos patronos de esa categoría, que confía a sus cuidados particulares.

Culto público y privado

Hay que tener presentes las dos formas del culto a los santos: el de la Iglesia en cuanto tal, y el particular de los fieles. En virtud de la comunión de los santos, la Iglesia militante peregrina en la tierra necesariamente tiene que relacionarse con los miembros de la Iglesia triunfante y dirigirse a ellos.

Esta contribución indispensable hace del culto público a los santos necesario y saludable. De hecho, la Iglesia «como tal» muchas veces se vuelve directamente a los santos (piénsese, por ejemplo, en la letanía de los santos y en el uso que de la misma se hace para diversas funciones solemnes litúrgicas; en los himnos que la Iglesia canta en honor de ellos, en la oración pública y oficial del oficio divino; y hasta en la celebración eucarística, donde se los conmemora explícitamente de manera honorífica.

No se puede afirmar que el culto privado de los santos también sea necesario, pero debe admitirse que, si un cristiano suficientemente instruido descartase sistemática y deliberadamente todo acto de culto hacia la Iglesia triunfante en general y hacia algún santo determinado en particular, no sólo faltaría a la reverencia, cortesía y caridad hacia sus hermanos glorificados, sino al mismo tiempo se privaría de una ayuda preciosa y no aprovecharía todas las posibilidades que Dios le ofrece para subir cada vez más plenamente hacia Él.

(Resumido de la revista Arbil núm. 70)

EL OBSERVADOR 420-6

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LOS VALORES DE LOS MEXICANOS
Colaboración en la familia
Por Antonio Maza Pereda

Éste es un valor familiar que, según muchos, está perdiendo importancia. Actualmente, según algunos estudios, ocuparía el séptimo lugar en los valores de la familia mexicana.

Es un valor muy relacionado con el de solidaridad, pero es algo más relacionado con la familia y los conocidos cercanos, mientras que la solidaridad puede ser algo más amplio. También es algo más cotidiano, más de todos los días.

En su sentido original, el término quiere decir trabajar en conjunto (co - laborar), muy cercano al término cooperar (operar en conjunto). Algunos lo ligan al valor de servicialidad, en el sentido de los pequeños servicios que se prestan unos a otros los miembros de una familia.

La colaboración es uno de los frutos de la unión familiar, pero también puede ser una de las maneras de fomentar y acrecentar esa unidad. En algunos medios esa colaboración se ve sobre todo entre la mamá y los hijos (muchas veces sólo las hijas). Tal vez como fruto de nuestro acendrado machismo, no se considera, a veces ni siquiera se espera, que el papá tome parte en esa colaboración, o se restringe solo a algunas actividades "para hombres".

¿Se está perdiendo (en el sentido de ocupar un lugar menor en la jerarquía) este valor? En esto se tiene una división de opiniones. Muchos considran que sí, y dan como motivo el crecimiento del individualismo, esa actitud que nos lleva a poner el valor del bien personal por encima de todos los demás valores.

Hay una opinión minoritaria, pero muy calificada, en otro sentido. Los especialistas en apoyo a la familia (psicólogos, terapeutas familiares, psiquiatras) ven en este individualismo reflejado en falta de colaboración, sobre todo de los hijos, un fenómeno temporal, propio del choque de valores que se da entre generaciones y que forma parte de la reafirmación de la persona y la formación de su propia escala de valores. A diferencia de la población en general, estas personas ven este individualismo como un fenómeno transitorio y, dicen, una vez que los hijos superan ese conflicto con los valores tradicionales, los revaloran y los vuelven a adoptar, no necesariamente de la misma manera, posiblemente descubriendo nuevas formas o nuevos campos de colaboración. Citan, por ejemplo, el hecho de que entre los matrimonios jóvenes es más frecuente que el marido asuma tareas que antes se consideraban "cosas de mujeres". Puede ser. Ojalá tengan razón; sería un signo muy alentador.

EL OBSERVADOR 420-7

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En el año 2002 hubo 88 mil quejas contra la banca mexicana

Según una nota de la agencia periodística EFE, los usuarios de servicios bancarios en nuestro país presentaron durante el año 2002 unas 88 mil quejas y reclamaciones, normalmente relacionadas con tarjetas de crédito y cheques.

Las cifras habrían sido dadas durante una reunión entre la Asociación de Banqueros de México y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). Ambas instituciones pretenden unir esfuerzos para que la banca verdaderamente se haga responsable de las reclamaciones que se presenten en primera instancia. Para lograrlo intentarán «fortalecer los sistemas, los centros de atención, los procedimientos y, desde luego, el método de seguimiento de todos los reclamos, preguntas e inconformidades de la clientela», según palabras textuales de Manuel Medina Mora, presidente de la Asociación de Banqueros de México.

Por su parte, los usuarios de la banca esperan que estas buenas intenciones progresen.

De los 88 mil reclamos del año pasado, 75 mil fueron remitidas a los bancos, mientras que las 13 mil restantes se enviaron a la citada Comisión Nacional de Protección, institución sin ninguna capacidad sancionadora.

EL OBSERVADOR 420-8

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CULTURA
Tramposos
Por Carlos Díaz

Con frecuencia los valores son un dulce muy apetitoso para los tramposos, que no devuelven los préstamos, manipulan, engañan, y muerden la mano que les alimenta. Poblada por gentes tales, la Tierra sería el infierno de Sartre («el infierno son los otros»). Y, aunque el tramposo no lo crea, siempre llega al saloon del far west algún forastero más tramposo que él, y el final resulta fatal: por «crisis cíclicas», cayendo de menor a mayor, pugnan los supertramposos hasta la derrota final.

Robert Greene ha elaborado las 48 leyes del poder, que son las 48 leyes del tramposo: 1. No eclipsar a nuestros superiores. 2. No confiar demasiado en los amigos y saber utilizar a los enemigos. 3. Ocultar las intenciones. 4. Decir menos de lo necesario. 5. Defender la reputación a toda costa. 6. Llamar la atención siempre. 7. Conseguir que otros hagan el trabajo y llevarse uno el mérito. 8. Hacer que los demás vengan a uno, poniendo un cebo si es necesario. 9. Ganar a través de la acción, nunca del diálogo. 10. Evitar el contacto con los infelices y desafortunados. 11. Aprender a hacer que la gente dependa de nosotros. 12. Utilizar la honestidad y la generosidad de forma selectiva para desarmar a nuestras víctimas. 13. Al pedir ayuda, apelar al provecho que el otro puede obtener prestándola, no a la misericordia o agradecimiento. 14. Actuar como un amigo, trabajar como un espía. 15. Machacar contundentemente al enemigo. 16. Permanecer distante para aumentar el respeto y el honor. 17. Mantener a los demás en estado de terror y suspense, alimentar la imagen de impredecible. 18. Encontrar aliados, no aislarse. 19. Saber con quién se está tratando. 20. No comprometerse con nadie. Hacerse el ingenuo, parecer más tonto que la víctima. 21. Utilizar la táctica de la rendición: convertir la debilidad en poder. 22. Halagar y denigrar alternativamente. 23. Concentrar la fuerza. 24. Saberse el manual del perfecto cortesano. 25. Crearse imagen. 26. Mantener las manos limpias, aunque sólo sean las manos. 27. Aprovechar la necesidad de creer ajena para conseguir adeptos. 28. Entrar en acción con audacia. 29. Planear todo el camino hasta el final. 30. Hacer que los logros propios parezcan realizados sin esfuerzo. 31. Controlar las opciones, conseguir que los demás jueguen con nuestras cartas. 32. Jugar con las fantasías de la gente. 33. Descubrir el talón de Aquiles de cada persona. 34. Ser regio en el comportamiento: actuar como un rey para ser tratado como tal. 35. Dominar el arte de calcular el tiempo. 36. Desdeñar las cosas que no se puedan tener: ignorarlas es la mejor victoria. 37. Crear espectáculos atractivos. 38. Pensar como se quiera, pero comportarse como los demás. 39. Remover las aguas para pescar peces. 40. Desdeñar la comida gratuita. 41. Evitar seguir los pasos de un gran hombre. 42. Golpear al pastor para que se dispersen las ovejas. 43. Manipular los corazones y las mentes de los demás. 44. Desarmar y enfurecer a los demás reflejando sus actitudes. 45. Predicar la necesidad de cambio, pero nunca reformar demasiado de una sola vez. 46. Nunca parecer demasiado perfecto. 47. No sobrepasar la meta que uno se ha marcado. 48. Adoptar una apariencia acomodaticia.
Desengáñese: no merece la pena. Ni siquiera a usted.

EL OBSERVADOR 420-9

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FIN

 
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