El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
31 de agosto de 2003 No.425

SUMARIO

bulletPORTADA - „Multipliquemos el milagro" Campaña de la Solidaridad 2003. Del 20 de agosto al 4 de octubre
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Contra el hambre
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - Dios habla en la creación, la historia y la revelación
bulletLOS LECTORES OPINAN - Kofi Annan debe decir la verdad
bulletFAMILIA - Las uniones homosexuales, contra el orden natural
bulletPINCELADAS - Tres mariposas
bulletREPORTAJE - Existe una trama para aprobar la legalidad de las uniones «de hecho» y los «matrimonios» entre homosexuales «por consenso»; o por contagio
bulletJÓVENES - La juventud adversa de Karol Wojtyla
bulletLOS VALORES DE LOS MEXICANOS - Colaboración en la familia
bulletCULTURA - ¿Sabe usted?
bulletCRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN - Un día de campo
bulletDEBATE - Desmentidas las «candentes» revelaciones de un documento vaticano de 1962

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PORTADA
Multipliquemos el milagro
Campaña de la Solidaridad 2003. Del 20 de agosto al 4 de octubre.

«Multipliquemos el milagro. Contra el hambre y la desnutrición en México» es el lema de la Campaña de la Solidaridad 2003 la cual impulsa la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) por segundo año consecutivo, con la finalidad de renovar el profundo valor evangélico de la solidaridad, y se llevará a cabo del 20 de agosto al 4 de octubre.

El mensaje de la campaña hace referencia al pasaje del Evangelio donde se narra el milagro de Jesucristo de la multiplicación de los panes y los peces.

Como plantearon los obispos mexicanos en la carta pastoral Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos del año 2000, «la solidaridad contribuye a la vida de la sociedad, haciendo del desarrollo integral de todos, especialmente de los más pobres, el criterio del auténtico progreso económico de la nación (CP 306)».

Signo concreto de caridad

Los pobres son los primeros destinatarios de la evangelización. El amor a Jesucristo nos mueve a estar con ellos y ser solidarios con su causa. En México, el tema reviste particular urgencia por la situación deplorable en la que se encuentran miles de hermanos, especialmente los niños.

Por ello, la Campaña de la Solidaridad de este año, interesada en manifestar signos concretos de ayuda y caridad, impulsa la creación de cocinas comunitarias en aquellas zonas del país en donde sea más apremiante atender la desnutrición infantil.

Un llamado especial

Ante la realidad de que muchas madres no tienen los recursos o la información necesaria para brindar una alimentación adecuada a sus hijos, la Campaña de la Solidaridad 2003 llama a la organización de toda la sociedad y, en especial, de las madres para que puedan alimentar de manera óptima a sus hijos.

Se busca enfrentar el problema de la desnutrición y de la mala alimentación, por medio del concepto y práctica de la cocina comunitaria, la cual permite abaratar el costo de los alimentos, mejorar la nutrición de toda la familia y combinar esfuerzos de manera solidaria para hacer frente a una necesidad apremiante como lo es la alimentación de los niños.

Los objetivos de la campaña 2003

1. Instalar cocinas comunitarias en barrios o comunidades de pocos recursos, según modelo puesto en marcha en la diócesis de Nuevo Laredo.
2. Impulsar la Campaña en los medios de comunicación, radio, televisión, prensa e informativos.
Para atender las necesidades de los diferentes comités locales (que ya están organizados y trabajando en la difusión) y de todas las personas interesadas en obtener informes o en colaborar de alguna manera en la Campaña, se ofrece el teléfono Lada sin costo 01-800-685-27-28 y la página electrónica de internet: www.campanasolidaridad.org.mx

Información de Héctor Guerrero, enviado especial.

Algunos datos reveladores en México

* De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Nutrición de 1999, uno de cada cinco niños menores de 5 años tiene algún grado de retardo en la estatura.
* 3.5 millones de niños menores de 5 años padecen problemas de desnutrición que va desde leve hasta agudo.
* La anemia, causada en parte por deficiencias de hierro y algunas vitaminas, es todavía un problema de salud pública en niños menores de 5 años. Este padecimiento, ligado a la desnutrición, conlleva efectos negativos en el crecimiento y en el desarrollo mental, y también aumenta el riesgo de enfermedad y muerte.

Información publicada en www.campanasolidaridad.org.mx  

Cómo participar en la campaña

* Reflexionando en los grupos parroquiales y en la familia sobre el tema del hambre y la desnutrición infantil.
* Difundir la campaña en nuestros ambientes.
* Rezar, pidiendo que se cumplan los objetivos de la campaña.
* Acercándonos a nuestras parroquias y aportando los que somos y tenemos.
* Organizándonos e instalando una cocina comunitaria.
* Aportando sugerencias al 01-800-685-27-28

EL OBSERVADOR 425-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Contra el hambre
Por Jaime Septién

Hay muchas maneras de seguir a Cristo. Ninguna de ellas excluye la solidaridad, el amor expresado en obras por el que sufre. El Sermón de la Montaña contiene una lección inaudita de amor. Los pobres son los dueños del Reino de los Cielos.

Las palabras del Maestro son durísimas para el que acumula bienes en esta Tierra y se olvida de lo que necesitan ayuda para poder sobrevivir. Cuando al joven rico le pide que venda todo lo que tiene para poder ser discípulo, se lo está pidiendo a todos los que tenemos algo o mucho que nos sobra.

La comunidad ideal es la que piden los Padres de la Iglesia: que los que tienen nada les sobre; y los que no tienen, nada les falte. No es una utopía. El verdadero valor del cristianismo consiste en el equilibrio. Nuestra acción depredadora ha hecho que el equilibrio social (del que, fielmente, da cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles con respecto a las primeras comunidades cristianas) se muestre como un bien inalcanzable. Nuestra necedad y egoísmo. Pero se puede: se puede multiplicar el milagro de los cinco panes y los dos peces.

Me parece magnífica la definición de rico y pobre que escuché hace tiempo (y no sé de quien procede): «pobre no es el que menos tiene sino el que más necesita». Por tanto, «rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita». Cristo era riquísimo. Medido en misericordia. En perdón. En ayuda al que se duele de veras. Ésos son los parámetros de riqueza que trae pegada a sus maderos cada astilla de la santa cruz. Es la locura del cristianismo. Nuestra herencia.

La campaña que hoy emprendemos en El Observador —de manera conjunta con miles, espero que millones de cristianos en México— amparada por la CEPS, es una oportunidad de oro para volver nuestro corazón (a menudo demasiado fijo en cosas terrenas) hacia el amor de Cristo. Él permanece entre nosotros en los pobres. Cuando dijo que siempre habría pobres dijo dos cosas. Primero, que Él estaría de manera efectiva en el mundo. Segundo, que siempre, siempre, siempre habría oportunidad para salvarnos a través del amor al prójimo. Hoy es cuando. Si la parroquia es el centro de las santidad, que no falte un parroquia sin dar de comer al hambriento. ¿Imposible? Lo mismo dijeron de levantar el templo en tres días.

EL OBSERVADOR 425-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
Dios habla en la creación, la historia y la revelación

Juan Pablo II comentó en audiencia general la segunda parte del salmo 147 (versículos 12-20): «Ante todo se menciona el motivo por el que la comunidad orante debe elevar al Señor su alabanza. Es de carácter histórico: ha sido Él, el Liberador de Israel del exilio de Babilonia, quien ha dado seguridad a su pueblo, reforzando 'los cerrojos de las puertas' de la ciudad.

«Cuando Jerusalén se derrumbó ante el asalto del ejército del rey Nabucodonosor en el año 586 A.C., el libro de las Lamentaciones presentó al mismo Señor como juez del pecado de Israel, mientras 'decidió destruir la muralla de la hija de Sión... Él deshizo y rompió sus cerrojos' (Lamentaciones 2, 8-9). Ahora, el Señor vuelve a construir la ciudad santa; en el templo resurgido vuelve a bendecir a sus hijos.

«Pero, además de reconstruir los muros de la ciudad, de bendecirla y de pacificarla en la seguridad, Dios ofrece a Israel otros dones fundamentales: así lo describe el final del salmo. Se recuerdan los dones de la Revelación, de la Ley de las prescripciones divinas: 'Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos'. De este modo, se celebra la elección de Israel y su misión única entre los pueblos: proclamar al mundo la Palabra de Dios. A través de Israel y, por tanto, también a través de la comunidad cristiana, es decir, la Iglesia, la Palabra de Dios puede resonar en el mundo y convertirse en norma y luz de vida para todos los pueblos.

«Hay, además, otra razón para exultar y alabar: es de carácter cósmico, es decir, ligada a la acción creadora de Dios. La Palabra divina irrumpe para dar vida al ser. Como un mensajero, recorre los espacios inmensos de la tierra. El Señor actúa con su Palabra no sólo en la creación, sino también en la historia. Se revela con el lenguaje mudo de la naturaleza, pero se expresa de manera explícita a través de la Biblia y a través de su comunicación personal por medio de los profetas y en plenitud por medio del Hijo. Son dos dones de su amor diferentes, pero convergentes».

EL OBSERVADOR 425-3

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LOS LECTORES OPINAN
Kofi Annan debe decir la verdad

Ahora la ONU arremete contra los «terroristas» que perpetuaron el atentado en contra de su embajada en Bagdad, y enérgicamente advierte que ellos seguirán trabajando para restablecer la paz y el orden de la región; ahora quieren usar la imagen de Sergio Vieira de Mello para generar en el mundo una nueva indignación en contra de los que, según ellos, no quieren la «paz y la reconstrucción»; ahora quieren hacernos creer que ellos son los buenos.

Lo que debería decir el secretario general de la ONU, Kofi Annan es: Debido a la falta de decisión de la ONU en la intervención militar de EUA en Iraq y al mal trabajo que hemos realizado como Consejo de Naciones Unidas, hemos hecho creer a las personas que realizaron este atentado que nosotros somos parte de la estrategia de los que han destruido sus casas y matado a sus familias, por su petróleo; pero no es así, nosotros realmente queremos ayudar, y aunque yo también soy responsable de tantas muertes de personas inocentes, por mi subordinación ante el poder de algunas naciones, ahora estoy dispuesto a dar mi vida por la verdad y por el verdadero bienestar de los afectados.

La realidad es que ya están comenzando a decir que en ese atentado fue afectada gente de todas las naciones, lo cual me deja claro que lo que buscan es utilizar como carne de cañón a todos los miembros de la ONU que murieron, para sus nuevos fines populistas y de reconquista de la opinión pública mundial. Es triste que ni siquiera saben que la confianza es un valor que no se puede estar perdiendo y recuperando cada que a uno se le antoja.

Mis oraciones por todos los inocentes que siguen muriendo en este juego de poder, que tienen unas cuantas personas; mis oraciones también para estas personas, porque seguramente, en su momento, también las necesitarán.

Por Sergio G. Hortigüela y Giorguli

EL OBSERVADOR 425-4

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FAMILIA
Las uniones homosexuales, contra el orden natural
Por José J. Castellanos

Cada vez que se analiza una patología social, suele hacerse referencia, entre las causas de la misma, a la problemática familiar. Los estudiosos serios de la antropología, la sociología y la psicología señalan que la salud de la familia es un factor determinante de la salud personal, y de la salud personal dependerá, también, la salud social. De todo ello se deriva, desde diversas fuentes, la importancia que tiene el apoyo, desarrollo y protección de la familia como célula social básica.

No es el Estado el creador de la familia. Tampoco es la voluntad de las partes la determinante de la misma. La familia tiene un ethos intrínseco, que no depende de elementos caprichosos o circunstanciales, sino de su propia naturaleza. Por ello, cuando se habla de patologías, se hace referencia a desviaciones o disfunciones de las uniones conyugales que, por lo mismo, generan efectos nocivos para sus integrantes.

Así, aunque la unión conyugal es de orden natural y, por lo tanto, anterior a la existencia del Estado, éste siempre ha cobijado e institucionalizado jurídicamente esta forma social básica, pues su salud es de interés pública. Por ello en la legislación civil se reconocen los derechos y obligaciones que se derivan de la propia naturaleza del matrimonio: la procreación de los hijos y la complementación armónica de los esposos. Resulta obvio señalar que en todos los estados de todos los tiempos las disposiciones jurídicas han seguido, cuando son justas, a la naturaleza de la familia y se vuelven violentas cuando de una forma u otra pretenden imponer condiciones que son contrarias a su naturaleza.

De estas consideraciones surge la oposición natural a la pretensión de equiparar jurídicamente la familia con las uniones entre personas homosexuales, sea cual sea la característica o nombre que se les quiera dar. Se pasa del interés público que en razón del bien común, de la salud personal y social, demanda su protección legal, a una distorsión jurídica que pretende hacer del interés particular una institución pública, que lejos de contribuir al bien común, lo lesiona.

Esta es la razón por la cual la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Iglesia Católica, acaba de dar a conocer el documento titulado «Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales» suscrito por el Cardenal Joseph Ratzinger, y arpobado por el papa Juan Pablo II. Se trata de una recopilación de la doctrina tradicional pero referida al fenómeno recientemente puesto de moda de legislar a favor de las uniones entre homosexuales. Fenómeno del que México no está a salvo, pues la Asamblea Legislativa tiene ya listo un anteproyecto de ley que, bajo el nombre de «Sociedades de Convivencia», pretende institucionalizar jurídicamente este tipo de uniones, equiparándolas con el concubinato, que tiene derechos semejantes a los de la familia.

Sobre el tema, el Vaticano distingue entre el respeto a los homosexuales y el rechazo a unas relaciones que van contra natura. «El respeto hacia las personas homosexuales –dice el documento- no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad.»

Y agrega: «según la enseñanza de la Iglesia, los hombres y mujeres con tendencias homosexuales 'deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta'. Tales personas están llamadas, como los demás cristianos, a vivir la castidad. Pero la inclinación homosexual es 'objetivamente desordenada', y las prácticas homosexuales «son pecados gravemente contrarios a la castidad».

Distingue con claridad la diferencia entre lo público y lo privado que distingue a ambos tipos de relación. «Es necesario reflexionar, ante todo, sobre la diferencia entre comportamiento homosexual como fenómeno privado y el mismo como comportamiento público, legalmente previsto, aprobado y convertido en una de las instituciones del ordenamiento jurídico. El segundo fenómeno no sólo es más grave sino también de alcance más vasto y profundo, pues podría comportar modificaciones contrarias al bien común de toda la organización social.

Finalmente, la Iglesia rechaza la idea de que no reconocer las uniones de homosexuales sea un acto discriminatorio, puesto que en la realidad, «como todos los ciudadanos, también ellos, gracias a su autonomía privada, pueden siempre recurrir al derecho común para obtener la tutela de situaciones jurídicas de interés recíproco. Por el contrario, constituye una grave injusticia sacrificar el bien común y el derecho de la familia con el fin de obtener bienes que pueden y deben ser garantizados por vías que no dañen a la generalidad del cuerpo social».

(Fuente: yoinfluyo.com)

EL OBSERVADOR 425-5

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PINCELADAS
Tres mariposas
Por Justo López Melús *

Tres mariposas descubrieron un día una antorcha que despedía llamas de fuego. Llenas de curiosidad querían saber qué era aquello. La primera se acercó un poco, pero se marchó rápida por miedo a quedar ciega. La segunda se acercó más y huyó despavorida con las alas chamuscadas. La tercera voló recto hacia el centro de la llama hasta arder y hacerse una misma cosa con ella. Sólo la tercera supo realmente qué era la llama.
El verdadero amante se arroja por entero en el amor abrasante del Amado. No le importa perder, pues sabe que es para ganar. No le importa perderse, pues sabe que es para encontrarse. No le importa desaparecer pues sabe que es para transformarse.

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 425-6

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REPORTAJE
Existe una trama para aprobar la legalidad de las uniones «de hecho» y los «matrimonios» entre homosexuales «por consenso»; o por contagio
Por Nieves García*

Al repasar las noticias de la prensa, sorprende ver acontecimientos semejantes pero que suceden en diferentes países. ¿Coincidencia del azar? ¿Es solo casualidad que en tantas sociedades se propongan los mismos proyectos de ley, siguiendo los mismos pasos? La sabiduría popular se nos transmite de muchas formas, una de ellas es a través de la música y las letras de las canciones que se aprenden de generación en generación. Una bastante conocida dice así: «Tantos mundos, tanto espacio, tanto tiempo y... coincidir». Las coincidencias suelen deberse a causas. Rara vez, muy rara vez el azar las mueve.

Al repasar las noticias de la prensa, sorprende ver acontecimientos semejantes pero que suceden en diferentes países. ¿Coincidencia del azar? ¿Es solo casualidad que en tantas sociedades se propongan los mismos proyectos de ley, siguiendo los mismos pasos? Hagamos un breve repaso de lo sucedido en los últimos meses:

España: se equiparan las «uniones» homosexuales al matrimonio: (febrero del 2003 en Andalucía y el País Vasco).
Gran Bretaña: intentan reducir edad para relaciones homosexuales (13 de abril de 2003).
Argentina: Abren un registro para las uniones civiles en donde se pueden registrar también parejas homosexuales (13 de diciembre del 2002).
Bolivia: piden se incluya «orientación sexual» en la constitución (28 de junio del 2002).
Puerto Rico: intentan despenalizar actos homosexuales con menores (14 al 18 de abril del 2003).
Colombia: presentan proyecto de ley a favor del homosexualismo (11 de abril del 2003).
Brasil: presenta resolución pro homosexualismo en la ONU: «Durante los días 24 y 25 de abril del 2003, Brasil presentó, ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, una resolución titulada «Derechos humanos y orientación sexual». La resolución recibió el apoyo de varios países, entre ellos, Canadá, Nueva Zelanda y varios más de la Unión Europea.
Y no nos detenemos en Francia, Estados Unidos, Canadá porque llevan ventaja en años, es decir muchas de estas propuestas ya se están aplicando hace tiempo.
Éstos son hechos reales ocurridos entre junio de 2002 y mayo 2003. Mucha gente se pregunta ¿Qué ha pasado, qué está pasando? Mencionamos algunas pistas interesantes para quien tenga ánimo y curiosidad para seguirlas.

Cómo el matrimonio entre hombre y mujer comienza a perder puntos

Un poco de historia para empezar:

A partir de la Ilustración francesa se introduce como fuente de legalidad el simple consenso, es decir no se legisla sobre el ser, sino que basta que haya acuerdo, pacto, consenso, para elevar un hecho al rango de ley.

En el siglo XIX, aplicando este sistema, se eliminó a los actos homosexuales del índice de crímenes mientras fueran actos practicados en privado, por consenso de las partes y no se hiciera daño a nadie. De Francia, pasó a Holanda y a otros países europeos.

En la década de los sesenta nos encontramos con el fenómeno del aumento de parejas heterosexuales cohabitando, sin estar unidas por el vínculo matrimonial y sin hijos.

El descubrimiento de los anticonceptivos para la mujer fue uno de los factores que más influyó en esta nueva situación. Es la época del «amor» libre y de la «revolución sexual». El matrimonio comienza a perder puntos.

A la vez, en las siguientes décadas, años setenta y ochenta, hay un aumento en los índices de divorcio, por lo que el matrimonio entre hombre y mujer comienza a verse, no como una institución de orden natural, sino simplemente como un pacto, un problema de consenso que se puede romper, sin mayor problemas. Ya no es la base de la sociedad ni necesario para mantener relaciones de tipo conyugal, fuera de él.

Actualmente son raros los países que no tienen aprobada la ley del divorcio.

En este ambiente de disolución matrimonial y caída de la fertilidad en los países occidentales, se emite una decisión en la Corte Europea para los Derechos Humanos por la que se admite a las parejas heterosexuales como parejas de hecho, incluyendo este concepto nuevo dentro del marco de la legislación que regula la vida social y familiar. Para ser pareja de hecho, sólo es necesario cohabitar y no estar casada... y así en varios países es elegible para recibir ciertos beneficios legales como las parejas casadas.

Las parejas de hecho son una realidad, que se va aprobando en regiones o estados, según los políticos votan a favor. Es cuestión de esperar a la siguiente legislación, en caso de que en ésta el proyecto de ley no haya triunfado. Así las parejas de hecho pasan a ser parejas de derecho.

Matrimonios homosexuales: ¿mismos derechos?

Paralelamente a esta situación y aprovechando las nuevas posibilidades legales, se descubre una estrategia de «pequeños pasos» para que los homosexuales alcancen el estatus de matrimonio con los mismos derechos de una familia y matrimonio clásico. Brevemente se resumen en seis:

Primero: se busca introducir el concepto de «orientación sexual» como fuente de discriminación (empleo, alquiler de viviendas...).
Segundo: se emprende la lucha para acabar con la discriminación y lograr que los actos y las parejas homosexuales sean aceptados como «normales» e «iguales» a los heterosexuales. (La verdad, este segundo paso es el resumen de todos los que siguen).
Tercero: Lograr que en las leyes los actos homosexuales no tengan el calificativo de criminalidad, por ser actos privados y de mutuo consenso entre dos adultos.
Cuarto: lograr equilibrar la edad de consenso igual que para un matrimonio entre hombre y mujer.
Quinto: Ser aceptados como parejas de hecho
Sexto: buscar los mismos beneficios que tendría una familia: pago de impuestos, adopción de hijos, etc., sin ninguna diferencia.

Y si culturalmente se logra a través de los medios y de la educación crear un ambiente de relativismo cultural, donde no hay instituciones intocables porque todo depende de la opinión personal y del consenso, y a la vez se exige tolerancia como un derecho ciudadano ante cualquier realidad... tenemos el caldo de cultivo ideal para que se den «muchas coincidencias».

* Escritora española. Se publica con permiso de ARBIL

EL OBSERVADOR 425-7

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JÓVENES
La juventud adversa de Karol Wojtyla

Muchos se preguntan qué hay en la biografía de Juan Pablo II que le ha permitido prepararse de un modo tan sobresaliente para ejercer su misión como vicario de Cristo en la Tierra. Si unos grandes expertos en la materia se plantearan fabricar un líder mundial de semejantes características a partir de un chico joven, es muy probable que pensaran en proporcionarle una educación de élite, en unas condiciones cuidadosamente preparadas. Sin embargo, en la biografía del joven Karol Wojtyla no hay nada de eso. Su infancia y su juventud están marcadas por la tragedia, el dolor, la pobreza y la dificultad.

La tragedia golpeó por primera vez a Karol Wojtyla en 1929, cuando le faltaban cinco semanas para cumplir 9 y su madre falleció a la edad de 45 años. Karol y su padre, un teniente retirado que vivía de una exigua pensión, se quedaron viviendo ellos dos solos en Wadowice. Pasaban tales apuros económicos que el padre, recordando sus antiguas nociones de sastre, tomó la aguja no sólo para remendar la ropa de los dos, sino también para convertir sus viejos uniformes del ejército en trajes para Karol.

Karol tenía 10 años cuando su padre le llevó a Cracovia para ver cómo su hermano Edmund recibía el título de médico. Sin embargo, cuando el niño había cumplido ya los 12 años, su hermano Edmund se contagió de escarlatina en el hospital donde trabajaba y murió a causa de esta enfermedad.

Pero el optimismo y la energía naturales de Karol se impusieron a todo lo demás. Se sumergió todavía más en los estudios, el deporte y el trato con Dios, que no paraba de crecer. Era el primero de su clase. Las muchachas de Wadowice suspiraban por él cuando se convirtió en un atractivo adolescente, pero no había nada que hacer: no se sabía por qué pero Karol no salía con chicas.

El verano de 1938, los Wojtyla –padre e hijo– se trasladaron a Cracovia para que Karol pudiese ingresar en la universidad en otoño. Karol era terriblemente pobre. Asistía a su clases vestido con unos pantalones de tela burda y una arrugada chaqueta negra, la única que tenía. Su padre se encargaba de que los zapatos del joven estuvieran siempre en un estado aceptable. Si pudo matricularse en la facultad de filosofía de la Universidad de Jagellón fue gracias a las excelentes calificaciones que había sacado en el bachillerato.

En 1939 las fuerzas alemanas invadieron Polonia, eliminaron a la inmensa mayoría de sus judíos y a tres mil de sus sacerdotes y religiosas católicos. Templos, escuelas y universidades fueron cerrados, y había un gran desempleo. Bajo este panorama la mayoría de la gente estaba sumida en el tedio, pero Karol estaba muy ocupado: leía, escribía, traducía, estudiaba, rezaba.

Karol tuvo que buscarse un empleo para su propio sustento y el de su padre. En agosto de 1940 un restaurante del centro le contrató para hacer repartos. Un mes después Karol pasó a trabajar en una fábrica cerca de las canteras de Zakrzówek. Allí se arrancaban grandes bloques de piedras calizas por medio de cargas explosivas, y se trasladaban por ferrocarril. Sus primeros trabajos consistieron en tender raíles y hacer de guardafrenos. Recibía unas raciones suplementarias de alimento que los alemanes suministraban a los obreros que hacían trabajos más duros. Tardaba alrededor de una hora en ir andando de su casa a la cantera, principalmente a campo traviesa, para trabajar en el turno de las ocho de la mañana a las cuatro de la tarde. El invierno resultó de una dureza extraordinaria aquel año, con grandes nevadas. Karol perdía peso rápidamente y sentía agotamiento de manera casi constante. Recuerdan sus compañeros que Karol vestía una chaqueta con los bolsillos abultados, unos pantalones remendados y cubiertos de polvo de piedra caliza y rígidos a causa de las salpicaduras de petróleo, unos grandes zuecos de madera y un sombrero deshilachado.

Su padre enfermó gravemente y tuvo que guardar cama. Ya no podía cuidar de la casa y Karol se ocupaba de todo. Mes y medio después, el 18 de febrero de 1941, Karol lo encontró muerto al llegar a casa. Había fallecido de un ataque al corazón. Tenía 62 años.

Karol aún no había cumplido 21 años. Pasó la noche rezando de rodillas ante el cadáver de su padre. A la mañana siguiente se mudó al piso de una familia amiga, donde pasaría los seis meses siguientes porque se sentía incapaz de afrontar la terrible soledad de su casa.

La muerte de su padre, junto con el hecho de no haber podido estar con él cuando falleció, fue el golpe más fuerte y dramático que sufrió en su vida. No le quedaba ningún familiar vivo sobre la faz de la Tierra. A partir de entonces iba al cementerio todos los días al salir de trabajar de la cantera.

Sin embargo, la decisión del sacerdocio aún tardaría año y medio en madurar en el corazón y la mente de Karol. Años después, recordaría «con orgullo y gratitud el hecho de que me fue concedido ser trabajador manual durante cuatro años; durante ese tiempo surgieron en mí luces referentes a los problemas más importantes de mi vida, y el camino de mi vocación quedó decidido..., como un hecho interior de claridad indiscutible y absoluta».

Karol Wojtyla tuvo, pues, una juventud pletórica de adversidades. Pero nada fue capaz de detenerlo. Que tampoco nada pueda aniquilar el espíritu de los jóvenes de hoy, quienes, seguramente y por voluntad divina, nunca tendrán tantos obstáculos en su vida como los tuvo Juan Pablo II.
(Con información de interrogantes.net)

EL OBSERVADOR 425-8

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LOS VALORES DE LOS MEXICANOS
Colaboración en la familia
Por Antonio Maza Pereda

A nosotros, los mexicanos, ¿nos importa la sociedad en la que vivimos? ¿Creemos que la comunidad es algo importante, que merece nuestra atención, nuestro tiempo, nuestros esfuerzos? ¿O acaso nuestra visión de lo social no puede ir más allá de lo familiar y del estrecho círculo de compadres y amigos? No son preguntas triviales. Nuestro futuro, el de nuestro país, depende en gran medida de la respuesta que tengan estas preguntas, en los hechos.

Recuerdo vivamente una amable discusión con un profesor de Estados Unidos, un hombre de buena fe, pero al que sus convicciones ideológicas le hacían perder la objetividad:

— Ustedes, los mexicanos —decía—, son mucho más solidarios que nosotros los estadounidenses. A nosotros el neoliberalismo nos hace ser muy egoístas.
Mi respuesta fue:
— No nos conoce usted.

A continuación le dije lo que a cualquier observador desapasionado le consta: el enorme trabajo que nos cuesta a los mexicanos «hacer sociedad», organizarnos, por ejemplo, para ayudar a los sectores más desprotegidos. Sí, somos solidarios en las emergencias; en las situaciones límite siempre se puede contar con ayuda. Pero, ¡qué trabajo nos cuesta construir sociedad y sociedades! Simplemente pregunten a quienes dirigen obras sociales y filantrópicas si es fácil encontrar personas que quieran dar su tiempo y sus bienes para ese tipo de obras. Y no es diferente en otros campos. En lo cultural, en lo educativo, en lo cívico, en lo religioso, ¡qué trabajo cuesta encontrar quien quiera comprometerse con una obra en la que no va a obtener algún beneficio personal!

No me gusta hacer comparaciones, pero creo que de las cosas que les podemos aprender a los ciudadanos de los Estados Unidos es la enorme cantidad de formas que encuentran para organizarse en torno a toda clase de causas sociales. En ellos la asociación es casi una segunda naturaleza. Y, por ello, ahí encuentra uno sociedades para casi cualquier cosa.

Las virtudes sociales (valores hechos hábito, como la confianza, el compromiso con los demás, el responsabilizarse por la comunidad) son, dice Francis Fukuyama, en su libro Confianza, los factores que mejor explican el desarrollo económico de un pueblo. Y, para demostrarlo, en su libro hace una buena cantidad de comparaciones entre diferentes países, con condiciones similares e incluso vecinos; o entre regiones, como por ejemplo el sur de Italia y el norte de ese país. Así constata que la diferencia es que en las zonas prósperas hay un alto nivel de aprecio y confianza por las organizaciones de la sociedad, mientras que en las zonas subdesarrolladas las organizaciones de la sociedad son vistas con desconfianza y sólo se confía, si acaso, en la propia familia. ¿Le suena conocido? ¿Será por eso... será por eso que no salimos adelante?

Si tuviéramos alguna duda, las pasadas elecciones federales bastarían como argumento. A casi el 60% del electorado, candidatos y partidos no les merecieron suficiente confianza para votar por ellos. El proceso mismo fue visto con escepticismo. El cinismo con que se manejan los políticos genera una respuesta igualmente cínica: «Como no te creo, no cuentes con que me tome ni la más pequeña molestia para participar en tu juego». ¡Qué triste, aunque comprensible! ¡Si al menos una parte de los cinco mil millones de pesos que costaron esas campañas se hubieran gastado en educación cívica y en formación en los valores ciudadanos...!

¿Hacia donde vamos en los valores sociales? ¿Hacia una sociedad casi autista, que no le importa más que lo personal y lo económico? O, ¿acaso tendremos motivos para el optimismo? La respuesta, como en otros campos, está en los valores sociales y el modo como los jerarquizamos. Un campo importantísimo, básico diría yo, para nuestro futuro como país. Éste será el tema de una serie de artículos que, gracias a la gentil hospitalidad de El Observador, comentaré con usted en las próximas semanas.

EL OBSERVADOR 425-9

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CULTURA
¿Sabe usted?
Por Carlos Díaz

¿Sabe usted que si cada átomo de un gramo de sal tuviera el tamaño de una cabeza de alfiler el conjunto de los átomos que componen el grano de sal cubriría toda Europa con una capa uniforme de veinte centímetros de espesor? ¿Sabe usted que si deseara contar los átomos de un grano de sal y fuera lo suficientemente rápido como para contar mil millones de átomos por segundo necesitaría más de cincuenta siglos para realizar el censo completo de la población de átomos contenidos en ese minúsculo grano de sal? ¿Sabe usted que se necesitan cerca de 6,000,000,000,000,000,000 de electrones por segundo para mantener encendida una simple bombilla de 100 vatios? Y ¿sabe también que el núcleo ocupa el 0.00000000000001 % del volumen del átomo?

¡Y, sin embargo, la hermosa playa se compone de menudos granitos de arena visibles, pero al fin compuestos por lo invisible! Anímate de una vez y no te quedes ahí con el muermo, hombre de poca fe. Vamos, la carrera hacia lo infinito ya ha comenzado, estábamos en ella y no nos habíamos enterado. Ahora nosotros tomamos el relevo, no olvidamos nada. Nunca es tarde. Quiero recordarte que debajo del asfalto está la playa, mira a ver. Que el universo esconde, en definitiva, como afirma Jean Guitton, un secreto de abstracta elegancia en el que la materialidad es poca cosa y la sustancia de las cosas es lo no-material; que lo esencial es inasible, inaprehensible, invisible a los ojos; que lo que trasciende al espacio-tiempo no es más que una nube de cifras, una nube de probabilidades, humo matemático; que el corazón y la sustancia de la materia es casi nada, pues se disuelve, se disipa en lo evanescente e impalpable, en lo fluctuante y discontínuo, en una red de relaciones y de mediaciones y de referencias campales.

Y el resto, a excepción de los diminutos electrones, es espacio vacío. En efecto, si todos los átomos que componen un cuerpo humano, el de usted mismo, señorita de buen ver, venciendo la enemistad del vacío que los separa, se juntaran hasta tocarse, obtendría usted el tamaño de una ínfima mota de polvo de apenas unas milésimas de diámetro, y por mucho que el encendido galán pretendiera requerirla con sus requiebros no lograría nunca verla y mucho menos piropearla. Ay, no somos nada, hermano núcleo, y menos aún los de la periferia, los «neutrinos» o pequeños neutrones, o los «leptones» (electrones de la caballería ligera), o los «hadrones» (de la raíz griega «hadrys», fuerte), o los «mesotrones» o «mesones», que a pesar de su apariencia semántica con los bares o con los potros de carga son simplemente designados por la letra griega «mi», diminutivo de «minino»: es la venganza del gato de Schrödinger.

¡Ah, el gato de Schrödinger! Encerrado un gato vivo en una caja y bombardeado con partículas atómicas no cabe a priori predecir si el minino será o no afectado por el cañón, pues dicho minino queda «indeterminado», ni vivo ni muerto, hasta que el observador mira dentro de la caja, donde yace la tragedia en forma de gato muerto. El pobre gato no representa, sin embargo, excepción alguna en esto: una partícula en el aire buscará el ojo más cercano, una corbata limpia atrae la sopa del día (dilema del comensal).

Si iluminas en exceso la trayectoria de un electrón para seguirle la pista le pierdes, y si no le iluminas suficientemente no le sigues la pista; si lo archivas sabrás dónde está, pero nunca lo necesitarás, y si no lo archivas lo necesitarás pero nunca sabrás dónde está. Un fenómeno no resulta un verdadero fenómeno hasta que no es un fenómeno observado, pero cuando un fenómeno es observado se convierte en noúmeno o realidad misteriosa. Enfada un poco, que se lo pregunten a Herr Albert Einstein, pero llevaba razón George Simmel cuando dijo que culto es aquel que sabe dónde encontrar lo que no sabe.

En la ciencia de nuestros días todo induce a suponer que la predilección es la etapa preparatoria para el desengaño, así como el desengaño la vía de acceso a cualquier fugaz predilección. ¿Qué nos está pasando? El mundo parece querer mostrarse como una sinergia de cambios, aunque tanto cambio del cambio termine llevándonos al lugar por donde se hubiera empezado, conforme a la célebre técnica del Gatopardo, aquello del «es preciso que todo cambie para que todo continúe».

EL OBSERVADOR 425-10

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CRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Un día de campo
Por Santiago Norte

Las muertas reales de Ciudad Juárez tienen ahora su correlato virtual un poco más al norte, en los chaparros del estado de Nevada, en Estados Unidos. Como resultado de los miles de filmes y programas de televisión que se embuchacan al año los gringos, plagados de violencia gratuita, casi deportiva, han acabado por convertir a la violencia –en este caso la cacería de mujeres desnudas—en un deporte, en un día de campo «excitante» y «sexy».

La autora de la idea (bueno, si es que puede llamarse a esto una idea) es la empresa Real Men Outdoors Productions. Se trata de lo siguiente: un grupo de cazadores varones, camuflados como si fueran a la guerra contra Saddam, tratan de darle muerte (virtual) a chicas desnudas que corren despavoridas por el breñal, para escapar de los disparos con balas de pintura que los aguerridos rambos de pacotilla les dirigen. Como cada escopeta tiene un color de bala diferente, el cazador puede reconocer a su presa, recogerla y llevarla a su cuartel, para tener sexo con ella.

El precio es de 10 mil dólares el fin de semana e incluye barra libre todo el día (supongo que para darse valor y salir a tan osada aventura). A las muchachas se les paga mil dólares si caen bajo la metralla de pintura de los cazadores y dos mil 500 si logran escapar de tan fiera batida. Las balas son dolorosas aunque no ponen en peligro la integridad física de las presas. En teoría les tienen que pegar debajo de la cintura, pero, al calor de cacería, los correosos varones les pegan hasta en las orejas. Se trata de derribar a la presa. Para eso pagaron.

Obviamente, las asociaciones de defensa de la mujer están furiosas con el numerito montado en el desierto de Nevada. Y con razón. La vileza que se esconde en este novedoso método de rebaja de la dignidad femenina es inenarrable. Estados Unidos tiene el campeonato de las estupideces más significativas. Pero ésta va más allá de la raya. Que levanten llantas de tractor o que se coman 27 hamburguesas dobles en un concurso, son tonterías, pero no rebajan la dignidad de las personas hasta el límite de poner a correr muchachas desnudas y derribarlas a balazos de pintura.

La decadencia moral de la nación más poderosa del planeta ha sido señalada como la vía regia de su caída. Cómo andará la cosa que hasta el mismísimo alcalde de Las Vegas, ciudad que se precia de que en ella «todo es posible», el señor Oscar Goodman, haya dicho: «estos sí que se pasaron». Mientras son peras o son manzanas (según Rita Haley, portavoz de la Organización Nacional de Mujeres de Estados Unidos, la compañía que organiza estos bonitos fines de semana en el campo está violando al menos veinte leyes federales), Real Men Outdoors Productions se hincha de lana. La publicidad que este mes ha tomado el caso atrajo colas para reservar un sitio en la próxima batida. Que para todo hay. Incluso, ha recibido multitud de peticiones de chicas que quieren ganar dinero corriendo encueradas con fusiles virtuales a su vera.

Todo esto es producto de una industria, la cinematográfica, y de una costumbre, la de mirar 7 horas al día la televisión por el clan familiar (caso que lo haya), que han plagado de violencia y tontería los modos de «divertirse» en Estados Unidos. Se me olvidaba decir que el juego se llama «Hunting for bambi», es decir, «Cazando la venadita». Qué chistosos.

EL OBSERVADOR 425-11

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DEBATE
Desmentidas las «candentes» revelaciones de un documento vaticano de 1962

* El documento que «compromete al Vaticano» ya llegó al público en español.
* El iniciador de la malintencionada interpretación del documento iba a convertirse en millonario si lograba demostrar la «conspiración internacional» de la Iglesia .

El cuestionado «reportaje» con el que la cadena estadounidense CBS sorprendió al público denunciando una supuesta «maniobra de encubrimiento» del Vaticano en torno a los casos de pedofilia, llegó ya también al público de habla hispana... sin la adecuada interpretación realizada por los expertos católicos sobre el tema.

Diversos diarios en España e Iberoamérica reprodujeron un reportaje del diario británico The Observer o la versión del mismo difundida por la agencia española EFE, según el cual «el Vaticano instó a los obispos católicos de todo el mundo a encubrir los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia, según un documento de la Santa Sede escrito en 1962».

La nota de The Observer no es más que un «refrito» periodístico del reportaje difundido originalmente por la cadena CBS, que en Estados Unidos ha sido ferozmente criticada por haber manipulado la verdad del documento que supuestamente «confirmaría» el deseo del Vaticano de «silenciar» los casos de inconducta sexual de sacerdotes.

El documento había sido puesto en circulación por Daniel Shea, un abogado defensor de presuntas víctimas de abusos cometidos por sacerdotes católicos, que aspira a convertirse en millonario si logra demostrar, con el texto, que «existía una conspiración internacional por parte de la Iglesia católica para silenciar cuestiones de abusos sexuales», como declaró a The Observer.

The Observer, así como los medios en español que recogieron la denuncia, se han limitado a señalar que el Vaticano ha negado que el documento de 1962 «forme parte de un proyecto de encubrimiento organizado», y han omitido información fundamental para entender la realidad del documento.

En efecto, el documento ya revelado en su reportaje sensacionalista del pasado 6 en el noticiero Evening News de CBS, se trata de una instrucción firmada en marzo de 1962 por el cardenal Alfredo Ottaviani —y no por el papa Juan XXIII como dice incorrectamente The Observer—, entonces prefecto del Santo Oficio.

El documento, en efecto, instruye que determinados casos de abusos sexuales en la Iglesia se traten «del modo más reservado posible», «con la obligación del silencio perpetuo»; y que todos los involucrados —incluida la presunta víctima—, debían observar el máximo secreto so pena de excomunión».

Lo que ni la CBS, ni The Observer, ni EFE han revelado es que el documento supuestamente «descubierto», estaba referido exclusivamente para los casos calificados canónicamente como «solicitación», es decir, utilizar el confesionario y el contexto mismo del sacramento de la Confesión para tentar a los penitentes a un intercambio sexual.

Por tanto, las exigencias de sigilo, presentadas por el abogado Shea como «prueba» del supuesto intento de «encubrimiento» del Vaticano a los actuales escándalos, se aplican única y exclusivamente a la solicitación, considerando que este grave pecado se produce en Confesión; un sacramento que, por el bien del penitente, está protegido por la Iglesia con el secreto absoluto de parte del sacerdote, bajo pena de excomunión.

El documento, por otro lado, no sólo no se refiere a otras posibles conductas sexuales, sino que explícitamente señala su sentido, desde su título en latín: «Instrucción: Sobre el modo de proceder en casos del crimen de solicitación».

El documento, por lo demás, luego de referirse al sigilo necesario, señala que graves penas deben ser aplicadas al culpable, a la vez que debe ser apartado del ejercicio del ministerio sacerdotal; dejando en evidencia que de lo que se trata es de proteger el secreto del sacramento, y no al sacerdote que es culpable de inconducta sexual.

Más aún, la penalidad pedida por el cardenal Ottaviani es que el sacerdote que cometa el crimen de solicitación, sea suspendido indefinidamente del sacerdocio y despojado de cualquier derecho como sacerdote; penas que actualmente solicitan los medios de comunicación solamente para los pedófilos.

Por otro lado, el documento deja en claro que un fiel que desea acusar a un sacerdote de inconducta sexual puede hacerlo, en un proceso separado del caso de solicitación. En otras palabras, una presunta víctima podría acusar al perpetrador tanto de solicitación —un procedimiento protegido por el secreto— como de inconducta sexual, que no está obligada al secreto.

Por lo demás, el mismo documento señala que «todo católico tiene el solemne deber» de presentar cargos canónicos contra cualquier sacerdote que comete el pecado de solicitación.

Según Phil Lawler, director de la agencia católica estadounidense Catholic World News, «ningún lector cuidadoso dejaría de reconocer que se trataba de un documento especializado, que proporcionaba un conjunto de procedimientos para un delito particular. ¿Por qué entonces CBS sacó una conclusión general amplia de un documento tan específico? ¿Por qué la cadena televisiva omitió distinguir entre el crimen eclesiástico de la solicitación y la ofensa pública de la pedofilia? Estas preguntas ameritan consideración.

(Fuente: ACI)

EL OBSERVADOR 425-12

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FIN

 
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