El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
7 de septiembre de 2003 No.426

SUMARIO

bullet Puntos de vista sobre la congelación de embriones
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Viejos y nuevos ídolos
bulletCRITERIOS - Declaración de Querétaro al finalizar el IX Congreso Internacional Ciencia y Vida
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - Juan Pablo I, el papa de la sonrisa
bulletFAMILIA - Soledad en el matrimonio
bulletPINCELADAS - Oyentes de la Palabra
bulletREPORTAJE - ¡La sangre de tu hermano me grita desde la tierra!
bulletJÓVENES – PREGUNTAS CON RESPUESTA - ¿Hasta cuando se debe obedecer a los padres?
bulletCULTURA - Modestia, por favor
bulletGRANDES FIRMAS - Cartas del diablo a su sobrino
bullet COMUNICACIÓN - Un viaje espiritual de la mano de la madre Teresa de Calcuta en internet
bulletPICADURA LETRÍSTICA - El Arca y los Mandamientos
bulletNo más pretextos para asesinar embriones: Las células madre adultas tienen ya utilidad clínica humana

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PORTADA
Puntos de vista sobre la congelación de embriones
No podemos seguir premiando a dueños de campos de concentración a baja temperatura
EL OBSERVADOR / Especial

Una de las discusiones abiertas por los teóricos, filósofos, sociólogos e investigadores reunidos por la Universidad Internacional Libre de las Américas y la Fundación Interamericana Ciencia y Vida en la novena edición de su Congreso, fue la de la congelación de embriones. Un asunto de rabiosa actualidad. He aquí un apretado resumen sobre este «adelanto» científico que es un claro ejemplo del alejamiento paulatino entre ciencia y moral.

José Pérez-Adán. Sociólogo de la Universidad de Valencia.- Existe una corrupción intelectual del científico que, en aras de lo políticamente correcto, no dice toda la verdad. Hay temas delicados como el qué hacer con las prácticas de crioconservación y con los seres humanos que están congelados ahora mismo en todos los lugares del mundo donde se práctica la fecundación asistida. Eso es tortura y hay que denunciarlo. Hay que hacernos esta pregunta: esos seres humanos congelados, ¿de quién son propiedad? Desde luego estoy totalmente en contra de que la propiedad sea de las personas que los han congelado. Son patrimonio de todos, son hermanos nuestros, y no podemos dejarlos a merced de quienes los han puesto en esa prisión. Tampoco de los políticos, que no entienden nada de este tema. Y hay que estar atentos, porque la ley económica de la especulación va a beneficiar a quienes tienen, en este momento, en su poder a los embriones congelados (fraudulentamente). Lo primero es quitarles esos embriones. Y, mientras tanto, discutamos nuevas normas sobre el tema

Rosario Athié. Filósofa de la Universidad Libre Internacional de las Américas.- El tema de la adopción de embriones es hoy una discusión abierta. ¿Qué supondría el que yo adoptara embriones? Me sitúo en mi casa con unos embriones congelados. La verdad, la que queda congelada soy yo. Tendríamos un ejército de personas en casa, sin saber si van a vivir o no, resulta escalofriante. En la Fundación Interamericana Ciencia y Vida hemos venido debatiendo esto, y creemos que estamos en lo correcto si le decimos a la sociedad que detrás de todo esto existen intereses demasiado confusos (y violaciones de la dignidad humana demasiado claros). Yo no puedo tener en mi casa un freezer para mantener embriones, y ¿quién me garantiza que esto se mantiene así en las compañías que congelan embriones?

Rodrigo Guerra. Filósofo de la Universidad Panamericana.- Hoy en día algunos moralistas católicos muy importantes piensan que los bancos de embriones congelados deberían proceder a su descongelamiento y su pronta inserción en algunos úteros que los adoptaran. Este punto de vista que apela al mal menor sería válido sólo si hubiera una urgencia impostergable de descongelamiento. Si no hay urgencia, es preciso buscar otras soluciones que evitaran la muerte de algunos de esos embriones. En el orden moral, en esta materia, no tenemos un saber cierto y esto le puede costar la vida a muchas personas.

Hugo Obiglio. Investigador de la Universidad de Buenos Aires.- La ciencia no ha tenido conciencia de a dónde podía llegar con los embriones congelados. Éste es un problema biológico y, también, jurídico La vida humana no puede depender de un equipo técnico, que es el que soporta esa vida humana criopreservada a 196 grados bajo cero. Sin adoptamos la postura de descongelar para dar un «fin útil» a esos embriones, estaríamos provocando la muerte de entre 40 y 50 por ciento de ellos en el momento de la descongelación. De los que sobrevivieran, entre cuatro y seis por ciento serían adoptados. Me parece atroz pensar en esas circunstancias. Embrión es lo mismo que persona humana. Y yo me opongo terminantemente a descongelar a personas humanas para matarlas o utilizarlas para trasplantar células. Debemos vetar las leyes actuales y hablar de una ley de defensa del que es persona sin haber nacido. No podemos seguir premiando a los propietarios de los campos de concentración a baja temperatura.

EL OBSERVADOR 426-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Viejos y nuevos ídolos
Por Jaime Septién

Corría el año de 1272. A petición de Carlos I de Anjou, a la sazón Rey de Nápoles (hermano —muy poco parecido, por cierto— de san Luis, Rey de Francia), el profesor de teología Tomás de Aquino fue llamado a impartir clases en la Universidad de Nápoles, misma donde se había formado y donde había tomado el derrotero de convertirse —contra la opinión de su encumbrada familia— en un monje mendicante, de la Orden de Santo Domingo.El futuro santo Tomás fue recibido con muestras de júbilo por el pueblo llano de Nápoles. Largas filas de ciudadanos de a pie, con pétalos de rosa, se agolparon al paso del hoy llamado «doctor angélico» (entonces llamado «buey mudo») para mostrarle a este célebre teólogo —que había defendido a su Orden y «bautizado» a Aristóteles junto con su profesor, san Alberto Magno— su aprecio, su cariño, su admiración incondicional. Seguramente (estamos hablando del siglo Xlll de nuestra era) no tenían un ápice de conocimientos de teología. Pero sí tenían noción de que un teólogo era una persona esencial, alguien que podía ayudarlos en el camino más importante de su vida: la salvación del alma.

«Lo que caracteriza la actitud espiritual de una época —dice von Hildebrand (Santidad y virtud en el mundo, Patmos, 1972, p. 23)— son las personalidad que son objeto de la admiración pública universal». Hoy la gente se agolpa con pétalos de rosa para recibir a Luis Miguel o a Madonna. Se apretuja para tocar a la señorita Spiers, al señor Banderas… En todo caso, sale en estampida para ver al Papa pero, ni de broma, para seguir al Papa en su entrega a la Cruz de Cristo. Importa el jolgorio, no la fe; importa el haber estado no el haber cambiado; importa que el personaje sea un santo y no que el santo sea yo. Y los que más importan son los que salen en la tele o en el cine; de los que se ocupan los periódicos y los noticiarios de la radio. Son los ídolos modernos, independientemente de su forma de vivir, de sus valores, de las trastadas que hayan cometido en el campo de la moral pública o privada.

«Incapaz por sí misma de ofrecer un fundamento permanente y sólido de valores, la formación de ídolos consume todavía la sustancia de los valores superiores y tradicionales», escribió el sociólogo alemán Alfred Müller-Armack (El Siglo sin Dios, FCE, 1973, p. 131). En efecto, la transformación moderna de una persona normal en un ídolo pasa por su «consagración» en los medios masivos de comunicación. Es el valor ritual, la conversión del cuerpo mortal en un mito y, por tanto, en algo que se percibe inmaterial, etéreo. A los actores y actrices el cine los vuelve «inmortales»; a los conductores de noticiarios, la tele o la radio los hace «estrellas», los convierte en «intocables», como las vacas sagradas de la India, que se ven, se escuchan, se palpan, pero no alimentan a nadie porque están demasiado metidas en sí mismas, representando su papel de símbolos de deidades superiores (en este caso, la deidad superior que se llama Información).

Usted, amable lector, me preguntará: ¿y qué hay de malo en todo esto? ¿Qué diferencia hay entre un pueblo que le echa flores a santo Tomás y otro que lo hace con Ricky Martin? En sí, diría yo, no tiene nada de malo: los dos son, a fin de cuentas, seres humanos. El problema está en que la doctrina de santo Tomás nos lleva a las puertas del Amor, y la del señor Martin nos lleva a las puertas de una discoteca. Y, puestos a recordar aquí el Evangelio —de la mano de san Juan de la Cruz—, recordemos que al final de nuestra vida seremos juzgados por nuestras obras de amor, no por las veces que hayamos comprado un póster de Chayanne.

EL OBSERVADOR 426-2

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CRITERIOS
Declaración de Querétaro al finalizar el IX Congreso Internacional Ciencia y Vida

1. Defendemos la libertad de todos los seres humanos frente a la manipulación y la tortura que suponen la crioconservación y la experimentación embrionaria. La ciencia es patrimonio de todos y nunca debe ser utilizada para hacer mal a nadie; particularmente, a los seres humanos más vulnerables e indefensos durante los primeros momentos de su desarrollo vital.

2. Expresamos el deber y la respon-sabilidad de la ciencia para con el futuro del patrimonio genético humano. El derecho a la libertad en el trabajo científico debe supeditarse siempre a libertades de orden superior, como las que quedan aseguradas al momento de respetar, incondicionalmente, el derecho a la vida, aun cuando se presente deficiente o malformada.

3. Afirmamos que la libertad de toda sociedad depende, en buena medida, de la vocación de servicio de sus dirigentes, y hombres y mujeres de ciencia. Parte de esta vocación se basa en trabajar con recursos económicos independientes de condicionamientos ideológicos o de poder. Rechazamos el imperialismo cultural y científico de los organismos internacional y, particularmente, de los Estados Unidos y de la Unión Europea en la provisión de recursos para sus propios investigadores en temas que afectan el desarrollo y el porvenir de América Latina.

4. Expresamos la necesidad imperiosa de exigir entre las autoridades nacionales e internacionales el reconocimiento pleno de la dignidad humana de quienes, al margen de la dinámica del mercado y de sus leyes, viven sin poder defenderse. Es preciso crear las instancias nacionales e internacionales para poder llevar a juicio a quienes, abusando del poder político o económico, condenan a personas o a pueblos enteros al subdesarrollo y a la muerte.

5. Exhortamos con urgencia a ampliar los cimientos del aporte de la         mujer al bien común de la familia y la sociedad. La mujer por ser mujer tiende a ser doblemente marginada y excluida cuando no goza de las condiciones para desarrollarse con justicia y dignidad, de acuerdo con su vocación y elección. El verdadero rostro humano de la sociedad —que debemos construir— no aparecerá si no contribuimos a crear una nueva presencia femenina que renueve la vida comunitaria y corrija el despotismo masculinizante, es decir la reducción de la mujer a objeto de uso, de abuso y de consumo mercantil.

EL OBSERVADOR 426-3

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EL RINCÓN DEL PAPA
Juan Pablo I, el papa de la sonrisa

Al cumplirse 25 años de la elección del cardenal Albino Luciani como obispo de Roma y, por tanto, vicario de Cristo en la Tierra, tomando el nombre de Juan Pablo I, el actual pontífice, Juan Pablo II, dedicó reciente audiencia general a recordar a su predecesor:

«En la tarde del sábado 26 de agosto de 1978 fue elegido pontífice mi venerado predecesor Juan Pablo I.Evoco hoy a aquellos momentos que tuve la alegría de vivir con íntima conmoción. Recuerdo cómo sus palabras tocaron profundamente a la gente que abarrotaba la plaza de San Pedro. Desde su primera aparición en el balcón central de la basílica Vaticana se creó con los presentes una corriente de espontánea simpatía. Su rostro sonriente, su mirada confiada y abierta conquistaron el corazón de los romanos y de los fieles de todo el mundo. 'Nos abandonamos con confianza en la ayuda del Señor', dijo el nuevo Papa en su primer radiomensaje. Ante todo, fue un maestro de fe limpia.

«Pero, ¿cuál era el secreto de su atracción? No pudo ser otro que el contacto ininterrumpido con el Señor. 'Tú lo sabes. Contigo trato de tener un coloquio continuo', dice en uno de sus escritos en forma de carta a Jesús. 'Lo importante es imitar y amar a Cristo': ésta es la verdad que, traducida en vida concreta, hace que 'cristianismo y alegría vayan bien juntos'.

«Al día siguiente de su elección, el nuevo Papa dijo: 'No tengo ni la sabiduría del corazón del papa Juan ni la preparación y la cultura del papa Pablo, pero estoy en su lugar. Tengo que tratar de servir a la Iglesia'. Humildad y optimismo fueron la característica de su existencia. Precisamente gracias a estas cualidades dejó en su fugaz paso entre nosotros un mensaje de esperanza que encontró acogida en muchos corazones. 'Ser optimistas a pesar de todo —le gustaba repetir—. La confianza en Dios debe ser el eje de nuestros pensamientos y de nuestras acciones. Los principales personajes de nuestra vida son dos: Dios y cada uno de nosotros'».

EL OBSERVADOR 426-4

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FAMILIA
Soledad en el matrimonio
Por Rosa Martha Abascal de Arton

¿Qué clase de vida quieres para ti? ¿Qué tipo de vida quieres para tu familia, para tu esposo? ¿No eres acaso una de esas mujeres que por olvidarse de si mismas y de su marido va a terminar sola... a pesar de estar acompañada?

Todo es ilusión, detalle, un te amo, entrega, pasión, una meta común. Todo es color de rosa: "Te amaré hasta que me muera", "eres mi vida", "no concibo el mundo sin ti"...

Toman la decisión de casarse, no hay felicidad ni dicha mayor sobre la tierra; el anillo de compromiso, donde vivir, amueblar, la Misa, la fiesta, la música...

A estas alturas los novios ya no se preguntan si se aman de verdad, o si es costumbre o pasión, o miedo a la soledad, o ganas de casarse o si están enamorados del amor. La inercia es fuerte y se necesitan muchos pantalones para cuestionarse, en un momento tan comprometido y comprometedor, si es lo que queremos para toda la vida.

Llega la boda, los regalos, la fiesta, el compromiso ante Dios, ser el centro y eje del universo por un día, por el día en que tomaste estado, asumiste y te comprometiste con tu vocación, con tu camino en la vida... "... serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarte y respetarte todos los días de mi vida..:"

¡Suena tan romántico! Si fuera un cuento de Disney acabaría en este momento diciendo "se casaron y fueron muy felices"... Es por ello que a mis hijos nunca les termino de contar un cuento así, pues el idealizar sólo nos lleva a la más profunda decepción. Más bien acabo los cuentos diciendo: se casaron y comenzaron a enfrentar juntos los retos que la vida les puso por delante para lograr alcanzar la felicidad.

La luna de miel trae los primeros cuestionamientos: poner los pies sobre la tierra, pues se comienza a vivir la realidad, no la ilusión. Sin embargo, es un momento de disfrute mutuo, de entrega.

La vida diaria, lo cotidiano, comienza a marchitar ese fuego inicial... Llegan los hijos, hermosos regalos de Dios. Sin embargo, la mamá se vuelca en ellos, el papá desaparece como marido, amigo, amante, compañero y cómplice y es solo eso: el papá

La mamá nunca tiene tiempo para amar, platicar, salir a cenar, tener una noche de locos con el marido... ¿por qué? Hay muchos pretextos, pero el más usado es "tus hijos me necesitan" y como consecuencia de ese: estoy cansada, no sabes que día tan pesado tuve, no estoy para arrumacos

Los hijos crecen, el matrimonio se enfría cada vez más, ella se realiza viendo crecer a los niños. El cada vez más solo busca compañía, una amiga tal vez, cuando no una amante que lo entienda y lo ayude a desfogarse... ¿Justificable? No, la promesa de fidelidad allí está.... ¿Entendible? Solo quien vive esa situación puede saberlo y sentirlo.

Los hijos llegan a la universidad, toman el camino de su vida, la mamá quiere seguir en su papel de educadora, pero ya no le corresponde... Trata de dominar la vida de sus hijos, pero ya no se dejan. Ella comienza a sentir ese vacío, esa soledad, esa carencia de sentido de la vida, ya no conoce a su marido... Y el... si tiene una amiga tiene con quien desahogarse, pero las más de las veces no es una amiga, es una amante que le da todo lo que su esposa no supo darle porque por ser mamá se olvidó de ser esposa: amiga, amante, compañera, cómplice.

Ambos viven en el mismo techo y cada uno con su soledad, cada uno con vidas paralelas, no una vida en común. Los hijos volaron, el nido está vacío, y una conversación es rara entre el matrimonio que ya no se conoce. Sólo la inercia, el miedo a la soledad y el compromiso ante el altar los hace permanecer juntos... y eso cuando no llega el divorcio.

Esta es la vida de millones de parejas, de millones de mujeres que, por ser madres, se olvidan de que antes de ser madres:

1. Son mujeres con el derecho y la obligación de cultivarse intelectual, espiritual, moral, social y psicológicamente,
2. Son esposas, con todos los derechos y obligaciones que ello conlleva, con el amor que las llevó a tomar la decisión de casarse, con la ilusión de tener una familia modelo,
3. En tercer lugar, y después de las dos anteriores condiciones, son madres, con todo el amor, dedicación y entrega que una madre pueda dar a sus hijos, pues la madre se da enteramente a ellos.

Para lograr ser una excelente madre, antes hay que ser una extraordinaria mujer, una esposa ejemplar. Sólo así los hijos recibirán no solo amor y palabras bonitas, sino testimonio, congruencia, vivencia de los valores que se les quieren inculcar, forjando así el carácter, el alma de cada uno en el fuego del hogar de un matrimonio unido, sólido y amante.

¿Qué clase de vida quieres para ti? ¿Qué tipo de vida quieres para tu familia, para tu esposo? ¿No eres, acaso, una de esas mujeres que, por olvidarse de sí mismas y de su marido, va a terminar sola... a pesar de estar acompañada?

(periodismocatolico.com)

EL OBSERVADOR 426-5

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PINCELADAS
Oyentes de la Palabra
Por Justo López Melús *

Se dividen en cuatro clases:

1) Los hombres-camino. Les brota la Palabra; apenas cae, se la comen los pájaros de la distracción. Se recuerda la última película. ¿Y el evangelio del último domingo? La rapidez del olvido parece un argumento de la existencia del demonio.

2) Los hombres-piedra. No se empapan, y por eso no cambian. «¡Qué bonito, qué bien habla!». Pero nada más. Impresionables pero superficiales.

3) Los hombres-espina. La Palabra les llega, pero la sofocan para no complicarse. No tienen tiempo. Encuentra excusas. Discuten, pero nada más.

4) Los hombres-esponja. No son los que esperaban que ahora se hablase de ellos. Son los que se han reconocido en las tres clases anteriores. Los que pensaban: ése soy yo, eso es para mí, yo soy el que debo cambiar.

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 426-6

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REPORTAJE
¡La sangre de tu hermano me grita desde la tierra!

Comunicado de Mons. Renato Ascencio León, obispo de Ciudad Juárez y presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Movilidad Humana de la CEM, emitido con ocasión del Día del Migrante 2003, que se celebra el día de hoy, domingo 7 de septiembre.

Cada celebración del Día del Migrante es una ocasión precisa y oportuna para reflexionar con profundidad la angustiosa situación de los migrantes, que nos increpa a la acción. Seguimos con atención y compromiso los sucesos que día a día nos desgarran las entrañas, porque, a pesar del tiempo que ha pasado desde los ataques terroristas a Estados Unidos, la condición de los migrantes se agrava cada vez más.

A lo largo y ancho del país fallecen diariamente migrantes; un porcentaje de ellos son identificados, pero otros, los que no tienen rostros, ni siquiera muertos pueden regresar con sus seres queridos; mujeres y niños deportados sin cesar; el monstruo del tráfico de migrantes creciendo con voracidad indecible; la resistencia sistemática de los países de destino -por excelencia- de adherirse a las convenciones internacionales que pugnan por los derechos humanos de los migrantes y la instauración de segundas o terceras bardas -según el caso- para atrapar a los migrantes con mayor facilidad; el libre tránsito de mercancías en contraste con los persistentes impedimentos para que los seres humanos nos desplacemos de un lugar a otro; la cosificación del ser humano; el poder a favor de los intereses económicos; la exaltación del nacionalismo como argumento para un feroz control migratorio; la brutalidad en contra de los migrantes como justificante de seguridad nacional; acentuación de sentimientos xenofóbicos ante el temor sembrado en los corazones; en fin, medidas y actitudes todas ellas que sirven a intereses plagados de egoísmo y deshumanización.

Frente a los hechos y circunstancias descritos, de lo profundo de nuestra alma la conciencia cristiana clama: ¡la sangre de tu hermano me grita desde la tierra! Se duele de la cruda indiferencia y rechazo que dispensamos a nuestros hermanos y hermanas que se han formado al invertir la jerarquía de los valores: ya no valemos por lo que somos sino por lo que tenemos, usamos o comemos; hemos permitido que nos despojen de nuestra dignidad encarnando estereotipos que nada tienen que ver con la esencia humana; es decir, nuestra sustancia humana y de hijos e hijas de Dios la hemos cambiado por atuendos insustanciales y vanos.

Esta cruda indiferencia y rechazo ha dado lugar a que, hasta la fecha, no contemos con leyes consistentes, suficientes y actualizadas que puntualmente protejan los derechos de nuestros hermanos y hermanas migrantes para evitar las reiteradas violaciones de que son objeto, que ataquen frontalmente a la corrupción, impunidad y a la delincuencia organizada, que se ceban en ellos como si fueran ajenos a nosotros, como si no formaran parte de la familia humana. Los vemos a través de las gafas del consumismo, de la conveniencia política y social, siendo incapaces de identificarnos con ellos. ¡Claro!, tenemos la vida resuelta de una u otra forma; la comida en nuestra mesa, aunque poca, pero no falta; no andamos desnudos ni siquiera podemos decir que no contamos con un techo; ellos, ¡no!; muchas veces, en su recorrido, son despojados ya no podemos decir de ropa, ¡de harapos que cubren sus cuerpos temblorosos y débiles!; buscan con afán un lugar en su camino para poder descansar unas horas y continuar hasta el fin; sus pies sangran a raudales y nosotros, ¿qué hacemos? ¡Ni siquiera los vemos! Ni siquiera nos percatamos de que posiblemente frente a nuestra puerta, esa persona que está sentada en el borde de la banqueta, es un migrante; no nos damos cuenta que es ¡Cristo mismo quien nos toca a la puerta por un pedazo de pan!

Y esta nuestra displicencia no sólo la dirigimos a los migrantes extranjeros, más aún, con los nuestros, con aquellos que se desplazan de un estado de la república a otra; con ellos hacemos gala de desplantes racistas infundados del modo que se quiera ver, pues somos una raza proveniente de una misma raíz y tan es así, que no contamos con una ley que atienda la migración interna en el país, fenómeno que crece día a día. A esta ausencia legal si le agregamos las complicidades de los patrones y autoridades de todos los niveles, la situación de estos hermanos y hermanas es paralela a la semiesclavitud, sin derechos humanos ni laborales ni garantías constitucionales a miles de jornaleros agrícolas, circunstancia, también, que nos descalifica como nación para exigir un trato justo a nuestros migrantes en el extranjero.

¡La sangre de tu hermano me grita desde la tierra! ¿Quién lo escucha? Cierto, el camino hacia la verdadera conversión, comunión y solidaridad con los migrantes en su situación actual «es difícil y en algunos casos se trata de un verdadero viacrucis. Esto no debe desanimarnos de seguir la voluntad de Dios que desea atraer a sí a todos los hombres y mujeres en Cristo... A veces este camino requiere una palabra profética que indique lo que es malo y aliente lo que es correcto. Cuando surgen tensiones la credibilidad de la Iglesia en su doctrina sobre el respeto fundamental debido a toda persona, reside en la valentía moral de los pastores y los fieles de apostar por la caridad».

«La fe en la presencia de Cristo en el migrante conlleva así la conversión de corazón y mente, a un espíritu renovado de comunión, y a la construcción de estructuras de solidaridad para acompañar al migrante. El proceso de conversión tiene como consecuencia la necesidad de superar actitudes de superioridad cultural, indiferencia y racismo; de no ver al forastero como un extranjero con malas intenciones, a un terrorista o una amenaza económica, sino como una persona plena en dignidad y derechos que revela la presencia de Cristo, portadora de profundos valores culturales y de tradiciones ricas en la fe».

Siendo las parroquias el claustro materno donde se gesta la familia cristiana, los párrocos —y por su medio todos los fieles— están llamados a abrir espacios y sobre todo su corazón a los migrantes, sin ninguna distinción. «Cada migrante deberá sentir en las parroquias que encuentra a su paso un poco del calor del hogar que por necesidad tuvo que abandonar», pero sobre todo el amor de Cristo latente en nuestro ser, traducido en cálida ternura e infinito respeto al ser humano.

Reiteramos la exhortación hecha en nuestra Carta Pastoral sobre Migración «a los presidentes de Estados Unidos y México, para que continúen las negociaciones sobre los asuntos migratorios, para conseguir articular un sistema de migración más generoso, justo y humano entre ambas naciones. Así mismo, perseveramos en el llamado a las legislaturas de ambas naciones para iniciar una exhaustiva y consciente revisión de las leyes migratorias y establecer, de este modo, un sistema binacional que acepte los flujos migratorios, garantizando la dignidad y los derechos humanos del migrante. Invitamos a las autoridades que en ambos pueblos se encargan de hacer cumplir, implementar y aplicar las leyes migratorias, a que revisen las políticas nacionales y locales de migración, y a que con su legítima autoridad erradiquen conceptos desacertados acerca de ella. Pedimos a las autoridades que procesen las solicitudes legales y definan la situación jurídica de los migrantes, que creen un entorno de acogida en la que no peligre la confianza y la seguridad del migrante y por último, exhortamos a los medios de comunicación a que promuevan en la sociedad una actitud abierta de acogida y buen trato a los migrantes».

A los hermanos y hermanas migrantes les pedimos acatar las leyes civiles y trabajar por el bienestar del país que los acoge. Los exhortamos a mantenerse firmes en su fe y a dar testimonio de ella, bajo el amparo de la Santísima Virgen de Guadalupe; les recordamos su deber de ser fieles a su familia, solidarios con sus semejantes y de cuidar y administrar con prudencia los bienes que con tanto esfuerzo han conseguido.

«A aquellos que se ven forzados a dejar sus tierras para mantener a sus familias o escapar de la persecución, les decimos: estamos a su lado en solidaridad; nos comprometemos a su atención pastoral y al trabajo necesario para lograr cambios en las estructuras eclesiales y sociales que impiden el ejercicio de su dignidad como hijos e hijas de Dios».

Oremos para que la Familia de Nazaret: Jesús, María y José, perseguidos y migrantes en busca de cobijo y pan, nos iluminen para saber cuidar, defender, proteger y atender a quienes se hallan en situaciones semejantes, pidiendo para que su viaje sea de esperanza y no de desaliento.

EL OBSERVADOR 426-7

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JÓVENES – PREGUNTAS CON RESPUESTA
¿Hasta cuando se debe obedecer a los padres?

Honrar a los padres, si se vive bajo su potestad, equivale a obedecer sus mandatos, siempre y cuando no manden hacer lo que es pecado. También se honra a los padres al asistirlos en sus necesidades y reverenciarlos con amor.

En algunas traducciones del Evangelio hay una frase que puede entenderse mal. Dice Jesucristo : «El que no odia a sus padres no es digno de Mí». Hay que tener en cuenta que la palabra «odiar» en hebreo no tiene el mismo sentido que en castellano. En hebreo significa «tener en menos». Por lo tanto el sentido de la frase es: «El que antepone sus padres a Mí, no es digno de Mí».

La desobediencia a los padres es más grave cuando se trata de cosas relacionadas con el bien de nuestra alma : deberes religiosos, amistades, diversiones, etc.

La obediencia a los padres cesa con la emancipación de los hijos, pero no el respeto que les es debido, el cual permanece para siempre.

Hoy se habla poco de obedecer a los padres. Incluso algunos hijos se creen que desobedeciendo dan muestras de independencia y personalidad. Es decir, que consideran la desobediencia como un valor. Esto es una equivocación. Esos mismos jóvenes que no obedecen a sus padres, luego obedecen a los amigos, a las modas, o a sus caprichos que les tiranizan. Cambian de obediencia : la buena por la mala. Ser libre no es hacer lo que me da la gana. Ése es esclavo de sus caprichos. Libre es el que voluntariamente cumple con su deber. La persona más libre fue Jesucristo, que era Dios. Sin embargo cumplió con la voluntad de su Padre.

Todos somos testigos de casos de adolescentes que son advertidos y aconsejados una y otra vez por padres experimentados y responsables, pero ellos prefieren «discurrir por su cuenta», para descubrir demasiado tarde que sus padres tenían razón.

Por desgracia, son muchos los jóvenes que no quieren escuchar consejos. Semejante hostilidad de la gente joven hacia la autoridad paterna supone que ellos se oponen irrazonablemente a los beneficios de la experiencia.

Pbro. Jorge Loring, S.I. Griese, catholic.net

EL OBSERVADOR 426-8

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CULTURA
Modestia, por favor
Por Carlos Díaz

Si los átomos resultan complicados e inestables, las galaxias son, por su parte, algo así como los «átomos de la cosmología», de los que se observan ya muchos miles de millones. Desde el gran panel del cosmos inmarcesible miles de millones de galaxias, estructuras gigantescas cada una de las cuales contiene, a su vez, un promedio de cien mil millones de estrellas, podrían contemplar en estos instantes el teclear de mi pobre computadora; al menos, si no hubiese nadie en esos espacios siderales, mi ordenador podría contemplarlas a ellas, es decir, a miles de millones de estructuras gigantescas cada una de las cuales contiene un promedio de cien mil millones de estrellas como el Sol. Una galaxia vecina cercana a la nuestra es, por ejemplo, la Gran Nebulosa de Andrómeda, apenas perceptible a simple vista; las galaxias más distantes que se conocen se encuentran a varios miles de millones de años luz de nosotros, y puede que aún existan más...

Inteligencia es la capacidad de aceptar un entorno, así que relájese, amigo, arroje buenamente la calculadora portátil, abandone, no puede usted imaginar tanto, no es culpa suya, no hace falta que repita curso, consuélese con aquello de Einstein: lo más incomprensible es que el mundo sea incomprensible (el pesimista diría al revés: lo más comprensible es que el mundo sea incomprensible). De lo que uno se sorprende es tan sólo de la ingenuidad de quienes todo lo imaginan porque ¿serán capaces de imaginarse sin capacidad de imaginar?

En medio de este esplendor y pompa de los cielos ante los que palidecería el séquito del mismísimo rey Salomón, no faltan tampoco en física los que con el austriaco Ludwig Boltzmann afirman que los procesos discurren en el sentido de un desorden siempre creciente, a pesar de lo cual la naturaleza lograría irse abriendo camino con orden y concierto, lo mismo que el profesor encuentra sus apuntes entre la masa desordenada sobre su mesa de trabajo (si bien y por lo mismo en otras ocasiones el modo más rápido de encontrar algo es ponerse a buscar otra cosa, todo hay que decirlo). Quizá sea que bajo el desorden visible de los fenómenos existe un orden profundo, de un grado infinitamente elevado, que permitiría explicar lo que nosotros interpretamos como desorden, como dijera el físico inglés David Bohm, para quien los movimientos de las motas de polvo en un rayo de sol no son aleatorios más que en apariencia.

La verdad es que prácticamente todo se ha vuelto casi tan complicado como lo quiere Hermann Haken: un destacado físico llamado a filas tuvo que someterse a un test psicológico; para comprobar la sinceridad de su carácter, el psicólogo le pidió que le mostrara las manos: si el soldado en ciernes le mostrara las palmas, el psicólogo concluiría que se trataba de una personalidad abierta y franca, pero si en cambio le presentase los dorsos creería haber descubierto el carácter reservado del sujeto en cuestión. Pues bien, ¿adivinan ustedes qué hizo nuestro físico ante el requerimiento del psicólogo? ¡Le mostró el dorso de una mano y la palma de otra, con lo cual el psicólogo se quedó chasqueado, y el físico dispensado del servicio militar! Tal vez incluso sea ahora el propio psicólogo el que esté en tratamiento... de un físico.

El ignorante tiene valor, el sabio precaución. Como dijera Oliver Wendell Holmes, la ciencia es un magnífico mobiliario para el piso superior de un ser humano, siempre y cuando su sentido común esté en la planta baja. Consuélate, hermano neurótico en el perfeccionismo, pues sabrás que algo ha ido mal sólo cuando hayas cometido más errores que de costumbre. Todo programa, cuando llega a funcionar, ya está obsoleto y de ahí el anacronismo constitutivo de las teorías científicas, lo mismo que de las predicciones en materia urbanística, y no digamos nada en materia didáctica o económica.

EL OBSERVADOR 426-9

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GRANDES FIRMAS
Cartas del diablo a su sobrino
Por Santiago Martín

Cartas del diablo a su sobrino es el libro más vendido del anglicano C.S. Lewis, y una obra maestra de la ironía al servicio de la apologética. Un diablo ya entrado en años, relevado de su cargo de Tentador en la Tierra, dirige desde el Infierno breves cartas a su joven sobrino, novato en el oficio, sobre el modo de tratar a su primer «paciente» humano. Un verdadero tratado de espiritualidad para ser leído «al revés». Presentamos aquí la primera de las 31 cartas que componen la obra.


Mi querido Orugario:

Tomo nota de lo que dices acerca de orientar las lecturas de tu paciente y de ocuparte de que vea muy a menudo a su amigo materialista, pero ¿no estarás pecando de ingenuo? Parece como si creyeses que los razonamientos son el mejor medio de librarle de las garras del Enemigo. Si hubiese vivido hace unos (pocos) siglos, es posible que sí: en aquella época los hombres todavía sabían bastante bien cuándo estaba probada una cosa y cuándo no lo estaba; y una vez demostrada, la creían de verdad; todavía unían el pensamiento a la acción, y estaban dispuestos a cambiar su modo de vida como consecuencia de una cadena de razonamientos. Pero ahora, con las revistas semanales y otras armas semejantes hemos cambiado mucho todo eso. Tu hombre se ha acostumbrado, desde que era un muchacho, a tener dentro de su cabeza, bailoteando juntas, una docena de filosofías incompatibles. Ahora no piensa, ante todo, si las doctrinas son «ciertas» o «falsas», sino «académicas» o «prácticas», «superadas» o «actuales», «convencionales» o «implacables». La jerga, no la argumentaci6n, es tu mejor aliado en la labor de mantenerle apartado de la Iglesia. ¡No pierdas el tiempo tratando de hacerle creer que el materialismo es la verdad! Hazle pensar que es poderoso, o sobrio, o valiente ; que es la filosofía del futuro. Eso es lo que le importa.

La pega de los razonamientos consiste en que trasladan la lucha al campo propio del Enemigo: también Él puede argumentar, mientras que, en el tipo de propaganda realmente práctica que te sugiero, ha demostrado durante siglos estar muy por debajo de Nuestro Padre de las Profundidades. El mero hecho de razonar despeja la mente del paciente, y, una vez despierta su razón, ¿quién puede prever el resultado? Incluso si una determinada línea de pensamiento se puede retorcer hasta que acabe por favorecernos, te encontrarás con que has estado reforzando en tu paciente la funesta costumbre de ocuparse de cuestiones generales y de dejar de atender exclusivamente al flujo de sus experiencias sensoriales inmediatas. Tu trabajo consiste en fijar su atención en este flujo. Enséñale a llamarlo «vida real», y no le dejes preguntarse qué entiende por «real».

Recuerda que no es, como tú, un espíritu puro. Al no haber sido nunca un ser humano (¡oh, esa abominable ventaja del Enemigo!), no te puedes hacer idea de hasta qué punto son esclavos de lo ordinario. Tuve una vez un paciente, ateo convencido, que solía leer en la Biblioteca del Museo Británico. Un día, mientras estaba leyendo, vi que sus pensamientos empezaban a tomar el mal camino. El Enemigo estuvo a su lado al instante, por supuesto, y antes de saber a ciencia cierta dónde estaba, vi que mi labor de veinte años empezaba a tambalearse. Si llego a perder la cabeza, y empiezo a tratar de defenderme con razonamientos, hubiese estado perdido, pero no fui tan necio. Dirigí mi ataque, inmediatamente, a aquella parte del hombre que había llegado a controlar mejor, y le sugerí que ya era hora de comer. Presumiblemente —¿sabes que nunca se puede oír exactamente lo que les dice?—, el Enemigo contraatacó diciendo que aquello era mucho más importante que la comida; por lo menos, creo que ésa debía ser la línea de Su argumentación, porque cuando yo dije: «Exacto: de hecho, demasiado importante como para abordarlo a última hora de la mañana», la cara del paciente se iluminó perceptiblemente, y cuando pude agregar: «Mucho mejor volver después del almuerzo, y estudiarlo a fondo, con la mente despejada», iba ya camino de la puerta. Una vez en la calle, la batalla estaba ganada: le hice ver un vendedor de periódicos que anunciaba la edición del mediodía, y un autobús número 73 que pasaba por allí, y antes de que hubiese llegado al pie de la escalinata, ya le había inculcado la convicción indestructible de que, a pesar de cualquier idea rara que pudiera pasársele por la cabeza a un hombre encerrado a solas con sus libros, una sana dosis de «vida real» (con lo que se refería al autobús y al vendedor de periódicos) era suficiente para demostrar que ese «tipo de cosas» no pueden ser verdad. Sabía que se había salvado por los pelos, y años después solía hablar de «ese confuso sentido de la realidad que es la última protección contra las aberraciones de la mera lógica». Ahora está a salvo, en la casa de Nuestro Padre.

¿Empiezas a coger la idea? Gracias a ciertos procesos que pusimos en marcha en su interior hace siglos, les resulta totalmente imposible creer en lo extraordinario mientras tienen algo conocido a la vista. No dejes de insistir acerca de la normalidad de las cosas. Sobre todo, no intentes utilizar la ciencia (quiero decir, las ciencias de verdad) como defensa contra el cristianismo, porque, con toda seguridad, le incitarán a pensar en realidades que no puede tocar ni ver. Se han dado casos lamentables entre los físicos modernos. Y si ha de juguetear con las ciencias, que se limite a la economía y la sociología; no le dejes alejarse de la invaluable «vida real». Pero lo mejor es no dejarle leer libros científicos, sino darle la sensación general de que sabe todo, y que todo lo que haya pescado en conversaciones o lecturas es «el resultado de las últimas investigaciones». Acuérdate de que estás ahí para embarullarle; por como habláis algunos demonios jóvenes, cualquiera creería que nuestro trabajo consiste en enseñar.

Tu cariñoso tío,
ESCRUTOPO

(Fuente: Fe y razón)

EL OBSERVADOR 426-10

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COMUNICACIÓN
Un viaje espiritual de la mano de la madre Teresa de Calcuta en internet

Compartir el aprecio hacia la madre Teresa, conocer sus reflexiones y oraciones preferidas o emprender de su mano un viaje espiritual como preparación a su beatificación ya es posible gracias la página web oficial de su causa de la canonización, cuyos contenidos se han renovado.

La beatificación de la fundadora de las Misioneras de la Caridad, como informa el sitio www.motherteresacause.info, tendrá lugar en Roma el 19 de octubre, Domingo de las Misiones, el más próximo al 25º aniversario del pontificado de Juan Pablo II y fecha conclusiva del Año del Rosario.

El sitio de internet facilita en inglés, francés, alemán, italiano, portugués y castellano los datos necesarios para participar en esta fiesta de la Iglesia universal, el programa de actos relativos a la beatificación en Roma y el formulario y las instrucciones para solicitar las entradas a las celebraciones. Además permite descargar los carteles de la beatificación.

Mediante la beatificación —un paso del proceso de canonización— «el Papa permite la veneración pública de esa persona en la Iglesia local, en la congregación religiosa a la que el nuevo beato pertenecía y en otros lugares, por aquellos que reciben el permiso de hacerlo», aclara la página electrónica.

«¿Por qué amas a la madre Teresa? ¡Compártelo con nosotros!», invita la web en uno de sus apartados. Para brindar el testimonio y la experiencia personal se propone la dirección post@motherteresacause.info

EL OBSERVADOR 426-11

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PICADURA LETRÍSTICA
El Arca y los Mandamientos
Por J. Jesús García y García

«Arca de la Alianza», es una de las cincuenta alabanzas que dirigimos a la santa Virgen al rezarle su letanía. Las diversas fiestas marianas son propicias para recordarlo: en esos días los oradores sagrados suelen reiterar que esta metáfora tiene aplicación justificada por el hecho de que nuestra Madre llevó en su vientre al Redentor, que es viva presencia de Dios en la Tierra, a la manera en que los judíos portaban, en dorado arcón, signos selectos de la revelación del Altísimo a su pueblo.

No siempre recuerda uno qué era exactamente el Arca de la Alianza. Algunos la confunden con el Tabernáculo (toman el continente por el contenido). Era un cofre hecho por el artesano Besaleel, de madera de acacia, según las especificaciones que con todo detalle dio Yavé a Moisés en el monte Sinaí. Medía dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y codo y medio de alto (alrededor de 1.10 m de longitud por 0.67 m de anchura y altura, según alguien que sacó la cuenta). El Arca se hallaba completamente recubierta de oro por dentro y por fuera y estaba adornada con guirnaldas del mismo metal.

Cuatro anillas, dos a cada lado, servían para pasar por ellas las pértigas (chapeadas de oro) con que el Arca era transportada de un lugar a otro; las pértigas o barras, por divina disposición, no debían sacarse de su sitio. La tapa o plancha superior (por supuesto, también toda ella de oro) era llamada propiciatorio y la remataban dos querubines colocados frente a frente, con las alas extendidas y la mirada hacia abajo (Y de sobre el propiciatorio —dijo Yavé a Moisés— de en medio de los dos querubines, te comunicaré Yo todo cuanto para los hijos de Israel te mandaré).

En el interior del Arca se hallaba un vasito con el maná con el que Dios había mitigado el hambre del pueblo hebreo en el desierto, la vara milagrosa de Aarón (aquella que floreció) y las Tablas de la Ley, que Dios entregara a Moisés; esas Tablas eran el documento que establecía el pacto o alianza entre Dios y el pueblo hebreo, de donde deriva el nombre de Arca de la Alianza.

El Arca constituía el centro del culto israelita. Como símbolo de la protección del Señor hacia su pueblo y signo tangible de su presencia, el Arca siguió a los hebreos durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto, atendida por los miembros de un subclán escogido de la tribu de Leví. La transportaban incluso al campo de batalla, a guisa punto menos que de talismán. Precisamente en un combate fue capturada por los filisteos, desventura tan grande para el Pueblo Escogido que el viejo sacerdote Helí murió al enterarse de la noticia, y desventura también para los filisteos, entre quienes el Arca, con sus poderes, provocó muertes y enfermedades, y por tanto la devolvieron a los hebreos.

Después de otras vicisitudes, David la trasladó al monte Sión, junto a Jerusalén, donde Salomón levantó el famoso templo. Y en el lugar más resguardado y sagrado del mismo, el Sancta Sanctorum, se depositó el Arca, tapada con un velo a los ojos de los extraños. La sagrada prenda se perdió cuando los babilonios destruyeron Jerusalén en el año 586-587 a. de J. C. Según una tradición, la escondió entonces el profeta Jeremías en el monte Nebo, pero en realidad se perdió para siempre.

La extravagante novelería producida en torno al Arca comprende desde la sandez del Grupo Elron, que afirma que «el Arca de la Alianza era en verdad una máquina extraterrestre, aparato radiactivo que duplicaba alimentos para proveer de ellos al pueblo israelita cuando éste estuvo en el desierto» hasta aquello de que Hitler la buscó desesperadamente con el propósito de ayudarse en sus ambiciones, pasando por las versiones de que, localizada por los Templarios y vuelta a ocultar, se encuentra enterrada en algún lugar de Escocia, o de España, o de Francia, o de Jordania, o de Etiopía o de algún otro país.

Pero, bueno, lo importante es que el Arca de la Alianza era, básicamente, el precioso estuche de las piedras en que estaba inscrito el Decálogo, ese monumento moral patrimonio de la humanidad que hoy, una vez más, está bajo ataque en los Estados Unidos, donde una corte de apelación ha dispuesto que sea retirado el monumento dedicado a los Diez Mandamientos colocado en la rotonda del Tribunal en la capital del estado de Alabama, para que no ofenda a los que no pertenecen a una confesión cristiana. Es como pretender que en los países de inmensa mayoría musulmana sean retiradas las citas del Corán para no ofender a la exigua cantidad de cristianos que viven allí. Las minorías antes que las mayorías.

Hoy traslado al final mi acostumbrado epígrafe que, en pura lógica, debía ir a la cabeza: Los Estados Unidos son la más alta pirámide del miedo, de la estupidez, del «respeto a las leyes» [el entrecomillado es de J.J.G.G.], del igualitarismo, de la hipocresía, del mal olor. RUFINO BLANCO FOMBONA.

EL OBSERVADOR 426-12

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No más pretextos para asesinar embriones:
Las células madre adultas tienen ya utilidad clínica humana

Damián García-Olmo, profesor titular de Cirugía de la Universidad Autónoma de Madrid y cirujano del Hospital Universitario La Paz (Madrid), habla en esta entrevista de los resultados obtenidos con el uso de células madre adultas en el tratamiento de diversas enfermedades. Se trata de un tratamiento que no plantea problemas éticos, ya que no implica la destrucción de vidas humanas embrionarias, y que, además, es el único que está dando actualmente resultados desde el punto de vista clínico.

¿Que´resultados ha obtenido usted con células madre adultas? Estamos desarrollando un estudio sobre el uso de células madre autólogas (del propio individuo) para el tratamiento de las fístulas en la enfermedad de Crohn (una enfermedad inflamatoria intestinal que aumenta rápidamente de incidencia en países desarrollados y que afecta sobre todo a jóvenes). La aparición de fístulas en la enfermedad de Crohn es una importante causa de sufrimientos por su gran resistencia a curar con los tratamientos clásicos. Pero el uso de células madre adultas permite el autotrasplante, sin problemas de rechazo y sin los graves problemas clínicos y éticos del uso de células madre de origen embrionario.

¿En qué consiste? En determinados pacientes con esta enfermedad realizamos una liposucción de 100 centímetros cúbicos de grasa subdérmica. De esta grasa extraemos una pequeña cantidad de células madre que posteriormente son expandidas en cultivo (ex-vivo). Cuando han crecido y tenemos un número suficiente, se realiza la intervención quirúrgica de la fístula siguiendo los métodos habituales, pero, además, se inyectan en diferentes puntos del trayecto fistuloso entre 9 y 12 millones de estas células madre autólogas cultivadas.

¿Cuál es la experiencia actual? Desde que se obtuvieron todos los permisos legales y se comenzó la fase clínica, ovarios pacientes han completado el seguimiento programado, alcanzando temporalmente la curación completa de la enfermedad fistulosa. Del seguimiento de estos enfermos podemos deducir que: 1) Por liposucción podemos obtener un suficiente número de células madre. 2) Estas células se reproducen bien en cultivo y entre 5 y 7 días se obtiene una cantidad suficiente para su uso clínico. 3)La inyección celular no produjo en ningún momento fenómenos de rechazo. 4)No se ha producido un crecimiento celular incontrolado que suponga riesgo tumoral. 5) Los efectos reparadores de esta terapia parecen comenzar al cabo de 4 a 8 semanas de la inyección.

¿En qué punto está actualmente la investigación con células madre adultas? Era casi un dogma que las células madre adultas estaban tan diferenciadas que difícilmente serían útiles en terapia celular. Pero en julio de 2002 el grupo de investigación de la Universidad de Minnesota (EU), dirigido por la profesora Catherine Verfaillie, demostró que las células madre obtenidas de la médula ósea de los adultos podían diferenciarse en prácticamente todos los tipos celulares conocidos en el adulto, y que, por tanto, era la fuente de células ideal para el tratamiento de enfermedades degenerativas. En diciembre de ese mismo año científicos de la Universidad de UCLA (EU) hicieron hallazgos similares usando células madre obtenidas por liposucción, y consiguieron obtener incluso auténticas neuronas partiendo de estas células que procesan de la grasa.

(Fuente: Zenit)

EL OBSERVADOR 426-13

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FIN

 
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