El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
21 de septiembre de 2003 No.428

SUMARIO

bulletPORTADA - Fe, verdad, tolerancia: ¿es el cristianismo la religión verdadera? Habla Ratzinger
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - El Papa y los fotógrafos
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - Dios da un «corazón de carne»
bulletFAMILIA - Educar para evitar la guerra
bulletPINCELADAS - El cuello sucio
bulletTIEMPO DE MÉXICO - Lluvias y pobreza
bulletLOS VALORES DE LOS MEXICANOS - ¿Vio usted el informe presidencial?
bulletCULTURA - Hacer política sirviendo, ¿por qué no?
bulletCRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN - La política y los reality
bulletLibro electrónico gratuito sobre doctrina social de la Iglesia
bulletAÑO DEL ROSARIO - Campaña «Dile al Papa que estás rezando el rosario» -Recta final-
bulletPICADURA LETRÍSTICA - Instaurarlo todo en Cristo

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PORTADA
Nuevo libro del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe
Fe, verdad, tolerancia: ¿es el cristianismo la religión verdadera? Habla Ratzinger

En un mundo globalizado, multicultural, el diálogo entre las religiones se ha convertido en el punto más candente para la teología», reconoce el cardenal Joseph Ratzinger. Hoy se ha extendido la opinión según la cual todas las religiones no son más que variaciones de un único e idéntico tema, que asume formas diferentes según la cultura y la historia. Surge entonces la pregunta: ¿es posible proponer hoy el cristianismo como verdad, como camino de salvación? ¿No constituye un gesto de arrogancia intolerante? Las religiones, ¿son todas iguales?
Por Jesús Colina / Roma

Quienes conocen al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, su espíritu inquieto y su disponibilidad para afrontar sin tapujos los interrogantes que afectan más de lleno a nuestros contemporáneos, han visto en su último libro su contribución personal y lógica al debate.

En realidad Fe, verdad, tolerancia. El cristianismo y las religiones del mundo, volumen de algo menos de 300 páginas, que acaba de publicarse en italiano (Fede, verità, tolleranza. Il cristianesimo e le religioni del mondo, editorial Cantagalli), es una colección reeditada de conferencias que el cardenal bávaro ha ido pronunciando sobre el argumento en la última década. En el fondo, el libro no hace más que responder a los interrogantes que se plantea toda aquella persona que hoy día es capaz de trascender los condicionamientos de la sociedad consumista y tecnicista. He aquí algunos de ellos y, en pinceladas, las respuestas que ofrece Ratzinger:

La diferencia cristiana: el camino que significa esperanza

El cristianismo, ¿no es en el fondo una religión como cualquier otra? ¿No es más que una visión de Dios a la europea? Recordando que el cristianismo no nació en Europa, ni está ligado exclusivamente a Europa, el cardenal comienza demostrando cómo en realidad el cristianismo se diferencia radicalmente del resto de las religiones. De hecho, aclara que no todas las religiones son iguales (ni mucho menos). En el fondo, esta afirmación surge de la ignorancia de quien desconoce de la manera más elemental qué era la religión de los antiguos aztecas, el voodoo, el budismo, el hinduismo, o las religiones monoteístas.

En el monoteísmo (en particular el judaísmo y el cristianismo) -demuestra-, Dios aparece como persona, en contraposición a las religiones asiáticas (místicas), en las que se anula la diferencia entre los seres. En el monoteísmo el fundamento es el tú de Dios y el yo de la criatura, que crea una relación personal, única e irrepetible. En las primeras, el único camino posible es el de la búsqueda interior, el de los iniciados. En el segundo, Dios se revela. En las primeras, sólo los iniciados alcanzan la experiencia de lo divino. El resto recibe la religión de segunda mano. En el judaísmo y el cristianismo el encuentro con Dios es de primera mano.

«Para la fe cristiana -concluye-, la historia de las religiones no es el cíclico retorno de lo que siempre es igual, de lo que nunca llega a la verdad, que permanece fuera de la historia. Quien es cristiano considera que la historia de las religiones es una historia real, una senda cuya dirección significa progreso, y cuyo camino significa esperanza. Éste debe desempeñar su servicio como quien espera, sabe imperturbablemente que el final de la Historia, si bien está atravesado por todos los fracasos y contiendas de los hombres, se realiza».

Pluralismo religioso: es Cristo quien purifica

Si no todas las religiones son iguales, entonces surge la pregunta: ¿cuál es la relación entre el cristianismo y el resto de las religiones con las que convive?

Tres respuestas se han dado a este interrogante, como recoge Ratzinger. Ante todo, destaca el exclusivismo, según el cual sólo la fe cristiana puede salvar: las religiones no serían caminos de salvación. Ahora bien -aclara Ratzinger-, exponentes de esta respuesta distinguen entre religión y fe, y conciben únicamente el cristianismo como fe, dejando a un lado la religión, es decir, las manifestaciones externas de la relación con Dios. «Desde mi punto de vista -explica en el libro-, el concepto de un cristianismo sin religión es contradictorio e irreal. La fe debe expresarse también como religión y en la religión, aunque obviamente no puede quedar reducida a ésta».

Otra respuesta para explicar la relación entre el cristianismo y las religiones es el inclusivismo, según el cual el cristianismo estaría presente en todas las religiones, o viceversa, todas las religiones, sin saberlo, estarían orientadas hacia el mismo. Según esta visión, Cristo es el único salvador. Ahora bien, reconoce en las religiones un valor de salvación, en la medida en que es tomado en préstamo de Cristo. Esta visión justifica la misión, aunque de manera menos radical que la primera, pues Cristo sería quien purifica las religiones y las lleva a alcanzar su más íntima aspiración.

Por último, se da la respuesta pluralista, sumamente actual, según la cual la diversidad de religiones ha sido querida por el mismo Dios. Todos son caminos de salvación, aunque ciertamente el de Cristo desempeña un papel privilegiado (no exclusivo). Ratzinger considera que estas respuestas a la pregunta por la relación entre cristianismo y religiones constituyen un camino equivocado. En realidad -explica-, se basan en una comprensión superficial de las religiones, «que en realidad no conducen ni mucho menos al hombre hacia la misma dirección y que, incluso en sí mismas, no son uniformes». Pone, como ejemplo, el Islam, en el que conviven «formas destructivas y otras en las que nos parece reconocer una cierta cercanía al misterio de Cristo». Además, «¿debemos encontrar una teoría sobre el modo en que Dios salva sin dañar la unicidad de Cristo?», pregunta. El hombre, «¿no debe ponerse en búsqueda, empeñarse por tener una conciencia purificada y de este modo acercarse -¡al menos esto!- a las formas más puras de religión?»

El dogma del relativismo o de cómo la razón se aburrió

En el nuevo mundo sin dogmas, hay un dogma que se impone, el del relativismo, según el cual todas las opiniones son verdaderas (aunque sean contrapuestas) y, por tanto, todas las religiones son verdaderas (o lo que es lo mismo, si se es lógico, todas son falsas). «Este relativismo, que hoy, como sentimiento fundamental de la persona iluminada, se extiende ampliamente incluso dentro de la teología, es el problema más grande de nuestra época», considera Ratzinger. Desde esta perspectiva, la época moderna sería la del fin de las religiones.

«Las religiones, en un mundo históricamente en movimiento, no pueden quedarse simplemente como eran o son. La fe cristiana lleva consigo la herencia de las religiones y, al mismo tiempo, la abre al Logos. La auténtica razón podría conferirle a su más profunda naturaleza una nueva consistencia y, al mismo tiempo, hacer posible esa auténtica síntesis entre racionalidad técnica y religión, que puede lograrse no huyendo en lo irracional, sino sólo a través de la apertura de la razón en toda su auténtica extensión».

Según el cardenal, aquí se encuentran «las grandes tareas del momento histórico presente. Sin duda, la misión cristiana debe comprender las religiones y acogerlas de manera más profunda de lo que ha hecho hasta ahora, pero las religiones, para que siga viviendo lo mejor de ellas, tienen necesidad a su vez de reconocer su carácter de Adviento, que les refiere a Cristo. En este sentido, si seguimos las huellas interculturales en la búsqueda de la verdad, una y común, tendrá lugar algo inesperado».

Esto -explica- ilustra mejor el desafío lanzado por Juan Pablo II en su encíclica Fides et ratio. Citando un artículo publicado por el semanario alemán Die Zeit -en general, alejado de la Iglesia-, el cardenal explica que sin teología y metafísica, el pensamiento se ha hecho «no sólo más libre, sino también más restringido», es más, habla de «abobamiento por incredulidad o falta de fe». Y afirma: «En el momento en que la razón se ha alejado de las cuestiones últimas, se ha hecho indiferente y aburrida, se ha convertido en incapaz de afrontar las cuestiones vitales del bien y del mal, de la muerte y la inmortalidad».

EL OBSERVADOR 428-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
El Papa y los fotógrafos
Por Jaime Septién

En la sociedad del fisgoneo, del atrevimiento, de la invasión de la intimidad, los fotógrafos y los reporteros de prensa ocupan un lugar muy especial. Son los encargados de dotar con imágenes y textos el morbo cotidiano con el que se alimentan (¿?) millones de personas.

Llegó el Papa a Eslovaquia (en su viaje número 102 fuera de Italia) y de inmediato los fotógrafos lo mostraron cansado, enfermo, recostado sobre su mano derecha, oyendo un discurso que él debía haber pronunciado. Poquito más tarde, las especulaciones, y, al último, las exageraciones para «vender»: que si se derrumbó, que si ya se arrastra, que si da pena, que si renuncia...

Al Papa no lo va a detener más que la muerte. Ya lo dijo hace un año: «si Jesús no bajó de la cruz pudiéndolo haber hecho, ¿por qué el Papa va a renunciar a su magisterio?». Influidos por la crítica de los medios, no creímos que eso llegara a ser verdad. Pues fíjense que sí, que es verdad: va a seguir ahí hasta que Dios lo llame a su casa del Cielo.

Lo que ofende -cuando menos a mí me ofende como católico- es la afición que han cobrado los medios para difundir las peores tomas y las peores críticas a un hombre colosal. ¡Cómo si no tuviéramos necesidad de testimonios como el suyo! Mostrarle en situación de debilidad física y hacer comentarios (estúpidos) tipo «vean cómo se obstina en conservar el poder de la Iglesia», es uno.

Y ahí estamos nosotros, tontos de remate, siguiendo la pauta que nos marcan los medios sensacionalistas (que son muchísimos), haciendo cábalas sobre el sucesor en la silla de Pedro (como si el Espíritu Santo fuera mudo y todo dependiera de «facciones») y manteniendo una actitud de lástima despreciativa por este nobilísimo anciano, santo en vida, hacia su enseñanza, su magisterio, su testimonio...

Las voces de dentro y de fuera de la Iglesia que piden su renuncia no hacen más que mostrarnos que ellas, hace tiempo, renunciaron a las verdades del corazón, que son las verdades del pensamiento generoso (y no del pensamiento avaro) que decía el bueno de Pascal: «el corazón tiene razones-verdades que la razón no entiende».

EL OBSERVADOR 428-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
Dios da un «corazón de carne»

Juan Pablo II, en la audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, comentó el Cántico de Ezequiel (36, 24-27):

«Fue compuesto por uno de los grandes profetas de Israel. Se trata de Ezequiel, testigo de una de las épocas más trágicas vividas por el pueblo judío: el hundimiento del reino de Judá y de su capital, Jerusalén, así como el amargo exilio de Babilonia.

«El contexto de esta página, transformada en himno por la liturgia, quiere penetrar en el sentido profundo de la tragedia vivida por el pueblo en aquellos años. El pecado de idolatría había contaminado la tierra dada en herencia por el Señor a Israel. Ésta, más que otras, es la causa responsable en último término de la pérdida de la patria y de la dispersión entre las naciones.

«Pero el objetivo de la acción de Dios no es nunca la ruina, la mera condena, la aniquilación del pecador. El mismo profeta Ezequiel refiere estas palabras divinas: '¿Acaso me complazco yo en la muerte del malvado y no más bien en que se convierta de su conducta y viva? [...]Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien fuere. Convertíos y vivid' (18, 23.32). Desde esta perspectiva se puede comprender el significado de nuestro cántico, rebosante de esperanza y de salvación. Tras la purificación con la prueba y el sufrimiento, está por surgir la aurora de una nueva era. El mismo Ezequiel había proclamado estas palabras divinas: 'Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos, observen mis normas y las pongan en práctica, y así sean mi pueblo y yo sea su Dios' (11,19-20).

«El 'espíritu nuevo' dado por Dios a los hijos de su pueblo, será el Espíritu del mismo Dios. Se anuncia, por tanto, no sólo una purificación sino el nacimiento a una nueva existencia».

EL OBSERVADOR 428-3

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FAMILIA
Educar para evitar la guerra
Por Ma. del Rosario G. Prieto Eibl

Para evitar las guerras no te preocupes tanto por el mundo que les dejarás a tus hijos, sino por los hijos que le dejarás al mundo.

Muchos hay en contra de la guerra (la que sea) que hacen pancartas y manifestaciones; y hasta en nombre de la paz también hay muertos en los enfrentamientos con la autoridad. Ante las personas que mueren por los bombazos, por las heridas que no pueden ser curadas a falta de medicinas, o por falta de agua y alimento, parecería buena opción efectuar un donativo económico o en especie para que sea entregado a aquellos que más lo necesitan. Ésta sería una acción de justicia y solidaridad; pero eso no lo es todo. De principio podemos reflexionar en la siguiente frase: "No te preocupes tanto por el mundo que les dejarás a tus hijos, sino por los hijos que le dejarás al mundo" . Con esto no quiero decir que no nos importe el ecosistema, las finanzas, la política y demás aspectos que conforman el mundo de hoy, sino que es urgente e importante atender de manera cuidadosa a nuestros hijos, aquellos seres que definirán el rumbo del planeta en unos años.

Nunca habrá un buen mundo si no tenemos buenos hijos. Un mundo como el de hoy puede ser mejor, mucho mejor con personas cada vez mejor educadas, con una conciencia recta, que vivan los valores y las virtudes. Así que lo que verdaderamente podemos hacer para evitar las guerras, el hambre, la injusticia, la pobreza, etc., en pocas palabras el dolor humano, es amar a nuestros hijos y luchar por evitar las llamadas "antesalas de la guerra".

La guerra no se aparece, sino que se planea; tiene autores y actores que, antes de ser suicidas, soldados o mandatarios, son seres humanos que nacieron y vivieron en el mundo con su familia, sociedad, la tele, sus juegos, etc. Veamos la importancia de cada uno de estos contextos que pueden ser para un ser humano la escuela y la base para una vida sana y feliz, o bien, la escuela del horror, del maltrato físico y la antesala de las guerras.

La familia.- ¡Cuántos matrimonios, hijos y hermanos viven la guerra todos los días en la familia al pelear los esposos, al mentir, al ser infieles, al recibir maltrato psicológico con gritos, ofensas, devaluaciones personales, comparaciones, desconsideraciones, o maltrato físico; con golpes, violaciones, abandonos...!

¿Cómo podemos esperar la paz del mundo si no empezamos por nuestra propia casa? Es en la familia donde aprenden los modos de proceder, actitudes como la solidaridad, la colaboración, la comprensión y el entusiasmo, y valores como la amistad, la honestidad, la lealtad, la justicia, la paciencia y la prudencia, así como a convivir, a trabajar, a dirigir la propia vida, etc.; en una palabra, se aprende a ser feliz.

La tele.- La televisión podría ser un medio educativo excelente, pero tal pareciera que con tal de vender se vale de todo, hasta pasar por alto el bien de la sociedad: el amarillismo y la liviandad de criterios nos llevará a vivir en un mundo cada vez más caótico.

Siendo el medio masivo de comunicación más utilizado, en el que las personas de todas las edades pasan un tiempo considerable frente a ella, es importante poner límites de horarios y programación, además de enseñar a los hijos a seleccionar con criterio recto los programas que verán, poniendo los padres primeramente el ejemplo, ya que, casi sin darnos cuenta, la tele se ha convertido en un medio de difusión a gran escala de antivalores. Los temas a tratar en los distintos programas son traición, infidelidad, sexo desordenado, mentiras, gritos, poligamia, pornografía, homicidios, suicidios, familias desintegradas, homosexualidad, incesto, violación, drogadicción, entre otros; hasta en caricaturas vemos también malos ejemplos a seguir, como groserías a los papás, a los maestros y a los compañeros; también burlas, bromas pesadas, mala competencia, agresión, traición, envidia, venganza, rencor, muerte, peleas sangrientas, etc. Sin duda una programación como ésta no dejará nada bueno ni a los adultos, ni a los jóvenes, ni a los adolescentes ni a los niños: al contrario, al recibir estímulos como éstos uno los va aprendiendo y van influenciando nuestras vidas sin que seamos conscientes de ello.

Propiciemos ver la televisión en familia, seleccionar el programa, hacer comentarios al finalizar éste acerca de lo que estuvo bien y lo que estuvo mal; procurar que los programas que se vean no sean agresivos ni moralmente perturbadores.

La diversión.- Cada vez se ven menos niños y jóvenes en las calles, en los parques, en los clubes; las bicicletas, los patines, las avalanchas se han quedado en un rincón; lo de hoy son los videojuegos.Los videojuegos, que versan, entre otras cosas, sobre guerra, peleas, muerte, armas y bombas; lo que uno puede apreciar ahí es una destrucción masiva de personas y ciudades, sangre salpicada por todas partes.Algunos niños o jóvenes pasan alrededor de 6 horas al día (si no es que más) jugando sin ningún empacho, viven muchas horas de agresión "virtual" ¿Así se pretende que no sean agresivos? De lo que se trata aquí no es de prohibir este tipo de distracción; así como con la televisión, es necesario poner límites de horario y selección de contenido de los videojuegos, y propiciar actividades al aire libre para que se dé una niñez y juventud más sana.

La educación.- Hay una corriente por ahí que dice que en cuanto a la educación lo mejor es no poner límites, dejar a los niños "ser"; es posible que alguna vez hayas escuchado el típico: "Déjalo, lo vas a traumar", siendo que aquí no se pretendía reprimir sino educar. Recordemos que los niños y jóvenes son nuestra responsabilidad y requieren de criterios que les permitan construir su personalidad y ser libres para dirigir su propia vida. Así que nada de "Que hagan lo que quieran", "Déjalos", "Son libres", "Cuando crezcan que ellos escojan". ¡NO! Eso no se vale: ahí lo que vemos es un tremendo egoísmo y comodidad por parte de los padres o maestros, una evasión de la responsabilidad de educar.

La sociedad.- Problemas públicos de salud, de delincuencia y de violencia verbal son sólo algunas situaciones en las que uno puede verse inmerso dentro de una sociedad en la que no impera el orden y la justicia. Los legisladores y mandatarios debieran ser un ejemplo a seguir, pero en muchas partes hasta los policías dan más miedo que tranquilidad.Por ello debemos desde la familia poner el ejemplo de buenos ciudadanos y enseñar a los hijos cosas como: no tirar basura en la calle, ejercer el voto, ceder el paso a los peatones, ayudar a los pobres, etc.

Algunos podrán decir que la guerra es cuestión de intereses políticos, económicos o sociales; la verdad es que es todo eso y más, es cuestión del corazón. Un corazón duro, indiferente, que no se abre al diálogo, a la cooperación y al bien de la humanidad, no importa cuál sea la disputa, encontrará pretextos para ejercer acciones, entre ellas la guerra, que no son solución a los problemas.

(Resumido de Encuentra.com)

EL OBSERVADOR 428-4

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PINCELADAS
El cuello sucio
Por Justo López Melús *

En el mensaje evangélico hay energías sobreabundantes para progresar en la civilización del amor. Lo que hace falta es utilizar esas energías. Si no se utilizan no se tiene derecho a tildarlas de ineficaces.

Un padre dominico exponía la fuerza transformadora del Evangelio en uno de esos grupos que pululan en el Hide Park de Londres. Un oyente le interrumpió: «¿Y cómo tanto crimen, odio y maldad después de tantos siglos de cristianismo?». El padre dominico, de rápidos reflejos, le cortó a su vez: «Señor, veo que usted lleva sucio el cuello de la camisa. Y eso que hace siglos que existe el jabón. Pero, claro, si usted no lo usa seguirá con el cuello sucio».

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 428-5

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TIEMPO DE MÉXICO
Lluvias y pobreza

En apariencia, las lluvias son benéficas. Y claro que lo son. Pero en un país -que no es el nuestro-capaz de llevar a cabo obras de prevención y captación de agua que nos regala el cielo. Por absurdo que parezca, existen limitaciones para que los estados que comparten una cuenca puedan hacer obras de captación para reabastecer sus sobre explotados mantos acuíferos. Por otro lado, la torpeza, la lenidad, el abandono de décadas ha hecho que nuestra infraestructura hidráulica tenga, por lo menos, 50 años de retraso con respecto a países desarrollados de otras latitudes y a países similares al nuestro, pero con no tan graves problemas de corrupción.
Eso por lo que respecta a la captación de agua para tener almacén y poder enfrentar estiajes tan duros como los que solemos vivir en el centro de México. Por otro lado está la prevención, que en ello, también, somos campeones mundiales de la irresponsabilidad. Desde el pillo disfrazado de líder, que vende terrenos a precios populares a las orillas de un río, hasta los presidentes municipales que por un quítame estas pajas se olvidan de invertir en obras necesarias para evitar inundaciones. Entendemos que hay aforos de lluvia -como los que hemos sufrido las últimas semanas-para los que no existe ciudad alguna que aguante ni capacidad construida que pueda soportar 126 milímetros en tres horas de aguacero. Pero de ahí a lavarse las manos diciendo que nada se puede hacer, hay un enorme trecho.

La sociedad también puede -y debe- colaborar. Por ejemplo, evitando tirar basura en los drenes, los cauces de los arroyos, de los ríos o tapando con desechos las alcantarillas urbanas. Entre todos podemos ir desalojando la indiferencia que se torna en rabia cada vez que avenidas de agua inundan grandes porciones de la mancha urbana que, por cierto, ha ido creciendo sin ton ni son. Y también los ciudadanos podemos -debemos-participar en las campañas de solidaridad que se han emprendido para proteger y ayudar a miles de damnificados en estados como Querétaro, Guanajuato o San Luis Potosí. Desgraciadamente, la geografía del desastre sigue, monótonamente, coincidiendo en México con la geografía de la pobreza. Cuando menos hagamos algo para ir resolviendo lo que podemos resolver.

EL OBSERVADOR 428-6

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LOS VALORES DE LOS MEXICANOS
¿Vio usted el informe presidencial?
Por Antonio Maza Pereda

Cuando hablamos de valores sociales, algunos destacan, ya que son valores, que «hacen» sociedad, que logran que sea posible el funcionamiento de las sociedades. Entre otros están los valores de participación, compromiso, solidaridad; ésos son los que permiten que una sociedad funcione. Si la audiencia del pasado informe presidencial fuera un examen sobre estos valores, sin duda la mayoría de nosotros reprobaríamos.

¿Vio usted el informe presidencial? Casi un 70% de los mexicanos no lo vio o escuchó. Tuvimos muchas razones: «Tenía mucho trabajo», «No tiene importancia», «Dicen puras mentiras», «Es siempre lo mismo», fueron algunos de los motivos que se dieron para no ver el informe. Y, por cierto, en mucho tienen razón. Un informe presidencial es casi tan entretenido como un estado de cuenta bancario o los estados financieros de una empresa. Ninguno de ellos se escucha con deleite, pero hay que ponerles mucha atención porque ahí están datos muy importantes para conocer la situación de las finanzas familiares o la situación de una empresa… o de un país.

A mí en particular me preocupó ver que muchos diputados (electos por nuestro abstencionismo) están en la misma actitud que tuvo la legislatura anterior. No se ve que haya la menor intención de escuchar argumentos, de tener un debate inteligente (a lo mejor es mucho pedir), o por lo menos respetuoso. Tres años de actitudes infantiles les rindieron jugosas ganancias electorales (y monetarias); por lo tanto, seguramente seguirán con las actitudes que tanto daño nos hacen, porque lo que les importa es el bien de su partido, no el bien de la nación.

Claro, es fácil criticar al Congreso. Y nosotros ¿qué hacemos? Si ni siquiera nos molestamos en ver el informe el mensaje para los políticos es muy claro: «Pueden hacer lo que quieran; a la gente no le importa». Nos quejamos mucho, pero sólo estamos viviendo las consecuencias de nuestra falta de participación y compromiso. La responsabilidad la tienen ellos, los que se meten en política. Nosotros, los que no nos ensuciamos con esas cosas tan feas, estamos desde la barrera, criticándolos, pero sin tomarnos ninguna molestia. Pero, me dirá usted, ¿qué podemos hacer? ¿No estamos indefensos ante estas situaciones? Hay mucho que hacer: al menos, participar en los comicios; al menos, ver estos actos para poder criticar con bases. ¿Qué nos impide mandar una carta hoy a nuestro diputado diciéndole que nos avergüenza la actitud que están tomando sus colegas? Yo le aseguro que no se necesita que sean millones de cartas. Si mañana llegaran 200 mil cartas así a los diputados, vería usted como se empezarían a preocupar.

EL OBSERVADOR 428-7

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CULTURA
Hacer política sirviendo, ¿por qué no?
Por Carlos Díaz

No son pocos los que, incluso antes de comenzar su acción, se atreven a descalificar o a menospreciar como utópico (para ellos sinónimo de medio bobo) a quien orienta su lucidez hacia la acción difícil. Ignoran que las personas de carácter, sabedoras de sus propias fragilidades, porque no son extraterrestes ni alienígenas sino sencillos seres humanos que desconfían de sus propias fuerzas a pesar de todo, prefieren no echar cuentas, así que, para no desanimarse ellas mismas, para no venirse abajo, no especulan demasiado (aunque sí dosifican su esfuerzo: tan tontas no han de ser) sabiendo que a cada día le basta su afán.

El abad Menepace cuenta este diálogo entre un joven ingeniero agrónomo que ha comprado unas hectáreas de tierra, y un criollo que vive al lado de su rancho:

- ¿Ha visto, don Laureano, mi campito? Yo le quería preguntar qué opina sobre la posibilidad de que este terreno me dé el algodón.
- ¿Algodón dijo, patroncito? No, mire, no creo que este campito le pueda dar algodón. Fíjese, no. Los años que hace que yo vivo aquí, y nunca vi que este campo diera algodón.
- ¿Y maíz? ¿Usted cre que me puede dar maíz?
- ¿Maíz dijo, patroncito? No, mire, no creo que este campito le pueda dar maíz. Por lo que yo sé este campito lo que le puede dar es algo de pasto, un poco de leña, sombra pa las vacas, y con suerte alguna frutita de monte. Pero maíz no creo que le dé.
- ¿Y soya, don Laureano?
- ¿Soya dijo, patroncito? Mire, yo nunca vi soya por estos lados. No creo que este campito le pueda dar soya. Ya le digo: lo que le puede dar es algo de pasto, un poco de leña, sombra pa las vacas y quizás, con suerte, alguna frutita de monte.
- Bueno, don Laureano, yo le agradezco todo lo que usted me ha dicho. Pero ¿sabe una cosa? Lo mismo me gustaría hacer una prueba. Voy a sembrar algodón en el campito, y vamos a ver lo que resulta.
- Bueno patroncito, bueno. Si usted siembra, si usted siembra es otra cosa...».

Si siembras es otra cosa. Ojalá no caiga sobre nosotros el reproche de que por culpa nuestra el mismo sujeto histórico que debería pararse a distinguir las voces de los ecos ha decidido no existir. Ea, despierta, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.

Y si -en el caso límite- las gentes de carácter militante estuvieran seguras del no-futuro, seguirían sembrando. Han descubierto que sembrar es lo que saben hacer, y que además les gusta y lo creen necesario para todos, y eso es por cierto lo que les ha sido enseñado. Mientras tanto no obligan a nadie a que siembre, simplemente nos invitan a que les acompañemos en libertad. Y si se muere sembrando, la siembra de ese sembrador es la primera cosecha. Sin renegar, pues, de la lógica ni de la estadística, ni de la licenciatura de juridicoempresariales, aunque sí un poquito de Deusto, todo hay que decirlo, caramba, las personas de carácter confían siempre en el milagro, pues entienden que ya es un milagro no parvo que ellas mismas no se hayan desanimado y continúen levantándose cada día con la salida del sol llenas de una fuerza y de un vigor que les viene de lo alto para trabajar por una humanidad tan necesitada. Cada vez que alguien pone la mano en ese arado se renueva el milagro y en esa invisible puesta en marcha de una mano innominada la humanidad recobra su aliento.

Por otra parte las personas de temple militante no desconfían de la humanidad despistada, ya sea porque esperan que ella, la humanidad despistada, descubra el buen camino, ya sea porque confían en que comprenda que el mal camino no conduce a parte alguna. ¿Cómo desconfiar de eso, si cada uno de los sembradores lo ha experimentado y continúa experimentándolo en su propio pecho cada mañana? ¿habría sembradores sin esa hermosa experiencia?

Los pequeños militantes saben que las personas pasan, pero sus esfuerzos, sus utopías, sus gestos quedan, y que esas esperanzas, esas utopías y esos gestos serán apreciadas por la humanidad venidera, para la que también trabajan a largo plazo y cuya simpatía esperan.

¿Qué más decir? Todo esto se traduce en la consabida sentencia machadiana de que se hace camino al andar, pero que no se hace camino al calcular sin emprender la marcha; de lo contrario no superaríamos la paradoja retórica y teórica de Aquiles y la tortuga con que nos maravillaban los profesores de filosofía en aquella nuestra secundaria. Por lo demás, nosotros ignoramos totalmente el valor real de nuestro esfuerzo y de nuestra siembra en orden a un cambio cósmico, aunque sabemos que nuestro cada pequeño esfuerzo cuenta en beneficio de todos. El resto comenzó el momento en que te levantaste a trabajar sin mirar al futuro, a veces sombrío y a veces risueño. Así no te desanimarás si no ves resultados favorables, o cuando los obtengas adversos: seguirle la pista a la rentabilidad del esfuerzo puede devenir anticipación del fracaso, coartada para no echarse a los caminos. Así que contadurías fuera: el pobre carece de muchas cosas, pero el avaro de todo.
Y cuando hayas sido capaz de aguantar y de envejecer a pie de ruta, hermano, entonces sí, entonces habrás llegado, porque la meta está al final del viaje. He aquí la prueba para verificar si tu misión en la tierra ha concluído: si estás vivo, no ha concluído aún. No estamos por la labor de hacer nuestra ninguna literatura catastrofista, pues lo esencial del testimonio es la atestación. Una responsabilidad que cedo a otro ya no es responsabilidad.

EL OBSERVADOR 428-8

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CRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN
La política y los reality
Por Santiago Norte

Hemos pasado, hace tiempo, de la política tradicional (la de las ideas) a la política post moderna (la de las audiencias). De la agitación de masas a la presentación de imágenes sugerentes, personalizadas, sin sustento ninguno ni en el pensamiento ni en la coherencia con las ideas.

Según Manin -citado por Enrique Gil Calvo (EL PAÍS, 29/08/03)- el valor de un gobernante ya no depende de sus promesas o realizaciones, sino de la imagen que logre proyectar ante la opinión pública, demostrando con sus actuaciones ante los medios ser un líder político de confianza, lo que exige cultivar una reputación y mantenerla intacta.

La nueva política, como en los reality shows de la televisión, exige personas calificadas, no por su solidez o su penetración de pensamiento, sino por su capacidad de producir escándalo y de no inmutarse dentro de éste. También por la capacidad de mentir -a ojos vistas- con tal de despachar al contrincante, hacerle trizas su reputación, su buena fama, su nombre adquirido, para dejarlo como guiñapo, despreciable e indigno de ser creído por parte del público (del votante). Quiero decir lo siguiente: si se trata de desdibujar la posición del otro, el político moderno no lo va a enfrentar en una polémica, en una controversia, en un debate sobre el bienestar social o las formas de la justicia (que son, finalmente, los temas clave de una democracia). Lo que va a hacer es «aventarle montón» con los medios a su alcance, enlodarlo a decir basta, llevarlo a la desesperación mediante la mentira (disfrazada de realidad, hasta que alguien no pruebe lo contrario). «El escándalo mediático -escribe Gil Calvo-se ha convertido en la suprema arma política».

Y al transformar la política en un reality show, no solamente se está denigrando a los mismos políticos, sino que se está acabando con el más precioso bien que pueda gozar una sociedad: la confianza. Primero que nada, lo que se pierde es la confianza en la autoridad -sea del signo que sea-, y al final termina perdiéndose (como en México) la confianza en las instituciones públicas. O sea, un desastre. Y, para colmo, con la televisión avalándolo.

EL OBSERVADOR 428-9

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Libro electrónico gratuito sobre doctrina social de la Iglesia

El portal católico Synodia ha puesto a disposición de los navegantes de internet un nuevo libro electrónico de descarga gratuita que aborda importantes temas referidos a la doctrina social de la Iglesia.

La obra de Luis Fernando Figari, titulada «Hacia las fuentes de la enseñanza social», muestra de manera sencilla pero clara e informativa cuáles son las raíces bíblicas del pensamiento social católico.

La obra expresa así las proyecciones sociales del Antiguo Testamento y las nuevas relaciones de amor fraterno y servicio solidario que brotan del Nuevo Testamento.

La obra puede descargarse gratuitamente en:
http://www.synodia.org/libros/hacialasfuentes/index.html  

(Fuente: ACI)

EL OBSERVADOR 428-10

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AÑO DEL ROSARIO
Campaña «Dile al Papa que estás rezando el rosario»
-Recta final-

Este mes de septiembre es el último de la Campaña del Rosario. En el mes de octubre se le llevará al Vaticano, en nombre de los católicos de la región central de México y de la diócesis de Querétaro, una carta a Su Santidad Juan Pablo II para darle a conocer el número de rosarios rezados por las familias, por las parroquias, por los grupos y comunidades o por personas en particular, como una respuesta filial a su carta apostólica sobre el rosario y por este año del rosario que nos ha regalado a través de su carta.

Esta carta informativa quiere ser también un regalo por sus 25 años como Papa al servicio de todos los católicos.

Invitamos a todos los lectores que aún no lo han hecho, a que hagan la cuenta de los rosarios que han rezado en este Año del Rosario y la envíen al periódico El Observador por medio de teléfono o de fax al 214-1842, 224-1454 o 214-5475. Si hablan fuera de Querétaro lo puede hacer al 01-800-253-3501, o también a la dirección electrónica: rosarios@elobservadorenlinea.com

El santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, ubicado en Colón, Querétaro, en donde se venera a la patrona de la diócesis de Querétaro, y que es el promotor de esta iniciativa a través del padre Juan Manuel Pérez Romero, sumará la cuenta de todos los rosarios ofrecidos a María Santísima y de las personas que hayan leído o estudiado la carta de Su Santidad, para al final enviar una carta oficial y que llegue oportunamente en la clausura del Año del Rosario y el aniversario del Santo Padre a celebrarse en Roma el 16 de octubre de 2003.

El teléfono y fax del santuario es (419) 292-0241.

TESTIMONIOS

A quien corresponda:
Respondiendo a la invitación de reportar nuestros rosarios rezados para celebrar los 25 años de pontificado del papa Juan Pablo II, aquí, de la ciudad de Querétaro, la familia Osorio Quiroz, enviamos nuestro número de rosarios: a partir del día primero de octubre de 2002 llevamos 150, y seguiremos comunicándoles los que vayamos rezando, primero Dios, hasta llegar al mes de octubre de 2003 en que será la celebración del aniversario del Santo Padre y clausura del año del Santo Rosario.
Atentamente: Toño y Rosy Osorio Quiroz.

Para el Santo Padre Juan Pablo II:
Ofrezco con todo mi corazón un rosario diario por él, en este año tan importante, es decir 365 rosarios, para que Dios le siga dando esas fuerzas, paz, alegría y amor que nos contagia a todos.
Lorena Ayala Guerrero.

A quien corresponda:
Los felicitamos y le damos gracias a Dios por la iniciativa de este regalo desde México para el Santo Padre que nos favorece con un amor especial, como el que nosotros le tenemos y le expresamos en nuestra renovada promesa de que su lema «México siempre fiel» sea profecía que lo acompañe y le dé fuerzas con nuestros rezos y nuestras respuestas generosas a su llamado.
A mi esposo y a mi nos gustaría que tomaran en cuenta enfatizar en esta carta los «rosarios de la conversión», es decir, los rosarios que han sido fruto y propiciadores de una conversión de un catolicismo tibio a una perseverancia en la imitación de Cristo y de fidelidad a su vicario en la Tierra.
Nosotros, la familia Arista Hernández, de la ciudad de México, de la parroquia de San Rafael Arcángel y San Benito Abad, empezamos a rezar el Rosario y a profundizar en el estudio de la palabra de Dios desde el 11 de febrero y le pedimos a la Santísima Vírgen que interceda por nosotros para permanecer en Él.
Gracias, hermanos de Querétaro; nos unimos a sus oraciones por este esfuerzo y les pedimos nos incluyan en ellas.
Martín G. Arista Morales y Araceli Elena Hernández Ponce.
Hola:
Cada semana los días sábados rezamos el rosario, y he comenzado la novena al Señor de la Misericordia.
Estoy convencida de que Dios puede obrar milagros en nuestras vidas y que la Señora también intercede por nosotros.
Me gustaría me dieran algunas ideas para compartir con las personas y hacerles ver que el rosario no es algo aburrido, sino una oportunidad para comunicarse con Dios y con María.
Gracias y hasta pronto.
Edna Beatriz Serrano Padrón.

¡Hola!, vivo en la colonia Villas del Sur, de Querétaro, y tengo la suerte de tener de vecinas una casa de las madres del Alma Muriel, y, bueno, esto es una bendición pues siempre tenemos la suerte de que nos dediquen su tiempo.
Lo último que han hecho es invitarnos a rezar el rosario todos los lunes desde que el Papa lo solicitó; entonces salimos con la imagen de la Divina Infantita, y ella y nosotros misionamos por la calle de la colonia rezando el rosario.
¿Saben?, es hermoso vivir junto a ellas, son alegres y generosas, y siempre a toda hora están sonrientes. La imagen de la Virgen se queda en cada casa durante esa semana de visita y acompaña a esa familia en sus necesidades. Así que agreguen a sus rosarios unos 15 más, de cada lunes, pero, sobre todo, díganle al Papa que éste -rosario- es entre vecinos gracias a una hermanas generosas que se preocupan por integrarnos y enseñarnos a misionar.
Saludos.
Mercedes Duck.

Aunque lo hemos rezado esporádicamente durante todo el año, partir del 7 de mayo, 6 personas (mi esposa, mis padres, una hermana y su novio) hemos estado rezando diariamente el santo rosario en familia, aunque en ocasiones participan algunos hermanos más o amigos invitados, y debido a una crisis terrible al interior de nuestra familia y a los ataques del enemigo, en un lapso de 2 semanas hubo ocasiones en que rezamos un máximo de 18 rosarios a lo largo del día y un mínimo de 3 ó 4. En latín con el Santo Padre, en español entre nosotros o acompañados por diversos cd´s del rezo del santo rosario que hemos ido obteniendo.
Como siempre, María Santísima no se hizo esperar y nos dio su protección, su luz y su calor. Con ella hemos aprendido a amar más a Jesús y en verdad hemos visto y vivido «cosas grandes y maravillosas».
Con las bendiciones de nuestra familia y la alianza de amor con el Sagrado Corazón de Jesús.
Karina y Juan Carlos.

Amigos de El Observador: Todos los días, al salir hacia mi trabajo a las 5 am, voy rezando el rosario de fijo, y si vengo en el autobús de vuelta y vengo sola, también lo rezo; además rezo la Coronilla de la Misericordia todos los días siempre con mis rosarios. En las Coronillas de la Misericordia y Eucaristías diarias tengo presente al Santo Padre para que Dios le dé fuerza, sabiduría y discernimiento para que nos guíe, así como a todos los sacerdotes del mundo, para que nos guíen de acuerdo a la obediencia a Él.
Empecé a rezar el rosario hace 4 años, cuando empecé a tener dirección espiritual. Además soy misionera laica de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta; el 21 de junio renové mis votos con la gracia de Dios. Antes no sabía lo bueno que es tener director espiritual; mi director me dio a ver lo importante de rezarlo, nosotros somos como loros: repetimos pero no meditamos las palabras que uno dice; ahora, cada vez que lo rezo, lo hago súper despacio, tanto que duro como una hora para terminar y, simultáneamente, llego al templo donde me preparo y le pido a Mamá María que me ayude a prepararme para recibir a Jesús en la Eucaristía a las 6:30 am.
En mi vida he tenido un gran cambio. Ahora desearía tener los años de juventud para haber amado al Señor desde joven; pero, como dice mi director espiritual, Dios nos llama siempre, pero nosotros estamos en otras cosas.
Por favor, díganle al Papa esto:
'Hola, Santo Padre, que Dios te siga bendiciendo en cada instante de tú vida'.
Parece mentira, pero, después de tantos años, hasta ahora el santo rosario es parte de mi vida, así como Jesús es el centro de mí, mi director espiritual me ha enseñado a amarlo.
Carmen María MLC,
Costa Rica

EL OBSERVADOR 428-11

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PICADURA LETRÍSTICA
Instaurarlo todo en Cristo
Por J. Jesús García y García

Algunos piensan que luchar contra el error es poco caritativo.
Matar el error es la mayor prueba de amor hacia la persona que yerra.
DIETRICH VON HILDEBRAND

Han pasado cien años. León XIII, el «Papa de los obreros», había sido llamado a la presencia del Padre y 15 días después (4 de agosto de 1903) ascendió al solio pontificio el patriarca de Venecia, cardenal Giuseppe Melchiorre Sarto, quien tomó el nombre de Pío X. La elección tuvo sus problemas, porque el que tenía mayores probabilidades (parecía llevarla ganada «de cincho») era el cardenal Rampolla del Tíndaro. Pero los planes de Dios eran otros. ¿Sabía el paciente lector que por entonces ciertos gobernantes civiles tenían el derecho de veto en la elección papal? Esa vez el emperador de Austria no aceptó como papa a Rampolla y los cardenales reunidos en cónclave volvieron sus ojos hacia aquel que se llamaba a sí mismo «Cardenal rural», nacido en 1835 en Riese, Italia, en el seno de una familia pobre y numerosa, que se ordenó sacerdote a los 23 años y que fue, sucesivamente, vicepárroco, párroco, canónigo, obispo de Mantua y cardenal de Venecia, habiendo durado nueve años en cada uno de estos puestos. Desde que era un sacerdote novel, se hizo famoso en su parroquia por las ardorosas prédicas con las que atraía a muchas ovejas descarriadas. Ya jefe de la Iglesia, se propuso «instaurarlo todo en Cristo», por lo que, perseverando en la sencilla cura de almas, domingo tras domingo congregaba a miles de católicos romanos en el patio de San Dámaso o en los jardines vaticanos para predicarles el Evangelio del día.

Gran empeño puso Pío X en conservar incólume el depósito de la fe. El 3 de julio de 1907 publicó un decreto (Lamentabili sine exitu) en que compilaba sesenta y cinco proposiciones declaradas contrarias a la fe cristiana (aquí una de ellas: «59. Cristo no enseñó un determinado cuerpo de doctrina, aplicable a todos los tiempos y a todos los hombres; más bien inició un cierto movimiento religioso adaptado o que puede adaptarse a los diversos tiempos y lugares», una de las falacias más sutiles con las que los heterodoxos querían entonces confundir al pueblo católico). Unos meses después emitió la encíclica Pascendi dominici gregis, en la cual, puestos de manifiesto los errores de la vida intelectual, son agrupados todos bajo la denominación de Modernismo. Para cerrar el paso a los nuevos herejes e impedir la difusión de las doctrinas modernistas, Pío X hizo la severa prescripción de que todos los clérigos tenían que prestar juramento de rechazar el Modernismo (un fragmento: «...mantengo con toda certeza y profeso sinceramente que la fe no es un sentido religioso ciego que surge de las profundidades tenebrosas del 'subconsciente', moralmente informado bajo la presión del corazón y el impulso de la voluntad, sino que un verdadero asentamiento de la inteligencia a la verdad adquirida extrínsecamente por la enseñanza recibida ex catedra, asentamiento por el cual creemos verdadero, a causa de la autoridad de Dios cuya veracidad es absoluta, todo lo que ha sido dicho, atestiguado y revelado por el Dios personal, nuestro creador y nuestro Maestro»). No faltó quien opinara que la condena del papa al Modernismo había sido excesiva y oscurantista.

Se preocupó por las reformas a la vida interna de la Iglesia y a la administración y constitución eclesiástica: empezó corrigiendo la música sacra, la cual, principalmente en Italia, respondía poco a la dignidad y respeto debidos a la casa de Dios; hizo profundos ajustes al Breviario; compuso un nuevo y detallado plan de estudios para los estudiantes de teología; dio nuevas normas para la elección pontificia (decretó, desde luego, que ningún gobernante podía vetar a cardenal alguno), y ordenó la elaboración de un nuevo Código de Derecho Canónico que no alcanzó a ver acabado.

Fomentó la Comunión frecuente y aun diaria (antes estaba restringida por los ecos de las herejías de Jansenio y Bayo), y la primera Comunión de los niños a los siete años, es decir, al llegar al uso de razón. Introdujo la elevación de la Hostia y del cáliz en el momento de la Consagración.

Murió el 20 de agosto de 1914, poco después de iniciada la primera guerra mundial («El Omnipotente -dijo el papa- no quiere que presencie los horrores que están aconteciendo en Europa»). Su Santidad Pío XII le beatificó en 1951 y le canonizó el 29 de mayo de 1954. Pío X es hasta hoy el último papa declarado santo; el anterior, Pío V, en 1672.

El cismático monseñor Marcel Lefebvre fundó en 1969 la llamada Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en abierta rebeldía con los papas postconciliares. ¿Qué absurda afinidad habrá querido ver entre su «movimiento» y la santidad del «Papa eucarístico»?

EL OBSERVADOR 428-12

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FIN

 
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