El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
28 de septiembre de 2003 No.429

SUMARIO

bulletCARTAS DEL DIRECTOR - El secreto de Juan Pablo I
bulletNIÑOS - ¿Qué se siente platicar con un Papa?
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - ¡Gracias, Eslovaquia, por tu amor y fidelidad a la Iglesia!
bulletCRITERIOS - «Él vendrá porque yo me voy»: Hace 25 años, Juan Pablo I, el «Papa Sonriente»
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Un novio que en realidad es ex novio
bulletPINCELADAS - Judas y la niña
bulletREPORTAJE - Las florecillas del papa Luciani
bulletLA VOZ DEL PADRE LORING - La Virgen María tuvo un solo hijo: Jesucristo
bulletLOS VALORES DE LOS MEXICANOS - Sociedad y familia
bulletCULTURA - Un sacerdote menos, mil pitonisas más
bulletINTERNACIONAL - El «Ave Maria Catholic Values» sólo invierte en compañías que secundan la Doctrina Social de la Iglesia
bulletDEBATE - La muerte de Juan Pablo I, ¿el último misterio Vaticano?
bulletTESTIMONIO - Curaciones, conversiones y vocaciones sacerdotales son algunas de las gracias recibidas por la intercesión del papa Juan Pablo I

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CARTAS DEL DIRECTOR
El secreto de Juan Pablo I

Este domingo 28 de septiembre se cumplen 25 años de la muerte de Juan Pablo I, el llamado «Papa de la sonrisa». Profético, su pontificado duró, apenas, 33 días. Pero, como la obra periodística de John Reed, fueron 33 días que conmovieron al mundo. Había un secreto, celosamente guardado por Albino Luciani. Y que le hizo producir una sacudida inmensa en la Iglesia: su amor por la Virgen María.

El papa Luciani tenía a María consigo: Comencé a amar a la Virgen María aun antes de conocerla... por las noches, frente al fuego de la chimenea, en las rodillas maternas, la voz de mi madre rezando el Rosario... Y esa fuerza, nacida antes que el lenguaje, inundó al pequeño Albino, al sacerdote, al obispo, al patriarca de Venecia y al Papa. También a todos los católicos que vivíamos por aquel entonces, del 26 de agosto al 28 de septiembre de 1978.

Y que lo vivimos como un vendaval. La sonrisa del papa Luciani enhebraba la bondad sabia del papa Juan (XXIII) y la sabiduría bondadosa del papa Pablo (VI), dos titanes del Concilio Vaticano II, y dos baluartes de la defensa de la fe católica en tiempos de indudable confusión. Nos preguntábamos: ¿qué tiene este Papa que cautiva a católicos y no católicos? ¿De dónde saca el aura especialísima que lo ciñe? La confesión es de su hermana Antonia, todavía con vida: del Rosario.

Cuando Charles de Foucauld decía: El amor se expresa con pocas palabras, siempre las mismas, Albino Luciani lo traducía al rezo del Rosario: siempre las mismas palabras, siempre diferentes, pero al final un ruego que yo defino así: «haznos como tú, Madre santísima, benditos, puros, íntimos, seguros de nuestra fe, deseosos de expandirla, llenos de Gracia y receptores, en el tránsito de la muerte, de tu bendición».

El secreto de Juan Pablo I es el de todos los santos, confiar los marineros del cuerpo y del alma a la capitanía de la Virgen. En la barca del Rosario. Una barca que, en las rodillas, desde muy pequeños, nos pone nuestra madre. Para que la navegación sea segura, y lleguemos a la otra orilla con el temblor emotivo de cuando zarpamos. Era la sonrisa de su madre y de la Madre de todos la que en Albino Luciani brillaba: ¿habrá mejor tesoro?

EL OBSERVADOR 429-1

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NIÑOS
¿Qué se siente platicar con un Papa?

Daniele Bravo tenía diez años de edad cuando, en una audiencia pública en el Vaticano, hace 25 años, el que entonces era el vicario de Cristo, es decir, el papa Juan Pablo I, lo llamó junto a él para que lo «ayudara» a explicar a los miles de personas presentes la necesidad de amar a Dios cada vez más.

«Eran tan cálidas sus manos, tan cálidas», dice Daniele recordando el encuentro.

Faltaban dos días para la inesperada muerte de Juan Pablo I. El Papa acababa de repetir las palabras de Jesucristo: «Dejad que los niños vengan a Mí». Y luego había preguntado: «¿Un niño puede venir aquí arriba a ayudar al Papa?». En la reunión había 36 niños de una escuela, pero ninguno estaba seguro de qué hacer. Luego saltó al frente un chico vestido con su uniforme escolar. Llegó a la valla y estaba por saltarla cuando dos brazos robustos lo ayudaron a pasar a la otra parte. He aquí Daniele Bravo ante el Papa y ante los micrófonos.

Aquel encuentro es una historia para contar: «Aquella vez el Papa me tomó de la mano ...». Ahora es un testimonio simple, pero lleno de emoción : «El Papa me quiso a su lado cuarenta y ocho horas antes de morir».

Daniele platicó de su encuentro con el Papa en una entrevista que le hicieron después de que Juan Pablo I muriera: «No me lo esperaba, así como no me esperaba esta terrible noticia que me hace llorar. Estaba en el aula de las audiencias con los compañeros y compañeras de quinto grado, cuando él, o sea, el Papa, dijo que quería un chico de la escuela; la monja me mandó a mí porque tenía el uniforme en perfecto orden. Yo estaba muy emocionado ... Primero me preguntó cómo me llamaba, en qué clase estaba. Luego me preguntó si yo prefería quedarme en quinto o ir a la escuela media. Y yo ...».

Entonces interrumpió el señor que entrevistaba a Daniele: «Le has respondido que preferías quedarte en quinto. ¿Sabes que has puesto al Papa en dificultades? Su discurso estaba basado en la necesidad de ir adelante, de progresar. Tú le dijiste que preferías quedarte en quinto ...».

Enotonces Daniele respondió: «Le dije la verdad. Me desagrada pensar que el año próximo deberé dejar a mi maestra, a mis compañeros. Entonces el Papa hizo 'Uh', y explicó que él, de niño, era diferente de mí. Porque cuando estaba en cuarto esperaba ir a quinto, y así sucesivamente».

Cuando se le preguntó a Daniele qué pensaba de su encuentro y de que el Papa sólo hubiera durado 33 días, respondió: «Ahora tengo como un nudo aquí adentro. Pero ... Sí, me considero todavía más afortunado por haberlo conocido, por habernos hablado de acá a allá, porque me tenía la mano. Ahora y siempre haré cuanto él ha pedido. Y he recomendado a todos los niños de Roma hacer lo que haré yo».

(Tomado de la revista «Gente», 14 de octubre de 1978)

EL OBSERVADOR 429-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
¡Gracias, Eslovaquia, por tu amor y fidelidad a la Iglesia!

El papa Juan Pablo II dedicó una audiencia general a comentar su reciente viaje a Eslovaquia y agradeció a ese país su «amor a la Iglesia y al Sucesor de Pedro».

Ante más de once mil fieles que se reunieron desde tempranas horas de la mañana en la plaza de San Pedro, el vicario de Cristo afirmó que en su tercer viaje apostólico «a ese noble país» había sido recibido «con gran cordialidad».

«Fiel a Cristo y a la Iglesia, así se presenta Eslovaquia en su historia. Yendo en persona he querido confirmarla en esta fidelidad, mientras se encamina confiada hacia el porvenir. He admirado con agrado el desarrollo económico y social que ha alcanzado en estos años. Estoy seguro de que, entrando en la Unión Europea, el pueblo eslovaco ofrecerá a la construcción del Continente una aportación válida, también en el ámbito de los valores», manifestó el Papa.

El Pontífice subrayó que Eslovaquia «posee un rico patrimonio espiritual que, no obstante la dura persecución sufrida en el pasado, ha conservado con solidez. Testimonio elocuente es el florecer prometedor de vida cristiana y de vocaciones sacerdotales y religiosas».

Más adelante recordó cada una de las etapas de su viaje de cuatro días a ese país, subrayando su visita a la catedral de Trnava, «las celebraciones eucarísticas bellas y sugestivas» y, especialmente, la Misa en Bratislava durante la cual beatificó al obispo Vasil Hopko y a sor Zdenka Cecilia Schelingová, «víctimas de atroces persecuciones en los años 50 por parte del régimen comunista».

Asimismo, el Papa resaltó su visita a la región agrícola de Roznava, donde habló a los campesinos de la «importancia de su contribución para la construcción del país. Es necesario, sin embargo, que permanezcan sólidamente enraizados en su tradición cristiana secular».

Y concluyó: «¡Dios te bendiga, querida Eslovaquia!, gracias por tu amor a la Iglesia y al Sucesor de Pedro».

(Fuente: ACI)

EL OBSERVADOR 429-3

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CRITERIOS
«Él vendrá porque yo me voy»
Hace 25 años, Juan Pablo I, el «Papa Sonriente»

En una entrevista para el diario argentino Clarín le preguntaron al cardenal Raúl Primatesta, arzobispo de Córdoba, al cumplirse diez días del fallecimiento del papa Luciani: «El breve período de Juan Pablo I, ¿fue un gran pontificado que no pudo ser?». A lo que el cardenal respondió inmediatamente: «¿Por qué no pudo ser? Yo diría que es. No hay que medirlo con el tiempo sino en valores. Juan Pablo I descubrió y trajo un mensaje, un estilo de vida. Dijo: somos demasiado complicados, hay que plantear los grandes valores en forma clara y sencilla. Fue un Papa simple con grandes ideas. Por eso no hay que medir el tiempo de su presencia sino el influjo y la vuelta de timón que dio en su pontificado tan breve».

Juan Pablo I sabía que su pontificado habría sido breve pero intenso, por eso añadió a su nombre el adjetivo 'Primero' porque decía : 'Yo me llamo Juan Pablo Primero porque el Segundo viene enseguida'.

En efecto, dos noches antes de su muerte, durante la cena, el papa Luciani, hablando de su elección a la Sede de Pedro, en su humildad, decía a su secretario particular, el presbítero irlandés John Magee, que había en el Cónclave otros cardenales mejores que él que podían ser elegidos, y agregaba: «Estaba justo delante de mí aquél que el papa Pablo VI había ya indicado. Pero él vendrá porque yo me voy».

Dice Magee: «Sólo cuatro años después, cuando recibí la nómina como Maestro de las Ceremonias Pontificias por el sucesor del Papa Luciani, el actual Papa, me encontraba en la primera reunión con todos los Maestros de Ceremonias Pontificias. En la conversación con ellos, pregunté, entre aquéllos que estaban dentro del Cónclave, quién estaba sentado de frente al cardenal Luciani en el primer Cónclave y me han confirmado que era el cardenal Wojtyla».

Contrario a lo que algunos han manifestado de que Juan Pablo I sólo era un Papa de transición, o que el puesto le quedaba grande, Albino Luciani tenía un programa de pontificado estupendo, sólo que no tuvo tiempo de aplicarlo. Estaba consciente de la necesidad de introducir cambios en el pontificado para mejorar la labor pastoral, mismos que el papa Wojtyla también supo discernir, puesto que ambos recibieron la asistencia del mismo y único Espíritu Santo.

Juan Pablo I `pensaba que era saludable que en las audiencias generales no sólo se hablara en italiano, y de hecho en su segunda audiencia también empleó el inglés, por lo cual, de haber sido más largo su pontificado, seguramente lo habríamos escuchado expresarse en las otras lenguas que dominaba: francés, portugués y alemán.

El papa Luciani entendía la necesidad de un Papa peregrino: «Yo no soy muy propenso a viajar. Pero iré a cualquier parte donde me quieran».

Pensaba cambiar su modo de trabajar: «Yo recibo -dijo- cada día dos valijas de papeles: una a la mañana y una a la tarde; una va y otra viene, como los ángeles por la escalera de Jacob ... pero no quiero más valijas en mi mesa. No acepto esta máquina que condiciona mecánicamente al Papa en sus funciones de trabajo y de vida. El trabajo hecho en este modo se hace insoportable. No he sido hecho Papa para hacer de empleado. No es así como Cristo ha pensado a su Iglesia».

Además, según confió a un cardenal, tenía en mente escribir algunas cartas apostólicas; la primera sobre «la unidad de la Iglesia», la segunda sobre «la colegialidad de los obispos con el Papa», la tercera sobre «la mujer en la sociedad civil y en la vida eclesial», y una cuarta sobre «los pobres y la pobreza en el mundo».

Igualmente tenía un deseo vivo de acercarse a la juventud: «Querría encontrarme a menudo con los jóvenes ... Tenemos que ponernos a su lado, con humildad, para ayudarlos».

Hoy, al cumplirse 25 años de que el «Papa Sonriente» fuera llamado a la Casa del Padre, agradecemos a Dios por los 33 días que Juan Pablo I cumplió su misión como vicario de Cristo de confirmarnos en la fe.

EL OBSERVADOR 429-4

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Un novio que en realidad es ex novio
Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA
Desde hace varios años tengo novio y hace meses tuve relaciones con él. Gracias a Dios no quedé embarazada, pero me siento muy rara. Ahora él se fue a trabajar fuera de donde vivimos y quiere entrar al seminario. No sé si hice bien en decirle que no me hablara y que no me escribiera. Me siento mal porque ya perdí mi virginidad; me siento sucia, pero no me arrepiento porque lo hice porque lo quiero. No me atrevo a confesarle esto al sacerdote y mucho menos a mi familia, pues me preguntan que si me pasa algo y sólo les contesto que no. Sé que no es un problema muy grande, pero ya no quiero sentirme así. ¿Qué hago, esperar a que me diga que decisión tomó?
Gracias por orientarme.

RESPUESTA
Para empezar, me parece que no deberías considerar que tienes novio. Ya no lo tienes. Él se fue y no con la promesa de volver, sino con la idea de tomar otro rumbo en su vida. Hiciste bien en decirle que no te hablara ni te escribiera. Debes hacerte a la idea de que este noviazgo ya terminó. Tú debes continuar tu vida sin aferrarte a esa ilusión. Si él cambia de parecer y quiere volver contigo, habrá que ver si aún deseas volver con él. Él tiene que correr el riesgo de perderte, pero no se vale que tú te quedes en la posición de «a ver qué decisión toma». Ya sé que lo quieres, pero también necesitas quererte a ti misma. No eres un juguete a su disposición que él puede guardar y sacar cuando le parezca. Tú tienes una vida propia y tienes que seguir adelante. Trata a otros muchachos, sal con ellos, esto además de continuar con tus actividades, tus estudios, tu trabajo... La vida sigue.

En cuanto al aspecto sexual, esto que te ocurre es consecuencia de haber tenido relaciones sexuales en circunstancias que no son las de seguridad y entrega plena que ofrece el matrimonio. Quererse no es suficiente. En el acto sexual la pareja abre su intimidad, permite que se toquen partes muy profundas de su ser, por eso es importante que esto ocurra cuando el amor y el compromiso entre ambos sean completos y definitivos, como únicamente ocurre en el matrimonio. Cuando, como en tu caso, tienes relaciones antes de tiempo, te quedas con una sensación de vacío, de inseguridad, te sientes incompleta y quedas más vulnerable en caso de que la relación termine: te duele más. Tú dices sentirte sucia, pero me parece que esa no es la palabra adecuada. O, más bien, quisiera que te dieras cuenta de que no estás sucia por haber tenido relaciones con tu novio. La sexualidad no es sucia, pues es parte de nuestra naturaleza, que ha sido creada por Dios. El problema fue, como te expliqué, que ocurrió cuando no debió haber ocurrido. Confiésalo ante un sacerdote, no tengas miedo. No te preocupes, no se va a escandalizar. Lo más importante es que tú te reconcilies con Dios, contigo misma y que te sientas en paz.

La psicóloga Cervantes responderá las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 429-5

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PINCELADAS
Judas y la niña
Por Justo López Melús *

Una de las representaciones más famosas de la Pasión que se hacen en el mundo es la de Oberammergau. Ocurrió el hecho durante la escena del remordimiento y desesperación de Judas. Miles de personas acudían al espectáculo, que se desarrollaba al aire libre. Judas sentía amargamente su traición, pero el sumo sacerdote se burlaba de él.

Entonces el traidor empieza a considerar la posibilidad del suicidio. Se lamenta: «¿A dónde podré ir? ¡Todo está perdido!». El auditorio observaba en sobrecogido silencio la marcha de Judas, que se alejaba desesperado... De pronto se oye la vocecilla de una niña: «Mamá, ¿por qué no va a ver a la Virgen?».

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 429-6

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REPORTAJE
Las florecillas del papa Luciani

La vida de Albino Luciani está llena de edificantes anécdotas. La personalidad dulce de este gran hombre que ocupara hace 25 años, apenas por 33 días, con el nombre de Juan Pablo I, la cátedra de san Pedro, robó enseguida el corazón de la gente, que pronto le adjudicó el nombre del «Papa Sonriente». Sin embargo, pocos conocen lo que realmente fue su vida, que bien podría resumirse en una palabra: humildad. Veamos:

Ronquidos en la noche.- Cuando Luciani era seminarista, relata un compañero, «no obstante el frío de las habitaciones, lograba dormirse enseguida y ¡también roncaba! Mientras yo comenzaba a dormir luego de la medianoche. Le pregunté un día: ¿Cómo haces para dormir con este frío? Luciani me ha entendido enseguida y me dio su edredón. ¡Qué gran placer! Finalmente también yo podía dormir bien».

Un vaso de vinagre.- Aún siendo Albino seminarista, cuenta otro: «fuimos invitados por un párroco de una parroquia cercana a la ciudad, el cual nos hizo acomodar en la cocina. Quería a toda costa ofrecer un vaso de su buen vino. Pero, ¿cuál fue nuestro estupor cuando nos dimos cuenta de que era auténtico vinagre? ¿Qué hacer? Un llamado a la puerta del párroco nos sacó del apuro, ¡el lavabo nos quitó el problema! Quedó un sólo vaso lleno, el del buen Albino. Se lo bebió hasta el fondo. ¡Qué lección para nosotros!».

¿Aceite o vino? - Cuando ya era obispo le pasó algo semejante. Fue invitado a comer, y por error le sirvieron aceite en lugar de vino. Luciani bebió no mucho (él bebía raramente y muy poco), pero bastante para ahorrarle al párroco, su anfitrión, y a los culpables del accidente la embarazosa situación. No obstante, su vecino de mesa lo notó: «Pero, excelencia, ¡ésto es aceite!»,. «Sí, también a mí me parece aceite», respondió Luciani.

Su ropa.- Siendo obispo y cardenal, no habría querido ser otro que el «don Albino» consagrado por Dios. Ninguna pompa, ningún signo exterior de dignidad, si ello no era indispensable. Apenas regresaba a casa luego de una ceremonia oficial, para la que había estado obligado a usar la vestimenta oficial de obispo, la primera cosa que hacía era quitarse aquella ropa para ponerse nuevamente la simple sotana negra.

¡Adiós, amistad!- Cuenta el sacerdote Giuseppe Strim, amigo y compañero de seminario de Luciani: «Cuando me presenté a monseñor Luciani, apenas elegido obispo de Vittorio Veneto, me arrodillé a besarle el anillo y comencé a decirle: 'Vuestra Excelencia, perdóneme si ...'. Él se puso de pie a toda velocidad, diciendo : 'Ah, no así, querido padre mío Strim. Tú comienzas a tomar distancia y yo no estoy para nada de acuerdo. Tú me tienes que tutear siempre, como de costumbre, si no, adiós nuestra vieja amistad».

Un obispo ágil.- Llegó a visitar una parroquia; saltó ágil los montículos de paja puestos por el camino para una carrera automovilística de obstáculos. Se mezcló con la gente y, no conocido, preguntó : «¿A quién esperan?». «Estamos esperando a nuestro obispo; usualmente es puntualísimo, pero hoy se hace desear». «No se preocupen: llegará de seguro; más bien, me parece haberlo visto llegar ya ...».

Un puñetazo en la cara.- En Venecia su modestia exterior se podía tocar con la mano: paseaba solo, de noche, por las estrechas calles. Nada lo distinguía de un simple sacerdote. Una noche llegó a su casa con una mejilla hinchada. «¿Qué pasó?», preguntaron asustadas las monjas. «Oh, nada de particular; me encontré con un borracho, un 'comecuras'. Me golpeó en la cara. Y acá estoy».

Un cardenal en el piso... para hacer la limpieza.- En 1978 el cardenal Luciani había sido invitado a tomar un café en una casa de los padres agustinos. Al momento de ofrecerle la taza, ésta cayó en el piso. Entonces el cardenal corrió a tomar un trapo y limpió el piso diciendo: «Hay que estar siempre atentos también en estas simples cosas porque somos huéspedes». Era su estilo. Decía siempre a quien quería ayudarlo: «¡Yo soy camarero de mí mismo!».

Campanadas de fiesta.- Cuando estaba de visita en una parroquia había gran fiesta. Frente a tanto entusiasmo y honor, Luciani se comentaba a sí mismo : «Me parece ser un arlequín falso príncipe: soy hijo de emigrantes; soy hijo de humilde y pobre gente; me avergüenzo de tanta fiesta por mí».

El Patriarca en la cocina.- Recuerda una de las tres religiosa que sirvieron a Mons. Luciani durante 12 años en Veneto, Venecia y Roma: «Era siempre muy discreto. No recuerdo haberlo visto alterarse nunca. Una vez nos mandó a todas a una peregrinación. Al regreso, a la noche, nos hizo encontrar la leche caliente y lo necesario para nuestra cena, todo preparado por él; nos dijo que todos tenemos un toque de capacidad y, para la ocasión, debemos sacarlo fuera».

Vestido de rojo y... en bicicleta.- Una vez debía hacer una visita pastoral a una parroquia cercana. Era el período la la «austeridad» del combustible, por lo tanto, los autos no circulaban. Al Patriarca se le expidió un permiso especial, pero él no quiso usarlo. Se fue a la parroquia en tren; luego se subió a una bicicleta y, con vestimenta escarlata y roquete bordado, llegó a la parroquia donde era esperado.

«¡Ven acá que te enseño a llevar el solideo!».- Luciani trataba de vivir el lema Humilitas (humildad), escrito en el rótulo de su escudo episcopal. Se presentaba humilde en el porte, con el solideo torcido, tanto que un hermano en el episcopado le decía : «¡ Ven acá que te enseño a llevar derecho el solideo en la cabeza!».

Un caminante incansable y la viejita.- Su secretario reconocía que Luciani era un caminante, una auténtico montañés, de paso lento, pero que no se detenía nunca. Y, a veces, cuando el secretario lo acompañaba, éste para tomar aliento intentaba una solución : «Excelencia, mire, ¿cómo se llama aquella montaña de allá ... aquel pueblo en el fondo del valle ...?». Y Luciani comprendía enseguida : «Está bien; sentémonos a descansar».
Una vez se encontró en el camino a una viejita, y la acompañó por un camino escarpado hasta su casa, llevándole su cesta llena de leña..

Sin dinero.- ¿Qué decir de su pobreza evangélica? Dice sor Matilde Rivis: «Podría escribirse un libro de hechos. Uno solo: me rogó que enviara una carta certificada; pedí el dinero; buscó en los bolsillos, en la billetera, en los cajones pero no encontró dinero para darme. Entonces, todo humilde, dijo : 'Hágaselos prestar por la Superiora'. Y es que el dinero que recibía lo usaba siempre para ayudar a los pobres y a no pocos sacerdotes en dificultades».

El Papa, monaguillo del secretario.- Cuando Luciani ya era Juan Pablo I, recuerda su secretario, monseñor John Magee, «me preguntó: '¿Usted me puede hacer un favor mañana a la mañana?'. Respondí: 'Claro, Santidad, cualquier cosa que usted quiera'. Entonces continuó: '¿Puede celebrar la Santa Misa por mí mañana a la mañana?'. Yo contesté: 'Santidad, ya he celebrado la Santa Misa por usted muchas veces y lo haré, por supuesto, mañana a la mañana'. 'No, no quiero decir esto. Quiero que usted celebre la Santa Misa dejándome ser su monaguillo'. Yo estaba asombrado de la humildad de este Papa. La mañana siguiente celebré en la capilla privada la Santa Misa, y el Santo Padre hacía de monaguillo. Hacía todo: servía el vino y el agua, todo como un monaguillo. Luego de esa vez, el Santo Padre me hizo celebrar la Santa Misa dos veces más. La última, en la semana de su muerte, al final se arrodilló también para la bendición. Para mí era un poco difícil pero me acostumbraba a este hombre tan humilde, el Vicario de Cristo. Al final de la Misa decía: 'Gracias'. Y yo he dicho: 'Soy yo quien debo agradecerle'. 'No, no, gracias porque cuando sirvo en su Misa sé que estoy sirviendo a la persona de Cristo'».

(Fuente: Humilitas / www.papaluciani.com  )

EL OBSERVADOR 429-7

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LA VOZ DEL PADRE LORING
La Virgen María tuvo un solo hijo: Jesucristo

La Virgen María tuvo un solo hijo, que fue Jesucristo. Cuando el Evangelio habla de los hermanos de Jesús se refiere a los primos hermanos y parientes, que, entre los judíos, también se llamaban hermanos. En hebreo no había palabra para decir primo. La palabra hermano abarcaba varios grados de parentesco.

Los Testigos de Jehová, para hacer creer a la gente que María Santísima no fue virgen, sino que tuvo muchos hijos, enseñan el texto del Evangelio donde dice que Santiago y José eran hermanos de Jesús.

Pero aquí, como en otros muchos de sus engaños, presentan el texto que puede complicar, y ocultan el texto que puede aclarar. Efectivamente, el mismo Evangelio dice que al pie de la cruz estaba la Madre de Jesús, y junto a ella la madre de Santiago y José.

Era la mujer de Cleofás, hermano de san José. Cleofás es el mismo nombre en griego que Alfeo en arameo. Son los dos nombres que se daban al hermano de san José, esposo de la Virgen. Era el padre de Santiago el Menor y José, y estaba casado con la otra María que estaba al pie de la cruz junto a la Virgen. También era padre de Simón y Judas Tadeo .

Luego la madre de Santiago y José es distinta de la madre de Jesús .

Entonces, ¿por qué dice el Evangelio que Santiago y José eran hermanos de Jesús? Porque eran parientes, y éstos entre los hebreos se llamaban hermanos. Efectivamente, sabemos por la Biblia que Abrahán era tío de Lot. Sin embargo, Lot y Abrahán se llaman entre sí «hermanos» cinco veces . En otro sitio dice que Labán era tío de Jacob. Y después dice que Labán llama «hermano» a Jacob.

Si la Virgen María hubiera tenido otros hijos, Jesús en la cruz no se la hubiera encargado a Juan, sino a ellos. Es decir, María Santísima tuvo un solo hijo: Jesús. Cuando el Evangelio lo llama primogénito afirma que es el primer hijo; pero eso no significa, según el modo de hablar de entonces, que siguieran otros hijos después. Primogénito significa no precedido de otro. Prescinde de la existencia de otros posteriores. Hace poco se ha descubierto una inscripción sepulcral de una madre joven hebrea que «murió al dar a luz a su hijo primogénito». Es decir, a su hijo primogénito no siguieron otros.

Cuando los Testigos de Jehová van engañando a los incautos que les escuchan diciendo que María tuvo muchos hijos, saben que no es así, pues presumen de conocer la Biblia. Enseñan el texto oscuro que he citado y se callan el texto claro. Esto no es honrado, pero es su modo de proceder.

La virginidad de María es dogma de fe. Fue definido en el año 649, en el Concilio I de Letrán. La Iglesia enseña, desde el siglo V, que María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto. La virginidad en el parto es fe de toda la Iglesia desde el siglo IV. Fue confirmada por el concilio Vaticano II . Por eso la llama siempre Virgen María .

La traducción literal del pasaje bíblico que dice que María fue virgen «hasta que» admite en castellano un «después sí». Pero en la Biblia no acepta cambio de situación posterior.

(Fuente: http://www.spiritusmedia.org )

EL OBSERVADOR 429-8

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LOS VALORES DE LOS MEXICANOS
Sociedad y familia
Por Antonio Maza Pereda

¿Es la nuestra una sociedad que valore a la familia? Creo que no es una pregunta que tenga respuesta fácil. Si vemos lo que transmiten los medios y que genera grandes audiencias, habría que decir que no. Los medios se han concentrado en presentar, con singular alegría, familias disfuncionales, como si ese fuera el caso más normal; sea en telenovelas, películas, programas de entrevistas, entre otros tipos de programa. Y la sociedad premia a esos medios del único modo que éstos entienden y aprecian: recibiéndolos en nuestros hogares. Ya no hay programas familiares, en el sentido de presentar familias viviendo sus pequeñas y grandes alegrías, emociones, celebraciones, ocasiones. Tal parece que ahora el concepto de programa familiar es uno que no incluya actos sexuales ni leperadas.

Pero, por otro lado, en la vida real (no siempre reflejada por los medios, tal vez por aburrida) la familia sigue siendo una institución amada y respetada por muchísimos; en opinión de los expertos, por la mayoría de los mexicanos.

Para muchos de nosotros la sociedad es la familia; nuestro horizonte de lo social no va más allá. Por supuesto, esto incluye a la familia extendida, más que a la familia nuclear. Incluye también esa mexícanísima institución del compadrazgo, a veces tan respetada, sobre todo entre las familias tradicionales. Cuando queremos indicar que alguien merece toda nuestra confianza decimos: «Es como de la familia».

Recientemente comentábamos el caso de un país europeo donde murió una gran cantidad de ancianos y enfermos durante una ola de calor. Los números tal vez son lo de menos, pero se habló de 3 mil, 5 mil y hasta 10 mil muertos, casi todos ellos ancianos y enfermos. Una muerte terrible, pero tal vez una de las más fáciles de evitar si esas personas hubieran estado en familia. Otro dato: varias semanas después de los hechos, más de 400 cuerpos no habían sido reclamados por nadie. No hubo una familia que los llorara y los sepultara. Eso no pasaría en México, nos gustaría decir. Pero ¿estamos seguros?

En todo caso, para la mayoría de los mexicanos, la familia sigue siendo el primer valor social. Aun los que se divorcian en una gran proporción tratan de volver a formar una familia; evidentemente su fracaso matrimonial no los lleva a valorar menos a la familia como institución, tan es así que vuelven a intentarlo.

Sí, hay fuerzas que atacan a la familia. Sí, hay muchos divorcios, aunque no tantos como a veces se dice. Una estadística habla de que en el año 2000 hubo un divorcio por cada 13 matrimonios nuevos. Otras estadísticas hablan de cifras parecidas; en el orden del 10% los matrimonios que acaban en divorcio. Trágico, pero muy lejos de las cifras de 30%, 40% y hasta 50% de parejas que se divorcian, según algunos. Pero no es eso todo lo que ocurre. Hay también muchos casos de violencia familiar, abandonos y divorcios de hecho que no se registran y no forman parte de las estadísticas. Está, por supuesto, la emigración que divide a las familias y que está rompiendo la estructura de la familia extendida.

Por otro lado, y eso me parece muy preocupante, los jóvenes, valorando en mucho a su familia de origen, no parecen tener ninguna prisa por formar sus propias familias. La edad de matrimonio se va haciendo cada vez más tardía. Y, al menos en la mayoría de las ciudades, esos muchachos no dejan el hogar paterno si lo pueden evitar. Aprecian la vida familiar, pero no se deciden a formar una familia nueva. De hecho, la tasa de crecimiento de matrimonios es menor que la de la población.

Un panorama de luces y sombras. Sí, valoramos y apreciamos a nuestra familia. Es el primero de nuestros valores sociales. Pero ¿lo seguirá siendo?

EL OBSERVADOR 429-9

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CULTURA
Un sacerdote menos, mil pitonisas más
Por Carlos Díaz

Un sacerdote menos, mil pitonisas más, escribió Bernanos. A las religiones clásicas le han brotado de este modo miles y miles de pararreligiones o religiones de reemplazo porque mucha gente necesita creer que cree, agarrarse a alguna creencia, ya sea en el tarot, en la alveromancia, en la batracomancia, en la alomancia, en la quiromancia, en la nigromancia, o en la rapelmancia. Nueva telepredicación, a tanto los tres minutos de llamada, y te regalo un peine. Lo que no te digan los videntes no te lo dirá ningún invidente, claro; mánticos de todos los países, uníos. Tienes que consultar con el mago, con la bruja, con la pitonisa, con el oráculo. La parapsicología a la universidad, la sicofonía. Las caras de Vélmez, la ufología, el curanderismo, la medicina alternativa. No viajar si la carta astral te es desfavorable, no dar un paso en amores sin consultar al horóscopo en el que yo no creo pero por si las fláis. Nada de lanzarse a un negocio sin comenzar con un buen pie en tu biorritmo. Tu pareja ideal por tantos dólares, hale hop.

Y si no vas por ahí, entonces ven por el quiromasaje porque toda la energía que utilizas se centra en cada movimiento de tus extremidades; amasamientos, pellizcos, palmadas, rodamientos, presiones, movilizaciones acabarán con tus dolencias, con tus dolores cervicales, tu estreñimiento tan tuyo, tu celulitis, etc; necesitas hidroterapia, fomentos vaporosos, etc; anda, ven por la granja biológica, la macrobiótica, la galleta ecológica de régimen, el pan alemán, el cardo santo, las yemas de pino, la andrea o la valeriana, la infusión, la irrigación, que funcionan como un reloj, nada como defecar en cuclillas, uyuyuy la defecación natural, nada que dé mayor coherencia y continuidad a la antropología que la trofología yantatoria (de la fase oral -tesis- a la fase anal -antítesis-, y de ésta al «defecatorium» que es la síntesis destructiva; otra vez, pues, del «vomitorium» al «venereum» pese a tanto «aularium» universitario). En fin, a lo que íbamos, el cáncer se va con un choque de cebolla, el infarto con zumo de ajo, el insomnio con una buena relajación trascendental y todo lo demás al uso. Viva lo natural. Pero ojo, atención a los recetarios, pues, como dijera Mark Twain, «hay que tener cuidado con los libros de salud, podemos morir por culpa de una errata».

Pero la gente parece estar dispuesta a todo con tal de no perder comba. Por si falla lo anterior, en el Gran Almacén fletamos para ti, porque te amamos de ese modo tan especial con que te amamos nosotros y que tú ya conoces, porque eres joven, porque te lo mereces, vuelos al Katmandú, al Nepal o al Himalaya para que recites un millón de veces un tantra que te relajará hasta que pierdas el control de los esfínteres. También para los ejecutivos modernos Aeroméxico derrochará próximamente sus bondades: por la mañana puente aéreo México-Guadalajara, ya sabes, por la tarde kimono, sándalo y relajación orientalizante, portero de día occidental y portero de noche oriental, todo sea por el complejo de Colón señalando a las Indias.

¿Conoces el zazén? Siéntate sobre un zafú (cojín en castellano, jolín), en una habitación silenciosa, perfectamente inmóvil en la posición exacta y correcta, sin pronunciar ninguna palabra: estás ya en el espíritu vacío de todo pensamiento bueno o malo. Siéntete apaciblemente. Todos los días. Debes abandonar toda intención, renunciar a alcanzar una meta, sea cual sea. Debes concentrarte y consagrarte enteramente cada día no desfalleciendo nunca. Entonces, muy naturalmente, al cabo de algunos meses, de algunos años, podrás automáticamente e inconscientemente practicar gyodo (la verdadera Vía, el fruto del verdadero zen) con todo tu cuerpo, sin esfuerzo de la voluntad. Entonces llegarás a la plenitud de un verdadero líder dotado de gran profundidad de supervisión, aún cuando todas las existencias de la tierra, el agua, el fuego, el viento y todos los elementos se desintegren, aun cuando los ojos, las orejas, la nariz, la lengua, el cuerpo y la conciencia se encuentren en el error y en la turbulencia...

Para los menos beatos bastará con un poquito de senderismo, de dieta y de báscula. Mucho trabajo, en fin, para Narciso enredado con su ego reblandecido por fuera y por dentro ya sea para fortalecerle, adelgazarle, o ponerle a punto en sus zonas erróneas. Todo sea por la santa causa y por la espiritualidad gratificante con cara de bambi feliz. Todo sea por el propio yo enrollado con sus buenas vibraciones, su sentimiento de plenitud, su amortiguamiento de la inquietud, su madurez inmovilista, su misticismo rollizo, su egoísmo perfumado, su ñoñería completita.

EL OBSERVADOR 429-10

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INTERNACIONAL
Un fondo de inversión mueve 125 millones de dólares siguiendo con fidelidad los criterios del Evangelio
El «Ave Maria Catholic Values» sólo invierte en compañías que secundan la Doctrina Social de la Iglesia
Por José A. Méndez

Nació hace dos años y ya es el segundo fondo de inversión estadounidense más rentable entre los de su clase. El «Ave Maria Catholic Values» sólo invierte en empresas que no vayan en contra de la Doctrina Social de la Iglesia. De hecho, acaba de excluir de su cartera a Disney y a Pfizer por apoyar el aborto y producir anticonceptivos. Esta iniciativa creada por Schwartz Inverstment Trust intenta conseguir beneficios económicos sin perder nunca el horizonte de los valores evangélicos. Y según parece, están consiguiendo excelentes resultados en uno y otro campo. Publicado por el suplemento Fe y Razón (que dirige nuestro colaborador y amigo Alex Rosal), lo reproducimos, con permiso del editor, para mostrar a los empresarios e inversionistas mexicanos que la Doctrina Social de la Iglesia no es, ni puede serlo, un obstáculo en los negocios, mucho menos en la política.
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Con la que está cayendo en los últimos años, sugerir que la ética y la economía puedan ir parejas resulta tristemente cómico. La ironía suena aún mayor si proponemos que sean la moral religiosa y las finanzas las que se unan y den fruto, ético y monetario. Sin embargo, esta utopía casi chistosa la ha hecho realidad un fondo de inversiones estadounidense, el «Ave Maria Catholic Values», capaz de hacer subir sus inversiones un 23 por ciento, frente al 13 por ciento del índice Standar & Poor´s 500, uno de los índices más importantes de EU Es más, a lo largo de sus tres años de vida se ha posicionado en el segundo lugar del ranking realizado por Bloomberg entre 21 fondos norteamericanos de inversiones éticas, superando en su crecimiento al 84 por ciento de ellos. En la actualidad ya mueve cerca de 125 millones de dólares.

Ambición ética: excluir, radicalmente, lo que se opone al bien común
Sus criterios de inversión apuestan únicamente por empresas cuyos objetivos sean afines a la Doctrina Social de la Iglesia, y excluyen radicalmente a todas las compañías que apoyen de algún modo los anticonceptivos, el aborto y la pornografía, así como todas las que practiquen políticas anti-familiares o contrarias a la institución del matrimonio. Sin ir más lejos, el respaldo a las parejas de hecho es motivo suficiente para que el fondo retire sus inversiones de la empresa que lo practique. Aunque a simple vista parezca imposible encontrar una sola firma comercial que reúna los requisitos necesarios y sea rentable, «Schwartz Inverstment», promotora del fondo, propone no una, sino 75 empresas que componen su cartera de valores. «No somos teólogos. Antes que todo somos profesionales de la inversión, así que nuestra meta es ganar tanto dinero como sea posible para nuestros accionistas», reconoce George P. Schwartz, gestor del fondo.

Sin embargo, hasta que el ex-presidente de la Liga de Beisbol, Bowie K. Kuhn, y el fundador de Domino´s Pizza, Thomas Monaghan, crearon en 2001 el «Ave Maria Catholic Values», la cantidad mínima para acceder a un fondo de estas características rondaba el millón de dólares, haciéndolos inaccesibles para el inversor medio. Además solían anteponerse los principios morales al rendimiento económico. Los creadores del «Ave Maria» cambiaron las reglas del juego, bajaron la tasa inicial hasta los mil dólares, facilitaron la participación de los pequeños y medianos inversores, y son tan celosos de sus principios como de la buena marcha de sus activos.

Grandes excluidos por los valores que defienden o que apoyan
Tanto es así que no les duelen prendas rechazar a grandes multinacionales siempre que vayan en contra de sus criterios. «La lista de excluidos ¬asegura Schwartz¬ elimina hasta el 12 por ciento de las tres mil empresas más grandes del país». Entre ellas, algunas de la talla de Disney, expulsada del fondo por donar dinero a una fundación de planificación familiar que apoya el aborto.

Tampoco cumple los requisitos Pfizer por producir anticonceptivos; AOL Time Warner por transmitir pornografía en internet; o Avon y McDonald´s porque incluyen entre sus beneficiarios a las parejas de sus empleados no casados. Este mismo motivo ha sido el detonante de la reciente exclusión de H&R Block de su lista de valores, una consultora financiera que hasta ahora era la que más dinero había recibido del fondo de inversión. Como referente de rentabilidad evangélica: Champion Enterprises, el mayor vendedor de viviendas prefabricadas de EU.

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Creciendo mucho, pero poco a poco

El cardenal Maida, consiliario del fondo, no interviene en la gestión económica directa, pero se muestra implacable a la hora de establecer los criterios que rigen las inversiones. Y así lo hace constar en su Declaración de la Misión: «La integridad es nuestro activo más valioso, y si se pierde es irremplazable». La fidelidad a la Doctrina Social de la Iglesia es una premisa que inunda cada departamento del «Ave Maria Catholic Values». De nada vale imponer estrictos controles morales en lo económico si en la rutina diaria se aparcan en el olvido. Por eso, tanto en el trato justo a los trabajadores como en todo aquello que afecte a las relaciones de las personas, cada miembro partícipe en las actividades del fondo considera imprescindible una actitud forjada a la luz del Evangelio. Muchos inversores se muestran recelosos frente a los fondos de inversión éticos, por temor a depositar sus ahorros en empresas poco rentables. La expulsión de Avon y Disney del «Ave Maria», cuyas acciones han subido un 31 por ciento y un 30 por ciento respectivamente, puede dar la razón, en apariencia, a los críticos de la economía ética. Sin embargo, aunque las empresas de su cartera de valores son de baja capitalización o poco conocidas en el mercado internacional, su gestión es sólida y fiable. Como en casi todos los campos de la vida, los buenos resultados no surgen de la noche a la mañana, y por eso Schwartz Investment prefiere la rentabilidad a largo plazo. Algo que les ha salvado de la volatilidad del mercado y de las peligrosas bajadas de la economía. Una vez más el Evangelio nos recuerda que no hay mejor forma de crecer en la vida que con paciencia y constancia y buena voluntad.

(J.A.M.)

EL OBSERVADOR 429-11

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DEBATE
La muerte de Juan Pablo I, ¿el último misterio Vaticano?

Hace 25 años, cuando falleciera el papa Luciani a los 65 años de edad, comenzaron a publicarse toda clase de notas y libros sensacionalistas, dispuestos a hacer ganar mucho dinero a sus autores vendiéndole al mundo la infundada idea de que Juan Pablo I había sido asesinado. El principal promotor de la teoría fue el escritor inglés David Yallop, que aseguró que el Papa fue envenenado. Lo curioso es que también ciertos miembros de la jerarquía eclesiástica insistieron en la «sospechosa muerte», como el sacerdote español Jesús López Sáez, que ha publicado varios libros sobre el asunto.

Pero nadie ha podido aportar pruebas ni una teoría sólida. Todo lo que se ha hecho no es más que especular. Incluso los promotores de las sospecha no se ponen bien de acuerdo; por ejemplo, el escritor John Cornwell sostuvo la tesis de que a Juan Pablo I lo dejaron morir. Otros aseguran que Juan Pablo I se suicidó al dejar de tomar sus medicinas, abandonándose a sí mismo porque no podía soportar el pesado lastre de ser papa; alguien más ha sugerido que, accidentalemente, tomó una sobredosis de su medicina para subir la presión, y no han faltado ciertos protestantes que aseguran que los jesuitas lo mandaron matar porque él quería hacer reformas a la Iglesia, tales como quitar las imagenes y el rosario por ser «antibíblicos».

Ciertamente el papa Luciani no era muy apreciado por todos, pero eso ha ocurrido siempre, en cualquier pontificado. Decía Juan Pablo I: «Yo sé que hay monseñores y otros que critican los discursos que yo hago y los modos de ser y de hacer del Papa ... Alguno luego ha definido al actual Papa 'insignificante'. No es un descubrimiento. Yo lo he sabido siempre y nuestro Señor antes que yo. Puedo ser una zapatilla rota, pero es Dios quien obra en mí».

Hace cinco años el cardenal brasileño Aloisio Lorscheider revivió el mito asegurando al diario británico The Times que estaba dispuesto a contar lo que realmente ocurrió el 29 de septiembre de 1978. Sin embargo, no aportó nada que no fueran simples conjeturas. Para él y para otros la gran prueba de que algo anduvo mal es que el Pontífice jamás comentó que sufriera problemas de salud, y el hecho de que no se le hubiera practicado una autopsia.

Mucha gente ha insistido en la salud de hierro del Papa, pero es que subestimaron las quejas de Albino Luciani sobre sus pies hinchados cada mañana, señal de afecciones cardiorrespiratorias. Este problema era frecuente desde su estancia en Venecia.

Edoardo Luciani, hermano de Juan Pablo I, ha insistido inumerables veces sobre el asunto de la supuesta conspiración: «Son sólo novelas policiales sin fundamento». Y agrega: «Yo creo que su presagio de una muerte repentina, como Papa, estuvo ligado a un largo coloquio que Albino tuvo con la única vidente de Fátima todavía viviente. Se encontró con sor Lucía el 11 de julio de 1977, en Portugal». En su diario el papa Luciani anotó de ese encuentro: «'En cuanto a usted, señor patriarca -me dijo con palabras que claramente no eran suyas-, la corona de Cristo y los días de Cristo'(...) Desde entonces no he dejado de pensar en ello una sola noche (...) Hoy es el día 25 de mi pontificado. Los años de Cristo fueron 33. No sé».

Los miembros de la familia del Papa creen más probable que Albino Lucinai muriera de un ictus o de una embolia que de un infarto al corazón. Pero no solicitaron la autopsia. En lo que todos coinciden es en que Juan Pablo I murió de un viejo mal hereditario: «Las muertes imprevistas son frecuentes en nuestra familia. El bisabuelo y dos tías mías murieron de repente, sin haber tenido nunca un malestar...Tenían todos 65-66 años», ha revelado Edoardo. (D. R. G. B.)

EL OBSERVADOR 429-12

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TESTIMONIO
Curaciones, conversiones y vocaciones sacerdotales son algunas de las gracias recibidas por la intercesión del papa Juan Pablo I

El papa Luciani, refiriéndose a su elevación a la Cátedra de San Pedro, decía que no había hecho nada para llegar hasta allí. Él no, pero otros lo hicieron por él: el fraile capuchino que le despertó la vocación sacerdotal; el matrimonio Piperno, que lo ayudó económicamente cuando era seminarista; Juan XXIII, quien lo descubrió en una visita realizada a Belluno, y lo consagró obispo, y Paulo VI, que lo nombró patriarca de Venecia. El Espíritu Santo hizo el resto. Por su parte, en su vida terrena y ahora en la vida eterna, Albino Luciani ha hecho mucho por los demás. Abundan los testimonios de milagros atribuidos a su intercesión, y su proceso de beatificación ya está en marcha. He aquí sólo algunos:

«Hacia fines de junio de 1985 el yerno de mi hermano Rino estaba internado en el hospital en condiciones muy graves con diagnóstico cierto de un tumor maligno en la cabeza. Los cirujanos estaban muy inseguros acerca de la conveniencia de una operación. Mi hermano nos pidió una oración a mí y a las hermanas de Villa Bianca de Tarzo para que, por intercesión del papa Luciani, el enfermo pudiera encontrar consuelo y curación. Mi otra hermana religiosa, que se encontraba en Roma, fue a la tumba del papa Juan Pablo I a pedir que la operación quirúrgica tuviera un éxito positivo. Los cirujanos encontraron el tumor, que no era posible sacar sino en parte porque se habrían lesionado funciones vitales. El tumor era maligno. Se consideró que el enfermo sólo viviría algún día. Pasaron ocho días y con gran sorpresa los médico nos informaron que el enfermo estaba completamente curado porque del tumor no se veía más rastro».
Sor Ines Pinaffo

«Me llamo Andrea y soy de Ravenna. En 1978 tenía 10 años, y a la elección de un pontífice prestaba la atención típica de un chico de esa edad, o sea, la seguía con un cierto desapego. Pero una cosa me golpeó profundamente y fue el saludo que dirigió al mundo el día después de la elección. No sé bien por qué, quizá la sonrisa, tal vez la gran bondad y mansedumbre que brotaban del modo de moverse de Juan Pablo I, pero aquellas palabras se me estamparon enseguida en la mente y en el corazón y todavía hoy las recuerdo muy bien. Y a mis ojos de niño la repentina desaparición de aquel hombre fue casi un trauma: desde entonces nació en mí la sed de aprender sobre la vida de un hombre que me había fascinado tan fuertemente. Este interés mío en el papa Luciani me ha llevado a la vocación a la vida sacerdotal».
Andrea Bonazzi

«En agosto de 1984 tuve noticia de que mi hermana Libera tenía que someterse a una intervención quirúrgica porque estaba afectada de neoplasia de la trompa. Recé al papa Luciani delante de una imagen suya: 'Querido Papa Luciani, hazme ver que tienes crédito ante Dios obteniendo gracia para Libera'. Mi hermana se sometió a la operación y a todas las pruebas y curas con loable serenidad, invocando, estimulada por mí, la protección del papa Luciani. Luego de algunos meses fue sometida a una segunda intervención explorativa. Cuando le entregaron los resultados el médico le dijo: 'Querida señora, le tengo que decir que las pruebas resultan negativas. ¿A quién tiene que reza por usted?'. Para mí esas palabras son la respuesta del 'crédito' que el papa Luciani tiene ante Dios.
Sor Rosa T.

«Soy una chica de Buenos Aires, Argentina. Quiero decirles que yo amo muchísimo al papa Luciani. Él ha cambiado mi vida. Durante años no iba más a la iglesia, desde que terminé la primaria. Cuando lo vi en TV por primera vez estaba muy emocionada porque nunca había visto a un papa tan dulce, amable, sonriente. El 16 de septiembre de 1978 me he sentido atraída a ir a Misa, pero no quería. Hasta el final no podía hacer más oposición y fui. Veo en este hecho que el Señor ha querido servirse del papa Luciani para hacerme regresar a la práctica católica».
Gloria C. Molinari

«El primer contacto verdadero con don Albino lo tuve en Belluno en el lejano 1943, cuando colaboraba para L'Amico del Popolo y era corresponsal provincial de L'Avvenire d'Italia. A fines de noviembre de 1961 fui internado para una intervención quirúrgica; luego me dieron dos bronconeumonías postoperatorias. Resultado de una consulta médica: no hay esperanzas de supervivencia. Todos se esperaban de un momento a otro el anuncio de mi muerte. Pero el entonces obispo de Vittorio Veneto, Luciani, no se olvidó de mí y dos veces lo vi junto a la cabecera de mi cama. Cuando le dije que pensaba morir en casa, con una señal de la cruz sobre la frente y con las palabras 'Dios me ayudó a mí en los sufrimientos pasados y te ayudará ciertamente a ti', se despidió de mí, sonriendo. A fines de noviembre me hice llevar a casa para cerrar mi jornada terrena, pero después de tres días la enfermedad desapareció completamente».
Ernesto Fol

«En septiembre de 1978 me encontraba en el hospital para ser intervenida quirúrgicamente de dos hernias al disco. Dos enfermeras vinieron a prepararme y me dijeron además: '¡Qué golpe, el Papa ha muerto!'. Aguanté el llanto. Al despertarme, luego de la intervención, advertí sensiblemente la presencia, cerca de mi cama, del Papa vestido de blanco y con mitra, que me dijo (no sé cómo): '¡Fuerza y coraje!'. Los doctores pensaban que, tras la operación, había quedado inmovilizada de por vida. Cuando di mis primeros pasos corrieron a la habitación y me rodearon sorprendidos. Todavía hoy me dicen: '¿Cómo hace para caminar?'».
Antonietta Dall'Agata.

«Soy una señora de 85 años. Hace siete años mi hija Maddalena venía padeciendo algo que no estaba claro. Por seis meses los médicos trataron de individualizar el mal que la afligía, hasta que al final, cayó en coma. Un sobrino mío, cardiólogo, dijo que no había ninguna esperanza más de salvación. A mí no me informaron nada, pero mi corazón de madre comprendió que era un caso gravísimo. En una revista vi la foto del papa Luciani, que me miraba sonriendo, y yo, entonces, dirigí a él mi llanto desesperado rogándole que intercediera. Entonces sentí dentro de mí su voz que me decía con dulzura: 'Soy yo, ¡quédate tranquila!'. El mismo día mi hija empezó a recuperarse; fue operada, finalmente, de un feocromositoma en un riñón. Se curó rápidamente.
Rosa Simoncini viuda de Fiorentini

«En Heliópolis, donde realizo mi apostolado, una mamá de ocho hijos estaba en coma desde hace una semana por una meningitis. Estaba por morir. Entonces dije en oración al papa Luciani : 'Oye, tú puedes ver a esta mamá, yo no. ¡Piénsalo tú! Esta gracia no te será reconocida jamás, pero tú eres humilde y sé que ésto no te importa'. Puse la medalla del Papa en el pañuelo de la mujer. A la tarde del otro día vino a mi encuentro la mamá de la mujer : '¡Hermana, se ha despertado, habla, ha bebido un poco de agua y está bien!'. Lloramos juntas al Señor y al papa Luciani».
Sor Vittoria Cibien, Heliopolis (Egipto)

«Hace poco tiempo, a juicio de los médicos, yo debía ser operada de un mal; pero la madre superiora ha rezado conmigo al querido papa Luciani y creo que por su intercesión ante Aquél que todo lo puede fue que el médico me dijo: «Por ahora, las radiografías son buenas y no se piensa en la intervención quirúrgica prevista». No quiero exagerar, pero, para mí, el papa Luciani estuvo cerca de mí y es un santo, un gran santo».
Cecilia Gallina.

(www.papaluciani.com/esp/gracias.htm)

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Oración para pedir la intercesión del papa Luciani

« Señor Jesús,Tú que nos has dado la gran alegríade venerar al papa Juan Pablo I como tu vicario en la Tierra y, por lo tanto, en tus inescrutables designios nos has hecho probar el inmenso dolor de su inesperada desaparición,concédenos las gracias que te pedimos, para que, seguros de su intercesión ante Ti, podamos un día venerarlo en los altares; entonces, su bondad y su humildad, propuestas como ejemplo para los fieles, serán una perenne invitación a traducir en la vida su enseñanza y a difundir serenidad y amor. Amen».

Imprimatur + Mons. Maffeo Ducoli, obispo de Belluno-Feltre

EL OBSERVADOR 429-13

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FIN

 
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