El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
9 de noviembre de 2003 No.435

SUMARIO

bulletEntrevista exclusiva con el obispo auxiliar de Nueva York - «Si nos denuncian, está bien; no tenemos por qué tener miedo»
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - El crucifijo de Ofena
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - Un balance del Año del Rosario
bulletFAMILIA - Y la conversación se hace un enredo
bulletPINCELADAS - Hay sitio para todos
bulletDOCUMENTOS - Intervención de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas a favor de la prohibición de toda clonación humana
bulletLA VOZ DEL PADRE LORING - Muchas imágenes, una sola Virgen María
bulletMIRADA JOVEN - ¿Qué lee México?
bulletNUESTRO PAÍS - Pasivos laborales
bulletCULTURA - Cuidar lo pequeño
bulletGRANDES FIRMAS - Ricos de Dios
bulletCONTEXTO ECLESIAL - Noviembre, Mes de la Santidad (Segunda parte)
bulletPICADURA LETRÍSTICA -Con mucha mostaza...

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Entrevista exclusiva con el obispo auxiliar de Nueva York
«Si nos denuncian, está bien; no tenemos por qué tener miedo»
Por Jaime Septién/Enviado especial

Monseñor Josu Iriondo, obispo auxiliar de Nueva York, es el encargado de asistir, pastorear y trabajar con la creciente comunidad hispana de la Gran Manzana. Cuatro millones de iberoamericanos viven en Nueva York y el área vecina. Dominicanos, portorriqueños y mexicanos son las principales nacionalidades de los inmigrantes. Sobre el papel de la Iglesia, la inmigración, el 11 de septiembre y los escándalos sexuales en Estados Unidos, platica este obispo, vasco de origen y brazo derecho del cardenal Eagan en una de las arquidiócesis con mayor número de católicos del planeta.

EL OBSERVADOR. ¿Estamos dejando atrás la «Iglesia de los pobres»?
MONS. JOSU IRIONDO. La verdad es que no nos damos cuenta de que los pobres fueron los que levantaron todo: las iglesias, las escuelas, los hospitales... Ahora nosotros -por ejemplo en Nueva York-lucimos una Iglesia muy bonita, pero les ha costado a los pobres y, quizá, nos olvidamos de esos pobres, que llegan en grandes masas a esta ciudad. Pensamos que no tienen poder, cuando el poder está en cada persona.

EO. ¿Cómo viven esta realidad en Nueva York, una de las arquidiócesis más ricas del mundo?
MJI. Estamos tratando de abrir las puertas y cada día somos más conscientes de que si queremos vivir como Iglesia, tenemos que acoger al inmigrante. Es él quien se agarra a Dios. Si le dejamos, nos morimos. Como también la sociedad. El que está acomodado, se duerme. Así cayó Roma.

EO. ¿Es posible acoger al inmigrante con amor, después de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001?
MJI.Sí. Es posible.Una cosa es lo que se ventila en los medios y otra la realidad. La guerra ha supuesto una marcha atrás en la ecología y en muchas otras cosas, de al menos treinta años.

EO. Por cierto, ¿cuál fue el papel de la Iglesia en estos acontecimientos?
MJI.Los bomberos, los policías que murieron eran católicos en su mayoría. Atendimos, sin embargo, a todos. Y la Iglesia estaba presente. Se movilizó muy bien para estar cerca de los que sufrieron esa enorme tragedia.

EO. ¿La Iglesia católica está actuando bien en el tema de los inmigrantes?
MJI. Cuando el inmigrante viene aquí, a Nueva York, y ve una iglesia dice: «ésa es mi casa». El problema es que muchas veces la encuentra cerrada. Debemos rescatar ese signo, darle ayuda al inmigrante para que, realmente, tenga la identificación que necesita. Es una ayuda moral inestimable.

EO. ¿No era éste el sentido original de la Iglesia, casa de todos?
MJI.Sí, por supuesto. Lo que pasa es que la Iglesia antes no tenía edificios. Donde quiera que hubiera gente reunida en torno a Cristo, estaba la Iglesia. El problema de hoy es que invertimos mucho tiempo en los edificios y descuidamos a las personas...

EO. Eso se palpa en Nueva York…
MJI.…cuando tú estás muy organizado, te respetan, te admiran, tienes muchas obras, pero corres peligro de olvidarte del más necesitado.

EO. ¿Qué programas tienen ustedes con respecto a los inmigrantes?
MJI. Todas las parroquias tienen sus programas para los inmigrantes. Hay agencias de protección, consulares, apoyo moral. Son cientos de programas. Tratamos que el inmigrante tenga un encuentro con una Iglesia que es suya. Y la asistencia es enorme; hermanas, hermanos, sacerdotes. Luchamos para que vivan con dignidad, en los campos y la ciudad. En la medicina...

EO. ¿Cómo enfrentan la religiosidad popular de los que emigran?
MJI. Siempre la Iglesia tiene que ser popular. Es la persona y su relación con Dios. La iglesia con capacidad económica puede olvidar su contenido. Sin el pueblo no somos nadie. Lo importante es que el pueblo se conecta con su Dios, y con la Palabra Eterna del Padre, que se hizo Carne y caminó con nosotros. Ahora somos nosotros los que intentamos caminar con Él.

EO. ¿Es cierto que los escándalos sexuales han golpeado tan duramente a la Iglesia católica de los Estados Unidos?
MJI.Sí, la Iglesia ha sido golpeada fuertemente, pero, también, de manera injusta. No han visto la parte positiva de la Iglesia.
Quizá ha sido un despertar para todos nosotros. No hay mayor alegría cuando un penitente ha cometido un pecado, lo confiesa y siente el gozo por ello.

EO. Por cierto, las aberraciones sexuales no son exclusivas de la Iglesia católica…
MJI.En efecto, pero es que es obvio. Si un mecánico, que está trabajando con un coche, le cae un chorro de grasa en su traje, no le importa. Pero una novia, cuando va a casarse, la cae una gotita en su vestido hermoso, dice «¡guau, cuanto me han manchado, es una desgracia!».

EO. Excelente metáfora, y es que la Iglesia siempre ha tenido…
MJI. …capacidad de renovarse. Si nos denuncian, está bien; no tenemos por qué tener miedo. Pero el problema grande no es ése. El problema grande es que no estamos formando a los católicos como debíamos haberlo hecho.
Nos estamos dejando llevar por estructuras más que por el contacto personal de la Iglesia con la persona, para motivarla a que tenga contacto personal con nuestro Dios y Señor.

EL OBSERVADOR 435-1

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


CARTAS DEL DIRECTOR
El crucifijo de Ofena
Por Jaime Septién

En Italia -más concretamente en la provincia de L'Aquila, en un pequeño pueblo llamado Ofena- se intentó, por orden judicial, retirar el crucifijo que presidía el salón de clases de un jardín de niños. El escándalo llegó a tanto que hasta el Papa intervino. Sus palabras fueron determinantes: «Retirar el crucifijo del salón de clases es retirar el reconocimiento del patrimonio religioso de la sociedad».

Este argumento fue la causa para que se suspendiera la orden y se restituyera el crucifijo en el aula de Ofena. Sin embargo, le ha dado la oportunidad a Adel Smith, un musulmán ultra radical, de volver a convertirse en «noticia». Él fue quien propusiera al juez el retiro del crucifijo porque, según sus razonamientos, «ofende la sensibilidad de los niños no cristianos», entre los cuales se encuentran dos que son suyos. Antes, había pedido que se retiraran unas pinturas en Bolonia, basadas en La Divina Comedia de Dante, «porque sitúan a Mahoma en el infierno».

Uno dirá: «el tipo está loco». Pero no está loco. Como su admirado (intelectualmente) Osama bin Laden, Adel Smith (hijo de padre escocés y madre egipcia, converso al Islam a los cuarenta), sabe utilizar el escándalo. Y es un artista en explotar a los medios de comunicación, siempre dispuestos a publicar cuestiones que, por más que sean ridículas, ofendan a la Iglesia católica, provoquen dudas entre los feligreses y risas entre sus detractores. Y la Iglesia, calladita, bien portada, sin medios de comunicación que la representen, que la hagan visible -como cuerpo de Cristo- en la Tierra.

Que un saboteador ponga de cabeza a la escuela, la sociedad, la política de Italia es signo de los tiempos. Pero que la Iglesia tenga que esperar a que el Papa intervenga en todos los asuntos, es, verdaderamente, preocupante. Yo entiendo que los católicos somos poco dados a trabajar a favor de nuestra fe. Pero es que, también, la jerarquía no empuja mucho. Más bien, no empuja casi nada. Cuando un laico propone medios de comunicación católicos, casi todo el mundo eclesial invoca quién sabe qué temores para «someterlo al orden». El laico se queda con la impresión de que estorba. Y se va a su casa: resignado o resentido. Pero tenemos que avanzar pronto, juntos, sin distinciones de «me toca a mí» o «te toca a ti». Nos están, literalmente, «comiendo el mandado». Hoy fue el crucifijo de una escuela italiana. Mañana será otra cosa. Y pasado mañana nos quedaremos sin nada que nos identifique como cristianos. Entonces reaccionaremos. Y pediremos lo que debíamos haber exigido siempre.

EL OBSERVADOR 435-2

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


EL RINCÓN DEL PAPA
Un balance del Año del Rosario

En la audiencia general del último miércoles de octubre, a tres días de la conclusión del Año del Rosario, Juan Pablo II hizo un balance: «Con el mes de octubre se concluye el Año del Rosario. Estoy profundamente agradecido a Dios por este tiempo de gracia en el que toda la comunidad eclesial ha podido profundizar en el valor y la importancia del Rosario como oración cristológica y contemplativa.

«'Contemplar con María el rostro de Cristo'. Estas palabras, que se repiten en la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae se han convertido, por así decir, en el 'lema' del Año del Rosario. Si los cristianos están llamados a crecer como 'contempladores del rostro de Cristo' (Novo millennio ineunte, n. 16), y las comunidades eclesiales a convertirse en 'auténticas escuelas de oración' (ibídem, n. 33), el Rosario constituye el 'camino mariano', y por ello es la senda privilegiada para alcanzar este doble objetivo. Es, al mismo tiempo, el camino de una auténtica devoción mariana, centrada totalmente en la relación que existe entre Cristo y su Madre Santísima.

«Durante este año he querido confiar al Pueblo de Dios dos grandes intenciones de oración: la paz y la familia. El siglo XXI, nacido bajo el signo de la gran reconciliación jubilar, ha heredado del pasado, por desgracia, numerosos y duraderos polvorines de guerra y de violencia. Ante estas preocupantes situaciones, recitar el Rosario no es un repliegue en el ensimismamiento, sino más bien una consciente opción de fe: contemplando el rostro de Cristo, nuestra Paz y nuestra reconciliación, queremos implorar de Dios el don de la paz, por intercesión de María santísima.

«¡La familia! Debería ser precisamente el núcleo familiar el primer ambiente en el que la paz de Cristo es acogida, cultivada y custodiada. En nuestros días, sin embargo, sin la oración se hace cada vez más difícil para la familia realizar su vocación. Por este motivo sería verdaderamente útil recuperar la bella costumbre de rezar el Rosario en casa, como sucedía en las generaciones pasadas».

EL OBSERVADOR 435-3

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


FAMILIA
Y la conversación se hace un enredo
Por Yusi Cervantes Leyzaola

El de la conversación es un arte en vías de extinción. Cada vez con menos frecuencia se escucha la clara exposición de puntos de vista que difieran de la corriente ideológica en boga. Causas hay muchas, pero destacan dos: la gente no quiere comprometerse o no quiere pensar.

Se van perdiendo aquellas polémicas interesantes, inquietantes, enriquecedoras. En las reuniones sociales no suelen destacar, excepto raras excepciones, los cultos, los que tienen un gran bagaje humano; se llevan la palma los chistosos y los chismosos. (Chistosos no son aquéllos que poseen un fino humor, sino los que dominan el chiste intrascendente). Parece como que el chiste y el chisme fueran formas encubiertas de decir: estoy vacío.

Así, cuando la reunión transcurre en la trivialidad, cuando no hay nada importante que se quiera o se pueda contar, conforme se va perdiendo la capacidad de escuchar, el chisme aparece enorme, dominando la escena.

El objetivo del chisme es escandalizar. Busca la veta más llamativa de cualquier historia -o la inventa- y la mira con lupa, la colorea y la transmite.

El chisme es irresponsable. No se preocupa por el bien del protagonista de la historia, ni le importa hacerle daño. Cuenta cosas que a nadie sirven y que no son asunto de la incumbencia de los demás. El chismoso no respeta ni la intimidad ni la confidencia, es desleal, se aprovecha de la situación, hace mal uso de la información. Es aquél que ve a una amiga decaída, interpreta que está deprimida, supone que tiene problemas con su pareja y cuenta que fulanita se peleó con su marido. Es también aquél que pregunta cuánto te costo tu reloj y luego va por ahí diciendo que cómo es posible que gastes esa cantidad de dinero en algo tan superfluo cuando tienes necesidades más urgentes.

Estas personas suelen hablar mucho, criticar mucho y escuchar poco. Dicen todo lo que se les ocurre, sin medir las consecuencias. Buscan información no por interés, sino para tener tema de conversación.

¿Qué hay tras el chisme? ¿Qué revela de la persona que lo transmite? De lo menos que se puede hablar es de una gran inconsciencia irresponsable y culpable y de falta de caridad, pero puede haber también incapacidad de reflexión, inseguridad, celos, hipocresía, envidia, engaño, pobreza interior o maldad. O varias de estas cosas a la vez. Nada bueno puede haber tras algo que hace daño y destruye.

Cuando niños, jugamos al teléfono descompuesto. Es un juego divertido y muy didáctico. Pero muchos no aprendieron la lección. Los chismosos juegan al teléfono descompuesto, pero a gran escala. Y ya no con frases impersonales, sino con historias que involucran la intimidad y el honor de personas concretas.

Falso testimonio no es sólo el que se expresa ante un jurado; es, también, y tal vez más claramente, el que se propaga de boca en boca, como un rumor que corre bajo la superficie, del que la víctima no se puede defender.

Algún cínico chismoso ha de haber inventado aquello de que si el río suena, agua lleva. El único río silencioso es el que está seco, el que no tiene vida. Los seres humanos vivos se parecen más al río que lleva agua. Y cometen errores, pasan malas épocas y, si se escarba en su intimidad y se hace pública, todos los hombres y mujeres -también los chismosos- pueden ser en un momento dado protagonistas de las historias de esas personas que no tienen nada mejor que contar. Es muy clara la escena del Evangelio: el que esté libre de culpa, que tire la primera piedra. ¿Se creerán libres de culpa los chismosos?

Mucho daño hace el chisme. Su veracidad puede ir desde la verdad más exacta hasta la más absoluta mentira, pasando por todas las gamas intermedias. Cuando se trata de mentiras, exageraciones o visiones parciales y falseadas, estamos ante una injusticia infame. Pero, aun tratándose de la verdad, misma que no pertenece ni a quien la transmite ni a quien la escucha, el daño que se hace es muy grave (No olvidemos que decir la verdad es una virtud, pero solamente cuando ésta se dice por razones correctas, a la persona adecuada y en el momento oportuno). Un chisme puede precipitar una crisis en un matrimonio y hacerla aparecer en un momento en que los cónyuges no están preparados para resolverla; puede minar la confianza que se deben personas que se aman (padres e hijos, esposos, amigos; siembra la intriga, la duda; crea ambientes hostiles. Los chismes sobre los padres hacen a veces un daño irreparable en los hijos. Los chismes sobre ciertos líderes perjudican la actividad positiva de algunos organismos o instituciones. El chisme divide, destruye la buena fe, multiplica los prejuicios absurdos y, en suma, enturbia todo aquello que toca.

La discreción tal vez sea la más evidente cualidad de las personas que no son chismosas. Otras características de la persona discreta son:

+ No critican.
+ No juzgan a los demás.
+ Guardan celosamente los secretos.
+ Son prudentes.
+ No se meten donde no los llaman.
+ Se guardan sus opiniones ante terceras personas.
+ No creen ni transmiten rumores.
+ Se sienten incómodos ante el chisme.
(Tomado de
Señal No. 1572)

La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 435-4

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PINCELADAS
Hay sitio para todos
Por Justo López Melús *

Suele decirse que Dios reserva un lugar para los que piensan que sólo ellos se salvan. Un lugar cercado de muros muy altos. Así no ven a nadie, con lo que serían plenamente felices. Eso le sucedía a una vieja dama, a la que no satisfacía ninguna de las religiones existentes, por lo que se le ocurrió fundar su propia religión.

Un periodista, que deseaba comprender el punto de vista de la dama, le preguntó un día: «¿De veras cree usted, como dice la gente, que nadie irá al Cielo, a excepción de usted misma y su criada?». La vieja dama reflexionó unos instantes y respondió: «Bueno, de la pobre María no estoy tan segura».

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 435-5

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


DOCUMENTOS
Intervención de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas a favor de la prohibición de toda clonación humana

Discurso del 21 de octubre pronunciado por el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, en New York sobre el tema 172 del programa de la 58 Asamblea General: «Convención Internacional contra la clonación de seres humanos».

Señor Presidente:

Poco tiempo después de la intervención de mi delegación el pasado 29 de septiembre, estoy pidiendo la palabra de nuevo, con mucho gusto, en el actual debate sobre la clonación humana.

De hecho, es alentador constatar que este debate en el Sexto Comité está atrayendo una creciente atención y ganando contribuciones concretas de las delegaciones y de diferentes sectores de la sociedad civil representada en las Naciones Unidas.

Mi delegación ha presentado sus puntos de vista en un documento, circulado entre los grupos de trabajo con motivo de la primera sesión de este debate, hace dos semanas. Durante ese encuentro, mi delegación reafirmó la convicción de que sólo una convención global sobre la clonación humana puede afrontar todas las cuestiones ligadas y responder a los desafíos del siglo XXI en este tema.

Situaciones que plantean graves problemas a la dignidad humana sólo se pueden afrontar de manera efectiva con acuerdos internacionales que son globales, no parciales. Si bien una convención parcial podría afrontar temporalmente algunas de las cuestiones ligadas a la clonación humana, generaría mayores problemas, incluso más difíciles de resolver. La solución más duradera, por tanto, debería ser un instrumento legal que incluya todos los aspectos. Es más, una convención global puede ofrecer un instrumento legal vinculante que podría orientar y hacer que los Estados sean capaces de formular legislaciones nacionales apropiadas sobre clonación humana.

Mi delegación ha constatado con satisfacción que el tiempo de reflexión y el encuentro de ideas de las últimas dos semanas ha provocado un aumento entre los que se suman al co-patrocinio y apoyo de la propuesta presentada por Costa Rica.

También por este motivo mi delegación desea reafirmar la convicción de que el argumento que afrontamos puede resolverse a través de la prohibición desde el principio de la clonación de embriones humanos.

Hay que dejar claro que la posición tomada por mi delegación no es, en primera instancia, de tipo religioso. Es una postura informada por el proceso de la razón, que está informada a su vez por el conocimiento científico.

Hemos escuchado una serie de declaraciones de diversas delegaciones que afirman que se trata de un argumento «complejo». Hemos escuchado, asimismo, llamamientos a que evitemos divisiones, a que no impongamos puntos de vista, y a que deberíamos encontrar un consenso en esta materia por un breve período de tiempo. Se nos ha recordado también que el asunto de la investigación con embriones debe tener en cuenta los diferentes sistemas de creencias y perspectivas religiosas, culturas y circunstancias personales. Se ha afirmado en varias ocasiones que, si bien deberíamos movernos rápidamente para prohibir la clonación reproductiva, deberíamos, por el contrario, ir más lentos en lo que se refiere a la investigación sobre clonación humana.

Algunas delegaciones han presentado propuestas con el objetivo de promover la libertad ante una cierta regulación basada en las imposiciones de una obligación universal contra la clonación por motivos de investigación o terapéutica. El instrumento jurídico de una convención, que puede ser o no ser aceptada, garantiza esta libertad. De todos modos quisiera mencionar otra libertad importante. Señor presidente, hablo de la libertad por la vida misma que constituye el núcleo central de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ser libre para proteger la vida humana es lo que apuntala nuestro trabajo aquí, en este Comité.

Señor presidente, la ciencia puede ser compleja, pero esta materia es para nosotros simple y clara. El tema de la clonación humana que implica la creación de embriones humanos es la historia del comienzo de la existencia humana, un argumento que no sólo es local, que no es sólo nacional o regional. Es, ante todo, una cuestión universal, porque un embrión es un ser humano independientemente de su geografía. Si la clonación reproductiva de seres humanos contraviene las leyes de la naturaleza -un principio con el que todas las delegaciones parecen estar de acuerdo- también las contraviene la clonación del embrión humano que es sacrificado por motivos de investigación. Un embrión clonado, que no está destinado a ser implantado en un seno, sino que es creado con el único objetivo de la extracción de sus células y de otros materiales, está destinado a la destrucción programada.

Algunos argumentarían, señor presidente, que si bien debemos actuar rápidamente para prohibir la clonación reproductiva, debemos tomarnos más tiempo para estudiar todos los aspectos ligados a la clonación con objetivos de investigación, procedimiento que intencionalmente destruye la vida humana. ¿Cuántas vidas humanas pensamos destruir en este proceso? Dado que este proceso innecesario requeriría más de un embrión por paciente, cientos de millones de seres humanos clonados serían necesarios para afrontar una sola enfermedad, como la diabetes, en cualquier país desarrollado.

Para terminar, mi delegación quiere recordar a esta distinguida asamblea que una de las misiones fundamentales de las Naciones Unidas es defender los derechos de todos los seres humanos. Si las Naciones Unidas prohibiesen la clonación reproductiva sin prohibir la clonación con fines de investigación, este organismo estaría implicado por primera vez en la legitimación de algo increíble: la creación de seres humanos para el expreso propósito de destruirlos.

Si los derechos humanos significan algo, en todo momento y en todo lugar del mundo, entonces nadie puede tener el derecho de hacer algo así. Los derechos humanos surgen del reconocimiento de que los seres humanos tienen una dignidad intrínseca, que se basa en el hecho de que son humanos. Los seres humanos son humanos, incluso cuando sean clonados. Si todos nosotros gozamos de derechos que surgen del reconocimiento de esta dignidad, entonces tenemos que actuar para prohibir la clonación humana en todas sus formas

Gracias, señor presidente.

EL OBSERVADOR 435-6

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


LA VOZ DEL PADRE LORING
Muchas imágenes, una sola Virgen María

En los templos suele haber muchas imágenes de la Virgen: del Carmen, del Rosario, de los Dolores, de las Angustias, de los Remedios, del Socorro, de la Consolación, de la Misericordia, de la Paz, etc. Es que María Santísima tiene muchos títulos y prerrogativas. Pero todas son imágenes o retratos de la única y verdadera Virgen María, que está en el Cielo en cuerpo y alma.

Esta elevación de María al Cielo en cuerpo y alma se llama Asunción. La Asunción fue declarada dogma de fe por el papa Pío XII el 1º de noviembre de 1950. Pero la fiesta de la Asunción se celebraba ya el 15 de agosto por los años 500 después de Cristo .

Una de las mejores devociones a la Santísima Virgen es el rezo del Santo Rosario. Si puedes rezarlo en un templo, mejor. Si no, rézalo en cualquier rato libre o mientras te viene el sueño. Te aconsejo que hagas un esfuerzo por rezarlo, pues es un obsequio muy agradable a la Virgen. Si rezarlo entero te resulta largo, reza un misterio cada día.

Otra recomendable devoción a la Virgen es el santo escapulario. Fue una revelación a san Simón Stock, general de los Carmelitas, en el siglo XIII. La Virgen le prometió que quien muera llevando el escapulario del Carmen no se condenaría. Este escapulario debe ser impuesto por un sacerdote, y hay que rezar diariamente tres Avemarías.

El escapulario de tela puede ser sustituido por una medalla que lleve por un lado la imagen del Corazón de Jesús y por el otro una imagen de la Virgen. Así lo concedió el Papa.

Tener devoción a María es prenda de salvación. Todo el que rece diariamente en su honor tres Avemarías conseguirá una ayuda especial para tener una buena muerte, según revelación de Dios a santa Matilde, y como lo demuestra una larga experiencia.

Los protestantes nos acusan de que adoramos a la Virgen María , pero esto es una calumnia. Todos los católicos sabemos que la Virgen no es Dios. Y la adoración es exclusiva de Dios. Cuando nos dirigimos a Dios decimos «ten misericordia de nosotros». En cambio, cuando nos dirigimos a la Virgen, decimos «ruega por nosotros».

Fuente: http://www.spiritusmedia.org

EL OBSERVADOR 435-7

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


MIRADA JOVEN
¿Qué lee México?
Por María Velázquez Dorantes

¿Qué lee México? Es una respuesta lamentable para quienes se han dedicado a realizar los análisis de temas que indiquen la lectura mexicana. Se ha encontrado que la lectura que los mexicanos prefieren es la denominada «literatura barata», novelas de romance que no pertenecen a un género que realmente le aporte una variedad de cultura, de formación e información.

Y es más lamentable saber que los reportes de lectura para periódicos comienzan a perderse, debido al mal hábito que en México se ha despertado: 0% de nivel de lectura. Y cuando realmente se deciden a leer, buscan entre los temas más específicos aquellos que los escandalizan, como lo es el mundo de farándula y el espectáculo. Retacados, obviamente, de publicidad -cosa que para las agencias publicitarias es muy bueno-, pero desconsolador para el mexicano.

Todos los medios impresos ( revistas, periódicos, libros, etc.) se han visto sitiados en una época de crisis, que aparentemente los hará desaparecer; o como decía Humberto Eco, los convertirá en semanarios de notas de sociales y espectáculos.

Aquí la publicidad juega un papel muy importante. Los medios impresos son un espacio muy ventajoso para ella, pero también esta crisis la pone a temblar, debido a que, si en México no se lee, este espacio tenderá a la decadencia y pronto a la desaparición.

Espectáculo y amarillismo es lo que a México le gusta leer; vida social, chismes, horóscopos, morbo sexual, etc. Mientras que, con el paso del tiempo, la predisposición de lectura conllevará títulos de está índole que se vuelvan escandalosos para la venta de los medios impresos.

Seria un gran avance para los medios de comunicación impresa, pero sobre todo para el individuo mexicano, saber que le interesaran temas con mayor sustentación cultural, logrando un campo de conceptualizaciòn más abierto, y totalmente en contra al que en este tiempo esta expuesto. Y que sólo sirve para vender marcas y posicionar metas publicitarias.

EL OBSERVADOR 435-8

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


NUESTRO PAÍS
Pasivos laborales
Por Esteban Zamora

Los trabajadores del IMSS se jubilan con ingresos mayores a los que percibían durante su etapa laboral. Ojalá que todos los mexicanos pudieran disfrutar de prestaciones semejantes, pero no es así.

El líder nacional del Sindicato del Seguro Social tiene 53 años de edad y todos sus signos exteriores y su inflexible capacidad de chantaje contra las instituciones denotan un estado físico -y quizá mental- que le permitirían desarrollar un razonable ritmo de actividad laboral durante quince o veinte años más. Sin embargo, podría jubilarse este mismo año e iniciar una situación de retiro en envidiables condiciones económicas y políticas, ya que además de líder sindical, o más bien por eso mismo, es diputado federal.

El dirigente sindical no se jubilará este año, pero ya anunció que prepara su retiro para dentro de tres, cuando su edad sea de 56 años y muy posiblemente todavía esté en buenas condiciones de desquitar sus ingresos, pero, por ser miembro de una clase privilegiada, podrá disfrutar de ventajas que se les niegan a los trabajadores mexicanos comunes y corrientes.

Es que los trabajadores del IMSS pueden retirarse a los 28 años de trabajo, si son hombres y a los 27 si son mujeres. Además, la edad para la jubilación por vejez es la de 60 años, cuando para el resto de los trabajadores mexicanos es de 65.

No habrá dinero para jubilaciones

El reciente conato de huelga en el Instituto Mexicano del Seguro Social, en el cual el conflicto fundamental entre la institución y el sindicato no se resolvió sino que solamente se aplazó, puso de manifiesto la gravedad del problema de los pasivos laborales que soportan sobre sus finanzas el gobierno federal, las paraestatales, los gobiernos de los estados, los ayuntamientos y las universidades públicas, problema que si no se resuelve rápidamente, de una manera enérgica e imaginativa puede causar en el corto plazo graves estallidos sociales.

El Seguro Social tiene actualmente 375 mil trabajadores en activo y 110 mil en retiro, pero en los próximos diez años se jubilarán 136 mil trabajadores más, con lo que el IMSS ya no contará con recursos para pagar pensiones. De haberse hecho realidad la razonable propuesta de aumentar la edad de jubilación por vejez de los 60 a los 65 años, el problema por lo menos se hubiera mitigado y la institución hubiera tenido un respiro para buscar una solución estable y duradera.

Las irresponsabilidades del IMSS

Por otra parte, los jubilados del IMSS se retiran con ingresos mayores a los que percibían durante su etapa laboral, y ojalá que todos los mexicanos pudieran disfrutar de prestaciones semejantes, pero la triste realidad es la que la mayoría de los mexicanos jubilados viven en una grave situación de injusticia, sometidos a carencias angustiantes e inhumanas a causa de lo exiguo de sus ingresos.

Varios son los factores que conspiran para dar lugar a esta situación:

Habría que apuntar, desde luego, la falta de previsión, que, en el caso de la administración del IMSS, derivó en un gasto irresponsable de las reservas que tenían que haberse constituido, conservado y acrecentado para hacer frente a las obligaciones que algún día tenían que volverse exigibles.

Por otra parte, la modificación de la estructura poblacional derrumbó las previsiones que, de todos modos, al no respetarse las reservas, no hubieran funcionado. Hace treinta años, el fantasma de la explosión demográfica aterrorizaba a gobernantes y académicos, se temía que los recursos del planeta llegaran en un plazo muy corto a ser insuficientes para alimentar a una masa humana que desbordaría todas las posibilidades de sustento. Pero lo que se dio no fue una explosión sino una implosión poblacional. En muchos países el crecimiento demográfico prácticamente se estabilizó, se dio un envejecimiento generalizado y si se mantiene esa tendencia en las próximas décadas muchos países, sobre todo los más desarrollados, van a tener menos habitantes que en la actualidad.

Una casta privilegiada

El avance de la ciencia médica, la expansión de la cultura de la salud y la adopción cada vez más generalizada de prácticas higiénicas han ampliado las expectativas de vida, al mismo tiempo que descienden drásticamente las tasas de natalidad. En esas condiciones, en los próximos años habrá muchos más viejos en situación de retiro y una proporción menor de jóvenes productivos que generen ingresos para hacer frente a esas exigencias.

Habrá que añadir la largueza y la prodigalidad con la que las autoridades consintieron en otorgar desmedidas «conquistas» a una casta privilegiada, aceptables si el rasero hubiera podido ser parejo para todos los trabajadores, pero indignantes cuando el resto de la fuerza laboral no podía salir de sus penurias ancestrales. No se puede dejar de lado que tal munificencia a favor de lo que en un tiempo se llamó «la aristocracia sindical» no era otra cosa que el pago de complicidades y la compra de libertades.

Si tomamos en cuenta que en el IMSS se privilegia el cumplimiento de sus obligaciones para con sus propios jubilados y pensionados, el resultado es el inevitable demérito en la calidad de los servicios que reciben los asegurados y derechohabientes, lo que añade un componente más de conflicto social a la situación que comentamos.

Se calcula que si en la reciente confrontación entre el IMSS y su sindicato se hubiera logrado aumentar la edad de retiro de los 60 a los 65 años, solamente por ese concepto la institución se hubiera ahorrado cerca de la tercera parte de la deuda contingente que mantiene con sus propios trabajadores, pero la solución sólo se aplazó, con lo que se ganó tiempo para que el sindicato aumente su fuerza de presión mediante la alianza con otros grupos gremiales que también están en situación de privilegio y que están decididos a defender sus ventajas y prerrogativas.

Y lo que señalamos a propósito del IMSS puede también decirse, cambiando lo que haya que cambiar, que no es mucho, de los demás órganos de la administración pública y de sus instituciones de previsión social. El ISSSTE, por ejemplo, tiene una edad mínima de retiro de 55 años y una cuantía de jubilación del 95 por ciento del salario. En condiciones semejantes se encuentran muchas universidades públicas, así como los ayuntamientos y los gobiernos estatales, y ni qué decir, por ejemplo, de la Compañía de Luz y Fuerza y de otras entidades similares.

La racionalidad más elemental indica que el régimen de jubilaciones y pensiones se tiene que ajustar en México como ya se está haciendo en el resto del mundo.

(Fuente: yoinfluyo.com)

EL OBSERVADOR 435-9

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


CULTURA
Cuidar lo pequeño
Por Carlos Díaz

Quien tiene en ruina la propia casa...

Observa el árbol: para crecer hacia arriba, crece primero hacia abajo. El árbol echa primero raíces en el suelo, luego eleva las ramas al cielo. Si te preocupa que el árbol de tu vida tenga las ramas podridas, no pierdas el tiempo; cuida bien de la raíz, y no tendrás que andarte por las ramas.

¿Hay algo más tuyo que tú mismo? Y, sin embargo, si descuidando tu interior te dejas llevar por lo que está fuera de ti, ¿qué te ocurre?: que te vas convirtiendo sin darte cuenta en cuidador de los puercos de tus propias vanidades.

Así como quien tiene en ruina la propia casa se aleja de ella para no ser víctima de su posible derrumbamiento, así también quien se ve perseguido en su interior por una mala conciencia tiene miedo de sí mismo y se aleja de sí, porque no encuentra dentro la paz, y finalmente pasa la vida huyendo de sí mismo. Y, cuanto más huimos, tanto más nos persigue la voz de la verdad gritando y gritando para que nos detengamos.

«Un día -dice un escrito tibetano- ví algo que se movía a lo lejos. Creí que era un animal. Me acerqué y me di cuenta de que era un hombre. Se acercó él entonces y vi que era mi hermano».

¿De qué están hechos los ríos que se desbordan e inundan los campos, sino de pequeñas gotas de agua? Una pequeña filtración no reparada a tiempo provoca, a la larga, el hundimiento del barco.

La nieve recién caída se derrite con facilidad. Pero, si se libra de la acción del sol, se endurece. Y, si se acumula año tras año resistiendo los cambios del clima, se convierte en un glaciar, en una gran roca de hielo. Algo parecido ocurre con nuestros pequeñosa fallos. Fáciles de eliminar al principio, se van acumulando y endureciendo poco a poco y, cuando escapan por mucho tiempo a la acción correctora, se hacen casi incorregibles.

Un león puede matar a un hombre de una sola dentellada; una avispa, no. Pero si un ser humano tiene la desgracia de caer en un avispero, ¿no es cierto que a la larga va también a morir a causa de las miles de picaduras de las pequeñas y frágiles avispas?

La naturaleza nos ha dado una sola boca y dos orejas para que al menos escuchemos el doble de lo que hablamos. ¿Por qué nos agrada tanto hablar y tan poco escuchar? Escuchemos primero al que habla dentro de nosotros, y hablemos después a los que están fuera.

El primer paso en la búsqueda de la verdad es la humildad. El segundo, la humildad. El tercero, la humildad. Naturalmente, eso no significa que la humildad sea la única virtud necesaria. Pero, si las demás virtudes no van precedidas, acompañadas y seguidas por la humildad, la soberbia se abrirá paso entre ellas y, más pronto o más tarde, acabará destruyéndola.

El que sabe mucho piensa que lo que dice no puede ser ignorado por los demás, mientras que quien no sabe nada cree enseñar a los demás lo que acaba de aprender él mismo.

Detrás de un vanidoso y un jactancioso hay una persona que no sabe aceptarse a sí misma, sin autoestima. La persona vanidosa es probablemente la que más sufre, porque es la que menos se aprecia y más necesitada está de ser el centro de atención. Si además es inteligente y se da cuenta pero no puede evitarlo, tendrá gran sufrimiento.

La modestia y la sencillez son la antítesis de la vanidad, de la jactancia, o de la presunción, vicios propios de quienes no se valoran a sí mismos esperando que los otros les den aquello de lo que ellos carecen: vana empresa, pues si yo soy un balón ponchado, por mucho que me estén soplando desde afuera, el aire se me seguirá escapando.

EL OBSERVADOR 435-10

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


GRANDES FIRMAS
Ricos de Dios
Por Chiara Lubich

«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos»(Mt 5,3)

Jesús ha empezado su vida pública desde hace poco. Invita a la conversión, anuncia que el Reino de Dios está cerca, cura toda clase de dolencias y enfermedades. La muchedumbre empieza a seguirlo. Sube entonces a una montaña y, dirigiéndose a los que le rodean, anuncia su programa de vida, lo que nosotros llamamos "el sermón de la montaña".

La novedad del anuncio de Jesús aparece ya desde las primeras palabras de su discurso, cuando proclama bienaventurado no al que es rico, poderoso e influyente, sino al que es pobre, humilde, pequeño y puro de corazón, al que llora y está oprimido. Es la transformación del modo común de pensar, especialmente en nuestra sociedad, que a menudo exalta el consumismo, el hedonismo, el prestigio… Es la "buena nueva" que Jesús trae, que da alegría y esperanza a los últimos, que infunde confianza en el amor de Dios y que está cerca del que se encuentra en la prueba o en el dolor. Este anuncio de alegría y salvación está ya sintetizado en la primera de las ocho bienaventuranzas que asegura el Reino de los cielos a los pobres en el espíritu:

«Dichosos los pobres en el espíritu»

Pero ¿qué significa ser "pobres en el espíritu"? Significa estar desapegado de los bienes y de las cosas que poseemos, de las criaturas, de nosotros mismos… En una palabra, quiere decir posponer en nuestro corazón todo lo que nos impida abrirnos a Dios haciendo su voluntad y a nuestro prójimo haciéndonos uno con él para amarlo como se debe, dispuestos a dejar todo: padre, madre, "campos" y patria, si Dios nos lo pide.

Ser "pobres en el espíritu" significa poner nuestra confianza no en las riquezas, sino en el amor a Dios, y en su providencia. A menudo nos encontramos "ricos" de preocupaciones por la salud, de sobresaltos por nuestros parientes, de aprensión por un determinado trabajo, de incertidumbre sobre cómo comportarnos, de miedos por el futuro… Todo esto puede bloquear nuestra alma y encerrarla en sí misma, impidiendo que se abra a Dios y a los hermanos. Pues bien, precisamente en estos momentos de suspensión el "pobre en el espíritu" cree en el amor de Dios y arroja en Él todas sus preocupaciones experimentando su amor de Padre.

Uno es "pobre en el espíritu" cuando se deja guiar por el amor a los demás. Entonces, compartimos y ponemos a disposición de los que lo necesitan lo que tenemos: una sonrisa, nuestro tiempo, nuestros bienes, nuestras capacidades. Cuando lo hemos dado todo por amor, somos pobres, es decir, estamos vacíos, somos nada, libres, tenemos el corazón puro. Esta pobreza, fruto del amor, a su vez se hace fuente de amor. Al estar vacíos de nosotros mismos y, por tanto, libres, estamos en condiciones de acoger plenamente y sin ninguna reserva la voluntad de Dios y de acoger a cualquier hermana o hermano que pase a nuestro lado. A los que viven esta pureza de corazón y esta pobreza de espíritu, Jesús les asegura la posesión del Reino de los cielos, son bienaventurados.

«Porque de ellos es el Reino de los cielos»

El Reino de los cielos no se compra con riqueza ni se conquista con poder. Se recibe como un regalo. Por esto Jesús pide que seamos como niños o como pobres que, al igual que los niños, necesitan recibirlo todo de los demás. Y el Espíritu Santo, atraído por ese vacío de amor, podrá llenar nuestra alma porque no encuentra obstáculos que impidan la plena comunión.

El "pobre en el espíritu", porque no se ha quedado con nada, lo tiene todo, es pobre de sí mismo y rico de Dios. También aquí vale la frase evangélica: «Dad y se os dará»(cfr. Mt 7, 7). Demos cuanto tengamos y se nos dará nada menos que el Reino de los cielos.

Es la experiencia de una madre argentina que cuenta esto: «Mi suegra estaba muy encariñada con su hijo, mi marido, hasta estar celosa, una actitud que siempre ha creado dificultades entre nosotras y que me ha endurecido el corazón con respecto a ella. Hace un año le diagnosticaron un cáncer, necesitaba un tratamiento y una asistencia que su única hija no podía darle. Las palabras del Evangelio, que desde hace algún tiempo trato de vivir, me han cambiado el corazón; estoy aprendiendo a amar. Supero todo temor, acojo a mi suegra en nuestra casa, empiezo a verla con ojos nuevos y a amarla. Es Jesús en ella a quien cuido y asisto.

«Ella, que no es indiferente al amor, con gran sorpresa por mi parte corresponde a cada gesto mío con el mismo amor. ¡La gracia de Dios produce el milagro de la reciprocidad!. Son meses de sacrificio que no me pesan y, cuando mi suegra nos deja serena y se va al Cielo, la paz permanece en todos. En esos días también me doy cuenta de que ¡estoy esperando el niño que deseábamos desde hace nueve años! Este hijo es para nosotros el signo tangible del amor de Dios que nos llena plenamente».

EL OBSERVADOR 435-11

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


CONTEXTO ECLESIAL
Noviembre, Mes de la Santidad
Ideario de santidad de los esposos

«Somos descendientes de un pueblo de santos y no podemos unirnos como los paganos. Entonces se levantaron y juntos se pusieron a orar». (Tobías 8, 5-6)

Segunda parte: «Las armas de cada día»
Esposos cristianos, he aquí cinco armas poderosas como los guijarros de David que los ayudarán a vencer a los filisteos que quieren alejarlos del amor y bloquear su camino en pos de la Santidad: la oracion, la eucaristía, el rosario, la confesión mensual y las bendiciones.

La vida de los esposos debe recurrir a ciertos rituales que la ayuden a vislumbrar el misterio sobrenatural en la que se halla envuelta. En ocasiones la rutina nos impide ver a Dios, y de lo que se trata -como dijo San Ignacio de Loyola- es precisamente "ver a Dios en todas las cosas". Dios nos rodea, nos acompaña y guía. Pero muchos son incapaces de verlo por la sencilla razón de que no tienen tiempo o no quieren darse tiempo para una cita diaria -ritual- con él. Por eso presentamos los siguientes cinco modos de "citarse con Dios" para hacernos más conscientes de su misteriosa presencia en medio de nosotros.

1. La oración

Amanece. Otro día que nos regala el Señor. Los esposos se dan un beso y los buenos días. Ojalá pudieran darse también 5 minutos para consagrar la jornada a Aquel que todo lo puede.

Durante esos 5 minutos los esposos podrían juntos leer un salmo pausadamente; por ejemplo, el salmo 7:
Mi escudo es Dios, que salva a los rectos de corazón...
O bien, para afianzar la fe, el salmo 130:
Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis labios altaneros;

De lo que se trata es de pasar al menos cinco minutos con Dios. Elijan el lugar que prefieran, el que favorezca mayormente la intimidad, el recogimiento o la soledad. Podría ser, por ejemplo, frente a un crucifijo que les inspire una especial piedad. También podría hacerlo cada uno solo.

Primer momento: Lee un breve texto de la Biblia, el que tú quieras (recuerda que todo texto bíblico es liberador). Léelo despacio, pausadamente; si lo crees conveniente, léelo incluso dos veces para aprehenderlo mejor. Entonces guarda en tu corazón una Palabra, la que más te haya llamado la atención, la que más haya brillado en tu interior.

Segundo momento: Es la parte de la meditación. Guarda, medita, arropa por unos momentos la Palabra que más te llamó la atención y pregúntale a Jesús: "¿Qué me quieres decir con ella?". Y luego oye en tu interior lo que Él te responde.

Tercer momento: Es el turno de la oración, de alabar a tu Dios, de agradecerle por todo lo que te ha dado y por todo lo que Él es; alábalo por su creación, por su bondad, y bendícelo, "pues aunque nuestras alabanzas no aumentan su gloria, nos aprovechan para nuestra salvación".

Cuarto momento: Es la hora de la contemplación. Quédate unos momentos con Él y piensa qué vas a hacer en este día que comienza con su Gracia y su ayuda. Es decir, planea en su presencia las acciones que traes entre manos.

Por último, pídele que te acompañe en todos los momentos de la jornada y despídete e Él...

2. La Eucaristía

Es de desear que la Misa dominical sea para la familia el ritual de rituales. Ojalá pudieran asistir a ella todos sin excepción, desde el hijo más pequeño hasta el más grande. Si la familia que reza unida permanece unida, ¿cómo no se mantendrá todavía más unida con la asistencia a la Mesa de los hijos, a la Comida Celestial de la familia humana de Dios?

3. El rosario

Recitar el Rosario será para los esposos llenarse de los sentimientos con que María amaba a Jesús. Dijo en cierta ocasión el Papa Juan Pablo II: "Mirar a Jesús con los ojos de María. Orar con María y a María". ¿Rezan juntos los esposos?

Son cinco misterios; al recorrer las cuentas con tu mano, recorre también con tu mente los grandes misterios de tu Redención. Hay que rezarlo cada día aunque sea en una pequeña parte. Tampoco es necesario que lo digas todo de una vez; podrías, si así lo prefieres, rezar un misterio a una hora y otro misterio a otra, según tus posibilidades y tu tiempo.

4. La confesión mensual

Haz tu confesión muy sencilla:

En tu examen de conciencia analiza sobre todo tres cosas: tu egoísmo, tus resentimientos, el mal uso de tu libertad.

Haz tu confesión de preferencia con el mismo sacerdote.

Una vez realizada la penitencia siéntete nuevo, resucitado, porque lo serás en efecto. Los Santos Padres llamaban al sacramento de la reconciliación "el segundo bautismo", porque dejaba el alma tan limpia como lo había dejado el primero. Cuando te confiesas, Dios da la vuelta a una página nueva del libro de tu vida para que empieces a escribir en ella. Una página nueva se abre ante ti. Por decir así, tu vida recomienza...

5. Bendiciones de la familia

Los hijos parten a la escuela o al trabajo. Que no se vayan sin la bendición de sus padres. Bendecir significa decir bien, desear el bien. ¿Por qué no desearle el bien a aquellos que amamos de manera especial? Para ello podríamos valernos de algunas hermosas bendiciones contenidas en la Biblia, como por ejemplo la siguiente:

El Señor te bendiga y te guarde (hijo mío), te muestre su rostro y te sea propicio, te muestre su rostro y te conceda a paz (Números 6,22).

Otra bendición de la familia podría ser la de los alimentos.

(Comisión Episcopal para la Santidad)

------------------------------------------------------------------------

PICADURA LETRÍSTICA
Con mucha mostaza...
Por J. Jesús García y García

El político debe ser capaz de predecir lo que va a
pasar mañana, el mes próximo y el año que viene,
y de explicar después por qué no ha ocurrido.

WINSTON CHURCHILL

Recuerdo que hace algún tiempo (¿dos años?) un columnista de mi localidad escribió: «Cuando los McDonald's se reproducen me empieza a dar la impresión de que mi ciudad está perdiendo la inocencia». Y tiene razón: tanto las transnacionales hamburgueseras como las hamburguesas por sí mismas distancian de la inocencia a los pueblos.

Sabido es que las milanesas no se inventaron en Milán ni las enchiladas suizas (¡sin chile!) en el país helvético, ni las hamburguesas en Hamburgo. Estas últimas (hamburguesa = picadillo frito de carne aderezada con perejil, en forma de torta) presentan la facha de un típico producto estadounidense. Son el bocado favorito del amoral e insufrible Homero Simpson, y su fabricación y venta es el modus vivendi de importantes transnacionales como la ya mencionada McDonald's, Burger King y otras.

¿Y qué cree usted? Publicaciones de mucha venta han revelado que cada año alrededor de 20 mil estadounidenses enferman y 250 mueren por consumir hamburguesas infectadas con la bacteria escherichia coli 0157. ¿Por cuánto tendríamos que multiplicar esas cifras para México si los McDonald's siguen reproduciéndose? ¿Por 20, por 40 o por 100?

Y otra cosa: el costo de las hamburguesas es un buen parámetro para conocer la miseria de México. Hace varios años un diario nacional publicó una estadística elaborada por la Unión de Bancos Suizos, en la que se mostraba el precio de una hamburguesa en diferentes ciudades, sobre la base de minutos trabajados. En ese entonces para comprar una hamburguesa había que trabajar: en Tokio y Chicago, 9 minutos; en Hong Kong, 11 minutos; en Viena y Nueva York, 12 minutos; en Sydney y Montreal, 14 minutos; en Ginebra, 15 minutos; en Francfort, 16 minutos; en Londres, 20 minutos; en París y Bruselas, 21 minutos; en Singapur, 24 minutos; en Madrid, 34 minutos; en Río de Janeiro, 41 minutos; en Varsovia, 53 minutos; en Bogotá, 59 minutos; en México, 71 minutos.

Únicamente Moscú (104 minutos), Caracas (117 minutos) y Nairobi (193 minutos) superaban a México en el costo. «Superaban», porque de ese estudio para acá en México hemos tenido dos o tres devaluaciones «mayores» y un montón de «menores», con impactos notables en el costo de la vida.

Alrededor de los 70's (la globalifilia apenas estaba en botón) el vocablo transnacional tenía una connotación francamente peyorativa. Igual que ahora, se entendía que una empresa transnacional era aquella que desbordaba las fronteras de su Estado de origen y realizaba actividades en otros países. Esta última circunstancia las hacía odiosas en aquellos tiempos en que todavía los países aspiraban a tener una economía nacionalista. La proliferación, el crecimiento acelerado, el poderío en ascenso y la influencia cada vez mayor de las empresas transnacionales implicaban en aquellos momentos, para los países del Tercer Mundo, la presencia de nuevas formas de dominación, la existencia de nuevos centros de poder y la aparición de vehículos para imponer extraterritorialmente la legislación y la política de los países en que el capital se originaba; es decir que trascendían su actividad económica original e influían en las estructuras políticas de los países a donde llegaban, provocando formas artificiales de consumo y trastornando los valores culturales y sociales nativos. En suma, acentuaban la existencia de una sociedad dual y alteraban las estructuras del comercio internacional. Así se pensaba.

En aquel entonces, concretamente en 1973, el presidente Echeverría, celoso protector de la economía nacionalista, concibió una Ley para promover la inversión mexicana y regular la inversión extranjera y, con igual filosofía, logró que la ONU aprobara la Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados -a la que hasta monumentos se le erigieron-, que iba a inmortalizar a nuestro primer mandatario, al cual ya queríamos postular para secretario general del máximo organismo mundial. Ni la ley ni la carta mencionadas duraron vigentes más que un suspiro. La globalización, como ave de rapiña, se abatió furiosa sobre el planeta y hoy los países se disputan entre sí a las transnacionales: que venga el capital, no importa de dónde, y que anime la doméstica economía... aunque para ello haya que hacer generosas concesiones a las empresas forasteras y admitir sus intromisiones que, en otras circunstancias, serían inadmisibles.

Quién lo iba a decir...

EL OBSERVADOR 435-12

  [SUMARIO] [INICIO]

TEXTO TEXTO TEXTO TEXTO TEXTO

EL OBSERVADOR 435-13

[SUMARIO] [INICIO]


FIN

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006