El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
16 de noviembre de 2003 No.436

SUMARIO

bulletENTREVISTA - El hombre contemporáneo, dotado de una razón débil, ha abandonado los grandes ideales para dejarse seducir por la pasión de la lujuria: cardenal López Rodríguez
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - ¿De qué se trata?
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - Un salmo con sabor a examen de conciencia
bulletFAMILIA - Términos positivos y negativos en la comunicación
bulletPINCELADAS - Dios olvida nuestros pecados
bulletDOCUMENTOS - El homosexualismo manipula el lenguaje para favorecer su causa
bulletJÓVENES - El espiritismo, una forma equivocada de buscar la verdad
bulletMIRADA JOVEN - Homo videns, un estudio
bulletLOS VALORES DE LOS MEXICANOS - Religiosidad popular
bulletCOLUMNA HUÉSPED - La crisis y sus raíces
bulletCOMUNICACIÓN - Decálogo del televidente
bulletPARA ELLAS - ¡Ay mis hijos!
bulletEduardo Carmona Ortega, Operario del Reino de Cristo, primer obispo de Puerto Escondido
bulletDEBATE -Leonardo Boff: ¿verdadero o falso profeta?
bulletCONTEXTO ECLESIAL - Noviembre, Mes de la Santidad (Tercera y última parte)

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


ENTREVISTA
El hombre contemporáneo, dotado de una razón débil, ha abandonado los grandes ideales para dejarse seducir por la pasión de la lujuria: cardenal López Rodríguez
Por Jaime Septién Crespo

Comunicación y vida son dos realidades de palpitante actualidad. Frente a tantos signos de muerte, que a diario se propagan en el mundo (guerras, guerrillas, atentados, violencia en todas sus manifestaciones, abusos, discriminaciones, el silencioso genocidio del aborto, y la última conquista de la cultura de la muerte que es la eutanasia), debemos levantar la voz en nombre de toda la humanidad. Esta es una voz, la del cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, arzobispo metropolitano de Santo Domingo y primado de América, que habla con EL OBSERVADOR.

¿Cuál es el deber de los comunicadores y de los cristianos?
Hablando de hombres y mujeres cuya profesión es, precisamente, informar, comunicar, analizar lo que sucede en el mundo, no podemos sino reconocer la necesidad de que defendamos siempre y en todas partes el valor insustituible de la vida, que nos proyectará, gracias a la fe, en el incomparable mundo de la trascendencia y de la eternidad.

¿Qué le están diciendo a la gente los medios de comunicación?
La prensa, la radio, la televisión, las insospechadas pistas de la internet, y otros recursos que la tecnología pone a nuestra disposición, se hacen eco a diario del acontecer mundial. Y sin dejar de reconocer que cualquiera de esos medios son excelentes para informar sobre muy diversas realidades, buena parte de su contenido recoge cuanto de degradante se gesta en el seno de nuestras sociedades.

¿Solamente hay información porque hay maldad en el mundo?
No es que me oponga a que la gente se entere de la realidad, por cruda que sea: ésa es su responsabilidad como comunicadores; sino que debe encontrarse el justo equilibrio en el flujo de las informaciones. En el mundo no solamente hay cosas mal hechas, por desgracia hay muchas. También hay muchas cosas muy buenas que nunca aparecen. Por eso hablo de equilibrio ante lo que se le ofrece al público como información.

¿Cómo se puede analizar, desde los medios, a Iberoamérica?
Hay medios dedicados a propagar noticias sensacionalistas, no siempre con sólido fundamento de verdad. Frente a la sensación de fracaso, tristeza, desencanto y desesperanza que va cundiendo en todos los pueblos de América, deberíamos hacer un esfuerzo, todos los que comunicamos algo, por resaltar lo bueno que tiene nuestra gente; las grandes reservas humanas y religiosas con que están adornadas nuestros pueblos; las reales posibilidades que tenemos de aspirar a un mundo nuevo y mejor, aunque esto exija, ciertamente, denunciar las tremendas injusticias que agobian a nuestras poblaciones.

El hombre anónimo; el que no cuenta y los ejércitos de Atila

¿Hemos superado el período de las dictaduras en Iberoamérica?
Nuestras naciones de América sufrieron, por décadas, oprobiosas, represivas y hasta ridículas dictaduras, dependiendo de los personajes que las encarnaban y las representaban. Era un clamor generalizado -durante casi todo el siglo XX- salir de esas oscuras situaciones y respirar aires de libertad. Los dictadores fueron pasando, y nuestros pueblos estrenaron nuevas formas de gobierno que pretenden ser democracias, aunque todavía con graves imperfecciones y debilidades.

¿Qué tanto está perdido en el continente de la esperanza?
Como hombre de fe, me resisto a creer que nuestra América Latina deba vivir bajo el signo permanente de la desgracia. Nuestros pueblos necesitan, reclaman y merecen mejores condiciones de vida. Habrá que esperar una generación política nueva, porque la que está de turno parece haberse agotado. Y aquí creo que los medios de comunicación social -como otros sectores e instituciones- tienen un importante papel qué desempeñar. En muchos países esos medios tienen serios condicionamientos, dictados por patrones acomodados a la sociedad hedonista, utilitarista, consumista y opulenta en que vive la minoría.

¿Estamos perdiendo nuestros valores que nos dan identidad?
En esa sociedad, en la que los medios son una expresión y reflejo directos, los valores espirituales, la dignidad de la persona humana, su libertad y autonomía, muchas veces son disimulados, sofocados y hasta anulados. En el imperio de los medios de masas, sólo encuentra lugar «el hombre anónimo» del filósofo alemán Martin Heidegger. El hombre anónimo se mueve en la sujeción a los otros. No es él mismo. Los otros lo han vaciado de su ser. El anónimo es una figura de hombre que se encuentra en muchas sociedades y, prácticamente, en todas las dictaduras; es ahí donde mejor se ve: un ser al que se le ha quitado la capacidad para pensar y expresarse.
¿Los medios están ayudando a que haya cada vez más «anónimos»?
Ese anónimo se multiplica cuando los medios de comunicación, en vez de ayudarle a tomar conciencia de su dignidad, de sus derechos y obligaciones, lo que hacen es propagar mentiras, pornografía, inmoralidad, la vida fácil, el bienestar a cualquier precio, menos el basado en el trabajo. La nueva barbarie causada por esta propaganda, por esta invasión brutal, produce en las personas un desierto espiritual, peor que el desierto material que dejaba Atila al paso de sus ejércitos.

La vida como valor supremo y los embates de la propaganda

¿Estamos en condición de defender el valor de la vida?
Sabemos que en todas las culturas, cuando se habla de valores, el primer lugar, sin duda, le corresponde a la vida. Ella es el valor supremo. Por ese motivo, las ceremonias religiosas más solemnes, en todas las culturas, son las que se celebran en los grandes momentos de la vida: el nacimiento, el matrimonio, la muerte. Los demás valores como la paz, la justicia, la honestidad, la belleza, están subordinados a la vida. Los hábitos, las costumbres, las instituciones, el lenguaje, protegen la vida y le sirven como muro de defensa e instrumento de apoyo y promoción. ¿Se está perdiendo la batalla del ser por el tener?
Nuestra cultura y nuestra sociedad han engendrado un hombre que aumenta cada día más sus necesidades, generalmente ficticias, pero muy costosas. Pero no ha crecido en las cualidades morales. Crece en la esfera del tener, del poder y del placer, pero no en aquella de la verdad y de la vida. Tenemos una persona opulenta y que goza, pero no una persona virtuosa y sabia. Muchas personas instruidas, sí, pero muy pocas moralmente sabias. Entre instrucción y formación, hay un abismo tanto en la escuela como en la sociedad.

¿Cuáles son los valores que se nos proponen en estos tiempos?
En la historia, cada cultura ha optado por diferentes valores y propone a su sociedad los modelos que mejor los encarnan. El héroe griego, el místico medieval, el filósofo renacentista y moderno… La sociedad contemporánea resalta el bienestar material, el placer, y los ve realizados en el que goza y disfruta sin límites, aunque sea en el corazón un miserable.

¿Cómo se llega a ser persona en un contexto sin ideales?
El hombre contemporáneo, dotado de una razón débil, ha abandonado los grandes ideales para dejarse seducir, progresivamente, por la pasión de la lujuria, que lo mantiene encadenado y embrutecido. Hay que proclamarlo con claridad: por ser persona, ciertamente, un mínimo de bienestar es necesario, no discutimos esto, pero incluso para el bienestar material basta poca cosa: la salud, una casa modesta, trabajo, comida y vestido. Se es persona por la dimensión espiritual, y se crece como persona en la medida en que se crece espiritualmente.

La sociedad de las contradicciones y el futuro de los medios

¿Qué situación guarda la violación a los derechos humanos?
Los derechos humanos se violan no sólo por la violencia ejercida directamente en contra de la persona, sino por la persistencia de la pobreza en millones de seres humanos. Por estructuras injustas que originan grandes desigualdades. Intolerancia política e indiferentismo frente a la pobreza muestran desprecio a la vida humana. Eso -como hijos de Dios- no lo podemos callar ni aceptar.

¿Somos ahora más contradictorios que nunca?
Hay contradicciones inconcebibles. Se proclama el derecho a la vida y el (supuesto) derecho al aborto. Lo mismo con la eutanasia: en el fondo es matar. En el actual contexto social, señalado por un enfrentamiento dramático entre la cultura de la vida y de la muerte, tenemos que hacer madurar un fuerte sentido crítico, capaz de discernir los valores verdaderos y las exigencias auténticas. Urge -ha dicho el Papa Juan Pablo II- una movilización de las conciencias y un esfuerzo ético común para trazar una gran estrategia a favor de la vida.

¿Quién tiene la capacidad hoy de asumir un liderazgo moral?
Los comunicadores y la comunicación pública deben estar a la vanguardia de esa movilización general de las conciencias y en la promoción del esfuerzo ético que debe abarcar a toda la sociedad. Es la forma más eficaz de ponerse de parte de la vida. Los cristianos comunicadores no podemos callarnos ante la confusión general en que se vive hoy, a pesar de la indiferencia e hostilidad de los medios ante la experiencia cristiana. Si hoy se cree que la única verdad absoluta es que no existe la verdad, hay que afirmarla, proclamarla y defenderla para el bien de toda la sociedad.

(Durante el Segundo Congreso Hispanoamericano de Prensa, celebrado en Colunbia University, Nueva York, del 24 al 26 de octubre de 2003)

EL OBSERVADOR 436-1

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


CARTAS DEL DIRECTOR
¿De qué se trata?
Por Jaime Septién

«Las leyes inútiles debilitan las necesarias».
Montesquieu

La secretaría de Gobernación acaba de emitir el Reglamento de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público. Tardaron once años y medio en parirlo (la Ley se emitió en 1992), y lo que sacaron fue una cosa amorfa, con todos los temores y temblores de quienes ven en la religión una especie de amenaza para el desarrollo de los pueblos. No voy a entrar en detalle. Sería cansar al lector con comentarios sobre temas trillados. Sólo me concentraré en tres asuntos:

1.El Reglamento vuelve a caer en el error que ya había caído la Ley: que el derecho a la libertad religiosa pertenece a las Asociaciones Religiosas y no a las personas. Se trata de un derecho humano fundamental, que nace con cada uno de los seres humanos y que el Estado debe defender tanto como promover. Pero, como en México el Estado «otorga» los derechos y las garantías a las personas, pues en esta ocasión decidió que el derecho es de las Asociaciones Religiosas. Obviamente, es el Estado el que da o niega la licencia de operación a las Asociaciones Religiosas. Luego entonces es el dueño y señor del ejercicio religioso en el país. Autoritarismo donde lo haya, ¿eh?

2. El Reglamento le tiene pavor a la liturgia. Es decir, cree que la Misa dominical es perniciosa para la salud de la gente, y enferma al Estado laico. Si no, ¿cómo se explica que se impida la transmisión permanente de la Misa? Aunque suene extrañísimo (de hecho lo es), los señores de Gobernación impiden -bajo promesa de sanción ejemplar- que los medios electrónicos (radio y televisión) transmitan constantemente (por ejemplo, cada domingo) la Misa. Dan permiso para que las Misas se transmitan por periódico (¡qué amables!). Y si lo va a ser por televisión o radio, solamente será «en casos extraordinarios». ¿Y los enfermos? ¿Los impedidos y los ancianos? ¿Para ellos no sirve la tecnología? ¿Para ellos no hay piedad? ¿Ellos no tienen derecho a participar en la Misa? ¡Qué vergüenza que se imponga esta restricción a miles que ven o escuchan Misa en su casa porque no pueden acudir al templo!

3. El Reglamento sigue obligando a que los funcionarios públicos sean esquizofrénicos: doble personalidad en una misma envoltura. Si van a Misa, que lo hagan, tienen la bendición estatal. Pero sólo pueden ir «a título personal», dejando colgado en el perchero su representatividad, su personalidad jurídica, su función y su nombramiento. Que nadie vea al gobernador o al diputado, a la secretaria o al policía en un acto de culto. Puede contagiarse y perder la fe en el dios-estado. Puede olvidar la lucha de los partidos masones, de los partidos comunistas, de los partidos liberales y de los partidos rémoras por hacernos entender que si queremos paz, justicia, desarrollo y calidad de vida nos olvidemos de nuestra identidad y de todos los cuentos que nos han contado esos asesores del atraso, esos arciprestes del subdesarrollo que han sido los curas y sus secuaces laicos, fanatizados y retrógados.

EL OBSERVADOR 436-2

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


EL RINCÓN DEL PAPA
Un salmo con sabor a examen de conciencia

Hace unos días Juan Pablo II comenta el salmo 140, versos del 1 al 9, durante una audiencia general:

«'Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde'. El versículo 2 de este salmo puede considerarse como el signo distintivo de todo el canto. La idea expresada refleja el espíritu de la teología profética que une íntimamente el culto con la vida, la oración con la existencia.

«La misma oración, hecha con corazón puro y sincero, se convierte en un sacrificio ofrecido a Dios. Todo el ser de la persona que reza se convierte en un acto de sacrificio, anticipándose a lo que sugerirá san Pablo, cuando invitará a los cristianos a ofrecer sus cuerpos como sacrificio viviente, santo, grato a Dios: este es el sacrificio espiritual que él acepta (cfr. Romanos 12, 1). Las manos alzadas en la oración son un puente de comunicación con Dios, como el humo que se eleva de la víctima con su olor suave durante el rito de sacrificio vespertino.

«El salmo presenta muchas dificultades y obscuridades interpretativas. De todos modos es posible identificar su sentido general y transformarlo en meditación y oración. Ante todo, el orante pide al Señor que impida que sus labios (cfr. versículo 3) y los sentimientos de su corazón sean atraídos e inducidos 'a cometer crímenes y delitos' (cfr. versículo 4). Palabras y obras son, de hecho, la expresión de la opción moral de la persona. De este modo, el salmo adquiere por así decir el sabor de un examen de conciencia, al que le sigue el compromiso de escoger siempre los caminos de Dios.

«El salmo concluye con una última invocación confiada (cfr. versículos 8-9): es un canto de fe, de gratitud y de alegría, en la certeza de que el fiel no quedará involucrado por el odio que sienten por él los perversos y de que no caerá en la trampa que le tienden, tras comprobar su decidida opción por el bien».

EL OBSERVADOR 436-3

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


FAMILIA
Términos positivos y negativos en la comunicación
Por Yusi Cervantes Leyzaola

Las palabras son símbolos de ideas, de nuestras ideas -triviales o profundas- y son, sumadas al lenguaje corporal y el tono de voz, sumamente poderosas. Pueden destruir o pueden salvar, pueden quitar el valor o pueden motivar. Lo que decimos -y cómo lo decimos- y lo que dejamos de decir manifiesta quienes somos en realidad.

Con frecuencia escuchamos a algunas personas decir: «Discúlpame, eso que dije no es lo que pienso en realidad, lo dije porque estaba enojado (o confundido, o bajo los efectos del alcohol). Y aunque es válida la disculpa, y puede ayudar a la reconciliación, el asunto no es tan simple. Porque de algún lado surgieron esas palabras hirientes, reflejan algo de lo que en realidad piensa o siente quien las pronunció, aunque al mismo tiempo sepa que no son ciertas. Es decir, reflejan sus contradicciones, miedos, resentimientos y expresan claramente: «sé como herirte». Aun después de aceptada la disculpa, quedan huellas, queda una cicatriz que fácilmente puede abrirse nuevamente si la situación se repite.

En todo caso, lo que decimos, venga del consciente o del inconsciente, tanto si refleja lo que sabemos cierto como si sabemos que no es verdad, nos refleja a nosotros mismos, dice a los demás quiénes somos.

Comunicación en términos negativos

La comunicación en términos negativos refleja un afán de poder sobre los demás, un sentirse por encima de ellos, y provoca resentimientos, rebeldía, que las otras personas se sientan inferiores o que se pongan a la defensiva.

Ejemplos de este tipo de comunicación son:

Los mensajes «tú», donde el foco de atención está en lo que el otro hace mal. «Eres un torpe», «Eres un desconsiderado» «No me tomas en cuenta». Una variación de estos mensajes es usando el «nosotros». «No estamos haciendo bien la tarea, ¿verdad?»

El sarcasmo.«¿Esto es todo lo que has podido hacer en tres horas?»

Mensajes ocultos:«Déjame, yo lo hago», donde el mensaje oculto es: «Eres lento, eres un tonto, tú no puedes»

Mensajes cerrados, que no permiten réplica ni respuesta:«Es obvio que nunca te vas a tomar la molestia de hablar para avisar que vas a llegar tarde».

Preguntas sin respuesta conocida:«¿Por qué eres tan impuntual?» «¿Por qué maltratas tanto a tu hermana?» Si la otra persona tuviera una respuesta para estas preguntas, probablemente ya habría superado su problema. Este tipo de preguntas, al hacerle sentir más presionada, con frecuencia provocan que se le dificulte aún más encontrar la salida.

Juicios.Decirle al otro frases como «Estás equivocado», «Eres malo», «Eres un farsante», «Estás mal emocionalmente» es tomado como es, como un ataque injusto, porque no tenemos derecho de hacerlo, y aleja la posibilidad de solucionar el conflicto.

Exageraciones.«Te he dicho miles de veces que pongas las cosas en su lugar» «Siempre mientes». Estas frases son percibidas como injustas, falsas y demasiado pesadas, algo demasiado grande como para poderlo manejar.

Comunicación en términos positivos

Lo que necesitamos hacer es convertir estos mensajes hasta plantearlos en términos positivos, concretos, que manifiesten claramente nuestro pensamiento, pero respetando a los demás, preservando su dignidad y su integridad. La comunicación positiva está interesada en resolver problemas en lugar de encontrar culpables. Busca ser objetiva, racional y honesta. Trata a los demás como a iguales, aun cuando se tenga autoridad sobre ellos, es decir, iguales en cuanto a seres humanos, respetando sus derechos.

Los mensajes «yo» son muy valiosos en la comunicación positiva. No son manifestaciones de egoísmo sino de honradez. Son consecuencia de hacerme responsable de lo que siento, pienso y deseo. Son por lo tanto más seguros (hablar de lo que supongo que tú piensas o sientes es arriesgado, porque yo no lo sé en realidad), evitan las acusaciones, disminuyen la tensión y favorecen la cooperación (Por supuesto, hay mensajes egoístas que usan el «yo» en todas sus formas, pero estos no forman parte de la comunicación positiva).

Los mensajes «yo» expresan lo que yo siento, de lo que me doy cuenta, lo que pienso, lo que veo, lo que comprendo. Expresan también lo que deseo, quiero y necesito. Finalmente, manifiestan también lo que pido. Por ejemplo: «Me doy cuenta de que se te dificulta mucho levantarte por las mañanas, pero yo verdaderamente necesito llegar a tiempo a mi trabajo. Por eso te pido que hagas un esfuerzo extra. ¿Hay alguna forma en la que pueda ayudarte?».

Lograr comunicarnos positivamente requiere de un aprendizaje y, antes de esto, eliminar el aprendizaje equivocado que adquirimos, seguramente, desde la infancia. No es asunto fácil, pero sí muy necesario. Para lograrlo, sería muy útil tomar un cuaderno y una pluma, o abrir una página en blanco en la computadora, y anotar todos los mensajes negativos que recordemos que usamos con frecuencia. También podemos preguntar a nuestros seres queridos qué mensajes nuestros los han lastimado. Cada uno de estos mensajes habrá que convertirlo en un mensaje positivo. Al ponerlo por escrito, facilitamos el poder hacerlo después en la realidad.

Algunos ejemplos:

+ «Eres un desconsiderado» cambiarlo por Me siento triste cuando no me llamas
+ «Siempre mientes» cambiarlo por Lo que dijiste ayer en la tarde resultó no ser cierto.
+ «¿Por qué no está lista la cena?» cambiarlo por Tengo hambre
+ «Este cuarto es un desastre, ¿no puedes hacer nada bien? Cambiarlo por Para la familia es importante mantener el orden de toda la casa, incluido tu cuarto, ¿qué te hace falta para lograr el orden? Te pido que hagas un mayor esfuerzo.

La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 436-4

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PINCELADAS
Dios olvida nuestros pecados
Por Justo López Melús *

Dios perdona siempre, el hombre a veces, la naturaleza nunca. Dios perdona y olvida. Se cuenta que una anciana acudía con frecuencia al párroco a hablarle de sus apariciones divinas. El párroco, ya cansado, quería saber si eran auténticas. «La próxima vez -le dijo- pide a Dios que te revele mis pecados que sólo Él conoce. Ésa será una buena prueba».

La anciana regresó un mes más tarde, y el párroco le preguntó si se le había vuelto a aparecer Dios. Y al responderle ella que sí, le dijo: «¿Y le pediste lo que te ordené?». «Sí, lo hice». «¿Y qué te dijo Dios?». «Dile a tu párroco que los he olvidado todos». Quizá el párroco no quedó muy convencido de las apariciones, pero, desde luego, fue una respuesta muy teológica.

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 436-5

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


DOCUMENTOS
El homosexualismo manipula el lenguaje para favorecer su causa
Por Adolfo J. Castañeda

El movimiento en pro del homosexualismo, es decir, de la aceptación de la sodomía, utiliza varias frases ambiguas y engañosas para promover su agenda. Una de ellas es la «homofobia». La etimología de este término sugiere que el significado del mismo es el temor irracional a la homosexualidad o a las personas que practican el homosexualismo. En la práctica, las personas que promueven el homosexualismo utilizan este calificativo para etiquetárselo a toda persona que se opone a esta conducta inmoral, sin importar si tal oposición se funda en razones válidas o no. De esta manera pagan justos por pecadores. Es decir, al colocar en el mismo nivel a las personas que se oponen al homosexualismo por razones válidas y a las que emplean la violencia verbal o física contra las personas que tienen inclinaciones homosexuales, el movimiento en pro del homosexualismo desacredita a priori a los que tratan de defender a los niños, al matrimonio y a la familia de esta desviación sexual, tildándolos injustamente de irracionales o violentos.

El término «discriminación» es otro que utiliza este movimiento para incluir injustamente en el mismo nivel de «homofobia», tanto a los que practican la violencia contra los homosexuales como a los que, respetando a estas personas, se oponen, por razones sobradamente válidas, a la institucionalización del homosexualismo. Todas las personas tienen una dignidad intrínseca y sus derechos fundamentales deben ser respetados. Sin embargo, algunos de estos derechos no son absolutos y pueden ser limitados por desórdernes externos de conducta. Tales son los casos, entre otros que tienen que ver con el empleo o la ocupación, del reclutamiento en las fuerzas armadas o el ser maestro de escuela.

Hay otras manipulaciones semánticas más preocupantes aún en el arsenal ideológico del movimiento en pro del homosexualismo. Se trata de la reinterpretación manipulada que hace este movimiento del concepto de los «derechos humanos» en clave de «orientación sexual», otro eufemismo que se utiliza para encubrir el homosexualismo. El pasado 29 de abril (2003), la Comisión de Derechos Humanos de la ONU «aplazó hasta el 2004 el examen de la resolución Derechos humanos y orientación sexual, presentada por Brasil».

El camino está preparado para una tremenda batalla ideológica entre los que apoyan esta resolución en favor del homosexualismo y los defensores de la familia que se oponen a ella. Es triste notar que el único país iberoamericano cuya delegación se opone a esta nefasta resolución es Argentina. Brasil, como ya se ha mencionado, es el que ha propuesto esta resolución, la cual es apoyada por Canadá, Australia y todos los países europeos, excepto Irlanda, la cual, junto a EU, asumió una postura evasiva como la mayoría de los países americanos.

Esta manipulación del concepto de «derechos humanos» en pro del homosexualismo no es única de este movimiento. También la realizan las organizaciones abortistas, como la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés). La IPPF llevó a cabo un congreso europeo el 27 de junio del 2003, cuyo título lo dice todo: Los derechos sexuales son derechos humanos. La frase «derechos sexuales» es equivalente a «orientación sexual» en cuanto a que también es un eufemismo para encubrir el homosexualismo; aunque se utiliza más para encubrir el aborto y los anticonceptivos. Un dirigente de la organización en pro del homosexualismo, The Gully, expresó su convicción de que el término «derechos sexuales» fuese utilizado en este congreso con el mismo significado de «orientación sexual».

Visión cristiana de este problema

Nuestro Señor nos enseñó que el demonio «era homicida desde el principio...y padre de la mentira» . Y san Pablo, nos advirtió que «Satanás se disfraza de ángel de luz; por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia». El mensaje está claro: el diablo y aquellos que, consciente o inconscientemente, lo siguen, tienen como su táctica principal el mentir inteligentemente y como su principal objetivo el matar física o espiritualmente.

Si no informamos rápidamente a los países hispanos de los engaños del movimiento en pro del homosexualismo, mal nos veremos en el 2004.

(Fuente: www.vidahumana.org  )

EL OBSERVADOR 436-6

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


JÓVENES
El espiritismo, una forma equivocada de buscar la verdad

Entrevista al exorcista Francesco Bamonte
«La superstición ofende a Jesucristo porque significa que no se confía suficientemente en Él», afirma Francesco Bamonte, exorcista italiano y religioso de los Siervos del Corazón Inmaculado de María, autor del libro Los daños del espiritismo («I danni dello spiritismo», editorial Ancora), que trata de la acción oculta del maligno y las presuntas comunicaciones con el más allá.

¿Piensa que las personas que caen en prácticas de espiritismo buscan la verdad de manera errónea? Desde luego. Las prácticas de espiritismo son una vía equivocada de buscar la verdad. Esperan recibir informaciones auténticas sobre Dios, el hombre, el más allá, el pasado el presente y el futuro de lo que creen que son almas de difuntos. En realidad, generalmente no son más que trucos que en algunas ocasiones hacen entrar en contacto con el propio inconsciente. En otros casos, sin embargo, se entra en contacto con espíritus demoníacos que fingen ser almas de difuntos. Los casos de infestación y de posesión diabólica, en los cuales los sacerdotes exorcistas han tenido que intervenir después de una sesión de espiritismo, demuestran claramente cómo esta práctica es una vía privilegiada para una acción destructiva del demonio sobre personas.

¿Qué es exactamente el espiritismo y por qué no es conciliable con la fe? Es la evocación de los difuntos, es decir, una práctica con la que, a través de técnicas y medios humanos, con o sin un médium, se intenta llamar a un difunto para hacerle preguntas. Cada vez que rezamos a Dios por nuestros difuntos, sin recurrir a una práctica espiritista, pedimos a los difuntos así como a los santos que oren a Dios con nosotros y por nosotros. Esta es la invocación de los difuntos, pero no la evocación, que sería lo que hacen en el espiritismo.
Los difuntos sólo se nos pueden manifestar por iniciativa libre de Dios, directamente y nunca mediante técnicas o medios como las sesiones de espiritismo. Con fines serios, Dios puede permitir a una persona difunta que se nos presente, por ejemplo para darnos un consejo o aunque sea para darnos una presencia de consuelo, para pedir sufragios o para agradecer sufragios recibidos.
Si, por el contrario, somos nosotros quienes queremos provocar un encuentro con los difuntos mediante «evocación» con las técnicas espiritistas, ya desde el Antiguo Testamento Dios ha hablado claro al respecto y nos ha dicho que quien haga estas cosas lo abomina. Basta leer Deuteronomio 18, 10-12 o Levítico 19, 31.

Las prácticas de espiritismo prometen consuelo y contacto con personas difuntas. ¿Qué se les puede decir, desde un punto de vista cristiano, a quienes buscan esta aproximación con el más allá? Que lean la Biblia y vean que Dios prohíbe severamente esta aproximación con el más allá. Quien quiera sentirse cerca de sus seres queridos difuntos, que se confiese con frecuencia, vaya a Misa, rece por ellos y esté totalmente disponible para lo que Dios disponga. Dios le dará con certeza la posibilidad de experimentar el gozo de sentirse en comunión con los propios difuntos queridos.

¿Cuáles son los daños principales del espiritismo?Molestias físicas de todo tipo como dolores fuertes de estómago, en la frente y huesos; vómitos; ataques epilépticos; hormigueo en las piernas; ataques repentinos de calor o frío; sensación de angustia creciente, depresiones, continuos tics nerviosos, la imposibilidad de ingerir comida...

Basta, basta. ¿Todavía hay más? Me refería sólo a las molestias físicas, pero hay todavía muchas más: no dormir ni de noche ni de día, no poder estudiar o trabajar. Estar agitado, tener pesadillas, miedo a lugares oscuros, sensación de ser agarrados por los brazos o como si alguien se nos sentara en las rodillas. También se experimentan bofetadas invisibles o mordeduras que no se ven, así como golpes en el cuerpo.

¿Y los daños psicológicos? Pues fenómenos de automarginación del contexto social y cotidiano, estados de dependencia parecidos al alcohol o a la droga, pérdida de la racionalidad y de la libertad, disociación de la personalidad hasta llegar a sentir que alguien ha entrado en la propia persona y hay voces que se sobreponen a la oración y blasfeman e inducen al suicidio.
En relación a los daños sobre los lugares, podríamos decir que vienen señalados por fenómenos de movimiento de objetos sin ninguna causa sensible, timbres de puertas o instrumentos musicales que suenan solos de repente. También hay que señalar golpes en el tejado, en las paredes o en el suelo, y gritos y voces en el aire, ruido de pasos, visiones de sombras o presencias monstruosas.

¿Qué es el así llamado espiritismo pseudocatólico? El intento inútil de conciliar la fe católica con el espiritismo. Por lo que acabo de decir se comprende cómo esto es absolutamente imposible.

Pero no es raro encontrarse con cristianos algo supersticiosos.La superstición es un pecado contra el primer mandamiento, y, sin embargo, no pocos cristianos tienen miedo del gato negro que cruza la calle, del número 13, y llevan encima amuletos o talismanes para asegurarse buena suerte o alejar la mala fortuna. También hay muchos cristianos que en la puerta de la casa tienen una herradura de caballo. No es raro ver a católicos haciendo gestos como los cuernos con la mano o que cruzan los dedos en momentos particulares. Es también grave creer en horóscopos, consultar a los magos, dejarse leer la mano o practicar el espiritismo.
La superstición ofende a Cristo porque revela una falta de confianza en Él. La superstición no sólo no libera ni protege de las fuerzas del mal sino que esclaviza.

(Fuente: Zenit)

EL OBSERVADOR 436-7

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


MIRADA JOVEN
Homo videns, un estudio
Por María Velázquez Dorantes

El hombre, como respuesta a sus necesidades, tiene revoluciones con su propio ser y es causante de las revoluciones de su entorno. En un principio, como hombre, se vio necesitado del poder de la comunicación y dicha necesidad lo hizo crear instrumentos que le permitieran expresar sus sentimientos y emociones.

Tuvo que transcurrir demasiado tiempo para verse en la situación actual donde el autor Giovanni Sartori lo ha nombrado «el Homo videns». El hombre de la imagen, cosa que ya se ha dicho antes, pero está imagen surge de un ente denominado televisión y multimedia, que ha ido oprimiendo las causas de evolución ideológica, las razones interpersonales, los principios morales con su yo; se ha visto sustituido con la imagen visual que lo mantiene atento a realidades modernas, inseparables como la sombra propia.

La imagen visual ha hecho del hombre un ser pasivo y lento en aprendizaje interno, lo ha hecho olvidar lecturas importantes, análisis de contenidos, porque se ha esclavizado a la nueva forma de vida, donde todas las ciencias entran al juego.

El hombre es el homo videns de la política, de la publicidad, de la mercadotecnia, de los procesos de masas que, directa o indirectamente, lo han afectado en una psicología social, en un comportamiento externo y en los cambios de conducta.

Es sorprendente saber como día a día el hombre se convierte en un adicto a la televisión, a la internet, al video y a todas esas imágenes que lo procesan como otro mecanismo eléctrico; se automatiza en sus ideas y entra a la clasificación de robot.

Homo videns,porque se ha olvidado de leer, de conversar; porque su lenguaje corporal y escrito se ha detenido debido al procesamiento que la imagen le da. Tanto para comer como para dormir, para estudiar, para dialogar, etc., el hombre está expuesto a una imagen que lo entretiene, que lo informa, que lo arrulla pero que lo paraliza dentro de un globo oscuro, que lo desventaja de la filosofía y del intelecto; que mercantiliza con los pensamientos de otros seres.

El hombre se ha olvidado de ser él, ha ido imitando todo lo que una imagen visual le proyecta, se ha hecho esclavo de los avances tecnológicos y no dudamos que estos avances tengan grandes ventajas, pero siempre, como dice un frase común, «nada con exceso, todo con medida».

El autor de Homo videns aporta grandes realidades observadas en los países de tercer y primer mundo; no clasifica, más bien mezcla, que la crisis de homo videns está presente en todo el mundo .

Pongámonos a pensar como será la vida del ser humano en unos cuantos años, si la tecnología cada día se incrementa más, la producción visual cada día tiene más adeptos, y, si esto sucede que será de los otros medios, de los intra personales, los no verbales, los verbales, los creativos, las lecturas. ¿Se perderán? ¿Tenderán a desaparecer?

Esperemos reaccionar a tiempo. Redescubrir que la lectura, que la conversación directa se experimenta mejor que detrás de un monitor; hay una retroalimentación y una comunicación natural y directa.

EL OBSERVADOR 436-8

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


LOS VALORES DE LOS MEXICANOS
Religiosidad popular
Por Antonio Maza Pereda

Mes de noviembre. Inicia la época de festejos religiosos más intensa del calendario de la religiosidad popular con la fiesta de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles Difuntos. De ahí siguen el Domingo de Cristo Rey, tan querido en amplias zonas del país, la Inmaculada Concepción, la fiesta de la Virgen de Guadalupe (con sus inmensas peregrinaciones), las posadas (o calendas, como les llaman en algunos estados), la Navidad, Año Nuevo, Reyes, y el remate con la Candelaria y los tradicionales tamales que pagan los que les tocó el niño en la rosca de reyes. Fiestas de hondo raigambre en nuestra cultura, fiestas no siempre del todo cristianas, pero sí ampliamente enraizadas en nuestras costumbres.

Dentro de los valores de nuestra cultura este de la religiosidad popular, expresada frecuentemente con las celebraciones, la alegría de los actos comunitarios de culto, las expresiones multitudinarias de agradecimiento a Dios y a su Madre Santísima, es un hecho que algunos tratan de ocultar o de pasar desapercibido, más o menos con el mismo éxito del que trata de tapar el sol con un dedo: ya no ve el sol, pero el sol lo baña por todas partes.

Nuestra religiosidad tradicional no es de grandes vuelos del saber. «Entre nosotros, la religiosidad es fiesta, es canto», me decía un sacerdote muy sabio. Es una religiosidad que no siempre se expresa en una adhesión a la doctrina o a la ética, tristemente. Somos muchísimos más los que salimos a las calles a aclamar al Santo Padre en sus visitas, que los que están dispuestos a seguir fielmente sus enseñanzas, sobre todo en aspectos de ética. Hay quien critica esta espiritualidad, incluso dentro de nuestra propia Iglesia, con mucha fuerza y con algo de desprecio. Se critica, en parte con razón, nuestra falta de profundidad.

Pero, ¿qué tan justa es esta crítica? De entrada, hay que aceptar que es muy deseable mayor profundidad en nuestra fe, mayor conocimiento de la misma. De acuerdo. Pero, ¿no hay también muchos aspectos muy admirables en el sentido comunitario, muy católico, de nuestra religiosidad? ¿No es verdaderamente hermosa la alegría de comunidades enteras que se ponen en movimiento para agradecer a su Dios todos los bienes que de Él reciben? ¿No es maravillosa la adhesión espontánea y amorosa de nuestro pueblo a la fe de sus mayores? ¿No lo es la constancia en esta fe, posiblemente incompleta, pero que se sostiene ante todos los embates que ha recibido por décadas?

Esta religiosidad popular es una excelente base para reforzar nuestra fe, para hacerla más viva, para tener en ella la base para todos los valores cívicos, familiares, sociales, laborales y hasta estéticos que tanta falta nos hacen.

Sí, celebremos nuestra religiosidad popular, gocemos de ella, impulsémosla y, si hace falta, purifiquémosla en lo que haga falta. Pero no la critiquemos, no la ridiculicemos, sobre todo no la abandonemos. Es nuestra herencia. Son nuestros valores. Es la esencia de nuestra nacionalidad y nuestra cultura.

EL OBSERVADOR 436-9

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


COLUMNA HUÉSPED
La crisis y sus raíces
Por Mario De Gasperin Gasperin, obispo de Querétaro

Escuchamos con frecuencia decir que el mundo actual está en crisis. Hablamos de una crisis de valores y hasta de civilización. Con esto queremos significar que los tiempos que estamos viviendo nos plantean ciertos interrogantes a los cuales no hemos sabido dar la respuesta adecuada. Las crisis no son malas de por sí; más aún, suelen ser buenas, porque nos brindan la oportunidad y son condición de crecimiento. El niño debe hacer crisis en el seno materno para salir a la luz, y el adolescente debe entrar en crisis para dar el paso siguiente en su proceso de maduración. Lo mismo sucede con la humanidad. El problema no radica en la situación crítica, sino en la capacidad del hombre en dar respuesta acertada e incorporar los retos al progreso.

La palabra crisis dice relación con la actividad intelectual y del pensamiento; evoca la capacidad de emitir juicios «críticos» sobre una situación difícil y encontrar, como contraparte, soluciones apropiadas y razonables. En una palabra, toda crisis se resuelve poniendo en actividad a la mente humana, la razón y la inteligencia.

La gravedad de la crisis actual no está en los interrogantes que nos plantea el progreso científico del mundo globalizado y desacralizado, sino en la (in)capacidad del hombre de encontrarle una solución apropiada. A todos incumbe el asunto, pero en principalísimo lugar a los legisladores y gobernantes, responsables por oficio de ofrecer soluciones a la comunidad humana. Para eso están. La problemática que plantean los hombres de acción: investigadores, emprendedores, comunicadores, economistas, comerciantes y artistas no suele encontrar solución apropiada en los legisladores y en los gobernantes, y así el mundo va a la deriva.

La raíz de la crisis es un déficit de inteligencia. Los hombres del poder están ocupados en sus intereses y en los de su partido y no en el bien común de los ciudadanos. Por eso ahora se desconfía en muchas partes de los gobernantes y de los partidos. Esto revela una carencia de herramientas culturales, morales y espirituales indispensables para encontrar y proponer soluciones a retos que son eminentemente humanos. Las crisis son de los hombres, no de las instituciones.

La comprobación de este aserto lo tenemos cuando oímos decir que el problema de la prostitución, del SIDA o de los embarazos de las adolescentes no son problemas morales, sino de salud. Es evidente que son problemas de salud, pero éste es asunto eminentemente moral porque se trata de seres humanos y no de animales. Dar respuesta veterinaria a un problema humano no es resolverlo sino agravarlo. Es escapismo irresponsable. Opiniones como ésta denotan la incapacidad de las autoridades y legisladores de responder de manera adecuada e integral a una crisis. La solución a la crisis actual está en la razón adornada de auténticos valores humanos. No es crisis de civilización sino de inteligencia.

EL OBSERVADOR 436-10

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


COMUNICACIÓN
Decálogo del televidente
Por Niceto Blázquez *

1. Conocer la televisión por dentro. La televisión supone una compleja y sofisticada organización empresarial con conflictos de intereses, sobre todo políticos y económicos. Si la conociéramos mejor, evitaríamos tanto el rechazo hipócrita como la incrédula idolatría.

2.No dar a la televisión más importancia de la que tiene. La televisión debe ser valorada como la ventana del dormitorio. La experiencia debería indicarnos cuándo debe permanecer abierta, cerrada o, simplemente, entreabierta.

3. Procurar no ver la televisión solos. Es conveniente discutir o comentar el contenido de los programas. En el caso de verla solos, especialmente para combatir la soledad o la ansiedad, es más probable caer en la «teleadicción».

4.No pedir a la televisión lo que no puede dar. La televisión no está para suplir las deficiencias de nada ni de nadie. Ni es la panacea para satisfacer todos los intereses y deseos incontables de la gente. Pero tampoco debemos caer en una especie de resignación dejando que nos lleve seductoramente a cualquier parte.

5. Seleccionar inteligentemente los programas. La televisión hay que verla con libertad, pero sin dejarse dominar por ella.

6. Todo programa televisado, por inocuo que pueda parecer, tiene alguna importancia. La neutralidad ética no existe. El televidente responsable sabe reflexionar y no se limita a contemplar imágenes.

7. Cambiar de canal como respuesta eficaz a la mala programación. La mejor manera de castigar a un canal consiste en no ver sus programas.

8. Evitar los programas de violencia. No es verdad que la violencia fingida sea inocua, y sólo peligrosa o perjudicial la violencia real. En la práctica hay muy poca diferencia entre ambos tipos de violencia. Las imágenes, por sí mismas, producen efectos específicos independientemente de que su contenido sea real o fingido.

9. Comentar lo que se ve con otras personas, tratando de sacar conclusiones racionales. Este consejo es especialmente útil en el caso de los niños por ser los más indefensos frente a la pantalla del televisor.

10. No todos los programas son iguales. Lo específico de la televisión debería ser el «directo fotografiado», pero suele prevalecer el montaje y la manipulación de laboratorio. Convendrá distinguir y saber escoger.

* El autor es profesor de ética.
Artículo tomado de www.valoreshumanos.info

EL OBSERVADOR 436-11

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PARA ELLAS
¡Ay mis hijos!

Como mujeres, hemos sido creadas amorosamente por Dios no sólo para ser compañeras del hombre, sino para ejercer cierta influencia sobre nuestras circunstancias. Hasta hace tiempo, la mujer era vista como "sombra" del hombre. Hoy en día debemos reconocer la importancia de la mujer, de ser mujeres. Todos los talentos y recursos que Dios nos ha dado a cada una son básicos para amar a nuestro esposo, para llevar el hogar, para, junto con el esposo, formar a los hijos y para un sinfín de tareas particulares a cada una de nosotras.

Considerando como fin primordial del matrimonio la procreación de los hijos, es necesario reflexionar sobre una serie de deberes y obligaciones para ambos padres. La pareja humana, desde el momento que desea un hijo, adquiere un compromiso ineludible y tiene que cumplir con ciertos deberes. Uno de ellos es el prepararse moral e intelectualmente para realizar esta noble tarea. Ambos deben estar dispuestos a conocer y llenar las necesidades y los requerimientos que ese hijo traerá consigo, olvidándose de su egoísmo y preparándose con los conocimientos acerca del parto, el amamantamiento, la alimentación e higiene y, sobre todo, en lo referente a la vida espiritual y el desarrollo emocional y afectivo del pequeño.

Otro aspecto a considerar son las condiciones físicas y mentales de la pareja. Éstas deben ser óptimas desde el momento de la concepción; implica estar libre de alcohol, droga o enfermedades transmisibles. Durante el emba-razo, es fundamental que la mujer cuide su salud, evitando alcohol, tabaco o medicamentos que puedan dañar al bebé. De no hacerlo, habría la posibilidad de que el bebé nazca con menor peso y con inteligencia disminuida.

Los padres debemos proveer a los hijos de un ambiente donde, además de satisfacer sus necesidades materiales, es decir, su adecuada alimentación, ropa, calzado, también debemos procurar que prevalezca el amor, el respeto y la dignidad y no el maltrato físico ni los insultos.

Conforme vayan creciendo los hijos, hay que proporcionarles la educación académica necesaria para su éxito futuro y la educación moral y religiosa que les permita actuar rectamente de acuerdo con sus principios. Y, junto con esta educación, irles dando la cantidad y calidad de tiempo que requieren para su óptimo crecimiento como seres humanos. Esto nos permitirá conocer las necesidades, posibilidades y limitaciones de cada hijo.

¡Qué paquetón! ¿Cómo podremos educarlos mejor? Por medio del ejemplo: cuando el hijo ve que sus padres se aman, se respetan, se esfuerzan por dar lo mejor de sí mismos y viven de acuerdo con la moral que predican, es muy probable que los hijos tiendan a imitarlos; para el niño, el ideal a seguir, por lo general, son los padres.

Por medio de la palabra: buscar el momento adecuado para dialogar con ellos en una atmósfera de confianza, que perciban en nosotros el trato amable de quien se interesa profundamente por sus problemas, su escuela, su salud, sus amigos, sus intereses, sus metas. No hablar con ellos sólo para corregirlos (nos sacarán la vuelta).

Hacerlos partícipes de la realidad familiar, de acuerdo con su edad (trabajo de los padres, las limitaciones económicas, proyectos o planes que los padres tienen para su futuro, etc.)

Por medio del apoyo a sus planes, conducirlos a la superación personal y moral.

Hacerlos ver la realidad de nuestra comunidad y patria: se necesita la ayuda de todos para que el país salga adelante. Enseñarlos a colaborar con las tareas de bienestar que la comunidad emprende, sembrar en ellos la responsabilidad de ser los ciudadanos participativos, positivos y eficaces que México necesita.

Propósitos para esta semana:

- Platicar con el esposo sobre la educación que ambos queremos para nuestros hijos, ya que debemos estar de acuerdo sobre ella para que los hijos vean congruencia.
- Dar la debida importancia a la educación religiosa de nuestros hijos, además de su educación humana y social.
- Platicar con los hijos, exponiéndoles nuestra realidad familiar para que ellos colaboren con nosotros.
- Estar conscientes de que una buena educación para nuestros hijos requiere esfuerzo y determinación, pero que los resultados justifican el esfuerzo.
- No decaer si vemos que nuestro esfuerzo no tiene resultados inmediatos, sino estar conscientes de que es un trabajo a largo plazo y dará frutos.
- Tener paciencia y perse-verancia en la educación de los hijos.

Para comentarios a esta columna, escribir o hablar a: ANSPAC, Insurgentes Queretanos 88-4, Col. San Francisquito, C.P. 76040. Tel. (442)2 48 20 08, Fax (442) 2 48 20 07, Santiago de Querétaro, Qro.

EL OBSERVADOR 436-12

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Eduardo Carmona Ortega, Operario del Reino de Cristo, primer obispo de Puerto Escondido

El pasado 8 de noviembre el Papa ha erigido la diócesis de Puerto Escondido, como territorio desmembrado de la arquidiócesis de Antequera, Oaxaca, haciéndola dependiente de la jurisdicción de la misma Iglesia Metropolitana.

Al mismo tiempo el Santo Padre ha nombrado primer obispo de la diócesis de Puerto Escondido al Padre Eduardo Carmona Ortega, Operario del Reino de Cristo, hasta entonces Director regional para México de la Confraternidad Sacerdotal de los Operarios del Reino de Cristo.

El Padre Eduardo Carmona nació en la Cd. de México el 18 de marzo de 1959. Realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario de los Operarios del Reino de Cristo en Querétaro y en el Seminario Mayor de Toledo, España. Obtuvo la licenciatura en Teología dogmática en Roma, por la Universidad Pontificia Gregoriana.

Fue ordenado sacerdote el 20 de agosto de 1983. Ha sido Prefecto de disciplina y Vice rector del Seminario de los Operarios del Reino de Cristo en Querétaro. Después fue nombrado Secretario regional y Vice rector de su Confraternidad en Olías del Rey, Toledo, España. De 1991 a 1994 fue Rector del mismo Seminario. De 1994 a 1997 fue Párroco en el Arquidiócesis de Los Ángeles, en los Estados Unidos. En 1997 fue elegido Director Regional para México de la Confraternidad Sacerdotal de los Operarios del Reino de Cristo, en el año 2002 fue reelegido por el mismo cargo.

Datos estadísticos de la nueva diócesis

La superficie de la nueva diócesis de Puerto Escondido (nombre latino Portus Abditi) es de 13,221 km2 y la población de cerca de 470,000 habitantes, los católicos son cerca de 423,000. Tiene 28 parroquias, 26 sacerdotes diocesanos y 4 sacerdotes religiosos. El Seminario Mayor tiene 5 seminaristas y 11 el Seminario Menor. Hay 5 institutos religiosos femeninos y 22 religiosas.

Con la erección de la nueva diócesis de Puerto Escondido, Oaxaca, las circunscripciones eclesiásticas en México son ahora 86.

*********

¡Felicidades Mons. Eduardo Carmona!

Todos los que trabajamos en el periódico El Observador le damos gracias a Dios y a S.S. Juan Pablo II la bendición de haber nombrado como primer obispo de la diócesis de Puerto Escondido a Mons. Eduardo Carmona Ortega, O.R.C., a quien tenemos el honor de tener desde hace años como nuestro lector. Rogamos a la Santísima Virgen María, en la advocación de Nuestra Señora de la Soledad, lo colme de abundantes bendiciones y gracias para llevar a cabo su ministerio episcopal.

Santiago de Querétaro, Qro., a 8 de noviembre de 2003.

EL OBSERVADOR 436-13

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


DEBATE
Leonardo Boff: ¿verdadero o falso profeta?
Los escritos de este brasileño, téologo de la liberación, ex sacerdote católico franciscano, que actualmente vive en concubinato con una mujer divorciada y que enseña ética y moral en una universidad (!), se venden tranquilamente en las liberías católicas, y son empleados para formar a sacerdotes y religiosas en diversas congregaciones de México e Iberoamérica, a pesar de las varias llamadas de atención que la Congregación para la Doctrina de la Fe hizo a este hombre. Muchos se preguntan por qué el teólogo disidente, que equipara todas las religiones, que promueve una ecología desmedida que raya en el panteísmo New Age, y que odia a muerte a la jerarquía eclesiástica, llegando incluso a declarar que «Juan Pablo II usó el báculo en el interior de la Iglesia, siempre y con exceso, pero no contra los lobos sino contra los corderos», y que «este Papa ha sido un flagelo para la fe adulta» que «ha intentado infantilizar y mediocrizar a los cristianos», no ha sido excomulgado. Preguntado al respecto por un feligrés, el padre Flaviano Amatulli Valente da su punto de vista acerca de este lobo que se esconde bajo la piel de oveja y que cuenta gran número de «católicos» seguidores.



CONSULTA:

Rvdo. Padre Amatulli:

Acabo de leer en internet dos artículos de Leonardo Boff acerca del documento «Dominus Iesus», en que se aclara del papel único de Cristo y su Iglesia con relación al plan salvífico universal. Es algo realmente aterrador. Me extraña que mi párroco sea un fanático seguidor de él. Lo considera un profeta. «¿Profeta verdadero o falso?», me pregunto.

Teniendo en cuenta todas las barbaridades que dice por lo poco que entiendo de teología, creo que Leonardo Boff ni puede considerarse hereje. Según mi manera de ver las cosas, se trata de un auténtico apóstata. Me pregunto: «Teniendo en cuenta su postura de total rebeldía contra la doctrina católica y el Magisterio de la Iglesia, ¿por qué no se le da la excomunión? Así sus seguidores y simpatizantes, por lo general religiosas y clérigos poco sensibles al sentir auténtico de la Iglesia, podrán abrir los ojos y ya no dejarse engañar. Según mi opinión, más tiempo pasa y peor se vuelve la situación. Más daño podrá hacer Leonardo Boff con sus libros y artículos sembrando la confusión y apartando de la verdad a los más débiles en la fe.

Por otro lado, ¿no tiene la jerarquía la misión de preservar la fe del pueblo contra los falsos profetas, que como lobos rapaces la están destruyendo? Y con relación al documento «Dominus Iesus» ¿no le parece que salió demasiado tarde, permitiendo que el error entrara tan hondamente en largos estratos del pueblo católico? Me gustaría conocer su opinión al respecto.

Su admirador
Miguel Blanco S., Buenos Aires, Argentina.

RESPUESTA:

Sin duda, el caso Boff es un caso muy serio. Según mi opinión, más que teólogo es un hábil manipulador, que fascina con su estilo literario fluido y cautivador. De católico o cristiano le veo muy poco. Es un resentido que busca cualquier pretexto para desquitarse. ¡Qué bueno que la Santa Sede supo detectar a tiempo sus errores! Ahora se ve al lobo que se escondía bajo la piel de oveja, representada por el hábito franciscano. Lo que busca es fama, metiéndose en cualquier asunto que le pueda permitir seguir estando sobre la cresta de la ola. Ya se metió en la Nueva Era (New Age). No me extrañaría que pronto se volviera un ferviente panteísta, reencarnacionista o quién sabe qué. «Por sus frutos los conocerán» (Mt 7, 16), dijo Jesús. Abandonó el ministerio sacerdotal, juntándose con una divorciada, sin pedir dispensa ni nada. De reconocido teólogo se volvió un fanático enemigo del dogma y de la jerarquía católica. ¿Qué podemos esperar de este tipo de persona? Solamente pedir a Dios por su conversión. ¿Y sus seguidores? Lo mismo. Hablan de ecumenismo, apertura, mentalidad planetaria y lucha a favor de los pobres. Sin embargo, en la práctica dejan solo al pueblo católico frente a la embestida de las sectas. Su discurso no tiene en cuenta la realidad concreta en que vive el pueblo católico, acosado por el proselitismo sectario. Más que creyentes, son políticos aficionados. Donde dominan la situación, son verdaderos caciques intolerantes. Adaptan el discurso a su situación personal en busca de una justificación «teológica», que de teológico no tiene nada. «Por sus frutos los conocerán» (Mt 7, 16). Y ¿cuáles son los frutos? Seminarios cerrados, asfixia espiritual, decaimiento de la vida religiosa... Recuerdo cómo el seminario de Cuenca (Ecuador), en otros tiempos floreciente en vocaciones, al quedar envenenado por las ideas de Leonardo Boff, se fue poco a poco vaciando. Y como éste, muchísimos casos más. Qué bueno que, poco a poco, las aguas están regresando a su cauce normal.Por otro lado, la historia de la Iglesia está llena de casos como el de Leonardo Boff. Siempre hubo y siempre habrá gente que deja la Iglesia y la ataca. San Juan habla de «anticristos» (1 Jn 2, 18-19). Claro que no dejan de hacer daño; sin embargo, la promesa de Cristo sigue siempre vigente: «Los poderes del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16, 18). Lástima que son siempre los pobres los que pagan el pato. ¡Cuántas comunidades católicas, guiadas por pastores al estilo de Leonardo Boff, con ideas ecuménicas totalmente al margen del sentir de la Iglesia, se desplomaron frente al acoso del proselitismo sectario! ¿Es esto lo que quieren Leonardo Boff y sus secuaces? Sabiendo esto, lo de la excomunión sale sobrando. Servirá para darle más importancia, lo que precisamente anda buscando con sus constantes ataques contra la Iglesia católica.

Atentamente,
P. Flaviano Amatulli Valente.

EL OBSERVADOR 436-14

  [SUMARIO] [INICIO]


CONTEXTO ECLESIAL
Noviembre, Mes de la Santidad
Ideario de santidad de los esposos

«Somos descendientes de un pueblo de santos y no podemos unirnos como los paganos. Entonces se levantaron y juntos se pusieron a orar». (Tobías 8, 5-6)

Tercera y última parte: «Algo para vivir»

Te recomendamos tengas rituales humanos de los que se ponen algunos ejemplos.

Darle sentido a la vida más que una opción es una necesidad. La vida de las personas, como la de la pareja, tiene dos grandes necesidades:

1) Encontrar los caminos para hacer frente a las angustias y contrariedades que se van presentando día tras día en el hogar. Uno de esos caminos es, en primer lugar, conocer la propia biografía, es decir, conocernos a nosotros mismos para irnos reconciliando con el ser que somos en lo más profundo y adoptemos así una actitud positiva frente a la propia manera de ser.

Es necesario que la persona conozca el temperamento que Dios le dio, ese temperamento que a fin de cuentas no es más que la serie de características físicas, psicológicas y espirituales con las que nacemos y que fundamentalmente permanecerán invariables a lo largo de toda nuestra vida, pero que tenemos el deber de enriquecer con otras características y valores para hacer más plena nuestra personalidad. Hay quienes creen que como nacieron morirán. Dicen: «Es que así soy yo». No quieren enriquecerse, crecer, superarse a sí mismos. Uno de los deberes humanos más nobles es el de ir adquiriendo las cosas que no tenemos y que sabemos son valiosas. Sólo entonces nuestro temperamento -es decir, lo que somos- podrá convertirse en algo útil a la sociedad y, en nuestro caso, a la propia familia.

Todos los temperamentos son buenos, lo que hace falta es saberlos orientar. El que orienta correctamente su temperamento será una persona de buen carácter; el que no lo oriente, ¡que Dios nos libre de él!

2) En segundo lugar: encontrar verdaderamente un sentido para vivir. La vida tiene una dirección y tenemos que encontrarla a través de un proyecto basado en rituales.

Rituales

Los rituales tienen un efecto sanador pues sirven para poner en orden el desorden interno y externo del hogar.

Los rituales ayudan a la familia a vivir de una manera consciente y cuidadosa. Los rituales sanan y hacen que la vida tenga sentido. Los rituales son capaces de desterrar las contrariedades, las angustias y de darle al hogar alegría y amor.

En síntesis, los rituales son aquellas acciones que hacemos regularmente para dar a nuestra vida el sentido anhelado por nosotros. Los rituales nos ponen frente al misterio y nos ayudan a vivir la vida de una manera consciente: «Haz lo que haces». Cuando una acción es realizada de este modo se convierte en una acción ritual. Existe una gran cantidad de estas acciones que pueden realizarse como pareja o en familia. Te sugerimos las siguientes:

I) Rituales familiares.
- Hacer un poco de ejercicio físico y disponerse a vivir el día con entusiasmo y optimismo.
- Agradecer a Dios anticipadamente todo lo que la jornada traerá.
- Bendecir a los hijos que parten a sus escuelas puede ser altamente benéfico tanto para la vida espiritual como para la vida psíquica de la familia.
- Antes de salir a la calle los esposos podrían decirse una frase agradable por ejemplo: «Este día es irrepetible. Nunca más nos volverá a ser dado. Debemos aprovechar cada una de las oportunidades que Dios nos brinda en él para hacer su santa voluntad».
- Si en tu casa tienen una benditera (pila de agua bendita) podría utilizarse para con su agua signarse antes de salir o al regresar.
- Si la familia come reunida es deseable que el padre dé la bendición de la mesa.

II) Rituales matutinos.
- Hacer un poco de ejercicio.
- Oración, desayuno y bendecir a los hijos al partir para la escuela.

III) Rituales de trabajo.
- Al salir de casa, cogiendo el agua bendita, signarse con la señal de la cruz invocando al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
- El camino será oportunidad para rezar yendo caminando o en el camión o en el carro.
- Al llegar al lugar del trabajo dar un saludo alegre y franco a todos y revisar si hay algún pendiente.

IV) Rituales del hogar.
- Practicar la justicia hará que los hijos aprendan a practicar esa virtud.
- El padre, presidiendo la mesa, será un signo de amor y de ayuda al crecimiento integral de los hijos.
- Los hijos, teniendo cada uno un lugar asignado, deben ser respetuosos.

V) Rituales vespertinos.Éstos son tan importantes como los matutinos.
- El padre, al regresar del trabajo, dedicará un tiempo a convivir con los suyos.
- La TV y el periódico tendrán un tiempo determinado.
- No perder el diálogo entre los esposos y tener mucha imaginación en el trato con los hijos.
- Un ritual vespertino muy útil será que los esposos, de vez en cuando, salgan solos sin sus hijos a tomar la nieve, el café o a dar la vuelta y a platicar, cosa que hará crecer insospechadamente el amor.
- La oración vespertina como ritual espiritual es muy sana.
- Rezar el Rosario.
- Revisar a distancia la jornada del día y entregarla a Dios, fundamento supremo de la vida, presentándole las dificultades y los trabajos, dándole gracias unos minutos. Cerrando bien el día se comenzará mejor el día siguiente.

Gran ritual físico, psicológico y espiritual será la relación conyugal, sobre todo si ha tenido detalles que la preparen para ser un gran momento, agradable, digno, lleno de respeto, cargado del más grande amor y grato a Dios, pues vale la pena celebrar y plasmar la vida, vale la pena proyectar la vida, vale la pena una vida digna de vivirse.

En la vida se encontrarán muchos rituales personales que ayudarán cada día y cada momento a ser esposos santos.

Una palabra del Santo Padre

«Se dice que en la familia hay que construir puentes, no romperlos; y podemos diseñar nuevas expresiones de sabiduría y verdad a partir del encuentro, de la experiencia y la búsqueda. El vuestro es un auténtico y verdadero ministerio en la Iglesia. Abrid las puertas de vuestro hogar y de vuestro corazón a todas las generaciones de vuestra familia».(Juan Pablo II en Gran Bretaña)
(Comisión Episcopal para la Santidad)

EL OBSERVADOR 436-15

[SUMARIO] [INICIO]


FIN

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006