El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
30 de noviembre de 2003 No.438

SUMARIO

bulletPORTADA - ¿Legalizar las drogar?: Una ilusión inaceptable e ingenua
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Los mexicanos, los científicos sociales y Dios
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- No te pongas en tentación
bulletPINCELADAS - Dos amigos incrédulos
bulletJÓVENES - La trampa del «éxtasis»
bulletNUESTRO PAÍS - Leyes sobre religión
bulletCULTURA - Diálogo: de las palabras a las buenas obras
bulletGeorge Weigel hace un balance de los veinticinco años de pontificado
bulletINTERNACIONAL - Cruzada contra tarjetas navideñas de UNICEF que financian abortos
bulletCOMUNICACIÓN - Monseñor Foley: Hoy es «esencial» educar en los medios de comunicación
bulletPARA ELLAS - Mujer: ¿trabajas?
bulletPICADURA LETRÍSTICA - ¿Lenguas normales vs. lenguas artificiales?

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¿Legalizar las drogar?: ilusión inaceptable e ingenua
Por Salvador I. Reding V.
La propuesta de terminar con las mafias del narcotráfico y sus crímenes, legalizando el comercio y uso de las drogas enervantes, es francamente ilusoria. A pequeña escala, y con drogas bajo control oficial, parecería que la legalización es la respuesta. No es así.

Aun suponiendo, sin conceder, que la solución a la criminalidad del narcotráfico fuera la legalización, queda el hecho claramente probado de que todas las drogas enervantes, desde la marihuana hasta el opio, la heroína y la cocaína, son dañinas para la salud, desde la menor escala de consumo. Existe en casos clínicos el uso de morfina para combatir el dolor, pero es la excepción a la regla, y aun la aplicación en exceso puede crear dependencia en el paciente.

Las drogas sintéticas no son menos dañinas que las mencionadas, tal como la experiencia médica e investigación científica han demostrado. Legalizar el comercio y uso de drogas enervantes es abrir la caja de pandora.

La prohibición del uso de estupefacientes es una protección para la salud pública, y legalizar su uso significaría aceptar que la población que los consume y la que en consecuencia llegue también a consumirlos, dañen legalmente su salud; este es un lujo (?) que un país cualquiera no puede darse; el costo social y económico llegarían a ser enormes.

La batalla está por comenzar

La prohibición legal de producción, transporte y comercio de drogas enervantes existe, precisamente, porque sin la menor duda científica y médica son dañinas, con daños generalmente irreversibles. ¿Cómo se podría justificar el derecho a dañar la propia salud, y a relevar a las autoridades sanitarias, médicos, padres de familia y maestros de la obligación de prevenir el consumo de drogas?

Respecto a la criminalidad asociada indefectiblemente al narcotráfico, pensar que ésta acabaría por el hecho de liberar estas operaciones legalmente, y poder realizarlas sin punición alguna, es la más preocupante de las suposiciones; es gravísimo que quien defienda la legalización pueda imaginar semejante inocentada. La razón de ser del crimen organizado del narcotráfico desborda el marco legal, el ámbito nacional y desconoce la ética.

Las luchas entre las mafias del narcotráfico son entre ellas mismas, y su combate contra las autoridades que los persiguen es un simple acto de defensa. Legalizar el comercio de estupefacientes no terminará con las guerras entre las mafias llamadas «cárteles» de la droga, sino al contrario. Los corruptos que las protegen buscarían otro camino de recibir sus «cuotas». La batalla por el dominio de los mercados del narcotráfico es supranacional y extralegal, es una guerra intestina entre diversas facciones dentro de un mercado sin ley. Hay internacionalmente demasiados intereses creados para dejar el negocio de estupefacientes. Pobre de aquel que se atreviera a invadir su negocio estableciéndose legalmente por su cuenta.

Se supone también que al legalizar el narcotráfico, el abatimiento de los precios haría menos interesante esta actividad, pero es fácil suponer lo contrario, ya que los mínimos márgenes de utilidad incrementarían la guerra por el control del mercado, en vez de reducirla.

Carta blanca para el consumo

Por otra parte, suponiendo que el Estado se arrogara el derecho de comerciar con estupefacientes, ¿qué gobierno podría justificar su participación operativa en el narcotráfico legalizado, ofreciendo veneno letal a sus ciudadanos?

En resumen, legalizar las drogas no es solución. El daño que se hace a los consumidores, ahora fuera de la ley, se extendería como una plaga, de la cual ya no habría retorno sino a muy largo plazo, en todo caso. Si ahora las instituciones y otras partes interesadas en la salud no tienen capacidad de convencer al drogadicto de dejar su vicio y rehabilitarse, menos aún la tendrían con una carta blanca al consumo.

Legalizar el comercio de drogas para acabar con el crimen del narcotráfico, su poder económico y la absoluta deshumanización de sus grandes capos, sus mandos medios y sus sicarios, es una ilusión ingenua. La sinergia del crimen organizado no terminaría si se le deja el campo abierto, ya no fuera de la ley, sino dentro de ella. La guerra es inter-cárteles, no de éstos con la autoridad, y el crimen su modus operandi.

(Fuente: yoinfluyo.com)

EL OBSERVADOR 438-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Los mexicanos, los científicos sociales y Dios
Por Jaime Septién

Acabo de leer -con asombro- el reporte sobre «Cambio de Valores en México entre 1980 y 2000» presentado en la revista Éste País como artículo de portada del número de noviembre de 2003. Los autores son Miguel Basáñez y Alejandro Moreno. Y basan su trabajo en la comparación de las cuatro etapas en las que ha participado México (con una muestra nacional) en las Encuestas Mundiales de Valores, llevadas a cabo entre 1981 y 2000.

Con este valioso material estadístico se han medido la persistencia y el cambio de los valores de los mexicanos los últimos veinte años del siglo pasado. Con pesadumbre -pues los autores del estudio reflejan muy poco entusiasmo ante la religiosidad de la gente en general y el catolicismo en particular-, reconocen que México es un país en el que los valores están en acelerado cambio (por ejemplo, los valores de la democracia), pero que la religión y Dios (ellos lo escriben con minúscula, en un acto de rebeldía verbal bastante infantil) persisten en el corazón (perdón la cursilería, que es de mi cosecha) de los mexicanos.

La variable «creer en Dios» tuvo un cero por ciento de cambio en veinte años; es decir, se conservó el mismo número de mexicanos que creen en un Ser superior en la última parte del «siglo sin Dios», como se ha llamado al siglo XX. Por el lado de la variable «asistir a la Iglesia» (también ponen Iglesia con minúscula), hubo un aumento de uno por ciento en el mismo período. Todo esto lo asocian los autores con la persistencia de valores «conservadores» como, por ejemplo, el rechazo generalizado de los mexicanos a las relaciones fuera del matrimonio y al aborto. Y de ahí se sacan de la manga conclusiones de hecatombe.

«Las orientaciones religiosas no sólo permanecen (en México), sino que parecen haberse fortalecido entre todos los grupos de distintas edades en las últimas dos décadas», declaran, casi de pasada, Basáñez y Moreno. Entre 75 y 76 por ciento de los mexicanos se consideran a sí mismos «personas religiosas» (en 1980 y 2000, respectivamente) y (los mismos años) 54 y 55 por ciento asisten a servicios religiosos por lo menos una vez por semana. La conclusión que sacan los autores (haciendo caso omiso a la cifra de 88 por ciento que en 2000 era católico, según el censo del INEGI) es que «cada vez más individuos se salen del catolicismo y abrazan un sistema de valores distinto». Y que no hay que esperar cambios en México porque solamente es una minoría la que cambia y porque las instituciones, las leyes y las prácticas del país «son católicas».

Si usted entendió la ciencia de estos señores intérpretes de encuestas, lo felicito. Yo no. Yo me atengo a los datos de la gente. Y me doy cuenta que México es una nación de privilegio en relación con Dios, y que el catolicismo (que no es un «sistema de valores») sigue siendo, para los mexicanos, la respuesta a la pregunta existencial sobre el origen y el fin de la existencia. Entiendo que los «científicos» se sientan «ofendidos» por nuestra «barbarie». Pero lo que no puedo creer es que sea «científico» hacer encuestas, encontrar resultados confiables, persistentes y sólidos, y después decir que no, que ésos no, porque provienen del miedo y de «la espiral del silencio» que nos ataca a todos los mexicanos cuando nos preguntan si creemos en Dios o si vamos a misa. Si eso es «ciencia», yo soy un perro verde.

EL OBSERVADOR 438-2

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
No te pongas en tentación
Por Yusi Cervantes Leyzaola

A la chica desesperada:

No entiendo por qué crees que hablarle a tu novio sería rogarle. Puesto que fuiste tú quien llegó retrasada, a ti te correspondía llamarle y disculparte. Es extraño, por supuesto, que él no se haya comunicado contigo, pero hablarle para peguntarle qué pasa, tampoco es rogarle. Aunque debes estar preparada para recibir una mala noticia. Podría ser que él quiera terminar contigo y que no tenga el valor de decírtelo.

Ahora que, si se arreglan las cosas y él insiste en llevarte a un hotel, no aceptes. Por más que te jure que no va a pasar nada, y aunque tú estés decidida a no permitir las relaciones íntimas, se estarían poniendo en un grave peligro.

Evitar las circunstancias que nos ponen en tentación es parte de nuestra tarea si queremos actuar correctamente. Si necesito bajar de peso, mal haría en comprar un pastel y ponerlo en mi mesa. Un muchacho que tiene problemas con su manera de beber no debería ir a un bar con un grupo de amigos tomadores. Una pareja de novios que se quieren y se desean, como es natural, necesitan evitar las situaciones que puedan orillarlos a caer en la tentación y traicionar sus principios. Si aceptaras ir y, pese a sus mejores propósitos, tuvieran relaciones sexuales, te sentirías luego muy mal: por haber faltado a tus valores, por haber entregado tu intimidad a la persona equivocada y en el momento equivocado y por haberte puesto tú misma en la situación peligrosa.

Cuídate.

La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com  

EL OBSERVADOR 438-3

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PINCELADAS
Dos amigos incrédulos
Por Justo López Melús *

Eran dos amigos incrédulos y uno de ellos se convirtió. El otro estaba intrigado y le pedía información sobre Jesucristo, qué había visto en Él para dar ese paso. El convertido aún no tenía las ideas muy claras, no sabía explicarse. Ante la extrañeza e insistencia del otro, el convertido le explicó:

«No conozco bien aún a Jesucristo, pero puedo decirte lo siguiente: Yo antes me emborrachaba cada día, me lo gastaba todo en el juego, mi casa era un infierno y por la noche me esperaba mi familia como si llegara una tormenta. Y desde que me he acercado a Jesucristo ya no me emborracho, no me gasto el dinero en el juego, en mi casa hay paz y por la noche me esperan con alegría. Esto es lo que sé, esto es lo que ha hecho en mi vida Jesucristo».

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 438-4

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JÓVENES
La trampa del «éxtasis»
En la oscuridad de la noche se esconde un gran enemigo. Un traidor que se presenta con un rostro simpático, inocuo, amigable. Golpea cuando menos te lo esperas y te sorprende cuando ya es demasiado tarde.

Se llama «ecstasy» o «éxtasis». Es la nueva droga que cobra víctimas en numerosas discotecas en muchas partes del mundo.

La droga de la nada.-El «éxtasis» es una píldora coloreada que se vende en numerosos locales de baile. Es el principal instrumento de autodestrucción de las nuevas generaciones, siempre asociado al sonido ensordecedor y martilleante de la música de discoteca. Se ingiere con facilidad y no despierta las preocupaciones de otros tipos de drogas (como, por ejemplo, el riesgo de contraer el SIDA).

Detrás del «éxtasis» se esconden diversas sustancias, muchas de las cuales son aún poco conocidas. La sustancia original (Mdma) tiene efectos en parte estimulantes y en parte alucinógenos. Da una sensación de seguridad y de fuerza completamente ilusorias, aumentando la resistencia al hambre, a la fatiga y al sueño. Quien consume el «éxtasis» casi cree tener «súper poderes», como algunos personajes de las historietas. En realidad, el único verdadero poder lo tiene la droga, y es el de convertir lentamente en esclavos.

El precio que se paga consumiendo ciertas pastillas es altísimo. El «éxtasis» produce una excitación completamente innatural y una pérdida de conciencia de las reacciones del propio cuerpo. El riesgo mortal está ligado al posible golpe de calor, debido a la excesiva actividad física y al aumento crítico de la temperatura corpórea. Todo eso se agrava por el hecho de encontrarse en locales excesivamente concurridos o poco ventilados y del uso de ropa que no permite una buena transpiración.

A largo plazo los daños conciernen esencialmente al sistema nervioso central. Ansiedad, irritabilidad, delirios y alteraciones del sueño son frecuentes y pueden persistir por mucho tiempo.

El «éxtasis» es el espejo de la nada más absoluta. Representa perfectamente el sentido de vacío de nuestros tiempos. No por azar el único posible escenario es la discoteca. Con el «éxtasis» música y droga se convierten en una sola cosa. Se nutren y se sustentan recíprocamente.

Muerte al ritmo de la música.- Una descripción del estado físico provocado por el «éxtasis» ha sido ensayada por el crítico musical Simón Reynolds en el escrito Generación bailo/alucino: «Además de proyectarte en una atmósfera agradablemente irreal y prealucinógena, el ecstasy vuelve más vívidos los colores, los sonidos, los olores, los sabores y las sensaciones táctiles (una clásica señal de que la droga está haciendo efecto se ve en el hecho de que, de improviso, la goma de mascar asume un sabor terriblemente artificial). Es una combinación de fresca claridad y nítido resplandor. También hay otra particular sensación física producida por el ecstasy, bastante difícil de describir: una languidez, un sensación de felicidad, una temblorosa efervescencia que te hace sentir como si en tus venas, en lugar de sangre, corriera champaña».

Simón Reynolds confirma el profundo vínculo entre música y droga: «Toda la música parece mejor cuando estás bajo el efecto del 'éxtasis'. Más incisiva y clara, y a la vez absolutamente envolvente, provocándole al oyente la sensación de que el sonido le acaricia la piel. Tienes la impresión de bailar dentro de la música; el sonido se transforma en una sustancia fluida en la que estás sumergido. El 'éxtasis' ha sido celebrado como la droga del flujo por el modo en que disuelve toda rigidez física y psicológica, permitiendo a quien baila moverse con mayor fluidez» .

El verdadero drama radica en que los jóvenes no son completamente conscientes de las terribles consecuencias de este nuevo tipo de droga. No por azar «éxtasis» es ofrecido bajo forma de pastillas que tienen una apariencia simpática, cautivante, fascinante. Algunas píldoras representan imágenes que se inspiran en los personajes de las historietas y los dibujos animados. Por ejemplo: Superman, Batman, Snoopy, Popeye y otros. Hay, luego, imágenes de animales (paloma, perro, gato, gorrión, golondrina, toro, caballo), o símbolos gráficos de marcas de automóviles y cigarrillos. Otras veces, las píldoras vienen sencillamente llamadas con nombres de mujer, de grupos rock o con palabras que hacen referencia al sexo.

Las pastillas más peligrosas son aquellas que llevan grabadas un pequeño elefante. La elección del dibujo de un animal así de grande no es casual. Significa que este tipo de píldora contiene una doble dosis de Mdma (su principio activo) con respecto a las otras.

Un cambio de época.- Una posible razón de la gran difusión del «éxtasis» reside en el hecho que es muy fácil de fabricar. Lo ha denunciado uno de los mayores expertos, Pietro Soggiu, Comisario Extraordinario del Gobierno Italiano para la Coordinación de las Políticas Antinarcóticos.

«Estamos en un cambio de época», ha declarado Soggiu, «producir una droga natural como cannabis, cocaína o heroína, por ejemplo, exige el trabajo de millares de personas. Del cultivador, al químico, al transportista. La pastilla se hace en una cocina, al costo de menos de un euro por dosis. Garantiza las mismas ganancias que las drogas clásicas. Pero, en cambio, el efecto de la pastilla es parecido al de las drogas duras. Sin embargo, quien la consume está convencido de no ser drogadicto: quiere sólo tener una alucinación de sábado por la noche. En cambio se está introduciendo en un túnel. Y no lo sabe».

(Resumido de Catholic.net. Autor: Carlo Climati)

EL OBSERVADOR 438-5

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NUESTRO PAÍS
Leyes sobre religión
Por Walter Turnbull

Corría el año de 1979, primera visita del Papa a México. Mis amigos y yo estábamos radiantes de felicidad de tener al representante de Cristo de visita en México y de que la Misa se estuviera transmitiendo por televisión, cosa impensable hasta ese momento bajo la autoridad de los gobiernos emanados de la revolución.

Sin embargo, nuestra alegría se vio un tanto opacada a la hora de la Consagración y de la Comunión. Inexplicablemente las cámaras dejaron de enfocar al celebrante y se pusieron a divagar por toda la hermosa arquitectura de la Catedral metropolitana. Nuestro director espiritual, el P. Pedro Herrasti, se comunicó a las oficinas de Televisa y preguntó la razón. La respuesta fue sencilla, sincera y reveladora: fueron órdenes del gobierno.

Ya bastante era que se permitiera venir al Papa y que se transmitiera una Misa como para que, además, apareciera Cristo ante las cámaras y llegar a los hogares de los creyentes. «¿Saben, muchachos? -comentó nuestro director- Los masones tiene más fe en la Eucaristía que nosotros».

Ordenes del gobierno. En un país en donde la Constitución ampara la libertad de creencias, la libertad de expresión y la laicidad del gobierno, los católicos no tenían derecho a manifestar sus creencias en público, y el gobierno, supuestamente laico, se tomaba la libertad de decidir directamente sobre asuntos religiosos y hacer proselitismo en contra de una Iglesia en particular.

Con la llegada de Carlos Salinas y su maquiavélica, inusitada, demoníaca habilidad para engañar a los optimistas, se manejó la ilusión de una reforma a las leyes en materia de libertad de creencia y libertad de culto.

Más ilusionados nos vimos cuando la monarquía hereditaria de facto que nos gobernaba perdió en las votaciones y tuvimos por primera vez un presidente que se decía católico.

«Seguimos igual de pobres, pero las cosas sí están cambiando», dijimos algunos. Al menos, finalmente, tenemos un gobierno laico (no anticatólico) y hay más probabilidades de que esta pobre sociedad se vaya evangelizando y las cosas empiecen a mejorar por sí solas.

Vana ilusión. Ahora que las reformas a la ley sobre asuntos religiosos finalmente salieron a la luz, nos damos cuenta de que las cosas en ese sentido siguen igual. Algo traen contra la Iglesia católica que no logran sacarse de adentro. ¿Porqué no prohíben la transmisión diaria de horóscopos, o los programas de hermanitos en los que venden milagros?

Se me vienen a la mente algunas frases de la Escritura: «Ustedes saben que los jefes de las naciones se portan como dueños de ellas y que los poderosos las oprimen» (Mt 20, 25).

«Samuel transmitió al pueblo que le había pedido un rey todo lo que le había dicho Yavé: 'Su rey tomará a sus hijos y los destinará a sus carros de guerra... los hará labrar y cosechar sus tierras... a ustedes les tomará sus campos, sus viñas y sus mejores olivares y se los dará a sus oficiales... les tomará la décima parte de sus sembrados [ya quisiéramos] para funcionarios y servidores... les sacará la décima parte de sus rebaños y ustedes mismos serán sus esclavos. Ese día se lamentarán del rey que hayan elegido...'» (1 Sam 8, 5 y ss.).

Palabra de Dios. Espero que no le incomode a nadie. Hay que ver que la Escritura no habla de tal o cual partido. Habla de todos los reyes en general. La debimos haber escuchado para no llevarnos sorpresas.

¿Será imposible tener el gobierno que necesitamos? ¿Estaremos condenados al círculo vicioso del cambio y la corrupción? ¿No habrá salvación para los gobernantes?

Yo quiero creer que sí la hay. Que los pueblos pueden progresar, que puede existir un gobierno no ideal, pero sí idóneo. Que puede existir un gobernante íntegro, aunque sea más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja. Para Dios todo es posible.

Pero vamos a tener que batallar. Opinar, presionar, votar, trabajar. Tal vez nuestros pastores propongan algo. ¿Estaremos dispuestos a apoyarlos? Solo así cambiarán estas leyes malintencionadas.

Y para los gobernantes que se dicen católicos y que desperdiciaron una maravillosa oportunidad de servir a Dios y a su pueblo, recuerdo otra cita: «Al que me reconozca delante de los hombres, yo lo reconoceré delante de mi Padre, que está en los cielos. Y al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de Mi Padre, que está en los cielos» (Mt 10, 33).

EL OBSERVADOR 438-6

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CULTURA
Diálogo: de las palabras a las buenas obras
Por Carlos Díaz

En su desigual relación el león le dice muy educadamente al conejillo:

- Excelentísimo señor conejo, vamos a dialogar usted y yo con racionalidad comunicativa, pues por fortuna ambos somos adultos, mayores de edad, demócratas y loquicapaces. Dadas estas premisas, he aquí las claúsulas de mi contrato económico: deme cuatro por uno, y agradezca que le proporcione protección frente a otros más feroces y peor educados que yo.

Y he aquí que entonces el pobre conejo, con cara de circunstancias, piensa para sus adentros sin atreverse a decirlo: Excelentísimo señor león, rey de todas las selvas, ¿cómo vamos a ser contractualmente iguales vuesamerced y yo? Para eso tendríais primero que arrancaros los colmillos, limaros las uñas, cubriros las zarpas... o cambiar de corazón».

¿Hasta cuándo tal «diálogo»? ¿Qué grados de distancia y de desconfianza habrá de mantener el Sur para evitar el zarpazo del brutal Norte que pende sobre su cabeza como espada de Damocles?, ¿quién sino el Norte podría tragarse esa bola intragable lanzada a rodar por los premios Nobel de Economía (premiados por el Norte mismo, claro, para pagarse sus propios lujos) de «zorra libre en gallinero libre»?

Nada de diálogo por el diálogo, el diálogo a toda costa; el diálogo no puede eternizarse, pues dar vueltas a la noria seca no sirve en última determinación más que para aburrirse y para perder el tiempo, así como también (en los casos de intención más perversa) para dejar las cosas como están dando apariencia de que se quieren cambiar. Y eso no está bien.

¿Por qué no introducir cláusulas de penalización cuando respecto del plan prefijado se produce retraso en la entrega de soluciones niveladoras? Urge poner término, fechas límite, a quienes demoran al infinito las rondas dialógicas de negociaciones sin soluciones concretas de justicia con reloj encima de la mesa. Dialogar, sí, pero con cláusulas de penalización, pues mañana será tarde para los empobrecidos. Y, ya que no siempre hemos sabido responder a sus demandas con entrañas de misericordia, respondamos al menos con la misma puntalidad con que el Norte ejecuta sus embargos y exige el cobro de sus leoninos réditos: ¿por qué han de pagar puntualmente los más pobres los intereses de la deuda no satisfecha a los ricos, mientras los ricos nunca llegan a tiempo de hacerse cargo de las miserias milenarias de los empobrecidos?

El Sur siente en su propia carne la opresión y por eso pregunta al Norte: ¿cuánto espacio -propiedad y hacienda- están ustedes dispuestos a gozar sin compartir?, ¿a cuántos emigrantes van ustedes a impedirles que dialoguen y se comuniquen con ustedes sin devolverles al mar?

«Cuando yo estoy enfermo, no querría que me consolase el que está sano; cuando yo estoy triste, no querría que me consolase el que está alegre; cuando yo estoy desterrado, no querría que me consolase el próspero; ni cuando yo estoy a la muerte, no querría que me consolase el que no tiene sospecha de la vida, sino querría yo que me consolase el pobre en mi pobreza, el triste en mi tristeza, el desterrado en mi destierro y el que tiene tan en peligro su vida como yo tengo ahora a mano la muerte; porque no hay tan saludable ni tan verdadero consejo como es el del hombre que está lastimado cuando aconseja a otro lastimado como él». El corazón del Sur late tanto mejor cuanto más cerca y compasivamente se encuentra de los humildes, cuanto más humilde se hace él mismo y más comparte la suerte de dichos humildes.

EL OBSERVADOR 438-7

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George Weigel hace un balance de los veinticinco años de pontificado
Entrevista con el autor de Testigo de esperanza, la biografía más completa sobre Juan Pablo II

¿Como pasará a la historia el pontificado de Juan Pablo II? ¿Cuáles serán las piedras angulares que se recordarán?

Creo que la historia recordará a Juan Pablo II como el gran testigo cristiano de nuestro tiempo. Todo lo que ha hecho para cambiar el mundo y revitalizar la Iglesia nace de este hecho. Está verdaderamente convencido de que Jesucristo es la respuesta a la pregunta que plantea cada vida humana. Ésta es la convicción que anima su ministerio como obispo de Roma.
Y ésta es la convicción que se encuentra detrás de los momentos más dramáticos de su pontificado: el llamamiento «No tengáis miedo» tras haber sido elegido Papa; su épica peregrinación a Polonia en junio de 1979 que cambió el curso de la historia del mundo; sus dos discursos a las Naciones Unidas; la manera en que afrontó a los sandinistas en Nicaragua, en 1983 y a los revoltosos en Chile, en 1987; su peregrinación a Tierra Santa durante el gran Jubileo del año 2000. Esta misma convicción atraviesa como un hilo conductor su enseñanza.

Desde su punto de vista, ¿cuáles han sido sus tres grandes logros?

La gran cuestión para la Iglesia católica al final del segundo milenio de su historia ha sido: la Iglesia, ¿puede dar una razón coherente, convincente, comprehensiva de su fe y de su esperanza?
Juan Pablo II respondió a esta cuestión en afirmativo: con el Catecismo de la Iglesia Católica, con su propio magisterio, y con su extraordinaria capacidad para dar vida a las convicciones católicas en la historia, como sucedió durante el derrumbe del comunismo europeo.
La renovación de la Iglesia y su impacto en el mundo van unidos. No es fácil definir los tres «grandes» logros en este contexto, pero tres éxitos emblemáticos en este contexto son el Catecismo, el viaje polaco de junio de 1979, y el gran Jubileo del año 2000.

Algunos concilios ecuménicos y proyectos de reforma, como el del siglo XV, no han salido del todo bien. Tras la crisis de los años sesenta y setenta, ¿se puede decir que Juan Pablo II ha ayudado a salvar el Vaticano II?

El Vaticano II fue un concilio que no ofreció «claves» de interpretación para comprender sus enseñanzas, a diferencia de otros concilios. Otros concilios escribieron credos, legislaron nuevas leyes, condenaron herejías, elementos que constituyen «claves» de interpretación del concilio en cuestión.
El Vaticano II no hizo nada de esto. Por tanto, este pontificado ha tenido la tarea de ofrecer esas «claves»: a través del propio magisterio del Papa, y a través del trabajo realizado por varios sínodos de los obispos.

El Santo Padre atribuye a la Virgen María el haber salido con vida del atentado del 18 de mayo de 1981. ¿Cómo ha influido su devoción por la Virgen en este pontificado?

El Papa ha propuesto constantemente a Nuestra Señora como modelo para todo discípulo de Cristo, y creo que éste ha sido su tema mariano más importante.
Juan Pablo II parece aceptar la idea de Hans Urs von Balthasar, según la cual, toda vida cristiana está, en cierto sentido, configurada a imagen de María, cuyo «fíat» hace posible la Encarnación y es, por así decir, el inicio de la Iglesia.
Juan Pablo II insiste también en que toda auténtica piedad mariana está centrada en Cristo y en la Trinidad. Al igual que en las Bodas de Caná, María indica siempre hacia su hijo: «Haced lo que él os diga»; y dado que su hijo es tanto hijo de María como hijo de Dios, al indicárnoslo nos señala el corazón mismo de la Trinidad.

¿Cuáles serán las tareas decisivas de los próximos pontificados?

Seguir proclamando el Evangelio, a imagen de Juan Pablo II; permitir que la Iglesia «digiera» el rico magisterio de este gran pontificado; reflexionar con cuidado en el desafío que plantea el Islamismo y desarrollar la capacidad de distinguir entre el genuino Islam y las fuerzas islámicas radicales y politizadas; idear nuevos lazos entre el testimonio moral del papado y la diplomacia de la Santa Sede.

Si Juan Pablo II pudiera revivir su pontificado, ¿habría algo que haría de otro modo?

No creo que él funcione de ese modo. Sus decisiones son fruto de una oración intensa; y pone esas decisiones en manos del Señor; sabe que rendirá cuentas al Señor de su gestión. Así es como ve el pasado, aunque debería añadir que una de las características de este Papa es la de ser un hombre decididamente orientado hacia el futuro. Siempre se ha preguntado: ¿qué es lo que el Espíritu Santo nos está pidiendo ahora?

(Fuente: Zenit)

EL OBSERVADOR 438-8

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INTERNACIONAL
Cruzada contra tarjetas navideñas de UNICEF que financian abortos

La plataforma de participación ciudadana española Hazteoir.org lanzó una gran campaña para que no se compren las tarjetas navideñas del Fondo para la Infancia de la ONU (UNICEF), que utilizan parte de estos ingresos para financiar acciones que atentan contra el derecho a la vida y la dignidad de las personas.

La cruzada busca generar la conciencia entre los ciudadanos de que un porcentaje de los beneficios que se obtienen por la venta de las tarjetas se destina a acciones abortivas, la edición de libros destinados a niños que informan sobre educación sexual bajo un punto de vista hedonista, o bien promueve campañas de esterilización entre mujeres jóvenes.

Asimismo se informó que esta acción quiere llamar la atención de los responsables comerciales de los establecimientos que venden las tarjetas -algunas de ellas con piezas de renombrados artistas del arte religioso cristiano como el Beato Angélico y Rafael- explicando el daño que se hace con sus ventas.

La iniciativa ciudadana permite a los interesados enviar cartas a UNICEF, haciéndoles saber su negativa a adquirir sus postales navideñas, y a las entidades bancarias y crediticias, correos y centros comerciales que colaboran con la ONU en la distribución de sus postales, para que dejen de hacerlo.

Organizaciones comprometidas en la defensa y promoción de la vida y dignidad humanas señalaron como muestra de la acción anti-vida de UNICEF la realizada en Venezuela, donde se distribuyen entre los niños y jóvenes de escuelas públicas y privadas «cartillas de educación sexual hedonista que inducen a la experimentación y la actividad sexual, y al aprendizaje del uso de los preservativos y anticonceptivos» desde los 10 años de edad. Además, señalaron voceros de estas entidades, las cartillas «promueven la masturbación y la posibilidad de la 'elección' de la identidad sexual».

Asimismo fue señalado el caso de El Salvador, donde UNICEF, junto a la Agencia de Ayuda Internacional de Estados Unidos (USAID), distribuye textos anexos a las ayudas económicas cuando ocurrieron los terremotos del 2001. Los textos descubren «la depravación sexual a los niños y niñas desde antes de la pubertad», para que vean con naturalidad el uso de los preservativos y los anticonceptivos hablando de la «vida promiscua, la experimentación sexual, la prostitución, y promoviendo el 'sexo seguro', incluida la masturbación» concluyeron.

(Fuente: ACI)

EL OBSERVADOR 438-9

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COMUNICACIÓN
Monseñor Foley: Hoy es «esencial» educar en los medios de comunicación
Constata la resistencia de académicos y de profesionales del sector

En la sociedad actual es esencial la formación en los medios de comunicación, reconoce presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, quien denuncia las resistencias de ese sector y del mundo comunicativo.

El arzobispo John P. Foley afrontó el argumento este viernes al intervenir en el seminario internacional sobre «La educación de los Medios de Comunicación: Experiencias en el mundo», organizado por la Unión Internacional de la Prensa Católica» en Roma, según informa el Vatican Information Service (VIS).

«La educación de los medios de comunicación es absolutamente esencial en el mundo de hoy, pero tengo que admitir que he encontrado la oposición de dos sectores: la comunidad académica y los agentes de los mismos medios», reconoció.

«Los profesores plantean objeciones porque no consideran los medios de comunicación como algo serio». Por lo que exclamó: «¡Cómo pueden pasar por alto la profunda influencia que ejercen en la juventud!».

«Los maestros pueden y deben -exigió- ayudar a los jóvenes a desarrollar el sentido crítico y a ser consumidores inteligentes de los medios de comunicación».

Por su parte, añadió, los profesionales de los medios de comunicación «temen que la educación acentúe la capacidad crítica de las personas».

El arzobispo estadounidense confesó la impresión de que en ocasiones parece que los comunicadores prefieren dirigirse a personas «que ven sin sentido crítico los programas de entretenimiento o incluso las noticias para que compren la mayor parte de los productos presentados en los anuncios».

El prelado concluyó pidiendo que se incrementen «las experiencias de educación en los medios de comunicación en todo el mundo», pues «necesitamos esa educación y compartir nuestras experiencias».

EL OBSERVADOR 438-10

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PARA ELLAS
Mujer: ¿trabajas?

Es muy común hablar del "trabajo de la mujer" o "fuerza laboral de la mujer", refiriéndose únicamente al trabajo fuera de la casa. Este es un criterio muy estrecho y totalmente equivocado de lo que significa "trabajar", puesto que no incluye la actividad de la mujer produciendo y sirviendo en el ambiente del hogar.

Debemos subrayar que los problemas derivados del trabajo que la mujer lleva a cabo fuera del hogar (fábricas, oficinas, empresas, etc.) han requerido de la atención de las autoridades, obteniéndose beneficios laborales y sociales para la mujer mexicana.

Uno de los logros es, por ejemplo, el trato preferencial que se le debe dar a la mujer embarazada que trabaja, prohibiendo que se le encarguen tareas que pongan en peligro su salud o la del hijo. Durante el periodo del embarazo las madres trabajadoras tienen derecho a un descanso de seis semanas anteriores al parto y seis posteriores; este periodo de descanso se prolongará en el caso en que la madre se encuentra imposibilitada para trabajar, a causa del embarazo o del parto.

En el periodo de la lactancia la madre tendrá derecho a dos descansos extraordinarios al día, de media hora cada uno, para alimentar al bebé en un lugar adecuado e higiénico que designe la empresa.

Todo esto denota la importancia que las leyes confieren a la maternidad. Ser madre, además de ser un gran privilegio y una felicidad muy grande, significa trabajar en una de las profesiones más productivas; la madre, mediante la crianza y una buena educación, formará a los hombres y mujeres del futuro.

Debemos valorar seriamente el trabajo de la mujer como esposa, ama de casa y madre de familia, trilogía de profesiones muy difíciles de compaginar entre sí y de enorme trascendencia educativa, administrativa y social.

Ahora bien, así como la mujer debe pedir el reconocimiento de su triple actividad, también debe exigir la colaboración de todos los miembros de la familia en el cuidado y atención del hogar, permitiendo y fomentando la participación de todos en las labores domésticas; es común que muchas amas de casa, por impaciencia, perfeccionismo o negligencia, no permitan a sus hijos y cónyuge realizar dichas actividades, con lo que, además de sobrecargarse de trabajo, no educan a su familia en el servicio y en la generosidad hacia los demás.

Una familia donde las labores del hogar son compartidas es una familia más unida y sólida, que promueve los valores que a todos les servirán más tarde en la vida, como son: el trabajo en equipo, la comunicación, la generosidad y el aprendizaje de las labores hogareñas.

Es la mujer la que muchas veces no llega a darse cuenta de lo difícil de su labor y se subestima, no dándole a su trabajo en la casa la trascendencia que realmente tiene. Tal vez no construya edificios ni carreteras, pero tiene a su cargo la más difícil y maravillosa de las construcciones: educar al hombre íntegro y bien adaptado que logrará construir, a su vez, un mundo mejor.

Muchas veces, el considerar que el trabajo del hogar no es importante por no estar remunerado origina un rechazo por parte de la misma mujer, prefiriendo trabajar fuera de casa para recibir un salario. Toda mujer, actuando responsablemente, querrá cumplir con eficiencia su trabajo sin descuidar las labores de su casa y el cuidado de los hijos. La mujer debe hacer uso de su inteligencia y creatividad para organizarse y para suplir, con calidad, la cantidad del tiempo que da a sus hijos, recordando siempre que su prioridad, al igual que en el caso del hombre, debe ser siempre su familia.

Cuando una mujer trabaja eficientemente en su casa como esposa, ama de casa y madre, debe esperar que su propia familia y la sociedad reconozcan las repercusiones de su labor, para darle a esta profesión la categoría que merece. El lograr este reconocimiento dependerá, en gran parte, de sus propias actitudes y de la valoración que ella misma le dé a su trabajo.

Propósito para esta semana:

Establecer un programa de actividades compartidas que permita a la mujer desempeñar sus funciones, tanto fuera como dentro de casa. Como mujer, permitirse momentos de esparcimiento que le permitan cuidar de su salud física y mental. Recordar que el trabajo (dentro y fuera de casa) nunca deberá robarnos el tiempo que requerimos para dialogar con nuestro marido y con nuestros hijos.

Para comentarios a esta columna, escribir o hablar a: ANSPAC, Insurgentes Queretanos 88-4, Col. San Francisquito, C.P. 76040. Tel. (442)2 48 20 08, Fax (442) 2 48 20 07, Santiago de Querétaro, Qro.

EL OBSERVADOR 438-11

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PICADURA LETRÍSTICA
¿Lenguas normales vs. lenguas artificiales?
Por J. Jesús García y García

Todo se vuelve hoy universal, planetario,
¿y la lengua seguirá siendo nacional o regional?
ANGEL ROSENBLAT

Las lenguas humanas (¿a poco no?) poseen una especificidad perfectamente encarrilada. Cada lengua la hizo y desarrolló un grupo por sus necesidades particulares y para su beneficio. Otros grupos pueden entrometerse en ellas, tratando de «arreglarlas», mas prevalecerá mayoritariamente el espíritu que les infundió el grupo original. A estas lenguas de creación colectiva podemos llamarles «normales» y también «étnicas».

Piensan algunos que el problema de una comunicación defectuosa en el nivel general podría desaparecer introduciendo una lengua universal. A tal efecto, se creó, entre otros idiomas surgidos de una invención personal -por tanto «artificiales»- que lo antecedieron y otros que lo sucedieron, el volapük, que fracasó ¿a que no saben ustedes por qué? Pues ¡porque no pudieron entenderse los delegados internacionales congregados para discutirlo y afinarlo! Cayeron en Babel.

Todo el mundo tenía un mismo idioma y usaba las mismas expresiones. / Pero al emigrar los hombres desde Oriente encontraron una llanura en la región de Sinear, y se establecieron allí. / Entonces se dijeron unos a otros: «Vamos a hacer ladrillos y cocerlos al fuego». El ladrillo reemplazó la piedra y el alquitrán les sirvió de mezcla. / Después dijeron: «Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. Así nos haremos famosos, y no nos dispersaremos por todo el mundo». / Yavé bajó para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando, / y dijo Yavé: «Veo que todos forman un solo pueblo y tienen una misma lengua. Si esto va adelante, nada les impedirá desde ahora que consigan todo lo que se propongan. / Pues bien, bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, de modo que no se entiendan los unos a los otros». / Así Yavé los dispersó sobre la superficie de la tierra, y dejaron de construir la ciudad. / Por eso se la llamó Babel, porque allí Yavé confundió el lenguaje de todos los habitantes de la tierra, y desde allí los dispersó Yavé por toda la tierra.(Génesis 11, 1-9).

Esta parábola -que no es más que eso, de ninguna manera es historia objetiva- dio lugar a que llamemos Babel a una reunión humana en que hay gran desorden y confusión, en que se habla sin oír y los que oyen poco entienden; pero el fondo último de este episodio bíblico es que a Yavé le indignó la ambición desmedida e injusta del hombre, la soberbia de éste, y le mandó el castigo de la confusión y la dispersión. «Muralla de China, carrera armamentista, imperialismo económico, los grandes proyectos para los cuales se sacrifican alegremente los derechos legítimos de millones de esclavos, quedan inconclusos. Dios se indigna: esta manera de edificar la humanidad no es la que Él ha previsto. Él construirá a partir de los humildes...» (Biblia Latinoamérica, nota a Génesis 11).

El ensayo hasta ahora menos desafortunado de lengua universal es el esperanto (hoy por hoy en estado mortecino), creado por el oculista ruso-polaco Ludwik Lejzer Zamenhof (1859-1917), quien lo dio a conocer en su obra Fundamento de Esperanto, en 1887. Se dice que la idea de crear una lengua internacional viene del siglo II A.C., con Galeno de Pérgamo. Entre otros escarceos, Descartes y Leibniz (ante el rápido eclipse del latín) intentaron introducir un simbolismo matemático universalista.

Lo cierto es que ni con la globalización estandarizante que rige hoy en tantas parcelas de la actividad humana parece muy factible una lengua única, que nunca ha existido ni posiblemente llegue a existir aunque se dirima la hegemonía del mundo. Persistirá el babelismo de las lenguas nacionales y regionales. Seguirá habiendo más de dos mil lenguas por ahora. Algunas naufragarán por la expansión de las grandes potencias, pero otras las suplirán como resultado de un inevitable devenir dialectal.

La presuposición anterior se refuerza con estas cifras que nos ofrece María Cristina Rosas por la internet: «en una aldea global de 100 personas, 57 serían asiáticas, 21 europeas, 18 del hemisferio occidental, y 8 africanos. Cincuentaidós sería mujeres y 48 hombres. Setenta serían no blancos, frente a sólo 30 blancos. Asimismo, 70 no serían cristianos frente a 30 cristianos. Seis personas controlarían el 57% de la riqueza mundial (y los 6 serían estadounidenses), 80 vivirían en condiciones infrahumanas, 70 serían analfabetas y 50 padecerían malnutrición. En la misma aldea global de 100 personas, 2 de ellas consumirían el 70% de la energía, el 75% de los metales, el 85% de la madera y el 60% de los alimentos. Una de ellas estaría a punto de nacer. Sólo una persona tendría acceso a la educación superior y sólo una estaría en posesión de una computadora». Hay, pues, mucha materia prima para la confusión, si entendemos este término como sinónimo de perturbación y desorden (sin perjuicio de entenderlo, también, con las acepciones secundarias de abatimiento, humillación, afrenta e ignominia).

De cualquier modo que sea, ¡vida eterna a nuestro español!

EL OBSERVADOR 438-12

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FIN

 
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