El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
7 de diciembre de 2003 No.439


SUMARIO

bulletPORTADA - «Es una refinada hipocresía llamarle al aborto interrupción voluntaria del embarazo»
bulletCARTAS DEL DIRECTOR Familia y vida
bulletPINCELADAS - Señor, amigo de la vida
bulletREPORTAJE - La Virgen de Guadalupe de México para América
bulletNUESTRO PAÍS - Aborto: el más representativo de los asesinatos a traición
bulletCULTURA - ¿En el cielo hay chocolates?
bulletCOLUMNA HUESPED - Recuperar la dignidad cultural
bulletCOMUNICACIÓN - El Teletón y sus spots
bulletMuchos católicos confunden el dogma de la Inmaculada Concepción
bulletTEMAS DE HOY - Un vistazo a la conferencia internacional sobre la depresión
bulletTrabajando inteligente e incansablemente se puede hacer la diferencia en la naturaleza de las leyes

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PORTADA
Julián Marías, filósofo y escritor español:
«Es una refinada hipocresía llamarle al aborto interrupción voluntaria del embarazo»
Por José Joaquín Iriarte / La Razón para El Observador
El filósofo Julián Marías, discípulo de José Ortega y Gasset; autor de más de medio centenar de libros, no vacila en su condena enérgica sobre el aborto, al que considera «el máximo desprecio de la vida humana en toda la historia conocida». En esta entrevista -que El Observador reproduce con la anuencia del periódico español La Razón-una de las máximas personalidades de la cultura actual en el mundo de habla hispana, reflexiona a profundidad sobre lo que podría llamarse «el tema de nuestro tiempo»; la muerte silenciosa de 60 millones de seres humanos cada año, a manos de los propios seres humanos.


Sesenta millones de abortos al año en el mundo, ¿qué reflexión le sugiere este dato?

Que se ha extendido de manera aterradora la aceptación social del aborto, el máximo desprecio de la vida humana en toda la historia conocida, y a la vez la negación de la condición personal.

¿Y qué le parece que se le llame «interrupción voluntaria del embarazo»?

Me parece una expresión de refinada hipocresía. Los partidarios de la pena de muerte tienen resueltas sus dificultades. ¿Para qué hablar de tal pena, de tal muerte? La horca o el garrote pueden llamarse «interrupción de la respiración» (y con un par de minutos basta); ya no hay problema. Cuando se provoca el aborto o se ahorca no se interrumpe el embarazo o la respiración; en ambos casos «se mata a alguien». Y, por supuesto, es una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses de esa etapa de la vida que se llama nacimiento va a ser sorprendido por la muerte.

Usted no plantea el problema desde la fe o desde la ciencia. ¿Qué planteamiento falta?

Uno elemental, ligado a la mera condición humana, accesible a cualquiera, independiente de conocimientos científicos o teológicos, que pocos poseen. Esta visión no puede ser otra que la antropología, fundada en la mera realidad del hombre tal como se ve, se vive, se comprende a sí mismo. Hay, pues, que intentar retrotraerse a lo más elemental, que por serlo no tiene supuestos de ninguna ciencia o doctrina, que apela únicamente a la evidencia y no pide más que una cosa: abrir los ojos y no volverse de espaldas a la realidad.

Las feministas dicen que el cuerpo es suyo.

Pero es falso. Cuando se dice que el feto es «parte» del cuerpo de la madre, se dice una insigne falsedad, porque no es parte: está «alojado» en ella, mejor aún, implantado en ella (en ella, y no meramente en su cuerpo). Una mujer dirá: «Estoy embarazada», nunca «mi cuerpo está embarazado».

¿Qué es el niño aún no nacido?

Una realidad «viniente», que llegará si no lo paramos, si no lo matamos en el camino.

Algunos afirman la licitud del aborto cuando se cree que probablemente el que va a nacer sería anormal, física o psíquicamente.

Pero esto implica que el que es anormal no debe vivir, ya que esa condición no es probable, sino segura. Y habría que extender la misma norma al que llega a ser anormal, por accidente, enfermedad o vejez. Si se tiene esa convicción, hay que mantenerla con todas sus consecuencias. Hay quienes no se atreven a herir al niño más que cuando está oculto -se pensaría que protegido- en el seno materno; lo cual añade gravedad al hecho: en una época en que cuando se encuentra a un terrorista con una metralleta en la mano, todavía humeante, junto al cadáver de un hombre acribillado a balazos, se dice que es «el presunto asesino», la mera probabilidad de una anormalidad se considera suficiente para decretar la muerte del que está expuesto al riesgo de ser más o menos anormal.

¿Cree que la injusticia mayor que se puede cometer con un hombre es despojarlo de su esperanza?

Siempre me han conmovido esos hombres o mujeres que, al final de su vida, rezan en la iglesia y se acercan al altar para recibir una comunión que en el antiguo rito recordaba la promesa de la vida eterna; es decir, la esperanza Hoy son muchos los que se dedican a minar esa esperanza. Lo grave es que a veces lo hacen en nombre de la «justicia social», cometiendo la más aterradora injusticia que puedo imaginar.

EL OBSERVADOR 439-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Familia y vida
Por Jaime Septién Crespo

A Susana García de Grissi, in memoriam.
A su familia, con todo mi respeto.

La familia es el santuario de la vida, nos han dicho con toda claridad documentos y encíclicas de la Iglesia católica. Un santuario cuida de los objetos santos. La vida no es un objeto, pero es una cosa santa, que debemos apreciar en su dimensión divina. Y es la familia la institución querida por Dios para la trasmisión de la vida y la educación hacia el respeto.

Bendición de Dios es poder contar con un padre y una madre. Es a lo único que aspira el ser recién engendrado por ellos. Aunque ellos -a veces- ni los quieran ni los esperen. Por desgracia, las veces que ni los quieren ni los esperan se van extendiendo. Son 60 millones de abortos al año los que se registran en el mundo. Un crimen anual que supera los muertos de los seis años que duró la Segunda Guerra Mundial.

La familia juega un papel primordial en la cultura. Si la familia está bien, la sociedad funciona. Si no, no funciona. Se despedaza. Se rompe. Entre las múltiples obligaciones que tenemos hoy los católicos está la defensa de la familia. Y la de la vida. No es «de contentillo»: es condición para seguir siendo católico.

En este número publicamos tres textos fundamentales. El primero, una entrevista con el máximo filósofo español de la actualidad, don Julián Marías. Está al lado de esta carta. El segundo, de uno de los más célebres ginecólogos de México, el doctor José Manuel Septién. El tercero, de monseñor Chaput, arzobispo de Denver (EU), sobre lo que puede hacer un gobernante a favor de la vida. Las tres eminencias que hoy reúne El Observador nos dan las palabras suficientes para saber por qué defender la vida; y por qué, para qué y cómo pelear, con uñas y dientes, por el respeto a la familia.

Cada ser humano es la expresión del amor infinito del Padre. San Ireneo nos lo susurró al oído, nos lo pide hoy, que lo gritemos con actos: Gloria Dei vivens homo (la gloria de Dios es que el hombre viva). Si tenemos oídos, escuchemos. Más nos vale.

EL OBSERVADOR 439-2

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PINCELADAS
Señor, amigo de la vida
Por Justo López Melús *

Dios no tiene envidia del hombre. Prometeo ya no tiene que ir a robar el fuego. Dios le ha entregado todos sus tesoros. El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres (Sal 113, 16). Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y le encomendó someter la tierra y dominar sobre todos los peces y animales (cfr. Gn 1, 26-28).

Dios ama todo lo que ha hecho.. Señor, amigo de la vida(Sab 11, 24-27). Yo he venido -dice Jesús- para que tengan vida y la tengan en plenitud (Jn 10, 10). San Ireneo escribió una frase llena de optimismo: «La gloria de Dios es el hombre viviente». Una versión moderna de esta frase sería la expresión de Chesterton: «Para entrar en la Iglesia hay que quitarse el sombrero, no la cabeza».

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 439-3

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REPORTAJE
La Virgen de Guadalupe de México para América
Por Elvira Araiza Velázquez

Nuestra Señora de Guadalupe varias veces ha sido nombrada Patrona de América. Sí, el día 20 de agosto de 1920 S.S. Pío X la declaró Patrona de toda América Latina. Posteriormente, el 12 de diciembre de 1953, fue de nuevo proclamada Patrona de Latinoamérica por S. S. Pío XII, y el papa Juan XXIII, por su parte, la declaró «La Misionera Celeste del Nuevo Mundo» y «La Madre de las Américas».

Ha sido y será siempre proclamada con todos los honores y privilegios que en derecho les pertenecen a los patronos principales de los lugares de su proclamación.

Algunos países americanos donde es venerada Nuestra Señora de Guadalupe

Desde donde sale el sol hasta el ocaso la Virgen de Guadalupe nos protege, ilumina, y está presente en cada hogar y en cada uno de nosotros.
Ya desde mediados del siglo XVII, fray Francisco de San Joseph hacía referencia a Nuestra Señora de Guadalupe en su libro titulado Historia Universal de la Primitiva y Milagrosa Imagen de Ntra. Señora de Guadalupe, editado en Madrid en 1743. Allí se cuenta cómo «la venerabilísima Imagen de Nuestra señora de Guadalupe [...] ha esparcido continuamente sus prodigios, como lucidísimo sol, por todas sus cuatro partes, los rayos de sus prodigios [...] Prueba de esta verdad es la gran multitud de copias en templos, capillas, oratorios y altares que tiene en toda la cristiandad, erigidos en su nombre por correspondencia y gratitud de sus liberalidades, mostrándose en sus Retratos maravillosa, como si fuese la primitiva, y principal imagen; que es prerrogativa y excelencia singularísima de esta Señora, pues no sé yo, a lo menos con tal frecuencia, se celebre semejante gracia de otra imagen alguna; y de la Virgen de Guadalupe se oyen innumerables prodigios por sus medallas, lienzos y papeles, de que pudiera referir muchos individuales casos». (Ignacio H. de la Mota, Diccionario Guadalupano, México: Panorama.1997).

Altares de la Virgen de Guadalupe

Se cuentan por millares en México; en distintas poblaciones y barrios, casas, edificios, mercados, comercios, terminales, fábricas, etc., donde podemos verlos enjoyados, con los colores patrios, combinando siempre el verde, blanco y rojo. Fuera de nuestro país también encontramos que se la venera porque es la única virgen que prodiga AMOR, sin pedir nada a cambio. Cuando le dice a Juan Diego: ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura bajo mi regazo? ¿Qué más has de menester? No te apene ni te inquiete cosa alguna, pidió únicamente un templo (Primo Feliciano Velázquez, La Aparición, México, 1931).

Algunos santuarios donde se la venera

Santuario Nacional deNuestra Señora de Guadalupe, México, D. F.-El santuario de Nuestra Señora de Guadalupe está rodeado por innumerables joyas arquitectónicas, como podemos apreciar a simple vista: la Parroquia de Indios (1551-1572); la Capilla del Pocito (1647-1657); la Basílica Antigua (1695-1709); la Capilla del Cerrito (1748-1756); Capuchinas (1782-1787); la Vela del Marino (siglo XVIII); el panteón del Tepeyac (1865); el Museo de la Basílica (1942); la Plaza de las Américas (1952); el Jardín de la Ofrenda, el cual se levanta al oriente, en piedra y broce, con 16 figuras colosales representando la ofrenda que el pueblo le lleva a María (1959); el Carillón (1991), y la Basílica actual (1974-1976).
La forma y estructura de la basílica actual es la de una planta circular; las trabes del techo se apoyan en una columna excéntrica, que se yergue como un mástil a 45 metros sobre el nivel del piso; el diámetro es de 102 metros, dando un área cubierta de 10 mil metros cuadrados con cupo para 10 mil personas, incluyendo las capillas del piso superior, con un enorme atrio, que recibe alrededor de 30 mil personas cada mes, llegando a albergar de 15 a 18 millones de peregrinos por año. Las celebraciones más importantes son: el día 12 de octubre (Misa de la Bendición de las rosas) y la Celebración Patronal, que es el 12 de diciembre. Se reciben, aproximadamente, mil 885 peregrinaciones anuales, atrayendo alrededor de 18 millones de peregrinos.

Santa Fe, Argentina.- El Santuario Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe en la Villa de Guadalupe, extramuros de la ciudad de Santa Fe, república de Argentina, es la misma imagen que se venera en México. Inicialmente fue el R. P. fray Miguel Sánchez quien llevó la imagen a esos apartados lugares, a mediados del siglo XVIII, providencialmente para su veneración (...) (Abel Tirado López, México, 1964).

Colombia, ciudad de Milagros.-Allí, el día 25 de diciembre de 1995, en una humilde casa del barrio de Tierra Linda, municipio de los Patios (...), el sacerdote Jesús Emiro Claro Torrado, párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, es testigo del prodigio: «La Virgen María me dice: se va a repetir el milagro, Cúcuta va a ser la tierra linda de la virgen; desde esta ciudad se dará la paz para Colombia y el mundo».

Windsor, Ohio, EU.-Lugar privilegiado es el pueblito de Windsor de María Santísima de Guadalupe, donde se venera una imagen de bulto de dieciséis metros de altura, de vivos colores, realzados por el escultor. Se necesitaron seis toneladas de varilla para la estructura que se moldeó con una capa de cemento de 10 cm. Para darle figura a la imagen fue cubierta por plaquitas de diferentes colores. La imagen fue inaugurada el 5 de agosto de 1995.

Santa Fe, Nuevo México, EU.-En este singular santuario de Nuestra Señora de Guadalupe nos encontramos el lienzo más grande que se conoce con el tema guadalupano. Su superficie es de 30 metros cuadrados: cinco por seis metros. La preciosa pintura cubre toda la pared del fondo del altar. Fue pintado en la ciudad de México en el año de 1783 y transportado en partes hasta la ciudad de Santa Fe en carruajes tirados por mulas, pasando por el centro de la Nueva España y de la Nueva Vizcaya hasta llegar al Reino de Nuevo México.

San Francisco, California, EU.-Se trata del altar de la Virgen de Guadalupe en St. Mary's Cathedral de San Francisco, California. Dentro de la preciosa catedral se halla una capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe (1971-1972), no sólo para cumplir una promesa hecha por Mons. Bowe, sino también en atención a la población de habla hispana en el país hermano.

(Tomado de Boletín guadalupano, Núm. 34, octubre de 2003).

EL OBSERVADOR 439-4

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NUESTRO PAÍS
Aborto: el más representativo de los asesinatos a traición
Por José Manuel Septién *

Agresión y destrucción del embrión-feto por el aborto

La eliminación inducida de los embriones-fetos interrumpe el desarrollo de la pequeña criatura que, en condiciones diferentes, conseguiría su progreso y perfeccionamiento culminando en una nueva vida, digna, individual y justa. Como estamos frente a una vida humana en estado de desarrollo, llegamos a la conclusión de que el recién concebido está dentro de la madre, pero ya no es ella. No importa el nombre que se le ponga, el cigoto-embrión-feto es una persona y no dejará de serlo hasta la muerte. Al abortar, la mujer pierde su potencial reproductivo, su capacidad de crear y transmitir la vida aportando a sus hijos lo que nadie les podría dar; sacrifica y pierde algo de sí misma, detiene la línea vital que se inició desde hace siglos.

Los embriones tienen los altos valores propios de los individuos de la especie homo sapiens, no les falta nada para ser definidos como personas humanas, y, al ser abortados, se pierden precisamente vidas humanas. El derecho a no procrear de la madre no puede sobreestimarse ni exigir la supresión de una vida ya concebida, aunque no fuera deseada.

Aspectos médicos y aborto

La línea ética profesional del médico toma en consideración que, a la luz de la genética y de la biología humana, en el momento de la fertilización los gametos de los padres forman una nueva entidad biológica, el cigoto, que lleva en sí una nueva vida individual. El recién concebido es un nuevo proyecto que se construye a sí mismo y es en sí el actor principal, solamente auxiliado por los órganos maternos.

El deber del médico es sostener la vida de la madre y del hijo, proporcionando todos los medios terapéuticos a su alcance para que ambos se salven. Entre esos medios no existe el de dar muerte directamente, que no es ni un acto médico ni un acto ético. La ley no puede imponer a nadie el quitar la vida a otras personas, salvo en legítima defensa contra el injusto agresor, mucho menos puede pedir al médico que coopere en matar; el médico por profesión no está llamado a hacer esta función. En cuanto hombre, el médico no puede llevar a cabo una acción para suprimir la vida de un individuo humano, aunque se esté formando, y en cuanto médico, está llamado por la profesión y por su propia deontología a cuidar y sostener la vida.

La competencia técnica de la práctica del aborto concierne exclusivamente al médico y al equipo de profesionales que complementan su labor: anestesiólogos, patólogos, biólogos, enfermeras, paramédicos, etc. Todos los diferentes tipos de aborto, sean provocados, voluntarios, terapéuticos, eugenésicos, indirectos, espontáneos, etc., resueltos por los diferentes procedimientos que existen en la actualidad, deben estar bajo la vigilancia y responsabilidad de un médico, de preferencia especializado, el cual vigilará la evolución y la resolución del aborto, así como las condiciones posteriores, tanto locales como generales, de las pacientes.

La objeción de conciencia ilumina perfectamente el significado que para el médico tiene el no efectuar ni admitir una orden de carácter legal, impositiva, contra sus principios, sin ética y sin lógica. La objeción de conciencia debe ser reconocida como un derecho y como sobreguardia de la conciencia profesional del médico, así como también del personal que lo auxilia en su labor.

La sociedad y el aborto

La ciencia es para la vida, la sociedad es para la persona, éste es el compromiso ético fundamental. No es viable la comparación entre una persona en particular y la sociedad en su conjunto, porque el valor de la persona no es numérico y cuantitativo, sino ontológico y cualitativo. En la sociedad la vida humana se valora como el primer bien; es el valor de los valores, sin el cual las demás características humanas, tales como la dignidad y la libertad misma, no podrían existir.

La persona humana está dotada de tal dignidad que no puede ser considerada nunca como un objeto, sino siempre y sólo como un sujeto; ella no es algo, sino alguien. En la sociedad el hijo debe ser concebido, acogido y recibido con la dignidad a que tiene derecho. Por esta razón, quien autoriza dar muerte directamente a una persona inocente lesiona el valor en el que se funda toda la sociedad y cada una de las personas. La sociedad se califica por su capacidad para ayudar a los débiles y a los enfermos y no por su arrogancia al provocarles la muerte precoz.

Los médicos deben ayudar, proteger y orientar a las mujeres en los aspectos biomédicos y, sobre todo, en los humanos. No aplicar castigos físicos ni psíquicos a la mujer que haya abortado en forma inducida. No deben ser castigadas con reclusiones penitenciarias, pues la cárcel no es la mejor opción ni se debe contabilizar en años de reclusión su conducta. Es de mayor humanidad proporcionar motivaciones educativas y constructivas que ayuden a las madres a su recuperación física e intelectual. La represión penal está legalizada en nuestro país. No se ha aplicado sino en muy contadas excepciones y no tiene antecedentes de costumbre en uso que justifique su existencia.

El padre deberá, obligatoriamente, hacerse cargo de la responsabilidad adquirida y afrontar los numerosos problemas que se presenten como consecuencia del proceso abortivo y no solamente ser un observador más.

Se formularán cargos para las personas dedicadas a actividades abortivas con fines de lucro y sin permiso que avale su calidad profesional.

Debemos evitar la muerte de mexicanas y mexicanos.

* El autor es un profesional de la medicina.

EL OBSERVADOR 439-5

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CULTURA
La oración es la verdadera luz para entender los «porqués» de nuestra vida
¿En el cielo hay chocolates?
Por Roberth Phoenix

Cuando era niño me encantaban los chocolates; de hecho, hasta la fecha me encantan. Pero cuando mis padres me mandaron al catecismo para hacer la Primera Comunión, como todo infante que se encuentra en la etapa de los porqués, entender la grandeza de Dios era sumamente difícil, así que los chocolates quedaron a un lado. De hecho conceptos como la Santísima Trinidad y la ubicación del Cielo y el Infierno fueron conceptos vagos en mi proceso de fe, es decir, simples y llanos dogmas.

Supongo que, por eso mismo, cuando me acostaba a dormir en mi cama y pensaba que el Cielo sería un lugar sin dimensiones, donde no existiría nada más que Dios, un hombre bastante anciano al que debíamos adorar por toda la eternidad, me llenaba de angustias y temores, que me hacían incorporarme sobresaltado. La idea de vivir por siempre era simplemente aterradora, pues no tendría opción de morir nunca más, ni de vivir en mi amadísimo mundo.

De hecho la única etapa en mi vida en que dejé de sentir dicho temor fue cuando en mi adolescencia decidí ser ateo. Me convertí en un materialista, pues el materialismo era mucho más digerible para mis ideales de entonces, una vida en donde tenía plena «libertad» de hacer y deshacer de mi vida lo que quisiera, pues una vez muerto, no habría nada más.

No fue hasta que cumplí los veinte años que Dios reclamó mi vida para sí, para poder amarme y llenarme de Él. Tuve mi encuentro con Jesús, el Hombre, el Amigo, el Confidente, el Señor, Dios. Y entonces comenzó un gran cataclismo interior por recuperar mi vida y restaurar lo dañado por mi pecado.

En esa búsqueda por regresar, mi mente y mi fe chocaron muchas veces, pues conceptos como el aborto, los métodos anticonceptivos, la homosexualidad como algo perfectamente natural chocaban con la doctrina de la Iglesia. Sin embargo, mi experiencia de salvación me impulsaba a investigar, a estudiar y a prepararme para entender los porqués de aquellas ideologías. Poco a poco mi entendimiento y mi fe, comenzaron a entrelazarse hasta llegara a una relación maravillosa, en donde no sólo estaba convencido de la doctrina de la Iglesia, sino que podía compartirla con los demás y, sobre todo, vivirla.

Una de las partes más importantes en este cambio fue estudiar los dogmas de fe, pues era algo que seguía incomodándome, ya que desde niño no podía entenderlo. Para ello los estudios de teología parecían la opción más viable, pero, ¡oh sorpresa!, no fue así. De hecho aumentaron muchas más dudas. En este proceso mi mente fue aclarándose y mi corazón fue enriqueciéndose con la oración diaria, la verdadera luz para entender los «porqués» de todo aquello.

No fue hasta que mi guía espiritual me explicó la naturaleza y estados de permanencia del Cielo y del Infierno, que mi alma quedó enamorada de la vida después de la muerte. Recuerdo haber deseado morir en aquel momento, para poder disfrutar ya de la presencia infinitamente amorosa de mi Señor para adorarlo eternamente.

Hace poco me pregunté que si algún día estaríamos junto a Dios en cuerpo y alma ¿volveríamos a disfrutar de manjares tan deliciosos como en este planeta? La pregunta me rondó un par de días en la mente, pues, después de una vida de gusto por los chocolates, la idea de vivir sin ellos no era muy grata. Cuando compartí mi inquietud con un amigo encontré la respuesta:

- Memito, ¿crees que haya chocolates en el Cielo?
- ¿Chocolates? Depende para qué los quieras.
- Pues para comerlos.
- No lo sé. Supongo que tal vez haya cosas más ricas, como el maná.

Una sonrisa se dibujó en mi rostro; entendí perfectamente lo que había querido decirme. Supe entonces que la respuesta a mi pregunta «¿hay chocolates en el Cielo?» encontraría respuesta al llegar allá. Así que, si llego primero que ustedes y la respuesta es afirmativa, prometo guardarles algunos.

EL OBSERVADOR 439-6

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COLUMNA HUESPED
Recuperar la dignidad cultural
Por Mario De Gasperin Gasperin, obispo de Querétaro

Recuperar la verdadera historia y la dignidad cultural fue la tarea que señaló el papa Juan Pablo II a los laicos católicos de Europa del Este, en el congreso celebrado recientemente en Kiev. Los invitó a sanar las profundas heridas que dejaron en las conciencias y en la sociedad los regímenes represores ateos, y a contribuir con generosidad en la reconstrucción religiosa, moral y civil de sus países.

Bien nos viene también a nosotros la invitación del Santo Padre cuando nos encontramos en una época cuyo rumbo no acertamos a definir y aparecen señales contrarias que equivocan el camino y conducen a despeñaderos mortales. La recuperación de la historia, la verdadera, es condición indispensable para saber quiénes somos y de dónde venimos, y el fomento de los valores del espíritu -la cultura- es imprescindible para trazar horizontes de futuro. No podemos seguir contemplándonos monstruosos y deformados en el espejo de feria de la historia oficial, ni amputados y deficientes en humanidad y cultura, sólo porque este alimento del espíritu no cabe en la mente de quienes se han apoderado del alma nacional.

Las artes bellas, las nobles y espirituales, han de cultivarse no como gracia sino como deber. Nada que crece puede subsistir sin alma. Urge una reforma cultural. Tenemos ya una semilla espiritual sembrada con generosidad, cuyos frutos han saboreado las generaciones pasadas y con fuerza suficiente y sobrada para alimentar el futuro. Esta semilla se llama cristianismo. Los fieles católicos tienen la palabra y les corresponde la primacía en la acción. Es necesario cambiar el invierno cultural y moral que nos dejó el liberalismo intransigente y cerrado, por una primavera de esperanza abierta al porvenir. Ésta es época de imaginación y de audacia para los cristianos, ha dicho el Papa.

EL OBSERVADOR 439-7

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COMUNICACIÓN
El Teletón y sus spots
Por María Velázquez Dorantes

Como cada año, la empresa Televisa organiza la función social del Teletón con el objetivo de reunir una cantidad determinada para los niños discapacitados. Con ello pretende transmitir «tocar el corazón humano», para obtener un apoyo económico sustentable por parte de la población mexicana. Sin embargo, las campañas publicitarias que la empresa ha lanzado se están manifestando a través de un concept training de lástima. La posibilidad de que la gente participe es enorme. Por lo tanto, no es necesario que los niños sean usados y vistos con lástima. Otro punto que observar de esta campaña es el uso de la fe religiosa, obviamente acompañada de un niño discapacitado.

La publicidad es uno de los campos más colosales que explotar, y cómo es posible que ahora los niños y la fe religiosa sean un concepto de atracción y venta. La empresa puede recurrir a otras fuentes de publicidad que no laminen a un niño que, por tener una situación diferente a la del ser humano, lo utilicen de forma menguada.

Es cierto que el país está pasando por una situación económica difícil, que existen muchos casos donde los niños necesitan ayuda, tanto para rehabilitación como mejora en sus condiciones, pero, por qué manifestar una situación tan precaria de ellos. Los niños que sufren por una condición física que los hace diferente, no quiere decir que sean anormales o extraños, simplemente tienen otras excelencias más desarrolladas, proyectan un esfuerzo de lucha por la vida y una capacidad de sensibilidad más ardua que cualquier otro ser.

A comparación de los spots transmitidos en años anteriores, con imágenes de los niños felices, en situaciones diferentes pero sobre todo menos degradantes, hoy en día manifiestan una realidad cruda y depresiva.

El hombre tiene la capacidad de sensibilizarse y concienciar que en este mundo existen muchos seres que necesitan el granito de arena para levantarse y, sobre todo, para recibir la ayuda que tanto esperan.

No considero necesario que utilicen la lástima y la fe religiosa para despertar esa sensibilidad. Si el fin es llegar a tocar el corazón y el espíritu de altruismo, hay que ser más creativos, más innovadores para crear spots verdaderamente merecedores de la ayuda que pretenden ofrecer, y no caer en lo innoble, sino todo lo contrario, levantar la nobleza del hombre para reunir la ayuda que muchos pequeños necesitan.

EL OBSERVADOR 439-8

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Muchos católicos confunden el dogma de la Inmaculada Concepción

«El dogma de la Inmaculada Concepción de María: problemas actuales e intentos de recomposición», fue el tema central del simposio internacional mariológico que se realizó recientemente en la Facultad Pontificia «Marianum» de Roma.

Según la teóloga Isabel Gómez-Acebo, «la Inmaculada es un buen motor para la evangelización, pues presenta una mujer moderna y activa, que vence el mal con el bien y que se empeña con su acción al servicio de los demás».

Gómez-Acebo, que es profesora de teología en la Universidad Pontificia de Comillas, aludió a la confusión entre el dogma de la Inmaculada y la concepción virginal de María: «Al 90% de los católicos cuando se les pregunta por la Inmaculada Concepción de María piensan en la concepción virginal de María, y no en que María está ausente del pecado original».

Según la teóloga laica, este hecho se debe, entre otros factores, a que «vivimos en una sociedad que está a espaldas del pecado».

El arzobispo Angelo Amato, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidió la apertura del simposio. El simposio es una contribución de la Facultad Pontificia «Marianum» -dirigida por los Siervos de María- a las celebraciones del 150º aniversario del dogma de la Inmaculada Concepción, definido por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854.

(Fuente: AICA)

EL OBSERVADOR 439-9

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TEMAS DE HOY
Un vistazo a la conferencia internacional sobre la depresión

Tuvo lugar en el Vaticano los días 13 al 14 de noviembre, y fue convocada por el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, organismo que preside el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán.

Durante su intervención el prelado dijo que «la única afirmación incontestable de la vida es la resurrección. Sólo la resurrección de Cristo y nuestra resurrección en él, fuera de cualquier invención genial religiosa sino como un hecho acaecido y que acaece, aleja de cualquier paliativo a la depresión y va a sus últimas raíces destruyéndolas por completo, pues destruye a la muerte».

Por su parte, el cardenal Carlos Amigo Vallejo, arzobispo de Sevilla, se refirió al cuidado pastoral del enfermo de depresión: «¿Cómo se puede ayudar espiritualmente al enfermo deprimido? ¿Qué decir a su familia? ¿Qué apoyos pastorales ofrecer a unos y a otros? Nuestro cometido, como sacerdotes, como catequistas, como directores espirituales, como agentes de la pastoral de la salud, es acompañar y cuidar de estas personas deprimidas de una manera espiritual, ayudándoles a vivir la vida de la gracia, de la fe, del Espíritu que hay en ellas. Y poniendo en ejecución aquellas acciones pastorales más adecuadas para evangelizar al deprimido. Es decir: para poner a Cristo como levadura de curación en su vida, para que cambie por completo la masa de una existencia tan deteriorada».

Agregó que «la familia sufre cuando uno de los suyos está afectado de depresión. Por otra parte, esa familia puede ser el mejor terapeuta para el deprimido. Escuchar, comprender, animar. Valorar siempre a la persona. Ayudarle a participar. Hacerles ver que uno se siente a gusto a su lado y que en forma alguna consideran al deprimido como un farsante que finge enfermedad con intereses de comodidad o desesperanza.

«Como cristianos, no podemos dar a los demás otro pan sino aquel del que nosotros mismos nos alimentamos: el pan de la Palabra y el pan de los sacramentos. No hay, pues, por parte de los agentes de la pastoral, que caer en la trampa del psicologismo, siendo terapeutas aficionados y pastores mediocres».

El psicólogo Mariano Galve, de Zaragoza (España) observó que, «si vamos al fondo de nuestro interior, a nuestro inconsciente, nos encontraremos con la existencia de un fuerte vínculo entre depresión y crisis espiritual.

«Admitiendo esta conexión, he visto necesario analizar en profundidad tanto la depresión como la espiritualidad. Aunque he respetado todos los enfoques médicos he priorizado dos de sus causas: la pérdida de 'objetos significativos' y el 'predominio de la agresividad sobre la bondad y el amor'.

«Volver a recuperar el sentido de la propia vida, es el punto crucial y primordial de la terapia. La salud implica recobrar la autorización para amar y amarnos. Y, ante el riesgo de una sociedad depresiva y sin sentido, hay que poner en común todos y cada uno de los gramos de bondad autorizadora que exista en Dios, el mundo, comunidades, medicina, personas y cosas que den 'sentido' a nuestra vida».

Depresión y tristeza no son lo mismo

El profesor Salvador Cervera Enguix, profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, observó que «el estado de ánimo triste es un malestar psicológico frecuente, pero sentirse triste o deprimido no es suficiente para afirmar que se padece una depresión. Este término puede indicar un signo, un síntoma, un síndrome, un estado emocional, una reacción o una entidad clínica bien definida. Por ello es importante diferenciar entre la depresión como enfermedad y los sentimientos de infelicidad, abatimiento o desánimo, que son reacciones habituales ante acontecimientos o situaciones personales difíciles.

«En la respuesta afectiva normal nos encontramos con sentimientos transitorios de tristeza y desilusión comunes en la vida diaria. Esta tristeza, que denominamos normal, se caracteriza por: a) ser adecuada y proporcional al estimulo que la origina; b) tener una duración breve; y c) no afectar especialmente a la esfera somática, al rendimiento profesional o a las actividades de relación.

«En la depresión como estado patológico se pierde la satisfacción de vivir, la capacidad de actuar y la esperanza de recuperar el bienestar. Se acompaña de manifestaciones clínicas en la esfera del estado de ánimo (tristeza, pérdida de interés, apatía, falta del sentido de esperanza), del pensamiento (capacidad de concentración disminuida, indecisión, pesimismo, deseo de muerte, etc.), de la actividad psicomotriz (inhibición, lentitud, falta de comunicación o inquietud, impaciencia e hiperactividad) y de las manifestaciones somáticas (insomnio, alteraciones del apetito y peso corporal, disminución del deseo sexual, pérdida de energía, cansancio, etc.). Este conjunto de síntomas ponen de manifiesto que nos hallamos ante un estado patológico específico, netamente distinto de la tristeza normal y que adquiere formas e intensidades bien definidas. Y en ese sentido se han establecido diversas formas clínicas de depresión internacionalmente aceptadas, que de menor a mayor intensidad son: 1) Reacción depresiva; 2) Trastorno depresivo mayor; 3) Distimia; 4) Trastorno bipolar; 5) Trastorno depresivo orgánico; 6) Depresión melancólica; 7) Depresión psicótica. Cada una de ellas con rasgos diferenciales clínicos bien establecidos.

La depresión es el resultado de un diálogo interactivo entre la biología, los factores personales y psicológicos, y el ambiente. Como factores biológicos figuran una base genética en algunas formas de depresión, alteraciones en los neurotransmisores cerebrales y alteraciones endocrinas e inmunológicas. Todos estos factores no deben ser considerados como agentes causales, sino como moduladores o marcadores biológicos del estado de enfermedad. Desde otro punto de vista las características de personalidad juegan un papel unas veces de predisposición, otras de complicación del cuadro clínico, o de configuradores del cuadro clínico. Es de gran importancia también el estudio de los factores de vulnerabilidad, como, por ejemplo, la inestabilidad emocional, la hipersensibilidad, o la dependencia, la inseguridad y el pesimismo, o la alta vulnerabilidad a las situaciones de estrés. Estos rasgos predispondrían a la enfermedad especialmente cuando se asocian a factores sociales negativos

La religión ayuda a protegerse de la depresión

Pero existe también una variedad de factores de protección que fortalecen al sujeto. Son los sistemas de creencias religiosas y de valores, el grado de madurez psicológica que permite una respuesta equilibrada desde un punto de vista emocional y racional, la facilidad para captar y asumir el sentido de las experiencias propias y ajenas, los sentimientos estables de apoyo y pertenencia propios de las relaciones personales.

«Se ha descrito una mayor probabilidad de padecer un trastorno depresivo cuando se dan factores externos adversos como una historia de eventos traumáticos, acontecimientos estresantes recientes, muerte prematura de un familiar, inadecuada educación por parte de los padres, pobreza, malnutrición, enfermedades médicas, historia familiar o personal de episodios afectivos, insuficiente soporte social.

«En la medida en que es una experiencia estrictamente personal, la vivencia de la enfermedad depresiva, como la de la tristeza normal, deben ser consideradas como únicas para cada persona, y su significado personal debe ser estimado en un plano existencial».

Conclusiones

Al final se publicaron las conclusiones. Algunas son:

-La depresión patológica o simplemente existencial constituye una experiencia que ha acompañado al hombre desde los civilizaciones más antiguas. De ser un fenómeno esporádico se ha convertido con el paso de los años en una auténtica epidemia.
-La depresión no tiene sólo un aspecto médico, sino también social.
-El individualismo, el desempleo, el divorcio, la inseguridad, la ausencia de una auténtica educación, la falta de transmisión del saber, de la cultura, de la moral, de la vida religiosa, y la negligencia de las normas objetivas por parte del relativismo ético debilitan y hacen frágiles a las personas por falta de arraigamiento y de estabilidad en la existencia.
-Se recomienda y propone a los agentes pastorales que tiendan la mano a los enfermos deprimidos para que experimenten la ternura de Dios, integrándoles en una comunidad de fe y de vida en la que puedan sentirse acogidos, apoyados, dignos de amar y de ser amados.
-Se pide a las instituciones públicas que aseguren condiciones de vida dignas de las personas deprimidas y que elaboren políticas orientadas a ofrecer a los jóvenes motivos de esperanza, preservándoles del vacío existencial.
-Para salir de la depresión el hombre tiene necesidad de volver a encontrar los valores y un sentido a su existencia, y la resurrección de Cristo constituye el desemboque definitivo de victoria contra la depresión.
-El hombre que sufre tiene siempre un puesto privilegiado en el mensaje cristiano. El deprimido no ha sido olvidado por Dios, es más, constituye el centro de su amor compasivo. De hecho, al comenzar su misión mesiánica, Jesús afirma: «Yo he venido para los enfermos»..., entre los cuales se encuentran también los deprimidos.

(Con información de Zenit)

EL OBSERVADOR 439-10

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Trabajando inteligente e incansablemente se puede hacer la diferencia en la naturaleza de las leyes
El presidente Bush firma ley que prohíbe el aborto por nacimiento parcial
Por Monseñor Carlos Chaput, O.F.M. Cap.

Este miércoles 5 de noviembre el presidente Bush firmó una ley que prohíbe los abortos por nacimiento parcial. Ésta es la primera restricción federal seria que se realiza en 30 años. Miles de personas buenas, católicas como no-católicas, dentro y fuera del gobierno, han trabajado duramente para que llegue este día. Es un momento de gratitud y oración.

Por supuesto, quienes apoyan el aborto desafiarán la prohibición inmediatamente a través de las cortes. Pero, extraño como pueda sonar, deberíamos agradecerles, porque haciendo esto nos recuerdan una vez más lo que el movimiento «pro-elección» significa realmente.

El aborto por nacimiento parcial es matar a un niño no-nacido en avanzado proceso de gestación, en el canal de nacimiento; en otras palabras en el proceso de estar naciendo. El doctor inserta una aguja en la base del cráneo del niño. Después extrae los tejidos del cerebro del cráneo del niño. Es el tipo de procedimiento que asociamos con películas de terror baratas de los años ´50. Con la diferencia que esta inhumanidad es real.

El aborto es siempre un acto intimidante y violento. Lo que hace que el aborto por nacimiento parcial sea tan repugnante es el especial salvajismo del procedimiento, la inocencia de la víctima y las gimnasias mentales que los defensores «pro-elección» utilizan para oscurecerlo y justificarlo.

Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos descriminalizó el aborto en 1973 con la decisión Roe vs. Wade, los promotores del aborto nos dijeron piadosamente que su único interés era lograr que el aborto sea «legal, seguro y poco común». Sí, lo admitieron, el aborto fue desafortunamente y siempre el último recurso, pero algunas veces era «necesario» por la salud de la madre.

Después de tres décadas, con aproximadamente un millón de abortos al año en los Estados Unidos, los publicistas de «pro-elección» han reorganizado su argumento. Ahora ellos venden abortos como algo vital para la libertad de las mujeres, y mienten y distorsionan el idioma inglés para hacerlo.

«Mentira» es exactamente la palabra. Durante el reciente debate en el congreso sobre el aborto por nacimiento parcial, los promotores del aborto seguían argumentando que Roe vs. Wade legalizó el aborto sólo en el primer trimestre. Esto es una mentira. Roe legalizó el aborto por cualquier motivo relacionado a la salud de la madre -sin interesar cuán holgadamente sea definido- hasta el momento del nacimiento. Y los activistas del aborto han peleado cualquier intento de restringir el aborto porque entienden cuan dramático fue Roe.

George Orwell alguna vez escribió que el asunto central del uso del lenguaje político en nuestro tiempo es «la defensa de lo indefendible». Nada muestra más claramente esto que el debate sobre el aborto por nacimiento parcial. Los activistas de «elección» llaman al aborto por nacimiento parcial de todo, pero menos lo que realmente es: un tipo de infanticidio. Es un acto de violencia tan crudo que repela y disgusta incluso a muchos promotores del aborto - por lo que sólo dos vetos del pasado presidente Bill Clinton lo guardaron para ser declarado fuera de ley por el Congreso años atrás.

En todo aborto por nacimiento parcial, el abortista toma la cabeza de un niño con vida en sus manos mientras lo va matando. Ninguna manipulación del lenguaje de los defensores de la «elección» puede ocultarlo.

Las firmas de prohibición del aborto por nacimiento parcial esta semana nos recuerdan dos cosas. Primero, si los católicos y otras personas de buena intensión trabajan incansable e inteligentemente, podemos realmente hacer una diferencia en la naturaleza de nuestras leyes. Podemos empezar a restaurar la protección legal por la santidad de la vida humana.

Segundo, aún tenemos un largo camino por delante. Por ello, en medio de nuestra gratitud, debemos volcarnos aún más sinceramente a rezar.

EL OBSERVADOR 439-11

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FIN

 
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