El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
14 de diciembre de 2003 No.440

SUMARIO

bulletPORTADA - Que la belleza salvará al mundo
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - La cueva y el mercado
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - El pesebre, y no el consumismo, representa el espíritu navideño
bulletFAMILIA - Sobre el peor asesino de hoy
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR - Tía deprimida
bulletPINCELADAS - Vendió los Evangelios
bulletDOCUMENTOS - Cuando los esposos expresan la verdad con sus cuerpos
bulletJÓVENES - Copito de Nieve
bulletMIRADA JOVEN - ¿IVA en libros?
bulletLOS VALORES DE LOS MEXICANOS - Nuestros impuestos están trabajando
bulletCULTURA - «Sólo un proyecto de vida armónico es capaz de vencer hoy a la depresión»
bulletPARA ELLAS - ¡No tengo tiempo!
bulletPICADURA LETRÍSTICA - Aires anticipados de la Navidad
bullet¿Dónde están las Lupitas?

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PORTADA
Que la belleza salvará al mundo
Sobre la Inmaculada Concepción de María
Por Maité Urquiza Guzzy·

«Yo, la más mínima de las esclavas de María Santísima, Nuestra Señora... reitero el voto que tengo hecho de creer y defender que la siempre Virgen María, Nuestra Señora, fue concebida sin mancha de pecado, en el primer instante de su ser purísimo; y así mismo, creo que ella sola tiene mayor gracia, a que corresponde mayor gloria, que todos los ángeles y santos juntos; y hago votos de creer y defender cualquier privilegio suyo que no se oponga a nuestra fe, creyendo que es todo lo que no es ser Dios; y postrada con el alma y corazón en presencia de esta santísima Señora y de su glorioso esposo el señor san José, y de sus santísimos padres, Joaquín y Ana, les suplico humildemente que me reciban por su esclava, que me obligo a serlo toda la eternidad... Y en señal de cuánto deseo derramar la sangre en defensa de estas verdades, lo firmo con ella, en cinco de marzo del año de mil seiscientos y noventa y cuatro...».
(Firma, con sangre): Juana Inés de la Cruz

La firma está estampada 160 años antes de que el Santo Padre Pío Noveno, declarara dogma la Concepción Inmaculada de María, el 8 de diciembre de 1854. Nuestra Sor Juana habría dado su sangre por la pureza de María. Quizá esta carta no haya sido leída por tantos investigadores y hombres de letras que insisten en que Sor Juana entró al convento porque era el único lugar donde podía desarrollar su intelecto. Si dar la sangre por la Inmaculada Concepción de María y adelantarse siglo y medio al dogma es veleidad intelectual, la fe de Sor Juana es una impostura.

No lo es. Como tampoco la fe de miles de millones de católicos que guardamos la pureza del «Vaso precioso de la Gracia», como un dogma maravilloso y entrañable.

Necesidad en tiempos de tinieblas

Sobre todo, un dogma de luz en tiempos en que las tinieblas, las desesperaciones y los desconsuelos habitan hasta la propia luz. Hoy la Inmaculada es una necesidad. De creer que existe la pureza. De que la pureza es vocación. De que la virtud triunfa sobre la venganza. A María la necesitamos «perfecta», «carnal y pura» como la llamaba Charles Pêguy. Enteramente humana para ser Nuestra Madre; eternamente pura, y así ser nuestra guía hacia la Casa de todos que es la Casa del Padre. Nunca como en esta aurora del Tercer Milenio -descarnada y descarada; donde el hombre es más que lobo del hombre- hizo tanta falta creer con la sangre que la debilidad de nuestra condición es la fortaleza de la Gracia. La teología de la Inmaculada es de una piedad cegadora. Quizá por esto haya habido tantos pintores anónimos o famosos que intentaron captarla como lo que es su belleza: incubadora de iluminaciones.

La salvación engendrada por la que es salvada. La paradoja como seno del nacimiento del cristianismo. Lo altísimo que se abaja y lo bajísimo que se ensancha. Una mirada que puede mirarse limpia; un cuerpo que es catedral; la semilla del verso, pues toda poesía nace de ese «Hágase en mí según tu palabra». Las semillas de todos los himnos, el humus de todas las artes.

Nunca la carne negada, sino agradecida

«Hay una mística de la debilidad, pero necesitamos una mística de fortaleza», dijo San Bernardino Hernando, al referirse a la avidez de los hombres por la Inmaculada Concepción de María. Queremos tenerla a ella para que fecunde los sueños de una tribu malherida por el pecado original. Ella es la fortaleza, la «Torre de Marfil», la «Casa de Oro» de una especia bruñida en barro y en bronce. El «Sí» de María es el sí universal de la vida. Cada acto de amor renueva, como la rama verde al olmo seco de Machado, el sí del alma a sus asuntos. Y los asuntos del alma van siempre arriba de la carne: no negándola: agradeciéndola.

María es Nuestra María. Porque no abandonó su condición de muchachita judía. Su condición orante y esperanzada. Es Nuestra María por el ideal de voluntad humilde o de humildad voluntaria con que se entrega a los designios de un Logos que no alcanza a ser entendido por la razón pero que jamás nunca contradice a la razón.
Si alguno quisiera mostrar que la Inmaculada es un mito, que derribe el torrente de sangre puesta en prenda por tantas mujeres y tantos hombres como sor Juana Inés de la Cruz, que creyeron sin ver, por la fuerza de atracción de una verdad a la que todos queremos ascender: la verdad íntima y sencilla de que la belleza de lo puro existe y de que la belleza salvará al mundo.

*(Texto preparado por JSC para ser leído en la Iglesia de Santa Rosa de Viterbo. Querétaro, el pasado 4 de diciembre de 2003; fecha de la entrega del cuadro restaurado por Regina Trespalacios Quijano y su equipo de la facultad de Bellas Artes de la UAQ, de la pintura de caballete del Siglo XVlll sobre la Inmaculada Concepción de María)

EL OBSERVADOR 440-1

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


CARTAS DEL DIRECTOR
La cueva y el mercado
Por Jaime Septién

Temporada de consumo sin sentido. Consumo por sí mismo ¡Qué lejana la austeridad cristiana! El mercado inundado de baratijas. La televisión a todo tren, escupiendo basura. Tiempo de irracionalidades y sentimentalismos. El Niño pobre, Rey del mundo, escondido tras del biombo del estilo publicitario. La cueva convertida en supermercado. No hay tiempo para la alabanza. Sólo para el comercio sin moral y para la religión sin sacrificio.

La publicidad aliada del éxito. En todos los medios, en todos los momentos. Y no se crea que se trate de la difusión de una idea sofisticada del éxito. Unido a ganar dinero. Sencillamente es la nueva religión. El culto por el objeto, por la posesión de objetos. Al niño actual se le enseña a crecer acumulando. El que no acumula está fuera del tiempo. Es un extranjero en su propio territorio. Habrá un vacío entre sus compañeros de escuela. Lejanía social: títeres de la promoción.

La publicidad es puro estilo sin contenido. Se ha robado de las artes plásticas, de la literatura, de la poesía, del cine, los recursos del ritmo, de la ambigüedad en las frases, del efecto visual. Todo puesto a beneficio del mismo fin: vender; hacer de los espectadores consumidores. Pleitesía al mercado. Son sus reglas las que mandan. Y si para tener participación en él hay que utilizar el arte, utilícese sin recato. Nadie pone un pero a esta transmutación perversa. No hay autoridad que enfrente a la ilusión engañosa, a la engañifa institucional, a la provocación del consumo inveterado.

Excesos de la retórica. Ahora sucede que «somos parte» de todas las empresas. Que cada mercachifle «está pensando en nosotros». Que en lugar de engatusarnos para comprar un carromato nos están dando «la llave del futuro»; «el poder»; «la realización de nuestros sueños». Adoración de lo superfluo: «son «lujos», pero «los valemos», «los vale tu familia, tus hijos, tu estilo de vida».

El mecanismo está en hacernos creer que alguien, la empresa privada, la compañía automotriz, la juguetera, el canal de televisión nos está haciendo la vida más sencilla, más placentera, en medio de la armonía y tranquilidad (que da el tener muchas cosas).

El estilo publicitario frente a la construcción de ciudadanía. Para que el país avance, para que el desarrollo humano se humanice (y sea desarrollo), la apropiación, la dictadura del mercado y el recurso único del beneficio empresarial son pésimos consejeros. La zanja que existe en México entre los medios publicitarios y la llamada realidad-real es un abismo.

Por un lado, el narcótico del consumo, por el otro, la realidad de la pobreza. Dos mundos en un mismo entorno. Y luego hay quien se sorprende de la beligerancia momentánea del «México bronco». La culpa es de la incapacidad política, cierto, pero también de quienes han instaurado el patrón del éxito como moral de los individuos, y han hecho operativo el mensaje de que es más el que más consume, y mejor el que más tiene.

Desde luego nada tiene que ver con el Niño al que celebra la Navidad. Destaca el vocerío de feria y la arena del mercado contra el silencio de la noche estrellada, en un establo de bueyes, a la salida de Belén...

EL OBSERVADOR 440-2

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


EL RINCÓN DEL PAPA
El pesebre, y no el consumismo, representa el espíritu navideño

Juan Pablo II ha señalado que es la sencillez del pesebre, y no el consumismo, el que representa el verdadero espíritu de la Navidad.

La simplicidad del pesebre «contrasta con aquella imagen de la Navidad que frecuentemente es propuesta de manera insistente por los mensajes publicitarios.

«Incluso la bella tradición de intercambiar, entre familiares y amigos, regalos con ocasión de la Navidad, bajo la presión de una cierta mentalidad consumista, corre el riesgo de perder su auténtico sentido navideño.

«En efecto, esta costumbre se comprende a partir del hecho que Jesús en persona es el Don de Dios para la humanidad, de quien nuestros regalos en esta fiesta quieren ser reflejo y expresión. Por esta razón es más que nunca oportuno privilegiar aquellos gestos que manifiestan solidaridad y acogida hacia los pobres y necesitados.

«Ante el pesebre la mirada se detiene, ante todo, en la Virgen y san José, que esperan el nacimiento de Jesús. El Evangelio, con el relato de la Anunciación, nos muestra a María en escucha de la Palabra de Dios y dispuesta a cumplirla fielmente».

Así, en María y José vemos «las condiciones indispensables para prepararnos para el Nacimiento de Cristo. Ante todo, el silencio interior y la oración, que nos permiten contemplar el misterio que se conmemora. En segundo lugar, la disponibilidad para acoger la voluntad de Dios, como sea que ésta se manifieste.

«El sí de María y de José es pleno e involucra a toda su persona: espíritu, alma y cuerpo. ¡Así sea para cada uno de nosotros! Jesús, que dentro de pocos días hará resplandecer de gozo nuestro pesebre, pueda encontrar en cada familia cristiana una generosa acogida, así como sucedió en Belén en la Noche Santa».

EL OBSERVADOR 440-3

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


FAMILIA
Sobre el peor asesino de hoy
Por Yusi Cervantes Leyzaola

En el marco de la XVIII Conferencia Internacional del Consejo Pontificio para la Salud sobre la Depresión, monseñor Javier Lozano Barragán, quien dirige la Pastoral de la Salud, se refirió al suicidio como el principal asesino de hoy. Es afortunado que el Vaticano se ocupe de este tema, que llame nuestra atención respecto a la atención de las personas deprimidas. La depresión es una enfermedad honda, incomprendida y discapacitante, de la que el suicidio es la expresión más dramática.

Sin embargo no es de la depresión ni del suicidio de lo que deseo hablar en estos momentos, sino de lo que considero el principal asesino de hoy. Sin restarle importancia a esa trascendente conferencia, y sin afán de contradecir a Mons. Lozano, a quien habrá que agradecerle esta iniciativa que va a favorecer a miles de personas, quiero señalar que, aunque efectivamente el suicidio es un asesino terrible, considero que hay otro peor, al que la madre Teresa de Calcuta consideraba el más grande mal de nuestra época: el aborto.

Miles y miles de vida son segadas cada año aun antes de nacer. Y, además del gravísimo daño que implica la pérdida en sí de estas vidas, se provocan otros también terribles. Uno es el profundo daño psicológico que marca a las mujeres que han abortado, que es incurable. Otro es la paulatina pérdida de la conciencia social respecto a este crimen.

Aun después de un sincero arrepentimiento, del sacramento de la reconciliación y de una terapia psicológica, permanece una cicatriz en la mujer que se provocó un aborto, una herida en lo profundo del alma porque una mujer no puede olvidarse de un hijo muerto, menos aún si participó en su muerte. Dios perdona a través del sacramento, de eso no cabe duda; que la mujer que abortó se perdone a sí misma es más difícil. Pero aun si lo logra y cambia para bien su vida (¡qué bueno que así ocurra!) queda esa marca, esa pérdida tan íntima que es, de alguna manera, haber perdido una parte de sí misma. Éste es el caso de las mujeres que han sido conscientes de la gravedad de sus actos, que se han arrepentido y han buscado la reconciliación y la sanación. Desgraciadamente, tal vez son mayoría las que no lo hacen. Muchas, sencillamente, tapan el asunto, hacen como si no hubiera ocurrido, sin darse cuenta de lo dañadas que están y de cómo esto repercute en su vida actual, en la forma en que se ven a sí mismas y la forma en que se relacionan con los demás. Otras muchas se convierten en simpatizantes y hasta promotoras del aborto. Es un mecanismo inconsciente para suavizar su culpa. Mientras más escuchen y más convencidas estén de que abortar es un acto correcto, menos culpables se sienten. Al menos superficialmente. Porque ver como natural el crimen cometido implica un daño severo en el espíritu.

Daño que tiene que ver con la creciente mentalidad social que favorece al aborto con variados argumentos que evaden el punto principal: que el bebé en gestación es un ser humano cuya vida merece ser respetada.

El aborto es un asesinato. Nuestra condena a este asesino debe ser firme y decidida. Sin embargo, no debemos condenar a las mujeres que abortan. No nos toca juzgarlas, sino acogerlas delicadamente para ayudarles a ver que Dios las ama y les ofrece la redención. Muchas de ellas abortaron mientras se sentían bajo una gran presión, angustiadas, confundidas, deprimidas, solas... Tanto o más culpables que ellas son esos padres que amenazan a sus hijas con matarlas o correrlas si resultan embarazadas, esos novios que se desentienden del problema, la sociedad que rechaza a las madres solteras, los medios de comunicación que favorecen el aborto, los «amigos» que aconsejan el aborto en lugar de ofrecer un apoyo real, los empleadores que no dan trabajo a las mujeres embarazadas o con hijos, y muy especialmente, las personas que practican los abortos, lucrando con la muerte de seres inocentes.

El aborto es el peor asesino de nuestros tiempos, pero no nos atrevemos a llamarlo por su nombre. Incluso empleamos la misma palabra que usamos para referirnos al aborto espontáneo, pese a que son hechos diametralmente distintos. (Otros idiomas, como el alemán, tienen diferentes palabras para el aborto provocado y el aborto espontáneo). El aborto, como la depresión y el suicidio, es un fuerte desafío para los cristianos, que nos reclama urgentemente. Pero no hay que olvidar que nuestra lucha contra el aborto necesita pasar por el apoyo amoroso y eficaz a las mujeres que quedan embarazadas en situaciones difíciles.

EL OBSERVADOR 440-4

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


ORIENTACIÓN FAMILIAR
Tía deprimida

PREGUNTA:
Escribo para hacer una consulta respecto a una tía que tengo. Ella tiene problemas con sus nervios desde muy chica pero ha ido empeorando por muchas cuestiones personales: primero se divorció, luego murió su única hija y la mayor de tres hijos. Mi tía se encuentra ahora con otras tías mías y sus hijos viven lejos, así que casi no puede verlos. Lo que queremos saber es si se puede ayudar a mi tía ya que se encuentra en un estado de depresión muy fuerte.

RESPUESTA:
Tu tía ha sufrido dos de los tres golpes más fuertes que puede sufrir un ser humano: la muerte de un hijo y el divorcio. Y esto con una personalidad que ya de por sí, según cuentas, no era muy fuerte. Por supuesto que es posible ayudarla, es más, es necesario y urgente hacerlo. Tu tía requiere atención psicológica e incluso tal vez también psiquiátrica porque quizás conviene darle algún medicamento antidepresivo un tiempo, por lo menos mientras sale de lo más profundo de la depresión. La depresión es una enfermedad, y hay que tratarla como tal. Mientras tanto, denle cariño, apoyo y comprensión. Háganle saber lo importante que es para ustedes y lo valiosa que es como ser humano. No la presionen diciéndole que se anime, como si dependiera solamente de su voluntad. Pero, en cambio, sí pueden invitarla, sin forzarla, a salir, a estar en contacto con la naturaleza, a recibir a personas significativas en su vida, a hacer algunas de las cosas que le agradaban en otro tiempo, a asistir a algún retiro o charla que le recuerde que Dios la ama y que su hija vive en presencia de Dios. Es necesario que estas pruebas acrecienten su fe. Hablen también con los hijos para que se hagan responsables del apoyo que requiere su madre. Aun si no pueden ir a verla, seguramente pueden escribirle y llamarle por teléfono con frecuencia. Por otro lado, no eviten que tu tía exprese su tristeza: si mil veces necesita llorar a su hija muerta, mil veces ofrézcanle un hombro para hacerlo. Pero después, mil veces también, ayúdenle a ver la parte luminosa de la vida, los dones que aún tiene y lo necesaria que es su presencia.

Ya que esté tu tía en terapia, pueden hablar con el psicólogo o psiquiatra que la atienda para pedirle consejo acerca de cómo ayudarla a ella en lo personal. Cada persona es distinta, y el especialista puede orientarlos respecto al caso particular de tu tía. En todo caso, la receta, para la familia, es el amor. Ofrezcan a tu tía amor en todas las formas que les sea posible; ésa es la mejor forma que tienen de ayudarla, misma que incluye, como ya te decía, el procurarle ayuda profesional. Verán que en poco tiempo tu tía comienza a ver la vida de otro modo y este tiempo de depresión parecerá un mal sueño (Y. C. L.)

La psicóloga Cervantes responderá por este medio las preguntas que le envíen a
El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al tel. 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com  

EL OBSERVADOR 440-5

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PINCELADAS
Vendió los Evangelios
Por Justo López Melús *

El devoto Bersarión siempre iba leyendo el Evangelio. Leía y releía, y lo que leía lo vivía. Un día halló un mendigo desnudo y le entregó su manto, acordándose de las palabras del Evangelio. Y poco después halló otro que, desnudo, se moría, y lo cubrió con su túnica.

Desnudo se encuentra el bueno de Besarión, sentado en un rincón. «¿Qué te ha pasado?», le preguntaron. «Nada, sino cumplir lo que dice este libro». Y les enseñaba el Evangelio. Y otro día tropezó con un mendigo desfallecido de hambre. Vendió a un panadero sus Evangelios por un pan y se lo llevó al mendigo. Así es como de verdad tenía el Evangelio.

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 440-6

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


DOCUMENTOS
Cuando los esposos expresan la verdad con sus cuerpos
¿Por qué la Iglesia de Cristo se opone a la anticoncepción? ¿Es por puro capricho, pensamiento retrógrada o simple deseo de llevarle la contra al mundo, o lo que sucede es que hay algo sublime detrás de esta enseñanza eclesiástica? Monseñor Victor Galeone, obispo de Saint Augustine (Florida, EU), responde a través de la carta pastoral El matrimonio: una comunión de vida y amor, que a continuación extractamos:


La anticoncepción está tan extendida que envuelve al 90% de las parejas casadas en algún momento de su matrimonio.

Para comprender por qué está mal es necesario primero entender lo que Dios consideró originalmente que debía ser el matrimonio. En los primeros capítulos del Génesis aprendemos que Dios mismo diseña el matrimonio con un propósito doble: para comunicar vida y amor.

Hay dos relatos de la creación en el libro del Génesis. En el primero dice: «Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó» (Gn 1, 27). El siguiente versículo contiene el primer mandamiento dado por Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra». Vemos así que el primer propósito de Dios para el matrimonio es el dar vida. Sin el amor que envuelve a marido y mujer, la vida humana dejaría de existir en esta tierra.

En el segundo relato de la creación aprendemos que el otro propósito que Dios tiene para el matrimonio es el dar amor: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada» (Gn 2, 18). Sí, Dios piensa en el marido y la mujer para que sean amigos íntimos, apoyándose el uno en el otro en el amor mutuo y duradero. En consecuencia, el matrimonio existe para comunicar vida y amor.

Los dos propósitos del matrimonio están mutuamente interconectados hasta ser inseparables. Primero, hay que recordar que Jesús eliminó la posibilidad del divorcio al aplicar estas palabras a la unión del hombre y de la mujer: «Los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre» (Mc 10, 8-9).

En otras palabras, los esposos forman una entidad orgánica, como la cabeza y el corazón --no mecánica, como la cerradura y la llave-. La separación de la cabeza o del corazón del cuerpo -al contrario que la retirada de una llave de su cerradura- provoca la muerte del organismo. Así ocurre también con el divorcio. Asimismo, ha sido Dios quien ha combinado los aspectos del matrimonio de dar amor y dar vida en uno y en el mismo acto.

Por lo tanto, no podemos separar a través de la anticoncepción lo que Dios unió en el acto conyugal más de lo que podemos separar a través del divorcio lo que Dios unió en la misma unión matrimonial.

El lenguaje corporal del amor conyugal

Como dice el papa Juan Pablo II, Dios pensó que el amor matrimonial se expresara en un lenguaje especial: el lenguaje corporal del acto sexual. Con esto en mente, vamos a plantear algunas preguntas: ¿Es normal que una esposa se ponga auriculares mientras escucha a su marido? ¿Es normal que un marido se tape la boca con la mano, mientras habla con su esposa?

Estos ejemplos son tan anormales que parecen absurdos. ¿Si tal comportamiento resulta anormal para la comunicación verbal, por qué toleramos que una esposa use un diafragma o la píldora, o un marido utilice un condón durante la comunicación sexual?

Todavía peor, ¿cómo se puede justificar que un marido sufra la intervención de un cirujano en sus robustas cuerdas vocales, o a una esposa se le quiten los tímpanos quirúrgicamente? En el área de la comunicación sexual, ¿en qué se diferencian estos horroríficos ejemplos de una vasectomía o de una ligadura de trompas?

¿No es tarea de un cirujano el quitar un órgano sólo cuando está enfermo y amenaza la vida humana? ¿Si los testículos o los ovarios no están enfermos, sobre la base de qué estamos frustrando su propósito? ¿Podría ser que estemos adoctrinados por la cultura de la muerte por lo que consideramos ahora que un bebé es una enfermedad, de la que nos debemos inmunizar a través de la esterilización?

Jesús nos reveló la vida interna de Dios como una Trinidad de personas. Por consiguiente, el lenguaje del cuerpo de la unión conyugal entre un hombre y una mujer debe reflejar la propia vida interna de Dios, el amor mutuo entre el Padre y el Hijo, que es la persona del Espíritu Santo.

Desde la primera página hasta la última, la Biblia es una historia de amor. Comienza en el Génesis con el matrimonio de Adán y Eva, y termina en el libro del Apocalipsis con el banquete festivo del Cordero -el matrimonio de Cristo y su Esposa, la Iglesia-. Desde toda la eternidad Dios anhela darse a nosotros en matrimonio. Nadie ha expresado este hecho de modo más gráfico que el profeta Isaías: «Porque como se casa joven con doncella, se casará contigo tu edificador, y con gozo de esposo por su novia se gozará por ti tu Dios» (Is 62, 5).

Anticoncepción: diciendo mentiras con nuestros cuerpos

Puesto que Dios formó nuestros cuerpos macho y hembra para comunicar tanto la vida como el amor, cada vez que un marido o una esposa frustra deliberadamente este doble propósito por medio de la anticoncepción, están diciendo una mentira. El lenguaje del cuerpo del acto conyugal dice: «Yo soy todo tuyo», pero el dispositivo anticonceptivo agrega, «excepto en cuanto a mi fertilidad».

En términos reales, se están mintiendo el uno al otro con sus cuerpos. Están diciendo a Dios: «Puedes haber hecho nuestros cuerpos para ayudarnos a transmitir la vida a un alma inmortal, pero has cometido un error, un error que intentamos corregir. Tú puedes ser Señor de nuestras vidas, pero no de nuestra fertilidad».

Hace 35 años Paulo VI dijo en esencia la misma cosa cuando publicó su encíclica Humanae vitae. Condenó toda forma de anticoncepción como impropia de la dignidad de la persona humana, lo que provocó que católicos y no católicos regañaran «al viejo célibe del Vaticano» por haberse equivocado al leer los signos de los tiempos y obstaculizar así la entrada plena de la Iglesia en la era moderna. Pero el Papa estaba simplemente exponiendo la enseñanza de la Iglesia, que no ha tenido cambios desde sus comienzos.

Muchos se mofaron de las consecuencias calamitosas que el papa Paulo predijo si se extendía la anticoncepción. Entre sus predicciones estaban: 1) Aumento de la infidelidad conyugal. 2) Descenso general de la moralidad, especialmente entre los jóvenes. 3) Maridos que ven a sus esposas como meros objetos sexuales. 4) Gobiernos forzando a su gente a programas masivos de control de nacimientos.

Treinta y cinco años más tarde incluso los críticos de la Humanae vitae admiten que su enseñanza fue profética.

Muchos católicos que hacen uso de los anticonceptivos sostienen que no están haciendo nada malo puesto que están obedeciendo a los dictados de su conciencia. Después de todo, ¿no enseña la Iglesia que debemos seguir nuestra conciencia para decidir si un comportamiento es correcto o erróneo? Sí, eso es verdad teniendo en cuenta que tenemos una conciencia rectamente formada. Debemos todos conformar nuestras conciencias individuales con la ley natural y los Diez Mandamientos, de la misma manera que ajustamos nuestros relojes con la hora solar (el horario de Greenwich). Si un reloj va demasiado rápido o demasiado lento, pronto nos dirá que es hora de acostarnos cuando esté amaneciendo. Y decir que debemos acomodar nuestras conciencias individuales a comportamientos que contradicen claramente la ley de Dios es lo mismo que decir que debemos ajustar nuestras vidas al reloj, aunque éste nos esté diciendo que la noche es el día.

La planificación familiar natural: diciendo la verdad con nuestros cuerpos

Mientras que la anticoncepción siempre es incorrecta, hay una forma moralmente aceptable para que las parejas casadas espacien sus hijos: la planificación familiar natural. Las parejas pueden regular los nacimientos al abstenerse del acto conyugal durante el periodo fértil de la mujer. Los estudios han demostrado que la planificación familiar natural, cuando se sigue cuidadosamente, puede tener una efectividad del 99%.

¿Pero en qué se diferencia la planificación familiar natural de la anticoncepción? ¿Y por qué tanta incomodidad, si el objetivo es el mismo? Para entender la diferencia, uno debe tener en cuenta que tener una recta intención para una acción no justifica siempre los medios.

Por ejemplo, dos parejas distintas quieren sacar adelante a sus familias. La primera pareja lo hace a través de un empleo legítimo, mientras que la otra lo hace traficando con drogas ilegales. O dos personas quieren perder peso. La primera lo lleva a cabo sometiéndose a una estricta dieta, mientras que la otra persona come en exceso y luego se induce el vómito. O, para volver a nuestra analogía del lenguaje del cuerpo, decir que la planificación familiar natural no se diferencia de la anticoncepción es como decir que quedarse callado es lo mismo que decir una mentira.

Paulo VI expresó la misma idea de modo más poético: «Usufructuar, en cambio, el don del amor conyugal respetando las leyes del proceso generador significa reconocerse no árbitros de las fuentes de la vida humana, sino más bien administradores del plan establecido por el Creador».

(Fuente: Zenit)

EL OBSERVADOR 440-7

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


JÓVENES
Copito de Nieve
Por Guillermo Juan Morado

La muerte de Copito de Nieve, el famoso gorila albino del zoo de Barcelona, ha tenido una enorme repercusión mediática. Se habla y se escribe de su enfermedad, de su muerte por eutanasia, de su incineración... El animal no ha muerto en el anonimato; no ha sido una víctima sin rostro; no ha sido «uno más», sino él, Copito. Su «fallecimiento» ha motivado una elegía y un coral «último adiós».

En el panegírico sobre el gorila difunto no suele faltar el adoctrinamiento sobre los «derechos de los animales». ¡Todos llorando a Copito y citando a Singer! El filósofo de la «Animal Liberation», Peter Singer, ha calado profundamente en las mentes de las «plañideras» de nuestros días. La lógica de este pensador abruma: es posible, a la vez, llorar a un gorila y defender el aborto o el infanticidio. En una entrevista concedida en 1996, Singer afirmó que si comparamos la vida de un chimpancé con la de un bebé con problemas cerebrales, hay que reconocer un mayor «significado moral» al chimpancé. ¡Viva el utilitarismo!

Naturalmente, una cosa es predicar y otra dar trigo. Refiriéndose a su propia madre, muerta en el año 2000 después de padecer de Alzheimer, Singer explicó que, aunque ella había sido un miembro de la Sociedad para la Eutanasia Voluntaria y que ya no estaba mentalmente consciente, él no se sentía preparado para dar el paso de terminar con su vida. Es decir, el utilitarismo universal falla cuando chocamos de frente con nuestras obligaciones y motivaciones personales. Un cosa es aceptar que se experimente con niños y, otra, entregar al laboratorio al propio hijo.

Me apena la muerte de Copito; pero no olvido que se trata de un gorila. Comprendo que tenemos responsabilidades en relación con los animales; pero también que éstos no tienen derechos. No tengo dudas si hay que elegir sobre el «significado moral» de un bebé, nacido o por nacer, y el de un simio. No creo que se pueda practicar la eutanasia a un enfermo, como se la han aplicado a Copito. ¡Ay, pobre de mí, qué solo me voy a quedar sin Singer!

(Fuente: Periodismocatolico.com)

EL OBSERVADOR 440-8

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


MIRADA JOVEN
¿IVA en libros?
Por María Velázquez Dorantes

El impuesto al valor agregado es una de las respuestas que acosan últimamente a la sociedad mexicana. Parece ser que nuestros representantes políticos no tienen otra pasmosa idea que aumentar y aumentar dinero a lo primero que cruce por su mente.

Sabemos que el hábito de la lectura en México se mantiene en el peligro de extinción, puesto que algunos porcentajes indican que la cultura a través de medios impresos se encuentra en la cuerda floja de un México que se muestra apático ante las letras y el encanto de las palabras.

La economía y la política mexicana tienen la fabulosa concepción de intentar vender cultura a un precio mucho mayor. ¿ Qué les sucede a quienes piensan qué esa es una excelente idea para recuperar al país?

Lo que México necesita, antes del IVA en libros, es que la sociedad comience a leer sobre el asunto; pero si a esto le sumamos un impuesto, un mal hábito, inercia, desinterés, falta, de tiempo y todos los pretextos que se ponen para no tomar un libro, ¿quién comprará un libro para mantenerse informado?

¿Verdaderamente hay mentes que creen que ésta es una buena idea para sacar adelante los problemas económicos?

El analfabetismo es otro de los puntos débiles de nuestro país, cosa que atormenta la cultura literaria.

Debilidad para los mexicanos, fortaleza para que se aplique una reforma de valor agregado a todo el conjunto que implica un libro.

¿ Cuánto tiempo se le ha dedicado a la intención de implantar una nueva reforma para libros? La respuesta: mucho más de lo que pensamos, y por qué no dedicar más tiempo a la realización de programas para la enseñanza de la lectura, al cultivo por las representaciones escritas, y al combate en contra del analfabetismo mexicano.

La respuesta también es sencilla, esto en lugar de frecuentar un crecimiento económico fuerte, haría todo lo contrario para quienes pretenden implantar el IVA.

Parece que nuestros representantes políticos ven a la lectura como el enemigo que los desaparecerá a ellos, y, antes de que esto suceda, ellos se encargan de desvanecerla ante los ojos de un México despreocupado por ello.

EL OBSERVADOR 440-9

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


LOS VALORES DE LOS MEXICANOS
Nuestros impuestos están trabajando
Por Antonio Maza Pereda

Esta frase, ya antigua, fue el fruto de la «creatividad» de algún publicista del gobierno para convencernos de que el dinero que pagamos en los impuestos estaba siendo bien empleado. La frase empezó a adornar artículos, obras en construcción, discursos, etc. Claro, como era de esperarse, la frase fue rápidamente tomada a chunga. Primero, en aquellas épocas de escasa democracia, nuestros gobernantes eran impuestos, no electos. De ahí que fuera tan fácil darle doble sentido a la frase. Después, la frase se usó para explicar o comentar las fortunas inexplicables de algunos: «Claro -decía la gente-, nuestros impuestos están trabajando». Como era de esperarse, la campaña no logró sus objetivos. Todos seguíamos igual de escépticos sobre las bondades de pagar impuestos.

Hoy, algunas décadas después y una transición democrática de por medio, los mexicanos seguimos igual de escépticos. No queremos pagar, no estamos convencidos de que se necesita pagar impuestos. La propia palabra es odiosa: Los impuestos nos los imponen. No son el fruto de nuestra voluntad; no son algo que estemos convencidos de entregar. Las razones son múltiples. Que si se los apropian los gobernantes. Que si se usan mal. Que si son muy elevados. Que si son desproporcionados. Que si hay muchos que no los pagan. El caso es que pagar impuestos no forma parte de nuestros valores.

Ya lo decía Maquiavelo: «Los hombres olvidan más fácilmente la pérdida de su padre que la pérdida de su patrimonio». En consecuencia, si el gobernante no quiere ser impopular, no debe dar la impresión de que está reduciendo el patrimonio de los gobernados.

Todo esto viene a cuento por la discusión que veremos en los días próximos sobre la tan traída y llevada reforma fiscal. Demagogos de todos los signos quieren aparecer como los defensores de nuestro patrimonio. Nos quieren convencer, como han tratado por décadas, de que podemos tener buenos servicios del gobierno sin que nos cueste, o al menos, que les cueste a otros, no a nosotros. «Que paguen más los que más tienen», es un ejemplo de las frases que usan para vendernos la idea de que, si sólo votamos por ellos, habrá otros que paguen. O bien, que no hace falta aumentar los impuestos; para ello se inventaron las deudas. Claro, no nos dicen que las deudas después se tendrán que pagar, como están aprendiendo amargamente en Argentina, donde todos los gobiernos estatales se endeudaban alegremente y pagaban con certificados de deuda a sus empleados y proveedores.

Claro, a nadie va a hacer popular el decirnos que toda organización, llámese gobierno, Iglesia o hasta el más modesto condominio, necesita que sus miembros aporten dinero para que la comunidad funcione. Es una de las cargas que lleva el vivir en sociedad. Si alguno no puede pagar, podría aportar su trabajo, como se hace aún en algunas comunidades indígenas. Pero nadie -nadie- debe sentir que no le toca contribuir. Es tarea de todos. Claro, también hay que exigir que haya un gasto transparente, que no haya fugas, etc. Eso nadie lo duda. Pero al mismo tiempo debemos exigir, y exigirnos, que todos demos nuestra parte al sostenimiento de nuestra sociedad.

EL OBSERVADOR 440-10

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


CULTURA
Aquilino Polaino, psicólogo español:
«Sólo un proyecto de vida armónico es capaz de vencer hoy a la depresión»
Por Manuel Robles / La Razón para El Observador

Hace un par de semanas ha tenido lugar en Burgos (España) un Congreso sobre «El hombre, la mujer y la identidad de sexos», promovido por el Círculo de Estudiantes Universitarios Católicos. El doctor Aquilino Polaino, decano de la Facultad de sicología de la Universidad San Pablo-CEU, ha declarado que «el objetivo de este Congreso ha sido reflexionar sobre los roles masculino y femenino que hoy están tan confusos en nuestra sociedad».

¿A qué conclusiones ha llegado este congreso sobre el hombre y la mujer?
Hemos querido salir al paso desde un punto de vista científico sobre los roles masculino y femenino, sin olvidar dos temas muy importantes de nuestra sociedad: los nuevos conflictos matrimoniales y la compatibilidad entre vida de familia y trabajo. Para mí la familia es más importante que el trabajo. Olvidar esto es perder la familia, y a la larga el trabajo.

¿En que incide la vida espiritual para curar las depresiones?
En Estados Unidos hay estudios recientes donde se demuestra que las ideas religiosas y su práctica ayudan a la recuperación del estrés. De todos modos, pienso que la mejor prevención para las depresiones es una familia vertebrada por el cariño entre sus miembros. Las separaciones, la falta de comunicación con los hijos, los padres que no tienen tiempo para sus hijos... son los «ingredientes» para las depresiones.

¿Qué se puede hacer para vencer hoy a la depresión?
Sólo un proyecto de vida que incluya en armonía los cuatro elementos que dan unidad a la existencia hará posible superar el estrés y la depresión. Armonizar el trabajo, la familia, los amigos y los ideales trascendentes.

EL OBSERVADOR 440-11

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PARA ELLAS
¡No tengo tiempo!

¡Cuántas veces al día decimos y escuchamos esta frase! Vivimos sumamente aceleradas sin darnos tiempo para lo verdaderamente importante. Pero... ¿ Qué es el tiempo? El tiempo es la sucesión de acontecimientos que implica un cambio; si nada cambiara, el tiempo no existiría. El tiempo también es el arte de hacer que mi vida se utilice en mi beneficio y en el de los demás. Pero para hacer esto, debo pensar en la organización del tiempo, que es la organización de mi misma y del manejo adecuado de mis recursos. Cuando las horas nos parecen largas es porque estamos aburridas y tristes, en cambio, cuando estamos felices, el tiempo vuela. El tiempo no es sustituible, ni renovable, ni recuperable. Mi vida no puede repetirse, su tarea es única y mi única oportunidad para realizarla. Cada momento que vivimos jamás volverá a repetirse, ya que el tiempo sigue, sin detenerse, en el mismo ritmo para todos, así se trate de un niño, de una anciana, de una mujer, o de un hombre.

La falta de tiempo es un engaño que nace de la mala organización, de la confusión de prioridades, de la ignorancia de objetivos o de la obsesión por hacer más cosas de las razonablemente posibles, todo porque no somos capaces de decir NO.

El uso del tiempo es reflejo de la personalidad y cada quien hace uso de él de acuerdo a sus propios intereses. Manejamos el tiempo en forma diferente de acuerdo a nuestra edad, ya que están de por medio los valores y la capacidad de cada persona. La organización del tiempo es la organización de la vida y malgastar el tiempo es malgastar la vida. El tiempo perdido no se puede recuperar, porque el tratar de recuperar tiempo es a costa del tiempo que le dedicaríamos a algo más. Es por ello que debemos cuidar nuestras horas, tenemos tan pocos años para amar, para sonreír, para perdonar y para sentirnos vivos, que no es gusto que los malgastemos. Un elemento muy importante para que el manejo del tiempo sea efectivo, es dar prioridad a lo que verdaderamente la tiene y no perdernos en insignificancias.

Para tener un manejo adecuado del tiempo se recomienda lo siguiente:

Planear.- el buen uso del tiempo exige planeación a corto, mediano y largo plazo. Funciona muy bien dedicarnos cinco minutos cada noche para planear un poquito nuestras actividades del dia siguiente y organizarlas en orden de importancia. Organizar pagos que hay que realizar de la casa, la escuela, etc., hacer lista de las compras verdaderamente necesarias, etc. Planear que las comidas sean económicas pero muy saludables.

Ser flexible.- saber adaptarnos a los imprevistos, ya que lo urgente y lo importante nos genera angustia si no logramos manejarlo en forma eficiente. Damos tiempo diariamente para un momento de diversión, ya sea de lectura, ver televisión, oír música, platicar, etc. Darle a la familia el tiempo que se merece para dialogar, jugar, hacer tareas, ir de excursión, etc. Dedicar tiempo para nuestra formación religiosa, intelectual y todo lo que me ayude a superarme. Asignar tiempo para darme a los demás con generosidad y sentido social.

Identificar problemas.- en ocasiones no está en nuestras manos solucionar las dificultades; muchas veces se resuelven por sí solas y no requieren de nuestro tiempo y energía.

Anticipar y prevenir.- en muchas ocasiones se puede prever los acontecimientos si usamos nuestra lógica, evitando que sucedan y nos roben un tiempo muy preciado.

No posponer decisiones y acciones.- con frecuencia, vamos dejando lo que tenemos que hacer, especialmente lo que más nos desagrada, sabiendo que tendremos que hacerlo y quizás con mas dificultades y esfuerzo.

En fin, debemos hacer que nuestro tiempo sea eficiente dándole más calidad y dedicándonos en cada momento y con toda la intensidad a lo que estamos haciendo, ya que ello nos dará satisfacciones y nos evitará pérdida inútil de tiempo al no haberlo hacho bien la primera vez.

No hay que desperdiciar el tiempo, pero si alguna vez nos sobra después de haber cumplido con nuestras obligaciones, utilizarlo para nuestro esparcimiento, aprendizaje y goce.

«Lo más caro que tengo es el tiempo... porque lo pago con la vida...»

Propósito para esta semana:Hacer una lista con los pasos que se requieren para el buen uso de mi tiempo, de acuerdo a mis propias necesidades y comentario en familia para comprometerme a cumplirlo.

Para comentarios a esta columna, escribir o hablar a: ANSPAC, Insurgentes Queretanos 88-4, Col. San Francisquito, C.P. 76040. Tel. (442)2 48 20 08, Fax (442) 2 48 20 07, Santiago de Querétaro, Qro.

EL OBSERVADOR 440-12

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PICADURA LETRÍSTICA
Aires anticipados de la Navidad
Por J. Jesús García y García

...la fe no es sólo un acto de la inteligencia, una convicción,
sino[también] un acto de la sensibilidad y de la voluntad,
un sentimiento de confianza, un deseo de sumisión.
ROGER MARTIN DU GARD

Entre los 40s y los 80s, según yo, tuvo lugar el auge del envío de tarjetas de Navidad por correo. Esto decayó después porque el servicio de entrega vino a ser cada vez más malo (uno recibía felicitaciones navideñas por allá por febrero, y algunas que sabíamos que nos habían enviado nunca llegaban) y, años más acá (los últimos cinco, digamos), vienen incrementándose otras vías de transmisión de nuestros parabienes. Cuando el auge, por estas fechas ya estábamos poblando de tarjetas el arbolito, y sabíamos que en los próximos días vendría un verdadero alud de ellas.
Es muy placentero y edificante que nos felicitemos unos a otros en este tiempo. Las personas de talento poético solían imprimir en sus tarjetas un poema de su invención, casi siempre un soneto alusivo. Los anuales sonetos de Salvador Novo (nada más por dar un ejemplo) fueron famosos, aunque casi nunca referidos concretamente a la celebración.

La misma clase de envíos, pero los suyos sí de mucho carácter pascual, hacía un mi pariente (pariente espiritual, compadre), el licenciado Genaro Ma. González, abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho, maestro y periodista, uno de los que siguieron a Julio Scherer, Vicente Leñero y otros cuando éstos salieron de Excelsior, en conflictivo momento, a fundar la revista Proceso.

Murió mi compadre hace muchos años, cuando, por culpa de la distancia, ya no nos veíamos. Hoy quiero recordarlo transcribiendo dos de sus mejores sonetos navideños, como anticipo de la festividad que tan próxima nos espera y que él celebraba colocando en su casa un gran Nacimiento o Belén que, si bien no alcanzó la fama del que ponía Carlos Pellicer, sí tenía su prestigio por la composición tan bella y minuciosa y lo proporcionado de las figuras.

CANCIONCITA A UNA VIRGEN MORENA

Tú juegas con un Niño que es moreno / a los coyoles y los colorines; / con el tejamanil haces violines / y flautas con las cañas del terreno.
Caracolas del lago azul-sereno, / sonajeros que inquietos querubines / llenaron con zinapos de jardines... / ¡Yo no quiero a tu juego ser ajeno!
Juguemos con la aurora y con la estrella, / paseando papalotes con la brisa... / ¡De trenza y con rebozo estás tan bella!
Pintemos en las pencas, con la tiza, / el paso de los ángeles sin huella... / ¡Quiero robarle a tu Hijo una sonrisa!

VILLANCICO DE LA PIÑATA

Eres como una estrella que, truncada, / se meciese en la comba de una reata, / mientras bajo tus luces se desata / el infantil gorjeo de la parvada.
Tu humilde alfarería quedó adornada / con festón de papel de oro y de plata; / desde la altura ofreces en barata / el polícromo don de la Posada.
¡Cantarito de barro sin querella, / pequeñito almacén de risa y fruta / en que el odio jamás dejó su huella!
Cuando estallas, tu muerte es la más bella: / un tepalcate tuyo, allá en la Gruta, / lo tomó el Niño Dios... ¡y lo hizo estrella!

Descanse en paz mi querido compadre y todos los sonetistas navideños que en el mundo hayan sido.

EL OBSERVADOR 440-13

  [SUMARIO] [INICIO]


¿Dónde están las Lupitas?
Por Justo López Melús *

Antes, cuando uno llegaba a México, si a una mujer la llamaba Lupita, probablemente acertaba. Pero eso era antes. Ahora, ya no. ¿Dónde están las Lupitas? Han desaparecido. Ni mirando con lupa encuentras una Lupe.

Tengo amistad con muchas familias, muy agradables, con niñas muy lindas, pero ninguna Lupita. Soy sacerdote y voy a confesar a varios colegios de niñas. Como un gesto de cordialidad y cercanía, suelo preguntarles el nombre. Sí, generalmente nombres bonitos y sonoros. Pero, ¡qué decepción! Nombres extranjeros y gringos, de actrices y novelas, y muy pocos del santoral cristiano. ¡Y ninguna Lupita! ¿Qué pasó, para olvidar de esa manera a la dulce Patrona de México? Esperemos que pase la moda y vuelvan las aguas a su cauce.

Soy de Zaragoza, donde se venera en una famosa basílica a la Virgen del Pilar. Allí, como antes sucedía aquí con la Guadalupana, es lo más normal y ordinario el nombre de Pilar, con todas las variantes posibles: Pilar, María del Pilar, Maripili, Pili, Pilita, Pilarica, Pilarita, Pilu, Piluca... Lo importantes es honrar a la Patrona.

Acabo de leer que en el barrio del Pilar, de Madrid, convocaron a un acto por internet a todas las mujeres que se llamaran Pilar, y de sólo ese barrio acudieron 449. «Pilis a miles», publicaba un periódico. Así que las Pilis consiguieron entrar en el Guinness de los récords, y desbancar a Sydney que figuraba en el Guinness con 140 tocayas.

Espero que pronto pase en México el sarampión de la moda, y las mamás pongan otra vez a sus niñas el melodioso nombre de la Madre del Tepeyac...

Hace poco, una niña de 4 años me dio una respuesta preciosa, que también merecía figurar en el Gui-nness de los récords. Le pregunté quién era el Niño Jesús, y me dejó emocionado al responderme: «El bebé de mamá Lupita». ¡¡Insuperable!! Y termino como empecé: ¿Dónde están las Lupitas?

* Operario Diocesano en San José de Gracia en Querétaro.

EL OBSERVADOR 440-14

[SUMARIO] [INICIO]


FIN

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006