El Observador de la Actualidad

Una Iglesia que piensa

La familia santuario de la vida
Mensaje de los Obispos de la Región Pastoral Sur 

 

Nosotros, los Obispos de la Región Pastoral Sur, saludamos a todas la s familias que viven en esta Región, entre alegrías y tristezas, entre esperanzas y temores. Nos hemos reunido, junto con nuestros equipos  pastorales, para reflexionar sobre la familia y la Bioética y como fruto hemos querido hacerles llegar estas palabras que quieren expresar nuestras preocupaciones de pastores.

 

Como pastores, estamos convencidos del valor fundamental de la familia y del matrimonio, que tienen a Dios como Autor, de manera que la familia es un patrimonio humano, tan indispensable para el desarrollo de las personas y de las sanas relaciones sociales. Reconocemos y valoramos los esfuerzos realizados en el ámbito de tantas familias por conservar su identidad, sus valores y sus tareas propias recibidos de generación en generación. Así mismo, nos percatamos de los sufrimientos y pruebas a las que están expuestas muchas familias, que habiendo perdido su fortaleza humana y espiritual están siendo victimas de la cultura de la muerte.

 

En nuestra región se han desarrollado signos dolorosos de esta cultura de muerte que amenazan con ahogar a la familia. La violencia intrafamiliar, el aborto, el machismo y el alcoholismo, la miseria, el desempleo, el narcotráfico y la drogadicción, la prostitución y la pornografía, incluso, infantil son algunos de los signos de  muerte mas graves y brutales que deterioran la vida familiar.

 

 Ante este panorama sobrio, brilla entre nosotros, para bien de todas las familias, el evangelio de la vida. “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”

(Juan 10,10), nos ha dicho el Señor Jesús. Este evangelio habré horizontes esperanzadores que invitan a las familias a superar las situaciones dolorosas que las deprimen y les impulsan a luchar denodadamente por conservar su integridad y acompañen a aquellas que ya han sido victimas causando daños inmensos s sus miembros.

 

Dios ha querido que la familia sea santuario de la vida, donde esta sea cuidada, tutelada, promovida y defendida. A la vez, el plan de Dios establece que la familia sea una verdadera comunidad de amor, donde cada uno de sus miembros vaya realizando el aprendizaje del amor en el dar y en el recibir, en el compartir y en la apertura hacia los necesitados. Para esto, es necesario que los esposos descubran con gran gozo que han sido llamados a vivir en el amor y a trasmitirlo que su vida ha de ser una respuesta a una vocación propia y que la santidad del matrimonio no debe estar al arbitrio de concepciones que contradicen el plan de Dios, quien ha determinado que el Matrimonio sea unido, disoluble y santo.

 

Nosotros, los pastores de la región Sur, reiteramos nuestra opción por la familia, prioridad básica de nuestra acción pastoral, para que esta sea santuario de la vida, promueva paternidad y la maternidad responsable, promueva una formación cristiana para la familia, forma oportunamente a los jóvenes para la vida matrimonial, se acompañen a los esposos sobre todo en sus primeros años y se acoja a las familias que atraviesan por situaciones difíciles. Nos proponemos acompañar a las familias para que puedan responder, con un claro sentido de fe, a las dificultades que suelen encontrar, respetando el valor fundamental de la vida. De esta manera, podrían superar la tentación del aborto, ejercitarían responsablemente su paternidad y la educación de los hijos. Al comprender que la sexualidad es un don de Dios y que recibir un hijo es una gracia inmerecida, podrían realizar mejor su misión en la iglesia y en el mundo.

 

Exhortamos a los agentes de pastoral de nuestra Iglesia particulares a capacitarse responsablemente para estar en condiciones de acompañar eficazmente a los matrimonios y a las familias, a iluminar las conciencias con el anuncio vigoroso del evangelio que ilumina la dignidad de la persona humana que ha de ser reconocida, valorada, promovida y defendida, a celebrar el sacramento del matrimonio de la manera mas digna cuidando una esmerada preparación previa de las parejas que piden el sacramento y evitando que se reduzca a un evento social.

 

Nos dirigimos, también, a los medios de comunicación social, que cuentan con una grande influencia en la sociedad para que con fidelidad a la verdad y con responsabilidad transmitan los valores que pueden sostener a las familias y a los matrimonios, y defender el valor de la vida de manera indiscriminada. En esta lucha estaremos siempre presentes los Obispos de la Región  Pastoral Sur, no por oportunismos ocasional, si no por fidelidad a nuestra vocación profética al servicio del evangelio.

 

Hacemos un llamado a los maestros, que en las escuelas y universidades tiene la delicada tarea de la educación, para que apoyen una formación que respete la dignidad humana y promueva los valores éticos en los alumnos.

 

 También exhortamos a los Legisladores a impulsar la creación y aprobación de leyes que promuevan y defiendan los derechos de la familia y la dignidad del ser humano desde la fecundación del óvulo hasta su muerte natural, como lo establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

Invitamos a nuestras autoridades y a toda la sociedad a hacer de la familia una causa común. Los llamamos a unirnos como una sola familia en la Región Pastoral Sur, a través de una cultura del amor, del matrimonio de la familia y de la vida.

 

Familias: no tengan miedo. El Señor Jesús que ha resucitado las acompañe con la gracia del espíritu santo. La Iglesia quiere caminar con ustedes y hacerles llegar la luz del evangelio, acompañarlas con la gracia transmitida en los sacramentos, y apoyarlas en su defensa y promoción, de manera que se mantengan fieles a su noble misión.

  

Agradecemos la hospitalidad generosa con que nos han recibido el Obispo y los Agentes de Pastoral de la Iglesia Diocesana de Tlapa, a quienes felicitamos por su crecimiento florecimiento durante sus once años de vida.

 

En esta ocasión damos las gracias al Equipo regional que concluye su servicio de coordinación de los encuentros regionales y damos la bienvenida al nuevo equipo elegido para continuar con esta actividad que une los esfuerzos de las Iglesias particulares de la Región Sur. Agradecemos, también, a todos los agentes de pastoral que han participado en este encuentro, que llevaran a sus respectivas diócesis las preocupaciones pastorales y los compromisos que hemos tomado. Los exhortamos, junto con todos los demás agentes de pastoral a proyectar estos compromisos en la actividad pastoral de las Diócesis.

 

Que Maria Santísima de Guadalupe, quien llevo en su seno a Aquel  que es la vida misma, acompañe los esfuerzos de nuestras Iglesias particulares a favor de la vida, y anime a cada una de las familias a mantenerse como un verdadero santuario de la vida.

 

Tlapa de Comonfort, Gro., a 11 de junio de 2003.

 

Los bendecimos:

 

+ Felipe Aguirre Franco
Arzobispo de Acapulco
+ Efrén Ramos Salazar
Obispo de Chilpancingo-Chilapa
 
+Rafael Bello Ruiz
Arzobispo Emérito de Acapulco
+Carlos Garfias Merlos
Obispo de Cd. Altamirano
 
+Salvador Flores Huerta
Obispo de Cd. Lázaro Cárdenas
+Alejo Zavala Castro
Obispo de Tlapa

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