El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
11 de enero de 2003 No.444

SUMARIO

bulletPORTADA - Veintinueve misioneros católicos asesinados en 2003
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - La riqueza de la familia
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - Migraciones, factor de paz y no de guerra
bulletEl hijo único
bulletPINCELADAS - La mejor oración
bulletREPORTAJE - La magia y el maleficio
bulletMIRADA JOVEN - ¿EE.UU. es el país de la libertad?
bullet¿Abogado del diablo?... Para nada
bulletCONTEXTO ECLESIAL - Vicente Fox envía su saludo al Papa
bulletEl Papa llama a una renovación radical del canto litúrgico y religioso

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PORTADA
Veintinueve misioneros católicos asesinados en 2003
En el siglo XXI sigue habiendo mártires

Según los datos que posee la agencia Fides, en el año 2003 han perdido la vida de modo violento 29 personas, entre arzobispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos. Como siempre, en los últimos años, el computo no se refiere solo a los misioneros ad gentes en sentido estricto, sino a todo el personal eclesiástico asesinado de modo violento o que ha sacrificado la propia vida consciente del riesgo que corría, antes de abandonar su compromiso de testimonio y de apostolado: son los "mártires de la caridad", según la expresión tan querida de Juan Pablo II. Algunos de estos "mártires" fueron encontrados horas o días después de su muerte, a veces masacrados con otras personas que se encontraban ocasionalmente con ellos o que habían buscado refugio en las parroquias o colaboraban en el trabajo pastoral; con frecuencia han sido victimas -al menos aparentemente- de agresiones, robos y rapiñas realizadas en contextos sociales de particular violencia y pobreza.

En el Ángelus del 26 de diciembre, fiesta del protomártir Esteban, el papa Juan Pablo II invitó a rezar por las comunidades cristianas y, en particular, por los fieles que sufren a causa de la fe con estas palabras: "En el clima festivo de la Navidad, celebramos hoy la fiesta de san Esteban, uno de los primeros diáconos de la Iglesia. Llamado también 'protomártir' porque es el primer discípulo de Cristo que derramó la sangre por Él... La Iglesia llama al día del martirio el dies natalis. La muerte del mártir es, de hecho, un nacimiento al Cielo, por la fuerza de la muerte y resurrección de Cristo. He aquí porque es tan significativa la celebración del primer mártir al día siguiente de Navidad: ese Jesús que nació en Belén dio la vida por nosotros para que también nosotros, renacidos "de lo alto" por la fe y el Bautismo, estemos dispuestos a sacrificar la nuestra por amor a los hermanos. Deseo hoy recordar de modo especial a las comunidades cristianas que sufren persecución y a todos los fieles que sufren por la fe. El Señor les dé la fuerza de la perseverancia y la capacidad de amar incluso a los que les hacen sufrir".

No por casualidad, tres días después de la Navidad la liturgia recuerda a los Sancti comes Christi, aquellos que han derramado su sangre por Cristo: san Esteban, protomártir (26 de diciembre), san Juan Apóstol y evangelistas (27 de diciembre) y los santos inocentes (28 de diciembre). Para recordar la perpetua actualidad de esta unión entre el "Dios hecho hombre" que ofrece la vida por la humanidad dándonos ejemplo para que también nosotros entreguemos la nuestra por los hermanos, basta citar la muerte del misionero Claretiano el P. Antón Prost, asesinado en Camerún justo después de haber participado en la Misa del Gallo y la muerte en Somalia de la voluntaria Antonnella Tonelli, la tarde del mismo día en que eran elevados a la gloria de los altares los grandes misioneros Comboni, Janssen y Freinademetz. Ese mismo domingo fue también asesinado en El Salvador Don William De Jesús Ortez, y el joven sacristán Jaime Noel Quintanilla.

Respecto a los lugares donde se ha registrado el mayor número de víctimas figura en primer lugar el continente africano, en particular Uganda, ensangrentada por los rebeldes del Ejercito de Liberación del Señor (LRA) que combaten contra el gobierno constituido, y la República Democrática del Congo, teatro desde hace años de los enfrentamientos entre diversos grupos de guerrilla y el ejército de tres países en una lucha sin fin por el control de los recursos naturales. En este contexto adquiere particular relieve el asesinato del arzobispo Michael Courtney, nuncio apostólico en Burundi, otro país comprometido en la reconciliación nacional de la que el Nuncio era un partidario en unión con el episcopado local. Se trata del primer asesinato de un representante pontificio.

Después de África destaca en número de mártires de la Iglesia, Colombia, donde también este años han sido asesinados 5 sacerdotes y una laica. En un comunicado del 7 de noviembre del 2003, después del asesinato del P. Saulo Carreño Hernández y del P. Henry Humberto López Cruz, el episcopado colombiano recuerda las "victimas de la violencia y de la intolerancia que afligen tan duramente al pueblo colombiano... Estos dos sacerdotes se una a la larga lista de hombres y mujeres que han sido vilmente asesinados... La Iglesia, que ha pagado el elevado precio de tantos sacerdotes asesinados en los últimos tres años, continúa pidiendo la reconciliación y el perdón como condiciones para establecer una paz duradera y estable".

EL OBSERVADOR 444-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
La riqueza de la familia
Por Jaime Septién

Estos días de fiesta los pude pasar con mi familia, en casa de mis padres. El recuerdo de los años de una infancia tan feliz como la mía me asaltaba a cada momento. Pero ya sin la nostalgia de volver a vivir lo que es imposible volver a vivir. Cada etapa tiene sus tesoros. Abandoné mi casa hace un cuarto de siglo, para ir a estudiar a la Ciudad de México. Desde entonces muchas cosas han cambiado, pero lo esencial permanece: los lazos de la sangre, que no precisan palabras, que son como ramas antiguas de un árbol en constante crecimiento.

Compadecí vivamente a quienes, por designios de Dios, no tienen una familia; pero me entristecí con aquellos que están ahora creciendo y que ven al matrimonio cristiano como un obstáculo a su libertad, y a los hijos como una carga insostenible. Dios nos manda las responsabilidades que podemos soportar. Ni una más ni una menos. Somos nosotros los que negamos su sabiduría, poniendo enfrente de sus signos nuestra pobre voluntad, nuestro deseo de comodidades sin fin, nuestra poca consistencia de cristianos.

El filósofo danés Sören Kierkegaard decía que el matrimonio es la condición perfecta del hombre (él, que nunca se casó y que murió tan joven). Lo mismo podemos decir nosotros, si nos ha sido dada la gratuidad de ser elegidos por Dios para formar una familia. Es un carisma, como el sacerdocio o la vida religiosa. Aunque nos hayan llenado la cabeza de tonterías (y nos empujen, constantemente, a fallar en contra del sexto mandamiento), lo cierto es que nuestra dignidad como llamados por Dios a extender su Reino continua inalterable a lo largo del tiempo.

Y nuestra única respuesta es la fidelidad. Desde luego, fidelidad a quien Dios nos dio como esposa o esposo; a la vocación de nuestros hijos; al amor por la patria; al servicio del prójimo; a nuestra propia vocación. En una palabra, fidelidad a la creación. Leyendo un libro biográfico sobre Dietrich von Hildebrand, me encontré esta preciosa frase del ortodoxo ruso Nicolay Alexandrovich Berdyayev: "Mientras que el conjunto de la creación es antropocéntrico, el hombre, el rey del universo material, está llamado a ser teocéntrico".

Es decir: mientras la creación se hizo para el hombre, el hombre se hizo para Dios. Y eso se aprende desde el mismo seno de la familia. Ahí, en el cálido contacto con quienes colaboraron con Dios para traernos al mundo, es donde surge la capacidad del hombre de abrirse al mundo. O de cerrarse a él, odiarlo y despreciarlo, despreciando la creación de todo. Cada historia de un tirano viene acompañada de la historia de una familia desgarrada, que le canceló -por egoísmo- su mera posibilidad de ser, o sea, de amar a Dios en su criaturas.

La familia es un bastión de humanidad que hemos de venerar guardando su esencia: la de ser comunidad y camino de comunidad. Si la familia enferma, la sociedad también. Y con ella todos nos arrastramos hacia el abismo. Ante el aluvión de propuestas sobre "diferentes tipos de familia", mi propuesta se basa en una pregunta: ¿por qué no, mejor, defendemos lo que tenemos y que nos ha mostrado, a lo largo de cientos, miles de años ser la plataforma privilegiada de los hombres para obtener la esperanza, el amor, el perdón y el espíritu de justicia?

EL OBSERVADOR 444-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
Las migraciones, factor de paz y no de guerra

El fenómeno de las migraciones, que caracteriza el escenario internacional, puede convertirse en un elemento favorable a la paz, considera Juan Pablo II, contradiciendo a muchos profetas de desventuras.

Ahora bien, para que esto tenga lugar, se requieren dos condiciones fundamentales: que se respete escrupulosamente la dignidad de los inmigrantes y que éstos se integren, respetando el patrimonio cultural de las poblaciones que los acogen.

Así lo indica el Mensaje de Juan Pablo II para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado que se celebrará en el año 2004, en las fechas establecidas por las respectivas conferencias episcopales con el lema «Migraciones desde una óptica de paz».

«Cuando las «diferencias» se encuentran integrándose, dan vida a una «convivencia de las diferencias»», explica el Papa.

«¡Nadie puede quedar indiferente ante las condiciones que experimentan columnas enteras de emigrantes!» exige el obispo de Roma, pidiendo que la opinión pública no se acostumbre al drama de desplazados, que con frecuencia huyen de conflictos armados o de condiciones de pobreza extrema.

«Está aumentando cada vez más la convicción de que es necesario combatir el mal de la guerra en su raíz, pues la paz no es sólo la ausencia de conflictos sino un proceso dinámico y participativo a largo plazo, que involucra a todos los ámbitos sociales, desde la familia hasta la escuela, así como a las diferentes instituciones y organismos nacionales e internacionales», explica.

«Juntos podemos y debemos construir una cultura de paz, adecuada para prevenir el recurso a las armas y a toda forma de violencia -asegura-. Por este motivo se han de alentar los gestos y los esfuerzos concretos de perdón y de reconciliación; es necesario superar contrastes y divisiones que, de lo contrario, se perpetuarían sin solución posible».

«Se ha de reafirmar con vigor que no puede haber auténtica paz sin justicia y sin respeto de los derechos humanos. De hecho, existe un íntimo lazo entre justicia y paz», concluye.

(Fuente:ZENIT)

EL OBSERVADOR 444-3

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El hijo único
Por Miguel Rivilla San Martín

Los padres cristianos deberían ser generosos con el don de la vida. No cegar voluntariamente sus fuentes y siempre, siempre, preferir un hijo a cualquier otra satisfacción material.

No hace falta ser un experto psicólogo para entender lo que pasa a muchos niños que carecen de hermanitos. Se les ve, frecuentemente, tristes, como ausentes, egoístas, inadaptados, caprichosos y hasta frustrados .La causa está más clara que lo que aparece: su soledad vital.

Cuando unos padres han optado, en circunstancias normales, por su comodidad, su bienestar material, su tranquilidad etc.; a costa de no engendrar un nuevo hijo, suelen más tarde recoger el fruto de su desacertada decisión, en el hijo único frustrado. Nada desea más un niño que un hermanito para sentirse feliz y alegre en sus relaciones familiares y sociales.

Ni los juguetes ni la satisfacción de sus caprichos, ni los demás amiguitos, ni siquiera el amor y la atención de sus progenitores, podrán suplir la carencia de un hermanito(a).

Me relataba una madre la sorpresa y el impacto grandes que recibió al encontrar a su bebé único, jugando en su cuarto, abarrotado de toda clase de juguetes y caprichos, abrazado a un oso de peluche y mientras lo estrechaba contra su pecho, hablaba con él repitiendo: Tú eres mi hermanito. En este, como en otros casos, los padres cristianos deberían ser generosos con el don de la vida. No cegar voluntariamente sus fuentes y siempre, siempre, preferir un hijo a cualquier otra satisfacción material. La recompensa la encontrarán pronto en su felicidad y en la de sus hijos.

EL OBSERVADOR 444-4

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PINCELADAS
La mejor oración
Por Justo López Melús *

Al orar dice Jesús: «No seáis habladores, como los gentiles. No seáis como ellos, pues ya conoce vuestro Padre las necesidades que tenéis, antes que vosotros se las pidáis» (Mt 6, 7-8). Un zapatero suspiraba: «Algunos me traen su único par de zapatos y he de trabajar hasta muy tarde para terminarlos. Luego sufro por la mañana por no tener calma en la oración». Un rabino le contestó: «Dios aprecia más ese suspiro que la oración».

Un campesino fue a la iglesia a rezar, y olvidó el libro de oraciones. «Señor -dijo-, no recuerdo ninguna oración. Voy a decir cinco veces todas las letras del alfabeto, y luego Tú, con esas letras, formas las oraciones». Y dijo el Señor: «Es la mejor oración que he escuchado hoy, sincera y sencilla».

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 444-5

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REPORTAJE
La magia y el maleficio
Por José María Baamonde
En muchas sectas y nuevos movimientos religiosos, como así también en varias de las disciplinas promovidas por la New Age o Nueva Era, puede observarse que subyace en mayor o menor medida, una concepción mágica


La palabra magia deriva del vocablo persa mag, que entre sus ascepciones tiene la de sabiduría. La magia consiste en una concepción basada en el convencimiento de que existiría una fuerza en la naturaleza, susceptible de ser captada merced a diversos rituales, y utiizada en beneficio o detrimento de los hombres.

Así, el concepto de la magia se asienta en la creencia paralela y recíproca de dos mundos (visible e invisible), con sus respectivas fuerzas y correspondencias. De tal manera que lo actuado en uno de estos mundos (visible) tendría una correspondencia determinada en el otro (invisible), y viceversa.

Tipos de magia

Si bien son muchas las posibles clasificaciones de la magia, popularmente se conocen dos variantes, especialmente en lo que hace a su metodología y sus fines.

En lo que respecta a la metodología se destacan las de carácter homeopático o analógico, y las de carácter transitivo o de contigüidad.

La primera se basa en el principio de similitud o concepción de que lo semejante actúa sobre lo semejante. Un ejemplo de ella sería aquel ritual en el que para curar una afección cardíaca se realiza un emplasto con una planta cuyas hojas tienen forma similar al corazón. Es importante destacar que el ejemplo dado en la magia homeopática o analógica no debe ser confundido con aquellos tratamientos que, basados en una vieja sabiduría popular, reconoce el efecto terapéutico de los componentes de ciertos vegetales.

Por su parte, la segunda se basa en el principio que sostiene que los elementos una vez en contacto continúan operando uno sobre otro. Éste es quizás el tipo más popularmente conocido, y un ejemplo sería cuando se confecciona una figura de arcilla a la que se anexa algún elemento u objeto de la persona sobre la que se quiere actuar (por ejemplo: un cabello, una uña, una foto o un pañuelo). Estos elementos u objetos de la persona, por pertenecer a ella, la implicarían en su totalidad. De esta manera las acciones realizadas sobre la figura de arcilla (presionarla, clavarle alfileres, quemarla) producirían efectos similares sobre la persona de la que se ha tomado el objeto y puesto en contacto con la figura.

Finalmente, y en lo que respecta a su fines, habría basicamente dos tipologías, conocidas como magia blanca y negra, aunque algunos autores sostienen que esta definición es artificiosa. La primera de ellas tendría fines positivos, mientras que la restante sólo fines negativos y es la asociada a la brujería y los maleficios.

El maleficio

Comunmente se entiende por maleficio la capacidad de una persona de realizar un mal sobre otra empleando métodos mágicos.

En nuestra sociedad, y no distiguiendo clases o niveles intelectivos, la pregunta de si existe la posibilidad del maleficio surge de tanto en tanto. Esta pregunta suele venir convenientemente respaldada de un foklore que hunde sus raíces en creencias populares, cuentos, películas, libros e historias, que han creado un campo fértil a la fantasía o la exageración y, siempre, a un sordo temor que se manifiesta en el dicho popular: «¡Las brujas no existen, pero que las hay, las hay!».

A esta pregunta debemos responder que, sin descartar la posibilidad de una intervención sobrenatural, sólo que ésta ocurre en rarísimas ocasiones, sólo cuando es permitido por Dios y nunca con la asiduidad con que se cree, la concreción del maleficio debe ser generalmente descaratada.

No obstante ello, ciertas prácticas tienden a confundir a muchos por los efectos que parecen derivar de ellas y que, ante el desconocimiento, fácilmente son atribuidas a consecuencias de un maleficio.

Tanto la Iglesia como la ciencia sostienen un principio, que al mismo tiempo es de prudencia y objetividad, y que estipula que «frente a un hecho extraordinario nunca debe darse una respuesta de orden sobrenatural si puede ser explicado naturalmente». Sólo cuando se acaban las posibilidades de una explicación natural se puede empezar a pensar en la posibilidad, y no certeza, de una de orden no natural.

De esta manera podemos decir que el maleficio surte un efecto, entre otras razones, por autosugestión. Si uno cree en la posibilidad de un maleficio, es muy posible que le termine ocurriendo algo. O para decirlo de otra manera: todo lo malo que nos pasa a todos, todos los días, si creemos en el maleficio, se lo adjudicaremos a él.

Si una persona cree que han ejercido sobre ella un maleficio aumentará su tension nerviosa, manteniendo una situación de alerta constante, lo que repercutirá en una secreción mayor de lo habitual de adrenalina y un aceleración del ritmo cardiorespiratorio, contracciones musculares, gastritis, insomnio, angustia, ansiedad y demás disfunciones, que pueden provocar cuadros clínicos serios.

Otra de las formas por las que el maleficio suele surtir un efecto, es a raíz de algún engaño encubierto. En ocasiones los objetos que se utilizan cuentan con sustancias tóxicas que al tomar contacto con la persona, producen una serie de efectos que facilmente pueden ser adjudicados a lo sobrenatural, cuando las causas son perfectamente naturales.

Al respecto se suele mencionar como ejemplo cuando se colocan cánulas de bambú embadurnadas en curare, entre las plumas de algún gallo muerto. La persona a la que está destinada el maleficio, al tomar el gallo con sus manos, se pincha con las cánulas de bambú, ingresando el curare a su organismo. El curare es un veneno que actúa sobre el sistema nervioso y puede producir la muerte por paro cardiorrespirtorio. En otras ocasiones las sustancias tóxicas son preparadas en pócimas o infusiones que, sin conocimiento del afectado, se dan a beber produciendo diversos efectos.

Algunas consideraciones

La creencia popular en la magia y el temor frente a la posibilidad de un maleficio es explotado por numerosos nuevos movimientos religiosos de características sectarias, y los clasificados de los periódicos dan sobrada prueba de ello.

Movimientos relacionados con la New Age y, especialmente, cultos que prometen solución a todos los problemas laborales, familiares y sentimentales, recurren a la concepción mágica en su proselitismo.

¿Cuántas veces escuchamos a diario a personas que, desesperadas por dificultades económicas y laborales, acuden a estos movimientos y por respuesta no reciben explicaciones relacionadas con la actual situación socioeconómica, sino que les han hecho un maleficio y que, para deshacerlo, deben pagar sumas considerables? O, preocupados por una enfermedad, reciben igual respuesta, abandonando tratamientos médicos con graves consecuencias.

En el mejor de los casos sólo pierden el dinero, en otros, se puede perder también la vida del alma y del cuerpo.

Algunas referencias Bíblicas para el esclarecimiento: Dt18,10; Jr 27,9 y 29,8; Sab 13,1-9; Is 2,6 y 57,3; Os 4,2; Mi 5,11; Ml 3,5; Hch 8,9-25; 13,8-12 y 19,19.

Algunas referencias del Catecismo acerca de la adivinación y la magia: , 2116 y 2117.

(Fuente: Arbil)

EL OBSERVADOR 444-6

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MIRADA JOVEN
¿EE.UU. es el país de la libertad?
María Velázquez Dorantes

¿En cuál quimera norteamericana se ha fundado la intrigante pero realmente aceptada idea de que los Estados Unidos es el país de la libertad y el sueño americano? Acaso es en la que se funda dentro de la cinematografía estadounidense, con vida espectacular, relajante y con un gran final feliz o la que expide dentro de sus ideas sociopolíticas del país más seguro y protegido por tratarse de la primera potencia mundial, o posiblemente en la idea de sus grandes atractivos centros comerciales y ciudades, o en las ideas pro liberales de vida.

Si esto es lo que se considera la verdadera libertad, por qué el racismo a los emigrantes, a los negros y a los que profesan la religión católica.

¿Por qué dentro de su país de maravilla existe la WASP, es decir, blanco, anglosajón y protestante, y dentro de esa vida que ellos denominan libre, se marcan héroes siempre con estas características mientras que los villanos son los seres irreales?

¿Llamamos a los EE.UU. el país de la libertad cuando se profesan las ideas pro abortistas y la persecución de la mano de obra de nuestros emigrantes? ¿Es realmente libre una sociedad sin núcleo familiar, con libertinaje sexual, con alejamiento y yuxtaposición de valores morales y humanos, con partidos políticos de gran fuerza, racistas e intolerantes a los latinos?

¿En qué realmente son libre los EE.UU.? ¿En la toma de decisión para ataques violentos a otros países, en la opinión de las políticas externas de las naciones que le interesan, en la creación de mundos ilusorios de su cine, en la búsqueda de nuevos tesoros nacionales, en la inversión extranjera a su mundo mercadológico, etc.?

¿Por qué no manifiesta verdadera libertad a la gente que regresa muerta en la lucha por llegar a un país aparentemente libre, por qué negarle el derecho de vida a los niños, por qué la persecución del hombre negro de clase social baja?

Esto no es libertad, es abuso de poder.

EL OBSERVADOR 444-7

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¿Abogado del diablo?... Para nada
Por Roberth Phoenix

Es muy extraño pensar cómo fue que me decidí a ser abogado. Es decir, dentro de mi proyecto de vida, el ir a la universidad nunca estuvo en mis planes, sin embargo fue una de las etapas que más satisfacciones me ha dado.

Recuerdo que acababa de regresar de México, D. F., y tuve mi encuentro con Jesús. Mi vida necesitaba urgentemente mucho trabajo de reparación, así como la relación familiar y la relación con mis amigos. Así que decidí quedarme a vivir en Puebla y, mientras, estudiar alguna carrera universitaria; sin embargo, jamás pensé que Dios me tenía preparado algo muy especial.

Al tomar la decisión de estudiar derecho pensé que podría ayudar a muchas personas con mi profesión; sin embargo, el ámbito jurídico no es nada fácil. Primero que nada la prioridad no parece ser el derecho o la justicia, sino la capacidad de hacer dinero y, por supuesto, si eso implica pasar sobre los derechos de los demás, pues simplemente se hace.

Segundo, no sólo la ambición es un factor cotidiano sino la necedad de apartar a Dios y por supuesto los valores cristianos de la aplicación del derecho. Prueba de ello es que nuestro sistema jurídico aplica el derecho positivista, donde la ley es creada por el hombre y para el hombre, y donde Dios no tiene papel alguno.

Por último, parece que el declararse católico en un ambiente como éste es uno de los mayores errores que podemos cometer, puesto que es como si tuviéramos «lepra»; la discriminación y la burla no se hacen esperar. Eso sin contar los prejuicios y los ataques constantes hacia la Iglesia, los sacerdotes y los sacramentos, que parecen ser el pan de cada día en el ámbito universitario de derecho.

Aun así, la misma profesión va ofreciendo muchas armas y herramientas para poder anunciar la presencia de Jesús vivo y justo en nuestra realidad. Y, además, se llegan a dar los casos en donde uno mismo puede aportar alguna acción cristiana para con los demás.

Muestra de ello fue para mi la Asamblea Nacional de Derecho del Trabajo y Previsión Social, en donde tuve la oportunidad de ser orador para dos propuestas de ley, una que respaldara los derechos de las personas infectadas con VIH y otra a favor de los niños menores de edad que trabajan. Maravillosamente, la primera fue aceptada, y, tristemente, la segunda no.

Otro claro ejemplo ha sido el litigio en donde directamente trabajamos con familias que necesitan ayuda legal en situaciones civiles, familiares, laborales o penales, y en donde, sobra decir, la inminente necesidad de anunciar a Dios misericordioso y proveedor de amor siempre es básica.

En el ámbito personal es difícil afrontar el título de «abogado del diablo» y la mala reputación, ciertamente bien ganada, de los abogados. Sin embargo, para mí la presencia de María santísima, abogada de todos nosotros, siempre ha sido un punto clave para mi formación jurídica, pues ella es mi ejemplo y mi modelo a seguir. Y ha sido por intercesión de esta santísima mujer que he conocido colegas a los que he podido compartir el amor de Dios y su experiencia de salvación, y a los que hoy puedo llamar amigos. Por supuesto, para poder cambiar un poco este ambiente jurídico en crisis por la falta de valores cristianos, creo que el primer punto es empezar por la educación jurídica, la religiosa y la moral. Seguida inmediatamente por el refuerzo de los valores y en especial de los valores cristianos para que de esta manera podamos ver el derecho a la luz de la revelación y transitar por el camino del derecho hacia el Reino de Dios.

Pero todo esto sólo será posible cuando los cristianos nos involucremos de lleno en la aplicación de los derechos cristianos a la inteligencia de algunos sectores del derecho y nos dé como resultado una verdadera cosmovisión comprometedora.

Por último, quisiera exhortar a todos aquellos universitarios de esta maravillosa profesión, así como a los juristas de la misma, a consagrarse a María Santísima y tomarla como modelo de la abogacía, para que podamos proclamar a Jesús vivo no con palabras sino con hechos.

EL OBSERVADOR 444-8

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CONTEXTO ECLESIAL
Vicente Fox envía su saludo al Papa
Iglesia y gobierno mexicanos han invitado a Santidad Juan Pablo II a visitar México

El presidente de México, Vicente Fox Quesada, envió este lunes un cordial saludo a Juan Pablo II, durante una reunión que sostuvo con representantes de la Santa Sede.

La presidencia de la República informó en un comunicado que el jefe del ejecutivo federal se reunió con el nuncio apostólico, el arzobispo Giuseppe Bertello; con el cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud; y con el secretario particular de éste, el sacerdote Pedro Antonio Soto.

El comunicado oficial agregó que los representantes vaticanos invitaron oficialmente al primer mandatario a que en fecha próxima algún representante del gobierno mexicano visite la Santa Sede.

En el encuentro, celebrado en la residencia oficial de Los Pinos, se abordaron, además, temas concernientes a la relación entre la Iglesia y el gobierno de México.

Vicente Fox felicitó al cardenal Lozano Barragán por su reciente creación como cardenal.

El pasado 25 de diciembre, Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede, confirmó que tanto la Iglesia en México como el gobierno han invitado al Papa a visitar su país con motivo del Congreso Eucarístico Internacional que se celebrará en 2004 en la ciudad de Guadalajara.

Austria, Francia y Suiza también han invitado al Papa en este año. El mismo jefe de la Oficina de Información Vaticana aclaró que, por el momento, el Papa «no ha decidido aceptar estas invitaciones, pero tampoco las ha descartado».

EL OBSERVADOR 444-9

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El Papa llama a una renovación radical del canto litúrgico y religioso

El papa Juan Pablo II ha llamado hace unas semanas a la Iglesia a emprender una profunda renovación del canto litúrgico. En una carta, fechada el 22 de noviembre, memoria de santa Cecilia -patrona de la música sacra-, el Pontífice propone algunos principios fundamentales respecto de la composición y el uso de la música en las celebraciones litúrgicas:

+ «La música destinada a los ritos sagrados debe tener como punto de referencia la santidad». «La misma categoría de 'música sagrada' hoy ha sufrido una ampliación tal que incluye repertorios que no pueden entrar en la celebración sin violar el espíritu y las normas de la misma liturgia».
+ «No todas las formas musicales pueden ser consideradas aptas para las celebraciones litúrgicas».
+ «No puede haber música destinada a las celebraciones de los ritos sagrados que no sea primero 'verdadero arte'». Sin embargo, «esta cualidad no es suficiente». «La música litúrgica debe, en efecto, responder a sus requisitos específicos: la plena adhesión a los textos que presenta, la consonancia con el tiempo y el momento litúrgico a la que está destinada, la adecuada correspondencia con los ritos y gestos que propone».
+ Debe considerarse el valor de la inculturación, pero «toda innovación en esta delicada materia debe respetar criterios peculiares, como la búsqueda de expresiones musicales que respondan a la necesaria involucración de toda la asamblea en la celebración y que eviten, al mismo tiempo, cualquier concesión a la ligereza y la superficialidad».
+ El canto gregoriano «ocupa un lugar particular», pues «sigue siendo aún hoy el elemento de unidad» en la liturgia. «Hago mía la 'ley general' que san Pío X formulaba: 'Tanto una composición para la Iglesia es más sagrada y litúrgica, cuanto más en el ritmo, en la inspiración y en el sabor se apoya en la melodía gregoriana, y tanto menos es digna del templo cuanto más alejada se reconoce de aquel supremo modelo».

(Fuente: ACI)

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«La música no debe dominar la liturgia, sino servirla»
Entrevista al liturgista Pedro Farnés

Celebramos cien años del Motu propio «Tra le sollecitudini», sobre la música sagrada. ¿Cómo influye este documento de san Pío X en las celebraciones actuales?

Los principios establecidos por el Papa en 1903 continúan vigentes. El principio fundamental es que la música no debe dominar la liturgia, sino servirla. En este sentido, antes de Pío X se celebraban muchas Misas con orquesta, que se convertían a menudo en un gran concierto durante el cual tenía lugar la Eucaristía. San Pío ofreció como modelo de música litúrgica el canto gregoriano porque servía a la liturgia sin dominarla. Tras el concilio Vaticano II, con la introducción de la lengua del pueblo en la celebración, la música cambió y se buscaron otras melodías diferentes al gregoriano. Sin embargo, el principio de que el canto debe servir a la liturgia continúa vigente.


¿Y actualmente se respeta este principio?

También hoy, como hace cien años, existen abusos de músicas que dominan la celebración e invitan poco a rezar. En algunas Misas cantadas, con palmas y bailes, es difícil que la música ayude a rezar. Eso no significa que bailar sea malo: las personas deben expresarse, pero también rezar.
También debe tenerse en cuenta el momento de la celebración para escoger la música. Por ejemplo, un canto muy rítimico puede ser adecuado al comienzo de una Misa, pero no en el momento de la Comunión.

(Fuente: Zenit)

EL OBSERVADOR 444-10

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FIN

 
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