El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
1 de febrero de 2004 No.447

SUMARIO

bulletDOCUMENTOS - Anticoncepción de emergencia: un método claramente abortivo
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - La caída
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Mi exnovio practica brujería
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Novia menor de edad
bulletPINCELADAS - El rabino y la lotería
bulletJÓVENES - Cómo librarte del vicio de la pornografía
bulletCRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN - ¿Cómo se sabe qué es calidad en los programas?
bulletDESDE BARCELONA - ¡A desescombrar!
bulletTESTIMONIO - La víctima de la película Pena de muerte narra su itinerario de perdón

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DOCUMENTOS
Anticoncepción de emergencia: un método claramente abortivo
Declaración de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar acerca de la «anticoncepción hormonal postcoital»

Ante la noticia de que ha sido incluida en la norma oficial de los servicios de planificación familiar la así llamada «anticoncepción hormonal postcoital», también conocida como «contracepción de emergencia», la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar declara lo siguiente:

1.Se trata de una combinación de hormonas que puede actuar impidiendo la implantación de un óvulo ya fecundado o embrión en la pared del útero, con lo cual se produce un aborto y se impide que el embrión pueda continuar su desarrollo.

2. Nos preocupa que la salud de las mujeres, especialmente de las adolescentes, no esté debidamente informada, educada y protegida, pues la literatura especializada reporta contraindicaciones y efectos secundarios que no están contemplados en esta norma.

3. Por más que se quiera definir el embarazo hasta la implantación del óvulo fecundado en la pared del útero, con base en las constataciones científicas de la genética se puede afirmar que la vida de un nuevo ser comienza en el momento en que el óvulo es fecundado y se completa el nuevo genoma.

4.De la misma manera cabe decir, por las constataciones científicas, que no se puede hablar de pre-embrión y embrión, puesto que el óvulo fecundado, o sea el cigoto o embrión unicelular, tiene un desarrollo continuado, gradual y coordinado, sin saltos cualitativos.

5.El efecto de la «anticoncepción hormonal postcoital», cuando impide la implantación o anidación, es claramente abortivo, en cuanto que elimina directa y voluntariamente la vida de un ser humano recién concebido. Por ello parece un contrasentido el que en la mencionada norma oficial y en alguna literatura especializada se diga que no actúa como abortivo.

6.Recordamos que el aborto es un acto gravemente ilícito por cualquier método que se realice, pues se atenta contra la vida del más inocente de los seres humanos.

7.Sentimos vivamente el grave problema de los embarazos de adolescentes y, a este respecto, recordamos una vez más que los esfuerzos de las políticas públicas de salud reproductiva deben estar orientados a la educación para un ejercicio responsable de la sexualidad con base en los valores éticos objetivos y universales y no en la simple información y en la distribución y promoción de este tipo de productos que no hacen sino poner en riesgo la salud de las mujeres, especialmente de las adolescentes, y menoscabar el bien común, al no respetar el derecho a la vida de los no nacidos, como lo pide nuestra Constitución.

8.Es necesario dar el justo significado a los términos, de modo que todos sepan cuál es la realidad de la «anticoncepción hormonal postcoital»; tal realidad debe interpelar la conciencia de todos, especialmente de los operadores de la salud: médicos, enfermeras, farmacéuticos, etc., quienes tienen el deber ético de anteponer objeción de conciencia.

9.La difusión de la «anticoncepción hormonal postcoital» muestra claramente cómo los confines entre anticoncepción y aborto son cada vez más sutiles y son productos ambos de una mentalidad antivida fruto de la cultura de la muerte, contraria al Evangelio.

+Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Matehuala, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar.
+Francisco Javier Chavolla Ramos, obispo electo de Toluca, responsable del Depto. de Vida.

EL OBSERVADOR 447-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
La caída
Por Jaime Septién

Cuando, por oficio o por vocación, uno ha meditado mucho sobre el hombre, ocurre que se experimenta nostalgia por los primates. Éstos no tienen pensamientos de segunda intención.ALBERT CAMUS (En La Caída)

«Para evitar los embarazos no deseados o no planeados, la Secretaría de Salud autorizó incluir en la Norma Oficial Mexicana de planificación familiar el método de anticoncepción de emergencia». Así iniciaba la nota de primera plana del periódico Reforma el pasado viernes 23 de enero. Y en el recuadro, un cierto doctor Gregorio Pérez Palacios (quien fuera director de Salud Reproductiva en tiempos de Zedillo) nos viene a decir dos cosas. Una, que la píldora de emergencia «es altamente efectiva para evitar embarazos no planeados»; y, la otra, que «en México no se había podido incluir en la Norma Oficial de planificación familiar debido a la oposición de grupos conservadores que la califican absurdamente como abortizante».

Qué ingenioso el doctor Pérez Palacios. Y qué altruista la Secretaría de Salud del gobierno de Fox, a cuyo frente está el doctor Frenk, para traernos este método de emergencia que va a permitir, desde ahora, el sexo seguro, a cualquier hora, en donde sea, para lo que sea menos para tener hijos o por amor fiel al otro, que son las dos dimensiones que los «grupos conservadores» (léase la Iglesia católica) reconocen en las relaciones sexuales. O sea, los machines ya tienen vía libre para tratar a las mujeres como objeto. Tienen relaciones sexuales y les atiborran de píldoras de emergencia: asunto terminado.

El doctor Pérez Palacios podrá ser, en la actualidad, muy responsable de la clínica de Salud Reproductiva del Hospital General de la Ciudad de México, pero no tiene ningún derecho, tampoco ninguna justificación, para venir a decirnos que lo que es evidente necesita su comprobación: que la píldora del día después es «abortizante»..

No necesita comprobación ninguna. Matar es matar. Y no vamos a negociar con nadie nuestra convicción de que la vida humana comienza en el momento mismo de la concepción. Porque si nos ponemos a discurrir cuándo comienza y cómo, al rato vamos a llegar a conclusiones tan simpáticas como las del doctor Pérez Palacios, las del doctor Frenk y, supongo, las del licenciado Fox, pues es bajo su mandato cuando esto ocurre: que la vida comienza horas, minutos, semanas, meses más tarde del «errorcito» o el despiste que cometió la pareja de adolescentes (de edad biológica o de mentalidad).

Es cierto, «el gobierno del cambio» está cumpliendo con su cometido: está cambiando a las personas, en especial a las mujeres, de seres humanos a objetos de uso, para el placer del macho y del irresponsable. Nos está llevando a «poner a México al día y a la vanguardia» en materia de «salud reproductiva». Es decir, está convirtiendo una sociedad con un arraigado sentido de pertenencia familiar, con una identidad católica y con valores objetivos (como el amor unido a la responsabilidad), en una sociedad permisiva, relativista, usurera y, de nuevo, machista. Si esa es la vanguardia, pues sí, somos conservadores, y nos quedamos con la retaguardia. Cuando menos ahí sí queremos a los niños, porque de ellos -y del que se hace como ellos en la inocencia y la pureza- es el reino de los cielos.

EL OBSERVADOR 447-2

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Mi exnovio practica brujería
Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA:
Siempre he crecido en un ambiente religioso. Hace un año entré a la prepa y un amigo me pidió que fuera su novia. Duramos bien como un año, con algunos problemas, como cualquier pareja, pero después empezamos peor. Desde el principio me di cuenta de que estaba muy alejado de Dios y traté de ayudarlo, pero varias veces me di cuenta de que traía libros de brujería y cosas extrañas. Un Jueves Santo yo insistí para que fuera a la adoración, y fue; yo, emocionada creí que ya lo había convencido de que Dios es lo máximo, y que sólo Él lo ayudaría; además, varias veces aceptó ser chambelán, comulgaba, se confesaba, hasta dio catecismo unos días. Pero después, cuando salimos de vacaciones, unos amigos me contaron que lo habían visto haciendo cosas muy feas, que en una casa, aún sin terminar, estaba pintada en el suelo una estrella de 5 picos, y en el centro había un conejo muerto, y cuando él vio a esos amigos, rápido recogió unas velas y un libro de la güija, que se supone era de su prima. El chisme llegó hasta mi tía, y, obviamente, a mi mamá; ella me dijo que me alejara de él, pero yo con mi necedad, lo defendía. Me convencieron un poco, pero después él me dijo que cómo podía creerle más a la gente que a él, y yo me sentía mal porque no sabía qué hacer, incluso varias veces me peleé con mi mamá por defenderlo. Cuando entramos a la escuela entró también su prima; al principio la pasamos muy bien, pero en menos de una semana cambió radicalmente; de repente se volvió frío y demasiado serio conmigo y pasaba mucho más tiempo con su prima que conmigo. Al poco tiempo tuvimos una pequeña pelea, pero eso bastó para que nos dejáramos. Como a los ocho días me pidió que regresáramos, y acepté, pues en el tiempo que estuvimos separados me di cuenta de cuánto lo quería. Pero a los ocho días me mandó una carta diciéndome que habíamos terminado, que me había engañado, que siempre había sido un «dark», que no sabía lo que quería ni lo que sentía. Así duramos un tiempo sin dirigirnos la palabra; pero poco a poco recuperamos por lo menos una amistad. Pero hizo algo que me desconcertó: se puso a llorar con una amiga, le dijo que todo lo que dijo era mentira, que todo lo había dicho sólo para que yo me decepcionara de él y lo olvidara, pues no quería que tuviera mas problemas con mis papás. Supuestamente, todo lo había hecho por amor. Después me dijo a mí lo mismo, y que si me pidiera que regresáramos, qué le diría, no supe qué contestar, y seguimos siendo amigos. Hace unos días lo invité a un retiro y dijo que sí iría, pero un viernes antes del retiro él se salió de una clase y se fue con su prima, no dijo a nadie a qué o a dónde; yo le hablé y le dije: «¿Vas a ir el domingo?», y dijo algo que me partió el alma, simplemente dijo: «No». Y se fue con su prima. Estoy desesperada, me siento tan impotente ante esta situación; lo quiero ayudar, pero cuando casi lo logro aparece su prima y lo lleva otra vez a sus cosas de brujería y cosas así. ¡Ayúdenme por favor!

RESPUESTA:
Lo que tienes que hacer es alejarte de él. Por lo que cuentas, él no quiere ser ayudado, así que no tiene caso que te afanes en ello. Pierdes tiempo y energía, y afectas tu ánimo. Si volviera a preguntarte que si volverías con él, no dudes: dile no, por supuesto que no. ¿Esa es la clase de persona que deseas como pareja? ¿Esos «valores» son los que buscas en un hombre? ¿Te gustaría que alguien así fuera el padre de tus hijos? ¡Por favor! ¡Ubícate! Haz a un lado los sentimientos y usa tu razón. Suéltalo, sácalo de tu corazón. Sé que es muy difícil, que el corazón nos arrastra con su fuerza, pero el corazón necesita la guía de la cabeza, sin esa guía nos perderíamos. Querer a alguien, incluso estar enamorado o enamorada de alguien no es suficiente razón para aceptar formar una pareja con esa persona. Cuando te enamoras de una persona inadecuada, duele, es difícil, pero hay que alejarse de ella.

Vamos a suponer que lo que dijeron aquellos amigos es mentira, y que él también mintió cuando dijo que era dark... Aun así, el mero hecho de su frialdad y de que dedicara más atención a su prima que a ti, es motivo suficiente para terminar esa relación. No le des vueltas, no tienes nada qué hacer con él. Pero me parece poco probable que esos amigos mintieran. Esa no es la clase de chismes que suelen inventarse así como así, y tú misma has detectado cosas raras, turbias... Así que, como te digo, mejor aléjate.

Lo que sí puedes hacer es pedirle a Dios por él, como pedirías por cualquier ser humano con problemas, pero sin involucrarte. La primera responsabilidad que tienes es cuidar de ti misma, no lo olvides.

La psicóloga Cervantes responderá por este medio las preguntas que le envíen a El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al tel. 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 447-3

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Novia menor de edad
Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA:
Estuve leyendo recientemente su artículo «Doce razones para terminar con un noviazgo» a través de un folletín de la parroquia a donde asisto. Me gustaría saber como podría encontrar mas información acerca de este articulo. Me gustaría saber más acerca de este asunto. También me gustaría que me contestara una pregunta: ¿Qué piensa acerca de una relación entre una muchacha de 17 años y un joven-adulto de 24?. Le agradeceré su ayuda. Muchísimas gracias.

RESPUESTA:
No sé dónde puedas encontrar más información, porque ese artículo es producto de mi reflexión y de mi experiencia en el trato con mis pacientes. Pero si te interesa, dime qué punto quisieras que ampliara, o qué duda te surge al leer ese artículo.

Respecto a la relación de una muchacha de 17 años con un joven de 24, me parece que la diferencia de edad es mucha. Esta misma diferencia entre dos personas adultas no tendría tanta importancia, pero a los 17 años una persona es todavía inmadura, está apenas ubicándose en la vida, descubriendo a sí misma, preguntándose por su misión. Tal vez todavía no elige su profesión. Todavía no tiene la experiencia de la independencia. La relación con una persona mayor, que ya ha pasado esta etapa, es dispareja, desequilibrada. Es muy probable que el miembro mayor de la dis-pareja, en este caso el novio, asuma un papel protector, de padre, de guía, de autoridad incluso; y que el menor, en este caso la novia, se sujete, se someta. Esto no es sano en una relación. Desgraciadamente, muchos matrimonios que iniciaron su relación así, mantienen el modelo toda su vida, creando un ambiente de insatisfacción y resentimiento.

Esto no significa que una relación así está condenada de antemano al fracaso. Puede funcionar bien si se superan las dificultades y asumen ambos una actitud de respeto a sí mismos y al otro. Deben evitar, desde un principio, jugar esos papeles que desnivelan la relación, como el de hija-padre o alumna-maestro. Necesitan también irse ajustando constantemente al crecimiento de la menor. Tal vez este crecimiento cambie las cosas y ya no le interese a uno o al otro seguir con el noviazgo. En unos cuantos años ella va a cambiar mucho más que él, y nadie puede prever de qué manera. Por lo mismo, no deben pensar en casarse antes de que ella sea una mujer madura e independiente, con un proyecto de vida personal. ¿Cómo podrían, si no, preguntarse si sus proyectos de vida son compatibles?

EL OBSERVADOR 447-4

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PINCELADAS
El rabino y la lotería
Por Justo López Melús *

El perezoso piensa que basta rezar y tumbarse tranquilamente a la bartola. San Isidro Labrador rezaba con devoción sus oraciones y luego se ponía a arar con los bueyes, y si alguna vez le suplieron los ángeles sería por excepción. Para cosechar es preciso sembrar. A Dios rogando y con el mazo dando.

Había una vez un rabino que se quejaba diariamente a Dios en sus oraciones: «¡Oh, Yahveh! ¿Por qué siempre triunfan los malos? Ayer le tocó la lotería a mi vecino, el carnicero. ¿Sabes en qué se gastará el premio? En pecar y pecar. Si me hubiera tocado a mí, te hubiera hecho una hermosa sinagoga. ¿No podrías decirme en qué número va a tocar la próxima lotería?». Así rezaba el rabino, hasta que un día oyó una voz de lo alto que decía: «Tienes toda la razón, haré que te toque a ti. Pero, ¿no podrías, al menos, comprar un décimo para que pueda tocarte»?

* Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 447-5

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JÓVENES
Cómo librarte del vicio de la pornografía
Por Steve Wood

He aquí algunas pautas que te ayudarán en gran medida a erradicar tu adicción:

Destruye todo lo que tenga de pornografía.- Destruye todas las revistas pornográficas, videos, discos flexibles, y todas las referencias y archivos pornográficos en internet de tu computadora. ¡Hazlo ahora mismo! Tú no puedes «sólo en cierto modo» desear la pureza y esperar obtenerla; debes tomar la firme decisión de liberarte de la pornografía, y luego actuar.

Toma medidas radicales para reorientar su vida.- Necesitarás tomar medidas radicales para reorientar tu vida. Esto podría significar: romper con cualquier rutina que pudiera llevar al pecado, cancelar subscripciones a periódicos que contengan propagandas de lencería, cancelar ciertos canales de cable o deshacerse completamente del cable. ¡Toma estas medidas ahora mismo! Con relación a internet necesitarás instalar un buen programa de filtro cuya contraseña sea mantenida en secreto por un familiar o amigo tuyo (por supuesto, tú nunca deberás tener acceso a ella), o bien suscríbete a un proveedor «limpio» de internet. También necesitarás trasladar la computadora de tu recámara a la sala o el comedor, es decir, a un lugar más abierto.

Busca a un sacerdote.-Trata de encontrar a uno que tenga experiencia en ayudar a las personas a superar las adicciones a la pornografía. Haz uso frecuente del sacramento de la Penitencia. Sé honesto y abierto. Recuerda: un sacerdote no puede diagnosticar una cura a menos que le suministren todos los hechos.
También sería excelente formar pequeños grupos de recuperación y responsabilidad con respecto a la pornografía bajo la dirección de sacerdotes parroquiales.

Busca a un amigo responsable con quien puedas contar 24 horas al día si fuera necesario. El teléfono te podrá ayudar a evitar la tentación en momentos vulnerables. Esta estrategia del teléfono es similar a la de Alcohólicos Anónimos, cuando una persona tentada a volver al alcoholismo puede llamar a un amigo en cualquier momento y pedirle oración y aliento. También podría ser de utilidad obtener una llamada diaria de verificación de parte de tu amigo responsable. Como mínimo, tu amigo debería preguntarte cada semana si te has mantenido alejado de la pornografía.

Comienza a leer a diario las Sagradas Escrituras.Una causa de la extrema dificultad de borrar las imágenes pornográficas de la mente es que, cuando un hombre observa pornografía, una sustancia química llamada epinefrina es liberada en el cerebro. Esta emisión de epinefrina causa una profunda impresión de la imagen visual a ser almacenada en el cerebro. Uno de los pocos métodos efectivos de sacarse estas imágenes pornográficas de la cabeza es pasar cierto tiempo leyendo y memorizando las Sagradas Escrituras cada día. Una vez que las imágenes desarraigadas vayan a tu conciencia, no te atrevas a deleitarte mentalmente en ella; ora pidiendo protección para que estas imágenes no retornen; centra tu atención en Cristo, el único que puede salvarte.

Aprende a discernir y a combatir los ataques espirituales.-Las adicciones sexuales y la pornografía abren a la persona a la influencia de espíritus malignos. Antes de que se inicie un ataque espiritual,tú podrías estar luchando con tus propios pensamientos lujuriosos. Un ataque espiritual se inicia cuando un espíritu silenciosamente se inmiscuye en tu mente, agregando intensidad a tus pensamientos lujuriosos, o inculcando pensamientos adicionales. Tú podrás detectar que esto ocurre cuando surja la lujuria humana ordinaria y luego, repentinamente, toma vida propia y parece imposible quebrantarla. No obstante, podrás vencer el ataque elevando una oración a san Miguel Arcángel.

Necesitarás la gracia de Dios... mucha gracia.- Los sacramentos, especialmente la Eucaristía, son como ríos de agua viva que dan fortaleza a tSu alma. Aprovecha cada oportunidad de recibir la gracia frecuentando a los sacramentos. Además, utiliza los sacramentales tales como: agua bendita, crucifijos, medallas de San Benito (bendecidas por un sacerdote con la oración de exorcismo), etc. Estos pueden ser muy efectivos para superar o prevenir los ataques espirituales.

No te des por vencido después de una recaída.- Si, por desgracia, llegaras a tener una recaída en tu vicio, pordría sobrevenirte un arranque abrumador de culpa y desaliento, o, más aún, un ataque violento de condena. La Biblia denomina a Satanás como «el acusador» de los cristianos (cfr. Ap 12, 10). Luego de una recaída, Satanás estará listo para bombardearle con dudas acerca del amor de Dios hacia tu persona. Necesitarás discernir cuidadosamente entre la condena y la convicción de tu pecado. La condena del «acusador» tiene el efecto de alejarte de Dios. La convicción del Espíritu Santo te conduce hacia Dios para buscar el perdón y la reconciliación. Si caes, ciertamente no debes dejar la lucha; acude al sacramento de la Penitencia y pide el perdón de Dios.

(Adaptado de corazones.org)

EL OBSERVADOR 447-6

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CRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN
¿Cómo se sabe qué es calidad en los programas?
Por Santiago Norte

Uno de los grandes debates en torno a la televisión consiste en la falta de calidad en sus productos. Lo mismo puede decirse de los restantes medios de comunicación de masas. Justamente por ser de masas han tenido una patente para «rebajar» el nivel cultural de los programas hasta llevarlos a una notable medianía donde lo único que no cabe es la expresión diferenciada o la apelación a la inteligencia.

Sin embargo, como en buena cantidad de debates en los que se enfrasca la sociedad contemporánea, a defensores y detractores de la nueva comunicación de masas se nos olvida -deliberadamente- esclarecer los términos sobre los cuales discutimos. Pareciera ser una tara histórica que aqueja a la discusión pública en nuestro país: sabemos qué no nos gusta, pero parecemos incapaces de poner en blanco y negro el por qué no nos gusta. Y, peor aún, no tenemos idea de lo que nos gusta.

Hace poco, en la internet, me topé con un informe publicado por el Grupo de Prospectiva sobre la Televisión Europea en el cual -para mi sorpresa- se definían cinco criterios de calidad en los productos televisivos y, en consecuencia, de los productos de la comunicación pública. Me parece muy pertinente copiarlos para este artículo:

+ Respetar la dignidad de la persona humana y sus derechos fundamentales.
+ Responder a las aspiraciones del público al cual se dirige, y ofrecerle una visión del mundo que amplíe sus horizontes e intereses.
+ Ofrecer (el canal, el sistema, el medio) un volumen significativo de producciones originales, realizadas bien por el organismo o bajo su iniciativa.
+ Inspirar la producción de sus emisiones informativas en principios de objetividad e independencia respecto al gobierno y a los centros de poder e interés.
+ Garantizar la libertad de expresión y favorecer la libre formación de opiniones, dentro de un espíritu de pluralismo.

Son cinco vías de exploración sobre calidad comunicativa que pueden ser aplicables con facilidad por el público y la crítica. Desde luego, pueden ampliarse. Por ejemplo, que incluyan la presencia de factores para una mejor convivencia humana; que eleven el nivel cultural de los espectadores; que contribuyan al bienestar material o espiritual de las personas; que reconozcan y defiendan la dignidad inalienable de cada persona y que despierten la sensibilidad ética y estética del público, de manera tal que pueda apreciar el bien y las producciones de arte.

Sé muy bien que la mayoría de los concesionarios de medios o los empresarios se encogerán de hombros ante este catálogo razonado de calidad. Para ellos sirve solamente el rating. Pero el rating es engañoso. Se corre peligro de confiarse en él. Y a la larga tener mucho público pero puro consumidor. Y la que pierde no es la empresa, es la sociedad.

EL OBSERVADOR 447-7

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DESDE BARCELONA
¡A desescombrar!
Por Javier Menéndez Ros

El 2003 se ha querido despedir con una terrible desgracia. De nuevo la naturaleza ha temblado, y en sus espasmos de muerte ha dejado en tierras iraníes cerca de 50 mil muertos y aún mayor número de heridos y damnificados. ¡ Qué frágil es el hombre en estas ocasiones! ¡De qué poco nos vale aquí el dinero, el puesto de trabajo, la inteligencia o la belleza!

Pero, en medio del panorama desolador de tanta muerte y de tanto sufrimiento, surge esperanzador un rayo de luz, que quizás las noticias no nos han dejado saborearlo suficientemente: entre los escombros han emergido asustados cuatro supervivientes que han podido respirar ansiosos el aire que se les había negado. Primero fue en la ciudad de Bam, cuando tras cuatro días de búsqueda, los equipos de rescate encontraron vivos a un bebé de 10 meses y a un niño de 12 años. A este último le sorprendió el sísmo en la cocina de su casa, lo que le permitió poder alimentarse durante los días en que estuvo atrapado entre las ruinas. Y después, a los ocho días, nos anunciaron la sorprendente buena noticia de que dos señoras habían aparecido con vida entre las piedras; una de ellas es una anciana de 97 años, que además estaba en razonables buenas condiciones.

El bebé que no llega al año de vida y la mujer que roza los cien. Ambos extremos de las edades del hombre parece que quieren unir sus ansias de vida y reclamar en las noticias que ellos también quieren vivir. A muchos pequeños les negamos ahora el derecho más elemental de la vida y cobardemente les empujamos a una muerte que no por ignorada deja de ser terrible. A muchos ancianos los marginamos y no los quitamos de encima de una manera u otra.

La vida que les queremos negar es la misma que pugna embravecida por emerger a toda costa, por lanzarse al aire como el magma vomitado por el volcán; es la misma vida que, contra todo pronóstico médico, hace que el bebé nazca adornado con un diu a modo del actual «piercing», o la misma que hace que aquel enfermo en coma de repente vuelva a la vida, o que el desahuciado inexplicablemente aparezca restablecido.

¡Estamos llamados a la vida! Y, quizás sin darnos cuenta, nos hemos dejado enterrar por los escombros que oxidan nuestro corazón privándolo de su savia. Nos hemos dejado enterrar por el dinero, por el afán de comprar y gastar, por el ansia de subir, por el afán de aparentar, por dosis excesivas de superficiliadad, por envidias galopantes, por egoísmos salvajes, por avaricias sin fín que nuca nos dejan satisfechos.

Todos tenemos una sed de eternidad que grita desaforadamente. Algunos la ocultan bajo un nombre, otros la llaman de forma diferente, pero la prueba es que no queda saciada hasta que no bebemos de la única fuente que la calma.

Ahora que ha empezado un año nuevo sería un buen momento de empezar a quitarnos de encima esa piedra que no me deja ser generoso con mi tiempo o con mi dinero, ese ladrillo que me tapa la cara de las injusticias que me rodean, esa arena que me aísla de mis hermanos, ese barro que no me deja ver mi pecado, esos hierros que me impiden alargar mi mano a un Dios que me tiende la suya.

Quizás yo solo no pueda quitarme la piedra de encima. No temas pedir ayuda. Seguro que tienes cerca a una mujer, un marido, un padre, una madre, un hermano, un amigo, un sacerdote, alguien que te puede ayudar. Empezarás a ver la luz cuando de tu boca reseca surja el primer «socorro» que te has callado durante tanto tiempo. ¡¡Grita, estás vivo!!

¡Es tiempo de desescombrar!

EL OBSERVADOR 447-8

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TESTIMONIO
La víctima de la película Pena de muerte narra su itinerario de perdón
«La justicia no ha hecho nada para curarme: el perdón, sí».

«¿Dios, por qué me has hecho esto a mí?» es la pregunta que Debbie Morris, la chica que a los 16 años fue secuestrada y violada por Robert Willie y Joe Vaccaro en Madisonville (EU), formula en un libro-testimonio.

Ahora, veinticuatro años después de lo sucedido, esta mujer ha conseguido perdonar, y explica en un libro su camino hasta la reconciliación con Dios, con ella misma y, a su modo, con los secuestradores, uno de los cuales fue ejecutado en una silla eléctrica (cuyo caso llegó a las pantallas a través de la película Dead Man Walking («Hombre muerto caminando», que en México fue titulada Pena de muerte).

En las páginas de Hombre muerto caminado. Un camino hacia el perdón, la autora ofrece la parte que faltaba en la película de Tim Robbins. La película se centra en la relación entre el condenado a muerte (Sean Penn) y la religiosa Helen Prejean (Susan Sarandon, que consiguió el premio Oscar como mejor actriz por este papel).

Fue precisamente la ausencia de su punto de vista en la película el motivo por el cual Debbie Morris se puso en contacto telefónico con Helen Prejean, la religiosa que encabezó la lucha contra la pena de muerte en Estados Unidos. Entre ambas se estableció una relación de confianza, y fue la religiosa quien la convenció a escribir su historia.

De hecho, Morris lamentó durante años el que la religiosa no se hubiera puesto en contacto con ella y con su novio (también secuestrado y herido), y estaba resentida.

En el libro explica cómo su itinerario de perdón ha pasado también por entender a la religiosa y su preocupación por el condenado a muerte: «¿Qué hace una persona como ésta trabajando con criminales en el brazo de la muerte? Realmente sor Helen Prejean podría haber encontrado una persona más adecuada para asistir, alguien que se mereciera más su ayuda que Robert Willie», pensaba en un primer momento la autora de este libro.

Este libro-testimonio repasa las horas de violencia, miedo, diálogo con Dios y lucha de Debbie Morris durante el secuestro y relata la difícil lucha para seguir adelante y superar el trauma, el odio y llegar a la serenidad del perdón.

«Me sentía abandonada espiritualmente, y por este motivo estaba enfadada con Dios», escribe. Párrafos más tarde, confiesa: «tenía necesidad de perdonar a Dios» y relata su camino hacia la reconciliación. La autora pasó de preguntarle a Dios «¿por qué has permitido que sucediera lo que ocurrió?» a preguntarle «¿qué quieres de mí en esta situación?».

Por lo que se refiere a su posición ante la pena de muerte, la autora reconoce que todavía tiene sus reservas y no quiere pronunciarse al respecto, pero afirma: «La justicia no ha hecho nada para curarme. El perdón, sí».

Debbie Morris está hoy casada, tiene dos hijos y se dedica a atender a niños difíciles.

(Fuente. Zenit)

EL OBSERVADOR 447-9

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FIN

 
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