El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
8 de agosto de 2004 No.474

SUMARIO

bulletPORTADA - El Vaticano publica carta sobre feminismo e ideología del «género»
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Peleados con el agua
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - La tregua olímpica
bulletLA SONRISA DEL ÁNGEL - Palabra viva
bulletFAMILIA - «Hijos en el Cielo», movimiento para padres que han perdido a algún hijo
bulletPINCELADAS - Rapidez y precipitación
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Problemas con la identidad sexual
bulletREPORTAJE - Legal o no, la eutanasia sigue avanzando por doquier
bulletCULTURA - La responsabilidad por «lo otro»
bulletPor un periodismo discreto
bulletCOLUMNA ABIERTA - Principios implícitos
bulletMIRADAS DESDE LA EUROPA DESENCANTADA - A un gay católico
bulletEL ANUNCIO EUCARÍSTICO Y EL HOMBRE DE HOY - Amor y sacramento

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PORTADA
El Vaticano publica carta sobre feminismo e ideología del «género»


Se ha hecho público un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe titulado «Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo». El Santo Padre lo aprobó durante una audiencia con el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de ese dicasterio, y ordenó su publicación.

La carta, de 37 páginas, consta de una introducción, cuatro capítulos y una conclusión. Los capítulos se titulan: I El problema; II Los datos fundamentales de la antropología bíblica; III La actualidad de los valores femeninos en la vida de la sociedad; IV La actualidad de los valores femeninos en la vida de la Iglesia.

El arzobispo Angelo Amato, S.D.B., secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha explicado el fin y el contenido del documento:

La novedad de este documento reside en la respuesta a dos tendencias bien delineadas en la cultura contemporánea.

La primera tendencia subraya fuertemente la condición de subordinación de la mujer que, para ser ella misma, tendría que constituirse en antagonista del hombre. Se plantea, por lo tanto, una rivalidad radical entre los sexos, según la cual la identidad y el rol de uno son asumidos en desventaja del otro.

Para evitar esta contraposición, hay una segunda corriente que tiende a cancelar las diferencias entre los dos sexos. La diferencia corporal llamada sexo se minimiza y se considera un simple efecto de los condicionamientos socio-culturales. Se evidencia, así, como máximo, la dimensión estrictamente cultural, llamada género. De ahí nace el cuestionamiento de la índole natural de la familia, compuesta por padre y madre, la equiparación de la homosexualidad a la heterosexualidad, la propuesta de una sexualidad polimorfa.

Según esta perspectiva an-tropológica, la naturaleza humana no lleva en sí misma características que se impondrían de manera absoluta: toda persona podría o debería configurarse según sus propios deseos, ya que sería libre de toda predeterminación biológica.

Frente a estas concepciones erróneas, la Iglesia reafirma algunos aspectos esenciales de la antropología cristiana fundados en los datos revelados en la Sagrada Escritura.

Las palabras de conclusión son dos: redescubrimiento y conversión. Redescubrimiento de la dignidad común del hombre y la mujer, en el reconocimiento recíproco y en la colaboración. Conversión por parte del hombre y de la mujer a su identidad originaria de 'imagen de Dios', cada uno según su propia gracia.

Fuente: VIS

EL OBSERVADOR 474-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Peleados con el agua
Por Jaime Septién

Cuando el barón Von Humboldt terminó de hacer su recorrido por México, a principios del siglo XlX, escribió (o dijo, no lo sé) una frase muy cierta: «los mexicanos están peleados con el agua».

En el tiempo que recorrió la vasta geografía de la entonces Nueva España no había encontrado obras que denotaran la señal de que en nuestro país estuviéramos previendo el futuro.

Doscientos años más tarde, el futuro ya llegó. Y seguimos tan pasmados (o tan indiferentes) como en los tiempos del barón. Las obras se han dejado para el sexenio siguiente. O para el milenio siguiente, según la capacidad «visionaria» del político en turno. Nadie capta el agua de lluvia. Hay leyes que impiden que el agua que cae en un sitio se infiltre en ese sitio. En fin, un desastre.

Seguimos estando peleados con el agua, como si fuera nuestra enemiga, cuando se trata del líquido vital. Y no se vislumbra en el panorama algún «apóstol» que haga por ella algo más que declaraciones altisonantes. En fecha reciente el Senado de la República fue apercibido por los especialistas en el sentido de que los mexicanos, sobre todo los del centro y norte del país, estamos bebiendo aguas «fósiles» de más de diez mil años de antigüedad, lo que nos está causando serias enfermedades por concentración de arsénico, flúor y sodio. Estamos, pues, siendo abastecidos en nuestros hogares con agua «vieja», y enfrentamos un déficit brutal de agua «joven», que es la que nos conviene consumir. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Muy sencillo: por imprevisión, por torpeza y por aplicación de políticas muy populares pero muy ineficientes. Por ejemplo: que el agua que cae en un estado no la puede retener ese estado -no obstante se esté muriendo de sed- porque tiene que alimentar un lago a 400 kilómetros de distancia. Resultado: que el estado se queda sin agua y que el agua nunca llegó al dichoso lago.

Sé que estoy simplificando las cosas. Pero en el fondo es así: buenas intenciones, mala política. Ahora nos hemos visto en la necesidad de buscar agua en lo más profundo de la tierra. Por eso nos salen aguas «fósiles». El agua «joven» es producto de la infiltración reciente. Pero no hay bordos, no ha presas, no hay infraestructura capaz de retener e infiltrar. Todo lo dejamos ir, como si tuviéramos la abundancia de agua de la región de los Grandes Lagos.

México está a la altura de la franja de desiertos del mundo. Era para que hace años nos hubiéramos puesto atentos a captar agua. No lo hemos hecho. Pero no todo está perdido. A condición que dejemos a un lado la politiquería y nos pongamos a trabajar.

EL OBSERVADOR 474-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
La tregua olímpica

Con un gesto inusual, Juan Pablo II ha apoyado por escrito la petición de una «tregua que perdure», con motivo de los juegos olímpicos que se celebrarán en Atenas del 13 al 28 de agosto.

El vicario de Cristo espera que las olimpiadas se desarrollen sin violencia y sirvan para promover «el espíritu de paz» y de una «competición sana», en el espíritu de los que fundaron los juegos olímpicos en la Grecia clásica. Expresa al final de su mensaje el deseo de que los juegos olímpicos sean un «acontecimiento de alegría» para todo ser humano, en el que se demuestre un espíritu de fraternidad en todo el mundo.

«Este gesto ha sido muy apreciado en Grecia», reconoce el embajador de Grecia ante la Santa Sede, Christos Botzios, pues «es sumamente insólito» el que un Papa dé su apoyo a una petición de este género. «El Papa quiere subrayar precisamente que los juegos son la ocasión para demostrar que los hombres son hermanos. Es un mensaje, por tanto, que tiene un peso espiritual». Al mismo tiempo, añade, «es una esperanza para los miedos» del momento presente, y que «el Papa va más allá del concepto de tregua que se vivía en la tradición de la Grecia clásica durante los juegos olímpicos que duraba cuarenta días antes y cuarentas días después de los mismos».

EL OBSERVADOR 474-3

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LA SONRISA DEL ÁNGEL
Palabra viva
Por Juan Jesús Priego

«Te doy mi palabra». Cuando un hombre da su palabra se compromete, formaliza un pacto, establece una alianza. Para los antiguos dar la palabra era una cosa seria. Hoy las cosas han cambiado tanto que en vez de dar la palabra firmamos letras.

Cuenta Neil Postman en su libro Amousing Ourselves to Death (Divertirse hasta morir) que una vez un inteligente joven universitario incluyó a pie de página en su tesis de licenciatura, a manera de cita, una declaración verbal. Como es bien sabido, en este tipo de trabajos sólo tienen carácter de fuente los libros, las revistas, los artículos de periódicos y, más recientemente (bajo ciertas condiciones), los artículos «bajados» de Internet: en una palabra, sólo fuentes escritas. Pues bien, contraviniendo esta elemental regla académica, el joven citó como si nada aquella declaración que ninguno de sus profesores estaba en grado de verificar. El jurado advirtió al joven que debía quitar inmediatamente de su tesis aquella nota. El muchacho protestó diciendo que se le hacía injusta tal petición, pues no veía por qué una fuente oral no podía tener la misma dignidad que una fuente escrita. Los miembros del jurado deliberaron entre ellos durante unos minutos; por último dictaminaron: «A lo que se ve, para usted no hay ninguna diferencia ente un texto oral y un texto escrito. Siendo así, no creemos que haya ningún inconveniente en que reciba usted de nuestras bocas un título puramente oral. Porque si lo quiere escrito, ya sabe lo que tiene que hacer». Por demás está decir que el joven partió como de rayo a quitar de su tesis aquella nota maldita. Un título oral no se puede colgar de la pared, ni presumir a los amigos. ¡Ay, y para esto precisamente es para lo que sirven los títulos! Una vez que la escritura ha vencido a la oralidad, la letra escrita vale más que las palabras.

Pero los antiguos daban la palabra. ¿De dónde nació la costumbre de dar la palabra? Sabemos que dar la mano tuvo su origen en un ámbito estrictamente militar. Como era en la mano derecha en la que se llevaban las armas para el combate, dar la mano implicaba despojarse de las armas y establecer con el otro un acuerdo de paz. Era como decirle: «Puedes acercarte a mí con toda confianza, que no te haré daño. ¿Lo ves?, mi mano está libre. ¡Venga la tuya también libre!». Sólo pueden darse la mano aquellos que han dejado en el suelo el arco, la lanza y la ballesta. (De hecho, la Iglesia conservará este signo bellísimo y lo utilizará en la liturgia. Hay un momento en la celebración de la Misa en la que todos los presentes se dan la mano en signo tácito de paz).

¡Qué hondo significado encierra un gesto tan aparentemente trivial como es el de estrechar una mano! Bien, pero ¿de dónde nació la expresión te doy mi palabra? Aquí me parece que las cosas no están tan claras. Y como no lo están, en vez de inventar cosas que no sé, contaré una historia que ya he contado otras veces pero que es demasiado significativa como para no contarla una vez más. Es una historia verdadera. Hacia el siglo XII d.C., un poderoso emperador alemán, Federico II, quiso saber cuál era la primera lengua del mundo, o sea, la que hablaron Adán y Eva en el jardín del paraíso. Y porque creía que todas las demás lenguas se aprenden por imitación, hizo separar un cierto número de niños recién nacidos (al parecer eran 12) para que se criaran aparte. De este modo, según el emperador, si nadie les hablaba no podrían aprender la lengua de sus nodrizas y el idioma original brotaría de sus labios de manera espontánea. Así se hizo. Las mujeres los amamantaban, los bañaban, pero no podían hablarles ni cantarles. El resultado fue que al poco tiempo todos los niños se fueron muriendo de uno en uno. ¿La razón? Les había faltado la palabra.

La palabra es vida, amor, alimento. Sin la palabra nos morimos. Dar la palabra es entrar en contacto, crear vínculos, regalar lo mejor de uno. ¿No es verdad que cuando nos enojamos con alguien lo primero que hacemos es dejarle de hablar, negarle la palabra? ¡Ah, cómo sabemos lo que vale nuestra palabra puesto que la negamos!

Era necesario todo este largo discurso para entender mejor lo que escribió un día Sören Kierkegaard en una de las páginas de su Diario [tomo X, fragmento A 437, edición italiana]: «Para que se pueda tener verdaderamente fe en alguien, es necesario que nos dé su palabra. Así, Dios nos ha dado su Palabra. Cristo es la Palabra».

Dios nos ha dado a Cristo, su Hijo, su Palabra. Ha querido dialogar con nosotros (dialogar es dar la palabra) y también comprometerse. Nos ha dado su palabra de que ni la duda, ni la amargura, ni la enfermedad, ni la muerte serán eternas. Su palabra de que todo lo que nos duele pasará, que un día recuperaremos todo lo que habíamos perdido (rostros, voces, amores) y que tendremos, ahora sí definitivamente, cuanto habíamos anhelado de todo corazón.

EL OBSERVADOR 474-4

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FAMILIA
«Hijos en el Cielo», movimiento para padres que han perdido a algún hijo
* Una iniciativa laical de acompañamiento.

En Italia hay un movimiento laical llamado «Hijos en el Cielo», pensado en las familias que han perdido un hijo.

La asociación «Hijos en el Cielo» -Escuela de Fe y de Oración- surgió para ayudar a los padres afectados por el luto a salir de la soledad del propio dolor y compartirlo cristianamente con quien ha pasado por la misma experiencia, una labor que se desarrolla a través del «ministerio de la consolación».

Pero, sobre todo, «quiere ser luz de experiencia cristiana, guía a una fe más consciente y madura, a una nueva, personal e íntima unión con Cristo».

De ahí que la iniciativa también abre sus brazos a aquellos jóvenes que buscan valor y sentido a su existencia y, en general, hacia todos aquellos que quieran recorrer el camino de la fe, de la caridad y de la esperanza cristiana.

De acuerdo con su fundadora, la psicoterapeuta Adriana Bassanetti, el acierto de la asociación radica en «haber situado como punto de referencia no al movimiento, sino a la Iglesia, un punto seguro entre tantas 'voces' que a menudo utilizan el sufrimiento y el dolor».

La comunidad nació espontáneamente el 27 de junio de 1995 como Fundación «Camilla Bassanetti», y desde el 27 de junio del 2000 como Asociación «Hijos en el Cielo», con la sencilla intención de compartir fraternalmente con las familias afectadas por el luto, los momentos de mayor dificultad.

La guía espiritual de esta comunidad está encomendada al padre Innocenzo Gargano, monje camaldulense y profesor en el Pontificio Instituto Oriental y en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma.

En 1998, a petición de algunos obispos, la asociación se puso al servicio pastoral para la familia en varias diócesis tanto en Italia como en el extranjero. Actualmente «Hijos en el Cielo» está activa en 70 diócesis y ha sido contactada por más de siete mil familias.

Más información (disponible en inglés, italiano, español, francés y portugués) en www.figlincielo.it

(Fuente: Zenit)

EL OBSERVADOR 474-5

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PINCELADAS
Rapidez y precipitación
Por Justo López Melús *

El amor verdadero no admite dilaciones. Cuando la Virgen María asistió a las bodas de Caná, y con sensibilidad femenina y maternal intuyó el apuro, buscó pronto la solución. Y, cuando conoció el embarazo de Isabel, «María se puso en camino y se fue de prisa» (Lc 1, 39) para ayudarla. Pero una cosa es la rapidez y otra la precipitación...

Estaba un señor en un bar. Entonces entró otro y el primero se dirigió a él con tono de urgencia: «Arturo, acabo de ver a tu mujer con un hombre, en actitud provocativa». El aludido montó rápidamente en una bicicleta que allí había. A la primera pedaleada cayó al suelo. «Esto -decía magullado- me ocurre por precipitado. Porque ni me llamo Arturo, ni estoy casado ni sé montar en bicicleta».

* Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 474-6

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Problemas con la identidad sexual
Por Yusi Cervantes Leyzaola

Por favor, no publique mi carta porque mis papás podrían darse cuenta.

Las confusiones respecto a la identidad sexual ocurren con cierta frecuencia durante la adolescencia, pero eso no significa que sea algo normal, porque no lo es, y es un asunto que debe atenderse siempre. Hay que saber qué es lo que pasa, cuáles son las causas del problema y buscar la mejor ayuda posible para el chico o la chica que está pasando por esa situación. Si ese novio que tuviste realmente te gustaba, es una buena señal. Pero evidentemente sientes atracción por las mujeres, así que tienes un problema que sería muy bueno que trataras con un psicólogo o psicóloga, cuidando que sea alguien que considere que la homosexualidad es un trastorno emocional y no algo normal como muchos piensan. Con mucho tiempo, mucho esfuerzo y toda tu disposición, es posible superar el problema. No es fácil, ni se logra siempre, pero sí existen casos en los que es posible salir de esta situación. Y si no es posible llegar a la heterosexualidad, al menos puedes aprender a vivir con paz interior y con plenitud personal, para lo cual es necesaria la castidad. Respecto a la terapia, si no quieres confiar a tus papás lo que te pasa (aunque sería mejor que lo hicieras), puedes decirles, al menos por el momento, que quieres la ayuda psicológica por otra razón, algo también cierto, por ejemplo, que sufres de ansiedad, de inseguridad en ti misma y de depresiones.

Si tus amigas actúan como lesbianas contigo, entonces necesitas conseguir otras, chicas heterosexuales, capaces de brindarte una cordial amistad. Esas chicas que mencionas no son buenas amigas, y no porque sean lesbianas, sino porque te confunden más de lo que estás. Una persona que es conciente de su problema y que es buena amiga, no insita a sus amigas a cometer los errores que ha cometido. Desgraciadamente hay muchas personas que se sienten menos culpables si consiguen que otros vayan por su mismo camino. Así, algunas mujeres lesbianas, por ejemplo, si logran seducir a otras mujeres, se convencen a sí mismas de que no tienen un problema y de que lo que hacen es algo normal. Pero una mujer lesbiana que realmente te apreciara, trataría de alejarte, por tu bien, de las relaciones homosexuales. Si tú tienes confusiones y te involucras en ambientes, o pero aún, en relaciones homosexuales, puedes convencerte a ti misma de que eres lesbiana, aún si no lo fueras en realidad. Y nadie que te quiera desea eso para ti, porque es algo muy duro de vivir. Los homosexuales sufren porque no pueden tener una familia sana, no pueden tener hijos -a menos que sean tan irresponsables como para negarles a sus hijos el derecho a una familia- y no pueden tener una pareja con la plenitud que solo se encuentra en la pareja heterosexual. Pero aún si resultara que eres lesbiana, al alejarte de las relaciones homosexuales una amiga te estaría evitando inquietud interior, mucho sufrimiento y peligros morales, emocionales y de salud.

Besar a una mujer como a ti te ocurrió fue, como dices, un accidente. No lo buscaste, así que no te atormentes por eso. El problema es que no lo supiste manejar y te inquietó, pero ya deja eso atrás. Sin embargo, aléjate de ese tipo de juegos que precisamente pretenden provocar situaciones sexuales.

Busca personas sanas para relacionarte. Tal vez puedas integrarte a algún grupo juvenil o inscribirte a un curso o buscar alguna actividad que te permita conocer a otras personas. Si tú tienes dudas y estás con personas que tienen problemas o confusiones con su sexualidad, éstas no te van a ayudar en lo absoluto, sino al contrario. Lo mismo cabe para las relaciones por Internet. Pero no cargues el mundo sola. Busca con quién puedas platicar de esto, de preferencia un buen terapeuta. Hay también sitios católico en Internet de apoyo para los homosexuales, donde puedes encontrar orientación:

http://couragerc.net/Espanol/ESPIndex.html
http://www.couragerc.org  (Al abrirla, hay que escoger la opción en español)
http://world.std.com/~courage/EspHP.htm  (En español, pero remite a páginas en inglés)
www.vidahumana.org/vidafam/homosex/homosex_mapa.html

Por cierto, es en verdad imposible que todas las chicas de un salón de clases y además todas las chicas del otro salón sean lesbianas. Ni en las más exageradas estadísticas manipuladas por organizaciones de homosexuales se encuentra que un 100 por ciento de un grupo de población esté en esta situación, a no ser, claro, que la encuesta se haya realizado en grupos de homosexuales. El porcentaje de mujeres que son homosexuales toda su vida es de un 1.5, aproximadamente, y el de mujeres que lo son durante solamente una época no llega al 7, Tal vez estás mal interpretando los gestos de tus compañeras o no te has animado a acercarte a chicas heterosexuales procurando su amistad.

Te repito: no te quedes sola con tu problema. Busca ayuda. Mientras tanto, y siempre, cuida de ti misma. Cuida tu integridad mental y emocional, mantén el respeto por ti misma y mantente cerca de Dios. Él te dará siempre gracia, fortaleza y consuelo.

La psicóloga Cervantes responderá por este medio las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al tel. 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 474-7

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REPORTAJE
Legal o no, la eutanasia sigue avanzando por doquier
Se justifican los peores miedos, mientras los abusos se multiplican

Uno de los argumentos de los defensores de la eutanasia es que, si ésta se aprobara, se regiría por pautas estrictas.

¿Ha sido esto lo ocurrido en Holanda, pionera de la eutanasia legal? No, los doctores no están cumpliendo la obligación legal de informar de los casos de eutanasia. Los cambios en la ley sobre comunicación de casos de eutanasia entraron en vigor en 2002, tras un estudio que mostró que sólo se habían comunicado el 54% de los casos del año anterior.

Surgió una nueva controversia en Holanda en junio, cuando se supo la noticia de que tres personas con la enfermedad de Huntington y otra con Alzheimer habían muerto por medio de la eutanasia. La ley holandesa prohíbe recurrir a la eutanasia en tales casos, restringiendo su aplicación a situaciones en las que los pacientes sufren de dolores físicos insoportables.

Se reservan penas de prisión de hasta 12 años para las violaciones de la ley que rige la eutanasia. Pero las autoridades holandesas están decididas a no procesar a los doctores implicados en estos casos.

En Bélgica, en el 2003, se hizo pública la información relativa al primer año de eutanasia legal, con un número oficial de 170 suicidios. Pero cuando el diario médico belga Atsenkrant estudió informes semanales de hospitales, llegó a la conclusión de que la cifra real fue dos o tres veces más alta.

En Estados Unidos también ha surgido una preocupación similar sobre la exactitud de las cifras en Oregon, donde las leyes estatales permiten el suicidio asistido.

Si bien la ley de Oregon requiere que se informe de los suicidios asistidos, no hay penas para los que no lo hagan.

Enfermos no terminales

También se han suscitado dudas sobre la organización suiza de suicidio asistido Dignitas. Esta organización fue fundada en Zurich en 1998. Gracias a unos honorarios, los enfermos terminales pueden convertirse en miembros y recibir asistencia para cometer suicidio. Algunas de las muertes de sus miembros han disparado las alertas.

En el Reino Unido han recibido una amplia cobertura de medios algunos casos que implicaban a ciudadanos británicos. El periódico Independent del 23 de junio informaba sobre una investigación acerca de las muertes de una pareja británica, Robert y Jennifer Stokes, que habían acudido a Dignitas.

El juez de instrucción de Bedfordshire descubrió que la pareja sufría de enfermedades crónicas y tenía un historial de enfermedades mentales, pero no eran enfermos terminales. En marzo, ambos recibieron ayuda de Dignitas para obtener una dosis letal de medicamentos. El juez de instrucción observaba que la pareja no satisfacía el requisito de la ley suiza de que los pacientes de suicidio asistido sean enfermos terminales. Ni tenían un juicio sano, otro requisito legal.

Y en Australia, un reciente informe confirmaba que una defensora de la eutanasia, que cometió suicidio, no sufría de cáncer. Nancy Crick se convirtió en una figura conocida a nivel nacional y esperaba que su caso condujera a leyes que permitieran el suicidio asistido. Recibía asistencia de un conocido defensor de la eutanasia, Philip Nitschke. Crick había afirmado que sufría de cáncer. Pero un exhaustivo informe post mortem, publicado dos años después de su suicidio, eliminó toda posibilidad de que tuviera cáncer. La policía levantó los cargos en este caso, incluso aunque el suicidio asistido sea ilegal en el estado de Queensland, donde murió Crick.

Competente, pero no consultado

Los problemas no se limitan a los países donde la eutanasia es legal. En Nueva Zelanda, una propuesta de ley para permitir el suicidio, apasionadamente debatida, fue rechazada en el parlamento por un escaso margen el año pasado. Sin embargo, un informe reciente ha revelado que muchos doctores están acelerando las muertes de los enfermos terminales.

Un estudio en el New Zealand Medical Journal mostraba que 693 médicos internos, que habían respondido de forma anónima a una encuesta nacional, participaron en una muerte con asistencia médica en un periodo de 12 meses, informaba el 21 de junio el Otago Daily Times. La mayoría de estas muertes aceleradas tuvieron lugar incluso a pesar de existir cuidados paliativos disponibles. Además, en 15 de los casos fueron las enfermeras las que dieron a los pacientes medicamentos para poner fin a su vida.

Por otro lado, en 380 casos, la decisión de los doctores puso fin a las vidas de los pacientes sin haber tenido lugar un diálogo con el paciente. La principal razón citada por los doctores para no consultar fue que el paciente estaba demasiado enfermo. No obstante, en 88 casos los doctores no consultaron a los pacientes incluso a pesar de que a éstos últimos se les juzgó competentes.

«Legal o no, la muerte asistida por médicos es una realidad internacional y Nueva Zelanda no es una excepción con estas actuaciones que han tenido lugar en un ambiente aparentemente rico en paliativos», observaba el estudio.

En Gran Bretaña, el doctor Michael Irwin, que ayudó a suicidarse a varias personas, ha desafiado a las autoridades a que presenten cargos contra él. La policía interrogó a Irwin, pero decidió no presentar cargos contra él.

Incluso cuando los casos llegan hasta los tribunales, los jueces son remisos a la hora de castigarlos. En el estado australiano de Tasmania, el Tribunal Supremo declaró culpable a un hombre de ayudar en el suicidio de su madre, pero lo dejó libre tras una sentencia suspendida de 12 meses ya que la acción criminal del hijo estaba «animada únicamente por la compasión y el amor».

No es moralmente lícito cometer suicidio, observa el Catecismo de la Iglesia Católica. «Somos administradores y no propietarios de la vida que Dios nos ha confiado» (n. 2280). «No disponemos de ella». Palabras demasiado a menudo pasadas por alto.

(Fuente: Zenit)

EL OBSERVADOR 474-8

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CULTURA
La responsabilidad por «lo otro»
Por Carlos Díaz

No cabe ética sin responsabilidad. El imperativo kantiano «obra de tal modo que puedas querer también que tu máxima se convierta en ley universal» no es el principio de la responsabilidad objetiva, sino el de la condición subjetiva de mi autodeterminación; por eso, más allá de dicho imperativo, Hans Jonas lo reformula del modo siguiente: «'Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra'; o, expresado negativamente, 'obra de tal manera que los efectos de tu acción no sean destructivos para la futura posibilidad de esa vida'; o simplemente: 'No pongas en peligro las condiciones de la continuidad indefinida de la humanidad en la Tierra'; o, formulado una vez más positivamente: 'Incluye en tu elección presente, como objeto también de tu querer, la futura integridad del hombre'. Por ello nuestro imperativo remite a un futuro real previsible como dimensión abierta de nuestra responsabilidad».

Dado el papel de la ciencia y su posición respecto a la naturaleza, y ante el vacío jurídico y ético, Hans Jonas afirma que la humanidad no tiene derecho al suicidio, y por lo tanto no es lícito hacer apuesta alguna sobre su futuro. Es una responsabilidad demasiado seria la que tenemos en el presente como para ser enmendada por ningún meliorismo que no sea absoluto: somos tan responsables del deber para con el futuro, como lo fue el pasado en relación con el presente, y éste consigo mismo. Sin una responsabilidad que conlleve una toma en serio del valor de la unión pasado-presente-futuro, esa temporalidad que está presente en todos los tiempos, no existe acción ética válida. Dicho con otros términos: soy responsable de los biznietos del mañana, véalos o no, téngalos o no. Mi prójimo humano no es solamente el coetáneo, sino también el habitante del futuro: hay una responsabilidad que no se limita al presente, sino que abarca igualmente al futuro. Somos responsables del invisible venidero. Atrás queda la mera responsabilidad kantiana, siempre limitada al yo, aquí y ahora de la conciencia meramente individual, «la responsabilidad colectiva actual tiene una extensión temporal universal».

Al sujeto responsable le corresponde la responsabilidad natural y la contractual, también la penal. No se puede actuar irresponsablemente a gran escala. Por lo demás, así como la responsabilidad alcanza incluso al futuro, la responsabilidad de lo posible no asumido ha de ser reprobada, en la medida en que causó daños. Las generaciones pasamos haciendo y deshaciendo, no sin hacer: cuando debes hacer una elección y no la haces, esto ya es una elección.

EL OBSERVADOR 474-9

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Por un periodismo discreto
Por Santiago Norte

Los cincuenta años del periódico francés e internacional Le Monde Diplomatique han despertado en mí, que alguna vez fui su lector acérrimo, al tiempo que la nostalgia por los periódicos para leerse (no para verse, que es bien diferente), la reflexión sobre el futuro de esta profesión, la del periodismo, cada día más erosionada por la acción de la imagen televisiva.

No haré ninguna alusión a los versos famosos de Manrique. No creo que todo tiempo pasado haya sido mejor. Pero sí hay objetos que nunca debieron cambiar. Por ejemplo, el objeto-comunicación llamado periódico. Si comparamos uno de los punteros del país o del mundo occidental con el mismo Le Monde Diplomatique, comparamos -a nuestros ojos-una gacela con un mamut antediluviano. Pero no es así. Porque el objeto-comunicación cuyo soporte es el papel y cuya intencionalidad es la información nació para ser leído, no para ser visto.

Lo que me gusta de este mensual que dirige Ignacio Ramonet es que desde la cabeza hasta el último de los redactores defienden la misma idea: informar con rigor, exigencia y verdad. Cierto: con una posición ideológica, pero que se expresa claramente en cada tema de economía, política y cultura que toca el rotativo. Han burlado, me parece que con fortuna, el cerco tendido a las publicaciones en papel por los medios audiovisuales. Y lo han hecho por el único camino posible: la apuesta a la profundidad de la palabra contra la superficialidad de la imagen; la busca del contexto contra el espectáculo de lo efímero.

El mensual francés tira, tan sólo en su país, 250 mil ejemplares. Se traduce a 24 idiomas -español incluido-y circula por buena parte del Occidente. Es decir, se trata de una experiencia de comunicación al mismo tiempo que de una empresa rentable. Y en 50 años no ha cambiado.

Periodismo de ideas -por tanto ideológico- y de periodistas; sin variar ni acomodarse a los tiempos, a las clemencias del entorno o a los dictados de la autoridad. Ejemplos palpables del apetito que existe entre el público por la buena vieja literatura periodística. No estarán en el candelero de la farándula, pero sí en los centros neurálgicos donde se toman decisiones. Hacer cultura, desentrañar la injusticia, provocar la cohesión y enfrentar críticamente los abusos del poder político y del dinero, es esfuerzo cotidiano de publicaciones como éstas. Qué alivio que aún existan y que gocen de buena salud.

EL OBSERVADOR 474-10

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COLUMNA ABIERTA
Principios implícitos
Por Walter Turnbull

Me escribió una persona comentándome -acerca de las 11 reglas de oro de Bill Gates- que Bill Gates no es necesariamente un hombre admirable. Si su habilidad para los negocios y para la computación es sobresaliente, su moralidad no pasa de ser estándar. Como botón de muestra, se dice que ha apoyado campañas pro aborto.

Estoy de acuerdo. Al recomendar «las 11 reglas de oro», no pretendía poner al señor Gates como ejemplo. Ciertamente su vida es sospechosa. La maldición de Cristo contra los ricos (cfr. Lc 6, 24) lo pone en una posición terriblemente peligrosa. Aun así, sus 11 reglas de oro contienen mensajes implícitos que pueden ser muy importantes, especialmente para los jóvenes, y que van de acuerdo con algunos principios cristianos.

La vida no es justa. Eso lo dice tal cual. Al menos no en este mundo. Los cristianos creemos en la justicia porque creemos en Dios, creemos en su juicio y creemos en la vida eterna, donde Dios pagará a cada uno según sus obras. El hecho de que la vida en este mundo es injusta, de boca de un hombre experto en la vida en este mundo, debe darnos serenidad ante la injusticia y la convicción de que tiene que haber algo más. Este mundo, siendo gran don, es un don pasajero, imperfecto, limitado.

La vida tampoco es fácil. Tiene inconvenientes, desde pequeñas incomodidades hasta terribles tragedias. Para unos más que para otros. Pero el hecho es que -como dice San Pablo- si sólo para esta vida tenemos puestas nuestras esperanzas, somos los más infelices de los hombres. Esta vida puede ser feliz sólo en la medida en que tenemos esperanzas en la otra y nuestra felicidad en Dios.

La vida no es placer, la vida es trabajo. Cristianamente decimos que la vida es servicio. Existen muchas frases poéticas sobre el tema. La opción a la felicidad eterna (la gracia) es gratis; todo lo demás hay que trabajarlo. Y para hacer válida esa opción a la vida eterna, también hay que trabajar. El placer viene a veces, viene a ratos, y en muchos casos es hasta peligroso. Salvo por el respeto que todos nos debemos unos a otros, las cosas no se merecen, las cosas se ganan, y aún en ese caso, son dones de Dios por los que habremos de dar cuentas algún día.

Pero la que realmente me encanta es la regla 7: «Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como lo son ahora. Se volvieron así por tener que pagar tus gastos, lavar tu ropa y tener que escuchar lo alivianado que crees que eres...».

Hoy la mayoría de los jóvenes, y muchísimos adultos, sienten que ser joven es una virtud, y que el divertirse es una habilidad que merece un reconocimiento (la admiración), un premio (la felicidad), y un apoyo (el darles medios, por un lado, y el no estorbarles, por el otro, para que ellos se diviertan a sus anchas). Todo el mundo se tiene que sacrificar para que ellos hagan uso de ese merecido premio. Para ellos la diversión se la merece quien la sabe apreciar y la busca. No se les ocurre que si alguien se puede divertir es porque alguien está dispuesto a pagar; y en lugar de agradecer, desprecian a aquel que trabaja, que se aburre y que se acaba por darles techo, ropa, comida, escuela y diversión.

El primer mandamiento relativo al hombre es: Honrarás a tu padre y madre.

EL OBSERVADOR 474-11

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MIRADAS DESDE LA EUROPA DESENCANTADA
A un gay católico
Por Miguel Rivilla San Martín

Me dirijo a ti, amigo gay que públicamente te profesas católico, desde mi condición de sacerdote, para tratar de aclararte algunas cosas que dices no tener muy claras. Quiero, en primer lugar, manifestarte mi profundo respeto y comprensión a tu persona y hacia tu condición de homosexual; pero pidiéndote también a ti idéntico respeto y consideración hacia la verdad, que ambos, como cristianos y católicos, debemos profesar. Si estas líneas las leyeran algunos gays que ni son ni se sienten católicos, les tengo que decir que, en absoluto, escribo para ellos.

Para poder entendernos, lo primero que procede es explicar los términos y conceptos del discurso, pues hablando distinto lenguaje la comunicación se haría totalmente imposible, cosa harto frecuente.

+ Si dices ser católico es porque, ante todo, te sientes y eres cristiano. Esto quiere decir -como tú bien sabes- que aceptas plenamente a Jesucristo como Dios hecho hombre, como tu Salvador, como «el Camino la Verdad y la Vida», como el único que «tiene palabras de vida eterna».

+ Pues bien, sabrás que los católicos aceptamos, sin discusión, todo lo que Jesús ha establecido para el bien de los hombres. Para ser católico no basta aceptar a Cristo, sino también su obra, que es la Iglesia católica. Es incoherente decir Cristo sí; Iglesia no.

Ahora bien, sobre Pedro, el pobre pescador de Galilea, ha querido Jesús fundar su Iglesia: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará .Te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo» (Mt 16,18). Toda la autoridad de Dios, pues, la tiene el sucesor de Pedro, que es el Papa. Sin aceptar esto, nadie se puede considerar católico. Recordarás, también, las palabras de Cristo a Pedro, después de resucitar: «Apacienta mis ovejas...» (Jn 21,15-17), y aquellas otras: «Yo he rezado por ti, Pedro, para que tu fe no desfallezca. Y tú ,cuando hayas vuelto, confirma en la fe a tus hermanos» (Lc 22,32).

+ Resumiendo: todo católico de verdad tiene como norma, que orienta nuestra vida, no sólo la Biblia , sino el magisterio del Papa y la Tradición de la Iglesia. Toda persona que obedece a lo que Dios ha revelado en la Biblia y hace caso a la autoridad de la Iglesia católica, sabe que está agradando a Dios, y, al revés, el que prescinde de la Biblia -creyendo que es una antigualla, superada por el paso del tiempo, etc.- o de la autoridad y magisterio de la Iglesia católica, está desagradando a Dios.

+ Entre los católicos existen muchas situaciones y circunstancias muy duras y difíciles, que van en contra de los gustos personales, tanto de las personas casadas, como de las célibes o como de las separadas o viudos.

A muchos gustaría tener una religión a la carta y cada uno definir lo que es bueno o malo, sin intervención ni mediación de nadie más. Esto no es posible entre los católicos.

+ En tu caso concreto de homosexual, dentro de la Iglesia católica tienes y tendrás siempre la máxima comprensión para tu situación y tendencia personal. Lo que jamás pretendas de la Iglesia es que justifique el ejercicio y práctica de tu homosexualidad, pues esto sería traicionar la voluntad divina, bien clara y explícita en la Sagrada Escritura, en el Magisterio y en la Tradición de los Santos Padres.

+ Amigo católico gay, comprendo que esto que te escribo te resulte duro y exigente.

A ningún católico le resulta fácil y cómodo ser coherente con su fe y llevar la cruz que encontramos en la vida.

La sociedad permisiva en que vives trata de legalizar y hasta justificar tu comportamiento, sea el que sea. Tú, libremente, debes optar -como verdadero católico- entre tu obediencia a Dios o tu obediencia a los hombres. Ésta y no otra es la verdadera cuestión.

La verdad se hace cuesta arriba muchas veces; pero, según dijo Cristo, nos hace verdaderamente libres.

Cuenta siempre con mi comprensión y ayuda de hermano en la fe que quiere vivir y morir fiel a la verdad revelada en la Biblia y al magisterio y autoridad de la santa madre Iglesia.

EL OBSERVADOR 474-12

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EL ANUNCIO EUCARÍSTICO Y EL HOMBRE DE HOY
Amor y sacramento
Por Pbro. Prisciliano Hernández Chávez, C. ORC.

PREÁMBULO

Iniciaré para el periódico El Observador una serie de artículos bajo el epígrafe el Anuncio Eucarístico y el hombre de hoy.

Es prioritario ofrecer una visión filosófica, cultural, panorámica, -casi telegráfica-, del hombre en su vertiente contemporánea, aunque el hombre de todos los tiempos está en continua búsqueda de su propia identidad y sentido, en nuestros días por el impacto audiovisual de los medios de comunicación social se ha deteriorado la capacidad de respuesta y de discernimiento. Víctima de todo tipo de manipulaciones denigrantes de su ser como persona e inerme. La solución al vacío existencial del hombre contemporáneo se puede ofrecer desde el Anuncio Eucarístico como una alternativa, o mejor, como la alternativa diseñada por Jesús de Nazaret; para ello es necesaria cierta comprensión del misterio que comporta la Santísima Eucaristía.

La Santísima Virgen María tiene una importancia medular en el misterio de Cristo, de la Iglesia y, por tanto, la tiene en la Eucaristía y en el misterio de la humanidad que responde al plan de Dios.

El Padre da el Pan de la Vida; el Hijo del Padre se autodona como Pan partido para ofrendar al mismo Espíritu Santo.

La Eucaristía puede ser contemplada como prolongación del misterio encarnacional, como Anuncio, como fundamento dinámico de la ética cristiana.

En el artículo final transcribiré un poema de Mons. Pedro Casaldáliga. Como dice Félix del Valle Carrasquilla en la presentación de los poemas del que fuera mi Director Espiritual en Toledo, Don José Rivera, cuya causa de Beatificación ya está en Roma: el poeta padece la vida, la suya y la de todos. No tiene en sí barreras ni distorsiones que interfieran entre él y la realidad. Más bien percibe de un golpe la profundidad de todo: profundidad, comunión, universalidad… El poeta es artista que ve la armonía, y la canta. Pero además, en Mons. Pedro Casaldáliga su poesía profética es exhortación, anuncio y denuncia. Aún así, deseo recalcar lo estético. ¿Por qué? Porque la estructura de la persona humana no mira sólo a la verdad o a la bondad, sino lleva en su ser la impronta de lo bello. El Anuncio no sólo se hace desde la Verdad y el testimonio de una libertad transformada en Alianza, sino también desde la Estética traducida en Arte a través de sus diversas expresiones, según aquello de Fedor Dostoyevski citado por el Papa Juan Pablo II en su Carta a los Artistas: la belleza salvará al mundo. En este sentido, me considero deudor -ignorante y sumamente distante- de uno de los teólogos más grandes del s. XX , Hans Urs von Balthasar, -quien estructura su magna obra teológica en una trilogía desde los trascendentales del ser enraizados en el mismo ser humano, y en este sentido, plenamente antropológica, como vía para hacer teología de totalidad: Gloria, o una estética teológica, la Teológica o lógica de la Revelación a través de la Encarnación del Verbo y finalmente la Dramática, que contempla e involucra el encuentro de libertades finitas y la libertad infinita de Dios-. Por eso haré también referencia en el apartado pertinente al Icono de la Trinidad de Andrés Roublev que posee matices eucarísticos.

Por razón de método, desarrollaré en primer lugar el aspecto contextual "el hombre de hoy" a quien se dirige el anuncio ; y en un segundo momento, el anuncio eucarístico mismo; en cuanto a esto último, dada su polivalencia de significado y su profundidad teológica -que evidencian la presencialización admirable del misterio del Corpus Christi, misterium fidei, de Cristo Mismo, inmolado y glorificado, en las humildes especies del pan y del vino, que anuncian su muerte salvadora, proclaman su resurrección consoladora y mantienen la esperanza escatológica del retorno del Señor Jesús, en el cual ya pregustamos la comunión gloriosa y definitiva-, habrá de darnos su pertinencia y actualidad para el hombre de hoy, sumergido en la anarquía epocal, en el "sin sentido" existencial.

Sólo lo orado que cae en el corazón se convierte en verdadero anuncio encarnado. Este Himno del Oficio de Lecturas de la Solemnidad del Corpus Christi, nos pone en ruta de esperanza, bajo su luz distante y cercana, esplendorosa y misteriosa, como humanidad herida de muerte y finalmente sanada por el Cuerpo de Cristo:

Aquella noche santa,
Te nos quedaste nuestro,
Con angustia tu vida,
Sin heridas tu cuerpo.

Te nos quedaste vivo,
Porque iban a romperte,
Te nos quedaste entero.
Gota a gota tu sangre,
Grano a grano tu cuerpo:

Un lagar y un molino
En dos trozos de leño.
Aquella noche santa
Te nos quedaste nuestro.

Te nos quedaste todo:
Amor y sacramento,
ternura prodigiosa,
todo en ti, tierra y cielo.

Te quedaste conciso,
Te escondiste concreto,
Nada para el sentido,
Todo para el misterio.

Aquella noche santa,
Te nos quedaste nuestro.
Vino de sed herida,
Trigo de pan hambriento,
Toda tu hambre cercana,
Tú, blancura de fuego.

En este frío del hombre
Y en su labio reseco,
Aquella noche santa,
Te nos quedaste nuestro.

Te adoro, Cristo oculto,
Te adoro, trigo tierno.
Amén

(Liturgia de las Horas, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Oficio de Lectura, Tom III, Págs. 6)

EL OBSERVADOR 474-13

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FIN

 
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