El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
14 de noviembre 2004 No.488

SUMARIO

bulletPORTADA - La religión es un valor, no una amenaza
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Monseñor Peñalosa
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - Himno de los redimidos
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Terminé la carrera y no consigo empleo -
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Asfixiado en el trabajo
bulletPINCELADAS - La mancha de tinta
bulletNUESTRO PAÍS - La otra frontera: No hagas en el sur lo que no quieras que te hagan en el norte
bulletENTREVISTA - Alberto Marvelli, un beato en corbata y chaqueta
bulletCon Juan Pablo II cambió el modo de ver a los santos: son compañeros de viaje
bulletINTERNACIONAL - El Vaticano a la ONU: a mayor armamento mundial, paradójicamente menor seguridad
bulletCOLUMNA ABIERTA - Un mismo objetivo
bulletFLOR DE HARINA - Hacerse espaldas
bulletCULTURA - ¡Achtung, Gefahr!
bulletComentarios necesarios sobre la tristemente famosa obra El Código Da Vinci
bulletCONTEXTO ECLESIAL - Instala la Conferencia del Episcopado Mexicano un Consejo de Bioética
bulletAÑO DE LA EUCARISTÍA - El vicario de Cristo pide a la Renovación Carismática que promueva la Eucaristía como lazo de unidad en el mundo

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PORTADA
La religión es un valor, no una amenaza
Publicamos la intervención del arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, pronunciada recientemente ante la comisión de la Asamblea General de la ONU


La libertad religiosa en todas sus formas ha salido repetidamente en titulares en los últimos meses y en las últimas semanas. Y con razón, pues la libertad religiosa es una condición necesaria para buscar el bien común y la auténtica felicidad. En particular, la libertad religiosa permite la búsqueda de las «realidades últimas», las que responden a las exigencias más profundas, más interiores y más auténticas del espíritu humano. En este sentido, por tanto, la fe y la libertad religiosa tienen que ser vividas y consideradas como un valor positivo que no debe ser manipulado y visto como una amenaza a la convivencia pacífica y a la tolerancia recíproca; es un valor coherente con las demás libertades y contribuye a sostenerlas.

Los líderes religiosos tienen la particular responsabilidad de rechazar cualquier uso erróneo o comprensión inadecuada de las creencias y de la libertad religiosa. Tienen en sus manos un medio poderoso y duradero para luchar contra el terrorismo y están llamados a crear y difundir una sensibilidad que es religiosa, cultural y social y que nunca se transformará en actos de terror sino que rechazará y condenará esos actos como profanaciones.

Nuevas formas de intolerancia

Del mismo modo, las autoridades públicas, legisladores, jueces y administradores tienen la grave y evidente responsabilidad de favorecer la convivencia pacífica entre los grupos religiosos y de servirse de su colaboración en la construcción de la sociedad, en vez de ponerles restricciones o de sofocar su identidad, especialmente si se trata de iniciativas de estos grupos a favor de los más pobres de la sociedad.

Podría parecer algo paradójico el decir que en esta era de globalización han surgido también nuevas formas de intolerancia religiosa. Un mayor ejercicio de las libertades individuales puede producir una mayor intolerancia y mayores restricciones jurídicas a la expresión pública de la fe. La actitud de quienes quisiera confinar la expresión religiosa a la mera esfera privada ignora y niega la naturaleza de las auténticas convicciones religiosas.

Los creyentes contribuyen al bien común

En el espíritu de la Declaración sobre la Eliminación de todas las Formas de Intolerancia y Discriminación basada en la Libertad Religiosa y de Creencias, los marcos jurídicos sobre la libertad religiosa y las regulaciones de las acciones gubernamentales deberían promover la contribución de los creyentes al bien común de la sociedad y permitirles mantener las apropiadas instituciones caritativas o humanitarias. Apropiadas quiere decir también que se permite a las asociaciones o grupos religiosos trabajar en el campo social, educacional y humanitario, y conservar al mismo tiempo su carácter religioso, actuar en armonía con su misión respectiva sin tener que abandonar cualquier compromiso religioso o valor moral a la hora de construir el bien común. Los intentos de secularizar o interferir en los asuntos internos de las instituciones religiosas socavarían su razón de ser así como el tejido mismo de la sociedad. Por el contrario, acoger la diversidad religiosa, en el ámbito de sus servicios a la vida pública -a excepción, obviamente, de aquellas circunstancias en las que se dé una amenaza directa para la salud y la seguridad pública- significa respetar una específica faceta del derecho a la libertad religiosa, enriquecer una auténtica cultura pluralista.

La Santa Sede sigue sacando fuerzas de esta convicción para defender enérgicamente la libertad de conciencia y de religión, tanto a nivel individual como social. Esta defensa sigue siendo necesaria hoy, dados los episodios de violencia que causan trágicos sufrimientos, la destrucción de lugares religiosos, los maltratos y asesinatos de religiosos, y las persecuciones contra las comunidades de fe.

(Zenit-El Observador)

EL OBSERVADOR 488-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Monseñor Peñalosa
Por Jaime Septién


Por estas fechas, desde su muerte hace cinco años, me suelo acordar de monseñor Joaquín Antonio Peñalosa. Llegando el frío de la última etapa de otoño, solía mandarme un sobre personal, siempre bajo la leyenda de «señor director», en la que me incluía un par de colaboraciones que, invariablemente, publicaba en la primera plana de El Observador.

Eran colaboraciones maravillosas. Sencillas y profundas, como todo lo que escribió monseñor Peñalosa (a quien mi amigo, el padre Darío Pedroza, llamaba, familiarmente, «monse»). Como tantas cuestiones buenas de mi trabajo como periodista católico, fue el hoy arzobispo emérito de San Luis Potosí, don Arturo Szymanski Ramírez, quien me lo presentó. Ya he contado en otra ocasión que monseñor Peñalosa en una junta de julio de 1995 me auguró, lo más, cinco números del periódico. Lo hizo de buena fe. Gracias a Dios (y a los lectores) se equivocó.

Hace poco volví a toparme con el padre Peñalosa. Ahora la culpa la tuvo nuestro colaborador Juan Jesús Priego, sacerdote potosino, nacido en Tamazunchale, y (nadie me lo va a quitar de la cabeza) sucesor en artes y letras (no sé si escriba poesía, seguramente lo hará) de «monse» Peñalosa. Priego me ha mandado un par de textos de historia que preparó Peñalosa a cual más de interesantes: el primero, un estudio sobre «los alrededores» de sor Juan Inés de la Cruz que echa por la borda todas las especulaciones de que nuestra máxima poetisa entró al convento o huyendo de un amor mal correspondido o a regañadientes, «para que la dejaran estar sola con sus libros». Nada de eso: al publicar (por vez primera) la regla, las costumbres, los votos que hacían las monjas jerónimas en el siglo 17, a nadie (en sus cabales) le cabría la idea de que esa disciplina era «más soportable» que las delicias del mundo y de la Corte. Por Dios...

El segundo es una investigación histórica espléndida sobre las prácticas religiosas en el México del siglo 16, es decir, el siglo de la conquista militar y de la conquista espiritual de la nación. Ambos van a ser editados en una empresa que, si Dios quiere, iniciará su andadura dentro de dos semanas, cuando El Observador y el Instituto Emmanuel Mounier firmen, en Madrid, el convenio de edición del fondo que se llamará Dos Mundos (el de Europa y el de América, unidos por la fe cristiana).

No podía, de otra manera, rendirle un homenaje a Peñalosa sino rescatando libros suyos que fueron editados y olvidados hace tiempo. Es imposible no querer perpetuar la memoria de alguien que escribió:

«Yo, de profesión poeta, / en el uso de mis facultades líricas / y bajo el impulso divino de la inspiración, / dejo a mis lectores las poesías que compuse / inéditas todas, / refulgentes las rimas de eco y las metáforas, / violetas, golondrinas, suspiros, arroyuelos / y una que otra amada inmóvil, / dejo mis deudas a mis queridos deudos, / que la poesía tiene también su prosa».

EL OBSERVADOR 488-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
Himno de los redimidos

Juan Pablo II comentó en audiencia general el «Himno de los redimidos», cántico tomado de los capítulos cuarto y quinto del Apocalipsis.

«Se basa en dos elementos fundamentales. El primero es la celebración de la obra del Señor: Tú has creado el universo; porque por tu voluntad lo que no existía fue creado (4, 11). La creación revela, de hecho, la inmensa potencia de Dios. Como dice el libro de la Sabiduría, de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su autor (13, 5). Por este motivo, es un deber elevar el cántico de alabanza al Creador para celebrar su gloria.

«El emperador Domiciano, bajo cuyo gobierno fue compuesto el Apocalipsis, se hacía llamar con el título de dominus et deus noster [señor y dios nuestro]. Obviamente los cristianos se oponían a dirigir semejantes títulos a una criatura humana, por más potente que fuera, y sólo dedicaban sus aclamaciones de adoración al verdadero Señor y Dios nuestro: Cristo muerto y resucitado, simbólicamente representado en esta ocasión como un Cordero erguido a pesar de haber sido degollado.

«Éste es precisamente el segundo elemento del himno: Cristo, Cordero inmolado. Los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos lo aclaman. En el centro de la alabanza está, por tanto, Cristo con su obra histórica de redención. Por este motivo, es capaz de descifrar el sentido de la historia: abre los 'sellos' del libro secreto que contiene el proyecto querido por Dios.

«Dado que ha sido 'degollado', ha podido 'comprar' a los hombres de todo origen. Ahora esta promesa se ha hecho realidad: el Cordero ha constituido para Dios un reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra (Apocalipsis 5, 10), y este reino está abierto a toda la humanidad, llamada a formar la comunidad de los hijos de Dios».

EL OBSERVADOR 488-3

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Terminé la carrera y no consigo empleo
Por Yusi Cervantes Leyzaola


PREGUNTA
Tengo 28 años. Quisiera saber cómo hacer para tener una buena autoestima ya que acabo de terminar mi carrera y no he encontrado trabajo y en los lugares a los que he acudido me han cerrado las puertas pues realmente nunca he trabajado y siento que ése es el problema y, por lo tanto, me siento muy insegura de mí. El otro día le pregunté a uno de mis maestros que si él creía que yo valía la pena y el contestó que sí; sin embargo, la sociedad me ha hecho creer lo contrario. Siento que mi mundo se ha vuelto gris y no encuentro cuál es realmente mi misión en este mundo. Anteriormente platicaba mucho con un amigo de estas cosas (un maestro mío de la escuela), pero ahora que ya no estoy cerca de él para que me aconseje me cuesta trabajo levantarme de las derrotas.

RESPUESTA
No encuentras trabajo y por lo tanto te sientes insegura de ti misma. ¿Y por qué una cosa te lleva a la otra? Entiendo que a cualquier persona le afecte anímicamente no conseguir empleo, pero de ahí no se deriva necesariamente el sentirse inseguro. Más bien, puede ser al revés, que tu inseguridad te dificulte encontrar trabajo. Puede ser que por inseguridad te derrotes de antemano y no presentes tu solicitud en todos los lugares posibles; o que en tu currículo no destaques tus puntos fuertes; o que en las entrevistas te veas apocada. Si tú no confías en ti misma, eso lo proyectas y lo percibe el posible empleador.

¿Por qué estás terminando hasta ahora la carrera? ¿Por qué no has trabajado hasta ahora? No dices nada al respecto, pero me pregunto si esto no tendrá que ver también con la inseguridad que manifiestas. ¿Fuiste tal vez una hija demasiado protegida?

Está también, por supuesto, el problema real y gravísimo de la enorme dificultad que tienen los jóvenes para encontrar trabajo. La del empleo es una de las principales demandas de la juventud hoy en día. En general, faltan empleos; pero, además, las empresas quieren gente con varios años de experiencia. ¿Cómo van a adquirirla los recién egresados si nadie los contrata? Por eso muchos estudiantes empiezan a trabajar mientras estudian aceptando salarios muy bajos, casi como prácticas, de modo de ir adquiriendo esa requerida experiencia. Pero no todos pueden hacerlo, por diversos motivos. No sé si en estos momentos de tu vida puedas hacer algo semejante y buscar, más que un buen trabajo, la posibilidad de adquirir experiencia como primer paso, y ya después conseguir un mejor empleo. O podrías considerar también generar tu propio empleo, sola o asociada con otras personas. Esto depende mucho, claro, de la carrera que estudiaste, pero no tengo esa información.

Sobre cómo desarrollar tu autoestima, primero necesitas saber qué fue lo que la lastimó, encontrar las causas por las que está baja, para entonces poner los remedios necesarios. En general, puedo decirte que la autoestima se desarrolla tomando la decisión de amarte y respetarte a ti misma, conociéndote cada día mejor, cambiando tus creencias equivocadas acerca de ti misma y de la vida, encontrando el sentido de tu vida (que va mucho más allá de un trabajo), trazándote metas y luchando por ellas y confiando en que verdaderamente Dios te ama, con todo lo que eso implica. Independientemente de que consigas o no trabajo, necesitas desarrollar tu autoestima. Mientras tanto, haz como si la tuvieras. Cuando dudes, pregúntate: ¿qué haría si me amara a mi misma? Y hazlo, aunque te resulte difícil. Venciéndote a ti misma también caminas a la autoestima. La ventaja es que ya eres consciente de que necesitas desarrollar la autoestima y que estás dispuesta a luchar por ello, así que seguramente vas a lograrlo. Mantén alto tu ánimo.

La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá por este medio las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 488-4

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Asfixiado en el trabajo

PREGUNTA
Mi trabajo es presión tras presión. Me siento encerrado, sin motivación, no le veo futuro, me siento asfixiado. ¿Qué me recomiendas?

RESPUESTA
Primero tienes que responder una pregunta: ¿El problema está en ti o en el trabajo? Si tú, en lo personal, estás deprimido, angustiado, desubicado en tu vida, es probable que eso no te permita disfrutar tu trabajo y sentirte pleno en él. Entonces, lo que tienes que hacer es arreglarte a ti mismo y a tu vida. Si el problema es el trabajo, tendrías que analizar cuidadosamente tus posibilidades dentro y fuera de él. ¿Puedes lograr que cambien las condiciones de trabajo? ¿Puedes solicitar a tus jefes que te escuchen para manifestar tus quejas y sugerencias? ¿Puedes cambiar algunas cosas en cómo realizas tu trabajo? Haz primero la lucha porque mejore tu trabajo actual. Pero si no hay nada qué hacer, si no hay modo de mejorar este trabajo, considera buscar otro. Sin dejar este trabajo todavía y, por supuesto, cumpliendo tus responsabilidades en él, puedes ir investigando y analizando otras posibilidades. Pero pienso que es muy probable que tengas problemas personales y que estos no te están permitiendo ver con claridad. Si no estás bien tú, puedes probas cien empleos y en todos te vas a sentir desmotivado, porque la motivación es algo que te mueve desde el interior, y si estas bloqueado emocionalmente, el mejor proyecto del mundo no va a lograr interesarte. Así que si tienes problemas personales, ya no le des vuelta y busca la ayuda necesaria. (Y.C.L.)

EL OBSERVADOR 488-5

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PINCELADAS
La mancha de tinta
Por Justo López Melús *


Es una pena la tendencia a ver sólo el lado negativo de las cosas. Es como contemplar una cucaracha, bajo una piedra negra, con gafas ahumadas, en una noche sin luna. Hemos de lavar nuestros ojos en el agua que brota del costado abierto de Cristo. «Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo está iluminado. Pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo está en tinieblas» (Mt 6, 22-23). «Todo es limpio para los limpios» (Lc 11, 41).

Un profesor sacó un gran folio blanco con una pequeña mancha en el centro.
- ¿Qué es lo que veis? -preguntó a los alumnos.
- Una mancha de tinta -respondió uno.
- Así somos los hombres -dijo el profesor-. Sólo vemos las manchas, aun las más pequeñas, y no el magnífico folio blanco que es la vida.

* Operario Diocesano en San José de Gracia, de Santiago de Querétaro.

EL OBSERVADOR 488-6

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NUESTRO PAÍS
La otra frontera: No hagas en el sur lo que no quieras que te hagan en el norte
Por Gilberto Hernández García


Al hablar de migración pensamos inmediatamente en los mexicanos y mexicanas que se van a los Estados Unidos. Nos conmovemos y nos ofendemos al leer las notas en la prensa sobre los abusos que sufren nuestros compatriotas por parte de las autoridades estadounidenses. Condenamos la política migratoria del norte y nos retorcemos al escuchar los avances de la militarización en la frontera. Y así, nos olvidamos de lo que sucede en nuestra frontera sur, en la que los migrantes de Centroamérica y de otros continentes sufren el mismo tipo de abusos.

La frontera entre México y Guatemala ha sido testigo de una corriente singular de movilidad humana por décadas. Sin embargo, desde principio de los años noventa, los flujos migratorios han registrado un aumento considerable. Alrededor de 300 mil personas cruzan esta frontera cada año, algunas con la intención de trabajar en México (solamente unos 75 mil a 100 mil trabajadores temporeros), pero la gran mayoría intenta llegar a los Estados Unidos. A pesar de la magnitud del fenómeno y de las violaciones a sus derechos humanos que sufren los migrantes, es escasa la atención prestada a la situación por la que atraviesan estas personas durante su tránsito por territorio mexicano.

Apenas hace pocos años la frontera sur ha logrado atraer la atención de las autoridades mexicanas, quienes han moldeado la política migratoria en una estrategia de sellamiento de la frontera. Bajo este término la Secretaría de Gobernación ha montado, desde hace un par de años, un programa que tiene como objetivo reducir el tráfico de estupefacientes y de humanos. Las autoridades han dicho de ésta política que es una política migratoria con sentido humanitario, en el que se enfatiza el apego cabal a los derechos humanos.

Sin embargo, hay quienes señalan la falta de coherencia que mantiene esta política. Por un lado se reclama un trato digno y justo para los mexicanos en Estados Unidos, mientras que, por el otro, se toman medidas carentes de visión sobre el fenómeno migratorio y que deterioran la situación de los derechos humanos de los migrantes extranjeros que se encuentran en territorio nacional o pretenden atravesarlo con rumbo al norte.

Inmensos han sido los esfuerzos por reclamar las muertes de mexicanos en la frontera con los Estados Unidos causadas por la política migratoria deliberada. Parece increíble que en territorio mexicano se esté aplicando una medida que tiene las mismas consecuencias y que no se reconozca esta realidad.

EL OBSERVADOR 488-7

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ENTREVISTA
Alberto Marvelli, un beato en corbata y chaqueta
Habla su biógrafo, Roberto Di Ceglie


Alberto Marvelli no representa la imagen de un beato tradicional: es joven, atlético y laico, y aparece en las estampas con corbata.

El Papa lo proclamó beato a inicios de septiembre en Loreto. En esta entrevista el profesor Roberto Di Ceglie, especialista en la trayectoria del nuevo beato, traza algunas líneas de su personalidad.

Roberto Di Ceglie es coautor del libro sobre el nuevo beato laico titulado Alberto Marvelli: fidelidad a Dios y fidelidad a la historia («Alberto Martelli: Fedeltà a Dio e fedeltà alla storia», Editorial Messaggero), y también es profesor en la Universidad Pontificia Lateranense de Roma.

¿Qué dice al mundo este joven santo contemporáneo en corbata y chaqueta?Un santo en corbata y chaqueta significa la capacidad cristiana de cubrirse con los vestidos de la historia, haciéndola significativa a la luz de los pilares de la fe, la Eucaristía y la oración.
En otros términos, estos vestidos asumen su máxima potencialidad en el recuerdo constante de los valores de la fe en un Dios que Él mismo está implicado en primera persona en las vicisitudes humanas.

Marvelli está entre las figuras más luminosas del catolicismo italiano. ¿Por qué? Porque en él se han fundido de manera maravillosa la fe y la historia. Este vínculo, que comporta el esplendor de una existencia vivida en plenitud gracias a la fe en Cristo, encuentra en Marvelli una expresión de excepcional potencia: joven, atlético, valiente, inteligente, capaz en los estudios y con éxito en el trabajo, sólido en sus posiciones pero respetuoso con la diversidad, atento a las necesidades del otro, determinado en perseguir los objetivos con deber y responsabilidad, creíble, seguro.
¿Quién no se sentiría atraído por la fascinación que surge de una figura tal? Luminoso, sin duda.

Laico, joven y santo: ¿es un camino que veremos cada vez más?Ciertamente en cada uno de nosotros vive el anhelo a ver y encontrar santos. Es por lo tanto deseable que la santidad se alíe cada vez más a la condición de los laicos, a los que les espera el honor de llevarla en el contexto de la vida de cada día, en un auténtico espíritu misionero del que cada vez se nota más la necesidad.
Y resulta en este sentido todavía más fascinante que la juventud se encuentre con estas vías, porque es símbolo de frescura, de apertura a la realidad, y en un cierto sentido de una serena correspondencia con las cosas y con la historia, todavía no viciada, y si se me consiente la expresión, ajena a una cierta pedantería que a veces llega con la edad.
En definitiva, se trata de repensar desde este punto de vista la espontaneidad de los pequeños, que no por casualidad Jesús llamaba a ser libres para ir a Él.

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 488-8

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Con Juan Pablo II cambió el modo de ver a los santos: son compañeros de viaje

El periodista vaticanista Fabio Zavattaro ha leído el pontificado de Juan Pablo II a través de los santos y beatos y ofrece en esta entrevista claves para entender el enorme interés de Juan Pablo II por la santidad.
Zavattaro acaba de escribir Los santos y Karol. El nuevo rostro de la santidad («I santi e Karol. Il nuevo volto della santità», editorial Ancora).

¿Qué ha cambiado en el mundo de los santos con Karol Wojtyla? Ha cambiado el modo de «leer» a los santos. Juan Pablo II, en solo 26 años de pontificado, ha dado a la Iglesia, a los cristianos, más de mil 300 beatos y 480 santos: son compañeros de viaje, en la alegría y en el sufrimiento. Son hombres y mujeres que han escrito una nueva página en su vida y en la existencia de tantas personas. Por eso el Papa ha querido proponerlos. Trato de explicarme mejor: durante un tiempo, santos y beatos eran figuras casi inalcanzables, grandes doctores de la Iglesia, san Francisco, santa Clara. En cambio, el papa Wojtyla ha sido innovador llevando a los altares a personas que todavía están en la memoria de sus con-ciudadanos, a veces tienen todavía hijos en vida, un marido: pienso en Gianna Beretta Molla o en los esposos Beltrame Quattrocchi.
Son hombres y mujeres de nuestro tiempo, les hemos conocido, quizá hemos compartido con ellos un camino, una breve página de historia común. En fin, que son santos y beatos de la puerta de al lado.
Y este es el mensaje del Papa: la santidad no es un don reservado a pocos. Todos podemos aspirar a ella, porque es una meta a nuestra medida.

¿Es posible trazar un modelo de santidad «a la Juan Pablo II»? Creo que el modelo «a la Juan Pablo II» es el de una santidad vivida en el día a día: el santo es el hombre auténtico, concreto, como dice el papa Wojtyla. Su testimonio de vida atrae, interpela y arrastra porque manifiesta una experiencia humana transparente, llena de la presencia de Cristo.
Para el Papa la llamada a la santidad no excluye a nadie, no es el privilegio de una élite espiritual.
Son santos, beatos, que no intentan pasar por héroes ni asombrar o provocar. El santo es una persona común, un médico, un joven universitario, una religiosa que había sido esclava, un sacerdote que ha sufrido los «gulags» soviéticos, una pareja de esposos, un catequista. Amigos.

El Papa fue ordenado presbítero el día de Todos los Santos. ¿Ve en esta coincidencia una profecía? Ciertamente es un dato del que no se puede prescindir. Lo explica el mismo Papa en su libro «Don y misterio» cuando dice que había una especie de valencia teológica en el hecho de haber escogido el lugar y la fecha de su ordenación y de su primera Misa. En la catedral de Wawel [la catedral de Cracovia] están enterrados los reyes, los príncipes, cardenales y obispos, y los grandes maestros de la Palabra que han tenido una importancia enorme en su formación cristiana y patriótica. Cómo no ver, pues, una especie de camino ya señalado, un diseño ya trazado.

¿Qué piensa de quienes critican a este Papa acusándole de haber creado una «inflación» de santos y beatos? A simple vista podría parecer que ha exagerado con todos estos santos y beatos. Pero intentemos reflexionar en el sentido del argumento: la clave está en encontrar un guía, un maestro capaz de acompañarte en el recorrido de vida que estás haciendo, una persona que en cierto modo te resulta próxima, un rostro conocido, quizá encontrado.
Un sacerdote, un laico que ha dejado una huella tangible de su presencia quizá en lugares en los que vivimos -cuantas veces oímos decir «esa persona, ese sacerdote es realmente un santo»- pueden ser de mayor ayuda en la vida que las historias edificantes de los libros.
Entre dos testimonios -los libros o los santos conocidos y cercanos-, ¿cual resulta más fácilmente un compañero de viaje? Entonces, ¿es posible hablar de inflación de santos y beatos?

Seguramente no. ¿Se atrevería a decir cuáles son los santos preferidos del Papa? No. No me atrevería a trazar una clasificación, entre otras cosas porque creo que no se pueda hacer, ya que todos lo santos y beatos tienen una gran importancia para el Papa. Son testigos, puntos de referencia para cada hombre y mujer: ninguna lista, por lo tanto. Pero si puedo proseguir esta reflexión, no me parecería cometer una herejía si dijera que las figuras que más aprecia este Papa son los santos y beatos simples, humildes. Son figuras que quizá están en un segundo plano en relación a fundadores de órdenes, papas o emperadores. Pero esto no significa que se tengan que menoscabar.
El mundo necesita más testigos creíbles que maestros. Juan Pablo II, con su decisión de proclamar tantos beatos y santos, ha querido ayudar a identificar figuras capaces de acompañar esta estación de la vida. Él mismo es testigo de que, a través de su sufrimiento y cansancio, comunica un mensaje extraordinario al hombre de hoy: un mensaje hecho a partir de la voluntad de vivir no obstante las dificultades.

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 488-9

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INTERNACIONAL
El Vaticano a la ONU: a mayor armamento mundial, paradójicamente menor seguridad
Monseñor Migliore alerta de la importancia de alcanzar los objetivos de desarme


Un difundido sentido del miedo está llevando a aumentar la dependencia armamentística, que en vez de garantizar la seguridad, aleja de este objetivo, alertó recientemente un representante de la Santa Sede a la ONU.

El arzobispo Celestino Migliore intervino -durante la 59ª Sesión de la Asamblea General de la ONU- ante el I Comité sobre el tema «Desarme general y completo».

Ante los presentes el prelado constató que, signo del «temor a los ataques terroristas», a «nuevas guerras» o a un «fallo en los procesos del Derecho Internacional», es la «subida en el gasto global militar», que el año pasado llegó a 956 mil millones de dólares estadounidenses -representa un incremento del 11% respecto a 2002 y del 18% respecto a 2001-.

«El gasto militar, que superará el billón de dólares este año, pronto sobrepasará los niveles máximos de la Guerra Fría», pero «una mayor dependencia de las armas -grandes y pequeñas- está llevando al mundo lejos de la seguridad, no hacia ella», alertó el observador permanente de la Santa Sede ante la ONU en su intervención, distribuida este viernes por la Sala de Prensa del Vaticano.

Un «claro resultado» de este gasto en «instrumentos de muerte» es que los gobiernos «son mucho menos capaces» de asumir compromisos a largo plazo «en educación, asistencia sanitaria y vivienda», y los «objetivos del Milenio se están quedando atrás», constató monseñor Migliore.

Según recordó, de hecho, fue la ONU pionera en estudios que «muestran la relación integral entre desarme, desarrollo y seguridad», y es que «la seguridad para todos mejora cuando los pasos para desarme y desarrollo se complementan unos a otros», apuntó.

«Debemos señalar los beneficios económicos de las medidas de desarme -exhortó-. Las alternativas de desarrollo a la militarización debe ser un trabajo constante de este Comité».

«Ciertamente -recalcó- no se puede decir que la pobreza conduzca directamente al terrorismo, pero es verdad que los terroristas explotan condiciones de pobreza en formas que producen mayor conflicto y violencia».

Además, el hecho de la variedad de armas que emplean los terroristas en sus acciones y su «alcance global significa que estas armas están siendo producidas y vendidas a nivel internacional, en mercados negros así como por Estados que les respaldan», denunció.

De ahí que también, para el prelado, «los Estados deben buscar formas de reducir la fácil disponibilidad de estas armas», por ejemplo, incrementando los controles de exportación y la vigilancia en los depósitos de armamento.

Asimismo aumenta en el mundo la preocupación por «la grave amenaza» que representa que los terroristas se hagan con armas de destrucción masiva, «en especial armas nucleares».

«El frágil estado del «Tratado de No-Proliferación Nuclear» en este momento es muy preocupante, mientras la proliferación de estas armas incrementa enormemente la probabilidad de la adquisición por parte de los terroristas», alertó el representante vaticano.

Eje de la crisis del Tratado está en la «interacción de responsabilidades» entre Estados con armas nucleares o sin ellas: unos «tienen el deber de no entrar en la proliferación de armas nucleares», otros el de «entrar en negociaciones orientadas a la eliminación de sus armas nucleares». Éste era el acuerdo original en el Tratado: «no proliferación a cambio de desarme nuclear», recalcó monseñor Migliore.

Pero desde su firma en 1968 se ha producido un «forcejeo entre ricos y pobres «nucleares»», y no se ha llegado a un «mundo libre de armas nucleares»; al contrario, «se han hecho intentos de modernizar las armas nucleares y de darles una capacidad bélica» llevando a una situación «cada vez más insostenible e inaceptable», denunció.

«El progreso sólo se realizará cuando las elecciones estratégicas hacia el desarme nuclear, la no-proliferación y la reconsideración de las políticas nucleares sean asumidas por todas las partes», insistió el prelado.

Por ello, expresó el deseo de que «la gravedad de la presente crisis lleve a los Estados a actuar para garantizar que el Tratado surja de la Conferencia de Revisión del próximo año en una condición más fuerte que la actual».

Junto a la preocupación por la proliferación de las armas de destrucción masiva y su adquisición por parte de los terroristas, monseñor Migliore aludió al problema «extremadamente preocupante» de la difusión de las «armas convencionales, especialmente en conflictos y situaciones de post-conflicto en África».

«La ONU y sus Estados miembros deben respaldar todo desarme, desmovilización y esfuerzos de reintegración en África y allí donde haya necesidad de tales acciones», pidió.

Concluyó expresando su deseo de que la «I Conferencia de Revisión de la Convención de Minas Anti-persona» -que acogerá Nairobi en dos meses- sirva para «renovar nuestros esfuerzos por promover la universalización y la implementación de la Convención a fin de llevar a cabo, en un futuro no lejano, el sueño de un mundo libre» de tales artefactos.

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 488-10

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COLUMNA ABIERTA
Un mismo objetivo
Por Walter Turnbull
No éramos enemigos, éramos hombres con diferentes puntos de vista buscando con sinceridad un mismo objetivo, el bien y la verdad.


Corría el mes de febrero de 1979. Primera visita de Juan Pablo II a México -viaje de feliz memoria- y reunión de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en Puebla.

Eran tiempos conflictivos para la Iglesia. En el mundo estaba de moda el marxismo, y en Iberoamérica estaba de moda la opresión de los pobres por parte de los ricos y los gobiernos (algunas modas nunca cambian). Muchos dentro de la Iglesia contemplaban la posibilidad de adoptar estrategias del marxismo-leninismo para la búsqueda de justicia. Era la «teología de la liberación». Iba desde una sincera preocupación por atender más la pobreza y las desigualdades sociales, hasta una franca intención de emprender la lucha armada y poner la Iglesia al servicio del imperialismo soviético. Tenían la ilusión de que un nuevo Papa rompería con la tradición y daría un giro radical al trabajo de la Iglesia (igual que algunos hoy en día). Otros insistían en no perder nunca de vista la dimensión espiritual y trascendente de la evangelización, y corrían el peligro de olvidarse de los asuntos temporales, es decir, de los pobres. Dentro de los mismos obispos había partidarios (moderados, afortunadamente) de ambas corrientes. La Conferencia de Puebla prometía mucha especulación y mucha emoción.

Terminada la Conferencia, alguien de mi comunidad contactó a uno de los obispos asistentes para que nos hiciera el honor de oficiar la Misa dominical y nos comentara sobre el resultado de la reunión. Las preguntas flotaban en el ambiente: ¿Cómo se puso la cosa? ¿Hubo pleito? ¿Quién ganó?

Este obispo, que resultó ser Darío Castrillón, era uno de esos hombres que irradian simpatía, serenidad y sabiduría. En un momento nos conquistó a todos los presentes, y nos respondió con un mensaje claro y conciso: «La situación estaba muy complicada, pero no éramos enemigos, éramos hombres con diferentes puntos de vista buscando con sinceridad un mismo objetivo: el bien y la verdad. Finalmente prevalecieron la cordura y la concordia».

Diferentes puntos de vista buscando con sinceridad un mismo objetivo. Tan sencillo y a la vez tan complicado. La postura normal es la contraria: hombres con diferentes puntos de vista decididos a imponer el suyo a costa de lo que sea. Diferentes grupos dispuestos a sostener su ideología a costa de la verdad. Diferentes partidos dispuestos a ganar el poder a costa de la sociedad, a costa del país.

Finalmente la Conferencia de Puebla fue un éxito. Todos los pareceres se tomaron en cuenta y se definieron prudentes criterios y directrices para todo. Se dio su lugar al trabajo por la justicia y su lugar a la búsqueda de la santidad. Ahora falta que los católicos lo apliquemos, pero por lo pronto se logró el acuerdo y se alcanzó el objetivo. Qué esperanzas que algún día veamos algo parecido en nuestros grupos, en las familias, en instituciones de educación y de salud, en sindicatos, en las cámaras de diputados y de senadores... Qué esperanzas.

Olvidaba un pequeño detalle. Los obispos en puebla estaban reunidos en el nombre de Cristo y pidieron su inspiración al Espíritu Santo. Supongo que ahí está el secreto. Supongo que por eso en la Iglesia se pueden hacer cosas que para otros están a años luz de distancia.

EL OBSERVADOR 488-11

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FLOR DE HARINA
Hacerse espaldas
(Santa Teresa V)
Por el Pbro. Justo López Melús


El famoso filósofo Leibnitz afirma: «Teresa de Jesús es el espíritu más grande, el alma más sublime, que después de la venida de Cristo se haya revestido de carne humana...». Santa Teresa, fémina inquieta, contumaz y andariega, como la llamó el nuncio Sega, era una mujer impaciente y ardorosa. Otro escritor dijo: «Desde el Calvario no se habían oído gemidos iguales». Teresa fue una mujer singular. Dios hizo a Teresa y rompió el molde.

Teresa era una mujer de grandes anhelos: «Estáse ardiendo el mundo; quieren tornar a sentenciar a Cristo, como dicen, pues le levantan mil testimonios; quieren poner su Iglesia por el suelo, ¿y hemos de gastar el tiempo en cosas inútiles? No es, hermanas mías, no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia. Conviene mucho no apocar los deseos».

«Como toda mi ansia era, y aún es, que, pues tiene el Señor tantos enemigos y tan pocos amigos, que ésos fuesen buenos, determiné hacer eso poquito que hay en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese, y procurar que estas poquitas, que están aquí, hiciesen lo mismo».

Aconsejaba unirse para apoyarse: «Andan ya las cosas del servicio de Dios tan flacas, que es menester hacerse espaldas unos a otros, los que le sirven, para ir adelante. Si uno comienza a darse a Dios, hay tantos que murmuran, que es menester buscar compañía para defenderse».

Pedía ayudas concretas, no sólo consejos. Ante la necesidad ajena no basta decir: ya rogaré por ti, y quedarse tranquilamente sentados: «Adonde hay necesidad, puédense mal tomar los consejos, si no dan remedios. Crece la caridad con ser comunicada. Que amor saca amor».

EL OBSERVADOR 488-12

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CULTURA
¡Achtung, Gefahr!
Por Carlos Díaz


Lo «femenino».- La sobrevaloración de lo femenino a costa de lo masculino puede terminar con preguntas tan increíblemente habituales como: «¿Se nace mujer, o se llega a serlo?»; o con afirmaciones como la de Rilke: «La mujer está más cerca de lo humano que el hombre»; o como esta otra: «Las mujeres cuando mueren lo hacen para siempre, sometidas al doble fin de la carne y del olvido», nueva versión del ayer dominante «la española cuando besa es que besa de verdad»: no extrañará que muchos oportunistas-profeministas de hoy estuvieran ayer mismo entre los más furibundos machistas.
Tan estúpido es hablar de la mujer en términos asexuados, incorpóreos, ñoñoides, situándola en una nimbación etérea y distante, poblada de mayúsculas, de superlativos y de auras de angelitos incorpóreos, como necesitarla guarra, sucia, indecente, promíscua, infiel y amoral para aceptarla como lo genuinamente feminil, algo más propio del machorrismo que de la femineidad. De la mujer no se debe hablar en tono lírico-bailable ni en tono épico, ni en tono melodramático y descalificador, ni entre admiraciones hiperbólicas ni entre execraciones, pues todo ese género de retórica sigue cediendo a los estereotipos fácilmente caricaturizables y manipulables, porque esas admiraciones vacías siguen convirtiendo las diferencias en desigualdades y alejan del único modo de relación que es verdaderamente humano: el del respeto mutuo, la colaboración, el diálogo, el don y la acogida en un recorrido en el que nos ayudamos unos y otras a caminar.
Esta llamada a la liberación de mitos incluye también el del feminismo mesiánico: «Va a estallar la hora de la mujer» (nada lo garantiza con absoluta seguridad), «la Iglesia gobernada por mujeres dejaría de ser autoritaria» (pero nadie está libre de anticuerpos criptoautoritarios), «hemos estado siempre oprimidas» (pero hemos favorecido muchas veces la prepotencia masculina con nuestro servilismo cotidiano...). Si no reconocemos esto, caeremos en los mitos no precisamente liberadores.

Lo «político».- Perseguido, abandonado por sus amigos y discípulos, Cristo padece bajo los poderes de un mundo entonces bajo el poderío de Poncio Pilato, un funcionario de lo más subalterno, una especie de comandante de plaza impuesto por el régimen militar de la potencia ocupante de Jerusalén. La congregación local judía había tomado un acuerdo, pero carecía de autoridad para ponerlo en práctica y la sentencia de muerte acordada necesitaba la legalización y ejecución por parte de Pilato, el cual, después de algunas vacilaciones, hace lo que le piden. Es, pues, un hombre de poca importancia en el desempeño de un papel completamente exterior, porque lo más esencial tiene lugar entre Israel y Cristo, en el Sanedrín. Pilato, vestido de uniforme, simplemente está ahí y su papel no es nada brillante: reconoce la inocencia del acusado y, no obstante, le condena a muerte; en lugar de obrar con estricta justicia, se deja influir por consideraciones políticas. No atreviéndose a hacer prevalecer el derecho, cede al griterío del pueblo y entrega a Jesús a la cohorte soldadesca para que ésta le crucifique por orden suya, lo cual no ha sucedido en la ínsula Barataria, ni en ningún planeta lejano, ni en algún mundo de ideas, sino en nuestro tiempo, en el de la historia universal. Pilato es el representante del César Tiberio: devuelve la libertad a Barrabás y entrega a Jesús a la muerte. Y nosotros, los pequeños políticos, los apolíticos-pequeños-políticos Pilatos, seguimos crucificando al justo, pues por nuestro concurso (activo, omisivo, pasivo, neutral, neutrino, neutrón) los malos reciben recompensa y los buenos castigo.

Lo «correcto».- Cuando no se busca ya la verdad por no creer en ella, el fracaso adviene de forma galopante. El maestro examina: «Situación de Europa al borde de la primera guerra mundial». El alumno, impávido y sereno, se pasa las dos horas en una suerte de nirvana tibetano, al borde de la levitación, y sin escribir una sola palabra. Cuando el maestro avisa «señores, queda un minuto», él toma la pluma y escribe unas cuantas palabras; se levanta, entrega la hoja y se retira con ese aire galano y sosegado del que sabe que ha cumplido con su deber. Había escrito: «La situación era tensa».

Declarado el siniestro total, pongámonos el mundo por montera y a Groucho Marx por modelo: «Estos son mis principios, y si usted no está de acuerdo con ellos, no se preocupe, tengo otros». Hay verdades de verano, verdades de otoño, ofertas políticas de primavera, ofertas políticas de invierno, todo a gusto del consumidor. Aquella votación fue casi unánime. Sólo dos votos no fueron para el burro: el del propio burro, que había votado sinceramente por la calandria, y el del hombre que, cómo no, había votado por sí mismo. Dígame cuánto vale la verdad... ¿Verdad plena, relativa, estadística, parcial?... Si usted se la lleva, nunca más volverá a estar en paz... Gracias, disculpe. Quizás más adelante. Por lo demás, al fracaso de la verdad de todos se va asimismo por el fracaso de la verdad de cada uno. Cada uno de los quince mil ciudadanos debía aportar su botella de vino para la fiesta común. Pero... una sola jarra en quince mil litros de vino... nadie notaría la diferencia... Nadie la hubiera notado, salvo por un detalle: todos pensaron lo mismo.

Como los muy-muy-muy-ácratas tampoco desean la verdad desnuda, sino disfrazada, no hay más remedio que recurrir a la parábola para decirla: no es que el caballero sea feo, sino que «la cara le queda mal a la fisonomía»; o que exagerar notoriamente: «¡Daría mi brazo derecho por ser ambidiestro!»; o que, como en aquel penal de condenados a muerte, enfatizar: «¡No fumar, el tabaco provoca cáncer!»; o que poner excusas: «Si hubiésemos sabido que usted iba a venir, hubiésemos matado un caviar»; o que decir lo que al ser dicho queda automáticamente contradicho: «Empieza la clase de lengua, ¡silencio, por favor!»; o que recurrir al absurdo, como aquel paciente que, sintiendo gran dolor en la pierna derecha, y dada la indiferencia del médico («son cosas de la edad»), replicó: «¡Si así fuera me dolerían las dos piernas, ya que ambas tienen la misma edad!»; en fin, que en las elecciones argentinas pasadas, y aunque los internos del psiquiátrico no pueden votar, organizaron otras paralelas siendo los resultados exactos a los de la nación.

Hoy todas las interpretaciones se quieren válidas, incluso las contradicciones performativas («afirmo absolutamente que no hay ninguna verdad absoluta») y las palabras sirven más para descargarnos de nuestros actos que para responder por ellos. Nadie duerme en la carreta que lo conduce de la cárcel al patíbulo y, sin embargo, todos dormimos de la cuna a la sepultura; o no estamos enteramente despiertos.

«No hace mucho vi una casa que ardía. Su techo era ya pasto de las llamas. Al acercarme advertí que aún había gente en su interior. Fuí a la puerta y les grité que el techo estaba ardiendo, incitándoles a que salieran rápidamente. Pero aquella gente no parecía tener prisa. Uno me preguntó, mientras el fuego le chamuscaba las cejas, qué tiempo hacía fuera, si llovía, si no hacía viento, si existía otra casa y cosas parecidas. Sin responder volví a salir. Esta gente -pensé- arderá antes que acabe con sus preguntas» (Bertold Brecht).

EL OBSERVADOR 488-13

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Comentarios necesarios sobre la tristemente famosa obra El Código Da Vinci
(Primera parte)
Por Walter Turnbull


El fenómeno empezó a principios de este año (2004) o fines del pasado. Siento que la mayoría de los escritores y periodistas católicos intentaron ignorarlo, como por no darle importancia o hacerle publicidad a semejante desfiguro. Sin embargo, para nuestra sorpresa y decepción, el monstruo sigue creciendo y puede ser peligroso, sobre todo porque, como los virus, ataca preferentemente a los débiles y a los enfermos, en este caso débiles en la fe.

Así es: El Código Da Vinci sigue siendo un éxito de ventas, en libro y en película, y lo grave es que muchos católicos -por curiosidad, por morbo, por mal gusto o por ignorancia- siguen inconscientemente colaborando en esta campaña de secularización (descristianización, pa' que me entiendan) y destrucción de la Iglesia.

Yo tuve la fortuna, recién salida la película, de recibir en mi cuenta de correo dos excelentes, eruditos y veraces (estos sí) estudios sobre la dichosa obra. Me gustaría divulgarlos. Si de todos modos van a leer la obra, mejor que conozcan la verdad sobre ella. Pretendo extraer las ideas más importantes y presentarlas en resúmenes accesibles. Empecemos por la primera página del artículo La estafa del Código Da Vinci: un best-seller mentiroso, de Pablo J. Ginés Rodríguez. Fuente: E-cristians.net, 09/Ene/2004, EL HECHO Y SU CONTEXTO. Lo siento, esta primera página es «inresumible»:

El Código Da Vinci»es una novela de ficción anti-católica que está resultando ser un éxito de ventas en todo el mundo. Con más de 30 millones de ejemplares vendidos, traducida a 30 idiomas y con los derechos para la película en manos de Columbia Pictures y el director Ron Howard (con Russell Crowe de protagonista) se trata ya de un acontecimiento propio de la cultura de masas. Los protagonistas se ven envueltos en un «thriller» de aventura, descifrando la simbología secreta en la pintura de Leonardo Da Vinci. Y el mensaje que transmite la novela es básicamente el siguiente:

1. Jesús no es Dios: ningún cristiano pensaba que Jesús es Dios hasta que el emperador Constantino lo deificó en el concilio de Nicea del 325.

2. Jesús tuvo como compañera sexual a María Magdalena; sus hijos, portadores de su sangre, son el Santo Grial (sangre de rey = sang real = Santo Grial), fundadores de la dinastía merovingia en Francia (y antepasados de la protagonista de la novela).

3. Jesús y María Magdalena representaban la dualidad masculina-femenina (como Marte y Atenea, Isis y Osiris); los primeros seguidores de Jesús adoraban «el sagrado femenino»; esta adoración a lo femenino está oculta en las catedrales construidas por los Templarios, en la secreta Orden del Priorato de Sión -a la que pertenecía Leonardo Da Vinci- y en mil códigos culturales secretos más.

4. La malvada Iglesia Católica inventada por Constantino en el 325 persiguió a los tolerantes y pacíficos adoradores de lo femenino, matando millones de brujas en la Edad Media y el Renacimiento, destruyendo todos los evangelios gnósticos que no les gustaban y dejando sólo los cuatro evangelios que les convenían bien retocados. En la novela el maquiavélico Opus Dei trata de impedir que los héroes saquen a la luz el secreto: que el Grial son los hijos de Jesús y la Magdalena y que el primer dios de los 'cristianos' gnósticos era femenino.

(Continuará...)

EL OBSERVADOR 488-14

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CONTEXTO ECLESIAL
Instala la Conferencia del Episcopado Mexicano un Consejo de Bioética

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), a través de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar que preside el obispo de Matehuala, monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, ha dado un paso adelante para poder enfrentar el rápido desarrollo que en el mundo y en México están teniendo las ciencias biomédicas y de las tecnologías aplicadas a la vida y a la salud.

En opinión de la CEM, estos avances plantean diversas interrogantes éticas. Junto a la libertad de investigación -que ha de ser alentada- es necesario insistir en la responsabilidad ética y social implicada en la actividad científica, han expresado los obispos mexicanos al poner en marcha este Consejo.

La Iglesia -subrayaron- está al servicio del Evangelio de Jesucristo y es, por ello, experta en humanidad. El surgimiento de la bioética se constituye en un ámbito de investigación interdisciplinaria que puede favorecer el diálogo entre creyentes y no creyentes, así como entre creyentes de diversas religiones, sobre problemas éticos, incluso fundamentales, que afectan a la vida del hombre.

En un esquema que involucra a los laicos, la CEM ha decidido encarar este diálogo en colaboración estrecha con especialistas en diversos campos, tanto científicos como humanistas. Esto, han dicho los obispos el día 3 de noviembre, al ser erigido canónicamente el Consejo de Bioética, fortalece la misión de la Iglesia católica de iluminar las conciencias sobre las implicaciones éticas de las intervenciones sobre el ecosistema y sobre la vida del ser humano.

El Consejo de Bioética dependerá de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar, bajo la directa supervisión del Departamento de Vida, a cargo del obispo de Toluca, Francisco Javier Chavolla Ramos.

Este Consejo ha quedado integrado por 24 académicos de diversas disciplinas en calidad de miembros permanentes y por 10 prestigiados bioeticistas de distintas nacionalidades en calidad de miembros honorarios.

Según trascendió en la ceremonia de puesta en marcha, con la presencia de monseñor Elio Sgreccia, vicepresidente de la Pontificia Academia para la Vida, los objetivos del Consejo de Bioética están suscritos a realizar una investigación interdisciplinar sobre las cuestiones bioéticas; estar en permanente contacto con otros centros de reflexión bioética civiles o religiosos, nacionales e internacionales, y promover, de acuerdo con los lineamientos correspondientes de la Iglesia Católica, una «cultura de la vida».

El presidente del Consejo, monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, señaló que esta institución es fruto de dos años de trabajo, con el apoyo de la CEM, que corresponde al moviemiento internacional de la Iglesia católica, misma que ha fundado al menos diez centros de bioética en países de Europa y América.

«Es necesario destacar dos elementos de este Consejo, dijo monseñor Aguilar Martínez»; primero, que no vamos a tener una actitud reactiva sino proactiva ante las nuevas realidades del avance científico y tecnológico del campo de la salud, y, segundo, que se trata de una iniciativa auspiciada, promovida, participada e, incluso, financiada por laicos».

«Estamos trabajando con un espíritu de Iglesia, con plena disponibilidad para enfrentar los embates de una cultura científica alejada de la moral y del respeto por la vida; en una espiritualidad de comunión que nos construye y nos fortalece», concluyó monseñor Rodrigo Aguilar Martínez.

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 488-15

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AÑO DE LA EUCARISTÍA
El vicario de Cristo pide a la Renovación Carismática que promueva la Eucaristía como lazo de unidad en el mundo

Juan Pablo II ha expresado en un mensaje su simpatía a las comunidades católicas de la Renovación Carismática y les ha pedido que promuevan la Eucaristía como lazo de unión en un mundo flagelado por la violencia.

El mensaje del Papa ha sido leído por el arzobispo Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, en la XI Conferencia Internacional de la «Catholic Fraternity of Charismatic Covenant Communities and Fellwoships» -«Fraternidad Católica de las Comunidades y Asociaciones Carismáticas de Alianza»-, que se celebró en la localidad italiana de Fiuggi del 29 de octubre al 1º de noviembre, y en la que participaron más de mil 200 delegados de 70 naciones de todos los continentes, así como el cardenal Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos; el obispo Renato Boccardo, secretario del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales; el profesor Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio; y Chiara Lubich, fundadora y presidente del Movimiento de los Focolares.

El mensaje del Papa, firmado por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, se dirige a las comunidades carismáticas para expresarles «toda su simpatía» y les imparte «su bendición».

Al mismo tiempo, les pide que se «comprometan en este año eucarístico a tomar iniciativas para que la Eucaristía se convierta cada vez más en un factor de unión y cohesión en el pueblo de Dios, en este mundo marcado por violencias y división».

Al inaugurar el encuentro, Matteo Calisi, presidente de la Fraternidad, constató que el nuevo desafío es el de difundir el mensaje eucarístico, confirmar la presencia de Cristo en la sociedad, y volver a dar esperanza a un mundo cada vez más secularizado.

La «Fraternidad Católica de las Comunidades y Asociaciones Carismáticas de Alianza» es un organismo internacional de Derecho Pontificio que reúne a más de medio centenar de comunidades históricas de la Renovación Carismática Católica de los cinco continentes.

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 488-16

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FIN

 
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