El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
28 de noviembre de 2004 No.490

SUMARIO

bulletPORTADA - Firma convenio de colaboración editorial El Observador con el Instituto Emmanuel Mounier en España
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Europa, sin casta
bulletEL RINCÓN DEL PAPA -De dos pueblos hizo uno
bulletLaura no abortó
bulletPINCELADAS -Total, por un dedo...
bulletREPORTAJE -Los casinos, ¿fuente de beneficios o de males? Cuatro posiciones
bulletLOS VALORES DE LOS MEXICANOS -¿Y los hijos, qué?
bulletENTREVISTA -Astrología, sectas..., síntomas de la debilidad de la fe de los cristianos
bulletPICADURA LETRÍSTICA - ¿Habrá muchos que recuerden su Primera Comunión?
bulletEl amor, secreto de la cultura de la vida
bulletCONTEXTO ECLESIAL -Persona y grupo en Guadalupe
bulletSEÑAL - Se publicó en Señal
bulletADVIENTO -Preparándonos a la fiesta de la Natividad de nuestro Señor Jesucristo
bulletADVIENTO - ¿Y al fin de quién es el cumpleaños?

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PORTADA
Firma convenio de colaboración editorial El Observador con el Instituto Emmanuel Mounier en España

MADRID. Con la firma de un acuerdo institucional entre El Observador y el Instituto Emmanuel Mounier (IEM), inicia una empresa editorial destinada a difundir libros, revistas, acontecimientos de la vida cristiana y autores contemporáneos del pensamiento católico, así como los grandes -y a veces olvidados o ignorados-autores de ambos mundos: Europa e Hispanoamérica.
El presidente del IEM, Luis Narvarte Fernández, y el director general de El Observador, Jaime Septién Crespo, firmaron un acuerdo de compromiso de difundir tanto los principios del personalismo comunitario como la Doctrina Social de la Iglesia como el marco fundamental para dialogar con la cultura de hoy y desarrollar una organización de vida social, política y económica desde la centralidad de la persona.

Incursionar en la cultura como forma de entender la fe

En el encuentro, que tuvo lugar en la sede del IEM en Madrid, tanto Luis Narvarte como Jaime Septién expresaron el reconocimiento y el apoyo que han recibido para cristalizar esta empresa del filósofo personalista y fundador del IEM, Carlos Díaz.
Con la intención de reafirmar el carácter central de la persona en la sociedad, en la economía y en la política, ambas instituciones decidieron echar a andar la empresa editorial «Dos Mundos», haciendo alusión a los «mundos» del cristianismo español e hispanoamericano, y al surgimiento de las formas religiosas en América, tras su descubrimiento.
«Dos Mundos» comprende, en principio, las colecciones «Una Iglesia que Piensa», en la cual se habrán de editar textos contemporáneos sobre diferentes materias, siempre desde una plataforma del cristianismo que enfrenta los problemas del presente desde la fe y la esperanza en Jesucristo, y «Antologías de Textos Clásicos», en la que se reeditarán o se harán públicos textos de autores cristianos de todos los tiempos, en los cuales exista una propuesta para dimensionar al autor, a su obra y al desarrollo de la fe cristiana a lo largo de los siglos.

De Sor Juana al futuro de la universidad católica

Los textos iniciales, que fueron presentados por el comité editorial, indican el camino que quiere recorrer la iniciativa editorial «Dos Mundos». El primero de ellos, Una Iglesia que Piensa, de Carlos Díaz, pone a tono del reloj actual la racionalidad del cristianismo, y busca favorecer una nueva cultura crítica que forme la conciencia del lector y lo haga resistente a los intentos de deshumanización que el mundo actual ofrece. Contiene un capítulo final sobre el futuro de la enseñanza superior en instituciones católicas.
Por lo que respecta a la colección «Antologías y Textos Clásicos», se abre con la reedición de un texto capital para entender, aquilatar y descubrir a Sor Juana Inés de la Cruz, la insigne poetisa mexicana que ha sido calificada como la más grande poetisa de habla hispana tras los místicos españoles. El texto lleva por nombre Los Alrededores de Sor Juana, y debe su parte central a la investigación que hiciera de la monja jerónima el sacerdote potosino Joaquín Antonio Peñalosa. El texto es anotado y antologado por Jaime Septién.

Otras iniciativas que marcan una nueva época

En el mismo acto se firmó el convenio para publicar la colección de libros «Sinergia» en sus dos series, una dedicada al ensayo de autores contemporáneos sobre temas como educación, sicología, literatura, valores, sociología, historia, etc.; y la otra, dedicada a la biografía de autores, pensadores y exponentes del cristianismo de todos los tiempos. Además, se alcanzó un acuerdo base para promover en México y a través de la internet tanto la revista fundacional del personalismo comunitario español «Acontecimiento», como para la difusión, a mediados de 2005, del encuentro internacional sobre Emmanuel Mounier a celebrarse en Madrid.

EL OBSERVADOR 490-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Europa, sin casta
Por Jaime Septién

Lo primero que le asalta al visitante en estas tierras es el ramalazo del bienestar. La gente parece no tener otra cosas que hacer que comprar de todo. Trabajar para consumir. Las iglesias semivacías los domingos y completamente vacías entre semana, dan la impresión de viejos buques a la deriva.

Y sin embargo, Europa se mueve. Tras finalizar el Vl Congreso Católico y Vida Pública en la capital de España, tuve ocasión de hablar, aunque fuera rápidamente, con el ministro italiano Rocco Buttiglione. El tremendo problema suscitado por su postura de fe ante el Consejo de Europa motivó su caída de un puesto que lo habría encumbrado como uno de los hombres más importantes de la Unión de 25 países en torno a una constitución compartida.

Prefirió anteponer su fe a los «valores» novedosos que, por ejemplo, hablan de equiparar al matrimonio heterosexual con el matrimonio homosexual. Antes que su fama y su poder, el ministro Buttiglione optó por dejar en claro que hay cuestiones en el catolicismo que no se negocian. A sabiendas que iba a caer, lo dijo. Cayó. Pero, ahora, es un hombre mucho más feliz.

Cuando le pregunté por los resortes de esta actitud, me dijo: «Es que hay que tener un poquito de conciencia». ¿Cuántos estaríamos dispuestos a asumir el costo de tenerla? Ante una situación de poder, prestigio, dinero, capacidad de maniobra y varios etcéteras más, proponer que existen verdades de la fe que no son las «verdades del mundo» es tanto como adentrarse en el laberinto de moquetazos.

La prensa de toda Europa, ávida de escándalo, se tiró a matar con Buttiglione. Le dijo de todo: desde homófobo hasta misántropo, pasando por intolerante, prejuicioso, trasnochado, inquisidor y otras lindezas. Desde luego, sus declaraciones fueron tergiversadas. Pero cuando los periódicos toman un tema y dan su versión sobre ese tema, ya puede uno desgañitarse diciendo que no es cierto, que nadie le va a hacer a uno caso.

«Un poquito de conciencia». Artículo cada vez más escaso, cada vez más arduo de ser encontrado. Tenerla significa afrontar con todas sus consecuencias el ser coherente. Y nada desprecia más el mundo que la coherencia. Hoy se trata de «acomodarse». Una opinión se transforma como si no tuviera la menor importancia. Una postura es como un gusto: hoy me dieron ganas, mañana quién sabe; pasado mañana, seguramente, no.

Hay, entonces, en Europa, todavía un cristianismo que quiere conservarse actuando; ejemplos de quienes, ante la avalancha del papanatismo, prefieren no adecuarse; seguir fieles a Cristo; levantar la voz en contra de los mercaderes del templo y de los comerciantes de baratijas; frente a los disminuidos de pensamiento, palabra y obra, dejan ver a Jesús y su permanente novedad abrasadora.

EL OBSERVADOR 490-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
De dos pueblos hizo uno

Juan Pablo II comentó el salmo 66, «Que todos los pueblos te alaben», en audiencia general:

«La tierra ha dado su fruto, exclama el salmo. La frase nos hace pensar en un himno de acción de gracias dirigido al Creador por los dones de la tierra, signo de la bendición divina, que se manifiesta concretamente en la fertilidad de los campos y en la fecundidad, es decir, en el don de la vida.

«El eco del tema de la bendición resuena al final del salmo, donde reaparecen los frutos de la tierra (vv. 7-8). Ahí aparece este tema universal que confiere a la espiritualidad de todo el himno una sorprendente amplitud de horizontes. Es una apertura que refleja la sensibilidad de un Israel que ya está dispuesto a confrontarse con todos los pueblos de la tierra.

«Gracias a la bendición implorada por Israel, toda la humanidad podrá experimentar la vida y la salvación del Señor (v. 3), es decir, su proyecto salvífico. A todas las culturas y a todas las sociedades se les revela que Dios juzga y gobierna a los pueblos y a las naciones de todas las partes de la tierra, guiando a cada uno hacia horizontes de justicia y paz (v. 5).

«Ahora Israel puede pedir a Dios que todas las naciones participen en su alabanza; será un coro universal: Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

«El auspicio del salmo precede al acontecimiento descrito por la Carta a los Efesios, cuando parece hacer alusión al muro que en el templo de Jerusalén separaba a los judíos de los paganos: En Cristo Jesús, vosotros, los que en otro tiempo estabais lejos, habéis llegado a estar cerca por la sangre de Cristo. Porque Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad... (Efesios 2, 13-14).

«La tradición cristiana ha interpretado el salmo 66 en clave cristológica y mariológica. Para los Padres de la Iglesia la tierra que ha dado su fruto es la Virgen María que da a luz a Jesucristo».

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Laura no abortó
Por José Enrique Oyarzún / Buenas Nuevas

Laura Tangorra es una joven italiana, casada. Hasta hace pocos años conjugaba su trabajo como profesora con el cuidado de sus dos hijos. El año dos mil nació Alice. A los pocos meses de este tercer embarazo se le descubrió una enfermedad degenerativa del sistema nervioso. Según los médicos, el «contratiempo» del embarazo aceleraría el avance del mal hasta volverlo irreversible. Por ello le aconsejaron que abortara. Laura se negó rotundamente y las consecuencias de esta decisión fueron implacables: ahora casi no puede moverse y tiene que sufrir la incapacidad de abrazar y ayudar a su hija. Ella misma confiesa: «Yo jamás he peinado sus cabellos, ni paseado con ella de la mano. Si quiere ayuda, no me la pide a mí. No sabe que cuando se hace daño yo la abrazo con el pensamiento».

Sin embargo, estos sufrimientos no le quitan la alegría de vivir y de ser madre, porque está segura de que «una madre no muere jamás». En estos días ha publicado su segundo libro: Rumore di Mamma. En él reflexiona sobre la maternidad y comparte su experiencia como educadora. Lo que se recaude con la venta del libro -no podría ser de otra manera viniendo de quien viene- será destinado a obras de beneficencia.

El aborto hubiera sido la solución más «fácil» y expeditiva. Quizás todavía hoy Laura podría moverse con facilidad y, seguramente, no sufriría la imposibilidad de abrazar a su hija. Como un cirio se consume poco a poco, dando luz y calor a su hogar.

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PINCELADAS
Total, por un dedo...
Por Justo López Melús *

El emperador Akbar fue de caza con el visir Birbal. Akbar se rompió un dedo. Birbal le dijo que no había que preocuparse: total, por un dedo... Esto enfadó a Akbar y tiró a su visir a un pozo. Él siguió, unos salvajes lo raptaron y lo llevaron a su jefe para sacrificarlo a su Dios. El hechicero lo rechazó por tener un defecto: el dedo roto. Akbar volvió al pozo, sacó a Birbal y le pidió perdón. Birbal replicó: «Si no me hubieras echado al pozo, me hubieran sacrificado a mí».

Por tanto, obremos con buena intención y confiemos en Dios. «¿Deseas la vida para tu amigo? Haces bien. ¿Deseas la muerte para tu enemigo? Haces mal, aunque es posible que la vida sea inútil para tu amigo y la muerte sea útil para tu enemigo. Nunca sabemos si el seguir viviendo es bueno o malo para alguien» (San Agustín). La divina providencia sabe bien lo que nos conviene.

* Operario Diocesano en San José de Gracia, de Santiago de Querétaro.

EL OBSERVADOR 490-5

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REPORTAJE
Los casinos, ¿fuente de beneficios o de males? Cuatro posiciones
En memoria de Mons. D. Gerardo Alamilla Arteaga, obispo emérito de Papantla (Q.E.P.D.), por varios años colaborador de El Observador, y perseverante opositor al establecimiento de casinos en México

«La gente involucrada en la política pública, al analizar sólo los beneficios y no los costos, han logrado expandir el juego a un ritmo muy acelerado porque se trataba de dinero gratis. Es una adicción oculta. Los contribuyentes cargan con los costos. Como resultado, el gobierno promociona el producto y cosecha los beneficios, pero no tiene en cuenta los costos de la adicción: las quiebras, los divorcios, la corrupción».- National Coalition Against Legalized Gambling.

Principales actividades delictivas en los casinos:
lavado de dinero, inseguridad pública, tráfico de drogas, mafias de juego, mafias de trata de blancas, negocios políticos, crimen organizado.

Principales fenómenos sociales que se observan en los casinos:alcoholismo, drogadicción, prostitución, vagancia, creación de riqueza a partir de la especulación.

Principales aspectos patológicos que se generan con el funcionamiento de los casinos:jugadores compulsivos, fortunas perdidas, familias destruidas, deudas de juego, pérdida de empleo, suicidio de jugadores, despilfarro, indiferencia hacia el delito.

La posición eclesiástica

La Iglesia mexicana tiene bien fija su postura de rechazo. La viene manteniendo desde hace muchos años. Sobresalen al respecto los documentos emitidos por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) el 19 de abril de 1996, el 9 de marzo de 1999 y el 30 de agosto de 2004, así como la reiteración que de la misma actitud hizo durante su reciente 78ª. asamblea plenaria.
Opina la Iglesia que la apertura de casinos sólo agravaría los ya existentes problemas de narcotráfico y delincuencia organizada, además de que se contribuiría a la descomposición del tejido social y a un mayor deterioro de los valores morales de una sociedad con graves problemas económicos y pobreza. Se corre el riesgo de perder el valor y la dignidad del trabajo en el azar de las apuestas.
La jerarquía católica considera engañosos los estudios en los que presuntamente se demuestran las «bondades y beneficios» que traería consigo el impulso a la industria del juego. La posible legalización de ésta no sería una panacea que generara desarrollo económico y su alto costo moral sería inadmisible. El número de empleos que se promete no es significativo ni la generación de divisas es notable, dado el costo de administración. Los casinos no parecen elementos determinantes para la atracción de turistas. Dada la estructura social de corrupción, los cárteles de la droga seguramente encontrarían en los casinos el lugar ideal para el lavado de dinero, lo que incentivaría el crecimiento de su poder. Y lo mismo puede decirse de otros renglones de la delincuencia y del vicio.

La posición de los diputados que proponen abrir casinos en nuestro país

Un grupo de legisladores federales de diversos partidos políticos apoya una iniciativa para reformar la Ley Federal de Juegos y Sorteos, que está en vigor desde el 31 de diciembre de 1947.
Los promotores sostienen que el juego de azar en México es «una práctica sumamente extendida sin generar beneficios en materia de empleos, impuestos, inversión productiva o gasto social en favor de las comunidades donde se produce», y agregan que regularlo «permitirá, además, retener y evitar que salgan las divisas que los jugadores mexicanos gastan en estas actividades en otros países».
Afirman que la regulación del juego siempre se ha perdido en discusiones de moral pública; que la industria respectiva «ha conocido una transformación radical al haber transitado del manejo oscuro a una industria sobrerregulada, sumamente profesionalizada y con alto grado de confianza para el consumidor de sus servicios». Y proponen la creación de una Comisión Federal de Juegos con Apuestas y Sorteos, que «sea un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, dotado de autonomía».
Uno de los numerosos adeptos a la apertura de casinos en México, el legislador panista Federico Döring Casar, arguye que a algunos les preocupa la adicción al juego, pero que «ese mal existe con o sin casinos legalmente constituidos». Prosigue: «A otros les preocupa que algunos malgasten o dilapiden sus ingresos en perjuicio de la economía familiar. Eso ya sucede [...] Los casinos sólo serían una opción más, pero ajena a quienes no tienen ingresos para dilapidar y menos por la vía del juego de apuestas». Dice más adelante: «En cuanto a daños psicológicos en menores, cabe contrastar que no podrían ser equiparables a los que lamentablemente ya padecen o están expuestos a través de máquinas de videojuego, estampillas impresas o internet».
En seguida se ocupa Döring del riesgo de lavado de dinero, y sostiene: «debe reconocerse que tal ilícito se ha producido con o sin casinos, en ámbitos y ambientes diversos e inimaginables». Agrega: «Otra objeción reside en la asociación del casino con la prostitución, pero esta actividad no sólo se ha extendido sin haber casinos, sino a pesar de crisis económicas y sus repercusiones en el poder adquisitivo». Y concluye: «Los casinos no son una panacea para el fomento del turismo, aunque pueden complementar inversiones y producto interno, potenciar la oferta doméstica de servicios asociados a esa industria. Ese nuevo atractivo aumentaría el gasto per cápita de turistas internacionales, la derrama económica local y la captación de divisas».
Los argumentos de este legislador dan a algunos la impresión de resumirse en este enunciado: «El mal ya existe y ni modo. Démosle más opciones y saquémosle provecho económico».

La posición de algunos intelectuales

Federico Reyes Heroles («El juego no es de juego», Noticias de Oaxaca, núm. 9935, 24 de agosto de 2004) nos ilustra la posición intelectual de cierto tipo. Opina: «Desde hace muchos años los grandes intereses vinculados a los casinos y otras modalidades han tratado de abrir al país al juego en grandes proporciones. De hecho ya existen apuestas electrónicas en varias ciudades, que entraron buscando subterfugios de la ley. Recientemente se ha impulsado, con un costoso cabildeo, una iniciativa de ley que ha escalado en el Legislativo y podría ser aprobada en semanas. Estamos ante una situación de alarma. ¿Por qué? § En el pasado, y sobre todo por la carencia de información fáctica, los argumentos en contra del juego con frecuencia resbalaban en moralinas absurdas: el juego en sí mismo es malo, es de depravados, de viciosos, etc. Se trata de una versión oscurantista. Los prejuicios no valen en la plaza pública. La discusión hoy, en una sociedad que se precie de ser democrática, debe darse en otro nivel. Gracias a la información surgida en los últimos años se pueden establecer varias cuestiones. § El juego multiplica la comisión de delitos.- ...Las conclusiones [en lo que se refiere a los Estados Unidos] no dejan duda: en los últimos 20 años los condados que incorporaron el juego incrementaron su índice delictivo en 44%. Los delitos comprobados van desde el lavado de dinero y tráfico de drogas a la prostitución ilegal. La Comisión de Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos en Europa del Este estableció un vínculo entre la adicción a las apuestas y la prostitución infantil. Allí están los hechos. § El juego daña el capital social.- Se ha establecido que la ludopatía, la inclinación compulsiva y patológica al juego, es un mal que podría afectar a un porcentaje que va del 1.7% al 7.3% de la población [...] A favor de la nueva Ley Federal de Juegos con Apuestas y Sorteos se alega que entrarán 2 mil millones de dólares en dos años, que se crearán alrededor de 50 mil empleos directos más los beneficios de la construcción de los casinos. Se argumenta que la recaudación se incrementará en 700 millones de dólares. Hay, sin embargo, muchas dudas sobre los beneficios económicos para la población en el largo plazo. § La pregunta central está allí: ¿debe el estado mexicano fomentar por motivos económicos de dudosa solvencia una actividad con un impacto social tan negativo?».

La posición de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos

Esta Comisión ha publicado un desplegado en el que pone en alerta al H. Congreso de la Unión sobre los efectos que ha tenido la instalación y funcionamiento de casinos y máquinas tragamonedas en varias entidades de EU. Y resalta este concepto formulado por el Procurador General del estado de Maryland: «Si nos volvemos dependientes del relativamente pequeño monto de recursos que se originarían en las utilidades de los casinos, nuca más podremos dejarlos. Estaríamos atrapados [...] en una dependencia sobre flujos inciertos a cambio de un precipitado deterioro de la calidad de vida para todos los habitantes de Maryland. Este es un precio muy elevado para pagar...».. (J.J.G.G.)

EL OBSERVADOR 490-6

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LOS VALORES DE LOS MEXICANOS
¿Y los hijos, qué?
Por Antonio Maza Pereda

Por diversas razones, en estas últimas semanas he estado presente en conversaciones sobre la familia. Un tema de las pasadas elecciones de los Estados Unidos fue el respeto a la institución familiar, a los valores de la familia tradicional. En varios estados se votó la aprobación o el rechazo del matrimonio homosexual. También recientemente presencié una serie de comentarios sobre el divorcio, la separación conyugal, los divorciados vueltos a casar, y el papel de la Iglesia en esos temas. Se hablaba de los cónyuges, de sus derechos, de sus necesidades, y no faltó quién criticara a nuestra Iglesia, achacándole insensibilidad a los problemas de la pareja. De repente, y sin ninguna causa, algo me llegó a la mente. ¡Nadie mencionaba a los hijos! ¡Nadie comentaba sobre sus derechos! ¡Nadie hablaba de sus sufrimientos cuando las familias van mal!

No deja de ser significativo, creo yo, que no se hable de los derechos de los niños. Sí, se habla de su derecho a la salud, a la alimentación, a la educación. Pero nadie habla de su derecho a ser felices, al amor de sus padres, a una infancia sin las angustias de verse separados de papá o de mamá. Nadie habla del derecho de los hijos a tener una familia. Nadie habla, tampoco, de apoyar a la madre soltera, a la viuda, a los cónyuges separados, para que puedan dar a sus hijos una familia feliz, que les procure nutrición del cuerpo y del espíritu, que los desarrolle, que se ocupe de su felicidad.

No oí en esas conversaciones nada respecto a los sufrimientos de los niños, los cuales, en sus fantasías infantiles se culpan muchas veces de los problemas de sus padres y se sienten responsables de que la familia se haya separado. Nadie habló de cómo se siente ir de una casa a otra, sentir que no hay raíces, tener que adaptarse a nuevos «papás» o «mamás», a nuevos «hermanos». No, al parecer no es un tema. Los importantes no son ellos. Pueden ser usados como arma para lastimar al cónyuge, hablándoles mal de su padre o de su madre, tratando de ganarse su afecto y su aprobación, o haciéndolos objeto de chantajes emocionales o sentimentales.

No sé. Me parece que el hijo ha dejado de ser, para algunos, un tesoro, la joya de la familia. Ha dejado de ser el que recibe lo mejor de nosotros. Ha pasado a ser, para algunos, un estorbo. Afortunadamente, la mayoría no lo ve así. Pero hay que hablar del tema. Hay que hacer ver a esos que no lo captan, cuál es el valor, el inmenso valor que tienen los hijos en la familia.

EL OBSERVADOR 490-7

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ENTREVISTA
Astrología, sectas..., síntomas de la debilidad de la fe de los cristianos
Habla un especialista en nuevos movimientos religiosos

José Luis Vázquez Borau, estudioso de religiones, considera que el cristiano debe centrarse en Jesucristo y no hacer caso a supersticiones o astrología.
Autor del nuevo libro Los Nuevos Movimientos Religiosos. Nueva Era, ocultismo, satanismo (Editorial San Pablo), Vázquez Borau también tiene el título de doctor en filosofía y es licenciado en teología moral. Lleva veinte años dedicado especialmente al estudio y a la docencia del fenómeno religioso.

Hay un resurgir un tanto caótico de la religión: espiritualismos, esoterismos... ¿este fenómeno va a más?

Es difícil predecir si este fenómeno va a ir a más. Lo que sí se puede afirmar es que, en la medida en que el ser humano quiera negar, tapar o disimular, como si no existiera el sentimiento religioso que lleva innato, éste buscará mil formas de hacerse presente y de manifestarse.
Un ejemplo reciente lo tenemos con los bautismos civiles (que han comenzado a implantarse, por ejemplo, en España). El ser humano lleva impreso en él una presencia divina que podemos decir incluso que no existe, pero no por eso va a dejar de existir y manifestarse.
Por eso son necesarias tres cosas: comunidades cristianas que den un testimonio gozoso de la fe y, al mismo tiempo, estén comprometidas con los problemas de las vidas de las personas, especialmente los más pobres; testigos del Absoluto; y una formación religiosa adecuada, sin la cual cualquier líder carismático sectario, en el sentido peyorativo de la palabra, se adueñará de la conciencia desinformada de las personas.

Si se conociera mejor el cristianismo, ¿habría menos nuevos movimientos religiosos?

En este libro «Los Nuevos Movimientos Religiosos. Nueva Era, Ocultismo y Satanismo» he intentado ampliar nuestra mirada para darnos cuenta de que todas las religiones, a lo largo de los tiempos han tenido seguidores que han deformado la religión que postulaban en su beneficio propio, pues en el fondo de toda manipulación religiosa hay una búsqueda de dinero y poder.
Así, después de analizar la Nueva Era como respuesta a la crisis generalizada de la religión institucional y a la obsesión por todo lo oriental como caminos de sabiduría, se indican algunos de los distintos grupos que surgen de distintas matrices, como la africano-animista, la hinduista, la budista, la confucianista, la judaica, la cristiana, la islámica, la cientificista, ocultista o la satanista.
Ciertamente, si se conociese a Jesús, Camino, Verdad y Vida, estaríamos hablando de otra cosa.

Los nuevos movimientos religiosos surgen dentro de las tradiciones religiosas: ¿en qué modo interpela a las religiones este hecho?

Los nuevos movimientos religiosos conectan con la posmodernidad que da mucho valor a la sensibilidad, lo que puede contribuir a que también nosotros valoremos más la vía de la experiencia y del sentimiento en el acceso a Dios.
No hay fe sin una experiencia inicial que llamamos conversión y sin esa experiencia cotidiana que llamamos oración. Es muy importante revalorizar la experiencia religiosa. Véase, por ejemplo, el movimiento producido especialmente entre los jóvenes por la comunidad ecuménica de Taizé. El peligro está en renunciar a la crítica y dejarse llevar por el sentimiento.

El horóscopo, la reencarnación o la pansexualidad son prácticas «netamente anticristianas», y, sin embargo, tienen seguidores. ¿Cómo se tiene que abordar este tema para que los cristianos lo comprendan?

Centrándonos más en Dios y viviendo como hijos que confían en su Padre, sabedores que de Él no puede venir nada malo, y si nos toca pasar por momentos oscuros, saber que todo es para nuestro bien aunque no lo podamos entender hoy, pero sí un día .
Si acudimos a la astrología para saber de nuestro futuro, ¿dónde está nuestra fe? No debemos preocuparnos por el mañana. Debemos vivir en el presente de Dios con un alma de niño. Nuestro destino se juega en el aquí y el ahora amando y dando la vida por los demás. La reencarnación diluye la responsabilidad humana, y el sexo no es un absoluto.+

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 490-8

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PICADURA LETRÍSTICA
¿Habrá muchos que recuerden su Primera Comunión?
Por J. Jesús García y García

No recuerdo, por mi tibieza y tontera, nada de particular ese día
sino un inmenso placer interior, y gusto del vestido blanco.
CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA

De los sacramentos que los laicos recibimos en vida, normalmente el primero de que podemos tener recuerdo es el de la Primera Comunión.

El obispo de Lleida (Cataluña, España), Francesc Xavier, contó esta anécdota en una homilía: «Dos amigos viajaban por el desierto y se pusieron a discutir tan fuerte que uno le dio una bofetada al otro. Enfadado y sin decir nada, éste escribió en la arena: 'Hoy mi mejor amigo me ha dado una bofetada'. Continuaron el camino y llegaron a un oasis. Decidieron bañarse y el que había recibido la bofetada se ahogaba. El amigo le salvó. Recuperado, grabó con un punzón en una piedra estas palabras: 'Hoy mi mejor amigo me ha salvado la vida'. Extrañado, el amigo le preguntó: '¿Por qué, después de darte la bofetada, lo has escrito en la arena y ahora lo haces en una piedra'. Le respondió: 'Cuando un amigo te ofende lo has de escribir en la arena para que el viento del olvido y del perdón lo borre. Pero cuando tu amigo te hace una cosa grandiosa lo has de grabar en piedra, en la memoria del corazón, donde ningún viento lo puede borrar'. ¿Cómo han grabado ustedes el día de la Primera Comunión; en arena ... o en piedra?».

Temo que predominen los que grabaron en la arena el día de su Primera Comunión. Temo que el viento haya borrado, en muchos casos, aquella cosa grandiosa que Cristo hizo con nosotros al venir por primera vez a hacerse prisionero de nuestro ser.

En mi caso, yo no podría hacer una apología de aquel acontecimiento. No lo recuerdo todo tan vivamente ni quiero hacer alarde de espiritualidad, pues no tengo derecho a ello; pero sí me sé el nombre de quien me dio la instrucción preparatoria, recuerdo el año, recuerdo el templo, recuerdo al ministro celebrante, recuerdo a mi padrino, recuerdo la impresión que tuve de que algo muy importante ocurría en mí...

Mi preparación para la Primera Comunión se dio en un tiempo de cambio de catecismos: empezó con el del padre Jerónimo de Ripalda y tuvo que complementarse con el del cardenal Pietro Gasparri, catecismo éste que se introducía apenas en mi diócesis. El candoroso principio versificado del Catecismo de Ripalda lo almacené en mi cerebro para siempre. Ahora he tenido la ocasión de cotejarlo y descubro que no olvidé ni una coma. Pude recitarlo de memoria cuando quise. Posiblemente queden algunos que lo recuerden:

Todo fiel cristiano / está muy obligado / a tener devoción, / de todo corazón, / a la Santa Cruz / de Jesucristo, nuestra luz; / pues en ella quiso morir / por nos redimir / de nuestro pecado / y del enemigo malo. / Y, por tanto, / te has de acostumbrar / a signar y santiguar, / haciendo tres cruces: / la primera en la frente, / porque nos libre Dios / de los malos pensamientos. / La segunda en la boca, / porque nos libre Dios / de las malas palabras. / La tercera en el pecho, / porque nos libre Dios / de las malas obras, / diciendo así: / Por la señal / de la Santa Cruz, / de nuestros enemigos / líbranos, Señor / Dios nuestro, / en el nombre del Padre, / y del Hijo, / y del Espíritu Santo. / Amén. / Luego recemos / lo que debemos, / lo que la Iglesia / romana nos muestra, / lo que manda saber, / creer y hacer: / Credo y Mandamientos, / Oraciones y Sacramentos, / bien pronunciado, / creído y obrado...

En resumen, una parte no muy pobre de aquel gran acontecimiento de mi vida lo grabé en la piedra. Otros pueden tener una grabación de mayor alcance y enjundia. Deseo que mis hermanos en la fe -muchos, ojalá que todos- tengan entre sus recuerdos más trascendentes el de su primer encuentro con el Amigo por excelencia, a quien todos traicionamos una o muchas veces, pero al cual siempre podemos volver, enteramente confiados.

EL OBSERVADOR 490-9

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El amor, secreto de la cultura de la vida
Por P. Fernando Pascual

La cultura de la muerte continúa sus campañas contra la vida. No contra la vida en abstracto, sino contra vidas concretas. Hoy promueven un escándalo en los medios de comunicación social porque una niña ha quedado embarazada y «hay que obligarla» a abortar a cualquier precio. Mañana gritan, en un congreso de mujeres, que hay que promover la libertad sexual y el acceso al aborto. Pasado mañana lanzan un ataque feroz contra la Iglesia católica y otros grupos cristianos que se oponen al aborto, y los ridiculizan como enemigos de las mujeres y del progreso.

Estamos ante una campaña organizada, profunda, con grandes cantidades de dinero y una enorme atención por parte de algunos medios de comunicación.

¿De dónde viene ese deseo de promover un sexo sin responsabilidad, el proyecto de asesinar a los hijos no nacidos, de destruir y matar a los más débiles? No es fácil penetrar en la psicología de quien defiende el aborto. El camino por el cual un hombre o una mujer llegan a defender la cultura de la muerte es complejo, y muchas veces un juicio apresurado puede ser injusto.

Lo que sí resulta claro es que el camino opuesto, la cultura de la vida, nace del amor, de la donación, del respeto, de la responsabilidad, de la justicia. Cuando un corazón se arrodilla y pide perdón a Dios por un sentimiento de odio o de rencor. Cuando una adolescente violada o engañada acoge con amor al hijo inocente que crece en sus entrañas. Cuando una familia se ofrece a adoptar a un hijo no querido para que otros no lo maten. Cuando un médico que ha practicado miles de abortos reconoce públicamente su error y empieza a defender la vida... Todos estos gestos son posibles desde el amor; nacen, en el fondo, del Dios que es amante de la vida.

En la lucha contra el aborto los argumentos son importantes, pero no bastan. Una ecografía (ver al bebé pequeño, escuchar los latidos de su corazón) no consigue a veces detener un aborto. La fotografía del rostro sonriente de un niño down no impedirá, en ocasiones, que unos esposos cometan el aborto de su propio hijo que vive en esa condición diferente. Se trata, sin embargo, de una vida humana, siempre digna, siempre llena de posibilidades y esperanzas, de dolores y de penas, como cualquier otra existencia en nuestro planeta.

Cuando se asiste a los debates sobre el aborto a veces se nota como si dos muros separasen a los contendientes. La tensión se enciende, a veces saltan palabras duras. Nace un sentimiento de rabia ante la incapacidad de los otros de abrirse a la verdad del amor. Todo termina, muchas veces, con el desprecio de los abortistas hacia los pro-vida, y con el dolor y la pena de los pro-vida ante la dureza y la habilidad (llena de sofismas) de los «pro-choice».

Los que promueven la vida saben que el amor puede abrir grietas profundas en las filas de los abortistas. Quizá se pueda conseguir más con una oración, un gesto de afecto, un perdón profundo, que con un discurso sobre el estatuto del embrión humano. Desde luego, no hay que dejar de lado los argumentos, pero el corazón tiene mecanismos profundos que necesitan un tipo de trato diferente.

Cristo nos invita a vencer el odio con el amor; a perdonar, a acoger, a rescatar. En cada aborto no es dañada sólo la vida de un embrión Es dañada, sobre todo, la conciencia de quien aborta Es dañado ese corazón que se hace pequeño porque no ama. Pero la mirada de Cristo puede convertir a un ladrón en un santo, a un fariseo en un apóstol, a un abortista en un promotor de la vida. Esa mirada debe reflejarse en el rostro de todos los cristianos que defendemos la vida. Entonces la derrota del abortismo mundial no será derrota sino victoria: unos corazones errantes, pobres, amargados, comprenderán lo grande que es amar.

EL OBSERVADOR 490-10

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CONTEXTO ECLESIAL
Persona y grupo en Guadalupe
(Primera de dos partes)
Por David Calderón *

Guadalupe -declara el Santo Padre, Juan Pablo II- es la gran maestra de inculturación. En su relación con Juan Diego, María nos enseña el verdadero «arte de amar» -que afanosamente buscaba, sin encontrarlo del todo, el célebre Erich Fromm-; el arte de amar que su hijo Jesús ha traído a la tierra. Meditando sobre el misterio de Guadalupe, podemos comprender que la inculturación es un intercambio de dones: no sólo es un «hacerse al otro» para abrazar a un pueblo y propiciar que maduren las semillas del Verbo que ya están ahí, sino entregarse por completo, y también, con humildad y gratitud, recibir lo valioso de cada cultura.

Para valorar mejor el aporte que hay en la aparición de Guadalupe, tenemos que repasar un poco cómo se entendía la relación entre la persona y el grupo en la cultura indígena de nuestra tierra. Como todas las culturas, ésta en concreto tiene algunos aspectos maravillosos y otros terribles. En la sociedad mexica, como pasaba a grandes rasgos en todas las comunidades de Mesoamérica, el valor de cada persona está casi totalmente determinado por el grupo. En la vida cotidiana, las aspiraciones e intereses de cada persona difícilmente salen de lo que ya está establecido por el lugar que uno ocupaba en la familia y en el grupo. No hay muchas sorpresas: desde la forma de hablar, hasta las insignias, colores y decoraciones de la vestimenta están ya previamente reguladas, definidas; uno ocupa su rol buscando lograr con excelencia las expectativas que ya están marcadas de antemano.

Es una sociedad muy organizada, que se ve a sí misma como una gran alianza de familias. Cada barrio o pueblo es un calpulli, literalmente una «casa grande», que conserva sus tradiciones típicas, posee colectivamente la tierra, tiene su propio dios tutelar, se dedica a un oficio, designa a los que van a la guerra. La familia propiamente dicha está formada no sólo por los consanguíneos, sino más precisamente por los que viven juntos en la misma casa, los que están agrupados en el cencalli. El valor de cada persona se mide por su sacrificio a favor de la familia y el grupo: lo que uno quiere y hace es válido o no dependiendo de si lo necesita o lo aprueba el grupo; hay más preocupación en la honra o en la deshonra que uno trae a la familia, que en tener proyectos.

Esto condujo a una sociedad sin movilidad social, conservadora, muy disciplinada, no ambiciosa en términos individuales, y de una moralidad altísima. Sin embargo, es un ambiente que deja poco espacio a la espontaneidad y a la creatividad; la relación con el padre es distante, el tío más joven es el único varón que en la familia establece lazos cariñosos, la pareja tiene muy pocas muestras de afecto mutuo.

En la concepción mesoamericana, el valor del ser humano -en abstracto- es muy alto: los sacerdotes y sabios explicaban que el género humano vino a la existencia porque fue merecido por el sacrificio de los dioses. Pero, en concreto, en esta sociedad se llegaba a ver la tortura y la muerte por motivos religiosos, lo mismo que todo tipo de adversidad, como algo contra lo que no tiene sentido rebelarse a título personal. Sólo los poetas, que pertenecían a la casta guerrera, podían permitirse examinar sus deseos y angustias personales. Para el pensamiento náhuatl, lo permanente es una característica necesaria de lo verdadero, de manera que mientras hubiera estabilidad en la autoridad y en el sistema de vida, la gente se sentía segura, ubicada y dispuesta a sacrificar sus deseos, su comodidad y hasta su vida física.

La conquista del Altiplano por parte de los castellanos produjo un gran descontrol. Desde la perspectiva indígena se acabaron las referencias elementales para la persona: las autoridades fueron depuestas, los templos arrasados, las familias separadas; las enfermedades contagiosas los diezmaban, fueron obligados a trabajar fuera de su ámbito. El honor y la palabra dada ya no valían gran cosa, la muerte ya no era algo honroso; los vicios no eran castigados, y los europeos que llegaron en los primeros años del conflicto rara vez formaban una familia estable. No sorprende que algunas de las reacciones al primer anuncio cristiano no hayan sido muy entusiastas, como ocurre cuando los primeros doce franciscanos se reúnen con los sacerdotes mexicas; esto últimos acaban diciendo: «ya nuestros dioses murieron; dejadnos morir con ellos».

En medio de la postración generalizada de los primeros años tras la guerra, se produce la extraordinaria experiencia de Guadalupe. Como es narrada en el Nican Mopohua, la aparición establece una nueva relación entre persona y grupo, y resuelve muchas contradicciones, respetando al mismo tiempo lo particular de cada pueblo, de cada una de las culturas enfrentadas. La estructura del relato marca cuatro etapas, cada una correspondiente a una aparición de la Virgen. Podemos recordar brevemente que la primera aparición ocurre un sábado por la mañana, cuando Juan Diego se encamina a la catequesis obligatoria. Se presenta a él «la Madrecita del Dios Verdadero», «la en todo doncella Santa María», quien le encarga ser su mensajero para el designio que tiene de mostrar su amor.

La segunda aparición se produce cuando Juan Diego regresa contrariado a contarle cómo no fue creído, en el atardecer de ese mismo sábado. La tercera etapa se despliega entre el domingo y el martes que siguen: después de ir a Misa, Juan Diego busca de nuevo al obispo y éste le solicita una señal para ser creído. El lunes Juan Diego no regresa al Tepeyac porque su tío está enfermo; éste es visitado por el médico y dado por desahuciado. El martes en la madrugada Juan Diego sale por un sacerdote a Tlatelolco, para pedir las últimas asistencias a su tío, y trata de esquivar un encuentro con María. Ella, sin embargo, le sale al paso y le pide que se abandone en la confianza. Lo manda a la cumbre del cerrito a que recoja las flores que servirán de prueba al obispo. La última etapa ocurre cuando Juan Diego llega ante el obispo y la preciosa imagen queda plasmada en la tilma del indio. El obispo se arrepiente, y de ahí sigue un intenso ir y venir: Juan Diego se queda en casa del obispo, es acompañado al Tepeyac a mostrar el sitio señalado por la Virgen, y de ahí a ver a Juan Bernardino; de nuevo regresan a casa del obispo y finalmente sale toda la ciudad a ver la imagen.

Llama poderosamente la atención que la primera aparición es muy rica en las referencias a la cultura mesoamericana original, y al mismo tiempo marca una revolución en sus concepciones. En efecto, hay muchos elementos que se encuentran en las más queridas y arraigadas tradiciones: lo divino se manifiesta al amanecer, en torno a un cerro, en el contexto de cantos de pájaros, las plantas se transforman en joyas... Juan Diego lo expresa claramente cuando se asombra; siente que está entrando en el Paraíso y lo nombra como se hacía en el pensamiento náhuatl: Xochitlalpan, Tonacatlapan, Ilhuicatlalpan; acaba diciendo incluso si aquello no será «lo que dejaron dicho nuestros abuelos», es decir, lo que está en la tradición ancestral de su pueblo. Pero al mismo tiempo hay una novedad radical, típicamente cristiana: Juan Diego, que es un hombre del pueblo, privado de elementos de honor, es llamado por su nombre. No tiene soporte grupal: es él solo, y no es escogido por pertenecer a tal o cual grupo, familia o localidad, ni tiene merecimientos más allá de su humildad y diligencia. Es un marginado, pero no tanto por una pobreza material, sino por el desarraigo y orfandad que se padece en general tras la derrota de la sociedad indígena. María lo recibe de pie: la grandeza de la Madre de Aquél Por Quien se vive -que se expresa en sus símbolos de vestido- no implica, sin embargo, que trate a Juan Diego como un subordinado; en la sociedad mexica la autoridad siempre recibe sentada y espera que el que es recibido le haga un largo elogio...

*De la Fundación México Unido.
(Fuente: Boletín Guadalupano, oct/2004).

EL OBSERVADOR 490-11

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SEÑAL
Se publicó en Señal
Introducción
Por Yusi Cervantes Leyzaola

De 1954 a 1991, treinta y siete años de periodismo, de servicio fecundo para las familias mexicanas: este es el legado de la revista Señal, una revista católica «digna de entrar en su hogar»-como indicaba su lema- hecha por laicos para laicos.

Julio de 1954. Grandes cambios se estaban generando en México y en el mundo. En México, tres meses antes, el peso se había devaluado, pasó de 8.65 a 12.50 pesos por dólar. El salario mínimo aumentó en el DF de 8 a 9.50 pesos. El viejo continente estaba aún profundamente herido por la recién terminada guerra y América Latina era una fuente de esperanza. En la Iglesia, los movimientos seglares -como la Acción Católica y el Movimiento para un Mundo Mejor- adquirieron gran fuerza y la valoración del laico como católico adulto era cada vez más perentoria. La Iglesia sentía la necesidad de abrirse más y de construir el Reino de Dios a través de un compromiso serio y responsable de todos los católicos. Sensible a los nuevos vientos, en 1959 el papa Juan XXIII anunció la celebración de un concilio, el Vaticano II, que se realizó de 1962 a 1965 provocando el inicio de profundas transformaciones en el seno de la Iglesia, que todavía estamos en proceso de hacer realidad.

La Acción Católica en México promovió en 1949 la formación de una escuela de periodismo, que hoy lleva el nombre de uno de sus fundadores, director de la misma de 1951 a 1953, el periodista queretano Carlos Septién García. La historia de Señal está ligada a esa escuela pues numerosos maestros y egresados de la Septién García encontraron en la revista un medio propicio para desarrollar su trabajo con fidelidad a sus principios.

Ochenta centavos es el precio marcado en el primer número de Señal, una revista de 24 páginas de 31 por 23 centímetros, en blanco y negro, con una magnífica fotografía de Mario Sabaté en la portada, donde, enmarcada por altos árboles y con un volcán al fondo, se ve una escena cotidiana en el campo: un hombre con su ganado. El campo de México fue el tema central de este primer número de la revista. «Hasta ahora -afirma Fernando Hernández Ochoa en su artículo El ranchero mexicano- no se le ha hecho justicia en nuestro país. Ha sido tema favorito de demagogos, pero nunca meta de estudios y propósitos sinceros. El citadino, que tanto podría aprender de él, lo desprecia o lo ignora. Salvo como carne de cañón, no se le ha permitido que protagonice su importante papel en el escenario de la patria.
«Y, si embargo, el ranchero mexicano sigue siendo, por su gran calidad humana, el nervio y el corazón en los que descansará la grandeza de México»

En su «Saludo» en este primer número, José N. Chávez, conocido también como Josene, director de la revista durante muchos años y alma de la misma de principio a fin, decía que los rancheros «forman 'la mayor y la mejor parte de la población nacional' (según palabras del primado de la Iglesia en México, Mons. Luis María Martínez Rodríguez). Pero son también un símbolo» con el que Josene ilustra la razón de ser de la revista. «La misión de Señal -que se ha impuesto con plena conciencia de su responsabilidad y que quiere cumplir, 'si Dios quiere', con creciente y juvenil entusiasmo- es semejante a la del ranchero. La actitud de Señal es parecida a la de éste cuando realiza su más noble gesto: el de abrir su mano para entregar a la tierra fecunda el don y la promesa de la semilla.

«No hay tarea más alta para el hombre del campo que la de sembrar, que la de hundir en los surcos, con fe, con esperanza y con amor, la raíz del pan para todos, la simiente de la subsistencia de mañana para sus hermanos.

«Precisamente así -con fe, con esperanza, con amor- Señal sale hoy al campo de México a cumplir esa misma tarea: sembrar. A la fecunda tierra de la atención pública ofrecerá cada semana su variada semilla: de elevación espiritual, de estudio de los principales problemas nacionales, de esparcimiento sano.

«Para todos los surcos, sea cual fuere la diversidad de los jugos vitales que en ellos palpiten, este semanario tendrá una simiente adecuada. Sabrá 'hacerse todo para todos', justamente porque se titula -y es- católico. Y el signo de católico, su Señal, es una cruz: conjunción de líneas, cruce de trazos que de una parte van de la tierra al cielo, y de la otra se lanzan a todos los rumbos. Que miran hacia Dios y son como brazos abiertos para un hermano.

«Para todos los hermanos de México, donde quiera que se encuentren.

«Y no nos referimos sólo a su ubicación física, sino también, por supuesto, a su situación en cuanto al espíritu. La Señal del católico, los brazos del signo cristiano, pueden prolongarse ilimitadamente, y no por ello pierde la cruz su propia fisonomía. Al contrario: se engrandece, a medida que la invitación de sus trazos amplía su fraterno mensaje de comprensión y de paz».

Señal era, efectivamente, una revista de todo para todos. Encontrábamos en ella temas de actualidad en el mundo y en nuestro país, entrevistas, testimonios del quehacer de los católicos en distintos campos y con diversos acentos, documentos de la Iglesia, noticias del mundo de la medicina, cultura, espectáculos, arte -especialmente música, cine y literatura-, humor (recordamos todavía a Serafín), y cada vez con mayor profundidad -sobre todo a partir de que la hija de Josene, Guadalupe Chávez Villafaña, tuvo edad para integrarse a ella-, temas de psicología, educación y familia... Con el tiempo, Señal disminuyó al tamaño carta, aumento el número de sus paginas y pasó de ser semanal a quincenal primero y finalmente a mensual, conservando siempre su compromiso original de sembrar en diferentes surcos el mensaje cristiano.

Hoy, El Observadorquiere recuperar para sus lectores, a través de esta nueva sección, algunos de los artículos más interesantes o más significativos de Señal como un homenaje al esfuerzo de los periodistas católicos que le dieron vida; pero, sobre todo, para compartir con esta generación parte de la riqueza generada en esos casi cuarenta años de trabajo encaminado a la construcción del Reino de Dios.

EL OBSERVADOR 490-12

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ADVIENTO
Preparándonos a la fiesta de la Natividad de nuestro Señor Jesucristo

El año litúrgico es el conjunto de tiempos en que la iglesia conmemora la vida de Jesucristo, Nuestro Señor, a lo largo del año. El año litúrgico se divide en :

Tiempo de Adviento.-Comienza cuatro domingos antes del 25 de diciembre.
Tiempo de Navidad .-Abarca desde las primeras vísperas de Navidad (tarde del 24 de diciembre) hasta el domingo después de la Epifanía, es decir, el primer domingo siguiente al 6 de enero, e incluye la fiesta del Bautismo del Señor.
Tiempo Ordinario I.
Tiempo de Cuaresma.
Triduo Pascual.
Tiempo Pascual.
Tiempo Ordinario II.

Por la fuerza espiritual que tiene la Navidad, es preciso prepararnos a ella [en el tiempo de Adviento] con la oración, los sacrificios y acudiendo al sacramento de la Penitencia. El nacimiento de Cristo cambia los corazones más duros, suavizándolos. El mejor camino para esa conversión es hacer una buena confesión ante el sacerdote. Ayudemos a los que nos rodean para que también se confiesen: es el mejor regalo de Navidad.
Además procuremos acercarnos a comulgar, siempre y cuando estemos en gracia de Dios, pues quien recibe el Cuerpo de Cristo en pecado grave, comete un sacrilegio.
Debemos prepararnos también realizando obras de misericordia, viendo en nuestro prójimo necesitado al mismo Jesucristo.

Corona de Adviento

Hay muchas prácticas populares relativas a la Navidad que se han vivido por siglos en la Iglesia, mismas que han contribuido a crear un ambiente festivo en la intimidad de las familias cristianas, y han fomentado el amor al nacimiento de Cristo.
Estas costumbres no son obligatorias, pero sí recomendables. Entre ellas podríamos citar la corona de Adviento, los nacimientos, el árbol de Navidad, los villancicos, las posadas, la lectura del Evangelio, las pastorelas, los adornos y las tarjetas de Navidad.
Para los más atentos al tiempo de Adviento, que inicia el día de hoy, 28 de noviembre, el signo por excelencia es la corona de Adviento. Se trata de un cerco de ramas de pino trenzadas con un listón morado, y con cuatro velas. Su origen es alemán. El primer domingo de Adviento se enciende una de las cuatro velas; el segundo domingo se encienden dos velas; el tercer domingo, tres, y el cuarto domingo, las cuatro.
Simbólicamente significa lo siguiente: la corona, la vida eterna; las cuatro velas, los cuatro domingos previos a la Navidad; la luz, Jesucristo, Luz del Mundo; el listón, la alegría de la penitencia.
Si se desea, puede rezarse la siguiente oración:

«Oh, Dios, todo se hace santo mediante tu Palabra. Bendice esta corona y concede que los que la usemos podamos preparar nuestros corazones para la venida de Cristo y, al mismo tiempo, recibir de Ti gracias abundantes. Por Cristo Nuestro Señor. Amén».

(Tomado de La Navidad, de Julio Baduí Dergal, Ediciones IMU).

EL OBSERVADOR 490-13

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¿Y al fin de quién es el cumpleaños?
Un calendario para que la familia viva el Adviento

Primera semana
Plan general para todo el Adviento:Como familia, escojan una causa u organización a quien apoyar con el dinero que recauden (casa de cuna, asilo de ancianos, asociación pro-vida, una persona necesitada, etc.). Tomen la decisión de apartar un porcentaje fijo (se recomienda un 25%) de todos los gastos en los que incurran por causa de la Navidad. Decoren una lata o alcancía para guardar este dinero, y colóquenla en lugar visible. Si gastan $200 en un árbol de Navidad, entonces $50 van a la alcancía; si invierten $600 en obsequios, pongan $150 en la alcancía, etc. Este dinero no es una multa, sino una forma de estimular nuestra necesidad de ayudar a otros. Su familia hará la donación el día de Epifanía, o sea el día que los Reyes Magos ofrecieron sus presentes a Jesús.

Plan para la primera semana de Adviento:
1) Empiecen a fabricar los arreglos navideños (guirnaldas, esferas con citas bíblicas relativas a la Navidad, y adornos simbólicos para el árbol tales como: estrellas, cruces, pesebres, corderos).
2) Lean juntos la historia de Navidad en Lucas 2,1-20. Dibujen las diferentes escenas del relato en hojas grandes de papel, y déjenlas a la vista toda la semana.
3)Si les gusta mucho regalar, no esperen al día 25 y comiencen a darlos ya; pero que sean obsequios que realmente valgan la pena, tales como abrazos y besos, cupones en los que se comprometen a ayudar en determinadas tareas domésticas, una promesa para que alguien tenga el control remoto de la televisión o pueda sentarse en el «mejor» sillón, etc.
4) Hagan que la música navideña sea parte creativa de su celebración: permitan que cada miembro de la familia escoja su álbum favorito para escucharlo juntos; escriban nuevas palabras a los conocidos villancicos; organicen una velada en la que todos canten (mejor aún si tienen piano o guitarrra). Organicen un concurso de música en el que cada uno tenga que fabricar un instrumento usando utensilios domésticos (como vasos llenos de agua, cucharas, ligas, etc.).
5)Diviértanse asignando un color navideño (verde, dorado, rojo, blanco) para cada día; por ejemplo, un día rojo, otro día verde, y así sucesivamente. Preparen los alimentos con énfasis en ese color, ya sea en forma natural o con ayuda de color vegetal. A manera de juego, cada día intenten usar -si la tienen- ropa con los colores elegidos.

(Fuente: http://www.simpleliving.org)

EL OBSERVADOR 490-14

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FIN

 
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