El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
12 de diciembre 2004 No.492

SUMARIO

bulletPORTADA - «México necesita un Presidente 'normal', trabajador, no uno carismático o populachero»: Lord Daniel Brennan
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - A partir de Guadalupe
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - Dios es defensor de los oprimidos
bulletFAMILIA - El derecho al placer
bulletPINCELADAS - El monje y la mujer
bulletLOS VALORES DE LOS MEXICANOS - La Nochebuena se viene...
bulletINTERNACIONAL - Explotación de niños en China para fabricar regalos navideños
bulletFLOR DE HARINA - Vivir la Navidad
bulletADVIENTO - El qué, cómo y cuándo de la gran fiesta de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo
bulletADVIENTO - Tercera semana
bulletFray Jerónimo, el artista
bulletComentarios necesarios sobre la tristemente famosa obra «El Código Da Vinci» (IV)
bulletCONTEXTO ECLESIAL - El Evangelio inculturado en la imagen de Guadalupe
bulletSEÑAL - Las mujeres no son hombres

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PORTADA
«México necesita un Presidente 'normal', trabajador, no uno carismático o populachero»: Lord Daniel Brennan
El Observador / J. S. C.
Los católicos en Inglaterra son una minoría; pero una minoría de enorme calidad. Uno de ellos es Lord Daniel Brennan, consejero de la Reina, presidente de la Unión Católica de Gran Bretaña, mejor abogado de Inglaterra en el año 2000, vicepresidente del Concilio Hispano y Luso-brasileño de la Gran Bretaña (el centro cultural y de negocios de América Latina en el Reino Unido), patrón del Consorcio para los Niños de la Calle del Reino Unido y, sobre todo, un abogado e intelectual convencido que los católicos tenemos que hablar fuerte y claro, para producir una buena voz y transformar al mundo. Su relación con México es entrañable. El Observador lo ha entrevistado recientemente. Sus opiniones políticas arrojan luz en el tenebroso panorama de la sucesión presidencial del 2006.


¿Cómo se ve a México desde un lugar tan importante como lo es Londres? ¿Qué estamos haciendo bien y qué estamos haciendo mal en términos políticos los mexicanos?Empecemos por lo bueno. En los últimos cinco años, México ha cambiado a ser un país internacional: tiene buenas relaciones con América; ha abierto las puertas con Europa; ha escapado de la «caja fuerte» del PRI después de 70 años y ha pasado a una etapa de transición sin sangre. Hay que reconocer el progreso, pero, también, reconocer que no están protegiendo el progreso, hacerlo avanzar con reformas, con renovación: que los hombres y mujeres que van a gobernar al país en los próximos años, basen su actuación en los éxitos de los últimos años.

¿Cómo se puede lograr eso?En primer lugar, hay que parar con la vida política clásica de la historia de México: partidos con muchísima fuerza, poca experiencia de gobierno, mucho dinero, mucho control y poca responsabilidad. Eso no es ningún plan. Eso es un plan tramposo de pocas personas. Pero México es mucho más que eso. Entonces, hay que renovar no el Congreso como institución sino el Congreso como un centro de vida y salud e inteligencia del país. Y si no es eso, hay que dejarlo a un lado; el futuro de México debe estar en las manos de la gente entre 30 y 50 años, bien educados, que tienen esperanza para México, tienen espíritu social y tienen un reconocimiento del deber.

Esa es una palabra que no tiene mucho reconocimiento en México…Es cierto, pero el deber al país, a su comunidad, a su pueblo es básico para el desarrollo. Técnicos, economistas, abogados, médicos, todos los profesionales tienen hoy claro ese deber, mucho más que los políticos.

¿Qué sugeriría usted como valor del nuevo candidato a la presidencia?Uno que sea bueno, tiene que preparar un contrato político, social entre él y el pueblo. Fuera del Congreso, fuera del sistema político. Un contrato con puntos claves para el futuro del país. Y si un hombre o una mujer llega a la presidencia basado en ese contrato, él o ella puede decir: ese es mi deber con el pueblo, me han votado para eso. Si los partidos políticos no van a aceptar la voz del pueblo, ¿qué tipo de políticos son? De ayer. Necesitamos políticos de mañana.

¿Podría especificar un poco más su idea de «contrato» para el futuro de México?Puede ser un programa de reforma y continuación. Cuando yo hablo de un contrato no es cuatro o cinco puntos, aunque la primera
página sí, los puntos clave; pero las otras cinco, seis u ocho páginas son de detalles: para el Congreso a cumplir, para la sociedad a lograr; para el pueblo a tejer en sus esperanzas. Si llega un Presidente con este tipo de mandato responsable, puede ganar la confianza del pueblo; y habrá en Los Pinos un Presidente del pueblo, en el mejor sentido de la palabra. No uno que quiera jugar a la guerrilla todo el tiempo, un hombre serio, responsable y con dignidad, que tiene muy bien implantado en su corazón el futuro de su gente. Eso es importante.


Esto elimina la «necesidad» de un Presidente carismático; que tenga jalón popular; un Presidente populachero, con buena imagen y nada más…Es que -con esto- ya no hay necesidad de un Presidente carismático. Por lo contrario, mucho mejor tener un Presidente que haga el trabajo que debe hacer. En mi opinión, hay épocas de presidentes carismáticos y épocas de presidentes «normales», trabajadores. México puede avanzar con un nuevo Presidente «normal».

¿Y si no lo tenemos?Corren el peligro de regresar al mundo de ayer: políticos y partidos que tienen la idea de que ellos controlan el país y que el pueblo está al servicio del poder. Eso no es un plan para un país moderno, del siglo 21. La política no es un juego de dinero y poder. Es un deber nacional. Los mexicanos deberían entenderlo así.

¿No cree usted que uno de los errores de la política moderna es no contar con la participación de los ciudadanos?Cuando yo hablo de Contrato, hablo de una carta (no una Carta Magna, desde luego) que involucre a la gente como participante en su comunidad; no como político, sino como participante en un trabajo democrático que se hace en todos los países y se tiene que hacer en México. Porque la participación de la gente en su comunidad es buena para la democracia y es muy buena para controlar a los políticos.

Además de todo esto que ha dicho, me gustaría saber qué otro punto considera usted relevante para que la gente se fije en el candidato para la próxima elección presidencial de mi país…
Es muy importante que se fijen si el candidato promete (y puede cumplir); que cada año haga un informe al país (no al Congreso) sobre los avances concretos de su contrato de responsabilidad. Si es necesario decir que el Congreso está impidiendo el desarrollo del país, hay que decirlo. Y, finalmente, que sostenga una campaña de prensa por un México abierto; no un México secreto, encerrado: un México abierto al progreso, a las ideas, a la libertad, a la participación y a la ciudadanización de la política. Entiendo que eso no se logrará pronto. Pero hay que empezar.

Finalmente, ¿tiene usted confianza en México?Tengo mucha confianza en México. El tesoro más importante que tiene México son los mexicanos: un pueblo trabajador y leal, servicial. Mis sugerencias son, simplemente, un reconocimiento del poder (en el buen sentido de la palabra) del pueblo mexicano; poder social, responsabilidad social, que lo van a sacar adelante.

EL OBSERVADOR 492-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
A partir de Guadalupe
Por Jaime Septién

Un resumen muy rápido de Europa: el viejo continente se muere de riqueza. Por tanto, se muere de aburrimiento. Cuando el ser humano está aburrido inventa tonterías. Denle a un tipo dinero suficiente para no hacer nada más que mirar y comer pasteles -diría Dostoievski- y al cabo de unas semanas ya estará inventando persecuciones en su contra, achaques, dolores imposibles y males de ojo.

Se habla mucho del «retorno de lo sagrado» en la sociedad planetaria del Siglo 21. Francamente, yo no lo veo por ningún lado. Ni en Europa ni en América. De Asia y África no hablo porque no las conozco. Pero en México como en Madrid, en Nueva York como en Roma, uno se enfrenta a iglesias sin jóvenes; a sacerdotes predicando en el supuesto de una cultura (la cristiana) cuyos referentes desaparecen rápidamente del entorno de los fieles; a muchísima gente que lo único que desea es acelerar los acontecimientos de la vida (la primera relación sexual, por ejemplo) para «pasarla bien».

Lo más alejado del «retorno de lo sagrado» es la teoría (y la práctica) de «pasarla bien». No quiero decir con esto que esté en contra de la felicidad, de la armonía, del sosiego familiar. No; se trata de otra cosa muy diferente. Hoy se persigue la ausencia de responsabilidad, la huida del deber, de cualquier deber, como sinónimo de perseguir la libertad. Andamos caminando muy cerca de un hueco. Y tarde o temprano quien camina cercano a un pozo profundo, aunque sea cuidadoso y se anda por los bordes, termina cayéndose.

Por lo demás, hay caídas para arriba. Como la de Europa. Lo tienen todo en abundancia, por eso reniegan de la fe. La encuentran (a la fe) como una antigualla; un trasto viejo que impide ser «modernos». La modernidad implica que todo vale. Que el matrimonio sea convertido en algo equiparable a la relación homosexual de hecho; que el divorcio pueda obtenerse a la carta, exprés, como en una feria; que si alguien ya no sirve se le mate o que si todavía no nace se le considere objeto, y se le mate también.

Muchos escritores e intelectuales con los que he hablado últimamente me han subrayado la misión de América y, en concreto, de México, para renovar el cristianismo en Europa. Yo también lo veo así. Pero, por otra parte, no veo cómo nos estemos preparando para ese gran salto. Ni en la jerarquía ni entre los fieles tenemos conciencia plena de esa misión. Pero es el tiempo que la asumamos. La teología del acontecimiento guadalupano, esa fusión extrañísima y maravillosa de la verdad cristiana y la fe indígena de Santa María de Guadalupe, es el camino para el retorno de lo sagrado cristiano en Occidente.

EL OBSERVADOR 492-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
Dios es defensor de los oprimidos

En audiencia Juan Pablo II comentó el salmo 71 (1-11), que trata del poder real del Mesías:

«Uno de los salmos más queridos por la tradición judía y cristiana, un canto real que meditaron e interpretaron en clave mesiánica los padres de la Iglesia. Comienza con una intensa invocación conjunta a Dios para que conceda al soberano ese don que es fundamental para el buen gobierno, la justicia. Ésta se expresa sobre todo en relación con los pobres, que generalmente son, sin embargo, las víctimas del poder.

«Es de notar la particular insistencia con la que el salmista subraya el compromiso moral de regir al pueblo según la justicia y el derecho. Así como el Señor rige al mundo según la justicia, el rey que es su representante visible en la tierra -según la antigua concepción bíblica- tiene que uniformarse con la acción de su Dios.

«Si se violan los derechos de los pobres, no se cumple sólo un acto políticamente injusto y moralmente inicuo. Para la Biblia se perpetra también un acto contra Dios, un delito religioso, pues el Señor es el tutor y el defensor de los oprimidos, de las viudas, de los huérfanos, es decir, de quienes no tienen protectores humanos.

«Es fácil intuir que la figura del rey davídico, con frecuencia decepcionante, fuera sustituida -ya a partir de la caída de la dinastía de Judá (siglo VI a.C.)- por la fisonomía luminosa y gloriosa del Mesías, según la línea de la esperanza profética expresada por Isaías: Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra (11,4).

«El salmo amplía el horizonte y contempla el reino mesiánico-real en su desarrollo a través de dos coordinadas, las del tiempo y el espacio. Por un lado, de hecho, se exalta su duración en la historia (vv 5 y 7), y, por otro, se describe también el espacio en el que se enmarca la realeza de justicia y de paz del rey-Mesías (vv. 8-11)».

EL OBSERVADOR 492-3

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FAMILIA
El derecho al placer
Por Luz María Ramírez Villalpando

En varias oportunidades he asistido a diferentes reuniones promovidas por las instancias públicas de la mujer a nivel estatal y nacional, en donde, entre otras cosas, se aprecia un especial interés por la promoción entre las mujeres del derecho al placer. Pero no al placer que produce una taza de chocolate caliente con churros cubiertos de azúcar en una fría mañana de invierno, o al placer que genera el trabajo bien hecho, o a la emoción que sentimos cuando conocemos en persona a alguien a quien admiramos. No, el placer en cuestión es el placer sexual sutilmente desconectado de la dimensión afectiva de la persona.

Hoy se habla tanto de derechos humanos que en ocasiones se agregan, con facilidad y extrañas intenciones, ideas y posturas a los temas oficialmente aceptados dando por hecho su legalidad y llevando a la confusión a más de una persona. Al margen de las posibles iniciativas legislativas sobre el derecho al placer sexual de las mujeres, las experiencias en estas actividades institucionales me han llevado a recordar la sabiduría de uno de los grandes del siglo pasado: Mohandas Karamchand Gandhi.

Julián Huxley, director de la UNESCO, preguntó en 1947 a Gandhi su opinión sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que entonces preparaba una comisión, y que posteriormente sería puesta a consideración de la recién fundada Asamblea General de la ONU. En una carta muy breve, con fecha 25 de mayo del mismo año, cuando Gandhi viajaba en tren a Nueva Delhi, le contestó: «...Los derechos que pueden merecerse y conservarse proceden del deber bien cumplido… Con esta declaración fundamental quizás sea fácil definir los deberes del hombre y la mujer y relacionar todos los derechos con algún deber correspondiente que ha de cumplirse primero. Todo otro derecho será una ursupación por la que no merecerá la pena luchar».

Se puede afirmar que la actividad sexual es rechazable cuando atropella los derechos de la otra persona, convirtiéndola en un objeto sexual; cuando esclaviza con el placer egoísta; cuando el placer genital se desvincula del amor y del compromiso con la otra persona y está ausente la responsabilidad del amor sexual. Siguiendo las profundas reflexiones de Gandhi, mujer y hombre merecen y conservan el derecho al placer sexual cuando se cumple primero con el imprescindible deber de amar.

El mismo Freud señaló el carácter anárquico, bestial y asocial del placer sexual cuando es vivido egoístamente, sin alteridad. Una sexualidad sin alteridad encierra a la persona sobre sí misma de modo narcisista y la sumerge en la soledad del yo.

Una clave muy clara para explicar el comportamiento sexual humano es su interpretación dialógica como una forma privilegiada de comunicación y encuentro entre una mujer y un hombre. La sexualidad es la mediación exclusiva y el verdadero lenguaje humano que construye el yo mediante la apertura al tú para lograr el nosotros.

En nombre del derecho al placer sexual no se puede cosificar o instrumentalizar a la otra persona. Es indigno tratar a una mujer o a un hombre como un objeto de placer. El amor de la pareja pide que la intimidad sexual sea más una expresión de entrega que una necesidad biológica, que se convierta más en una donación completa personal que no en el egoísmo del placer satisfecho por más leyes que lo respaldaran.

Además el amor como gozo entre una mujer y un hombre deja de serlo si no se convierte en amor como tarea. «Yo no creo en el amor eterno, ni en eso de `hacer el amor´, creo en aquel que se trabaja día a día como tarea de orfebrería psicológica» ha dicho el reconocido psiquiatra Enrique Rojas. Si no aprendemos a vivir con quien amamos, fácilmente dejaremos de hacerlo. El amor entre la mujer y el hombre no es sólo un sentimiento que se tiene, sino toda una tarea que se construye y una vida común llena de sorpresas y de imprevistos. La convivencia de una pareja no puede ser un continuo placer. Simplemente la vida cotidiana no es así. Por sí mismo el sexo no produce entre las personas que se aman la donación, el diálogo y el perdón. Por lo tanto, el deber de amarse, para ser prácticos, es de todos los días, aunque nos cueste.

Las mujeres y los hombres que han marcado la historia de la humanidad, antes de dar discursos, vivieron una a una las ideas que llevaban en el corazón. Mahatma Gandhi primero habló y vivió deberes, y después habló y exigió derechos. Saquemos conclusiones.

EL OBSERVADOR 492-4

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PINCELADAS
El monje y la mujer
Por Justo López Melús *

Existe una tendencia muy generalizada a interpretar mal las acciones de los demás. «Piensa el ladrón que todos son de su condición». Sólo los ojos limpios saben interpretar con generosidad las acciones del prójimo.

Estaban dos monjes budistas a la orilla de un río. Encontraron allí una mujer bellísima, que no podía atravesarlo, porque bajaba muy crecido. Uno de los monjes se la echó a la espalda y la pasó a la otra orilla. El otro monje, escandalizado, se pasó dos horas censurando a su compañero... El acusado, al fin, estalló: «Hermano, yo he dejado a la mujer después de cruzar el río. Tú todavía la llevas encima.».

* Operario Diocesano en San José de Gracia, de Santiago de Querétaro.

EL OBSERVADOR 492-5

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LOS VALORES DE LOS MEXICANOS
La Nochebuena se viene...
Por Antonio Maza Pereda

¡Ya está aquí! Desde primero de noviembre (a veces desde antes) el comercio nos ha inundado de adornos, regalos, luces que nos señalan: ¡Ya viene la Navidad! Y desde el veinte de noviembre, ¡los arbolitos! Los anuncios comerciales tampoco se han hecho esperar: «compre, regale, demuestre cariño…».

Hay en todo ello algo de criticable, sobre todo cuando a la Navidad se le está dando un sentido consumista que no tiene nada que ver con el sentido de nuestra (sí, muy nuestra) celebración. Pero, por otro lado, es asombroso ver cómo prácticamente toda la humanidad, aun los que no creen en el Señor Jesús -o los que creen, pero sin que ello signifique nada en su vida-, celebran estas fiestas.

Para nosotros, los católicos, esta temporada tiene un nombre especial: Adviento. Es un tiempo de gozosa espera; las cuatro últimas semanas antes de que celebremos el nacimiento del Niño en quien han sido bendecidas todas las naciones. Un tiempo de preparación, que muchos hacen más significativo mediante una mayor intensidad en la oración, el sacrificio, en la caridad hacia los que tienen menos. ¡Difícilmente podría ser más diferente esta actitud comparada con el modo como nos presentan los medios la espera de la Navidad!

¿Cómo habrá sido el primer Adviento, la espera de María y José en las últimas semanas antes de que naciera el Niño Jesús? Mamás, papás, ¿recuerdan como fueron las últimas semanas de espera antes de la llegada de su primer hijo? En el caso de mi esposa y mío, fueron unas semanas de alegría callada, atención de detalles, visitas al médico, preparación del cuarto donde llegaría el bebé, esperanzas y, por qué no, algunos temores exagerados: ¿Y si no viene bien? ¿Y si no nos damos cuenta de que ya hay que ir al hospital? ¿Y si vamos antes de tiempo? ¿Nos alcanzarán los ahorros? También de expectativa: ¿Cómo será? ¿A quién se parecerá? ¿Qué carácter tendrá? Por supuesto, en los tiempos del Niño Jesús no había hospitales y los médicos deben haber sido más bien curanderos, pero me imagino a María y José con un gozo y una expectativa parecida. Y, en ese momento, la noticia inesperada: ¡Hay que ir a Belén! ¡Pero si ya teníamos todo dispuesto acá! ¿Quién nos ayudará? ¿A quién conocemos para que nos apoye? ¿No le hará daño al bebé el viaje en burro? ¿Cómo le irá a María, tan jovencita, con tal viaje? ¿No se resentirá su salud? No cabe duda; ellos eran personas de fe, dispuestos a poner todo en manos de Dios. Pero…

En fin, es una época para disfrutar, para estar alegres, como seguramente estuvieron María y José a pesar de todos esos inconvenientes. Y, de seguro, su alegría era contagiosa y llegaba a los demás. Ése es, hoy, nuestro reto. Hacer que nuestra espera de la Navidad sea una espera alegre, no solo por los regalos y las fiestas, aunque hay que disfrutarlas también, y mucho. Celebramos, nada menos, el nacimiento de nuestro Dios hecho hombre, el principio de nuestra redención, la ocasión más gozosa de toda la historia. Si no nos ponemos alegres ahora, ¿cuándo?

EL OBSERVADOR 492-6

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INTERNACIONAL
Explotación de niños en China para fabricar regalos navideños
Por Víctor Ruiz
Los juguetes que se piden a los Reyes Magos en Occidente son fabricados en muchos casos por menores que trabajan hasta 14 horas al día, 7 días a la semana, para obtener un mísero sueldo

Dentro de poco los niños occidentales prepararán su carta a los Reyes Magos para que éstos les traigan sus juguetes preferidos. Sin embargo, en muchos casos estos juguetes "made in China" procuran la felicidad de los niños de los países desarrollados a costa del sacrificio y la explotación de niños chinos que trabajan 14 horas al día, 7 días a la semana, a cambio de un sueldo de miseria. En la mayoría de estos casos se come y se duerme en la misma factoría en la que se trabaja, e incluso se tienen limitadas las visitas al servicio a dos por turno.

Según el reportaje publicado por el diario español El Mundo el pasado 28 de noviembre, alrededor de un millón de trabajadores que realizan su labor en condiciones de explotación mantienen a flote uno de los más lucrativos negocios que existen, sobre todo en estas fechas.

Dos ciudades chinas destacan en todo el mundo en la fabricación de juguetes: Shantou y Dongguan, en la provincia de Guagdong, aunque en la misma región se concentran más de tres mil factorías.

Cárceles laborales

Pequeños talleres e inmensas industrias de hasta cuatro mil trabajadores ocultan en muchas ocasiones auténticas cárceles laborales, con ventanales enrejados y puertas cerradas a cal y canto.

Los empleados no pueden salir de los edificios, vigilados por guardas de seguridad, y no existe ningún sistema eficaz de inspección. Los trabajadores están obligados a memorizar unas 50 respuestas que deben dar a los inspectores laborales en el improbable caso de que éstos se presenten; las mencionadas respuestas sirven para "suavizar" hasta la normalidad sus condiciones de trabajo. El sueldo de un joven trabajador puede rondar los 49 euros al mes, más diez céntimos de euro por cada hora extra que realiza. El gobierno chino tiene establecido el salario medio en las fábricas de juguetería en alrededor de 55 euros al mes, pero la realidad es menos generosa y en demasiados casos ni siquiera se cumple el sueldo mínimo de 40 euros.

«Barbie ejecutiva», un sueldo

Según el mismo reportaje, uno de los juguetes favoritos de las niñas occidentales, la muñeca «Barbie», procede de dos plantas chinas que la empresa Mattel tiene en el sur del país, con una plantilla de ocho mil empleados.

La «Barbie ejecutiva», de moda este año, cuenta entre sus accesorios con un mini ordenador portátil de plástico que se vende por cerca de 50 euros, el sueldo de un mes de los trabajadores que lo producen.

Las grandes multinacionales del sector, al mismo tiempo, eluden su responsabilidad en estas situaciones de explotación contratando a intermediarios que negocian directamente con los fabricantes.

Así, mientras en todo el mundo se celebran las fiestas navideñas y los niños esperan con ilusión sus regalos pedidos a los Reyes Magos o bajo el árbol de Navidad, tiene lugar una auténtica paradoja en la sociedad occidental: muchos niños son felices y se divierten a costa de la explotación de otros niños de su misma edad.

(Fuente: Forumlibertas.com)

EL OBSERVADOR 492-7

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FLOR DE HARINA
Vivir la Navidad
Por el Pbro. Justo López Melús

Dice un escritor que Francisco de Asís, con el invento del Nacimiento o Belén, enseñó más teología que muchos teólogos con sus gruesos volúmenes.

«Si el rey fuera mi amigo le había de pedir y aconsejar que, por amor de Dios y también por el mío, publicase una ley especial en virtud de la cual todos los años, en el día solemne de Navidad, todos los hombres quedaran obligados a esparcir por los caminos gran porción de trigo, para que las alondras y otras avecillas tuvieran qué comer en día tan solemne. Si el rey fuera mi amigo, quienes poseen bueyes y asnos tendrían el deber de lavarlos con agua tibia y deberían darles doble ración porque esta noche nació Dios en un establo. Y también que todos los ricos estuviesen obligados en dicho día a saciar con sabrosos y exquisitos manjares a los pobres de Cristo». Según este espíritu, la Navidad es una fiesta que nos grita que hemos sido objeto de un Regalo maravilloso, que vamos al encuentro de un gran Aguinaldo y que debemos compartir la alegría con todos, y convertirnos en hombres que han recibido un Regalo, en hombres que regalan.

Navidad es tiempo de espera y esperanza. En los campos de concentración a veces corría el rumor de una pronta liberación. Si no llegaba, la espera se convertía en angustia. Por el contrario, nuestra esperanza es cierta y, no obstante la tensión, nos hace tranquilos, abiertos, magnánimos, bondadosos. Todos nos sentimos mejores. La bondad aumenta en nosotros y la regalamos.

Algunos teólogos franciscanos antiguos sostenían que, aunque no hubiera habido pecado, se habría encarnado el Hijo de Dios para ser la Flor del Universo, el Pimpollo de la Creación. Su nacimiento sería como condensación, cima y culmen de todas las bellezas. Así lo expresa bellamente Teilhard de Chardin: «Eran necesarios nada menos que los trabajos tremendos y anónimos del hombre primitivo, y la larga hermosura egipcia, y la esperanza inquieta de Israel, y el perfume lentamente destilado de las místicas orientales, y la sabiduría cien veces refinada de los griegos, y la perfecta organización jurídica de los romanos, para que sobre el árbol de Jesé y de la humanidad pudiese brotar la Flor. Todas estas preparaciones eran cósmicamente, biológicamente necesarias, para que Cristo hiciera su entrada en la escena humana».

Además de bondad, la Navidad nos trae también humildad. La basílica de Belén no tiene portada, sólo una puerta estrecha y baja, y es necesario agacharse para entrar. Para llegar al Nacimiento hay que humillarse, como Dios se humilló. Unamuno lo expresó poéticamente:

«Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad,
vuélveme a la edad aquella,
que vivir era soñar».

EL OBSERVADOR 492-8

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ADVIENTO
El qué, cómo y cuándo de la gran fiesta de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo

Misa de media noche
.- Durante el pontificado del papa Sixto III (432-440) se introdujo la costumbre de oficiar la Misa a media noche en la basílica de Santa María Mayor. La celebraba el vicario de Cristo.
Es posible que dicha costumbre se inspirara en la que existía entre los cristianos de Jerusalén que acudían a la basílica de la Natividad en Belén, y pasaban la noche en oración, junto a la gruta donde se veneraba el sitio del nacimiento de Jesucristo.
Siguiendo una tradición romana (siglo IV), por un privilegio papal, los sacerdotes pueden celebrar o concelebrar tres Misas el 25 de diciembre, con tal que se celebren a su debido tiempo: a media noche (o vísperas), a la aurora y durante el día.
Los fieles que comulgaron en la Misa de media noche pueden comulgar otra vez en una de las Misas del día.

Nacimiento de Jesús.-En la Sagrada Escritura leemos: «En aquellos días se promulgó un edicto de César Augusto, para que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento fue hecho cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse, cada uno a su ciudad; José, como era de la casa y familia de David, subió desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que estando allí, le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en la posada» (Lc 2, 1-7).
San José y la Virgen María recorrieron cerca de ciento cincuenta kilómetros, de Nazaret a Belén, durante cuatro o cinco días. El Evangelio afirma que, cuando llegaron san José y la Virgen María a Belén, no hubo lugar en la posada para ellos. Es por eso que se dirigieron a una de las cuevas que existen en ese lugar. En los aledaños de Belén, como en toda la región de Judea, abundan las cavernas naturales formadas en la montaña calcárea; los pastores de la zona alojaban a su ganado en dichas cuevas, por esta razón es que había un pesebre en la cueva donde nació el Niño Jesús.

Fecha del nacimiento.-Los evangelistas san Mateo y san Lucas relatan la época histórica y el año, pero no dicen nada del día en que nació Jesucristo. Durante los siglos II y III los cristianos asociaron el nacimiento de Jesús con la Anunciación, que tradicionalmente se ha celebrado el día 25 de marzo; esta fecha guarda relación con la Navidad (25 de diciembre), exactamente a los nueve meses de la Concepción del Verbo. San Hipólito (siglo III), supuso que el nacimiento de Jesús fue el 25 de diciembre.
El primer testimonio que ha llegado hasta nosotros de la fiesta de Navidad corresponde a un calendario litúrgico del año 354, que tiene la siguiente referencia:
VIII KAL. IAN. NATUS CHRISTUS IN BETHLEHEM IUDAE
(el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea).
De Roma pasó a otras ciudades y, después, a Oriente, porque los católicos orientales celebraban la Navidad el 6 de enero.
En el siglo IV se introdujo, en todas partes, la fecha del 25 de diciembre para la Navidad y el 6 de enero para la adoración de los Reyes Magos.

La ciudad de Belén.-Durante mucho tiempo se le llamó Efratá, que significa la fértil, aludiendo a la fertilidad de su territorio.
San Lucas dice: Belén. Este nombre, según la raíz hebrea BETHLEHEM, significa casa del pan.
San Jerónimo hace uso de los dos nombres: «¡Salve, Belén, casa del pan, donde nació el Pan que descendió del Cielo! ¡Salve, Efratá, región rica en cosechas y frutos, cuya fertilidad viene de Dios!».
«Y tú, Belén-Efratá, pequeña eres entre los millares de Judá, mas de ti saldrá Aquél que ha de reinar en Israel» (Miqueas 5,1).

Nombres de Jesucristo.-Los nombres de Jesús, Emmanuel y Cristo tienen los siguientes significados:
Según la raíz hebrea IESHUA, el nombre de Jesús significa salvador. «Jesús es el nombre exclusivo del que es Dios y Hombre, el cual significa Salvador, impuesto a Cristo no casualmente ni por dictamen o disposición humana, sino por consejo y mandato de Dios»(Catecismo Romano 1,3).
Conforme a la raíz hebrea AIMMANUEL, el nombre de Emmanuel significa Dios-con-nosotros.
De acuerdo con la raíz griega KRISTOS, el nombre de Cristo significa Ungido.

(Tomado de
La Navidad, de Julio Baduí Dergal, Ediciones IMU)

EL OBSERVADOR 492-9

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¿Y al fin de quién es el cumpleaños?
Un calendario para que la familia viva el Adviento
TERCERA semana

1) Compartan la Buena Nueva durante la semana; planifiquen cómo testificar a otros acerca de que la Navidad no es otra cosa que la fiesta de cumpleaños de Jesucristo, quien, siendo Dios, se hizo Hombre para salvarnos.

2)Este año obsequien únicamente cosas hechas en casa, y donen a alguien necesitado todo el dinero que se ahorren. En esta semana comiencen a elaborar esos pequeños regalos.

3)Preparen un «Periódico para Compartir las Buenas Nuevas». Redacten anuncios ficticios, como, por ejemplo, solicitando paja para el pesebre; un anuncio del nacimiento de Cristo; una entrevista con los Reyes Magos o con el Rey Herodes; pretenda alguno de ustedes que es uno de los pastores e informe del concierto celestial de los ángeles cerca de Belén, etc. Inviten a otros a contribuir con artículos breves que compartan el gozo por el advenimiento de Jesús.

4)Platiquen con amigos y conocidos (en la escuela, el trabajo, los vecinos, etc.) acerca de cuál de las muchas decoraciones navideñas que se ven por todos lados comunica mejor el verdadero significado de la Navidad.

(Adaptado de www.simpleliving.org)

EL OBSERVADOR 492-10

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Fray Jerónimo, el artista
Leyenda popular italiana

Cuando el prior entró en la capilla, fray Jerónimo estaba pintando el asombro de una Virgen arrodillada ante un ángel de luz.

«Hermosa Anunciación», dijo el prior. Fray Jerónimo dejó los pinceles y se volvió hacia su superior que aún hablaba: «cuando termine su jornada de pintura venga a mi celda, tengo algo que decirle».

Esa misma tarde fray Jerónimo habló con el prior. El tema era el arte de nuestro fraile, un arte de tal belleza que su fama había saltado los muros del monasterio.

«Doña Leonor quiere que pintéis un retrato de su hijo Alfonsín», dijo el prior. A nuestro fraile la cosa no le gustó mucho, aquello suponía abandonar la quietud de la celda. Era algo que desdecía de su vida contemplativa. Sin embargo, el prior había reflexionado y orado largo tiempo, y había concluido que el talento de fray Jerónimo era un signo de Dios. ¿Por qué no hacer la misma obra de evangelización fuera del convento? La obediencia llevó al fraile a subir, la semana siguiente, en el lujoso coche que envió doña Leonor. «Dios sabe qué hace», se decía el fraile. Así fue cómo los pinceles de fray Jerónimo salieron del convento.

Viajaba en el cómodo coche tirado por dos caballos y miraba por la ventanilla, con nostalgia, el suelo por el que deseaba estar caminando. Muchos viajes hizo el fraile del convento a la ciudad. Muchas y diversas calles recorrió por aquel tiempo. Porque después de doña Leonor, le contrató doña Casilda; y más tarde, el conde de Villarrincón; y después, muchos nobles más. Así que desde el coche a fray Jerónimo se le pintaban en los ojos las calles de la ciudad. Percibió calles de luz colorada y calles de penumbra (lo que la gente común suele llamar barrios ricos y barrios pobres). Y en estos últimos barrios su sensibilidad descubrió ancianos olvidados, niños sin escuelas, gente sin iglesia y enfermos sin cuidados.

Un día decidió cobrar por sus obras. Hasta ese momento sólo había recibido la voluntad de los que le encargaban los cuadros. Se hizo pagar bien; para algunos, demasiado bien. Porque, además, amenazó con romper la obra si no se le pagaba la suma que pedía. Las demandas no bajaron; todos estaban dispuestos a pagar lo que fuera con tal de tener la firma del famoso fraile en sus casas, capillas o palacios.

El tiempo le trajo dinero, pero también enemigos. «¡Válgame el cielo! ¿Has visto cómo se hace pagar?». «Ese fraile anda ya gordo de dinero, menuda pobreza». «¿Qué hará con lo que saca? ¡Menudas comilonas se pegará!». La ciudad se llenó de rumores. A fray Jerónimo le dolía aquello, pero le quitó importancia. Sabía que eso era la consecuencia evangélica del «que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha». Porque nadie sabía (¿por qué lo tendrían que saber?) que el barrio de San Julián por fin tenía capilla. Doña Clotilde, enferma en cama desde hacía meses, tenía quien la cuidase. Una escuela se levantó en el barrio de San Martín. Y muchos necesitados recibían gratis medicinas de la nueva botica.

Cuando el fraile murió «la gente» lo siguió criticando por algún tiempo. Pero para los beneficiados y para Dios fray Jerónimo siempre fue y será un santo. «Hombre, fray Jerónimo, necesito de tu arte para decorar esta galería del cielo», le dijo Dios con cariño cuando le abrazaba en su bienvenida. «Claro, Señor, pero ¿cuánto me podrás pagar? Es que aún tengo asuntos que resolver allá abajo». Y Dios y el fraile sonreían.

(Enviada por Francisco Javier Carrión Armero)

EL OBSERVADOR 492-11

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CULTURA
Comentarios necesarios sobre la tristemente famosa obra «El Código Da Vinci» (IV)
Los «códigos culturales» que apoyan la tercera mentira
Por Walter Turnbull

Para apoyar su teoría de que los primeros cristianos -y el mismo Cristo- adoraban el sagrado femenino, Dan Brown utiliza, como siempre, libros apócrifos, y además afirma que «esta información está oculta en las catedrales y en mil códigos culturales más».

Algunos ejemplos de estos «códigos culturales» a los que se refiere son los siguientes:

Que los cinco aros del símbolo de las olimpiadas son un tributo a la diosa de la fertilidad,dado que el planeta Venus se mueve dibujando un pentagrama, el llamado «pentagrama de Ishtar», que viene siendo Astarté o Afrodita.
En realidad, la figura de pentagrama no es perfecta, y las Olimpiadas no tienen nada que ver con la diosa Afrodita. Las Olimpiadas se celebraban cada cuatro años y en honor de Zeus. El número de 5 de los aros es una casualidad histórica que pudo resultar en cualquier otro número. También son 5 los dedos de una mano y 5 los lados del logotipo de Banamex.

Que los Templarios, al construir las catedrales góticas, estaban hablando en código acerca de un «misterioso secreto sexual de la Iglesia;que están llenas de símbolos de adoración a la diosa pagana. Por ejemplo, la larga nave central y hueca de una catedral es un tributo secreto a la anatomía sexual de la mujer, como la entrada al útero, con las nervaduras como pliegues sexuales. Además, el autor de El Código Da Vinci atribuye a los miembros de la orden del Temple ritos sexuales cultuales.
En realidad las catedrales no fueron construidas por los templarios sino por los obispos. Los templarios, por su parte, eran monjes dedicados a la guerra que hacían juramento de castidad perfecta. Es ridículo imaginarlos escondiendo mensajes secretos exaltando la sexualidad o practicando ritos sexuales. El modelo de las catedrales era la iglesia del Santo Sepulcro, o bien las antiguas basílicas romanas, edificios rectangulares de uso civil, que no fueron construidas por los templarios, y su forma es la única obvia para construir un edificio que albergara un grupo grande de gente con las técnicas de construcción de la época. Y surge una pregunta interesante: si las catedrales góticas tienen dos puertas laterales, ¿qué representarían esas dos puertas?

Que las cartas del tarot enseñan la «doctrina de la diosa»; la prueba es que los diamantes de la baraja francesa representan pentáculos.
En realidad las barajas se inventaron para jugar en el siglo XV y no adquirieron asociaciones esotéricas hasta finales del siglo XVIII. Si a esas nos vamos, las figuras de la baraja pueden significar cualquier cosa o enseñar cualquier doctrina.

Que la Mona Lisa representa un ser andrógino, y que su nombre es un anagrama de los dioses egipcios Amón e Isa (Isis).
En realidad, aunque se ha alucinado mucho sobre ella, la Mona Lisa representa a Madonna Lisa, esposa de Francesco di Bartolomeo del Giocondo, y hasta que no le salen con teorías fantásticas, cualquiera ve en la Mona Lisa a una mujer.

Que el joven y guapo san Juan de La Última Cena, de Leonardo, en realidad es María Magdalena, y que el cáliz no aparece porque ella representa el santo Grial.
En realidad, el cáliz no aparece porque el cuadro está basado en la Última Cena según san Juan, sin institución de la Eucaristía; y que la imagen de san Juan pueda parecer una mujer es cosa que se puede decir de cualquier cuadro de cualquier joven guapo.

Que en los ritos del cristianismo primitivo dominaron ritos de diosas en donde se exaltaba la sexualidad, y que los judíos en el templo de Salomón adoraban a Yahweh y a su contraparte femenina, Shekinah, por medio de prostitutas sagradas.
En realidad, acerca del cristianismo primitivo no se puede encontrar ningún autor o maestro que afirme semejante cosa (como no sea Dan Brown). En cuanto a prostitutas en el templo de Salomón, seguramente el autor hace referencia a los textos de los libros de Reyes I y Reyes II, que narran la decadencia del templo de Salomón y las iniquidades que algunos practicaron en ese momento histórico del pueblo de Israel, lo que no significa que fuera su práctica común y mucho menos la ortodoxa del pueblo judío.
Como podrán comprobar, con datos e interpretaciones como éstas se puede demostrar que los primeros cristianos adoraban a María Magdalena, a los que usan muletas (por los arbotantes de las catedrales), a los calamares gigantes o a las cajas de zapatos. Todo es cosa de dejar volar la imaginación y crear fantasías que ya de suyo excitan y fascinan al aburrido hombre moderno.

En el próximo número, trampas hasta en las trampas.

EL OBSERVADOR 492-12

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CONTEXTO ECLESIAL
El Evangelio inculturado en la de Guadalupe
Por el Pbro. Prisciliano Hernández Chávez CORC.

Santa María de Guadalupe se presenta como la Madre de Dios, tanto en el relato del Nican Mopohua como en su imagen. Ella es el signo que ha de ser contemplado; aparece para ser fundamento constante de esperanza en la Historia de la Salvación: es la Mujer del Apocalipsis ( Ap. 12, 1 ss). La asonancia dabar-midbar,palabra-desierto, es el trasfondo veterotestamentario de las intervenciones salvíficas. Si la humanidad ha sido expulsada del paraíso al desierto, la escucha-contemplación-aceptación de la Palabra en el silencio interior-desierto, hará florecer el paraíso perdido en el corazón del creyente. Este paraíso- xochiltlalpan-lugar de flores, se recobra por la intervención de la Mujer-Santa María y la cooperación de la mujer-Iglesia para la humanidad en el horizonte del tiempo, hasta su consumación. México en la hora de Dios, será incluido en este proceso salvífico de Dios que sale al encuentro, a partir del 9-12 de diciembre de 1531.

En la palabra-imagen-mensaje, Santa María de Guadalupe se presenta como Madre de Dios, Madre de los mexicas y de todos los diversos pueblos-nepapantlacah, para que sean cencalli- como enteramente de Casa. Señala a Dios con los atributos o aspectos que en su cosmovisión monista daban a Ometéotl o la divinidad dual o la plenitud del uno divino en dos. Ella es, ante todo, Madre y Madre de Dios cuya misión será ofrecerlo en su mirada compasiva- Persona, in noteicnoittaliz, en el entrecruzamiento de los brazos-mamaluaztli, a todos los necesitados de consuelo maternal cuya experiencia es de aniquilamiento-desierto. Lo que se contempla es una mariofanía teofánica; el verdadero Dios que se ofrece en el signo encarnado de la Mujer. Signo que presencializa el misterio del amor de Dios y a Dios mismo.

Las fuerzas cósmicas, o aspectos de Dios en los diversos cielos- del uno al trece-que sostienen una oposicionalidad creadora, pues si Dios es dual, así sus manifestaciones; así lo entienden desde sus categorías biléxicas y dialécticas. Por el icono de Guadalupe entienden el poner fin al mitl in chimalli-escudo y flecha-guerra, aunque tuviera un carácter sagrado, para mantener el equilibrio del universo. En Santa María de Guadalupe la luz-noche, sol-luna-estrellas se encuentran armonizados en una síntesis superior: una nueva era amanecer (huel oc yahyultizinco) de paz, de vida religiosa, social y cultural.

El Tepeyac será el lugar paraíso-xochiltlapan-tonacatlalpan-lugar de las flores y lugar de nuestro sustento. Aquí, donde fuera la cuna mítica de los mexicas, donde daban culto a la diosa Coatlique Tonantzin y observaban el nacer-caminar del Sol los 365 días o los 366 días cuando el año era bisiesto, será la cuna de su fe inculturada. Serán el centro, María y su Santuario, para que todos convivan en uno y sean como enteramente de Casa-Cencalli.

Ella es el signo que certifica el mensaje de Dios, como signo histórico o profecía, como signo cósmico o milagro, como signo testimonial o del amor exquisito, tierno y delicado. El amor infinito de Dios se presencializa y expresa en ella: la gran señal de Dios o su rostro maternal, el Signum Magnum. Lo infinito se expresa en lo finito.

Las flores y los cantos que vienen del cielo y aparecen en la tierra árida y triste de un pueblo que había perdido su identidad, su razón de de ser y su misión, son la prueba inculturada. Ya no son ellos los que van a Dios por esta vía de las flores y los cantos: es Dios que se acerca a ellos para certificar su presencia percibida desde sus categorías. Más aún, las flores y los cantos permanecen en el Icono Santo: María es la Flor donde mora el Cuícatl-Canto, la Sabiduría, Luz, Jesucristo.

Las manos de la Virgen, en postura orante para la mentalidad cristiana occidental, constituyen el corazón del mensaje: son el signo de la casa que pide; manos que, aunadas a las manos del ángel, nos ofrecen un difrasismo-icónico: postura de calli-casa y la postura de mécatl -mecate o medida: Calmécac. El calendario de los días, de los meses y de los años, el cargador del tiempo, que señala el fin de un tiempo y el principio de otro tiempo, será para edificar la Casita, el ser todos por ella y nuestra cooperación, enteramente de Casa.

También el ángel nos recuerda a Nanahuatzi, personaje de los poemas mexicas, quien se arroja a la hoguera divina para ser sol de una nueva época, a los quetzalcoales o teomamas, portadores de la imagen, a los sabios o tlalmatinime, dueños de la tinta roja y de la tinta negra, poseedores de la sabiduría del cielo y de la tierra, como teas encendidas para encender el saber divino. Como imagen inculturada, -ésta del ángel o caballero águila-, se puede identificar con San Juan Diego y con todo aquel que enseña la sabiduría del cielo-Evangelio. Con Ella podemos ser Casa de la Luz, Casa del Amor, iconos del amor encarnado de Dios. La Imagen es signo para ser todos de Casa, cencalli.

EL OBSERVADOR 492-13

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SEÑAL
Las mujeres no son hombres
Por el Dr. Joaquín Antonio Peñalosa
Publicado en Señal No. 953, 9 de junio de 1973

Nunca como en estas décadas se había escrito y hablado tanto en favor de la liberación de la mujer. Pero no es nada fácil suprimir con un discurso apologético, con una organización feminista, ni siquiera con un manojo de leyes, una mentalidad y una actitud mantenida por siglos.

Desde que el mundo es mundo, el varón se apoderó de cuanto en él existe, lo conformó a su imagen y semejanza hasta teñir toda la historia con un exclusivo y dominante sello de masculinidad. La mujer fue quedando como simple telón de fondo, mientras sólo el varón aparecía en escena, único actor en el drama o en la farsa de la vida.

Mientras nos ufanamos de haber roto las cadenas de cualquier esclavitud, mientras nos ponemos en guardia, coléricos y amenazantes, contra todo resabio de discriminación; mientras andamos eufóricos por habernos quitado de la cabeza la telaraña de cualquier tabú, he aquí que seguimos manteniendo mitos y más mitos contra el ser, contra la misión, contra la persona misma de la mujer.

*Mito es considerarla como objeto sexual, carne alquilada por una noche o comprada de por vida para satisfacciones igualmente carnales, instrumento de placer apetecible y desechable al gusto de los sentidos.
Freud escribe una carta a su novia para decirle que «el hombre necesita a la mujer como necesita el agua y el aire», pero no se pregunta qué necesita la mujer con relación a sí misma y con relación al hombre.

*Mito es considerar a la mujer como erotismo publicitario. La veracidad de un capitalismo archiliberal, la falta de imaginación de los publicistas, el materialismo barato de una sociedad de consumo multiplican la imagen de la mujer como gancho de ofertas y ganancias, que no dignifica ni a sus productos ni mucho menos a la mujer, desde el momento en que la usa como propaganda comercializada.

*Mito es considerar a la mujer como un ser decorativo,creatura adorable, cuya belleza pone una nota de color y de dicha en la monotonía de la vida, con lo que toda la carga de sus valores personales y transpersonales se evapora hasta la cosificación. Porque entonces la mujer, la mujer que es persona ante todo, queda en fila con las cosas bellas, como un jarrón de flores que decora una sala, un candil que chispea, un bibelot de porcelana seductora.

*Mito es considerar a la mujer como un menor de edad,un menor de edad que no sabe lo que hace, incapaz de pensar con su propia cabeza y determinarse con su propia libertad, igual que los niños lactantes a quienes el hombre necesita tutelar y aun suplantar en vista de sus limitaciones.

*Mito es considerar a la mujer como evocación romántica,suspiro de canciones, musa de poemas, destinataria de piropos, engañada con sonrisas, coronada de guirnaldas, haciéndola creer que se le estima sólo porque a su paso se deja caer una mirada, un aplauso y una flor.

*Mito es considerar a la mujer como objeto de propiedad del varón. El marido dice «mi coche», «mi pipa», de la misma manera que dice «mi mujer». Una mujer, al casarse, no sólo pierde su apellido en fuerza de adoptar el de su esposo, sino que parece perderse en sí misma, según queda a merced de su amo, entre enajenada y esclava. Balzac formuló en esta frase toda esta dialéctica de posesión y exaltación de la mujer: «La mujer es una propiedad que se adquiere por contrato. No es propiamente más que un anexo del hombre. Es una esclava que hay que saber poner sobre un trono».

*Mito, el más sutil de todos los mitos, consiste en reducir todo el ser femenino a la exclusiva función maternal. Entendámonos. No se trata de despreciar en lo más mínimo la maternidad gloriosa, ni rebajarla a pura biología. Traer a un hijo al mundo y engendrarlo en la libertad y en el amor será siempre uno de los actos más grandiosos de la humanidad, un acto en el que la colaboración con Dios es tan alta y tan directa. No es éste el problema. Sino el hecho de querer reducir a la persona humana que es la mujer a una de sus funciones, por noble que sea, hasta el punto de negarle, en nombre de esta función, todos los derechos inalienables de la persona humana, derechos de los que el hombre se adjudica el monopolio.

¿Por qué? Por la razón de que las mujeres no son hombres. Una razón que cualquiera entiende, porque más que razón parece bobería, pero de la que nadie quiere obtener las consecuencias prácticas.

Sí, las mujeres no son hombres. Pero son tan personas como los hombres.

EL OBSERVADOR 492-14

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FIN

 
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