El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
26 de diciembre de 2004 No.494

SUMARIO

bulletPORTADA - Nostalgia de las bestezuelas que fueron a Belén
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - El rostro de Cristo en los pobres
bulletFAMILIA - Hija de alcohólico, ¿novia de alcohólico?
bulletPINCELADAS - Par de zapatillas
bulletLOS VALORES DE LOS MEXICANOS - Los santos inocentes
bulletFLOR DE HARINA - ¡Feliz Navidad!
bullet¿Jesús o Emmanuel?
bulletCOLUMNA ABIERTA - El maravilloso celular
bulletComentarios necesarios sobre la tristemente famosa obra «El Código Da Vinci» (VI)
bulletSE PUBLICÓ EN SEÑAL - Pesadilla navideña
bullet¿Me dejarás sin Misa?

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PORTADA
Nostalgia de las bestezuelas que fueron a Belén
Por Mons. Joaquín Antonio Peñalosa (1921-1999)

Nunca nos hallaréis en los pergaminos rumorosos,
ni en floridas viñetas, cierres de marfil, cantos de oro.
Nos desconoce la historia:
el Evangelio mismo nos apagó sus luces,
venimos de la fábula que mana leche y miel,
nos trajo el aullido de la noche, el hambre de yerba seca,
el arrimo de la paja, los caminos escarchados y
este oscuro instinto de seguir viviendo
nosotros cuatro: la mula, el buey, el burrito y el gallo.

Nos desconocíamos una hora antes
cada cual la sombra de su higuera, su charco de agua,
alguna vez un pájaro sentando en la sorda cabeza
y un manojo de estrellas para rumiar la noche,
cuando nos sorprendió el infinito al descampado.
Animales arruinados al borde de la jubilación,
sencillamente vivíamos, trabajábamos en ratos,
parados de pura vejez, pertenencia de pobres,
un poco prolongación de la familia,
hermanos menores de los niños judíos, sus juguetes grandes;
hijos de los rebaños de David que treparon el Carmelo
excepto el gallo desmemoriado que ignoraba su estirpe.

Nos reunimos aquella noche por el frío, por los profetas,
cuando el pesebre se llenó de Dios
y se nos humedecían los ojos
de resina, de vahos, de campo, como de ternura,
y se iban doblando las patas de cansancio, de adoración,
de sueño.
Representantes de manadas salvajes, de tropeles suntuosos,
de todas las pieles y plumajes, de cornamentas y bramidos,
animales de crestas o de espumas, nosotros sus embajadores
cuando Dios de pequeño no pudo llenar la cuna.

Vosotros los más dignos, perdonadnos,
teníamos vergüenza de estar ahí usurpando la primera fila
sin invitación, sin traje de ceremonia,
verdaderamente agraristas:
«cuando vayáis al banquete de bodas ocupad los
últimos lugares»
os aseguramos que aún no predicaba el recién nacido
«no vaya a suceder que se encuentre un invitado más digno»;
pero nadie nos trató de intrusos, de paracaidistas,
ni el torbellino de los ángeles.

Los ángeles se suspedían al aire como faroles,
ríos desde arriba sin cauce, agua de pie, traslúcida,
manzanas colgando de ramas invisibles,
árboles sin raíz, moviéndose, detenidos del éxtasis,
esferas redondas en su azul, netas en el espacio,
estrellas errátiles, constelaciones de pronto ¡ángeles!
cuando el pesebre se llenó de Dios,
cuando no pudo llenarse de pequeño
y nosotros cuatro: la mula, el buey, el burrito y el gallo
dimos fe que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

EL OBSERVADOR 494-1

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


CARTAS DEL DIRECTOR
El rostro de Cristo en los pobres
Por Jaime Septién

Hace unas semanas se llevó a cabo —con gran éxito— el Teletón. Los mexicanos se unieron en la causa común de darles futuro a pequeños con discapacidad, a través de un centro de rehabilitación integral en algún estado de la república.

La pregunta que me hago, que te hago, amable lector, es: ¿por qué no organizamos en nuestra comunidad una réplica del Teletón para salvar de la pobreza —sobre todo del hambre— a millones de niños que hoy la padecen en México?

Voy a ilustrar la propuesta con algunos (aterradores) datos que se desprenden del reciente Informe del estado mundial de la infancia 2005, de UNICEF, en sus indicadores relacionados a nuestro país:

1.
Dos millones de niños entre 5 y 14 años no asisten a la escuela.
2.
Dos millones de niños entre 6 y 14 años trabajan.
3.
Uno y medio millones de niños menores de 18 años (se es niño hasta los 18, según la Organización Mundial de la Salud) sufren desnutrición crónica
4.
Ocho por ciento del total de niños menores de 5 años sufren insuficiencia nutricional de moderada a grave
5.
Aproximadamente 28 de cada mil niños nacidos vivos han de morir antes de cumplir los 5 años de edad
6.
Uno de cada diez nacidos presenta bajo peso al llegar al mundo
7.
Dos de cada diez niños menores de 5 años presenta corta talla, de acuerdo con su edad, por desnutrición
8.
Hay mil 900 niños huérfanos en el país a causa del VIH/SIDA.

México, se ha dicho hasta la saciedad, es un país rico, pero con una pésima repartición de los bienes. La injusticia social ha sido el común denominador de nuestra historia, y son los niños los que tienen que afrontarla en su rostro más despiadado: el hambre.

Hay regiones en el país que tienen niveles de alimentación infantil parecidos a los de los pequeños de África subsahariana. Y no sólo en entidades pobres como Chiapas o Oaxaca: están ahí en las «ciudades perdidas» de nuestro entorno; en los suburbios. Por ello digo que un buen propósito para el 2005 sería sacar fuerzas de flaqueza (porque la solidaridad anda muy flaca) y echar a andar mecanismos que, por lo menos, muestren a los pobres de la región que hay alguien que piensa en ellos.

La tarea no es tan difícil como alguien pudiera imaginar. Por experiencia propia afirmo que lo más difícil es comenzar. Luego, el corazón humano que anhela la verdad se une y forma cadenas de enorme efectividad. Finalmente es Cristo pobre quien nos lo exige desde el establo de las cercanías de Belén.

EL OBSERVADOR 494-2

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


FAMILIA
Hija de alcohólico, ¿novia de alcohólico?
Por Yusi Cervantes Leyzaola

PREGUNTA
He terminado con una larga relación. Me han dicho que he idealizado mucho al hombre de mis sueños, ya que quiero a una persona que quiera formar una familia cristiana. Esta idea me ha convencido mucho por lo que estoy viviendo dentro del camino neocatecumenal. Mi ex nunca quiso entrar a este medio, tuvimos ciertas diferencias por lo mismo. En una ocasión yo le dije que si Dios me permitía casarme, sería con una persona que estuviera dentro del camino (no tanto por distorsionar lo que estoy aprendiendo ahí, sino porque en realidad pienso muchas cosas a futuro, en realidad creo que eso sería lo mejor para educar en la fe). Él nunca estuvo de acuerdo; en fin, terminamos.
Desde hace mucho me ha gustado un niño de mi comunidad. Cuando supe que era más chico que yo por cuatro años (22 él y yo 26), no dejé que siguiera creciendo ese gusto, pero ha pasado el tiempo y me sigue gustando más, no sé si sea porque sé cosas que no todo mundo sabe, puede ser por la manera en cómo se ha expresado dentro del camino. Tiene defectos que aún no aprendo a aceptar, tan solo por el hecho de que lo he vivido en mi familia, el alcoholismo.
No sé si sea buena idea realizar una relación con él; ambos lo hemos platicado, le he planteado que la edad influye en la manera de pensar, el ambiente en el que él se desarrolla también porque puede caer fácilmente. Le he dicho que, si llegamos a entablar una relación, sería conforme a lo que estamos aprendiendo en el camino; él esta de acuerdo, pero a mí me surgen muchas dudas. Él es una persona que se esfuerza por su conversión, es espiritual, le interesa seguir aprendiendo sobre la religión. Él me ha dicho que no le interesa la edad, que está dispuesto a esperar mi decisión y, ya sea buena o mala, la respetará y seguirá en el camino con mi amistad; pero que si fuera una respuesta buena, dice que cambiaría más de lo que ha cambiado. Yo le he dicho que sólo con hechos se puede creer ahora.
Salí con él, nos dimos un beso, me gustó mucho ese día. Ahora creo que estoy un poco más triste y pensativa de como estaba. En mi casa no lo aceptan por lo mismo de que conocen su historial. Mi familia se preocupa por esa situación, pues me han dado a entender que no es de mi «rango», por así decirlo; además me hacen pensar que si aún no puedo aceptar a mi papá menos voy a poder aceptarlo a él más adelante, además de que debo tener una relación fructífera, que no siga con el mismo problema de mi papá. Puede ser solamente como una especie de espejismo porque siempre he querido una relación seria y estable dentro del camino, pero no me he dado cuenta de que puedo seguir arrastrando lo de mi papá y vivirlo en mi propia familia formada. He estado en constante oración para no equivocarme. Una lectura de la Biblia se me quedó grabada: si es cosa de hombres se deshace, pero si es de Dios seguirá siendo de Dios y no se deshace. Luego pienso: mejor me quedo sin ninguna relación, tranquila y sin complicaciones, aunque vea al niño dos veces por semana porque estamos en la misma comunidad. Luego pienso: Dios dirá.
¿Qué sería lo más sano y coherente?

RESPUESTA
Lo más sano es que comiences por sanar tú. El alcoholismo es una enfermedad que afecta no solamente al enfermo alcohólico sino también a su familia. Por eso nacieron los grupos Al-anón de familiares y amigos de alcohólicos, a donde te recomiendo acudir. Por ti, no en función de la posible relación con ese amigo.

No es que tengas que aprender a aceptar el «defecto» de este muchacho. Como amiga lo puedes aceptar; sin embargo, no pensando en una relación de pareja. En realidad no es un defecto, sino, como te digo, una enfermedad que, entre otras cosas, lo incapacita para formar una familia sana. Esto, claro, a menos que logre su recuperación (no su curación, porque es una enfermedad incurable, progresiva y mortal). Hasta ahora, el camino más eficaz que hay para la recuperación de estos enfermos son los grupos de Alcohólicos Anónimos. Pero estos no van a servir de nada si él va por complacerte a ti y no por una auténtica decisión propia. Digo esto porque eso de que él va a cambiar más si tú lo aceptas es dependencia, no amor. Si él se da cuenta de qué es lo que debe cambiar, lo coherente sería que lo cambiara –con la ayuda de un grupo de AA y de un profesional en caso necesario-, tenga o no tenga una relación amorosa contigo.

El alcoholismo de tu padre te hace vulnerable a involucrarte con otro alcohólico que se muestra frágil, dependiente de ti, a quien sientes que puedes ayudar como no pudiste hacer con tu padre. Seguramente este muchacho es buena persona, pero está enfermo. No se va a curar con tu amor, esto es algo muy difícil de aceptar, pero así es. Muchas personas se han casado pensando que al alejarse de los ambientes negativos, al dejar de sentirse solos y ser felices en su matrimonio, el cónyuge alcohólico dejaría de beber. Esto es algo que no ocurre, porque el alcohólico no bebe a causa de la influencia de otras personas, ni por los problemas que pueda tener. Bebe porque para él el alcohol es una obsesión contra la que fracasa su voluntad.

Parece que quisieras creer que esta relación es cosa de Dios. En otro momento dices que será lo que Dios diga. Pero te olvidas de que Dios respeta tu libertad, y si tú decides casarte o no casarte con un enfermo alcohólico, será tu decisión, no la de Dios.

La diferencia de edades plantea algunas dificultades, pero los dos ya son adultos y pueden superarlas. El problema grave es el alcoholismo. Tu familia no tiene razón al hacer distinciones de rango; sin embargo, sí la tiene al prevenirte respecto a relacionarte con otro alcohólico, como tu padre. Necesitas sanar el daño que te hizo el alcoholismo de tu padre, y este muchacho necesita recuperarse de su alcoholismo. Sólo entonces podrán saber si es adecuado o no tener una relación de pareja, pero esto no es lo más importante. Lo primero es que sean personas sanas.

La psicóloga Cervantes responderá por este medio las preguntas que le envíen a El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al tel. 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 494-3

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


PINCELADAS
Par de zapatillas
Por Justo López Melús *

Debemos ser más cautos en nuestras afirmaciones. A veces aseguramos algo, como si fuera dogma de fe, y no es más que una simple opinión. Muchas veces discutimos sin entendernos porque partimos desde distintos puntos de vista. Con frecuencia nos engañamos: «No ha respondido a mi saludo». Y es que era sordo. «No me ha visto». Y es que era miope... A veces no es cierto lo que parece claro.

Un hippy
caminaba con un solo zapato. «Veo que ha perdido usted un zapato». «No señor, he encontrado uno». En una ocasión se encontraron por la calle dos amigos, y uno de ellos llevaba una zapatilla roja y otra verde. «Debe ser difícil tener un par de zapatillas así». «Nada de eso, yo tengo otro par igual en casa».

* Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 494-4

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


LOS VALORES DE LOS MEXICANOS
Los santos inocentes
Por Antonio Maza Pereda

Posiblemente la menor de las celebraciones navideñas sea la de la matanza de los Santos Inocentes. Puesta en términos muy simples: Herodes el Grande, rey de Israel, supo que había nacido el Rey de los judíos y, por temor a perder su trono, mandó matar a todos los niños menores de dos años en una pequeña aldea de su reino. El nuevo Rey de los judíos era Jesús, y la aldea era Belén.

Según la tradición, los niños asesinados fueron 30. No muchos, para lo que se usa en estos tiempos. Además, no había los medios de comunicación que hay ahora; probablemente el hecho pasó desapercibido para la gran mayoría; sólo las familias de los niños los lloraron. Y Dios, por supuesto. Y María con José.

El siglo XX nos trajo matanzas de inocentes mucho mayores. Millones de niños murieron en el Holocausto; probablemente millones más en las grandes matanzas de armenios en los últimos años del imperio turco, muchos millones más en la Unión Soviética de Stalin; por no hablar de los bombardeos indiscriminados en la segunda guerra mundial, atómicos o convencionales. La postguerra, las guerras de guerrillas, las matanzas tribales en África, los campos de la muerte de Camboya, las minas antipersonales y la tragedia de los niños soldados han traído aún mayores matanzas de inocentes. Eso, sin contar los millones de niños abortados cada año.

Como en aquellos tiempos, la matanza de los inocentes pasa desapercibida. Son sólo niños, dirán algunos. Son sólo fetos, productos, embriones, preembriones, mórulas... todos esos nombres técnicos que se usan para no decir que, en el aborto, mueren niños. A los Santos Inocentes de tiempos de Jesús los lloraron sus madres. A los de hoy... a veces ni siquiera sus madres los lloran. Sólo Dios los llora y, quiero creer, los recibe en el Paraíso. Los Santos Inocentes dieron su vida para que un rey, anciano por cierto y que murió poco después de la matanza, pudiera estar tranquilo: su trono no peligraba. Muchos niños hoy mueren para que los varones que los engendraron no enfrenten sus responsabilidades, para proteger la tranquilidad económica de sus familias, para evitar la vergüenza, el estigma social para sus madres... por tantas otras causas. Y nosotros no los lloramos; nosotros, como sociedad, no sentimos la gran tragedia que esto significa. ¡Qué fría e insensible es nuestra civilización moderna!

Este día de los Inocentes, amiga, amigo, además de las simpáticas inocentadas, celébralo con un momento de oración. Por los niños y niñas ya formados que siguen muriendo en guerras sin sentido (¿habrá de otras?), por las víctimas de la violencia en las calles. Por los millones de mujeres que abortarán este nuevo año, muchas de ellas inocentes también, porque habrían sido engañadas, presionadas, manipuladas para que tomen ese paso. Muchas de ellas, casi niñas también. Reza por los niños a los que se les daña con la violencia, el abuso sexual, el escándalo (en el sentido evangélico del término). Y reza también por los que vemos todo esto sin que se nos mueva el corazón.

EL OBSERVADOR 494-5

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


FLOR DE HARINA
¡Feliz Navidad!
Por el Pbro. Justo López Melús

Ofrecemos una breve antología de poetas clásicos, sobre la Navidad:

Venida es, venida
al mundo la Vida.
(Juan Álvarez Gato)

Zagalejo de perlas,
hijo del alba,
¿Dónde vais, que hace frío,
tan de mañana?
(Lope de Vega)

Pues hacemos alegrías
cuando nace uno de nos,
¿qué haremos naciendo Dios?
(Cristóbal de Castillejo)

Venga enhorabuena
el buen Pastorcico,
que enriquece la Tierra
con su pellico.
(Fray José de Sigüenza)

Pastorcillo de Belén,
¿de qué es tanta admiración?
¿Es acaso novedad
el nacer del Alba el Sol?
(Antonio de Solís)

Del Verbo divino
la Virgen preñada,
viene de camino:
¡Si le dais posada!...
(San Juan de la Cruz)

Norabuena vengáis al mundo,
Niño de perlas,
que sin vuestra vista
no hay horabuena.
(Lope de Vega)

Venga con el día
el alegría,
venga con el Alba
el Sol que nos salva.
(Lope de Vega)

Portalico divino,
¡qué bien pareces!
con el Niño chiquito, bonito,
que nos ofreces.
(Francisco de Ávila)

Caído se le ha un Clavel
hoy a la Aurora del seno.
¡Qué glorioso que está el heno
porque ha caído sobre él!
(Luis de Góngora y Argote)

Eres Niño y has amor.
¿Qué farás cuando mayor?
(Fray Íñigo de Mendoza)

De una Virgen bella
celos tiene el sol,
porque vio en sus brazos
otro Sol mayor.
(Lope de Vega)

¡Ah, pastores que veláis
por guardar vuestros rebaños,
mirad que os nace un Cordero,
Hijo de Dios Soberano!
(Santa Teresa de Jesús)

EL OBSERVADOR 494-6

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


¿Jesús o Emmanuel?
¿Por qué si el ángel «instruye» para que al Mesías se le llame Emmanuel nunca se le llamó así a Jesús?
Por el Pbro. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.

Con dos versículos de diferencia, san Mateo indica dos de los nombres que recibirá el Niño nacido de la Virgen: «Le pondrás por nombre Jesús... Se le pondrá por nombre Emmanuel» (Mt 1,21.23).

Como dice Manuel de Tuya, O.P., no hay oposición entre ambos nombres, «porque el nombre que se anuncia en Isaías (Emmanuel) es el nombre profético de Cristo, y el nombre de Jesús es su nombre propio y personal. El nombre profético sólo indica lo que significará para los hombres, en aquel momento, el nacimiento de este niño. Será 'Dios con nosotros' de un modo particular. Así, se lee en el mismo Isaías, cuando dice a Jerusalén: 'Desde ahora te llamarás ciudad del Justo, ciudad fiel' (Is 1,26), no porque hubiese de llamarse así materialmente, sino porque tenía desde entonces una cierta conveniencia a causa de la purificación que en ella haría Yahveh. O, como dice a este propósito san Jerónimo, 'significan lo mismo Jesús que Emmanuel, no al oído, sino al sentido'» (Profesores de Salamanca, Biblia Comentada, tomo II, B.A.C., Madrid 1964, p. 30).

Emmanuel .- Expresa la naturaleza, la personalidad del Hijo de María. El nombre se contiene en la profecía que Isaías proclama ante el desconfiado Ajaz, cinco siglos antes del advenimiento del anunciado en ella: «He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarán su nombre Emmanuel, Dios con nosotros» (Is 7,14). Emmanuel: Dios con nosotros. Jesús es Dios; el Dios adorable que hizo el cielo y la tierra, que gobierna los astros y a quien sirven los ángeles. Pero sin dejar de ser Dios se «hunde» en nuestra historia y en nuestro mundo para convivir con los hombres que Él ha creado: «Se hizo ver en la tierra y conversó con los hombres» (Ba 3,38). Emmanuel expresa quién es el que nace: es Dios que se hace carne.

Jesús.- «Le pondrás por nombre Jesús porque Él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21). Tales las palabras del ángel a José. Este nombre expresa la misión del Hijo de Dios al encarnarse. Revela el motivo de la encarnación. Jesús en lengua hebrea se dice Yehoshuah y quiere decir Yahveh salva; quiere decir, pues, Salud-dador. El que viene a dar la salud al alma, que es donde mora la enfermedad del pecado. ¿Quién puede perdonar los pecados sino Dios?, se preguntan los enemigos de Cristo, escandalizados no sólo porque ha curado a un paralítico en Cafarnaúm sino, especialmente, porque se ha anunciado la remisión de sus pecados (cfr. Mc 2,7). Han entendido que de esta manera se iguala a Dios, y no se equivocan: sólo Dios puede perdonar los pecados de los hombres. Por eso los perdonaba Cristo, porque era Dios, y para eso se había encarnado. Esto es lo que nos revela con su nombre.

Muchos hebreos se llamaron Jesús por casualidad, decía Maldonado en el siglo de oro español. «Aquellos que lo llevaron antes que Él no fueron verdaderos salvadores, y Cristo lo es más todavía de lo que el hombre acierta a significar. Para ellos era nombre común y vulgar; para Cristo fue peculiar y, según el profeta había predicho, propio y singular, porque de la manera que de Cristo se dijo, a nadie le conviene más que a Él» (Juan de Maldonado, Comentarios a San Mateo, B.A.C., Madrid 1950, p. 133).

(Fuente: Catholic.net)

EL OBSERVADOR 494-7

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


COLUMNA ABIERTA
El maravilloso celular
Por Walter Turnbull

Cuando yo era niño (uuuuuuu), era popular entre los chavos la serie «El Hombre de CIPOL». Una serie de ficción sobre agentes del contraespionaje. Hoy se trataría de agentes antiterrorismo. Uno de los detalles pintorescos de la serie era que los protagonistas se comunicaban por teléfonos que tenían el aspecto de una pluma de escribir. Hoy la ficción ha quedado atrás. Hoy usamos teléfonos que nos caben en la palma de la mano, y, además de comunicar el sonido, pueden memorizar datos y mensajes, entender mensajes hablados, reconocer voces, captar, almacenar y enviar imágenes, incursionar en el internet, mandar mensajes electrónicos, etc... más lo que se invente esta semana. Maravilla de la tecnología moderna que nos permite comunicarnos desde cualquier lugar y en cualquier momento con cualquier persona en cualquier otro lugar. Invaluable herramienta en caso de una emergencia o para saber dónde y cómo están nuestros seres queridos. El que haya tenido que buscar un teléfono público a las 3 de la mañana con el coche descompuesto o por haber sufrido un accidente sabrá de lo que estoy hablando.

Los doctores para atender a sus pacientes, los ejecutivos para aprovechar más su tiempo, los empleados para que no se puedan desafanar de los ejecutivos, las amas de casa para localizar al marido, los niños para comunicarse con sus papás... todo mundo necesita un celular. El milagro de la comunicación sin límites.

Pero si eso fuera poco, ahora los anunciantes y los usuarios adolescentes nos revelan otras novedosas facetas del deslumbrante invento.

Se puede usar para comunicarse con los compañeros del mismo salón o de otro en horas de clase. La ventaja es que se puede hacer a escondidas del maestro y con toda clase de palabras altisonantes. La desventaja es que usted, además de pagar la llamada, estará desperdiciando el pago de la colegiatura y su hijo estará aprendiendo lo divertidas que pueden ser la trasgresión y la vulgaridad.

Se puede usar para ligar en la calle. Para que sigamos fomentando esa mentalidad de que sólo valemos en la medida en que somos sexualmente competitivos y valiosos. Para aumentar nuestras posibilidades de tener más aventuras románticas. La desventaja es que, mientras más aventuras románticas, más probabilidades de que alguna resulte fatal.

Se puede usar para capturar y enviar imágenes eróticas de partes específicas del cuerpo de una mujer sin que se note. La ventaja es que la mujer no se dará cuenta y nosotros y nuestros cuates lo podemos disfrutar sin preocupación. La desventaja es que la mujer y nosotros y nuestros cuates de todas maneras estaremos hundiéndonos más en esta animalización de la humanidad en la que ya bastante hundidos estamos.

Se puede usar para hacerle un «strip tease» al novio, cada uno desde la comodidad y en lo secreto de su recámara. La ventaja es que la diversión será enorme y los riesgos mínimos. La desventaja es que tal vez la imagen pasará a otras manos y que después vendrán exigencias de otras diversiones, estas sí más riesgosas.

El celular, además, puede ser un símbolo de prestigio. Tener el último modelo demuestra poder, importancia, juventud, dinamismo, agilidad y gusto por la buena vida. La desventaja es que cada seis meses tendrá que comprar el nuevo modelito para cada miembro de la familia. No se trata de que alguno se quede atrás, qué caray.

En fin, las bondades son muchas y las posibilidades también. Esperamos que los anunciantes nos sigan enriqueciendo con nuevas aplicaciones creativas.

Y usted ¿piensa privar a su hijo de todas estas bendiciones y hacer que sus compañeros lo vean como un perdedor, o le piensa seguir comprando el último modelito?

EL OBSERVADOR 494-8

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


Comentarios necesarios sobre la tristemente famosa obra «El Código Da Vinci» (VI)
Una novela falsamente «erudita»
Por Walter Turnbull

Cuando a Dan Brown y a sus admiradores les conviene, El Código DaVinci es sólo una novela; sin embargo, las más de las veces pretenden presentarla como un ejemplo de erudición, investigación histórica y trabajo serio de documentación, y habla de la «revelación de un secreto susurrado durante siglos». En una nota al principio del libro el autor, Dan Brown, declara: «todas las descripciones de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos en esta novela son fidedignas», lo cual es completamente falso. Aparte de los ya mencionados inventos para apoyar su teoría del «culto a la diosa», comete errores en historia, en geografía, en lingüística y en cultura general. José Antonio Ullate, autor del libro La verdad sobre el Código DaVinci (Libroslibres, Madrid, octubre de 2004, 190 páginas) habla de 37 falsificaciones descaradas. Aquí, como siempre, solamente podemos ver algunos ejemplos. Para mayores datos obviamente recomendamos leer el libro o visitar la página .

Errores sobre el origen de la religión cristiana
.- Según Teabing (el «historiador» en la novela), todo en el cristianismo inventado por Constantino ha sido fusilado del paganismo: «Los halos de los santos son los discos solares egipcios y las imágenes de María con el niño son los pictogramas de Isis amamantando a Horus»; «el domingo, día sagrado cristiano, fue robado a los paganos»; «el altar y el acto de comer a Dios fueron tomados directamente de religiones mistéricas paganas anteriores»; «el dios Mithras, con los títulos «Hijo de Dios» y «Luz del Mundo», enterrado en roca y resucitado tres días después, inspiró muchos elementos del culto cristiano».
Verdad
.- En cuanto a las imágenes y el uso de altares, es obvio que tenía que haber algo parecido en alguna cultura o religión anterior. En todas las culturas hay mujeres que amamantan a sus hijos, el círculo luminoso es la forma natural de representar divinidad o santidad, y todas las religiones han usado monumentos y altares. En cuanto al día de la semana, cualquier día que usted escoja, seguramente ya habrá algún grupo que lo ha usado como día oficial de reunión. La Iglesia no podía buscar símbolos, edificios o días de la semana que nadie hubiera usado.
En cuanto las creencias en el acto de comer a Dios y la resurrección a los tres días en las religiones mistéricas, no hay ningún dato histórico que lo confirme, ni siquiera en tratados sobre Mithras. Como siempre, Dan Brown se basó en libros fantasiosos basados, a su vez, en otros libros fantasiosos, y así sucesivamente.

Error sobre el Priorato de Sión
.- El Priorato de Sión es una agrupación descendiente de masones, templarios, constructores de pirámides, etc., a la cual han pertenecido Leonardo Da Vinci, Isaac Newton, Victor Hugo, Dante...
Verdad.-
El Priorato de Sión realmente existe; es una asociación francesa registrada desde 1956, posiblemente originada tras la II Guerra Mundial. La lista de grandes maestros que han estado en sus filas no es comprobable, aparte de que todas las agrupaciones esotéricas (masones, gnósticos, rosacruces, iniciáticos, esenios, etc.) claman exactamente lo mismo.

Error sobre el nombre de Dios.-
La palabra YHWH, el nombre de Dios en letras hebreas, viene de «Jehová, una unión física con dos sexos entre el masculino Jah y el nombre pre-hebreo de Eva, Havah».
Verdad.-
YHWH (que hoy sabemos que se pronuncia Yavé) empezó a pronunciarse «Jehová» en la Edad Media al interpolarse entre las consonantes las vocales de «Adonai», que significa Señor. Es decir, que en tiempos del pueblo de Israel, la palabra Jehová no existía, y el nombre de Dios no se parecía ni tantito a esa palabra.

Error sobre el idioma inglés.-
El inglés, por ser un idioma puro, sin influencias latinas, no fue usado por Roma para su propaganda, por lo cual se convirtió en un idioma secreto para hermandades esotéricas.
Verdad.-
Aparte de una absurda ignorancia de la enormidad de raíces latinas que hay en el inglés, tenemos una falta de lógica. Ya parece que la Iglesia para la propagación de su mensaje necesita idiomas con raíces en el latín.

Errores sobre los templarios.-
El papa Clemente V eliminó a los templarios porque éstos lo chantajeaban con el secreto del santo Grial, y echó sus raíces al Tíber.
Verdad.-
El papa Clemente V no pudo echar las cenizas de nadie al Tíber porque siempre estuvo en Avignon. La historia, en diversas fuentes universalmente reconocidas, conoce que la iniciativa para terminar con los caballeros templarios surgió del Rey Felipe IV de Francia, que los mandó arrestar en 1307. Los templarios tenían grandes recursos y propiedades estratégicas, y hacían una función de Banca, de manera que ganaron muchos enemigos, entre ellos varios nobles y monarcas que tenían deudas con los templarios y estaban dispuestos a terminar con ellos. Se sabe que el Papa se rebeló ante los arrestos de los templarios y luchó por interrumpir los procesos, pero no tuvo la fuerza política para lograrlo. También se conoce, por una fuente académica, que muchos templarios confesaron culpas al ser torturados no por tribunales eclesiásticos, sino por oficiales a las órdenes del rey.

Errores sobre el Opus Dei.-
La prelatura Vaticana conocida como Opus Dei es una secta profundamente piadosa... una iglesia independiente...
Verdad.-
El Opus Dei puede ser todo menos una secta. Es una organización religiosa cuyo título oficial es el de prelatura personal, es decir, una organización religiosa que dentro de la Iglesia vive conforme a su propia regla interior en total concordancia y fidelidad con el Magisterio de la Iglesia a la cual pertenece; no está separada de su tronco sino, por el contrario, es parte importante de él. Es de llamar la atención que un autor que cree tener el nivel para escribir un libro de desprestigio a cualquier organización no haga las investigaciones convenientes y afirme con tal petulancia un error de cultura general.

EL OBSERVADOR 494-9

  [SUMARIO] [SIGUIENTE] [INICIO]


SE PUBLICÓ EN SEÑAL
Un relato de Nochebuena
Pesadilla navideña
Por Vasanty
Publicado en Señal 1503, diciembre de 1984

Lo vi tirado ahí. Es sólo un hombre más, un desconocido. Lo veo acurrucado en un sarape raído, la ropa rasgada, sucia. Las lágrimas congeladas, el alma destrozada. Sus ojos están abiertos: el frío y la noche le robaron el sueño. La soledad mató su esperanza. ..

Paso, las ventanillas del auto, levantadas; el aire golpea solamente el cristal; mis manos, calientes; mi ropa, de lana; el hambre, saciada; mi corazón. ..Me pregunto: ¿cómo está mi corazón? Y lo siento helado. ¿Es que acaso lo puedo sentir? ¿Es que en verdad está latiendo?

La velada fue estupenda. La Cena fue la típica de una buena Navidad. El ponche con piquete calentó nuestros cuerpos; la risa emborrachó el sentimiento; el pavo llenó nuestros estómagos (¿aún más después de todas las celebraciones decembrinas?), el pastel deleitó el paladar, la champaña (¿o era sidra?) borró nuestra sensibilidad.

El árbol, ese árbol que está junto a un nacimiento (¿de quién es ese nacimiento, de quién el pesebre que no puedo o no quiero recordar?) estaba lleno de regalos, los moños volaron por la sala, el papel quedó arrugado en el piso y el cúmulo de regalos circuló de mano en mano ¡qué precioso suéter!, ¡qué hermoso florero! ¡qué belleza de collar!, ¡qué perfume más fino!, ¡qué chocolates más delicados!, qué, qué, qué... ya ni siquiera recuerdo. ..

Ahora, regreso a casa, me esperan el hogar, la compañía, el ca:lor, la seguridad, mi familia, mi perro...

Pero ¿por qué tenía que verlo a él? Si es el retrato de la misma miseria. ¿Por qué esta noche? Nochebuena (¿Buena, para quién?). ¿Por qué hoy que me siento colmado de felicidad? ¿Por qué?

Llego a la casa. Es de madrugada. Afuera hace frío. Creo que dentro de mí, también.

Y como siempre, ¿por qué tengo que pensar siempre? ¿Por qué no puedo, como tanta gente, dejar de pensar en él, en tantos como él? ¿Por qué esas palabras siempre se repiten? ¿Por qué esa pesadilla es recurrente y me atormenta, me pesa, me agobia? ¿Por qué no puedo dejar en silencio este maldito corazón?

¿Por qué siempre, siempre viene a mí esa pesadilla, esa terrible pesadilla, que no me deja dormir? ¿Por qué hoy, en Navidad, esta noche estupenda de fiestas, de regalos, de vino, de placer, tienen que volver esa imagen, esas palabras, ese rostro?

Y tengo miedo, miedo a esos ojos feroces que me miraron esta noche; tengo miedo a esas llagas abiertas (pero es que el Niño Dios no tenía llagas, sólo las tuvo en la Cruz). Tengo miedo a esa piel morena y sucia, a ese aliento alcohólico.

Tengo horror al desaliento de esas manos tendidas hacia mí; tengo miedo de tocarlas, tengo miedo de perder mi tiempo, mi dinero, mi reputación de gente decente y cuerda, tengo miedo de mi libertad, tengo miedo de mi futuro frente a lo desconocido, porque la miseria que miro es un terreno desconocido.

Tengo miedo de tocar esas manos, porque pueden abismarme en un futuro incierto, y así, vuelvo la espalda, cierro los ojos, apago la luz y me duermo, en mi casa, en mi seguridad. Y me quedo solo. Solo.

EL OBSERVADOR 494-10

  [SUMARIO] [INICIO]


¿Me dejarás sin Misa?
Por Claudio de Castro

He descubierto lo maravillosa que es la santa Misa. Recibes gracias innumerables, bendiciones a cada momento. Y lo mejor de todo, recibes a Nuestro Señor en la sagrada Comunión. Por eso procuro ir a diario.

Hay una anécdota que me ocurrió hace pocos años. Viajé con mi familia a un poblado cerca de la frontera con Costa Rica. Lo primero que hice al llegar fue averiguar el horario de las Misas. Y me encontré con que sólo celebraban 2 días a la semana. El lugar era enorme y había pocos sacerdotes.

Había dejado mi auto aparcado detrás de otro auto, en el estacionamiento de la parroquia.

Desalentado por la noticia, me fui a ver a Jesús sacramentado. El templo estaba cerrado. Me asomé por una ventanita y desde fuera me quejé con Él:

— ¿Me dejarás sin Misa? —le pregunté.
Regresé a mi auto y encontré a un sacerdote inquieto que miraba su reloj.
— ¿El auto es suyo? —me preguntó.
— Sí —respondí—. Lamento haberlo obstaculizado.
— No se preocupe —añadió—. Es que voy tarde para celebrar la Misa y es una comunidad alejada, a quince minutos de aquí.
— ¡Amén! —exclamé sorprendido —¡Yo le acompaño!

Y así esa tarde, Jesús me regaló lo que tanto ansiaba, poder participar de la Misa.

EL OBSERVADOR 494-11

[SUMARIO] [INICIO]


FIN

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006