El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
9 de enero de 2005 No.496

SUMARIO

bulletPORTADA - El Observador y el mayor canal católico del mundo, EWTN, acuerdan colaborar en la producción de un programa de televisión internacional
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - La abolición del hombre
bulletEL RINCÓN DEL PAPA - El Mesías, esperanza de los pobres
bulletLA SONRISA DEL ÁNGEL - La risa de Sara
bulletPINCELADAS - Cambio de corazones
bulletREPORTAJE -El satanismo alcanza reconocimientos oficiales
bulletJÓVENES - Joven de 24 años: «Con la eutanasia no estaría entre ustedes»
bullet¿Qué es la wicca?
bulletINTERNACIONAL -Migración: entre el pasado y el futuro
bulletENTREVISTA - Habla el psiquiatra Enrique Rojas del problema de la infidelidad.
bulletFLOR DE HARINA - Ideal misionero
bulletDEBATE -Las cruzadas no fueron como nos las han pintado popularmente
bulletAÑO DE LA EUCARISTÍA -Transustanciación y transignificación
bulletPROMOCIÓN HUMANA -La Iglesia se vuelca en la gigantesca tragedia de los maremotos asiáticos, cuyos fallecidos podrían llegar a 600 mil
bulletMaremotos en Asía: ¡Usted también puede ayudar!

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PORTADA
El Observador y el mayor canal católico del mundo, EWTN, acuerdan colaborar en la producción de un programa de televisión internacional
Por Jaime Septién / Especial para El Observador


BIRMINGHAM, Alabama, USA.
Eternal World Television Network (EWTN) es el canal católico más grande del mundo. En la actualidad, cubre los cinco continentes con señal de televisión, ofreciendo su servicio de manera gratuita a más de 104 millones de hogares, muchos de ellos en Iberoamérica.
El pasado 20 de diciembre, en su sede de Irondale, Alabama, El Observador ha llegado a un acuerdo de principio con EWTN para producir de manera conjunta una revista informativa que podrá iniciar trasmisiones a fines del primer trimestre de este año 2005. Al mismo tiempo se sentaron las bases para extender la colaboración hacia un programa internacional de entrevistas a las personalidades del catolicismo actual.

¿Qué se hace con 200 dólares y un garaje?

La madre María Angélica de la Asunción es la fundadora y actual presidenta emérita de la Junta de Ejecutivos de un canal de televisión mundial que emite su señal por seis satélites y que inició el 15 de agosto de 1981 con una inversión de 200 dólares, un garaje y un convento de clausura en el estado menos católico de la Unión Americana (en Alabama solamente dos por ciento de la población es católica).
La madre Angélica, con base en su carisma, su tesón y su decisión de proclamar a todas las personas que Jesús es «el camino, la verdad y la vida», ha llegado a construir un complejo de medios y equipos de la más alta calidad, sostenido, únicamente, por la gracia divina, las oraciones y los donativos de individuos, familias y asociaciones.
EWTN, el Canal Católico, está disponible las 24 horas del día sin costo alguno para el operador de televisión por cable. Su enfoque es a la familia católica, sobre todo del continente americano. Nació en inglés, pero ahora tiene su horizonte de crecimiento en países como España y México, de raíz católica, aunque últimamente haya obtenido desarrollos espectaculares en la India o en África.
Pero EWTN no es nada más televisión. Sus servicios incluyen la operación de radio en onda corta, con una audiencia potencial de 700 millones de personas, radio AM/FM, con una audiencia estimada en 247 millones de personas; página de internet (www.ewtn.com) y servicios informativos de prensa, documentación eclesial, bibliotecas digitales, audioteca, información sobre acontecimientos de la Iglesia, celebraciones litúrgicas, noticias diarias y un menú de opciones para todas las necesidades del catolicismo del siglo XXl.

Poner El Observador en imágenes

El acuerdo entre El Observador y EWTN ha sido impulsado por John Elson, gerente de Adquisiciones de programas en español del canal televisivo, quien cuenta con la asistencia de Juliana Valencia y de un gran equipo de colaboradores, productores y conductores que trabajan en lo que fue el monasterio de las madres franciscanas en Irondale, a pocos kilómetros de Birmingham, Alabama. En medio de un área boscosa, típica de la zona del sur de Estados Unidos, se alza ahora un conglomerado de medios tecnológicos impresionante, sobre todo cuando se sabe que vive de los donativos y de la buena voluntad de la gente.
El programa de televisión que producirán El Observador y EWTN tratará, en palabras de Elson, de poner en imágenes el trabajo periodístico que este medio ha venido desarrollando durante casi diez años de circular sin interrupción en México. Un programa tipo revista informativa, que analizará temas de interés para los católicos de Iberoamérica y para toda la comunidad hispana dispersa en Estados Unidos, así como para el resto del mundo, en traducción al inglés.
Con esta alianza, El Observadoramplía su perspectiva de trabajo de cara al 2005, pues se une a los acuerdos firmados con la agencia católica de noticias más importante del mundo de habla española (Zenit) y con la Fundación Emmanuel Mounier, para la edición de libros católicos en España y México.

EL OBSERVADOR 496-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
La abolición del hombre
Por Jaime Septién

SAN ANTONIO, Texas.
La nueva «política» fronteriza llevada a cabo por el Departamento de Seguridad Nacional, ha convertido la entrada a Estados Unidos en una tortura. Por primera vez los inmigrantes ilegales pueden hablar de tú a tú con los turistas, los que poseen pasaporte, visa láser y empleo fijo en México.

Algún torturado mental -por no decir algún sátrapa- ha decidido que cientos de miles de mexicanos, que vienen a dejar dinero, empleo y ganancias a Texas, por ejemplo, tienen que hacer fila de hasta siete horas para grabar la huella dactilar de su índice izquierdo, la huella dactilar de su índice derecho, posar para una fotografía y pagar cinco dólares por pisar suelo estadounidense.

En nada ayudan las sonrientes fotografías del presidente Bush y del vicepresidente Chenney, que el turista desencantado contempla por horas cuando es tratado como res de camino al rastro municipal. Acaba uno odiando a esos señores tan modosos que han decidido hacer de los mexicanos terroristas potenciales.

Más adentro, cuando se viaja por la Unión Americana, uno se topa con aeropuertos amurallados, verdaderas fortalezas del miedo. En el punto de partida le hacen casi desnudarse a uno, sin importar que sean las seis de la mañana y que la temperatura ronde los cero grados centígrados. La seguridad es lo que cuenta.

En aeropuertos como el de Birmingham, en Alabama, uno puede encontrar el siguiente (y emotivo) letrero (que denota unas ganas enormes de contemporizar con el pasajero): «Cualquier broma que usted haga sobre bombas o ataques terroristas será tomada en serio y usted irá a prisión». Así que todos callados y sumisos. Si se trata de una viejecita de 90 años o de un bebé que apenas sabe caminar, da lo mismo: o se dejan revisar o no se suben al avión.

Por lo demás, los mismos estadounidenses están inconformes con este estado de excepción. Según algunas personas con las que pude hablar, las regulaciones sobre seguridad en las entidades de la Unión son medidas de carácter unilateral que vienen desde Washington y, más concretamente, desde el Pentágono, violando el pacto federal que es base de este país; un pacto en el que cada Estado aplica diferentes leyes en asuntos como... la seguridad interna.

En fin, el verdadero golpe del 11 de septiembre de 2001 se empieza apenas a vislumbrar en los albores de la segunda administración de George W. Bush. Es el miedo que hace a un país de libertades, como Estados Unidos, abolir la más elemental dignidad de ciudadanos y visitantes, en aras de controlarlo todo. Es el miedo de tener a Dios en los dólares pero no en el corazón.

EL OBSERVADOR 496-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
El Mesías, esperanza de los pobres

Juan Pablo II comentó en reciente audiencia general la segunda parte del salmo 71 (versículos 12 al 19):

«Se trata, de hecho, de una breve aunque intensa bendición que tenía que sellar el segundo de los cinco libros en los que la tradición judía había dividido la colección de los 150 salmos: este segundo libro comenzaba con el salmo 41, el de la cierva sedienta. Ahora, este canto de esperanza en una era de paz y justicia concluye esa secuencia de salmos, y las palabras de la bendición final son una exaltación de la presencia eficaz del Señor en la historia de la humanidad.

«El elemento decisivo para reconocer la figura del rey mesiánico es, sobre todo, la justicia y su amor por los pobres. Éstos sólo le tienen a Él como punto de referencia y manantial de esperanza, pues es el representante visible de su único defensor y patrono, Dios. La historia del Antiguo Testamento enseña que los soberanos de Israel, en realidad, desmintieron con demasiada frecuencia este compromiso suyo, prevaricando con los débiles, con los indigentes y los pobres.

«Por este motivo, ahora la mirada del salmista se dirige hacia un rey justo, perfecto, encarnado por el Mesías, el único soberano dispuesto a rescatar a los oprimidos 'de la violencia'. El verbo hebreo utilizado es el jurídico del protector de los últimos y de las víctimas. El Señor es el 'rescatador-redentor' primario que actúa visiblemente a través del rey-Mesías, defendiendo 'la vida' y 'la sangre' de los pobres, sus protegidos. 'La vida' y 'la sangre' son la realidad fundamental de la persona, son la representación de los derechos y de la dignidad de cada uno de los seres humanos.

«El salmo 71 concluye con una aclamación en honor del rey-Mesías (vv. 15-17). Es como una trompeta que acompaña un coro de auspicios y buenos deseos dirigidos al soberano Pero estas palabras alcanzan su verdad en la acción del rey perfecto, esperado y deseado, el Mesías».

EL OBSERVADOR 496-3

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LA SONRISA DEL ÁNGEL
La risa de Sara
Por Juan Jesús Priego

Las primeras risotadas que brotan de entre las páginas de la Biblia son las risotadas de Abraham y Sara, dos ancianos de cien y noventa años de edad a quienes Dios promete una descendencia numerosa.

Mientras Dios habla, ambos asienten con gravedad a las promesas divinas, guardan una compostura exteriormente seria como la de dos niños ante un profesor terrible, pero en el fondo todo aquello les da risa. «Por mi parte -dice Dios a Abraham- ésta es mi alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos. Te haré fecundo sobremanera. Te daré a ti y a la posteridad la tierra en la que andas como peregrino. A Saray, tu mujer, no la llamarás más Saray, sino Sara. Yo la bendeciré, y de ella también te daré un hijo».

Cómo reaccionó aquella pareja ante semejantes palabras, nos lo dice el mismo libro del Génesis: riendo. «Abraham cayó pecho a tierra y se echó a reír, diciendo en su interior: '¿A un hombre de cien años va a nacerle un hijo?, ¿y Sara, a sus noventa, va a dar a luz?'» (Génesis 17,17). La cosa, en efecto, no era para reaccionar de otra manera. «Sara, al oír aquello, rió para sus adentros y pensó: 'Ahora que estoy pasada, ¿sentiré el placer, y, además, con mi marido viejo?'»(Génesis 18,12).

A pesar de todo, el hijo nació y fue llamado Isaac, que significa Dios ríe. Sara, al verlo tan pequeño y tan tierno, y al verse a sí misma tan seca y tan arrugada, exclamó: «Dios me ha dado de qué reír; todo el que lo oiga reirá conmigo» (Génesis 21,6). Sin darse cuenta, lo que decía en aquel momento era una profecía, pues son muchos los que, al leer este pasaje, rieron o ríen incluso hoy con incredulidad, pensando: «La de cosas que dice la Biblia. Que dos seres de semejante edad puedan engendrar un hijo es prácticamente imposible: va contra toda ley de la razón y de la experiencia». Y hay que reconocer que hablan razonablemente. Pero que no olviden que, mucho antes que ellos, ya Abraham y Sara habían reído y por los mismos motivos.

No obstante, aquello no era sino el principio, pues a partir de allí la mayoría de los grandes hombres bíblicos nacerán precisamente de mujeres estériles; Sansón, por ejemplo, será uno de ellos; Elías otro, y Juan el Bautista otro más.

Para la cultura judía, el hijo era casi la única razón de ser del matrimonio; por tal motivo, la mujer estéril era una maldición tanto para el esposo como para la sociedad, un ser muerto en vida, pues ya no había nada que esperar de él. Decía un maestro judío del tiempo de Jesús: «Un hombre que no se casa (es decir, que no tiene hijos) viene a ser como un hombre que derrama sangre, ya que ha tenido por bueno dar muerte a su propia posteridad». «A un hombre que no tiene hijos varones se le considera muerto», dice a su vez el Talmud en el Tratado Nedarim (64b). En otro tratado (Sanhedrín, 100b) del Talmud puede leerse lo siguiente: «Una hija es un tesoro falso para su padre; las preocupaciones que le produce le impiden conciliar el sueño. Cuando es joven, teme la seduzcan; en la adolescencia, teme que se entregue a la prostitución; si es casadera, tiene miedo de no hallarle marido; si está casada, teme que quizá sea estéril».

Pues bien, Dios se goza en hacer nacer a los grandes hombres de este tipo de mujeres precisamente. Ríe también él como diciendo: «¿Con que de ésta ya no se esperaba nada? Pues vean ustedes lo que todavía puedo hacer con ella».

Desde hacía muchos años Sara se había resignado ya a no ser madre, a verse a sí misma «como tierra reseca, agostada, sin agua». No contaba con que Dios se goza, como dice el salmista, en convertir los desiertos en oasis, los yermos en manantiales de agua. Sara tenía razón: quienes oyeran su historia reirían con ella, saltarían de gusto, porque Dios es el Dios de las sorpresas y lo que hizo por ella lo puede hacer con cualquiera.

Nadie tiene derecho, pues, a decir: «Mi vida está acabada. Soy un muerto que camina. Yo ya no tengo nada que esperar, salvo mi entierro». El que así habla no sólo es injusto consigo mismo, sino, ante todo, con Dios. En realidad, existe sólo una manera de equivocarse, y es la de creer que es ya demasiado tarde.

Los que creen que en este punto de su vida ya no pueden conseguir lo que tanto anhelan, se equivocan siempre.

EL OBSERVADOR 496-4

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PINCELADAS
Cambio de corazones
Por Justo López Melús *

¿Qué es antes: cambio de estructuras o cambio de corazones, reforma de estructuras o reforma del hombre? Hay que atender a lo más urgente en cada momento. Además, ambas reformas han de ir unidas. No hay cambio de estructuras sin cambio de corazones. Y el cambio de corazones, la reforma personal, no es auténtica si no nos empuja a sacar consecuencias en el campo de las estructuras.

Un padre era molestado en su trabajo por su hijo pequeño. Le entregó un gran mapamundi en trozos pequeños para que lo recompusiera. Pensó que esto le llevaría mucho tiempo. A los pocos minutos le entregó el mapamundi recompuesto. Miró por detrás del mapa y vio que estaba dibujada la figura de un hombre. Había arreglado al hombre y había reconstruido al mundo.

* Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 496-5

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REPORTAJE
El satanismo alcanza reconocimientos oficiales
Las consecuencias de la descristianización

La Armada Real británica encrespó las aguas en octubre pasado al dar reconocimiento oficial, por primera vez, a la práctica del satanismo. Según un reportaje del Telegraph del 24 de octubre, a Chris Cranmer, técnico naval que presta servicios en la fragata Cumberland, se le permite ahora llevar a cabo rituales satánicos a bordo del barco. También podría tener un funeral oficiado por la Iglesia de Satán si muriera en acción.
Cranmer está solicitando ahora al ministerio de defensa que el satanismo pueda ser una religión registrada en las fuerzas armadas.
El artículo citaba a un portavoz de la Armada Real que afirmaba que las creencias poco convencionales de Cranmer no causarían problemas a bordo del barco. «Damos empleo con igualdad de oportunidades y no dejaremos fuera a nadie por sus propios valores religiosos», afirmó.
En un comentario en el periódico Scotsman del 26 de octubre, el periodista Bruce Anderson afirmaba que las autoridades navales han dado el visto bueno a Cranmer porque temen un largo litigio legal que podría terminar ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, lo que costaría millones de libras. El gobierno, afirmaba, es culpable de «permitir nerviosamente que se introduzca una cultura legal basada en derecho en las fuerzas armadas».
Sophie Masson, también periodista, en un comentario publicado el 27 de octubre en el Sydney Morning Herald, consideraba las implicaciones religiosas. La Iglesia de Satán, observaba, dice que «nosotros somos nuestros propios dioses». Además, sostienen que todos los pecados tradicionales son virtudes, que el altruismo es un mito y que las virtudes cristianas son sólo hipocresía. Y añadía: «Creer en el principio del mal mismo es invitarlo a entrar en tu vida y en la vida de los que te rodean, en ocasiones de modos impredecibles y terroríficos».

Descenso de la fe

El reconocimiento del satanismo por parte de la armada es sólo un paso en una serie de hitos que detallan el descenso del cristianismo en Gran Bretaña. El 18 de agosto el periódico Independent publicaba detalles de un informe del ministerio del interior británico que muestran que, aunque los británicos todavía dicen que son cristianos, en la práctica la religión juega un papel pequeño en sus vidas. La encuesta también demostró que el cristianismo es débil entre la juventud. Sólo un 18% de los cristianos entre 16 y 24 años consideraba su religión como importante.
Posteriormente, el 4 de noviembre, el Times citaba al reverendo Brian Maiden, de la Iglesia evangélica, quien declaraba que el liberalismo del cristianismo ha hecho que la gente se alejara de él. «A la gente de Gran Bretaña se le ha inoculado un cristianismo muerto, suavizado, que les ha hecho resistentes al verdadero cristianismo -afirmaba-. «Se ha diluido con filosofía humana».

Lo oculto gana fuerza

Gran Bretaña no es el único país que se aleja cada vez más del cristianismo. En Estados Unidos, por ejemplo, la fiesta de Halloween continúa ganando popularidad, informaba en octubre Los Angeles Times. Aunque muchos celebran Halloween de una forma meramente superficial, el artículo observaba que las ventas de productos relacionados con Halloween creció un 5.4%, es decir, más que los de Navidad, que tuvieron un aumento del 4.5%. La National Retail Federation estima que los estadounidenses gastaron más de tres mil millones de dólares en el 2004 para adquirir productos de Halloween.
En un nivel más serio, han llamado la atención las noticias de influencias druídicas en la Iglesia Episcopaliana. Según el Washington Times del 1º de noviembre, han introducido algunos episcopalianos una «eucaristía de mujeres» druídica y un «rito de divorcio», como pudo verse en la página web oficial de la Iglesia Episcopaliana; aunque, después de que comenzaran a llegar quejas a la sede central de esa secta se quitaron estos ritos de la página web.
Poco después, el Philadelphia Inquirer del 5 de noviembre informaba de que dos sacerdotes episcopalianos, una pareja casada, la reverenda Glyn Ruppe-Melnyk y el reverendo William Melnyk, habían dimitido de la dirección de una sociedad local druídica. Durante casi cuatro años, mientras estaban al frente de parroquias en Malvern y Downingtown, la pareja fue también guía espiritual de los druidas locales.
Otra señal de la creciente influencia de los grupos no cristianos ha sido la popularización del wicca. El término puede dar cobertura a una multitud de prácticas, pero es parte del neopaganismo que implica la creencia en diversos dioses y algunas veces la práctica de la brujería. Según un artículo de Christine Wicker titulado «Paganos adolescentes», colocado en la página web de BeliefNet, el wicca se ha vuelto cada vez más popular entre adolescentes.
Su popularización se ha visto respaldada por el interés contemporáneo por lo oculto, así como por la facilidad con que la información sobre estos grupos se puede difundir vía internet. Los intentos de contar a los seguidores del wicca no han tenido mucho éxito, según los datos presentados en la página web de la organización pluriconfesional Ontario Consultants on Religious Tolerance. Las estimaciones del número de sus miembros en Estados Unidos van de menos de dos mil a más de cinco millones.

Muerte de la moralidad

Dejando a un lado lo que el declive del cristianismo significa desde el punto de vista religioso, un libro publicado en el 2003, The Strange Death of Moral Britain («La extraña muerte de la moral británica»), de Christie Davies, ha enfocado su atención sobre sus consecuencias sociales.
Su libro plantea lo que él denomina la caída del «británico respetable» -el aumento del crimen, el consumo de drogas, los nacimientos ilegítimos, el aborto, la homosexualidad, etc.-, y lo une al descenso de influencia de la moralidad cristiana. En décadas recientes, especialmente desde los años cincuenta, los valores morales inculcados por instituciones como las escuelas dominicales han sido reemplazados por una actitud secularista de minimizar daños, sin importar las consideraciones morales.
Reconocer el derecho de una persona a practicar el satanismo puede ser considerado un incidente trivial. Pero también puede verse como un síntoma de una sociedad que se descristianiza rápidamente, un proceso que puede traer consigo muchas sorpresas desagradables.

(Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 496-6

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JÓVENES
Joven de 24 años: «Con la eutanasia no estaría entre ustedes»
Resumimos la carta de un joven discapacitado, difundida por el diario católico «Avvenire».

«Me llamo Giovanni Cicconi Bonizio. Vivo en Roma y tengo 24 años. Supe de un pediatra holandés que practica la eutanasia en pequeños pacientes con discapacidades a fin de librarles del destino de una vida imposible y tal que no vale la pena ser vivida.

Entre los casos en los que el médico ha practicado la eutanasia está el de un niño nacido con espina bífida (mielomeningocele). Preguntaba el médico, casi con horror, en un periódico: «¿Pero han visto alguna vez a un niño nacido con espina bífida?». Yo querría cambiar la pregunta: ¿Han visto alguna vez crecer a un niño con espina bífida y convertirse en joven, en adulto? Junto con otra: ¿cuándo una vida es tal que merezca la pena ser vivida?

Evidentemente debo ser un superviviente. No debería existir: nací con espina bífida. Sin embargo, tengo una vida rica, intensa, y también muchos amigos. He aprobado los exámenes escolares y tengo mi diploma. Desde el pasado junio trabajo en un banco. Mi trabajo es bueno, mi familia es la que desearían muchos. Tengo una sensibilidad abierta a las dificultades de los demás y tal vez por esto es que desde hace años salgo al encuentro de los ancianos. Leo, hablo, escribo, sé usar el ordenador como todos los chicos de mi edad. Me muevo por mí mismo en la ciudad. Mi vida no es ni triste ni inútil.

El médico holandés y los que piensan como él deberían cuestionarse su miedo a la vida. Miedo a una vida que contiene cansancio, conquista, lucha, derrotas, victorias, y que no es sólo un simple crecimiento biológico

La eutanasia en niños me parece de verdad horrible, porque no se saben defender. Se mata -porque de eso se trata- a los que tienen defectos sin esperar siquiera a que crezcan para ver qué ocurre. La propuesta es ésta: si queremos eliminar algo, entonces en lugar de abolir la fragilidad es mejor comenzar por el miedo a la fragilidad, que nos hace a todos más deshumanizados.

EL OBSERVADOR 496-7

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¿Qué es la wicca?
Por el Pbro. Jordi Rivero

El crecido número de jóvenes afectados por la wicca me ha llevado a investigar y escribir este artículo con el fin de ofrecer una guía para los que deseen discernir el camino verdadero de Dios.

¿Ha dicho algo la Iglesia? - La wicca aparece entre los fenómenos esotéricos citados por el documento de la Santa Sede, «Jesucristo, portador del agua viva», el cual advierte sobre el peligro de la Nueva Era.

¿Qué creen los seguidores de la wicca?- Los wiccanos se enorgullecen de que su religión es un renacimiento del paganismo, la «Antigua Religión». Mezclan con el paganismo la magia y la superstición. Proponen sus prácticas como mejor que el cristianismo para resolver los problemas de la vida. Practican un tipo de brujería que, según dicen, sólo utilizan «para el bien».

Los sitios de internet dedicados a la wicca revelan claramente la naturaleza neo-pagana de esta religión. Rezan a divinidades paganas; realizan consultas psíquicas (adivinación), encantamientos (para todo: amor, dinero, salud, protección, suerte...), vudú y magia.

Al no tener una autoridad que defina sus creencias, existen muchas interpretaciones de la religión wicca, pero la mayoría parece coincidir en los siguientes puntos:
-Creen en un dios y una diosa.
-Entre sus miembros hay mujeres que profesan ser brujas o wiccas.
-Divinizan la naturaleza y le rinden culto.
-Creen en la reencarnación como la «evolución del alma».
-Practican ritos mágicos, entre ellos encantamientos de amor.
-Son superticiosos, pues usan amuletos y talismanes pensando que las piedras y otros elementos naturales tienen poderes sobre sus vidas.
-Creen que el mundo pagano era un remanso de paz y bienestar, el cual fue arruinado por la venida del cristianismo.
-No creen en el demonio ni en la tentación.
-No creen en la revelación cristiana, aunque algunos dicen ser cristianos, pero el Jesús en que creen no es Dios.
-No tiene estructuras definidas y no requiere un compromiso particular mas allá del que cada persona o grupo quiera interpretar.

Existen también «iglesias» wicca. Una de estas es la «Universal Life Church» (Iglesia Vida Universal), de Modesto, California.

Para la wicca Jesucristo no vale.-La wicca no toma en cuenta que Dios se ha revelado en la historia de la salvación, culminando en la revelación de Jesucristo. Según lo que vemos en la literatura Wicca, sólo el hombre debe decidir lo que es correcto para sí mismo. La moral de los wicca se reduce a la regla: «Haz lo que quieras mientras no dañes a nadie». Pero, ¿cómo saber el daño que hacemos si estamos enfrascados en perseguir lo que queremos? El egoísmo ciega y endurece el corazón. Aparentemente el rico en la parábola de Lázaro (cfr. Lc 16,19s) hacía lo que quería y no hacía daño a nadie. Pero tampoco se preocupaba de amar al pobre y por eso se fue al infierno.

La enseñanza de Jesús es muy diferente a la wicca. Jesús nos llama a la conversión del egoísmo al amor, de manera que ya no podemos dejarnos guiar por lo que queramos según la carne. La doctrina de Jesús se resume en el mandamiento: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo» (Lucas 10,27). Vivir para amar cueste lo que cueste, ese es el camino cristiano. ¿Que muchos cristianos no lo viven? Pues esos no son buenos cristianos. ¡Que pena! Pero la enseñanza de Jesús está clara. Los que la siguen reciben la gracia de ser hijos de Dios. San Agustín enseñaba ya en el siglo IV: «Ama y haz lo que quieras». Pero hay que entender que ese «ama» significa seguir a Jesús hasta la cruz. Claro está, el que ama unido a Jesús, imitando a Jesús, querrá solo hacer lo que es del amor.

Soluciones sin conversión.-La wicca ofrece poder por medio de magia y supersticiones para lograr lo que se quiera. El verdadero poder, sin embargo, no está en ninguna otra fuente sino en Dios mismo que se ha revelado por medio de Jesucristo. No encontraremos la felicidad hasta que abramos el corazón al amor de Dios y le permitamos actuar en nuestra vida. Jesús nos enseña a morir a nosotros mismos para así recibir una vida nueva.

Relatividad religiosa.-La literatura wicca suele afirmar que se puede practicar la wicca y ser cristiano. Esto no es cierto ya que sus doctrinas contradicen esencialmente al cristianismo. Al retornar al paganismo, la Wicca contradice radicalmente la fe de todas las religiones monoteístas (creyentes en un solo Dios que se ha revelado a sí mismo).

Distorsión de la historia.-Con frecuencia los wiccanos hablan de los crímenes cometidos por la Iglesia. Parecen ignorar que antes del cristianismo el mundo estaba en las tinieblas de la barbarie, y esos crímenes eran la norma de vida. El cristianismo iluminó al mundo con el amor de Dios y creó la conciencia de la dignidad y los derechos de cada ser humano como hijo de Dios. Ciertamente, el mal no ha desaparecido y, a través de los siglos, muchos cristianos han cometido crímenes. Pero esos, aunque se llamen cristianos, actuaron contra las enseñanzas de Cristo. Ésos existirán siempre y su conducta nada tiene que ver con el cristianismo. Son los santos los que han querido vivir con seriedad el Evangelio. Son éstos los que transformaron las sociedades para el bien.

La nueva corriente pagana, sin embargo, es un retorno a un mundo sin Cristo y sin la luz del Evangelio.

Conclusión.-Un discípulo de Cristo podrá discernir que la wicca se aparta del que es el Camino, la Verdad y la Vida, el Señor Jesús.

(Resumido de Corazones.org)

EL OBSERVADOR 496-8

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INTERNACIONAL
Migración: entre el pasado y el futuro
Por Gilberto Hernández García

«No creas que me hace muy feliz dejar mi pueblo, pero qué otra me queda», dice Rodrigo, que recién llegó a finales de noviembre y ya alista sus maletas para partir de nuevo «a buscar la vida, porque aquí ya todo está muerto».

Y su afirmación contiene una gran verdad: partir es arrancarse las raíces de las entrañas; implica siempre una pérdida. No sólo deja atrás el pasado, también pierde el sentido del futuro; es transitar por los terrenos de la incertidumbre, por caminos desconocidos, con la única posibilidad de la esperanza.

A lo largo y ancho del mundo el migrante es siempre un empujado, un expulsado, un desterrado: por el terror, la violencia, la intolerancia y la muerte. Sin embargo la gran expulsora de migrantes, hoy por hoy es la pobreza. En este planeta son cada vez menos los que tienen más y cada vez más los que tienen menos. El modelo económico imperante -que se campea por donde quiera con impunidad- es una gigantesca y eficiente fábrica de pobres.

Las últimas cifras comparativas dadas a conocer por los balances anuales nos hablan de que las diferencias entre los recursos destinados para la guerra y la destrucción, frente a los que se dedican a la paz y al bienestar, son sencillamente inhumanas. Basta citar que todo el presupuesto anual de la UNICEF para los niños del mundo es equivalente a tan solo 4 aviones del tipo F-15, tan comunes en nuestro tiempo.

Con tristeza vemos que, hasta ahora, hemos sido incapaces -como gran familia humana- de descubrir los caminos para entender y superar diferencias de raza, de credo, de status y de cartas de navegación para esta nave común llamada Tierra. Por eso, tantos seres van de un lado a otro en busca de respuestas. Y son los más desprotegidos y vulnerables: Es paradójico que, mientras se pregona el libre tránsito de las mercancías en nuestro mundo globalizado, el hombre no tiene derecho a migrar con las suficientes garantías que aseguren, aunque sea mínimamente, su futuro y bienestar.

En su movilización se ciernen sobre ellos los más tremendos riesgos y castigos inmerecidos: la persecución, la cárcel, la explotación y el despojo; el no-reconocimiento, la creciente y sistemática pérdida de sus derechos humanos. Son también involuntarios protagonistas de la más cruenta de las confrontaciones de nuestro tiempo: la guerra de los pobres contra los pobres; la guerra por la supervivencia.

Por ello, la migración y los derechos humanos son el gran desafío común al inicio del nuevo milenio. Ojalá nos provocara algo más que simple lástima, algo más que lágrimas por la pérdida física y temporal.

EL OBSERVADOR 496-9

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ENTREVISTA
«El perdón es fundamental»
Habla el psiquiatra Enrique Rojas del problema de la infidelidad.

¿Cómo definiría lo que es la infidelidad?
Es una experiencia de mucho sufrimiento psicológico, que significa que uno de los dos componentes de la relación conyugal tiene una relación por fuera de ese matrimonio. Es una vivencia de gran dolor que da lugar a un impacto que, en muchos casos, puede ser muy grave.

¿Qué secuelas quedan en las personas que han sufrido una infidelidad?
Principalmente, un fondo de inseguridad ante la otra persona por miedo a que vuelva a repetir algo similar. De todas maneras, la infidelidad no es de las situaciones más graves que pueden ocurrir en una crisis conyugal. Es mucho más grave la crisis conyugal por inmadurez, por monotonía, por cansancio, por apatía, por no compartir cosas juntos, por discusiones constantes… Porque, cuando hay infidelidad, si la otra persona tiene un acto de amor grande como es el perdón, esa pareja puede salir adelante, incluso con más fuerza que antes.

O sea, que no sólo se debe perdonar, sino que se puede salir reforzado de una crisis así…
El perdón es fundamental, pero el perdón significa, por un lado, «Te perdono, me perdonas»: recibir el perdón de la otra persona, y, después, me esfuerzo por olvidar. Cuando una persona dice: «Perdono, pero no olvido», eso no es casi nada. El perdón se acompaña, a corto plazo, de un esfuerzo por no recordar esas páginas negativas.

Pero tiene que haber un tiempo de duelo, al menos…
Lógicamente es un impacto fuerte que se produce con esa sensación. Pensemos hoy que, al tener la ética un componente de permisividad y de relativismo, muchas de estas cosas son divertidas, ingeniosas, sugerentes, pero tienen un aire frívolo desde fuera, que, dentro, llevan la gran dureza de una tragedia. Yo he descrito, en mi libro «Los lenguajes del deseo, el síndrome de «Amaro»: el amaro es una planta labiada que tiene forma de corazón en su base, que huele muy mal y que corrige ciertas afecciones de la piel, y extrapolo esto a lo que está pasando hoy en la televisión, que es «el deseo apasionado de conocer la vida de los famosos, siempre que esté rota». Interesa la vida ajena de los famosos, pero con la condición «sine qua non» de que sea «siempre que esté rota». El divertimento, el pasatiempo, el patio de vecindad, el «Los ricos también lloran», el mecanismo de compensación… es muchas cosas.

¿Cree que el ser humano tiende a la fidelidad, o a la infidelidad?
Las dos están muy cerca. La posible infidelidad está siempre a la vuelta de la esquina, por las muchas posibilidades que tiene el ser humano hoy de salirse de la pista. La infidelidad es un concepto mental. Una persona que es fiel no se pone en situaciones de riesgo que puedan comprometer su situación conyugal. Ante la posibilidad de que ocurra algo así, uno tiene la valentía de huir. Y es un concepto mental que tiene muy poca gente en una sociedad tan divertida, tan relativista, tan permisiva…

¿Cree que también es algo de nuestros tiempos?
Creo que sí, aunque puede también que ahora suene más porque estamos en una sociedad neopagana, y el neopaganismo trae también el divertimento y la exploración en otras vías…

¿Los hombres son más infieles que las mujeres?
En general, sí, hay una tradición machista, que está herida pero no muerta. A la mujer se le sigue aplicando la ley del embudo: al hombre, la parte de arriba, el embudo ancho, se le permiten más cosas; a la mujer, la parte de abajo, se le permiten muchas menos. Y luego, por otra parte, la vida del hombre hasta ahora ha tenido mucha más relación con la economía, más independencia para funcionar… De todas formas, en el año 2002, en la Universidad Complutense, se hizo un estudio con una muestra muy amplia, con cuatro mil alumnos, y el 85% decía que el primer valor en la relación afectiva con otra persona era la fidelidad.

Quedan secuelas en la persona engañada, sí, pero… ¿también en el que engaña?
Hay un costo psicológico del que ha sido infiel, que es ver un poco las consecuencias de destrozar a la otra persona. Hay un sufrimiento personal en las personas que tienen una cierta conciencia moral. Los que no tienen esa conciencia, evidentemente, no sienten nada, les parece que todo es normal, un carrusel de experiencias sin un fondo ético.

¿Cómo evitar los deseos de ser infiel?
No ponerse en situaciones de riesgo, evitar momentos en los cuales uno puede fugarse de esa fidelidad. Es difícil porque, a veces, todo empieza siendo una experiencia divertida, sugerente, refrescante…, un burbujeo de champán…, y puede acabar siendo algo trágico. Hay que evitar eso, poner una cota, no entrar al trapo.

¿Cree que puede llegar a ser una enfermedad?
Las personas que son infieles de forma recurrente lo que muestran es lo que está debajo, y debajo hay una inmadurez afectiva: un señor de 50 años puede tener una edad afectiva de un adolescente. Esto no tiene una solución fácil, porque a determinadas edades habría que «hacer un trasplante de cabeza» para solucionar tales problemas.

(Fuente: Alfa y Omega)

EL OBSERVADOR 496-10

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FLOR DE HARINA
Ideal misionero
(Santa Teresita I)
Por el Pbro. Justo López Melús

A santa Teresa de Lisieux la llamamos normalmente santa Teresa o santa Teresita del Niño Jesús. El papa Pío X la llamó la santa más grande de los tiempos modernos. Pío XI la llamó la estrella de su pontificado. El cardenal Albino Luciani, futuro Juan Pablo I, dijo de ella que era «una barra de acero», por la energía y fuerza de su voluntad ante la grave enfermedad. El escritor Laudet tituló su vida La niña querida del mundo, por su gran atractivo.

Decía León Bloy que cada uno de nosotros es un centro de combinaciones infinitas y maravillosas. Los padres de Teresita desearon consagrarse como religiosos misioneros. Parecía que su oración había sido baldía. Se casaron y desearon tener un hijo misionero. Pero los dos niños que tuvieron murieron apenas nacer. Sin embargo, su oración tuvo resultados: Teresa vivió desde su convento el ideal misionero. Escribía a un misionero: «Como Josué, vos combatís en la llanura; yo soy vuestro pequeño Moisés, y mis manos están incesantemente levantadas al cielo para obtener la victoria». Fue declarada Patrona de las Misiones, juntamente con san Francisco Javier.

A petición de sus hermanas (las cinco fueron religiosas), escribió su autobiografía, Historia de un alma, una de las principales joyas de la literatura espiritual. Una mirada superficial puede dar la impresión de que en su vida todo fueron flores y sonrisas, como su carácter tierno y dulce, su estilo lírico y lleno de diminutivos, la infancia espiritual, «el caminito» (el ascensor, ser como un juguete con el que Jesús pueda jugar o abandonar en un rincón). Una noche cree ver su nombre escrito en las estrellas. Se siente curada de niña por la sonrisa de la Virgen. Era amiga de la nieve que, de forma inesperada, la acompaña en su toma de hábito... Sí, ésta es la primera impresión. Pero una mirada más atenta descubre en ella un vigor y una reciedumbre impresionantes.

Incluso pasa por la cruz más dolorosa: la tentación contra la fe, durante el último año de su vida, el año de su enfermedad, en medio de ahogos y sufrimientos. Ernesto Sábato, el gran escritor argentino, cuenta en una entrevista que leyó la Historia de un alma y quedó impresionado ante esta terrible noche oscura de la fe, en una niña tan frágil y privilegiada.

EL OBSERVADOR 496-11

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DEBATE
Las cruzadas no fueron como nos las han pintado popularmente
Nuevos hallazgos permiten a un historiador desenmascarar los mitos

Los cruzados no eran ávidos depredadores o colonizadores medievales, como afirman algunos libros de historia, afirma un experto, Thomas Madden, profesor asociado de la Facultad de Historia de la Universidad de San Luis (Estados Unidos) y autor de A Concise History of the Crusades («Breve Historia de las Cruzadas»).
Madden ha recorrido los mitos más difundidos sobre los cruzados, y con los nuevos descubrimientos históricos ha encontrado que carecen de fundamento:

Mito número 1: Las cruzadas eran guerras de agresión contra un mundo musulmán pacífico

Esta afirmación es completamente errónea. Desde los tiempos de Mahoma los musulmanes habían intentado conquistar el mundo cristiano, y a finales del siglo XI ya habían conquistado dos terceras partes. Y los imperios musulmanes siguieron expandiéndose llegando hasta los mismos confines de Europa. Las agresiones provenían, por tanto, de la parte musulmana. Llegados a un cierto punto, la parte que quedaba del mundo cristiano no tenía más remedio que defenderse si no quería sucumbir bajo la conquista islámica.

Mito número 2: Los cruzados llevaban crucifijos, pero lo único que les interesaba era conquistar riquezas y tierras

Hace tiempo se afirmaba que en Europa había un número excesivo de nobles segundones adiestrados en las artes de la guerra caballeresca pero privados de tierras feudales. Las cruzadas, por tanto, eran como una válvula de escape que impulsaba a estos hombres guerreros a salir de Europa, hacia tierras por conquistar a expensas de otros. La historiografía moderna ha destruido este mito. Hoy sabemos que eran más bien los primogénitos de Europa los que respondieron al llamamiento del Papa en 1095 y a la consiguiente cruzada. Ir a una cruzada era una operación muy costosa. Los señores se veían obligados a vender o hipotecar las propias tierras para conseguir los fondos necesarios. Como los soldados de hoy, los cruzados medievales se sentían orgullosos de cumplir con su deber, pero al mismo tiempo deseaban volver a casa. Tras los éxitos espectaculares de la primera cruzada, con la conquista de Jerusalén y de gran parte de Palestina, sólo una mínima parte de los soldados se quedó para consolidar y gobernar los nuevos territorios. Asimismo, el botín era escaso; aunque los cruzados hubieran soñado con grandes riquezas, casi ninguno logró ni siquiera recuperar los gastos.
Sin embargo, el dinero y la tierra no eran el motivo para lanzarse a la aventura de una cruzada. Iban a expiar los pecados y ganarse la salvación mediante las buenas obras en una tierra lejana. Afrontaban gastos y fatigas porque creían que, yendo a socorrer a sus hermanas y hermanos cristianos en Oriente, habrían acumulado riquezas que ni el orín ni la polilla las corroen.

Mito número 3: Cuando los cruzados conquistaron Jerusalén, en 1099, masacraron a todos los hombres, mujeres y niños de la ciudad, hasta inundar las calles de sangre

El principio moral aceptado en todas las civilizaciones de la época era que una ciudad que se había resistido a la captura y había sido tomada por la fuerza, pertenecía a los vencedores. Y esto no incluía sólo los edificios y los bienes, sino los habitantes. Por esta razón, cada ciudad o fortaleza tenía que sopesar si podía permitirse resistir a los sitiadores o negociar los términos de la rendición. En el caso de Jerusalén, se intentó la defensa hasta el último momento, y cuando la ciudad cayó, fue saqueada. Se dio muerte a muchos habitantes pero otros muchos fueron rescatados o liberados.
Hay que observar que en las ciudades musulmanas que se rindieron a los cruzados la gente no fue atacada. Se incautaban sus propiedades y se les dejaba libres de profesar la propia fe.

Mito número 4: Las cruzadas eran una forma de colonialismo medieval revestido de oropeles religiosos

Occidente en la Edad Media no era una cultura poderosa y dominante. Quien era potente, acomodado y opulento era el Oriente musulmán. Europa era el Tercer Mundo. Los Estados cruzados, fundados tras la primera cruzada, no eran nuevos asentamientos de católicos en un mundo musulmán, semejantes a las colonizaciones británicas en América, sino puestos de avanzadilla. La finalidad última de los Estados cruzados era defender los santos lugares en Palestina, especialmente Jerusalén, y proporcionar un ambiente seguro para los peregrinos cristianos que visitaban aquellos lugares.
Los europeos no obtenían beneficios económicos de estos Estados; por el contrario, los gastos de las cruzadas gravaban fuertemente sobre los recursos europeos.
Mientras los musulmanes combatían entre ellos, los Estados cruzados estaban a salvo; pero, cuando los musulmanes se unieron, fueron capaces de derrumbar las fortificaciones, tomar las ciudades, y en 1291 expulsar a los cristianos.

Mito número 5: Las cruzadas se hicieron también contra los judíos

Ningún Papa ha lanzado jamás una cruzada contra los judíos. Durante la primera cruzada, una numerosa banda de malhechores, no pertenecientes al ejército principal, invadieron las ciudades de Renania y decidieron depredar y asesinar a los judíos que allí residían. Esto se produjo en parte por pura avidez y en parte por una errónea concepción por la que los judíos, en cuanto responsables de la crucifixión de Cristo, eran objetivos legítimos de la guerra.
El papa Urbano II y los papas sucesivos condenaron enérgicamente estos ataques contra los judíos. Los obispos locales y los otros eclesiásticos y laicos trataron de defender a los judíos aunque con poco éxito.
De modo parecido, durante la fase inicial de la segunda cruzada, un grupo de renegados asesinó a muchos judíos en Alemania, antes de que san Bernardo lograra alcanzarlos y detenerlos. Estas desviaciones del movimiento eran un indeseado subproducto del entusiasmo de las cruzadas pero no eran el objetivo de las cruzadas.

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 496-12

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AÑO DE LA EUCARISTÍA
Transustanciación y transignificación
Reflexiones sobre la Eucaristía
Por el Pbro. Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia

La transustanciación, como la define el concilio de Trento, es la «admirable y singular conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo y de toda la sustancia del vino en la sangre de nuestro Señor Jesucristo».
¿Es posible hacer comprensible hoy este término filosófico, fuera del exiguo círculo de los especialistas? Yo una vez lo intenté en una transmisión televisiva sobre el Evangelio, poniendo un ejemplo que espero que no parezca irreverente. Al ver a una señora salir de la peluquería con un peinado completamente nuevo, es espontáneo exclamar: «¡Qué transformación!». Ninguno sueña con decir: «¡Qué transustanciación!». Exactamente: han cambiado de hecho la forma y el aspecto externo, pero no el ser profundo y la personalidad. Si antes era inteligente, lo es ahora; si no lo era, tampoco ahora lo es. Han cambiado las apariencias, no la sustancia.
En la Eucaristía sucede exactamente lo contrario: cambia la sustancia, pero no las apariencias. El pan es transustanciado, pero no (al menos en este sentido) transformado; las apariencias de hecho (forma, sabor, color, peso) siguen siendo las de antes, mientras que ha cambiado la realidad profunda, se ha convertido en el cuerpo de Cristo. Se ha realizado la promesa de Jesús escuchada al comienzo: «El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».
En tiempos recientes la teología ha perseguido este mismo intento de traducir a un lenguaje moderno el concepto de transustanciación con una instrumentación y seriedad muy distinta, recurriendo a las categorías existenciales de transignificación y transfinalización. Con estas palabras es designado el acto divino (no humano) en el que la sustancia (o sea, el significado y el poder) de un signo religioso es transformado con la revelación personal de Dios.
Como siempre, el intento no salió a la primera. En algunos autores (no en todos) estas nuevas perspectivas, más que explicar la transustanciación, acababan por reemplazarla. En este sentido, en la encíclica Mysterium fidei Pablo VI desaprueba los términos transignificación y transfinalización; más exactamente, desaprueba, escribe, «a quienes se limitan a usar sólo estos términos, sin hacer mención también de la transustanciación».
En realidad, el Papa mismo hace ver, en la citada encíclica, cómo estos nuevos conceptos pueden ser útiles si buscan sacar a la luz nuevos aspectos e implicaciones del concepto de transustanciación sin pretender sustituirlo.
Aún más claramente se expresó en una homilía por la solemnidad del Corpus Domini pronunciada cuando era arzobispo de Milán: «Este símbolo sagrado de la vida humana que es el pan quiso elegir Cristo para hacer de él símbolo, aún más sagrado, de sí. Lo ha transustanciado, pero no le ha quitado su poder expresivo; es más, ha elevado este poder expresivo a un significado nuevo, a un significado superior, a un significado místico, religioso, divino. Hizo de él una escalera para una ascensión que trasciende el nivel natural. Como un sonido se hace voz, y como la voz se hace palabra, se hace pensamiento, se hace verdad; así el signo del pan ha pasado, del humilde y piadoso ser suyo, a significar un misterio; se ha hecho sacramento, ha adquirido el poder de demostrar presente el cuerpo de Cristo».
La teología católica ha procurado revisar y profundizar en el concepto de transignificación y transfinalización a la luz de las reservas de Pablo VI. Tal vez, a pesar de estos esfuerzos, no se ha llegado aún a una solución ideal que responda a todas las exigencias, pero no se puede renunciar a proseguir en el esfuerzo de «inculturar» en el mundo de hoy la fe en la Eucaristía.
El próximo sínodo de los obispos sobre «La Eucaristía, fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia» podrá dar una preciosa contribución en esta dirección. No es posible de hecho mantener viva y nueva la compresión de la Eucaristía en la Iglesia de hoy si nos detenemos en la fase de la reflexión teológica alcanzada hace muchos siglos, como si la exégesis, la teología bíblica, el movimiento ecuménico y la propia teología dogmática no hubieran aportado mientras tanto nada nuevo en este campo.

Misterio de la fe

Al término de la consagración del cáliz resuena la exclamación: ¡Misterio de la fe!
La fe es necesaria para que la presencia de Jesús en la Eucaristía sea no sólo «real», sino también «personal», esto es, de persona a persona. Una cosa es «estar ahí» y otra «estar presente». Sin la fe Cristo está en la Eucaristía, pero no está para mí. La presencia supone uno que está presente y uno para quien está presente; supone comunicación recíproca, el intercambio entre dos sujetos libres, que se percatan el uno del otro. Es mucho más, por lo tanto, que el simple estar en un determinado lugar. Ya en el tiempo en que Jesús estaba presente físicamente en la Tierra, se necesitaba la fe; si no su presencia no servía de nada, más que de condena: «¡Ay de ti Corazín, ay de ti Cafarnaúm!».
«Todos aquellos que vieron al Señor Jesucristo según la humanidad -amonestaba Francisco de Asís- y no vieron ni creyeron, según el Espíritu y la divinidad, que Él es el verdadero Hijo de Dios, están condenados; y así ahora todos los que ven el sacramento del cuerpo de Cristo, que es consagrado por medio de las palabras del Señor sobre el altar por las manos del sacerdote bajo las especies del pan y del vino, y no ven y no creen según el espíritu y la divinidad, que sea verdaderamente el santísimo cuerpo y sangre del Señor nuestro Jesucristo, están condenados» . «No abráis de par en par la boca, sino el corazón -decía san Agustín-. No nos alimenta lo que vemos, sino lo que creemos».
¿Pero qué significa exactamente la exclamación «Misterio de la fe» en la Misa? No sólo aquello que como misterio indica el lenguaje corriente, esto es, una verdad inaccesible para la razón humana y cognoscible sólo por revelación (misterio de la Trinidad, misterio de la Encarnación,); no indica sólo algo que no se puede comprender, sino también «lo que no se acaba nunca de comprender».
«Cuando el sacerdote proclama '¡Misterio de la fe!', los presentes -observa Juan Pablo II en su encíclica Ecclesia de Eucaristia, n. 5- responden evocando lo esencial de toda la historia de la salvación: 'Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡ven Señor Jesús!'».
Un fruto del año eucarístico esperado por el Papa es renovar el estupor ante el misterio eucarístico. «Oh, Dios mío, esto es demasiado mayor que nosotros: sé Tú sólo, por favor, responsable de esta enormidad». Así Paul Claudel expresa, como poeta, su estupor frente a la Eucaristía.
El peligro más grave que corre la Eucaristía es el acostumbramiento, darla por descontado y, por lo tanto, banalizarla. Sucede que cada tanto se vuelve a oír entre nosotros el grito de Juan Bautista: «En medio de vosotros está uno a quien no conocéis» (Jn 1,26).

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 496-13

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PROMOCIÓN HUMANA
La Iglesia se vuelca en la gigantesca tragedia de los maremotos asiáticos, cuyos fallecidos podrían llegar a 600 mil

Atención y oración constante está ofreciendo Juan Pablo II por la tragedia desencadenada por un terremoto y los sucesivos maremotos originados en el sureste asiático: la cifra de fallecidos aún es indeterminada (podría superar los 600 mil), igual que el número de desaparecidos, mientras que los heridos y desplazados se cuentan por millones.

Al amanecer del 26 de diciembre se registró un sismo de magnitud 9 en la escala de Rich-ter con epicentro en la costa oeste de Aceh, provincia septentrional de la isla indonesia de Sumatra, que desencadenó una serie de violentos maremotos (o «tsunamis» -olas gigantes y velocísimas-) que llegaron incluso al continente africano.

Las últimas cifras, provisionales, sitúan entre 130 mil y 150 mil el número de víctimas mortales -miles son turistas- por estos fenómenos: en Indonesia rondan las 80 mil (principalmente en Aceh); en Tailandia podrían alcanzar las 10 mil, una cifra que se superaría en la India (el archipiélago de Andaman y Nicobar y el Estado de Tamil Nadu, las zonas más golpeadas), en Sri Lanka se habla de cerca de 30 mil; decenas de muertos ha habido también en Malasia, Myanmar (Birmania), Maldivas y Somalia, mientras que se van contabilizando algunos en Bangladesh, Tanzania y Kenia. Los desplazados superan los 5 millones, según recientes estimaciones.

La prensa internacional se hacía eco el viernes de las noticias catastróficas que llegan de Aceh, inaccesible desde hace más de dos años a causa de la guerra con los separatistas. De acuerdo con el embajador indonesio en Malasia, H. Rusdihardjo, sólo en Aceh los muertos podrían ser 400 mil, dada la densidad de poblaciones de las que no han vuelto a llegar señales de vida. De confirmarse esta hipótesis, se teme que la cifra de vidas perdidas supere las 600 mil.

Recogido en oración por las víctimas y sus familias, el Papa ha seguido constantemente la evolución de la tragedia manteniendo contacto con los nuncios apostólicos de las zonas afectadas.

El Santo Padre dispuso el envío de una primera ayuda de su parte a las poblaciones de los países afectados por el terremoto y el maremoto. «Por encargo de Su Santidad, el Consejo Pontificio «Cor Unum», a través de las respectivas representaciones pontificias, ha enviado ayuda de urgencia a Sri Lanka, India, Tailandia, Indonesia y Somalia», confirmó el martes un comunicado de este dicasterio, «brazo de la caridad» del Papa.

El Consejo Pontificio constató, además, que «en la Iglesia, como en todas partes del mundo, se ha alzado unánime un coro de solidaridad fraterna con respuestas concretas a los llamamientos de las poblaciones golpeadas».

Los efectos a largo plazo de las epidemias que amenazan las regiones arrasadas «pueden ser tan devastadores como el «tsunami» por sí mismo y multiplicar el número de víctimas», alertó el coordinador de Ayuda de Emergencia de la ONU, Jan Egeland.

A esta circunstancia, al temor de la repetición de nuevos sísmos y a la falta de agua potable, alimentos y alojamiento se une el que enfrentan los desplazados cuando regresen a sus casas en Sri Lanka, donde las olas gigantes han desenterrado minas anti-persona.

Los 162 miembros de la Confederación internacional de Caritas están respondiendo juntos a la emergencia. La ayuda sobre el terreno tiene lugar gracias a la presencia de sus miembros locales y de la movilización de las Iglesias locales.

Por su parte, «Catholic Relief Services» (CRS) -la agencia oficial internacional de la comunidad católica de los Estados Unidos para ayuda y desarrollo, que atiende a poblaciones de casi un centenar de países sin diferenciación de raza, credo o nacionalidad- se ha comprometido a una ayuda de 25 millones de dólares estadounidenses para la situación de emergencia y programas de rehabilitación a largo plazo de las poblaciones devastadas por el «tsunami» del 26 de diciembre.

Los fondos -que podrían incrementarse según lleguen nuevas estimaciones de la gravedad de la situación- se orientarán inicialmente a la India, Indonesia, Sri Lanka y Tailandia, pero también podrían extenderse a Birmania, Somalia y Madagascar.

(Fuente: Zenitr.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 496-14

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Maremotos en Asía: ¡Usted también puede ayudar!

El apoyo a las víctimas del maremoto se puede canalizar, entre otras formas, a través de:

+ Donativos en efectivo a través de depósito bancario a la Comisión Episcopal de Pastoral Social
(www.ceps-caritasmexico.org), a nombre de Cáritas Mexicana IAP, en Banamex, cuenta No. 100 Suc. 746, Tels. (55) 55-63-16-04 / 55-63-65-43,

+ Donativos con tarjeta de crédito, lo puede hacer a través de la página Web de la Cruz Roja Española (www.cruzroja.es) o a través de Catholic Relief Services (www.catholicrelief.org)

+ Transferencias bancarias a la cuenta del organismo de la caridad de Juan Pablo II con los siguientes datos: Pontifical Council Cor Unum, Cuenta No. 101010, Banco: Banca di Roma, Código Bancario Internacional (IBAN): IT93 J 03002 05008 000000 101010, Código SWIFT: BROMITR1204, Causa: «Emergency in Asia», especificar nombre y dirección del donador.

+ También se pueden realizar donativos y aportaciones en la embajadas en México (o su país) de la India, Indonesia y Tailandia, países que resultaron afectados. Para la India, la representación diplomática tiene abierta la cuenta 019930045-1 del banco HSBC, a nombre de la misma embajada, que se ubica en Musset 325, col. Polanco, México, D.F. Su teléfono es el (55) 55-31-50-35 y las fichas de los depósitos que se realicen pueden enviarse vía fax al número 52-54-23-49 o por correo electrónico a la dirección indembmx@prodigy.net.mx. Aquí mismo se recibirán los apoyos para Bangladesh y Sri Lanka.

EL OBSERVADOR 496-15

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FIN

 
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