El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
8 de mayo de 2005 No.513

SUMARIO

bulletPORTADA - ¿Cuál es el verdadero rostro de Benedicto XVI?
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - La fe quiere comunidad
bulletLA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO - He tomado el nombre de Benedicto porque...
bulletPINCELADAS - Buscar un lugar apropiado
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA - Contestándole a un ateo
bulletJORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
bulletENTREVISTA EXCLUSIVA - Luis Alfredo Díaz Brito: cantor de los valores
bulletCULTURA - Benedicto XVI: ante los desafíos de la modernidad

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PORTADA
REPORTE DE PRENSA, TRAS LA ANDANADA INICIAL
¿Cuál es el verdadero rostro de Benedicto XVI?
Zenit / El Observador
Algunos reportajes de los medios de comunicación, tras el anuncio del nuevo Papa, lo retrataron como un autoritario inflexible, un Papa alemán que vivió su adolescencia bajo el régimen nazi. Sin embargo, algunos de los testimonios personales publicados en los días pasados revelan una personalidad enteramente diferente.

Amante de la naturaleza y de la música.-
El cardenal Tarcisio Bertone, nuevo arzobispo de Génova, Italia, fue durante muchos años el segundo del cardenal Joseph Ratzinger en la Congregación para la Doctrina de la Fe. Entrevistado el 21 de abril por el periódico Il Messaggero, el arzobispo habló de un hombre de «gran humanidad, un amante de la naturaleza y de la música». También dio testimonio de la apertura y sencillez del cardenal Ratzinger al tratar con la gente, y cómo durante los años en Roma logró la amistad de mucha gente.

Personal ejemplo de dedicación.-Monseñor Alejandro Cifres, principal archivista durante 14 años de la congregación doctrinal, también da su testimonio sobre el nuevo Papa en artículos publicados por el diario español ABC el 21 y el 22 de abril.
Cuando vino a Roma en 1981 para ocupar el puesto de prefecto de la Congregación, el cardenal ratzinger ni siquiera ocupó el apartamento que le hubiera correspondido por derecho, al estar ocupado por un cardenal más anciano, al que no quiso molestar. El apartamento en el que vivio en todos estos años en Roma está amueblado con muebles de segunda mano.
Además, monseñor Cifres explicaba que el cardenal Ratzinger había pedido en numerosas ocasiones a Juan Pablo II que le permitiera dejar su puesto y volver a sus estudios teológicos. Repitió este deseo a su personal en su 78 cumpleaños, justo dos días antes del cónclave.

Con el frutero y con el electricista.-El 22 de abril el periódico italiano La Repubblica publicaba algunos comentarios de los propietarios de las tiendas cercanas a la calle donde vivió el cardenal Ratzinger cerca de 24 años, Borgo Pio.
Por las tardes, el futuro Papa solía dar un paseo por las calles cercanas a su apartamento y saludaba a los comerciantes. Mario, un frutero, recordaba cómo una vez le preguntó el cardenal qué manzanas comprar para preparar mejor el strudel. Y el electricista Angelo Mosca habló de la vez que fue al apartamento del cardenal para arreglar un problema, y cómo se quedó con él en relajada conversación durante una hora, «como si fuéramos viejos amigos».

Abierto al tiempo y al pensamiento.- El periodista británico Charles Moore, escribiendo el 20 de abril en el Telegraph, describía un encuentro con el cardenal Ratzinger hacía algunos años. Le impresionaron tres cosas del prelado. Primera, «su embarazosa cortesía». Moore comentaba cómo el cardenal leyó cuidadosamente un artículo que había traído consigo en el que el periodista describía su conversión al catolicismo.
El segundo punto fue la curiosidad intelectual del Cardenal: «No era un hombre que vivía en el pasado, sino más bien alguien que abordaba los nuevos desafíos del pensamiento humano con una mente cultivada y clara». La tercera característica fueron las maneras abiertas y la voluntad del cardenal de responder cualquier cuestión que se le propusiera.
Otro periodista, David Quinn, escribiendo el 22 de abril en el Irish Independent, describía un encuentro con el cardenal Ratzinger diez años antes. El cardenal dedicó una hora a sus preguntas. «Durante aquel tiempo fue la cortesía misma, enteramente generoso y paciente con mis preguntas», decía Quinn.

Creo que les gustará muchísimo.-Los cardenales de Estados Unidos también recordaron la afabilidad del nuevo Papa, observaba un reportaje de Associated Press el 20 de abril. El cardenal Justin Rigali de Filadelfia decía que, en medio del entusiasmo durante el cónclave tras el recuento de votos, Benedicto XVI tuvo tiempo de desearle un feliz cumpleaños. «Con todas las cosas en las que tenía que pensar, tuvo un detalle muy humano», decía el cardenal Rigali.
Y el arzobispo de Nueva York, el cardenal Edward Egan, recordó cómo hace algunos años el cardenal Ratzinger tuvo tiempo para comunicarle sus parabienes cuando se convirtió en arzobispo. «Es una persona muy encantadora y cariñosa —afirmó—. Creo que les gustará muchísimo».

EL OBSERVADOR 513-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
La fe quiere comunidad
Por Jaime Septién

México se colocó, en 2005, como la economía número 14 más grande del planeta, con un producto interno bruto (PIB) de 624 mil millones de dólares; sin embargo, ocupa el lugar número 68 de 200 países si se mide el ingreso dividido por habitante. Es decir, México es un monumento internacional a la desigualdad.

La renta promedio —el promedio de los ingresos que cada mexicano recibe por su trabajo al año— alcanza los seis mil 230 dólares anuales (unos 65 mil pesos por año), según la más reciente publicación del Reporte de Indicadores de Desarrollo que desde hace algún tiempo edita el Banco Mundial

Se ha avanzado poquísimo. Si bien el país está un poco por encima del promedio mundial (cinco mil 510 dólares), se encuentra muy lejos de la media de países de alto ingreso, como «nuestros socios comerciales», Estados Unidos y Canadá, que andan por los 26 mil dólares anuales por cabeza.

Información extraída del índice da la pauta para conocer nuestro nivel: México se ubicó por debajo de países como España (lugar 36), Corea del Sur (49), Trinidad y Tobago (60) y Hungría (67); sin embargo, superó a varias naciones latinoamericanas como Chile (76), Argentina (84) y Venezuela (87). Aunque aun esto es muy engañoso. Y es que nuestro país tiene entre sus habitantes a personas que han llegado a acumular fortunas que equivalen al PIB de generaciones de mexicanos. Multimillonarios que «jalan» el promedio hacia arriba.

Sin ir más lejos, los indicadores de pobreza del índice elaborado por el Banco Mundial demuestran que 26.3% de la población mexicana sobrevive apenas con dos o menos dólares diarios; esto es, que cerca de 28 millones de mexicanos tienen un ingreso anual menor a ocho mil pesos, algo así como 150 pesos a la semana.

¿Cómo es que esa gente que «vive» con ocho mil pesos al año resulta que en realidad gana ocho veces más? Por el efecto del desequilibrio. Sume usted los 21 mil millones de dólares que obtienen al año 28 millones de mexicanos con los 24 mil millones de dólares que posee un solo mexicano (Carlos Slim). La suma de por resultado que 28 millones más un mexicano «en realidad» tienen una renta anual de 45 mil millones de dólares. Falacias de la economía ficción que se nos ha vendido etiquetada como neoliberalismo, que no es otra cosa que capitalismo salvaje.

De camino a Santo Domingo, en 1992, para conmemorar el quinto centenario del Descubrimiento de América, Juan Pablo ll subrayó que en México las desigualdades son «estridentes». La figura literaria es perfecta: los desequilibrios del país molestan al oído, golpean el concepto mismo de dignidad. Si, por obra de la estadística, los mexicanos somos la décima economía del mundo, por obra del sentido común nos percatamos que somos el número uno en falta de justicia social.

Y ésta comienza cuando llamamos a las cosas por su nombre. Decir fracaso de la política económica donde ha habido un evidente fracaso de la política económica. Desigualdad y pobreza son los temas de la agenda de la injusticia. ¿Por dónde empezar a cambiar el estado de la situación? Todo apunta a la educación. Y a la enseñanza, así como a la práctica testimonial de la verdad; todo apunta a que los 9 de cada 10 mexicanos que nos decimos católicos lo seamos de veras. Porque la fe quiere comunidad; quiere obras. No podemos decirnos imitadores de Cristo y soportar que millones de familias padezcan hambre.

EL OBSERVADOR 513-2

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LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO
He tomado el nombre de Benedicto porque...

El Papa habló así en su primera audiencia general de los días miércoles:
«Queridos hermanos y hermanas: Al inicio de mi ministerio como sucesor de Pedro he sentido asombro y gratitud a Dios, que me ha sorprendido ante todo a mí mismo al llamarme a esta gran responsabilidad. Pero también me da serenidad y alegría la certeza de su ayuda y la de su Madre Santísima. Me siento apoyado, además, por la cercanía espiritual de todo el Pueblo de Dios, al cual pido que me siga acompañando con su oración.

«Al reanudar las audiencias de los miércoles, quiero referirme al nombre elegido como obispo de Roma y pastor de la Iglesia universal. He tomado el nombre de Benedicto XVI en relación con el papa Benedicto XV, un valiente y auténtico profeta de paz ante el drama de la primera guerra mundial. Como él, deseo ponerme al servicio de la reconciliación y armonía entre los hombres y los pueblos, porque el gran bien de la paz es sobro todo un don de Dios, que hemos de defender y construir entre todos. El nombre Benedicto evoca, además, la extraordinaria figura de san Benito. Él es un punto de referencia para la unidad de Europa y las irrenunciables raíces cristianas de su cultura y civilización».

A continuación habló en castellano:
«Saludo ahora a los peregrinos españoles y a la Estudiantina del Instituto católico 'La Paz', de Querétaro, México, así como a los demás fieles venidos de España y América Latina, y a cuantos están unidos a través de la radio o la televisión. Queridos amigos: gracias por vuestro afecto; os bendigo a todos, a vuestras familias y seres queridos».
Al final impartió la bendición apostólica.

EL OBSERVADOR 513-3

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PINCELADAS
Buscar un lugar apropiado
Por Justo López Melús *

No busques a Jesús en el altar si estás enemistado con tu hermano. Deja tu ofrenda y sana primero tu corazón. No busques a Dios en lugares santos si donde lo has perdido es en tu corazón. Búscalo en lugar apropiado. Sólo allí lo podrás encontrar.

Un vecino encontró a Arsenio cuando éste buscaba algo de rodillas:
— ¿Qué buscas?
— Mi llave, he perdido mi llave.
Y arrodillados los dos se pusieron a buscarla. Al cabo de un rato de buscarla inútilmente dijo el vecino:
— Pero, ¿dónde la perdiste?
— En aquel rincón.
— ¡Santo Dios! Y entonces, ¿por qué la buscas aquí?
— Es que aquí hay más luz.

* Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 513-4

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA
Contestándole a un ateo
Por Claudio de Castro S.

Nunca pensé que los ateos existieran en verdad. Siempre creí que eran una fantasía, de esas que inventan las personas para darte miedo. ¿Alguien que no cree en Dios? No puede ser posible. ¿Cómo puede una persona vivir sin Dios? ¿Vivir sin la esperanza, sin pensar en la eternidad? Es tan evidente la presencia de Dios en nuestras vidas y en el universo que no tiene sentido dudar.
Ateo se define por el diccionario como una persona que niega a Dios.
Definitivamente, los ateos no existen.

He sabido de personas que se decían así mismos y al mundo que eran grandes ateos. Derramaban veneno en grandes dosis, tratando de llenar al mundo de odio. Atacaban al Papa y la Iglesia,. Hablaban de superstición, fábulas, conductas primitivas, falacias de la Iglesia, etc.
De cuando en cuando en el mundo surgen personas así que no comprenden, ni han tenido la experiencia de vivir en la presencia de Dios. No pueden comprender que el Amor está por encima del odio. La esperanza por encima de la desesperanza. Y Dios por encima de todo.
Dios existe. Pero, ¿quién soy yo para decirlo?

Dios existe, aunque ellos no quieran admitirlo.
Nadie ha podido callar su voz magnífica.
Dime, ¿nunca te has preguntado cómo es nuestro Dios? Nuestro Dios es un Dios diferente a todo cuanto podamos pensar o imaginar. Es amable y bueno, misericordioso, paciente, «El Señor es ternura y compasión, lento a la cólera y lleno de amor»... «Él perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias».

Un ateo muy famoso, André Frossard, era muy conocido en los círculos literarios de París. Fue secretario del partido comunista y enemigo declarado de la Iglesia. Él mismo escribió:
«Éramos ateos perfectos, de esos que ni se preguntan por su ateísmo. El ateísmo perfecto no era ya el que negaba la existencia de Dios, sino aquel que ni siquiera se planteaba el problema».
.Dios le salió al paso, como a san Pablo, inesperadamente.
Un día entró a una capilla en busca de un amigo. De repente, experimentó la dulce presencia de Dios. La ternura del Padre. Su amor inmenso. Fue como un abrazo en el que Dios le revelaba su existencia y su amor. Frossard salió de aquella capilla, convertido, renovado y feliz.
«Habiendo entrado allí escéptico y ateo de extrema izquierda, y aún más que escéptico y todavía más que ateo, indiferente y ocupado en cosas muy distintas a un Dios que ni siquiera tenía intención de negar —hasta tal punto me parecía pasado, desde hacía mucho tiempo, a la cuenta de pérdidas y ganancias de la inquietud y de la ignorancia humanas—, volví a salir, algunos minutos más tarde, católico, apostólico, romano, llevado, alzado, recogido y arrollado por la ola de una alegría inagotable».

No es el único. Hay cientos de casos. Ateos convertidos por la gracia de Dios. Que se han salvado a tiempo de perder una hermosa eternidad. Recuerdo haber leído un encuentro del padre Pío con un hombre que dudaba. «Padre Pío, no creo en el infierno». El padre Pío lo miró con esos ojos que atravesaban el alma y le respondió: «Ya creerás cuando llegues allá».

EL OBSERVADOR 513-5

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JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
Los medios de comunicación al servicio del entendimiento entre los pueblos
Mensaje de Juan Pablo II para hoy, domingo 8 de mayo, 39ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2005. El Pontífice hizo público este mensaje el pasado 24 de enero, fiesta de san Francisco de Sales.

Queridos hermanos y hermanas:

1.Leemos en la Carta de Santiago: «De una misma boca proceden la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así» (St 3, 10). Las Sagradas Escrituras nos recuerdan que las palabras tienen un extraordinario poder para unir a las personas o dividirlas, para crear vínculos de amistad o provocar hostilidad.
Ello no es verdad sólo respecto a palabras intercambiadas entre individuos. Se aplica asimismo a toda comunicación, donde sea que tenga lugar y a cualquier nivel. Las modernas tecnologías nos ofrecen posibilidades nunca antes vistas para hacer el bien, para difundir la verdad de nuestra salvación en Jesucristo y para promover la armonía y la reconciliación. Por ello mismo su mal uso puede provocar daños enormes, suscitando incomprensión, prejuicios y hasta conflictos. El tema elegido para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del año 2005, «Los medios de comunicación al servicio del entendimiento entre los pueblos», señala una necesidad urgente: promover la unidad de la familia humana a través de la utilización de estos maravillosos recursos.

2. Un modo importante para lograr esta meta es la educación. Los medios pueden enseñar a millones de personas cómo son otras partes del mundo y otras culturas. Por ello se han llamado acertadamente «el primer areópago del tiempo moderno;... para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientación e inspiración para los comportamientos individuales, familiares y sociales» (Redemptoris missio, n. 37). Un conocimiento adecuado promueve la comprensión, disipa los prejuicios y despierta el deseo de aprender más. Las imágenes, en particular, tienen la capacidad de transmitir impresiones duraderas y moldear actitudes. Enseñan a la gente a mirar a los miembros de otros grupos y naciones, ejerciendo una influencia sutil sobre si deben ser considerados como amigos o enemigos, aliados o potenciales adversarios.
Cuando los demás son presentados en términos hostiles, se siembran semillas de conflicto que pueden fácilmente convertirse en violencia, guerra e incluso genocidio. En vez de construir la unidad y el entendimiento, los medios pueden ser usados para denigrar a los otros grupos sociales, étnicos y religiosos, fomentando el temor y el odio. Los responsables del estilo y del contenido de lo que se comunica tienen el grave deber de asegurar que esto no suceda. Realmente los medios tienen un potencial enorme para promover la paz y construir puentes entre los pueblos, rompiendo el círculo fatal de la violencia, la venganza y las agresiones sin fin, tan extendidas en nuestro tiempo. En palabras de san Pablo, que fueron la base del mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año: «No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien» (Rm 12, 21).

3.Si esta contribución a la construcción de la paz es uno de los modos significativos como los medios pueden unir a las personas, otra es su gran influencia positiva para impulsar las movilizaciones de ayuda en respuesta a desastres naturales u otros. Ha sido conmovedor el ver la rapidez con que la comunidad internacional respondió al reciente tsunami, que provocó innumerables víctimas. La velocidad con que las noticias viajan hoy aumenta la posibilidad de tomar medidas prácticas en tiempo útil para ofrecer la mejor asistencia. De esta manera los medios pueden lograr un bien muy grande.

4. El concilio Vaticano II recuerda: «Para el recto uso de estos medios es absolutamente necesario que todos los que los utilizan conozcan las normas del orden moral en este campo y las lleven fielmente a la práctica» (Inter mirifica, n. 4).
El fundamento ético es éste: «La persona humana y la comunidad humana son el fin y la medida del uso de los medios de comunicación social; la comunicación debería realizarse de personas a personas, con vistas al desarrollo integral de las mismas» (Ética en las comunicaciones sociales, n. 21). Así pues, son en primer lugar los comunicadores quienes deben poner en práctica en sus vidas los valores y actitudes que están llamados a inculcar en los demás. Antes que nada, esto debe incluir un auténtico compromiso con el bien común, un bien que no se reduzca a los estrechos intereses de un grupo particular o nación, sino que acoja las necesidades e intereses de todos, el bien de la familia humana entera (cfr. Pacem in terris, n. 132). Los comunicadores tienen la oportunidad de promover una auténtica cultura de la vida, distanciándose de la conjura actual contra la vida (cfr. Evangelium vitae, n. 17) y transmitiendo la verdad sobre el valor y la dignidad de toda persona humana.

5. El modelo y pauta de toda comunicación se encuentra en el Verbo mismo de Dios. «De muchos modos habló Dios a nuestros padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo» (Heb 1,1). El Verbo encarnado ha establecido una nueva alianza entre Dios y su pueblo, una alianza que también nos une entre nosotros, convirtiéndonos en comunidad. «Porque Él es nuestra paz, el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad» (Ef 2, 14).
Mi oración en la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año es que los hombres y mujeres de los medios asuman su papel para derribar los muros de la división y la enemistad en nuestro mundo, muros que separan a los pueblos y las naciones entre sí y alimentan la incomprensión y la desconfianza. Ojalá usen los recursos que tienen a su disposición para fortalecer los vínculos de amistad y amor que son signo claro del naciente Reino de Dios aquí en la tierra.

EL OBSERVADOR 513-6

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ENTREVISTA EXCLUSIVA
Luis Alfredo Díaz Brito: cantor de los valores

¿Qué dice Luis Alfredo de sí mismo?
Luis Alfredo lleva más de treinta años dedicándose a la música religiosa. Ha producido más de diez discos de canciones propias y como productor de otros cantantes como la hermana Glenda, Juan Arturo, que he tenido la gracia de Dios de descubrirles a la mayoría de ellos, y grabar sus discos. Tengo más de trescientos discos como productor. Vivo con mi familia, mi esposa Monserrat, mis dos hijos, Alex y Carlota. Vivimos en una comunidad en España. Donde vivimos hay unos veinticinco laicos; todos somos artistas, pintores, gente de teatro, periodistas, y hace dos años que estamos viviendo una experiencia comunitaria; allí tenemos las oficinas de Producciones de la Raíz, donde se graban los discos de todos los músicos, la oficinas de Multifestival David, que es un festival de arte que hacemos una vez al año, desde hace veinte años. Es un festival de músicos, pintores que se reúnen durante cuatro días la segunda semana de julio, y en los últimos tres años ese multifestival se ha hecho internacional, y se ha llevado a muchos países. ¿Quién soy? Una persona que desde muy jovencito, a los quince años, comenzó a grabar música religiosa. Nací en Uruguay pero he vivido toda mi vida en Europa, en Inglaterra, Finlandia, y en los últimos veintitantos años en España. Siempre me ha interesado el arte, al que Dios me llamó también, y entonces quise unir a Dios con el arte y eso ha hecho que surgiera una productora de discos, alguien que organiza conciertos, festivales para descubrir nuevos talentos y que en los últimos años está realizando el sueño de su vida que es vivir todo eso las veinticuatro horas en una comunidad.

La relación del arte con Dios, ¿cómo es?
Es una vivencia. Los artistas solemos ser personas con vivencias. Bueno, toda la gente de hecho no se diferencia demasiado de otra persona. Ante un fallo,un dolor, una equivocación, una vivencia cualquiera que hay en la vida, un artista funciona exactamente que cualquier otra persona; pero el artista tiene la capacidad de expresarlo, tiene la técnica a través de un cuento, de un artículo, de una canción, y tiene la capacidad de decirlo de forma creativa, de tal forma que atrae a la gente, le impacta y le hace vivir la misma experiencia que uno tiene. Pero tiene que ser una persona con experiencia y vivencias fuertes, no es una capacidad superficial, no somos personas que miramos las cosas y nos quedamos sin manifestar ninguna reacción; al contrario, somos gente que reaccionamos.

¿Qué es la música?
La música es uno de los mayores elementos, actividades de comunicación con Dios, porque es una comunicación como de espíritu a espíritu. Es de las artes más espirituales, porque se la lleva el viento y no sabes como amarrarla. La pintura por lo menos dices me gusta, no me gusta, pero está dentro de este cuadrado; la música es mucho más etérea, por eso tienes habilidad y Dios siempre la ha usado en la historia para comunicarse con los hombres, y los hombres la han usado en la historia para comunicarse con Dios, rezarle, alabarle, hablar a otros hombres de Dios. Entonces la música tiene una gracia muy especial.
En la música estás orando.

¿Qué inspira a Luis Alfredo a componer y luego a cantar cada nota?
Yo tengo dos tipos de canciones, de caminos de inspiración: uno es horizontal y el otro vertical. El horizontal es el camino de los sufrimientos de los hombres: las carencias, las necesidades, las alegrías, las tristezas. Cuando veo una persona que sufre o cuando veo a una persona que está alegre reacciono y lo manifiesto de alguna manera. La otra es vertical, que es yo hacia Dios y Dios hacia mí. Tengo muchas canciones que son muy sencillitas pero muy efectivas, que hablan de esta realidad; por ejemplo, «Tan cerca de mí», «Yo no soy nada», que son canciones que hablan de oración y de contacto con Dios directamente. Y en el otro nivel tengo canciones de tipo horizontal, como «Héroe anónimo», que habla de realidades humanas.

¿Qué sucede cuando el público es un tanto denegado o recio?
Yo estoy acostumbrado a dar conciertos en ambientes poco habituales para la música religiosa, como pueden ser universidades. Muchos de mis conciertos son en contextos no religiosos. Europa es así. En América hay más cantidad de creyentes, pero nosotros allá no tenemos masa de creyentes, al contrario, cada vez son mas nulos, más pequeñitos, y, no obstante, tenemos que estar en la realidad de la calle. Primeramente, jamás me enfrento a un público recio; intento de alguna manera ganármelo, ser amigo de ellos, caerles bien, buscar puntos en común, y creo que es una de las claves para enfrentar a este público; en la medida en que haya una sintonía o la creemos a partir de allí hay una comunicación, y luego el paso siguiente es ver si mi obra les parece interesante o no. Pero la primera regla es no enfrentarse: es terrible cuando un predicador se enfrenta a un público recio.

¿Qué dice cuando está en el escenario dando un concierto?
Yo intento decir lo que a mí me gustaría que me dijeran cuando estoy abajo, que es: Dios me ama y me acepta así como soy; que no tenga miedo, que no me va a dar un palo, que me quiere, que esté tranquilo y con confianza. Cuando estoy arriba intento decir que la gente debe sentirse aceptada, querida, que no vea en nosotros cantantes, predicadores como ángeles volantes, sino a alguien muy similar a ellos.

¿Cuál es el proceso que lleva a Luis Alfredo de América a Europa?
Yo me fui a los 15 años porque mi país, Uruguay, estaba pasando hace treinta años grandes problemas políticos. Entonces las universidades estaban cerradas, no había posibilidades de seguir estudiando. Yo quería estudiar cine y, no obstante, como en el momento no se podía estudiar cine, estudiaba pintura; pero no se podía seguir estudiando y por esa razón unos amigos me invitaron a ir a Europa y gracias a Dios que fue así porque muchos de mis compañeros en el siguiente mes y medio iban a desaparecer porque hubo un golpe militar muy grande. Pienso que el Señor tuvo la gracia de tomarme y llevarme a otra parte del mundo. De Finlandia me fui a España y seguí estudiando.

¿Qué papel juegan los valores en la música?Cantar de valores hoy en día, significa tener mucho valor para hacerlo porque normalmente se cantan contra valores, se cantan vulgaridades que son las que tienen más precio, las que se venden bien. Y también se cantan cosas superficiales. Para cantar de valores, de cosas serias y profundas, se necesita tener mucha valentía hoy día, pero yo pienso que es una responsabilidad de los cantautores que hacemos música, desde la fe, cantar cosas de verdad.

(Entrevista realizada por María Velázquez Dorantes)

EL OBSERVADOR 513-7

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CULTURA
Benedicto XVI: ante los desafíos de la modernidad
Por Rodrigo Guerra López

La conmoción mundial por la muerte de Juan Pablo II fue seguida de una nueva conmoción: la elección de Joseph Ratzinger como sucesor de Pedro. Las críticas al nuevo Papa no han tardado en aparecer. Por una parte, algunos de los personajes con los que en el pasado el cardenal alemán se había enfrentado desde la trinchera de la Congregación para la Doctrina de la Fe de inmediato han reaccionado ácidamente.Hans Küng le ha dado cien días al nuevo Pontífice para mostrar signos de «apertura», mientras que Leonardo Boff dice sentirse defraudado, ya que, en su opinión, el perfil de Ratzinger va a agravar la situación de dolor, amargura y división interna que existe en la Iglesia católica. Otras voces, esta vez más nacionales, han dicho que Ratzinger es un ultraconservador opuesto a todo cambio, un inmovilista que no cuenta con las categorías para leer el mundo posmoderno y sus exigencias reales. Un Papa caracterizado por el «no» a todas las cosas gratas de la vida.

La caricaturización del perfil de Ratzinger tiene diversas causas. Su cosmovisión filosófica y teológica se construye en un espacio alternativo al que jaloneó a la Iglesia durante el periodo correspondiente a la Guerra Fría. Esto quiere decir que el teólogo alemán no simpatizó jamás ni con los grupos racionalistas que buscaban desmitificar al «Cristo de la fe» para dar paso al «Jesús histórico», ni con los neotomismos antimodernos que criticaban, y critican, todo pensamiento diverso al de Tomás de Aquino como peligroso o extraviado.

Ratzinger maduró intelectualmente en un diálogo profundo con grandes figuras del pensamiento católico del siglo XX que buscaban recuperar la especificidad del cristianismo frente a sus categorizaciones teóricas. En efecto, autores como Maurice Blondel, Romano Guardini, Henri de Lubac o Hans Urs von Balthasar, si bien tienen cada uno su propia perspectiva, coinciden en señalar que lo esencial del cristianismo no es su moral, no es una cierta filosofía y mucho menos un cierto proyecto social. El cristianismo no anuncia una idea sino a una Persona viva. El cristianismo no es una teoría sino un momento de Dios (kairós) que se expresa en el tiempo (krónos) y que construye una compañía presente en la historia (koinonía).

Asimismo, Ratzinger desarrolló una crítica de la modernidad ilustrada desde la recuperación de la perspectiva antropológica ofrecida por Agustín de Hipona. En efecto, la modernidad ilustrada se ha caracterizado desde la época de Descartes, de Vico y de Kant como el esfuerzo por construir desde la razón autofundada un proyecto histórico que permita la emancipación práctica de los seres humanos. Este sueño de liberación desde la razón se ha desplomado durante el siglo XX dejando al descubierto las múltiples preguntas que caracterizan al hombre posmoderno en la actualidad.

El puro pensar racionalista y pragmático ha fracasado y es preciso reformularlo. Sin embargo, la reformulación más profunda no proviene de alguna astuta teoría sino de la certeza respecto de que el hombre no vive sólo del pan de la factibilidad; como hombre, y en lo más propio de su ser humano, vive de la palabra y del amor que se donan. Lo donado es el pan del que se alimenta el hombre en lo más propio de su ser. Sin lo donado, sin lo gratuito, sin el amor, cualquier hombre o mujer llega pronto a la situación del «ya no puedo más» aunque viva en medio de un confort extraordinario. La fe cristiana precisamente es una opción en pro de que lo recibido precede al hacer. La fe cristiana precisamente significa creer en que Alguien me ha amado primero y que ese amor sostiene mi ser y mi obrar a pesar de mi fragilidad y de mi limitación.

Desde esta perspectiva, Ratzinger logra hacer una novedosa interpretación sobre el Estado moderno: éste no puede ser considerado en modo alguno «sociedad perfecta» (como quieren algunos católicos) o máxima expresión del Espíritu (como quiere Hegel). El Estado no puede sostenerse por sí mismo. Los valores que lo lubrican y vitalizan no provienen del poder sino de estratos profundos en la vida de las personas y de las familias que emergen plenamente cuando la interpelación cristiana acontece. Recientemente Jürgen Habermas, conocido filósofo de la última generación de la Escuela de Frankfurt, ha reconocido que Ratzinger tiene razón en lo esencial a este respecto. Habermas dice: «el cristianismo, y nada más, es el fundamento último de la libertad, de la conciencia, de los derechos humanos y de la democracia, puntos de referencia de la civilización occidental».

En el mundo posmoderno y globalizado, marcado por la irracionalidad, la diversidad, y el fragmento, Ratzinger tiene un inmenso desafío. No es lo mismo reproponer la fe en un contexto de alta ideologización como el de la Guerra Fría que en un ambiente de desencanto existencial y pragmatismo utilitario como el que caracteriza a muchas sociedades en el mundo presente. La nueva interdependencia global, sumada a las nuevas modalidades de violencia terrorista, reclamarán una palabra y una acción del nuevo Papa que tal vez nos hagan comprender mejor el significado del nombre que eligió: Benedicto. Su homónimo más inmediato fue precisamente el Pontífice que trabajó por la paz en el inédito clima de la Primera Guerra Mundial.

EL OBSERVADOR 513-8

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FIN

 
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