El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
29 de mayo de 2005 No.516

SUMARIO

bulletPORTADA - El Observador y el Instituto Mounier lanzan nueva editorial
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Morralla sentimental
bulletLA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO - Señor se abaja para atendernos
bulletCOLUMNA HUÉSPED - Asunto: mi amiga embarazada
bulletPINCELADAS - Tres botes
bulletREPORTAJE - Fumar o no fumar...
bulletDía mundial sin tabaco
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA - Las cosas que no comprendo
bulletCONTEXTO ECLESIAL - Mensaje del papa Benedicto XVI con motivo de los 50 años del CELAM
bulletAÑO DE LA EUCARISTÍA - Ante el vacío existencial, el corazón de Cristo como lugar de plenitud y de acogida

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PORTADA
El Observador y el Instituto Mounier lanzan nueva editorial
El Observador / Redacción
Como un esfuerzo sin precedentes para relanzar en el mercado de lectores de México y España la edición de textos católicos, El Observador y el Instituto Emmanuel Mounier han puesto en circulación, este mes de mayo, los dos primeros títulos de la colección «Dos Mundos».

Se trata de Los Alrededores de Sor Juana (Aproximaciones a la vida religiosa de Sor Juana Inés de la Cruz), cuyo texto principal es del sacerdote potosino Joaquín Antonio Peñalosa (1923-1999), y la edición de Jaime Septién, así como Una Iglesia que Piensa, del filósofo personalista español Carlos Díaz.

Recordar que Sor Juana quería la santidad

El libro de Sor Juana Inés de la Cruz da inicio a la colección «Antologías y Textos Clásicos», en la cual se pretende volver a poner en circulación libros, investigaciones o recopilaciones de textos de autores católicos que han conformado la identidad de la fe en el ámbito cultural de ambos continentes.
En esta ocasión se escogió, para iniciar, un texto sobre la vida religiosa de la monja mexicana, la más grande poeta que haya dado nuestra lengua y cuya confesión de santidad ha «incomodado» a gran parte de la crítica laica, que se acerca a ella desde una perspectiva puramente literaria.
Los Alrededores de Sor Juana investiga, de la mano de Peñalosa y con un apéndice selecto de textos religiosos de la misma «Fénix mexicana», la vida en los conventos de fines del siglo XVII y la forma como Sor Juana tomó los hábitos, organizó su acción hacia la salvación y la forma como penetró en la muerte el 17 de abril de 1695, después de haberse deshecho en caridad por los apestados de la gran epidemia que asoló la capital de la Nueva España.

Poner a funcionar las razones de la fe

El texto que inaugura la colección «Una Iglesia que Piensa» lleva el mismo nombre, y su autor es una figura prominente del universo cristiano de la actualidad: el filósofo personalista-comunitario Carlos Díaz. Se trata —como los más de 160 libros de su autoría— de un poderoso alegato a favor de quien vive la fe sin adjetivos, frente a la cristiandad universitaria difunta; es decir, frente a una cristiandad de teoría, que rehusa enfrentar el dolor de la pobreza y el dinamismo del sacrificio de los testigos de Jesús. Libro polémico que invita al lector a conseguir los rudimentos necesarios para educar enseñando, testimoniando la fe y acogiendo al otro meditando siempre ante la Cruz, «después de una buena confesión, personal y comunitaria».

Una santa y varios ensayos de urgencia

La colaboración entre El Observador y el Instituto Emmanuel Mounier se amplía con la edición y puesta en circulación de la colección «Sinergia». Durante el mes de mayo comienzan a circular en México y España dos textos que tocan tanto la vida de Edith Stein como la actualidad del cristianismo frente a una sociedad dominada por los medios de comunicación y por la indiferencia.
Edith Stein es un texto claro, conciso, penetrante, de la filósofa argentina Inés Riego, profesora de la Universidad de Córdoba y presidenta del Instituto Mounier en Argentina. Una biografía muy bien escrita, puerta de entrada al universo de la santa predilecta de Juan Pablo II: «una ráfaga vivificadora e inflamada del espíritu de amor que tanto necesita nuestra hora».
También aparece Negocios Contra Cultura, una serie de ensayos de urgencia, en los que el director de El Observador, Jaime Septién, resume conferencias y encuentros en España, Estados Unidos y México, en los cuales aborda la realidad actual desde su profesión, el periodismo, y desde su fe, el catolicismo, asumiendo el «serle útil a Dios mediante la transmisión de la esperanza entre los hombres».

EL OBSERVADOR 516-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Morralla sentimental
Por Jaime Septién

El peor de los mundos posibles sobreviene cuando, entre los poderosos, se llega a la conclusión de que hay que eliminar o «educar» a los no poderosos para prevenirlos de posteriores sufrimientos. Es un sentimiento filantrópico que nace, periódicamente, del corazoncito sentimental, iletrado y blando como un merengue puesto tres horas al sol, de aquellos que han llegado a la política de carambola y que ahora creen que están ahí por sus dotes de estadistas y visionarios.

Cuando los escucho hablar de «sexo seguro» no puedo más que retroceder en el tiempo y escuchar las consignas de «paraíso seguro» de los comunistas, o de «desarrollo seguro» de los capitalistas. Los primeros le entregaron al proletariado la misión de aplastar a la burguesía para que surgiera el reino de la gran justicia. Los segundos le entregaron al mercado la conducción de lo social, esperando que su fuerza nivelara la economía de todos los ciudadanos. Ambos fallaron estrepitosamente.

Ahora, nuestras «autoridades» políticas coquetean con la idea de poner en las secundarias y preparatorias de bajos recursos máquinas expendedoras de condones, para evitar embarazos no deseados, madres solteras (o solitarias), prácticas de riesgo y enfermedades de transmisión sexual.

Piensan los involucrados —muchos de ellos contratados por la Secretaría de Desarrollo Social— que vendiendo preservativos como papas fritas, los jóvenes pobres van a poder, finalmente, igualar la obtención de placer de los jóvenes ricos, y no van a tener que distraer a los médicos con gonorreas o, aún más fastidioso, con peticiones de «interrupción de embarazo» en «productos» indeseables.

Ya basta de pláticas y de rollos, nos vienen a decir estas joyas; hay que poner manos a la obra o, mejor dicho, garantías a los muchachos de que pueden seguir tratando como objetos a las muchachas. Y a las muchachas llenarles el coco de cancioncillas tipo «yo soy la dueña de mi cuerpo y de mi sexualidad; puedo hacer con él y con ella lo que yo quiera».

El Estado, mejor dicho, el gobierno —que sustituye a los padres sin que los padres parezcamos ofendidos— sabe lo que es bueno para la juventud. Y lo que es bueno es que los alumnos de secundaria tengan sexo «seguro», que los de preparatoria aprendan a hacer piruetas y que los de universidad se gradúen en sexología aplicada mucho antes que en cualquiera otra disciplina. Sin ese aprendizaje, han de pensar los vendedores de baratijas de quinta que tenemos en secretarías clave para el desarrollo humano del país, la vida no vale la pena de ser vivida.

Para controlar el nacimiento de nuevos seres humanos, lo mejor será provocar el descontrol institucionalizado de los comportamientos sexuales. Alejar la sexualidad del amor y acercarla al puro placer Y con ello tener una juventud cada día más pragmática: «quieres tener sexo a los 14, no te inhibas, no te dejes llevar por el beaterío que te susurra al oído que todo tiene su tiempo; mira, el gobierno todopoderoso ha pensado en ti, ha visto que te enfermas y que echas al mundo hijos no deseados. Por eso te pone esta máquina de condones donde antes se vendían cacahuates; es por tu bien: úsalos, mañana te podrías arrepentir de no haberlo hecho. Porque contenerte, por Dios, eso no vas a poder nunca».

Y ahí vamos, de sorpresa en sorpresa. Mañana pondrán un burdel en el patio de recreo, para evitar que alumnos y alumnas crucen la calle y se vayan al burdel de la esquina. Si lo hacen allá, mejor que lo hagan aquí. No vaya a ser que los atropelle un coche. Ya se sabe que ahora manejan como locos...

EL OBSERVADOR 516-2

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LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO
El Señor se abaja para atendernos

Continuando con las catequesis de los salmos y cánticos bíblicos, Benedicto XVI comentó el salmo 112 en audiencia general. Dijo de él que es «auténtica puerta de entrada a una pequeña colección de salmos que va del 112 al 117, convencionalmente llamada el 'Halel egipcio'. Es el aleluya, es decir, el canto de alabanza, que exalta la liberación de la esclavitud del faraón y la alegría de Israel en su servicio libre al Señor en la tierra prometida.

«El salmo 112 es un breve himno en el que el original hebreo consta sólo de unas sesenta palabras, henchidas de sentimientos de confianza, de alabanza, de alegría.

«La primera estrofa exalta 'el nombre del Señor', que, como se sabe, en el lenguaje bíblico indica a la misma persona de Dios. En tres ocasiones resuena en el centro de esta oración de adoración. Todo ser y todo el tiempo, 'de la salida del sol hasta su ocaso', dice el salmista, se une en una única acción de gracias.

«La segunda parte (versículos 4-6) celebra la trascendencia del Señor, descrita con imágenes verticales que superan el simple horizonte humano. Se proclama: el Señor 'se eleva sobre todos los pueblos', 'se eleva en su trono' y nadie puede estar a su nivel; incluso para ver los cielos 'se abaja', pues 'su gloria está sobre los cielos'.

«De este modo, pasamos al último movimiento del salmo (versículos 7-9). El Señor se abaja con solicitud hacia nuestra pequeñez e indigencia, que nos llevaría a retraernos con temor. Señala directamente con su mirada amorosa y con su compromiso eficaz a los últimos y miserables del mundo: 'Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre' (v. 7).

«Dios se inclina, por tanto, ante los necesitados y los que sufren para consolarles. Y esta expresión encuentra su significado último, su máximo realismo en el momento en el que Dios se inclina hasta el punto de encarnarse, de hacerse como uno de nosotros, como uno de los pobres del mundo».

EL OBSERVADOR 516-3

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COLUMNA HUÉSPED
Asunto: mi amiga embarazada
Por Nieves García/ Mujer Nueva
«Hola, tengo 15 años, soy nueva en el foro, soy de Asturias (España) y, bueno, a lo que voy es que tengo una amiga de 16 años que se quedó embarazada de un hombre de 28 años (no fue por violacion sino que los dos querían). Mi amiga está embarazada y se lo dijo al hombre, y éste le ha pegado y le dijo que se aleje de él, que no quiere saber nada. Mi amiga se lo a dijo a su padre, y él le dijo que no le dejaba abortar, que era culpa suya estar embarazada. Mi amiga quiere abortar porque con 16 años dice que es «fastidiarse la vida», ya que ella sale todos los sábados, además de que va a clases y salimos todas las tardes.Ccon un hijo ya no podría hacer nada de eso, y lo peor es que se avergüenza, dice que no puede salir a la calle embarazada. Yo no sé qué hacer, la decisión es suya pero me gustaría hacer algo para que recapacitase y no aborte».

Este es un mensaje aparecido en el foro de una conocida página web española. No es ficción, es un caso real de los miles que se están dando cada año. Sólo en España, en el año 2002 hubo 77 mil abortos, y más de la mitad de ellos se practicaron a adolescentes menores de 17 años. No nos quedemos sólo en las cifras. Detrás de cada número hay un rostro, una mirada llena de temor y un corazón que tuvo miedo; hay una mujer joven que apenas inicia su proyecto de vida. Es alguien que sufre. Cada una de ellas es hija de alguien, hermana, amiga... es una persona.

Haber sufrido un aborto es una tragedia; haberlo tenido siendo una chiquilla que no llega a los 17 años lo es mucho más. Pero las tragedias no comienzan de la nada. Ésta se inició mucho antes, cuando esa joven de apenas 13 ó 14 años comenzó a tener relaciones sexuales con un amigo, un conocido o... un desconocido con quien esa noche coincidió.

Los medios de comunicación y los amigos, esos que generalmente no suelen estar en el momento difícil, se lo han presentado fácil: «Si no tienes sexo, eres tonta; es lo normal ¿Qué tiene de malo? Todo el mundo lo hace. Te puedes cuidar». El cine, la TV, los testimonios ridículos de quien preconiza el ejercicio de la sexualidad como el mejor medio para evitarse traumas; todos hablan de sexo seguro, sexo y amor, como si fueran sinónimos. Y cuántas, sintiendo el primer impulso a buscar ese amor al que se sienten llamadas, acaban en brazos de alguien que las hizo sentir importantes al inicio, y después solo dejó en sus vidas tristeza, miedo y quizás algo de vergüenza.

La primera vez que la amiga de quien se habla en el citado foro tuvo relaciones, ¿qué pensó?, ¿qué sintió?, ¿qué se rompió en su alma?, ¿qué quedó en su corazón? Cuando alguien, sea hombre o mujer, se siente «usado» como si fuera una cosa, queda siempre triste, aunque guarde sus lágrimas en lo profundo, y se gloríe hacia fuera de sus «hazañas sexuales». Y ahora, con 16 años, ya es madre. Aunque aborte, nunca dejará de serlo. Una madre lo es para siempre de su hijo, lo llegue a conocer algún día o jamás vea su rostro.

Eulalia Solé se preguntaba en un artículo publicado en La Vanguardia: «¿Cómo es posible que diez de cada mil adolescentes de 14 a 17 años se queden embarazadas?». Su asombro provenía de lo despiertas que son hoy las adolescentes para usar el móvil, viajar, chatear y estar al día. ¿Cómo es posible que no se sepan «cuidar»?

Los medios para practicar el «sexo seguro» no suelen ser tan seguros. Nos cuesta aceptar que no tenemos en nuestras manos el secreto de la vida y ésta acaba germinando a pesar de nuestros esfuerzos por impedirlo. Pero, independientemente de razones técnicas, que al final son siempre mejorables, las preguntas que nos deberían de quemar por dentro deberían ser otras: ¿Por qué esta adolescente tiene que vivir a esta edad la tragedia de separar su cuerpo de su alma, practicando un sexo que más la animaliza que la humaniza? ¿Por qué tiene que vivir el sexo sin haber conocido el amor verdadero? ¿Quién le ha hecho creer que tiene un cuerpo y no le ha dicho que ella es también su cuerpo? ¿Por qué tiene que hipotecar su corazón con experiencias que pueden acabar, y de hecho acaban, en un drama de por vida? ¿Por qué se les quita la ilusión más grande que un hombre y una mujer pueden tener, que es creer en el amor de otro que no me pide nada y sólo busca mi bien, sencillamente porque me ama a mí, y no sólo mi cuerpo?

Tristemente, la propaganda del sexo seguro y del derecho al propio cuerpo sólo beneficia a las compañías de producción de anticonceptivos que mueven anualmente cantidades tan disparatadas como 80 millones y 100 millones de dólares, invertidos sólo en anticoncepción. A esta joven la propaganda sólo le sirvió para llorar.

EL OBSERVADOR 516-4

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PINCELADAS
Tres botes
Por Justo López Melús *

Dios se sirve del hombre para realizar sus planes. Dios no quiere hacer en mi lugar lo que soy perfectamente capaz de hacer por mí mismo.

Un sacerdote preparaba un sermón sobre la Providencia. Entonces reventó una presa y empezaron a evacuar a la gente. El sacerdote pensó: «No debo huir como los demás, debo confiar, practicar lo que predico».
Cuando ya llegaba el agua a su ventana pasó una barca y le gritaron:
— ¡Salte, padre!
— No, hijos míos, yo confío en la Providencia.
El agua subió, pasó otra barca. Lo llamaron, pero se negó otra vez. Se subió al campanario, fueron a rescatarlo y no aceptó.
— Dios no puede fallarme —decía.
Cuando se ahogó y fue al Cielo, se quejó ante Dios:
— Por qué no hiciste nada por salvarme?
— Bueno, te envié tres botes, ¿no lo recuerdas?

* Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 516-5

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REPORTAJE
Fumar o no fumar...
Por Diana R. García B.

Triste noticia: el establecimiento hace 17 años del Día Mundial sin Tabaco como una medida para alentar a los fumadores de todo el mundo a que se abstengan de fumar, no ha servido de mucho. Ciertamente en muchos países ya está prohibido fumar en lugares públicos y de trabajo, pero la verdad es que gran cantidad de personas que no fuman siguen siendo víctimas de la irresponsabilidad de los adictos al cigarrillo.

Cuando una persona enciende un cigarro hace que unas cuatro mil sustancias químicas altamente dañinas se desprendan a la atmósfera en forma de partículas y gases. La contaminación se da tanto por el humo que exhalan los fumadores, como por el humo emanado por la combustión del cigarro; este último es el culpable de la liberación de la mayor cantidad de gases, y de cerca de la mitad de las partículas que se desprenden, lo que permite entender por qué el cigarro es capaz de causar enfermedades y muerte hasta en los no fumadores (llamados «fumadores pasivos»).

Entre las peligrosas sustancias que se desprenden de un cigarro consumido figuran: benzopireno, monóxido de carbono, dióxido de azufre, alquitrán, cianuro de hidrógeno, formaldehído, restos de plomo y arsénico, etc., además del amoniaco que «regalan» las tabacaleras. ¿Para qué agregan esta última sustancia? Al inocular amoniaco en el cigarro se logra incrementar en más de cien veces la absorción de nicotina libre en los fumadores, y como la nicotina es una sustancia más adictiva que muchas drogas ilegales, esto convierte a los amigos del tabaco en drogodependientes.

Los dañinos efectos del cigarro incluyen: aumento del riesgo de cáncer de pulmón, enfisema y bronquitis crónica; riesgo de aumento de ataque cardiaco de 2 a 4 veces; aumento del riesgo de cáncer de laringe, boca, esófago, vejiga, riñones y páncreas; infertilidad; mayor riesgo de aborto en caso de embarazo, de muerte súbita del bebé y poco peso al nacer en bebés de madres fumadoras; envejecimiento prematuro de la piel; menopausia prematura y mayor riesgo de osteoporosis en mujeres mayores.

Pánico en Francia

Pero la gente está tan acostumbrada al cigarro que ya le perdió miedo al enemigo. Una campaña antitabaco realizada en 2002 en Francia es muestra de ello: un domingo por la noche se transmitió el siguiente anuncio de cinco segundos a través de las siete principales televisoras francesas: «Aviso a los consumidores: restos de ácido cianhídrico, de mercurio, de acetona y de amoniaco han sido descubiertos en un producto de consumo corriente. Para saber más, llame gratuitamente al número....».
El sistema contestador, preparado para recibir 50 mil llamadas por hora, quedó bloqueado en unas cuantas cuando cundió el pánico por todo el país ante la posibilidad de que se tratara de un alimento en mal estado o de un producto higiénico. Los más rápidos en marcar escucharon, asombrados, un mensaje grabado en el que se aclaraba que el producto peligroso era el simple cigarro.

¿Fumar es pecado?

El año pasado, en una pequeña localidad de Noruega, se prohibió fumar tanto durante el trabajo como fuera de él a los funcionarios municipales. Lógicamente, los fumadores pusieron el grito en el cielo, obligando a un tribunal local a sentenciar que fumar durante el trabajo era (¡Dios mío!) un «derecho fundamental».

Pero, aunque una determinada ley solape un comportamiento dañino, el cristiano sabe que la verdadera medida de las cosas no es la que dictaminan los gobiernos: «Todo me es lícito; mas no todo me conviene» (1 Cor 6, 12). En términos generales, el tabaquismo conduce a la muerte, lo cual es una clara violación a la voluntad de Dios que dice: «No matarás».

Así lo explica monseñor Sgreccia en su Manual de bioética: «Fumar, considerado en el conjunto de las consecuencias y suponiendo un uso no simplemente ocasional sino habitual y con dosis relevantes, constituye una real gravedad por los serios daños para la salud propia y ajena (...). La valoración ética de los riesgos se considera también por relación al hecho de que no reporta ningún beneficio». Sin embargo, «en cuanto a cada individuo, es muy difícil pronunciarse con un juicio de gravedad sobre la responsabilidad subjetiva porque muchos están convencidos de buena fe de que también 'quien fuma puede vivir cien años', y también porque existen estados de ánimo diversos que incentivan este hecho (fumadores ocasionales, habituados, obstinados, etc.)».

Probablemente el fumador obstinado continuará obstinado por el resto de su vida. Pero ojalá que al menos podamos convencerlo de lo siguiente: Tu derecho a fumar acaba donde empieza mi derecho a respirar.

EL OBSERVADOR 516-6

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Día mundial sin tabaco
Por Gilberto Hernández García

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente se producen casi cinco millones de muertes por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco.

El 70% de estas muertes se produce en los países desarrollados, donde el consumo de tabaco ha aumentando espectacularmente. El 30% de la población mundial adulta es fumadora. Actualmente se reconoce que esta adicción convierte a 58% de la población en fumadora pasiva, afectándole hasta el extremo de padecer las mismas enfermedades que una persona fumadora. Este vicio afecta a todos los aparatos y sistemas del organismo, desde los que entran en contacto con el humo, como labios, boca, lengua y pulmones, hasta cualquier otro órgano que aparentemente no tendría que ser afectado.

Ante estas cifras, desde febrero de 2003 la OMS redactó el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), documento de alcance mundial que busca contrarrestar y prevenir el daño que ocasiona el tabaco a los individuos y a la sociedad, por medio de acciones como limitar la publicidad de los cigarrillos, proporcionar información veraz a la población sobre las consecuencias del consumo de estos productos, adoptar medidas contra el contrabando de este producto, aumentar impuestos, y sobre todo, realizar campañas de prevención enfocadas a los jóvenes, principalmente.

Otra medida de la OMS fue la de haber establecido desde 1988 el Día Mundial sin Tabaco, que se celebra el 31 de mayo, como medida para hacer conciencia en las personas sobre el daño real que el consumo de este producto ocasiona.

Por lo pronto, el Día Mundial Sin Tabaco 2005 se centrará en el papel fundamental que desempeñan los profesionales de la salud en la lucha contra el tabaco. Los profesionales sanitarios llegan a un alto porcentaje de la población destinataria y tienen la oportunidad de ayudar a los fumadores a cambiar de comportamiento.

EL OBSERVADOR 516-7

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA
Las cosas que no comprendo
Por Claudio de Castro S.

A veces alguien me pregunta: «Si Dios es tan bueno, ¿por qué permite esta catástrofe? Si Dios es tan bueno, ¿por qué existe esta enfermedad?».
Me he visto tentado a responder: «Búscalo y comprenderás».
Porque quien busca a Dios, lo encuentra.
Él siempre sale al paso del hombre.
La verdad es que hay muchas cosas que no comprendo y quizás nunca lo haga. Con los años he dejado de cuestionarme. Aprendí a reconocer en mi vida la presencia paternal de Dios.
Esto me basta.
No necesito más.
Confiar a pesar de que las cosas no parecen tener sentido.
Confiar a pesar de todo.
Confiar siempre en mi Padre Celestial.

EL OBSERVADOR 516-8

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CONTEXTO ECLESIAL
Mensaje del papa Benedicto XVI con motivo de los 50 años del CELAM

Hace 50 años mi venerado predecesor Pío XII, acogiendo el deseo expresado por la Conferencia General de los Obispos Latinoamericanos reunidos en Río de Janeiro del 25 de julio al 4 de agosto de 1955, instituía el Consejo Episcopal Latinoamericano con el objetivo de apoyar el trabajo pastoral de los obispos, y al mismo tiempo dar respuestas a algunos de los graves problemas de la Iglesia en Latinoamérica.

En medio siglo de existencia el CELAM ha ofrecido su servicio a los episcopados de los países de América Latina ayudando a afrontar en armonía de esfuerzos y con espíritu eclesial los desafíos del subcontinente latinoamericano y empeñándose dentro de la comunión episcopal a dar vigor a lo que en el curso de los años se ha llamado la nueva evangelización.

Consciente de que Cristo es el centro de la fe católica y que la finalidad de la nueva evangelización es ayudar a que cada persona encuentre a Cristo vivo, el CELAM ha animado intensamente la labor del Episcopado Latinoamericano para que dé testimonio de lo que significa ser fiel discípulo de Cristo y alimente la propia fe en la escucha de la Palabra de Dios.

Ya desde su fundación, el CELAM ha sido llamado a dar un particular apoyo a la promoción de las vocaciones para que sean numerosas y santas. Mirando a futuro, el CELAM deberá seguir ofreciendo su importante contribución y decidido apoyo en este campo para enseñar a descubrir los signos de la llamada y acompañar en la respuesta.

Deseo recomendar igualmente a la reflexión del CELAM el cuidado de la pastoral de la familia asediada en nuestros tiempos por graves desafíos representados por las diversas ideologías y costumbres que minan los fundamentos mismos del matrimonio y de la familia cristiana.

Hay que poner un acento especial en la catequesis familiar y en la promoción de una positiva y correcta visión del matrimonio y de la moral conyugal. Contribuyendo de esta forma a la formación de familias genuinamente cristianas que brillen por la vivencia de los valores del Evangelio. La familia cristiana, verdadera iglesia doméstica, será también semillero de abundantes y santas vocaciones.

En su objetivo de promover la colaboración entre los obispos y de éstos con la Santa Sede y de hacer crecer de este modo el afecto colegial, el CELAM buscará incrementar el espíritu de comunión, de caridad mutua en la vida interna de la Iglesia.

En el mismo ejercicio de la pastoral debe resplandecer esta unidad en la caridad entre los pastores, entre éstos y las personas consagradas en la vida religiosa y entre las mismas personas que viven su consagración dentro del carisma propio de su comunidad. En todo ello, teniendo presente el modelo de nuestro Salvador que vino al mundo no a ser servido sino a servir.

Con el firme deseo de que esta conmemoración avive en los obispos y en todas las iglesias particulares de Latinoamérica un impulso evangelizador cada vez más vigoroso y que la gracia del Señor siga haciendo muy fecunda vuestra labor pastoral, os encomiendo a nuestra Señora de Guadalupe, Madre de América, y les imparto de corazón la bendición apostólica.

Benedictus XVI

EL OBSERVADOR 516-9

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AÑO DE LA EUCARISTÍA
Ante el vacío existencial, el corazón de Cristo como de plenitud y de acogida
Por el Pbro. Prisciliano Hernández Chávez, CORC

Hoy, como nunca, el mundo necesita de amor. Einstein afirmó que el problema del momento no es el de la energía atómica, sino el del corazón humano. La muerte de Dios en la cultura contemporánea es el preámbulo a la muerte del hombre. Asistimos a los más pavorosos reduccionismos en virtud de una visión cientista del hombre; señalamos uno que está presente, entre otros, en el candelero de la acción y del debate: el biologismo. Se manipulan las células humanas en pro de beneficios para la salud, ocultando los propósitos economicistas, como lo afirmó Juan Pablo II en su mensaje final al Congreso Eucarístico de Guadalajara; así se justifican los miles de asesinatos de seres humanos en estado embrionario porque no se reconoce ese momento como un estadio del desarrollo de la persona cuya dignidad es absoluta en cualquier momento; como si por un microscopio se pudiera ver o no ver a una persona en cuanto persona, cuando su entidad, sin negar su dimensión orgánica, es compleja y posee otro nivel conocido a posteriori por otros métodos de carácter filosófico-deductivos, o, en nuestro caso, por nuestra visión teológica y de fe cuando tratamos el tema de la Inmaculada Concepción, quien es persona. Se olvida o se silencia ciegamente el estadio inicial de una persona, aunque susceptible de desarrollo.

Ni el progreso —indefinido a todas luces sin la brújula del sentido trascendente de la persona— ni las comodidades tecnológicas han liberado al ser humano del vacío existencial que se palpa primordialmente en la juventud, cuyo escepticismo práctico y cuyo horizonte existencial carece de sentido último. Los jóvenes quedan a merced de la sociedad de masas sin rostro humano, manipulada por los medios. Así es imposible que asuman su responsabilidad si no se posee la orientación última de la vida; les quedan sólo los actualismos de la agresión, de las adicciones, cuando no del suicidio, como salida a su depresión o a la desesperación nihilista.

En este contexto cobra su vitalidad el mensaje tan antiguo y tan nuevo del Redentor del Hombre, Jesucristo, centro y clave del cosmos y de la Historia en la perspectiva de su Corazón, como lugar de encuentro amoroso para sanar las heridas del alma y del corazón. Del alma, pues nos muestra el horizonte de nuestro itinerario esencial: el principio, su medio y su término que es el ser divino, el hogar trinitario. Somos llamados a participar del misterio de su comunión amorosa por toda la eternidad. Jesús, cuyo Corazón fue traspasado y después de su resurrección sigue abierto como camino hacia el Padre, como vehículo de comunicación del Espíritu Santo —Amor personal del Padre y del Hijo, vivificante, constitutivo del gozo, de la paz, de la comunión, de la vida interior y principal agente de la evangelización radical—, como hogar de la Familia divina, para sanar las heridas de nuestras vulnerabilidades y de las pérdidas del propio drama personal. En su Corazón, nuestro corazón puede arder, como el de los discípulos de la aldea de Emaús, en el anochecer existencial de nuestra época. Corazón palpitante de Cristo traspasado y glorificado lo encontramos en la Santa Escritura, norma normas non normata —norma que norma no normada , expresión feliz de K. Rahner— cuyo Corazón late desde el Génesis hasta el Apocalipsis como apertura de su autorevelación y autocomunicación amorosas, cuyo origen es su autorrealización en la esencia divina, en el dinamismo intratrinitario de las divinas personas. En el Corazón de Jesús se revela este amor trinitario para toda la humanidad.

Comporta un llamamiento —de nuestra parte—, a la solidaridad salvífica, de Corazón a corazón. De aquí la necesidad del encuentro de nuestro corazón con el Corazón de Cristo, Horno ardiente de caridad, y a la vez nuestro reposo y descanso en las horas aciagas, o en las horas del bombardeo inmisericorde de la cultura de las imágenes.

A nuestro Redentor lo encontramos en la sagrada liturgia, la liturgia que es liturgia del Corazón de Cristo, particularmente de la Santísima Eucaristía, ya que es un modo de ser de Cristo que pasa al cristiano, en palabras de Juan Pablo II; del Costado de Cristo dormido en la cruz manaron los sacramentos; de su Corazón traspasado, fuente de la salvación, proceden como concreciones singularizadas de su misterio salvífico.

Lo encontramos en los pobres de ayer y en los miserables de hoy: el huérfano, la viuda, el carente de medios económicos, los psicodependientes, los adictos, los enfermos del corazón y del alma. En mi cercanía a ellos escucharé la voz del Señor que me dirá con el profeta después de romper las cadenas injustas, de levantar los yugos opresores, de compartir el pan con el hambriento, de abrir la casa al pobre, de vestir al desnudo, de no dar la espalda al hermano: «entonces surgirá tu luz como la aurora y tus heridas sanarán en seguida, tu recto proceder caminará ante ti y te seguirá la gloria del Señor. Entonces invocarás al Señor y él te responderá; pedirás auxilio y te dirá: «Aquí estoy»… entonces surgirá tu luz en las tinieblas y tu oscuridad se convertirá en mediodía» (Is 58, 8-9. 10 b).

El amor al Corazón de Cristo no procede del hombre, sino de lo alto. Es su Corazón el lugar del encuentro decisivo entre el Padre y el hombre de ayer como el de hoy: «Mirarán al que traspasaron», nos recuerda san Juan (19,37), quien evoca a su vez al profeta Zacarías: «Llorarán al traspasado como se llora al hijo único, al primogénito» (2,10).

Nos sería particularmente provechoso leer la Primera Carta de san Juan en clave del Corazón traspasado de Cristo para retomar este espacio vital del Corazón de Cristo, como lo entendieron los Padres de la Iglesia y una serie de santos y santas, doctores y doctoras de la Iglesia, místicos y místicas, incluidos los papas —de San Alejandro I (107-115) a Juan Pablo II (1978-2005)—. Encontraremos en este amor al Corazón de Cristo, el secreto de su vitalidad, ya que en virtud del amor del Corazón traspasado del Redentor, participaron de ese amor, como quien ama desde él, con él y por él, de este Corazón sacratísimo de Jesús, formado en las entrañas virginales de la Santísima Virgen María.

Si nuestro mundo agoniza por haber perdido las fuerzas del corazón ante un agnosticismo ilustrado, en el Corazón de Cristo, lugar de acogida, se encuentra la solución. Él es —su Corazón traspasado— quien transversalmente recorre la Historia como el Camino, la Verdad y la Vida de la humanidad renovada.

EL OBSERVADOR 516-10

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FIN

 
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