El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
5 de junio de 2005 No.517

SUMARIO

bulletPORTADA - Carta del Papa con motivo del Encuentro Mundial de las Familias 2006
bulletCARTAS DEL DIRECTOR -Cuando no hay temor de Dios
bulletLA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO -Gratitud al Señor que libera de la angustia de la muerte
bulletFAMILIA -Homobofia vs. homofobia
bulletPINCELADAS -Fresa estupenda
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA - Cómo reconocer a un cristiano
bulletINTERNACIONAL -A cien años de la muerte del beato Juan Bautista Scalabrini, padre de los migrantes
bulletDEBATE - Señor Presidente, proteja a los niños de ser adoptados por homosexuales
bulletLa fobia hacia la discapacidad está llevando a la eutanasia

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PORTADA
Carta del Papa con motivo del Encuentro Mundial de las Familias 2006
La familia cristiana tiene la tarea de transmitir la fe en Cristo y el amor a la Iglesia
El Observador / Redacción
Publicamos, con algunos retoques, el texto de la carta que el Papa Benedicto XVI ha enviado al cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, con motivo del Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en julio de 2006 en Valencia, España.
Iglesia doméstica, santuario de la vida

El venerado Santo Padre Juan Pablo II convocó, el 22 de febrero de este año, el V Encuentro Mundial de las Familias en Valencia, España, eligiendo como tema: «La transmisión de la fe en la familia», y señalando como fecha la primera semana de julio del año 2006.
Me es grato renovar la convocatoria de este importante Encuentro Mundial de las Familias. A este respecto, me propongo alentar, como lo hizo Juan Pablo II, la «estupenda novedad» (FC 51), el «Evangelio de la Familia», cuyo valor es central para la Iglesia y la sociedad. Yo mismo tuve la oportunidad de ser el Relator General de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos sobre la Familia, celebrado en Roma en 1980. Fruto de dicha Asamblea fue la exhortación apostólica Familiaris consortio, que analiza profundamente la identidad y la misión de la familia, a la que califica como «iglesia doméstica» y santuario de la vida.

Los padres: primeros evangelizadores

Todos los pueblos, para dar un rostro verdaderamente humano a la sociedad, no pueden ignorar el bien precioso de la familia, fundada sobre el matrimonio. «La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio para toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole» (can. 1055), es el fundamento de la familia, patrimonio y bien común de la humanidad. Así pues, la Iglesia no puede dejar de anunciar que, de acuerdo con los planes de Dios (cfr. Mt 19, 3-9), el matrimonio y la familia son insustituibles y no admiten otras alternativas.
La familia cristiana tiene, hoy más que nunca, una misión nobilísima e ineludible, como es transmitir la fe, que implica la entrega a Jesucristo, muerto y resucitado, y la inserción en la comunidad eclesial. Los padres son los primeros evangelizadores de los hijos, don precioso del Creador (cfr. GS 50), comenzando por la enseñanza de las primeras oraciones. Así se va construyendo un universo moral enraizado en la voluntad de Dios, en el cual el hijo crece en los valores humanos y cristianos que dan pleno sentido a la vida.

María, bendición de la familia

Ya desde ahora encomiendo al Señor y bendigo a las familias que participarán o se unirán espiritualmente a dicho Encuentro. Que la Virgen María, Madre nuestra, que acompañó a su Hijo en las Bodas de Caná, interceda por todos los hogares del mundo.

Vaticano, 17 de mayo de 2005.
Benedicto XVI

EL OBSERVADOR 517-1

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CARTAS DEL DIRECTOR
Cuando no hay temor de Dios
Por Jaime Septién

Ciudad Juárez, Chihuahua, se ha convertido en el espejo de un país cada día más violento en contra de las mujeres. A los más de 400 asesinatos de mujeres ocurridos en la última década, se suman dos asesinatos de niñas de siete y diez años de edad, que han llenado de estupor, si esto cabe, a los ciudadanos de ese estado, golpeado por el narcotráfico y la incapacidad judicial de responder al crimen.

El secuestro, violación y posterior muerte de una niña de siete años, abandonada en un tambo de 200 litros y cubierta con cemento, no puede ser sino el signo inequívoco de que hemos perdido el rumbo como sociedad, que hemos abandonado el sistema de sólidos valores cristianos, para ensanchar los caminos del «todo vale», del «todo está permitido» salvo hacer caso de aquello que ha funcionado a la humanidad desde hace veinte siglos: el temor de Dios.

Ciudad Juárez quiere decir maquila. Y maquila quiere decir producción sin fijarse con quién y bajo qué efectos. Las maquiladoras han mostrado hasta la saciedad su poder depredador del núcleo familiar. La flexibilidad de los horarios, la producción en serie, la ausencia de compromiso de las empresas con la sociedad, los capitales de riesgo y la desaparición, por la noche, de muchas maquiladoras que funcionaron hasta que los capitalistas decidieron mandarlas a la China, han ido sentando las bases de una sociedad cuajada de familias disfuncionales, rotas, enchufadas a la pobreza del producir cosas a destajo.

Una parte de México, hace diez o doce años, apostó por las maquilas como motor del desarrollo y como freno de la inmigración. Ni ha habido desarrollo (porque no hay, por ejemplo, transferencia de tecnología) ni se ha obstaculizado el paso de miles de mexicanos (485 mil en promedio cada año) hacia el Norte. Esto ha generado, en lugares como Juárez, un caldo de cultivo idóneo para las madres solitarias, la prostitución, la droga, el secuestro y el asesinato.

La locura de un crimen como el de la niña Airis Estrella Enríquez Pando, siendo eso, una locura, permite asomarse al corazón tenebroso de toda aquella corriente de opinión que ha opuesto la «libertad» sin cortapisas de la gente para hacer lo que le venga en gana frente a los valores objetivos del respeto y la dignidad del otro. Corriente que se hizo acompañar de la idea que la familia era algo «superado», viejas consejas de beaterio, y que lo mejor que podríamos hacer con México era darle a los mexicanos cualquier empleo.

Siempre he estado de acuerdo con Chesterton: «Los que hablan en contra de la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen». Ha habido un trabajo brutal en contra de la familia. Y la sonrisa congelada de Airis Estrella, en una foto haciendo filas en el patio de su escuela, viene a recordarnos, así sea para que su muerte tenga una misión, que tenemos que trabajar sin descanso contra estos usurpadores del sentido de la familia, y fundar una grande y robusta nación con base en niñas y mujeres que puedan vivir a plenitud su libertad y su genio femenino. Antes de hundirnos en el fango.

EL OBSERVADOR 517-2

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LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO
Gratitud al Señor que libera de la angustia de la muerte

En audiencia general el Papa habló sobre el salmo 115, «Acción de gracias en el templo».

Benedicto XVI dijo ante 27 mil personas que este salmo lo cita san Pablo a los cristianos de Corinto diciéndoles: «Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: 'Creí, por eso hablé', también nosotros creemos y por eso hablamos». Como el salmista, «el Apóstol siente serena confianza, a pesar de los sufrimientos y debilidades humanas». Junto con el salmo 114, «constituye una acción de gracias unitaria, dirigida al Señor que libra de la angustia de la muerte».

En el texto, continuó, se describe «un pasado angustioso: el orante mantiene alta la antorcha de la fe, a pesar de que de sus labios aflora la amargura de la desesperación y de la infelicidad. Alrededor se eleva como una cortina gélida de odio y de engaño, por la falsedad e infidelidad del prójimo. Sin embargo, la súplica se transforma ahora en gratitud porque el Señor ha liberado a su fiel del abismo oscuro de la mentira».

Improvisando unas palabras, el Papa dijo que «Cristo es el primer mártir y dio su vida en un contexto de odio y de mentira, pero transformó su pasión en 'eucaristía', es decir, en acción de gracias, que es «'fiesta y salvación'».

«El orante se dispone, por tanto, a ofrecer un sacrificio de acción de gracias, en el que beberá el cáliz ritual, la copa de la libación sagrada, que es signo de reconocimiento por la liberación». Señaló que el orante da testimonio y, al ser «salvado de la muerte, se siente 'siervo' del Señor, 'hijo de su esclava', una hermosa expresión oriental para indicar que ha nacido en la misma casa que el amo. El salmista profesa con humildad y alegría que pertenece a la casa de Dios, a la familia de las criaturas unidas a Él en el amor y en la fidelidad».

EL OBSERVADOR 517-3

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FAMILIA
Homobofia vs. homofobia
Por Yusi Cervantes Leyzaola

Homofobia:
aversión o rechazo hacia los homosexuales. Eso es lo que dice el diccionario. Estrictamente hablando, fobia es un temor irracional, de carácter injustificado, del cual el sujeto no se puede liberar; pero también se aplica el término a una aversión apasionada., como ocurre en este caso.
El Secretariado Diocesano para la Pastoral de los Laicos (SEDPAL) me pidió participar en un panel sobre homofobia en su desayuno-taller de mayo, en el que se reunieron unos 300 representantes de diversos movimientos y organizaciones de laicos. Hice un primer borrador rechazando la homofobia y hablando a favor del respeto y el amor a las personas con problemas de homosexualidad, pero luego me fui dando cuenta de que existe otra interpretación del termino homofobia que es altamente explosivo y que se usa para manipular y presionar a la sociedad.

Homofobia en sentido literal

Desgraciadamente, es cierto: las personas homosexuales sufren rechazos, injusticias, ataques y burlas por buena parte de la sociedad, incluso en el seno de sus propias familias. Una vez leí el testimonio de un hombre homosexual que afirmaba que es más fácil que la sociedad acepte a un narcotraficante o a un ladrón de saco y corbata que a un homosexual. Y he visto padres de familia desolados cuando descubren la inclinación sexual de su hijo o hija, como si fuera lo peor que podía haberles ocurrido. Uno de ellos me confió, incluso, que habría preferido enterarse de que su hijo padecía una enfermedad mortal.
Los católicos no somos mejores. Quiero creer que por ignorancia hay quien dice que la Iglesia no puede aceptar a los homosexuales, siendo que la Iglesia dice que deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Ésta afirma también, en su catecismo, que «mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, [las personas con tendencias homosexuales] pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana». Y, pese a ser tan claro, muchos cristianos rechazan a los homosexuales, consideran que están en pecado por el mero hecho de tener esas tendencias —no hacen la necesaria separación de la persona con tendencias homosexuales y los actos homosexuales—, y hablan mal de ellos en lo general y en lo particular.
Pese a lo que afirman algunos defensores de los derechos de los gays, las tendencias homosexuales no se eligen. No hay ningún momento en la vida en la que el chico o la chica se detengan a decidir si se van a sentir atraídos por hombres o por mujeres. Sencillamente, es algo que un día descubren, con frecuencia con angustia. Generalmente lo callan, lo ocultan durante mucho tiempo.
Imaginemos la situación: una persona con tendencias homosexuales, con enormes confusiones en su interior, sintiendo angustia ante la atracción que le provocan personas de su propio sexo y las emociones que esto le provoca. Le dicen —como vimos, equivocadamente— que la Iglesia la rechaza (esta parte es muy dolorosa para muchas personas). Su familia, si no le ha dado la espalda, está dolida, azorada y confundida. Muchos amigos y compañeros la evitan, la marginan. Se siente sola. Por todos lados escucha chistes y comentarios humillantes para los homosexuales. ¿Quién le ofrece compañía, amistad y comprensión a esta persona? Otras personas con tendencias homosexuales. Pero también se pueden acercar a ella para seducirla, para invitarla a bares, para sumarla a la causa de los gays. Al sentirse rechazada y con falta de un apoyo sano y de una adecuada orientación, la persona homosexual puede convencerse de que no hay alternativas, de que tiene que aceptarse como es y buscar su felicidad a través de las relaciones homosexuales. El daño de la homofobia es devastador.

Homofobia en sentido demagógico

Ahora resulta que para diversos grupos activistas defensores de los derechos de los gays la homofobia es también el rechazo hacia sus ideas y propuestas. Por ejemplo, pese a respetar, acoger e incluso ser amiga de homosexuales, una persona puede ser homofóbica, según la causa gay, por razones como estas:
* Rechazar el que los homosexuales se casen. Es decir, creer que el matrimonio solamente es posible entre un hombre y una mujer.
* No estar de acuerdo en que las parejas de homosexuales adopten niños o los tengan por inseminación artificial. Creer que los niños necesitan tener un padre y una madre para lograr su sano desarrollo, lo que se ve como un no respeto por los derechos de los homosexuales a tener hijos y, por lo tanto, algo homofóbico.
* Sentir asco o repulsión no por la persona homosexual, sino por los actos homosexuales.
* Creer que los géneros se construyen a partir de la sexualidad biológica (ser genéticamente hombre o mujer) y no meramente a través de la cultura, y que por tanto hay solamente dos sexos, y no cinco, lo que es una no aceptación de la homosexualidad como algo natural, y quiere ser visto como una falta de respeto hacia el derecho de elegir las preferencias sexuales de los homosexuales.
Hay que decir, por justicia, que muchos homosexuales no están de acuerdo con la posición de estos defensores de los derechos gays. Es más, algunos hacen la distinción: «soy homosexual, no gay».
¿Qué es lo que hay en el fondo de todo esto? Necesitamos ser menos ingenuos y buscar más en el fondo. Estamos en una cultura de muerte. Atacar a la familia natural es un signo más de esto. Lo que nos toca, entonces, es hacer propuestas de vida. Eso incluye acoger a las personas homosexuales con respeto, compasión y delicadeza. No hay excepciones en el mandamiento de amarnos unos a otros como Jesús nos ama.

EL OBSERVADOR 517-4

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PINCELADAS
Fresa estupenda
Por Justo López Melús *

El pobre pesimista todo lo ve al revés. Para él el día está emparedado entre dos noches. Y un vaso que contiene agua hasta la mitad, para él está medio vacío. Como aquel fariseo recalcitrante que, en vez de asombrarse al ver a Jesús caminando sobre las aguas del lago de Genesaret, exclamó: «Dice que es Hijo de Dios, y ni siquiera sabe nadar».

Un optimista, en cambio, perseguido por un tigre, llegó corriendo a un precipicio y se colgó agarrado a una raíz. El tigre le olfateaba desde arriba. El hombre miró hacia abajo, y en el fondo le esperaba otro tigre. Dos ratones empezaron a roer la raíz. Entonces encontró a su lado una fresa estupenda. Se agarró a la raíz con una mano, y con la otra cogió la fresa. ¡Qué rica estaba!

* Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 517-5

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA
Cómo reconocer a un cristiano
Por Claudio de Castro S.

¿Pasaríamos por bichos raros en este mundo?
Probablemente.

En los inicios de nuestra fe, cuando éramos unos pocos, los demás sabían reconocernos.Podían hacerlo con mucha facilidad. Éramos como una antorcha que iba iluminando la oscuridad, un mar de esperanza en el que muchos querían navegar. Bastaba vernos para saber que seguíamos a Jesús. Teníamos un sello característico: el amor.

A menudo pienso en ello y en estas palabras de Jesús: «Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. Al que te golpea una mejilla, preséntale también la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido. Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo no se lo reclames». (Lc 6, 27-30)

Leí la vida de un santo sacerdote al que asaltaron cruzando un bosque: «Danos todo lo que tienes». Y el santo vació sus bolsillos. Cuando se marchaban, el santo les llamó: «Esperen, encontré otra moneda y no deseo mentir». Conmovidos por este gesto, los ladrones se arrodillaron ante el sacerdote, pidiéndole perdón. Le devolvieron todo y le prometieron en adelante cambiar.

Recuerdo un amigo que una vez dijo: «En mi corazón hay un sello. Y ese sello dice: Jesús». Éste es el distintivo que debe identificar a cada cristiano. Tener a Jesús en el corazón y el alma.

Pasé la mañana pensando en esto: «Si Jesús regresara hoy, ¿cómo reconocería a los suyos? ¿Qué nos diferencia?».

Fui a Misa por la tarde, con mi familia, y el sacerdote habló de ello —me encantan estas coincidencias divinas—. Dos cosas me impresionaron: «Hasta en la forma de caminar se debe reconocer a un cristiano», y «el cristiano siempre está a la escucha de Dios». Durante la Comunión el coro cantó: «Si yo no tengo amor, nada soy». Al llegar a la casa busqué la carta de san Pablo a los corintios. Cambié la palabra: «amor», por «cristiano». Y leí entonces: «El cristiano es paciente y muestra comprensión. El cristiano no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad».

Comprendí lo que nos diferencia: el amor.
La madre Teresa tenía la clave que faltaba en mi búsqueda.
«¿Por qué hacen estas cosas?», le preguntaron.
«Lo hacemos por Jesús».

EL OBSERVADOR 517-6

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INTERNACIONAL
A cien años de la muerte del beato Juan Bautista Scalabrini, padre de los migrantes
Salir del templo para fortalecer liturgia en el templo
Por Gilberto Hernández García

La migración es parte integrante de la historia de la humanidad. Poblaciones enteras, pequeños grupos o personas, a lo largo y ancho del mundo, desde siempre se han sentido empujados a salir a otras tierras en busca de una mejor condición de vida, de trabajo o de libertad. Particularmente a finales del siglo XIX el éxodo de poblaciones completas de Europa hacia el nuevo mundo alcanzó proporciones alarmantes, y la condición de vida de estos migrante del sur y del este europeo, tuvo con frecuencia, consecuencias trágicas en la vida y en la práctica de la fe.
Sensibles a esta tragedia, algunos hombres y mujeres, movidos por el Espíritu de Dios, dedicaron su vida para venir al encuentro de aquellos que se encontraban como ovejas sin pastor y vivían privados de su dignidad, muriendo como hijos de ninguno en tierra extranjera.

Necesario participar en la vida pública

Especialmente monseñor Juan Bautista Scalabrini, obispo de Piacenza, Italia, se sintió conmovido y confrontado por el estado de abandono y de explotación de tanta gente. Habiendo escuchado el sufrimiento del pueblo migrante, se propuso sacudir de la sociedad la indiferencia ante este gran fenómeno social y buscó la manera de atender material y espiritualmente a los migrantes. Para ello fundó la Congregación de los Misioneros de San Carlos y las Hermanas Misioneras de San Carlos para que fueran al encuentro de los que, por diversas necesidades, tuvieron que abandonar su tierra natal.
Este obispo italiano, nacido en 1839, decía que era tarea de la Iglesia trabajar al lado del Estado y los grupos políticos, siempre y cuando se velara por los intereses de los pobres. Son muchas las intervenciones que tiene ante las autoridades para dotar a los migrantes de leyes o acuerdos que salvaguarden los derechos de la población itinerante. En una carta pastoral de 1882 decía a la diócesis de Piacenza que «era necesario participar de la vida pública, sirviéndose de todos los medios lícitos, para el triunfo de la verdad y de la justicia».
Esta disponibilidad y apertura a los problemas sociales lo aproximaron a las dificultades de los migrantes y, al mismo tiempo, al servicio del pueblo más necesitado. En otra carta pastoral de 1891 él hace una afirmación que hasta hoy nos lanza a la misión: «¡Debemos salir del templo, si queremos realizar una acción auténtica dentro del templo!».

Su empeño fortaleció a los migrantes

Para conocer la situación de los migrantes italianos, el obispo Scalabrini, a los 62 años y enfermo, viaja entre 1901 y 1904 a los Estados Unidos, Brasil y Argentina. En estos viajes se hizo el propósito de ir a cada lugar donde hubiera comunidades de inmigrantes italianos, sin importarle las dificultades que pudiera encontrar en su camino. Su empeño fortaleció a los inmigrantes y también consolidó las obras iniciadas por hermanas y padres misioneros de San Carlos Borromeo.
A cien años de la muerte de Juan Bautista Scalabrini, el profetismo, la caridad, el amor por los migrantes y las enseñanzas que nos legó, hablan de un ejemplo de obispo santo y modelo de sensibilidad cristiana ante los retos que representa la migración, sean cuales fueren los motivos que la producen en nuestros días. Falleció el primero de junio de 1905 y fue beatificado con el título de Padre de los Migrantes por el papa Juan Pablo II el 9 de noviembre de 1997. Hoy en día su obra, la familia Scalabriniana —compuesta por los Misioneros de San Carlos, las Misioneras de San Carlos y los seglares scalabrinianos—, está presente en cerca de 30 países ejerciendo su labor entre los inmigrantes, desplazados, refugiados e itinerantes.

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Misioneros para los migrantes

La Congregación de los Misioneros de San Carlos-Scalabrinianos es una comunidad internacional de religiosos, hermanos y sacerdotes, fundada en Piacenza (Italia) el 28 de noviembre de 1887 por el beato Juan Bautista Scalabrini. El mundo al que la Congregación es llamada a anunciar el feliz mensaje de Cristo es el de los migrantes, en particular todos los que exigen una atención pastoral específica.

Los religiosos scalabrinianos realizan esta misión haciéndose migrantes con los migrantes, para edificar con ellos, mediante el testimonio de su vida y de su comunidad, la Iglesia que, en su peregrinaje terreno, se une de manera especial con las clases más pobres y abandonadas.

Con su actividad apostólica, los misioneros trabajan para coo-perar en el saneamiento de los males producidos por las migraciones, tanto en sus causas como en sus efectos, y hacer descubrir el designio que Dios realiza en todas las migraciones, incluso en aquellas producidas por injusticias, a fin de que sean la prolongación y la extensión del encuentro de los pueblos, culturas y etnias que, gracias al don del Espíritu de Pentecostés, se convierte en comunión auténtica.

Las peculiaridades de los migrantes son para el scalabriniano y para la iglesia local un llamado a la fraternidad pentecostal, en la que las diferencias se armonizan gracias al Espíritu y la caridad se vuelve auténtica aceptando al «otro».

Los scalabrinianos sirven a los migrantes en el ámbito espiritual y social en 30 naciones de Asia, Oceanía, Europa, África y América, con casas del migrante, casas para marinos, residencias para migrantes ancianos, centros de estudio y de investigación, centros difusores de reflexión sobre este fenómeno a través de periódicos y programas radio-televisivos, conducción de casas de formación para religiosos y laicos, presencia en el Pontificio Consejo para la Movilidad Humana, o en comisiones episcopales y diocesanas para las migraciones, predicación de misiones volantes para comunidades emigradas o de inmigración, enseñanza, animación de parroquias multiculturales y de misiones étnicas.

En México realizan su misión desde 1980 en los siguientes lugares y acciones: en la ciudad de México preparan a sus seminaristas en el Estudiantado de filosofía; el Seminario introductorio lo tienen en Zapopan, Jal.; en Purépero, Mich. cuentan con el Noviciado; cuentan con casa del migrante en Cd. Juárez, Tijuana, Tapachula, Chis., y Nuevo Laredo, Tamps. Además, prestan sus servicios a la diócesis donde se encuentran asesorando las áreas de pastoral de la movilidad humana y editando las revistas «Jóvenes sin Fronteras» (animación vocacional misionera) y «Migrantes». (G.H.G.)

(Con información de Sergio Ibarra, novicio scalabriniano)

EL OBSERVADOR 517-7

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DEBATE
Señor Presidente, proteja a los niños de ser adoptados por homosexuales
México, D. F., 4 de mayo del 2005.

LICENCIADO VICENTE FOX QUESADA,
PRESIDENTE CONSTITUCIONAL
DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.
PRESENTE

Distinguido licenciado Vicente Fox:

Reciba un saludo por parte de los miembros del Comité Nacional Pro-Vida.

Los niños, por encontrarse en una etapa de desarrollo y formación vital, por su vulnerabilidad e indefensión, merecen y deben ser siempre sujetos de una especial protección y vigilancia por parte de la sociedad. Así lo reconocen diversos tratados y convenciones internacionales, los cuales hacen hincapié en la necesidad de proveerlos con las condiciones óptimas para su sano desenvolvimiento. Una familia es la comunidad ideal para que los niños se desenvuelvan en un ámbito de amor y cuidados. Y en nuestro país la familia se funda en el matrimonio conformado por un hombre y una mujer, tal como lo establecen nuestras leyes.

Sin embargo, una nueva amenaza se cierne sobre los menores. Desde hace unos años hemos observado cierta tendencia en algunos países industrializados a la legalización de parejas formadas por personas del mismo sexo, quienes, además de cohabitar, pretenden adoptar niños.

Tal es el caso en España, nación en que se ha legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo y se autorizará a dos homosexuales o dos lesbianas a recibir a un niño en adopción. En el nivel mundial, España es el país con mayor porcentaje de adopciones internacionales (o sea, niños extranjeros adoptados por españoles). Entre los países de origen de los niños se encuentran MÉXICO, Bolivia, Bulgaria, China, Colombia, Ecuador, Etiopía, Filipinas, Haití, Honduras, India, Madagascar, Perú, República Dominicana, Rumania, Rusia, Tailandia, Ucrania y Vietnam.

A partir de la entrada en vigor de esta ley, un niño mexicano que quede huérfano y se promueva su adopción en el extranjero, podría ser entregado a dos homosexuales o dos lesbianas.

El 21 de junio del 2004 enviamos una carta al doctor. Luis Ernesto Derbez, manifestándole nuestra preocupación en relación con este problema y solicitando se niegue la autorización de adopción a aquellos países extranjeros que no garanticen que los menores serán entregados a una familia conformada por un hombre y una mujer. No obtuvimos respuesta alguna.

Consideramos que para México sería ilógico permitir que nuestros niños sean entregados con ese objeto, y pensamos que es deber de nuestro gobierno el velar porque el destino de estos niños sea el óptimo para su integridad física, emocional y psicológica.

Por ello, nuevamente exigimos de la manera más respetuosa se niegue la autorización de adopción a España, ya que los menores podrían ser entregados a una unión de personas homosexuales en vez de a una familia conformada por un hombre y una mujer.

SI QUIERES LA PAZ... DEFIENDE LA VIDA.

Lic. Rocío Gálvez de Lara
Presidente

EL OBSERVADOR 517-8

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La fobia hacia la discapacidad está llevando a la eutanasia

El intento de suprimir el sufrimiento, pero no del enfermo sino el propio, es uno de los motores de la eutanasia; una actitud de la que alerta el neonatólogo Carlo Bellieni con el término «handifobia» o fobia hacia el handicap (la discapacidad).

Cuando aún está reciente en la memoria lo ocurrido en los Estados Unidos con Terri Schiavo, en Italia la atención se ha desplazado a Eluana Englaro, una joven de Lecco desde 1992 en estado neurovegetativo irreversible.

Beppino Englaro, su padre, solicitó a los jueces de la Corte Suprema la autorización para suspender la alimentación, igual que ocurrió en el caso de Terri Schiavo —cuyo marido emprendió el mismo camino—. Pero la Corte declaró inadmisible semejante petición.

A finales de agosto del año pasado saltó a los medios la existencia de un acuerdo entre las autoridades judiciales holandesas y la clínica universitaria de Groningen —dirigida por el doctor Edward Verhagen—, que autorizaría la eutanasia en niños menores de 12 años hasta la edad prenatal, lógicamente sin necesidad de su consentimiento.

El doctor Bellieni, del departamento de Terapia Intensiva Neonatal del Policlínico Universitario Santa Maria «Le Scotte», de Siena (Italia), ha llamado la atención sobre este asunto:

«Hoy disponemos en el campo de la neonatología de tales fármacos analgésicos que pensar que se pueda recurrir a la eutanasia en caso de dolor inaceptable es verdaderamente anacrónico. El problema es que los fármacos analgésicos deben ser realmente empleados, pero aún se encuentran resistencias», dice.

Por otra parte, «mientras que para un adulto se puede hablar de sufrimiento frente a un pronóstico infausto, en el caso del neonato este razonamiento decae: es obvio que el sufrimiento por el propio futuro no se plantea en el caso de quien no es capaz de razonar sobre él, ni de comprender datos, nociones y símbolos». Ciertamente, con el tiempo, el dolor y el sufrimiento de un niño podrían manifestarse, «pero esto no lo hará nunca 'no digno de vivir'. Tenemos testimonios de enfermos graves que están más serenos que ciertos 'sanos'. El sufrimiento existe y es un desafío, pero no un 'agujero negro' de una tragedia sin sentido», advierte el neonatólogo.

La verdad es que la eutanasia aplicada a los niños «no atiende el sufrimiento de quien está enfermo, sino de quien decide. Y es verdaderamente trágico». El punto clave es «entender que es aquí donde se juega nuestra responsabilidad: ayudar a huir o a vivir —dice Bellieni—; porque el sufrimiento se atiende, se acompaña, no se resuelve huyendo, ni siquiera con la muerte se resuelve. Sin embargo, piense cuán liberador y positivo es, también desde el punto de vista terapéutico, entender que el niño vale más allá de la enfermedad o de la malformación».

Y continúa: «Sabemos por la lectura científica que el modo en que un hijo discapacitado es aceptado depende muchísimo del carácter de los padres, pero también del ambiente humano que le rodea. Obviamente esto no significa el mal opuesto, esto es, que el médico es árbitro absoluto de la vida, pero querría hacer entender cuánta incertidumbre existe.

El neonatólogo Bellieni también se refiere a la eutanasia, tomando como ejemplo el trágico asesinato legal de Terri Schiavo: «El problema permanece idéntico: ¿qué sufrimiento se quiere atender en una personas que 'no siente nada'? ¡Es aparentemente un contrasentido! El hecho es que se permanece demasiado en la superficie: se ve un 'estado' al que nosotros no querríamos llegar y por inducción se piensa que ése es un estado imposible de vivir. La realidad es que tenemos una idea tan estrecha de nuestra vida que creemos posible que sea digna sólo si tiene ciertas características».

«Parece paradójico, pero da más miedo la realidad imaginada que la realidad verdadera. Cuántas familias conocemos que estaban aterrorizadas por la idea de tener un hijo con grave parálisis o con grave retraso mental y que en el momento en que esta circunstancia se ha manifestado han entendido algo fundamental: ¡su vida cambiaba, pero no acababa! En cambio, la 'handifobia' [fobia a la discapacidad] es el miedo a lo que no sabemos dominar, calcular y medir, y que, como en todas las fobias, debe hacerse desaparecer», concluye.

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 517-9

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FIN

 
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