El Observador de la Actualidad

EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD
Periodismo católico para la familia de hoy
19 de junio de 2005 No.519

SUMARIO

bulletPORTADA - El 28 de junio comenzará la causa de beatificación de Juan Pablo II
bulletLo que debe prevalecer en la selección de candidatos a puestos de elección popular
bulletCARTAS DEL DIRECTOR - Velar por la vida
bulletCuando Dios creó a los padres
bulletOración por mi papá
bulletLA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO - Las obras del Señor son grandes
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN - Análisis de un noviazgo de tres meses (primera parte)
bulletExtracto de la declaración de los obispos de la Región Pastoral Noreste, sobre narcotráfico y violencia social
bulletENTREVISTA - Los Siervos de Cristo Vivo y el padre Emiliano Tardif: murió el misionero pero la misión sigue
bulletDesarrollo sustentable: reflexiones
bulletAÑO DE LA EUCARISTÍA - Cuándo arrodillarse durante la Misa

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PORTADA
El 28 de junio comenzará la causa de beatificación de Juan Pablo II
Anuncia el cardenal Camillo Runi, obispo vicario de la diócesis de Roma

El cardenal Camillo Ruini, obispo vicario para la diócesis de Roma, ha anunciado que el 28 de junio comenzará oficialmente la causa de beatificación de Juan Pablo II.

El anuncio fue recibido con fuertes aplausos por los fieles que se encontraban en la basílica de San Juan de Letrán para participar en la conclusión del congreso diocesano sobre «Familia y comunidad cristiana».

«El martes 28 de junio, a las seis de la tarde, en esta basílica de San Juan de Letrán, en las primeras vísperas de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, abriremos oficialmente la causa de beatificación y canonización de nuestro amadísimo obispo y papa Juan Pablo II», afirmó Ruini.

«Para todos nosotros será un gran don y un extraordinario motivo para dar gracias al Señor», añadió el purpurado.

Benedicto XVI anunció el 13 de mayo la apertura en un breve plazo de tiempo del proceso que podría llevar a Karol Wojtyla a la gloria de los altares, dispensando de los cinco años de espera tras la muerte, establecidos por el Código de Derecho Canónico.

El 8 de abril, en la plaza de San Pedro, durante las exequias del pontífice, resonó un grito entre decenas de miles de los peregrinos: santo subito («santo ya»).

El proceso comenzará en la diócesis de Roma, de la que era obispo, e implicará la recogida de toda la documentación sobre Juan Pablo II, así como la investigación sobre su vida y virtudes, recogiendo testimonios de quienes le conocieron.

(Fuente: Zenit.org-El Observador)

EL OBSERVADOR 519-1

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Lo que debe prevalecer en la selección de candidatos a puestos de elección popular
El 24 de noviembre de 2002, poco más de dos años antes de convertirse en el papa Benedicto XVI, el cardenal Joseph Ratzinger publicó el documento «Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política». De allí se extraen en forma natural estos conceptos:


-
Los católicos estamos obligados a mostrar la primacía del bien moral sobre la lógica del poder tanto en la elección de los fines como en la decisión sobre los medios.
- No debemos buscar fines buenos a través de medios malos.
- En ninguna situación los católicos podemos apoyar a candidatos, partidos o propuestas que lastimen o violenten valores fundamentales.
- La misericordia evangélica no significa claudicar a la verdad, al bien, a la justicia.

Con el rigor analítico a que nos tiene acostumbrados, el doctor Rodrigo Guerra López pone en claro estos pensamientos en su artículo «Ética cristiana y selección de candidatos».

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Ética cristiana y selección candidatos
Por Rodrigo Guerra López

Los tiempos políticos se han adelantado en México. Los precandidatos a la presidencia, a las gubernaturas y a municipios diversos recorren nuestras comunidades con su mejor sonrisa tratando de convencer que ellos son las opciones idóneas para nuestra sociedad. En este contexto la conciencia de los cristianos no puede dejar de sentirse interpelada. El cristiano es ciudadano. Seguir a Jesús es, indiscutiblemente, una gracia que acontece en el corazón pero que no debe quedar recluida en él. Los problemas de la comunidad son también parte del itinerario que la fe debe iluminar y en la que la misma fe debe incidir.

La «incidencia de la fe» en los desafíos sociales y políticos no es meramente «inspiracional». No basta tener a Jesús y a la moralidad derivada de su encuentro como un tema distante y más o menos ideal. Es necesario entender que la persona concreta de Jesús exige, de manera igualmente concreta, obligaciones precisas en los temas fundamentales de la vida personal y comunitaria.

Ningún candidato es perfecto. Todos tienen deficiencias propias de la condición humana. Sin embargo, es preciso que los cristianos, como sociedad y eventualmente como autoridades partidistas, busquemos a quienes con coherencia y más allá de las promesas de campaña han mantenido fidelidad a valores fundamentales en los que no es posible transigir. En efecto, el discernimiento cristiano de los candidatos, si bien versa sobre sus planes y proyectos, sobre su doctrina política y sobre su efectividad probada en responsabilidades previas, requiere pasar por el momento delicado pero importante de la coherencia personal en los temas y asuntos que más cercanos se encuentran al respeto y promoción efectiva de la dignidad de la persona humana y del bien común.

El cardenal Joseph Ratzinger, como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, publicó con autorización del papa Juan Pablo II el 24 de noviembre de 2002 el documento «Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política». En él se resumen algunas de las más importantes indicaciones de la ética cristiana en estos asuntos. No es un documento exhaustivo; sin embargo, es sin duda una guía básica que permite entender que en política los católicos no debemos de buscar fines buenos a través de medios malos. Más aún, que en política los católicos estamos muy obligados a mostrar la primacía del bien moral sobre la lógica del poder tanto en la elección de los fines como en la decisión sobre los medios.

No ha sido extraño que en México, como en otras partes del mundo, muchos católicos al participar en la vida pública piensen que el «realismo político» es la norma principal que han de seguir. No es extraño escuchar que los católicos comprometidos en actividades sociopolíticas afirmen que «no hacen lo ideal sino lo que pueden». Esto es parcialmente verdadero. La actividad política es contingente, versa sobre situaciones sumamente diversas en las que es menester tomar decisiones prudenciales. Sin embargo, en ninguna situación los católicos podemos apoyar candidatos, partidos o propuestas que lastimen o violenten bienes fundamentales: la dignidad de la vida humana, la identidad esencial del varón y de la mujer, el valor de la familia basada en el matrimonio monogámico y heterosexual, etc. Dicho de otro modo: en la vida social y política muchos males se tienen que tolerar al ser imposible extirparlos todos de una vez. Sin embargo, los católicos al momento de elegir candidatos tenemos que tener claro que existe un conjunto elemental de mínimos de justicia en los que transigir se torna complicidad, se torna mal moral explícito.

Jesús es misericordioso con la fragilidad humana. Pero la misericordia evangélica no significa claudicar a la verdad, al bien, a la justicia. Cuando el bien común está en juego sería tramposo afirmar que la misericordia evangélica o la conciencia de la frágil condición humana justifican al cristiano permitiéndole ceder en aspectos fundamentales de su agenda ética al elegir candidatos o al tener que apoyar determinadas políticas públicas. Joseph Ratzinger sabedor de esta situación comenta en el documento antes señalado: «La Iglesia es consciente de que la vía de la democracia, aunque sin duda expresa mejor la participación directa de los ciudadanos en las opciones políticas, sólo se hace posible en la medida en que se funda sobre una recta concepción de la persona. Se trata de un principio sobre el que los católicos no pueden admitir componendas, pues de lo contrario se menoscabaría el testimonio de la fe cristiana en el mundo y la unidad y coherencia interior de los mismos fieles.» Es preciso decir esto debido a que «en circunstancias recientes ha ocurrido que, incluso en el seno de algunas asociaciones u organizaciones de inspiración católica, han surgido orientaciones de apoyo a fuerzas y movimientos políticos que han expresado posiciones contrarias a la enseñanza moral y social de la Iglesia en cuestiones éticas fundamentales».

En efecto, la subordinación existencial de la fe a los intereses del poder eclipsa la mirada sobre lo real y distorsiona la capacidad de interpretación de las exigencias morales aún más elementales. Muy por el contrario, recuperar la soberanía del bien y de la verdad al elegir candidatos o partidos permite que las personas descubramos con novedad el significado de la libertad en la vida política y eventualmente también la misión que poseemos como testigos de Aquél que no sólo es el más grande «Bien común» sino además (por su Comunión) el modelo de toda la vida social.

EL OBSERVADOR 519-2

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CARTAS DEL DIRECTOR

Velar por la vida
Por Jaime Septién

El hombre crece cuando se pone de rodillas, venía a decir, más o menos, una frase de Chesterton. Y esto es, absolutamente, cierto: cuando uno se inclina ante el misterio, cuando reconoce que ni es Dios ni todo lo puede, uno tiene la oportunidad de salir adelante de cualquier problema que le presente la existencia terrena. Lo contrario, la soberbia de poderlo todo, de ser como dioses, trae como consecuencia la peor de las derrotas humanas: el desconsuelo

México necesita, con rabiosa urgencia, alguna causa que haga que los ciudadanos nos reconozcamos en unidad. Desde luego, no es la política. Ésta nos divide y nos arrincona. Tampoco la democracia, aunque pareciera ser la mejor de las apuestas para lograr un futuro más justo. Los números de la macroeconomía son fríos, los de la microeconomía son dolorosos; las estadísticas no dicen nada y los avances estructurales son indescifrables. ¿Hacia dónde mirar? ¿Qué bandera elegir? ¿Cuál meta perseguir?

Volvamos a la frase de Chesterton: arrodillarse significa, para los fieles de una religión, mostrar reverencia, respeto, admiración sin límites ante algo que sobrepasa —y, en cierta medida, constituye— la experiencia humana. Conforme el yo se va empequeñeciendo, el tú se agranda, hasta convertirse en un tú universal, que todo lo abarca y todo lo ilumina con una luz nueva, convincente y pacificadora. Ahí está la clave de la experiencia religiosa: que la fe es surtidor de paz, de concordia, de relación con los demás.

¿Y qué es aquello que nos iguala y ante lo cual no existe nadie que pueda sentirse más o menos que los demás? La vida. Partir de la vida para encontrar un camino común puede sonar curioso. Sobre todo, en una sociedad como la nuestra, acostumbrada a las recetas «concretas» para superar obstáculos y generar poder. Pero es verdad. Su defensa es la bandera que reúne en torno suyo a tirios y troyanos, a creyentes y ateos, a derechas e izquierdas. El valor supremo de la vida, el valor innegociable e inabarcable de la vida.

Cito una de mis frases predilectas; ésta, de Dostoievski, es un poco más larga, pero encierra una sabiduría profunda del hombre: «La altura de un alma puede medirse en parte, sin más, fijándose en hasta qué grado es capaz de inclinarse y ante quién con veneración». Muchos veneran el dinero; ante él se inclinan con reverencia, le rinden culto, como otros lo hacen con el cuerpo, con el sexo, con el poder. En ellos, por la insignificancia de lo venerado, la altura del alma humana se desvanece. El ser queda hecho un enano de dos metros; una gigante de apenas cinco centímetros: una paradoja.

Las pocas veces que, recientemente, en nuestra patria ha habido unión, ha sido porque hemos tenido la noción compartida de la defensa de la vida, de la dignidad impresa en cada persona, amenazada por factores externos, catástrofes, emergencias... Podemos sacar un balance de estas acciones. Podemos recordar, por ejemplo, la solidaridad de 1985, con los temblores de septiembre. Y proponernos una cruzada a favor de la vida. Porque catástrofes las tenemos cada día, con 28 millones de mexicanos pobres y desesperados.

Si velamos por el valor supremo de la vida, si nos arrodillamos ante su presencia, seremos capaces de la unión. Y de sacar adelante a México. Si no, lo único que obtendremos es una tierra depauperada, estéril, infecunda, como la que Rulfo dibujaba en aquel relato de El Llano en Llamas. Y más pobreza. Y más violencia.

EL OBSERVADOR 519-3

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Cuando Dios creó a los padres

Cuando Dios creó a los padres, comenzó con una talla grande. Un ángel se le acercó y le dijo:

«¿Qué clase de padre es ese? Si estás haciendo niños tan cerca del suelo, ¿por qué pones al padre tan arriba? Señor, un padre así no podrá jugar canicas sin arrodillarse, o besar a un niño sin encorvarse».
Dios sonrió y repuso: «En parte tienes razón, pero si lo hago del tamaño de un niño, ¿como quién tendrían que crecer los niños?».

El Hacedor continuó e hizo las manos del padre. Éstas eran grandes. El ángel observó: «Las manos grandes... no pueden sujetar un pañal, abrochar botones pequeños o poner una curita».

El Todopoderoso contestó: «Lo sé, pero son lo suficientemente grandes para sostener todo lo que un muchacho pequeño vacía de sus bolsillos... y todavía bastante pequeñas para acariciar la cara de un niño con una sola de ellas».

Entonces Dios hizo las piernas: eran largas y delgadas. Y luego los hombros, anchos. El ángel dijo un poco alarmado: «Señor, ¿te has dado cuenta de que hiciste un padre sin regazo?»

El Señor del Universo, siempre sonriente y paciente, volvió a responder: «Una madre requiere un regazo. Lo que un padre necesita son hombros fuertes para tirar un trineo, balancear a un muchacho en una bicicleta o sostener la cabeza soñolienta de un pequeño como un gran malabarista».

Dios continuó detallando los pies: eran los más grandes vistos hasta entonces. El ángel no pudo contenerse y comentó: «Señor, ¿crees que esos pies van a llegar rápido a la cama del bebé cuando llore en las mañanas, o que podrán andar a través de una fiesta de cumpleaños sin pisar a los niños?».

Dios respondió: «Soportarán y tendrán fuerzas para pedalear con un niño pequeño de paseo en bicicleta, o asustarán ratones y mostrarán al pequeño el desafío de llenar esos zapatos».

Así pasaron las horas; el Supremo trabajó toda la noche. Dio al padre pocas palabras, pero una voz firme para mostrar autoridad; ojos que ven todo, pero con calma y tolerancia. Finalmente le agregó lágrimas. Entonces el Creador se dirigió al ángel: «¡Mira, ahora puede amar tan intensamente como lo hace una madre! ¿Estás satisfecho?».

Y el ángel ya no dijo más.

(De Blanca Márquez Rascón. Resumido)

EL OBSERVADOR 519-4

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Oración por mi papá

Querido Jesús:
Hoy te pido por mi papá.
Que nunca le falte el trabajo
ni tenga problemas de salud.
Que esté feliz en nuestra familia
y cada día seamos más unidos
para que esté orgulloso
de todos nosotros.
Ayudame a confiar mucho en él,
a escuchar sus consejos
y a obedecer en lo que me pida.
Te pido que él esté contento
y no se canse mucho
trabajando por nosotros.
Acompañalo en todo momento,
cuando sale a trabajar,
cuando viaja,
cuando está con nosotros.
Dale paciencia,
buen ánimo y mucha alegría.
Lo quiero mucho
y te pido que lo cuides
y lo quieras también.
¡Gracias por mi papá!

Marcelo A. Murúa / Buenas Nuevas

EL OBSERVADOR 519-5

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LA VOZ DEL VICARIO DE CRISTO
Las obras del Señor son grandes

CIUDAD DEL VATICANO, 8 JUN 2005 (VIS).-Benedicto XVI comentó ante 35 mil personas, en audiencia general, el salmo 110: «Las obras del Señor son grandes».

El Papa explicó que «en este himno de alabanza y de acción de gracias existen muchos términos que definen a Dios en sus atributos y en su obra de salvación: piedad, ternura, justicia, potencia, verdad, rectitud, fidelidad, alianza, obras, prodigios e incluso alimento».

El salmo se abre con el agradecimiento al Señor por sus obras «no sólo por parte del orante sino también de toda la asamblea litúrgica. Las obras indican los prodigios salvíficos del Señor, manifestación de su justicia, término que en el lenguaje bíblico indica el amor que engendra salvación».

«La piedad es la gracia que envuelve y transfigura al fiel, mientras la ternura se expresa en el original hebreo con un término característico que recuerda las 'entrañas' maternas del Señor, aún más misericordiosas que las de una madre».

«Este vínculo de amor comprende el don fundamental del alimento y, por tanto, de la vida, que en la interpretación cristiana se identifica con la Eucaristía».

El final del salmo «está marcado por la contemplación del rostro divino, de la persona del Señor, manifestada a través de su nombre santo y trascendente. (...) El salmista invita a todos los fieles a cultivar el temor del Señor, principio de la verdadera sabiduría. Bajo este término no se esconde el miedo o el terror, sino el respeto serio y sincero, la adhesión genuina al Dios liberador».

«Si la primera palabra del canto es de agradecimiento, la última es de alabanza: como la justicia salvífica del Señor 'permanece para siempre', la gratitud del orante no conoce descanso, resuena en la oración 'sin fin'». (VIS)

EL OBSERVADOR 519-6

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INTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Análisis de un noviazgo de tres meses (primera parte)
Por Yusi Cervantes Leyzaola

Hacía años que yo no tenía ningún tipo de relación amorosa con alguien, ni citas ni nada, porque mi última relación me dejó muy mal y juré jamás volver a enamorarme.
No tengas miedo a volver a enamorarte. Si las relaciones pasadas te dejaron tan mal, no es a causa del amor, sino a no haber amado en la forma correcta. Es decir, si al amar pierdes tu centro y te vuelves dependiente, si empiezas a girar en torno a tu novio, entonces, cuando termina la relación, te sientes perdida, porque has perdido el contacto contigo misma. Pero si al amar lo hicieras desde tu centro, si siguieras siendo tú misma, con tu propia vida, con tus criterios y tus decisiones, si terminara esa relación te dolería, te sentirías triste y tal vez enojada, llorarías unos días o hasta algunas semanas, pero no te sentirías destruida. Y estarías dispuesta a correr el riesgo nuevamente, porque al final, haber amado bien, aunque fracasara el noviazgo, te dejaría más fuerte, más madura y con mayor riqueza personal.

Hace tres meses conocí a un chico y salimos. Después de la primera cita yo estaba emocionada Nos hicimos novios a la segunda cita, porque yo lo besé sin darme cuenta y por consiguiente me pidió que fuéramos novios y yo acepté. ¡Estaba que no cabía de la emoción!
Lo besaste muy pronto, pero, bueno, pasó, no se puede cambiar. Pero eso no significa que en consecuencia tuvieran que ser novios. Podías haberlo besado, y cuando él te pidió que fueras su novia, decirle que te dejaste llevar por el momento, pero que para ser novios necesitabas conocerlo más. Esa prudente espera te habría protegido porque tal vez habrías detectado antes su egoísmo y tal vez no lo hubieras aceptado como novio. Para aceptar un noviazgo es importante conocer al muchacho bastante más de lo que lo conocías a él. Ahora que, si antes de novios él y ella son amigos, sería mucho mejor.
Por otro lado, ¿por qué tanta emoción? ¿Te sientes tan poca cosa que cuando se dignó mirarte un príncipe encantador te sentiste en las nubes? Ten cuidado, frena tus emociones, porque al desatarlas te vuelves vulnerable. Una cita es sólo una cita, un beso es sólo un beso. Como te decía, enamórate, y ama profundamente, pero no a la primera cita. Ve paso a paso.

Él iba diario a verme. Pasábamos ratos alegres, aunque él siempre era el que hablaba, ya que casi nunca me dejaba hablar a mí.
Primera señal de alarma. Si a un hombre no le interesa lo que piensas, lo que tienes que decir, vamos mal. El diálogo, base de la relación de pareja, es cosa de dos.

Desde la primera semana de relación hubo algo de intimidad, pero no pasó nada. Y me quedé molesta, pero él me decía que no iba a hacer algo que yo no quisiera ni que tampoco fuera a pensar que sólo me quería para eso, que él quería algo firme conmigo, pero que si lo hacíamos nunca más iba a dudar de mi amor.
Traducción: apenas a una semana de conocernos, espero que me ames de tal modo, tan profundamente, que te entregues completamente a mí. Pero como tú no lo haces, yo dudo de tu amor.
El amor es algo que va creciendo y madurando poco a poco, gracias a que uno y otro cultivan ese amor. No se vale que el novio le diga a su novia: puesto que somos novios estás obligada a amarme como si fuéramos esposos, y si no lo haces así, no es suficiente para mí. Yo dudo de tu amor. ¡Y este novio te lo dijo a la semana! ¡Qué poco respeto y qué poca delicadeza!

A partir de ahí empezaron los problemas. Siempre me pedía que lo hiciéramos, y yo decía que no, porque no me sentía preparada. Él se enojaba diciendo que ya éramos personas adultas y podíamos ejercer nuestra sexualidad con protección, porque él no estaba preparado para ser padre, ni mental ni económicamente.
¿Qué pasó con aquello de que él no iba a hacer nada que tú no quisieras? Dejemos las relaciones íntimas a un lado. ¿Tú querías que te presionara de ese modo, que se enojara porque defendías tu decisión? Esa presión cometió contra ti una gran falta de respeto.
¿Y cómo está eso de que es adulto, pero no está listo para asumir la responsabilidad de ser padre? Entonces no es tan adulto. ¿Y si la «protección» falla? Si él estaba pensando en el condón, éste tiene una eficacia de alrededor del 85 %. Si ustedes hubieran resultado ser una de las quince parejas de cada cien en las que resulta un embarazo, ¿qué habría pasado? Él ya te había comunicado que no está preparado para ser padre. Por cierto, cualquier pareja que tenga relaciones sexuales debe contar con la posibilidad de ser padres, aunque sea remota, porque no hay ningún método anticonceptivo cien por ciento eficaz, excepto algunos como el método Billings cuando son llevados correctamente.
¿Y que hay de los otros riesgos? Por ejemplo, ¿cómo iba a protegerte de los riesgos emocionales que implica la sexualidad fuera del matrimonio? ¿Cómo iba a protegerte de la insatisfacción de una relación a medias, sin comunión de vida? ¿Cómo iba a protegerte de su egoísmo? ¿Cómo iba a protegerte del dolor de la separación, más desgarradora en cuanto hay esa clase de intimidad?

Era bastante celoso conmigo, revisaba mi celular para ver quién me había mandado mensaje. Siempre me recalcó que su temor era que yo lo dejara por otro, porque a él le habían echo algo así, y si me veía con alguien (algún amigo mío) pensaba que a mí me interesaba, y se enojaba, pero sus enojos eran de ponerse en un plan de víctima como si yo jugara con él, me reclamaba que cómo podía hacerle eso si él me estaba demostrando todo su amor. Para que no se enojara conmigo y ya llevar la relación bien, tomé la decisión de salir menos con mis amigas, porque cuando iba a verme se molestaba si no me encontraba, así que para yo evitar eso, mejor no salía, independientemente de si él iba a verme o no, porque yo decía: qué tal si viene y no me encuentra, mejor me quedo.
De ese modo pasaste a ser un objeto de su propiedad. Si la relación hubiera seguido, poco a poco te habría anulado más. Ya sin amigos, te habría celado por compañeros y conocidos, y luego por vecinos y por quien pasara enfrente de tu casa. En la mente de él, tú eras solamente para él y habría que cancelar tu vida personal. Y para eso estaba pronto para utilizar la manipulación y el chantaje.
Por cierto, ¿a qué hora te demostró su amor? Las palabras se las lleva el viento. Decir cosas lindas no basta. Y ser posesivo y controlador no es amor.
Lo que tú hiciste creyendo que era para llevar la relación bien, era todo lo contrario. De haber seguido la relación, ésa (anularte como persona) era la base para una pésima relación.
(Continuará)

La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá por este medio las preguntas que le envíen a la dirección de El Observador: Reforma 48, apdo. 49, Santiago de Querétaro, Qro. C.P. 76000; o que se le hagan al teléfono 228-02-16. Citas al 215-67-68. Correo electrónico: cervleyza@msn.com

EL OBSERVADOR 519-7

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REPORTAJE
Extracto de la declaración de los obispos de la Región Pastoral Noreste, sobre narcotráfico y violencia social
Así dice el Señor: «Practiquen el derecho y la justicia... no maltraten ni hagan violencia... no derramen sangre inocente en este lugar» ( Jr 22, 2-3)

Los obispos de la Región Noreste de México, como parte que somos de la sociedad, compartimos con los demás habitantes de estos pueblos y ciudades el ambiente de tensión, de inseguridad, de temor y desconfianza que provocan las acciones violentas.
Nos referimos a las cada vez más frecuentes ejecuciones de civiles, de autoridades, de ex funcionarios públicos y de periodistas; además, «levantones», secuestros, irrupciones en domicilios particulares o lugares públicos.
Lamentamos que en las calles de nuestras ciudades, en los ejidos y pequeñas poblaciones se acrecienten los espacios que sirven a lo que se conoce como el «narcomenudeo», sean tienditas o domicilios particulares. También es deplorable que, sea por necesidad, por ignorancia o por ambición de dinero, siga incrementándose el número de personas que se prestan al tráfico de estupefacientes.

Valores que se destruyen

Queremos mencionar algunos de los valores que se ven afectados por el narcotráfico y la violencia social que lleva consigo:
a) La vida.-En medio del ambiente que crea el narcotráfico, experimentamos que se va desarrollando el desprecio a la vida humana, siendo que ésta es el don fundamental más preciado que hemos recibido del Creador, pues llevamos en ella su imagen y semejanza.
En el flagelo del narcotráfico existe una fuerza que atenta directamente contra la vida humana, o porque se le elimina violentamente, o porque se le destruye poco a poco, víctima de las adicciones. No debemos olvidar que permanece el mandamiento de Dios: «No matarás».
b) La dignidad de la persona.-Descubrimos, igualmente, una total desvalorización de la dignidad de la persona, pues por encima de ella se está poniendo la búsqueda desmedida del dinero.
c) El trabajo.-El trabajo contribuye al desarrollo y dignificación de la persona que lo realiza, y la sociedad se ve beneficiada por el servicio que se le ofrece. El narcotráfico denigra el sentido legítimo del trabajo, ya que busca el enriquecimiento fácil y rápido a través de una ganancia ilícita.
d) Legalidad.- Las leyes que se elaboran para proteger a la persona y regular las relaciones entre los individuos en la sociedad, están siendo quebrantadas por quienes ejercen el negocio del narcotráfico y quienes, desde diversas instancias, se hacen sus colaboradores, cómplices y protectores.

Reflexión que ofrecemos

No podemos permanecer impasibles y callados ante el estruendo de la violencia, que sigue bañando de sangre esta región de México y la ola silenciosa, no menos destructiva, que va generando el consumo de estupefacientes. Paralelamente a esto constatamos los efectos y nexos demoledores que aparecen en nuestra sociedad, y que tienen relación directa con el narcotráfico, como el lavado de dinero, la prostitución, el tráfico de armas, la violencia intrafamiliar, el soborno, la agresividad social, el resquebrajamiento de la salud psíquica y física, entre otros.
Esta realidad manifiesta la ausencia y el vacío de Dios, porque en la medida que excluimos la existencia y la autoridad de Dios, quedamos desprotegidos y a merced del mismo hombre, de modo que el más ambicioso y poderoso puede decidir quién debe vivir y quién debe morir y cómo. Ante esto se nos presenta el reto de dejar entrar a Dios en nuestras vidas, en la familia y en toda la sociedad. El encuentro con Él nos lleva a la conversión, para erradicar la violencia y trabajar incansablemente por la paz.
Solamente la conversión a Dios nos lleva a tener conciencia de las consecuencias graves que tiene la colaboración con el narcotráfico, sea por acción o por omisión.
Por acción colaboran quienes producen las drogas, quienes las transportan, quienes las distribuyen, quienes las consumen, quienes lavan el dinero producto del narco, quienes en el ejercicio de la autoridad impunemente permiten que se realicen todos estos actos. Por omisión son cómplices quienes no denuncian y quienes, teniendo la responsabilidad de aplicar la ley, no lo hacen. El papa Juan Pablo II, consideró todas estas actividades que colaboran con el narcotráfico como pecados sociales que claman al Cielo (cfr. exhortación apostólica La Iglesia en América n. 56).

Llamado que hacemos

La grave situación provocada por el narcotráfico nos impulsa, como pastores, a hacer un llamado a la comunidad de nuestra Iglesia y a toda la sociedad a movernos para poner remedio al sufrimiento de tantos seres humanos, frenar las muertes y la destrucción social que el narcotráfico está produciendo.
a) A quienes están implicados directamente en el narcotráfico.- Hacemos un llamado vehemente a quienes producen la droga y la transportan, a los que se prestan al comercio del narcomenudeo, a los que la consumen, a los sicarios y a todos los implicados en este nefasto negocio: arrepiéntanse y cambien de vida. Busquen la vida y no la muerte. Dios está siempre dispuesto a perdonarles; sin embargo, este perdón conlleva tener la disponibilidad a no ofenderlo más, reparar los daños y retirarse de esta actividad de muerte.
b) A las autoridades.- Han de tener en cuenta que una de las raíces de este problema, que a ellas les toca solucionar, es la desigualdad social, que niega oportunidades de desarrollo a la mayor parte de la población, y la coloca en la tentación de enajenarse en las adicciones y encontrar una fuente de trabajo en el crimen organizado.
Toda autoridad viene de Dios, y es Él quien pedirá cuenta de la sangre de cuantos han muerto víctimas de la violencia del narcotráfico a toda persona investida de autoridad, que, por complicidad o ambición, haya colaborado con ellos.
c) A los comunicadores.-Concientes de su importante función social les pedimos fomentar el aprecio por la vida humana Les pedimos moderación en la difusión de todo aquello que alimenta el clima de violencia en la sociedad.
ch) A los empresarios y a los banqueros.-Renuncien a toda tentación de lavado de dinero, y no separen las exigencias éticas de la administración económica, pues el dinero proveniente del narco es un dinero manchado y carga con la responsabilidad de la enfermedad y la muerte de miles y miles de hombres y mujeres.
d) A las familias.- Hacemos un llamado a los papás a que asuman la misión de educar a sus hijos, acompañándolos en cada una de las etapas de su vida, en la conciencia de que para el narcotráfico, los principales destinatarios de su mercancía son los niños y los jóvenes.
e) A los educadores.-Tienen el deber de subrayar la importancia de los valores humanos, además de estar atentos a cualquier comportamiento extraño de los alumnos, para orientarlos junto con los padres de familia. A la vez, vigilen que el narcomenudeo no se filtre al interior de sus escuelas, ni en sus alrededores.
f) A los adolescentes.- No se dejen seducir por el placer efímero que ofrece una droga. Ante las constantes propuestas de consumirla acérquense a quienes verdaderamente los estiman y los pueden ayudar a crecer como personas sanas y sin adicciones.
g) A los jóvenes.-No transiten por los caminos que destruyen su vida, es decir, el vicio y la violencia. Aprovechen esta etapa para edificarse a sí mismos como protagonistas de un mundo más justo.
h) A la sociedad en general.-Convocamos a que toda la sociedad se una para que se desapruebe, se denuncie y se castigue al narcotráfico y la violencia que de éste se deriva.

EL OBSERVADOR 519-8

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ENTREVISTA
Los Siervos de Cristo Vivo y el padre Emiliano Tardif: murió el misionero pero la misión sigue
Por Juliana Valencia
El Observador entrevistó a Alfredo Pablo y María San Giovani, miembros de la asociación privada de fieles Siervos de Cristo Vivo, fundada por el padre Emiliano Tardif M.S.C en República Dominicana y que hoy ha multiplicado sus casas en los Estados Unidos, Italia, Sudamérica e inclusive África.


¿Quiénes son los Siervos de Cristo Vivo?
Alfredo Pablo: Una asociación de laicos que hemos sentido el llamado de Jesús, y nuestra vida esta centrada en lo que llamamos las tres vocaciones: estar con Él, ser transformados por Él y hablar de Él.

¿Cómo lo dan a conocer específicamente?
Alfredo Pablo: Primero por el testimonio de vida y también con la evangelización. En nuestra comunidad, que es de evangelizadores, vamos llevando el mensaje de la Buena Nueva a través de distintos ministerios, por ejemplo, retiros, ministerio de trabajo de radio y TV, en escuelas de evangelización, librería, cassettes, CDs, videos, etc.

¿Por qué Cristo vivo?
Alfredo Pablo: Realmente Jesús no se quedó en una tumba prestada. Jesús esta vivo.
María: Yo creo que realmente el mensaje evangelizador es el de la Pascua: Jesús está vivo, para eso vino Jesús. Pero Él fue marcado por el sufrimiento.
Es una realidad que el sufrimiento existe en todos nosotros. Pero la importancia de saber que Jesús esta vivo es que ese sufrimiento no lo pasamos solos. Lo pasamos en compañía de Jesús, con el consuelo de Jesús, con la ayuda de Jesús, con la esperanza de que Él está siempre con nosotros.
Alfredo Pablo: Dice la Palabra que nadie es mayor que el maestro, y si Él paso por eso, ¿por qué nosotros no vamos a pasarlo?

¿Cómo es la persona que pertenece a la asociación laical?
Alfredo Pablo: Es una asociación privada de fieles, y fieles son todos: pueden ser sacerdotes, religiosas y laicos. Actualmente, en su mayoría, está formada por laicos, pero hemos empezado la experiencia de la rama religiosa a la que hemos llamado Misioneros del Amor y la Misericordia. Tenemos abierto el primer convento, en una ciudad: San Francisco de Macori ,de República Dominicana, y se llama La Casa del Pobre. Los carismas de esta congregación religiosa son las obras de misericordia: la abnegación a la vida de misericordia.
Está dirigido a todo lo que sea considerado miseria por parte del mundo; lo que el mundo rechaza: presos, enfermos, los más pobres... Y hemos tenido una gracia muy grande: nos han dado una casa en medio del «infierno». Es un barrio que era tierra de narcotraficantes, pandilleros. Nos la regalaron y comenzamos a trabajar.

¿Cómo surgió la idea de la fundación?
María: El padre Emiliano Tardif, el diácono Evaristo Guzmán y una servidora empezamos en la predicación en el mundo el año 1976, muy conscientes de la presencia del Espíritu Santo en nosotros y como en Pentecostés. Como el Señor nos enviaba a predicar, nos acompañaba con señales y prodigios. Muchos enfermos sanados, muchas vidas transformadas, muchas personas liberadas; entonces vimos que esto que estábamos viviendo no era solamente para nosotros sino que detrás de nosotros tenían que venir muchos más, y empezamos invitando a la gente.

¿Cómo se conocieron con el padre Emiliano?
María: Desde antes de la Renovación Carismática. Era un religioso muy conocido en República Dominicana. Trabajó mucho con la promoción social, pero no le gustaba la Renovación Carismática. Decía que en Iberoamérica se necesitaba más promoción social y no tanta oración. Pero se enfermó de una tuberculosis pulmonar doble y lo llevaron a un hospital en Canadá y le dijeron que en un año, con un tratamiento, podría regresar, quizás, a su casa. Y antes del tratamiento lo visitaron cinco seglares de la Renovacion Carismatica y le ofrecieron orar por él.
Cuando así lo hicieron, el Señor lo sanó instantaneamente, y de esta manera descubrió que sí se necesitaba oración. Aproximadamente cuatro meses después de haber sido sanado, él estaba rezando un Padrenuestro (que era la forma en que pensaba que tenía que orar) y un paralítico se levantó. Ahí empezo a descubrir que el Señor le dio el don de sanación y fue éste el inicio de un camino de evangelización.

¿Alguna anécdota relacionada con Padre Tardif y la Eucaristía para este año Eucarístico?
María: Recuerdo que estabamos en el Santuario de los Remedios, en México. Estaba lloviendo, hacía mucho frío y todos los enfermos se estaban mojando. El Padre sentía una gran compasión por ellos, así que hizo algo que no solía hacer: predicó una homilía muy corta y luego dijo: «Ahora voy a hacer una oración para que se lleven a los enfermos», pero nadie se fue. Siguió la Misa y, cuando llegó el momento de la Comunión, pidieron sombrillas para que no se mojaran las Formas, y a medida que los sacerdotes iban, se veía cómo los paraguas venían metiendose entre la multitud. Fue un signo muy bonito, uno de los momentos más impresionantes con respecto al poder sanador de la Eucaristía: los sacerdotes pasaban con la Eucaristía y la gente se iba sanada: se levantaban los paralíticos, un sordo gritaba que oía, otro gritaba que podía mover el brazo. Aquello fue glorioso. Todos alababan y bendecían a Dios.

¿Como padre espiritual qué les deja Emiliano Tardif?
María:Murió el misionero, pero la misión sigue. El padre Emiliano no sembró alrededor de sí mismo sino alrededor de Cristo; el Señor se lo llevó pero la misión queda. La Iglesia existe para evangelizar, y nuestra comunidad existe para evangelizar; él nos dejó la gran inspiración con su ejemplo de vida.

El ABC del padre Emiliano Tardif
A) Escribió tres libros: Jesús está Vivo, Jesús es el Mesías y La vuelta al mundo sin maleta.

B) María San Giovani escribió la biografía Emiliano Tardif, un hombre de Dios, una recopilacion de cien fotos con narración de su vida, homilías, testimonios, anécdotas y cartas inéditas proporcionadas por la familia de este religioso canadiense.
C) Para conocer más sobre los Siervos de Cristo Vivo se puede visitar la página web www.cscvmiami.org

EL OBSERVADOR 519-9

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Desarrollo sustentable: reflexiones
Por Humberto Mauro Marsich, s.x.

Partimos del concepto de «desarrollo» como «fenómeno económico que favorece, progresivamente, la realización del bien auténtico de cada persona y de todas las personas, sin ninguna repercusión destructiva del ambiente y de los recursos no renovables de la tierra». Obviamente, no puede ser considerado humano un desarrollo que, para beneficiar a algunas categorías sociales o a algunos países, envenena áreas inmensas de territorio haciéndolas inhabitables a corto o a largo plazo. Tampoco es justo que el desarrollo sea privilegio de unos pocos países. Un desarrollo no equitativo y destructivo será, inevitablemente, detonador de violencia y de inestabilidad social. Las absurdas e injustificables guerras in acto y la incontrolable criminalidad cotidiana de la que somos víctimas y testigos; las protestas multitudinarias de los pobres y el retorno a modelos políticos de izquierda en nuestra América Latina, son claros síntomas de agonías sociales y de malestar global. Son expresiones de inconformidad de los débiles en contra de las hegemonías económicas de los poderosos de la tierra. Sin desarrollo sustentable no habrá paz: «el desarrollo, decía Pablo VI, es el nuevo nombre de la paz» (PP). A su vez, Juan Pablo II, afirmaba que «es intolerable el creciente contraste entre la riqueza de unos pocos y la miseria de la mayoría» (SRS). El desarrollo, hoy, se vincula estrictamente con la cuestión ecológica. «El hombre —escribió Juan Pablo II— impulsado por el deseo de tener y gozar, más que de ser y crecer, consume de manera excesiva y desordenada los recursos de la tierra y su misma vida» (C.A. 37).

El mundo, hoy, vive su etapa de «globalización». Un fenómeno que, en su complejidad, representa la creciente integración de la economía mundial, entre otros significados. La obsesión compulsiva de la globalización por las ganancias parece haber arrasado con la ecología del planeta. Nos damos siempre más cuenta de que podemos ser destruidos por la irresponsabilidad humana en la pésima gestión del desarrollo. Han sido construidas dos máquinas mortíferas que pueden acabar con la biósfera: la bomba atómica y la agresión ecológica al sistema tierra, o sea, la globalización del desastre ecológico. Vivimos como si fuéramos la última generación destinada a vivir en el planeta tierra. Puesto que algunos de los recursos naturales no son renovables tendremos que pagar las consecuencias. En la SRS Juan Pablo II reconocía esta realidad cuando escribíó: «Usarlos como si fueran inagotables, con dominio absoluto, pone seriamente en peligro su futura disponibilidad, no sólo para la generación presente, sino sobre todo para las futuras» (34). La tierra, sin embargo, puede y debe ser salvada a través de la sustentabilidad del desarrollo que significa «satisfacer las necesidades humanas de todos sin sacrificar el capital natural; viviendo de manera sustentable».

Que el sistema económico contemporáneo sea «no sustentable» lo revela también la cantidad, siempre mayor, de los pobres de la tierra y el abismo, siempre más profundo, entre extrema pobreza y extrema riqueza. El desarrollo actual requiere, urgentemente, de correctivos globales, o sea, de la solidaridad de todos los hombres y de todos los países y de más justicia social. Requiere de más amor del hombre para con los demás y de los hombres para con la naturaleza y exige más responsabilidad moral: « Cuanto se ha dicho no se podrá realizar sin la colaboración de todos, especialmente de la comunidad internacional, en el marco de una solidaridad que abarque a todos, empezando por los más marginados (SRS, 45).

EL OBSERVADOR 519-10

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AÑO DE LA EUCARISTÍA
Cuándo arrodillarse durante la Misa
¿Cuáles son las normas para arrodillarse durante la Santa Misa? ¿Hay variaciones en diferentes países?

La norma universal está en las «Intrucciones Generales» del Misal Romano, No. 43. Requiere que los fieles se arrodillen durante la consagración, desde la epíclesis hasta la aclamación después de la consagración.

Hay circunstancias en que está permitido permanecer de pie durante la Misa. Ejemplo: en caso de enfermedad, o en Misas con tan numerosa cantidad de asistentes que las condiciones no hacen factible el arrodillarse.

Los obispos tienen la autoridad para hacer algunas adaptaciones. Por ejemplo, en Estados Unidos los fieles se arrodillan después del «Sanctus» —igual que hace la Iglesia en todo el mundo—, pero permanecen en la misma posición hasta concluido el solemne «Amén» de la oración eucarística.

Si por enfermedad no es posible arrodillarse, ¿qué hay que hacer?
Quienes no pueden arrodillarse deben inclinar la cabeza en adoración cuando el sacerdote se arrodilla después de la consagración.

¿Es obligatorio arrodillarse al comulgar?
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en el protocolo Nº 1322/02/L, dado el 1º de julio de 2002, establece el permanecer de pie como la postura para recibir la Sagrada Comunión, pero advierte que a los comulgantes que escojan arrodillarse no les será negada la Sagrada Comunión.

Pero, ¿por qué arrodillarse en la consagración o en cualquier otro momento?
Al arrodillarnos en la Misa los católicos adoramos a Dios y expresamos lo que creemos sobre la Eucaristía.

¿En qué otros momentos, fuera de la Misa, es conveniente arrodillarse?
Se hace genuflexión al pasar ante el Santísimo expuesto o en el tabernáculo.
También la piedad invita en ciertos momentos a la oración privada o devocional de rodillas.

¿Hay fundamentos bíblicos para arrodillarse?
«Yo juro por mi nombre; de mi boca sale palabra verdadera y no será vana: Que ante mí se doblará toda rodilla y toda lengua jurará» (Isaías 45,23).
«Pues dice la Escritura: '¡Por mi vida!, dice el Señor, que toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua bendecirá a Dios'» (Romanos 14,11).
«Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos» (Filipenses 2, 10).
Jesucristo nos dio ejemplo en el Huerto de los Olivos: «puesto de rodillas oraba» (Lucas 22,41).
El mártir Esteban rezó de rodillas ante de morir -cfr. Hechos 7, 60.
San Pedro reza de rodillas cuando resucita a la mujer en Joppe (cfr. Hechos 9,40).
San Pablo reza arrodillado: «Dicho esto se puso de rodillas y oro con todos ellos» (Hechos 20,36).
La comunidad cristiana reza de rodillas: «En la playa nos pusimos de rodillas y oramos» (Hechos 21, 5).

Falsos argumentos en contra de arrodillarse durante la Eucaristía

Desde la década de los 60 algunos andan presionando para que se derogue el arrodillamiento en la Misa. Incluso en algunos templos fueron quitados los arrodilladores. Los que promueven esto esgrimen los siguientes «argumentos»:

1-Los cristianos de la iglesia primitiva no se arrodillaban.- Falso, esto es un mito, como podemos deducir de las cartas de San Pablo citadas arriba. Pero, además, los católicos debemos celebrar la Misa según la liturgia aprobada por la Iglesia para la actualidad.

2-El arrodillarse sólo significa penitencia, indignidad.- Sólo para los que no son creyentes el arrodillarse es denigrante. El guerrillero comunista Che Guevara dijo: «Prefiero morir de pie que vivir de rodillas». Pero para los cristianos el arrodillarse ante Dios es un acto de reverencia o adoración que, lejos de ser denigrante, reconoce la superioridad absoluta de Dios y prepara al hombre para entrar en una honesta relación con Él.

3-Es mas cómodo estar de pie.-La comodidad no es un criterio para la celebración de la Misa.
(Fuente: Corazones.org)

Genuflexión: doblar la rodilla como acto de reverencia

Es loable costumbre hacer genuflexión al pasar ante el Santísimo Sacramento, ya esté expuesto o en el tabernáculo. También se hace genuflexión en algunos ritos ante la Cruz, ejemplo: en el Vía Crucis. Eucharistiae Sacramentum, n. 84 (año 1973), especifica: «Una rodilla se dobla ante el Santísimo Sacramento, ya sea reservado en el tabernáculo o expuesto para adoración pública» cuando se pasa ante Él, excepto cuando se pasa en procesión. Siendo esto lo mínimo requerido, aun se permite doblar las dos rodillas.
«Durante la Misa sólo se hace genuflexión ante el tabernáculo a la entrada y la salida y no durante el curso de la Misa ya que la presencia del Señor se manifiesta en la misma Misa. Los ministros que llevan la cruz procesional o las velas, inclinan la cabeza en vez de hacer genuflexión».
La genuflexión ante la Virgen Santísima y los santos es signo de reverencia y amor (no adoración).
La genuflexión es un acto de humildad que expresa nuestra fe en una autoridad superior a nosotros mismos. Es antigua costumbre hacer genuflexión ante el papa, los cardenales y ante un obispo en su propia diócesis. Este gesto manifiesta respeto y adhesión a quienes son pastores de la Iglesia de Jesucristo.

Ataques contra la genuflexión

La genuflexión es atacada por diversas razones. Va contra la cultura moderna en la que se pretende que es una debilidad expresar humildad y respeto. Los fundamentalistas se oponen a la genuflexión ante imágenes o seres humanos. Citan al libro del Deuteronomio, que, después de prohibir el culto a las estatuas, dice: «No te postrarás ante ellas ni les darás culto» (Dt 5, 9).

Los fundamentalistas acusan a los católicos de «idólatras». Su posición se basa en dos errores:

Error 1.-No comprenden la diferencia esencial entre adorar imágenes y utilizar imágenes en el culto a Dios. Por ejemplo, cuando alguien reza de rodillas con una Biblia o un cancionero en las manos, no está por eso adorando al libro, sino utilizándolo en su oración. Ya en el Antiguo Testamento, Dios no sólo permitió sino que ordenó el uso de imágenes (cfr. Nm 21: 4-9; Sb 16:5-14; Jn 3: 14-15; Ex 25, 18-20).

Error 2.-Perciben la genuflexión como un gesto exclusivamente de adoración. Aunque puede ser utilizada como gesto de adoración, la genuflexión también se usa, según la cultura, como un gesto de respeto o sumisión a un ser humano. Está claro en las Sagradas Escrituras y en la Tradición que Dios ha querido una jerarquía, es decir una Iglesia ordenada con pastores a los que los fieles deben respetar y someterse. Esto en ningún modo es adoración.

La genuflexión es adoración sólo cuando quien la hace tiene esa intención o cuando conscientemente da a entenderlo.

EL OBSERVADOR 519-11

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FIN

 
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